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La educación para los medios en la oferta educativa profesional en el norte de México

Cortés Montalvo, Jorge

Abstract

Se analizan los diferentes tipos de interacción entre los medios de comunicación y los programas educativos de nivel profesional. Se reporta el resultado de una exploración en la oferta de programas de licenciatura en siete instituciones de educación superior en la capital del estado de Chihuahua, México, en cuanto al contenido de elementos de educación para los medios.

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La educación para los medios en la oferta educativa profesional en el norte de México Dr. Jorge Cortés Montalvo Facultad de Filosofía y Letras Universidad Autónoma de Chihuahua, México ÁMBITOS. Nº especial 9-10. 2º Semestre 2002 - Año 2003 (pp. 153-169) RESUMEN Se analizan los diferentes tipos de interacción entre los medios de comunicación y los programas educativos de nivel profesional. Se reporta el resultado de una exploración en la oferta de programas de licenciatura en siete instituciones de educación superior en la capital del estado de Chihuahua, México, en cuanto al contenido de elementos de educación para los medios. ABSTRACT Diferent kind of interaction between mass media and educational programs are review. The exploration in several programs of height education in seven university institutions in Chihuahua, México, about media literacy are reported. Palabras claves: Medios de comunicación/ Educación superior/ Audiencias/ Educación para los medios. Key words: Mass Media/ Height education/ Target/ Media literacy. El trabajo que en esta oportunidad se pone a consideración del lector tiene que ver en su acepción más amplia con el ámbito de la comunicación educativa. Los planteamientos en torno a la reconversión educativa que se lleva a cabo en casi todos los países de occidente y particularmente en América Latina, donde se pone de relieve la calidad, pertinencia y cobertura, en todos los niveles, pero específicamente en el rango de la educación superior, atendiendo a los enfoques globalizadores de todos los sectores y, como en el caso de México, por recomendaciones de la OCDE1, y aun al margen de los intereses que defiende y de la postura ideológica de dicha organización, precisa de una reconceptualización de formas, contenidos y modelos que tornen eficaz y 1 Examen de la política educativa en México, Informe de los examinadores de la OCDE, México, 1994. 154 La educación para los medios en la oferta educativa profesional en el norte de México eficiente el esfuerzo y la inversión que supone la formación de hombres y mujeres, conforme al tipo de ciudadano, culto, preparado y sobre todo habilitado, que exigen los retos de una sociedad global, cada vez más abierta en los comienzos de este siglo XXI2. Cuando hablamos de comunicación educativa hacemos referencia por lo menos a dos situaciones: los procesos de comunicación en las aulas y en los ambientes educativos, que se refiere en particular a las condiciones de enseñanza y aprendizaje comprendidas en los diseños curriculares, programas y contenidos académicos, incluida la habilidad didáctica del profesorado y la educación para la comunicación o más específicamente, la educación para los medios de comunicación. En este planteamiento, podemos examinar las posibles implicaciones de dos preguntas básicas: a) ¿qué hacen los medios por o para la educación? y b) ¿qué hace la educación por o para los medios? Así, identificamos cuatro vertientes: • A.1. La utilización de medios como recurso didáctico en las aulas: En tiempos recientes se ha dado un gran impulso en México al equipamien- to de los centros educativos de recursos audiovisuales y tecnológicos de última generación, como apoyo al trabajo docente. La planta académica cuenta ya con una gran cantidad de dispositivos para la impartición de sus asignaturas, concomitantemente, recibe de manera continua capacitación para la utilización de pizarras y rotafolios electrónicos, retroproyectores, cañones de proyección conectados a cpu’s, grabadoras y reproductoras de audio y video. Asimismo los ordenadores y toda clase de software son recursos de gran valor que ya no pueden faltar en el salón de clase. Tradicionalmente se ha considerado que mientras más versátil y variada sea la utilización de imágenes, sonidos y ejemplos sensibles a la percepción será mayor la capacidad de aprendizaje de los estudiantes. Los medios técnicos y tecnológicos utilizados en el aula no solamente vuelven más creativas las tareas y exposiciones sino que, en muchos casos, complementan y se sobreponen a los viejos recursos didácticos llegando incluso a sustituir algunas funciones del profesor y, desde luego, a apoyar de manera definitiva las exposiciones de los estudiantes. Los apoyos tecnológicos que abundan cada vez más, se complementan con la utilización de los contenidos informativos que viajan por ellos: así, es ya más que usual que los estudiantes recurran al periódico, a la radio y a los spots 2 Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Conferencia Mundial Sobre la Educación Superior, La educación superior en el siglo XXI: Visión y Acción. París 5- 9 Oct. 1998. 155 Jorge Cortés Montalvo televisivos como soporte de sus exposiciones y como referente de situaciones del acontecer local, nacional o mundial en un momento dado, que deba ser ligado al contenido de las asignaturas, como, por ejemplo, las materias sobre economía, sobre actualización legislativa, sobre fenómenos del acontecer político de los tiempos que corren, etc.3 Cosa semejante ocurre con muchos profesores y profesoras que actualizan su información acudiendo a las noticias presentadas por la prensa y por los medios electrónicos y, en consecuencia, los temas pertinentes y de más reciente cuño que ejemplifican el sentido de sus cátedras. La radio y la televisión educativa han sido inestimables en llevar formación y cultura a grupos que habitan en zonas alejadas de los centros urbanos del país, entre las montañas o en los más alejados pueblos indígenas o campesinos, donde las escuelas son galerones de madera con cajas, cuando no piedras como pupitres, atendidas por un maestro rural mal capacitado y peor pagado –regiones que aunque parezca impensable ya entrado el siglo XXI, abundan todavía en este país, y que llegan como mucho al sexto año de instrucción primaria. Otro recurso mediático, más humilde pero no por ello menos importante, es la historieta, que ha sido utilizada también, con mediano éxito, como fórmula de llevar educación a grandes sectores de las poblaciones urbanas4. Indudablemente, la red de Internet es hoy por hoy un recurso punta de tecnología en comunicaciones que ha cobrado rápidamente carta de ciudadanía entre profesores y alumnos en la educación universitaria. Los gruesos volúmenes de las enciclopedias temáticas han quedado como alimento de polillas en los libreros y estantes de las bibliotecas en virtud de que las búsquedas e investigaciones se realizan cada vez más acudiendo a la navegación en internet, donde materialmente se encuentra cualquier cosa que uno busque, incluso muchas que uno no busca, pero que se enlazan sin remedio al teclear un descriptor. El tan socorrido “chat” es también una fuente de consulta que prácticamente ha abatido las distancias en la comunicación entre individuos y grupos, aunque es usado en gran medida, todavía, como recurso lúdico de conversación. Rápidamente, sin embargo, se está poniendo de moda la oferta de programas educativos a través de la red, encontramos en consecuencia, cursos de todo tipo, incluidas maestrías y doctorados en modalidades abiertas y a distancia, y aun en los cursos escolarizados, que están todavía lejos de desaparecer, los docentes se han ‘actualizado’ poniendo foros de discusión, tareas, y lecturas en la red y también consultas por medio del correo electrónico.(MINIAN, 2001) 3 Consultar APARICI, Roberto. (comp.) (1997): Antología, UPN, ILCE. 4 Ver GONZÁLEZ VIDEGARAY, Maricarmen (1998): “La historia como instrumento educativo”, en VVAA. Didáctica de los medios de comunicación, SEP, México. 156 La educación para los medios en la oferta educativa profesional en el norte de México • A.2. Los medios propiamente como instancia educadora: El otro asunto de este apartado es el que considera el papel de los medios como instaladores de patrones de comportamiento y de formas de entender la realidad social, cultural, económica, política y de todo orden, los medios influyen en el pensamiento de las personas, no porque manipulen o conduzcan directamente las formas de pensamiento, sino porque tienen una gran capacidad de seducción y tienen mucho éxito señalando a sus audiencias sobre qué tienen que pensar, aspecto que ha sido ya señalado por Saperas (1987). Los medios educan, nos presentan modelos de sociedades y culturas prejuzgándolas como mejores o peores, esquemas que explican cosas inexplicables, formas de vida a las que hay que aspirar o de las que hay que huir, estilos y maneras de ser dramáticas o gratificantes, ficciones que parecen realidades y viceversa. Todos nosotros, hasta los más viejos, formamos parte de una generación que ha sufrido o disfrutado de la exposición prolongada a cualquier tipo de medio, así desde las primeras experiencias preceptúales, las personas identifican los códigos –sin alcanzar a descifrarlos, ya que para ello se requiere un proceso de alfabetización mediática, concepto que abordaremos más adelantecon los cuales establecen contacto y quedan enganchados en la representación mediática. Javier Esteiniou (2000), resume esta condición cuando afirma que “ La construcción o destrucción de la realidad masiva cotidiana, es decir, de lo que existe o no existe, de lo que es bueno o es malo, de lo que hay que recordar o hay que olvidar, de lo que es importante o no, de lo que es verdad o es mentira, de lo que son valores o antivalores, de lo que es opinión pública o de lo que no lo es, de lo que es virtuoso o no, de lo que hay que hablar o hay que silenciar, de lo que hay que admirar o rechazar, de lo que es el éxito o el fracaso, etc. Se elabora, cada vez más, especialmente en las grandes ciudades, desde los medios colectivos de difusión. El peso de los canales de información masiva es tan acentuado sobre la conformación mental de la sociedad que podemos decir que la realidad no son los medios de información, pero los medios contribuyen sustancialmente a construir la realidad central que reconoce la mayoría de la población. Los medios no son la política, pero hoy no se puede hacer política sin la acción persuasiva de los sistemas de información colectivos. No son el aparato jurídico, pero hoy los medios se han convertido en los “tribunales electrónicos” que linchan o absuelven a las figuras públicas antes de que el estado recurra a los procesos constitucionales de oficio. No son los partidos políticos, pero producen el mayor caudillismo electrónico que toda la capacidad proselitista directa que realizan las organizaciones políticas. No son la economía, pero ninguna economía contemporánea puede funcionar sin la cultura de consumo que producen los medios de información, vía su práctica publicitaria. No son la memoria del país, pero hoy la agenda del recuerdo social cotidiana se construye progresivamente desde los medios de difusión de masas”. 157 Jorge Cortés Montalvo La proliferación de la gran infraestructura de entretenimiento y sobre todo informativa en el país, ha contribuido a modificar sustancialmente los hábitos culturales de la vida cotidiana de los mexicanos. Al principio del siglo XXI, apunta el mismo autor, “los mexicanos somos los habitantes que más vemos televisión en todo el continente americano, con un promedio diario superior a las cuatro horas. De aquí, que empezando este tercer milenio, la población mexicana se haya transformado de una cultura de lectores a una cultura de televidentes, de lo cual se deriva un peso muy sustantivo de los medios audiovisuales en la formación de sus gustos, actitudes, opiniones, conductas, mentalidades y visiones de la vida”5. • B.1. La tercera vertiente a que hacemos alusión es la que se refiere a la formación profesional y a la profesionalización de periodistas e informadores: Las instituciones de educación superior y particularmente las universidades, han apostado a replantear los esquemas educativos, sometiéndolos a un riguroso examen para determinar las transformaciones y adecuaciones que deben ser considerados a fin de actualizar las estructuras curriculares, en el ánimo de formar individuos más acordes con los modelos globales que se instalan irreductiblemente en, por lo menos, los llamados países occidentales del planeta, en el entendido de que las viejas concepciones de formación de profesionales deben ser superadas, e incluso sustituidas por fórmulas emergentes que gradualmente van descontinuando, o al menos reconvirtiendo, las carreras tradicionales6. Hasta hace poco tiempo, el periodismo y el manejo de información en México eran actividades que se ejercían de oficio, había que empezar como aprendiz y gradualmente ir adquiriendo la habilidad observando a los ya fogueados, a fuerza de golpes, ensayos y errores, de fracasos y de escasas y difíciles posibilidades de hacer méritos, se iban formando e instalando las habilidades para llegar a ser reporteros o, en amplio reconocimiento, periodistas. Cosa semejante ocurría con aquellas personas que atendían las bibliotecas, cuya labor era tan simple como aprender a clasificar por autor, título o género, multitud de libros pesados y polvosos, encontrarlos en los estantes para quienes los solicitaban y volver a acomodarlos en su sitio una vez desocupados, eso y mantener las salas de consulta en silencio era la labor de la o del bilbiotecario. No había que ser profesional para ello. Ahora las cosas han cambiado, no solamente se han abierto carreras emergentes para la formación de periodistas, comunicólogos, diseñadores gráficos, 5 Autor. Op. Cit. 6 Son los propósitos declarados por la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), de México, como política que deber normar la educación superior hasta el año 2020. 158 La educación para los medios en la oferta educativa profesional en el norte de México informólogos, etc., - abundan las carreras de comunicación - sino que las opciones se han extendido a la profesionalización de periodistas e informadores en activo, tal es el modelo que ha seguido la carrera de periodismo de la UACh con generaciones únicas. La tendencia es romper con la idea de que hay un tiempo para estudiar y otro para trabajar, o de que sólo acceden a la formación profesional los jóvenes que salen de la educación media superior o los bachilleres, ahora el diseño de muchos currículos, se orientará a otorgar el reconocimiento y el respaldo institucional de la universidad a distintos oficios que, en consecuencia, se incluirán en el catálogo de nuevas profesiones. Antes de eso y atendiendo a recomendaciones de organismos internacionales como la OCDE o la UNESCO, las universidades tendrán que certificar sus programas y sistemas académicos, y aun estandarizarlos eventualmente, para que los niveles de competencia propuestos, tengan también un reconocimiento global. El cuarto aspecto, que es el centro temático de este escrito, se refiere a • B.2. La educación formal e informal de las audiencias: Las personas por lo regular se enteran de lo que está pasando en el mundo a través de los medios de comunicación, en virtud de que no pueden tener información de primera mano, sólo en la medida y en los formatos en que los medios dan tratamiento al conjunto de asuntos que se privilegian y que constituyen la agenda temática de los medios. En realidad de lo que la gente se entera, es de lo que dicen los medios de comunicación que ocurre en el mundo, con las limitaciones de cada medio. Por lo tanto, la gente está al tanto de una realidad social en cierto sentido creada por los medios, que, aunque tenga relación y referencia directa con la “realidad real” (valga la redundancia), no es propiamente dicha realidad, sino la realidad producida y adaptada según el formato de cada medio, es decir, la realidad de los medios. La gente cree pues estar enterada de lo que pasa en su localidad, en la región, en el país y en el mundo, pero es un conocimiento falaz o, en el mejor de los casos, sumamente parcial e intencionado, ya que la audiencia por lo general ignora cómo se produce la noticia, las características técnicas de su elaboración, selección y tratamiento, así como buena parte de los códigos y metalenguajes que se utilizan en los medios a través de los cuales se difunde. Los medios tienen pues una gran capacidad para crear “realidades” y presentarlas a sus audiencias como “la realidad”, porque los medios no reflejan, como muchos piensan, la realidad, sino que construyen realidades. (BERGER y LUCKMAN, 1979). Mucho se ha avanzado en considerar la educación para los medios, también denominada educomunicación (KAPLÚN, M. 1997), cada vez más como componente que como complemento de los programas educativos de nivel básico, desde el jardín de párvulos, hasta la educación secundaria llegando incluso al nivel 159 Jorge Cortés Montalvo preprofesional, en el entendido de que los contenidos mediáticos comprenden un factor formativo que debe ser atendido desde la propia estructura del currículo7, no obstante, existen pocas referencias de la experiencia latinoamericana de propuestas de educación para los medios en los programas de educación superior, tal vez en el supuesto de que los estudiantes del ciclo profesional, están suficientemente capacitados para entendérsela con los mensajes que viajan a través de los medios y de las tecnologías de información y comunicación. Las universidades y las instituciones de educación terminal, egresan año tras año flamantes profesionistas que salen al mundo a incorporarse al mercado de trabajo con los conocimientos y herramientas que han logrado recuperar en sus años estudiantiles. Un mundo y un mercado de trabajo cuyo soporte está estructurado sobre los sistemas, tecnologías y medios de comunicación, y que con mayor frecuencia de la que pensamos, el orgulloso profesional novel ignora qué intereses están detrás de ellos, como son sus procesos de producción de información y cuáles los propósitos, ocultos o manifiestos, de esa máquina de crear opinión. En suma, con título y todo, son analfabetos mediáticos. El fenómeno del analfabetismo audiovisual, dice Masterman (1993), es una realidad palpable en la sociedad contemporánea. Cada vez más investigaciones y estudios demuestran que el consumo masivo e indiscriminado de los medios no lleva parejo -más bien al contrario- un conocimiento de los códigos del lenguaje audiovisual, provocando situaciones de indefensión ante sus mensajes. Pero ¿qué es educación para los medios? Según José Martínez de Toda y Terrero (1999) “Educación para los medios es un proceso que busca formar e informar en el sujeto un conjunto de dimensiones educativas que empiezan por la alfabetización mediática; es decir, generar una mentalidad consciente, activa, crítica, social y creativa. Tal educación debe permitirle participar como generador, y no sólo como audiencia pasiva en la cultura popular contemporánea, tal como es presentada en los medios masivos.” El ministerio de educación de Ontrario, Canadá, consigna en su Guía de Recursos de alfabetización audiovisual, la siguiente definición: “la educación para los medios es una contribución para que el estudiante desarrolle un conocimiento y una comprensión crítica de la naturaleza de los medios de información, de las técnicas que utilizan y la incidencia de dichas técnicas en el pensar y el actuar de los individuos, para que de esta manera estén en conocimiento de cómo funcionan los medios, cómo producen significados, cómo se organizan y cómo construyen la realidad” (SHEPHERD, 1997). 7 Ver al efecto el notable y profuso trabajo de Manuel Area Moreira, de la Universidad de La Laguna y de múltiples experiencias reportadas por investigadores de muy variada extracción disciplinaria en instituciones de España y Latinoamérica, entre otros GARCCEA MATILLA (1997); CABERO, J. (1997); APARICI, R. (1997); AGUADED, J.I. (1999), y los trabajos que publica el ILCE y Chasqui entre muchos otros. 160 La educación para los medios en la oferta educativa profesional en el norte de México El planteamiento sobre la necesidad de generar una educación para los medios, aparece en Europa, Canadá y los Estados Unidos hacía la segunda mitad del siglo XX, y aunque en México y el resto de Latinoamérica se ha venido trabajando intensamente en la última década en este sentido, los esfuerzos se han orientado fundamentalmente a la educación primaria y secundaria. No se tiene conocimiento de su aplicación sistemática en la educación universitaria o terminal, al menos en México, salvo en programas muy específicos relacionados de manera directa con los medios de comunicación, en carreras como Periodismo y Ciencias de la Comunicación. En su devenir, ajuste, desarrollo y proceso de profesionalización los medios hacen lo conducente por ampliar y flexibilizar sus formatos, por presentar la información de manera clara, comprensible y desde diversos ángulos. Muchos periodistas se encuentran francamente comprometidos con su profesión y ponen su empeño y su talento para hacer el mejor periodismo posible. Corresponde a la instancia educativa, en todos sus niveles y modelos, crear las condiciones para educar a las audiencias y ponerlas en capacidad de leer más allá de la nota periodística, para ver y escuchar con ojos y oídos críticos la versión radiofónica o televisiva de los noticiarios y para distinguir entre la ficción del entretenimiento y la realidad creada y configurada por los medios. Esto es doblemente válido para los propios estudiantes universitarios y en general en el sistema de educación terminal. Creemos que una competencia fundamental en su repertorio de recursos profesionales, sea cual sea su campo de acción profesional, es precisamente el conocimiento y la comprensión crítica de la información de todo tipo que viaja por los medios, pero también, la habilidad para crear sus propios mensajes, para identificar el sentido y los efectos sociales y culturales de los mensajes mediáticos y mediatizados. Habría que señalar qué acciones son y cuáles no corresponden a la educación para los medios, nos apoyamos para tal propósito en las acciones descritas por Area Moreira (2002 a): QUÉ NO ES EpM QUÉ ES EpM Los procesos de comunicación en los proyectos educativos Educar para ampliar las capacidades de análisis activo y crítico de la oferta televisiva, periodística y radiofónica y, en general, mediática La comunicación interpersonal en los salones de clase, o la comunicación profesor-alumno Actividades encaminadas a convertir a un oyente pasivo en un receptor crítico de la radio El uso de aparatos de radio y Televisión o periódicos para apoyar el aprendizaje de los contenidos de las materias Orientar hacia la naturaleza esencial de los medios como son sus lenguajes y códigos, sistemas de símbolos, etc. 161 Jorge Cortés Montalvo Kathleen Tyner (1997) identifica ocho ideas principales que debería comprender la educación para los medios: 1. Todo lo que comunican los medios son construcciones: Los medios no reproducen ni reflejan la realidad, ofrecen construcciones cuidadosamente realizadas que han sido sometidas a numerosas pruebas y decisiones. 2. Los medios de comunicación construyen la realidad: Una parte importante de las observaciones y experiencias en las que basamos nuestra representación de lo que es el mundo y como funciona, nos llega previamente construido por los medios, con actitudes, interpretaciones y conclusiones incorporadas. 3. Las audiencias negocian el contenido de los medios de comunicación: Cada uno de nosotros busca o “negocia” el significado de manera diferente dependiendo de muy diversos factores: necesidades y ansiedades La teleeducación o educación a distancia así como la utilización de la radio y la Televisión educativa como auxiliares didácticos Integrar los contenidos programáticos en función de los medios de comunicación, mediante el dominio de los elementos técnico narrativos y semánticos específicos de cada medio Los cursos sobre manejo de software o de navegación en internet, así como los cursos de informática o sistemas computacionales Metodologías destinadas a la autoformación en el análisis y evaluación de mensajes difundidos a través de los medios La producción de materiales multimedia, el uso de materiales impresos o audiovisuales Aprender cómo se selecciona la información que aparece en los periódicos, cómo se hacen las emisiones radiofónicas y televisivas para entender los contenidos y tratamientos, sus propósitos implícitos y explícitos, calidad técnica y valor en imagen y sonido Las videoconferencias Enseñar al estudiante a crear y generar sus propios mensajes a través de los medios Entre otros..... Entre otros.... 168 La educación para los medios en la oferta educativa profesional en el norte de México Bibliografía consultada: - AGUADED, José I. (s/f): “La Educación para los Medios. Modelos Asociativos en España y Portugal”, en caminhos para o encontro educativo, editado por Escola Superior de Educaçao da Universidade do Algarbe (Portugal) y la Universidad de Huelva (España). (pp. 417-426) - ANUIES (Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior)(1999): La Educación Superior en el Siglo XXI: Líneas estratégicas de Desarrollo. México. - APARICI, R. (1997) (comp.): La educación para los medios de comunicación, UPN, México. - AREA M. Manuel (2002 a): “La Educación de los Medios de Comunicación y su Integración en el Currículo Escolar”, Universidad de la Laguna, http:// www.quadernsdigitals.net/articles/pixel/pixel4/p4educación.html (cons. 09.03.02). - _______________ (2002 b): “¿Una Escuela del Siglo XIX en el Siglo XXI? 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