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Envejecimiento (de tópicos) activo(s) en el cine español de las décadas del “bienestar”

Guarinos, Virginia

Abstract

A partir de los años ochenta del siglo XX se producen prejubilaciones masivas, consecuencia de la necesidad de reorganización de procesos productivos de empresas y de la reducción de excedentes de plantilla. Por esas mismas fechas, la legislación de los gobiernos socialistas (1982-1996) comienza a fraguar un incipiente y deseado “estado del bienestar”, donde los prejubilados jóvenes con poder adquisitivo aumentan en España; un sector de población con necesidades de ocio y ocupación. La ficción audiovisual fue consciente de ello, pero no de forma igualitaria: mientras el storytelling publicitario y las series de televisión incorporaban personajes “maduros” o “envejecientes” en sus tramas, el cine permaneció prácticamente ajeno a este nuevo perfil de consumidor de ocio audiovisual. Este trabajo analiza algunos de los títulos fílmicos de esa fecha, los perfiles de personajes referidos y su vinculación a la realidad social del momento con objeto de reflexionar sobre su construcción y funcionamiento en el relato fílmico.

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Área Abierta 19(1) 2019: 59-73 59 Envejecimiento (de tópicos) activo(s) en el cine español de las décadas del “bienestar” Virginia Guarinos Galán1 Recibido: 7 de agosto de 2018 / Aceptado: 6 de septiembre de 2018 Resumen. A partir de los años ochenta del siglo XX se producen prejubilaciones masivas, consecuencia de la necesidad de reorganización de procesos productivos de empresas y de la reducción de excedentes de plantilla. Por esas mismas fechas, la legislación de los gobiernos socialistas (1982-1996) comienza a fraguar un incipiente y deseado “estado del bienestar”, donde los prejubilados jóvenes con poder adquisitivo aumentan en España; un sector de población con necesidades de ocio y ocupación. La ficción audiovisual fue consciente de ello, pero no de forma igualitaria: mientras el storytelling publicitario y las series de televisión incorporaban personajes “maduros” o “envejecientes” en sus tramas, el cine permaneció prácticamente ajeno a este nuevo perfil de consumidor de ocio audiovisual. Este trabajo analiza algunos de los títulos fílmicos de esa fecha, los perfiles de personajes referidos y su vinculación a la realidad social del momento con objeto de reflexionar sobre su construcción y funcionamiento en el relato fílmico. Palabras clave: Cine español; envejecimiento activo; personajes envejecientes; estado del bienestar [en] Active Aging (of Topics) in the Spanish Cinema of the Decades of “Welfare” Abstract. From the eighties decade of the twentieth century, mass pre-retirements occur as a result of the need for reorganization in business production processes, and the reduction of surplus staff. At the same time, the legislation of the socialist governments (1982-1996) begins to forge an incipient and much desired “welfare state”, where early retirees with purchasing power increase in Spain; a sector of the population with a need for leisure and occupation. Audiovisual fiction was aware of this, but not in an egalitarian way: While advertising storytelling and television series incorporated “mature” or “aging” characters in their plots, cinema was practically oblivious to this new consumer profile of audiovisual leisure. This work analyzes some of the film titles of that time, the profiles of the referred characters and their connection to the social reality of the moment in order to reflect on its construction and functioning in the filmic narrative. Keywords: Spanish cinema; active aging; aging characters; welfare state Sumario: 1. Introducción. 2. Fundamentos teóricos y metodológicos. 3. Los personajes envejecientes. Resultados y discusión. 4 Conclusiones. 5 Bibliografía Cómo citar: Guarinos Galán, V. (2018) Envejecimiento (de tópicos) activo(s) en el cine español de las décadas del “bienestar”, en Área Abierta. Revista de comunicación audiovisual y publicitaria 19 (1), 59-73. http://dx.doi.org/10.5209/ARAB.61154 1 Universidad de Sevilla E-mail: [email protected] Área Abierta. Revista de comunicación audiovisual y publicitaria ISSN: 2530-7592 / ISSNe: 1578-8393 http://dx.doi.org/10.5209/ARAB.61154 ARTÍCULOS Guarinos Galán, V. Área Abierta 19(1) 2019: 59-7360 1. Introducción En las dos últimas décadas son múltiples los empeños de los gobiernos internacionales y muchos los informes públicos encargados y publicados como respuesta y evidencia de la preocupación social sobre la superpoblación de personas envejecientes. Desde informes científicos (CSIC, 2010) hasta gubernamentales (Díaz, 2012), en general sobre envejecimiento, e incluso específicos sobre envejecimiento y comunicación audiovisual (Consell de l’Audiovisual de Catalunya, 2013) comienzan a aparecer. Esta atención viene motivada por la importancia demográfica de esta población en el mundo occidental desarrollado: las cifras de los institutos nacionales de estadística sitúan un porcentaje actual de alrededor de un 20% de la población total de los países europeos y americanos, España entre ellos, con un índice de crecimiento futuro que llegará a alcanzar en poco tiempo números preocupantes, en contraste con la escasa natalidad. El desarrollo de estudios más allá de los tradicionalmente geriátricos, vinculados a la salud y a la geriatría médica, detectan un núcleo de población que, apartado ya de la vida laboral, necesita y requiere atención como consumidores, espectadores, etc., en lo que se denomina un “envejecimiento activo”, un cambio de mentalidad con respecto a esta etapa de la vida humana que Oddone califica como “envejecimiento del envejecimiento” (2013: 147), un concepto ya caduco que ha venido a ser sustituido por el de “envejecimiento activo”, términos acuñados por la Organización Mundial de la Salud en la década de los noventa del siglo XX. Esta preocupación en aumento llevó a la Unión Europea a declarar el año 2012 como año europeo del envejecimiento activo y la solidaridad entre generaciones, además de incluir en el artículo 25 de la Carta de Derechos Fundamentales de la UE que “la Unión reconoce y respeta el derecho de las personas mayores a llevar una vida digna e independiente, y a participar en la vida social y cultural”, que es precisamente el resumen del concepto de envejecimiento activo, considerando que la actividad no es sinónimo de actividad laboral. Desde la perspectiva de la comunicación aún son pocos los estudios que se refieren a este envejecimiento activo, pero cada vez con más frecuencia se ve en ellos un nicho de mercado importante para el consumo potencial y la publicidad, además del uso de las TICs sobre todo, ya que han supuesto una mejora en la calidad de vida de los ciudadanos mayores y no solo de los nativos virtuales (Domínguez-Rué y Lierning, 2016). Desde la tele asistencia hasta el uso de redes sociales, la población senior, en época incluso de manifestaciones públicas por sus derechos retributivos, como ha sucedido en España en 2018, las nuevas tecnologías han democratizado, comunicacionalmente, no solo las capas sociales desde el punto de vista económico, también las transversales de edad biológica, ayudando a la población no activa a dejar claro que tienen mucho que decir y hacer. El problema real subyacente se encuentra en la discordancia entre lo que piensa esta población sobre sí misma y lo que piensa de ella la población madura que se encuentra en el control social de la vida, la franja de edad laboral comprendida entre los 35 y los 65 años, cuyos componentes aún perpetúan los estereotipos de “ancianos” en buena parte de medios de comunicación y entretenimiento. Es cierto que el personaje envejeciente y activo va apareciendo, y aumentando, en series de televisión o en publicidad; no obstante, el cine, como máquina ideológica conservadora, se continúa resintiendo de su falta de respuesta social rápida, como sí sucede con la ficción televisiva. ¿No interesa este tipo de personajes al público? ¿No interesa a los directores o guionistas? ¿La edad Guarinos Galán, V. Área Abierta 19(1) 2019: 59-73 61 laboral es la que más interesa al entorno ficcional audiovisual? Esta reivindicación, como la del aumento de papeles principales femeninos, continúa siendo necesaria, más aún con el incremento de espectadores potenciales de 65 años en adelante. Aun así, en el caso español, la escasez actual de la aparición de este tipo de personajes en nuestro cine no es más que la deriva de una tradición. Situándonos en la época donde todo surgió, la franja histórica de las décadas socialistas, el panorama cinematográfico tampoco era mejor: justamente en ese momento en que da comienzo la forja del “estado del bienestar” en nuestro país, fueron múltiples las medidas de promoción del envejecimiento activo como objetivo prioritario con respecto a la población jubilada o envejeciente. Entendido como conjunto de operaciones realizadas por los estados, a través de sus gobiernos, con vistas a la gratuidad general de la salud, la educación…, el estado del bienestar en España pasa por diversas etapas a lo largo del siglo XX pero se consolida —y se convierte en bandera electoral— de los gobiernos socialistas de los ochenta y noventa. Es ese el momento en que también el IMSERSO, además de organizar los paquetes vacaciones para la tercera edad, plantea entre sus objetivos principales el de “promocionar un envejecimiento activo entre la población mayor”2. Pero este estado del bienestar social no encontró su correlato en la representación de envejecientes en el cine español, como sí lo hizo en series de televisión (en presencia, menos en calidades de nuevos perfiles “activos”), si bien se trata de un retardo generalizado en los medios occidentales, por una falta de reflexión sobre el concepto de la “age identity” (Gullette, 1999), fundamental vía compleja, pero satisfactoria, para aprender a narrar nuestro propio discurso de edad en continua transformación a lo largo de la vida, aprendiendo a no caer en contradicciones de comportamientos impropios con respecto a las edades biológicas, aprendiendo a romper estereotipos y clichés sociales sobre qué es propio de cada edad. En este sentido, la propia falta de homogeneidad en lo que respecta a la terminología, internacionalmente hablando, no solo en España, es una prueba de los prejuicios y los estereotipos adentrados en este terreno: eufemismos y nuevos términos se multiplican para esquivar las referencias a la ancianidad. Como dice Núñez, el concepto de persona mayor ha estado muy vinculado a la edad cronológica o a la edad de jubilación laboral. Es cierto que ambos son criterios insuficientes y, en algunos casos, erróneos por injustos. De todas maneras, y porque afecta a cuestiones administrativas, se ha determinado que una persona mayor es quien tiene 65 años o más, dentro de países desarrollados. En los países emergentes una persona es mayor a partir de los 60 años (2015: 21). Edad de oro, tercera edad, jubilados, mayores, ancianos, seniors, envejecientes, como quiera que sea, en la etapa que ocupa esta investigación se vieron aumentados por los prejubilados, una gran cantidad de población que, debido a las reconversiones empresariales, se vio sin vida laboral, pero con salud, “juventud”, poder adquisitivo y necesidades de ocio en los ochenta y noventa, cambiando por completo el panorama de los “abuelos ancianos”. ¿Qué les ofreció el cine español en aquellos momentos? ¿Cómo se vieron representados los españoles de entre sesnta y ochenta años? 2 Véase en http://www.imserso.es/InterPresent1/groups/imserso/documents/binario/programavacaciones.pdf (Última consulta 25/07/2018). Guarinos Galán, V. Área Abierta 19(1) 2019: 59-7362 2. Fundamentos teóricos y metodológicos Este trabajo se enmarca dentro de los denominados Aging Studies. Los estudios sobre envejecimiento, interdisciplinares y emergiendo aún en algunas ramas de conocimiento, quedan enmarcados dentro de los mismos. El envejecimiento de la sociedad contemporánea ha propiciado que se hayan podido desarrollar, como enfoques sensibles, tanto la teoría como los estudios aplicados. El enfoque que ha generado estas nuevas perspectivas aúna dos corrientes de interés: por un lado, los estudios geriátricos, desde el campo de la medicina, con amplia tradición en su especialización, han ido ampliándose con la interdisciplinariedad aportada desde la sociología, la psicología, la literatura, la economía, etc. Por otro lado, la edad humana del envejecimiento ha pasado a ser considerada otra etapa más de la vida, no solo la última, siendo objetivo de los Aging Studies, la reconstrucción conceptual, la transformación discursiva, del concepto de vejez, con un importante factor de acción con vistas a un cambio de paradigma político y social. La gerontología cultural y los estudios de la edad ya han puesto de manifiesto que la idea de vejez asociada a lo negativo, al final de la vida y a la inutilidad social está comenzando a cambiar y tras siglos de concebir la vejez en términos negativos y deterministas mediante un discurso que, con la única excepción del arquetipo del hombre mayor sabio (o, no tan a menudo, de la mujer mayor sabia), discrimina principalmente a las personas mayores, pero también a quienes, en su mediana edad, empiezan a notar los primeros signos de su envejecimiento, la idea del envejecimiento ha recibido recientemente interpretaciones distintas desde el polo opuesto de las ideologías de la edad. En poco más de unas décadas, la imagen monolítica de la vejez como etapa de declive ha dado paso al modelo narrativo del ciclo de la vida (Katz 2009), que incluye la vejez como una etapa más dentro del continuo vital y que considera que cada vez será más importante y diversa. (Molina-Luque, Casado Gual y Sanvicén-Tomé, 2018: 46). Los frutos de las investigaciones con diversidad disciplinar van apareciendo en publicaciones como los dos volúmenes que componen los Berlin Aging Studies (Delius, Düzel, Gerstorf y Linderberger, 2015), compendio de estudios desde la psicología, psiquiatría, medicina geriátrica, economía o sociología, elaborados a partir de sesiones con población envejeciente (516 hombres y mujeres comprendidos entre los setenta y los cien años de edad, y 1600 entre sesenta y ochenta años). Memoria episódica, fluidez de inteligencia, percepción del tiempo u orientación teórica, dificultades de comunicación; son algunos de los temas principales tratados, en relación a la comunicación interpersonal, a la que se llega colateralmente en lo que tiene que ver con problemas cognitivos. Para compartir experiencias, desde la ENAS (European Network in Aging Studies)3, se han venido celebrando conferencias internacionales desde 2011 en Maastricht, y posteriormente en Galway (2014) y Gratz (2017), con previsión del siguiente encuentro en Trent en 2019. Además de estos encuentros, la red cuenta con un vehículo de comunicación como es la ACH Journal (Age Culture 3 Véase http://www.agingstudies.eu/ (Última consulta 31/07/2018). Guarinos Galán, V. Área Abierta 19(1) 2019: 59-73 63 Humanities)4 además de la publicación de una serie de volúmenes de monografías que, desde 2008, reflexionan sobre temas diversos, desde el discurso sobre el envejecimiento (Hartung and Maierhofer, 2008), hasta otras edades del hombre, como sucede también en la revista, si bien puede observarse que dentro de las representaciones de las edades, hay una preocupación especial por las edades extremas o más preocupantes a lo largo de la vida del ser humano como son la adolescencia y la vejez. En dicho marco, a pesar de que en Estados Unidos la aparición de los primeros estudios puede datarse alrededor de la mitad del siglo XX, en Europa la integración ha sido posterior, mientras que en España la entrada en ellos se ha producido casi con medio siglo de retraso, siendo el terreno de la comunicación uno de los últimos en incorporarse a esta corriente investigadora. Desde las publicaciones pioneras europeas, como la de Nussbaum y Coupland (2004), donde aún no hay homogeneidad terminológica (se emplea desde older people hasta later life, older adults, seniors…), ya se incluían reflexiones sobre marketing (Balazs, 2004) o propaganda dirigidos a estas edades (Lee y Garner, 2004). La representación mediática de esta edad del hombre y la mujer, por los estereotipos y por la desigualdad que la conceptualización de esta etapa humana presenta con respecto a otras edades, es un objeto de estudio fundamental, en tanto que La investigación psicológica y sociológica muestra que también la imagen y la representación que un individuo tiene de sí mismo y del grupo social al que pertenece, así como su construcción conceptual y lingüística, son aspectos influyentes en el proceso de envejecimiento. La realidad social es eminentemente cultural y se construye en sociedad con los mimbres de componentes tan esenciales como los procesos formativos, educativos y lingüísticos que la van describiendo y calificando con términos nunca neutros, cargados de connotaciones positivas o negativas según su contexto. (Molina-Luque, Casado Gual y Sanvicén-Tomé, 2018: 45). En la colección anteriormente citada de la ENAS, aparece uno de los pocos trabajos dedicados al cine, aunque parcialmente, compartido el interés con el estudio de la representación en literatura y cine (Cerezo y Pascual, 2017; Wohlmann, 2017), sobre la idea del desmantelamiento de la idea de la vejez como etapa de declive y clausura de la vida, en busca de una identidad narrativa, tanto desde el punto de vista de la producción del autor envejeciente como del personaje representado. Específicos sobre representación en series de televisión, los trabajos publicados por Oró-Piqueras y Wohlmann (2015) demuestran la desigualdad de representación, cualitativa y cuantitativamente, entre este tipo de personajes en cine con respecto a televisión, profundizando en ellos en series internacionalmente punteras entre la audiencia, como Orange Is The New Black, The Wire o Desperate Housewives. Dentro de esta pers4 Puede verse en su página http://ageculturehumanities.org. Otras revistas con contenidos sociales y de salud son la European Journal of Aging, con un enfoque social y comportamental vinculado a aspectos de salud, o el Journal of Crosscultural Gerontology, que ofrece perspectivas investigadoras desde la Historia, la Antropología, la Sociología, las Ciencias Políticas o la Psicología. Véanse en línea en https://www.springer.com/ social+sciences/journal/10433 y en https://www.springer.com/social+sciences/journal/10823/PSE (Última consulta 31/07/2018). Guarinos Galán, V. Área Abierta 19(1) 2019: 59-7364 pectiva que atañe a la representación audiovisual, resulta imprescindible el trabajo de Sabine Kampman (2015), en el que se contempla el arte y el cine como fuentes básicas para la elaboración de una historia visual de las edades, es decir, cómo ha ido cambiando con el tiempo la representación de la edad y la consideración que cada etapa de la cultura occidental ha ido teniendo de sus propias edades. Un estudio completo desde los Aging Studies del cine internacional arrojaría una evolución diacrónica que pueda revelar si continúa existiendo el horror a la vejez generalizado en el cine, como demostrara el escrito de Sally Chivers (2011), en el que se analiza cómo la vejez está asociada en Hollywood a la demencia, a la discapacidad, a la monogamia y a los cuidados, así como a la observación de personas que han dado otra imagen desde la práctica actoral o de dirección como Clint Eastwood, Paul Newman o Jack Nicholson. De entre los aún escasos trabajos españoles, cabe destacar el artículo, no exactamente desde los Aging Studies, sino desde el punto de vista de la ética, de Aznar, Álvarez y Suay (2016) a propósito de la radio y su vinculación a la población mayor, o la completa y reciente monografía de la revista Prisma Social, en su número veintiuno (2018), además de otras loables incursiones institucionales como la de la Diputación Foral de Bizkaia (2011), estando a la espera de la publicación del ya anunciado volumen de la Columbia University Press titulado Re-discovering Age(ing). Narratives of Mentorship, de Núria Casado-Gual, Emma Domínguez-Rué y Maricel Oró-Piqueras (eds.), previsto para enero de 2019. En este contexto, el objetivo del presente artículo es el análisis de la figura del personaje mayor, envejeciente, anciano, jubilado o no, en el cine español de la franja temporal correspondiente a los distintos gobiernos socialistas ejercidos en democracia, comprendidos entre 1982 y 1996. La hipótesis de partida es comprobar si existe correlación entre las medidas de estado del bienestar que en estos gobiernos se pusieron en marcha y se consolidaron, siendo el sector de la tercera edad uno de los más relevantes en cuanto a inversiones realizadas con vistas a la consecución de un envejecimiento activo, y la representación que de la población envejeciente se efectúa en el cine de la época, que vivió una renovación generacional, temática y estilística en estos años de gobierno socialista (Sánchez Noriega, 2017). Más aún si se entiende que, como recurso interventor que es el cine, podría haber sido utilizado como vehículo en ese proyecto de envejecimiento activo, en tanto que, como afirma Núñez, puede ayudar en la mejora de la salud psicosocial de las personas mayores como colectivo y a la salud de la propia comunidad. Esto ocurre en la medida en que puede resultar motivador proyectar/devolver una imagen de personas que pueden realizar todo aquello que se proponen, sin estar condicionados significativa y negativamente por su edad. En la misma línea se encuentra el hecho de que se les muestre felices, no sólo capaces (2013: 24). La selección del corpus se ha realizado eligiendo al menos una obra cinematográfica por cada año, hasta un total de diez, representativas del periodo indicado, intentando dar cabida a directores de distintas generaciones, historias presentes y pasadas, guiones originales o adaptados, diversos géneros cinematográficos, así como directores hombres y directoras mujeres, en diferentes momentos de sus carreras profesionales, elementos que han sido tomados en consideración en la ficha de aná- Guarinos Galán, V. Área Abierta 19(1) 2019: 59-73 65 lisis aplicada a cada película, con la intención de que fueran dichos datos utilizados como variables para el resultado y la conclusión. El corpus analizado asciendo a un total de treinta y tres personajes, masculinos y femeninos, de edades comprendidas entre los sesenta y los ochenta años, aproximadamente; posiblemente este hecho pueda considerarse un dato para discusión si no una conclusión: nunca se definen las edades de este tipo de personajes y han de ser deducidas, esto puede suceder con otros personajes, pero por las actividades que realizan el espectador puede afinar en más o menos edad de un adulto en plenitud de su vida laboral, mientras que en un personaje de esta edad casi no puede diferenciarse entre el que tiene setenta y noventa, siendo veinte años de diferencia, mientras que sí hay muchas franjas entre los cuarenta y los sesenta, por ejemplo. Las películas han sido El viaje a ninguna parte (Fernando Fernán Gómez, 1986), El bosque animado (José Luis Cuerda, 1987), Demasiado viejo para morir joven (Isabel Coixet, 1988), Amanece que no es poco (José Luis Cuerda, 1989), Ay, Carmela (Carlos Saura, 1990), Tacones lejanos (Pedro Almodóvar, 1991), Belle Époque (Fernando Trueba, 1992), El pájaro de la felicidad (Pilar Miró, 1993), Justino, un asesino de la tercera edad (Santiago Aguilar y Luis Guridi, 1994) y El día de la bestia (Álex de la Iglesia, 1995). Existe, por tanto, un 20% de representación de dirección femenina, una joven y otra al final de su carrera; un 40% de directores de generaciones anteriores y un 60% de directores jóvenes e incluso noveles (Isabel Coixet, La Cuadrilla). Cuatro de las películas corresponden a un pasado próximo, siendo el resto contemporáneas a la época de producción; los géneros comprenden la comedia, el drama histórico, el melodrama, el cine de terror y el thriller, además del humor absurdo; y, por último, dos de ellas son guion adaptado, frente a ocho con guion original. La ficha de análisis se ha realizado a partir de los tres niveles de construcción de personajes (como persona, como rol y como actante), además de los elementos propios de la presencia y responsabilidad de un personaje en el relato en el que participa, siguiendo las herramientas metodológicas las de la Narrativa AV clásica y de la tendencia del análisis multimodal (Bateman y Schmidt, 2012, y Wildefuer, 2014). En lo referente al apartado de estereotipos, se considera de atención prioritaria, habida cuenta de que el grupo de personajes mayores es apreciado precisamente así, como un grupo con unas características homogéneas donde el estereotipo refuerza su papel de rol y disminuye su papel de persona. Se ha seguido la metodología testada del framing de Fernández Ramos y Antón Crespo (2018)5. 5 Estas autoras, a su vez, utilizan la calificación de estereotipos del psicólogo Rodríguez Domínguez, quien “diferenciaba entre estereotipos cronológicos, estereotipos biológicos, estereotipos psico-personales, estereotipos sociológicos y estereotipos de consecuencias económicas. El encuadre cronológico califica a las personas mayores como homogéneas; el encuadre biológico aborda los cambios físicos y mentales de la edad; el encuadre psico-personal aborda el declive de los recursos psicológicos, sensoriales, memorísticos, etc., señalando las vivencias personales; el encuadre sociológico enfatiza las relaciones comunitarias, los intereses sociales, las políticas, y por último, el enfoque económico alude al problema abordado insistiendo en las consecuencias económicas que puede ejercer, sobre todo, en las personas de la tercera edad, pero también en el resto de la sociedad” (2018: 320). Guarinos Galán, V. Área Abierta 19(1) 2019: 59-7366 FICHA DE ANÁLISIS PELÍCULA (TÍTULO, AÑO) Director Hombre Mujer Edad Género Ambientación Presente Pasado Futuro Duración Rural Urbano España Extranjero Guion Original Adaptado Personajes Indivs. Grupal Coral Nº personajes envejecientes PERSONAJE ENVEJECIENTE (NOMBRE) Persona Edad biológica Sexo Apariencia física Psicología Edad social Ocupación Estado civil Convivencia Rol Influenciador Influenciado Activo Pasivo Actante Sujeto/objeto Destinador/-ario Ayudante Oponente Relación en el personaje principal Relevancia narrativa Tipo Principal Secundario Apoyo Trama(s) Principal Secundaria Tiempo de presencia Tiempo de diálogo Participación en resolución conflicto principal Estereotipos Cronológicos/biológicos Psico-personales Sociológicos Económicos 3. Los personajes envejecientes. Resultados y discusión Del total de diez películas analizadas, treinta y tres es el número de personajes mayores aparecidos, repartidos en diversas categorías, lo que arroja una media de 3.2 personajes por películas, de los cuales pueden ser considerados principales diez, lo que supone un 33%, una media de un personaje por película. La mayor presencia está vinculada a películas corales y de ambientación rural, y localizadas temporalmente en un pasado reciente o remoto (el 50% del corpus), con abundancia de personajes masculinos muy por encima de la representación de personajes envejecientes femeninos. La frecuencia de aparición es más alta en directores hombres que en directoras mujeres, y dentro de ellos, los directores de mayor edad (Fernán Gómez y Cuerda) Guarinos Galán, V. Área Abierta 19(1) 2019: 59-73 67 utilizan a más personajes de la tercera edad que los jóvenes, a excepción de Carlos Saura. Se da la circunstancia de que, en cuanto a los géneros, la presencia de mujeres envejecientes como protagonistas está vinculada al melodrama o la comedia, mientras que en el resto de géneros el protagonismo total es de los personajes masculinos. Película Nº personajes Sexo Tipo personaje Justino… 4 2 masculinos 2 femeninos Principales Secundarios Belle Époque 6 4 masculinos 2 femeninos Principales y secundarios Secundarias Tacones lejanos 2 Femeninos Principal y secundaria Demasiado viejo… 1 Masculino Principal Amanece que no es poco 6 5 masculinos 1 femenino Principales y secundarios Secundaria Ay, Carmela 0 Masculinos Figuración El bosque animado 6 4 masculinos 2 femeninos Principales y secundarios Secundarias El viaje a ninguna parte 4 3 masculinos 1 femenino Principales y secundarios Secundaria El día de la bestia 2 Masculinos Secundarios El pájaro de la felicidad 2 1 masculino 1 femenino Secundario Secundaria Son sobresalientes, por la representatividad numérica, El bosque animado, Amanece que no es poco y Belle Époque. Los hombres mayores pertenecen a diversas clases sociales, algunos laboralmente en activo y otro no. Salvo en Belle Époque, donde uno de estos personajes es protagonista, en las otras dos películas la coralidad reparte mucho el peso narrativo y la presencia en secuencias de los ancianos masculinos. Las mujeres no tienen, salvo la cantante de Belle Époque, ocupación laboral externa a las tareas domésticas, ni participan de la vida social del entorno en el que viven, mientras que los hombres sí lo hacen. Son secundarios y aparecen en grupo. No se habla de la vejez en sí misma y las edades son indefinidas, resultando con rasgos de envejecimientos prematuros los hombres pertenecientes a los estratos económicos y culturales más bajos, frente a la elegancia, el cuidado personal y el aspecto saludable de los de mayor posición social, señoritos o políticos. Casi en ningún caso presentan inquietudes culturales y sus funciones se centran en la peripecia central de la trama principal, como ayudantes y oponentes, e incluso en ocasiones como instigadores. Tienen escasas o nulas características de personajes singulares, en beneficio del personaje como rol, en cuanto que están muy estereotipados: el cura, el señorito, el campesino, el liberal extravagante, etc. Como grupos de figuración, aparecen reunidos en bares, bebiendo o echando partidas de juegos de mesa, e incluso como público en concentraciones o reuniones colectivas donde