Respuesta en quatro paginas a las treinta y dos del papel Sevilla libre en sus números V, VI, VII y VIII
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EN QUATRO PAGINAS ALAS TREINTA VDOS DEL PAPSK SEVILLA LIBRE 4tt sws números V. ,VI. yVII,yVIII. Curioso lector :aunque no gusto de leer papeluchos, raí en la tentación de ver los intitulados Sevilla lbre nuero V,VI., VII. yVIII., porque había ya leído los res anteriores. Comenzando por el V. se me figuró un prólogo del Vr. yVII. en que dá razón del motivo que tiene pura escribir esos dos números contra los frailas quedándose de que hayan faltado ellos ála caridad para con 'i Qúse averiguar el principio ,y me hallé que ningún fr,¡r había escrito contra él, hasta que d¡ó áluz sus núros hl yIV de sus preocupaciones religiosas ,donde los pune de arriba abaxo tan llenos de inmundicia, que n® hai por donde mirarlos. Sus personas, su estado, su reírla su hábito todo se ve injuriado. Con esto llegué áformar’ juicio de que ese buen sacerdote esta loco. Se injuria ála nación española y¿se quexará quien la injuria de Qu- un ciudadano la defienda? Se desacredita al alto mu SIerio de los Sres. obispos, yhará mal quien salga re. bl“ do la calumnia, ymanifestando los errores del a«- .Las religiones mendicantes fueron combit,das por Guillermo de ít» Amort, ylos SS. ÜO. Tomas de AquiyBuenaventura escribieron contra el, mostraron sus n°ores hasta nacer que íuese condenado su escrito' por el Pa°a Alejandro IV. *Yse dirá que faltaron ála caridad? autor de Seviía libre cree ser contra la caridad cris-
2 llana el que escriban contra él. ¡Que pobreza de talento! Lo mas gracioso es el modo de probar. Pone por cabeza el art. 21 de la instruccion.de intendentes ,ysupone que no todos le sabían sino algunos que tenían comunicación con ti gobierno. ¡Que vanidad !Mas ¿porque no esperaba áque se intimase por legítimo conducto ?Ysi supo es® antes, ¿porque no supo la declaración de las cortes de que no habían dado tal decreto ,yla sanción reprobando el dictamen de la comisión de que se siguiese en ese secuestro? Porque esto era opuesto al grande amor que tiene álas religiones..Pone después por principio esta proposición :La Nación necesita todos los caudales de estos (los conventos ). Y¿porqué los de estos ,yno los de los curas, clérigos, mercaderes, artesanos ygrandes ? En el dia en que se apodere de estos ,no pp^ran quedarse aquellos. Pero no piensa de este modo ¿1 ajutor. Es su amor álas religiones tan grande ,que se atreve ádecir (pág 5) que un soldado coxo ómanco debe ser socorrida antes que unfraile. Como se conoce que es gran teólogo, ysabe el orden de la caridad !Que al soldado coxo <5 manco se le socorra es mui justo, p.ero que muera .el fraile de hambre es injustísimo. Dice, que la religión <je Jesucristo puede subsistir sin ellos como existió 12siglos sin que después se hayan mejorado las costumbres Albricias religiones monacales que con vosotras no habla, aun que ¡$. Benito llamaba fratres ásus súbditos, yS. Agustín predicaba ad fratres in heremo. Pero ni S. Francisco, ni Sto. Domingo, ni S. Vicente Ferrer, ni S. Antonio de Padua convirtieron pecadores ?Ni se mejoraron costum•' bres en Italia ,Polonia ,Austria ,Rusia ,Inglaterra, las Américas ,India ,Filipinas, el Egipto ,ni en infinitas lilas que por la predicación de los frailes se convirtieron ^la fé ?Vaya ,que el pobre en otro papelucho confesará lo que aquí mismo dice el III. yIV. que escribió con la imaginación acalorada. De aquí se pasa áformar un elogio de sí mismo que se me figura al fariseo--del I
ó evangelio ,ylo que es mas de admirar es su desinterés pu-s dice: no espero ni pretendo del gobierno ninguna recompensa ,y* estol premiado con ser Ubre. Pobre hom. bre! ¿C on que hasta ahora no hi sido libre iYo creí que todo cristiano lo era con la libertad que nos dio Jesucris- to ,yen tarto grado que ni la tierra ,ni el abismo, ni la muerte ,ni la vida son suficientes para separarle de la caridad. Yo crei que ningrna autoridad era capaz de violentar al hombre úque quiera lo que no es justo ,y que puede el cristiano responderle lo que b. Pedro al concilio de los judíos :es necesario obedecer áDios tnas que dlos hombres. Mas este Sr. cura no ha sido libre hasta ahora. Sea enhorabuena que ya lo es. Pi* número VI. da principio publicando los sugetos k «uitnes ha hecho bien, yaunque es bren mui escaso con todo me parece falta de sabiduría pagarse cor si mismo de ese beneficio. En adelante ninguno tendrá que ponerse de rodillas como el lego Pr. Juan prillan para agradecerle el beneficio ,pues se ha pado con publicarle. No habrá meditado mucho aquef]\ sentencias del Sr. :quando haces limosna ,no quie - tucarla trompeta delante de ti ,yno sepa tu Inano izquierda lo que hace la derecha. Lo peor es * eacabando de decir esto sin acordarse de la caridad comienza ádesacreditar las religiones valiendo- ^contra la de los Menores de una carta escrita per S. Buenaventura siendo general, álos proveíaleside su orden, sin advertir que los superares «o «*™P™ "* prenden porque hai un mal grave «no 0q“' “ ve ysi se tolera puede hacerse grave. S. hubiera le.. ’/s. Gregorio sobre el cap. 10 de S. Lucas hom. ,/hallarla mas dicho de los sacerdotes yprelados, yno eso reprenderemos hrodos. En el VII. pronuncia esta proposición :la jurisdicción única que se conoce por derecho divino en la iglesia de Jesucristo es la que exercen los obispos como succesores de los após-
4 toles. Con que ¿no haí un Papa que es vicario de Jesucristo, yque tiene de derecho divino el primado de jurisdicción sóbrelos obispos? ¿En que lei vivimos? Sr. cura. ¿Y si el Papa manda que los frailes lleven el habito descubierto ,se obedecerá al obispo que manda lo contrario ?Sin duda escribe con la trnagtnacion acalorada. \todo esto es por hablar del Sr. obispo auxiliar, el qual ni por derecho divino, ni por dere» ho humano, sino por sola la voluntad del eminentísimo Sr. cardenal de tíorbon gobernaba el obispado ,que es decir no tiene por obiípo jurisdicción alguna en aquella iglesia. En lo que trata de God( istas debe callar ,porque mas clérigos les adulaban que nades, yporque tal vez alguno le puede traer ácolaci 11 los inciensos que él daba kotras yotros en Sevilla, Cuidado que habia allí bailes ylas "que se llamaban generalas. ¿Digo algo? En el VIH él sabrá si puede hablar asi, pero habiéndose quexado en su IV. número de que los frailes nirespetaban al migistrado interino pu sto al trente dei gobierno no es consecuencia hablar asi del legítimo qu« hai. P. Y. CADIZ: En la imprenta de D. Antonio de Murguía, Aáo de 1812.