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REVISTA DE PATRIMONIO CULTURAL DE LENA Revista de padremuñu cultural de Ḷḷena Patrimonio lenense en el fondo fotográfico del “Arxiu Mas” | La fábrica de aceros de La Bárzana (Viḷḷayana) La fosa común de la guerra civil de Parasimón 1 (Payares) | Gaitiru y tamboritiru. Protagonistas indispensables en las fiestas populares en Lena | Apuntes para la historia de la parroquia de San Miguel de Zurea y la desaparecida de San Julián de Valle | Los paisajes de las montañas de Lena: una herencia histórica | Estudio etnotoponímico en torno a los molinos de Xomezana | Un paseo entre las plantas asturianas de siempre Aspeutos biolóxicos del términu gafura NA COREXA. RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL, HIJO ADOPTIVO DE LENA. LA LLEGADA DE LA RED DE SEGUIMIENTO DE MARIPOSAS AL CONCEJO DE LENA Revista de patrimonio cultural de Lena Nº 3 (2019) Nº 3 (2019)
ÍNDICE 1 ÍNDICE -5- Presentación / Entamu ARTÍCULOS -6- Patrimonio lenense en el fondo fotográfico del “Arxiu Mas” Santos Nicolás Aparicio -16- La fábrica de aceros de La Bárzana (Viḷḷayana) María Fernanda Fernández Gutiérrez -30- La fosa común de la guerra civil de Parasimón 1 (Payares) Antxoka Martínez Velasco -40- Gaitiru y tamboritiru. Protagonistas indispensables en las fiestas populares en Lena Mª del Carmen Prieto González -56- Apuntes para la historia de la parroquia de San Miguel de Zurea y la desaparecida de San Julián de Valle Agustín Hevia Ballina & David Ordóñez Castañón -72- Los paisajes de las montañas de Lena: una herencia histórica Luis Carlos Martínez Fernández -82- Estudio etnotoponímico en torno a los molinos de Xomezana Cristian Longo Viejo -96- Un paseo entre las plantas asturianas de siempre Xulio Concepción Suárez -114- Aspeutos biolóxicos del términu gafura Bertu Ordiales NA COREXA -125- Ramón Menéndez Pidal, Hijo Adoptivo de Lena Alberto Fernández González -138- La llegada de la red de seguimiento de mariposas al concejo de Lena Eva López García -142- La Asociación Conceyu Ḷḷena Colaboran:
REVISTA VINDONNUS · Nº 3 / 2019 · ISSN 2530-8769 2 VINDONNUS. Revista de patrimonio cultural de Lena Nº 3 (2019) POLÍTICAS EDITORIALES Enfoque y alcance Vindonnus. Revista de patrimonio cultural de Lena es una publicación anual que recoge artículos originales de diversas disciplinas, relacionados con el patrimonio, y con el paisaje cultural y natural del concejo de Lena. Nace con la pretensión de fomentar la investigación multidisciplinar del patrimonio cultural (en toda su amplitud semántica), así como de fomentar elinterés en estos temas por parte de un público amplio y diverso. La revista cuenta con dos bloques, claramente diferenciados: A) Artículos: de investigación y divulgación, elaborados por especialistas, investigadores y profesionales en su respectivo campo. B) Na Corexa: textos no científicos relacionados con la tradición popular (folklore, gastronomía, mitología, etc.), además de otras informaciones de interés cultural local (entrevistas, actualidad de asociaciones y entidades culturales, publicaciones, exposiciones, etc.). Proceso de evaluación Los trabajos recibidos serán revisados en primera instancia por el Consejo de Redacción, el cual podrá requerir al autor su modificación, para continuar el proceso de revisión; o bien para rechazar aquellos textos que no se ajusten a la política editorial. Posteriormente, todos los originales recibidos serán evaluados por el sistema de revisión por pares (en inglés: peer review), a cargo de miembros del Comité Científico u otros revisores externos; las sugerencias se enviarán a los autores para que realicen las modificaciones pertinentes. Frecuencia de publicación Publicación de periodicidad anual. El plazo de recepción de originales finaliza el 31 de enero de cada año. Política de acceso abierto Los contenidos se ofrecen en línea, tras la distribución de los ejemplares impresos. Esta revista proporciona sus contenidos en acceso abierto y a texto completo, bajo el principio de que permitir el acceso libre a los resultados de la investigación repercute en un mayor intercambio del conocimiento a nivel global. Indexación La revista Vindonnus está indexada en la siguiente base de datos: Dialnet: https://dialnet.unirioja.es/servlet/revista?codigo=25589 EQUIPO EDITORIAL Dirección: David Ordóñez Castañón. Universidad del País Vasco UPV/EHU Consejo de redacción: Xulio Concepción Suárez; Real Instituto de Estudios Asturianos María del Carmen Prieto González; IES Pérez de Ayala Luis Simón Albalá Álvarez; Investigador independiente Xosé B. Álvarez Álvarez; Iniciativa pol Asturianu Luidivina Álvarez Fernández; Investigadora independiente Comité científico asesor: Santiago Sánchez Beitia; Profesor Titular de Física Aplicada I Universidad del País Vasco UPV/EHU Carmen García García; Profesora Titular de Historia Contemporánea; Universidad de Oviedo Santiago Fortuño Llorens; Catedrático de Literatura Española; Universidad Jaume I de Castellón Luis Santos Ganges; Profesor de Urbanística y Ordenación del Territorio, Universidad de Valladolid Jesús Suárez López; Director del Archivo de la Tradición Oral de Asturias, Muséu del Pueblu d’Asturies Juan Calatrava Escobar; Catedrático de Composición Arquitectónica, Universidad de Granada Ramón de Andrés Díaz; Profesor Titular de Filología Española y Asturiana, Universidad de Oviedo Carmen Oliva Menéndez Martínez; Ex-profesora en la ETSA de la Universidad Politécnica de Madrid Adolfo García Martínez; Antropólogo; Real Instituto de Estudios Asturianos / UNED Luis Manuel Jerez Darias; Escuela Universitaria de Turismo Iriarte (adscrita a la Universidad de La Laguna) Michael M. Brescia; Head of Research & Associate Curator of Ethnohistory, Arizona State Museum (University of Arizona), EE.UU. Miembros colaboradores: María Dolores Martínez García, Luis Núñez Delgado, Aurelia Villar Álvarez, Isabel Rodríguez Suárez, AsociaciónAsturcentral, Asociación Flash Lena. ENVÍOS Las instrucciones de envío y directrices detalladas para autores pueden consultarse en: https://asociacionvindonnus .com/envios/ • Sólo se aceptarán trabajos originales que no hayan sido publicados anteriormente en otras revistas, actas de congresos, etc. • Las lenguas principales son el castellano y el asturiano. • La extensión de los originales no podrá ser superior a 30.000 caracteres (con espacios, incluyendo títulos, notas y referencias). Se recomienda una extensión de entre 10 y 14 páginas, incluyendo imágenes, gráficos y tablas. El formato será A4, márgenes normales (3 cm). El corpus principal del texto irá en letra Garamond 11, interlineado 1,15. 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Cada artículo se enviará en formato WORD y PDF, junto con la autorización de publicación al e-mail: asociacionvindonnus@ gmail.com. Las imágenes pueden enviarse por sistemas telemáticos alternativos. CONTACTO Asociación Vindonnus. Grupo de estudio del patrionio cultural de Lena Dirección postal: Plaza Alfonso X El Sabio, 7 – 2ª planta 33630 – La Pola (Lena), Asturias, España Web: https://asociacionvindonnus.com/revista-vindonnus/ Email: [email protected] Teléfono: 611 093 156 DATOS EDITORIALES Edita: Asociación Vindonnus. Grupo de estudio del patrimonio cultural de Lena Lugar de edición: La Pola (Lena), Asturias, España. Diseño y maquetación: ÁREANORTE Imprime: Gráficas Eujoa Depósito legal: AS-01181-2017 ISSN: 2530-8769 Licencia: Obra bajo licencia Creative Comons: Más información en: https://creativecommons.org/ Junio de 2019 Tirada: 1000 ejemplares
REVISTA VINDONNUS · Nº 3 / 2019 · ISSN 2530-8769 56 RESUMEN Según se desprende del Libro de los Testamentos, el pueblo de Zurea dependía en origen de la iglesia de San Julián de Valle, que puede identificarse con la denominada Capilla’l Breu. En el siglo XIV, el Libro Becerro ya relaciona la parroquia de San Miguel, en detrimento de la de Valle; pueblo que en 1641 estaba escasamente poblado y su antigua parroquia solo se consideraba ermita. Cobra sentido la leyenda oral sobre una avalancha que arrasó el caserío en tiempos remotos. Aunque fue posteriormente rehabitado y se reconocieron sus antiguos límites parroquiales y un régimen diezmal diferente al de Zurea, nunca recuperó la parroquialidad. Más aún, la Capilla’l Breu, considerada ruinosa e indecente, fue vendida en 1831 y sus imágenes trasladadas a Zurea. La documentación de época moderna nos informa de un territorio productivo y devoto, lo que se refleja en las continuas reformas que se ejecutaron en la iglesia, según los libros de fábrica. ABSTRACT According to the Libro de los Testamentos, the town of Zurea depended in origin on the church of San Julián of Valle, which can be identified with the Capilla’l Breu. In the fourteenth century, the Libro Becerro relates the parish of San Miguel, to the detriment of the one in Valle, a town that in 1641 was sparsely populated and whose former church was only considered a hermitage. The oral legend about an avalanche that devastated the village in ancient times makes sense. Although it was later re-inhabited and a different tithing regime as well as its old parochial limits were still recognized, Valle was definitively included in the parish of San Miguel de Zurea. The Capilla’l Breu, ruined and indecorous, was finally sold in 1831 and the figures were taken to Zurea. The Modern Period reveals a productive and devout territory, what is reflected in the continuous architectural reforms that were carried out in the church, according to the ledgers. APUNTES PARA LA HISTORIA DE LA PARROQUIA DE SAN MIGUEL DE ZUREA Y LA DESAPARECIDA DE SAN JULIÁN DE VALLE Agustín Hevia Ballina1 & David Ordóñez Castañón2 (1) Archivero de la Catedral de Oviedo y Director del Archivo Histórico Diocesano (2) Arquitecto. Universidad del País Vasco UPV/EHU PALABRAS CLAVE: historia parroquial, Zurea, Valle, Capilla’l Breu, tradición oral KEYWORDS: parochial history, Zurea, Valle, Capilla’l Breu, oral tradition
APUNTES PARA LA HISTORIA DE LA PARROQUIA DE SAN MIGUEL DE ZUREA Y LA DESAPARECIDA DE SAN JULIÁN DE VALLE | Agustín Hevia Ballina & David Ordóñez Castañón 57 La parroquia de San Miguel de Zureda (en asturiano y oficialmente, Zurea1) ha sido históricamente una de las más pobladas y también una de las más productivas de Lena, como así sugiere el gran número de hórreos conservados en el pueblo, la presencia de varias casonas solariegas y la cuantía de los diezmos que aportaban los vecinos. Su iglesia es de buena factura arquitectónica y en el interior conserva retablos y tallas escultóricas de cierto valor. Entre ellas, la imagen de San Julián y la de Santa Lucía, figuras que son testigos mudos de la sinuosa historia parroquial de Zurea y Valle, olvidada hasta ahora, que se remota a tiempos inciertos en la Edad Media. Este trabajo es resultado de la investigación iniciada a comienzos de la década de los noventa por el primer autor, que dio lugar a un manuscrito (aún inédito) en el que se proporcionan numerosos datos de la parroquia de Zurea obtenidos de los libros parroquiales. En él se aporta una completa relación de Obras Pías, obras arquitectónicas y un exhaustivo listado de los sacerdotes que ejercieron en ella. En la actualidad, el segundo autor ha retomado la tarea, complementándola con los nuevos datos obtenidos sobre el devenir de la antigua parroquia de San Julián de Valle, cotejando la información documental con los testimonios orales. 1. INTRODUCCIÓN ■ Figura 1. Vista de Zurea desde L'Arreondo (Zurea) 1 El nombre de Zurea tal vez proceda del latín accipiter, a través de *azoreta, 'lugar propicio para la caza de azores, ferres'. Vid. Xulio Concepción Suárez. Diccionario etimológico de toponimia asturiana. (Oviedo, Hifer Editor, 2017), pp. 1033-1034. También en su web personal: http://www.xuliocs.com/zurea.htm . 2 Archivo de la Catedral de Oviedo (ACO), Liber Testamentorum, f.60vA. En: AA.VV. Liber Testamentorum Ecclesiae Ovetensis [facsímil y obra de estudio]. (Barcelona: Moleiro Editor, 1995), p.562. 3 Entre otros, el monasterio de “Santa Eugenie de Moreta” (cenobio ubicado en el entorno de Tiós), con sus decanías en Castiello; Memorana (Mamorana), con la iglesia de Santa Colomba; “Fogio” (quizás Los Fueyos); “Uillanova de Subripa” (Sorribas); Sancti Iacobi de Flemenzana (Santiago –se conserva la ermita–, en Xomezana); la iglesia de San Juan de “Collata” (tal vez, Piñera); además de otros (Cortina, Naveo, Parana, etc.). Vid. José Antonio Valdés Gallego, “La toponimia asturiana del Liber Testamentorum Ouetensis”, en Lletres asturianes 61, 1995, pp. 61-100. 2. LA ANTIGUA PARROQUIA DE SAN JULIÁN DE VALLE Primeras referencias de Zurea y de la parroquia de San Julián La primera información escrita sobre el pueblo de Zurea la hallamos en el Libro de los Testamentos, custodiado en el Archivo de la Catedral de Oviedo. Se trata de la confirmación que hicieron en el año 1036 los reyes D. Fernando I de Castilla y su mujer, Dª Sancha de León, de una serie de donaciones realizadas por sus predecesores a favor de la Sede Ovetense y de su obispo Froilán. Los monarcas concedieron numerosas propiedades a la catedral de San Salvador: monasterios, iglesias, villas y heredades, tanto dentro como fuera de los límites de la actual Asturias. Constituye la más antigua alusión a Zurea y a otros pueblos lenenses: «[…] et nos misericórdia moti illis auferentes restituimus sedi prefate, id est super flúmen Ornam monasterium Sancte Eugenie de Moreta per suos términos cum suis deganeis in Castello, Memorana cum ecclesiae Sancte Columbe, et Fogio, Kexatello, Uillanova de Subripa, ecclesiam Sancti Iuliani cum uilla de Zureta, et ecclesiam Sancti Iacobi de Flemenzana, et ecclesiam Sancti Iohannis de Collata cum media uilla […]»2 En este fragmento pueden reconocerse diversos términos del concejo3 y, entre ellos, se refiere expresamente a la «uilla de Zureta» (villa de Zurea). Sin embargo, según se lee, su iglesia no estaba dedicada a San Miguel, sino a «Sancti Iuliani» (San Julián), advocación que, como a continuación se explicará, se corresponde con la antigua iglesia de Valle. Por consiguiente, puede interpretarse que la aldea de Zurea pertenecía en origen a la parroquia de San Julián de Valle y que la suya propia, dedicada a San Miguel, sólo se constituiría posteriormente. La escueta información del Liber Testamentorum parece coincidir con una arraigada tradición oral en la zona, que informa del origen religioso de una pequeña construcción situada en El Breu, un fértil prado situado 400 metros al este de Valle. Según algunos informantes, antiguamente se ofrecía misa en este reducido habitáculo, que aún se conoce hoy como la Capilla’l Breu. Es un pequeño edificio de piedra, de escasos 4x4 metros en planta (con su cabecera correctamente orientada al saliente), apenas iluminado por unos ventanucos estrechos y verticales (de buena ejecución, realizados ya en época más reciente). Es humilde en sus dimensiones y en sus materiales: de mampostería de piedra, sillarejo en los esquinales
REVISTA VINDONNUS · Nº 3 / 2019 · ISSN 2530-8769 58 y cubierta de teja a dos aguas. Sus paredes presentan signos evidentes de deterioro, con importantes grietas en la pared norte, y diversas señales de reparaciones y transformaciones. En la actualidad se utiliza como almacén de aperos, aunque hasta hace no muchos años servía de gallinero. No obstante, el interior abovedado denota su antigua función religiosa. Aún es posible identificar –con dificultad, por el mal estado en que se encuentran– los restos de pinturas murales que dibujan roleos, formas vegetales y medallones, adornando la bóveda de medio cañón (renacimiento o barroco popular). La tradición oral sobre las misas en El Breu está consolidada y hay memoria de antiguos enterramientos en el lugar, alrededor de la primitiva iglesia (aún se pueden ver losas dispersas en el entorno, de diferentes formas y tamaños, algunas incluso debajo del cuchiru). También venían a misa, y se enterraban igualmente, vecinos de Tiós. La pérdida de la parroquialidad de Valle y su despoblamiento; la tradición oral de una avalancha que arrasó el pueblo Por razones aún inciertas, la iglesia de San Julián ya no consta en el inventario del Libro Becerro, realizado en el año 1385. La parroquialidad hubo de perderse, en todo caso, tiempo antes del siglo XVII, como se desprende de la visita que hizo a la feligresía de Zurea el Chantre de la Catedral de Oviedo, Don Sebastián Bernardo de Quirós, el 11 de junio de 1641. Su testimonio quedó recogido en el Libro Viejo de Casados y Difuntos: «Y porque hay tradición que la dicha ermita fue anteriormente parroquial y por haberse acabado los vecinos se hizo matorral, y después han vuelto algunos a poblar y a vivir en los términos y al presente hay seis vecinos, a quienes se les administra los Santos Sacramentos en dicho lugar de Zureda, por ser el más cercano, y por esta razón el cura de él lleva la mitad de los frutos y la otra mitad toca al dicho cabildo de Oviedo […]».4 Esta escueta información arroja algo de luz sobre el incierto pasado de Valle, aunque también plantea nuevos interrogantes. En primer lugar, el visitador confirma que la ermita del Breu era antiguamente iglesia parroquial (hecho que deducíamos del Libro de los Testamentos). A continuación, señala que el pueblo se había deshabitado y, en consecuencia, aquella iglesia se había abandonado («se hizo matorral»). Cabe preguntarse, pues, por el motivo de la despoblación de Valle, que conllevó, a la postre, la desconsideración parroquial de su primitivo templo. Para ofrecer una hipótesis plausible hemos de recurrir nuevamente a la tradición oral pues, tal y como narraba Cándido el de la caleya hace pocos años, en tiempos remotos hubo un gran argayu que asoló la aldea. ■ Figura 2. La humilde Capilla’l Breu, junto a la cuadra, al pie de la Pena Tsago (David Ordóñez Castañón) 4 Archivo Histórico Diocesano de Oviedo (AHDO). Libro de bautizados, casados y difuntos (1622-1739). Ref. 40.15.01. Fol. 1r.
APUNTES PARA LA HISTORIA DE LA PARROQUIA DE SAN MIGUEL DE ZUREA Y LA DESAPARECIDA DE SAN JULIÁN DE VALLE | Agustín Hevia Ballina & David Ordóñez Castañón 59 Enormes peñascos se habrían desprendido de la Pena Tsago, destrozando a su paso buena parte del poblado.5 De hecho, algunas paredes de una cuadra del palacio se construyeron sobre grandes rocas, posiblemente arrastradas en la avalancha. Una nueva encuesta a otros paisanos de Valle y Zurea confirma la leyenda de la avalancha, aunque con divergencias. La tradición oral es imprecisa y ofrece versiones diferentes, pero unos y otros testimonios hablan de un arguexu que llevó por delante las casas del pueblo. No es el único lugar en el que podemos escuchar testimonios semejantes; se dice en Llanos que el núcleo primitivo estaba antiguamente en Las Pedrosas y hubo de trasladarse por culpa de los aludes que bajaban del Carril; también hay memoria de avalanchas terribles, más recientes, en Tuiza y en Payares (donde están muy documentados los destrozos causados por la «nevadona» de 1888). En otros pueblos fueron desprendimientos de rocas los que causaron graves daños. Las desoladoras imágenes del argayo en La Cortina invitan a creer en la verosimilitud de la leyenda sobre la avalancha de Valle, en tiempos lejanos en que la ausencia de medios mecánicos impedía una rápida reconstrucción del poblado. Ni Valle ni Zurea son zonas de argayos, pues no se recuerda ninguno en esas laderas, pero sí se recuerdan avalanchas (de nieve) en una zona concreta, justo en la canal bajo la Pena Tsago que desciende hacia El Breu y la Viña, por tanto, a la derecha del actual pueblo de Valle. Varios vecinos cuentan con gracia la leyenda de un gran alud que bajó por la referida canal desde la Pena Tsago. Al paso –según narran–, encontró una maniega con una pita y una potserá de pitinos dentro; la avalancha siguió ladera abajo, pero la maniega no sufrió ningún daño, pues quedó justo sobre la nieve; y los pitinos llegaron al Breu intactos con la pita, justo hasta la llana de la iglesia, donde paró la nieve. Lo consideraron un milagro, y lo recordaron para siempre.6 Podemos escuchar otra leyenda en relación a esto. Hablan los vecinos de una paisanina de Zurea que, en sus últimos años de vida, ya muy mayor y descoordinada, repetía obsesivamente una frase, a solas, para sí misma y también en voz alta, para los vecinos que transitaban por las caleyas: «¡Alfredo, Alfredo… que Alfredo tá con el sombriru despidiendo a Zurea, que lu acaba de tsevar una argaxá…; mirai, mirai…, que desapaizú'l puiblu antiru de Zurea, y Alfredo ta despidiéndolu desde casa con el sombriru; con el sombriru lu ta despidiendo…». 7 5 Testimonio oral ofrecido por Cándido el de la caleya (28/04/2015). 6 Testimonio recogido por Xulio Concepción Suárez, en conversación con varios vecinos de Zurea (8/5/2019). Relatado con más detalle en su web personal. Vid. Xulio Concepción Suárez, “Vatse Zurea”, http://www.xuliocs.com/vachezurea.htm (último acceso: 23 de mayo de 2019). 7 Ibíd. ■ Figura 3. Vista del pueblo de Valle, predominando sobre el caserío el palacio de los Mendoza (David Ordóñez Castañón)
REVISTA VINDONNUS · Nº 3 / 2019 · ISSN 2530-8769 60 Contradictoriamente, la paisanina se refiere al pueblo de Zurea, desaparecido bajo una argaxá. El relato no es del todo coherente: no es posible que Alfredo estuviese despidiendo al pueblo de Zurea estando en él; parece más razonable pensar que se trata del antiguo pueblo de Valle, que está justo enfrente de Zurea. En cualquier caso, ambas tradiciones, aunque fantaseadas, hacen referencia inequívoca a un gran desprendimiento o alud que arrasó Valle. Son leyendas y, como tales, transmitidas boca a boca de generación en generación, acumulan tras de sí décadas (y siglos) de imprecisiones, exageraciones y reinterpretaciones. Ahora bien, los diferentes testimonios (arraigados en la memoria colectiva del lugar) presentan puntos coincidentes, por lo que no se puede desdeñar un poso de verdad remoto.8 La repoblación de Valle y el cobro de diezmos Después de la avalancha – siguiendo con la tradición oral –, algunos colonos comenzaron a repoblar Valle, trasladando el caserío a su actual situación, en un lugar más resguardado de los aludes. Desconocemos la fecha del supuesto desastre, pero lo cierto es que en 1641 había seis vecinos (seis familias), según indica el visitador, por lo que la repoblación debió ser lenta. Los aún escasos habitantes acudían a Zurea para participar del culto divino porque Valle había perdido su categoría parroquial. A pesar de ello, el Cabildo retuvo para sí el patronato de dicha ermita, y con ello los derechos de diezmo (compartidos a la mitad con el párroco de Zurea por ser quien suministraba los Sacramentos a los repobladores), en previsión de recuperar la parroquialidad, en cuyo caso, se preservarían también los derechos de presentación: «Toca al cabildo el Patronato de la ermita de San Julián de Valle y por esta razón los de dentro de sus términos pagan la mitad de diezmos, que cogen, sin exceptuar cosa alguna, al dicho cabildo de Oviedo» 9 En el siglo XVIII la población de Valle debió aumentar significativamente, como muestran los datos del diezmo (nada despreciables). Cabe la posibilidad de que en este proceso repoblador haya podido influido la construcción del complejo señorial de la familia Lorenzo de Lena a finales del siglo XVII o primeras décadas del XVIII, en cuyas fincas se levantaron, además del propio palacio y su capilla, un imponente conjunto formado por cuadras, casas de colonos, lagar, molino, etc., todo orientado a la explotación agropecuaria del entorno.10 Las Respuestas Generales del Catastro del Marqués de la Ensenada (1752) nos informan de las cantidades a las que ascendía dicho derecho de diezmo: 12 fanegas de pan, 12 de maíz, 12 de castañas, 1 fanega de fabas blancas y 6 de las negras, 2 copinos de nueces y 2 de avellanas, 6 reales de yerba, 12 libras de manteca, 20 de lana y 61 reales de avenencias de ganado. En cuanto al derecho de primicia, subía a 4 copinos de pan.11 Pocos años después (1778-79) la contabilidad diezmal catedralicia registra 9 fanegas de pan, 10 de maíz, 1 fanega de fabas blancas, 12 de castañas, media arroba de manteca, 100 reales de ganado, 4 reales de nabos, 4 reales de yerba y media arroba de lana; también una fanega de escanda de primicia.12 Además de su participación en los diezmos, el Cabildo de Oviedo tenía los siguientes bienes en el término de Valle: «El prado de Bravo, de dar un año con otro de sesenta e setenta forcados de hierba, el cual dicho prado arrienda o afora a su voluntad del dicho Cabildo de Oviedo y tiene por linderos el Prado de la Pumarada, que es de Francisco Álvarez, menor de Alonso Rodríquez, y el Prado de el Argayo, que es de Alonso Lorenzo y de dicho Pedro de Güeria y el Prado de Carral que es de Don Thomás Bernardo de Miranda y el Carral, que es de Pedro de Güeria y el Prado de el Carral que es de dicho Thomás y el prado de Cueto, que es [falta]. Y en este prado tiene el dicho Cabildo una pieza de un forcado de hierba, tiene más por linderos el Prado de la Barrosa, que es de Juan González, y el prado de los Suqueros de Alonso Lorenzo y el prado de la Láscara que es de […] de la Encina y tierra de Fontalbo que es de dicho D. Thomás, y la tierra de Vega, que es de Domingo Fernández y linda con esta tierra y el camino que viene del Bravo y con el dicho prado de la Pumarada, que es donde se comenzó a deslindar, el cual dicho prado de el Bravo, como va deslindado, que es del dicho cabildo de San Salvador de Oviedo, salvo a la parte que llaman de El Cuetu tiene dicho D. Thomás Bernardo o [p…]zecillas, que darán seis forcados de hiera y a la otra parte tiene una pieza sita con Pedro Álvarez Cargado, vecino de Tiós, que dará cinco forcados de hierba».13 8 Otras leyendas de Valle y Zurea, vid. Xulio Concepción Suárez, “El Pozu Tsago en la leyenda de la joven de Zurea”, https://www.xuliocs.com/leyenda-pena- chago-zurea.html (último acceso: 23 de mayo de 2019). 9 AHDO. Libro de bautizados, casados y difuntos (1622-1739). Ref. 40.15.01. Fol. 1r. 10 Consideraba Jovellanos que los propietarios de este conjunto gozaban de una fortuna apreciable, tras haber recibido una importante herencia y haber vendido los derechos sobre el transporte de mercancías en barco: “aquí [Zureda] vive el mayorazgo D. Juan Lorenzo de Lena, que casó con la niña de Faes. Dioles la vieja Argandona la portería, que vendieron en cincuenta mil reales, y heredaron más de sesenta mil del famoso don Casimiro Lorenzo”. Diario 1º, cuaderno 5º, viaje 9°: Carretera de Pajares, día 24 de noviembre de 1793. En: Gaspar Melchor de Jovellanos. Obras completas. (Gijón: Ayuntamiento de Gijón, 1984), Tomo VI, pp. 500-502. 11 Respuestas Generales del Catastro del Marqués de la Ensenada. Libro 366 (Concejo de Lena, Dpto. de Campomanes, 11 de agosto de 1752), fol. 489v – 490v. 12 ACO, Curatos, legajo II, caja 173: especies, diezmos partícipes y división (1778-1779), Arciprestazgo de Lena de Suso (45), f. 5-6. 13 AHDO. Libro de bautizados, casados y difuntos (1622-1739). Ref. 40.15.01. Fol. 1v-2r.
APUNTES PARA LA HISTORIA DE LA PARROQUIA DE SAN MIGUEL DE ZUREA Y LA DESAPARECIDA DE SAN JULIÁN DE VALLE | Agustín Hevia Ballina & David Ordóñez Castañón 61 14 Ibíd., fol. 1v. Los límites territoriales de la antigua parroquia Para el cobro de los diezmos se seguía el apeo realizado por el Visitador en 1641, en el que se deslindan los términos que pertenecían a la antigua iglesia de San Julián, los cuales se siguieron respetando «por si un día volviese a hacerse parroquial». Se describen como sigue: «Comenzando desde el Sierro que llaman del Molín de Bernaldo a las piedras de Apriles y desde allí a la fuente que llaman de los Maladorios y desde allí al Sierro que llaman de las Siellas Fonderas y desde allí al Cuetu del Vizente y desde allí a la Felguera Reonda, que raya con términos de Lindes, y desde allí al Fuego de la Vela de Collado de Alfonso, y desde allí al Cuetu de Llancinos y desde allí a la Quaña del Collado de Son y desde allí a la Sierra de Lago sobre Tiós, y desde allí a la Fuente del Nabariego y desde allí a la cueva del Covial y desde allí a las Cuañas de Perón y desde allí al Cuetu de la Vegilada, que todos dichos términos vienen a cerrar en contorno con el dicho Sierro del Molín de Bernardo, en donde se comenzó, de suerte que todo dicho término es término Redondo y pertenece a la dicha ermita de San Julián de Valle».14 Éstos son, en parte, reconocibles hoy en día. Gracias a la información generosamente facilitada por Xulio Concepción, podemos señalar una serie de topónimos que permiten dibujan un contorno alrededor de Valle: • Molín de Bernaldo: identificado hoy como Molín del Pereo. Es el último molino de Valle, subiendo al monte por Asprones. Se recuerda ya sólo como rabil, en una cuadra a la derecha del camino (subiendo). Se deduce el nombre porque todos los demás de Valle y Zurea tienen el suyo propio, río abajo. • Las Piedras de Apriles: hoy Asprones. Zona de sierras, cantizales, peñascos, sobre El Pereo, ladera arriba. • Fuente de los Maladorios: ladera arriba, siguiendo la línea posible toponímica, está Trasdemaleto: varias fincas, carbas, monte… • Sierro de las Siellas Fonderas: podrían ser Las Otsas; varias fincas empozadas en lo alto, más cimeras y más fonderas. • Cuetu del Vizente: se conoce un Preu Vicente y Siirru Vicente, sobre la iglesia actual de Zurea. El topónimo se sale de la línea que se sigue bien por la ladera derecha de Valle y queda fuera de la zona acotada, por lo que podría tratarse de un error en la enumeración o bien una posesión fuera del término parroquial. • Felguera Reonda: retomando la línea toponímica, Felguera, La Felguera, Las Felgueras…, son varias fincas y carbas más bien altas, saliendo ya al Cuitu La Carisa (alto vistoso que da vista a Quirós). ■ Figura 4. Límites hipotéticos de la parroquia de Valle, según la descripción que hace el Visitador en 1641
REVISTA VINDONNUS · Nº 3 / 2019 · ISSN 2530-8769 68 del retablo del Cristo son muy características de aquel periodo. Este retablo recoge el típico diseño desarrollado por Meana en la región, con frontones partidos que potencian los rasgos arquitectónicos, a semejanza del retablo de Valle. El mismo retablo parece inspirarse en el del Cristo de la iglesia ovetense de San Tirso (ca. 1750), por compartir el arco trilobulado rematado en espirales y apoyado en columnas salomónicas. Presenta en su remate un interesante relieve de la Piedad del siglo XVII. La policromía de ambas obras es la característica de la época, alternando relieves dorados sobre fondos jaspeados, aunque toscamente repintados de esmaltes y purpurina décadas atrás.39 El posterior libro de fábrica se inaugura con las importantes reformas realizadas en el presbiterio desde 1858. Ese año se contrató al arquitecto D. Severino Cecilia para supervisar las obras de la iglesia y levantar los planos para componerla. Al siguiente, se pagaron 14.000 reales, ajustados con Vicente Alonso, maestro de cantería, por rehacer la capilla mayor, con tres arcos, el toral y dos colaterales, para dos capillas «que se harán en habiendo fondos». Dicho año también se pagaron 479 reales a Cándido González por poner el techo a la capilla mayor y sacristía, tornapolvo y tillado de ésta, armar los tres altares y hacer la mesa del mayor. Constan también otros gastos de carpinterías, retejado y otros aderezos. En los años inmediatamente posteriores (1861 - 64) prosiguieron las obras, pudiendo realizarse las capillas colaterales, además de cuantiosos arreglos en toda la iglesia: puertas, ventanas, rejas, vidrieras, púlpito, pila bautismal, retejar, blanquear, etc. Se hizo también el arco de la puerta principal. De este momento datan los altares nuevos colaterales de la nave principal (con sus peanas y frontales), también se reformaron los antiguos retablos de las capillas, y se encargó el retablo mayor, ajustado con el susodicho Cándido González, maestro de carpintería, en 2.700 reales. Asimismo, se compró diverso ajuar litúrgico. Las obras continuaron entre 1865 y 1867 en las paredes del cuerpo de la iglesia y en hacer la tribuna. En definitiva, un periodo de profunda renovación del templo. Durante los siguientes años continuaron haciéndose constantes obras (el enlosado de la iglesia y el pórtico, entre otras), retoques de carpintería (con especial costo las reformas de los retablos en 1881), adquisición de ropas, ajuar litúrgico y mobiliario (la cajonería de la sacristía y el archivo parroquial, en 1888), además de las pertinentes tareas de mantenimiento. A comienzos del s. XX el ritmo de las reformas se ralentizó, de modo que el libro de fábrica refleja sólo obras o compras puntuales, como la escalera de la tribuna, la apertura de huecos, compra de armarios, etc., además de los siempre necesarios revoques, retejados… Destaca la instalación de luz eléctrica y el tillado (1923-1925), y la adquisición de las nuevas campanas, por subscripción popular, que fueron bendecidas el 14 de julio de 1946.40 En 1976, siendo párroco D. Amador García y alcalde Alfredo Álvarez, se realiza una de las últimas grandes reformas. Se procedió al levantamiento del techo, sustituyéndose por vigas de acero, además de diversas obras tanto en el pórtico como en el interior. Se limpió el retablo y se colocaron las lámparas. Las nuevas vidrieras fueron donadas por Felipe Fernández. En total, la obra ascendió a 750.000 pesetas y las horas empleadas, buena parte con carácter gratuito por el vecindario, sumaron las 2.300. 39 Valoración artística de los retablos generosamente facilitada por Carlos Nodal Monar. 40 La campana grande, de 360 kgs, fue pagada por los vecinos en honor de su patrono, San Miguel. La pequeña fue donada por Ramón Estrada Fernández. ■ Figura 11. Retablo de Ntra. Sra. del Rosario, con las imágenes de San Julián y Santa Lucía al pie, traídas de la Capilla’l Breu ■ Figura 12. Retablo del Cristo, rematado por un interesante relieve de La Piedad (David Ordóñez Castañón)
APUNTES PARA LA HISTORIA DE LA PARROQUIA DE SAN MIGUEL DE ZUREA Y LA DESAPARECIDA DE SAN JULIÁN DE VALLE | Agustín Hevia Ballina & David Ordóñez Castañón 69 3. CONCLUSIONES | BIBLIOGRAFÍA AA.VV. Liber Testamentorum Ecclesiae Ovetensis [facsímil y obra de estudio]. Barcelona: Moleiro Editor, 1995. BARRASO VILLAR, Julia María y Juana María GIL LÓPEZ. «Zona central sur: Quirós, Morcín, Riosa, Mieres, Lena y Ayer.» Liño: Revista anual de historia del arte, nº3 (1982): 549-623. CONCEPCIÓN SUÁREZ, Xulio. Por los pueblos de Lena. La voz de los mayores, los oficios artesanos, los cambios de los tiempos. Lena: Conciyu L.lena / Ayuntamiento de Lena, 2014. CONCEPCIÓN SUÁREZ, Xulio. Diccionario etimológico de toponimia asturiana. Oviedo: Hifer Editor, 2017. CONCEPCIÓN SUÁREZ, Xulio. “Vatse Zurea/Valle Zurea”. http://www.xuliocs.com/vachezurea.htm (último acceso: 23 de mayo de 2019). FERNÁNDEZ CONDE, Francisco Javier. La Iglesia de Asturias en la Baja Edad Media. Oviedo: IDEA, 1987. JOVELLANOS, Gaspar Melchor. Obras completas. Oviedo: Centro de Estudios del Siglo XVIII; Gijón: Ayuntamiento de Gijón, 1984-2011. MADOZ, Pascual. Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar. Madrid: Establecimiento tipográfico de P. Madoz y L. Sagasti, 1845-1850. MIÑANO Y BEDOYA, Sebastián. Diccionario geográfico-estadístico de España y Portugal. Madrid: Imprenta de Pierart-Peralta, 1826-1829. MONGE CALLEJA, Francisco. A la búsqueda del prerrománico olvidado. Inventario y guía del prerrománico asturiano según el Libro de los Testamentos. Oviedo: Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Turismo, 1999. TORRENTE FERNÁNDEZ, Isabel. «El monacato en el territorio de Lena: sociedad y poder.» Territorio, sociedad y poder, revista de estudios medievales, nº1 (2006): 221-238. VALDÉS GALLEGO, José Antonio. «La toponimia asturiana del Liber Testamentorum Ouetensis». Lletres asturianes 61 (1995):61-100. El estudio de la parroquia, como célula básica de organización del territorio astur desde la Edad Media, resulta fundamental para comprender la evolución de su estructura social, económica y territorial. Por otra parte, la microhistoria de la Asturias rural, la de sus pueblos y pequeñas aldeas, no en vano, es la historia de la mayoría de asturianos y en la que se apoya nuestra identidad colectiva. En esta labor de investigación parroquial, centrada en las iglesias de Zurea y Valle y su patrimonio arquitectónico heredado, ha podido comprobarse la conveniencia de cotejar los documentos de archivo con las informaciones procedentes de la memoria oral. A menudo, unas y otras han llegado hasta hoy incompletas, resultando difíciles de interpretar por sí solas. En este caso, los imprecisos testimonios sobre una avalancha que había arrasado Valle parecen cobrar sentido y complementan la información extraída de los libros parroquiales. Además de confirmar la tradición sobre la antigua iglesia del Breu, aportan otros datos sobre sus festividades, límites parroquiales, diezmos… y también relatan el modo en que, en 1831, fue vendida por considerarse ruinosa e indecente. La parroquialidad nunca se restauró, de manera que los vecinos de Valle contribuyeron también, con sus ofrendas y donativos (y su esforzado trabajo agrícola), a las diversas obras de reforma y ornamentación de la iglesia de San Miguel de Zurea, documentadas a través de los libros de fábrica. AGRADECIMIENTOS Los autores quieren agradecer la colaboración prestada por varias personas durante la realización de este trabajo. A Xulio Concepción, por la identificación de topónimos y por recoger varios testimonios orales imprescindibles. También a Víctor Manuel Delgado por ofrecer su base de datos toponímica. A diversos informantes, por los datos aportados: Severina, Juaninacio, Marina, Dorín, Valentina, Lidia, Dolores… Asimismo, a Carlos Nodal por la valoración artística de los retablos de Zurea. El primer autor quiere además tener un recuerdo especial para D. Felipe, párroco oriundo de Zurea.
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