103 Antonio Blanco, Ana Irimia-Diéguez, María Dolores Oliver-Alfonso Revista de Responsabilidad Social de la Empresa. 2014 Nº 16. ISSN: 1888-9638. Madrid (pp. 103-131) ¿Deben utilizar las instituciones microfi nancieras un credit scoring? Análisis del caso español Antonio Blanco
[email protected] Profesor contratado por la Universidad de Sevilla (Beca Investigación). Ana Irimia-Diéguez [email protected] Lecturer of Finance at the Faculty of Economics and Business Administration of the University of Seville (Spain). Her research and teaching focus is on Corporate Finance, Value Creation and Microfi nance. María Dolores Oliver-Alfonso
[email protected] Profesora Titular de Universidad en la Universidad de Sevilla, adscrita al Departamento de Economía Financiera y Dirección de Operaciones desde 1990, donde imparte docencia en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales en el Grado de Finanzas y Contabilidad y en el Máster Ofi cial en Estudios Avanzados de Dirección de Empresas. Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 103Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 103 26/03/2014 20:52:5026/03/2014 20:52:50
104 Antonio Blanco, Ana Irimia-Diéguez, María Dolores Oliver-Alfonso Revista de Responsabilidad Social de la Empresa. 2014 Nº 16. ISSN: 1888-9638. Madrid (pp. 103-131) Revista de Responsabilidad Social de la Empresa - Fundación Acción contra el Hambre RESUMEN No existe consenso sobre la idoneidad de la implementación de los modelos de credit scoring para evaluar la solvencia del solicitante de un microcrédito. En este trabajo, se propone una metodología que permite decidir, a priori, en función del enfoque estratégico que tenga una Institución Microfi nanciera (IMF), si le sería útil o no dicha implementación. Para llevar a cabo la discriminación anterior, se ha diseñado una matriz que clasifi ca a las IMFs, según sus orientaciones estratégicas, en potenciales implantadoras de sistemas de credit scoring, o bien, en IMFs que no necesitan tales herramientas. Para realizar la investigación, hemos utilizado la metodología del caso, analizando tres IMFs españolas con perfi les diferentes a través de un cuestionario, recabando datos cuantitativos y cualitativos, al objeto de buscar evidencia empírica que corrobore el análisis teórico realizado. PALABRAS CLAVES Instituciones Microfi nancieras; Credit scoring; Autosufi ciencia Financiera; Acuerdos de Basilea. CÓDIGO JEL G21 ABSTRACT No consensus exists about the suitability of the implementation of credit scoring models for the assessment of the creditworthiness of a microcredit applicant. In this paper, a methodology is proposed in order to fi rst determine, depending on the strategic focus of the MFIs, whether this implementation would be useful. For this discrimination, a matrix is designed which classifi es the MFIs, according to their strategy, as potential or non-potential users of a credit-scoring system. To this end, a case-study methodology is employed which analyses three MFIs of widely diff ering profi les by means of a both quantitative and qualitative survey whose aim is to seek empirical evidence which verifi es the theoretical analysis performed. KEY WORDS Microfi nancial Institutions; Credit scoring; Financial self-suffi ciency; Basel Accords. Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 104Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 104 26/03/2014 20:52:5026/03/2014 20:52:50
105 Antonio Blanco, Ana Irimia-Diéguez, María Dolores Oliver-Alfonso Revista de Responsabilidad Social de la Empresa. 2014 Nº 16. ISSN: 1888-9638. Madrid (pp. 103-131) ¿Deben utilizar las instituciones microfi nancieras un credit scoring? Análisis del caso español JEL CLASSIFICATION G21 Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 105Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 105 26/03/2014 20:52:5026/03/2014 20:52:50
106 Antonio Blanco, Ana Irimia-Diéguez, María Dolores Oliver-Alfonso Revista de Responsabilidad Social de la Empresa. 2014 Nº 16. ISSN: 1888-9638. Madrid (pp. 103-131) Revista de Responsabilidad Social de la Empresa - Fundación Acción contra el Hambre 1. JUSTIFICACIÓN, OBJETIVOS Y METODOLOGÍA La actual crisis económica y fi nanciera ha convulsionado el sector microfi nanciero. Las restricciones crediticias del sector fi nanciero formal, la disminución de las ayudas y subvenciones y el cambio de perfi l de los potenciales benefi ciarios del microcrédito confi guran, al menos en los países desarrollados, un nuevo mapa microfi nanciero. En sus inicios, los proyectos microfi nancieros estaban ligados a programas públicos subvencionados, pero, en la actualidad, lo están a criterios de sostenibilidad1 y efi ciencia. Por ello, la fi nanciación de las entidades microfi nancieras (en adelante, IMFs2) debe dejar de ser exógena y dependiente, para transformarse en endógena y desubsidiada (Cortés, 2007). Dicha sostenibilidad, junto con el impacto social de sus actividades, constituyen los objetivos con más peso en la industria microfi nanciera europea a medio plazo (Lacalle et al., 2008). No obstante, para alcanzar la ansiada autosufi ciencia, las IMFs deben incrementar su efi ciencia, reduciendo al máximo sus costes operativos y aplicando tipos de interés en función de dichos costes. Uno de los más signifi cativos, si no se realiza una efi caz gestión del riesgo de crédito, puede ser el derivado del impago de los microcréditos concedidos. Además, una elevada morosidad pone en peligro la supervivencia de cualquier IMF. Una de las herramientas de gestión que ayudan a incrementar la efi ciencia de las IMFs son los modelos de medición del riesgo de crédito, más conocidos como credit scoring. Estos modelos ayudan a reducir los costes asociados al proceso de evaluación de los solicitantes de fi nanciación, incrementar la generación de recursos, tomar rápidas decisiones sobre concesión de fi nanciación y reducir las pérdidas. En este sentido, Rhyne y Christen (1999) sugieren que los modelos de credit scoring son uno de los avances tecnológicos más importantes que deberían implementar las instituciones microfi nancieras. Por su parte, Schreiner (2004) afi rma que los experimentos llevados a cabo en Bolivia y Colombia muestran que la adopción del credit scoring mejora la gestión del riesgo de crédito, produciendo, además, signifi cativas reducciones de los costes de las IMFs. Otros modelos de credit scoring, desarrollados en la literatura 1 El término sostenibilidad, también conocido como autosufi ciencia, implica la no dependencia de una fuente de recursos externos subvencionados (donaciones) para realizar el objeto social de cualquier entidad microfi nanciera. 2 Con la denominación de Institución Microfi nanciera (IMF) englobamos a todas aquellas organizaciones, instituciones y organismos, públicos o privados, con carácter lucrativo o sin él, que tienen como objeto la concesión de microcréditos y otros productos microfi nancieros relacionados: microahorro, tarjetas de débito, etc. Además, suelen prestar un servicio de apoyo y asesoramiento integral a su mercado potencial, o bien, cuentan con entidades colaboradoras que los realizan. Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 106Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 106 26/03/2014 20:52:5026/03/2014 20:52:50
107 Antonio Blanco, Ana Irimia-Diéguez, María Dolores Oliver-Alfonso Revista de Responsabilidad Social de la Empresa. 2014 Nº 16. ISSN: 1888-9638. Madrid (pp. 103-131) ¿Deben utilizar las instituciones microfi nancieras un credit scoring? Análisis del caso español para el sector microfi nanciero, son los realizados por Vigano (1993), Sharma y Zeller (1997), Reinke (1998), Zeller (1998), Vogelgesang (2003), Kleimeier y Dinh, (2007) y Rayo et al. (2010). No obstante, y a pesar de las mencionadas ventajas que el credit scoring proporciona a las IMFs, hasta la fecha y en oposición a lo sucedido en las entidades fi nancieras tradicionales, el desarrollo e implementación de este tipo de modelos no ha tenido un fuerte auge en la industria microfi nanciera. Ello puede deberse a que en el sector microfi nanciero operan entidades muy heterogéneas desde diversos puntos de vista (régimen jurídico, objetivos sociales, forma de entender el concepto de microcrédito, tamaño, etc.). Esta diversidad de IMFs, de forma opuesta a lo que sucede en la industria fi nanciera convencional, nos induce a pensar que no debería implementarse de forma indiscriminada un cierto modelo de crédito scoring en todas las IMFs, sino que dicha adopción dependerá del tipo de IMF y de sus características intrínsecas. El objetivo de este artículo es desarrollar un modelo teórico que permite discriminar entre entidades microfi nancieras a las que les puede interesar la implantación de modelos de credit scoring de aquellas otras IMFs que no necesitan dicha adopción. Además, al objeto de disponer de evidencia empírica que corrobore el modelo teórico desarrollado en este trabajo de investigación, hemos empleado la metodología del caso, analizando, mediante un cuestionario, tres IMFs españolas con perfi les y orientaciones estratégicas muy diferentes. Hasta donde llega el conocimiento de los autores, en la literatura previa, existen muy pocos modelos de credit scoring desarrollados para las entidades microfi nancieras. Además, no se ha realizado un análisis previo de la idoneidad de estos sistemas a las características específi cas de cada entidad microfi - nanciera, a pesar de que las IMFs existentes en los países desarrollados tienen unas características (objetivos, estructuras, tamaño, etc.) muy heterogéneas. La contribución del presente trabajo es precisamente sistematizar esta diversidad estratégica, por ello, a pesar de que el estudio empírico se circunscribe al caso español, consideramos que los fundamentos teóricos aquí expuestos son aplicables a IMFs de cualquier zona geográfi ca. El resto del artículo se estructura de la siguiente forma. En el epígrafe 2, se defi ne el riesgo de crédito y se incluyen las recomendaciones de Basilea para su cuantifi cación. En la sección 3, se justifi ca la necesidad de implementar un sistema de credit scoring en una IMF, mientas que en el epígrafe posterior se enuncian los objetivos de dichas instituciones. La diferencia de enfoque estratégico de una IMF será decisiva para implantar o no el modelo, como se describe en el epígrafe 5. La metodología propuesta se aplica mediante un estudio empírico en el epígrafe 6. Finalmente, se incluyen las conclusiones del estudio. Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 107Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 107 26/03/2014 20:52:5026/03/2014 20:52:50
108 Antonio Blanco, Ana Irimia-Diéguez, María Dolores Oliver-Alfonso Revista de Responsabilidad Social de la Empresa. 2014 Nº 16. ISSN: 1888-9638. Madrid (pp. 103-131) Revista de Responsabilidad Social de la Empresa - Fundación Acción contra el Hambre 2. INTRODUCCIÓN AL RIESGO DE CRÉDITO: BASILEA Y LOS MODELOS DE CREDIT SCORING El riesgo de crédito podría defi nirse como la incertidumbre de que un prestatario cumpla, a lo largo del tiempo, con las obligaciones contraídas con un prestamista. Estas obligaciones se derivan de lo establecido en un acuerdo previo, aceptado por ambas partes y jurídicamente válido. Centrándonos en el ámbito de la intermediación microfi nanciera, cuando una IMF concede un microcrédito está asumiendo un riesgo consistente en la probabilidad de que el microprestatario incurra en un impago total o parcial del mismo. Los acuerdos de Basilea contemplan metodologías básicas y avanzadas en la medición del riesgo de crédito3. Para el riesgo de crédito, la metodología más sencilla es conocida como método estándar (standardized approach), en el cual los intermediarios fi nancieros adoptan ponderaciones fi jas de riesgo para cada tipo de exposición. La principal ventaja del método estándar es su facilidad de implementación, siendo su principal inconveniente la asunción de que cualquier tipo de exposición tiene el mismo nivel de riesgo. Por este motivo, su escasa sensibilidad a los riesgos reales a los que están expuestos los intermediarios fi nancieros en el desarrollo de su actividad, Basilea II también establece la posibilidad de desarrollar metodologías avanzadas de califi caciones internas (Internal Rating Based approach, IRB4). Mediante el enfoque IRB las entidades fi nancieras desarrollan metodologías internas que les permiten reconocer pérdidas esperadas (que deberán ser cubiertas mediante provisiones) y pérdidas no esperadas (que serán cubiertas con capital adicional), como parte de un cálculo realizado sobre una distribución estadística de pérdidas (ver fi gura 2). Al sumatorio de las pérdidas esperadas e inesperadas se le conoce como VaR (Value-at-Risk) y es representativo del riesgo total al que se exponen las IMFs cuando conceden un microcrédito. En la práctica, las pérdidas esperadas e inesperadas no se calculan por separado sino a través del VaR, que mide la pérdida potencial a cierto nivel de confi anza estadística. Debido a que las pérdidas potenciales severas se encuentran en los percentiles de pérdidas superiores, Basilea recomienda establecer un nivel de confi anza estadística del 99,90 %. En la siguiente fi gura, 1, se representa una función de pérdidas fi cticias. En el eje de abscisas aparece la magnitud de la pérdida, en unidades monetarias, y el de ordenadas representa la frecuencia, esto es, el número de veces que se da 3 Las metodologías que se describen están recogidas en el acuerdo conocido como Basilea II, pues el siguiente acuerdo, Basilea III, no establece cambios signifi cativos en cuanto a la determinación del riesgo de crédito con respecto a Basilea II. 4 A su vez, el enfoque IRB se divide en un método básico y en otro avanzado (ver fi gura 2). Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 108Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 108 26/03/2014 20:52:5126/03/2014 20:52:51
109 Antonio Blanco, Ana Irimia-Diéguez, María Dolores Oliver-Alfonso Revista de Responsabilidad Social de la Empresa. 2014 Nº 16. ISSN: 1888-9638. Madrid (pp. 103-131) ¿Deben utilizar las instituciones microfi nancieras un credit scoring? Análisis del caso español cada nivel de pérdida. Así, podemos ver que la pérdida esperada corresponde a aquel nivel de pérdidas que se estima que se repetirá un número mayor de veces y, por tanto, tiene mayor frecuencia. En cambio, los niveles de pérdidas más cuantiosos, no tienen una frecuencia alta debido a que no se han producido en numerosas ocasiones. Por esta razón, la curva se caracteriza por tener un sesgo a la derecha. Figura 1: Función de Pérdidas (Esperadas e Inesperadas) Fuente: elaboración propia. Con los métodos avanzados, Basilea II permite que la entidad fi nanciera calcule sus requerimientos de capital en función del riesgo crediticio de cada uno de sus prestatarios. Para ello, previamente, se deben determinar las probabilidades de impago o default (PD) de cada prestatario, constituyendo los modelos de credit scoring5 una adecuada metodología para calcularla. En la fi gura 2, se esquematizan los métodos de medición del riesgo de crédito según Basilea II. Puede observarse que el enfoque IRB permite que cada IMF calcule sus requerimientos de capital de una forma más sensible al riesgo de crédito que soporta, pero para ello, las IMFs deben desarrollar e implementar un modelo interno para calcular las probabilidades de default de cada uno de sus prestatarios. 5 Para aplicar el enfoque IRB avanzado, las IMFs deben determinar, además de la probabilidad de impago (PD), otros parámetros: la exposición (Exposure at Default, EAD) y la severidad o pérdida en caso de impago (Loss Given Default, LGD). En el enfoque IRB básico, estos dos parámetros (EAD y LGD) son estimados por el organismo supervisor y facilitados a las IMFs. Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 109Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 109 26/03/2014 20:52:5126/03/2014 20:52:51
110 Antonio Blanco, Ana Irimia-Diéguez, María Dolores Oliver-Alfonso Revista de Responsabilidad Social de la Empresa. 2014 Nº 16. ISSN: 1888-9638. Madrid (pp. 103-131) Revista de Responsabilidad Social de la Empresa - Fundación Acción contra el Hambre Figura 2: Metodologías de medición del riesgo de crédito según Basilea II Fuente: elaboración propia. 3. JUSTIFICACIÓN DE LA IMPLEMENTACIÓN DEL CREDIT SCORING EN IMFS El riesgo de crédito puede derivar en pérdida crediticia, compuesta por el dinero no reembolsado, por los prestatarios más los gastos incurridos por la entidad al intentar recuperarlo. Dado que ésta pérdida es una parte i nherente a las operaciones crediticias, Basilea II establece que la pérdida crediticia debe ser considerada como un coste para la IMF. Por este motivo, en su metodología de califi caciones internas, el Acuerdo considera que debe calcularse continuamente el valor en riesgo (VaR) o pérdida crediticia total. Las estimaciones de las pérdidas esperadas implican dotaciones a provisiones por insolvencias, mientras que las previsiones por pérdidas inesperadas requieren capital adicional. Como consecuencia, y al afectar a los estados contables, tanto las provisiones como el requerimiento de capital infl uyen en la sostenibilidad fi nanciera de la entidad microfi nanciera. Figura 3: Relación VaR – Autosufi ciencia de las EnƟ dades Microfi nancieras Fuente: elaboración propia. Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 110Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 110 26/03/2014 20:52:5126/03/2014 20:52:51
111 Antonio Blanco, Ana Irimia-Diéguez, María Dolores Oliver-Alfonso Revista de Responsabilidad Social de la Empresa. 2014 Nº 16. ISSN: 1888-9638. Madrid (pp. 103-131) ¿Deben utilizar las instituciones microfi nancieras un credit scoring? Análisis del caso español La fi gura 3 anterior nos muestra que un aumento de las pérdidas inesperadas requiere que la IMF aporte nuevos fondos a su patrimonio neto. En ese caso, la entidad será menos rentable y efi ciente, y, por ello, los accionistas o potenciales accionistas no aportarán la misma cantidad de recursos6 que si la entidad fuese más rentable y efi ciente, esto es, que si no hubiese tenido pérdidas inesperadas. Así, en última instancia, las IMFs que tengan mayores pérdidas inesperadas tendrán menores recursos para conceder microcréditos en un futuro. Así pues, las IMFs que tengan como objetivo alcanzar la autosufi ciencia fi nanciera y deseen desarrollar su actividad de forma efi ciente y profesional deberán considerar como un elemento importante y que contribuye al logro de aquella, la aplicación de metodologías7 de cálculo de provisiones y requerimientos de capital según las recomendaciones de Basilea. Estas metodologías, parten de la cuantifi cación previa de, al menos8, la probabilidad de impago (PD), constituyendo los modelos de credit scoring9 una adecuada metodología para calcularla. Además, diversos estudios empíricos apoyan la idea de que la implementación del credit scoring en las IMFs sería una innovación muy relevante. En esta línea están las aportaciones de Rhyne y Christen (1999) quienes sugieren que el credit scoring es uno de los avances técnicos que afectan con más relevancia a la industria microfi nanciera. También Schreiner (2004) afi rma que los experimentos llevados a cabo en Bolivia y en Colombia muestran que la implementación de los sistemas de credit scoring mejoran considerablemente la clasifi cación de los solicitantes de fi nanciación y reducen los costes de las IMFs en más de 75.000 dólares anuales. Otros estudios empíricos también desarrollan modelos de credit scoring para la industria microfi nanciera como, por ejemplo, Vigano, 1993; Sharma and Zeller, 1997; Reinke, 1998; Zeller, 1998; Vogelgesang, 2003; Kleimeier and Dinh, 2007; Rayo et al., 2010. Vigano (1993) fue el primer autor 6 El término “Recursos” hace referencia a los fondos disponibles por la IMF para conceder microcréditos. 7 Nos referimos a los modelos de califi cación interna del riesgo (IRB), ya sea en su enfoque básico o avanzado. 8 Mediante el modelo IRB básico la IMF debe calcular solo la PD, en cambio, si desea aplicar un método IRB avanzado, la entidad debe determinar, además de la PD, la EAD y la LGD. 9 Para aplicar el enfoque IRB avanzado, las IMFs deben determinar, además de la probabilidad de impago (PD), otros parámetros: la exposición (Exposure at Default, EAD) y la severidad o pérdida en caso de impago (Loss Given Default, LGD). En el enfoque IRB básico, estos dos parámetros (EAD y LGD) son estimados por el organismo supervisor y facilitados a las IMFs. Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 111Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 111 26/03/2014 20:52:5126/03/2014 20:52:51
118 Antonio Blanco, Ana Irimia-Diéguez, María Dolores Oliver-Alfonso Revista de Responsabilidad Social de la Empresa. 2014 Nº 16. ISSN: 1888-9638. Madrid (pp. 103-131) Revista de Responsabilidad Social de la Empresa - Fundación Acción contra el Hambre sonas vulnerables, pero no en la pobreza extrema) pueden pagar tasas de interés más elevadas que ayuden o hagan que la entidad sea autosufi ciente. Pero si la organización microfi nanciera está cobrando altas tasas de interés es debido a que es inefi ciente en la asignación de sus recursos y debería replantearse el desarrollo de su actividad. Así pues, cualquier IMF debe elegir entre dos situaciones: autosufi ciencia fi nanciera o dependencia fi nanciera externa, por un lado, y alcance, es decir, el perfi l de exclusión social de sus clientes potenciales, por otro. La primera elección es fácilmente contestable, el objetivo es ser autosufi ciente. No obstante, según la política o el enfoque que siga la entidad microfi nanciera, puede existir un objetivo preferente (alcance). Vamos a considerar que todas las instituciones desean ser autosufi cientes independientemente de que algunas entidades antepongan otros objetivos al de autosufi ciencia como, por ejemplo, el de alcance. Así pues, la elección es una, el nivel de alcance que desee la IMF. No obstante, hay que decir que muchas instituciones y organismos, además de ser autosufi cientes, desean alcanzar a los más pobres, es decir, pretenden situarse en el cuadrante 1. Esta situación es inusual, aunque existen IMFs de Europa del Este, que se sitúan en dicho cuadrante (número 1); estas IMFs suelen cobrar altas tasas de interés ya que al tener un alcance elevado su riesgo de crédito se incrementa notablemente. Así pues, las IMFs, en algún momento de su actividad, deben elegir el alcance que desean desarrollar, marcando de esta forma su orientación estratégica. En este contexto, cabe mencionar el estudio realizado por Hulme y Mosley (1996) sobre trece IMFs, en el cual se demuestra que en un determinado momento las IMFs deben elegir entre buscar la efi ciencia, escala, rentabilidad y sostenibilidad (enfoque de autosufi ciencia), o bien dedicarse a lograr un impacto sobre la pobreza a través de sus microcréditos (enfoque de alcance). Por un lado, los que defi enden el enfoque de alcance opinan que las sostenibilidad fi nanciera de las IMFs no es un objetivo a perseguir, y que deben seguir fi nanciándose con donaciones y/o subvenciones. Asimismo, establecen que el objetivo es alcanzar a los más pobres. Por otra parte, están aquellos que propugnan que la sostenibilidad fi nanciera es una condición sine qua non para el crecimiento y la permanencia a largo plazo de las IMFs. Sostienen que cuando estas instituciones subsidian a sus clientes, a expensas de su propia salud fi nanciera, rara vez sobreviven a las elevadas tasas de impagos que, en último término, soportan. Estos autores sitúan el debate en si es conveniente subsidiar o no las tasas de interés de los microcréditos (Velásquez, 2006). La peor situación, que se debe evitar en cualquier caso, es la representada en el cuadrante 4, “atrapados a la mitad”, ya que ni se es autosufi ciente ni se Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 118Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 118 26/03/2014 20:52:5226/03/2014 20:52:52
119 Antonio Blanco, Ana Irimia-Diéguez, María Dolores Oliver-Alfonso Revista de Responsabilidad Social de la Empresa. 2014 Nº 16. ISSN: 1888-9638. Madrid (pp. 103-131) ¿Deben utilizar las instituciones microfi nancieras un credit scoring? Análisis del caso español alcanzan a los más necesitados entre los pobres. Las razones pueden ser una o varias de las siguientes: 1) Que la IMF no sea efi ciente. Esto se podrá decir solo en el caso de que la institución cobre un tipo de interés alto y sufi ciente para cubrir sus costes. 2) Que se seleccionen a los clientes pensando que están en el extremo de la exclusión social cuando en realidad no lo están. Que la entidad microfi nanciera crea que va a llegar a ser sostenible, fi nancieramente hablando y, fi nalmente, no llegue a serlo. Una posible causa de no haber alcanzado la autosufi ciencia fi nanciera puede ser una mala previsión (subestimando) en los costes de funcionamiento, que haya provocado que el tipo de interés que se esté aplicando a los microcréditos sea inferior al que se necesita realmente para ser autosufi cientes. Esta previsión errónea se podrá deber a algunos de los factores de los que depende el coste total de una IMF (costes administrativos, tasa de impagos, coste de los recursos, etc.). Las previsiones de todos los componentes anteriores serán casi ciertas, como excepción se encuentra la tasa de impagos. Así pues, el principal factor a controlar es dicha tasa de impagos. Este factor debe ser controlado y previsto con la máxima certeza posible, ya que, como se ha argumentado, de él dependerá que una IMF que pretenda alcanzar la sostenibilidad fi nanciera lo haga mediante el establecimiento de un tipo de interés acorde con los costes previstos. Un buen procedimiento para realizar una previsión lo más acertada posible sería la implantación de un credit scoring para controlar el riesgo de crédito, que haga previsiones lo más exactas posibles, lo que permite establecer un tipo de interés acorde a las previsiones de coste y al riesgo asociado a cada cliente. 6. APLICACIÓN DE LA METODOLOGÍA PROPUESTA Hemos seleccionado a tres entidades microfi nancieras representativas de un estilo o modelo de desarrollo de la actividad microcrediticia en España. Vamos a situar a estas tres entidades en la matriz anterior en función de, por un lado, sus respuestas a un cuestionario confeccionado para tal fi n (ver cuestionario en el anexo número 1) y, por otro lado, de las cifras, políticas y misión contenida en sus páginas web y de sus opiniones vertidas en las I Jornadas de Microfi nanzas Universidad de Sevilla-Fundación Cajasol (Octubre de 2009). En primer lugar, como representante del modelo o enfoque de alcance hemos seleccionado a una ONG, pues este tipo de entidad suele tener fuertes compromisos sociales y, por tanto, sus objetivos tienden más hacia lo social que hacia lo económico-fi nanciero. Por ello, las ONGs que otorgan microcrédi- Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 119Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 119 26/03/2014 20:52:5226/03/2014 20:52:52
120 Antonio Blanco, Ana Irimia-Diéguez, María Dolores Oliver-Alfonso Revista de Responsabilidad Social de la Empresa. 2014 Nº 16. ISSN: 1888-9638. Madrid (pp. 103-131) Revista de Responsabilidad Social de la Empresa - Fundación Acción contra el Hambre tos están, en la mayoría de los casos, muy orientadas hacia la ayuda y mejora de las condiciones de vida de las personas que atienden. En consecuencia, podemos afi rmar que estas entidades tienen un enfoque de alcance, relegando a un segundo plano el de autosufi ciencia. Además, no tienen la obligación jurídica o empresarial, aunque sí ética y moral, de conseguir unos benefi cios o niveles de efi ciencia y efi cacia determinados, ya que, en la mayoría de los casos, sus fondos que, posteriormente, son otorgados vía microcréditos, provienen de donaciones y subvenciones a fondo perdido y no de accionistas que esperan una determinada rentabilidad. En segundo lugar, y con un enfoque opuesto, se sitúa otra de las entidades seleccionadas, la cual otorga microcréditos bajo el prisma de la autosufi ciencia. Este enfoque considera que las IMFs deben funcionar internamente como una institución empresarial lucrativa y, como consecuencia, su fi nanciación a medio plazo debe provenir de las fuentes fi nancieras usuales (préstamos comerciales, aportaciones de accionistas, etc.). La entidad seleccionada cambió en 2007 su forma jurídica; antes de este plazo, otorgaba microcréditos a través de la obra social de una caja de ahorros. No obstante, la caja estimó oportuno desvincular jurídica, estratégica y comercialmente la actividad de microcrediticia de la obra social. La nueva institución que se crea es una entidad bancaria que considera que la actividad microcrediticia en países desarrollados debe centrarse en la apuesta por los microempresarios excluidos del sistema fi nanciero. Por último, fue seleccionada una entidad que concede microcréditos desde la Obra Social de una caja de ahorros. La razón es que consideramos de vital importancia la repercusión que este modelo microfi nanciero ha tenido en el auge, desarrollo y consolidación de la actividad microfi nanciera en España. Bajo este modelo, ha coexistido una diversidad de organizaciones con creencias y opiniones diferentes de lo que se entiende y se practica en relación al microcrédito. La entidad seleccionada ha tenido una enorme implicación en los aspectos sociales del microcrédito y ha considerado este modelo el idóneo para el desarrollo de su actividad microcrediticia. La forma de llegar a su población objetivo ha sido a través de terceras organizaciones, generalmente, asociaciones y ONGs, que trabajan con la población más desfavorecida de su ámbito geográfi co, realizando una preselección de personas que, bajo su punto de vista, tienen el perfi l adecuado. En nuestra opinión, esta entidad se sitúa, en cuanto a su alcance, entre las dos anteriores. No obstante, y debido a que sus fondos, que posteriormente son otorgados vía microcréditos, proceden de un porcentaje del benefi cio de las cajas de ahorros a las que pertenecen, pensamos que estas entidades están más cercanas al enfoque de alcance que al de autosufi ciencia. La razón es simple: todos los años dispondrán de unos fondos para conceder microcréditos, más o menos elevados, en función del benefi cio de la caja de ahorros. Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 120Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 120 26/03/2014 20:52:5226/03/2014 20:52:52
121 Antonio Blanco, Ana Irimia-Diéguez, María Dolores Oliver-Alfonso Revista de Responsabilidad Social de la Empresa. 2014 Nº 16. ISSN: 1888-9638. Madrid (pp. 103-131) ¿Deben utilizar las instituciones microfi nancieras un credit scoring? Análisis del caso español Una vez expuestos los criterios de selección, a continuación, se va a realizar un análisis concreto y detallado de cada entidad seleccionada y representativa de cada uno de los modelos anteriores. Dichas entidades son: 1) Fundación Magdala. Es una ONG que trabaja en países del tercer mundo y en la provincia de Madrid. Tiene como objeto social ayudar a los más necesitados entre los pobres a salir de la exclusión socioeconómica para mejorar su calidad de vida. En España, comienza a desarrollar su actividad microcrediticia en 2008, principalmente, centrándose en la Comunidad de Madrid, y concede microcréditos por importes en torno a los 100-3.500 €. Conocen a su población objetivo a través del contacto directo: mediante las personas colaboradoras porque llegan a sus instalaciones pidiendo ayuda (de cualquier tipo), vía colaboración con las administraciones públicas, etc. Pensamos que esta IMF tiene un enfoque de alcance en relación al microcrédito, situándose, a priori, en el cuadrante 3 de la matriz. 2) Microbank. Nace en 2007 como una entidad fi nanciera bancaria centrada en la industria microcrediticia cuyo único accionista es La Caixa. No obstante, esta entidad, tal y como se conoce hoy día, surge como transformación o derivación de la actividad que la Obra Social de La Caixa ejercía en relación con el microcrédito. Para llegar a su población objetivo, esta IMF tiene convenios de colaboración con 439 entidades sociales (ONG, Asociaciones, Fundaciones y Administraciones públicas) cuya misión es la de captar a clientes potenciales con el perfi l de exclusión social que se requiere con objeto de ganar escala (aumentar el número de clientes). Utiliza la extensa red de comercialización de “La Caixa” con 5.192 ofi cinas, que le permite ganar en efi ciencia. Su modelo de negocio contempla varios tipos de microcréditos: a) Microcréditos para personas y familias. b) Microcréditos para emprendedores, los cuales se clasifi can, a su vez, entre microcréditos fi nancieros y sociales. El microcrédito fi nanciero está dirigido a los más pequeños autónomos y microempresas. Y el microcrédito social está enfocado exclusivamente a emprendedores excluidos del sistema fi nanciero tradicional. c) Ecomicrocréditos, que tienen características similares a la de los microcréditos fi nancieros, pero se diferencian de aquellos en que solo pueden fi nanciar activos que produzcan una mejora en el uso efi ciente de los recursos y/o una reducción de los impactos medioambientales. d) Crédito empresa social, el cual está focalizado en fi nanciar proyectos empresariales que den respuesta a necesidades sociales. Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 121Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 121 26/03/2014 20:52:5226/03/2014 20:52:52
122 Antonio Blanco, Ana Irimia-Diéguez, María Dolores Oliver-Alfonso Revista de Responsabilidad Social de la Empresa. 2014 Nº 16. ISSN: 1888-9638. Madrid (pp. 103-131) Revista de Responsabilidad Social de la Empresa - Fundación Acción contra el Hambre Han concedido, aproximadamente, 128.203 microcréditos desde el inicio de su actividad por valor de 806,8 millones de euros.12 Desde su creación, tiene como visión ser una entidad de referencia en Europa en el sector de las microfi nanzas a través de un nuevo modelo de “banca social” sostenible en su actividad. Opinamos que esta entidad tiene un enfoque de autosufi ciencia fi nanciera ya que, como textualmente se exponen en su página web, la misión de Microbank es “desarrollar un nuevo modelo de banca social especializado y sostenible que haga compatible la aportación de valor social con la sostenibilidad necesaria para garantizar su futuro”. 3) Fundación Cajasol13. Esta institución, perteneciente a la Obra Social de la caja de ahorros Cajasol, llevaba a cabo diversos programas con compromisos sociales y culturales como, por ejemplo: centros de día para enfermos, exposiciones culturales, etc. La Fundación Cajasol surge debido a la obligación legal que tienen las cajas de ahorros de reinvertir parte de sus benefi cios en la sociedad. En relación con el microcrédito, la Fundación Cajasol destinaba parte del presupuesto de la Obra Social a este fi n. El periodo de concesión de microcréditos abarcó desde 2006 a 2010. Su objeto era alcanzar a personas excluidas social y fi nancieramente. El importe de los microcréditos variaba desde 50 a 15.000 €. Han concedido, aproximadamente, 93 microcréditos desde el inicio de su actividad, con un importe medio de 12.107 € por operación. A priori, pensamos que tiene un enfoque de alcance, pero menos marcado que la anterior organización con este enfoque (Fundación Magdala). Por ello, creemos que se situaría en el cuadrante 3. Hemos elaborado un cuestionario para situar a cada organización en la matriz en función de las cuatro variables presentes; autosufi ciencia, alcance, escala y riesgo de crédito. a) La variable alcance o grado de exclusión podrá oscilar entre 0 (máxima exclusión o pobreza) y 10 (mínima exclusión o pobreza), según la pregunta número 6. En el caso de Microbank, se le ha asignado una puntuación de 7, ya que los actuales clientes de esta IMF son en su mayoría personas con empleo fi jo y de nacionalidad española. Por tanto, no se tienen en cuenta las especiales características de exclusión fi nanciera y social de la población objetivo (desempleados, inmigrantes, etc.). Por tanto: Fundación Magdala: 3 12 http://www.microbanklacaixa.com/informacioncorporativa/datosbasicos_es.html consultado 28/12/12. 13 Actualmente, la Fundación Cajasol no existe como tal al haber sido absorbida por La Caixa. No obstante, en el momento en que se comenzó este trabajo de investigación la Fundación Cajasol era un relevante referente del sector microfi nanciero español. Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 122Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 122 26/03/2014 20:52:5226/03/2014 20:52:52
123 Antonio Blanco, Ana Irimia-Diéguez, María Dolores Oliver-Alfonso Revista de Responsabilidad Social de la Empresa. 2014 Nº 16. ISSN: 1888-9638. Madrid (pp. 103-131) ¿Deben utilizar las instituciones microfi nancieras un credit scoring? Análisis del caso español Microbank: 7 (no contesta) Fundación Cajasol: 4 b) En cuanto a la autosufi ciencia, aunque se puede considerar una variable dicotómica (autosufi ciente o no autosufi ciente), hay niveles dentro de cada categoría. No obstante, como nuestro objetivo es situar a la entidad dentro de un cuadrante, no es necesario defi nir con máxima exactitud dicha magnitud. Solo nos basta con distinguir entre autosufi ciente o no autosufi ciente. Además, debido a que el sector microfi nanciero tiene un inicio relativamente reciente en España, no solo vamos a considerar la autosufi ciencia o no autosufi ciencia, sino también su deseo de alcanzarla o no a medio plazo. En este caso, todas las entidades han contestado al cuestionario. Por tanto: Fundación Magdala: no autosufi ciente, ni pretende serlo. Microbank: autosufi ciente. En cualqu ier caso, si no lo fuese, pretende serlo. Fundación Cajasol: no autosufi ciente, ni pretende serlo. c) La variable riesgo de crédito, depende del alcance o grado de exclusión (variable I). No obstante, para demostrar la afi rmación mantenida a lo largo de este documento que relaciona de forma directa el riesgo de crédito, para el caso de microcréditos y en países desarrollados, con el alcance, hemos introducido la pregunta número 15.c “¿En qué porcentaje se sitúa su morosidad?”. Las respuestas de las entidades han sido: Fundación Magdala: 25% Microbank: 2,7% Fundación Cajasol: 6,5% d) La variable escala se mide a través de la pregunta número 3, o bien, a través del número medio de microcréditos anuales desde el comienzo de su actividad. Así pues, tendremos: Fundación Magdala: 50 microcréditos. Microbank: 48.815 microcréditos / 2 años de actividad = 24.407 microcréditos. Fundación Cajasol: 93 microcréditos / 3 años de actividad = 31 microcréditos. Con todo ello, las entidades se situarían en la matriz, aproximadamente, de la siguiente forma: Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 123Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 123 26/03/2014 20:52:5226/03/2014 20:52:52
124 Antonio Blanco, Ana Irimia-Diéguez, María Dolores Oliver-Alfonso Revista de Responsabilidad Social de la Empresa. 2014 Nº 16. ISSN: 1888-9638. Madrid (pp. 103-131) Revista de Responsabilidad Social de la Empresa - Fundación Acción contra el Hambre Figura 6: Situación de algunas enƟ dades microfi nacieras españolas NOTA: M: Fundación Magdala; FC: Fundación Cajasol y MB: Microbank Fuente: elaboración propia. Como podemos observar en la fi gura 6 anterior, las entidades se sitúan en la matriz tal y como se preveía, es decir, la Fundación Magdala, bajo un enfoque de alcance; Microbank, bajo un enfoque de autosufi ciencia y la Fundación Cajasol se situaría entre las dos anteriores IMFs, pero siempre dentro del enfoque de alcance. Por otro lado, es posible comprobar si la metodología propuesta, que relaciona la necesidad o no de la implantación de un credit scoring en función del cuadrante que ocupe la IMF en la matriz anterior, es válida. Para ello, tendremos en consideración la respuesta de la IMF a la pregunta número 16 del cuestionario. Tabla 1: Relación entre las previsiones y las necesidades del credit scoring ENTIDAD PREVISIÓN CONTESTACIÓN Magdala NO NO Fundación Cajasol SÍ/NO SÍ (con matices) Microbank SÍ SÍ NOTA: Las previsiones están hechas en función de la metodología propuesta. Es decir, en función del cuadrante que se preveía que ocuparía la IMF. Fuente: elaboración propia. Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 124Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 124 26/03/2014 20:52:5226/03/2014 20:52:52
125 Antonio Blanco, Ana Irimia-Diéguez, María Dolores Oliver-Alfonso Revista de Responsabilidad Social de la Empresa. 2014 Nº 16. ISSN: 1888-9638. Madrid (pp. 103-131) ¿Deben utilizar las instituciones microfi nancieras un credit scoring? Análisis del caso español En la tabla anterior, las previsiones sobre el enfoque de la Fundación Cajasol no estaban claramente defi nidas (SÍ /NO), es decir, solo se dijo que su enfoque se situaría entre las otras dos entidades. En la misma línea, su respuesta no fue categórica, como en el caso de las otras dos entidades, ya que respondió que sería de utilidad la implantación de un credit scoring, pero dudaban de que sus resultados fuesen positivos. Por todo ello, podemos decir que la metodología propuesta prevé, a priori, de forma adecuada la necesidad o no de implantación del credit scoring en una IMF en función de su enfoque. Además, a través de la metodología del caso empleada, podemos determinar un patrón de comportamiento que se da en la industria microfi nanciera española: la relación riesgo de crédito-alcance es directa y positiva, es decir, que al aumentar el alcance, el riesgo de crédito también se incrementa (ver tabla 2). Tabla 2: Relación Alcance-Morosidad ENTIDAD ALCANCE MOROSIDAD Fundación Magdala 3 (mayor alcance) 25% (mayor morosidad) Microbank 7 (menor alcance) 2,7% (menor morosidad) Fundación Cajasol 4 (alcance intermedio) 6,5% (morosidad intermedia) NOTA: Alcance medido en una escala de 0 a 10. 0=Máxima pobreza, y 10=Mínima Pobreza. Fuente: elaboración propia. Podemos fi nalizar diciendo que dentro de la matriz de la fi gura 6, que relaciona los cuatro posibles enfoques u orientaciones estratégic as que puede seguir una entidad microfi nanciera, creemos que la implantación del credit scoring es necesaria para aquellos casos en los que la entidad opte por querer ser autosufi ciente. Esto reduce el ámbito de aplicación de este sistema de medición del riesgo de crédito a las entidades del primer y segundo cuadrante, es decir, a aquellas cuyo enfoque sea el de autosufi ciencia o bien se encuentran en la situación objetivo. Asimismo, serán consideradas las IMFs que se sitúen en el cuadrante número cuatro bajo el enfoque de autosufi ciencia, pero les falte la escala necesaria para alcanzarla. Las razones son dos: A) Las entidades autosufi cientes serán aquellas en las que el objetivo sea ganar escala, esto es, tener un número de clientes elevado y así poder alcanzar economías de escala. Sus clientes serán personas excluidas fi nanciera y socialmente, pero no los más necesitados entre los pobres (pobreza extrema), con lo que el riesgo de crédito o probabilidad de Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 125Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 125 26/03/2014 20:52:5326/03/2014 20:52:53
126 Antonio Blanco, Ana Irimia-Diéguez, María Dolores Oliver-Alfonso Revista de Responsabilidad Social de la Empresa. 2014 Nº 16. ISSN: 1888-9638. Madrid (pp. 103-131) Revista de Responsabilidad Social de la Empresa - Fundación Acción contra el Hambre impago será menor que si se alcanzase a la base de la pirámide (pobreza extrema). Para evaluar, de forma efi ciente, un número elevado y creciente de solicitudes de microcréditos es conveniente implantar un sistema de medición del riesgo de crédito o credit scoring. B) En las entidades que deseen ser autosufi cientes, el número de microcréditos concedidos para atender un mercado creciente (por el objetivo de alcanzar escala) generará la necesidad de disponer de fondos, para otorgar microcréditos, en una cuantía sufi ciente. Los benefi cios generados por la entidad microfi nanciera, casi con absoluta certeza, no serán sufi cientes y será necesario atraer a inversores privados que aporten capital con el cual se otorgarán microcréditos. Asignarán sus recursos si estiman que la rentabilidad es adecuada al riesgo que asumen. Para medir este riesgo de forma adecuada, es necesario calcular de la probabilidad de impago (PD) a través de un sistema de credit scoring. En cambio, las organizaciones que otorguen microcréditos con el objetivo de alcanzar a los más pobres con un tipo de interés bajo difícilmente podrán a llegar a ser autosufi cientes. En este caso, la utilidad del credit scoring es escasa, ya que estas IMFs no discriminan a la población objetivo en función de su riesgo de impago sino de su nivel de exclusión fi nanciera y social. 7. CONCLUSIONES Y FUTURAS LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN Las conclusiones obtenidas después de haber realizado una exposición detallada de las bases teóricas en las que se enmarca una herramienta de gestión del riesgo de crédito como es el credit scoring, con la fi nalidad de ser aplicada en el ámbito de las microfi nanzas de los países desarrollados, son las siguientes: 1) La industria microfi nanciera se ha transformado debido a la profunda crisis que padecemos. Las microfi nanzas originarias iban dirigidas a los más necesitados entre los pobres (pobreza extrema); actualmente, el autoempleo, a través de iniciativas emprendedoras, requiere el acceso a los microcréditos a un perfi l de personas muy variado. Las organizaciones de microfi nanzas exitosas no atienden a los más pobres sino a aquellos que están justo en el estrato superior de la pobreza, estrato que se ha incrementado de forma signifi cativa en los últimos años. 2) Al ser la pérdida crediticia una parte inevitable de las operaciones crediticias, los acuerdos de Basilea establecen que debe ser considerada como un coste para una IMF. Por este motivo, Basilea II considera que debe calcularse continuamente el valor en riesgo (VaR) o pérdida cre- Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 126Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 126 26/03/2014 20:52:5326/03/2014 20:52:53
127 Antonio Blanco, Ana Irimia-Diéguez, María Dolores Oliver-Alfonso Revista de Responsabilidad Social de la Empresa. 2014 Nº 16. ISSN: 1888-9638. Madrid (pp. 103-131) ¿Deben utilizar las instituciones microfi nancieras un credit scoring? Análisis del caso español diticia total. La fi nalidad de tal cálculo es que la entidad sea consciente de cuál es la cuantía que debe de provisionar en sus estados contables (por pérdida esperada) y qué cuantía necesita o requiere como capital extra (por pérdida inesperada). Como consecuencia, y al infl uir en los estados contables, tanto las provisiones como el requerimiento de capital afectarán a la sostenibilidad fi nanciera de la entidad microfi nanciera. Por tanto, los valores que tomen tanto las provisiones como los requerimientos de capital determinarán, en gran medida, el nivel de autosufi ciencia fi nanciera de una IMF, siendo el método de cálculo un factor clave para establecer dichos valores. Los modelos más efi caces y efi cientes para calcular el VaR son los modelos IRB (básico o avanzado), que requieren cuantifi car la probabilidad de impago para aplicar ambos modelos, y, para ello, es necesario implementar un sistema de credit scoring. 3) La matriz propuesta en este artículo relaciona los cuatro posibles enfoques u orientaciones estratégicas que puede seguir una entidad microfi nanciera. Creemos que la implantación del credit scoring es necesaria para aquellos casos en los que la entidad opte por querer ser autosufi ciente. Esto reduce el ámbito de aplicación del credit scoring a las entidades del primer y segundo cuadrante, es decir, a aquellas cuyo enfoque sea el de autosufi ciencia y a aquellas otras que se encuentran en la situación objetivo. También les sería de utilidad a las IMFs que se sitúen en el cuadrante número cuatro bajo el enfoque de autosufi ciencia, pero les falte la escala necesaria. En cambio, las organizaciones que otorguen microcréditos con el objetivo de alcanzar a los más pobres con un tipo de interés bajo, difícilmente podrán a llegar a ser autosufi cientes. En este caso, la utilidad del credit scoring es escasa, ya que la IMF no discrimina a la población objetivo en función de su riesgo de impago sino de su nivel de exclusión fi nanciera y social. 4) A través de la metodología empleada del caso determinamos, como patrón de comportamiento en la industria microfi nanciera española, que la relación riesgo de crédito-alcance es directa y positiva, es decir, que al aumentar el alcance, el riesgo de crédito también se incrementa. No obstante, esta es una hipótesis que debe ser contrastada de forma más robusta en futuras investigaciones mediante una muestra representativa de IMFs. Proponemos, como futuras líneas de investigación, ampliar el contraste empírico en otras zonas geográfi cas con el fi n de determinar la aplicabilidad de los fundamentos teóricos, o bien, la consideración de elementos adicionales. Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 127Tripas RSE 16 a 24-03-14.indd 127 26/03/2014 20:52:5326/03/2014 20:52:53