Historias de la Antropología española: revisión y apuntes para su discusión
Abstract
Este artículo revisa las principales obras que abordan la historia de la Antropología española y plantea algunas discusiones sobre este campo de estudio. El escrito combina un carácter descriptivo y compilador, presente en la recopilación de las obras fundamentales de historia de la antropología española; y otro más analítico, patente en los apuntes para la propuesta de reflexiones y debates, partiendo de la recapitulación del apartado previo. Pretendemos actualizar un campo de conocimiento relativamente poco trabajado en los últimos años, al tiempo que proponer algunas discusiones en torno a él.
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REVISTA MURCIANA DE ANTROPOLOGÍA 29 .2022 .PP. 103-136 .ISSN 1135-691X .E-ISSN 1989-6204 UMU Resumen Este artículo revisa las principales obras que abordan la historia de la Antropología española y plantea algunas discusiones sobre este campo de estudio. El escrito combina un carácter descriptivo y compilador, presente en la recopilación de las obras fundamentales de historia de la antropología española; y otro más analítico, patente en los apuntes para la propuesta de reflexiones y debates, partiendo de la recapitulación del apartado previo. Pretendemos actualizar un campo de conocimiento relativamente poco trabajado en los últimos años, al tiempo que proponer algunas discusiones en torno a él. Palabras clave Historia, Antropología, España, revisión bibliográfica, discusión. Abstract This article deals with the principal works that cope with the history of Spanish Anthropology, and it also discusses some arguments about this field of study. This report has both a descriptive and compiling side in the fundamental works on the history of Spanish Anthropology. And it also has an analytical side when it focuses on the proposal of reflections and debates based on the recapitulation of the previous section. We try to update a field of knowledge in which not much work has been done last years, and suggest some ideas related to it. Key words History, Anthropology, Spain, bibliographical review, discussion. * Universidad de Sevilla. Email: [email protected]. Este trabajo ha sido elaborado en el marco del Grupo de Investigación «Estudios históricos sobre cultura científica» (EHICC), adscrito al Instituto de Estudios Sociales y Humanísticos (IDESH) de la Universidad Autónoma de Chile, del que la autora forma parte. Agradezco a Ada Simón Ruiz y a Alicia Gil Lázaro sus revisiones y acertados comentarios al borrador de este texto. Debo asimismo expresar mi agradecimiento a Ángela Bermúdez Escudero por su colaboración en la traducción del resumen del presente artículo. HISTORIAS DE LA ANTROPOLOGÍA ESPAÑOLA: REVISIÓN Y APUNTES PARA SU DISCUSIÓN HISTORIES OF SPANISH ANTHROPOLOGY: REVIEW AND NOTES FOR DISCUSSION Eva Sanz Jara * Recibido: 04/10/2021 .Aceptado: 09/04/2022 Doi: https://dx.doi.org/10.6018/rmu.494751 Publicado bajo licencia CC BY-SA
EVA SANZ JARA REVISTA MURCIANA DE ANTROPOLOGÍA 29 .2022 .PP. 103-136 .ISSN 1135-691X .E-ISSN 1989-6204 UMU 104 1. INTRODUCCIÓN La historia de la antropología cuenta con una larga tradición en España. Podemos encontrar los primeros trabajos a principios del siglo XX. Cabe mencionar el estudio de Luis de Hoyos (1912) como pionero en tratar de sistematizar las investigaciones antropológicas realizadas en o sobre España de manera temprana. No obstante, es a partir de la década de 1970 cuando las publicaciones en el campo se generalizan, acompañando el salto cuantitativo que la literatura antropológica española protagoniza, y lo hace con las obras de autores como Carmelo Lisón (1971) o algunos años después Joan Prat (1983). Desde entonces ha habido una gran producción bibliográfica, tanta que resulta adecuado emprender el presente trabajo de recopilación y sistematización, más aún si tenemos en consideración que esta labor no ha sido realizada recientemente. Entendemos por antropología española toda aquella llevada a cabo por parte de antropólogos y antropólogas españoles, dentro o fuera del territorio nacional, así como la efectuada por profesionales de la disciplina extranjeros sobre España. Es por tanto toda investigación antropológica hecha por españoles sumada a toda la que tiene como objeto de estudio España. Debemos en este punto señalar algo, no menor, que puede crear confusión y de hecho pensamos que la genera. Existe la tendencia a igualar el campo de estudio de la historia de la disciplina antropológica en nuestro país con el de los trabajos que toman a los españoles como objeto de estudio antropológico. Esta consideración de igualdad es en ocasiones algo manifiesto, que aparece explícito en los títulos o la descripción de los propósitos de las obras; y otras veces es implícito, dándose por hecho, aunque no se ponga por escrito, que la historia de la antropología española es la de los trabajos antropológicos para los cuales los españoles constituyen el objeto de estudio. Efectivamente estos segundos forman parte de la primera, pero según nuestra perspectiva esta va más allá e incluye también los trabajos antropológicos realizados por españoles fuera de nuestras fronteras. Por otra parte, podríamos definir la historia de la antropología española como todo intento de reunir el conjunto de obras antropológicas mencionado aplicando una visión histórica. En la historia de la antropología está implícita la multidisciplinariedad: las disciplinas histórica y antropológica conviven y colaboran en este campo de conocimiento; la primera confiere perspectiva temporal y la segunda aporta el objeto de estudio a los trabajos incluidos en este ámbito del saber. En relación con lo dicho, encontramos tanto historiadores, mayoritariamente especialistas en los ámbitos disciplinarios de la ciencia y la filosofía, como antropólogos/as que incursionan en la historia de la antropología.
HISTORIAS DE LA ANTROPOLOGÍA ESPAÑOLA REVISTA MURCIANA DE ANTROPOLOGÍA 29 .2022 .PP. 103-136 .ISSN 1135-691X .E-ISSN 1989-6204 UMU 105 Este escrito combina un carácter descriptivo y compilador, porque recopila las principales obras de historia de la antropología española; y otro más analítico, porque, tomando como base las publicaciones reunidas, reflexiona y discute sobre este campo de estudio. En concordancia con lo dicho, el texto se organiza en dos partes. La primera aborda las historias de la antropología española mediante la revisión bibliográfica de obras categorizadas en distintos grupos (estados de la cuestión; historias de la antropología española propiamente dichas, tanto aquellas que tienen pretensión de exhaustividad como las que no; y trabajos monográficos sobre figuras y períodos concretos de la antropología española). La segunda parte consiste en la propuesta, a partir de la recapitulación sobre la primera, de apuntes para la reflexión y discusión. Resultaría imposible dar cuenta de todas las publicaciones sobre la historia de la antropología española en un artículo, las generales y las particulares, las que pretenden dar una visión del recorrido histórico de la disciplina en España y las que se abocan al estudio de antropólogos relevantes, de instituciones, de períodos de tiempo relativamente amplios o incluso de temas de particular importancia. Es necesario por tanto seleccionar, y esto es siempre complicado. El criterio fundamental que hemos seguido para hacerlo es la repercusión de las obras en el ámbito académico. Hemos tomado, por tanto, los libros, capítulos y artículos más referenciados y a los autores más citados por sus pares. No obstante, no existe un criterio de selección perfecto, por lo que somos conscientes de que el nuestro, como no puede ser de otra manera, tiene algunas carencias.1 2. LAS HISTORIAS DE LA ANTROPOLOGÍA ESPAÑOLA A continuación, reuniremos y revisaremos una serie de obras que tienen el propósito común de abordar la historia de la antropología española. Las diferenciaremos en varios grupos, cada uno de los cuales está organizado en su interior en orden cronológico por la fecha de publicación de las obras. En 1Teniendo en consideración el enfoque de este trabajo en las historias de la antropología española, atender a las de las diferentes regiones o comunidades autónomas españolas es una tarea que debió necesariamente quedar fuera porque excedía con mucho las limitaciones de un artículo. Pueden anotarse sin embargo algunas de las fundamentales: Prats, Llopart y Prat (1982) y Prats (1988) para Cataluña; Galván (1987) y Estévez González (1987) para Canarias; Aguilar (1990) y González Alcantud (1992, 1993) para Andalucía; Gómez Pellón (1990, 1991) para Asturias; Trias (1992) para Baleares; o Marcos (1995) para Extremadura.
EVA SANZ JARA REVISTA MURCIANA DE ANTROPOLOGÍA 29 .2022 .PP. 103-136 .ISSN 1135-691X .E-ISSN 1989-6204 UMU 106 primer lugar, trataremos algunas revisiones bibliográficas sobre las historias de la antropología española, en una especie de «estado de la cuestión del estado de la cuestión» que en parte constituye este texto. Después, haremos una categorización para distinguir las obras que tienen como objeto abordar los trabajos que tratan de los españoles como objeto de estudio de manera no sistemática de los que persiguen el mismo objetivo pretendiendo ser exhaustivos. Dentro del segundo grupo se encuentran obras, normalmente compiladas con contribuciones de especialistas en la materia, que suelen contener reflexiones relevantes sobre el tema que nos ocupa. En el tercer grupo se incluyen libros que por su carácter sistemático se erigen como manuales. Sin embargo, en la revisión surgieron obras que no se adaptaban a las categorías anteriores y que reunidas conforman un grupo independiente. Sería el cuarto, compuesto por escritos de carácter biográfico acerca de algunas de las principales figuras de la antropología española, así como también trabajos sobre períodos o temáticas particulares dentro de la historia de esta disciplina. 2.1. Estados de la cuestión Arrancamos este primer grupo de obras con un artículo de 1984, escrito por Carmen Ortiz García, que contiene en su inicio un estado de la cuestión sobre la historia de la antropología en España. Tras algunos precedentes, como Luis de Hoyos o Manuel Antón, Ortiz menciona como autores que inician la investigación sobre esta temática a Carmelo Lisón, Isidoro Moreno y Fermín del Pino. Después de ellos, la investigación en este ámbito ha seguido adelante, aunque, dice la autora, de manera discontinua. En determinadas regiones la atención prestada a la historia de la antropología ha sido mayor, concretamente en el País Vasco, Cataluña, Andalucía o Canarias. Y también se ha concentrado la atención en periodos históricos concretos, y en este sentido Ortiz menciona las obras de Elvira Arquiola y Miguel Ángel Puig-Samper sobre la antropología española en el siglo XIX. Asimismo, se ha investigado en profundidad el origen de determinadas instituciones, como la Sociedad Antropológica Española por parte de Ana Verde (1980) o el Museo Nacional de Antropología por Pilar Romero de Tejada (1975, 1977, 1980, 1992) y Luis Ángel Sánchez Gómez (2014). Para momentos posteriores han realizado estudios Claudio Esteva, Michael Kenny, Miguel Rivera y Joan Prat. Concluye Ortiz subrayando la importancia de este tipo de trabajos para el desarrollo disciplinar nacional:
HISTORIAS DE LA ANTROPOLOGÍA ESPAÑOLA REVISTA MURCIANA DE ANTROPOLOGÍA 29 .2022 .PP. 103-136 .ISSN 1135-691X .E-ISSN 1989-6204 UMU 107 «Todo esto nos indica la preocupación que los modernos profesionales de la antropología española tienen por la recuperación del pasado histórico de su disciplina, recuperación que es absolutamente necesaria en el funcionamiento de cualquier materia de estudios que quiera considerarse científica, y que servirá para demostrar la existencia de una tradición que legitime la implantación académica y profesional definitiva de la antropología en España» (Ortiz, 1984: 18). En todo caso, el trabajo no se habría llevado a cabo cuando Carmen Ortiz escribe, a mitad de la década de 1980: «Falta, no obstante, la síntesis completa de la historia de nuestra ciencia tal como se desarrolló en España» (Ortiz, 1984: 18). Autoras más recientes continúan insistiendo en ello. La misma Ortiz en el año 2003 presentaba una publicación en este sentido, que abordaremos más adelante. Elena Ronzón, en 1991, también aludía a esta cuestión de la carencia de una verdadera historia de la antropología española: «No existen, propiamente, obras de conjunto acerca de la historia de la antropología española, y, por tanto, no puede decirse que una concepción global de la misma haya sido ejercitada, de hecho, historiográficamente» (Ronzón, 1991: 45). Esta sería la conclusión de un estado de la cuestión titulado «Historiografía de la antropología española», incluido en una obra mayor, Ideas para una historia crítica de la antropología española. Sobre los inicios, dice Ronzón lo siguiente: «Los primeros trabajos acerca de la historia de la antropología española se remontan […] a los años finales del siglo XIX y los primeros del XX. Probablemente es Luis de Hoyos Sáinz el primero que trata de dar una visión general del desarrollo de las disciplinas antropológicas en España» (Ronzón, 1991: 35). Sin embargo, aunque con excepciones,2hasta el fin de la década de 1960 y el inicio de la de 1970 no hubo apenas bibliografía sobre la historia de la antropología española. En ese tránsito entre los años sesenta y setenta se produjo un importante auge de las historias de la disciplina en España. El momento inaugural de este tipo de estudios lo marcó «Una gran encuesta de 1901-1902 (Notas para la Historia de la Antropología Social en España)», de 1968,3escrito por Carmelo Lisón Tolosana.4Y junto 2Las excepciones que Ronzón señala son fundamentalmente notas biográficas y reseñas, textos menores, publicados entre el comienzo de los años 20 y el término de los 60 del siglo XX. 3Reproducido en Lisón, 1971. 4Además de Lisón, otros autores han dedicado estudios a la Encuesta del Ateneo de Madrid, como Antonio Limón Delgado para los resultados referidos a Andalucía (1981) o Salvador Rodríguez Becerra y Javier Marcos Arévalo (1997) para los de esta misma comunidad y Extremadura.
EVA SANZ JARA REVISTA MURCIANA DE ANTROPOLOGÍA 29 .2022 .PP. 103-136 .ISSN 1135-691X .E-ISSN 1989-6204 UMU 108 a él aparecieron en los siguientes años otros nombres: José Miguel de Barandiarán, Julio Caro Baroja, Claudio Esteva Fabregat y Fermín del Pino; también Isidoro Moreno, con «La antropología en Andalucía. Desarrollo histórico y estado actual de las investigaciones» (1971). Ronzón menciona, como principales estudiosos de la antropología española decimonónica, entre otros, a Miguel Ángel Puig-Samper, Ana Verde, Pilar Romero de Tejada y Luis Ángel Sánchez Gómez. Sin embargo, a pesar de la inexistencia de una obra que verdaderamente recopile la historia de la antropología española, sí podrían señalarse algunos trabajos de «visión general», y menciona la autora los de Alfredo Jiménez y Elías Zamora, José Alcina, Miguel Rivera, Joan Prat y Ángel Aguirre. Una de las obras del último autor mencionado, Ángel Aguirre, Historia de la Antropología española, publicada en 1992, contiene un listado bibliográfico de títulos fundamentales para la historia de la antropología española. En esta lista de unas quince obras el autor incluye las de Eugeniusz Frankowski, Alejandro Guichot y Sierra, Luis de Hoyos, Carmelo Lisón, Claudio Esteva, Alfredo Jiménez y Elías Zamora, Isidoro Moreno, José Alcina, varias obras de Joan Prat, Miguel Ángel Puig-Samper y las de él mismo. Dos años después, en 1994, Joan Prat i Carós publicaba un condensado estado de la cuestión con formato de entrada de diccionario. En este texto, titulado «Historiografía antropológica», Prat sitúa el inicio del interés por la etnografía y el folklore en España en algunas recopilaciones bibliográficas de finales del siglo XIX. Ya en el XX, menciona el autor a distintos historiadores de la antropología y el folklore. En orden cronológico por la publicación de sus obras serían los siguientes: Luis de Hoyos, Telesforo de Aranzadi, Alejandro Guichot y Sierra, Joaquín M. Navascués y Nieves de Hoyos. Desde la década de 1960 se generalizaron las «visiones panorámicas», de la mano de José Manuel Gómez Tabanera, Julio Caro Baroja, Josep M. Comelles, Javier Marcos y el mismo Prat. A continuación, el autor hace especial énfasis en el folklore, y ofrece como nombres de sus principales historiadores los que siguen: Antonio Machado y Álvarez, Vicente García de Diego, Antonio Limón, José Alcina, Luis Díaz Viana, Dolores Juliano, Llorenç Prats, Honorio Velasco, Claudio Esteva y Enrique Luque. Ya en el año 2000, el artículo de Encarnación Aguilar, Carles Feixa y Ana Melis, «Tradiciones y escenarios actuales de la antropología en España», contiene un breve estado de la cuestión. Dos obras son señaladas por los autores como las más completas en lo que a historia de la antropología española se refiere: el libro colectivo Ensayos de antropología cultural, editado en 1996 por Joan Prat y Ángel Martínez; y el número monográfico de la revista Arxiu
HISTORIAS DE LA ANTROPOLOGÍA ESPAÑOLA REVISTA MURCIANA DE ANTROPOLOGÍA 29 .2022 .PP. 103-136 .ISSN 1135-691X .E-ISSN 1989-6204 UMU 109 d´Etnografia de Catalunya, «Investigadores e investigados: literatura antropológica en España desde 1954», coordinado también por Joan Prat en 1999. En 2003 aparecía el artículo de Carmen Ortiz García mencionado más arriba. Se trata de un texto sobre historia de la antropología que incluye un estado de la cuestión, aunque no de carácter exhaustivo. En el texto, Ortiz reitera en primer lugar su idea sobre la concepción de la historia de la antropología en sí, propuesta como búsqueda de acuerdo y legitimidad, de raíces y orígenes, así como de ancestros desde el presente de la disciplina. A continuación, se presenta en el escrito un estado de la cuestión restringido temáticamente a las obras que abordan los orígenes y problemas teóricos y prácticos de la antropología en España. Esta recopilación de trabajos contribuía, según Ortiz, a que los antropólogos que trabajan en este país se entiendan y se ubiquen en su desempeño profesional. En su interior, se diferencian dos categorías: la de los debates y autores primeros, conformada por Moreno (1971, 1984), Prats (1982); Prat (1983) y Comelles (1984). Y otra, surgida de la anterior, que consiste en publicaciones con ideas elaboradas a partir de las previas, compuesta por Cátedra (1991), Greenwood (1992), Prat (1992), Comelles y Prat (1992), Aguilar (1993), Ortiz (1996), Prats (1996), Fernández de la Rota (1996), Calvo (1997) y Aguilar, Feixa y Melis (2000). En todo caso, señala Ortiz que todos estos trabajos conforman la base sobre la que se forma la antropología española actual (Ortiz, 2003). Más recientemente, un texto publicado en 2016 por Waltraud Müllauer-Seichter incluye un sintético estado de la cuestión, en palabras de la autora, sobre «el proceso de historización de la evolución de la antropología española». Se habla en el escrito del período que transcurre entre 1970 y 1990, describiéndose como de crisis, autocrítica, incertidumbre y búsqueda de identidad y autenticidad para la antropología española, al tiempo que de abundancia de escritura, con el mayor número de publicaciones sobre historia de la antropología que haya tenido lugar antes. Müllauer-Seichter destaca de ellas las siguientes: Antropología de los Pueblos de España, editado por Joan Prat, Ubaldo Martínez Veiga, Jesús Contreras e Isidoro Moreno en 1991; Los españoles vistos por los antropólogos, coordinado por María Cátedra en 1991; Diccionario histórico de la antropología española, editado por Carmen Ortiz García y Luis Ángel Sánchez Gómez en 1994; e «Investigadores e investigados: literatura antropológica en España desde 1954», monográfico de revista coordinado por Joan Prat en 1999. Anota a continuación la autora que desde 2000 apenas ha habido publicaciones sobre el desarrollo de la disciplina antropológica en esos años, tal vez por la complejidad a la que da lugar la diversificación de trabajos. No obstante,
EVA SANZ JARA REVISTA MURCIANA DE ANTROPOLOGÍA 29 .2022 .PP. 103-136 .ISSN 1135-691X .E-ISSN 1989-6204 UMU 110 Waltraud Müllauer-Seichter destaca algunos trabajos recientes, los de Francisco Ferrándiz, María García Alonso, Julián López García, Pedro Pitarch y Honorio Velasco Maíllo, aunque sus temáticas son más restringidas que una historia de la antropología española propiamente dicha. En consecuencia, y en la misma línea de otras obras revisadas, la autora anima a la elaboración de investigaciones actualizadas sobre este campo de estudio: «Personalmente creo de gran interés el proyecto de poner el trabajo sobre este siglo de antropología en España y animo a realizar este tipo de trabajos con una perspectiva histórica, ojalá en forma de tesis, para rescatar su paso profesional e institucional» (Müllauer-Seichter, 2016, 23). Para terminar, la tesis doctoral de Ignacio Domínguez Gregorio, defendida en 2018, contiene un estado de la cuestión sobre historia de la antropología española, a pesar de no ser esta la temática central de la investigación. Según Domínguez, cabría mencionar como fundamentales en la historia de la disciplina antropológica de nuestro país las obras de autores formados a partir de la década de 1970: Fermín del Pino, Carmen Ortiz, Miguel Ángel Puig-Samper y Joan Prat. Del primero se destacan algunos estudios que reivindican a los cronistas de Indias como pioneros de la antropología (Pino, 1974); de la segunda sus trabajos sobre Luis de Hoyos así como el diccionario mencionado más arriba (Ortiz, 1984, 1987; Ortiz y Sánchez Gómez, 1994); del tercero sus obras sobre la antropología española en el siglo XIX (Puig-Samper y Galera, 1983); y del cuarto Ciencias Sociales en España: Antropología y Etnología (Prat, 2004). Añade Domínguez a la ya citada Elena Ronzón, con su aproximación desde la filosofía a la historia de la antropología española (1991); a Salvador Bernabéu, cuya investigación, aunque lejana a la antropología, arroja información importante para su historia (1987); a Palmira Vélez, de temáticas también distantes respecto a la disciplina antropológica, pero cuya obra resulta de utilidad si tenemos en cuenta que la antropología en España procede en cierta medida de la historiografía americanista (2007); a Manuel Ballesteros y José Alcina, precursores tanto de la antropología cultural como de la particularmente americanista en España (Ballesteros Gaibrois, 1951, 1975, 1979, 1982, 1994; Alcina, 1950, 1964, 1972, 1975, 1987, 1988, 1994); y, finalmente, a Carmelo Lisón, con su Antropología social en España (1971). Como varios de los autores revisados, también Ignacio Domínguez afirma la carencia de estudios sobre historia de la antropología en nuestro país, que no debe confundirse con ausencia de bibliografía, puesto que frente a la notoria presencia de estudios en el siglo XIX o su resurgir en las décadas de 1960 a 1980, sí encontramos escasez en el estudio de otras épocas.
HISTORIAS DE LA ANTROPOLOGÍA ESPAÑOLA REVISTA MURCIANA DE ANTROPOLOGÍA 29 .2022 .PP. 103-136 .ISSN 1135-691X .E-ISSN 1989-6204 UMU 111 2.2. Obras de carácter no exhaustivo El prólogo de Miguel Rivera Dorado al volumen compilado Perspectivas de la antropología española, de 1978, procedente de un importante congreso celebrado pocos años antes,5refleja algunas de las problemáticas vigentes en la antropología de la época, entre las que destaca la polémica sobre la visión que debe hegemonizar la disciplina en España, que enfrenta a una restrictiva que la reduciría a antropología social, liderada por Carmelo Lisón, con otra amplia, multidisciplinar, cercana a la historia y al americanismo, defendida por el propio Rivera (1978).6Algo más de una década después, en 1991, María Cátedra editaba Los españoles vistos por los antropólogos, que reflexiona sobre los españoles como objeto de estudio antropológico, intentando identificar similitudes y diferencias entre los estudios sobre este objeto llevados a cabo por españoles y por extranjeros.7En un sentido parecido, José Fernández de la Rota proponía pocos años después la recopilación de miradas de España también de propios y ajenos en Las diferentes caras de España. Perspectivas de antropólogos extranjeros y españoles.8Acerca de esta temática rectora, la misma Cátedra editaba en 2000 La mirada cruzada en la Península Ibérica. Perspectivas desde la antropología social en España y Portugal.9En 2000 puede 5Se trata de la compilación de las actas de la Segunda Reunión de Antropólogos Españoles. Miguel Rivera Dorado es editor y prologuista de las actas de la Primera y Segunda Reunión de Antropólogos Españoles, celebradas en Sevilla y Segovia, en 1973 y 1974, respectivamente. 6Los principales representantes de estas dos perspectivas enfrentadas se encuentran físicamente ubicados en la misma universidad, la Complutense de Madrid, aunque en diferentes departamentos: en el de Antropología Social la concreta y en el de Historia de América II, Antropología de América, la amplia. 7Ambos, nacionales y foráneos, participan en esta obra, como lo muestran las contribuciones de los antropólogos Julio Caro Baroja o Julian Pitt-Rivers. La autora señala que en lugar de hablar de «los españoles vistos por los antropólogos», debería hablarse de «los antropólogos vistos por los antropólogos», teniendo en cuenta los numerosos estudios antropológicos llevados a cabo desde España acerca de los trabajos de la misma disciplina realizados sobre en este país. Llama así la atención Cátedra sobre algo que abundantes autores señalan: la gran cantidad de publicaciones de historias de la antropología española que se salen a la luz en las décadas finales del siglo XX (Cátedra, 1991). 8Con contribuciones, entre otros antropólogos, de Carmelo Lisón o Stanley Brandes (Fernández de Rota, 1994). 9Se trata de una obra que se plantea por parte de su editora como una continuación de su libro de 1991 y al mismo tiempo como un intento de paliar el mutuo desconocimien- to entre españoles y portugueses, pese a la cercanía geográfica (Cátedra, 2000).
EVA SANZ JARA REVISTA MURCIANA DE ANTROPOLOGÍA 29 .2022 .PP. 103-136 .ISSN 1135-691X .E-ISSN 1989-6204 UMU 118 Para terminar, nos encargaremos de obras dedicadas a períodos concretos dentro de la historia de la antropología española. Existe cierta predilección por el siglo XIX en este tipo de trabajos. Citaremos dos de las más destacadas: el libro de Miguel Ángel Puig-Samper y Andrés Galera La Antropología española del siglo XIX, publicado en 1983;31 y el volumen de Elena Ronzón Antropología y antropologías. Ideas para una historia crítica de la antropología española, que vio la luz en 1991.32 Asimismo, también hay algunos relevantes trabajos acerca de la antropología en el marco de la dictadura franquista. Decíamos más arriba que Luis Ángel Sánchez Gómez abordaba en algunos de sus textos la perspectiva comparada entre la antropología española y la portuguesa. Pues bien, también lo hace refiriéndose a períodos particulares, como en el capítulo de 1998 «Contextos y práctica de la antropología “oficial” en los fascismos ibéricos», en el que desarrolla en mayor profundidad el lapso de tiempo que se corresponde con las dictaduras española y portuguesa dentro del período más amplio tratado en su texto de 1997 (b). Y a propósito de antropología y fascismo, el mismo autor se dedica a dos instituciones presentes en la etapa dictatorial en España, si bien es cierto que una de ellas procede de algunos años antes. Se trata de los artículos «La Sociedad Española de Antropología, Etnografía y Prehistoria (1921- 1951)» y «La antropología al servicio del Estado: el Instituto “Bernardino de Sahagún” del CSIC (1941-1970)», publicados respectivamente en 1990 y 1992.33 31 Es una obra frecuentemente citada por diversos/as autores/as, que sigue una lógica cronológica, aunque no estricta, ya que intercala temas relevantes como la institucionalización de la antropología o los museos dedicados a la disciplina (Puig-Samper y Galera, 1983). 32 El de Ronzón es un libro heterodoxo desde el punto de vista del presente escrito, pues pertenece al ámbito filosófico. La obra posee una estructura que combina lo cronológico con lo temático: el marco general es cronológico, y dentro de él se insertan temas y autores relevantes (Ronzón, 1991). 33 En estas dos últimas obras de Sánchez Gómez (1990 y 1992) se señala la escasez de estudios sobre la antropología española del siglo XX, desde su inicio hasta el fin de la dictadura franquista, carencia que estos escritos vienen a paliar, específicamente en lo referido a los aspectos institucionales de las décadas señaladas. Los dos artículos funcionan casi como continuación uno de otro, ya que en cierta medida las instituciones de las que respectivamente se ocupan pueden describirse como tales, y en todo caso son sucesivas en el tiempo.
HISTORIAS DE LA ANTROPOLOGÍA ESPAÑOLA REVISTA MURCIANA DE ANTROPOLOGÍA 29 .2022 .PP. 103-136 .ISSN 1135-691X .E-ISSN 1989-6204 UMU 119 3. APUNTES PARA LA REFLEXIÓN Y LA DISCUSIÓN En este apartado analítico recopilaremos ideas relevantes que se reiteran en las obras revisadas con anterioridad y plantearemos algunas discusiones derivadas de ellas. En primer término, sobre el sentido mismo del campo de estudio de la historia de la antropología española, resulta sumamente relevante la aportación de autoras como Carmen Ortiz García, que subraya su carácter pragmático, casi utilitarista, plasmado en la necesidad de la subdisciplina para el establecimiento de un pasado, podríamos decir incluso construido, que serviría para identificar a los miembros actuales de la profesión (Ortiz, 2003), así como para el diseño del presente de la disciplina, que variaría en función del pasado que se le asigne. Este pasado se construye, entre otras maneras, a través de la ubicación de los inicios y las etapas de desarrollo de la antropología española. Volveremos sobre ello más abajo. Sin embargo, y esto entraña cierta paradoja, numerosos autores, incluida la propia Carmen Ortiz, coinciden en señalar que la elaboración de una «verdadera» historia de la antropología española, desde sus orígenes hasta la actualidad, es un trabajo que todavía no se ha realizado. Se está aseverando de esta manera que, o bien no se ha estudiado suficientemente la historia de la antropología española, o bien no se ha hecho de manera del todo adecuada. Así aparece explicitado en las obras de Ortiz (1984), Elena Ronzón (1991), Ignacio Domínguez Gregorio (2018) o Waltraud Müllauer-Seichter (2016). De manera a primera vista contradictoria, convive este planteamiento con el que afirma que hay abundantes publicaciones en torno a la época de las autonomías, enunciado por María Cátedra (1991), Luis Ángel Sánchez Gómez (1997), José Luis Anta (2004, 2005), Joan Prat (2004) o Carmen Ortiz (2003). Esta desigualdad en el volumen de escritos de unas épocas respecto a otras ha quedado patente en nuestra revisión. En ella se refleja la «sobreabundacia» de obras en determinados periodos y la «escasez» general de las mismas. En el apartado del presente artículo que se encarga de los libros dedicados a la historia de la antropología española con carácter no exhaustivo, tenemos por una parte obras procedentes de congresos que cada cierto tiempo realizan el esfuerzo de recopilar aportaciones para dar cuenta del estado de la disciplina antropológica en nuestro país y, por otra, trabajos de carácter crítico. Sobre los primeros, serían ejemplos destacados los publicados en las décadas de 1970 y 2010, que tienen como misión explícita mostrar la situación de la antropología en el momento de su elaboración. Podría apuntarse que, no por casualidad, coinciden con dos etapas de auge, dos saltos cuantitativos en la producción antropológica en España: el inicio de la conformación del estado
EVA SANZ JARA REVISTA MURCIANA DE ANTROPOLOGÍA 29 .2022 .PP. 103-136 .ISSN 1135-691X .E-ISSN 1989-6204 UMU 120 de las autonomías y la actualidad. Hemos mencionado otros libros relevantes también procedentes de congresos que se publicaron durante la década de 1990 hasta el comienzo de la de 2000. Sin embargo, con alguna excepción, no son obras con una pretensión tan abarcadora como los anteriores, sino que se dedican a temáticas más parciales, como la comparación entre la visión que de los españoles tienen los nacionales y los extranjeros o las miradas antropológicas que se establecen recíprocamente entre España y Portugal. En las tres décadas transcurridas entre el inicio de los 70 y el de los 2000 se ha culminado el proceso de formación del estado de las autonomías, en el que la antropología ha tenido un importante papel; a esta etapa ha sucedido otra en la que la crítica ha estado sumamente presente, de ella se han revisado obras que discuten cuestiones variadas relacionadas con la antropología española: desde la propia posibilidad de establecer una tipología antropológica que se diferencie por tener como objeto de estudio a España, hasta las particularidades de nuestro país en su inserción, habitualmente rezagada, en las corrientes teóricas internacionales de la disciplina. Y, por último, entre la etapa autonómica y la más crítica han visto la luz los trabajos dedicados a temáticas particulares, que han ocupado un lugar importante en el conjunto de obras no exhaustivas sobre la historia de la antropología española. Por su parte, en el epígrafe que se hace cargo de las historias de la antropología española que tienen pretensión de exhaustividad, puede identificarse claramente una brecha en la producción bibliográfica entre los comienzos del siglo XX y el final de dicha centuria, con un aumento de publicaciones muy marcado en torno a la década de 1990 y un cambio de signo en la de 2000, cuando el estado autonómico era una realidad y puede considerarse que existía ya una antropología española con identidad propia. Ya no había, por tanto, que esforzarse por respaldar el proceso político de formación del estado de las autonomías ni por crear documentos fundacionales que dibujaran la historia de la disciplina en nuestro país. Los trabajos revisados a partir de 2000, en consecuencia con lo dicho, no se guiarían por una lógica geográfica, autonómica, sino que tenderían a adoptar puntos de vista, bien nacionales o bien temáticos, en torno a los campos de estudio preferentes de la antropología española más reciente. Por último, en el apartado dedicado a publicaciones abocadas a figuras y períodos concretos dentro de la historia de la antropología española, es necesario señalar que la bibliografía existente es amplísima, por lo que la selección de unas pocas obras relevantes resultó imprescindible. Sobre figuras fundamentales de la disciplina antropológica en nuestro país, hemos escogido algunos de los numerosos trabajos acerca de Luis de Hoyos, Julio Caro Baroja o
HISTORIAS DE LA ANTROPOLOGÍA ESPAÑOLA REVISTA MURCIANA DE ANTROPOLOGÍA 29 .2022 .PP. 103-136 .ISSN 1135-691X .E-ISSN 1989-6204 UMU 121 Claudio Esteva Fabregat, y también sobre otros como José Pérez de Barradas. Y en cuanto a las obras abocadas a períodos concretos de la historia de la antropología española, hemos podido observar la tendencia a concentrarse en torno al siglo XIX y a la dictadura franquista y la hemos reflejado en nuestra revisión. De la recapitulación efectuada emerge la idea central de que las obras publicadas durante el proceso de construcción del estado de las autonomías y en los años posteriores constituyen el núcleo de la discusión en la historia de la antropología española. Podemos en primer lugar constatar que la mayor concentración de publicaciones sobre historia de la antropología española se produce en los últimos veinticinco años del siglo XX. En este sentido, afirma Encarnación Aguilar que: «La historia de la antropología ocupó un lugar preferente en las preocupaciones de los antropólogos españoles en la década de los 80» (Aguilar, 1996: 11). Uno de los factores que podría explicar este hecho es que la producción antropológica, aunque aumenta sensiblemente respecto a décadas anteriores, todavía resultaba manejable, al contrario de lo que sucedía a partir del cambio de siglo, cuando la literatura antropológica proliferó enormemente en España. Podría asimismo sugerirse que previamente, durante la dictadura, la utilidad de las obras de historia de la antropología era menor, porque el régimen franquista pretendía dar un carácter fundacional a la antropología de su época y no tenía en consecuencia demasiado sentido buscar orígenes tiempo atrás; y después, conforme avanza la década de 2000, como hemos señalado, la literatura antropológica empezó a ser tan abundante que resultaba inmanejable. Y podría, por último, explicarse la concentración de trabajos por razones políticas, dado que la antropología, sobre todo la de carácter regional, se tornó sumamente útil para el proceso de formación del estado autonómico. Varios autores argumentan críticamente sobre la proliferación de historias en las últimas décadas del siglo XX y la motivación política que se escondía tras ello. Lo hacen María Cátedra (1991), Luis Ángel Sánchez Gómez (1997) y José Luis Anta (2004, 2005), y de manera particularmente desarrollada Joan Prat cuando señala que las historias del folklore y de la antropología pasaron a constituir un nuevo objeto de estudio central en el proceso de conformación de la España de las autonomías (Prat, 2004: 89- 91). Estas historias, afirma el autor, respondían a la nueva necesidad de buscar las raíces antropológicas autonómicas. Esto se habría llevado a cabo mediante «la reivindicación de los folkloristas como ancestros y precursores» (Prat, 2004: 90).34 En relación con ello, Carmen Ortiz afirma que resultaba 34 Que persigue los siguientes objetivos: «Posibilitar y favorecer el cambio de orientación del modelo exotista al de la antropología de la propia sociedad, que había sido
EVA SANZ JARA REVISTA MURCIANA DE ANTROPOLOGÍA 29 .2022 .PP. 103-136 .ISSN 1135-691X .E-ISSN 1989-6204 UMU 122 frecuente para los autores que hacían historias de la antropología española relacionar la disciplina con la situación política inmediatamente posterior al franquismo, de modo que la transición entre dictadura y democracia habría sido un proceso paralelo al ocurrido entre folklore y antropología, con la profesionalización y la entrada en la universidad, a partir de la década de 1970. De esta manera Carmelo Lisón, por ejemplo, quiso romper con el pasado para ver nacer una nueva disciplina (Lisón, 1976). Sin embargo, afirma Ortiz que esa ruptura no habría sido tal (Ortiz, 2003: 15). Lo que habría sucedido es que al identificarse tan estrechamente la disciplina con la política del momen- to, ciertas cuestiones como la regionalización, la cultura popular y la identidad habrían absorbido la mayor parte de la atención en detrimento de otros desarrollos antropológicos importantes, tanto previos como simultáneos (Ortiz, 2003: 15). Podría aseverarse que uno de estos desarrollos menos atendido sería el americanismo. Otra idea importante surgida de la revisión, vinculada con esta desatención respecto al americanismo antropológico español, consiste en la supuesta particularidad de la antropología española frente a otras europeas, debido a lo que podría denominarse la «carencia colonial» de la España contemporánea, en el sentido de que el país perdió la mayor parte de sus dominios americanos en el principio del siglo XIX, cuando las potencias europeas entraban en el auge de su colonialismo, lo que provocó que, para hacer antropología, aquí se tendiera a mirar hacia adentro, a lo propio, en lugar de hacia lo externo o «exótico», como sucedía en los otros lugares. Acerca de esta cuestión, afirma Waltraud Müllauer-Seichter: «la Antropología Cultural española ocupa dentro de las antropologías europeas un estatuto especial, que se basa en la orientación de la selección de áreas de investigación. Con pocas excepciones, se puede decir que el interés de la investigación en España se centró exclusivamente en los grupos étnicos del propio país» (Müllauer-Seichter, 2016: 17). Estas motivaciones relacionadas con el orden colonial internacional, que habrían llevado a una antropología que mira hacia el interior, perduraron en el tiempo, de modo que, en torno a la década de 1970, que es cuando este tipo de estudio antropológico se generalizó, seguirían vigentes, a pesar de que no eran explícitas. Sobre esta especificidad, o incluso marginalidad, de la asumido en la práctica, pero no teóricamente. Desarrollar la ilusión de que la Antropología podría salir del guetto académico y docente en el que se hallaba inmersa y penetrar con más fuerza en el tejido social. Posibilitar el acercamiento del colectivo de antropólogos a las nuevas instancias del poder autonómico –que ya disponían de recursos económicos, aunque escasos– y que estaban interesados […] en los discursos particularistas sobre la propia identidad, característicos del folklore» (Prat, 2004: 90).
HISTORIAS DE LA ANTROPOLOGÍA ESPAÑOLA REVISTA MURCIANA DE ANTROPOLOGÍA 29 .2022 .PP. 103-136 .ISSN 1135-691X .E-ISSN 1989-6204 UMU 123 antropología española también discuten Encarnación Aguilar (1996) y Llorenç Prats (1996). Por su parte, así se explica al respecto Carmen Ortiz García: «Los españoles se han justificado casi siempre aludiendo a la falta de recursos materiales y de todo tipo por parte de los medios académicos y científicos del país para hacer frente a proyectos de trabajo de campo en áreas lejanas, soslayando, así, a mi juicio, el principal problema, que es la situación subalterna de España en el panorama de las relaciones coloniales de ámbito mundial, y han llegado a considerar su vuelco hacia el estudio de la diversidad cultural interior como una forma de hacer de la necesidad virtud (Cátedra, 1991; Prat, 1999)» (Ortiz, 2003: 16). Esta particular «antropología del nosotros» nacional ubica el objeto de estudio español lejos de los de la disciplina antropológica tradicional, al tiempo que la hace difícilmente comparable con sus homónimas europeas. El recorrido histórico de la antropología española se convertiría así en un objeto de estudio único, particular, al tiempo que difícil de contextualizar. No sería posible, en consecuencia, acudir a la comparación para facilitar la investigación. Ahora bien, esta «carencia colonial» de la España contemporánea puede provocar algunas reflexiones, relacionadas con el americanismo, rama del desempeño antropológico que constituiría una excepción a lo dicho. La antropología americanista podría describirse como una disciplina nacida de la situación colonial, lo que la asemejaría a las restantes europeas; y sería de esta manera una antropología que también toma como objeto de estudio lo ajeno, lo «exótico». Pero esta excepción americanista no es tenida en cuenta por numerosos autores, lo que resulta en la falta de consideración respecto a ella. En nuestra revisión hemos comprobado la tendencia a que apenas aparece el americanismo, como a que tampoco lo hagan otros campos geográficos de estudio externos a España, en las historias de la antropología española. Y si excepcionalmente se encuentra presente suele ser de manera marginal.35 Para encontrar relatos históricos acerca de la antropología americanista española es necesario acudir a trabajos específicamente dedicados al tema.36 Este «olvido de la antropología americanista» (Ortiz, 2003: 19) lo vemos reflejado, por ejemplo, en la actitud muy extendida de no considerar las crónicas de Indias como escritos pre-antropológicos. Y en estrecha relación con 35 Nos referimos al texto «Historia de la antropología americanista» (Alcina, 1992), incluido como capítulo en Historia de la antropología española de Ángel Aguirre Baztán. 36 Pueden mencionarse como ejemplos representativos de estos trabajos sobre antropología americanista los siguientes: Alcina, 1992; Rebok, 1996; Domínguez, 2018.
EVA SANZ JARA REVISTA MURCIANA DE ANTROPOLOGÍA 29 .2022 .PP. 103-136 .ISSN 1135-691X .E-ISSN 1989-6204 UMU 124 ello se encuentra otra de las discusiones que hemos identificado en nuestra revisión bibliográfica. Este debate trata acerca del origen de dicha historia. Algunos, como Fermín del Pino, lo sitúan en la Edad Moderna, con la llegada de los europeos a América a finales del siglo XV y el comienzo de la actividad de los cronistas de Indias (Pino, 1974, 2020); otros autores ubican el origen de la antropología, no necesariamente de la española sino de los planteamientos antropológicos en general, en el siglo XVIII, de la mano de los presupuestos de la Ilustración (González Montero de Espinosa, 1996a, 1996b); y la mayoría de historiadores de la antropología sitúan su nacimien- to en el siglo XIX, sobre todo en su segunda mitad, reivindicando muchos de ellos a los antropólogos físicos, naturalistas y médicos decimonónicos y algunos otros a los folkloristas como pioneros de la disciplina. En torno a esta división también se genera una discusión, puesto que los primeros serían mejor considerados que los segundos por quienes los consideran iniciadores,37 argumentando para ello su mayor «cientifismo». Pero el asunto no se detiene ahí, algunos investigadores ubican estos inicios, para España, en el primer tercio del siglo XX, con la profesionalización de la etnografía que tiene su antecedente en el mencionado folklore decimonónico; e incluso hay autores que hablan del origen de la antropología española, con el carácter moderno con el que hoy la conocemos, en la posguerra de la Guerra Civil (Brandes, 2011) o al comienzo del último tercio del siglo XX, con la conformación del estado de las autonomías.38 Estas discusiones, no exentas de ideología, contribuyen a construir las diferentes visiones de la disciplina antropológica en pugna. Lo mismo sucede con las distintas propuestas de periodización de la historia de la antropología española enunciadas en las obras revisadas, que responden entre otras cosas a la construcción de diferentes pasados que justifican el presente de la ciencia antropológica española. Abordaremos con más detalle estas cuestiones de los orígenes y la periodización en las obras revisadas a continuación. En primer lugar, Carmelo Lisón Tolosana (1971), propone comenzar con «los clásicos», para acometer así, en sus palabras, el «nacimiento de una disciplina». Para ello, comenta de manera prolija los trabajos llevados a cabo por los cronistas de Indias en la 37 Sobre esta cuestión, y también acerca de la vinculación de las corrientes «científica» y «folklorista» con las áreas geográficas de Madrid, Andalucía, Extremadura, Cataluña o el País Vasco, profundizan Josep Maria Comelles y Joan Prat (1992) y Fermín del Pino (1992). 38 De hecho, de manera generalizada se conoce este periodo como de «segundo nacimiento» o «renacimiento» de la antropología española.
HISTORIAS DE LA ANTROPOLOGÍA ESPAÑOLA REVISTA MURCIANA DE ANTROPOLOGÍA 29 .2022 .PP. 103-136 .ISSN 1135-691X .E-ISSN 1989-6204 UMU 125 Edad Moderna. A continuación, dejando sin cubrir el siglo XIX, muestra un profundo estudio acerca de la Encuesta del Ateneo de Madrid de 1901-1902. Por su parte, Ángel Aguirre Baztán, en La antropología cultural en España: un siglo de antropología (1986), parece dejar claro ya desde el título que considera que la disciplina dio comienzo un siglo antes de 1986, es decir, en los años finales del siglo XIX. Sin embargo, profundizando en el libro, puede comprobarse que en realidad se está hablando de ciento cincuenta años. El primero de los períodos temporales que se menciona es el naturalista y se desarrolla entre 1833 y 1883. El segundo es el folklorista, que finaliza en 1900. El tercero transcurre entre 1900 y 1936 y está influenciado por las corrientes naturalista y modernista. Y, para terminar, el cuarto período es de tránsito de la etnografía a la etnología entre 1940 y 1985. El mismo autor, en 1992, simplifica su periodización previa, proponiendo una nueva de solo tres etapas: la folklorista, hasta 1900; la etnográfica, desde 1900 hasta 1960; y la etnológica, que transcurre entre 1960 y 1990. Pareciera que en la publicación se prescinde de todo lo previo al siglo XIX. Sin embargo, y tal vez de manera algo contradictoria, si nos internamos en el libro comprobamos que propone, antes de desarrollar los períodos enunciados, una nueva y poco convencional división tripartita de la antropología española: la reconquista (711-1492), el colonialismo (que ocuparía la Edad Moderna) y el regionalismo (a partir del inicio de la Edad Contemporánea). Esta periodización resulta sorprendente por su poca similitud con el resto de las establecidas por otros autores. Joan Prat, Ubaldo Martínez, Jesús Contreras e Isidoro Moreno, en su obra conjunta de 1991, no muestran una periodización predominante. En primer término, distinguen entre discurso antropológico y discurso folklórico en los inicios de la antropología. Y, por otra parte, emplean la división en etapas enunciadas por Joan Prat, a la que regresaremos más adelante. Esta periodización diferencia tres periodos temporales en el siglo XX: el primero entre 1939 y 1972, el segundo desde 1973 hasta 1978 y el tercero entre 1978 y 1990. En todo caso, las secuenciaciones en etapas aparecen en la obra subordinadas a las lógicas geográfico-autonomista y temática, ambas preponderantes en el libro. Encarnación Aguilar, Carles Feixa y Ana Melis, en su artículo elaborado conjuntamente en 2000, consideran tres etapas en la historia de la antropología española, una primera de precursores entre el final del siglo XIX y la primera mitad del XX; una segunda de nacimiento y consolidación de los estudios antropológicos promovidos por el estado durante las décadas de 1960 y 1970; y una tercera de institucionalización académica desde la década de 1980 hasta la de 2000. Joan Prat i Carós, en su libro Antropología y etnología de 2004, plasma la periodización referente tanto para otras de sus
EVA SANZ JARA REVISTA MURCIANA DE ANTROPOLOGÍA 29 .2022 .PP. 103-136 .ISSN 1135-691X .E-ISSN 1989-6204 UMU 126 obras como para otros autores.39 Esta división en etapas, como ya hemos avanzado, da inicio en 1939 y diferencia tres períodos: 1939-1972, 1973- 1978 y 1978-1991. El éxito entre los colegas de esta división en etapas enunciada por Prat es señalado por Carmen Ortiz.40 Por otra parte, esta misma autora marca la tendencia bastante generalizada a considerar como «mito fundador» de la antropología española la monografía de Julian Pitt-Rivers, The People of the Sierra.41 Y con su planteamien- to crítico, Carmen Ortiz pone en discusión la asociación, no casual, de los inicios de la antropología española con la escuela británica de antropología social, así como la negación de los desarrollos de la disciplina previos a las décadas centrales del siglo XX. Sin embargo, encontramos otros autores que ubican en estos años los orígenes de la antropología española. A pesar de que Stanley Brandes, en 2011, habla en primer término de la antropología física del siglo XIX, que se interna en el siglo XX hasta 1930, y que convive con el folklore decimonónico, que también domina el primer tercio del siglo XX, sitúa en la etapa franquista el nacimiento de la antropología social y cultural española. Llama la atención cómo Brandes, además de colocar los orígenes en el franquismo, no señala etapas posteriores ni anteriores (si exceptuamos los precedentes enunciados). 39 Por ejemplo para Müllauer-Seichter, 2006, 2016. 40 «El esquema que goza de un consenso muy general sobre el devenir reciente de la disciplina, expuesto por Joan Prat en numerosas ocasiones y sistematizado en un libro suyo de 1992, establece tres etapas para la consolidación de la antropología social y cultural en la España actual» (Ortiz, 2003: 14 y 15). 41 «Puede decirse –tomando las palabras textuales de uno de los mayores especialistas en estas cuestiones– “Hay un acuerdo unánime en considerar el libro de Julian Pitt- Rivers –The People of the Sierra– como el primer trabajo antropológico moderno sobre España” [cita Carmen Ortiz a Prat, 1999, 39]. [Sin dudar de la importancia de la obra...] quiero destacar que en su elección como padre fundador para la antropología española actual se representa a la perfección la imagen que ésta ha querido mostrar de sí misma, como una disciplina totalmente nueva, desvinculada del trabajo anterior (e incluso coetáneo a Pitt-Rivers) de otros autores, españoles y extranjeros» (Ortiz, 2003: 14). En torno a Julian Pitt-Rivers y su actividad antropológica en España, junto a otros antropólogos mayoritariamente anglosajones, en el marco de lo que se ha denominado antropología del Mediterráneo y obteniendo como resultado algunos de los llamados estudios de comunidad, se produjo con posterioridad un relevante debate en el que se pusieron sobre la mesa acusaciones de colonialismo sobre la antropología española por parte de los autores europeos y norteamericanos, en el que se combinan voces de autores críticos, como Isidoro Moreno (1984), y otros defensores de la figura del británico, como Honorio Velasco (2001).
HISTORIAS DE LA ANTROPOLOGÍA ESPAÑOLA REVISTA MURCIANA DE ANTROPOLOGÍA 29 .2022 .PP. 103-136 .ISSN 1135-691X .E-ISSN 1989-6204 UMU 127 En definitiva, la mayoría de los autores revisados sitúa el origen la antropología española en el siglo XIX y algunos de ellos en el XX. En consecuencia, el establecimiento de los orígenes de la disciplina en los comienzos de la Edad Moderna constituye una opción minoritaria. En parte tal vez porque tiene ciertas consecuencias. Supone en primer lugar hablar de España en un tiempo en el que estrictamente no puede hacerse. Considera, además, la suposición de una mirada antropológica, actual en cuanto que científica y adecuada a una escala de valores contemporánea, en personas cuyos valores e intereses diferían mucho de los de los siglos XIX, XX o XXI. Y, por último, significa en cierta medida justificar la acción colonizadora y evangelizadora española disfrazándola del «interés científico por la alteridad», que suponemos que toda antropología posee. Podría aquí señalarse, por una parte, que, si bien los intereses colonizadores y evangelizadores de la monarquía hispánica son indiscutiblemente censurables, no lo es menos la acción colonizadora de los siglos XIX y XX que se encuentra en los orígenes de la mayoría de las antropologías europeas. Y por otra, en todo caso, aunque estas consecuencias descritas no son infrecuentes en los defensores de los orígenes modernos de la antropología, no están necesariamente presentes en todos, ya que hay autores que matizan críticamente la pertinencia de calificar antropológicas estas crónicas de manera que no resultan conservadores desde el punto de vista político en su defensa de estos orígenes. No obstante, aun sumando las diversas posturas, observamos que son pocos los autores partidarios de estos comienzos tempranos. Lo habitual es el siglo XIX e incluso el XX. A ello hay que sumar que las periodizaciones se van acortando y se van detallando los períodos según se acercan a la actualidad, de modo que se tiende a prestar mayor atención a los más recientes. Es en la segunda mitad del siglo XX donde aparece ubicado mayor número de etapas, en ocasiones con muy pocos años de duración y por tanto descritas en profundidad. Las décadas de 1970 y 1980 son las que más dedicación acaparan, junto con el siglo XIX, quedando menos atendidas las que transcurren entre 1900 y 1960, así como la actualidad. De esta manera, el protagonismo en las periodizaciones, y por extensión en las historias de la antropología española, de estas décadas finales del siglo XX se sumaría a la importancia que les confiere la abundancia de obras publicadas, con lo que tenderían a verse sobredimensionadas. Puede apuntarse como posible explicación la atención política acaparada por la antropología en la transición tras el fin de la dictadura, pues habría resultado útil para justificar la conformación territorial del nuevo estado como un estado autonómico. En un sentido similar, una razón de peso para la acumulación de trabajos sobre el siglo XIX es la tendencia de la segunda mitad del siglo XX a buscar un origen que dote de
EVA SANZ JARA REVISTA MURCIANA DE ANTROPOLOGÍA 29 .2022 .PP. 103-136 .ISSN 1135-691X .E-ISSN 1989-6204 UMU 134 Ortiz García, C. (1987). Luis de Hoyos Sáinz y la Antropología Española. Madrid: CSIC. Ortiz García, C. (1996a). La antropología española en el primer tercio del siglo XX: líneas de continuidad y ruptura. En E. Aguilar (coord.). De la construcción de la historia a la práctica de la Antropología en España. Zaragoza: Instituto Aragonés de Antropología, 121-130. Ortiz García, C. (1996b). Julio Caro Baroja, antropólogo e historiador social. Revista de Dialectología y Tradiciones Populares, 51 (1), 283-301. Ortiz García, C. (2003). La antropología en España (1970-2000). Anuario 2003. Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, 13-24. Ortiz García, C. y Sánchez Gómez, L. A. (eds.) (1994). Diccionario histórico de la Antropología Española. Madrid: CSIC. Pino, F. del (1974). Historia de la Antropología en España y Crónicas de Indias. (Tesis doctoral no publicada). Pino, F. del (1992). Acerca de las antropologías y las naciones españolas. Antropología. Revista de pensamiento antropológico y estudios etnográficos, 3, 112-119. Pino Díaz, F. del (2020). Memoria hispana y antigüedades americanas. Por un rescate crítico de los antiguos cronistas de Indias. En S. Rodríguez Becerra y J. M. Valadés Sierra (coords), La cultura vivida. Homenaje al profesor Javier Marcos Arévalo. Badajoz: Fundación CB, 615-630. Pitt-Rivers, J. (1971). The People of the Sierra. 2ª ed. Chicago: University of Chicago Press [1954]. Pitt-Rivers, J. (2000). Un comentario sobre la obra y la personalidad de Julio Caro Baroja. En S. Rodríguez Becerra (coord.), El diablo, las brujas y su mundo: homenaje andaluz a Julio Caro Baroja. Sevilla: Signatura Demos, 181-188. Prat, J. (1983). La antropología cultural en España. En VVAA. Antropología hoy. Una introducción a la antropología cultural. Barcelona: Teide, 165-238. Prat, J. (1992). Antropología y etnología. En R. Reyes (ed.), Las Ciencias Sociales en España. Madrid: Universidad Complutense. Prat i Carós, J. (1994). Historiografía antropológica. En C. Ortiz García y L. A. Sánchez Gómez (eds.), Diccionario histórico de la antropología española. Madrid: CSIC, 370-375. Prat, J.; Martínez, A. (1996). Ensayos de antropología cultural. Homenaje a Claudi Esteva Fabregat. Barcelona: Ariel. Prat, J. (coord.) (1999). Investigadores e investigados: literatura antropológica en España desde 1954. Edició especial de l´Arxiu d´Etnografia de Catalunya. Tarragona: ITA.
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