Modelos idiomáticos, codificación de usos y prescriptivismo
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MODELOS IDIOMATICOS, CODIFICACION DE USOS Y PRESCRIPTIVISMO' ELENA MENDEZ GARC~A DE PAREDES Univevsidad de Sevilla EspaAoi es el suprasistema abarcador de todas las realizaciones de nuestra lengua. 0 dicho t6cnicamente: la lenpa abstracts que todos aceptamos, que tiene virtualidad en la lengua literaria escrita y que ninguno habla. Es el sistema considerado fuera del individuo. Pero esta abstraction se realira en millones de actos comunicativos (la pamlr) que esth trabados por dos ordenes de fucrzas, las geogracas y las sociales (Alvar 1996: 236). A partir de 19772, la planificacion linguistica llevada a cabo por las distintas instituciones oficiales auton6micas para normalizar las llamadas lenguas "propias" ha sido objeto tratado no solo por politicos y lingiiistas (que son a quienes competen en primer lugar dichas actuaciones), sino que ha trascendido tambien a1 discmso de la information mediatica, bien coma hechos referidos (sobre los cuales se informa), bien como hechor comentados (con la posicion ideologica que 1. Este trahajo ha sida iealizado dentro del proyecto I+D "Tipologia textual y oralidad: del espaiiol cMsico a la actualidad", HLM2007-6041OIFILO. Se inserta dentro de una serie de articulos sobre el concept0 de norma en 10s que se analiran aspectos relacionados con la codificaci6n del espaiiol y elreflejo que Bsta ha tenida en sus usos "ejemplares". Igualmente se analiran cuestiones relativas al caricter panhispfmico de las politicas lingiiisticas actuales, mb en cansonancia con un ideal de lenguapluric&itrico, par ejemplo; en lo que respecta a nuevas relaciones y referencias de las variedades con respeclo a lo cadificado como 2. Fecha en que la Constituci6n Espaiiola recoge en su articulo 3. la cooficialidad del espaiiol con las otras lenguas peninsulares de las regiones consideradas hist6ricamente hilingiles y seRala explicitamente que bas demas variedades rcgionaies "seran objeta de especial respetoy proleccibn" (articulo 3.3.).
112 Elena Mendez Garcia de Parcdes todo comentario suele llevar aparejada), bien como hechusprovocados? (cuando, por ejemplo, es el propio medio de comunicaci6n el que alienta discursos de reivindicacion linguistics o provoca debates en torno a las lenguas, susceptibles, luego, de engrosar nuevamente y retroalimentar el discurso informative). Este discurso mediatico sobre las actuaciones linguisticas en el Bmbito de las lenguas "propias" ha repercutido consecuentemente en la conciencia lingiiistica de una gran masa social, generando, incluso en hablantes de zonas no bilingues, un sentimiento lingiiistico sobre su propia modalidad de habla inusitado en otras kpocas, de modo que se observan ahora reacciones desde dentro de la modalidad de habla local hacia la lengua estandar que tienden a calcar y a mimetizap las actuaciones propias de hablantes bilingues. Asi, podria decirse que nada de lo que atafie a la lengua espaiiola, o a sus variedades internas, y a su convivencia con las otras lenguas de Espafia les es ajeno ya a Ins espafioles. En estas situaciones, 10s filologos y 10s linguistas son convocados en calidad de "expertos en la inateria" para responder a las dudas que suelen plantearseles a 10s profanos en estas cuestiones o para resolver posibles demandas sociales (por ejemplo, que variedad de lengua usar en determinadas situaciones comunicativas --principalmente en Ins medios de comunicacion orales- o si es posible o conveniente promover variedades regionales para convertirlas en estandar o no) que obligan a reflexionar sobre Ins aspectos teoricos (ylo metodologicos) relacionados con conceplos como Ins que dan titulo a este trabajo (o con otros, por ejemplo, 10s de correccidn idiomdtica, norma lingiiistica, lengua estandav). Lo esperable en estas circunstancias es que la reflexion del cientifico, como "discurso de experto" que es, quede a salvo de orientaciones ideoldgicas, lo cual no es nada facil, porque en todo lo relativo a modelos idiomdticos de una comunidad o 3. Para estos tecnicismos puede consultaise Charaudeau (2003). Como muestra de lo que se entiende con respecto a este tema por aconlecimienroprovocado puede verse Mendez (1997,2003,2009b). 4. En un trabajo reciente, Kabatek (2006) sefiala el hecho dc quc 10s discursos generados sobre las lenguas, tanta cn el seno de la ciencia como en otros ambitos dc la sociedad, se convierten en tradiciones ~netadiscursivas camces de ser a~licadas y extendidas a otras si-a- ciones diferentes de aquellas en las que se creaian. La historia reciente sobre la situaci6n lingiiistica peninsular es buena muestra de ello. A partir del llamado periodo de transici611, 10s debates sobre la articulation ienguapt-opio /lengua comdn delEstado toma otra deriva y se articula coma modaiidadprqpio/lengua estdndor can 10s efectos sociales que ello puede llevar consiga. Basta con repasar todo lo que, desde diferentes sectares, se ha escri- to, por ejemplo, sobre la sihaci6n del asturiano, el entremefio, el andaluz o el murciano. La prensa puede ser un buen espeja para analizai el filtrado y reflejo social de estas cucstiones (para 21 Ca50 del andaluz, "ease Mender 1997 y 2003).
Modelos idiomaticos, codificacion de usos v vrescrivtivismo 113 a procesos de eluboracidn e instrumentacidn de una variedad formal de la lengua no estin implicados propiamente hechos intralinguisticos, sino sociales (seleccion de determinados usos o variedades de una lengua historica, juicios evaluativos concomitantes, valor simbdlico que suele adquirir la variedad seleccionada, por estar asociada a las caracteristicas sociopoliticas, economicas y culturales del grupo de hablantes que la utiliza, etc.)'; por eso, como ha sido seiialado, 10s discursos que tratan sobre las lenguas de Espaiia (o el estatus de las variedades) no siempre son constatativos (no describen realidades linguisticas) sino performativos (en cuanto que crean hechos que sirven para marcar solidaridades con respecto a la identidad local o con respecto a lo global y universal) (Kabatek 2007, Woolard 2007). Y asi es como la "palabra de experto" aparece en la corriente discursiva (mediatica o no) que constituyen 10s discursos de planificacion linguistica o 10s que tratan las relaciones entre la lengua estindar y las variedades dialectales del espaiiol. En este trabajo se intentara un acercamiento descriptivo a los conceptos de modelo idiomiitico, codlficacidn de usos y prescrlptivismo implicados en el estatus de las variedades del espaiiol y en el cornportamiento sociolingiiistico de Ins hablantes. 2. La denominacion del modelo idiomatic0 No se trata de volver aqui sobre la vieja cuestion de como designar a la lengua que hahlamos, si castellano o espaiiol, nombres con idkntica extensidn designativa, per0 distinta intensidn significativa que representan una vision interesada de 5. De hecho, 10s procesos de conformaci6n de modelas idiomilicos de una sociedad se en- Igualmente se habla de una "ideologia de la estandarizaci6nS (Milroy & Milroy 1985: 22- 23). Hay quienes seiialan los beneficios de la convergencia hacia un modelo constituido que reduce la variaci6n y ofrece, a cambia, garantias de estabilidad para la unidad de un idioms; mientras otros hablan de injerencia de grupos de piesi6n elitistas, que de forma arbitraria y externa a1 ser dc la lengua, "imponen" y "promueven a1 rango de estindar" una variedad como modela supuestamente "neutron (Conde Silvestre 2007: 312). Es decir, la existencia de un estjndar siempre lleva consigo un cierto tip" de reacci6n social como consecuencia: por un lado, de la prescripcihn nomativa y, por otro, de la depreciacion de otras variedades de la lengua (calificadas, por referencia a 61, negativarnente como no-estdnda- res a subestdndares), al margen de que pueda ser calificada de "patol6gica" porque se canforma en "ausencia de diversidad" (Hudson 1981: 44).
114 Elena Mendez Garcia de Paredes cada hablante en relacion a la lengua que habla6; sino de las denoniinaciones que se han propuesto para referirse a esta variedad de lengua elaborada y modklica que actha como una fuerza modeladora y tiende a igualar o nivelar los usos de 10s hablantes dentro de una lengua histbrica, pues cada una de ellas, en cuanto formas designativas, ya son un sintoma de la orientation ideologica de los discursos. Algunas son claramente inapropiadas, otras ambiguas, otras pretendidamente neutras sin llegar a conseguir con plenitud esta neutralidad. 2.1. En primer lugar, se puede considerar la denomination de lenguu oficial, pero es un nombre ambiguo e inapropiado. Es ambiguo por su polisemia, pues por una lado designa a la lengua por la que se rige la vida politica y administrativa de un pueblo, esto es, la lengua en la que se redactan y promulgan las leyes que regulan la vida de un Estado7; y por otro, supone un estilo de lengua, el de la administration y el de la vida politica y juridica, que se deja traslucir en todos 10s textos redactados por las distintas fuentes de caracter oficial (uso que para muchos ya es lengua especial). Es inapropiado, porque el hecho de que sea la lengua del Estado no Ileva aparejada su total nonnalizaci6n y su completa estandarizacibn (el caso de la lengua vasca, lengua oficial en su temtorio aunque la oficialidad sea compartida- seria un ejemplo de esto). Ademis, sobre las lenguus oficzales pueden operar fuerzas politicas de naturaleza contraria, de forma que unas veces se promueve una determinada lengua al estatuto de oficialidad y otras veces se desplaza (el caso del espafiol y el ing1P.s en el Estado Libre Asociado de Puerto Rico puede ser un buen ejemplo de ello). 2.2. El nombre de lengua nacional responde a varios motivos: uno, porque su promoci6n y ensefianza se constituye en una empresa para cada nacion; otro, porque es hto de una planificacion lingiiistica por pane de 10s estados, pero tambien, y sobre 6. A. Alonsa ya lo seiialh magistralmente: "Coma la significacihn de una palabra no consiste mclusiva~nente en la designaci6n del objeto significado, sino que incluye la perspectiva inteiesada con que el objeto es considerado y vivida. bien podriamas decir que, en estricto sentido, los nombres de nuestro idioms tienen significaciones distintas. Castellano y espaiial nombran un misma objeto con perspectivas diferentes. Y aun en el correr de la histaria, la visihn subietiva aue acornoafla a cada nambre ha ido cambianda [...I La historia es~iri- . . lual de estas nombres no es mis que la enredada hisloria de 10s sentimientos y de 10s anhelos de la fantasia y de los ilnpulsos activos nuestros y de nuestros antepasados IingSisticos con relacihn a1 idiama comlin" (Alonso 1943: 142-143). 7. Segiin una sentencia del Tribunal Conslitucional: "Es oficial una lengua, independientemente de su realidad y peso como lengua social, cuanda es reconocidapor los poderes phblicos como media normal de comunicacihn en y entre ellos yen su relaci6n con 10s sujetos privados con plena valider y efectos juridicos" (Gonziler 0116 1995: 38).
Modelos idiomiticos, codificacion de usos y prescriptivis~no 115 todo, porque cumple dos hnciones complementarias (o mejor dicho, dos aspectos complementaries de la misma funcion), con frecuencia acompaiiadas de una fuerte carga emocional (que se activa cuando un conflict0 real o pretendido afecta a la comunidad hahlante 4allardo 1978-): una funcion separadora, pues el contraste con otras comunidades de lengua diferente favorece la identidad colectiva de un "pueblo" (de ahi la lengua como hecho dgerencial de los nacionalismos), y una funcion un$cadora, o de cohesion de 10s hahlantes, pues se entiende que anula o neutraliza las diferencias lectales propias de cada uno de ellos y fomenta su participacion en asuntos de trascendencia (Gallardo 1978, Wagner 1983, Hernandez Alonso 1993 y Torrejon 1993). Como es la variedad de lengua que permite la hncion de participacion en empresas de mayor envergadura, es tambien la lengua a la que se traducen las aportaciones que a la vida colectiva han hecho otras naciones con lenguas diferentes, con lo que desarrolla un proceso de intelectualizacidn y maduracion expresiva. Pese a todo, tampoco este nombre es adecuado pues tiende a introducir en lo lingiiistico el concept0 de territorialidad que ni es una necesidad historica, ni implica necesariamente la continuidad de una lengua en un determinado temtorio (Kahatek 2007). Nacion y lengua son dos realidades de distinta naturaleza que no tienen por que recuhrirse mutuamente, coma lo pmeba el que en una naci6n puedan convivir varias lenguas mferentes y el que una mislna lengua sea signo de identidad colectiva de varias naciones8. 2.3. Tampoco resultan totalmente adecuados 10s nomhres de lengua cornling o lengua general. Es cierto que puede entenderse como comun porque neutraliza 10s rasgos diastraticos y diatopicos y porque su elahoracion la constituye como una lengua relativamente homogCnea (actua, pues, como marco de referencia de 8. Pese a ello, coma seiiala Torrejdn (1993), dentro de una lengua ampliamellte extendidapar el munda. como lo es la esoaiiola. Las nomas cultas de cada naci6n culnolen la funci6n separadara de la que sc ha hablado. De ahi qoe una correcta planificaci6n lingiiistica deba promover un ideal de lengua que este en consanancia can esas nomas cultas nacionales, porque en caso contraiio es diticil que esc ideal arvaigue en la comunidad, pues se siente muy leiano e inalcanzable y se cone el peligro dc que la comunidad desestime su cultiva . . ~ - (Candia 1983: 117-128). 9. Coseriu (1990: 56 v ss.) distineue como diferentes vrados de abstraccibn la lenplm comun , , y la lengua 'empiar. Esta tiltirna, segtin PI, sepromueve como ejemplaridad porque la lengua comhn, que virtualmenre deberia ser unitaria, no escapa a los fraccionamielltos diastrAticos y diatopicos. Par eslarazdn, parecc preferible pensar que la lengua ejernplai, como modelo de lengua ideal, tiende a ahormar la lengua camtin. La ejemplar es la fuerza aglotinante que se manifiesta en la abstracci6n iengun comrin. Sin embargo, el hecho de que en una leneua como el cs~aiiol wedan existir eiemalaridades nacionales diferentes se rdeia - . . -. en la lengua comb quc se presenta fragmentada.
Ilh Elena Mendez Garcia de Paredes una lengua historica), pero no siempre es comun a todos 10s hablantes, pues su disponibilidady acceso no son equilibrados. De ahi que su difusion y arraigo se haya sentido siempre una tarea de Estado, en el seutido de que los objetivos de la nivelacion lingiiistica (la propiedad de urbanizacirin) solo se consiguen con una politica lingiiistica reflexiva, seria, coherente, cnya acci6n se manifiesta formalmente en la enseiianza e informalmente en 10s medios de comunicaciou social. Con la consecuci6n de esos objetivos, todavia hoy muy lejanos, sf serian viables y apropiados los nombres de comun y general. Pero mientras todos 10s usuanos no accedan en igualdad de condiciones a esa lengua modelo, 10s nombres se vuelven opacos e imprecisos porque lo que presuntamente se califica de comun es brecha para acentuar aun mas las difereucias sociales. De ahi las criticas continuas a la norma lingiiistica y la acusacibn de que la lengua estandar sea elitista. 2.4. Es totalmente inapropiado el nombre de lengua correcta que suelen emplear quienes con una actitud "purista" confunden 10s planos lingiiisticos y tienden a ver 10s procesos de description y codlficacion gramatical o Ikxica de ciertos usos formales de la lengua escrita como la "lengua toda", la lengua por antonomasia (de la cual se babla, ademas, como una ahstraccion que nadie realmente posee). Se interpreta, asi, la norma codificada como zma verdadera normaprescriptiva y se generan valoraciones en los hablantes que tienden a considerarla corno el unico modelo de correccion e, incluso, como la unica realization de lengua posible. La codification achia en cierto sentido como un rnecanismo de comprobacion de 10s usos: si estan reflejados en 10s tratados gramaticales se juzgan correctos, y en caso contrario, incorrectos"'. Sin embargo, una lengua no puede ser nunca correcta o incorrecta, pues tal juicio noes aplicable a1 sistema, sino solo a1 hablar, y cada hablar tiene su propia correccion, puesto que remite siempre a una cierta tradition idiomatica con la que pretende corresponderse (Coseriu 1990). Por eso mismo, la existencia de un determinado modelo idiomatico nunca puede servir de pauta de correccion para modos de hablar que tienen como referencia otro ideal de lengua". La correccion, pues, no es nunca cualidad de la lengua estindar, sus pro- 10. "Ninguna otra variedad tiene los recursos y el prestigio del estindar escrito. El hecho de que exista coma un objeto descrito en 10s libras de gramitica produce la idea de que es; de alguna manera, la lengua 'verdadera' y 'legitima', y que las otras variedades son versiancs degeneradas o corruptas de ella [incluso se lrs niega la existencia]. Pero se trata de una realidad 'falsa', pioducto de una abra de ingenieria lingiiistica canscientemente planificada" (Romaine 1996: 109). 11. Na sirve de pauta de correcci6n para otras normas objetivas, pero si actiia como punta de refcrencia can respecto al cual se definen en lingiiistica las variedades lectales como marcadas diatdpica, diastiitica o diafisicamente (Simone 1997; KochIOesterreicher 2007).
Modelos idiomaticos, codificaci6n dc usos v prescriptivisn~o 117 piedades son okras: bien de tipo estsuctural (intelectualizacion y estabilidad flexible), hien de tipo cultural (arraigo y urbanizacion) (Hangen 1974, Gallardo 1978, Wagner 1983, Hernandez Alonso 1993 y Torrejbn 1993). 2.5. El nombre de lengua culta hace referencia a la sedimentaci6n y decantacion de 10s usos lingiiisticos en las situaciones formales que son propias de lo que se conoce como distancia comunicativa, pues tales usos se han fijado historicamente en los procesos de escritura. Se refiere, asimismo, a Ins criterios esti~nativos de selecci6n que operan historicamente en la descripcion y codificacion de las lenguas, conjugados, en ocasiones, con algun tipo de ideal geografico. Es la lengua de los "varones doctos", como queria Nebrija, menos diversificada en lo lectal porque viene ahomada por Ins modelos literarios, por la lengua escrita literaria". No conviene del todo este nombre, porque puede parecer demasiado unida a la idea de que la codificacion traditional de tal variedad esta alejada de la lengua viva, hablada, de manera que estsucturas lingiiisticas propias de la inmediatez de lo oral se pueden sentir extrafias o apastadas de lo que se entiende por "culto", pese a que son normales tambien en estos hahlantes, pues se corresponden con universales lingiiisticos de la inmediatez. 2.6. El nombre de estundar, aplicado a la lengua, lengua esfdndar, se generalizo desde fines del siglo XVIII para referirse a una variedad del ingles (.standard) usada por la gente culta, y tiene la ventaja de que no esta tan ideolbgicamente orientado como Ins anteriores. Ademas, encierra ciesto sentido de no~malidad sin connotaciones de correccibn, ni valoraciones sobre "el bien y el ma1 intrinsecos" (GarvinIMathiot 1974: 303). Se define como "la forma codificada de un idioma que es aceptada y sirve de modelo a una comunidad relativamente grande" (Ibid. 305). Segun esto, rasgo esencial es su codificacidn consciente y explicita, que tiende a reducir 10s modelos existentes y a unificarlos para permitir su intercam- 12. "El lnateiial que he ulilirado rs exclusivamcntc literaria. Pocas veces he mancjado tcstimonios orales. Este hecho had pens=, prohahlelnente que me alejo de la fuente viva del decir y que mi Gramitica toma una orientaci6n filol6gica mhs que linguislica. Es posihle que asi sea. I..] Rchtiyo, por atra parte, la anotaci6n de 10s hechos mis aberrantes de lanorma camtin, especiaimcntc en la fanetica y en la moifalogia, [...I Pero no debe perderse de vista que mi objetivo es el espaiiol comlin, cl espaiiol cuidado que habian las gcntcs cultas v universitarias de Madrid. Y entre ese esaaiiol hablado v literano no existe. sobre toda m nuestios dias, una distancia considerable. Las diferencias son mjs de lexica que de grain&- tica"(FernhdezRamirez [I9511 1985: 307-308). "En tado caso se ha apoyado la desciipci6n en la autoridad de escritoies daminanterncnte peninsulares, que escribieron a finales del siglo pasada a en el sigh xlx hasta nuesnos dias" (AlcinalBlecua 1975:ll).
118 Elena Mendez Garcia de Paredes biabilidad y su utilizaci6n precisa y especifica como instmmento de comunicacion. Parecida, es la definicidn de Romaine: Variedad altamente codificada que ha recihido el grado de desarrollo y elahoracihn necesario para servir a una amplia gama de funciones. PI proceso de normalizacion convierte a una variedad en estandar fijando y regulando su ortografia, morfologia, sintaxis, etc., por medio de diccionarios y gramaticas, que sirven como autoridad en la enseiianza prescriptiva de nalivos y extranjeros. La normaliracion no es una propiedad inherente, sino una caracterislica adquirida, o mejor, deliberada y artificialmente impuesta. Las lenguas estindar no surgen en el transcurso de una evolnci6n linguislica "natural" ni nacen a la existencia de repente, sino que son creadas mediante planificaci6n consciente y deliherada (1996: 107). No obstante, alnbas definiciones tienden a subrayar mb bien el punto final de un largo proceso de la conformaci6n de 10s estandares, la codificacidn (y como consecuencia de ella, el efecto modelador y la aceptacibn que ejerce sobre los usos lingiiisticos), y marginan el caracter historic0 del proceso por el cual un determinado uso lingiiistico devieue modelo idiomatic0 y se convierte en estandar (Romaine alude a que es una constmccion al margen de 10s procesos naturales de ca~nbio lingiiistico). Desvinculan por tanto todo este proceso de aspectos anbopol6gicos y universales del lenguaje: por ejemplo, los que se relacionan con las circunstancias comunicativas relevantes que determinan lo que se ha descri- to como el continuum conceptional oralidad / escritz~ra(lidad), el cual se sustenta en la articulacibn de diferentes parametros de caracter gradual que determinan las estrategias de verhaliracion de 10s bablantes entre los dos polos de ese continuo: el polo de la inmediatez y el polo de la distancia (KochIOesterreicher). Los estandares son lengua de la distancia, caracterizada por "una expresion libre de vacilaciones [estandar], lkxico-semanticamente precisa y sintacticamente integrada [que] es particularmente apta para la verbalization de estados de cosas complejos" (I<och/ Oesterreicher 2007: 379), de ahi queen su conformacion ejerza una fuerza estructurante la lengua escrita. Lengua que, por otro lado, es la que hasta hace poco ha permitido la fijacion de 10s productos del hablar y su reflexion metalinguistica y gramatical, esto es, el tipo de lengua que facilita la tarea de codificacion. 2.7. Obo de 10s nombres que pueden altemar con el de estindar es el de lengua ejemplar que propone Coseriu (1990: 57-61) y que sf subraya, como se veramas adelante, el caracter historic0 de conformacion de tal variedad: un ideal de lengua que se constituye dentro de la lengua connin y achia por encima de ella, convirtikndose en su norma ideal. No obstante, la diferencia con respecto a lengz~a
Modelos idiomiticos. codification de usos v orescri~tivismo 125 tura por una comunidad solia venir acompafiado de su explotacion como medio (preferido) de comunicacidn de la literatura, maximo exponente de la expresian idiomaticaZ7. De este modo, el prestigio que la sociedad conferia a estos productos artisticos se trasladaba a1 mod0 de representacion y de organizacion de 10s mensajes, hasta el punto de convertirse en referencia de 10s usos de una parte de la s~ciedad'~. No hay que perder de vista que hasta hoy la historia de una leugua y de su codificacion es la historia de su lengua escrita literaria, y no hapretendido ser lade la lengua cotidiana usada por 10s hablantes en sus practicas comunicativas, aunque implicitamente se hayan identificado ambas. Toda codificaciirn de una tradicion idiomatica con ohjetivos didacticos es de tip0 nonnativo (vid sz~pra). La fijacion se entiende como una verdadera normaprescriptiva porque se presenta como regular y completa; de este modo, 10s hablantes que la aprenden sienten esa lengua como la linica y la corrects, aunque seria, quiza, interesante conseguir que no lo hicieran. La vieja idea, todavia presente en el imaginario colectivo, de que el tiempo acaba degradando una ler~gua por el nlal uso de sus hablantes ha impedido delimitar bien 10s planos a 10s que deben referirse 10s conceptos de uso normativo y correction. Como se sabe, el "purismo" lingiiistico 10s identifica y tiende a preservar el uso normativo (lo codificado) aun a costa de otras tradiciones idiomaticas, de otras variedades no normativas. Por su parte, 10s detractores del estindar, para quienes las diferentes variedades de una lengua deberian estar en pie de igualdad con 61, critican la actividad gramatical (o mejor dicho, la constante instrumentacidn de la labor del gramatico) por estar, seghn se dice, al servicio del mantenimiento e imposiciOn de una variedad muy elaborada, con un origen geografico determinado y un empleo sectorial elitista (clasista) que se intenta disimular a toda costa, "fingi6ndoseX que es la hicay verdadera lengua para legitimar el poder social de un grupo (el que la posee) sobre otros (que no la poseen). La codificacidn de esta sola variedad excluye a las otras como si el resto de 10s usos no pudieran describirse o fueran inferiores terminas de dependencia, aunque estt camprobado que la existencia de escritura en unacolnunidad ahorma e influye en Ins modos de su oralidad, la cual se configura de forma muy distinta a la orolidadprimaria de las comunidades sin escritura (Ong [I9871 1996). 27. La escritura como consignacihn de la palabra en el espacio da una patencialidad ililnitada al lenguaje (Ong [I9871 1996: 17). 28. La lengua escrita literariafiib los usos eiemplares de las lenguas occidentales, los cuales se - . . tamaron m cuenta para prescribir narmas de actuaci6n lingiiistica. En algunos casos, hasta la~ranunciacihn se vio determinadaoar el orestieio de la escrito. como sabe~nos oar 10s intentas escalares, ya en desuso, de diferenciar la pronunciacihn de "b" y "v" o de "s" y "c" o "z", de "II" y de "y", en zonas seseantes o yeistas, por ejemplo.
126 Elena Mender Garcia de Paredes (Moreno Cahrera 2000, 2008)29. Quienes piensan asi no parecen reconocer que sus planteamientos pasan por alto las practicas comunicativas y las tradiciones discursivas en las que se decanta y a las qne sirve este tipo de lengua, esto es, minimizan la importancia de los procesos de elaboracibn intensiva y extensiva que conlleva, y que estin basados en las practicas de escritura3'. La critica lingiiistica de la norma no parece entender que "las condiciones comuuicativas de la distancia son irrescindihles, pues las estructuras de verhalizacion relacionadas con ellas presentan un potencial civilizador y emancipador irrenunciahle" (I<och/ Oesterreicher 2007: 375). 5. Los retos de la codificacion del espafiol. Lopanhispdnico y el pluricentrismo3' Es un hecho constatado -que conviene reiterarque los procesos de intelectualizacion y de elaboracibn intensiva decantados en una determinada variedad de lengua no estin condicionados por sus especiales propiedades inherentes: nada hay en la arquitectura lingiiistica de una determinada variedad que de antemano la haga preferihle a otra, sino que son razones diversas (demograficas o de prestigio social o de otro tipo) las que determinan ese paso de una variedad de habla a la escritura que inicia el largo proceso de estandarizaci6n o seleccibn de variantes en contienda: Las razones de la preferencia de la cancilleria por el castellano como modalidad vemacula son diversas: por un lado, esti el hecho aludido de que Femando 111 rue rey de Castilla antes que rey de Le6n y de que para entonces la cancilleria castellana ya habia introducido la novedad de escribir en lengua vulgar de su reino. Este avance cultural no surgia de la nada, sino que fue consecrtencia del desarroilo que en ciertas di6cesis y centros monasticos castellanos habia experimentado la representacihn grifica de la lengua hablada desde tiempo atras. Por otra parie, no hay que olvidar que la u1i6n de 10s reinos 29. El resultado de estos planteamientos tehricas es que cuando trascienden de lareflexi6n ciitica de los cientificos a la praxis social se observa una tendencia a la desestandarizaci6n y se produce un fenhmeno de ~lirtilingiiismo (propio de la postmodernidad): las hablas locales oermean la lengua de la distancia v se debilitan las fianteras orooias de 10s imbitos dia- . . fisicos, elreaistro papular se infiltra en el culto, lo coloquial en lo formal y la hablado en lo . .. escrito. Se origina lo que algunos han llamado "la rebelihn de las masas" (Simone 2006). 30. "Ouienes saben leer v escribir se convierten en una minoria ooderosa aue trata de imvonei sus normas lingiiisticas a 10s demis" (Romaine 1996: 112). 3 I. Cuando ya estabaredactado este trabajo recibi el articulo de Rivarola (2006).
Modelos idiomaticos, codilicaci6n de usos y prescriptivismo unplico el asentimiento de la noblera y de la iglesia de Leon a la autoridad del rey castellano. Pcro, sobre todo, el castellano Sue la lengua preierida paralas prhcticas juridicas y administrativas concemientes al conjunto del seRorio caslellano-leones porque ya desde aiios atrh, desde mediados del siglo XI, a1 menos, Castilla era el reino de mas peso demografico, de mayor extension territorial y can una economia mis pujante [..I Gracias a la prhclica cancilleresca alfonsi, durante treinta aiios largos el castellano fue diseminando a lo largo y ancho del reino en infinidad de documentos que defacto lo proponian como modelo de lcngua escrita por encima de las demas modalidades lingiiisticas del reino. La perception del nilido contraste exislente entre las vacilaciones lingiiisticas de los diplomas de Fernando I11 y la coherente seguridad de la coleccion documental de su hijo explica que desde antiguo se atribuyera, no sin raz6n, al rcy Sabio la responsabilidad de la iniciativa (Femjndez Ord66er 2004: 384-385) Esta larga cita puede servir para ilustrar el comienzo del ser de 10s idiomas que pasan a la escritusa y se desarrollan vinculados a determinadas tradiciones discursivas, de manera que, aun estando sometidos a mecanismos conscientes de instmmentacibn y elahoracion para hacer estas lenguas relativamente estables y permanentes necesitan tener arraign social y aceptacibn en la comunidad idiomatica, por ello deben estar en coi~sonancia con lo que es el modo de ser habitual de una lengua y deben integrar la variacibn. Asi, lo que se ha descrito como "historia del espaiiol" es la historia de un tip0 de espafiol, el escrito, la historia de un estandar, y como se ve par la historia de la lengua este estandar tamhiin ha estado sometido a cambio por la coexistencia de variantes propias de una comunidad no homogenea y par el hecho de que continuamente se den tensiones entre la lengua escrita y la lengua hablada3'. Entre las deformaciones de 10s lingiiistas esta, ya se ha dicho, la forma expositiva que puede adoptar la codificacibn y que, segun se seiiala, es inherente a la presentacibn de 10s estandares. En el caso del espaiiol es lo que se ha denominado "ideologia del universalismo lingiiistico" tantas veces denunciado (en un principio por Montes Giraldo 1980, y modemamente por Del ValleIStheeman 2004, Del Valle 2007, Moreno Cahrera 2008): Este pretendido universalismo de la lengua literaria culta ha marcado su huella en la gramitica tradicional y en 10s estudios lingiiisticos y filolirgicos. Asi, de la gramhtica de las "lenguas" cl.kicas, fundadas evidentemente sobre el dialect0 literario, a la gra- 32. La lengua escritaaclira sobre las lenguas como unacapa de hielo que impide ver el fluir y el dinamismo de la Lengua histhrica, hasta el punto de que s610 hemos sida capaces de observar el cambia en las lenguas cuando 6ste se terminareflejando en la lengua cscrita.
128 Elena Mtnder Garcia de Paredes matica de las lenguas modemas y aun ala lingiiistica con las leyes foneticas sin excepci6n, el estructuralismo con su concepci6n del sistema rigido y unico y el transfonnacionalismo con su coniianza en el hablante ideal, se ha mantenido la ficci6n de que la descripci6n de vnaparte de un sistema lingiiistico, asi sea una pate muy importante, es una descripcion vilida del conjunto total (Montes Giraldo 1980: 240). En cuanto a partir de nonnas consuetudinarias de un dialecto dado en un lugar y tpoca dados se extrae una norma que se trala de imponer a todo el complejo lingiiistico como leyes validas de la "lengua", no de un dialecto particular. No importa que este dialecto no sea estrictamente el de un lugar concreto, sino una mezcla especial de la nonna consuetudinaria real de un dialecto territorial con el dialecto literario basado en aquel. [...I Esta conception de la nonnatividad en la lengua hace crisis y comienza a imponerse una normatividad que ya no es la exclusiva del dialecto otrora central y dominante (Montes Giraldo 1980: 252-253). Si bien, el denunciado efectoperhrbador de la norma codificadano solo es produc- to de la presentacion expositiva que hasta abora se ha venido realizando, pues ha tenido su fimdamento tambien en un cierto fatalismo con que en epoca de crisis se percibio el futuro del espaiiol. La independencia de las naciones americanas a comienzos del siglo rn, que supuso la fragmentation de la unidad de la corona espaiiola en varios Estados mayores y menores de consecuencias politicas inmedialas, afecto tambien a las actitudes lingiiisticas de los hablantes de los nuevos paises americanos". Se produjeron tendencias lingiiisticas disgregadoras que implicaban una consciente hostilidad hacia Espafia, y las continuas guerras entre naciones vecinas (entre Chile, Peni y Bolivia o entre Chile y Argentina) supusieron una alarma para muchos eruditos de uno y otro lado del Atlantico, temerosos de que se cumpliera para el espaiiol la misma kagmentacion que se habia dado en el latin y que tiempo atras se habia reflejado en la conocida ease de Puigblanch: Los espafioles americanos si dan todo el valor que dar se debe a la uniformidad del lenguaje en ambos hemisferios, han de hacer el sacnficio de atenerse, como acentro de uniclad, al de Castilla, que le dio el ser y el nombre (ApudRosenblat [I 9691 1990: 236)". 33. %as la independencia, las nuevas Rephblicas se concibieron como Estadas nacianales sephn el modelo europeo y pensaron en defrnirse en oposici6n tanto respecto de Espaiia como respecto de Ins vecinos inmediatos. Y asi, "junto a la administraci611, la escuela y el ejdrci- to propio pertenece a las instancias de identificaci6n del Estada nacional tambiCn la lengua prapia. Entances hablar Pa lzngua de la antigua potencia colonial pudo scntirse corn" UL d6 . . , ,, Gnitarte (1991), y en este mismo volurnen M. Guzmjn. 34. Semejanle postura opera en algunos acad6micos. Son famosas las palabras de Cotarelo y Mori en las que se defiende la tutela de Espaiia y particulannente Castilla en el idioma:
Modelos idiomiticos, codificacirin de usos y prescriptivismo 129 El monocentrismo lingiiistico de base castellana se iba afianzando como un medin de evitar la tan temida fragmentation: iCual sera la nonna a que todos hayamos de sujetarnos? Ya que la razon no lo pidiera, lanecesidadnos forraria a tomar por dechado de nuestra lengua a lade Castilla, donde nacio, y, llevando sunombre, crecio y se ilustro con el cultivo de eminentisimos escritores, envidia de las uaciones extraiias y encanto de todo el mundo; tipo unico reconocido entre 10s pueblos civilizados, a que debe atenerse quien desee ser entendido y estimado entre ellos (Cuervo 1954: 6y5. El propio Bello, autor de la primera Gramatica "destinada al uso de Ins hablantes americanos", alerta en el "Pr610gon sobre la posibilidad de que Ins distintos hAbitos contaminados por estructuras forheas conviertan el idioma en "una multitud de dialectos irregulares, licenciosos y barbaros; embriones de idiomas futuros, que durante una larga elaboraci6n reproducirian en America lo que fue la Europa en el tenebroso periodo de la compcion del Latin": No se crea que recomendando la consenracion del castellano sea mi Animo tachar de vicioso y espurio todo lo que es peculiar de 10s americanos: Hay locuciones castiras queen la Peninsula pasan hoy por anticuadas y que subsisten tradicionalmente en Hispanoamirica ipor qui proscribirlas? Si segiin la practica general de los americanos es mas analogica la conjugaci6n de algiin verbo, ipor qu6 razh hemos de prefenr la que caprichosamente haya prevalecido en Castilla'! Si de raices castellanas hemos formado vocablos nuevos, seghn los procederes ordinarios de derivacion que el castellano reconoce, y de que se ha servido y se siwe continuamente para aumentar su caudal, iqu6 motivos hay para quue nos avergoncemos de usarlos'? Chile y Venezuela lienen tanto derecho como Aragon y Andalucia para que se toleren sus accidentales divergencias, cuando las patrocina la costumbre uniforme y ant8ntica de la gente educada (Bello [I8471 1988: 160)j6. "Unidad que debe ser fomulada por Espaiia, no porque nosotros hablemas achlalmentc mejor que 10s americanos, sino porque en Espaiia esti el tesaro, lamina, la cantera que conserva para el idioma 10s elementos primarios de firmera indestructible [...]; en Espaiia esti nuestra vastisima y antigua literatura; a Espaiia pertcnecen Cervantes y Lope [...I; en Espa- Ra esti el pueblo castellano, quc retienc en sus viejas aldeas vocrs y giros anteriores al descubrimienta de AmCrica. Y iqu6 mejor abolengo pueden desear los que alfin y al cabo, son nuestro hijos?" (Fries 1989: 17 1). 35. No abstante: "Cuando los espaiioles consewan fielmente el tipa traditional, su autoridad cs la raz6n misma; cuando los americanas la conservamos y 10s espaiioles se aparlan de 41, bien uodemos llamarlas al arden v no mudar nucstros usos. Si el benericio es comh. comlin ha de ser el esfuerzo" (Cuerva 1954: 6). 36. "Pareceri alynas veces que se ha11 acumulado profusamente los ejemplos; pero s61a se ha hecho cuanda se tralaba de oponer la prktica de escritares acreditadas a novcdades
130 Elena Mkndez Garcia de Paredes Disipados estos temores, se observa desde hace decadas una tendencia a dar cabida a la tradici6n idiomatica de las distintas naciones que hablan espaiiol para que la norma lingiiistica no sea monocentrica, sino pluric6ntrica: Yo estoy sincerisimamente convencido de que toda accion rectora del fiituro de nuestra lengua tiene que hacerse con absoluto respeto alas variedades nacionales tal como las usan 10s hahlantes cultos [...I Creo, pues, qne deben respetarse las variedades nacionales, que en el estado actual de la lengua no dificultan (o en el pear de los casos, no dificultan gravemente) la comunicacion idiomatica (Alonso 1964: 26 1 ). De manera que a una realidad lingiiistica pluricPntrica le corresponda tambikn una codificacion de este tipo (aunque sea dificil una total simetria y pueda estudiarse algun tip0 de jerarquizacibn, Oesterreicher 2002,2006a, 2006b, Lebsanfi 2007). Solo queda, pues, integrar el concepto de pluricentrismo en la codificaci6n de la lengua dentro de una politica lingiiistica de caracter panhispanico. La primera piedra de este nuevo edificio de codificacion lingiiistica del espaiiol ha sido el Diccionariopanhlsprjnico de dudus (2005), empresa llevada a cabo por la Real Academia Esp~ola y la Asociaci6n de Academias de la Lengua Espafiola. Y en proceso de elaboracion esta una Gramatica normativa tambikn de caracter panhispanico, pues como la propia RAE afirma: Se consideran plcnamente legitimos 10s diferentes usos de las regiones lingiiisticas, con la iinica condici6n de que est6n generalizados entre 10s hablantes cultos de su Brea y no suponga~ unaruphua del sistema en su conjunto, esto es, queponga enpeligro su unidad (www.rae.es). No obstaute, pese a 10s nuevos planteamientos, el concepto de poli- o pluricentrismo no esti evento de problemas si lo contemplamos en el ambito de una codificacion con intereses normativos (pero tambikn cuando son simplemente descriptivos), pues a la codificacion de una realidad pluricentrica no puede exigirsele precisibn ni absoluto rigor, seria una quimera inalcanzable. iCuantos centros deben reconocerse y en fi~ncibn de quP parametros'? iQne papel van a jugar el peso econ~imico, 10s factores demogrficos o de otro tipo? iSe van a tener en cuenla ta~nbiPn otros centros dentro del propio espaiiol europeo? LA qu6 usos lingiiisticos y tradiciones discursivas se va a atender para la codificacibn: a los usos de la distancia (ahom~ados por la lengua escrita), a 10s de la inmediatez coloquial, a viciosas, a de discutii puntos controvertidas, o de explicar ciertos pracederes de la lengua a que creia no haberse prestado atenci6n hasta ahora" (Bello [I 8471 1988: 158-159).
Modelos idiomAticos, codificaci6n de usos y prescriptivismo 131 ambos"?, en este caso, iquC papel van a jugar las otras variedades del espaiiol? No menos interesante sera observar si cambia la actitud de ciertos hablantes hacia la norma (y si se despoja de sus connotaciones negativas) y quC repercusion tendran esos nuevos centros irradiadores de norma lingiiistica en la lengua de Ins medios de comunicaci6n o en la conformacion de un espaiiol neutro (otro estandar no europeo) que se ponga a1 servicio de la industria ~nediitica'~. Referencias bibliograficas Ar~ncos LLORACH, Emilio (1994): Gramdtica de la iengua espaRula. Madrid: Espasa- Calpe. ALCINA, JU~~BLECUA, Jose Manuel (1975): Gramdtica espariolo. Barcelona: Ariel. ALONSO, Amado (1943): Castellano, e~paiiol, idioma national. Buenos Aires: Losada. Alo~so, Dhmaso (1964): "Para evitar la diversificacion de nuestra lengua", en: Pre,~enfey &furo de la leng~~a erpaRo!a, 2. Madrid: OFINES, 259-268. ALYAR, Manuel (1 996): "Andaluz", en: Alvar, Manuel (dir): Manua! de dialectologia hispdnica. Barcelona: Ariel, 233-258. BE, I., Alan (1984): "Language style as audience desing", en: Language in Society, 13, 145-205. BFLLO, AndrGs ([I8471 1988): Guanzdfica de la lengua casfellana. Destinada a1 uso de 10s americanos. Con /as notas de Rufinv Jo,sd Cuervo. Estudio y edici6n de R. Trujilio. Madrid: Arco Libros. CANDIA, Luis (1983): "Sentido de una gramhtica nonnativa en una planificacion lingiiistica3',en: RLA,21, 117-128. C~momno CANO, Pedro (2007): "Formas de pronunciaci6n en Andalucia: modelos de referencia y evaluacion sociolingiiistica", en: Sociolingiiistica andaluza 15, 121-132. CHARA~EAU, Patrik (2003): El discuvro de la i~fovmacidn. La consfi.uccidn del espejo social Barcelona: Gedisa. CONDE SILVESTM, Juan Camilo (2007): Socioiingiiistica hisfdrica. Madrid: Gredos. COSERIU, Eugenio ([I9521 1973): "Sistema, norma y habla", en: Teoria del lenguaje y !ingiiisticagenrra!, 3.* ed. Madrid: Gredos. - (1981): "Los conceptos de 'dialecto', 'nivel' y 'estilo de lengua' y el sentido propio de la dialectologia", en: LingiiirficaEspaRola Actual, 3, 1-32. - (1990): "El espaiiol de America y la unidad del idioma", en: I Simposio de Filologla Iberoamericana. Zaragora: Libros Portico, 43-75. 37. ;,Hasta qo6 punto el modelo dr espacio variational, articulado giacias al confinuum concepcional inmediafez-disfancio coinunicativa (0,-olidad/escriairalidad, de KochlOesterreicher (2007) puede vertebra1 y guiar esta tarea de cadificacion polickntrica de la norma lingiiistica del espaiial? 38. Vease en este misrna valu~nen el trabaio de E. Bravo.
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