La colección de exvotos metálicos de Nuestra Señora del Rocío
Abstract
En este artículo se cataloga una serie de treinta y cuatro exvotos metálicos pertenecientes a la Hermandad Matriz de Ntra. Sra. del Rocío de Almonte, conservados en el Santuario mariano de la aldea, en la sede social de dicha corporación en la referida villa onubense y en la iglesia parroquial de la misma. Tales piezas, fruto de la devoción popular, fueron donadas a la Blanca Paloma a lo largo de los siglos XIX y XX. Los fieles, al obtener alguna gracia especial, ofrecían dichos objetos como testimonio de su personal gratitud.
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La colección de exvotos metálicos de Nuestra Señora del Rocío 739 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 739-762, iSSN 1130-5762 LA COLECCIÓN DE EXVOTOS METÁLICOS DE NUESTRA SEÑORA DEL ROCÍO COLLECTION OF METALLIC EXVOTOS OF NUESTRA SEÑORA DEL ROCÍO Por Juan Miguel González Gómez y Manuel Galán Cruz Universidad de Sevilla, España En este artículo se cataloga una serie de treinta y cuatro exvotos metálicos pertenecientes a la Hermandad Matriz de Ntra. Sra. del Rocío de Almonte, conservados en el Santuario mariano de la aldea, en la sede social de dicha corporación en la referida villa onubense y en la iglesia parroquial de la misma. Tales piezas, fruto de la devoción popular, fueron donadas a la Blanca Paloma a lo largo de los siglos XIX y XX. Los fieles, al obtener alguna gracia especial, ofrecían dichos objetos como testimonio de su personal gratitud. Palabras clave: Exvoto. Plata. Siglo XX. Almonte (Huelva). Virgen del Rocío. In this article we catalogue a series of thirty-four metallic exvotos belonging to the matrix brotherhood of Ntra. Sra. del Rocío of Almonte, which are kept at the head office of the corporation in the said town of Huelva. Such pieces, the result of popular devotion, were donated to the Blanca Paloma over the Nineteenth and Twentieth centuries. The believers, to get some special grace, they offered such items as a testimony of their personal gratitude. Keywords: Exvoto. Silver. Twentieth Century. Almonte (Huelva). Virgen del Rocío. Los andaluces, y muy especialmente los sevillanos, desde los orígenes del Cristianismo, se han sentido hijos de La tierra de María Santísima1. Los cultos marianos, en consecuencia, han revestido siempre especial solemnidad litúrgica y singular significación folclórica. Tales manifestaciones cultuales y festivas no han pasado nunca desapercibidas. Tanto la élite como la masa popular han preferido compartir sus alegrías, dudas y penalidades con la Virgen, antes que con el propio Cristo y con los santos. Es obvio que tan marcada actitud encuentra sobrada justificación en los condicionantes económicos, sociales, políticos, etc. de cada lugar. En este sentido hay que hacer especial hincapié en que la devoción a la Virgen del Rocío cuenta con más de siete siglos de historia documentada. Por tanto, un alto número de personas han acudido, generación tras generación, a su santuario por diferentes 1 MAS y PRAT, Benito: La tierra de María Santísima. Sucesores de N. Ramírez, Barcelona, 1891. Reed. por Giner, Madrid, 1990.
Juan Miguel González Gómez y Manuel Galán Cruz 740 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 739-762, iSSN 1130-5762 motivos, a pedirle, rogarle, agradecerle, o simplemente para conocerla. Con el transcurrir del tiempo, los devotos fueron depositando ante la Señora elementos alusivos a sus intervenciones milagrosas. Razón por la que la Hermandad Matriz custodia una considerable colección de exvotos. En la tradición cristiana, según nos dice el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, un exvoto es aquel “don u ofrenda, como muletas, mortajas, figuras de cera, cabellos, tablillas, cuadros, etc., que los fieles dedican a Dios, a la Virgen o a los santos en señal y recuerdo de un beneficio recibido. Cuélganse en los muros o en la techumbre de los templos”2. A tal efecto, la antigua ermita de Ntra. Sra. del Rocío disponía de un espacio dedicado expresamente a esa finalidad. Era conocido como “cuarto de los milagros”. Y, en 1963, desapareció en el derribo del edificio religioso construido tras el terremoto de Lisboa, inaugurado en 17603. En la actualidad, no existe un espacio dedicado ex profeso a la recopilación y exposición de estos recordatorios. Sin embargo, la Hermandad Matriz conserva buena parte de los exvotos que, a lo largo de la historia de la devoción rociera, han ido donando los fieles hasta el día de hoy. Entre ellos, los de tipo pictórico fueron ya catalogados y publicados por la propia institución en 20104. En la actualidad, la práctica exvotista se ha reducido bastante. Las causas fundamentales de tal disminución son el proceso imparable de la secularización, la innovación pastoral, el excesivo rigor estético que desdeña lo que no considera bello y el mal entendido progresismo que califica de “antigualla” todo lo procedente de la tradición5. No obstante, sin duda, la donación de exvotos sigue adelante, aunque ralentizada. Basta visitar alguna ermita o santuario para observar nuevas ofrendas personales, láminas refulgentes o fotografías recientes. Allí donde las hermandades y cofradías cuiden los inmuebles, participen en la organización de los cultos y tengan autonomía económica, se conservan con orgullo los exvotos que proclaman entre propios y extraños, los favores y milagros obrados por las sagradas imágenes titulares6. En el presente estudio, gracias a la pertinente autorización de la Junta de Gobierno de la Hermandad Matriz de la Virgen del Rocío, damos a conocer otra parte concreta de dicha colección de exvotos. Se trata, ahora, de los ejemplares metálicos, es decir, de los ejecutados en plata u otros metales. Por ese motivo, las diferentes piezas de tan singular conjunto son de pequeño formato. No obstante, como ocurre siempre, hay 2 Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española. Vigésimo Primera Edición. Madrid, 1992, p. 664. 3 INFANTE GALÁN, Juan: Rocío. La devoción mariana de Andalucía. Editorial Prensa Española, S. A. Sevilla, 1971, p. 34. 4 GALÁN CRUZ, Manuel: Exvotos pictóricos de Nuestra Señora del Rocío. Expresiones populares de fe. Edita Hermandad Matriz de Ntra. Sra. del Rocío de Almonte. Almonte, 2010. 5 RODRÍGUEZ BECERRA, Salvador y VÁZQUEZ SOTO, José María: Exvotos de Andalucía. Milagros y promesas de la religiosidad popular. Argantonio, Ediciones Andaluzas. Sevilla, 1980, p. 163. 6 Ibidem, p. 167
La colección de exvotos metálicos de Nuestra Señora del Rocío 741 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 739-762, iSSN 1130-5762 excepciones. En este sentido, podemos citar un par de veleros, realizados para soportar cirios y para utilizarse a modo de lámparas. En la estructuración de este trabajo se analizan, en primer lugar, los exvotos que reproducen formas anatómicas tomadas del cuerpo humano. Y se cierra la catalogación añadiendo otros cuatro que representan tres embarcaciones y una placa con mechero. CORAZÓN El corazón es signo y símbolo del amor, tanto en el contexto sacro como en el profano. Cuando aparece entre llamas significa su gran ardor. Un corazón llameante es atributo de san Agustín, san Antonio de Padua, san Bernardino de Siena y de la Caridad personificada. Hay un emblema renacentista que muestra el corazón atravesado por una flecha con el lema Amor vincit Omnia, “el amor todo lo vence”7. En el esquema vertical del cuerpo humano hay tres puntos principales: el cerebro, el corazón y el sexo. El central es el segundo, y por eso concentra la idea de los otros dos. Los egipcios dejan sólo esta víscera en el interior de la momia, como centro necesario al cuerpo para la eternidad. En los emblemas, el corazón significa el amor como centro de iluminación y felicidad, por lo que se remata con llamas, cruz, flor de lis o corona8. El corazón con cruz y corona de espinas es la insignia de santa Catalina de Siena, pues según una leyenda: un día, el Señor se le apareció en respuesta a sus oraciones y sustituyó el corazón de la religiosa por el suyo propio9. Los griegos y romanos no atribuyeron al corazón ningún simbolismo especial. Posteriormente, al corazón se le consideró sede y agente de los afectos. Por ello, en la tradición bíblica, el corazón manifiesta la vida afectiva, la conciencia, la inteligencia y la sagacidad10. En el antiguo testamento ya se expresa su profundo significado religioso: “Pero el Señor dijo a Samuel «no te fijes en su apariencia ni en lo elevado de su estatura porque lo he descartado. No se trata de lo que vea el hombre. Pues el hombre mira a los ojos, mas el Señor mira el corazón»” (ISam. 16,7). Razón por la que el Renacimiento lo tomó como símbolo del amor, en términos generales, y de la caridad cristiana, en particular. Así lo plasma Giotto en la capilla de los Scrovegni, de Padua, y Andrea Pisano en el campanile de Florencia11. El corazón, en la simbología cristiana, encierra una mística significación. En el siglo XIX, en 1830, la visión de santa Catalina Labouré asocia los corazones de Jesús y María, 7 HALL, James: Diccionario de temas y símbolos artísticos. Alianza Editorial. Madrid, 1987, p. 90. 8 CIRLOT, Juan Eduardo: Diccionario de símbolos. Nueva Colección Labor. Editorial Labor. Barcelona, 1985, p. 145. 9 FERGUSON, George: Signo y símbolo en el arte cristiano. Emecé Editores. Buenos Aires, 1956, pp. 54-55. 10 MORALES Y MARÍN, José Luis: Diccionario de iconología y simbología. Taurus Ediciones, S. A. Madrid, 1984, p. 105. 11 REVILLA, Federico: Diccionario de iconografía. Ediciones Cátedra, Madrid, 1990, p. 101.
Juan Miguel González Gómez y Manuel Galán Cruz 742 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 739-762, iSSN 1130-5762 el primero coronado de espinas y el segundo de rosas12. En España, san Antonio María Claret fundó en 1849 la Congregación de Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María13. En 1853, esta fiesta tenía un carácter interno en el instituto, pero, en 1862, adquirió carácter oficial y litúrgico para toda España14. Fátima abunda en el desarrollo de esta devoción mariana, ya que la Virgen comunica a los pastorcillos su deseo de extenderla a toda la Iglesia. Durante la II Guerra Mundial, el 19 de noviembre de 1942, Pío XII consagró la Iglesia Universal al Corazón de María. Eleva su fiesta litúrgica asignándole, en el Calendario General, el día 22 de agosto, octava de la Asunción, por decreto de 4 de mayo de 1944. Y, además, pide en su encíclica Auspicia Quaedam, de 1 de mayo de 1948, que a Ella se consagren las diócesis, las parroquias y las familias. Tras la revisión general del Calendario, la fiesta ha pasado al sábado de la segunda semana después de Pentecostés. La diócesis de Huelva, por todo ello, le dedicó una parroquia de nueva creación en Aroche, en 195515. En la colección de exvotos que nos atañe destaca una serie formada por veinticinco corazones, de diferente tamaño y cronología. De ellos, veintitrés son de plata y uno de oro. La Virgen del Rocío los ha ido luciendo a lo largo del tiempo, tanto vestida de Reina como con su secular indumentaria de viaje. Dicho traje, impropiamente llamado de Pastora, lo utiliza cada siete años, a partir de 1949, en sus traslados desde la aldea marismeña hasta la villa de Almonte. Con tal motivo, tan venerada imagen exhibe algunos de estos elementos prendidos en su saya (Figura 1)16 . Entonces, los corazones aparecen, de manera simétrica, a ambos lados del verdugado. Esta práctica cae en desuso a mediados del siglo XX. Pero, afortunadamente, las camaristas la retoman con ocasión del traslado de 1998. corazón 1 (Figura 2 A) Fecha: 1896. Medidas: 10 x 6 cm. Material: plata labrada. Inscripción: 96. Este corazón, llameante, es simétrico. Tiene, por consiguiente, el ápex centrado. En este ejemplar, el músculo cardíaco aparece labrado, simulando las coronarias que lo alimentan. Es a una sola cara, no tiene revés. El hecho de que aparezca grabado en la leyenda el número 96 nos hace pensar que se refiera al año 1896. 12 Anuario católico español, T.2. Madrid, 1955, p. 384 13 GUTIÉRREZ SERRANO, Federico: San Antonio Mª Claret en Córdoba. Editorial Alpuerto. Madrid, 1976, p. 18. Idem: Azorín y San Antonio María Claret. Editorial Alpuerto. Madrid, 1979, p. 34. 14 FERNÁNDEZ, Cristóbal: El Beato Padre Antonio María Claret. Madrid, 1941, t. I, p. 553- 554 y t. II, p. 328-330. 15 Decreto de 1-XI-1955. B.O.O.H., nº. 23, febr., 1956, p. 88. GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel y CARRASCO TERRIZA, Manuel Jesús: Escultura Mariana Onubense. Huelva, 1981, p. 97-98. 16 GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel y ROJAS-MARCOS GONZÁLEZ, Jesús: Simpecados del Rocío: Speculum Reginae Roris. Ediciones Tartessos, S. L. y Pontificia, Real e Ilustre Hermandad Matriz de Nuestra Señora del Rocío de Almonte, Tomo I. Sevilla, 2012, pp. 116 y 137.
La colección de exvotos metálicos de Nuestra Señora del Rocío 743 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 739-762, iSSN 1130-5762 corazón 2 (Figura 2 B) Fecha: 1900. Medidas: 10 x 5 cm. Material: plata labrada. Inscripción: A Notre Dame du Rocio/ “La Maroussia” 19 Fevrier 1900. Este otro ejemplar, de orfebrería francesa, adopta, al igual que otras piezas de esta colección, la forma de corazón, liso y flamígero, con el ápex levemente dirigido a su izquierda. La inscripción, reseñada en la ficha técnica precedente, corre por el anverso y está grabada con letra inglesa. corazón 3 Fecha: 1902. Medidas: 8 x 5 cm. Material: plata labrada. Inscripción: Navidad (anverso), 1902 (reverso). Este otro ejemplar flamígero, liso, presenta el ápex hacia su derecha. La leyenda, como se sabe, alude a la Navidad, fiesta religiosa que celebra el Nacimiento del Niño Jesús que para los cristianos es el Hijo de Dios, Dios de Dios, Luz de Luz; y de una joven Virgen, María. El hecho histórico es contado por los evangelistas san Mateo (Mt 2, 1-12) y san Lucas (Lc. 2, 4-7). Tan solemne festividad litúrgica implica siempre un sentido de renovación. Aquí, puede hacer referencia, a la nueva etapa vital del donante al superar la crisis de una enfermedad cardiaca, gracias a la intervención de Ntra. Sra. del Rocío. Este afán de marcar una nueva época explica históricamente que Clodoveo, rey de los Francos, escogiese para recibir las regeneradoras aguas del bautismo la Navidad del 496 (?). Y otro tanto ocurre con Carlomagno, en el año 800, cuando hace coincidir su coronación, como Nuevo Emperador de Occidente, con la conmemoración del natalicio divino17. corazón 4 (Figura 2 C) Fecha: 1907. Medidas: 8´5 x 4´8 cm. Material: plata labrada. Inscripción: 16-II-1907. Tan vistoso ejemplar de orfebrería, de principios del Novecientos, reproduce nuevamente un corazón labrado con las consabidas coronarias, llameante y simétrico, ya que el ápex queda en el eje central de la composición. En lo más alto, sobre las llamas de su argénteo remate, hay una anilla para prenderlo. Es plano en el reverso. La datación de la obra aparece grabada en la aorta, arteria que nace del ventrículo izquierdo del corazón de los mamíferos y es la mayor del cuerpo. 17 GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel: La Navidad en las Artes Plásticas de Huelva. Edita: Academia de Ciencias, Artes y Letras de Huelva. Huelva, 2002, pp. 16-17.
Juan Miguel González Gómez y Manuel Galán Cruz 744 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 739-762, iSSN 1130-5762 Corazón5 (Figura 2 D) Fecha: 1912. Medidas: 21 x 11 cm. Material: plata labrada. Inscripción: H/1912. Este corazón argénteo es el de mayor tamaño de todos cuantos conforman la colección de exvotos metálicos de la Patrona de Almonte. Se trata de un ejemplar liso, llameante, muy estilizado y simétrico, que presenta por tanto el ápex en el eje central de la pieza. En el anverso se inscribe la letra H y debajo se reseña el año 1912, datación de la misma. Corazón6 Fecha: 1912. Medidas: 19 x 11 cm. Material: plata labrada. Inscripción: H/1912. Este otro corazón, también argénteo, es algo menor que el ejemplar anterior. Pero mantiene idéntica factura. Presenta por consiguiente un formato liso y estilizado, llameante y simétrico. En el anverso ostenta también la letra H y debajo se data asimismo este ejemplar en 1912. Corazón7 Fecha: 1913. Medidas: 8 x 5 cm. Material: plata labrada. Inscripción: Y/1913. Se trata de un nuevo corazón, asimismo llameante, cuyo ápex se dirige hacia su izquierda. En la arteria aorta se reseña, además de la letra Y, la fecha de la donación, efectuada en 1913. corazón 8 Fecha: 1914. Medidas: 7 x 4´5 cm. Material: plata labrada. Inscripción: 14 junio 1914/ ER / Y. Este ejemplar representa la silueta de un corazón liso, llameante o ardiente, en el que se aprecia el nacimiento de la arteria aorta y el ápex o punta inferior, dirigido hacia su derecha. En el anverso, en la zona central, se fecha la obra y se graban las iniciales ER, así como en la aorta se coloca la Y.
La colección de exvotos metálicos de Nuestra Señora del Rocío 745 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 739-762, iSSN 1130-5762 corazón 9 (Figura 3 A) Fecha: 1936. Medidas: 9 x 5 cm. Material: plata labrada. Inscripción: En el anverso muestra una corona real y el siguiente texto: S. A. R. EL SRMO. SR. PRINCIPE DON CARLOS DE BORBON Y ORLEANS 5-IX-1908. En el reverso ostenta la cruz de Jerusalén y la siguiente leyenda: MURIÓ GLORIOSAMENTE LUCHANDO FRENTE A EIBAR POR DIOS Y POR ESPAÑA 27-IX-1936. Estamos ante otro corazón liso y flamígero, que muestra el ápex o punta inferior hacia su derecha. Presenta una argolla fija para poder ser prendido. Este ejemplar fue regalado a la Patrona de Almonte por la familia del difunto, con motivo de su fallecimiento en la Guerra Civil española (1936-1939). El príncipe don Carlos de Borbón era hermano de doña María de las Mercedes, madre del rey Juan Carlos I, y por tanto, tío carnal del monarca. Este exvoto es un claro testimonio de la secular devoción de la Corona a la Blanca Paloma. corazón 10 (Figura 3 B) Fecha: 1937. Medidas: 9´3 x 5 cm. Material: plata labrada. Inscripción: En el anverso muestra el trigrama de Jesús: J H S, potenciado con la cruz sobre la H; y DR. D. JOSEPH SEBASTIAN ET BANDARÁN. CAPP. REGAL HISPALENS 15-XII-1885. En el reverso campea el emblema de María, y se lee: ¡MONSTRA TE ESSE MATREM! 1936-1937. De nuevo, como en casos anteriores, se representa un corazón liso, flamígero, asimétrico y, por consiguiente, con el ápex hacia su derecha. En la parte superior de las llamas hay una argolla circular. La inscripción latina, alusiva a María, evoca las palabras de San Bernardo de Claraval, en el milagro de la Lactancia, ante la efigie de la Virgen de la Leche o Virgen de Belén18. Dicha frase, “Muestra que eres Madre”, procede originalmente del himno Ave, Maris Stella que se recita en las vísperas de las fiestas marianas. El Exmo. Sr. Don José Sebastián y Bandarán (1885-1972) fue sacerdote, canónigo simple y capellán real de la Santa, Metropolitana y Patriarcal Iglesia Catedral de Sevilla, capellán de la Familia Real española, director de la Real Academia de Buenas Letras y numerario de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, de dicha ciudad, donde ocupó el sillón nº 16, entre 1917 y 1972. En esta última corporación desempeñó los cargos de bibliotecario (1930-1933), secretario (1933-1952) y consi- 18 ROJAS-MARCOS GONZÁLEZ, Jesús: Francisco Frutet, un pintor que nunca existió. Diputación de Sevilla. Sevilla, 2012, p. 177 y GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel: “Visión de San Bernardo o Lactación de San Bernardo”, en Monacatus. Las Edades del Hombre. Edición Fundación Las Edades del Hombre. Valladolid, 2012, n.º 120, pp. 408-409.
Juan Miguel González Gómez y Manuel Galán Cruz 746 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 739-762, iSSN 1130-5762 liario (1952-1972)19. Estuvo siempre muy vinculado al mundo cofrade hispalense. Fue director espiritual de la trianera Hermandad de Ntro. Padre Jesús de las Tres Caídas y Ntra. Sra. de la Esperanza, asimismo relacionada como se demuestra a continuación con la devoción rociera. En 1972, sus restos mortales fueron sepultados en el cementerio de San Fernando. Pero, desde el 28 de marzo de 1987, reposan en la capilla de los Marineros20, ante la popularísima Virgen de la Esperanza de Triana, gubiada en 1929 por el afamado imaginero Antonio Castillo Lastrucci21. corazón 11 Fecha: 1938. Medidas: 5 x 3 cm. Material: plata labrada. Inscripción: EN MEMORIA DE S. A. R. EL PRINCIPE D. CARLOS DE BORBON Y ORLEANS. LA HERMANDAD DE LA ESPERANZA TRIANA. 1938. Este otro ejemplar, donado por la Pontificia y Real Archicofradía del Santísimo Sacramento y de la Pura y Limpia Concepción de la Virgen María, Santísimo Cristo de las Tres Caídas, Nuestra Señora de la Esperanza y San Juan Evangelista, del popular barrio de Triana, efigia un corazón liso y flamígero, con el ápex hacia su izquierda. corazón 12 Fecha: 1939. Medidas: 7´5 x 4´8 cm. Material: plata labrada. Inscripción: Y. J. / 1939. Este otro corazón, flamígero, labrado con sus correspondientes coronarias, es simétrico, y, por consiguiente, tiene el ápex centrado. La consabida inscripción se hace constar en el anverso de la pieza. corazón 13 Fecha: 1946. Medidas: 7 x 4´5 cm. Material: plata labrada. Inscripción: Salud Viscaino / Triana/ 9-VI-946. 19 La Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría. Su historia, su organización y su estado en el año 2006. La edición de este libro ha sido preparada por Margarita Toscano San Gil, con la supervisión de Ramón Corzo Sánchez y la colaboración de Antonio López Calderón. Edita: Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría. Sevilla, 2006, p. 119. 20 Archivo de la Hermandad de la Macarena de Sevilla. ORELLANA DELGADO, Guillermo: Anales de la Real, Ilustre y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Ntra. Sra. del Santo Rosario, Ntro. Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de la Esperanza Macarena. Sevilla, 2001, p. 489. 21 GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel y ROJAS-MARCOS GONZÁLEZ, Jesús: Antonio Castillo Lastrucci. Tomo II. Editorial Tartessos. Sevilla, 2009, p. 31
La colección de exvotos metálicos de Nuestra Señora del Rocío 747 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 739-762, iSSN 1130-5762 Estamos ante otro ejemplar de platería del Novecientos. Es un corazón liso, cuyo ápex se dirige hacia su izquierda. En el nacimiento de la arteria aorta ostenta una anilla. En el anverso, sobrepuesto, muestra un anagrama en oro de la Virgen María. Y en el reverso, el nombre de la donante, el lugar de procedencia y la datación de la obra. corazón 14 Fecha: 1960. Medidas: 5, x 4,5 cm. Material: oro labrado. Inscripción: Carmen, Julián y Luis. Esta presea es un corazón, cuyo ápex se curva hacia la derecha. Se trata de un relicario de oro, donado a la Blanca Paloma en 1960. Al abrirse, en su interior, se leen tres nombres. El del donante, Luis Espinosa Fontdevila; y los de sus padres, Carmen Fontdevila Ruiz y Julián Espinosa Escolar.22 Por contra, en su exterior no hay leyenda alguna. En el centro de la joya luce un diamante engastado y, sobre él, una cruz latina lisa. Un granulado bordea tan áurea pieza. Pende de un gran imperdible, con dos ostentosos zafiros, que sirve para prenderla en el traje de Reina de la Virgen del Rocío. Corazón15 Medidas: 2´5 x 2´4 cm. Material: plata labrada. Inscripción: Josefa. Esta pieza argéntea nos muestra un corazón, no llameante, de formato simétrico. Por tanto, el ápex aparece centrado. El nombre de la donante se adorna con tres ramas vegetales, que recuerdan el carácter cíclico de la vida: muerte (invierno) y resurrección (primavera). Este signo tripartito sugiere, también, la unidad fundamental de la vida eterna23. Encierra, qué duda cabe, la profunda enseñanza evangélica del árbol a partir del grano de mostaza (Mt. 13, 31-32). En definitiva, sea cual fuere su significado, se trata de una alusión al triunfo de la salud sobre la enfermedad. Corazón16 Medidas: 8´5 x 4´5 cm. Material: plata labrada. Inscripción: no tiene. Este corazón flamígero, con el ápex orientado a su izquierda, está labrado con las coronarias y rematado con una cruz lisa y cilíndrica, símbolo de la Redención. En este emblema salvífico, el devoto debe contemplar el “modelo” de Cristo, que “llevó 22 La información la ha facilitado Esperanza Martín Espinosa, sobrina carnal del donante. 23 CHEVALIER, Jean y GHEERBRANT, Alain: Diccionario de los símbolos. Editorial Herder. Barcelona, 1986, p. 1049.
Juan Miguel González Gómez y Manuel Galán Cruz 754 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 739-762, iSSN 1130-5762 BARCO Los primeros Padres y apologistas cristianos comparaban a la Iglesia con un barco en el que los creyentes encontraban la seguridad y eran transportados hacia la salvación eterna. Tertuliano (h. 160-230) comparaba el lugar de culto con un barco. De ahí procede, pues, la palabra nave, del latín navis, barco. Esta representación apareció, por primera vez, en las pinturas de las catacumbas cristianas en Roma y, además, en otros objetos como sellos y lámparas del mismo período cronológico. El mástil suele tener forma de cruz, y llevar una paloma en el extremo superior. A veces, el barco se apoya en un pez, símbolo primitivo de Cristo. El barco es el atributo de san Pedro apóstol, san Telmo, santa Úrsula, o simplemente de la virtud teologal de la Esperanza36. Es obvio que en el mundo pagano, desde la época antigua, la barca es el símbolo del viaje o travesía cumplida por vivos o muertos. Por ello, no extraña que en la tradición cristiana la barca, donde se acomodan los creyentes para resistir los envites de este mundo y las tentaciones humanas, sea una clara alusión a la Iglesia. Desde este enfoque, el arca de Noé no sería sino su prefiguración37. La barca es símbolo de los santos Andrés, Tadeo, Adelaida y Julián el Hospitalario38. Entre los emblemas cristianos que representan a la Iglesia está el barco, ya bogando a velas desplegadas, o ya atracado en el puerto, expresando que la Iglesia es el único puerto de salvación, tal y como dice san Agustín: Naviculam Istam Ecclesiam cogitate, turbulentum mare hoc saeculum, “Entended que esta navecilla es la Iglesia y el mar turbulento es este mundo”39. Veleros (juego de dos) (Figura 9 A) Fecha: 1905. Material: plata labrada. Medidas: 45 cm. aprox. largo; 17 cm. aprox. ancho; y 58´5 cm. aprox. alto. Inscripción: A LA VIRGEN/ DEL ROCÍO/ LA MADRE AGRADECIDA/ DEL ALFÉREZ DE FRAGATA/ D. DE M./ 3 Agosto 1905. Barco de plata cuya finalidad ornamental es la de soporte de un cirio. El mástil, de 57 cm de alto, es cilíndrico y telescópico, pero fijo, y rematado en una flor de lis de cuatro lados. La inscripción está en la vela. Ésta queda sujeta en la parte superior por siete pequeñas argollas. En la zona inferior, en cambio, se sostiene en la parte derecha de la nave. En la proa tiene un soporte para la vela, que sobresale exteriormente, e interiormente otro que sirve de apoyo del mismo. Se cuelga mediante cuatro cadenas de eslabones alternos, grandes y pequeños. Éstas miden 79 cm aproximadamente y se unen en una esfera hueca, con aberturas cilíndricas, rectangulares y estrelladas, de 36 HALL, James: Op. cit. p. 58. 37 CHEVALIER, Jean, y GHEERBRANT, Alain: Op. cit., pp. 178-179. 38 REVILLA, Federico: Op. cit. p. 58. 39 SAN AGUSTÍN: De verb. Dom., Serm. 72,2, PL 39, 1884.
La colección de exvotos metálicos de Nuestra Señora del Rocío 755 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 739-762, iSSN 1130-5762 5´5 cm de diámetro. El casco es sencillo, remarcando bien lo que sería la tablazón que lo forma. La quilla termina en una voluta inferior y otra superior. En la parte de la popa hay un timón fijo. La única marca, que parece tener, es una flor de lis en la parte superior del mástil. Se trata de un exvoto regalado a la Virgen del Rocío por doña Isabel Francisca de Orléans y Borbón, condesa de París, madre del príncipe don Fernando de Orléans, duque de Montpensier. La donación tuvo lugar cuando el joven aristócrata contaba veintiún años de edad, al ser ascendido al grado de alférez de fragata en 1905. Por todo ello, esta pieza conserva las iniciales “D. DE M.”, correspondientes al título nobiliario del personaje. Estos veleros son réplicas de otros que fueron mandados hacer por la princesa Elena de Mecklemburgo-Schevaring, esposa del príncipe don Fernando Felipe, duque de Orléans, quien los donó a un santuario mariano de Normandía40. Barco (Figura 9 B) Medidas: 8 x 5´2 cm. Material: plata labrada. Inscripción: no tiene. Esta pieza, ejecutada en una fina lámina de plata y con sencilla factura, representa un navío en el que se aprecian claramente los mástiles. Entre ellos, casi en el centro, destaca la chimenea, de la que pende una argolla para facilitar su sujeción. La embarcación aparece, incluso, con el mar en la base. Este detalle nos hace suponer que se trate de un exvoto regalado a la Virgen del Rocío en agradecimiento por haber salido salvo de un naufragio. EXVOTO DEL MECHERO Tan singular exvoto, como se sabe, fue estudiado en el trabajo que publicó la Hermandad Matriz de Almonte en 201041. Sin embargo, por su carácter metálico debe incluirse también en este artículo. Entre las distintas acepciones del Diccionario de la Lengua Española, en este caso, alude a un encendedor de bolsillo42. placa con mechero (Figura 10) Autor: Emilio Pardo. Fecha: 1936. Medidas: 17´3 x 28´5 cm. Material: metal plateado. Inscripción: ESTANDO DE CACERÍA EN EL COTO DE LA ROCINA/ DEL TÉRMINO DE ALMONTE VARIOS AMIGOS, AL/ TIRARLE UNO DE ELLOS A UNA RES, LA BALA/ 40 INFANTE GALÁN, Juan: Op. cit. p. 175. 41 GALÁN CRUZ, Manuel: Op. cit. p. 67. 42 Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española. Vigésimo Primera Edición. Madrid, 1992, p. 951.
Juan Miguel González Gómez y Manuel Galán Cruz 756 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 739-762, iSSN 1130-5762 VINO A DAR EN EL MECHERO QUE EN UN BOLSILLO/ LLEVABA D. ANTONIO SÁNCHEZ PALENCIA, DE SANLÚCAR LA MAYOR, CUYO MILAGRO LO ATRIBUÍ-/ MOS A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL ROCÍO, POR/ SER ESTE LUGAR EL DE SU APARICIÓN./ 7 DE JUNIO 1936. Esta pieza, al carecer de formas anatómicas, escapa a los cánones utilizados hasta el momento. Dicho ejemplar es una placa de metal plateado en la que aparece redactado, todo en letra mayúscula, el suceso en el que el devoto de la Virgen del Rocío salvó la vida. La particularidad del mismo estriba en que en dicha placa se ha soldado un mechero con la silueta de la Patrona de Almonte. De esta forma se subraya que dicho encendedor fue el elemento que salvó la vida a quien lo portaba, ya que en él impactó la bala, dejando la consabida huella. CONCLUSIONES A tenor de cuanto expuesto queda líneas atrás, en el presente estudio de la colección de exvotos metálicos de Ntra. Sra. del Rocío, patrona de la villa de Almonte, se catalogan un total de 35 piezas. El conjunto se compone de 25 corazones, 1 barco, 2 veleros, 1 bandeja con ojos, 1 pie, 1 antebrazo con mano, 1 medio torso y cuello, 2 pares de riñones y 1 placa con mechero. En este elenco hay treinta y dos ejemplares en plata labrada y uno de oro y los dos restantes en latón y metal plateado. Todos son anónimos, a excepción de la placa con mechero, firmada por “Emilio Pardo” en 1936. De los exvotos metálicos estudiados aparecen perfectamente datados catorce corazones, entre 1896 y 1960. Los dos veleros se fechan en 1905, el pie en 1910 y la placa con mechero en 1936. Los restantes, a juzgar por sus características formales, iconográficas y técnicas, se pueden datar entre los últimos años del siglo XIX y los comedios del XX. En esta colección hay nueve obras que hacen referencia a sus respectivos donantes. Cuatro corresponden a seglares y dos, a clérigos. Una pertenece a la Familia Real española y otra a los herederos de la Corona francesa. Otra fue ofrecida por la Hermandad penitencial de Ntra. Sra. de la Esperanza del popular barrio sevillano de Triana. Y la última por la familia Espinosa Fontdevila. Todos los ejemplares reseñados están en el santuario de la Virgen del Rocío, en la aldea; a excepción de la placa con mechero que se encuentra depositada en la sede social de la Hermandad Matriz, en Almonte; y de los dos veleros votivos que se exhiben en el presbiterio de la iglesia parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción, de dicha villa onubense. En definitiva, como apuntamos en el introito, esta serie de exvotos metálicos no hace más que poner de manifiesto la extraordinaria devoción popular de los creyentes a la Blanca Paloma, sea cual fuere el estatus social del que procedan. Los valores etnográficos y la religiosidad andaluza, gracias a ello, facilitan una visión del universo, de la vida cotidiana y de las creencias personales con sus ingenuos temores y confianzas. Fecha de recepción: 30 de septiembre de 2012 Fecha de aceptación: 18 de noviembre de 2012
La colección de exvotos metálicos de Nuestra Señora del Rocío 757 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 739-762, iSSN 1130-5762 Figura 1. Virgen del Rocío con su traje “de viaje”. Fotografía de L. Moreno. Primera mitad del siglo XX. Colección particular.
Juan Miguel González Gómez y Manuel Galán Cruz 758 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 739-762, iSSN 1130-5762 23 Fig. 2: A Corazón de plata labrada. 1896. Hdad. Matriz de Almonte. B Corazón de plata labrada. 1900. Hdad. Matriz de Almonte. C. Corazón de plata labrada. 1907. Hdad. Matriz de Almonte. D. Corazón de plata labrada. 1912. Hdad. Matriz de Almonte. A B C D Figura 2. A Corazón de plata labrada. 1896. Hdad. Matriz de Almonte. B Corazón de plata labrada. 1900. Hdad. Matriz de Almonte. c. Corazón de plata labrada. 1907. Hdad. Matriz de Almonte. D. Corazón de plata labrada. 1912. Hdad. Matriz de Almonte.
La colección de exvotos metálicos de Nuestra Señora del Rocío 759 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 739-762, iSSN 1130-5762 Figura 3. A. Corazón de plata labrada. 1936. Hdad. Matriz de Almonte. B: Corazón de plata labrada. 1937. Hdad. Matriz de Almonte. c: Corazón de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. D: Corazón de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. Figura 4. A Corazón de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. B. Corazón de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. 24 Fig. 3.: A. Corazón de plata labrada. 1936. Hdad. Matriz de Almonte. B: Corazón de plata labrada. 1937. Hdad. Matriz de Almonte. C: Corazón de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. D: Corazón de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. A B C D 25 Fig. 4: A Corazón de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. B. Corazón de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. Fig. 5: Bandeja con ojos de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. A B
Juan Miguel González Gómez y Manuel Galán Cruz 760 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 739-762, iSSN 1130-5762 Figura 5. Bandeja con ojos de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. Figura 6. Pie derecho de plata labrada. 1910. Hdad. Matriz de Almonte. 25 Fig. 4: A Corazón de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. B. Corazón de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. Fig. 5: Bandeja con ojos de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. A B 26 Fig. 6: Pie derecho de plata labrada. 1910. Hdad. Matriz de Almonte. Fig. 7 A: Antebrazo de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. B. Medio torso y cuello de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. A B
La colección de exvotos metálicos de Nuestra Señora del Rocío 761 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 739-762, iSSN 1130-5762 Figura 7. A. Antebrazo de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. B. Medio torso y cuello de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. Figura 8. Riñones de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. 26 Fig. 6: Pie derecho de plata labrada. 1910. Hdad. Matriz de Almonte. Fig. 7 A: Antebrazo de plata la brada. Hdad. Matriz de Almonte. B. Medio torso y cuello de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. A B 27 Fig. 8: Riñones de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. Fig. 9. A Velero de plata labrada. 1905. Hdad. Matriz de Almonte. B. Barco de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. A B
Juan Miguel González Gómez y Manuel Galán Cruz 762 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 739-762, iSSN 1130-5762 Figura 9. A. Velero de plata labrada. 1905. Hdad. Matriz de Almonte. B. Barco de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. Figura 10: Placa con mechero de metal plateado. Emilio Pardo. 1936. Hdad. Matriz de Almonte. 27 Fig. 8: Riñones de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. Fig. 9. A Velero de plata labrada. 1905. Hdad. Matriz de Almonte. B. Barco de plata labrada. Hdad. Matriz de Almonte. A B