Vico en el origen de la estética moderna: [Reseña de Leonardo Amoroso, Rattio & Aesthetica. La nascita dell' estetica e la filosofia moderna]
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VICO EN EL ORIGEN DE LA ESTÉTICA MODERNA por Miguel A. Pastor [Reseña /Review: Leonardo Amoroso, Ratio & Aesthetica. La nascita dell’ estetica e la filosofia moderna, Edizioni ETS. Pisa 2000, pp. 160.] El debate contemporáneo sobre la definición y sobre el estatuto de la estética invita a redescubrir el primer proyecto de esta disciplina. El elaborado por Baumgarten, que viene aquí interpretado como un intento ejemplar de superar algunos limites de la moderna filosofía de la ratio, integrando en el horizonte filosófico no sólo la belleza y el arte, sino también –incluso, ante todo, en conformidad con el significado etimológico de “aesthetica”– la sensibilidad y, con esto, el lenguaje, el placer, la experiencia. A partir de aquí vienen, luego, tomados en consideración, en este libro, otros dos filósofos, bien conocidos, del Siglo XVIII, que constituyen momentos imprescindibles de la estética (aunque justamente entendida en un sentido más amplio del de filosofía del arte bello): Vico y Kant. Ulteriores recorridos conducen, en fin, al interior de las grandes figuras del racionalismo moderno (Descartes, Espinosa y Leibniz), profundizando la relación de la estética con la filosofía en general, en sus varios campos: desde la lógica a la metafísica y a la ética. El autor caracteriza la obra como una especie de introducción teórica e histórica a la estética, sin perder por ello carácter problemático y didáctico. No evita, incluso a veces parece alimentarla, la polémica, en cuanto, respecto a la pregunta sobre qué cosa sea la estética, liga la actualización de una definición disciplinar con la cuestión histórica de su origen en el tiempo. Ello le lleva a replantear la reforma filosófica que supone el racionalismo (inaugurado con Descartes) y que encuentra expresión ejemplar en la estética –y en la Aesthetica– como la entiende quien le dio nombre: Baumgarten. La Primera parte del libro presenta de modo claro y eficaz el proyecto constitutivo. Una filosofía de la sensibilidad que recoge, sin quedarse sólo en ello, una doctrina de la belleza y del arte. La Segunda parte completa la tríada constitutiva dieciochesca (Baumgarten, Vico y Kant), subrayando en los dos últimos autores, como momentos imprescindibles de la historia del pensamiento estético, las referencias al problema originario de las relaciones entre la razón y la estética -entendida en el sentido amplio antes descrito. La Tercera parte, “la menos institucional y la más problemática” (p. 12) considera desde el momento constitutivo, pero tomando como guías, tal vez discutibles, desde atrás a Leibniz y Espinosa, las relaciones entre la estética y la filosofía moderna en general y dentro de ella, en particular, con la lógica y la ética. El carácter didascálico e iniciático de la exposición viene completado por un denso bagaje de notas a pie de página que efectivamente aclaran de forma experta, a veces incluso rigurosa, lo afirmado en el cuerpo de la obra. En la Introducción, sobre ¿qué cosa es la estética?, se plantea el caso particular del término, y también del contenido, de esa disciplina filósofica. Su denominación, relativamente reciente, se corresponde con un contenido que hoy se expande en ámbitos tan diver- Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003) 365 Reseñas Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 365
sos como son las actividades en torno al cuidado y preocupación por un cuerpo bello, sea en sus partes, sea en el todo. Una consideración relativa a lo bello que marca un posible segundo campo semántico, que, a su vez, enlaza con una tercera área caracterizada por la producción o la creación de objetos bellos, es decir artísticos, es decir, del arte. Desde estas extrapolaciones, la cuestión se centra en la disciplina que trata de lo bello y del arte, y desde esta consideración sólo existiría, rigurosamente hablando, desde el siglo XVIII. Antes sólo cabe hablar de una metafísica de lo bello. Por eso en su objetivación artístico-creadora es un producto histórico relativamente reciente, al igual que su posibilidad de reflexión filosófica. En definitiva, es en torno al XVIII, desde y con Baumgarten, Bateaux, Vico y Kant cuando se constituye el significado no etimológico de la estética y, por tanto, del Arte. Este origen dieciochesco, es el que permite relacionar el nacimiento de la estética con la actitud epistemológica predominante seguida por estos autores, una filosofía de la ratio. Una ratio que se presenta como “cálculo” de relaciones entre fenómenos más que como conocimiento de esencias sustanciales. Se hace posible así la definición de la estética como ars analogi rationis, y su caracterización como “hermana menor” de la lógica. Esta es la postura de Baumgarten. A este autor está dedicada la Parte Primera de la obra. Independientemente del nacimiento estricto del contenido de la estética, lo cierto es que el “nombre” se lo pone el alemán, que trata de conciliar la doble raíz, filosófica y literaria, presente en el desarrollo temático de la nueva disciplina. Se trata en suma de encontrar una ratio en la aesthetica. Partiendo de la definición de una “filosofía poética”, Baumgarten intenta una refundación filosófica de doctrinas retóricas y poéticas tradicionales utilizando conceptos leibnizianos-wolffianos. A través de distintas definiciones contenidas en la Aesthetica ésta queda caracterizada como doctrina de la facultad cognoscitiva inferior, como gnoseología inferior y como arte de lo análogo de la razón, facultad que comprende la capacidad de observar mediante la sensibilidad la semejanza y la diferencia, la memoria (sensible), la imaginación, el gusto, la facultad (sensible) del lenguaje etc. Distingue una estética natural y una artificial. Cuando desde la primera (facultades innatas de lo sensible) interviene la técnica, nos situamos en el ámbito de la artificial. Por eso a la naturaleza sigue el arte, es decir el ejercicio y la disciplina. La aesthetica queda caracterizada como una teoría de lo individual en el contexto de una crítica del racionalismo abstracto, retomando explícitamente una concepción antigua de la verdad como verdad del ser y no sólo del conocer La segunda parte se centra, y así está dividida, en los otros dos autores constituyentes de la estética. Vico y Kant. Respecto al primero, Amoroso rastrea algunos textos viquianos donde se puede interpretar lineas coincidentes con Baumgarten respecto a la concepción de los fundamentos de la estética. En realidad es una reivindicación del carácter primigenio del napolitano, que supone por parte de Amoroso una recomposición de la racionalidad como base de la estética para afirmar, luego, el carácter original fundante de razón/sensibilidad igual a estética, concluyendo que la estética es un descubrimiento de Vico. No nos vamos a detener, por ser conocido de sobra, el papel desempeñado por Kant en el nacimiento de la estética, que es lo que expone el Autor. En la tercera parte, y a través de la aceptación del papel que desempeña la lógica como “hermana mayor” de la estética, que la toma como modelo, se da una crítica de la propia lógica, pues en la experiencia, de hecho, opera, primero, la sensibilidad y la imaginación y luego el intelecto. En definitiva, el nacimiento de la estética supone una reacción respecto a Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003)366 Reseñas Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 366
los límites de la filosofía racionalista moderna. Esto supone la revisión respecto al tema, del pensamiento de Descartes, Pascal, Leibniz, Wolff e incluso Kant. Tal vez por ello, el libro se cierra con una curiosa remisión a la influencia de Espinosa en el asunto. El papel que le atribuye Amoroso es el de estimular a través de la negación. Así plantea, recalcando la cautela a tener en cuenta, como hipótesis, la posibilidad de considerar el nacimiento de la estética como intento de dar respuesta al problema de conciliar la explicación racional del mundo propuesta por la nueva ciencia y la filosofía con la exigencia (estética, y al mismo tiempo moral y religiosa) del sentimiento. Un ciencia intuitiva de carácter más radical todavía que la ciencia del conocimiento sensible. *** BOLLETTINO DEL CENTRO DI STUDI VICHIANI, a. XXX (2000) por Jose M. Sevilla [Reseña / Review: Bollettino del Centro di Studi Vichiani, XXX, 2000, pp. 346. E.S.I., Nápoles.] Celebra este Bollettino “Trent’anni!”, como exclama Fulvio Tessitore en las palabras recordatorias de las actividades, logros y empeños que en este tiempo ha tenido la revista del napolitano Centro di Studi Vichiani. Y todos los estudiosos de Vico hemos de congratularnos por esta efemérides. En este volumen XXX, en la sección bandera constituida por los ensayos publicados en la primera parte de la revista, se recogen las contribuciones del Seminario de Estudios sobre Vico y la cultura contemporanea nella sua corrispondenza, organizado por el Centro di Studi Vichiani y celebrado en Nápoles los días 25 y 26 de noviembre de 1999, en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Nápoles. Entre estas contribuciones tiene una especial relevancia afectiva la comunicación del prof. Giorgio Fulco (“Precisazioni e interrogativi per un ammiratore di Vico”, pp. 13-15) en relación con Francesco Saverio Estévan, ya que ésta sería la última contribución de Fulco antes de su muerte, y al que se le recuerda con admiración y afecto en las páginas conmemorativas de Alverto Varvaro “In memoria di Giorgio Fulco” (pp. 11-12). Ya en los ensayos publicados, que como decimos recogen las contribuciones al Seminario, el hilo común está centrado en la temática, los problemas y las cuestiones planteadas en la correspondencia viquiana (por lo que hay que tener muy presente la labor de Manuela Sanna, que tuvo a su cargo la edición de las Epistole con aggiunte le epistole dei suoi corrispondenti, Nápoles, 1992). Lorenzo Bianchi se centra en el problema “Bayle” en las cartas de Vico, especialmente en lo que se refiere a la idea de que sin religiones se podrían regir las naciones, indicando cómo Vico tenía al autor francés como un divulgador del nuevo cartesianismo (“‘E contro la pratica de’ governi di Bayle, che vorrebbe senza religioni poter reggere le nazioni’: Note su Bayle nella corrispondenza di Vico”, pp. 17-30). Manuela Sanna Cuadernos sobre Vico 15-16 (2003) 367 Reseñas Vico15.qxd 3/2/04 12:37 Página 367