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ojs.uv.es/index.php/qdfed Rebut: 01.07.2022. Acceptat: 21.07.2022 Per a citar aquest article: Domínguez Macías, Leopoldo & Martín Martín, Juan Manuel. 2022. “Traspasar las fronteras del cuerpo: memoria, homosexualidad y anorexia en la obra de Olga Grjasnowa”. Quaderns de Filologia: Estudis Literaris XXVII: 59-77. doi: 10.7203/qdfed.27.25736 Traspasar las fronteras del cuerpo: memoria, homosexualidad y anorexia en la obra de Olga Grjasnowa Transcending the boundaries of the body: memory, homosexuality and anorexia in the work of Olga Grjasnowa Leopoldo Domínguez Macías Universidad de Sevilla [email protected] Juan Manuel Martín Martín Universidad de Salamanca [email protected] Resumen: Una constante en la obra de Olga Grjasnowa es la representación de figuras femeninas que se debaten entre la necesidad vital de puntos de referencia y el deseo de trascender límites, ya sean geográficos, culturales o sexuales. En su novela Die juristische Unschärfe einer Ehe (2014), que será objeto principal de análisis, Grjasnowa presenta una protagonista con unos principios y hábitos relacionados con su cuerpo. Estos son la huella de una memoria cultural infranqueable, a pesar del desplazamiento a un nuevo marco espacial y cultural. Asimismo, muestra cómo hay categorías en los lugares de partida, pero también en los de llegada, que recortan la capacidad de los sujetos para crear nuevos espacios de hibridación y definición de su identidad. Palabras clave: posmigración; identidad; performance, movimiento, ballet. Abstract: A constant in Olga Grjasnowa’s work is the representation of female figures who struggle between the vital need for points of reference and the desire to transcend limits, whether geographical, cultural or sexual. In her novel Die juristische Unschärfe einer Ehe (2014), which will be the main object of analysis, Grjasnowa presents a protagonist with principles and habits related to her body. These are the imprint of an insurmountable cultural memory, despite the displacement to a new spatial and cultural framework. Likewise, Grjasnowa shows how there are categories in the places of departure, but also in those of arrival, which limit the capacity of the subjects to create new spaces for hybridization and definition of their identity. Keywords: postmigration; identity; performance; movement; ballet. Qf Literaris
Leopoldo Domínguez Macías & Juan Manuel Martín Martín60 Quaderns de Filologia: Estudis Literaris XXVII: 59-77. doi: 10.7203/qdfed.27.25736 1. Introducción Tomando como punto de partida el concepto de “travelling memory” de Astrid Erll (2011), este estudio ahonda en los debates actuales sobre las sociedades transculturales y en las dificultades de los sujetos posmigrantes para (re) definir sus identidades. Frente a la capacidad de transformación que aporta el movimiento a la configuración de la memoria y, por tanto, de la identidad (tanto individual como social), se observa al mismo tiempo su rigidez e impermeabilidad debido, entre otros, a la impregnación de las vivencias y de los modelos y estructuras adquiridos, en especial durante la infancia, y que, pese a los deseos de los sujetos y a sus experiencias en movimiento, son insuperables. El trabajo trata de mostrar la importancia de este segundo aspecto a partir del análisis de una novela donde confluyen los temas migración, identidad y cuerpo. En él se ponen en evidencia los obstáculos, tanto externos como internos, que limitan los cambios en los procesos identitarios. En su definición de la memoria, Astrid Erll afirma: “‘Travel’ is [...] an expression of the principal logic of memory: its genesis and existence through movement” (2011: 12). Según Erll, la memoria se conforma fundamentalmente en movimiento: a través de la interacción diaria entre los individuos y grupos sociales, de la recepción de contenidos informativos y objetos culturales transnacionales, del comercio o los flujos migratorios. Erll parte de autores como Aby Warburg y James Clifford al objeto de destacar que la memoria, como también la cultura, no equivale a prácticas estáticas, sino dinámicas, y que el movimiento juega un papel decisivo en su constitución, su supervivencia y su posibilidad de metamorfosis. Erll pretende así replantear el concepto de memoria colectiva de Maurice Halbwachs. Mientras que de los trabajos de Halbwachs se deduce la posibilidad de un individuo transcultural, en la medida en que se mueve por distintos grupos y la memoria que produce es específica y única, sin embargo, este carácter híbrido se pierde en la formación de la memoria de los grupos o comunidades sociales, donde predomina la tendencia a la similitud y continuidad, ambas muy ligadas a lo espacial (2011: 10). En relación con la capacidad transformadora del movimiento en la conformación de la memoria, ya Arjun Appadurai destaca los medios de comunicación y las migraciones como los dos mayores atributos diacríticos del movimiento global. Ambos generan una inestabilidad con efectos transformadores en los procesos de recuerdo e imaginación de las subjetividades modernas (2001: 6-7). Para Erll, estos dos elementos resultan factores clave en la producción de espacios mnemónicos transculturales (2011: 12). Ciertamente,
Traspasar las fronteras del cuerpo: memoria, homosexualidad y anorexia... 61 Quaderns de Filologia: Estudis Literaris XXVII: 59-77. doi: 10.7203/qdfed.27.25736 la literatura producida por migrantes ha dado lugar a lo que Erol Yildiz ha denominado como “transtopías” o “topografías de pluralidad”, en el sentido de lugares intersticiales de identidad (2018: 57). Partiendo del concepto de espacio “entre-medio” de Homi Bhabha (1997: 127), Yildiz plantea estos nuevos escenarios transculturales como espacios de ensayo más allá de las clasificaciones nacionales, territoriales o étnicas, en los que se proyectan nuevos modelos de convivencia social y de formación de las identidades (Yildiz, 2018: 57; Foroutan, 2018: 25). A modo de ejemplo, la escritora alemana de origen balcánico Marica Bodrožić (1973) expresa a través de una de sus figuras literarias femeninas: Wir glitten vom Denken ins Erzählen, segelten auf unseren Erinnerungen und inneren Bildern hinüber, in irgendetwas Drittes, das wir noch nicht kannten (Bodrožić, 2010: 29). El espacio literario se convierte en un marco donde se vislumbran esbozos de identidades híbridas, que, en todo caso, se restringen a la experiencia individual y a la mera realización subjetiva de la utopía transcultural. Del mismo modo, se observan textos literarios donde aparecen sujetos no dialécticos (Schmidt-Welle, 2011: 176) entre el presente y el pasado o que, en esa movilidad transmigratoria, no quieren o no pueden fundir en una nueva identidad las diferentes experiencias de vida. Es por ello por lo que Friedhelm Schmidt-Welle hace hincapié en la necesidad de considerar las literaturas y otras praxis simbólicas fronterizas y/o de la frontera sin caer en el riesgo de convertir a estas nociones en categorías totalizantes (Schmidt-Welle, 2011: 181). Como destaca Amelia Sanz Cabrerizo (2008: 14), aun cuando se trata de “una exigencia fundamental en el desarrollo de la personalidad y un hecho en la historia de la evolución cultural”, sigue sin sernos fácil considerar la pluralidad y la integración de las diferencias en el seno de unos modelos sociales que redundan una y otra vez en la producción de “estratificaciones sociales, distinciones culturales […]”. En este sentido, Jan Nederveen Pieterse (2008: 69) sostiene que el verdadero problema “no es la hibridación [...] sino los límites y la propensión al fetichismo de los límites”. Y a continuación añade: “la variable fundamental es el poder” (2008: 100). Existen desigualdades en cuanto al valor que se concede a determinados elementos o categorías, lo que influye de forma decisiva en una mayor o menor permeabilidad de las fron-
Leopoldo Domínguez Macías & Juan Manuel Martín Martín62 Quaderns de Filologia: Estudis Literaris XXVII: 59-77. doi: 10.7203/qdfed.27.25736 teras para las distintas mezclas. Lejos de equipararse, continuamente surgen nuevos componentes de división y segregación (2008: 104-105). Cualquier práctica transfronteriza está sujeta a los propios procesos de jerarquización de las sociedades (Lutz & Amelina, 2017: 84). Entre las aspiraciones de las teorías posmigrantes1 se encuentra la superación de las dualidades nosotros/vosotros, migrante/no migrante, etc., y para ello resulta imprescindible una perspectiva interseccional2 (Davis, 2020: 109-110). Precisamente, el reconocimiento en dichas sociedades de relaciones “intermedias” e “intersticios” puede inducir a la apertura de la mentalidad binaria y a la supresión del dualismo categorial3 (Nederveen Pieterse, 2008: 103). A propósito del binomio sexo/género, Judith Butler denuncia que “el sexo se presenta como ‘lo real’ y lo ‘fáctico’”, siendo el género “un acto de inscripción cultural” (2007: 283), pero ni siquiera el sexo es dado por la naturaleza, sino que es construido culturalmente. Según Butler, no hay posibilidad de un sujeto fuera del discurso en el que se forman las identidades; estas se articulan sobre “matrices de jerarquía de género y heterosexualidad obligatoria, y operan a través de la repetición” (Butler, 2007: 282). Ya antes que Butler, Erving Goffman compara la vida en sociedad y las interacciones entre los sujetos con las representaciones teatrales. La actuación o performance de los participantes (en el mundo real se reduce a actores y papeles que intercambian en su interacción diaria) se corresponde con la actividad total (verbal y no verbal) que llevan a cabo, de forma concreta o reiterada y con la que buscan influir sobre los otros participantes (que hacen a la vez de espectadores y actores). Estos distintos actores adoptan “fachadas sociales” (Goffman, 1997: 39), en tanto en cuanto pueden seleccionar, pero no crear, nuevos roles, los cuales están ya establecidos; los detalles de la actividad 1 En relación con el término posmigrante, nos referimos aquí a las narrativas y políticas de negociación de las identidades que se suceden tras el éxito de las migraciones en los países de llegada (Foroutan, 2018: 15). 2 En este sentido, el análisis de una categoría, ya sea la etnia, la nación, la cultura, el género, la sexualidad, la clase social, etc., “se complica” (Davis, 2010, 2018), al concebir esta no de forma aislada, sino en su interconexión con otras categorías. 3 Al respecto, Carolin Küppers (2014) diferencia tres aplicaciones de la interseccionalidad como método de estudio, a saber: la deconstrucción de las categorías de estratificación social; la detección de diferencias y desigualdades dentro de una categoría; y la visibilización de desigualdades y formas de marginación que resultan de la interacción de varias categorías. En el fondo, estas dos últimas guardan relación entre sí, puesto que, como bien observa Heidi Rösch (2019: 172), toda discriminación tiene que ver con la falta de privilegios. Así pues, las diferencias y desigualdades dentro de una categoría se sustentan en la pertenencia o no a otras categorías.
Traspasar las fronteras del cuerpo: memoria, homosexualidad y anorexia... 63 Quaderns de Filologia: Estudis Literaris XXVII: 59-77. doi: 10.7203/qdfed.27.25736 social de los sujetos no solo revelan cómo su “yo” se establece y se refuerza a través de estas representaciones, sino que dichos actos reflejan y contribuyen a consolidar las instituciones sociales sobre las que se sustentan las estructuras jerárquicas de las culturas (Gornick, 1976: vii). Butler y Goffman coinciden en que el “sí mismo” de los sujetos es un “efecto dramático” (Goffman, 1997: 269). Reproducimos modelos que creemos naturales, lo que dificulta el poder cambiarlos. Al final de su obra, Goffmann reconoce una posibilidad de alterar el orden establecido al afirmar que los escenarios sirven para construir también cosas nuevas y que “deben ser levantados pensando en que habrá que derribarlos” (1997: 270). Este aspecto, que Goffman esboza, pero sin considerarlo, es lo que centra el interés de Butler. Según ella, la repetición de los modelos dados, que usa el poder para perpetuarse, no es perfecta. Así pues, son las diferencias no previstas en la repetición lo que permite abrir una vía para la subversión. Butler parte, entre otros, de Maurice Merleau-Ponty y su premisa de que el cuerpo no es solamente una idea histórica, sino un conjunto de posibilidades continuamente realizables. El cuerpo adquiere significado a través de estos actos performativos. Para Butler, existen otras posibilidades realizables, si bien estas “son […] constreñidas por las convenciones sociales vigentes” (1998: 299). Los distintos patrones sociales y culturales, que se aprenden y refuerzan mediante acciones iterativas, moldean a los sujetos y planean sobre sus conciencias como una sombra. Como Michel Foucault escribe en relación con el cuerpo y la memoria: No es que Proust me clave en el lugar –porque después de todo puedo no solo moverme y removerme, sino que puedo moverlo a él, removerlo, cambiarlo de lugar–, sino que hay un problema: no puedo desplazarme sin él; no puedo dejarlo allí donde está para irme yo a otra parte […] (2009: 7). Estas premisas, sobre todo de Butler y Foucault, sobre la identidad y el cuerpo, como se reflejará en la obra de Grjasnowa, se contraponen a la tesis de Erll sobre el desplazamiento y su potencial de cambio en la memoria no solo de las sociedades y comunidades culturales, sino de los propios individuos. 2. Posmigración, homosexualidad y construcción del sujeto Frente al argumento inicial de que las identidades de los individuos y las culturas se construyen y reconstruyen en movimiento, la escritora procedente de
Leopoldo Domínguez Macías & Juan Manuel Martín Martín64 Quaderns de Filologia: Estudis Literaris XXVII: 59-77. doi: 10.7203/qdfed.27.25736 Azerbaiyán Olga Grjasnowa (1984) plantea ya en su primera novela Der Russe ist einer, der Birken liebt (2012) una serie de situaciones que ponen de relieve la pervivencia de unas narraciones de los “otros” simplificadoras y de imágenes estereotipadas. Su aparición recurrente en la comunicación cotidiana no solo muestra la impenetrabilidad de las distintas identidades culturales en el mundo contemporáneo y las supuestas transculturas (Welsch, 2011: 12), sino que promueve aún la discriminación contra individuos y comunidades. En este contexto, Grjasnowa presenta una figura que se desliza continuamente por las diferentes categorías en busca de una identidad en los márgenes de los límites establecidos. En la obra, Maria Kogan (Mascha), con quien la autora comparte rasgos de su biografía, parece debatirse, no obstante, entre el deseo de trascender fronteras y de desarraigo consciente (Wójcik, 2015: 3) y, a la vez, la necesidad de encontrar puntos de referencia4. La figura arrastra las secuelas de un trauma no superado (Catani, 2015: 108), lo cual le provoca una inestabilidad que se acrecienta con la muerte repentina de Elias. Su fallecimiento, el cual Mascha únicamente es capaz de describir de pasada (Kazmierczak 2016: 261), no solo le genera una pérdida de autoconfianza y estabilidad, sino que le remueve los sucesos de la guerra civil en Azerbaiyán y del pogromo en Bakú, por los que su familia emprendió la huida a Alemania5 (Bascoy Lamelas, 2019: 14-16). Ante el abismo existencial, Mascha decide viajar a Tel Aviv para indagar en sus raíces judías. Sin embargo, en lugar de significar un nuevo comienzo, su estancia en Israel le lleva al pasado y a los lugares de partida: a los espacios de Bakú (Grjasnowa, 2013: 252-253) y a Elias (2013: 284). Ya en esta novela aparece la homosexualidad como parte de la configuración compleja de la identidad del sujeto posmigrante. En la constante inde- 4 Sobre esta contradicción de la figura, Anne Fleig y Anna-Lena Scholz (2017: 25) apuntan a la pretensión de eliminar fronteras y, a la vez, la constatación de los límites de estas. Esto le crea una sensación de desorientación, al tiempo que le revela la necesidad de vinculaciones identitarias. Al respecto, Annette Bühler-Dietrich afirma que Mascha acaba perdiendo en el relato “cada vez más el control sobre sí misma y su cuerpo” (2018: 33). 5 Al igual que la protagonista, Olga Grjasnowa emigra a los 11 años junto con su familia desde Bakú al land de Hessen en la República Federal de Alemania bajo la categoría de refugiado de contingente judío en 1996. Como la propia Grjasnowa relata, la migración es rasgo definitorio de su historia familiar. Su abuela materna escapa de la Shoá, mientras que la mayor parte de su familia es asesinada por los alemanes. Previamente, sus antepasados huyen de pogromos antisemitas y se instalan en la Zona de Residencia del Imperio ruso. Con respecto a los orígenes de la rama familiar paterna, que son reprimidos, la familia llega a Bakú desde algún lugar de la meseta del Volga durante el período del boom petrolífero (Grjasnowa, 2021: 7, 11).
Traspasar las fronteras del cuerpo: memoria, homosexualidad y anorexia... 65 Quaderns de Filologia: Estudis Literaris XXVII: 59-77. doi: 10.7203/qdfed.27.25736 finición en la que se mueve la figura, esta revela cómo la literatura6 la ayuda, en su adolescencia, a asimilar una atracción también hacia las personas del mismo sexo: Eine Frau, die direkt vor mir lag, drehte sich auf den Rücken und ich dankte Anne Frank. Im Alter von elf Jahren hatte ich ihr Tagebuch gelesen und verstanden, dass ich nicht die einzige Frau war, die Frauen begehrte, und dass sich nichts ausschloss. Die homoerotischen Passagen in ihrem Tagebuch beruhigten und erregten mich, sowie die Frau, die vor mir lag und mir breitbeinig ihr Becken entgegenstreckte (2013: 244). La problemática en torno a la homosexualidad como elemento interseccional en la identidad de figuras con experiencias migratorias es tratada con mayor profundidad en su segunda obra Die juristische Unschärfe einer Ehe (2014). En ella se narra el exilio de Leyla, junto con su marido, Altay, de Moscú a la capital germana. Ambos huyen del modelo cultural represivo de la Rusia postsoviética para vivir su sexualidad sin coacciones. Berlín se erige en el paradigma de un entorno cultural occidental donde las prácticas homoeróticas se han despenalizado y han dejado de considerarse innaturales. Pero, a pesar de la libertad aparente para (re)formular sus identidades, pronto se muestran no solo algunas de las contradicciones del nuevo escenario, sino, una vez más, el peso que siguen ejerciendo el pasado personal y la herencia cultural de los sujetos en la conformación de su presente. En la narración, que comienza in medias res y presenta los hechos desde una perspectiva externa, se incide, a través de continuos saltos temporales, en la relación entre los espacios habitados y su influencia en la configuración de la identidad de las figuras. En la idea expuesta de Foucault, Leyla descubre con sorpresa que, si bien se encuentra en un lugar más favorable para vivir libremente su homosexualidad, su cuerpo y mente continúan dirigiéndose hacia el espacio previo dejado: Moskau war eindeutig das Zentrum, was sie nicht wirklich erklären konnte. Vor allem, da Dreiecke kein Zentrum im eigentlichen Sinn hatten, sondern 6 En la segunda novela de Grjasnowa, también los primeros indicios de la incipiente homosexualidad de Jonoun cristalizan a través de sus lecturas previas, en este caso, de los textos bíblicos. Del mismo modo, tras la muerte de su madre, Jonoun comenzará a interesarse, al igual que Mascha cuando fallece Elias, por su herencia judía. En esta reacción de ambas figuras se hace palpable la vulnerabilidad de sus identidades.
Leopoldo Domínguez Macías & Juan Manuel Martín Martín66 Quaderns de Filologia: Estudis Literaris XXVII: 59-77. doi: 10.7203/qdfed.27.25736 eine Spitze. Sicher war Leyla nur, dass Berlin sich nicht wie die Zielgerade anfühlte [...] (Grjasnowa, 2016: 128). En cuanto al triángulo espacial Bakú-Moscú-Berlín, con el que se relacionan las biografías de Leyla y Altay, Bakú es, para ambos, lugar de nacimien- to y de residencia de sus familias. En Moscú, Leyla comienza su formación como bailarina y experimenta su primer amor lésbico clandestino (Rösch, 2019: 177). Allí no solo es instruida en unos métodos y hábitos orientados al desempeño de una profesión elitista, sino también en unos valores morales que le influyen en su desarrollo como mujer. Al respecto, Rösch (2019: 168) habla de una confrontación de la figura entre el ser mujer (“Frausein”) y el realizarse como mujer (“Frauisierung”), en el sentido de asumir la construcción cultural de la categoría de mujer de ese entorno social. Adoptar su rol social en tanto mujer requerirá bien la represión, bien el ocultamiento, en la esfera pública, de los impulsos de su cuerpo. Moscú es para Leyla un espacio traumático, pero, al mismo tiempo, en esta ciudad experimenta el primer (y quizá único) amor verdadero en su vida y acaba por forjarse una identidad, pese a que la aboca a un matrimonio de conveniencia. Al igual que Leyla queda marcada por su relación frustrada con Nastja, Altay, que abandona Azerbaiyán para estudiar Medicina en Moscú, sufre una profunda conmoción cuando Sergej decide suicidarse para evitar presenciar la vergüenza de su familia ante su condición sexual. Después del trauma vivido7, ambos optan por experimentar su homosexualidad de forma oculta bajo la protección de una relación jurídica pactada. Se trata así de “prácticas defensivas”, según la terminología de Goffman: Cuando el sujeto emplea estas estrategias y tácticas para proteger sus propias proyecciones, podemos referirnos a ellas como ‘prácticas defensivas’; cuando un participante las emplea para salvar la definición de la situación proyectada por otro, hablamos de ‘prácticas protectivas’ o ‘tacto’ (1997: 25). El cambio a Berlín posibilita a las figuras actuar por primera vez y adoptar en el nuevo escenario una “fachada social” (1997: 39) acorde al deseo de sus cuerpos. Sin embargo, cuando Jonoun se va a vivir con la pareja, Altay no solo siente incomodidad por la usurpación de su espacio más íntimo, sino que empieza a sentir deseos de posesión con respecto a Leyla (Scheper, 2014). La 7 Mientras Altay acaba jurándose a sí mismo no amar nunca más a nadie con tanta intensidad (Grjasnowa, 2016: 86), Leyla asume el amor como “un concepto temporal” (2016: 232).
Traspasar las fronteras del cuerpo: memoria, homosexualidad y anorexia... 67 Quaderns de Filologia: Estudis Literaris XXVII: 59-77. doi: 10.7203/qdfed.27.25736 figura de Jonoun tiene en común con la pareja la orientación sexual y unos orígenes marcados también por la desterritorialización (su vida se desarrolla entre Nueva Delhi, Nueva York y Berlín). No obstante, a diferencia de los cónyuges, Jonoun pertenece a una clase social inferior. En la obra se afirma que la procedencia social de la figura “parecía estar inscrita en cada uno de sus poros” (Grjasnowa, 2016: 56). Antes de emigrar a Berlín, Jonoun realiza estudios de arte en Nueva York. Allí se casa con un catedrático que conoce mientras hace para él de modelo. El hombre, 28 años mayor, le da acceso a un nivel de vida fuera de su alcance. Pese a sus intentos de modelar a una joven que acababa de cumplir 19 años, el matrimonio se rompe poco tiempo después, cuando Jonoun ansía explorar por su cuenta la supuesta vida bohemia de la metrópoli. Este elemento de la diferencia social se hace de nuevo visible en la historia que inicia con Leyla nada más llegar a Berlín. El descubrimiento de Leyla la lleva, por un lado, a ampliar las fronteras del conocimiento del propio cuerpo y, por otro, a cuestionarse el modo de vida nómada para considerar el retorno al abrigo de una estabilidad. Para Bühler-Dietrich, este distinto estatus social se reflejará en la diferencia entre la desubicación de Leyla dentro de la estabilidad que le aporta esta tríada amorosa y la “completa incertidumbre y pérdida de orientación de Jonoun” (2018: 42). Tanto Altay como Leyla proceden de familias bien situadas socialmente, lo cual posibilita que su emigración no conlleve una pérdida de estatus. Por su parte, Jonoun, que crece en el seno de una familia desestructurada (su padre abandona el hogar cuando ella tiene tres años, mientras su madre se pasa la mayor parte de su vida ingresada en centros psiquiátricos hasta que fallece cuando la hija alcanza la mayoría de edad), es una emigrante de bajos recursos. A pesar de las distintas posiciones y anhelos de Leyla y Jonoun, es interesante constatar cómo las dos están influenciadas por un mismo concepto cultural de mujer. Este se convierte en un factor de peso que condiciona también, en ambos casos, su libertad de acción: Das Wegdenken der heteronormativen Werte bereitete ihr mehr Probleme, als sie zugeben mochte. Sie hatte die aufdringlich neugierigen Blicke nicht ertragen, die Leyla und ihr zugeworfen wurden, wenn sie als Paar durch die Stadt liefen, und sie wollte eigene Kinder. Obwohl oder vielleicht gerade weil sie selbst aus einer nichtexistierenden Familie kam, war sie immer davon ausgegangen, irgendwann selbst eine zu haben, und eine Familie, waren das nicht stets Vater, Mutter, Kind und vielleicht noch ein zweites oder drittes? Ein VW- Kombi? Ein Reihenhaus? Einmal hatte sie Leyla nach ihrem Kinderwunsch gefragt. – ‘Klar wollen wir Kinder haben’, antwortete Leyla und meinte Altay statt Jonoun (Grjasnowa, 2016: 118).
Leopoldo Domínguez Macías & Juan Manuel Martín Martín74 Quaderns de Filologia: Estudis Literaris XXVII: 59-77. doi: 10.7203/qdfed.27.25736 Leyla, no ha desistido de explorar en los límites de las fronteras de su cuerpo y su identidad. 5. Conclusiones La obra literaria de Grjasnowa pone en evidencia el argumento de Erll de que la memoria y la identidad, en su vertiente tanto individual como social, se prestan a modificaciones a través del movimiento. Si en su primera novela, Mascha, que es capaz de moverse con fluidez entre lenguas y culturas, no puede sino constatar la presencia de muros culturales, que no solo dificultan la integración, sino que son caldo de cultivo de nuevos conflictos y situaciones de exclusión, en esta segunda narración, Grjasnowa profundiza en cómo se forjan esas memorias y de cómo estas limitan también la capacidad de los sujetos, cuando se desplazan a nuevos espacios culturales, para (re)definir sus identidades. En este sentido, se constata la idea de Foucault sobre el cuerpo y la memoria como lugares a los cuales los individuos parecen condenados. Esto significa que en la (re)construcción de la identidad, así como en la capacidad de hibridación de los sujetos posmigrantes, además de las propias trabas externas, los códigos culturales y los sistemas de jerarquización de las sociedades de llegada, también influyen factores internos, los cuales pueden llegar a ser incluso más determinantes. Es el caso, por ejemplo, de experiencias traumáticas del pasado, a menudo no superadas, o de hábitos y modelos culturales, ligados con frecuencia a la infancia y los entornos de procedencia de los sujetos, y que, a pesar de su voluntad de trascenderlos, resultan infranqueables. Esto se ve claramente en el personaje de Leyla, cuya educación recibida antes de la emigración a Alemania le deja unas secuelas de por vida. En el relato se observa cómo la tortura física y mental, a las cuales se la somete y que ella misma acaba aceptando como algo natural, distorsionan su imagen de la realidad. En sus patrones de conducta se refleja la tesis de Butler sobre la construcción cultural del cuerpo por medio de unos actos iterativos, cuya impronta en la memoria de los sujetos, precisamente debido a la repetición, impide cualquier tentativa de cuestionarlos y cambiarlos. La dificultad de modificar tales moldes estriba, asimismo, en los distintivos sociales que les han sido adscritos. El género, la orientación sexual e incluso los diversos trastornos alimentarios son diferenciados en unas estructuras de poder que se sustentan siempre en categorías duales. Al respeto, el rango elitista de los ideales que llevan a Leyla a la anorexia, en el dilema identitario de la figura,
Traspasar las fronteras del cuerpo: memoria, homosexualidad y anorexia... 75 Quaderns de Filologia: Estudis Literaris XXVII: 59-77. doi: 10.7203/qdfed.27.25736 contribuye a que no se plantee nunca verdaderamente renunciar a su conducta. Al mismo tiempo, con la aparición de Jonoun, Grjasnowa expone a Leyla al reto de quebrantar el statu quo. Sin embargo, tanto los condicionantes del nuevo escenario cultural, como las propias limitaciones de la figura, la coartan a dar el paso. Esta inercia al cambio de Leyla, a pesar de su cualidad para la danza y el movimiento, se revela como una metáfora del impacto de los procesos migratorios en la memoria e identidad de individuos y culturas. El mero desplazamiento de los sujetos ni coadyuva al cambio de las construcciones discursivas culturales, ni cuestiona el orden jerárquico de las sociedades; lo cual limita también las experiencias transfronterizas de los sujetos. Asimismo, como se plasma en la obra de Grjasnowa, la interseccionalidad es útil para entender no solo el funcionamiento de dichos órdenes, sino además la complejidad en lo que atañe a la integración de las personas migrantes y la negociación de sus identidades. Bibliografía Alandete, David. 2011 (18 de enero). La dictadura del tutú. El País. https://elpais.com/ diario/2011/01/18/sociedad/1295305201_850215.html Appadurai, Arjun. [1996] 2001. La modernidad desbordada. Dimensiones culturales de la globalización. Montevideo: Trilce. Backes, Johanna. 2014 (15 de diciembre). Sie hat es wieder getan. Literaturkritik.de. https://literaturkritik.de/id/20102 Bascoy Lamelas, Montserrat. 2019. Identitätsbildungsprozesse in Der Russe ist einer, der Birken liebt (2012) von Olga Grjasnowa. En Sabaté Planes, Dolors & Windisch, Sebastian (ed.) Germanistik im Umbruch – Literatur und Kultur. Berlín: Frank & Timme, 13-19. Bhabha, Homi K. 1997. Verortungen der Kultur. En Bronfen, Elisabeth, Marius, Benjamin & Steffen, Therese (ed.) Hybride Kulturen. Beiträge zur anglo-amerikani- schen Multikulturalismusdebatte. Tubinga: Stauffenburg, 123-148. Bodrožić, Marica. 2010. Das Gedächtnis der Libellen. Múnich: Luchterhand. Bühler-Dietrich, Annette. 2018. Verloren und Verbunden – Figuren in Olga Grjasnowas Romanen. En Bühler-Dietrich, Annette; Ehwald, Friederike & Mujik, Altina (ed.) Literatur auf der Suche. Studien zur Gegenwartsliteratur. Berlín: Frank & Timme, 31-49. Butler, Judith. 1998. Actos performativos y constitución del género. Un ensayo sobre fenomenología y teoría feminista. Debate feminista 18: 296-314. doi: https:// doi.org/https://doi.org/10.22201/cieg.2594066xe.1998.18.526 Butler, Judith. [2004] 2006. Vida precaria. El poder del duelo y la violencia. Buenos Aires: Paidós.
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