scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Y el refugio fue su escuela. Recordando al movimiento de mujeres guatemaltecas “Mamá Maquín”

Martínez Portilla, Isabel M.

Abstract

Hace casi dos décadas que una nueva organización de mujeres entró a formar parte del movimiento popular de Guatemala. Se trataba de un grupo, surgido más allá de las fronteras de este país, en el refugio de México donde, decenas de miles de guatemaltecos y guatemaltecas se vieron obligados a huir a principios de la década de los ochenta cuando la violencia y la muerte arrasaban sus aldeas. La organización “Mamá Maquín”, que tiene sus orígenes en la lucha cotidiana de las mujeres refugiadas por la sobrevivencia, llegó a convertirse en muy poco tiempo en un sólido movimiento, presente y visible en el retorno a Guatemala y una vez allí, crucial para el proceso de reconstrucción social de este país.

Full text

1 Y EL REFUGIO FUE SU ESCUELA. RECORDANDO A LA ORGANIZACIÓN DE MUJERES GUATEMALTECAS REFUGIADAS “MAMÁ MAQUÍN” Isabel Mª Martínez Portilla1 RESUMEN Hace casi dos décadas que una nueva organización de mujeres entró a formar parte del movimiento popular de Guatemala. Se trataba de un grupo, surgido más allá de las fronteras de este país, en el refugio de México donde, decenas de miles de guatemaltecos y guatemaltecas se vieron obligados a huir a principios de la década de los ochenta cuando la violencia y la muerte arrasaban sus aldeas. La organización “Mamá Maquín”, que tiene sus orígenes en la lucha cotidiana de las mujeres refugiadas por la sobrevivencia, llegó a convertirse en muy poco tiempo en un sólido movimiento, presente y visible en el retorno a Guatemala y una vez allí, crucial para el proceso de reconstrucción social de este país. Palabras clave Etnografía, Refugiados guatemaltecos, Estrategias de sobrevivencia, Movimientos de Mujeres, Desarrollo ABSTRACT Its' almost two decades ago that a new women organization went into the popular movement of Gatemala. This group was born beyong the borders of this country, under the protection of Mexico, where tens of thousands of guatemaltese were force to escape at the 1 Antropóloga. Profesora Titular en el Departamento de Antropología Social de la Universidad de Sevilla. ©Universitat de Barcelona 2 beginning of the 80s when violence and death swept their homes. The “Mamá Maquín” organization, that was originated in the everyday fight to survive of the refugee women, soon became in a strong movement, that was present and visible when they came back to Guatemala. Once there, it was crucial in the social reconstruction of the country. Key words: Ethnography – Guatemaltese refugees – Survival estrategies, Women Movement - Development El presente texto, además de mi modesta contribución a la conmemoración de los primeros veinte años de presencia editorial de Hojas de Warmi, pretende ser homenaje y recordatorio de una organización de mujeres, surgida en el difícil medio del refugio y que también pronto celebrará sus dos primeras décadas de existencia: la organización “Mamá Maquín” (MMQ) Un movimiento que tuve la oportunidad de conocer a finales de los años ochenta, cuando mi trabajo de campo entre los refugiados guatemaltecos asentados en Chiapas (México), me llevó hasta uno de los campamentos donde, de forma más activa, se estaba gestando esta “pequeña revolución”. Fue en esos momentos iniciales, en que todo eran ilusiones y proyectos de futuro, cuando el destino me ofreció la inmensa oportunidad de convivir, compartir, conversar y sobre todo, aprender hermosas lecciones de fuerza y esperanza de este grupo de mujeres. Por todo ello, recordarlas y/o darlas a conocer en esta publicación es para mí de gran importancia, más allá de lo profesional, como una muestra de agradecimiento personal. Hoy, tras todos estos años, vívidas las experiencias de la guerra, de la huida, del refugio y del retorno, estas mujeres (“las mamá maquín”) siguen luchando en Guatemala, practicando la gestión colectiva en lo cotidiano, construyendo espacios, tomando la palabra y creciendo....... ©Universitat de Barcelona 3 1. Antecedentes Desde los primeros momentos, al llegar a México buscando refugio,2 muchas mujeres guatemaltecas empezaron a jugar un papel novedoso con respecto al desarrollado en sus comunidades de origen. Un número importante de las mismas, llegaba encabezando sus familias, solas y sin esposos, por encontrarse éstos luchando o ya fallecidos. Familias además que, en no pocos casos, se veían aumentados por niños huérfanos de sus familiares, amigos o vecinos. Todas ellas por tanto, además de sufrir todos los problemas propios de la situación de refugio, carecían de la figura tradicional del varón, con todo lo que ello implicaba socialmente. Estas viudas y jefas de familia, recibieron ayuda preferente en los primeros momentos pero, una vez estabilizada la situación de los campamentos, se vieron obligadas a incorporarse al trabajo fuera del hogar, fundamentalmente a las labores agrícolas a jornal.3 La división del trabajo se encontraba muy marcada en sus comunidades de origen por lo que para ellas, fue muy difícil acceder a la dinámica económica impuesta por esta nueva situación. Tradicionalmente, en Guatemala, al hombre le correspondía todo lo relacionado con la milpa y el trabajo en tierras ajenas. La mujer por su parte, era la encargada de la esfera doméstica, el cuidado de los hijos, el huerto familiar y los animales domésticos. En lengua k'anjobal (lengua materna de la inmensa mayoría de las refugiadas guatemaltecas con los que conviví),...al hombre "Winak", se le denomina "Mulnaj Won" o trabajador de la tierra; la mujer "Ix", es "Inum no" o cuidadora de animales4. En los campamentos mexicanos, ellas seguían siendo cuidadoras de la esfera doméstica y los animales pero 2 Las primeras oleadas de refugiados guatemaltecos llegan a México a finales de 1981, manteniéndose un flujo constante hasta el año 1984 3 Trabajaban en las tierras de los propietarios mexicanos cercanas a sus campamentos y fundamentalmente, en temporadas de recogida y "tapizca", cuando no era suficiente con la mano de obra masculina habitual. 4 Hernández, Rosalva. Mecanismos de reproducción social y cultural de los indígenas kanjobales refugiados en Chiapas (México). INAH. México, 1988, pág. 142. ©Universitat de Barcelona 4 además, y sobre todo si eran viudas o jefas de familia con muchos hijos pequeños, también debían ser trabajadoras de la tierra. Esta situación no era del todo nueva para ellas ya que, en Guatemala, participaban habitualmente en el trabajo en tierras ajenas, sobre todo en las temporadas en que sus familias se desplazaban a las fincas; ahora bien, en esas ocasiones, y aunque trabajaban igual que sus padres y hermanos, recibían salarios mucho más bajos y, a pesar de colaborar en la economía familiar con su jornal, su situación era la de "miembro anónimo" de un grupo, en el cual no tenían capacidad de decisión ni representatividad alguna. Los hombres de sus familias eran los únicos encargados de las gestiones, y responsables últimos de las decisiones que afectaban a la unidad familiar. Ahora en el refugio, solas y con fuertes cargas familiares, éstas mujeres debían asumir nuevas responsabilidades, tomar importantes decisiones, vender su fuerza de trabajo, y luchar por la sobrevivencia doméstica adquiriendo así todo lo que, según su cultura tradicional, eran roles exclusivamente masculinos.5 Y fue en esa lucha por la sobrevivencia, como surgió en el año 1988 en el campamento de "Cieneguitas", en el estado de Chiapas (México), un grupo formado exclusivamente por mujeres. Se trataba de una asociación informal o grupo de ayuda mutua cuya meta inicial era la colaboración, no remunerada, de sus participantes en los servicios comunitarios. Entre las misiones del mismo estaban la vigilancia de las fechas de vacunaciones infantiles; el control de los embarazos y el pesado de los niños para detectar posibles casos de desnutrición6; además de las labores higiene y mantenimiento del edificio de la clínica. 5 Además de trabajar la tierra, las refugiadas se empleaban como lavanderas y planchadoras en los ranchos o poblaciones cercanas a sus campamentos. Otro fenómeno muy significativo en los últimos años de refugio, fue la marcha de muchas de ellas como migrantes irregulares a los Estados Unidos donde encontraban empleo en el servicio doméstico o como obreras. Esta opción, que durante años había sido exclusiva de los hombres jóvenes, a finales de los ochenta y debido fundamentalmente a lo prolongado del refugio y la disminución de las ayudas humanitarias, empezó a ser una aventura compartida por todos, incluso por familias enteras. 6 Para la realización de estas labores, las mujeres fueron instruidas por los compañeros refugiados que ejercían habitualmente como promotores de salud. ©Universitat de Barcelona 5 En este, como en tantos otros movimientos de mujeres, el interés inicial no era reclamar sus derechos o cuestionar su situación en el seno de la sociedad. Por el contrario, y en última instancia, se trataba de un grupo de ayuda que sólo aspiraba a obtener mejoras en lo cotidiano para sus familias y comunidades. Estrategias que observamos en aquellas situaciones de cambios bruscos ó crisis, cuando sobre las mujeres recae con más fuerza que nadie del grupo el empeoramiento de las condiciones. En esos momentos, éstas se ven obligadas a asumir todo el peso de las responsabilidades; desde el trabajo en el hogar a la búsqueda del sustento familiar, pasando por la colaboración en los servicios comunitarios.7 Así, y teniendo en cuenta las características enumeradas hasta ahora, considero que el grupo de ayuda creado por las mujeres refugiadas puede ser enmarcado en la gran red de movimientos de sobrevivencia aparecidos en las últimas décadas en toda América Latina.8 El primer grupo anual de trabajo en el campamento "Cieneguitas" (agosto 1988-agosto 1989), acababa de concluir cuando visité por vez primera a éstas mujeres. La iniciativa, sin duda alguna, había dado excelentes resultados. Con su trabajo, habían conseguido un nivel de confianza y concienciación, especialmente entre las madres del campamento, inexistente hasta ese momento. Fue entonces cuando, en vista de sus posibilidades, decidieron no abandonar su unidad y crear, con nuevos fines, una asociación en el seno del campamento. Así surgió la asociación "Mujeres Unidas para el Progreso" que venía a demostrar una vez más como...la organización colectiva proporciona a las mujeres una experiencia educativa importante: aprenden a organizarse y a establecer vínculos de 7 Sirvan como ejemplo ilustrativo de esta realidad la aparición, por ejemplo, de los comedores populares, las guarderías comunitarias ó los "comités del vaso de leche", tan extendidos en muchos barrios y colonias de diferentes países latinoamericanos. Ramírez, Socorro. "Las estrategias de sobrevivencia como una dimensión del movimiento de mujeres en Colombia", en Boletín Americanista, nº 39-40, Barcelona, 1989. pp.185-201. 8 Aunque dada su mayor presencia en zonas urbanas, está muy generalizada la idea de que este tipo de movimientos son exclusivos de dicho ámbito, creo que este caso viene a demostrar como éstos pueden surgir también en otros contextos socio geográficos, siempre que se presenten determinadas condiciones. Así tenemos otros ejemplos en zonas rurales de América Latina (Yudelman, 1989) y algunos campamentos de refugiados en África (Klasiani, 1986), donde muchas mujeres se han implicado en grupos de similares características con el fin de mejorar las condiciones de vida de sus familias y comunidades. ©Universitat de Barcelona 6 solidaridad que no pierden una vez concluida una campaña determinada.9 Desde los primeros momentos, el número de asociadas fue relativamente satisfactorio, no obstante, y según los comentarios de algunas socias fundadoras, era necesaria mayor colaboración,...lo que ocurre es que algunas no se asocian porque lo consideran impropio, los colectivos de trabajo y las asociaciones siempre han sido cosas de hombres. Otras tienen mucho interés por venir a las reuniones pero temen las represalias de sus esposos. Muchos hombres se niegan a que sus mujeres vengan a la asociación por miedo a las "ideas raras" que pueda aprender en las mismas.10 Pese a todas estas reticencias por parte de los hombres y otras dificultades, la asociación siguió adelante con gran entusiasmo, viendo como cada día aumentaba el número de asociadas lo que evidenciaba, como ya ha ocurrido en otros casos que... aunque los clichés de machismo impiden que las mujeres se organicen para ayudarse a sí mismas, nada pueden hacer para cambiar la realidad de que muchas mujeres, especialmente si son pobres, deben trabajar para sobrevivir11. Una vez constituidas en asociación, la primera meta que se impusieron éstas mujeres fue la obtención de ayuda económica para la compra de un molino de nixtamal12. En su experiencia en la clínica habían descubierto problemas que, aunque muy cercanos, no siempre eran visibles y aún menos, atendidos adecuadamente por la comunidad13. Deseaban contribuir, en la medida de sus posibilidades, a mejorar la vida comunitaria, especialmente ayudando a esos grupos más vulnerables. Así, pensaron que un molino, no sólo ahorraría tiempo y esfuerzo a las mujeres sino que además, trabajando en el 9 Yudelman, Sally. Una apertura a la esperanza. Estudio de cinco organizaciones femeninas de desarrollo de América Latina y el Caribe. Fundación Interamericana. Rosslyn, VI, EEUU. 1988, pág. 9. 10 Testimonio de una mujer de la asociación “Mujeres unidas para el progreso”. Campamento de Cieneguitas (Chiapas), México, 1989. 11 Ibídem, pág.7. 12 Molino con motor de gas-oil para moler grandes cantidades de nixtamal (maíz desgranado y cocido del que se elaboran las tortillas). Sustituye al duro y pesado "metate", o molino de piedra casero. 13 Habían comprobado, por ejemplo, cómo era algo habitual que ancianos enfermos, mujeres a punto de dar a luz o niños en grave estado, no pudieran desplazarse con urgencia hasta el hospital más cercano por no contar con los recursos necesarios para pagar el pasaje. ©Universitat de Barcelona 7 mismo de modo cooperativo, en un futuro cercano podría proporcionarles importantes beneficios económicos. En el campamento, ya había algunos molinos privados donde todas las mujeres que podían pagarlo llevaban su maíz a moler, pero en este caso, la política a seguir en la gestión del mismo, sería bien distinta. Si la asociación obtenía un molino, las mujeres asociadas trabajarían en él por turnos y los precios serían más económicos que en los ya existentes. Así, los futuros ingresos beneficiarían directamente a las trabajadoras del molino, en forma de salario y además, cierta cantidad, se destinaría a la creación de un “fondo social”, con el que se intentarían socorrer los casos de extrema necesidad que se plantearan en el campamento. Según nos demuestran algunos estudios sobre organizaciones y colectivos de mujeres en países en vías de desarrollo,...las medidas colectivas, con objetivos de interés práctico e inmediato para la mujer, rara vez resultan en la formación de organizaciones u asociaciones mas estructuradas. La participación de personas ajenas al grupo (sacerdotes, profesionales, representantes de OG y ONGs,...) parece ser esencial para la transformación de la acción colectiva en una organización más estructurada que aborde intereses estratégicos a largo plazo.14 Y podemos afirmar que, el proceso seguido por esta asociación de mujeres refugiadas, al menos en este aspecto, no difiere mucho del observado en esos otros colectivos femeninos a los que la autora hace referencia. En este caso, y al igual que había ocurrido con otras iniciativas y organizaciones comunitarias surgidas en distintos campamentos de refugiados del estado de Chiapas, la influencia externa provenía, fundamentalmente, del Comité Cristiano de Solidaridad (Diócesis de San Cristóbal de Las Casas).15 Los miembros de este Comité, y en especial 14 Ibídem, pág. 9. 15 Comité que trabajó de forma directa y afanosa con la población refugiada socorriendo, ya desde los primeros momentos, a los grupos de guatemaltecos que llegaban a las aldeas fronterizas. Posteriormente, mantuvo su presencia en la mayoría de los campamentos a través de la figura de sacerdotes, religiosas, voluntarios,...Esta Diócesis, y particularmente el que por aquel entonces era su Obispo, Monseñor Samuel Ruiz, se caracterizaban por su compromiso con los más necesitados y su afinidad con la corriente teológica ©Universitat de Barcelona 8 algunas religiosas, habían conectado excepcionalmente con éstas mujeres, creando en ellas un interés y un sentimiento de unidad que antes desconocían. Las mujeres querían hacer algo por sí mismas pero carecían de las habilidades y recursos necesarios para llevarlo a buen término. En este caso, la "influencia externa" consiguió estructurar la idea inicial de éstas mujeres además, de brindarle toda la colaboración y ayuda material posible.16 Cuando pasado un año volví a visitar este campamento, la asociación había conseguido grandes progresos. Apoyadas económicamente por dos entidades privadas, una estadounidense y otra mexicana, las "Mujeres Unidas para el Progreso" habían superado su meta inicial y contaban con dos molinos de nixtamal que ya estaban proporcionando importantes beneficios económicos. Además, una vez cubiertos los gastos (combustibles, reparaciones,...) y cubierta la bolsa de ayuda comunitaria, habían abierto un pequeño comercio en el campamento. Una tienda de "abarrotes", o artículos de primera necesidad que, aunque semejante a otras ya existentes en la comunidad, presentaba la misma característica diferenciadora que en el caso de los molinos. En ella trabajaban las mujeres de la asociación de modo cooperativo y ofrecía precios más bajos. El beneficio al conjunto de la comunidad era de nuevo directo, en los precios; e indirecto, ya que parte de los ingresos pasaban también al que podríamos denominar “fondo de ayuda social”. En éste período además, las mujeres de ésta asociación habían desarrollado una importante actividad fuera de su campamento. En el seno de sus reuniones internas había surgido la idea de crear un grupo más amplio de mujeres refugiadas que, periódicamente, pudieran reunirse para analizar detalladamente su problemática y necesidades, iniciando así una serie de proyectos conjuntos. Vemos así como una vez más, los movimientos y/o de la Liberación. 16 Para ampliar información al respecto, consultar Martínez Portilla, I. Mª, «La Diócesis de San Cristóbal de Las Casas y los refugiados guatemaltecos. Resultados de una estrecha y prolongada convivencia». En Rivera, Carolina y Gabriel Ascencio (coords.): Pueblos y Fronteras, nº 2. UNAM/Instituto de Investigaciones Antropológicas/PROIMMSE. México, 2001. pp. 75-89. ©Universitat de Barcelona 9 grupos de ayuda mutua, con el paso del tiempo (...) superan la motivación inicial y al tiempo que dan una respuesta solidaria a la sobrevivencia o la prestación de servicios necesarios para la comunidad, desarrollan un proceso de cuestionamiento de la subordinación de la mujer. A partir de ellos en muchos casos se avanza hacia la identidad de Género, la formación de grupos autónomos o la conquista de espacios de participación. 17 Las mujeres refugiadas, al salir al exterior y entrar en espacios habitualmente reservados a los hombres, empezaron a cuestionarse su desigual papel social, su subordinación con respecto a los hombres y la discriminación que habían venido sufriendo en todos los ámbitos. El colectivo de trabajo fue una vez más el impulsor y la semilla de una toma de conciencia más profunda que confirmaba (...)como el hecho de que hayan sido tratadas con injusticia puede despertar en las mujeres capacidades insospechadas de indignación, resistencia y acción conjunta.18 En ese momento, las mujeres refugiadas empezaron a valorar cuales eran sus derechos y a aprender cómo luchar por ellos, aunque fuese en el difícil y limitado contexto del refugio. Inmersas en esa nueva dinámica, decidieron que el eje de su organización debía ser la unidad y la colaboración entre las mujeres y que era necesario crear un frente común como refugiadas. La mejor fórmula era por tanto, convocar a las mujeres de los asentamientos de Campeche y Quintana Roo, refugiadas como ellas y afectadas por la misma problemática. 19 Enviaron comunicados a los campamentos y grupos de mujeres de los otros Estados, invitándolas a un Encuentro, donde pretendían compartir sus proyectos e inquietudes.20 17 Ramírez, Socorro. Op.citp., pág.187. 18 Hirschman, Albert O. El avance en colectividad: experimentos populares en América Latina. Fondo de Cultura Económica. México.1986. pág.46. 19 Aunque inicialmente toda la población guatemalteca refugiada se instaló en el Estado de Chiapas (46.000 personas), desde 1984, y como consecuencia del proceso de Reubicación impulsado por el Gobierno mexicano, unos 15.000 residían en los estados de Campeche y Quintana Roo. 20 Al igual que en “Cieneguitas”, durante los últimos años en otros muchos campamentos habían ido apareciendo diferentes grupos de ayuda mutua y asociaciones de mujeres (cooperativas de panadería, de ©Universitat de Barcelona 16 familia; al reconocimiento legal de los niños nacidos en México, así como la homologación de los estudios cursados en el refugio, etc... Además de esta labor en el proceso de retorno es digno de mención que, aunque dentro de los objetivos iniciales y prioritarios de MMQ no se preveía la realización de proyectos a corto o medio plazo para cuyo funcionamiento se precisara gran infraestructura o permanente apoyo económico, esto fue cambiando de forma notable con el paso de los años. Algo que fue posible gracias a que, desde el primer momento, para todas sus necesidades, y como ya hemos comentado, las mujeres de esta organización contaron con el asesoramiento y la colaboración material y personal del ACNUR, el Comité Cristiano de Solidaridad (Diócesis de San Cristóbal de las Casas), el Centro de Investigación y Acción para la Mujer, y algunas otras ONG's implicadas con anterioridad en la asistencia a los guatemaltecos refugiados. Es entonces cuando fuimos conociendo a las ONG's, al ACNUR, a las agencias de financiamiento, y a personas de solidaridad con nuestra lucha; y empieza así toda una vida con un proceso de desarrollo para nosotras, se empezó a abrir el campo del conocimiento, del aprendizaje, de la capacitación,...29 Durante su primer año de existencia, además del trabajo organizativo y de información, la directiva de MMQ, apoyada por el CIAM (Centro de Investigación y Acción para la Mujer) decidió realizar una amplia encuesta entre las refugiadas.30 Los resultados obtenidos en dicho sondeo, permitieron conocer las solicitudes y propuestas de éstas mujeres, permitiendo así a las representantes de la organización planificar, en base a las 29 Extraído de mis conversaciones con Yolanda Montejo, refugiada guatemalteca integrada en el Equipo de Trabajo de «Mamá Maquín». Comitán de Domínguez (Chiapas), México, 1993. 30 Los objetivos básicos de dicha encuesta era: 1. Obtener información general sobre la situación de las mujeres refugiadas, sus reivindicaciones y opiniones. 2. Determinar como se podría incorporar a las mujeres a proyectos encaminados hacia la autosuficiencia, impulsados por la COMAR. 3. Examinar la participación real de las mujeres en el interior de sus comunidades. MAMA MAQUIN/CIAM De Refugiadas a Retornadas. Organización de mujeres guatemaltecas refugiadas «Mamá Maquín»/Centro de Investigación y Acción para la Mujer CIAM. Comitán de Domínguez, México.1994. pág. 59 ©Universitat de Barcelona 17 mismas, todo el trabajo futuro. La petición mas demandada fue el retorno (94%) y tras esta, la necesidad de alfabetización. Teniendo en cuenta todos esos datos, al cumplirse el primer aniversario de MMQ se inició, con el apoyo de la CEE, la campaña «Mujeres Refugiadas aprendamos a Leer y Escribir». Una campaña que, aunque abarcó a los tres Estados, fue especialmente productiva en Chiapas, donde un total de 42 alfabetizadoras/es trabajaron con más de 400 mujeres. Algo muy importante para nosotras ha sido el capacitarnos en el ramo de la alfabetización, pues sentimos que nos abre los ojos, ha sido a través de la alfabetización como hemos logrado salir adelante en muchas cosas, porque ya sabemos escribir nuestro nombre, porque ya empezamos a saber que es lo que estamos haciendo y diciendo, tomamos nuestras decisiones nosotras mismas y aportamos en todo lo que beneficie a nuestra comunidad y a las mujeres en particular. Somos actoras en la construcción de nuestra propia vida, nuestra perspectiva es lograr un desarrollo en todos los niveles de la vida, de lo que nos rodea, no estar siempre bajo la conducción de alguien.31 De forma paralela, y aprovechando la infraestructura implementada para el programa de alfabetización, realizaron una campaña dirigida a la capacitación en organización y género, con cursos especiales para las representantes de las juntas coordinadoras generales, regionales y locales. Se impartieron cursos específicos para encuestadoras y veinte mujeres recibieron un curso de sastrería. Posteriormente, durante 1992 y 1993, y atendiendo también a las demandas manifestadas en la encuesta, MMQ promovió una serie de nuevos proyectos. Así, facilitaron a 1.070 familias estufas de gas para las cocinas, varios campamentos fueron beneficiados con molinos de nixtamal y dos con proyectos de cultivo de hortalizas. También se llevaron a cabo, en los tres Estados, talleres sobre periodismo 31Testimonio de una mujer de la Organización «Mamá Maquín», que acababa de concluir su curso de alfabetización. Comitán de Domínguez (Chiapas), México, 1993. ©Universitat de Barcelona 18 popular, mecanografía, etc... Todas estas iniciativas fueron promovidas y coordinadas por MMQ, pero siempre con el apoyo de ACNUR, la CEE, el gobierno sueco y otras agencias de financiamiento. En esos primeros años además, representada por las mujeres del Equipo de Trabajo y las Juntas Regionales, la organización MMQ salió de México para hacer oír su voz en importantes foros internacionales. Una de esas primeras intervenciones en el exterior, y probablemente de las más relevantes, fue la incluida en el I Foro Regional de Trabajo con mujeres Refugiadas, Repatriadas y Desplazadas con Enfoque de Género (FOREFEM).32 Además de estar presentes en este Foro regional, en los primeros años de su andadura, las mujeres de MMQ participaron en varias conferencias y encuentros internacionales. Invitadas en la mayoría de los casos por ONG's que apoyaban sus reivindicaciones, las representantes de MMQ dieron a conocer en diferentes países y foros, su organización y sus demandas. Entre esas intervenciones, podríamos destacar por su relevancia, las siguientes: Conferencia de los Sectores surgidos por la Represión y la Impunidad (Guatemala), en la cual participaron junto con otras organizaciones guatemaltecas como CONAVIGUA, CPR, GAM, CCPP,..; II Encuentro Continental de los 500 años (Quezaltenango, Guatemala); Conferencia Internacional sobre Inmigrantes (Nueva York, EEUU); Conferencia Mundial sobre los Derechos Humanos (San Francisco, EEUU); Año Internacional de los Pueblos Indígenas (Nueva York, EE.UU.), etc... Fueron sin duda años de gran crecimiento, en todos los sentidos. Así la organización, compuesta inicialmente por sólo cuarenta y siete mujeres, y que en 1990, cuando se presentaron pública y “oficialmente”, representaba ya a más de mil refugiadas; llegó a 32 Iniciativa regional, surgida en septiembre de 1991 y auspiciada por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), dentro del marco de la Conferencia Internacional sobre Refugiados Centroamericanos (CIREFCA). Foro permanente de trabajo, que articula un plan regional de apoyo a las acciones dirigidas a resolver la problemática de las mujeres desarraigadas, desde una perspectiva de género. Esto implica la importancia de considerar las necesidades específicas de las mujeres, surgidas del rol diferente, desigual y desvalorizado que desempeñan en la sociedad, en la búsqueda de soluciones durables. ©Universitat de Barcelona 19 contar en 1993 con casi ocho mil integrantes. La Organización de MMQ ha crecido mucho, actualmente tiene más de 7 mil mujeres en 85 campamentos de Chiapas, aparte de los campamentos de Campeche y Quintana Roo, donde es menos fuerte. En Chiapas hay Juntas Locales en 80 campamentos en las 4 zonas, hacen un total de 150 mujeres. Solamente en Comalapa hay entre 40 y 44 Juntas Locales.33 Pero aún quedaba mucho por hacer y esa futura -y ardua tareatendría lugar en un nuevo escenario: Guatemala. Así, una vez que los grupos de refugiados fueron retornando y concluyó el período de asentamiento en sus nuevas aldeas, las MMQ decidieron retomar el trabajo emprendido en México. En los primeros años, participaron en numerosas actividades, entre las que cabe destacar el viaje de la Comisión Multipartita a las Comunidades de Población en Resistencia (CPR) ó su presencia en las distintas conmemoraciones del Día Internacional de la Mujer. Además, y quizás esto haya sido lo más relevante, han intentado mantener vivos los objetivos y la filosofía de su movimiento en el interior de sus nuevas comunidades, invitando a todas las mujeres a acercarse e integrarse en la organización. Una misión que no siempre ha resultado fácil, dadas las reticencias tanto de éstas últimas, como de las nuevas comunidades en las que se asentaban y de algunas autoridades, pero como se suele decir, “esa es otra historia”, densa y llena de matices por lo que, sin duda, merece ser contada en otro momento y con mayor profundidad. 34 33 Extracto de un Informe de la Coordinación de «Mamá Maquín», 15 de agosto de 1993. MAMA MAQUIN/CIAM, Op.cit. pág. 57. 34 Aunque estás paginas han estado dedicadas a la narración de la historia de las mujeres de MMQ, considero de justicia hacer, cuanto menos, mención de otras dos organizaciones de mujeres guatemaltecas que, junto a ésta, conforman en Guatemala, la “Alianza de mujeres rurales por la vida, tierra y dignidad”. Me refiero a las organizaciones “Ixmucané” y “Madre Tierra” que, al igual que “MMQ”, tienen su origen en los campamentos de refugiados de México. Ambas surgen en 1993, y en los estados de Campeche y Quintana Roo, respectivamente. Todas ellas, mujeres unidas por la misma experiencia y aprendizaje, y que optaron por tomar la palabra y convertirse en sujetos activos, primero de la vida de sus campamentos en México y en la lucha por el retorno y posteriormente, en la construcción social de su país. ©Universitat de Barcelona 20 Bibliografía Hernández, Rosalva. Mecanismos de reproducción social y cultural de los indígenas kanjobales refugiados en Chiapas (México). INAH. México, 1988 Hirschman, Albert O. El avance en colectividad: experimentos populares en América Latina. Fondo de Cultura Económica. México, 1986 Klasiani, Shanysa Ameta. Refugee and Displaced Women in Independent African States. Economic Comission for Africa. Addis Abeba (Etiopía), 1986 Lozano, Itziar. Lecciones aprendidas en el trabajo con las mujeres guatemaltecas refugiadas. El caso de Chiapas. ACNUR. México, 1996 Luna, Lola G. "Género y movimientos sociales en América Latina", Boletín Americanista, nº 39-40, Barcelona, 1991 MAMA MAQUIN/CIAM. De Refugiadas a Retornadas. Organización de mujeres guatemaltecas refugiadas «Mamá Maquín»/Centro de Investigación y Acción para la Mujer CIAM. Comitán de Domínguez, México, 1994 Martínez Portilla, Isabel Mª. El refugio como escuela. Experiencias organizativas de las mujeres guatemaltecas en México. Universidad Internacional de Andalucía, Col. Encuentros Iberoamericanos, nº 8. Huelva, España, 2001 ---------------------------------«La Diócesis de San Cristóbal de Las Casas y los refugiados guatemaltecos. Resultados de una estrecha y prolongada convivencia», en: Rivera, Carolina y Ascencio, Gabriel (coords.) Pueblos y Fronteras, nº 2. UNAM/Instituto de Investigaciones Antropológicas/PROIMMSE. México, 2001b Morel, Terry. Mujeres guatemaltecas refugiadas y retornadas, su participación en las estructuras comunitarias y los procesos de toma de decisiones. Lecciones aprendidas en el trabajo con las mujeres guatemaltecas refugiadas y retornadas y los retos del futuro. Informe de trabajo. ACNUR. Guatemala, 1998. Peláez Aldana, Ligia Z.“Descubriendo la fuerza que tenemos para luchar. Mujeres y organización campesina: la experiencia de las retornadas”. Ponencia presentada en el XXVII Congreso de LASA (Latin American Studies Association). Montreal, Canadá, 2007 Portocarrero, Patricia (et al.). Mujeres y Desarrollo (Recorridos y Propuestas). IEPALA Editorial. Madrid, 1990. Ramírez, Socorro. "Las estrategias de sobrevivencia como una dimensión del movimiento de mujeres en Colombia", en Boletín Americanista, nº 39-40, 1991 Yudelman, Sally. Una apertura a la esperanza. Estudio de cinco organizaciones femeninas de desarrollo de América Latina y el Caribe. Fundación Interamericana. Rosslyn, VI, EEUU., 1989 ©Universitat de Barcelona