El "acontecimiento singular" y el origen de las biografías funerarias egipcias: el caso de la dinastía Vª
Abstract
Las biografías funerarias constituyen uno de los géneros mayores de la literatura egipcia de la época Faraónica. Dentro de la etapa formativa de este tipo de textos, la dinastía Vª supone un hito importante. En ella aparecen los primeros modelos que incluyen lo que hemos dado en llamar “el acontecimiento singular”, que nos informa de un episodio concreto de la vida del individuo, normalmente en relación con el soberano. Esta incorporación supone un paso fundamental para los textos biográfi cos narrativos que al final de la dinastía VIª y durante el Primer Período Intermedio constituyen una culminación del género.
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27 EL “ACONTECIMIENTO SINGULAR” Y EL ORIGEN DE LAS BIOGRAFÍAS… EL “ACONTECIMIENTO SINGULAR” Y EL ORIGEN DE LAS BIOGRAFÍAS FUNERARIAS EGIPCIAS: EL CASO DE LA DINASTÍA Vª1 José Miguel Serrano Delgado Universidad de Sevilla Las biografías funerarias constituyen uno de los géneros mayores de la literatura egipcia de la época Faraónica. Dentro de la etapa formativa de este tipo de textos, la dinastía Vª supone un hito importante. En ella aparecen los primeros modelos que incluyen lo que hemos dado en llamar “el acontecimiento singular”, que nos informa de un episodio concreto de la vida del individuo, normalmente en relación con el soberano. Esta incorporación supone un paso fundamental para los textos biográfi cos narrativos que al fi nal de la dinastía VIª y durante el Primer Período Intermedio constituyen una culminación del género. The biographical funerary texts coming from tombs built one of the most important gender of egyptian literature from the Pharaonic times. The V Dynasty is an important step in the growth of this kind of text. Here we fi nd the fi rst occurrence of what we call “the unique event”, focusing on a concrete incident in the life of the man, usually connected with the king. This is a very important element for the later long narrative biographies from the end of the VI Dynasty and the First Intermediate Period, that undoubtedly built one of the peaks of this genre. Las biografías funerarias constituyen uno de los géneros literarios egipcios más antiguos, y en buena medida suponen en el origen de algunas de las más acabadas manifestaciones de su literatura, como la Narrativa, o el género llamado Sapiencial o Didáctico. Se trata, además, de un tipo de texto de gran pervivencia 1 Este trabajo es el desarrollo de una conferencia impartida en el curso de verano Culturas del valle del Nilo: Fuentes para la Investigación Arqueológica del Egipto Predinástico y Faraónico, organizado por la Universidad Autónoma de Madrid, y que tuvo lugar en Septiembre de 2002. HABIS 39 (2008) 27-44
28 JOSÉ MIGUEL SERRANO DELGADO y con una amplia proyección temporal, abarcando prácticamente toda la historia faraónica, desde las primeras dinastías hasta la época Romana y la cristianización del Egipto2. Casi siempre se suele decir que las etapas formativas del género biográfi co se encuadran entre fi nales de la dinastía IVª y los comienzos de la dinastía VIª, aunque el interés y la atención se han dedicado fundamentalmente a los excelentes modelos, que podemos llamar plenamente clásicos, de los reinados de Merenre o de Pepi II, o los extraordinarios textos del Primer Período Intermedio, que sin duda constituyen una de las culminaciones del género3. Sin embargo, en este estudio nos vamos a ceñir a la etapa formativa antes citada, e incluso podríamos remontar más atrás, pues ya antes de la dinastía IVª existe una preocupación clara, que se pone de manifi esto en las tumbas de los notables, por ofrecer una imagen propia, singularizada, expresiva de los valores personales del individuo enterrado, haciendo uso de todos los componentes que entran a formar parte del monumento funerario, aunque bien es cierto que no puede hablarse aún en sentido estricto de biografías. Se trata de un juego visual y de espacios en el que participa la propia estructura arquitectónica del mausoleo y la presencia y distribución de imágenes y de esculturas, con el concurso además de textos cada vez más largos, expresivos y elocuentes. Todo esto queda bien patente en la estela funeraria de Merika, nada menos que de fi nales de la dinastía Iª, en los paneles de Hesire (dinastía IIIª), o en el programa iconográfi co y textual de la célebre tumba de Mechen4. Sin embargo, es innegable que el primer momento de esplendor hay que situarlo, como dijimos, en la dinastía Vª. Se trata de un período muy interesante desde el punto de vista historiográfi co y desde luego de una creatividad desbordante, que afecta a buena parte de los aspectos de la civilización egipcia, como por ejemplo al empleo y difusión de la escritura y la propia funcionalidad del texto escrito, cuestión que toca directamente el tema que estamos tratando. Al hilo de este desarrollo, las biografías pasan de modelos escuetos y embrionarios a ofrecer una amplia gama de tipos y de formatos: encontramos por vez primera la introducción del estilo en primera persona (dd=f); se integran cartas y decretos reales en el cuerpo del texto; aparecen biografías “éticas” o ideales, así como otras de desarrollo diacrónico o “curriculares” (por llamarlas de alguna manera), etc. Los pocos estudios que al respecto hay están fundamentalmente dedicados a cues- 2 Para una aproximación general: A. Gnirs, “Die ägyptische Autobiographie”, A. Loprieno (ed.), Ancient Egyptian Literature: history and forms (Leiden 1996) 191 ss.; B. Hackländer-von der Way, Biographie und Identität: Studien zur Geschichte, Entwickllung und Soziologie altägyptischer Beamtenbiographien (Zurich 1999). 3 Aquí se sitúan, por ejemplo, las inscripciones biográficas de Uni, de Herjuf o, ya en el Primer Período Intermedio, la célebre de Anjtyfy. Cf. J. M. Serrano Delgado, Textos para la Historia Antigua de Egipto (Madrid 1993) nº 14, 16 y 42. 4 J. Baines, “Forerunners of narratives biographies”, A. Leahy, J. Tait (eds.), Studies in Ancient Egypt in honour of H.S.Smith (London 1999) 23 ss.
29 EL “ACONTECIMIENTO SINGULAR” Y EL ORIGEN DE LAS BIOGRAFÍAS… tiones fi lológicas o puramente literarias, sobre todo a esfuerzos de clasifi cación o tipifi cación del género, o a refl exionar sobre su naturaleza última y sobre el papel que ocupa en el acervo literario faraónico5. Nuestro objetivo es bien distinto: nos proponemos hacer un estudio eminentemente histórico, es decir, queremos poner de relieve las aportaciones que estos textos suponen para un mejor conocimiento de los valores sociales, de la mentalidad religiosa, y de las relaciones dentro de la elite aristocrática faraónica de la época de la dinastía Vª. Nos hemos centrado en lo que hemos dado en llamar “biografías del acontecimiento singular”, que se caracterizan porque lo que propiamente podemos llamar información de tipo biográfi co queda reducida a un único episodio, una anécdota o incidente, que, a juzgar por la posición que ocupa dentro del conjunto de textos y de la propia topografía de la tumba, tiene una relevancia muy considerable. Casi siempre, como era de esperar, se trata de una u otra forma de un encuentro con el soberano, que invariablemente desemboca en la concesión de una serie de distinciones y de privilegios, especialmente con relación al equipamiento funerario y al entierro del notable en cuestión. Es preciso dejar claro que, desde nuestro punto de vista, durante la dinastía Vª no se puede decir -como a veces se haceque se produzca un desarrollo de las biografías de tipo “curricular”, o puramente narrativas, esto es, textos o relatos mas o menos completos de la vida del individuo, reseñando los distintos puestos o promociones que experimentó, así como las sucesivas recompensas o distinciones que recibió del soberano. En realidad el único modelo así que tenemos es la biografía de Ptahchepeses, que yuxtapone una serie de noticias de la vida del individuo, desde su infancia hasta su muerte, presentándolas como etapas sucesivas identifi cadas por los diferentes y consecutivos soberanos bajo los cuales tuvieron lugar: Un niño que le nació a su madre en tiempos de Micerinos, que fue educado entre los Hijos del Rey, en la Residencia, en el Harén Real, apreciado por el soberano más que ningún otro niño, Ptahchepeses. Un joven que ciñó la cinta en tiempos de Chepseskaf, que fue educado entre los Hijos del Rey, en el palacio del soberano, en la Residencia, en el Harén Real, apreciado por el soberano más que ningún otro joven, Ptahchepeses. 5 Ver por ejemplo N. Kloth, “Beobachtungen zu den biographischen Inschriften des Alten Reiches”, SAK 25 (1998) 189 ss.; id., Die (auto-)biographischen Inschriften des ägyptischen Alten Reiches. Untersuchungen zu Phraseologie und Entwicklung (Hamburg 2002); A. Gnirs, “Die ägyptische Autobiographie…”, passim. Para un buen estudio de las biografías de la Dinastía Vª ver C. García Marqués, “Autobiografías funerarias en el Reino Antiguo: V Dinastía”, Habis 34 (2003) 7-19.
30 JOSÉ MIGUEL SERRANO DELGADO ...Su Majestad le dio por esposa a la Hija Real Mayor, Ja-Ma’at, ya que Su Majestad quería que ella estuviera con él, más que con cualquier otro hombre, Ptahchepeses. ...de Userkaf, Jefe de los Artesanos, apreciado por el soberano más que ningún otro servidor. Él ha descendido en toda barca de palacio, y ha caminado por los caminos del palacio del Alto Egipto, en toda ceremonia de la Coronación, Ptahchepeses. ...de Sahure, apreciado por el soberano más que ningún otro servidor, en su condición de Jefe de los Secretos de Toda Obra que Su Majestad desea hacer, que alegra el corazón de su señor cada día, Ptahchepeses. ...de Neferirkare, apreciado por el soberano más que ningún otro servidor... Su Majestad ha permitido que besara su pié, sin dejar que besara la tierra, Ptahchepeses. ...de Neferefre, apreciado por el soberano más que ningún otro servidor. Él ha descendido a “La Que Lleva a los Dioses”, en toda ceremonia de la Coronación, el amado de su señor, Ptahchepeses. ...hoy bajo Niuserra, que vive eternamente...amado de su señor, reverenciado de Ptah, que hace lo que dios quiere de él, que introduce a los artesanos en el favor del rey, Ptahchepeses6. En realidad la biografía de Ptahchepeses, como sucede con otras de esta etapa formativa, que contempla innovaciones y ensayos, algunos sin continuidad aparente, tiene mucho de única y de excepcional. En todo caso, más que convertirla en antecedente de los grandes exponentes del género de la dinastía VIª, la vincularíamos con algunas inscripciones funerarias a caballo entre las dinastías IVª y Vª, en las que se recoge también, de una forma mucho más escueta por supuesto, la trayectoria vital del individuo bajo el reinado de sucesivos soberanos7. Pasemos a presentar los exponentes mas destacados de biografías “del acontecimiento singular” que se encuadran dentro de la dinastía Vª. 1) DEBEHENI Cuando se trata de biografías en el Reino Antiguo, con mucha frecuencia se comienza con la de Debeheni, a la que de algún modo se le otorga un carácter 6 Traducción del autor. Cf. Serrano, op. cit. 194-5. Para la presentación última de este texto, N. C. Strudwick, Texts from the Pyramid Age (Atlanta 2005) 303-305. 7 Ver las inscripciones de Nesutpunecher y Sejemkare, en Giza. Cf. A. Rocatti, La Littérature Historique sous l’Ancien Empire Egyptien (Paris 1982) 70-72.
31 EL “ACONTECIMIENTO SINGULAR” Y EL ORIGEN DE LAS BIOGRAFÍAS… pionero y precursor, ya que la vida de este notable y la erección de su tumba se remontan cronológicamente a la segunda mitad de la dinastía IVª, concretamente al reinado de Micerinos. El texto, efectivamente, carece aún de la madurez de los otros ejemplos que vamos a estudiar, y el “acontecimiento singular”, si así podemos considerarlo, está descrito de una manera bastante ambigua. De todas formas, es importante señalar que posiblemente la inscripción sea más tardía, añadida durante la dinastía Vª, quizás con motivo de una restauración y reafi rmación de la legitimidad del sepulcro, aunque por desgracia el mal estado en que ha llegado hasta nosotros hace que su empleo y su comprensión sean ciertamente difíciles8. En cualquier caso, es el primer texto de corte biográfi co que introduce un discurso del propietario de la tumba (con la típica formula dd=f, “él dice:...”), incluyéndose asimismo la referencia (aunque aún no la copia completa o literal) de una orden o decreto real destinado al i my-r k3wt nswt (“Supervisor de las Obras del Rey”) para que se ocupe de la edifi cación de la mastaba de Debeheni. No hay, como dijimos mas arriba, la presentación de un “acontecimiento singular”, a no ser que consideremos como tal el inicio del texto (tal y como nos ha quedado), en el que Debeheni relata como el faraón, Micerinos, encontrándose en visita de inspección a las obras del complejo funerario real en Giza, ordenó -sin que se nos diga con claridad por qué razónque se emplearan los recursos y los esfuerzos pertinentes para la construcción de la tumba de este notable, que efectivamente se encuentra situada entre las pirámides de Kefrén y de Micerinos. Este escenario de la visita real a las obras de la necrópolis, como marco y pretexto para la distinción y concesión de privilegios a los cortesanos, se convertirá en un tópico o modelo que como vamos a ver se repite con cierta frecuencia. Otro detalle que merece la pena destacar es que a Debeheni se le concede, además de otros benefi cios y distinciones relacionadas con su tumba y su culto funerario, una estatua hecha según la vida (sic), lo que nos recuerda la moda y el estilo de imaginería realista que se impone en Egipto a partir de mediados de la dinastía IVª9. Esto es algo que de alguna manera podríamos relacionar con el auge del individualismo, del orgullo y del sentido de la propia estima que la aristocracia cortesana egipcia está desarrollando a medida que avanzamos hacia fi nales del Reino Antiguo. También parece que se incluye un texto de “biografía ideal”, por desgracia muy difícil de valorar dado que se reduce a un simple fragmento, aislado, de la inscripción10. 8 A. Rocatti, op. cit. 91 ss. (traducción del texto y bibliografía); N. C. Strudwick, op. cit. 271- 272. 9 W. Stevenson Smith, Arte y Arquitectura del Antiguo Egipto (Madrid 2000) 98 ss. 10 “[Yo fui uno amado] de [mi padre] y de mi madre. Yo les he protegido...” (cf. A. Rocatti, op. cit. 93).
32 JOSÉ MIGUEL SERRANO DELGADO 2) NI-ANJ-SEJMET A este personaje, a diferencia de lo que sucede con Debeheni, se le ha concedido relativamente poca atención, si exceptuamos su valoración como médico, profesión en la que alcanzó gran prestigio, tal y como refl eja su propio nombre, un teóforo que incluye la referencia a Sejmet, diosa salutífera y protectora de galenos. Y si embargo se trata de uno de los casos mas antiguos que podemos colacionar, ya que está datado en los principios de la dinastía Vª, concretamente en el reinado de Sahure. Como es habitual, el tema central de la inscripción de Ni-Anj-Sejmet es el la concesión por parte del monarca de un benefi cio funerario, en este caso una falsa puerta para la tumba. La verdad es que merecía la pena resaltar esta distinción, ya que la mastaba en cuestión de este notable, situada en Saqqara, en las proximidades del complejo sepulcral de Djeser, era pobre y hecha a base de materiales de baja calidad, lo que explica que se abandonara y que en la actualidad esté soterrada, inaccesible a posibles visitas. Por el contrario, la estela de falsa puerta, que fue encontrada por Mariette y depositada en el Museo de el Cairo en 1892, es una obra de bella factura, tanto por el material como por el acabado técnico que presenta11. Para el objetivo de este trabajo hay que centrarse sobre todo en el texto, que como novedad incorpora lo que, si no podemos llamar en sentido estricto un dialogo, al menos podemos considerar como el refl ejo de un encuentro dialéctico entre el notable, Ni-Anj-Sejmet, que parece tomar la iniciativa, formalizando una petición, y el soberano, Sahure, que aprueba y concede lo demandado entre manifestaciones efusivas de elogio y afecto: El Médico-Jefe Ni-Anj-Sejmet dice a Su Majestad: “¡Que tu ka ordene, oh amado de Re, que se me conceda una doble falsa puerta en piedra para esta mi tumba de la necrópolis!”. Su Majestad hizo que le trajeran de Turah una doble falsa puerta en piedra, y fue depositada en el patio porticado del templo funerario (llamado) “La Corona de Sahure ha aparecido”. Fueron destacados dos artesanos del Muy Poderoso, así como artesanos del lugar de embalsamamiento, para ellas. El trabajo sobre ellas se llevó a cabo cada mañana delante del mismo rey, cuando estaba en el Estanque; y se realizaron inspecciones en el palacio de lo que se había hecho en ellas a lo largo de la jornada. Su Majestad hizo colocar autorizaciones sobre ellas, y fueron escritas en azul. Su Majestad dijo al Médico-Jefe Ni-anj-Sejmet: “¡Que esta mi nariz, que los dioses aman, tenga salud!: así puedas ir a la necrópolis muy viejo y en calidad de imaju mío”. Se entonaron alabanzas al soberano, grandemente, y fueron dadas gracias a Sahure, porque poseía conocimiento, con todo su séquito. Y con relación a toda cosa que sale de la boca de Su Majestad, se lleva a efecto al momento, porque dios le ha concedido el conocimiento interior de las cosas; así de augusto es, más que cualquier otro dios. Tan cierto como que Ra os ama, invocad a dios 11 A. Rocatti, op. cit. 96 ss.
33 EL “ACONTECIMIENTO SINGULAR” Y EL ORIGEN DE LAS BIOGRAFÍAS… por Sahure, que me ha ofrecido este (regalo), porque yo soy su imaju (y) no he realizado jamás cosa alguna perversa contra nadie12. Merece la pena llamar la atención hacia el estilo directo empleado, y el tono exhortativo del cortesano, en claro paralelismo con el discurso real, aproximando mucho a dos fi guras que, según la concepción de sociedad y de estado del Egipto del Reino Antiguo, debían estar en niveles muy desiguales y distanciados. Es asimismo interesante el párrafo fi nal que se pone en boca de Ni-Anj-Sejmet y que, como dice Rocatti, está concebido en un estilo muy elevado y refl eja ciertamente una inspiración sapiencial, confi rmada y retomada por las obras literarias de épocas posteriores que han llegado hasta nosotros13. Se trata en defi nitiva de uno de los primeros exponentes de lo que se ha dado en llamar biografía de encomio, ética o ideal. 3) PTAH-UACH14 Fue Ptah-Uach un importante personaje, que posiblemente desempeñó el cargo de Visir en la segunda mitad del reinado de Neferirkare-Kakai15. Es lástima que el texto, que se encontraba escrito en las piedras de la entrada de su capilla funeraria, en la mastaba que se hizo levantar en la zona septentrional de la necrópolis de Saqqara, haya llegado hasta nosotros en un estado tan malo de conservación que sean posibles diversas lecturas y reconstrucciones de lo narrado, lo que hace en defi nitiva que sea difícil de entender16. En cualquier caso se trata de un texto largo y complejo, donde encontramos una de las mejores expresiones del ya citado escenario de la “visita real”, esta vez en Abusir, y mas concretamente en relación con las obras del santuario solar que, siguiendo la tradición de la mayoría de los faraones de la dinastía Vª, había encargado edifi car Neferirkare; parece que Path-Uach era uno de los responsables de esta obra, ya que efectivamente ostenta entre otros cargos el de i my r k3t nbt nt nswt. En principio lo que uno espera encontrar en este texto es la típica conmemoración de la satisfacción del monarca por el estado de las obras, así como las recompensas, de tipo funerario obviamente, que consiguientemente se concederían al notable. Sin embargo, la narración se presenta bastante mas compleja de lo que este simple modelo supone, al centrarse en un episodio singular, una anécdota o suceso 12 Traducción de A. Rocatti, ibidem; N. C. Strudwick, op. cit. 302-305. 13 A. Rocatti, op. cit. 96. 14 Mejor que Uach-Ptah, como en ocasiones aparece nombrado este notable. 15 N. Strudwick, The Administration of Egypt in the Old Kingdom (London 1985) 79-80. 16 Para una traducción del texto, con comentario y bibliografía ver J. M. Serrano, op. cit. 193 ss.; A. Rocatti, op. cit. 108 ss.; N. C. Strudwick, Texts…, 318-320.
34 JOSÉ MIGUEL SERRANO DELGADO que se ha interpretado de varias formas: o bien Ptah-Uach sufre algún tipo de percance o accidente en el transcurso de la visita regia (por ejemplo, una caída o algo similar), enferma gravemente o, encontrándose ya afectado de manera importante por una enfermedad, es en este momento cuando el soberano se percata de ello (lo que a nuestro modo de ver sería la hipótesis mas verosímil). Pese al carácter fragmentario de lo conservado, el relato presenta gran viveza y sentido dramático, con un estilo lleno de expresividad, atento al detalle y a los menores gestos de los protagonistas: el faraón sostiene o manda sostener a Ptah-Uach, hace que lo alcen, y quizás que le venden sus lesiones (?); como sucede con Ptahchepeses, le honra permitiéndole besar su pie y que no se humille en el polvo ante el soberano, como era la norma, y además, con asombro, el faraón se da cuenta de que su cortesano no podía escuchar (¿es posible que hubiera perdido momentáneamente el sentido?...). En todo caso la convulsión y preocupación que ello produce es grande: ya en la residencia real, el rey hace llamar al sacerdote lector y jefe de los médicos de palacio (hry-ḥbt wr swnw), así como a algunos de sus notables y consejeros, quienes recomiendan que se consulten los textos médicos (?); inmediatamente es traída la “caja de los escritos” (3Cw n sš(w)), pero el diagnóstico emitido es desesperado: Ptah-Uach no tiene cura y morirá sin remedio. Ante esto, el monarca se entristece extremadamente, se retira en oración ante su padre, Re, y posteriormente, como el texto indica con detalle, otorga todo tipo de distinciones y presentes con destino a la tumba y al culto funerario de su favorito. Quizás una de las novedades mas destacadas de esta inscripción es el tono o la personalidad con que se trata al monarca, que aparece dotado de una humanidad desconocida al menos en las fuentes anteriores que nos han llegado, con un afecto declarado hacia su cortesano, que lo baja en cierta medida de la encumbrada e inaccesible posición en la que acostumbramos a fi gurarnos a los monarcas del Reino Antiguo, sobre todo en las dinastías IIIª y IVª. El estilo empleado en la presentación del incidente es mucho más cálido e informal que el de los textos precedentes (compárese por ejemplo con la inscripción de Ni-anj-Sejmet). Aunque no está en nuestro ánimo proponer ningún tipo de relación o de vínculo directo, no queremos dejar de señalar las sugerentes similitudes que el relato de la tumba de Ptah-Uach tiene con una de las obras maestras de la narrativa de fi cción egipcia, el Papiro Westcar. En ambos textos, el soberano aparece rodeado por sus hijos y cortesanos principales, consultando al sacerdote lector, compartiendo con esos súbditos una marcada familiaridad, planteando intereses y preocupaciones comunes... Se ha dicho en más de una ocasión que en Egipto la tumba y los textos que la adornan actuaron a menudo como la escuela formativa de la literatura y de los principales géneros que la componen17. No seríamos capaces de llegar más allá en el ámbito limitado del presente estudio, pero al menos sí es cierto que el relato de Ptah-Uach 17 J. Assmann, “Schrift, Tod und Identität: das Grab als Vorschule der Literatur im alten Ägypten”, J. Assmann et al. (eds.), Schrift und Gedächtnis: Archäologie der literarische Kommunikation 1 (München 1983) 64-93.
35 EL “ACONTECIMIENTO SINGULAR” Y EL ORIGEN DE LAS BIOGRAFÍAS… generó una cierta tradición y “creó escuela” (como suele decirse) en inscripciones funerarias posteriores, de fi nales de la dinastía Vª y comienzos de la VIª18. 4) RA-UR La mastaba de Ra-ur estaba situada en Giza, en la zona de la segunda pirámide, la de Kefrén. Se trata de una de las tumbas más grandes y complejas del período, con un estilo propio, destacando sobre todo el gran número de estancias o cámaras destinadas a las estatuas del difunto (serdab), de las que podemos contar hasta seis, Esto explica que haya un nutrido conjunto de efi gies de este personaje disperso entre diferentes museos, como el del Cairo o el de Brooklyn, por ejemplo. Ra-ur fue un notable que protagonizó una rica carrera funcionarial, ostentando cargos honorífi cos y sacerdotales, así como otros relacionados con la función de escriba y con la custodia y mantenimiento del atrezzo real19, durante el reinado, otra vez, de Neferirkare-Kakai, lo que vuelve a situarnos en la primera mitad de la dinastía Vª20. Las inscripciones que ofrece su tumba presentan un gran interés. En la cámara de ofrendas, que tiene como peculiaridad un diseño cruciforme21, hay un texto, por desgracia muy mal conservado, de lo que parece ser un tipo de “biografía ideal”, en forma de catálogo de virtudes22. Pero nuestra atención ha de centrarse sin duda en una estela que se hallaba en el serdab principal, y que relata un incidente claramente entendido como muy especial en la vida de nuestro personaje. Posiblemente sea el mejor exponente de lo que hemos dado en llamar “biografía del acontecimiento singular”, y como tal ha sido objeto de no pocas referencias y estudios, en especial uno excelente que Allen le dedicó en el homenaje a John Gwyn Griffi ths23. El texto en sí reza como sigue: El Rey del Alto y del Bajo Egipto Neferirkare (Kakai) se alzó como Rey del Bajo Egipto el día de asir la amarra de proa de la Barca del Dios. Cuando el sa- 18 Cf. A. Rocatti, op. cit. nº 108, 110 y 107. Especialmente sugerente es el último texto, del que H. Goedicke dice: ...It is particularly in connection with the latter (se refiere a Ptah-Uach) that our text should be considered, as beside the similarities of content there exist other points of resemblance. In both cases we are told about the illness of an esteemed official of the king and the favours shown to him upon that occasion by the latter... (“A fragment of a biographical inscription of the Old Kingdom”, JEA 45 [1959] 8). 19 K. Baer, Rank and Title in the Old Kingdom: The structure of the egyptian administration in the Fifth and Sixth Dynasties (Chicago 1960) 98, 292 n. 300. 20 Para este personaje en general, ver “Rawer”, LÄ V, 156 y A. Rocatti, op. cit. 101-102. 21 J. Vandier, Manuel d’Archéologie Égyptienne (Paris 1952-1969) II* 276-7. 22 K. Sethe, Urkunden des alten Reiches I (Leipzig 1933) 233-4. 23 J. P. Allen, “Re’wer’s accident”, Studies in Pharaonic Religion and Society in honour to J.Gwyn Griffiths (London 1992) 14-20.
42 JOSÉ MIGUEL SERRANO DELGADO de más señalar que el topos de la travesía celestial es un elemento recurrente en la literatura funeraria egipcia de todas las épocas. Así, por ejemplo, el Capítulo 136 B del Libro de los Muertos tiene el siguiente encabezamiento: Conjuro de la travesía (sḳdwt)43 de la gran Barca de Re.... En el Libro del Amduat, en la Hora 12 de la Noche, que supone la última etapa del peligroso viaje nocturno del sol y que directamente conduce a su renacimiento o resurrección en el cielo matutino, aparece en el registro medio la barca solar, que esta siendo arrastrada, o halada, por una serie de divinidades, o quizás mejor de espíritus de difuntos bienaventurados, que de esta forma propician su aparición gloriosa como Khepri, el dios solar en el momento del alba o del amanecer. Por encima de estos personajes se lee: Ellos son los que toman el cable de la barca solar...Ellos son los que arrastran a este gran dios al cielo, para acompañarlo por los caminos del cielo. Ellos son los causantes de lo que acontece en el cielo, el viento y la calma, la tormenta y la lluvia...44. En fi n, nuestra conclusión es que la expresión atravesar el Gran Lago del Cielo como Re, puesta en boca del soberano, tiene el valor adicional de tender un puente simbólico entre lo que por una parte se entiende como un acontecimiento sucedido, una anécdota si queremos de la vida real, y por otra parte la comprensión mitológica, en el plano de las creencias y concepciones funerarias relativas al más allá, de esta misma realidad. La travesía de Isesi en la embarcación gobernada por Ka-em-chenenet, entre los peligros de las corrientes, de los vientos y de las tormentas, que al fi nal concluye felizmente, es parangonada, asimilada o incluso identifi cada (según se mire) con el tránsito, asimismo peligroso y lleno de amenazas, de Re por el Gran Lago del cielo, paso previo a su apoteosis gloriosa como soberano celestial. Nada más adecuado para un contexto funerario como el de la tumba de un cortesano infl uyente y favorito del rey, como fue presumiblemente Ka-em-chenenet. No olvidemos que en el Reino Antiguo precisamente el destino de los notables en el más allá está ligado, más que en ningún otro momento quizás de la historia egipcia, con el del soberano omnipotente y divino. Al igual que le sirven y le acompañan en la vida terrena, aspiran a continuar en su séquito y a sus órdenes cuando, al morir, el faraón se convierta en soberano celestial. Hábil piloto, Ka-em-chenenet, parece saber cual podría ser su función eterna junto a su soberano una vez traspasadas las puertas de la muerte... Otro elemento del texto que suscita interés es la declaración de que Ka–emchenenet, de resultas o como recompensa por su pericia naval y por la proeza de 43 Es la misma palabra empleada en el pasaje de Ka-em-chenenet que estamos comentando. 44 Cf. E. Hornung, Ägyptische Unterweltbücher (Zurich-München 1972) 190.
43 EL “ACONTECIMIENTO SINGULAR” Y EL ORIGEN DE LAS BIOGRAFÍAS… llevar sano y salvo al soberano a través de la tormenta, será admitido en los tribunales supremos de justicia: [Entonces permitió Su Majestad que yo fuera introducido] en los asuntos secretos de las Cortes Supremas de Justicia (ḥwt wrt). Tanto E. Schott como Rocatti y Strudwick coinciden en la reconstrucción45. Lo más llamativo es que esta declaración es un lapsus en el texto, pues aparece inmediatamente después de la descripción dramática de la travesía y de las palabras del soberano, y es seguida de los elogios a Ka-em-chenenet como piloto y de la enumeración de las recompensas que el faraón le otorga en consecuencia. Como sabemos, hwt wrt es una de las instituciones centrales de la administración faraónica de justicia en el Reino Antiguo, donde se tratan y atienden las “cosas” o “asuntos secretos” que han de ser juzgados46. Lo que sorprende y resulta hasta cierto punto chocante es que en la trayectoria curricular de nuestro personaje y en la larga enumeración de los títulos que detentó y de los cargos que ocupó no hay ninguno que tenga que ver con la función de juez. Se trata de una cuestión compleja, ya que nuestro conocimiento de la estructura administrativa en el Reino Antiguo y del cursus honorum de los notables de la época, como ya señalamos, es aún muy imperfecto y ofrece grandes lagunas. Pero son bien conocidos el gusto y la afi ción que los egipcios tienen por las metáforas náuticas con referencia a la justicia y a la fi gura del justo, incluso en los textos puramente mitológicos o relativos a los dioses. Por ejemplo, la barca solar es precisamente la Barca de la Justicia (de la diosa Ma’at, hija de Re), razón por la cual también es llamada Maaty47; la lengua del dios solar, la que emite el juicio, es asimismo parangonada con el piloto de dicha embarcación, posición que en otros contextos mitológicos aparece ocupada por Thot, precisamente otra deidad íntimamente vinculada con la balanza, la evaluación moral y la práctica en defi nitiva de la justicia48. En la tradición sapiencial egipcia, refl ejada además en un género literario propio y de gran popularidad, y al igual que sucede con textos análogos del acervo literario de Próximo Oriente Asiático (el Antiguo Testamento, por ejemplo) son muy frecuentes las imágenes náuticas y las referencias metafóricas a la navegación: la vida del hombre se com- 45 [ ... Dann veranlasste Seine Majestät, dass ich eingeführt wurde] in die geheimen Dinge der grossen Gerichtshöfe… (E. Schott, art. cit. 450); [… Sa Majesté m’accorda l’accés] dans les affaires secrètes dans les cours de justice… (A. Rocatti, op. cit. 120). Ver tambien N. Strudwick, Texts…, 285. 46 Sobre esta institución, ver N. Strudwick, Administration…, 176 ss. 47 WB II 25; R. Hannig, Grosses Handwörterbuch…, 318. 48 LÄ, VI 1425-7 (s.v. “Zunge”).
44 JOSÉ MIGUEL SERRANO DELGADO para a un viaje en barco, y la lengua, es decir la palabra emitida, es el piloto que la gobierna49. Sin embargo, el mejor exponente de cuanto acabamos de decir lo encontramos en El Campesino Elocuente. En esta larga obra narrativa, centrada en la justicia y en el triunfo fi nal del justo, los tópicos más recurrentes son con toda claridad los alusivos a la navegación, muy por encima incluso de las referencias a la balanza y al correcto equilibrado del fi el. Rensi, el cortesano a quién el campesino apela, es comparado con el timón del cielo (B1, 90-1), o con el piloto de la barca de la justicia y del estado, en cuyo interior, signifi cativamente, está el faraón y que, si es mal manejada, va a la deriva (B1, 125-130). Es muy elocuente la exhortación que le dirige el campesino en B1, 266-9: ¡Gran Intendente, mi señor, eres el timonel del país entero; la tierra navega a tus órdenes. Eres un segundo Thot, que juzga sin inclinarse a un lado!50. Como puede verse, las asociaciones están claras. Ka-em-chenenet fué un hábil piloto y tripulante de embarcación, y quizás por ello fuera valorado como espíritu equilibrado y justo, capaz de colaborar en la resolución de juicios. Bien es cierto que esto choca a una mentalidad como la nuestra, donde tan profesionalizada tenemos la práctica de la justicia, pero no hay que olvidar que en una sociedad arcaica como la egipcia, con un modo de pensamiento primitivo, la cuestión se planteaba sobre valores diferentes. Hay comunidades tribales, ancladas en estructuras -insistimos- primitivas, en las que la capacidad de juzgar se asigna en función de la edad, de la fuerza o del valor en la batalla, por la condición de brujo o chamán, o incluso por el padecimiento de alguna enfermedad o mal... En Egip- to, aparentemente, el buen navegante podía ser a un tiempo un buen y equitativo juez.... 49 N. Shupak, Where can Wisdom be found? The Sage’s Language in the Bible and the Ancient Egyptian Literature (Göttingen 1993) 285 (con referencia a Amenemope 20. 3-6). 50 Cf. G. Lefebvre, Romans et Contes Égyptiens de l’Époque Pharaonique (Paris 1982) 41 ss., con una excelente introducción y traducción anotada del texto. Existe traducción castellana en ed. Akal (Madrid 2003).