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| 11 | ISSN 0123-4471 (Impreso) ISSN 2462-9782 (En línea) Cómo citar este artículo: Moreno, S. (2024). Afrodescendientes en el estado plurinacional del Ecuador. Escenarios legales, movimiento afro y etnoeducación.. Revista de Antropología y Sociología: Virajes, 26(2), 11-34. https://doi.org/10.17151/ rasv.2024.26.2.2 artículo dE rEflExión Recibido: 2 de junio de 2023. Aprobado: 25 de noviembre de 2023. DOI: 10.17151/rasv.2024.26.2.2 Afrodescendientes en el estado plurinacional del Ecuador. Escenarios legales, movimiento afro y etnoeducación Afrodescendants in the plurinational state of Ecuador. Legal scenarios, afro movement and ethno-education rESumEn En 1998, la Constitución de la República del Ecuador define, por primera vez en su historia, a la población afroecuatoriana como Pueblo. Este artículo tiene por objetivo analizar el proceso de reconocimiento jurídico de los derechos colectivos del pueblo afroecuatoriano y su plasmación (o no) en la realidad social a partir de ese año, poniendo el foco en el periodo de gobierno de “Alianza País” bajo la presidencia de Rafael Correa (2007-2017). Centrándonos en el análisis del movimiento asociativo de la población afrodescendiente y en una de sus reivindicaciones históricas, la etnoeducación, nuestra pregunta de investigación gira en torno al lugar que ocupa el Pueblo afroecuatoriano y sus reivindicaciones históricas en el proyecto de la Revolución Ciudadana iniciado tras el Proceso Constituyente de Montecristi (2007-2008). La observación de la etnoeducación durante los años de mandato del presidente Rafael Correa nos ha permitido constatar lo que será una de las conclusiones principales de nuestro estudio: que el reconocimiento jurídico es necesario, pero no suficiente para el reconocimiento a otros niveles, SuSana morEno-maEStro Miembro del grupo de investigación GEISA y profesora del Departamento de Antropología Social de la Universidad de Sevilla (Andalucía, España). [email protected] ORCID: 0000-0002-9540-1629 Google Scholar
Susana Moreno-Maestro | 12 | RASV. Vol. 26, n.º 2, jul.-dic. 2024. pp. 11-34 ya sea económico, social o cultural. Por el contrario, este reconocimiento jurídico puede perjudicar si provoca la desmovilización del movimiento previamente a la plasmación práctica de esos derechos colectivos. Palabras clave: afrodescendientes, Ecuador, estado plurinacional, interculturalidad, etnoeducación. abStract In 1998, the Constitution of the Republic of Ecuador defined, for the first time in its history, the Afro-Ecuadorian population as a People. This article analyses the legal recognition of the collective rights of the Afro- Ecuadorian people and their translation into social reality since that year, focusing on the period of the “Alianza País” government under the presidency of Rafael Correa (2007-2017). Focusing on the analysis of the associative movement of the Afro-descendant population and one of its historical demands, ethno-education, our research question revolves around the place of the Afro-Ecuadorian people and their historical demands in the project of the Citizen Revolution initiated after the Constituent Process of Montecristi (2007-2008). The observation of ethno-education during the years of President Rafael Correa’s mandate has allowed us to confirm what will be one of the main conclusions of our study: that legal recognition is necessary but not sufficient for recognition at other levels, be it economic, social or cultural. On the contrary, this legal recognition can be detrimental by provoking the demobilisation of the movement prior to the practical realisation of these collective rights. Key words: afro-descendants, Ecuador, plurinational state, interculturality, ethno-education. Introducción A partir del año 1998, cuando la Constitución de la República del Ecuador define, por primera vez en su historia, a la población afroecuatoriana como Pueblo, entramos en un periodo de reconocimiento de derechos colectivos. Dicho reconocimiento es muy notorio en el periodo de gobierno de Alianza País (2007-2017), bajo la presidencia de Rafael Correa. A partir de ahí nos surge la siguiente pregunta: ¿qué lugar que ocupa el pueblo afroecuatoriano y sus reivindicaciones históricas, principalmente la etnoeducación, en el proyecto de la Revolución Ciudadana iniciado tras el Proceso Constituyente de Montecristi (2007-2008)?
Afrodescendientes en el estado plurinacional del Ecuador... | 13 | Para responder a nuestra pregunta de investigación, hemos puesto en práctica una metodología cualitativa, realizando trabajo de campo y entrevistas en profundidad a líderes y lideresas afro de distintos territorios de Ecuador –fundamentalmente, de los territorios ancestrales de Esmeraldas y Valle del Chota, aunque también de las ciudades de Quito y Guayaquil– durante 2013 y 2014 dentro del proyecto “Impactos del reconocimiento de la interculturalidad y la plurinacionalidad en los sistemas educativo, cultural y de salud de Ecuador” (Plan Nacional I+D+I)1. Los resultados de dicho trabajo de campo se han completado, hasta el final del periodo de nuestro estudio, con el análisis de documentos de gobierno, revisión de artículos académicos y análisis de informes de evaluación de organismos internacionales. Para iniciar el análisis, consideramos necesario hacer referencia a los censos de población de Ecuador. Sin duda, los censos explican más del proyecto de país defendido y construido por gobiernos concretos que de las realidades sociales y culturales que lo definen. No obstante, es útil hacer referencia a los censos de población de la República del Ecuador para arrojar luz sobre la posible existencia de un autorreconocimiento del pueblo afro como sujeto político dentro del estado plurinacional que define la constitución ecuatoriana de 2008. Conforme al censo realizado en noviembre de 20102, de los 14.483.499 de ecuatorianos y ecuatorianas, los mestizos representan el 71,93%, los montubios3 el 7,39%, los afroecuatorianos4 el 7,19%, los indígenas5 el 7,03%, los blancos el 6,09% y “otros” el 0,37%. Esta composición responde a la autoadscripción étnica, resultado de las respuestas a la siguiente pregunta: “De acuerdo con su cultura y costumbres, ¿usted 1 Durante estos años, entrevistamos a personas representativas del movimiento afro (de la Coordinadora Nacional de Mujeres Negras del Ecuador, de la Corporación de Desarrollo Afroecuatoriano, de centros culturales y Pastoral afro, así como de otras asociaciones), a otras voces representativas del movimiento sin vinculación a organizaciones y a personas del gobierno o con cargo institucional. Además, asistimos a distintos encuentros y talleres sobre etnoeducación afrodescendiente, a reuniones de lideresas afro sobre sus luchas, así como a diferentes eventos culturales. 2 El último censo realizado por el gobierno de Ecuador es del 2022, por lo que queda fuera del periodo analizado. Aun así, vemos de interés señalar el descenso estadístico de la población afro, que pasa de representar el 7,19% de la población en 2010 al 4,8% en 2022, lo que ha suscitado numerosas críticas en cuanto a la metodología seguida en el proceso y a sus consecuencias. 3 La categoría de montubios surge por primera vez en el censo de 2010. Son campesinos de la costa que “surgen del mestizaje entre indígenas, afroecuatorianos y blancos a inicios del siglo XV y fueron afirmando su identidad propia a finales del siglo XVIII, con características particulares y múltiples manifestaciones culturales. Los montubios han devenido en una cultura campesina y costeña” (INEC, 2011, p. 124). 4 El grupo de los afroecuatorianos es el único que aumentó su porcentaje respecto a la población total, pasando del 4,9% en el anterior censo de 2001 al 7,19%. 5 El porcentaje de población indígena es mayor. Sin embargo, parte de esta no se identifica como tal por considerarlo perjudicial para sus propios intereses.
Susana Moreno-Maestro | 14 | RASV. Vol. 26, n.º 2, jul.-dic. 2024. pp. 11-34 cómo se identifica?: a) indígena, b) afroecuatoriano/a o afrodescendiente, c) negro/a, d) mulato/a, e) montubio/a, f) mestizo/a, h) blanco/a, i) otro”. Tanto b), como c), como d) se computaron como “afroecuatorianos/as”. De entre ellos/as, el 59% se declaró “afroecuatoriano/a o afrodescendiente”, “mulato/a” el 27% y “negro/a” el 14%. No es objeto aquí de análisis la evolución de las distintas categorías aplicadas a los descendientes de esclavizados en Ecuador ni los procesos de etnogénesis que hayan podido darse6; no obstante, sí nos gustaría señalar la presencia de un debate interno sobre la autodesignación como “negros”, “afros”, “mulatos” o “afroecuatorianos”. Desde el movimiento asociativo y personas de referencia, optar por definirse “afroecuatoriano/a” fue consecuencia, al menos en parte, de la campaña para el censo que lideró la Corporación de Desarrollo Afroecuatoriano (CODAE), cuyo eslogan fue: “Familia, identifícate: orgullosamente afroecuatoriano(a)”7. Se argumentaba que el concepto de “negro/a” es colonial: En la campaña estuvimos negociando el tema de las preguntas. Porque muchas personas: ‘oye, eso de afroecuatoriano, afrodescendiente es un invento tuyo. Nosotros somos negros’. Y hay pelea todavía. Cuando voy a una conferencia digo: ‘yo no soy negro. Y menos ese negro inventado que viene del siglo XVI’. Son rupturas. (José Chalá, Secretario Ejecutivo CODAE) Se partía de la consideración de que un mayor porcentaje de población afroecuatoriana reflejada en el censo significaría el aumento de las políticas públicas para el pueblo afro. La autoafirmación étnica se convertía así en instrumento para la movilización política, lo que se observa ya en 2007, cuando la “Plataforma Política del Pueblo Afroecuatoriano” – promovida desde asociaciones afro de todo el país– consideró al pueblo afroecuatoriano en términos de etnicidad, señalando su identidad étnica y cultural específica (Plataforma Política del Pueblo Afroecuatoriano, 2007). Juan García, dirigente del Proceso de Comunidades Negras del Ecuador, añade otro elemento que pudo intervenir en la autoadscripción como afroecuatorianos/as: 6 Sobre el proceso de construcción de categorías para designar a personas descendientes de esclavizadas en Ecuador, ver, entre otras publicaciones, el capítulo “Construcción de conceptos para nombrarnos” del libro de José Chalá (2013). 7 En esta campaña participaron, junto a la CODAE (Corporación de Desarrollo Afroecuatoriano), la Fundación Azúcar, Afroamérica XXI en Guayaquil, la Formactae en Quito, la Feconic (Federación de Organizaciones y Comunidades Negras de Imbabura y Carchi) en Valle del Chota y otras organizaciones de Esmeraldas y Sucumbíos. La AECID y el PNUD financiaron.
Afrodescendientes en el estado plurinacional del Ecuador... | 15 | Probablemente, respondas a tus propios hermanos. La gente que llegó a la casa a preguntar eran afros también. Hubo una especie de consenso entre el preguntador y el preguntado. Estoy seguro de que si los entrevistadores hubieran sido gente blanca-mestiza, las respuestas hubieran cambiado mucho, porque enseguida hay una filiación con, un estoy camino de ti (…) Blanquear es parte de la tradición de los no blancos. Así, quienes diseñaron la campaña se ocuparon de hacer subir esa visibilidad estadística mediante la estrategia de hermanamiento con lo afro. Podemos concluir que no existe, por tanto, una conexión automática entre la autoidentificación con un grupo y el deseo de ser sujeto político. Es decir, la autoadscripción puede venir por distintos motivos y en diferentes momentos, pues no hablamos de una cuestión de esencias sino de planteamientos estratégicos y posicionales. El marco legal y la representación institucional El Convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), en su artículo 2.1, recoge: “Los gobiernos deberán asumir la responsabilidad de desarrollar, con la participación de los pueblos interesados, una acción coordinada y sistemática con miras a proteger los derechos de esos pueblos y a garantizar el respeto de su integridad”. A su vez, en su artículo 1 a) señala que se aplica “a los pueblos tribales en países independientes, cuyas condiciones sociales, culturales y económicas les distingan de otros sectores de la colectividad nacional, y que estén regidos total o parcialmente por sus propias costumbres o tradiciones o por una legislación especial” (OIT, 1989). El artículo 2 del mismo convenio recoge como criterio fundamental para determinar los grupos a los que aplicar el convenio la conciencia de su identidad. Por tanto, el reconocimiento, dentro del marco jurídico, de ser un pueblo diferenciado dentro de un Estado se considera condición necesaria para la adquisición de derechos colectivos. En 1998, la Asamblea Constituyente reconoce a negros/as o afroecuatorianos/as como Pueblo dentro de un Ecuador pluricultural y multiétnico8: “Los pueblos indígenas, que se autodefinen como nacionalidades de raíces ancestrales, y los 8 Art. 1.- “El Ecuador es un estado social de derecho, soberano, unitario, independiente, democrático, pluricultural y multiétnico. Su gobierno es republicano, presidencial, electivo, representativo, responsable, alternativo, participativo y de administración descentralizada. (...)”.
Susana Moreno-Maestro | 16 | RASV. Vol. 26, n.º 2, jul.-dic. 2024. pp. 11-34 pueblos negros o afroecuatorianos, forman parte del Estado ecuatoriano, único e indivisible” (Art. 83, Constitución de la República del Ecuador, 1998). Sin embargo, la “Plataforma Política del Pueblo Afroecuatoriano” señalaba que dicha constitución no surtió el efecto deseado debido a su débil difusión, tanto en zonas rurales como en ámbitos urbanos marginalizados (2007). Esta plataforma denunciaba, a su vez, que la Ley de Derechos Colectivos de Los Pueblos Negros o Afroecuatorianos, de 2006, no se había dotado de un reglamento, lo que significaba dotarse de un enunciado sin ningún tipo de concreción. A este respecto, en palabras de Félix Preciado, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad Vargas Torres de Esmeraldas: La Constitución del año de 1998, que fue resultado de una Asamblea Constituyente, avanzó a incorporar lo que se conoce como la multiculturalidad y, como sabemos, la multiculturalidad puede ser todo y puede no ser nada. En este caso, la multiculturalidad no ha sido nada. Fue un buen discurso, un buen instrumento de política social para callar a las voces de estos sectores –movimiento indígena, principalmente, pero también sindical y otros– que demandaban profundizar la democratización del Estado. El Estado, la constitución del 98, llegó hasta ahí, formuló el concepto. La Constitución de 2008, que reconoce a Ecuador como estado plurinacional e intercultural9, significa una nueva oportunidad para la consecución de las reivindicaciones históricas del pueblo afroecuatoriano. En el proceso constituyente para la redacción de la Constitución de 2008 participaron organizaciones afro, personalidades significativas del movimiento y miembros de la Corporación de Desarrollo Afroecuatoriano (CODAE) con una “Propuesta del Pueblo Afroecuatoriano a la Asamblea Nacional Constituyente”10. Es entonces cuando, a sabiendas de que la realidad de los pueblos no puede entenderse únicamente desde su particularidad cultural –como tampoco estas particularidades se explican sin 9 “El Ecuador es un estado constitucional de derechos y justicia, social, democrático, soberano, independiente, unitario, intercultural, plurinacional y laico” (Constitución de 2008, art.1). 10 Entre las organizaciones afroecuatorianas que firmaron el documento figuran, según recoge Antón-Sánchez (2008b): Afroamérica XXI de Guayaquil, Federación de Grupos Negros de Pichincha (Fognep), Fundación Azúcar, Federación de Organizaciones y Comunidades Negras de Imbabura y Carchi (Feconic), Coordinadora Nacional de Mujeres Negras de Ecuador (Conamune), Federación de Mujeres Afroecuatorianas (Femuafro), Federación de Mujeres Afros Unidas por el Cambio, entre otras.
Afrodescendientes en el estado plurinacional del Ecuador... | 17 | analizar las formas que adoptan las relaciones interétnicas–, se pone en primer plano del debate la lucha contra el racismo y la discriminación, considerados causa principal de su exclusión económica, política, social y cultural: Pese a algunos logros jurídicos, sobre los afroecuatorianos aún el racismo y la discriminación racial pesan como dos barreras para el beneficio ciudadano tanto de los derechos civiles y políticos, como de los derechos sociales, económicos y culturales y de los derechos colectivos. En Ecuador el orden racial poscolonial se mantiene. El multiculturalismo no pasa de una retórica (…) La Revolución Ciudadana debe concretarse desde una perspectiva incluyente, combativa al racismo y garante de la ciudadanía a todos los ecuatorianos unidos en la diversidad y en el pluralismo jurídico y democrático. (Antón, 2008a) Se parte de la certeza de la continuidad del sistema racializado y jerárquico de clasificación social o, dicho en términos de Walsh (2007, p. 202), de la continuidad de la colonialidad del poder, donde los afros son los “últimos otros”. Ya en una valoración posterior a la promulgación de la constitución, el mismo John Antón (2008b) reconoce que la constitución recoge buena parte de las demandas afroecuatorianas (cuadro 1). A partir de la Constitución de 2008, se elaboran dos documentos que serán la base de la política pública de Estado en relación con el pueblo afro. Hablamos del Decreto 60 (Ministerio de Coordinación del Patrimonio Cultural y Natural, 2009) y del Plan Plurinacional para Eliminar la Discriminación Racial y la Exclusión Étnica y Cultural, 2009-201211, realizado por líderes y lideresas afroecuatorianas12. 11 A partir de ahora nos referiremos a él como Plan Plurinacional contra el Racismo, tal y como se le conoce socialmente. 12 Este plan lo implementó el Ministerio Coordinador del Patrimonio tras los resultados de la Encuesta sobre discriminación racial en Ecuador. Esta encuesta, realizada nacionalmente por el Instituto de Estadísticas y Censos del Ecuador (INEC) en 2004, determinó que el 65% de los ecuatorianos admitían la existencia del racismo y la discriminación, que el 10% se hacía responsable directo de tales prácticas, que el índice de prejuicio racial contra los afroecuatorianos era del 76% y que el 88% afirmaba que las principales víctimas del racismo y la discriminación racial en el país era la población afroecuatoriana (Secretaría Técnica del Frente Social 2005).
Susana Moreno-Maestro | 18 | RASV. Vol. 26, n.º 2, jul.-dic. 2024. pp. 11-34 Cuadro 1. Propuestas del pueblo afroecuatoriano a la Asamblea Constituyente y logros obtenidos. Tema Propuesta para artículos Articulado alcanzado en la Constitución de 2008 Deberes del estado Fortalecer la unidad nacional en su diversidad étnica y cultural Condenar y erradicar el racismo Promover acciones afirmativas como mecanismos de inclusión social Artículo 1 Artículos 11 y 57 Artículos 11 y 65 Reconocimiento de derechos Derecho a la no-discriminación Derecho a la igualdad real mediante el principio de la acción positiva en especial a las víctimas del racismo Artículos 57 Artículos 11 y 57 Derechos colectivos Derechos colectivos de los pueblos indígenas, el pueblo afroecuatoriano y el montubio Artículos 56,57, 58, 59 y 60 De la organización territorial Las circunscripciones territoriales afroecuatorianas Artículos 60 y 257 De la función legislativa Circunscripción especial nacional indígena y afroecuatoriana en el Congreso No se alcanzó De los partidos políticos Prohibición de la discriminación racial en los partidos y movimientos políticos Artículo 65 De la justicia ordinaria 5% de la representación de los jueces de las altas cortes deberá ser compuesto por afrodescendientes No se alcanzó Fuente: elaboración de John Antón (2008b). El Decreto 60 supone la aprobación y aplicación, como política pública del Plan Plurinacional contra el Racismo, partiendo del mandato contenido en la propia Constitución de 2008, en su artículo 11, para que el Estado tome “medidas de acción afirmativas para promover la igualdad real a favor de los titulares de derecho que se encuentren en situación de desigualdad”. El Decreto 60, además, teniendo en cuenta que la población afro es víctima de prejuicios y discriminaciones, señala lo siguiente en su artículo 3: “adóptese una política laboral de acciones afirmativas para sectores sociales históricamente discriminados, con el fin de generar
Afrodescendientes en el estado plurinacional del Ecuador... | 19 | oportunidades de trabajo sin discriminación racial a todos los ciudadanos. En todas las instancias del Estado se procurará el acceso laboral de afroecuatorianos e indígenas y montubios en un porcentaje no menor a la proporción de su población”. Se recogía, por tanto, los compromisos adquiridos por el Estado ecuatoriano mediante la ratificación del Plan de Acción de la “Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial” (CERD), de Durban 2001. El problema, sin embargo, se sitúa en los presupuestos asignados: Tiene que haber presupuesto para esas políticas, porque uno de los problemas más grandes que tenemos es que se habla de una política, se habla de una ley, de un proyecto y luego no tiene fondos. Como el Decreto 60 o el Plan Plurinacional contra la Discriminación. (Irma Bautista, Conamune-Coordinadora Nacional) El Decreto 60 salió desde el Gobierno pero en función de una propuesta que se estuvo generando en las organizaciones. Después lo coge el Gobierno, y el Gobierno si no pone los recursos…, porque para llevar eso se necesitaban recursos y todo un aparato burocrático necesario para poder empujar. (Jacinto Fierro, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Esmeraldas). Sobre esta cuestión, desde Senplades (Secretaría General de Planificación y Desarrollo del Gobierno) se reconoce que, al inicio, hubo financiación por parte de Naciones Unidas, pero que, después, apenas hubo nada. Por ello, como indica el “Observatorio sobre la discriminación racial y la exclusión étnica”, el Decreto 60 casi no influyó en la realidad social de la población afroecuatoriana. Así, aunque el artículo 1 del Decreto 60 establecía la aplicación nacional del Plan Plurinacional contra el Racismo como política pública, esto casi no se hizo, con la excepción de algunas entidades del Estado. De este modo, no se llevó a cabo gran parte de lo recogido en su articulado: no se luchó contra el racismo todos los días del año, ni se fijó un plan de cuotas en todas las instancias del Estado, ni se incluyó en las efemérides patrias al pueblo afroecuatoriano, por poner solo algunos ejemplos. Únicamente se cumplió aquello que recogía el artículo 4: “en los concursos de merecimiento para el sector público, se adoptará criterios de valoración específica que contemplen el criterio de igualdad étnica”. En relación con esto, el Ministerio de Relaciones Laborales estableció puntos a quienes se presentaran a concursos públicos y procedieran de pueblos y nacionalidades (Observatorio sobre la discriminación racial y la exclusión étnica, abril-junio 2012). Por otra parte, y como veremos luego en el punto dedicado a la situación de la etnoeducación afroecuatoriana, aunque el
Susana Moreno-Maestro | 26 | RASV. Vol. 26, n.º 2, jul.-dic. 2024. pp. 11-34 La afirmación de la conciencia de etnicidad entre afros está muy debilitada, independientemente del aumento estadístico en el censo de 2010. Los perjuicios de ser negros/as continúan siendo muy superiores a los beneficios, lo que hace del blanqueamiento la opción más buscada. En consecuencia, para hacer realidad la interculturalidad y la plurinacionalidad reconocidas en la Constitución de 2008 se necesita, además de un marco normativo propicio (evidentemente, acompañado de una política pública que permita su desarrollo), impulsar diálogos, tanto “casa adentro” como “casa afuera”, que construyan relaciones no jerárquicas entre pueblos y nacionalidades. De lo contrario, el reconocimiento, más que beneficiar, puede perjudicar, pues existiendo el discurso en positivo de una realidad social diversa de pueblos y nacionalidades se puede crear la ficción de un estado plurinacional e intercultural, aun permaneciendo como norma lo blanco-mestizo. Y este hecho determina todos los ámbitos de la vida y organización social. Podemos traer como ejemplo la salud, donde la cosmovisión blanco-mestiza, planteada como norma, se presenta como indicador de una supuesta inclusión e igualdad, lo que podríamos explicar, según el siguiente testimonio, como una falta de fortalecimiento “casa adentro”: Yo conozco a alguna gente que no les gustan las agüitas de las hierbas medicinales. Entonces, la tradición se va terminando. El hecho de haber, casi en todas las comunidades, los puestos de salud de Seguro Social Campesino, y también de la dirección de salud, que procede del mismo Ministerio de Salud, son también los que nos van… ¡Es una intención! Claro que nos están prestando beneficios, ahora nos atienden a la familia y al que se enferma, porque somos pobres y no tenemos plata para una cirugía o una operación grande. Eso está bien. Pero con todo eso, están terminando con nuestros conocimientos y nuestras costumbres. Y nosotros no nos damos cuenta (…) Ahora nosotros en el campo agrícola utilizamos químicos, en cantidades que usted no se imagina, con productos de sello rojo para combatir las plagas y enfermedades. ¿Qué pasa con las plantas curativas? Que están contaminadas con químicos. Entonces, eso también, en vez de hacernos bien, nos hace daño. Hay un control del sistema para que nosotros vayamos perdiendo ese conocimiento, y nos van acortando la vida. (Pedro Salomón Acosta, Feconic) Con esta opinión es coincidente el siguiente testimonio: Sabíamos que en esa diversidad quienes estábamos siendo perjudicados éramos los negros. La diversidad como tal a nosotros nos ha perjudicado porque, al final, los mestizos dicen: ‘sí, Esmeraldas es
Afrodescendientes en el estado plurinacional del Ecuador... | 27 | muy diversa, estamos juntos, pero yo no te escucho’. Somos diversos, es una cultura más rica porque tiene negros, tiene mestizos, tiene indígenas. La mayoría somos negros, pero no estamos realmente decidiendo. Lo de la diversidad a nosotros nos ha perjudicado. (Jacinto Fierro, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Esmeraldas) Desde el movimiento afroecuatoriano se reivindica la implantación de la etnoeducación desde el marco legal imperante, con el propósito de incluir en las instituciones públicas todo aquello que esté relacionado con las lógicas culturales y la vida del pueblo afro. Hablamos de religiosidad, de memoria, de ecología, de fiestas, de medicina, de rituales y de cuantas manifestaciones culturales procedan. Como afirma Walsh (2007), se trata de buscar conocimiento a partir de textos escritos y, sobre todo, a partir de la memoria colectiva de las comunidades, para lo que es imprescindible la consideración, como maestros/as, de las personas mayores, un rol que se ha venido perdiendo tanto al frente de la supuesta autoridad de las escuelas como al frente de las incursiones de la modernidad globalizada en las comunidades, que pone la televisión y la vida individualizada sobre las tradiciones, las memorias y la colectividad. (Walsh, 2007, pp. 205-206) “En el Ministerio de Educación se impulsará una reforma al currículo educativo, con el propósito de incorporar un programa de etnoeducación afroecuatoriana que promueva el conocimiento y la valoración de la cultura afroecuatoriana en todos los niveles educativos”, señala el Plan Plurinacional contra el Racismo. Desde la perspectiva afro, es cuestión de reescribir la historia, no de introducir contenidos sobre el pueblo afro a la ya escrita. “Donde hubo esclavos, hubo esclavistas”, señalaba el maestro Juan García, y el pueblo afroecuatoriano ha sido negado conscientemente de las narrativas de la conformación de la nación (Chalá, 2013). Ha habido algunos avances. Las instituciones educativas del Territorio Ancestral Chota-Salinas-Concepción-Guayupe cuentan con una asignatura de etnoeducación dentro del currículum escolar, asignatura que se imparte con materiales propios. En el Norte de Esmeraldas, la Comisión de la Pastoral Afro ha elaborado cartillas con contenidos sobre saberes afro que complementan las materias obligatorias20. Por su parte, en Guayaquil, la Pastoral Afro puso en marcha los “Palenques de Educación Cimarrona”, espacios de formación en saberes afro donde niños/as y jóvenes aprenden “de lo suyo, porque todavía no se enseña 20 Según nos señalan en las entrevistas realizadas, menos del 30% del profesorado las ha empleado en clase.
Susana Moreno-Maestro | 28 | RASV. Vol. 26, n.º 2, jul.-dic. 2024. pp. 11-34 eso en la escuela ni en el colegio ni en la universidad. Los palenques son para recuperar toda esa riqueza, para que conozcan sus raíces africanas” (Hermano Abel, pastoral afro Guayaquil). Podemos afirmar que todas estas actuaciones se enmarcan en un proyecto político con la identidad afro como centro: Tenemos el derecho a que en el proyecto de este nuevo país, desde nuestra propuesta etnoeducativa, se reelaboren las proposiciones sobre la producción y el desarrollo económico; el fortalecimiento organizativo e institucional; los fundamentos jurídicos, los derechos humanos y de género; los diálogos intergeneracionales; los valores y nuestras prácticas culturales como la medicina tradicional, la música y la danza, la gastronomía, la religiosidad, el deporte y la recreación (…) ¡Necesitamos construir un proyecto político desde nuestro ser y nuestro saber! (Plataforma Política del Pueblo Afroecuatoriano, 2007, p. 16) Más allá de estas actuaciones en los territorios, en 2016, por acuerdo ministerial, se decide implementar en el sistema nacional la etnoeducación, estableciendo la Mesa de Etnoeducación Afroecuatoriana “como instancia de interlocución, asesoría y diálogo permanente con la Autoridad Educativa Nacional a través de la Subsecretaría de Educación Intercultural Bilingüe” (Acuerdo Nro. MINEDUC-ME-2016-00045-A). A su vez, mediante el Acuerdo Nro. MINEDUC-ME-2017-00075-A se establece la figura de “Guardianas de los Saberes” a instituciones educativas ubicadas en territorios ancestrales o con presencia significativa de población afro. Se reconocen, así, ocho escuelas guardianas de saberes afroecuatorianos como parte del sistema nacional de educación y se crean mesas de etnoeducación provinciales y nacional como espacios de articulación del diálogo Estado-sociedad21. Sin embargo, a pesar de todo ello, las organizaciones y actores afroecuatorianos consideran que este diseño normativo no les favorece, pues además de que no se menciona a la etnoeducación como modelo alternativo ni se permite que la enseñanza sea libre, se trata de un modelo altamente burocrático sujeto a un patrón de reglamentos y formularios (Unesco, 2020, p. 22). Y otra cuestión no menos importante: no se crea 21 Ya en 2011, es decir, previo a este Acuerdo Ministerial, la Unesco editaba un libro recogiendo lo realizado desde la etnoeducación en Ecuador y se sumaba al proceso actuando de enlace entre el movimiento asociativo afro y el gobierno ecuatoriano.
Afrodescendientes en el estado plurinacional del Ecuador... | 29 | una Dirección Nacional de Etnoeducación dentro de la estructura del Ministerio, lo que constituye una demanda histórica del movimiento afro22. Sigue faltando voluntad política por parte de estos caballeros (del Ministerio de Educación). Nos hemos dado cuenta como que no alcanzan a mirar que nosotros les estamos ayudando a construir una educación realmente intercultural, porque estamos dando herramientas para interculturalizar el currículo, en el momento en que les decimos ‘miren, caballeros, tenemos esto, queremos que se incluya en el currículo nacional’. No sé por qué lo miran de esa manera, ellos dicen ‘no, esto no se puede’. Entonces, es falta también de visión. (Iván Pabón, Coordinador de la Comisión Nacional de Etnoeducación). En referencia a la educación superior, tampoco ha sido prioridad del Estado impulsar iniciativas desde el reconocimiento a la diversidad cultural, pues el modelo es equivalente al de los países “centrales”. En la cuestión de pluralismo jurídico, salud, biodiversidad o recursos naturales, la presencia de individuos y conocimientos indígenas y afrodescendientes se ha realizado desde una tendencia a la mercantilización, exotización o folclorización de las diferencias. Se nota en la oferta académica de turismo, ecoturismo, industria agrícola y pecuaria, que es a la que tienen acceso real indígenas y afroecuatorianos. (Cuji, 2012, p. 238) Así, estudiar continúa significando apartarse de la cultura del grupo de pertenencia, ser cada vez menos negros/as, para no convertirse en una persona marginada. Así, “pese a las disposiciones progresistas institucionales y legales, (la etnoeducación) no se ha logrado implementar ni aplicar de manera efectiva” (Unesco, 2020, p. 44), por más que en la Ley Orgánica de Educación Intercultural de 2011 se garantice: el derecho de las personas a una educación que les permita construir y desarrollar su propia identidad cultural, su libertad de elección y adscripción identitaria, proveyendo a los y las estudiantes el espacio para la reflexión, visibilización, fortalecimiento y el robustecimiento de su cultura. (art.2.z.aa) 22 En relación con esto, tuvo lugar el “Taller para la elaboración de los lineamientos de la propuesta etnoeducativa afrodescendiente” en Esmeraldas (verano del 2013) para establecer una hoja de ruta con el fin de lograr que la etnoeducación pasara a formar parte de la Ley de Educación Intercultural. No había mucha confianza en el encuentro, pues se habían dado otros similares en otros momentos sin llegar a concretarse resultados, más allá de haber tenido interesantes debates.
Susana Moreno-Maestro | 30 | RASV. Vol. 26, n.º 2, jul.-dic. 2024. pp. 11-34 En consecuencia, la población afroecuatoriana aspira a alejarse de una identidad que, de facto, conlleva discriminación y exclusión, anhelando un acercamiento a lo blanco-mestizo: Yo mismo no soy modelo para nadie ahí. Y los viejos que cuentan los cuentos de origen africano no son un modelo. El modelo es el que llega de afuera, con otra ropa, con otra postura, que ha visitado Guayaquil, que ha vivido en Quito. Ese es el modelo. (Juan García) La discriminación racial puede contribuir a negar la pertenencia al grupo discriminado, lo que dificulta la conciencia de identidad necesaria para combatir situaciones de injusticia. La discriminación se aprecia, por ejemplo, en los desplazamientos de la población afro desde los territorios ancestrales de Esmeraldas a la periferia de ciudades como Guayaquil, porque, siguiendo con el argumentario de Juan García, “el lugar donde se meten los mineros y palmacultores es en los espacios donde el Estado no está haciendo su papel”. La consecuencia es el vaciamiento de los territorios ancestrales, lo que es percibido por algunos líderes del movimiento afro como una acción planificada23. Con la etnoeducación, por tanto, se trata de cuestionar colectivamente, a partir de debates “casa adentro”, las relaciones de poder que rigen el funcionamiento del Estado ecuatoriano, rebasando claramente el ámbito “educativo” para incluir cuestiones territoriales, de usos de bienes comunes, de tratamientos de enfermedades, etc. Por ello, conscientes de lo que el proyecto etnoeducativo supone de “resistencia epistémica”, desde las instituciones del Estado se toman conceptos incluyentes en los discursos –haciendo que los grupos discriminados se sientan reconocidos–, para después no propiciar cambios reales en cuanto a relaciones de poder: “El estado lo tomó, lo incorporó en su discurso, lo pulió, lo acomodó, lo puso ahí, pero para anunciarlo: interculturalidad, territorialidad, ancestralidad…” (Juan García) Como se afirma desde la propia Unesco (2020), aún en el país las desigualdades sociales por factores de raza y etnicidad no se cierran. (…) Y aunque entre 2014 y 2017 la tendencia fue de disminución, a partir de 2017 el índice ha ido en aumento, 23 Legalmente, las tierras ancestrales no pueden venderse; sin embargo, las propias comunidades venden bajo presión. Nos gustaría solamente señalar aquí, pues no es objeto de este texto, cómo cualquier acto de resistencia con relación al territorio implica una situación de peligro físico y amenaza por parte de las empresas mineras.
Afrodescendientes en el estado plurinacional del Ecuador... | 31 | contrario a la tendencia a la baja para los mestizos y los blancos, que se mantienen por debajo del promedio nacional. (p.8). Conclusiones No cabe duda de que, a nivel de reconocimiento de derechos colectivos, el pueblo afroecuatoriano ha avanzado de manera importante durante las dos primeras décadas del siglo XXI, fundamentalmente a partir de la Constitución de 2008: Plan Plurinacional contra el Racismo y Decreto 60, Ley de Educación Intercultural, Acuerdo Ministerial para la etnoeducación. Sin embargo, la realidad legal no ha repercutido significativamente en la situación social, por lo que el debate sobre qué han significado, más allá de la letra, todos estos reconocimientos para el pueblo afro están abiertos, también dentro del propio movimiento. Las conclusiones emitidas por la Unesco en su informe sobre la etnoeducación son claras al respecto y afianza lo analizado en este texto: continúan “dos nudos críticos a resolver: a) la constitución y la ley orgánica de educación intercultural (LOEI) hablan de una educación intercultural, pero no se han establecido los mecanismos para llevarla a la práctica, al menos en el campo de la afrodescendencia; y b) los textos escolares no recogen a plenitud la diversidad del país, entre ellas la historia y cultura del pueblo afroecuatoriano, pese a algunos intentos importantes” (Unesco, 2020, p. 45). Todo nuestro análisis nos lleva también a preguntarnos por las repercusiones que el reconocimiento jurídico del pueblo afroecuatoriano pueda tener para el movimiento afro. Recordemos que, en su “eje militante”, el documento de la plataforma política de 2007 señalaba que “la identidad se refuerza con las leyes provistas por el Estado ecuatoriano, lo que es un proceso en construcción, perfectible y posible, en tanto ese reposicionamiento político gane espacios y alcance conquistas”. La pregunta que nos hacemos es cuánto de activación o desactivación del movimiento puede conllevar la conquista de esos espacios. A la vista de algunos análisis vertidos en el presente artículo, se observa que el reconocimiento jurídico no significa, de por sí, el reconocimiento a otros niveles; desde luego, no económicamente, pero tampoco social y culturalmente, pues no se llevan a cabo políticas públicas destinadas a ello.
Susana Moreno-Maestro | 32 | RASV. Vol. 26, n.º 2, jul.-dic. 2024. pp. 11-34 A lo que hay que sumar, también, la responsabilidad del propio movimiento: Sí, ellos son muy plurinacional y todo eso, pero ahí se va perdiendo también la esencia de lo específico (…). Las organizaciones afro como que no se han preparado para la nueva etapa. Aquí en el Ecuador, a nivel del Pueblo Afro, se peleaba por la inclusión de los derechos del Pueblo Afro en la nueva Constitución. Esa era la bandera. Ahora los derechos están reconocidos en la Constitución y son otros pasos los que las organizaciones tienen que dar. Hay el Decreto 60, hay el Plan Plurinacional y todo eso, pero ahora toca el tema de la intendencia: cómo hacemos que esos derechos se cumplan. Esto es incidencia política. (Nieves Méndez, Corporación Centro Cultural Afroecuatoriano) El Plan Plurinacional Contra el Racismo señalaba cómo … el éxito de este Plan dependerá, en gran parte, de la capacidad de las organizaciones sociales, de las nacionalidades y pueblos y de la acción ciudadana para pedir cuentas a las instituciones públicas, con el fin de sentar bases sólidas sobre las que se construyan un estado plurinacional y una sociedad intercultural que abarquen la riqueza y complejidad que implica el principio de que el respeto a nuestras diferencias nos ayude a ser cada vez más iguales. (2009, p. 6) Sin embargo, no hay un movimiento fuerte que pueda exigir el cumplimiento de leyes y normativas: Es muy difícil, porque los líderes realmente que eran de lucha, ahora han sido captados por Alianza País. (Miembro del movimiento Afro en Esmeraldas) Los líderes que han estado al frente de las organizaciones de los afroecuatorianos han sido ya cooptados por los partidos políticos, por los movimientos políticos. Eso ha hecho que se vaya debilitando la organización (…) Tiene que haber otros líderes que vayan asumiendo y vayan fortaleciendo la organización. Eso no ha pasado, y se ha debilitado el proceso organizativo. (Miembro de la Comisión Nacional de Etnoeducación). Parece indispensable que el movimiento afroecuatoriano se fortalezca. Mientras tanto, Ecuador continuará (y, de hecho, continúa) siendo, en la práctica, un estado monocultural –rigiendo las lógicas culturales del
Afrodescendientes en el estado plurinacional del Ecuador... | 33 | grupo dominante en el funcionamiento y planteamientos de las instituciones públicas– y racista, con los denominados pueblos y nacionalidades en posición de “otros internos”, en la situación de discriminación y exclusión que de ello se deriva. Referencias Antón-Sánchez, J. (2008ª). El lugar de los afroecuatorianos en el estado pluricultural. Quito. Antón-Sánchez, J. (2008b). Estado Plurinacional e Interculturalidad y Afrodescendientes en Ecuador. http://www.academia.edu/6060274/Estado_Plurinacional_ Interculturalidad_y_pueblo_afroecuatoriano Antón-Sánchez, J. (2011). El proceso organizativo afroecuatoriano: 1979-2009. FLACSO. Asamblea Nacional Constituyente. (1998). Constitución de la República de Ecuador. Asamblea Nacional Constituyente. (2008). Constitución de la República del Ecuador. Asamblea Nacional. (2006). Ley de Derechos Colectivos de los Pueblos Negros o Afroecuatorianos. Asamblea Nacional. (2011). Ley Orgánica de Educación Intercultural. Asamblea Nacional. (2014). Ley Orgánica para los Consejos Nacionales de Igualdad. Chalá-Cruz, J. F. (2013). Representaciones del cuerpo, discursos e identidad del pueblo afroecuatoriano. Abya-Yala. CODAE. (2008). Los derechos ciudadanos de los afrodescendientes en la Constitución Política del Ecuador. Ed. Imagine Comunicaciones. CODAE. (2011). Derechos Colectivos del Pueblo Afroecuatoriano. Un documento para reflexionar sobre nuestros derechos. CODAE. Cuji, L. F. (2011). “Decisiones, Omisiones y Contradicciones. Interculturalidad y Políticas en Educación Superior en Ecuador”. En Educación Superior y Pueblos Indígenas y Afrodescendientes en América Latina. Normas, Políticas y Prácticas, coordinado por Daniel Mato. Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC-UNESCO). De la Torre, C. y Antón-Sánchez, J. (2012). “The Afro-Ecuadorian Social Movement. Between Empowerment and Co-optation”. In: Rahier J. M. (ed.) Black Social Movements in Latin America: From Monocultural Mestizaje to Multiculturalism. Palgrave Macmillan, 135- 150. Floril-Anangono, N. P. (2011). Corporación de desarrollo Afroecuatoriano (CODAE): ¿hacia la (neo) corporativización del movimiento afroecuatoriano? (Disertación de maestría). FLACSO Ecuador. INEC. (2011). Los pueblos por la autoidentificación cultural. Inec. Medina, J. (2013). The epistemology of resistance: gender and racial oppression, epistemic injustice, and the social imagination. Oxford University Press. https://doi. org/10.1093/acprof:oso/9780199929023.001.0001 Ministerio de Educación. (2016). Acuerdo Nro. MINEDUC-ME-2016-00045-A. Ministerio de Educación. (2017). Acuerdo Nro. MINEDUC-ME-2017-00075-A.
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