Imágenes cinematográficas de Sevilla: presentación
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SEVILLA Editor: RAFAEL UTRERA Textos de: SERIE COMUNICACIbN PADILLA LIBROS SEVILLA
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Prig. I IDA PRIVADADEDON JUAN por Am Recio ............................................................. 41 rlARIADELA0 por Antonio Checa ....................................................... 71 LOS DUENDES DE ANDALUC~ .................................................... por Victoria Fonseca 83 SINFOMIA SEVILLANA pot Rafael Utrera ........................................................ 99 MALAvErn ... por Vlrgm~a Guarinos ................................................... 1x1 DON JUAN. MI OIJERIDO 1:ANTASMA por Inmaculada Cordillo .......................... ...- ................. u7 BIBLIOGRAF~A .......................................... por Ma,Dolores Mejias Diaz W3
Por Director del ~UIH) DE INWSTIGACI~N EN ~RIA DEL CWE ESP&OL YSUS~NESCON~ARTES. UNMR~AD DE SEVILLA.
n 1996 se han cumplido 10s cien afios de la llegada del Cinemat6grafo a ESP&. En 1997 se conmemora su progresiva expansi6n por Andalucia. Sevilla fue la primera capital andaluza que recibi6 el nuevo invento, un especticulo art'stico al que se ha visto nacer y ., del que se tiene precisa noticia hist6rica. Su aparicih esti documentada en la prensa de I la iiuoca: ~ublicaciones como Lo Andalunh. El Noficiero Sevillano, ~i ~a&rte o El Epiiol, dejan constancia en sus pigiinas de cuhdo y d6nde se efectu6 la primera proyecci6n y c6mo fue su miis inmediato desarrollo. Un 17 de septiembre de 1896, jueves por mis seiias, la ciudad conocib un ins6lito evento que sorprendi6 a autoridades y prensa, a cultos y curiosos, asistentes todos al Sal6n El Suizo (hoy Teatro Imperial), sito en la calle Sierpes, donde se efectuaron las primeras proyecciones. El artilugio que sorprende a 10s sevillanos responde, en adjetivaciones de peribdicos, a aparatos denominados con sustantivos distintos: famoso animatdgrafo, curiosisimo kinetdgrafo, cinemtdgrafo, liltim palabra del gran Edison; las primeras peliculas ofrecen referentes extranjeros tanto en sus localizaciones como en sus personajes: del desfile de un regimiento en Long Champs a la llegada del tten a la estaci6n de Joinville, de la actuaci6n de Maskeline a la coronaci6n de Rosiere. Itinerante I I en sus iniciales semanas, dari paso inmediatamente a otras experiencias, de fhaci6n y exhibici6n, llevadas a cab0 por operadores de las casas Ldkre y Urban quienes aportarin las primeras notas de arquitectura, folklore y color local del sugerente entomo sevillano. El sefior Promio, enviado por 10s hermanos de Lyon, inventores del verdadero Cinemafdgrafo, segh advierte ya a finales de diciembre El Noticiero Sevillano seri, acaso, el primer extranjero que fhe a 10s sorprendidos ciudadanos y les proyecte
poco despu6s en las pantallas del Sal6n El Suizo, del Teatro del Duque, titulos denominados Corridm de toros, Encierro de toros, Esurela de tammaquia, Calle de Sevilla, Feria de Sevilla, Procesidn en Sevilla, etc, junto a otros dOnde la presencia de folklore aut6ctono y las muestras de religiosidad popular han sido filmados, en diversos paisajes qbanos, como prioritarios motivos. La imagen cinematogaca de Sevilla ha wmenzado a ser, a los_pocos m&es de la primera proyecci6n en la ciudad, una ver- - dadera realidad ensoiiada. El espejo de la pantalla contribuye a subrayar, con un nuevo medio y sorprendente movimiento, el conocido narcisiismo de su ciudadania tal como asegur6 ORTEGA Y GASSET al establecer la @orizaci6n sobre Andalucia. Desde la misma cuna del cinemaf6grafo se compmeba cuaes eran 10s terns de inter& para un extranjero tanto para ser proyectados fuera de Espafia como para ofrecerlos a 10s espectadores de tan ensimismada ciudad. Las tfnddas y mudas h5genes de Sevilla y 10s sevillanos, fluyentes desde aquel prirnerizo lienzo de plata, han seleccionado una iconografia, pronto convertida en imagen recurrente, que cualquier futura fhacitjn considerari imprescindihle. Una prolifica producci6n muda consagraria 10s elementales contenidos folkl6%os yp€6pCcosde la ut&E conwrti&deCdF ahora en arquetipos incuestionables, donde la autenticidad de la imagen transforma en verosimil lo presentado. Cuando, posteriormente, el cine se convierta en sonoro, a %villa se la veri baiiar en la pantalla y tambiin cantar. 1930, a poco de clausurarse la Exposici6n Iberoamericana, conoce 10s iniciales balbuceos de un ark que rompe a hablar. El ilustre empresario sevillano Don Vicente Llorins ofrece la gran primicia en el local de su propiedad que lleva su apellido. Las dos fechas mencionadas, aqu6lla de 1896 y 6sta de 1930, son, sin duda, altamente significativas en la historia cinerntogrfica de Sevilla por cuanto acogen dos ins6litos eventos que repercuten tanto en la vida social y aaistica de la ciudad wmo en la evoluci6n de sus costumbres. Reciprocamente, el cine, -.- patrio y foheo, no parark de mostrar, en Ia~ccion y el doG mental, una ciuhd ofrecida desde ma€iples p&spEG?as:-ahoia verdadera, ahora falsa, esta vez sugerida, dtarde ensoiiadi, oka vez manipulada, ocasionahente su~thtuidajnt~tentemente ideahada. - -
w 7 A partir de aqui, otros numerosos directores y fot6grafos, es- W pailoles y extranjeros, Cai,E75 de Sevilla 10s rincones tipicos, las fiestas pbpulare< el puenk sobre Triana, la arquitectura del Alcizar, el enhiesto perill de la Giralda; desde ese momento, la pantalla mostrari una constante referencia a su paissje urbano, a la idiosincrasia de sus ciudadanos, a su foklore pcfulg..~nPmuchchos aspectos, el denominado stptim arte ha contribuido tanto a most$r universalmente su parsaje y su paisanaje, sus monumentos convertidos en metAforas plisticas de la ciudad, como a conformar un arquetipo de sevillano homologable y confundido a1 gedrico pmtotipo andaluz. Sevilla y 10s sevilhnos son, pues, constantes referentes en el medio de expresidn y comu~cacidn ds representative del siglo XX. El cinernat6grafo universaliza una imagen de Sevilla cuya iconografia encuentra sus inmediatos precedentes en la pintura costumbris?, primero, y en la fotograffa documental despuks, documentos sociales ambos. Los propios arquetipos emanados de la Literatura encuentran ahora su plasmaci6n plbtica; atris queda la abstracci6n de la palabra sustituida ya por ese reflejo concreto del mundo aportado por la imagen pictdrica y por la audiovisual. Ahora bien, jde qui: manera ha dado el cinematdgrafo la imagen de Sevilla? iCd1 es el resultado ofrecido por la ingente cantidad de titulos, espailoles y extranjeros, donde Sevilla aparece? , Una minima historiograffa cinematogrifica de la ciudad nos obliga a inscribir este discurso. en 10s antecedentes culturales que enjuician 10s caracteres de tan intimista y extrovertida ube. La imagen de Sevilla viene ofreciendose desde hace varios siglos con una pluralidad de rasgos distintivos y peculiares que se refieren tanto a su morfologia y estructura como a1 caricter y comportamiento de sus habitantes. La ciudad, acariciada por el ri0.y abrazada por la malla, ha ejercido desde antiguo una desta capacidad seductora sobre propios y ajenos. Frases lapidarias han sentenciado desde la epoca iurea: quien no habfa &to Sm'lla no ha visto rmrravilla y a quien Dios quiso bien, en Sevilla le dio de comer;' miis all& de su estricto sentido hiperbdlico, dejan bien a I NiR-su RoLDAN, F., "Sevilla en el mI: una ciudad cosmopolita" en Historio de S&. De la n'uded del qurnienfw d siglo XLY (Sevilla) lo.
ideal, mundo paradisiac0 sustituto de la ciudad, en el segundo. Pero seri en el marco de la Semana Santa donde el guionista y realizador armonicen 10s valores entre ciudad y personajes: se g6n se atestigua en la investigacibn, el autor, aunque se ha quedado atrapado en el localismo sevillano, integra sus elementos con la accibn y surge un paralelismo entre la si@caci6n de la fiesta religiosa y la btica actuaci6n de sus personajes*. La ciudad se configura asi como lugar idilico y tierra pmmetida; fuera de ella, la desgracia, la soledad y el dolor se bacen palpables y evidentes. Pero frente a esta postal costumbrista con retrato sentimental y folletinesco de torero en prinief piano, otra bien distinta ciudad se presenta de la rnano del inglbs Alexarder Korda en su produccibn La vida privada de Don Juan (1934). El fibertino y seductor vuel- ve, viejo y cmado, a su ciudad, a Sevilla. LA Sevilla? Sf, a la Sevilla imaginada, sustituida, representada, a un espacio urbano de cart611 piedra denomimado verbalrnente Sevilla; la impostura geogrSca como paralelo a un Maiiara achacoso a quien un doble le ha ganado la paaida; si este no es nuestro Don Juan, que nos lo han cambiado, esta no es nuestra Sevilla .... sin0 la falsa Sevilla trastocada por un inglbs. ANA RECTO, al describir las aventuras de este personaje, caduco y fatigado, y su relaci6n con el paisaje urbano, sea que ude 10s nueve espacios secuenciales [...I seis trascurren en la capital andalum I.. .] sin embargo, la visi6n que se ofrece de Sevilla carece de todo rigor histSrico* ya que la urbe presentada ses una ciudad imaginaria y acartonada recreada a partir de una esetica goyesca*. Frente a esta falsa representaci6n arquitect6nica de la ciudad, el onubense Francisco Elias, en Maria de la 0 (1936), transitando por 10s caminos de la espaflolada de ley y por 10s vericuetos sentimentales del folleth manejados desde la letra de una canci6n popular, nos transporh de nuevo a la Sevilla traditional donde lo payo y lo caK esgrimen piiblicamente sus diferencias para que, finalmente, el amor y el diner0 solucionen 10s conflictos sentimentales y sociales. Los escenarios naturales de Andalucia, Granada y Sevilla, permiten situar el planteamiento de la acci6n y la def~ci6n de personajes en la primera ciudad mientras que la resoluci6n de 10s hechos se ubica en la segunda. La famosa
cancibn, utilizada tarnbien como titulo para la pelicula, mantiene una estrecha relaci6n con la geografia urbana de SeviUa: es can@- da cuatro veces en distintos escenarios sevillanos, desde la taberna a1 palacio, desde mfiltiples rincones del centro y la periferia hasta 10s pueblos cercanos donde la maledicencia la ha hecho Ilegar. ENRIQUE Shmz indica que, a la secuencia iniciada con una panorbica general sobre Catedral y Giralda, ese suceden planos conformantes de un retrato coral de la Sevilla popular y trabajadora [...I que consema todavia un marcado componente NG&; la cop2a-vengmn xya esti intimamente injertada en la vida cotidiana de la ciudad*. Y frente al retrato de esta Sevilla realiiado en Qcca republicana, otra, elaborado en la Espafia franquista de la autarquia, El frente de 10s supiros (1942), de la mano de Juan de Ordda, permite retratar, desde las primeras higenes, una ciudad evocadora del fml del invierno y la primavera de 1937. El 6lme, como indica ANTONIO CHECA, no puede evitar las insuficiencias propia8 de la 6poca de su rodaje: aparecen ds coches de caballos que vehiculos de motor o, en una aparentemente dispendiosa tiesta flamenca abunda la botella y escasea la vianda. Frente a 10s escenarios clisicos de la Sevilla turfstica se muestra euna Sevilla irreal, la ciudad feliz, sin ds problemas sus habitantes que 10s suscitados por amores y amorioss; en ella, dos escenarios destacan, el patio, &gar clave de la casa sevillanax y la taberna, *espacio para la tertnlia y la maledicencia. La ciudad harnbrienta en la que se ~eda esta pelicula es en verdad la gran ausente del filme en teorfa dedicado a exaltarla-r.Como un ejemplo ds del cine de 6sa ipoca uhurta cualquier acercamiento a la realidad seviilanaa presentada otra vez como uciudad alegre y codad*. Ana Mariscal, en Los duendes de And&@& (1964), ofrece una *construcci6n escenogrifica sustentada en una introducci6n gradual y progresiva de Andalucia mediante un viaje* donde aparecen CBrdoba, C5diz y la Costa del Sol antes de dar paso a la arepresentaci6n filmica de una ciudad donde el arte emana de sus gentes y es calle su decorado primordih, mostrada con el especifico distanciamiento propios de da mirada indagadora de un periodista extranjero y de su cham. fotogrifica,. El recorrido por 10s paisajes urbanos se manifiesta, en opini6n de VICTORIA FONSECA,
como am modelo de construcci6n de c6digo cinematografrco interrelaciorpdo con un cine documental a travbs de 10s paseos de periodista, nib y khara por lugares conocidos: Palacio Anobiipal, Alameda de Hbrcules, Casa Consistorial.+. El contenido del relato se organiza ciii6ndose a 10s datos sociol6gicos propios de una @oca donde se combinan el maletilla, la emigracibn y la I imagen de la extrmjera iifvola, sitnados en el confortable Hotel I Alfonso XIII o en la bulliciosa Feria de Ahril. Asi pues, Sevilla se I enjuicia uconstrefiida en una encuadre escenogrZca tradicid? I 1 , mientm que da modemidad, como el prohgonista, viene de bra*. Con Sinfonria sevilluna (rgp), Claudio Guerin ofrece una visuulizacidn tomando como punto de partida la obra musical hom6nima de Joaqufn Turina. Asi pues 10s wmponentes ic6nicos se ordenan respecto a un ritmo musical p~xistente. El docurnental debe acomodarse en duraci6n y ritmos a la sinfonia. El resultado es un gran mural imprefionista donde debe estar la sugesti6n de elementos diversos, desde la visi6n de la ciudad histdrica y monumental a la dimensi6n espectacular de la Semana Sanfa y la Feria. Los Hbrcules de la Alameda, 10s rostros marm6reos del Museo de Itilica, la abigarrada decoraci6n del Alck, la esbeltez de la Giralda, la monumentalidad de la Catedral y de la I Maestranza, el interior de la Santa Caridad, componen un dilata- I do espacio donde 10s acordes de la sinfonia rescatan del mismo modo up tiempo hist6rico en el que vida y muerte parecen ser 10s apoyos iiltimos por 10s que la ciudad se mueve. Sisis histhim y plenitud de vida cotidiana se alian para ofiecer una sint6tica reflexi6n sobre Sevilla. En Malavmtura (1988), Manuel Gutibrrez Arag6n elige Sevilla como lugar idbneo para ureflejar el contraste entre la &legria colectiva y la tsisteza personal*. VIRGINIA Gumos estima que el acierto de nuestro diador ha consistido en situar una acciirn policiaca en unos lugares que, de cotidianos para unos y de t6pi- 11 cos para otros, impiden mostrar su verdadera entidad de escmdrijos ptopicios para emboscadas, rohos o asesinatos~. De este 'I modo, observando 10s espacios seleccionados para la ambientacein del filme, ucmcretando sobre la construcci6n del espacio urbano I ll sevilIano que en ella se realm, habd que notar en primer lugar la construccih de un falso espacio homogbneo y orghico en toda 1 '1 c I
la pelfculax. De ello parece deducirse que el realizador escatima cuanto puede la recurrencia a1 t6pico arquitect6nico como elemento definidor de la urbe y se orienta por 10s valores cotidianos vividos por la indiferencia de quien cada dia pasa junto a la momunentalidad de un sfmbolo universal de la ciudad. El entramado laberintico del cenho urbano, un cierto tono de zoco permanente, son aspectos de *la Sevilla natural de 10s &. Y otra vez el seductor. Don Juan, mi querido fanfasma (1980) es una comedia de Antonio Mercero arnbientada en la Sevilla contemporinea de la que se ofrece una imagen fragmentaria de e*- riores urbanos mientras toman protagonismo dos edificios singulares: el Hotel Alfonso XIlI y el Teatro Lope de Vega. La concepci6n laberintica del primero, potenciada por cimaras de televi- si6n en circuit0 cenado, ensayos y representacion6s en el segundo, acdando tramas principales y secundarias, nos llevan a lirdicas situaciones; como justifica MWA GORDILLO, se bascula asf entre da realidad y la ficcidn, entre la verdad y la mentira, entre lo real y lo m'tiwh. A1 ofmerse en la pelicula la representsci6n teatral, use muestra un espacio (la Sevilla de 1500, con decorados teatrales) reconstruido demo de otro (la Sevilla de 1900) [. . .] per0 ambos espacios son representaciones ficcionales alejadas de la realidah. Por ello, da representacibn de la ciudad de Sevilla en Don Jwn ... es fragmentaria y t6pica, ademis de ofrecer un espacio de ficci6n o falso en continua confrontaci6n con un espacio real. La presencia de la ciudad es requerida por las caracterfsticas miticas y ficcionales del personaje protagonista, configmando un espacio coherente con las mismas*. En shtesis, este provisional reconido por Sevilla sea ha querido enfocarla y presentarla el Cinemattigrafo, especthculo y arte centendo ya, muestra una imagen heterog6nea y polivalente de una ciudad donde se combinan 10s arquetipos heredados de la culm precedente con una visi6n idealizada y mitica de la misma. Los elementos arquitecttinicos mis tradicionales se erigen en sfmbolos universales y su presencia resulta inexcusable con independencia & la originalidad del filme o de su adscripci6n a t6pi- cos de g6neros.