Los Santuarios Marianos Andaluces. Centros de reproducción de identidades. Análisis de un modelo
Full text
Innovaciones en la sociedad del riesgo Los Santuarios Marianos Andaluces. Centros de reproducción de identidades. Análisis de un modelo. Antonio García Benítez. Universidad de Sevilla Introducción En las fundaciones de santuarios marianos aparece una configuración constante en cuanto a la leyenda del origen del culto, al entorno natural especial de las apariciones, a la apropiación de la imagen específica por parte de la comunidad, a la institucionalización de la creencia y a los conflictos de la propiedad del santuario entre comunidades limítrofes. Presentamos el análisis de un modelo, el santuario de la Peña de Alajar, de la Virgen de los Ángeles que constituye el centro fundamental sobre la que gira la devoción popular de la población La advocación de la virgen crea, ante su devoción, una auténtica integración simbólica de los individuos, no sólo del pueblo sino de la comarca, que desborda incluso la mera significación religiosa haciendo partícipes, a todos, sin distinción, del sentimiento de pertenencia devocional al Santuario de la Reina de los Ángeles. El estudio de la religiosidad popular, a través de sus celebraciones festivo-ceremoniales y en el marco de las hermandades, es determinante para entender la configuración de algunos aspectos de la sociedad andaluza. 1 Aproximación a la religiosidad popular En alguna ocasión se ha planteado la necesidad de eliminar, en la terminología de las ciencias sociales, la expresión “religiosidad popular”, por confusa, equívoca y carente de contenidos precisos. La literatura socioantropológica, de alguna manera, ha secuestrado este concepto al no 681
reemplazar el calificativo por fechas y áreas concretas de análisis pues finalmente la religiosidad es histórica. Andalucía toda está impregnada de religiosidad, lo cual se expresa en su arte, sus fiestas, costumbres, etc. Toda esta religión popular forma parte de la cultura y se plasma según las características del grupo social al que pertenece, sirviendo por tanto de vehículo y símbolo de identificación de una colectividad. La característica de la religiosidad popular es que tiende a expresar la propia visión de la vida (de campesinos, proletariado urbano y parte de la clase media) de un modo marcadamente simbólico, a diferencia de la religión de las clases altas o cultivadas que expresan una visión de la vida en sistemas ideológicos mucho más racionalistas, conceptuales y abstractos. Es decir, el pueblo se expresa dando prioridad a lo simbólico, concreto y experimental, y prestándole menos importancia a lo discursivo o conceptual (García y Martín, 1989: 354). En definitiva, las clases populares manifiestan su religiosidad por medio de devociones y ciertas prácticas culturales, como son las oraciones, ritos, gestos simbólicos, fiestas, celebraciones y prácticas piadosas, en un intento de aproximarse a la divinidad. Esta religiosidad, a través de sus celebraciones festivoceremoniales y en el marco de las hermandades y cofradías, es determinante para entender la configuración de algunos aspectos de la sociedad andaluza. Al contrario de los que piensan que las hermandades son formas asociativas del pasado, que como rémora se arrastra, entendemos que en ellas se perpetúan los principales distintivos de la identidad cultural de muchos pueblos de Andalucía, tanto en el ámbito jurídico-político como en el de las relaciones sociales. Tanto es así que las hacen especialmente atractivas como instrumentos o fuentes de prestigio social y de poder. Entendiéndose éste como la capacidad de intervenir, mandar y controlar la opinión y el comportamiento de importantes sectores de la sociedad local. 682
Innovaciones en la sociedad del riesgo 2. La Peña de Alájar identificada con Nuestra Señora de los Ángeles De todas las advocaciones de Alájar, la de Ntra. Sra. de los Ángeles constituye el centro fundamental sobre el que gira la devoción popular de la población. Alájar es un municipio de la provincia de Huelva de cuya capital dista unos 77 Kms. El nombre de Alájar es árabe; significa piedra, derivado de la que domina la población y sobre la que se encuentra la ermita de los Ángeles. El término produce corcho, bellotas, frutas, aceitunas y vino abundando el ganado cabrío y de cerda. Alájar tiene una extensión superficial de 41.85 Kilómetros cuadrados y una población que en las últimas décadas ha sobrepasado escasamente los 1000 habitantes. Esta devoción, provista de un santuario mariano en la Peña de Arias Montano, participa de la misma tipología y significación que la de otros muchos santuarios existentes en la geografía “sagrada” de la Península Ibérica. A saber: 1º. La leyenda del origen del culto a la Virgen. Casi todas las leyendas de hallazgos y de apariciones de imágenes de la Virgen presentan una configuración constante, un esquema invariable en el que el núcleo narrativo, básicamente, es el mismo: Un joven, que frecuentemente es pastor, se encuentra ocasionalmente en un paraje idílico que no le pertenece, descubre junto a una fuente la imagen de una “Señora” que se identifica como la Virgen. Efectivamente en Alájar se mantiene una antigua tradición piadosa en torno a la aparición de la Virgen a un joven porquerizo del lugar. El pastor recogió la imagen y abandonó el monte dirigiéndose al núcleo de población más cercano, donde comunicó a todo el pueblo su hallazgo. Se nos dice de la Imagen que “es pequeña, pero muy agraciada. Se ignora su origen, al parecer es de factura gótica, de principios del siglo XIII, con leve desviación vertical en forma de S. Iconográficamente es de destacar la presencia de una breva uno de los frutos de más fama del lugar” (Moreno, 1979:230) No obstante, esta imagen fue destruida en 1936, realizándose otra nueva, obra del escultor Antonio Illanes y Rodríguez. De la 683
antigua,”solamente, se sabe, por tradición, que ha venido de unos a otros y que se apareció junto a la fuente grande en un postecillo, que aún se conserva, a un sencillo pastor que conducía su ganado por estas montañas” (Moreno, 1979:230-231) Sea como fuese, las leyendas y tradiciones explicativas de los orígenes del culto a la Virgen, cumplen en la inmensa mayoría de los casos una función justificadora de la ubicación actual de los santuarios marianos. Se ha dicho que estos santuarios son enclaves predominantemente rurales con el objeto de fijar el culto cristiano y arraigarlo entre las masas campesinas, obedeciendo a un plan de cristianización del lugar que se remonta a la Edad Media (Prat, 1989: 223). 2º. El entorno privilegiado de la aparición. Es otra de las constantes. Los santuarios están situados y construidos en los lugares más privilegiados que la naturaleza de los alrededores ofrece. El elemento paisajístico que imprime carácter a Alájar es la Peña, denominada de Arias Montano, donde se encuentra enclavado el santuario. El conjunto de la Peña constituye un inequívoco monumento labrado por la naturaleza con la existencia de innumerables cavernas naturales. La belleza del lugar es uno de los temas que más destacan y ponderan no sólo los informantes locales sino los estudios históricos realizados acerca de Alájar: “Es muy posible que Alájar deba su origen, en gran medida, a este sentido religioso de los hombres, impresionados por tanta belleza y tan amplios horizontes”. “Alguien escribió que Alájar se debía o al mejor suelo, o lo que es más verosímil, a la devoción de Ntra. Sra. de los Ángeles y a la fama de su Peña”. “Es evidente que crea un efecto mistérico, de asombro espectacular, en el visitante. El mismo, aunque acentuado por carácter de naturaleza salvaje, que provocan las Grutas de las Maravillas de Aracena”. “Ello explica que, desde tiempo inmemorial, el hombre, atraído magnéticamente por el lugar, haya dedicado aquellos parajes a la divinidad y ello desde tiempos prehistóricos”. 684
Innovaciones en la sociedad del riesgo “Según los testimonios que han llegado hasta nosotros encontramos en la prehistoria los antecedentes más remotos de la presencia humana en aquellos contornos. Por otra parte, una tradición muy arraigada en la Sierra admite la presencia de anacoretas y eremitas retirados a la oración, en este mismo lugar, siendo la más destacada de estas figuras la de San Víctor, quien debió vivir en estos parajes hacia el siglo V”. “Entre las grutas o cavernas más destacadas de este monumento natural que es objeto de la admiración del que lo visita, tenemos en primer lugar el llamado Palacio Oscuro. Es una amplia caverna, constituida por una cámara amplia, donde reina absoluta lobreguez. Los bloques ingerentes de piedra resuman agua, ambiente pesado y húmedo que produce una impresión de misterio y de soledad que impone”. “Otra de las cavernas también destacada es la llamada Sillita del Rey. El nombre procede, según la tradición, de un asiento natural situado en la parte superior de la misma que se ha relacionado con el viaje del rey Felipe II a la Peña”. “Finalmente, otra de las cuevas más notables es la denominada popularmente Salón de los Machos en donde, en algún caso, las mismas figuras caprichosas esculpidas por la naturaleza parece semejar la imitación de algún macho cabrío” (Moreno, 1979:109 a 230). La Peña con su entorno natural así como el santuario de Ntra. Sra. de los Ángeles son temas que más enfáticamente ponderaban los informantes locales. Éstos, como los fieles de otros santuarios, en ningún caso pusieron en duda que el suyo era el mejor y la vista, de la prodigiosa naturaleza, única. Con sus maravillosas grutas, sus misteriosos lagos y sus bulliciosas cascadas de abundante agua. 3º. La apropiación de la Imagen por la Comunidad. El pastor, una vez descubierta la Imagen, intenta trasladarla a la población ya que el lugar apropiado de la misma no es el monte, sino los espacios exprofesos habilitados para el culto. Se repite el esquema de los demás Santuarios en que la Virgen, el icono, se resiste a quedarse en el pueblo por lo que se escapa la imagen, en repetidas ocasiones. A partir de este instante comienza la propagación social de la creencia, en esta imagen de la virgen, 685
y a la vez, el proceso de apropiación por parte de la comunidad de Alájar. De este modo la Señora se convierte en “Nuestra Señora”. (Velasco, 1989:407) Desde el hallazgo, por el pastor, el lugar de la Peña se convierte en un espacio ritual, en un escenario en el que la comunidad se hace visible a sí misma. El pueblo de Alájar, acaba construyendo en él, modificando, primero, el espacio de forma ocasional, mediante rituales, y luego, de manera permanente, con el Santuario. La delimitación del lugar de la aparición ya es rigurosa y exacta. El punto concreto del hallazgo se conoce, siempre, y queda así tan marcado que se convierte en el centro o núcleo sobre el que, posteriormente, se elevará el Santuario (Velasco, 1989:405). De esta forma, la delimitación del lugar es tan concreta, la comunidad (Alájar) tan determinada que el ser sobrenatural en vinculación recibe una denominación concreta, Nuestra Señora de los Ángeles de la Peña de Alájar. Por tanto, la vinculación símbolo-lugar se hace indisoluble. Negarlo sería tanto como negar a la propia comunidad, a la propia Alájar. Lo mismo sucedería con un miembro del propio pueblo que no podría hacerlo sin negarse a sí mismo. 4º. La institucionalización de la creencia. Después de todo un proceso, anteriormente descrito, se consolida la creencia, se hace tan permanente como para construirse un santuario que convirtiera el lugar del hallazgo en lugar de culto. Con exactitud no se sabe cuándo se levantó el Santuario dedicado a la Reina de los Ángeles, al parecer el origen del mismo habría que situarlo en los primeros momentos de la repoblación cristiana, a juzgar por el estilo gótico de la antigua imagen, aproximadamente del siglo XIII, como hemos hecho referencia anteriormente. De la misma época debió de ser el Santuario, aunque con muchas transformaciones posteriores. En el siglo XVI, en cambio, tendría lugar los grandes cambios, gracias a la actividad desplegada por Arias Montano. Fue este personaje quien impulsó obras en la Peña: edificó con mayor solidez la 686
Innovaciones en la sociedad del riesgo ermita ampliándola, construyó una casa y plantó tres mil vides (Moreno, 1979: 225). A la muerte de Arias Montano, insigne polígrafo, editor de la «Biblia Políglota» de Amberes y consejero de Felipe II, quien prefería la Peña entre todos los demás sitios para su retiro, el estado de abandono de ésta se hizo sentir. Con anterioridad a la llegada de Arias Montano a Alájar en 1559, existía ya una cofradía dedicada a Ntra. Sra. de los Ángeles, perfectamente organizada, sobre las bases de unas reglas severas, que, caso de incumplimiento se exigían reparaciones económicas. Todo ello en el año 1528. Ya la creencia se encuentra perfectamente institucionalizada con intención de perdurar en el tiempo, más allá de cualquier generación. El Santuario de la Peña prolonga así la vinculación de la comunidad con el ser sobrenatural por encima del tiempo histórico y para las futuras generaciones. Al mismo tiempo, el santuario por una configuración mágicareligiosa, se convierte en centro que irradia salud y virtud. De este modo, las aflicciones, infortunios, adversidades, necesidades, dolencias, males, etc. deben ser resueltos mediante la ayuda y protección sobrenatural que irradian los lugares santos porque almacenan la salud, la gracia, la virtud, el remedio, la misericordia, la vida, etc. 5º. Los conflictos de propiedad del Santuario. Es una constante también en una muestra considerable de santuarios. El aislamiento y la situación de frontera, con otro término, son razones fundamentales que han permitido considerar al espacio como de dudosa posesión liminal. Este factor ha provocado toda clase de conflictos de propiedad entre Alájar y El Castaño que argumentaban sus vecinos el estar situado el santuario de Ntra. Sra. de los Ángeles dentro de sus límites municipales. Finalmente se llegó a una situación de acuerdo por el cual la finca donde se encuentra ubicado el santuario pasaría a pertenecer como Egido al ayuntamiento de Alájar. 687
3. El Santuario de la Reina de Los Ángeles como niveles de identidad comunal y supracomunal. 1º. La devoción individual a la Reina de los Ángeles. En un documento del siglo XVIII se nos dice, que serían necesarios muchos volúmenes para referir los favores, tanto espirituales como temporales, que ha experimentado y experimenta, cada día, este pueblo de la Madre de Dios, por medio de su Sagrada Imagen (Moreno, 1979:199) Esta devoción se manifiesta en visitas, tanto individuales, como colectivas, a la Virgen en el santuario. Las primeras son aquellas peregrinaciones que de alguna forma están motivadas por promesas o votos de carácter individual y que tienen como objeto dar gracias por un favor recibido. De este modo los exvotos, ofrendas, flores, cirios, encargo de misas, limosnas, etc., y, más antiguamente, las donaciones de tierras consignadas en las cláusulas de los testamentos no son sino elementos concretos y rituales de un intercambio simbólico generalizado. En este intercambio, los fieles ofrecen a la Virgen sus dones y a cambio ruegan, mediante un lenguaje ritualizado y formalizado del culto (oraciones, misas, novenas, rosarios, cánticos, etc., etc.), su protección, indulgencia y socorro. El grado de protección y generosidad se evalúa por la cantidad y calidad de los favores recibidos en una especie de “te doy para que me des”, no demasiado alejado de las estructuras del intercambio igualitario y del intercambio simbólico (Prat, 1989:243) En este sentido, en el santuario de la Reina de los Ángeles existe una variedad de exvotos: • Exvotos de objetos personales: de ropas, como vestidos, fundamentalmente, trajes de novias; de adornos, pañuelos, sortijas, pendientes, medallas, lazos, de novias, y de primera comunión, etc., etc. • Exvotos de fotografías más diversas. • Exvotos de partes del cuerpo, como por ejemplo trenzas de pelo. • Exvotos de ofrendas, tanto de cirios y de velas como reproducciones de partes del cuerpo humano: de brazos, manos, etc. 688
Innovaciones en la sociedad del riesgo • Exvotos variados, manifestados a través de donaciones diversas desde alfombras, joyas, dinero, hasta misas, procesiones y novenas, etc. En definitiva, el exvoto es la donación de un objeto a la Virgen, en este caso, por parte de una persona que, a su vez, se lo había prometido a ella, con anterioridad, como señal de agradecimiento de un favor recibido. Una característica fundamental del exvoto es que debe ser expuesto en un sitio visible del Santuario. En cuanto al móvil del exvoto puede ser muy diverso, desde una curación, un feliz matrimonio, una acción de gracias, hasta aprobar un examen. 2º. La devoción colectiva a Nuestra Señora de los Ángeles. De todas las advocaciones de Alájar, como decíamos, la de Ntra. Sra. de los Ángeles constituye el centro fundamental sobre el que gira la devoción popular de la población. La Virgen crea, ante su devoción, una auténtica integración simbólica de los individuos del pueblo, que desborda, incluso, la mera significación religiosa haciendo partícipes, a todos, sin distinción, del sentimiento de pertenencia a Alájar y hasta de toda la comarca serrana. Las devociones colectivas a la Virgen presentan dos grandes modalidades: Una, peticional y de conjuro, como es el caso de las rogativas. Y otra, de acción de gracias, tanto del propio pueblo, como de otras comunidades que pertenecen a su radio de influencia geográfico-devocional. Las rogativas a Ntra. Sra. de los Ángeles en Alájar data de muy antiguas. Son ritos de aflicción. El hecho de buscar la ayuda de la Virgen para luchar contra la sequía, epidemias, los temblores y movimientos de tierra, las plagas del campo y las malas cosechas, etc., con este tipo de procesiones, se ha querido ver un intento de restaurar el equilibrio perdido, como consecuencia de esos factores diferenciales de la naturaleza (Prat, 1989:230). 689