Dolorosas bajo palio en la villa de Tocina: Siglos XVIII-XX
Abstract
Dar a conocer el patrimonio de las Dolorosas bajo palio de Tocina – Sevilla, algunas ya extinguidas y otra existente, ubicadas en la ermita de Nuestra Señora de la Soledad.
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Congresos Internacionales de Economía y Ciencias Sociales www.eumed.net/eve/ SEXTO CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE Turismo y Desarrollo del 6 al 23 de julio de 2012 _______________________________________________________________ PONENCIA DOLOROSAS BAJO PALIO EN LA VILLA DE TOCINA. SIGLOS XVIII – XX. Dr. D. Germán Pérez Vargas. Universidad de Sevilla [email protected] Resumen: Dar a conocer el patrimonio de las Dolorosas bajo palio de Tocina – Sevilla, algunas ya extinguidas y otra existente, ubicadas en la ermita de Nuestra Señora de la Soledad. Palabras clave: Imaginería, Dolorosa, Ermita, Patrimonio.
Nuestra Señora de la Soledad. Siglo XIX. Ermita. La villa de Tocina, está situada en la vega del rio Guadalquivir, fue gobernada y administrada por la Orden de San Juan de Jerusalén y posteriormente por la de Rodas y Malta. Tras la conquista de Sevilla por el Rey Fernando III el Santo y en sus repartimientos por la ayuda de varias Órdenes Militares, la Orden de Malta, recibió en esta zona el bailage de Lora del Río y Setefilla, así como, las encomiendas de Alcolea del Rio y Tocina, al margen de otros lugares en Sevilla y Andalucía. Tocina fue encomienda a principio del siglo XIV hasta el XIX (1845). En esta villa de Tocina, las Cofradías de penitencia, así como, la Sacramental arrancan en el siglo XVI. De las más antiguas en su fundación, fue la Sacramental en 1547, por el clérigo Melchor García; más tarde vendrían, San Vicente Mártir, San Sebastián y Santa Catalina del Monte Sinai, Ntra. Sra. del Rosario, la Santa Veracruz, Soledad, y Ánimas y otras en el siglo XX y, entre el XVII y el XX, las restantes. En el siglo XVI tenía
Tocina, una iglesia titulada de San Vicente Mártir del siglo XIV una ermita de Veracruz a Poniente y otra ermita de la Cofradía de la Soledad a Levante del siglo XVI. La Virgen bajo palio que nos ocupa este artículo es: Ntra. Sra. de la Encarnación (llamada también la Virgen de las Huertas) cotitular del Cristo de la Veracruz. (El Cristo de la Oliva) Las cofradías aprobaban sus ordenanzas o reglas en la propia Vicaría de Tocina, por ser vere nulius dioecesis, o sea, dependiendo de la Orden de San Juan, fuera del Arzobispado de Sevilla. La cofradía de la Santa VeraCruz, residía en su ermita desde el siglo XVI. La ermita, se empezó a construir hacia 1552, porque en el mandato del comendador Fray Rodrigo de Paz en 1553, aportó a su construcción con al menos diez ducados. Debió ser pequeña con pórtico renacentista mirando al camino de las huertas, con espadaña y campana, a dos aguas, en su interior de una nave; el retablo mayor orientado hacia Oriente, donde presidia el Stmo. Cristo de la Veracruz, en el siglo XVII, Ntra. Sra. de la Encarnación en la nave del Evangelio y, en el XVIII, la Cruz tallada y dorada para la festividad de la Invención de la Cruz; también, de este siglo es el Arcángel San Gabriel que costó 246 reales. En la cabecera de la ermita, la sacristía, con todos los ornamentos litúrgicos y arca, adosada a ella, las casas de paja para los santeros y, al lado opuesto, el pequeño campo santo y osario vallado de tapia “E inmediatamente recorrió las casas accesorias a dicha Ermita y las halló habitables para los santeros de ella y sin ninguna ruina”. Estaba rodeada de pitas, monte y olivar entre el camino de Sevilla, camino de la huerta y Retorno; le llamaban “ El donadío de la Veracruz” con cabida de 19 fanegas y 13,5 celemines. Frente a la ermita, cruzando el camino, su huerta de una fanega y cuarta con noria de sangre y gavia “.Media Huerta al Camino de la Huerta, distante de esta villa, media cuarta de legua, cercada con gavia de tierra y monte…” Tierra de solería para hortaliza, por sus márgenes arboledas dispersas, seis álamos negros, tres higueras, veinte granados, una lima, y diez naranjos, además tenía un cortinar proindiviso con la Sacramental, con cabida de una fanega de tierra de primera calidad. Tres parte de aranzada de segunda calidad poblada de olivar hecho. Casa en la calle Caballeros compuesta de vivienda y granero. Al comienzo de su fundación tenía solamente el Cristo Crucificado que posiblemente vino de (Mexico) por sus formas sencillas y los materiales empleados como la fibra de
zapote (hueco). Más tarde será la Virgen de la Encarnación, ya nombrada en los libros de visitas, al menos desde 1651, tuvieron retablos desde el siglo XVI al XVIII que por deterioro se realizaron nuevos a principio del XVIII, el del Señor en 1724 y la Virgen 1736, realizados por los artistas Vicente Guadíx entallador y Juan Díaz ensamblador vecinos de Carmona, costando este tres mil reales. La ermita se iba deteriorando, bien por ruina o por no conservarla en momentos puntuales, el caso que esta Cofradía se tuvo que trasladar a la nueva ermita de Ntra Sra de Soledad en 1770. En la década de los setenta del XVIII se derribó la ermita de Veracruz, aprovechando todo lo servible vendiéndolo para invertirlo en la nueva, hacia finales del XVIII, en el sitio del final de la calle Real, en terreno de la Cofradía, nunca llegó a terminarse por la invasión napoleónica. Lo único que queda en pie, es el pozo de la ermita. Al margen de la Semana Santa, tenía otras festividades, como, La Invención de la Cruz el 3 de Mayo y de Ntra. Sra de la Encarnación, el 25 de Marzo conmemorando su onomástica de la Encarnación del Hijo de Dios y por la conquista a los moros de Tocina por el rey Fernando III el Santo en 1247, estas festividades y salidas, se realizaban desde su ermita. Esta Dolorosa servía para pocesionar el Jueves Santo y el día de la Encarnación. El Cabildo de cuentas y salida de Semana Santa, se celebraba en la ermita, el Domingo de Ramos; además de asignar hermanos para la manguilla, estandarte, senatus, trompetas, bastones, bacineta y para curar a los hermanos de sangre, cuando llegaban a la ermita, estos desaparecidos en 1777 por decreto de Carlos III, también se designaba a “cuatro para las maniguetas del Stmo. Cristo” y ocho “para las maniguetas de la Santísima Virgen” cuatro para la primera muda y cuatro para la segunda. Ntra. Sra. de la Encarnación, tenía unas andas, seis varales con perillas y cordones pendientes del cielo raso, iba con corona y cetro de plata, aderezo de oro y diamantes, compuesto de cruz y zarcillos, anillo de oro y esmeralda. Entre 1764 y 1768 se renovaron varios enseres por deterioro entre ellos, el paso de la Virgen, renovando los seis varales labrados en madera, dorados y plateados, así como el dorado de la peana. La Cofradía se organiza entre 1804 y 1825, volviendo a salir ininterrumpidamente, salvo en 1811 y 1812 por la invasión napoleónica y 1823, 1871, 1876, 1877, por una
grandes inundaciones por lluvia. Hacia 1853, ya no era Cofradía, sino, Congregación. La Virgen ya no salía bajo palio ni con nazarenos, pocesionó de paisano. Seguía teniendo un buen ajuar como veremos en el inventario de 1878. “Inventario formado en dicho año, de lo perteneciente al altar é Imagen de Ntra. Sra. de la Encarnación, que cuida y custodia Dª Mª del Rosario Cano, su devota. Una corona de plata = Unos pendientes con diamante, = Un aderezo dorado para el cuello sin cadena = Unos zarcillos con piedras = Un anillo = Un alfiler de pecho con piedras = Un aderezo y zarcillos blancos con piedras, sin cadena = Una pulsera dorada de dublé, costeada por la devota. Un vestido de tisú = Otro de Damasco = Otros sin manto, con galón dorado y bordado de estrellas, costeadas por la devota. Dos tocas de punto, una con encaje dorado y la otra de hilo. Un par de camisas, cuatro pares de nagua. Dos manteles para el Altar. Un paño de lienzo para el paso. Una peana de madera dorada. Un paso de madera nuevo costeada por la devota. Cuatro cortinillas y sus mangas”. El recorrido procesional desde el XVI hasta su traslado a la ermita de la Soledad y viceversa fue el siguiente: ermita, el camino de las huertas, torciendo en la Cruz del Retorno y “arrimada siempre contra el vallado… del pedazo que llaman del Cristo”, donde había cruces para la Via Sacra, llegando al puente de madera, - que desaparece con el empedrado de 1784- para pasar a la calle Real y entrando en la Iglesia por la puerta principal. Este recorrido lo realizaba el Miércoles Santo para que el Jueves Santo, en la tarde noche después del Sermón e instalado el Monumento Pascual, se realiza la estación de penitencia hacia su ermita. Este recorrido cambió en dos ocasiones; una, a principio del XVIII, con la construcción de la nueva Iglesia Parroquial San Vicente Mártir (1703- 1711) - costeada por el comendador Fray José de la Plata Ovando Galarza- , que venía al nuevo hospital titulado la Santa Caridad a visitar el Monumento, desde 1770 salía desde la ermita de la Soledad y el recorrido era el siguiente: ermita, puente de madera, “al puente de madera, donde se pasa desde la calle Soledad a la ermita de Ntra. Sra. de la Soledad se le pondrá una nueva vigueta que falta”. Calle Mesones, entrando por la puerta del Sol (Levante), en la iglesia, saliendo en la puerta de Poniente, Caballeros y bajando por la calle Soledad para dejar la cruz del Rollo entre Mesones y Soledad. “ porque tal es la cruz de hierro que se halla sobre el rollo, que es señal de villazgo y existe a Levante del pueblo, al salir de él para la ermita de la Soledad que está en su inmediación, ni es la primera villa que usa la cruz de san Juan
octogonal por armas”. En 1906 pasó esta Virgen a la parroquia, nave del Evangelio, a un retablo que encargó Dª Carmen Naranjo González al escultor valenciano Vicente Tena. La cofradía de la VeraCruz, se reorganizó en 1924, y en 1959 se fusionó con la Soledad. En este mismo año, se encarga la imagen de la Sagrada Entrada de Jesús en Jerusalén, saliendo por primera vez en 1961 el Domingo de Ramos. La Virgen de la Encarnación saldría posteriormente este día con la Sagrada Entrada en 1975, sin palio, ininterrumpidamente salvo excepciones por lluvia. En la actualidad se titula. Antigua, Fervorosa y Humilde Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la VeraCruz, Ntra. Sra. de la Soledad en sus Dolores, Santo Entierro de Ntro. Señor Jesucristo, Sagrada Entrada de Jesús en Jerusalén, María Santísima de la Encarnación y San Juan Evangelista.
Nuestra Señora de la Encarnaciónsiglo XIX.
Ntra. Sra. de la Encarnación, 1945.
Ntra. Sra. de la Encarnación, saliendo de la Iglesia por restauración de la Ermita. Otra cofradía titulada Ntra. Señora de la Soledad. Tuvo ermita propia en el siglo XVI; entre los lugares llamados los Ruedos, las Capellanías y el Cacho en extramuros hacia el camino de Villanueva del Rio. Fue construida por vecinos de la misma villa de Tocina, según la visita eclesiástica de 1574. Esta ermita estuvo en pie durante ciento cincuenta años; el deterioro de la misma cada vez era peor, por mucho que se reparara salían más desperfectos, por sus malos materiales o por que las inundaciones que tenía el rio Guadalquivir llegaban hasta la misma ermita. Esta ermita de la Soledad tendría el mismo corte de construcción que la Santa VeraCruz. En su exterior con una sola nave,
En la llamada por el vulgo, cofradía de las Tres Caídas, se agregó a la nómina de las cofradías de penitencia a finales del siglo XVIII. Como dijimos anteriormente, en la pedida para la construcción de la nueva ermita, el clérigo Sánchez Barrionuevo, con el sobrante de capital, encargo en Sevilla “una imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno en el doloroso paso de las caídas”, esta llegó a la villa de Tocina el 27 de Marzo de 1775, Lunes Santo, traído en andas por vecinos de Tocina, hasta la ermita de la Soledad, entronizándolo. Esta tenía tal devoción que se formuló petición de fundación para cofradía penitencial en la Vicaría de Tocina; aprobando sus reglas el Vicario Tomás Redondo de la Barrera, juez eclesiástico ordinario, el 13 de enero de 1772. Titulándose “Cofradía de Nuestro padre Jesús Nazareno en el Doloroso Paso de sus caídas con la Santa Cruz en el Camino al Monte Calvario” Tuvo retablo propio, en el lado de la Epístola, costeado por un devoto anónimo en 1771, cuyo coste fue de 175 reales y el repison 22r. En un principio tan sólo salía la imagen del Señor, más adelante con la Dolorosa y San Juan Evangelista. Con las limosnas que juntaron para encargar; una imagen del Señor San Juan Evangelista, una manguilla, estandarte, senatus y simpecado de tela morado, una campanilla, una trompeta o sordina, para la propia procesión, dos bastones color morado, dos bacinas para pedir, ocho cirios para acompañar al Señor y cuatro para la Dolorosa, así como, cera ordinaria para los dos cabildos. En las escuetas reglas tan sólo siete capítulos, nos relata cómo iba el protocolo de la cofradía. En el capítulo 3 de sus reglas para la procesión era el siguiente: “Ordenamos que, entre las tres y la cuatro de las madrugada, de los viernes santos de cada año, el hermano que tuviese el cargo y devoción de tocar la trompeta salga avisando con su voz de ella por las calles, para que los vecinos y devotos se levanten y acudan a la ermita de Nuestra Señora de la Soledad, de donde ha de salir la cofradía. Y estando junto el pueblo, se predicará el sermón para edificación de todo, por cuyo trabajo señalamos al predicador 70 reales de limosna en atención a la incomodidad de la hora y, concluido el sermón, se dispondrá la procesión, proviniendo las luces
correspondientes a las imágenes y cabildos y evacuando este particular saldrá la manguilla sola con alguna aceleración hasta llegar al fin de la calzada que va a dicha ermita, y después saldrá el estandarte y se pondrá como quince pasos más acá de la manguilla y le seguirá el senatus, quedándose con la misma distancia de otros quince pasos, y en la misma conformidad de distancia y, después le seguirá el simpecado en la misma conformidad, y a esta insignia le seguirá la imagen de Nuestro Padre y Señor Nazareno, siguiendo después la cruz parroquial y la Virgen, [San Juan] el clero y el cabildo secular El pueblo seguirá, en dos filas, gobernando dichos señores diputados con sus bastones para que guarden formalidad y silencio en la procesión…” En el capitulo siguiente, se formaliza y se designa el encuentro del Señor Nazareno con la Virgen. “Habiendo llegado la manguilla a dicho sitio, torcerán juntamente con las dos filas de la procesión, sin desunirse una de otra fila, sino es siguiendo su guía, al entrar en la parroquia por la Puerta del Sol, y las dichas insignias de estandarte, senatus, simpecado y la Virgen, atravesando la iglesia, a salir por la puerta de poniente, asiendo al pasar la adoración al Santísimo Sacramento; habiendo quedado Nuestro Padre Jesús, cruz parroquial, clero y cabildo en la plaza, frente a la puerta de dicha iglesia, representando su caída, y con el mismo orden a la ermita…” El orden de la cofradía en el siglo XVIII era el significante: trompeta, campanilla, manguilla, estandarte, senatus, simpecado, ocho cirios delante del Nazareno, cruz parroquial y ciriales, cuatro cirios ante la Dolorosa, San Juan, clero parroquial y ayuntamiento; por fuera dos demandas, con túnica negra de holandilla y los portadores e insignias vestían túnicas de estelín a cara descubierta y detrás, el pueblo en dos filas. En 1775 se trae la imagen de San Juan que costó 225 reales, incluidos tornillos para la parihuela. En este mismo año, el maestro alarife de la villa de Tocina realiza los nichos en la pared para San Juan y la Virgen “Cargo setenta y cuatro reales de vellón pagados Antonio Gómez Maestro alarife de esta villa por unas jornadas y materiales para hacer un nicho a la Imagen de San Juan y Ntra. Señora del cargo de dicha cofradía” Esta estuvo saliendo todo el siglo XVIII y buena parte del XIX. La invasión francesa, el Trienio Liberal y las Desamortizaciones, hicieron estragos en la cofradía. En 1866 no había cofradía, sino que se llamaba Congregación Jesús Nazareno, tan sólo saliendo el Señor; el San Juan y la Virgen desaparecieron como nos muestra el inventario de 1878.
Al margen. Altar del Jesús Nazareno de las Tres Caídas, Ermita de la Soledad. “Octubre de 1878. Inventario formado en dicho año, de perteneciente al altar é Imagen de Nuestro padre Jesús de las Tres Caídas, que cuida y custodia Don Antonio González su devoto. -Unas potencias de plata renovadas á costa del devoto,- Otras de metal blanco costeadas por el mismo devoto- Una túnica morada de terciopelo bordada con oro, y su cordón correspondiente. Otra túnica y cordón de uso diario, ya vieja,- Una cruz grande de madera para las procesiones, y otra que tiene el Sr. en el altar.- Dos manteles de hilo y dos cornualtares, un hule y cuatro candeleros, tres sacras de caña dorada costeada por el devoto. –Una lámpara de metal blanco costeada por el devoto. – Una bandera de tafetán morado. – Un estandarte morado. – Un senatus con letras de oja de plata. – Un paso de madera con los atributos de la pasión. –Cuatro cortinillas y mangas costeadas por el devoto.” En el siglo XX esta cofradía desapareció por completo, al comienzo de la Guerra Civil; el incendio intencionado en la ermita el 25 de marzo de 1936, se consumió la imagen y el retablo.
Dolorosa de la cofradía de las Tres Caídas. Siglo XVIII.
En la postguerra, nació otra cofradía penitencial a imagen y semejanza de Ntro. Padre Jesús del Gran Poder de Sevilla. Fundada el 5 de Mayo de 1947, en la sacristía de la iglesia de Tocina. Primero con el encargo del Señor realizado por Manuel Pineda Calderón en Marzo de 1949, posteriormente la Dolorosa titulada Ntra. Sra. del Mayor Dolor y Traspaso, del mismo autor de 1957, saliendo por primera vez bajo palio en 1959 con doce valares portándola por costaleros: esta cofradía penitencial que sale en la madrugada del Viernes Santo, con el recogimiento y silencio que le caracteriza, vistiendo sus nazarenos, túnicas negras con cola de rúan y esparto. Titulada “Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre del Gran Poder y María Santísima del Mayor Dolor y Traspaso”. A lo largo de su historia, el ajuar de la Virgen y su palio, ha ido enriqueciéndose para un mejor esplendor patrimonial. Esta cofradía, tiene retablo propio en la ermita, lado de la Epístola, realizado en 1957 por Antonio González Fuentes, en el mismo lugar donde estuvo antaño la cofradía de las Tres Caídas. En sus comienzos, los varales fueron adquiridos a la cofradía de San Benito de Sevilla, restaurados por Manuel Villarreal Fernández para salir por primera vez en 1959, eran de estructura cilíndricas acanalados con cuerpo esféricos. Lo actuales de metal plateados, de hijos de Juan Fernández Gómez, estrenados en 1996, el arranque de los varales es tipo jarrón cuadrangular con crestería y decorados con vegetación y símbolos de las letanías mariana. La cancelería plateadas llevando sesenta y seis candelabros; para la iluminación trasera, dos candelabros de metal plateados con ocho luces cada uno, sus respiraderos de metal plateados, calados con ornamentos vegetales. En la actualidad, las bambalinas están bordadas por hermanos de la cofradía con diseño de Antonio Garduño Navas, estrenado en 2006, a su vez, en la Gloría, tiene una pintura al óleo de Ntra. Sra. de Santa Ana, replica de la que existe en la iglesia de Tocina, por el pintor Miguel Morilla en 2007. La sayas de salida están bordadas por el hermano fundador Fernando Iglesias Pelegrín. En resumen: Los varales en los pasos de palio ha ido aumentando a lo largo de la historia, dependiendo de las puertas de salida y las zonas geográficas. En los finales del siglo XVII, las Dolorosas presentan seis a ocho varales, aumentando hasta doce en el siglo XVIII.
Las cuatros Dolorosas que hemos estudiado en este trabajo, podemos decir que tan sólo tres siguen saliendo en sus procesiones penitenciales; una sin palio y las otras dos con palio, llevadas por costaleros y no por portadores como antaño. Tan sólo Ntra. Sra. de la Encarnación sale de la ermita de la Soledad, aunque reside en la iglesia de San Vicente Mártir. Ntra. Sra. de la Soledad y Ntra. Sra. del Mayor Dolor y Traspaso residen en la ermita pero salen en penitencia de la iglesia. Tienen un gran patrimonio artístico. La Dolorosa de las Tres Caídas y San Juan, desaparecieron bien en las desamortizaciones o por otras causas que se desconocen habrá que estudiarlo. Así pues, la Dolorosa más antigua, según nuestras investigaciones es Ntra. Sra. de la Soledad. Las fuentes que se han utilizado son: Archivo Municipal de Tocina. Archivo de San Vicente Mártir. Archivo General del Arzobispado de Sevilla. Archivo Biblioteca Nacional de Malta. Las fotos antiguas están extraídas del libro “La Memoria Retenida. 175 años de historia visual de Tocina y los Rosales” Autores, Germán Pérez Vargas y Juan José Blanco Soto. Los dibujos están realizados por el que suscribe, a través de inventarios.
Ntra. Sra. del Mayor Dolor y Traspaso 2010.