Roldán Castro, F. ed. Culturas de al-Andalus. Sevilla: Universidad de Sevilla, 2015. 272 pág. + 20 pág. de ilustraciones. ISBN: 978-84-472-1786-1 [Reseña]
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María Mercedes Delgado Pérez ISSN 1540 5877 eHumanista/IVITRA 11 (2017): 536-538! Roldán Castro, F. ed. Culturas de al-Andalus. Sevilla: Universidad de Sevilla, 2015. 272 pág. + 20 pág. de ilustraciones. ISBN: 978-84-472-1786-1 Reseñado por: María Mercedes Delgado Pérez (Universidad de Sevilla) Culturas de al-Andalus es el escueto pero sugerente nombre que ocupa el nuevo número de la Colección de Estudios Árabo-Islámicos de Almonaster la Real. El volumen, ya desde su presencia, invita a la lectura: la cubierta, en tonos neutros y con la imagen de una mapa árabe medieval de la península Ibérica, de cartón mate y diseño muy cuidado, contiene siete capítulos y cuatro apéndices gráficos precedidos por un breve “Preliminar” (pp. 11-12) más un capítulo introductorio titulado “Rechazo, fascinación y miedo a la seducción” (pp. 13-28). Ambos están escritos por la doctora Fátima Roldán Castro, editora y responsable del volumen en cuanto a su elaboración, diseño y resultado final. En el primero de ellos nos presenta esta monografía de una manera sucinta, haciendo referencia a las principales ideas que aportan esos siete capítulos mencionados. En el segundo, reflexiona sobre las diferentes manifestaciones culturales que la civilización andalusí han sugerido en distintas áreas de estudio (literatura, historia, religión) desde el concepto de la alteridad y se ofrece como un aperitivo al lector, con pequeñas porciones extraídas de los siguientes siete capítulos y una valiosa reflexión de la autora sobre el significado de la otredad/alteridad en el mundo andalusí, organizada en torno a dos conceptos definitorios de la mirada hacia el otro: el rechazo frontal y el peligro de ser seducidos por las peculiaridades de lo distinto y quedar, de este modo, abocados a un seguro mestizaje no siempre apetecido, en el que las fronteras se vuelven delicuescentes y empiezan a perder su significado. Por todo ello, el artículo de la doctora Roldán no sólo aporta una mirada desde y hacia el pasado, sino que nos lleva hacia una conclusión muy actual sobre el trato que la diferencia recibe en las sociedades contemporáneas, desde una mirada altiva y condescendiente que busca el dominio sobre otros grupos humanos, hasta propuestas de superación de viejos rencores que dejan abierta la puerta al diálogo y el entendimiento. El primer capítulo (pp. 29-38), escrito por el compositor César Camarero, trata sobre la influencia que la música medieval andalusí y sefardí han tenido en la música de occidente a lo largo de los siglos XIX y XX. Este es un capítulo especialmente rico en sugerencias porque el autor hace una serie de llamadas dentro del texto, marcadas en negrita, para que el lector busque y escuche una serie de composiciones propuestas que
María Mercedes Delgado Pérez 537! ISSN 1540 5877 eHumanista/IVITRA 11 (2017): 536-538! complementan las ideas que, cronológicamente, va presentando. De esta manera, el hecho de leer y aprender viene enmarcado por un ambiente musical esclarecedor que, al terminar este capítulo, deja una sensación de disfrute y compenetración completa entre el texto y la música. El segundo capítulo (pp. 39-74), escrito por el doctor Francisco Franco-Sánchez, de la Universidad de Alicante, trata de diferentes aspectos de la religiosidad y territorio de frontera muy estrechamente ligados entre sí: el ŷihād, las rábitas y la aplicación del derecho islámico asociado al primero. Asimismo, y en una segunda parte del capítulo, trata de la singularidad toponímica relacionada con este tipo de construcciones con una función a caballo entre lo defensivo y militar, y lo espiritual. Estamos ante un artículo plenamente científico, con un aparato crítico muy específico y bien trabajado, que aporta una visión de conjunto de la problemática que conllevan todos estos elementos tan característicos del islam medieval. Es también muy útil, igualmente, para su correcta comprensión más allá de los prejuicios generales asociados a estos conceptos (y muy especialmente al ŷihād) o de los recurrentes tópicos tan habituales en los mass media. El doctor Franco-Sánchez realiza, también, un detallado estudio sobre la localidad que acoge el Simposio, Almonaster la Real, durante el período andalusí, que comienza por una muy oportuna aclaración del topónimo, marcando las semejanzas y diferencias entre dos términos semánticamente muy próximos, rábitas y al-monastires. El tercer capítulo (pp. 75-150), escrito por la profesora María Pilar García Cuetos, es un repaso por la historia de la restauración de algunos de los monumentos andalusíes más importantes y por ello conocidos a nivel mundial, de nuestro país. La autora ha elegido la Mezquita de Córdoba, la Alhambra, Medina Azahara, los Reales Alcázares de Sevilla y la Aljafería de Zaragoza. El estudio se centra en cómo han pasado estos monumentos por diferentes manos restauradoras, desde el siglo XIX hasta nuestros días, los criterios adoptados en cada periodo histórico para solucionar los problemas surgidos por el paso del tiempo, aquellas figuras que tuvieron la responsabilidad de enfrentarse a esos problemas y la destrucción, integración, remodelación, adaptación, etc., de estos espacios arquitectónicos y artísticos que son, en definitiva, patrimonio de la humanidad. El cuarto capítulo (pp. 151-174), escrito por el doctor José Ramírez del Río, trata sobre la transmisión literaria de los árabes a la cultura peninsular y, por extensión, a la europea, de diferentes motivos literarios provenientes del Oriente medio. La expansión llevada a cabo por los cuatro califas rašīdūn y, más específicamente, por los omeyas de Oriente, dio lugar a un proceso paulatino de asimilación cultural entre las poblaciones autóctonas, por un lado, y los árabes de la península Arábiga y de Siria, por otro. Así, el acervo cultural de las tribus preislámicas llegó a imbricarse con el hispano previo a la conquista, en un proceso mutuo de asimilación y adaptación de narraciones muy arraigadas en esas culturas tan aparentemente dispares. El autor nos presenta, por tanto, una serie de motivos literarios en los que encuentra injerencias culturales de distintas civilizaciones mediterráneas y deja abierta la posibilidad de cambios en las conclusiones que aquí expone pues, según indica, son susceptibles de ser reinterpretadas a la luz de nuevas fuentes o puntos de vista. Tenemos aquí un artículo de literatura comparada que aporta datos muy a tener en cuenta para poder ser estudiados con mayor profundidad y extensión en sucesivos trabajos, una virtud básica en cualquier ámbito científico que se precie. El quinto capítulo (pp. 175-194), cuya autora es la arabista Delfina Serrano, es muy específico y circunscrito a un hecho concreto de estudio, la fetua del 1126 d.C. emitida por el jurista almeriense Ibn Ward. Al igual que sucede con el capítulo del doctor Francisco Franco, la capacidad de análisis y estudio de la doctora Serrano merece destacarse por su efectividad y buen hacer. Este estudio surgió a raíz de una nueva y
María Mercedes Delgado Pérez 538! ISSN 1540 5877 eHumanista/IVITRA 11 (2017): 536-538! mejorada edición de las fetuas de Ibn Ward, lo que ha impulsado a la autora a proponer una nueva traducción, de la que se derivan datos de carácter histórico, jurídico, social e, incluso, religioso, que se añaden a la comprensión del hecho histórico en sí: la deportación de cristianos de Granada, Córdoba y Sevilla a Mequínez y a Fez, acusados de haber ayudado al rey Alfonso I de Aragón en una incursión a tierras andalusíes un año antes. La extensión en páginas es pequeña pero el resultado no puede ser mejor por la profundidad y calidad del estudio. En el sexto capítulo (pp. 195-221), el arqueólogo Miguel Ángel Tabales ofrece una visión del Alcázar de Sevilla desde el punto de vista de su disciplina. Comparte autoría con Cristina Vargas Lorenzo y, en poco más de veinte páginas, exponen los resultados de las diferentes prospecciones arqueológicas llevadas a cabo en este recinto medieval a lo largo de los últimos veinte años. El aspecto sobre el que se centran en este capítulo es el de adelantar un trabajo en proceso haciendo uso de nuevas herramientas de análisis que permiten avanzar en el estado actual de las hipótesis planteadas con respecto de la cronología del recinto, así como de su área perimetral. Comienzan con la urbanización islámica bajo el Alcázar, su origen islámico, el palacio principal del primer recinto y la primera ampliación, en un arco cronológico comprendido entre finales del XI y comienzos del XII. Tanto los hallazgos obtenidos, como las matizaciones a hipótesis anteriores y las conclusiones, vienen dadas desde la perspectiva de la arqueología, por lo que este trabajo resulta un complemento disciplinar indispensable para el conocimiento del devenir histórico de uno de los elementos urbanos civiles más emblemáticos de la capital andaluza. El sétpimo y último capítulo (pp. 221-272), escrito por el doctor Francisco Vidal Castro, es un análisis del concepto de culturas de al-Andalus estructurado en tres partes: las etnias sociales, las religiones y los grupos sociales; cómo es esa cultura; y, finalmente, cómo se conforma la cultura andalusí. Este estudio, también muy especializado, se inscribe dentro del grupo de investigación “Sociedades árabes, islámicas y judías” y ofrece, a lo largo de casi cincuenta páginas, un minucioso y extremadamente analítico estudio de los aspectos arriba mencionados. Todo ello está dividido en apartados y subapartados que no dejan lugar a literatura alguna, pues todo lo que se estudia es tratado con observación científica y al detalle. Esto favorece dos cosas: en primer lugar, una expresión de ideas muy bien ordenada; y, en segundo lugar, la claridad expositiva. Es un trabajo que, por lo específico del tema y el tratamiento conceptual y terminológico especializado, se dirige a un público ya iniciado en el estudio del pasado andalusí. Como adelantamos al comienzo de esta reseña, el volumen concluye con cuatro apéndices con ilustraciones a color que remiten a los artículos primero, segundo, tercero y sexto, complemento que se agradece por aportar imágenes nuevamente sugerentes a unas lecturas para las que resultan más que apropiadas. En resumen, estamos ante una monografía muy cuidada, tanto en su forma como en su fondo, con valores muy positivos en cuanto a su aportación científica histórica y cultural. Se agradece que, además de atender a las necesidades que la comunidad investigadora precisa para dar a la luz el trabajo que tan calladamente realiza al amparo de sus centros de trabajo, la editora haya mimado aspectos colaterales, como la estética, tan importante a veces para resaltar [sobresalir] de entre los muchos libros expuestos en los anaqueles de una librería y poder captar, así, a un lector al que se invita a hojear (y a ojear) y a sumergirse en un mundo atractivo que ofrece una gran cantidad de posibilidades de conocimiento y apertura de miras, un valor que no suele estar en alza pero que merece, sin duda, mayor cotización en nuestra sociedad actual.