Una intriga española en Brasil (1661)
Full text
UNA INTRIGA ESPAÑOLA EN BRASIL (1661) Catedrático del Instituto de Bachillerato de Sanlúcar la Mayor ( El 23 de junio de 1661 se firmaba el tra que se acordaba el casamiento de Carlos II con Catalina de Braganza, hija de Juan IV. Al parecer fue fruto de la buena la Londres, Antonio de Macedo Spusa, hombre que gozaba de gran esti londinense. Si bien, la idea de un enlace matrimonial entre los Estuardos y los Braganza fue concebida en tiempos de Por otra parte, no hay que olvidar la eficaz colaboración de Luis XIV de Fran interesado especialmente en que la alianza siguiera adelante pues de esa for la formación de un solo bloque en la Península. El monarca francés for Sede para que reconociera la existencia del estado de Portugal, inde corona española La alianza matrimonial luso tico y le permitió asegurarse el apoyo na iniciado con anterioridad, se acentúa ahora con las concesiones que habrá de Portugal ofrecía Tánger, Bombay y dos millones de cruzados; además se ha determinadas concesiones mercantiles a los ingleses tales como poder traficar con las plazas de Goa, Cochim, Diu, Bahía, Pernambuco y Río; también residencia a un reducido número de familias inglesas escuadra inglesa tomaba Tánger, posición privilegiada a la entrada del Mediterráneo, que aumentaba conside rablemente el radio de acción de Inglate mismo año otra fuerza naval inglesa se posesionaba de Bombay, plaza que en 1668 cederán a la Compañía de las Indias Orientales. Casi al mismo tiempo (el día 10 de 1 Bottineau, Y.: Le Portugal et sa vocation mari 2 Brazao, Eduardo: Relaço es externas de Portu autor. A Restauraçao. Rela çoes di UNA INTRIGA ESPAÑOLA EN BRASIL (1661) Lutgardo Catedrático del Instituto de Bachillerato de Sanlúcar la Mayor ( El 23 de junio de 1661 se firmaba el tra tado entre Inglaterra y Portugal por el que se acordaba el casamiento de Carlos II con Catalina de Braganza, hija de Juan IV. Al parecer fue fruto de la buena la bor realizada por el antiguo embajador de Por Londres, Antonio de Macedo Spusa, hombre que gozaba de gran esti mación en la corte londinense. Si bien, la idea de un enlace matrimonial entre los Estuardos y los Braganza fue concebida en tiempos de Carlos I, aunque no llegó a realizarse 1 . Por otra parte, no hay que olvidar la eficaz colaboración de Luis XIV de Fran interesado especialmente en que la alianza siguiera adelante pues de esa for la formación de un solo bloque en la Península. El monarca francés for Sede para que reconociera la existencia del estado de Portugal, inde La alianza matrimonial luso -británica sacó a Portugal d el aislamiento diplomá tico y le permitió asegurarse el apoyo na val inglés. Sin embargo, el declive portu iniciado con anterioridad, se acentúa ahora con las concesiones que habrá de Portugal ofrecía Tánger, Bombay y dos millones de cruzados; además se ha determinadas concesiones mercantiles a los ingleses tales como poder traficar con las plazas de Goa, Cochim, Diu, Bahía, Pernambuco y Río; también se con cedía permiso de residencia a un reducido número de familias inglesas 2 . A princi pios de 1662 una escuadra inglesa tomaba Tánger, posición privilegiada a la entrada del Mediterráneo, rablemente el radio de acción de Inglate rra; en febrero del mismo año otra fuerza naval inglesa se posesionaba de Bombay, plaza que en 1668 cederán a la Compañía de las Indias Orientales. Casi al mismo tiempo (el día 10 de Le Portugal et sa vocation mari time. Paris. 1977, Vol. I, pág. 231. es externas de Portu gal. Porto, 1938, págs. 4041; también de este mismo çoes di plomáticas de Portugal de 1640-1668. Lisboa, 1938. 43 García Fuentes Catedrático del Instituto de Bachillerato de Sanlúcar la Mayor ( Sevilla) tado entre Inglaterra y Portugal por el que se acordaba el casamiento de Carlos II con Catalina de Braganza, hija de Juan IV. bor realizada por el antiguo embajador de Por tugal en mación en la corte londinense. Si bien, la idea de un enlace matrimonial entre los Estuardos y los Braganza Por otra parte, no hay que olvidar la eficaz colaboración de Luis XIV de Fran cia, interesado especialmente en que la alianza siguiera adelante pues de esa for ma impedía la formación de un solo bloque en la Península. El monarca francés for zaba a la Santa Sede para que reconociera la existencia del estado de Portugal, inde pendiente de la el aislamiento diplomá - val inglés. Sin embargo, el declive portu gués, iniciado con anterioridad, se acentúa ahora con las concesiones que habrá de hacer. Portugal ofrecía Tánger, Bombay y dos millones de cruzados; además se ha cían determinadas concesiones mercantiles a los ingleses tales como poder traficar con las cedía permiso de pios de 1662 una escuadra inglesa tomaba Tánger, posición privilegiada a la entrada del Mediterráneo, rra; en febrero del mismo año otra fuerza naval inglesa se posesionaba de Bombay, plaza que en 1668 cederán a la Compañía de las Indias Orientales. Casi al mismo tiempo (el día 10 de 41; también de este mismo Lisboa, 1938.
marzo) Catalina de Braganza partía rumbo escuadra inglesa 3 . Es sobradamente conocido que España tras la firma de la Paz de los Pirineos en 1659 se había empeñado en lograr la re no podían ir peor, pues la contraofensi terminó con la estrepitosa derrota del ejército ejército con moral de vic toria y con la ayuda de Francia; de Inglaterra desde 1661, Los servicios diplomáticos y de informa con más eficacia que los militares. De manera que el 30 de junio de 1661, es decir, a solamente una semana de intervalo, se co contenido de la alianza luso negociaciones. A la diplomacia española no se le escapaba la importancia y l repercusiones que se derivarí paces de Westfalia y de los Pirineos se rompía desfavorablemente para España, por lo que se veía obligada a con diplomática portuguesa e intentar sacar el ma evidentemente se pre sentaba m Con relación a las Indias, la Corona de co nocimiento de la alianza des empeñaba el conde de Santisteban, y a todos los gobernadores y presidentes de su jurisdicción. Se les advertía de que, no obstante dicho casamiento, hasta el mo presente no se había roto la novedad” en un asunto de tanta importancia y gravedad. Se orde españoles que procu rasen evitar cualquier acto de hostilidad con los ingleses a no ser que se ordenase lo cont rario o que Inglaterra rompiera lo pactado atacando las posesiones españo las; en cuyo caso el deber de los súbditos de la Corona no se reduciría a la simple defensa sino al hostigamiento del enemigo hasta su total destrucción. Es decir, la Corona, empeña da en la recuperación de Portugal, quiere evitar a toda costa cual quier fricción que ponga en peligro la paz con los ingleses. También se recordaba al conde de Santisteban la prohibición exis 3 Marques Guedes, Armando: A alianç marzo) Catalina de Braganza partía rumbo a Inglaterra a bordo de un naví Es sobradamente conocido que España tras la firma de la Paz de los Pirineos en 1659 se había empeñado en lograr la re cuperación de Portugal; sin embargo, las podían ir peor, pues la contraofensi va española, iniciada a principios de 1659, terminó con la estrepitosa derrota del ejército español en Elvas. Portugal contaba con un toria y con la ayuda de Francia; a demás, con la só Los servicios diplomáticos y de informa ción españoles funcionaban al parecer con más eficacia que los militares. De manera que el 30 de junio de 1661, es decir, a una semana de intervalo, se co nocía perfe ctamente en la corte española el contenido de la alianza luso - británica, a pesar del secreto con que se habían ro negociaciones. A la diplomacia española no se le escapaba la importancia y l repercusiones que se derivarí an de tal acuerdo. El pr ecario equilibrio alcan paces de Westfalia y de los Pirineos se rompía desfavorablemente para España, por lo que se veía obligada a con seguir, lo más rápidamente posible, contra rrestar la ofensiva diplomática portuguesa e intentar sacar el ma yor partido posible a una situación que sentaba m uy desfavorable para las pretensiones españolas. Con relación a las Indias, la Corona de terminó como primera providencia dar nocimiento de la alianza luso-británica al virrey del Perú, cargo que a la sazón empeñaba el conde de Santisteban, y a todos los gobernadores y presidentes de su jurisdicción. Se les advertía de que, no obstante dicho casamiento, hasta el mo presente no se había roto la paz con Inglaterra y que era deseo de la Co rona el en un asunto de tanta importancia y gravedad. Se orde naba a los súbditos rasen evitar cualquier acto de hostilidad con los ingleses a no ser rario o que Inglaterra rompiera lo pactado atacando las las; en cuyo caso el deber de los súbditos de la Corona no se reduciría a la simple defensa sino al hostigamiento del enemigo hasta su total destrucción. Es da en la recuperación de Portugal, quiere evitar a toda costa quier fricción que ponga en peligro la paz con los ingleses. También se recordaba al conde de Santisteban la prohibición exis tente de comerciar con Inglaterra, por lo que A alianç a inglesa. Lisboa, 1943, págs. 288-289. 44 a Inglaterra a bordo de un naví o de la Es sobradamente conocido que España tras la firma de la Paz de los Pirineos en cuperación de Portugal; sin embargo, las cosas va española, iniciada a principios de 1659, en Elvas. Portugal contaba con un demás, con la só lida alianza ción españoles funcionaban al parecer con más eficacia que los militares. De manera que el 30 de junio de 1661, es decir, a ctamente en la corte española el británica, a pesar del secreto con que se habían ro deado las negociaciones. A la diplomacia española no se le escapaba la importancia y l as ecario equilibrio alcan zado en las paces de Westfalia y de los Pirineos se rompía desfavorablemente para España, por lo rrestar la ofensiva yor partido posible a una situación que uy desfavorable para las pretensiones españolas. como primera providencia dar Perú, cargo que a la sazón empeñaba el conde de Santisteban, y a todos los gobernadores y presidentes de su jurisdicción. Se les advertía de que, no obstante dicho casamiento, hasta el mo mento rona el “no hacer naba a los súbditos rasen evitar cualquier acto de hostilidad con los ingleses a no ser rario o que Inglaterra rompiera lo pactado atacando las las; en cuyo caso el deber de los súbditos de la Corona no se reduciría a la simple defensa sino al hostigamiento del enemigo hasta su total destrucción. Es da en la recuperación de Portugal, quiere evitar a toda costa quier fricción que ponga en peligro la paz con los ingleses. También se recordaba al tente de comerciar con Inglaterra, por lo que
bajo ningún prete xto se habrí bandera 4 . Con fecha dos de julio se envió a don Pedro Villa umbrosa, Presidente de la Casa de la Con hacía ver la ur gente necesidad de que lle co municaciones enviadas al virrey del Perú y a sus gob con veniente que gestionase con Ignacio Ma de sus navíos con rumb o a Buenos Aires; caso de no ser posible, habría de estu forma de enviar, por el procedi autoridades indianas. Igualmente la Corona se apresuró a en Gobernador y Capitán General de las provincias del Río de la Plata. Primeramente se le notificaba la firma del tratado luso aquellas capitul aciones que de alguna forma podí América del Sur. Sin embargo, parece que la ver al contenido de lo que realmente se capituló, no sabemos si por desconocimiento real de lo tratado o porque interesaba deformar la verd seguros es de que, independiente española manipuló la infor Un conflicto civil en la colonia hubiera Portugal no habría tenido más remedio que atender con una notable pérdida de su capacidad militar en la Península. Además no hay que olvidar que la recuperación del territorio de manos holandesas fue la sal gracias al tráfico de azúcar y esclavos, con España y, por otra parte, estimuló a sus aliados a defen nación. Lo cierto es que al gobernad que el gobierno luso habí im portantes de la Corona de Portugal capitanías del Brasil. 4 AGI, Indiferente, 582, libro 5. xto se habrí a de tolerar en los puertos españole s a los navíos de tal Con fecha dos de julio se envió a don Pedro Núñez de Guzmán, conde de umbrosa, Presidente de la Casa de la Con tratación, un despacho en el que se le gente necesidad de que lle gasen lo más rápidamente posible las municaciones enviadas al virrey del Perú y a sus gob ernadores, por lo que sería veniente que gestionase con Ignacio Ma leo el adelantamiento de la fecha de salida o a Buenos Aires; caso de no ser posible, habría de estu forma de enviar, por el procedi miento más rápido, las comunicaciones expedidas a las Igualmente la Corona se apresuró a en viar instrucciones especiales al Gobernador y Capitán General de las provincias del Río de la Plata. Primeramente se le notificaba la firma del tratado luso - británico y de su contenido, especialmente de aciones que de alguna forma podí an a fectar a la situación polí América del Sur. Sin embargo, parece que la ver sión dada por la Corona no se ajustaba al contenido de lo que realmente se capituló, no sabemos si por desconocimiento real de lo tratado o porque interesaba deformar la verd ad. Pero de lo que sí estamos total seguros es de que, independiente mente del contenido de las conversacio española manipuló la infor mación con objeto de provocar un levanta miento en Brasil. Un conflicto civil en la colonia hubiera significado la apertura de un nuevo frente al que Portugal no habría tenido más remedio que atender con una notable pérdida de su capacidad militar en la Península. Además no hay que olvidar que la recuperación del territorio de manos holandesas fue la sal vación de Portugal, pues ello le permitió, gracias al tráfico de azúcar y esclavos, los recursos necesarios para sostener la guerra con España y, por otra parte, estimuló a sus aliados a defen der su independencia como Lo cierto es que al gobernad or de las provincias del Río de la Plata se le decía que el gobierno luso habí a aceptad o la entrega de algunas de las portantes de la Corona de Portugal ” , entre las que figuraban preferentemente plazas y 45 s a los navíos de tal Núñez de Guzmán, conde de tratación, un despacho en el que se le más rápidamente posible las ernadores, por lo que sería leo el adelantamiento de la fecha de salida o a Buenos Aires; caso de no ser posible, habría de estu diarse la miento más rápido, las comunicaciones expedidas a las viar instrucciones especiales al Gobernador y Capitán General de las provincias del Río de la Plata. Primeramente se le británico y de su contenido, especialmente de fectar a la situación polí tica de sión dada por la Corona no se ajustaba al contenido de lo que realmente se capituló, no sabemos si por desconocimiento real de ad. Pero de lo que sí estamos total mente mente del contenido de las conversacio nes, la Corona miento en Brasil. significado la apertura de un nuevo frente al que Portugal no habría tenido más remedio que atender con una notable pérdida de su capacidad militar en la Península. Además no hay que olvidar que la recuperación del vación de Portugal, pues ello le permitió, recursos necesarios para sostener la guerra der su independencia como or de las provincias del Río de la Plata se le decía o la entrega de algunas de las “plazas más , entre las que figuraban preferentemente plazas y
La Corona acentuaba la importancia que tenía, “estorbar” que dichas plazas pudieran llegar a manos de los británico procedimiento eficaz para ello podría ser el introducir di brasileño, rompiendo d e esta forma el secreto que habí preocupadas am bas delegaciones, de Portugal e Inglaterra, de que el contenido del tratado no se di vulgase hasta su total consumación. El estallido de un conflicto entre Brasil y la metrópoli era en cierto modo previsible, pues, como dice Pinheiro da Silva, Brasil a mediados del siglo XVII tenía ya con ciencia nacional de su propia pe evidencia muy recientemente contra los holandeses la Plata habría de procurar la divulgación de la noticia, primeramente, entre los gobernadores portugueses. Tal a que todo pareciese de su iniciativa personal, evitando por todos los medios no comprometer en ello al monar que S.M. daba a la opera ción que modelo que con su firma habría de remitir a sus colegas portugue desapercibido a la diplo macia española la posibilidad de que los gobernadores portugueses advirtieran la intención del gobi de Braganza, decidie ran ocultar el contenido de la misiva; en cuyo caso, la Corona española, dispuesta a que la maniobra subversiva alcanzara el éxito, preveía la difusión de la noticia entre los vecinos portug naturalmente ofrecerían una versión amañada de los he levantamiento. En la notificación a los gobernadores portugueses, primeramente se les advertía que las intenciones que m otivaban la misi Platano eran otras que aprovechar la ocasión de prestar un gran servicio a Dios Iglesia Católica, al hacerle par entrega de la plaza de “su ” porque se tenían noti cias de que Inglaterra preparaba una gran flota que, de forma súbita y repentina, ha bría de llegar a 5 Pinheiro da Silva; A Capitania da Bai págs. 45-276. La Corona acentuaba la importancia que tenía, para los intereses españoles, que dichas plazas pudieran llegar a manos de los británico procedimiento eficaz para ello podría ser el introducir di chas noticias en territorio e esta forma el secreto que habí a rodeado a los acuerdos, bas delegaciones, de Portugal e Inglaterra, de que el contenido del vulgase hasta su total consumación. El estallido de un conflicto entre Brasil y la metrópoli era en cierto modo previsible, pues, como dice Pinheiro da Silva, Brasil a mediados del siglo XVII tenía ya ciencia nacional de su propia pe rsonalidad y de su destino, tal como había puesto de evidencia muy recientemente contra los holandeses 5 . Así pues, el gobernador del Río de la Plata habría de procurar la divulgación de la noticia, primeramente, entre los gobernadores portugueses. Tal a cción se llevarí a a cabo con la cautela necesaria para que todo pareciese de su iniciativa personal, evitando por todos los medios no en ello al monar ca español ni “su real autoridad” . Era tal la importancia ción que para evitar posibles errores se le enviaba la carta modelo que con su firma habría de remitir a sus colegas portugue macia española la posibilidad de que los gobernadores portugueses advirtieran la intención del gobi erno español y obrando con lealtad a la casa ran ocultar el contenido de la misiva; en cuyo caso, la Corona española, dispuesta a que la maniobra subversiva alcanzara el éxito, preveía la difusión de la noticia entre los vecinos portug ueses, mediante la dis tribución de panfletos que naturalmente ofrecerían una versión amañada de los he chos al objeto de provocar el En la notificación a los gobernadores portugueses, primeramente se les advertía otivaban la misi va - en este caso del gobernador del Río de la no eran otras que aprovechar la ocasión de prestar un gran servicio a Dios Iglesia Católica, al hacerle par tícipe de que el gobierno portugués había decidido la ” mando a los herejes calvi nistas. El hecho estaba consumado cias de que Inglaterra preparaba una gran flota que, de forma súbita bría de llegar a “ese puerto” para tomar poses ión de la plaza en nombre A Capitania da Bai a, en “Revista Portuguesa de Historia” , VIII (Coim 46 para los intereses españoles, que dichas plazas pudieran llegar a manos de los británico s. Un chas noticias en territorio a rodeado a los acuerdos, bas delegaciones, de Portugal e Inglaterra, de que el contenido del El estallido de un conflicto entre Brasil y la metrópoli era en cierto modo previsible, pues, como dice Pinheiro da Silva, Brasil a mediados del siglo XVII tenía ya rsonalidad y de su destino, tal como había puesto de . Así pues, el gobernador del Río de la Plata habría de procurar la divulgación de la noticia, primeramente, entre los a a cabo con la cautela necesaria para que todo pareciese de su iniciativa personal, evitando por todos los medios no . Era tal la importancia para evitar posibles errores se le enviaba la carta modelo que con su firma habría de remitir a sus colegas portugue ses. No pasaba macia española la posibilidad de que los gobernadores obrando con lealtad a la casa ran ocultar el contenido de la misiva; en cuyo caso, la Corona española, dispuesta a que la maniobra subversiva alcanzara el éxito, preveía la difusión tribución de panfletos que chos al objeto de provocar el En la notificación a los gobernadores portugueses, primeramente se les advertía en este caso del gobernador del Río de la no eran otras que aprovechar la ocasión de prestar un gran servicio a Dios y a la tícipe de que el gobierno portugués había decidido la nistas. El hecho estaba consumado cias de que Inglaterra preparaba una gran flota que, de forma súbita ión de la plaza en nombre , VIII (Coim bra, 1959),
de S.M . británica. En tal sentido, ya estaban nom habrían de hacerse cargo de las distintas plazas. La diplomacia española trataba de esti condi ción de católicos de los portugueses y a la anteponer “ esta razón del servicio de Dios a inminent e peligro que corrían los brasile su monarcapor el mayor servicio de Dios y de la Iglesia, estaba dispuesta a prestar la ayuda que necesitasen si llegado el caso se produjese un enfrentamiento armado co autoridades portuguesas y sus aliados británicos. Por su interés y curiosidad distribuirse entre los habitantes de las prin “ Sea notorio a todos los vecinos de los estados del Brasil que en las capitulaciones del casa miento que se ajustó entre Inglater q ue algunos puertos principa misma manera q ue están, con hallaren el día de la entrega; y porque esta resolución es tan perjudicial, en primer lugar, a la religión católica, y en segundo, a los vecinos de las dichas plazas de los dichos estados, se hace manifiesta a todos para q armando naví os en Inglaterra y en Portugal con todas las prevenciones necesarias para tomarlos re pentinamente y entregar a los herejes unas pla años, con tanto esfuerzo. gloria de la nación portuguesa, y a costa de tanta sangre están defendiendo y con servando la santa fe católica; q instrucciones y órde nes necesarias de lo que se ha de ejecutar en esa ent se ponga en poder de los gobernador posesión de ellas y así es bien se hallen advertidos sus vecinos que se verán ya se vieron en los púlpitos de sus templos predicantes herejes enseñan de Lutero y de Calvino, desterrando de ella la verdadera religión católica romana como está suc ediendo en todas las partes en q particular mente en Dunquerq católica, profa naron los templo pedazos todas las santas imágenes, contra las capitulaciones con que entraron en dicha plaza; de todo lo cual se hace este aviso a todos los habitantes en los . británica. En tal sentido, ya estaban nom brados los gobernadores británicos que habrían de hacerse cargo de las distintas plazas. La diplomacia española trataba de esti mular el alzamiento apelando a la ción de católicos de los portugueses y a la obligación que c omo esta razón del servicio de Dios a todas las políticas y de estado e peligro que corrían los brasile ños de ser entr egados a los herejes, Espa por el mayor servicio de Dios y de la Iglesia, estaba dispuesta a prestar la ayuda que necesitasen si llegado el caso se produjese un enfrentamiento armado co sus aliados británicos. Por su interés y curiosidad transcribimos íntegramente el “ boletín distribuirse entre los habitantes de las prin cipales plazas brasileñas: Sea notorio a todos los vecinos de los estados del Brasil que en las miento que se ajustó entre Inglater ra y Portugal fue una de ellas ue algunos puertos principa les de dichos estad os se entreguen a los ingle ue están, con toda la artil lería, armas, municiones y basti hallaren el día de la entrega; y porque esta resolución es tan perjudicial, en primer lugar, a la religión católica, y en segundo, a los vecinos de las dichas plazas y se hace manifiesta a todos para q ue entiendan que se están os en Inglaterra y en Portugal con todas las prevenciones necesarias para pentinamente y entregar a los herejes unas pla zas y estados que ha t años, con tanto esfuerzo. gloria de la nación portuguesa, y a costa de tanta sangre están servando la santa fe católica; q ue están ya en esas partes todas las nes necesarias de lo que se ha de ejecutar en esa ent se ponga en poder de los gobernador es que el Rey de Inglaterra enví es bien se hallen advertidos sus vecinos que se verán ya se vieron en los púlpitos de sus templos predicantes herejes enseñan de Lutero y de Calvino, desterrando de ella la verdadera religión católica romana como ediendo en todas las partes en q ue han entrado los calvinistas inglese mente en Dunquerq ue, de donde luego q ue entraron desterrar naron los templo s, desterraron los religiosos, q uemaron y hicieron pedazos todas las santas imágenes, contra las capitulaciones con que entraron en dicha plaza; de todo lo cual se hace este aviso a todos los habitantes en los estados d 47 brados los gobernadores británicos que alzamiento apelando a la omo tales tenían de todas las políticas y de estado ”. Y ante el egados a los herejes, Espa ña -y por el mayor servicio de Dios y de la Iglesia, estaba dispuesta a prestar la ayuda que necesitasen si llegado el caso se produjese un enfrentamiento armado co n las boletín ” que habría de Sea notorio a todos los vecinos de los estados del Brasil que en las ra y Portugal fue una de ellas os se entreguen a los ingle ses, de la lería, armas, municiones y basti mentos que se hallaren el día de la entrega; y porque esta resolución es tan perjudicial, en primer lugar, y a los moradores ue entiendan que se están os en Inglaterra y en Portugal con todas las prevenciones necesarias para zas y estados que ha t antos años, con tanto esfuerzo. gloria de la nación portuguesa, y a costa de tanta sangre están ue están ya en esas partes todas las nes necesarias de lo que se ha de ejecutar en esa ent rega hasta que es que el Rey de Inglaterra enví e a tomar la es bien se hallen advertidos sus vecinos que se verán /…/ como ya se vieron en los púlpitos de sus templos predicantes herejes enseñan do las doctrinas de Lutero y de Calvino, desterrando de ella la verdadera religión católica romana como ue han entrado los calvinistas inglese s y ue entraron desterrar on la religión uemaron y hicieron pedazos todas las santas imágenes, contra las capitulaciones con que entraron en dicha estados d el Brasil
anticipadamente para q ue no se halle remedio y para q ue tengan en Patria en la religión católica romana q gobernadores, ministros y vasallos del Rey de España, todo el amparo que les fuere necesario para el remedio del peligro que les amenaza, que es el único motivo de este aviso”. Como puede verse los términos en que está redactado enviado a los gobernadores portugueses; sin embargo, en éste se cargan las tintas en la idea de los horrores que les espera herejes. En resumen, el gobierno de Felipe IV de Ca talina de Braganza con Carlos II nuevo foco de conflicto que debilitara la resistencia po sibilidad de recuperar el Brasil. Sin e permitan afirmar que la operación tuviera éxito, este asunto parece indicar que la in ue no se halle n con el daño en casa a tiempo q ue ue tengan en tendido que si en esta ocasión q uisieren con en la religión católica romana q ue tanto tiempo defendieron, hall arán en to ministros y vasallos del Rey de España, todo el amparo que les fuere necesario para el remedio del peligro que les amenaza, que es el único motivo de este Como puede verse los términos en que está redactado el escrito es muy similar al enviado a los gobernadores portugueses; sin embargo, en éste se cargan las tintas en la idea de los horrores que les espera ban a los colonos portugueses al ser en En resumen, el gobierno de Felipe IV in tentó aprovechar el enlace matrimonial talina de Braganza con Carlos II de In glaterra para, mediante la intriga, abrir un nuevo foco de conflicto que debilitara la resistencia portuguesa, sin descartar la sibilidad de recuperar el Brasil. Sin e m bargo, no disponemos de testimonios que permitan afirmar que la operación tuviera éxito, y el silencio de la historiografía so este asunto parece indicar que la in triga fracasó. 48 ue no puedan darle uisieren con servar a su arán en to dos los ministros y vasallos del Rey de España, todo el amparo que les fuere necesario para el remedio del peligro que les amenaza, que es el único motivo de este el escrito es muy similar al enviado a los gobernadores portugueses; sin embargo, en éste se cargan las tintas en la ban a los colonos portugueses al ser en tregados a los tentó aprovechar el enlace matrimonial glaterra para, mediante la intriga, abrir un portuguesa, sin descartar la bargo, no disponemos de testimonios que el silencio de la historiografía so bre
