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De la Riva-Rodríguez, F. y Moreno-Mejías, A. Revista Communiars. 1. 2018: 43-51 // 43 REVISTA COMMUNIARS · 1. 2018. ISSN 2603-6681 Una experiencia de educación para la participación An experience of education for participation FERNANDO DE LA RIVA RODRÍGUEZ | [email protected] COLECTIVO DE EDUCACIÓN PARA LA PARTICIPACIÓN (CRAC) | ESPAÑA ANTONIO MORENO MEJÍAS | [email protected] COLECTIVO DE EDUCACIÓN PARA LA PARTICIPACIÓN (CRAC) | ESPAÑA Recibido: 15 de abril 2017 | Aceptado: 25 de mayo de 2017 Resumen: La participación social y ciudadana es una condición para el desarrollo de una democracia auténtica, de una democracia participativa que, a su vez, es necesaria para que se produzcan procesos profundos de cambio social, capaces de hacer posible una sociedad más justa, igualitaria y libre. Por eso surgieron, surgen y surgirán metodologías e iniciativas creativas que tratan de servir al desarrollo de esos procesos de empoderamiento ciudadano. Ese es, en buena parte, el sentido de metodologías como la Animación Sociocultural, el Desarrollo Comunitario o la Educación Popular. Y ese es el escenario metodológico en el que nace el Centro de Recursos para Asociaciones de Cádiz y la Bahía (CRAC en adelante), y en el que ha vivido ―y mutado― durante casi dos décadas. Palabras Claves: CRAC; participación social; empoderamiento ciudadano; educación y cooperación. Abstract: Social and civic participation is a condition for the development of an authentic democracy, of a participatory democracy that, in turn, is necessary for profound processes of social change to take place, capable of making possible a more just, egalitarian and free society. For this reason, creative methodologies and initiatives that try o be useful for the development of these processes of citizen empowerment that have emerged and will keep on emerging. That is, in good part, the sense of methodologies such as Sociocultural Animation, Community Development or Popular Education. And that is the methodological scenario in which the Resource Center for Associations of Cádiz and La Bahía (CRAC) was born, and in which it has lived -and mutatedfor almost two decades. Key Words: CRAC; social participation; citizen empowering; education and cooperation.
44 // De la Riva-Rodríguez, F. y Moreno-Mejías, A. Revista Communiars. 1. 2018: 43-51 Figura 1. Imagen del Colectivo de Educación para la Participación – CRAC (2015). 1. Educación para el empoderamiento ciudadano La Participación Social y Ciudadana es una condición para el desarrollo de una democracia auténtica, de una democracia participativa que, a su vez, es necesaria para que se produzcan procesos profundos de cambio social, capaces de hacer posible una sociedad más justa, igualitaria y libre. Pero la Participación Social y Ciudadana, para tener éxito y poder alcanzar sus objetivos transformadores, precisa que se lleven a cabo procesos de aprendizaje, personales y colectivos, no formales e informales, que hagan posible que las energías colectivas se articulen y se organicen, que faciliten el empoderamiento de la ciudadanía, de los distintos sectores y grupos sociales. Por eso surgieron, surgen y surgirán metodologías e iniciativas que tratan de servir al desarrollo de esos procesos de empoderamiento ciudadano. Ese es, en buena parte, el sentido de metodologías como la Animación Sociocultural, el Desarrollo Comunitario o la Educación Popular. Y ese es el escenario metodológico en el que nace el Centro de Recursos para Asociaciones de Cádiz y la Bahía (CRAC en adelante), y en el que ha vivido –y mutadodurante casi dos décadas.
De la Riva-Rodríguez, F. y Moreno-Mejías, A. Revista Communiars. 1. 2018: 43-51 // 45 REVISTA COMMUNIARS · 1. 2018. ISSN 2603-6681 2. Un breve repaso a la historia del CRAC 2.1. Los orígenes (1998-2001) Cuando nace el CRAC en 1998, define su misión como: "fortalecer la iniciativa social, el desarrollo de los Movimientos Sociales, para avanzar hacia una sociedad más democrática, justa y solidaria", y la concreta: El CRAC es una organización solidaria, independiente, sin ánimo de lucro, que busca, desde 1998, produce y facilita recursos y servicios a las asociaciones y colectivos sociales, en especial a las pequeñas y medianas organizaciones, para contribuir a mejorar su organización interna y su acción social, y contribuir al conocimiento mutuo, a la comunicación y la cooperación, a la construcción de redes entre ellas (CRAC, 2003, p. 163). Sus primeras actividades se centran en la organización y dinamización de espacios de encuentro entre asociaciones y colectivos, las Muestras-Encuentro de Movimientos Sociales, que se inician en enero de 1999 en Cádiz y se desarrollan en los años siguientes por las distintas poblaciones de la Bahía. Así mismo, se realizan distintos Ciclos de Debates y se inicia una publicación periódica en papel, "ENREDANDO", dedicada al mundo asociativo. También se emprende la publicación de una colección de materiales de formación y autoformación, los "Cuadernos Prácticos para Asociaciones" y se promueven y desarrollan distintas acciones formativas, como los "Cursos de Bolsillo", centrados en temas concretos de la dinámica organizativa. Es en esta primera etapa cuando se pone en marcha un portal de información asociativa en Internet, Redasociativa.org, y se lleva a cabo un gran esfuerzo por dotar a las asociaciones de páginas web propias. Otra experiencia destacada de este periodo es la Escuela de Asociaciones del Norte de Marruecos, en colaboración con la Red de las Dos Orillas y la Red Chabaka, que formará, durante más de 4 años a un gran número de activistas y dirigentes de asociaciones civiles en aquella orilla del Estrecho de Gibraltar. 2.2. Una etapa de construcción (2002-2009) Los años siguientes suponen el fortalecimiento de las líneas de trabajo iniciadas en la etapa anterior. Se refuerzan las iniciativas dirigidas a posibilitar el encuentro y la reflexión colectiva entre las iniciativas sociales, proyectándose más allá del ámbito territorial de la bahía gaditana, y se ponen en marcha ―en 2004, en Cádiz― los Encuentros de Educación para la Participación. Se desarrollan numerosas actividades de formación asociativa (Escuelas de Asociaciones, Escuelas de Barrio, Escuela Itinerante de Asociaciones, etc.) y se pone en marcha, en cooperación con la asociación extremeña ACUDEX, una Escuela Virtual de Asociaciones en Internet que lleva a cabo múltiples cursos presenciales-virtuales dirigidos al mundo asociativo, muchos de ellos en colaboración con distintas administraciones municipales y regionales.
46 // De la Riva-Rodríguez, F. y Moreno-Mejías, A. Revista Communiars. 1. 2018: 43-51 REVISTA COMMUNIARS · 1. 2018. ISSN 2603-6681 Se completa la colección de “Cuadernos Prácticos para Asociaciones” que se traducen a las distintas lenguas del Estado Español, distribuyéndose miles de ejemplares por todo el territorio gracias a la vinculación con la Fundación Esplai. Se incrementa la conexión y el establecimiento de redes, tanto a nivel local y regional como nacional, y se llevan a cabo distintas iniciativas para el fortalecimiento de la cooperación y el trabajo en red entre asociaciones, como el proyecto Pueblos Solidarios (en colaboración con la Diputación de Cádiz). También se fortalece el trabajo dirigido a posibilitar la apropiación de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en las organizaciones sociales, poniéndose en marcha un Aula Conecta de alfabetización digital, multiplicándose el número de webs asociativas en el portal Redasociativa, y consolidándose la experiencia de la Escuela Virtual de Asociaciones. Se pone en marcha una de las iniciativas más emblemáticas del CRAC, el Proyecto Creando Futuro dirigido a facilitar la educación para la participación de las personas jóvenes, que se inicia en la provincia de Sevilla (en colaboración con la Diputación de Sevilla) y tendrá una gran proyección posterior en todo el territorio nacional. 2.3. Y llegó la crisis. El tiempo de las organizaciones líquidas (2010-2016) La llamada “crisis económico-financiera” (que preferimos interpretar como una gran estafa global) tiene una repercusión directa en el desarrollo del CRAC. Son tiempos de profundos cambios sociales, también en los modelos organizativos. Vivimos un periodo de crisis sistémica, los problemas se agravan y los recortes sociales (y en lo social) son un hecho. Cada día se hace más difícil el desarrollo de las actividades que se venían realizando y el sostenimiento de los proyectos, lo que obliga a adaptar las formas de organización y funcionamiento. Los desafíos son los mismos que tiene la mayoría de entidades de iniciativa social, pero en el caso del CRAC también cambia el contexto en que se venía desenvolviendo el proyecto: en esta etapa, a diferencia de lo que ocurría en los orígenes, existen políticas públicas y otras organizaciones sociales dedicadas al fortalecimiento del tejido asociativo desde estrategias de formación, dinamización e incorporación de las TIC, lo que hace más prescindible la existencia de un “centro” como el CRAC. Así, el CRAC se reinventa como colectivo social, con formas de organización más abiertas, más líquidas, un enfoque más “deslocalizado” y global de la intervención, aunque continúan desarrollándose acciones locales, apostando por las alianzas con otras iniciativas y organizaciones para sumarnos y sumar otras personas y colectivos al desarrollo de nuevas propuestas. En esta etapa presente, se refuerzan ciertas líneas de acción que tienen que ver con la formación y el acompañamiento de procesos, la producción de herramientas prácticas, el impulso de procesos de renovación e innovación en el tejido asociativo solidarios (como el Proyecto Sinergias), la consolidación y auto-empoderamiento del proyecto Creando Futuro (que crea su propia Red a nivel estatal), etc.
De la Riva-Rodríguez, F. y Moreno-Mejías, A. Revista Communiars. 1. 2018: 43-51 // 47 REVISTA COMMUNIARS · 1. 2018. ISSN 2603-6681 3. Algunos principios metodológicos de la acción del CRAC A lo largo de la experiencia del CRAC han ido madurado algunos principios metodológicos como referencia constante de la intervención: 3.1. La conciencia de la dimensión política y la dimensión pedagógica de la intervención social En todo momento hemos tenido presente que la intervención social dirigida al empoderamiento de las personas y los colectivos sociales, al fortalecimiento de los movimientos y las redes sociales, tiene una clara dimensión política, un sentido crítico y una vocación transformadora del sistema dominante. No trabajamos ―solamente― para fortalecer la participación social con una intención finalista, por el valor mismo de la participación, sino ―también y sobre todo― como un medio para construir otro mundo posible, una sociedad más justa, igualitaria y solidaria. En la conciencia de que ese fin solo es alcanzable mediante la implicación participativa y la acción colectiva organizada de todos los grupos y sectores sociales víctimas del sistema dominante injusto y depredador. Del mismo modo, ese enfoque político requiere necesariamente de un enfoque pedagógico. O sea, el objetivo de la participación transformadora y el empoderamiento ciudadano solo es posible como resultado de un proceso de aprendizaje (y des-aprendizaje) personal y colectivo que haga posible la apropiación de los valores, las aptitudes y actitudes, las habilidades sociales y organizativas necesarias para hacer posible y socialmente eficaz la acción transformadora. 3.2. La participación, el protagonismo de las organizaciones y colectivos sociales En nuestra práctica de acción buscamos en todo momento que las personas ―individual y colectivamente― sean los sujetos principales y protagonicen sus propios cambios. Eso se traduce en la búsqueda y aplicación de métodos y técnicas que primen la reflexión colectiva, la libre expresión y la iniciativa (pensar, decir y hacer) de las personas y los grupos. Esto subraya también el papel fundamental del Tercer Sector y de los procesos de articulación y organización social en todas sus formas (colectivos informales, asociaciones, plataformas, redes, movimientos…). Esta heterogeneidad del tejido asociativo, y la necesidad de herramientas para la gestión de esa diversidad y la construcción colectiva desde ella, y particularmente ante la obsolescencia y el agotamiento de los viejos modelos organizativos, pone en evidencia la importancia de la recreación de nuevas formas organizativas.
48 // De la Riva-Rodríguez, F. y Moreno-Mejías, A. Revista Communiars. 1. 2018: 43-51 REVISTA COMMUNIARS · 1. 2018. ISSN 2603-6681 3.3. La utilización de técnicas y dinámicas creativas Los procesos de aprendizaje y construcción colectiva requieren de herramientas apropiadas, y nos referimos no solo a su eficacia “aprehendedora” sino a la necesidad de ser comprendidas y poder ser aplicadas por los propios grupos y colectivos sociales. Desde el origen del CRAC, constatamos el poder del aprendizaje mediante la experiencia, partiendo de la propia realidad, de la propia práctica ―personal y colectiva― como objeto de la reflexión y campo del aprendizaje. Nuestra acción nos ha reafirmado continuamente la confianza plena en la creatividad colectiva. Los grupos son naturalmente inteligentes y, con frecuencia, la tarea de la persona facilitadora de los procesos se centra en eso precisamente, en facilitar ―mediante las herramientas adecuadas― los procesos que los grupos son perfectamente capaces de recorrer en su empoderamiento. A lo largo de los años hemos aprendido, con creciente énfasis, que en los procesos colectivos de aprendizaje y empoderamiento los sentimientos y emociones juegan un papel fundamental. Aprendemos y nos organizamos con la cabeza, pero también ―y como no podía ser de otra forma― con el corazón y la sensibilidad. Se trata de poner la afectividad al servicio de la efectividad social. 3.4. El trabajo en red, la cooperación con otros, la suma de esfuerzos De nuevo, este es un principio metodológico que nos sirve de medio y de fin. Trabajamos para tejer tejido social, para construir complicidades y alianzas que hagan posible la “tolerancia” como la definía Paulo Freire: la capacidad de entenderse entre los afines para hacer frente a los antagonistas. En la práctica de la acción del CRAC este principio se ha traducido, por un lado, en la búsqueda permanente de alianzas con otros grupos y colectivos afines para llevar a cabo las distintas iniciativas y proyectos que configuran nuestra trayectoria. Y, por otro lado, se ha manifestado en la promoción constante a lo largo de nuestra práctica de espacios de conocimiento mutuo, de intercambio de experiencias y conocimientos, de construcción de complicidades entre los colectivos y asociaciones del amplio y plural tejido asociativo. 4. Las principales líneas de acción del CRAC 4.1. Las muestras y encuentros Ha sido una constante a lo largo de la trayectoria del CRAC, la convicción de que las personas y los colectivos necesitan encontrarse, conocerse, dialogar, compartir experiencias y conocimientos. Y esto se ha concretado en una línea de acción y también como una forma de trabajo de nuestra propia organización, como el impulso de las Muestras Encuentros y nuestra implicación activa en la organización de los Encuentros de Educación para la Participación,
De la Riva-Rodríguez, F. y Moreno-Mejías, A. Revista Communiars. 1. 2018: 43-51 // 49 REVISTA COMMUNIARS · 1. 2018. ISSN 2603-6681 que a lo largo de los años han reunido ―en distintos lugares de la geografía como Cádiz, Cáceres, Tenerife, Zafra, Madrid, Zaragoza, Valencia…― a iniciativas afines de todo el territorio nacional para compartir experiencias, celebrándose cada uno o dos años (en 2016 se celebrará el IX en Córdoba). 4.2. La formación. “Otra” formación Otra de las líneas constantes de la acción del CRAC ha sido la formación, “otra” formación. Dirigida, sobre todo, a dirigentes y personas activas de los colectivos y organizaciones sociales, a los técnicos y técnicas de las administraciones públicas que trabajan en la promoción de la participación ciudadana, desarrollada en formatos no formales e informales, con metodologías participativas y cooperativas, con didácticas dinámicas, creativas, lúdicas..., buscando siempre la máxima motivación y satisfacción en los procesos de aprendizaje. Hemos llevado a cabo centenares de talleres y cursos, centrados fundamentalmente en la participación, por toda la geografía nacional. 4.3. Los materiales: recursos formativos y autoformativos Del mismo modo, en toda la trayectoria del CRAC ha estado presente la preocupación por producir “herramientas” que facilitaran la apropiación de nuevos conocimientos y habilidades organizativas. Necesariamente, habían de ser herramientas fáciles, sencillas, pensadas y desarrolladas para ser utilizadas por grupos diversos en la práctica organizativa. El ejemplo más destacado es la ya mencionada colección de Cuadernos Prácticos para Asociaciones, pero en estos años se han producido muchos otros materiales y recursos, como “volantes formativos”, “recetarios”, manuales, etc. 4.4. La comunicación Otra de las líneas de acción ha sido dar importancia a la comunicación, a la construcción y facilitación de herramientas físicas y virtuales que facilitaran la información y, sobre todo, el diálogo en el interior de los colectivos sociales y entre ellos. La comunicación es un ingrediente obligado en todos y cada uno de los procesos de articulación organizativa y empoderamiento ciudadano. A esta forma de trabajo responden iniciativas como la revista EnREDando o el portal web Redasociativa.org, y más recientemente el blog colectivo de reflexión sobre participación y ciudadanía “Apuntes para la Participasion”.
50 // De la Riva-Rodríguez, F. y Moreno-Mejías, A. Revista Communiars. 1. 2018: 43-51 REVISTA COMMUNIARS · 1. 2018. ISSN 2603-6681 4.5. La apropiación de las TIC En una época de plena revolución tecnológica, de explosión de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, la búsqueda de la apropiación de éstas por parte de los colectivos sociales y asociaciones ha sido otra constante de la acción del CRAC. Así, dimos una gran importancia a la formación para las TIC, a la alfabetización digital de las personas y de los colectivos sociales, especialmente en una época en que las tecnologías eran particularmente “extrañas” para muchos sectores de población. 4.6. La educación para la participación de jóvenes. Creando futuro Es una iniciativa que, con más de una década de historia, representa una propuesta metodológica concreta para la participación juvenil. Creando Futuro es hoy una Red de experiencias que trabajan con personas jóvenes y adolescentes, un itinerario formativo para la participación. Son cientos de jóvenes quienes han participado en este proyecto, que crece cada día y que si bien se inició como una iniciativa del CRAC, hoy es una referencia estatal protagonizada por entidades públicas, asociativas y cooperativas diversas. 4.7. Estimulando la innovación A lo largo de la trayectoria del CRAC hemos tenido siempre presente la necesidad de renovación de las formas organizativas de los grupos y sectores populares, especialmente importante en un tiempo de transformación y cambio social en todos los órdenes. Estos interrogantes han estado presentes en todos los proyectos de intervención del CRAC, pero, además, se han concretado en distintos proyectos específicos, como el Proyecto Sinergias y los Encuentros Regreso al Futuro, o la participación activa del CRAC en el proyecto Repensando el Movimiento Vecinal, con la CAVA y el IAJ, elaborando materiales para la reflexión colectiva, etc. 5. Sin-clusiones finales. Luces y sombras A estas alturas, bastante cerca ya de cumplir 20 años de trayectoria, la experiencia del CRAC supone un conjunto de aprendizajes, unos más luminosos y otros más sombríos, entre los que destacamos : • La experiencia del CRAC demuestra el poder y la influencia de lo pequeño. Como un pequeño equipo de personas pueden tener una fuerte influencia en la construcción y apropiación de nuevos valores y conceptos, de nuevos objetivos y líneas de acción. • Pero también demuestra que, en tiempos de precariedad e incertidumbre, es difícil construir equipos estables que se mantengan en el tiempo. Por el CRAC han pasado en
De la Riva-Rodríguez, F. y Moreno-Mejías, A. Revista Communiars. 1. 2018: 43-51 // 51 REVISTA COMMUNIARS · 1. 2018. ISSN 2603-6681 estos años un número importante de colaboradores y colaboradoras, desde el activismo voluntario o el profesionalizado, sin que haya sido posible garantizar su permanencia, aunque muchas de esas personas que participaron en el CRAC han proyectado su experiencia en otros proyectos. • Así mismo, en tiempos de cambios sociales profundos y profundas revoluciones tecnológicas, la experiencia del CRAC es un ejemplo de la dificultad para comunicar con precisión un proyecto heterodoxo. La conciencia de la importancia de la comunicación –como pieza clave de la arquitectura del empoderamiento socialha chocado con la frustración por las limitaciones de los viejos lenguajes y códigos, por la inexperiencia en el manejo de las nuevas herramientas comunicativas, etc. • Otro aprendizaje habla de la necesidad de la independencia, frente a los poderes públicos y las organizaciones políticas. Eso nos ha permitido, colaborar con todos más allá de etiquetas, mantener un espíritu, un discurso crítico y la libertad para elegir qué queríamos hacer y con quién hacerlo. Pero también es cierto que, en una sociedad polarizada y con tendencia al sectarismo, muchas veces nos ha perjudicado “no ser de los nuestros” y huir de tomar partido. Es un coste que hemos pagado con gusto. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS Equipo CRAC (2003). Centro de recursos para asociaciones de Cádiz y la Bahía. Recuperado de: http://www.juntadeandalucia.es/administracionlocalyrelacionesinstitucionales/cms/ex port/sites/default/comun/galerias/galeriaDescargas/cav8/presentacion/librodeponencia sicongreso.pdf Equipo CRAC (2016). Colectivo de Educación para la Participación. Recuperado de: http://redasociativa.org/crac/