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Monopolio del Consulado de México e intrusismo inglés, 1723

Ruiz Rivera, Julián Bautista

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MONOPOLIO DEL CONSULADO DE MÉXICO E INTRUSISMO INGLÉS, Profesor Adjunto de “Historia de América” de la Universidad de Cádiz Todavía en 1723 se dejaban sentir las consecuencias del conf español en el terreno comercial, por cuanto no se había logrado restab los mercados mexicano o peruano, ni se había hallado una nueva fórmula comercial que sustituyera a la secular de flotas y galeones. Esta hubo de ser readaptada, bien que con una importante v ariante, la del “navío de permiso” Utrecht, que de las 500 toneladas de un principio pasó a 650 durante diez años, con objeto de recuperar los tres años perdidos. Para los consula esta concesión resultó contraproducente al mermar su monopolio, aunque sin duda no tanto como para los com erciantes españoles, que veían i para colocar sus mercancías en proporción di Indias. En un punto estaban ambos de acuerdo: el mantenimiento de un nivel bajo de oferta para poder defender unos precios elevados. Ahora bien, diferían en las tarifas de precios porque en ellas iba implícito el margen de ganancias de cada uno, y diferían incluso en la cuestión del comercio extranjero pues para un ameri realizar buenos negocios con produ podía quebrar la re gia de oro del comercio monopólico. La década de 1 720 estabilizado res, con el propósito de normalizar el mercado americano y los abastecimientos pe ninsulares, primando la producción penin beneficiar a la incipiente industria. El navío de permiso inglés cons nuevo y dis torsionante del esquema tradicional, no solamente porque se veía como amenaza dentro del marco legal del com posibilidades al tráfico ilegal. Los tres consulados de Cá unánimes en denunciar los peligros de la intrusión in MONOPOLIO DEL CONSULADO DE MÉXICO E INTRUSISMO INGLÉS, 1723 Julián B. Ruiz Rivera Profesor Adjunto de “Historia de América” de la Universidad de Cádiz Todavía en 1723 se dejaban sentir las consecuencias del conf comercial, por cuanto no se había logrado restab lecer el orden en mexicano o peruano, ni se había hallado una nueva fórmula comercial que sustituyera a la secular de flotas y galeones. Esta hubo de ser readaptada, bien que con ariante, la del “navío de permiso” inglés, según se había pactado en Utrecht, que de las 500 toneladas de un principio pasó a 650 durante diez años, con objeto de recuperar los tres años perdidos. Para los consula dos de comercio americanos resultó contraproducente al mermar su monopolio, aunque sin duda no erciantes españoles, que veían i ncrementarse las dificultades para colocar sus mercancías en proporción di recta al aumento del tráfico extranjero en punto estaban ambos de acuerdo: el mantenimiento de un nivel bajo de oferta para poder defender unos precios elevados. Ahora bien, diferían en las tarifas de precios porque en ellas iba implícito el margen de ganancias de cada uno, y diferían cuestión del comercio extranjero pues para un ameri cano era factible realizar buenos negocios con produ c tos extranjeros, aunque a la larga y a gran escala gia de oro del comercio monopólico. 720 se inició con esfuerzos renov adores, o al menos res, con el propósito de normalizar el mercado americano y los ninsulares, primando la producción penin sular de modo que pudiera beneficiar a la incipiente industria. El navío de permiso inglés cons tituía un elemento torsionante del esquema tradicional, no solamente porque se veía como amenaza dentro del marco legal del com ercio, sino porque ofrecía múlti posibilidades al tráfico ilegal. Los tres consulados de Cá diz, México y Lima fu unánimes en denunciar los peligros de la intrusión in glesa en e l comercio atlántico 85 MONOPOLIO DEL CONSULADO DE MÉXICO E INTRUSISMO INGLÉS, Julián B. Ruiz Rivera Profesor Adjunto de “Historia de América” de la Universidad de Cádiz Todavía en 1723 se dejaban sentir las consecuencias del conf licto sucesorio lecer el orden en mexicano o peruano, ni se había hallado una nueva fórmula comercial que sustituyera a la secular de flotas y galeones. Esta hubo de ser readaptada, bien que con inglés, según se había pactado en Utrecht, que de las 500 toneladas de un principio pasó a 650 durante diez años, con dos de comercio americanos resultó contraproducente al mermar su monopolio, aunque sin duda no ncrementarse las dificultades recta al aumento del tráfico extranjero en punto estaban ambos de acuerdo: el mantenimiento de un nivel bajo de oferta para poder defender unos precios elevados. Ahora bien, diferían en las tarifas de precios porque en ellas iba implícito el margen de ganancias de cada uno, y diferían cano era factible tos extranjeros, aunque a la larga y a gran escala adores, o al menos res, con el propósito de normalizar el mercado americano y los sular de modo que pudiera tituía un elemento torsionante del esquema tradicional, no solamente porque se veía como ercio, sino porque ofrecía múlti ples diz, México y Lima fu eron l comercio atlántico español 1 , aunque ninguno desplegó sus argumentos con tanta extensión y pretensiones para dar una visión de la realidad económica del momento como el de México en su “ Representación del Prior y Cónsules, Di Universalidad de Mercaderes de Casafuerte. Precisamente en ello radica la diferencia entre los tres docu q ue únicamente el del Consu dicho intento hasta el propio vocabulario resulta pretencioso a causa de las amplias miras de su visión local y universal del comercio. El origen del documento guarda ín y, por supuesto, se enmarca en la época es causa de las previsibles ventajas que los ingleses iban a obtener para poder internar las mercancías por el virreinato de Nuev situación económica en un análisis parcial e interesado, porque juega con todos los elementos a su favor al intentar oponerse a una potencia extranjera. La primera feria celebrada en Jalapa en 1721 había plan desavenencias surgidas entre los flotistas españoles y los comerciantes mexicanos, así como por la saturación de los almace Manila y la consiguiente escasez de numerari marqués de Valero, para poner de acuerdo a las dos partes en la cuestión de precios y poco aprovecharon las pró resultó un fracaso al no poder vender más transportado. Una vez partida la flota el virrey tuvo que autorizar a más de la mit los flotistas, que se habí an quedado en Jalapa, el internarse por el virreinato para vender sus produc tos, aun en contra de ev itar un desastre semejante, el can celaba la celebración de ferias en Jalapa. 1 Mijares Pérez, Lucio: Uso y abuso del Navío de Permiso y del Asi (Tesis doctoral presentada en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universi vol. II, págs. 229-235 y 245249. 2 El documento original debe hallarse en el Ar se encuentra en el Archivo Ge neral de Indias, Sección “Consulados”, legajo 315, que en nada difiere de la que cita Walker de la Sección “Indiferente General”, legajo 2.785. Este autor hace amplio uso del texto aunque no ciñéndose es trechamente a su línea argumental. Walker, Geoffrey J.: comercio colonial, 1700-1789. Barce , aunque ninguno desplegó sus argumentos con tanta extensión y pretensiones para dar una visión de la realidad económica del momento como el de México en su Representación del Prior y Cónsules, Di putados y Consejeros y Almaceneros de la Universalidad de Mercaderes ” , dirigida al Excmo. Sr. Virrey de Nueva España, mar de Casafuerte. Precisamente en ello radica la diferencia entre los tres docu ue únicamente el del Consu lado de México 2 adopta interpretaciones totalizadoras. En dicho intento hasta el propio vocabulario resulta pretencioso a causa de las amplias miras de su visión local y universal del comercio. El origen del documento guarda ín tima relación con el naví o de permiso inglés y, por supuesto, se enmarca en la época es tabilizadora del comercio. Precisamente a causa de las previsibles ventajas que los ingleses iban a obtener para poder internar las mercancías por el virreinato de Nuev a España, el Consulado expone al virrey la situación económica en un análisis parcial e interesado, porque juega con todos los elementos a su favor al intentar oponerse a una potencia extranjera. La primera feria celebrada en Jalapa en 1721 había plan tead o un grave problema por razón de las desavenencias surgidas entre los flotistas españoles y los comerciantes mexicanos, así como por la saturación de los almace nes, la ininterrumpida llegada de los galeo Manila y la consiguiente escasez de numerari o. De poco sirvió la mediación del virrey, marqués de Valero, para poner de acuerdo a las dos partes en la cuestión de precios y poco aprovecharon las pró rrogas que concedió a la permanencia de la flota, pues ésta resultó un fracaso al no poder vender más del 50% de las 4.378 tonel transportado. Una vez partida la flota el virrey tuvo que autorizar a más de la mit an quedado en Jalapa, el internarse por el virreinato para vender tos, aun en contra de lo prescrito para la celebración de estas ferias. Para itar un desastre semejante, el 16 de mayo de 1722 se publicó una real cédula que celaba la celebración de ferias en Jalapa. Uso y abuso del Navío de Permiso y del Asi ento de Negros (1713 (Tesis doctoral presentada en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universi dad de Valladolid, 1976), 249. El documento original debe hallarse en el Ar chivo General de la Nación de Méxi co. La copia utilizada neral de Indias, Sección “Consulados”, legajo 315, que en nada difiere de la que cita Walker de la Sección “Indiferente General”, legajo 2.785. Este autor hace amplio uso del texto trechamente a su línea argumental. Walker, Geoffrey J.: Política es Barce lona, 1979, págs. 155-169. 86 , aunque ninguno desplegó sus argumentos con tanta extensión y pretensiones para dar una visión de la realidad económica del momento como el de México en su putados y Consejeros y Almaceneros de la , dirigida al Excmo. Sr. Virrey de Nueva España, mar qués de Casafuerte. Precisamente en ello radica la diferencia entre los tres docu mentos, ya adopta interpretaciones totalizadoras. En dicho intento hasta el propio vocabulario resulta pretencioso a causa de las amplias o de permiso inglés tabilizadora del comercio. Precisamente a causa de las previsibles ventajas que los ingleses iban a obtener para poder internar las a España, el Consulado expone al virrey la situación económica en un análisis parcial e interesado, porque juega con todos los elementos a su favor al intentar oponerse a una potencia extranjera. La primera feria o un grave problema por razón de las desavenencias surgidas entre los flotistas españoles y los comerciantes mexicanos, así nes, la ininterrumpida llegada de los galeo nes de o. De poco sirvió la mediación del virrey, marqués de Valero, para poner de acuerdo a las dos partes en la cuestión de precios y rrogas que concedió a la permanencia de la flota, pues ésta del 50% de las 4.378 tonel adas que había transportado. Una vez partida la flota el virrey tuvo que autorizar a más de la mit ad de an quedado en Jalapa, el internarse por el virreinato para vender la celebración de estas ferias. Para publicó una real cédula que ento de Negros (1713 1726). 2 vols. dad de Valladolid, 1976), co. La copia utilizada neral de Indias, Sección “Consulados”, legajo 315, que en nada difiere de la que cita Walker de la Sección “Indiferente General”, legajo 2.785. Este autor hace amplio uso del texto Política es pañola y La real orden de 6 de junio de 1723 avisaba al nuevo virrey, marqu Casa fuerte, de la salida de la flota de Cádiz y de que se volvía al método anterior por el que los flotistas podían internarse en el virreinato libremente, de modo que la feria ni se celebraría en Jalapa ni tampoco en México. Mas no era esto sólo. C podía acompañar el navío de permiso inglés, resultaba que también los ingleses contarían con el permiso de inter paciencia de los mercaderes y al con que siempre hemos venerado reverentes los reales rescriptos pudiera contenernos en los silenciosos lí mites que en e preciso observar que “ para proponer los que ocurren (sin que en nin pasemos a investigar osados la permisión de las seis sin ré plica condescendimos sumisos, porque siendo esta gracia digna y propia de la regia magnanimidad, sólo nos restaba abrazarla pecho por tierra) es prec ante todas cosas la práctica y cali consecuencias en los negocios El documento resulta largo, obscuro en algunas generali zador, falto de referencias concretas y ev y dentro de ese análisis general sí es válido y, sobre todo, muy representativo del sen y pensar del sector comercial de la ca puesto que interpreta el comer cual es una exageración, que encaja perfectamente en la mentalidad mercantilista de la época. No cabe duda que a nivel internacional el comercio ge económica, especialmen te en el sector comercio se movía a distinto paso. Son igualmente llamativos en su análisis la desconfianza y el des precio por el estamento minero que, sal ex cepciones, es calificado como in créditos de los comer ciantes. Quizá también sea exagerado el juicio sobre la amenaza que representan los comerciantes ingleses y la versión ca en el terri torio puede tener, hasta el punto de teme numerario corriente en poco tiempo. Si por un lado contaban con la ventaja de los precios de venta más bajos y de la ganancia automá plata, por otra parte tampoco se puede negar que sus gas La real orden de 6 de junio de 1723 avisaba al nuevo virrey, marqu fuerte, de la salida de la flota de Cádiz y de que se volvía al método anterior por el que los flotistas podían internarse en el virreinato libremente, de modo que la feria ni se celebraría en Jalapa ni tampoco en México. Mas no era esto sólo. C omo a cada flota podía acompañar el navío de permiso inglés, resultaba que también los ingleses contarían con el permiso de inter narse en el virreinato, hecho éste que col paciencia de los mercaderes y al maceneros mexicanos, pues si bien “ la cieg con que siempre hemos venerado reverentes los reales rescriptos pudiera contenernos en mites que en e ste particular hemos observado” , sin embargo, para proponer los que ocurren (sin que en nin pasemos a investigar osados la permisión de las seis cientas cincuenta toneladas a que plica condescendimos sumisos, porque siendo esta gracia digna y propia de la regia magnanimidad, sólo nos restaba abrazarla pecho por tierra) es prec ante todas cosas la práctica y cali dades de comercio interior del reino, su estado y consecuencias en los negocios ”. El documento resulta largo, obscuro en algunas partes y excesivamente zador, falto de referencias concretas y ev aluaciones cuantitativas. En conjunto, y dentro de ese análisis general sí es válido y, sobre todo, muy representativo del sen y pensar del sector comercial de la ca pital, aunque no se puede negar su carác puesto que interpreta el comer c io como generador de toda la actividad económica, lo cual es una exageración, que encaja perfectamente en la mentalidad mercantilista de la época. No cabe duda que a nivel internacional el comercio ge neraba actividad te en el sector minero, pero a niveles lo cales y regionales el comercio se movía a distinto paso. Son igualmente llamativos en su análisis la precio por el estamento minero que, sal vando contadas cepciones, es calificado como in cumplidor de los compromisos asumidos en los ciantes. Quizá también sea exagerado el juicio sobre la amenaza que representan los comerciantes ingleses y la versión ca tastrofista que su internación torio puede tener, hasta el punto de teme r que puedan hacerse con todo el numerario corriente en poco tiempo. Si por un lado contaban con la ventaja de los precios de venta más bajos y de la ganancia automá tica que percibían al adquirir la plata, por otra parte tampoco se puede negar que sus gas tos en la venta de mercancías en 87 La real orden de 6 de junio de 1723 avisaba al nuevo virrey, marqu és de fuerte, de la salida de la flota de Cádiz y de que se volvía al método anterior por el que los flotistas podían internarse en el virreinato libremente, de modo que la feria ni se omo a cada flota podía acompañar el navío de permiso inglés, resultaba que también los ingleses narse en el virreinato, hecho éste que col maba la la cieg a obediencia con que siempre hemos venerado reverentes los reales rescriptos pudiera contenernos en , sin embargo, les era para proponer los que ocurren (sin que en nin gún pretexto cientas cincuenta toneladas a que plica condescendimos sumisos, porque siendo esta gracia digna y propia de la regia magnanimidad, sólo nos restaba abrazarla pecho por tierra) es prec iso manifestar dades de comercio interior del reino, su estado y partes y excesivamente aluaciones cuantitativas. En conjunto, y dentro de ese análisis general sí es válido y, sobre todo, muy representativo del sen tir pital, aunque no se puede negar su carác ter parcial, io como generador de toda la actividad económica, lo cual es una exageración, que encaja perfectamente en la mentalidad mercantilista de la neraba actividad cales y regionales el comercio se movía a distinto paso. Son igualmente llamativos en su análisis la vando contadas compromisos asumidos en los ciantes. Quizá también sea exagerado el juicio sobre la amenaza tastrofista que su internación r que puedan hacerse con todo el numerario corriente en poco tiempo. Si por un lado contaban con la ventaja de los tica que percibían al adquirir la tos en la venta de mercancías en puerto no podían ser comparables a los de la venta por ne cesidad de mantener factores y de trans muy explicable la alarma del comercio mexicano, po atentaba directamente contra sus in El Consulado, motor de la economía novohispana En una primera parte los mercaderes hacen una dis de su órgano vital: el comercio. De forma escal comerciantes del Consulado en todo el territorio virreinal, después establecen la relación encadenada de los miembros del Consulado con sus factores en la multitud de poblaciones y reales de minas y, final mineros en los grandes co merciantes capitalinos. El poderoso sector comercial no distin acción de la activ idad del resto del virreinato: capita l, de donde nacen las universales utilida nervio principal y fomento de las sucesivas operaciones sin que en otra parte del Reino haya substancia para superarlas sector terciario tiene mayor im población y en sociedades más evolucionadas. Pero inmediatamente se desvían del argumento principal para valo económica h aciendo ver que sin él la riqueza del suelo y del sub Efectivamente, para explotar la riqueza se requiere el duro tra provisión de materiales e instrumentos, que no pueden ponerse en funcionamiento sin el co ncurso del comercio, capaz de atraerlos a los más remotos lugares. Ello es especialmente vá lido para la minería de oro y plata, de que tanta fama goza América. Pero también para los frutos de la tierra y para el ga pues no existirían sin los anticipos de vecinos y comerciantes de México a los dueños de haciendas y estancias, tanto para adquirir suministros necesarios como para pagar sueldos de operarios, dada la fort una. El argumento, aun siendo vá distingue poblaciones de diversos ta ganaderas con cierto grado de autosufi puerto no podían ser comparables a los de la venta por todo el territorio, dada la cesidad de mantener factores y de trans portar las mercancías por tierra. Con todo, es muy explicable la alarma del comercio mexicano, po rque el comercio de interna atentaba directamente contra sus in tereses. motor de la economía novohispana En una primera parte los mercaderes hacen una dis ección de la economía a par de su órgano vital: el comercio. De forma escal onada ponderan la función de los comerciantes del Consulado en todo el territorio virreinal, después establecen la relación encadenada de los miembros del Consulado con sus factores en la multitud de poblaciones y reales de minas y, final mente, valoran la incidencia de la con merciantes capitalinos. El poderoso sector comercial no distin gue clar amente su radio inmediato de idad del resto del virreinato: “ Es, señor excelentísimo, México, su l, de donde nacen las universales utilida des porque su vecindario y comercio es el nervio principal y fomento de las sucesivas operaciones sin que en otra parte del Reino haya substancia para superarlas ” . En ello ciertamente no se equivocan, pues donde el sector terciario tiene mayor im plantación es en las mayores concentra población y en sociedades más evolucionadas. Pero inmediatamente se desvían del argumento principal para valo rar el papel del comercio en promover toda actividad aciendo ver que sin él la riqueza del suelo y del sub suelo de poco sirven. Efectivamente, para explotar la riqueza se requiere el duro tra bajo de los operarios y la provisión de materiales e instrumentos, que no pueden ponerse en funcionamiento sin el ncurso del comercio, capaz de atraerlos a los más remotos lugares. Ello es lido para la minería de oro y plata, de que tanta fama goza América. Pero también para los frutos de la tierra y para el ga nado, que se reconocen abundantes, no existirían sin los anticipos de vecinos y comerciantes de México a los dueños de haciendas y estancias, tanto para adquirir suministros necesarios como para pagar sueldos de operarios, dada la “inconsistencia” de los tiempos y los accidentes de la una. El argumento, aun siendo vá lido, adolece de generalización puesto que no distingue poblaciones de diversos ta maños ni explotaciones mineras, agrícolas o ganaderas con cierto grado de autosufi ciencia, sino que todo se cifra en el co 88 todo el territorio, dada la portar las mercancías por tierra. Con todo, es rque el comercio de interna ción ección de la economía a par tir onada ponderan la función de los comerciantes del Consulado en todo el territorio virreinal, después establecen la relación encadenada de los miembros del Consulado con sus factores en la multitud de incidencia de la con ducta de los amente su radio inmediato de Es, señor excelentísimo, México, su des porque su vecindario y comercio es el nervio principal y fomento de las sucesivas operaciones sin que en otra parte del Reino . En ello ciertamente no se equivocan, pues donde el plantación es en las mayores concentra ciones de población y en sociedades más evolucionadas. Pero inmediatamente se desvían del rar el papel del comercio en promover toda actividad suelo de poco sirven. bajo de los operarios y la provisión de materiales e instrumentos, que no pueden ponerse en funcionamiento sin el ncurso del comercio, capaz de atraerlos a los más remotos lugares. Ello es lido para la minería de oro y plata, de que tanta fama goza América. nado, que se reconocen abundantes, no existirían sin los anticipos de vecinos y comerciantes de México a los dueños de haciendas y estancias, tanto para adquirir suministros necesarios como para pagar de los tiempos y los accidentes de la lido, adolece de generalización puesto que no maños ni explotaciones mineras, agrícolas o ciencia, sino que todo se cifra en el co mercio de México como banco del ter actividad que necesitan de su capital. Progresando en este análisis profundiza el Consulado en la función de su corpora ción con relación a todo el resto del co adentro”. “ Verdad bien sabida es que los más de los mercaderes q adentro a comerciar s on unos mero éstos con ducen sólo en su pro consigue en sus ganancias, pues los capitales son su correspondencia, sin que en estos tráficos se ejerciten hombres q pueden practicarlos, pues los q luego el descanso de tan penosa tarea retirándose a vivir en España”. No ponen en duda las dificultades y du tiendas en reales de minas que fieras que de hombres racionales dinero, y suministran géneros y pertrechos, asumiendo los riesgos de la baja de leyes y de l incumplimiento de los pagos por parte de los mineros, libertad de sus costumbres buena fe, pues prefieren continuar con las deu aviadores. Les ponen, además, en la dis conservar la esperanza de ganar algún día, si los mineros hacen un buen negocio, por lo que vuelven a proporcio narles nuevos adelantos para costosísimas operaciones, que en lugar de solucionar algo han producido grandes descala México. Estas operaciones ruinosas de los mineros no sólo han afectado a los comerciantes lo cales que han conocido la ruina, sino que han llevado a la miseria a viudas y don cellas pobres, a comunidades y capellanías que en ellos en busca de mayor seguridad. Los factores no se distinguen mucho de los mineros, pues siguiendo su ejemplo, en lugar de saldar sus deudas con los comerciantes de México, pretextan atrasos en sus cobros para dejarles a deber compran los géneros al con como banco del ter ri torio y el resto de los individuos dedicados a cualquier actividad que necesitan de su capital. Progresando en este análisis profundiza el Consulado en la función de su ción con relación a todo el resto del co mercio de provin cias o de Verdad bien sabida es que los más de los mercaderes q ue pasan a la tierra on unos mero s factores de los de México, y que los géneros q ducen sólo en su pro piedad tienen el uso e interés que su trabajosa industria consigue en sus ganancias, pues los capitales son su plidos en la correspondencia, sin que en estos tráficos se ejerciten hombres q ue con sus caudales pues los q ue llegan a conseguir la posibilidad de hacer luego el descanso de tan penosa tarea retirándose a vivir en este em porio de la Nueva No ponen en duda las dificultades y du reza de su profesión, pues instalan sus tiendas en reales de minas que “ sin ellas pudieran ser más cómodas h fieras que de hombres racionales ” . Con objeto de sacar más plata los factores adelantan dinero, y suministran géneros y pertrechos, asumiendo los riesgos de la baja de leyes y l incumplimiento de los pagos por parte de los mineros, “gente perdida y viciada en la costumbres y descuido de sus dependencias” , en los que no se reconoce buena fe, pues prefieren continuar con las deu das a cumplir sus compromisos con los aviadores. Les ponen, además, en la dis yuntiva de perder t odo el dinero adelan conservar la esperanza de ganar algún día, si los mineros hacen un buen negocio, por lo narles nuevos adelantos para costosísimas operaciones, que en lugar de solucionar algo han producido grandes descala bros, que lamenta el comercio de operaciones ruinosas de los mineros no sólo han afectado a los cales que han conocido la ruina, sino que han llevado a la miseria a cellas pobres, a comunidades y capellanías que habían depositado su dinero en ellos en busca de mayor seguridad. Los factores no se distinguen mucho de los mineros, pues siguiendo su ejemplo, en lugar de saldar sus deudas con los comerciantes de México, pretextan atrasos en sus deber todo el capital. Y simultáneamente, a la llegada de las flotas compran los géneros al con tado -con capital ajeno, al que de esta forma sacan 89 torio y el resto de los individuos dedicados a cualquier Progresando en este análisis profundiza el Consulado en la función de su cias o de “tierra ue pasan a la tierra s factores de los de México, y que los géneros q ue trabajosa industria plidos en la fe de su ue con sus caudales ue llegan a conseguir la posibilidad de hacer lo solicitan porio de la Nueva reza de su profesión, pues instalan sus sin ellas pudieran ser más cómodas h abitaciones de . Con objeto de sacar más plata los factores adelantan dinero, y suministran géneros y pertrechos, asumiendo los riesgos de la baja de leyes y perdida y viciada en la , en los que no se reconoce das a cumplir sus compromisos con los odo el dinero adelan tado o conservar la esperanza de ganar algún día, si los mineros hacen un buen negocio, por lo narles nuevos adelantos para costosísimas operaciones, que en bros, que lamenta el comercio de operaciones ruinosas de los mineros no sólo han afectado a los cales que han conocido la ruina, sino que han llevado a la miseria a habían depositado su dinero Los factores no se distinguen mucho de los mineros, pues siguiendo su ejemplo, en lugar de saldar sus deudas con los comerciantes de México, pretextan atrasos en sus todo el capital. Y simultáneamente, a la llegada de las flotas de esta forma sacan rendimientode modo que no sólo privan a los comerciantes mexi beneficio, sino que tamb ién ponen en entredicho todo el sistema crediticio del reino, pues de la disponibili dad de capital de los comerciantes del Consulado dependen los factores, y de éstos, los mineros, hacendados y ranche los comerciantes, son ellos quienes sufren las consecuencias de no poder recobrar sus capitales, no quedándoles más recurso prestan atención. En definitiva, todo esto han de tolerarlo para que no se pier confianza, pues les ha enseñado la experiencia que la única forma de dar sa géneros es servirse de los facto Es curioso cómo aquí ya falla la argu resto y lo supera, pues sus debilidades quedan manifiestas. Tampoco está ausente un tono despectivo hacia los comercian integrados en el Consulado, no sólo por la forma en que viven, sino por la siguen en l os negocios. Si con los factores están vendidos, pues no tienen fuerza para re además, tienen que continuar suministrándoles créditos, si no quie adelantado. Tor pe reclamación la de los comerciantes, ya que para comprobar si los factores enga ñaban, no había que escribir cartas, sino visitar sus negocios y conocer directa mente la realidad de los hechos. Para mu eso posiblemente significara vivir como fieras, en lugar de disfrutar de la vida có de la capital. El comercio exterior mexicano con la participación inglesa En una segunda parte analizan la situa prime ros años de la década, con todos los fac pers pectivas del momento inmediato. “ El estado de éste (el comercio) para los com jamás se ha visto, así porque cada día se obse corr espondencias que llevamos referi crecidí sima copia de mercaderías que se hallan rezagadas en to distribuir”. de modo que no sólo privan a los comerciantes mexi canos de su justo ién ponen en entredicho todo el sistema crediticio del reino, dad de capital de los comerciantes del Consulado dependen los factores, y de éstos, los mineros, hacendados y ranche ros. En última instancia, se quejan son ellos quienes sufren las consecuencias de no poder recobrar sus capitales, no quedándoles más recurso que exigirles el pago por cartas a las que no prestan atención. En definitiva, todo esto han de tolerarlo para que no se pier les ha enseñado la experiencia que la única forma de dar sa géneros es servirse de los facto res, ya que de lo contrario las pérdidas son seguras. Es curioso cómo aquí ya falla la argu mentación de que México se sitú resto y lo supera, pues sus debilidades quedan manifiestas. Tampoco está ausente un tono despectivo hacia los comercian tesfactores, entre los que incluye a todos los no integrados en el Consulado, no sólo por la forma en que viven, sino por la os negocios. Si a los mineros dedican los peores apelativos, manifiestan que con los factores están vendidos, pues no tienen fuerza para re clamarles las deudas y, además, tienen que continuar suministrándoles créditos, si no quie ren perder todo lo pe reclamación la de los comerciantes, ya que para comprobar si los ñaban, no había que escribir cartas, sino visitar sus negocios y conocer mente la realidad de los hechos. Para mu chos, olvi dados de sus duros orígenes, eso posiblemente significara vivir como fieras, en lugar de disfrutar de la vida có El comercio exterior mexicano con la participación inglesa En una segunda parte analizan la situa ción concreta del comer ros años de la década, con todos los fac tores que la han provocado y las pectivas del momento inmediato. El estado de éste (el comercio) para los com erciantes es el más deplorable q jamás se ha visto, así porque cada día se obse rvan más frecuentes las malas espondencias que llevamos referi das, com o porque a éstas puede dar materi sima copia de mercaderías que se hallan rezagadas en to das partes sin poderse 90 canos de su justo ién ponen en entredicho todo el sistema crediticio del reino, dad de capital de los comerciantes del Consulado dependen los ros. En última instancia, se quejan son ellos quienes sufren las consecuencias de no poder recobrar sus que exigirles el pago por cartas a las que no prestan atención. En definitiva, todo esto han de tolerarlo para que no se pier da la les ha enseñado la experiencia que la única forma de dar sa lida a los res, ya que de lo contrario las pérdidas son seguras. mentación de que México se sitú a frente al resto y lo supera, pues sus debilidades quedan manifiestas. Tampoco está ausente un factores, entre los que incluye a todos los no integrados en el Consulado, no sólo por la forma en que viven, sino por la conducta que a los mineros dedican los peores apelativos, manifiestan que clamarles las deudas y, ren perder todo lo pe reclamación la de los comerciantes, ya que para comprobar si los ñaban, no había que escribir cartas, sino visitar sus negocios y conocer dados de sus duros orígenes, eso posiblemente significara vivir como fieras, en lugar de disfrutar de la vida có moda ción concreta del comer cio en esos tores que la han provocado y las erciantes es el más deplorable q ue rvan más frecuentes las malas o porque a éstas puede dar materi a la das partes sin poderse En este punto ponen toda la fuerza de sus a mercan cías en bajeles ingleses y de las flotas, que no encuentran salida. La mayor fatalidad sobrevino en la flota de 1721, mandada por D. Fernando Chacón, pues los más afortunados consiguieron vender la mer conducciones, fletes y derechos reales, pero otros han debido permanecer con to inconvenientes de gastos y separa haber podido colocar sus mercancías. Los comerciantes de dar salida a sus géneros, ya que en muchas poblaciones y reales de minas se vendían a precios inferiores a los de México, dada la abundancia y competencia de sus mis factores. Fue preciso aumentar géneros, pero la solución había resultado peor ya que habían tenido que dejar mercancías a crédito porque no exis comunidades religiosas, que para casas o a adquirir fincas. Cargan las tintas en párrafos como éste: “ Público fue no sólo en quedó este Reino y su comercio destituido en el to de la plata en pasta que no pudo reducirse a ellas y aun de las vajillas y alhajas pr de sus habitadores de q ue se reserva profesión son mercaderes ... Han sacado gr andes caudales los navíos de esa flota en 1722, lo mismo que los que llevó de regreso el marqués de Valero, los tres galeones de Filipinas que han lle gado estos años y los que han llevado situados a las islas de Barlovento y a Caracas. En 1723 la situaci ón aún ha empeorado. permiso con 650 toneladas, que según les que solicitan al virrey que se tomen todas las medidas para que se cumplan las órdenes y se eviten los perj uicios que de lo contrario se seguirían. Enseguida llegará la flota, que se presume será anual en adelante, lo mismo que el navío inglés y el galeón de Manila. En conjunto el valor de su carga puede representar unos 15 mi que 10 se asignan a la flota d reino que igualen esa cantidad, pues por los registros de la Casa de la Moneda y de las En este punto ponen toda la fuerza de sus a rgumentos. Han llegado tantas cías en bajeles ingleses y de las flotas, que no encuentran salida. La mayor fatalidad sobrevino en la flota de 1721, mandada por D. Fernando Chacón, pues los más afortunados consiguieron vender la mer cancía, aunque pe rdiendo los gastos de conducciones, fletes y derechos reales, pero otros han debido permanecer con to inconvenientes de gastos y separa ción de la familia, para después de casi tres años no haber podido colocar sus mercancías. Los comerciantes de México han sufrido parti cularmente porque no han podido dar salida a sus géneros, ya que en muchas poblaciones y reales de minas se vendían a precios inferiores a los de México, dada la abundancia y competencia de sus mis factores. Fue preciso aumentar el nú mero de éstos con el fin de intentar ven géneros, pero la solución había resultado peor ya que habían tenido que dejar mercancías a crédito porque no exis tía moneda corriente ni ésta se podía ob comunidades religiosas, que para evitar riesgos excesivos los dedicaban a construir Cargan las tintas en párrafos como éste: Público fue no sólo en esta América sino en la Europa... q ue en la referida flota quedó este Reino y su comercio destituido en el to do, no sólo de monedas y frutos, de la plata en pasta que no pudo reducirse a ellas y aun de las vajillas y alhajas pr ue se reserva ron p ocas y mucho menos de los q ... ”. andes caudales los navíos de esa flota en 1722, lo mismo que los que llevó de regreso el marqués de Valero, los tres galeones de Filipinas que han gado estos años y los que han llevado situados a las islas de Barlovento y a Caracas. ón aún ha empeorado. Está a punto de llegar el navío inglés de permiso con 650 toneladas, que según les han informado incluye más de 1.000, por lo que solicitan al virrey que se tomen todas las medidas para que se cumplan las órdenes uicios que de lo contrario se seguirían. Enseguida llegará la flota, que se presume será anual en adelante, lo mismo que el navío inglés y el galeón de Manila. En conjunto el valor de su carga puede representar unos 15 mi llones de pesos, de los asignan a la flota d e Cádiz y 2,5 al navío inglés. No existen ingresos en el reino que igualen esa cantidad, pues por los registros de la Casa de la Moneda y de las 91 rgumentos. Han llegado tantas cías en bajeles ingleses y de las flotas, que no encuentran salida. La mayor fatalidad sobrevino en la flota de 1721, mandada por D. Fernando Chacón, pues los más rdiendo los gastos de conducciones, fletes y derechos reales, pero otros han debido permanecer con to dos los ción de la familia, para después de casi tres años no cularmente porque no han podido dar salida a sus géneros, ya que en muchas poblaciones y reales de minas se vendían a precios inferiores a los de México, dada la abundancia y competencia de sus mis mos mero de éstos con el fin de intentar ven der los géneros, pero la solución había resultado peor ya que habían tenido que dejar tía moneda corriente ni ésta se podía ob tener de las evitar riesgos excesivos los dedicaban a construir ue en la referida flota do, no sólo de monedas y frutos, sino de la plata en pasta que no pudo reducirse a ellas y aun de las vajillas y alhajas pr eciosas ocas y mucho menos de los q ue por su andes caudales los navíos de esa flota en 1722, lo mismo que los que llevó de regreso el marqués de Valero, los tres galeones de Filipinas que han gado estos años y los que han llevado situados a las islas de Barlovento y a Caracas. Está a punto de llegar el navío inglés de han informado incluye más de 1.000, por lo que solicitan al virrey que se tomen todas las medidas para que se cumplan las órdenes uicios que de lo contrario se seguirían. Enseguida llegará la flota, que se presume será anual en adelante, lo mismo que el navío inglés y el galeón de Manila. llones de pesos, de los No existen ingresos en el reino que igualen esa cantidad, pues por los registros de la Casa de la Moneda y de las Cajas Reales se pueden estimar los derechos de minas en 9 millones de pesos al año, a los que se agregan 2 millones de otros impuestos. Por consiguiente no puede haber interés en asumir todos los riesgos del transporte de mercancías cuando no van a alcanzar los caudales para realizar las compras. Sólo los británicos y otros extranjeros pueden pues no lo basan en el precio máximo posible, sino en obtener a cambio plata y grana que luego les sir ve para su comercio con Asia y Á 60% , cosa que no sucede a los españoles, pues lo comercio intercontinental. Con ella adquieren en Oriente sedas, des muy estimables en Europa y en América por su escasez, mientras que de América se llevan grana que revalúan al utilizarla en sus fábric es aplastante y llega al meollo del interés bri in diano de forma legal, pues con sólo ven encuentran competidorya ob Dos consecuencias se siguen de esta situación: que los ingleses pueden vender en América a los precios corrientes en Londres con gran utilidad para la Compa que para el comercio de España será la ruina, porque nunca podrán cubrir l valor intrínseco de las mercan únicamente al tronco - el comercio de España los consulados americanos intercambiar los cargamentos de flotas y navíos de per mercancías atrasadas y, aunque hicieran un esfuerzo supremo para acaparar los cargam entos en la primera venta, no po tendrían más facilidad para realizar la primera venta directamente a los pequeños comercian tes. De intentar los mercaderes de México el monopolio de la primera venta estanca rían sus capitales y los ajenos por los que tienen que pagar réditos, y im posibilitados de proporcionar a sus haciendas. Con ello se llegaría a produ “último exterminio” del Reino. Consecuencia de la internación Cajas Reales se pueden estimar los derechos de minas en 9 millones de pesos al año, a que se agregan 2 millones de otros impuestos. Por consiguiente no puede haber interés en asumir todos los riesgos del transporte de mercancías cuando no van a alcanzar los caudales para realizar las compras. Sólo los británicos y otros extranjeros pueden encontrar lucrativo el negocio, pues no lo basan en el precio máximo posible, sino en obtener a cambio plata y grana ve para su comercio con Asia y Á frica. Sólo l a plata s , cosa que no sucede a los españoles, pues lo s británicos la em comercio intercontinental. Con ella adquieren en Oriente sedas, des preciables allí pero muy estimables en Europa y en América por su escasez, mientras que de América se llevan grana que revalúan al utilizarla en sus fábric as. El argumento de los comerciantes es aplastante y llega al meollo del interés bri tánico por introducirse en el comercio diano de forma legal, pues con sólo ven der a precio de fábrica - operación en la que no ya ob tienen un beneficio abultado. Dos consecuencias se siguen de esta situación: que los ingleses pueden vender en América a los precios corrientes en Londres con gran utilidad para la Compa que para el comercio de España será la ruina, porque nunca podrán cubrir l valor intrínseco de las mercan cías, más los impuestos y fletes. Pero esta ruina no afecta el comercio de España - sino también a las ramas los consulados americanos - porque no hay moneda ni frutos sufici intercambiar los cargamentos de flotas y navíos de per miso; se hallan saturados de mercancías atrasadas y, aunque hicieran un esfuerzo supremo para acaparar los entos en la primera venta, no po drían luego ven derlos, mientras que los f tendrían más facilidad para realizar la primera venta directamente a los pequeños tes. De intentar los mercaderes de México el monopolio de la primera venta rían sus capitales y los ajenos por los que tienen que pagar réditos, y posibilitados de proporcionar a sus facto res los caudales para el beneficio de minas y haciendas. Con ello se llegaría a produ cir menor cantidad de plata y, en defini del Reino. Consecuencia de la internación de los ingleses en el virreinato 92 Cajas Reales se pueden estimar los derechos de minas en 9 millones de pesos al año, a que se agregan 2 millones de otros impuestos. Por consiguiente no puede haber interés en asumir todos los riesgos del transporte de mercancías cuando no van a encontrar lucrativo el negocio, pues no lo basan en el precio máximo posible, sino en obtener a cambio plata y grana a plata s e les revalúa un s británicos la em plean en otro preciables allí pero muy estimables en Europa y en América por su escasez, mientras que de América se as. El argumento de los comerciantes introducirse en el comercio operación en la que no Dos consecuencias se siguen de esta situación: que los ingleses pueden vender en América a los precios corrientes en Londres con gran utilidad para la Compa ñía y que para el comercio de España será la ruina, porque nunca podrán cubrir l os costes del cías, más los impuestos y fletes. Pero esta ruina no afecta sino también a las ramas -el comercio de porque no hay moneda ni frutos sufici entes con que miso; se hallan saturados de mercancías atrasadas y, aunque hicieran un esfuerzo supremo para acaparar los derlos, mientras que los f lotistas tendrían más facilidad para realizar la primera venta directamente a los pequeños tes. De intentar los mercaderes de México el monopolio de la primera venta rían sus capitales y los ajenos por los que tienen que pagar réditos, y quedarían res los caudales para el beneficio de minas y cir menor cantidad de plata y, en defini tiva, el Ante la perspectiva de que los ingleses hayan conseguido el permiso de internarse en el territorio y poder establecerse en las principales ciudades y reales de minas, donde corre más el dinero gracias a los abastecimientos a los jornales que se cobran, da cumplimiento sin las luces y noticias que son necesarias sin audiencia formal nues para su más fundamental arreglamien ahora para entonces, se nos dé traslado de lo que fuere y protestando como protestamos de pedir sobre cada punto lo que nos ocurra, por ahora debe consideración que, si ésto se permitiese, se aproximaría nuestra violencia”. De con sentirse la internación y conociendo la falta de legalidad de los mineros y de los factores del comercio de México, toda la plata se desviaría hacia los ingleses en lu gar de seguir su curso normal de los mi co merciantes mexicanos para volver a re ¿Cómo se produciría la evasió marcos, entregaría solamente 20 a su avia sigilosamente con los ingleses, pues aun estando sin registrar ni pagar los de reales, ellos se los pagarían como diezm que mantener la misma de jornaleros, proveedo res de víveres y demás operarios, a quie proporcionaban anticipas de muchos meses, cuando cobrasen no irían a devolver esos dineros, sino a las tiendas de los ingleses a comprar al con pr ecios más bajos de sus géneros. Los rescatadores de plata harían lo propio, ya que recibían sus tanciosos adelantos de los mercaderes que suerte que en breves días estancarían los ángli los lugares y faltaría íntegramente aun para lo más preciso, a más de suspe ventas a los del Reino” . Se llegaría a impedir la circulación de la plata corriente mercaderes a mineros y hacendados, de éstos a los operarios y al público en ge de éstos de nuevo a los mer duplicar las libranzas con tra el comercio de México, que no las querría ni podría pagar, en vista de que no aumentaban las remesa s de plata sino que disminuían e proporción en que se desviaban hacia las tiendas de los ingle propios factores acabarían acudiendo a las tiendas de los ingleses con la plata de los Ante la perspectiva de que los ingleses hayan conseguido el permiso de internarse en el territorio y poder establecerse en las principales ciudades y reales de minas, donde corre más el dinero gracias a los abastecimientos para minas y haciendas y a los jornales que se cobran, da n la alarma al virrey para que “ no se proceda a su cumplimiento sin las luces y noticias que son necesarias sin audiencia formal nues para su más fundamental arreglamien to, impetrando de la ju stificación de V. E. desde ahora para entonces, se nos dé traslado de lo que fuere y protestando como protestamos de pedir sobre cada punto lo que nos ocurra, por ahora debe mos proponer a su consideración que, si ésto se permitiese, se aproximaría nuestra ruina con impensada sentirse la internación y conociendo la falta de legalidad de los mineros y de los factores del comercio de México, toda la plata se desviaría hacia los gar de seguir su curso normal de los mi neros a los factores y de éstos a los merciantes mexicanos para volver a re iniciar su ciclo. ¿Cómo se produciría la evasió n de pla ta? El minero, si le producía la mina 100 marcos, entregaría solamente 20 a su avia dor mientras los 80 restantes los negocia sigilosamente con los ingleses, pues aun estando sin registrar ni pagar los de reales, ellos se los pagarían como diezm ado s, aunque para disimular tuvi que mantener la misma de manda de avíos a los factores del comer cio de México. Lo res de víveres y demás operarios, a quie nes los factores proporcionaban anticipas de muchos meses, cuando cobrasen no irían a devolver esos dineros, sino a las tiendas de los ingleses a comprar al con tado por beneficiarse de los ecios más bajos de sus géneros. Los rescatadores de plata harían lo propio, ya que tanciosos adelantos de los mercaderes que se fiaban de su inteligencia. suerte que en breves días estancarían los ángli cos toda la moneda sellada que hubie los lugares y faltaría íntegramente aun para lo más preciso, a más de suspe . Se llegaría a impedir la circulación de la plata corriente mercaderes a mineros y hacendados, de éstos a los operarios y al público en ge de éstos de nuevo a los mer caderesde forma que a los aviadores les sería preciso tra el comercio de México, que no las querría ni podría pagar, en vista de que no aumentaban las remesa s de plata sino que disminuían e proporción en que se desviaban hacia las tiendas de los ingle ses. Con ello, aun los propios factores acabarían acudiendo a las tiendas de los ingleses con la plata de los 93 Ante la perspectiva de que los ingleses hayan conseguido el permiso de internarse en el territorio y poder establecerse en las principales ciudades y reales de para minas y haciendas y no se proceda a su cumplimiento sin las luces y noticias que son necesarias sin audiencia formal nues tra, stificación de V. E. desde ahora para entonces, se nos dé traslado de lo que fuere y protestando como protestamos mos proponer a su ruina con impensada sentirse la internación y conociendo la falta de legalidad de los mineros y de los factores del comercio de México, toda la plata se desviaría hacia los los factores y de éstos a los ta? El minero, si le producía la mina 100 dor mientras los 80 restantes los negocia ría sigilosamente con los ingleses, pues aun estando sin registrar ni pagar los de rechos s, aunque para disimular tuvi era el minero cio de México. Lo s nes los factores proporcionaban anticipas de muchos meses, cuando cobrasen no irían a devolver esos tado por beneficiarse de los ecios más bajos de sus géneros. Los rescatadores de plata harían lo propio, ya que se fiaban de su inteligencia. “De cos toda la moneda sellada que hubie se en los lugares y faltaría íntegramente aun para lo más preciso, a más de suspe nder las . Se llegaría a impedir la circulación de la plata corriente -de mercaderes a mineros y hacendados, de éstos a los operarios y al público en ge neral, y de forma que a los aviadores les sería preciso tra el comercio de México, que no las querría ni podría pagar, en vista de que no aumentaban las remesa s de plata sino que disminuían e n la ses. Con ello, aun los propios factores acabarían acudiendo a las tiendas de los ingleses con la plata de los