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La representación de la violencia en las series juveniles españolas

González Fernández, Sara

Abstract

La violencia es una de las principales preocupaciones de los ciudadanos, ya que, en mayor o menor medida, siempre está presente en la sociedad en cualquiera de sus manifestaciones. Por ello, es interesante analizar cómo reflejan las series de televisión esta realidad en un momento en el que la ficción española está en auge. En este sentido, también se estudiará si la representación que se hace de la violencia puede llegar a influir negativamente en el comportamiento y la actitud de los adolescentes y los jóvenes, los máximos consumidores de este tipo de formatos de televisión.

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977 La representación de la violencia en las series juveniles españolas Sara González Fernández Universidad de Sevilla [email protected] Resumen:La violencia es una de las principales preocupaciones de los ciudadanos, ya que, en mayor o menor medida, siempre está presente en la sociedad en cualquiera de sus manifestaciones. Por ello, es interesante analizar cómo reflejan las series de televisión esta realidad en un momento en el que la ficción española está en auge. En este sentido, también se estudiará si la representación que se hace de la violencia puede llegar a influir negativamente en el comportamiento y la actitud de los adolescentes y los jóvenes, los máximos consumidores de este tipo de formatos de televisión. Palabras clave: violencia, televisión, ficción española, influencia, comportamiento, adolescents, jóvenes Abstract: The violence is one of the principal worries of the citizens, since, in major or minor measure, always it is present in the company in any of his manifestations. For this reason, it is interesting to analyze how the series of television reflect this reality in a moment in which the Spanish fiction is in summit. In this respect, also it will be studied if the representation that is done of the violence can manage to influence negatively the behavior and the attitude of the teenagers and the young persons, the maximums consuming this type of formats of television. Keywords: violence, televisión, Spanish fiction, influence, behavior, teenagers, young persons 978 1. Introducción La coyuntura económica actual en la que se encuentra España ha provocado que asuntos como la crisis o el paro encabecen la lista de las principales preocupaciones de los ciudadanos. Pero, a pesar de ello, la violencia continúa dentro de las cuestiones que más inquietan a la población. Los enfrentamientos callejeros, la violencia de género o la violencia escolar, entre otros, se han convertido en un pedazo indestructible del puzle que conforma el devenir diario. Se trata, por tanto, de una realidad que no puede pasar inadvertida ante los ojos de nadie y mucho menos para la televisión. El medio de comunicación que cuenta con mayor trascendencia y repercusión, con permiso de Internet, cada vez dedica más tiempo a informar sobre los contenidos violentos que tienen lugar en el día a día. No obstante, este hecho puede tener su lógica debido a que la televisión funciona como un espejo de la realidad y por ello muestra a los espectadores lo que en ella sucede para cumplir con una de sus funciones, que no es otra que informar. Pero, ¿qué ocurre con los formatos de ficción?, ¿deberían seguir el mismo patrón a la hora de reflejar la violencia o, por el contrario, se tendrían que centrar en otros aspectos más propios del entretenimiento? La respuesta a estas cuestiones reside no tanto en qué tipo de violencia mostrar o no, sino en cómo hacerlo en función del público al que vayan dirigidos sus contenidos. De ahí, la importancia de analizar la representación que se hace de las interacciones violentas en las series españolas de mayor audiencia emitidas en televisión, en un momento en el que, precisamente, este tipo de formatos se encuentran en auge21 y en el que los adolescentes y los jóvenes son sus mayores consumidores. Se trata de un público bastante moldeable e influenciable debido a que aún no cuentan con una madurez completa y, por tanto, pueden adquirir patrones inadecuados tanto en su comportamiento como en sus actuaciones. Ahora bien, no sería de recibo acusar a la televisión como la única y principal responsable de todas las actuaciones y hechos violentos que tienen lugar en el mundo real. El comportamiento agresivo que se da en las personas surge como resultado de diversas interacciones. Así, la convergencia de factores genéticos, familiares, culturales o fisiológicos, entre otros, contribuyen a que se acabe siendo una persona violenta. En este sentido, el periodista y sociólogo Cardús i Ross (1998: 31-44) muestra su malestar ante la idea de que se critique continuamente a la televisión, especialmente, desde el ámbito académico y educativo. Considera que se está generando una “mediafobia” para culpar a los medios audiovisuales de todo lo malo que ocurre en la sociedad, incluida la violencia. Por tanto, la emisión de contenidos violentos en televisión es un componente más que se añade a la lista que incrementa la predisposición a adoptar actitudes y comportamientos violentos. Es por ello por lo que resulta necesario prestar una mayor atención a los contenidos televisivos a los que están expuestos los espectadores y conocer de antemano la influencia positiva o negativa que ejercen algunos patrones o estereotipos televisivos relacionados con las acciones violentas. Aunque hay que tener en cuenta que los estudios realizados hasta el momento no han demostrado que exista una directa relación causa-efecto entre el visionado de contenidos violentos y la posterior actuación agresiva por parte del espectador, no hay que desdeñar el influjo que, a corto o a largo plazo pueden producir en el público, sobre todo en el infantil y el 21 En 2002-2003 la ficción española recupera la hegemonía adquirida en la segunda mitad de la década de los noventa, después de que la emisión de Gran Hermano en el año 2000 rompiera la supremacía en audiencia con la que contaban las series nacionales (Artero, 2008: 221). 979 juvenil. Así, la presentación de los agresores como personajes atractivos y valientes que, incluso en muchas ocasiones adopta el rol de protagonista bondadoso, puede motivar enormemente a los espectadores a seguir sus actuaciones para llegar a ser tan carismáticos como ellos en la vida real22. 2. Ámbito de estudio 2.1. Corpus de la investigación e hipótesis Debido al amplio abanico de series de televisión a las que el espectador puede enfrentarse resulta preciso acotar el alcance del estudio, ya que, tal y como apuntan Boudon y Lazarsfeld (1973: 50) “para que la hipótesis sea buena ha de ser operativa y para que sea operativa ha de lograrse su concreción o especificación por medio de su desmembración en variables”. Es por ello por lo que este estudio parte de la siguiente premisa objetiva: las cinco series nacionales emitidas durante los últimos cinco años (2007-2011, ambos inclusive), que han registrado como mínimo un 20 por ciento de share de media en su primera temporada y cuyos contenidos han sido consumidos, principalmente, por un público comprendido entre los 16 y los 30 años. Cuadro 1. Criterios de selección de series de televisión. SERIE CADENA PRODUCTORA FECHA DE ESTRENO ESPECTADORES SHARE Águila Roja TVE Globomedia 19/02/2009 4.637.000 25,5% El Internado Antena 3 Globomedia 24/05/2007 4.077.000 23,8% Sin tetas no hay paraíso Telecinco Grundy Producciones 09/01/2008 4.016.000 23,4% Hispania, la leyenda Antena 3 Bambú Producciones 25/10/2010 4.319.000 22,8% El Barco Antena 3 Globomedia 17/01/2011 4.139.769 20,6% Fuente: http://www.vertele.com; http://www.formulatv.com A partir de estos datos se puede extraer que, a pesar de la delimitación del ámbito de estudio, el corpus de análisis es lo suficientemente amplio como garantizar el criterio de representatividad respecto al panorama de las series televisivas en la actualidad. En este sentido, cabe destacar que, primero, están presentes tanto la cadena pública (TVE) como las dos privadas que cuentan con mayor fuerza en el panorama nacional (Antena 3 y Telecinco). Segundo, aparecen tres de las productoras de mayor importancia en nuestro país, a pesar de que Globomedia cuente con un peso mayor en este análisis. Tercero, a partir de esta selección de series se ofrece una amplia variedad de géneros. Así, se presenta el género de la aventura en Águila Roja, el del drama en Sin tetas no hay paraíso, el del drama-histórico en Hispania, la leyenda, la intriga y el misterio en El Internado y la combinación de la aventura y la fantasía en El Barco. Y cuarto, cada una de las fechas de emisión de las distintas series se corresponde con los diferentes años fijados como criterio de análisis. 22La representación de imágenes de violencia en televisión refuerza el comportamiento violento de aquellas personas que sean agresivas, debido a que, con ello, se legitima su actitud, “reciben un apoyo fundamental para seguir adelante con ellas y no valoran las implicaciones negativas que conllevan” (Clemente y Vidal, 1996: 94). 980 No obstante, para poder orientar el transcurso de dicho análisis se parte de la siguiente hipótesis: considerar que la violencia que se reproduce en las mencionadas series de televisión corresponde a un modelo de representación inadecuado, desde el punto de vista de la influencia que puede ejercer entre su público. Por tanto, el objetivo que se establecerá para ratificar o revocar esta hipótesis será el de analizar si la violencia representada en estas series se corresponde con los principios establecidos, en primer lugar, por los estudios del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia23 (1997) y, en segundo, por investigadores como Edward Donnerstein (1998), según los cuales se contribuye al aprendizaje de conductas o comportamientos violentos en el espectador. Pero, ¿cuáles son esos preceptos que se van a tomar de referencia? En primera instancia, los aportados por dicha institución que, desde 1997, tiene como cometido realizar estudios e investigaciones sobre las manifestaciones de la violencia, así como divulgar medidas para intentar sensibilizar a la sociedad sobre un tema tan espinoso como éste. Las conclusiones a las que han llegado investigadores como Rowell Huesmann, Edward Donnerstein o Javier Urra sobre la adecuación o no de la representación de la violencia se resumen en los siguientes puntos (en Garrido, 2004: 292): 1) La presencia de narratividad en las acciones violentas. 2) El carácter intencional de las acciones violentas. 3) La ejecución del hecho delictivo sin contar con otras alternativas. 4) La representación legitimadora del acto agresivo. 5) El carácter atractivo de los agresores. 6) La juventud de los agresores y de las víctimas. 7) La asociación entre masculinidad y agresividad. 8) La ausencia de castigos tras la acción violenta. 9) La presencia de premios (emocionales o tangibles) después de la interacción violenta. 10) La presencia del humor en el contexto violento como efecto edulcorante. 11) El empeoramiento de la situación inicial. 12) La ausencia de consecuencias a largo plazo en las víctimas. 13) La ausencia de provocación. cierre 14) La asociación entre deporte y agresividad. 15) La utilización de armas que impiden los mecanismos y barreras inhibitorias de la agresión. 16) El tratamiento realista de la representación de la violencia. 17) La aparición de la violencia como una herramienta eficaz a la hora de conseguir objetivos personales y sociales. Además de ello, también se tendrá en consideración a Edward Donnerstein, profesor de Comunicación y Psicología en la Universidad de California, Santa Bárbara, cuya 23 En octubre de 2011 se anunció el cierre de esta institución por su inviabilidad económica. Disponible en Internet (16/01/2012): http://www.elmundo.es/elmundo/2011/10/03/valencia/1317661838.html 981 especialidad en el campo de la investigación es la de la violencia que se da en los medios de comunicación. Y, precisamente, fruto de uno de sus trabajos en los que analizaba, junto a otros compañeros, la cantidad y el contexto de la violencia que aparecía en la televisión norteamericana durante tres temporadas (National Television Violence Study, 1997-1998) obtuvo como conclusiones un total de nueve rasgos contextuales a partir de los cuales podría aumentar la influencia de la violencia en el espectador (Donnerstein, 1988: 24-25): 1) La naturaleza del agresor: se presta más atención y se imitan más aquellos personajes que son atractivos. 2) La naturaleza de la víctima: las escenas violentas en las que las víctimas son más simpáticas y atractivas conmocionan más a los espectadores. 3) La justificación de la violencia: si aparece justificada cobra mayor legitimidad por parte del público. 4) La presencia de armas: la utilización de armas comunes, como pistolas o cuchillos, incrementa el impacto en los espectadores debido a que están asociadas con la cotidianidad. 5) La extensión y el carácter gráfico de la violencia: las muestras de violencia amplia y reiterada provocan en los espectadores más violencia. 6) El grado de realismo: las representaciones de violencia con mayor realismo son mucho más peligrosas que las que se presentan de forma irreal y ficcional. 7) La recompensa o castigo: premiar la violencia o no castigarla favorece el aprendizaje de comportamientos violentos. 8) Las consecuencias de la violencia: la ausencia de la presentación del daño o del dolor como consecuencia de las conductas violentas favorece el aprendizaje debido a que no se presenta los resultados de la agresión. 9) El humor: la incorporación del humor o la diversión en el marco de una escena violenta también contribuye al incentivo de su aprendizaje. 2.2. Metodología Para poder llevar a cabo esta tarea es preciso desarrollarla bajo el marco de unos métodos de investigación social. En este caso, se hace uso de tres pilares metodológicos diferentes para desentrañar la representación que se hace de la violencia en las cinco series de televisión elegidas para este estudio. En este sentido, se aborda el análisis de contenido, ya que se trata de una de las técnicas de investigación más importantes que procura comprender los fundamentos con los que se trabaja y está “destinada a formular, a partir de ciertos datos, inferencias reproducibles y válidas que puedan aplicarse a su contexto” (Krippendorff, 1990: 28). Por tanto, el análisis de contenido actúa siempre como telón de fondo en esta investigación y, sobre éste, se siguen las pautas de otro tipo de análisis, como las propias del narrativo. Y es que, debido a las características de este estudio, es el que más utilidad presta a la hora de dilucidar las técnicas o los recursos empleados para representar las interacciones violentas. García Jiménez (1993: 13) apunta que la narrativa audiovisual se puede definir como “la facultad o capacidad de que disponen las imágenes visuales y acústicas para contar historias”, es decir, para 982 adherirse a todas las unidades significativas con las que se pueda configurar una historia con sentido completo. Por tanto, se hará uso de la estructura narrativa para poder diferenciar, en cada uno de los capítulos de las distintas series, entre los elementos que componen la historia (personajes, espacio, tiempo, etc) y los que conforman la representación emocional (música, silencio, ruidos, etc) para analizar con posterioridad su significación en conjunto. De esta forma se pueden conocer las relaciones que se establecen entre estas dos porciones de un todo (García Jiménez, 1993: 16). Para concluir, hay que señalar que el análisis comparativo también estará presente en este estudio, pues una de sus funciones es la de sacar conclusiones generales en relación a las variables con las que se trabaja en el marco de la investigación. Francesc Raventós aporta una completa definición sobre este término al apuntar lo siguiente (1990: 48): La comparación es una actividad del razonamiento humano que establece una correspondencia entre realidades y actividades con objeto de establecer semejanzas y diferencias. La comparación sirve para distinguir, agrupar y clasificar, partiendo del supuesto que las cosas son parcialmente semejantes y parcialmente diferentes, ya que, de no ser así sería imposible establecer correspondencia alguna entre ellas, al estar vacía de significación. Por tanto, será de gran utilidad debido a que se establecerá comparaciones entre cómo se aplican, en cada una de las series, las diferentes premisas que son objeto de análisis en esta investigación sobre la representación de la violencia. 3. Resultados En líneas generales, se puede decir que entre las escenas violentas representadas en estas cinco series se establece una coincidencia más que notable con todos los principios establecidos tanto por el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia (1997) y por Edward Donnerstein (1998); a partir de los cuales se señalan los rasgos con los que podría aumentar la influencia de la violencia en el espectador. Por ello, y para que se pueda comprobar esta evidencia, se expondrán a continuación los resultados más reseñables obtenidos en este estudio: 1) Los protagonistas y antagonistas de las cinco series, que son en su gran mayoría, los principales agresores de las escenas violentas, son personajes atractivos tanto física como psíquicamente. Además de ello, todos se ajustan al mismo perfil de hombre: raza blanca, tez y cabello moreno y, por norma general, todos llevan la conocida barba de “dos días” que los dota de cierto encanto. Esta característica hace que el personaje sea más atrayente para la audiencia y, por tanto, justificará, en mayor medida, las acciones violentas que cometa al tratarse de una figura con la que se empatiza desde el primer momento. 2) Los agresores y las víctimas de las escenas violentas son presentados con nombres propios y cuentan con una identidad muy definida dentro del relato, independientemente del rol que desempeñe en el mismo. De esta forma, se prescinde del anonimato para que el 983 espectador conozca a los personajes que protagonizan el conflicto y se pueda identificar con su situación. 3) El rol de agresor es encarnado de forma mayoritaria por el protagonista en Águila Roja, El Internado y Sin tetas no hay paraíso, las series que registran mayor cuota de pantalla y audiencia de entre las seleccionadas para este estudio. Por lo que la imagen de un protagonista agresivo que recurre a la violencia justificada dentro del contexto en el que se realiza es garantía de éxito y también contribuye a que el aprendizaje de conductas violentas sea más efectivo. Si el personaje principal de la serie se caracteriza por ser violento y popular, se transmite a la audiencia unos patrones a seguir en la vida real para obtener el éxito y la notoriedad adquirida por este personaje en la ficción. 4) Las escenas violentas de estas series no cuentan, en su mayoría, con testigos durante el desarrollo del conflicto. Mientras tanto, el porcentaje de testigos activos que participan en la separación de los personajes que participan en un enfrentamiento o incluso en el impedimento de que éste se realice es escaso, al no superar en ninguna de las series el 18 por ciento (el baremo oscila entre dos y trece testigos activos en el total de las escenas violentas registradas). 5) Las escenas violentas muestran que, de forma mayoritaria, en todas las series tanto el agresor como la víctima están representados por el género masculino. El papel de la mujer en estos dos roles es menos significativo, aunque incrementa ligeramente en el de víctima, alcanzando la cuota más alta en Hispania con un 26 por ciento de representación. 6) Las escenas violentas muestran que la violencia es un acto propio de la juventud y de los adultos (no suelen superar los 40 años de edad). Si bien los primeros cuentan con una representación ligeramente mayor como víctimas, los segundos lo hacen como agresores. El resto de grupos de edad tiene una presencia simbólica en el desarrollo de actos violentos, aunque no hay que desdeñar que los niños también aparecen, aunque mínimamente, como víctimas en Hispania y en Águila Roja, siendo esta última la única serie en la que adoptan el rol de agresor en ocho ocasiones, una de ellas, para protagonizar un conflicto mortal. 7) La música extradiegética está presente en la gran mayoría de las escenas violentas de todas las series con objeto de incrementar la tensión que se vive en ellas, al tiempo que para anticipar al espectador de la llegada de un conflicto en el desarrollo de la trama. 8) La ausencia total de música está presente en aquellas escenas violentas en las que se da una agresión verbal o una física de carácter leve. Con lo que se pone de manifiesto que la música tan sólo resalta aquellas interacciones violentas de carácter fuerte o que presentan mayor gravedad para captar la atención del espectador, además de hacerlo con la propia imagen. 984 9) La ausencia total de voz en las escenas violentas se da, mayoritariamente, en Águila Roja y en Hispania, aquellas series en las que las agresiones son más severas tanto por su ejecución como por las consecuencias visibles que deja en las víctimas. Por lo tanto, se pone de manifiesto que en escenas de este tipo lo que cobra verdaderamente importancia es la lucha y el conflicto en sí, con lo que el discurso dialogado carece de función y de relevancia alguna. El foco de atención se centra, nuevamente, en la agresión, y, por ello, se prescinde de cualquier elemento que pudiera provocar que la atención del espectador se desviara hacia otro aspecto que no fuera la acción violenta. 10) Las escenas violentas de todas las series recurren al silencio para evidenciar la hostilidad que se da entre los personajes que forman parte del enfrentamiento, así como para mostrar miedo, temor o sumisión por parte de la víctima ante la presencia del agresor. 11) Las escenas violentas se desarrollan, generalmente, en espacios unitarios de interior, en los que el hogar destaca por ser la ubicación espacial en la que con mayor frecuencia se registran acciones violentas. Por lo tanto, uno de los lugares que simbólicamente representan protección y seguridad queda lejos de ser impune de los actos agresivos, lo que refuerza el temor popular que se da en la vida real de ser atacado o asaltado en su propia vivienda. 12) El horario diurno es el preferido en todas las series para representar las escenas violentas. De esta manera, se pone de manifiesto que en estas series no se sigue con la convención que relaciona la llegada de la noche con el incremento de la agresividad. 13) El orden temporal lineal es la forma mayoritaria adoptada por las series para ordenar los acontecimientos que se desarrollan en las escenas violentas. Un avance progresivo de sucesos que se corresponde con la interpretación que se hace del tiempo en nuestra cultura. 14) Las escenas violentas de estas series son narrativas y siguen los patrones establecidos para cualquier tipo de texto narrativo: presentación o desencadenante, desarrollo y desenlace, protagonizándose en ellas los tiempos más fuertes del conjunto global de la trama de la historia. 15) La gran mayoría de las acciones violentas se desencadenan sin ningún tipo de premeditación, por lo que se trata de agresiones emocionales que los personajes realizan en caliente. Mientras tanto, se llega al fin de las acciones violentas a través de la resolución del conflicto por parte de los personajes implicados, una resolución que, generalmente, no es pacífica, sino que supone el fin de una lucha que dará lugar a otra. 16) Las escenas violentas se desarrollan a partir de unos actos agresivos, tanto verbales como físicos, de carácter fuerte. Si los primeros están representados por humillaciones o graves insultos, los segundos lo 985 hacen a través de conflictos duros e incluso bastante desagradables. En este sentido, hay que señalar que gran parte de las agresiones verbales van acompañadas de agresiones físicas de carácter leve, como empujones o bofetadas. Destaca que tan sólo se registren dos de carácter leve, como empujones o bofetadas. Destaca que tan sólo se registren dos suicidios, uno en Águila Roja y otro en Hispania, las dos series históricas en las que las condiciones de vida de los personajes eran bastante difíciles, tanto por el ambiente social como por el clima de crispación que se respiraba en ellas. 17) Las escenas violentas de estas series se caracterizan porque, mayoritariamente, sus conflictos son individuales e ilegítimos, no se desarrollan en un clima de humor y sus personajes no reciben ni castigos ni premios por las agresiones cometidas. En este sentido, mientras que la ausencia de humor y de premios no contribuye a los efectos negativos que pueden generar las escenas violentas en lo que al aprendizaje de conductas se refiere, sí que lo hace la ausencia de castigo, ya que, con ello se proyecta una imagen de impunidad absoluta ante la ejecución de actos violentos. Lo mismo ocurre con la legitimidad de las acciones violentas, que, aunque no lo son desde la perspectiva reglamentaria, la gran mayoría de los casos sí que son legitimadas por las personas del entorno del agresor, tengan o no relación con él. Así ocurre, por ejemplo, en Águila Roja, donde la actuación agresiva del protagonista está legitimada por los ciudadanos de la villa debido a que con sus acciones violentas ayuda a pueblo y vela por sus intereses. 18) En lo que respecta al uso de armas, las escenas violentas registradas en Águila Roja e Hispania son las únicas en la que las agresiones se realizan mayoritariamente con armas. En el resto de series, El Internado, Sin tetas no hay paraíso y El Barco priman las agresiones sin armas. Sin embargo, a pesar de que puede parecer que el caso de las dos primeras series perjudica más a la audiencia debido a que el uso de armas es más pernicioso que la ausencia de las mismas, hay que señalar que es la presencia de armas convencionales lo que puede contribuir de forma más efectiva al aprendizaje de conductas violentas. De este modo, mientras que en Águila Roja y en Hispania las que se utilizan no son muy habituales en la actualidad, debido a que en su mayoría son espadas, instrumentos de tortura o lanzas, sí que lo son otras como cuchillos, pistolas o cualquier tipo de herramienta de uso doméstico que aparecen en las tres series restantes, puesto que son reconocibles para los espectadores y pueden acceder a ellas con mayor facilidad. 19) La causa que, principalmente, motiva el inicio de las acciones violentas es la consecución de objetivos, por lo que los personajes de las escenas de violencia de estas series recurren a la violencia para conseguir sus fines, un dato que se corresponde con los principios que no se deben dar para que evitar influir en el aprendizaje de los espectadores sobre las conductas violentas representadas.