scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Carta décima del Filósofo Rancio : el filosofismo presentado sin máscara : continúa la impugnación del seductor é impío escrito titulado la Inquisición sin máscara

Alvarado, Francisco (1756-1814)

Full text

CARTA DÉCIMA. | dy a DEL e: call FILÓSOFO RANCIO, - EL. FILOSOFISMO PRESENTADO SIN MÁSCARA, | CONTINÚA LA IMPUGNACION DEL SEDUCTOR É IMPÍO ESCRITO | | ) —TÍTULADO LA INQUISICION SIN MASCARA fo | CÁDIZ: '. IMPRENTA DE LA JUNTA DE PROVINCIA, ' , €nlacasa de Misericordia. Año de 1812, O REIMPRESO EN SANTIAGO: ¿A en la de los dos <4AMIZOS, * a - Año. de 1813 p ] e Y" ql AS + ye EN 10-110ci ah O A > us” OREA a TN 3 a eN IA ay ha 7 bi Ss yO Dat «+ y 6 de Diciembre de 1811. A meo dueño y señor: sin. introduccion alguna tom0. el hilo que dexé RAR en mi ánterior. Hize ver en. ella la conducta que observó la iglesia con respecto á los here= ges, durante el tiempo d su persecucion en los tres prime-=, ros siglos. Vengamos ya 4 tratar en ésta de los tiempos en que calmada aquella tempestad, que agitó por tantos años 4: esta sagrada nave, vino la bonanza y la tranquilidad, y vió á' uno de sus hijos sobre el trono, que hasta allí habian ocupado sus perseguidores. ¿Cómo quieren Vs., Sres. filósofos, que se porte esta santa madre con este su buen hijo, y. con. tan=. tos otros,” como en toda la redondéz de la tierra han de ob»: téner la: suprema autoridad de las naciones? Si Vs. gustan de ello, yo estoy pronto 4 que la iglesia no despegue sus labios, “y los dexe obrar como les inspiren las primeras ideas de la naturaleza, y el uniforme consentimiento de las gentes: ¿Qué significa aquella espada, que empuña como símbolo de su autoridad? Ninguna otra cosa en la inteligencia de: todos los hombres, que despues consagró S. Pablo, sino que, es un ministro de Dios, encargado en vengar los excesos de, todo" el que obra mal. Minister enim Dei est, vindex in iram., el qui mále agit. Dexémoslo pues raciocinar consigo mismo. Yo, | deberá decirse, soy un ministro de Dios: luego debo zelar: el respeto y la sumision á mi amo, tanto y mas que lo que . les exijo para mí. Ninguno que me sea RO ó enemigo mio, - debe “vivir en mi réino: luego ni tampoco el que sea rebelde 4 mi Señor. Será él por otra parte el mejor hombre del mundo; esta sola falta equivale 4 todas las demas. El primer vínculo de la humana sociedad es la religion: la anida de esta es la que constituye la república, que me reconoce por cabeza: el que pues tiene una religion diferente de la mia y de la de mi república, ya mina el estado por su pri-- mer cimiento, y ya es un reo de alta traicion. ¿Filosofáron por ventura de otro modo, quantos príncipes y legisladores co= noció de antiguo, y conoce de presente la tierra, á-excep— cion de aquellos desgraciados países, donde una forzada tolerancia consiente grandes males para evitar otros mayores, em que los envolvió. el -olvido de esta verdad? Señalenme los fi=> lósofos fuera de estas «pocas provincias de la Europa, asilo: de la reforma de Lutero, y cuna del ateismo runa sola en tre todas. las otras del mundo, en que desde la existencia de este no se haya mirado. como -un- delito capital la separacion! de la religion del estado, haya esta sido: falsa ó. verdadera. : Yo me contento con señalar por, mi. parte, entre: otros infi-. ditos que pudiera, el solo Hdho ocurrido con relacion al cris-; tianismo en tiempo. de Trajano. Era este príncipe el mejor des quantos emperadores habían subido. al trono. desde la existen=, cia del imperio. Sus virtudes morales, y entre ellas «su «cle= mencia, tocaban en lo sumo. á que es duda tocar 4: un hom=: bre que no conoce al verdadero Dios. Poco mas 4 menos que: él era tambien Plinio en punto de probidad, y acaso algo» mas enel de instruccion y filosofia. pa despues de haber: inquirido contra Jos cristianos, y castigado :4 varios por el: solo crimen de serlo, consulta á Trajano, .ex Here que» los halla inocentes, y que se le hace duro. pt tanta: sangre, por el solo supuesto crímen de no adorar los dioses del imperio. Mas anos 4 pesar de su buen carácter y de. su.propension á la dulzura, lo único para que se cree au=: torizado es para responderle, que no inquieraz pero que si. al. -guno es delatado, continúe en exercer.sobre él. el rigor de: las leyes. Tan íntima comotodo esto es la persuasion en que: estamos todos los hombres, de mirar como enemigos del es-: tado, de sus príncipes y de todos sus miembros, á ¿los que sé protestan enemigos de su Dios. Á consecuencia pues. de ella, cualquier príncipe cristiano deberá -persegnir y extermi-. nar, Ó al menos excluir de sus dominios y 4 todo aquel de quien: sepa que es enemigo de Jesucristo. a ir Ea pues, supongámoslo ahora examinando en particular es-. ta general presuncion. Si acude al evangelio, oirá. de la bo»: ca de su divino legislador, que -esta clase de hombres son lobos disfrazados con pieles de ovejas, ladrones. que saltan por” das tapias de donde está el rebaño, y cuyo designio es robar, matar y perder: hijos del diablo, promotores de las obras de: este, y otras seiscientas .cosas por el mismo tenor. Ea, vayan: Vs., Sres. filósofos, 4 aconsejar á un hombre que cree todo es+» to, como está obligado 4 creerlo, para que dexe vivir entre: los suyos 4 estos lobos, ladrones y diablos. Entra despues en; la inspeccion particular de aquellos «que pagados de sí mismos» y engreidos' con «su propia soberbia, han andado en pocos dias: “el inmenso caminó que hay désdeél bautismo af drétimo. ¡Qué monstruos! Quien no sea tan depravado como ellos ¿podrá mi- - rarlos sin horror? El primer paso que estos angelitos han da» do, es el mas EGO quantos delitos puede! cometer el hom. bre; porque si el. pecado consiste en volver” las éspaldas 4. Dios, estos se las han vuelto tan de veras, que han ' roto hasta -el primer enlaze, que une al hombre con Dios, -lo tratan de embustero , se niegan 4 creer sus palabras, y le di cen resueltamente: nada queremos ni tenemos, contigo, recóm de a: nobis: scientiam viárum tuárum nólumus. Á proporcion de' como son :con Dios, son tambien conmigo y con “su: pueblo,” Mi autoridad en su boca no es mas que despotismo y +iranta,; porque así se lo ha enseñado Lutero, y así lo han aprendi do en sus buenos discípulos. La de los ministros de la: reli=" gion, una invencion del fanátismo y supersticiosa creencias: su empleo, Dinars la ignorancia: sus personas, un hato: de tunantes dedicados 4 engañar y estafaral pueblo. Este es” un ciego y un ignorante, 4 quien deben despreocupar, y un: instrumento «de quien se pueden valer y se valen, para triun=- far y prosperar, y para hacer pasar 4 sus manos la autori=" dad que ambicionan, y el oro 4 que aspiran, y para que Sir= va á su disolucion y luxúria. ¿Les parece 4 Vs., Sres. fi V lósofos, que el tal príncipe se estará. con las manos cruzadas): con. solo sospechar esto ?' Pues vamos -4 que quiera ver si son | fundadas sus sospechas, consultando la historia, y: buscando ' en ella lo que hicieron -aquellos que se parecen á los que. han - vivido en nuestros. dias, y de quienes, ó no se sospechó, óse interpretaron favorablemente las sospechas. ¡Ah! que-si se mira en este espejo, no tardarán en ser exterminados-los que | piensan como aquellos; porque verá que si tarda un momen=" to. en hacerlo, ya no lo podrá, aun quando lo quiera: Leerá “los estragos causados por los arrianos en toda la extension: del imperio, quando por desgracia de este fueron emperadores | Constancio y Valente, y llevó al Africa sus sangrientas huestes el y | wándalo Genserico : instrumentos todos tres de esta infame secta. Lceerálas agitaciones en que sucesivamente tuvieron al Egipto los”. sectarios de Eutyches, al Africa los circumceliones, y al resto . del imperio los acéfalos y monotelitas. Leerá las atrocidades de los iconoclastas baxo la direccion: de sus gefes Leon Isáurico, y al : gunos otros de Sus Sucesores. Leerá los infinitos" males, : que casi sin intermision mos han estado causando en el Occiden=- te. los nlbigenses $ imaniqueoss los Iusitas,. los ««haboritas, :Jog:' - 6 : f 7 pd a A is " A lisrérgnos y calvinistas, y movisimaniente los filosofos. Ver£ £ / . 2 por sus ojos á esfuerzo de estos últimos mudada en, atéa una' Nacion, que anteriormente habia merecido. llamarse cristianísima, y “arrastrar consigo al ateismo, la mayor parte de la Europa. Verá correr en todos sus ángulos la sangre de los hombres en arroyos, arder las ciudades, ser asolados los pueblos, y caminar*por todas partes al lado de los exércitos filosóficos el incendio, la desolación, la muerte y la ruina. Vez rá al inocente Luis XVI ir al cadalso, conducido por aque-* llos mismos de quienes imprudentemente confió: al sucesor de Federico I cogiendo los frutos, cuya mies preparó su tio;, y,'Í% casi todos los potentados de la Bra llorando la facilidad con que se dexaron seducir por la filosofia. Verá 4, los dos últimos sucesores de S. Pedro hechos tambien suce= sores de su martirio; y á Roma centro de la religion «cal .tólica, puesta por los que en algun “tiempo se llamaron sus, hijos, en «una esclavitud mas horrorosa que la que sufrió por, parte: del gentil Alarico. Verá 4 muchos que en sus primeros, años se eloriaron, y en los siguientes se fingieron católicos, apostólicos romanos, cantar el triunfo conseguido por la im-=, piedad contra este fundameuto de la iglesia: y se horroriza= ráde- leer.los sacrílegos versos, en que un.vil poeta, opro= bio de: su: nacion y peste de su estado, lo canta .en nues=. tra: España. Verá; si fixa “los ojos en esta, los ' estragos” de' que la han: llenado vel hijo primogénito de la filó=: sofia, <y* su hermano el borracho filósofo; y mas que todos ' estos, los que Exabiendo renunciado en su? corazon al cristia- «nismo, han hallado /á la sombra de amb$la ocasion de des= fogar el odio que ella inspira contra la! religion y la patria,” tada la corrupcion que ha infundido en sus depravados co=- razones, toda la sevicia de que ha llenado sus almás, todas las maldades por las que de hombre los hamudado en, bestias feroces y sanguinarias. Verá en fin (porque quiero que no lo vea sido) los infinitos “males, con que han puesto el último colmo 4+la afiiccion de la desgraciada patria,. dos docenas. detestos picarones, que perteneciendo 4 Napoleon, no quisieron quedarse con él; ó queriendo quedarse cón él, han venido 4 intri= gar como sus agentes entre nosotros , 4 disolver nuestra union, d, perturbar nuestra paz, 4 entorpecer muestra defensa, 4 disipar nues= ' tra atencion, á corromper nuestra fidelidad, á trastornar nues=- tro estado, 4 apoderarse de nuestras fortunas, á degradar nuestra razon, 4 abolir nuestra religion, 4.... qué sé yo, á ha- o ser: de nuestras ciudades libres un Infierno, donde mo se id van mas que blasfemias , y donde falta poco para que al ór den suceda el sempiterno horror. Pregunto otra vez y Sres»: filósofos , ¿quieren Vs. que la iglesia dexe obrar 4 los prin= cipes sus hijos segun lo que les deben inspirar estas ideas, con= que habrán de tropezar desde la primera reflexion? : No Sr. , me responden Vs., quelo que queremos es que les inculque la. mansedumbre del 'evangelio. Está bien, Sres. Pues lo primero que les inculca es, que si por una «felici4 dad, que no han logrado todas las naciones, se hallan á la frente de una que es católica, no consientan que á ella ven= ga alguno que no lo sea, $:al menos que. venga 4 predicar el. error. ¿Hai algo. contra esto? ¿Quando el pueblo vecino: está apestado, no le será. lícito al mio poner un cordon: ¿No soi yo dueño de mi casa para” impedir que me entre por las: puertas gente que no sea de mi satisfaccion? ¿No podré: encargar esto mismo 4 mi hijo? Dexémosnos de tonterias. Ni el comercio, ni las artes, ni la agricultura, ni nada de lo: que hacen los hombres, como no. sean las picardías, está vin=: culado 4 la profesion del error. Lo que hacen los:ginebrinos;, : lo pueden hacer los españoles: y si estos no saben: hacerlo; * lo podrá saber un italianó, un irlandes $ un polaco que sex católico: y «dado el disparate de que ningun católico lo se=: pa, nos pasaremos sin ello, como hasta aquí; así como nos: pasamos sin muchas cosas que suelen hacer falta, quando :no* pueden venir sino de pais apestado. Guarden- Vs. buena armonía con los gobiernos infieles, si estos lo. permiticren: sean” fieles á tratados que hagan con ellos relativos 4 los negocios temporales : sean condescendientes y benignos con todo lo que: no ofenda 4 la piedad: muestren que la profesan en la ca=> ridad y humanidad con los que tratan , y €n el desinteres con' qu se conduzcan 3 hagan én fin por ellos lo infinito que pue=- en sin perjuicio de la verdad, ni peligro de sus profesores. * No estiendo esta mi observacion 4 nuestros verdaderos é :in=" timos aliados los generosos ingleses, ya porque la razon que' me asiste, no milita respecto de ellos, ya por las particu= > lares circunstancias de nuestra actual situacion, que hacen ung excepcion de la regla general. “Sucede como ha sucedido, y está sucediendo en España, ' que por razon de conquista justa entren á. ser vasallos del” príncipe católico algunos infieles de los que ántes “Hamé ne-=- gativos, que ni han oido .ni podido oir cosa algunarelativa- NM Ma 4 nuestra Sagrada “religion. En este caso la iglesia desplega lás entrañas de su caridad en favor de estos infelices. Quer= “xá la codicia de: los conquistadores tratarlos como á esclavos; mo. dudará su seyicia: en mirarlos como á enemigos: aspira rán algunos á traerlos 4 la religion á fuerza de palos 5 y has- Ta habrá quien les dispute la razon, y quiera que los. gra= duemosde bestias: cosa que aunque ahora es el sumo honor con que nos brinda la filosofia, ántes de ahora era: lá más atroz e quantas injurias se podian hacer á nuestra naturaleza. Pe ro ¿y' la iglesia? ¿y sus ministros? Id, aturdidos filósofos, id 4 la América, y los vereis hechos los escudos y defenso= res: de los indios, y exponiéndose 4 todo y: eufriéndolo todo: en: esta dede 4 Roma, y. los vereis implorando en favor de aquellos infelices,-no solo. la proteccion 'y mas tam= bien los anatemas de la iglesia. Venid” 4 Madrid y á Lisboa, y os los hallareis al pie del trono y en-las antesalas de los tribunales, de donde no. se apartan hasta conseguir ese código de providencias tan favorables para “aquellos deséraciadosy' como las que un buen padre toma áfavor de sus pequeños” hijos. La condescendencia , el agasajo y los favores todos, es” lo. que la iglesia solicíta y consigue para aquellos sus ino=' centes. enemigos , y el medio por donde rocura atraerlos, ypor. donde al fin los ha atraido, á pesar de los inmensos obs=” táculos, que le: han opuesto la ambicion, la: avaricia y la fal. sa política hija de :la frlosofia. 220 A - + Tuvo la España de tiempo inmemorial la desgracia de que' entre sus hijos se contasen muchos judios. Quiso uno dé sus: reyes godos forzariá:estos pérfidos 4 que'recibiesen el ban=" tismo: al instante la iglesia española desaprobó y condenó' esta accion, y: la universal dió su aprobacion 4 este decre- to. Son: pérfidos , dixeron nuestros padres, al Dios á quien ado= ran, y 4 Moises cuya letra siguen, habiéndose ya verifica=” do el misterio, de “que su pueblo y su ley eran mera fi=” gura: son infieles, y deicidas, y acreedores á “todas las mal=- diciones de que ellos mismos se cubrieron, cuando clamaron ' que “fuese «cobre: ellos y. sus -hijos la sangre de su Mesias nuestro Redentor.-Mas 4. pesar de esto:no se les haga fuer> za: quéde su pecado como hasta. aquí, al juicio y venganza - de Dios; «y cuide solamente el príncipe, que en la tierra ocupa su. lugar, de que no exerzan contra los «cristianos el mis=" mo encono que exercieron contra Cristo. Ningun cristiano sea esclavo. de ellos, mi suban jamás 4 “empleo alguno por don-- - | de puedan ofender 6: corromper á los cristianos. - Ási nace /- iglesia, é hizo, que pensasen sus príncipes con relacion á “es | tos infieles. Si ellos hubieran contenídose dentro de estos térs minos, y no hubieran arrojádose á cometer atroces y repeti. dos crímenes, todavía existirían entre nosotros, y tendrían los filósofos el consuelo de verlos profanando nuestra religion por una hipócrita profesion, -deshonrando nuestros ministerios á gue pérfidamente ascendian, crucificando de quando en quan= o 4 nuestros niños, robando nuestro erario, oprimiendo con usuras y con quantas vejaciones podian á nuestro pueblo, entendiéndose con nuestros enemigos, y haciendo en fin las demas habilidades, que tanto dieron que llorar á nuestros padres, y tanto que defender 4 nuestros filósofos. yá engamos ya á “los que yo comprehendo baxo el nombre . de apóstatas, á saber, á aquellos que habiendo entrado en la Jplesia por las puertas del sacrosanto bautismo, han deserta= o de ella despues, ya sea corrompiendo la fé como el herege, ya. sea abandonándola de «un todo como el filósofo de _muestros dias. Todos estos, aunque coincidan en un mismo género. de crimen, no son igualmente criminales: hai de unos , á otros mui considerable diferencia. Algunos se cuentan entre los hereges, porque heredaronla heregía de sus padres, y por= que la heregía era la dominante en su pais. Supongamos que ."£stos” por alguna nueva adquisición viniesen á pertenecer al imperio español. Como en ellos no hubiera otro crimen que - el heredado del error, y como en lo demas fuesen ciudada= hos inocentes y paciticos; tan' lejos estaría la iglesia de ins= * Pirar Á sus príncipes medida alguña violenta pata reducirlos, que por el contrario insistiría en que la dejasen á ella sola, y esperaría con fundamento ganar mas tarde ó mas tem» prano á estos desgraciados hombres de bien, por los mismos ta= Minos de dulzura, por donde se ha propuesto ganar, y ha ganado á los infieles puramente negativos. Entre las manos y á los ojos tenemos los exemplos. No hai emporio de comercio en la España donde no residan algunos protestantes, sea por disposicion, sea por tolerancia de las leyes: con nihguno de estos se ha metido jamas la Inquisicion; y todo lo que la iglesia ha solicitado de sus príncipes es, que á esta clase de hombres-no se les permita seducir 4 sus hijos. Hai otra clase de hereges, que no contentos con here= dar el error, han aspirado tambien á imitar el encono, la rabia y todos los atentados de sus padres; que no dexam 2 16 atribuir 4 la iglesia, lo que en fuerza de su ministerio has cen los príncipes seculares; y de querer atar á estos las ma- - Dos con los cánones, que ha hecho la ¡iglesia para sus ministros. Distingan de personas, y no quieran, ni que la e iglesia se conduzca con los príncipes sus hijos , como con idos príncipes sus enemigos, ni que el príncipe enemigo sir- ¿va al hijo de modelo para conducirse con la iglesia. Dis- - tingan las virtudes de los vicios, y no llamen mansedumbre 4 la impunidad, y caridad al fomento del delito, ni escándalo, crueldad y demas tonterias, á la justicia y á las penas, - con que esta hace respetar las mas sagradas obligaciones. Dis- ¿tingan de tiempos , y no confundan á la iglesia esclava de los emperadores, con.la iglesia sostenida por la autoridad del imperio. Distingan en fin las leyes, de los tribunales encargados en su observancia; y no confundirán la Inquisicion co= mo la tenemos en España, con las leyes de que ella se va= le, y le son comunes, no solo con todos los paises católicos, mas tambien con todas las gentes y naciones, que hacen de ellas una constante, aunque errada aplicacion. Distingan, re . pito , todo esto, y todo lo demas que confunden, y se ahorrarán de decir muchísimas impertinencias y mnchísimos mas errores. . Distinguidas así estas cosas, resulta necesariamente la le- a o la utilidad y la importancia de este establecimiento. que tenemos conél nombre de tribunal de la Inquisicion. "Su ereccion ha sido por consentimiento acuerdo de lasr dos potestades eclesiástica y civil. ¿Hai fuera de ellas alguna otra, que debiese concurrir 4 su ereccion? Sus atribucidles som la execucion de las leyes, que una y otra potestad han promulgado en “defensa de la religion, sabiendo y queriendo cada una de ellas que por él .se zele el cumplimiento de las otras. ¿Que hai contra es- to? ¿No Ele el rei valerse de sus clérigos como de sug seglares * ¿No entiende la iglesia lo que puede y NO puede conceder á sus clérigos? Sus reglamentos y conducta han sido tan oportunos para el objeto de su ereccion, que des= de que ellos existen, han dexado de existir los crímenes mas abominables y funestos. Si la autoridad , la santidad y la prudencia de los que establecieron estos reglamentos no los recomendasen ¿su fruto no sería mas que sobrada recomen= dación, y con especialidad en unos siglos tan revueltos coino han sido los de su existencia? ¿Que es pues lo que 1 muestros sábios le encuentran de malo á la Inquisición veas pañola ? Ellos no querrán decirlo, mas yo sí. Lo que muestra Inquisicion' tiene para ellos de malo, es lo principal que tiene de bueno: á saber, las medidas que ha sabido tomar - con tanta sabiduría y precauciones, que no ha dexado arbitrio 4 los malos para poder serlo impunemente, Desde que hai hombres, hai Ipatáflsiony como dixe en mi carta de 9 de junio, pues desde que hai hombres, existen el horror: y los castigos contra los desacatos de la divinidad; pero tambien desde que hai malvados, ha habido artificios é intrigas para evitar los castigos temporales, que es lo único que los malvados temen. Miéntras la iglesia fué esclava , sus inquisidores que eran los obispos, como se puede deducir de este nombre, y de las obligaciones que incluye , no podían imponer mas penas que las espirituales, de que los hereges hacían el mismo caso que ahora hacen sus ditipulos: y así era herege todo aquel á quien le daba la gana, y lo era á todo su placer. Vinieron los emperadores cristianos, é impu= sieron las penas civiles; pero los hereges hallaron su reme= dio en corromper si podían á los mismos emperadores, y quando no, en ganar á sus eunucos , favoritos Ó ministros; de ma= nera que muchas veces el pobre obispo que cumplía con su obligacion, salía cargado en costas por las intrigas de es= tos caballeros. . Aí estan San Flaviano, y San Metodio de Constantinopla, que con otros muchos lo atestiguarán. E Multiplicándose por dias estos desórdenes, comenzó la In quisicion que llamamos delegada, y cuyas facultades pudie= ron finalmente atajarlos, porque en los siglos de su institu= cion tenía toda la cabida que es justa para con los príncipes cristianos , la autoridad y voz del padre comun de los fieles. Pero comenzados los chismes que varios espíritus díscolos, y muchas plumas ara y venales SPACES con= tra su autoridad, ya la Inquisicion tan formidable hasta en= tonces, comenzó á ser un tribunal precario, á quien las autoridades civiles auxiliaban 6 dexaban de auxiliar segun les parecía. De aquí el incendio de la decantada reforma de Lutero, que abrasó 4 gran parte de la Europa. En toda ella había inquisidores; pero ¿que podían hacer los de Alemania contra unos novadores, 4 quienes sus príncipes sostenían? ¿Que los de inglaterra, mudado en apóstata de la religion el mis= mo Henrique VIII. que había merecido el título de defensor de la fé? ¿Que en la francia, para cuyos parlamentos era 18 E cosa de risa las nuevas opiniones y disputas,” y demasiado duras las leyes, que sí como sostenían los fueros de la religion, hubieran sostenido los suyos, les habrían parecido muy suaves ? Lograron pues los pícaros quanto querían: y permaneciendo íntegras las leyes, haciendo sus esfuerzos los inquisidores delegados, y reclamando los obispos del modo mas enérgico; el incendio atropelló por todo, y envolvió 4 los obispos, á los inquisidores, 4 las iglesias, 4 los pueblos, las provincias y á gran parte de las públicas autoridades. Á la presencia pues de estos estragos, y en medio de las tentativas que se hacian para cundirlos en la España, fué quando en la España se estableció la Inquisicion bajo la forma que hoi tiene. Había ella comenzado por el mismo órden que los demas tribunales ordinarios; mas el asesinato de San Pedro de Arbues cometido en Zaragoza, el de otros inquisidores públicamente intentado , y las amenazas y asechanzas que acobardaban á los demas, mostraron que si la Inquisicion había de subsistir, era necesario hacerla un tribunal real, supremo é independiente, contra el qual ninguna autoridad pu= diesen tener ni alegar los otros tribunales , ni ningun esfuer-= zo del poderoso pudiese llegar 4 prevalecer. Se había comen= zado tambien á proceder contra los reos por las rutinas y formas ordinarias, haciendo pública la acusacion, manifestando los testigos, llevando las pruebas y defensas, y executando todo lo demas por el mismo órden que en otros negocios, tan= to civiles como criminales. Pero mostró desde luego la experiencia, que' los inconvenientes que algunas veces traen estas formas en los demas juicios, venían siempre acompañan do á aquel en que se trataba de la fé; porque el reo , habiendo sacudido el yugo de Dios, hacía mui poco caso del de las leyes: porque lo primero que el impío busca , son cóm= plices y fautores: porque esta clase de gente no omite me= dio por vil ó violento que sea; y si hemos de decirlo todo, porque no son muchos los magistrados que e: la causa de Dios á: la vanidad de ampliar sus facultades á costa de la iglesia , y á las consideraciones puramente humanas. Estas experiencias , reflexionadas á proporcion de como iban apareciendo, y por hombres piadosos, desinteresados , y escogidos, fueron las báses de este plán de tribunal, en que no queda al culpado otro recurso que el castigo Ó el arrepentimiento. Esto, esto es lo que la Inquisicion de España tie= ne de formidable: esto lo que ha armado contra ella á todos los A A A a eS énemigos de la fé: esto lo que temen sus actuales Mitos: Por lo demas, las mismas penas estaban establecidas eri todos los paises católicos: mas fregiientes y duras eran en la francia sus execuciones que en la Inquisicion de España: y tan- to las unas como las otras han sido de la aprobacion , no solamente de quantos católicos escribieron ántes de la decantada reforma, mas tambien de los impíos autores de ella. Natal Alexandro en el siglo XIII de su historia eclesiástica , copia varios párrafos de la disertación por donde Calvino consiguió que Miguel Servet fuese públicamente quemado, haciendo ver que debían serlo los hereges. Mas 4 los calvinistas, primeros promotores de la tolerancia , les ha sucedido con rela= cion 4 ella lo que á nuestros filósofos en punto de comedias , que se apartan de Rousseau su maestro en este solo asunto de que habló como racional y filósofo. Quedemos pues en que la iglesia ha inspirado á sus príncipes con relacion á los reos de apostasía, quanto contienen las reglas de la mansedumbre , y en que la Inquisicion española ha agotado quan-- to es capaz de sugerir 4 favor de estos culpados toda la mansedumbre, toda la paciencia, y toda la caridad de la iglesia. Vuelvo á citar por testigos á los innumerables que han hallado su verdadero bien en las manos de este tribunal. Pu-— diera añadir á otros dos que he conocido, en medio de las muchas dificultades que impiden este coriocimiento. Mas quisiera que los que tengan á manos al célebre Sixto Senense, leyesen la dedicatoria que hace de su obra al Pontífice San Pio V., que siendo inquisidor ganó“para la iglesia á este após— tata , cuyos importantes servicios los han acreditado de hijo mui benemérito de esta santa madre. Hasta aquí no hemos considerado á la iglesia y sus príncipes sino con relacion 4 una muchedumbre de vasallos, que ó no son culpados, ó lo son porque otros los hicieron: es decir, que hasta aquí aun no hemos llegado al caso del dia y á-lo que de presente forma la giiestion : 4 saber, si sien= do como es católico nuestro reyno por una de sus leyes fundamentales, excluyendo estas qualquiera otra secta Ó creencia, estando en posesion de que ni muchos ni pocos de sus va- - sallos hayan hasta ahora renunciado impunemente al catolicismo; deba ó pueda el gobierno alzar la mano de este cuidado, y la iglesia desentenderse de esta tolerancia del gobier no. Este es, ó padres de la patria, el verdadero aspecto de la actual pretension. Oídme , mientras os la hago á nombre de 20 | 5”, Promotores, «desmuda de los muchos artificios conque la disfrazan y envuelven. Suponedme que soi un discípulo de Rousseau tal qual me pinté en la carta anterior, y que 4 nombre del partido me presento á vosotros. Señor, os igo, tanto yo como algunos otros compañeros hemos tenido '4 bien renunciar á nuestro bantis-. mo, y esforzarnos á que hagan otro tanto los prosélitos que de la nacion pudiéremos juntar. Para esta buena obra nos es torban las leyes, nos estorba la iglesia, nos estorba la Inquisicion. Poco nos importarían los dos últimos estorbos , Si no nos acobardase el primero. Quitadnos pues este que es el que Únicamente nos incomoda. Nosotros estamos dispuestos á tra gárnos como agua los anatemas: nosotros nos entenderémos bien con los inquisidores, luego que ellos nada puedan contra nuestios cuerpos, ó luego que se le dé al tribunal una forma en que quepa el soborno, la violencia , las intrigas, las tram= pas, 6 al menos los recursos de fuerza. Si como somos no mas de media docena de sábios ginebrinos, y si como los pocos que aun sin conocernos nos sostienen y están á nuestra voz, fuésemos un partido competente; ya hubiérais visto maravillas, y ya hubiéramos hecho por nosotros mismos lo que hoi mendigamos de vuestra autoridad. Prestádnosla pues si= quiera por otro par de años, que despues correrá por nues=- tra qiienta tomárnosla sin que la presteis. Estais viendo que ni nos dormimos, ni nos falta el arte. En el año pasado, quando ante V. M. promovímos la libertad de imprenta', ase=- gurámos 4 vuestra presencia y la de todo el mundo, que ella no ofendería, y que era conforme 4 la religion. En el dig de hoi ya os exponemos que si no se nos dá licencia para atacar á la religion inpunemente , €n vano es que concediéseis la libertad política de la imprenta que concedísteis. Á lg sombra de esta libertad ya hemos zanjado los cimientos de este plan, dirigido á abolir quantas relaciones ha tenido el hombre hasta aquí con su Dios y con su razon. Ya que hemos zanjado el fundamento , dadnos tiempo para concluir nuestro edificio. Se concluyó el de Lutero en Alemania, porque Car= los V en el imperio, y Enrico II (6 este ó alguno de sus hijos) en-la francia, creyeron no poder resistir 4 la fuerza armada con que se les pedía , y que últimamente alcanzó el fp-. terin del primero, y el Edicto de Nántes del segundo. No aguardeis vosotros, “padres de la patria, 4 que nosotros po= damos haceros igual fuerza, Supla vuestra condescendencia por er” ahora nuestra debilidad ; que nosotros con el tiempo os darémos nuestro acostumbrado agradecimiento. Está es, óÓ padres de la patria, la actual pretension. Considerad lo que debeis decretar sobre ella; pero para hacerlo no quiero que atendais 4 lo que yo os expongo: haced buscar la obra del célebre Mar tin Perez de Ayala, padre que fué del Concilio de Trento, y arzobispo, sino me engaño, de Valencia: leed una exclamacion que allí trae 4 todas las potestades civiles; y si os pareciere digno de atencion el voto «de este nacional , testigo ocularde los frutos que trae consigo la tolerancia que se os ide , dad licencia 4 estos hombres depravados para que de la spaña hagan lo que han hecho y continúan haciendo en to= da la Europa. Mas sabed, que aquí no tienen por donde pegar la mansedumbre evangélica, ni la Eniridad de los pa= dres, ni cosa ninguna de las que nos citan. La tal qual di= ficultad que aparentan , es con relacion, no á los maestros, sino á los discípulos del error; porque los maestros , luego que fueron conocidos por tales, en todas épocas han sido reputados indignos del perdon. Constantino, si mal no me acuerdo, desterró 4 Arrio , luego que lo vió condenado. Teodosio 4 Nestorio, Marciano á Eutíchés y Dióscoro, y los demas emradores á otros heresiarcas, sin que jamas se interesasen á vor de ellos los santos obispos. Lo mismo sucedió á los ca= tólicos, quando siendo hereges los emperadores, los miraban como maestros del error. De manera, que la presente solicitud se extiende 4 mucho mas que quantas se han entablado hasta aquí, y la licencia que se pretende es para transformar en atea á la católica España. Iba, amigo mio, á cortar el hilo de esta carta, dexan= - do para otra varias cosas que tengo que añadir. Mas no quie— ro desentenderme de una especie que Fr. Natánael insinúa en su prólogo, y que él y toda la cofradía abrazan como regla de crítica, y como un principio de los llamados nuevamente eternos. Lo pondré con sus mismas palabras. ” Hasta » los apologistas de este tribunal, que refutaré segun se vaya » ofreciendo, contribuirán á poner mas en claro mi asersion, » supuesto que la naturaleza buena ó mala de una causa suele » tambien conocerse por la calidad de sus abogados. * Hasta aquí muestro ex-reverendísimo, Dexémoslo cumplir su promesa con la exáctitud que le es característica, y ciñámonos pu= ramente á la explicacion y aplicacion de su principio, por ser! este el lugar comun de toda la secta. El primer uso que de él 3 22 | se hace, y la primera calidad que en los apologistas de la Inquisicion, de la religion, del rey y de nuestras antiguas ins= tituciones se busca, es el estado. En siendo este el de la iglesia, ya se da la cosa por concluida; y en no sabiendose el esta= do de la persona, se da tambien por concluida, suponiendo que es el de la iglesia. Es admirable bio que de este armamentario han hecho el Conciso padre, el Concisin hijo, el Concison abuelo, la tertulia esposa, y toda esa larga parentela. En sintiendo cosquillas , cáte aquí, que el que las hace ha de ser por necesidad algun encantador clérigo ó fraile. Conocí en Sevila 4 un pobre hombre que pee maniaco de escrúpulos. Sucedióle ponerse á verter aguas detras de la puerta de una casa, á ocasion que de dentro abrieron la de enmedio, y so= nó un coche por la calle. Asustado el infeliz con este ruido, que en su imaginacion debía ser infaliblemente de mugeres, empezó en voz alta á decir á toda prisa: no consiento, mo consiento , ni con estas, mi con las del coche, Mas en medio de, su susto y sus protextas echó de ver que las estas, con quiemes no consentía, eran dos frailes que salían de la casa: y. las del coche dos golillas que en él iban de paseo. Sr. Coneiso., no nos tiene Dios tan abandonados, que solos los eclesiásticos háyamos de ser y séamos los que estemos por la verdad. Tiene esta en todos los órdenes del estado muchos y “mui vigorosos defensores, y ojalá que algunos eclesiásticos “fuesen en este punto, como con oprobrio de ellos estan sien= do muchísimos seglares. | Mas dexando por ahora esta especie, lo que no admité duda es que en materia de Inquisición no tiene cabida la eristiana y piadosa persuasion en que Vs. todos estan, y quieren que la nacion esté, de que los eclesiásticos en nuestras apologías y dictámenes , no buscamos mas que nuestra bucó= Nica, muestra conveniencia, nuestro interés Sc. Contra todo esto pugna directamente. la Inquisición: y si nuestra regla hubiese de ser la que Vs. suponen, nadie debía estar tan decidido contra ella como los clérigos y los frailes; porque ninguna clase de gente tiene tantos motivos de temerle como esta. Desde que se acabaron los judios hasta ahora cincuenta años que comenzaron los filósofos, la mayor parte, Ó casi todos los penitentes de este tribunal han sido eclesiásticos, por dos razones: la primera, porque hasta ahora cincuenta años so= los los clérigos y frailes, y no los abogados, ni médicos, ni matemáticos , trataban de las materias religiosas , y de 1» consiguiente. ellos solos eran los que estaban expuestos á deslizarse en alguna proposicion que los comprometiera. La se-- gunda, porque solos los clérigos y frailes son los que confiesan; y todos saben mui bien lo peligroso de este minis terio , y los muchos que en él han naufragado. Son pues los eclesiásticos los mas expuestos al peligro. Junten Vs. 4 esto que tambien son los únicos que llevan, y de walde, todo el peso del trabajo. Hai por exemplo un libro, no digo bien, un millon de libros que censurar: allá van al padre fulano, al Sr. Don Zutano, éXc. y ya cada uno de ellos tiene un par de meses que leer, y que pensar quanto Dios quisiere. Despues de haber pensado, estudiado, convinado y consultado lo muchísimo que suele ofrecerse sobre esta delicada comi= sion, tiene tambien que extender su dictámen en un como memorial ajustado, de aquellos, que en qualquiera tienda de abogado vale dos ó tres mil reales. Se desata en escándalos y palabrerías uno de los muchísimos tunantes que la echar de filósofos, y llegan al tribunal las delaciones; prepárese el clérigo ó el fraile 4 quien vaya la comision para censu= rar los dichos y los she de aquel charlatan , para citar los errores que inculca y su condenacion, y para hacer un cotejo de los hechos y dichos, por donde el tribunal forme un juicio competente de la persona. Cae esta en sus cár= celes, y ya los calificadores pueden contar con aquello de que non rapui, tunc exolvebam. En estando el reo padeciendo, ellos tienen que padecer tambien. Llueva ó haga sol, esten Óó no ocupados en otras cosas, aquello es lo primero: han de ir y venir al tribunal á escuchar los descargos del reo, han de quebrarse la cabeza estudiando para ver si valen, y han de Taper lo posible por que valgan. Si el penitente es - un poquito contumaz, han de ir á entrar en conferencias con él, ria que logren convencerlo , ó no quede esperanza, ni aun remota, de que se ablande su. dureza. Y pregunto ¿quien paga? Venid aca, indignos calumniadores de vuestra religion; mas bien-que de sus ministros , venid y aprenderéis á ven= der mas barata vuestra loquacidad , vuestros pedimentos, que tan freqiientemente son carretadas de paja, vuestra lengua por que informa ó no informa, vuestros ojos porque leyeron unos autos, vuestras orejas porque escucharon un chisme, y vuestro estudio Ó vuestra rara porque os llamais: abogados, y pocas veces en "realidad lo sois. Todo el estipendio que el censor de la Inquisicion saca por mayores trabajos ,»se redu= 24 ce 4 una fórmula, de que usa el mismo tribunal, y cuyo contenido viene 4 ser, que Dios le dé salud y gracia para trabajar por su fé. 7 a Sres. filósofos, no 0 aquello, de que los eclesiásticos fomentan la ignorancia para comer á costa del vecino. d La segunda calidad que busca esta buena gente en los apo= logistas para dar por deplorada la causa, es la de las persomas. Sale un nel, que los cubre de oprobio, tal como el imparcial, el diccionario, la diarrea $tc.: en lugar de embes= tir con el papel, y roer si pueden sus razones; estos nues= tros podencos el menor caso que hacen es de él, y lo que dice: su grande objeto consiste en tomar el rastro hasta dar con la madriguera de donde salió: mas no digo bien; pues mo paran hasta encontrar el lugar comun de la: madriguera, si la descubren, y si no, con aleuna cosa que pueda oler á aquel lugar. lilas filósofos !. ¡Sabios dignos de una guardilla | :¿ Y que sacais con eso? Suponed que ha sido «el diablo el que ha declarado que Jesucristo es hijo de Dios: oídselo decir al ladron que espira á su lado. Miéntras mas su enemigo sea el que lo diga, mas debe valer su testimonio. Esa es la gloria de la religion cristiana, que dan testimonio á su verda hasta sus mayores enemigos; y que reconocen su santidad aun aquellos mismos, cuyas pasiones interesan en que ella no fuese tan: santa. La calidad del abogado tiene relacion con la bondad ó maldad de la causa , quando el tal aboga— do es el actor 6. delator en la disputa; mas no quando él acude solamente á 'la defensa. La Inquisicion, la iglesia estan en posesion, y esta sola basta para resistir 4 quantas novedades se intenten, miéntras ella no sea yencida en un juicio plenario. Os presentais vosotros á turbarla. Aquí, aqui es dónde corresponde averiguar quienes sois, averiguar que os mue- ve, descubrir que buscais, y oponer todas las excepciones que os cogen de pies á cabeza. No así 4 la buena causa deman dada , que miéntras no se venza, debe pasar por buena. Si no hai quien la defienda, su misma prescripcion la defiende. Si sus defensores son malos, ya por emprender su defensa co-= mienzan: 4 ser buenos. ¿Que sería de la causa de España si vadiese lo que quiere hacer Napoleon, á saber , que sean tenidos por brigands los gefes de partidas? ¿No es una recomen= dacion de nuestra justicia que Pee el contrabandista que era reo, hasta el clérigo y fraile 4 quien está prohibido, hasta el gitano, en una palabra, toda clase de gente (menos los fi- 7 35 lósofos, cuya mayor parte está ó con Pepe, O en Cádiz con tra. ella) estan vindicando nuestra causa. Entre las que yo tengo para hacer esta reflexion, es una los sarcasmos que he leido de esta buena gente contra no sé quien, del qual dicen y repiten hasta el fastidio, que predicó de Godoy. Mas pregunto ¿ no saben estos Señores que tambien se predica del «demonio mudo, tambien del hurto, “tambien de la soberbia, tambien de todos los desórdenes y vicios? No consiste pues la cosaen haber predicado de Godoy; consiste sí en lo que se dixo en el sermon. Yo oí uno predicado con motivo de bendicion de banderas; y á fé mia que salí pidiendo 4 Dios librase al pobre predicador, de que algun fiiósofo diese 4 Godoy el canutazo, porque seguramente el es= tipendio hubiera sido un destierro. Todo el elogio que se hizo del héroe, se reduxo á estas solas palabras: ese monstruo de fortuna, sin.decirnos siquiera como se llamaba: el resto del sermon se: empleó en. expresar con toda dignida las obligaciones de un militar cristiano, que «ni Godoy: sabía , ¿ni que= ría: que se supiesen. De otro hombre de mérito me aseguraron, que constantemente se había negado á predicar de Godoy en cierta' ocasion: que se vió en necesidad de hacerlo por habérselo mandado quien podía: que este se lo mandó con el designio de que.el sermon no cayese. en manos de alguno que e el sagrado ministerio; y últimamente que todo quan= to :envél se: dixo , se reduxo:á elogiar una accion piadosa de aquel hombre, «sin meterse el orador en: ninguna cosa mas. Diganme: Vs.., Sres. filósofos , ¿ unos predicadores de Godoy, que se porten así , pueden hacer que pierda -causa alguna cu= ya: defensa fome? estobremialar Y: 5 «1 Pero yo “voi mas adelante. Sea la cosa como Vs. quieren, y. no tengasvoz'ni «voto “en .lo que pertenezca-á religion ni macion y todo el que mal ó bien, voluntario :¿ forzado hu= biere predicado de Godoy.:La equidad pide':que igualmente sean excluidos todos los: que le han comido el pan, todos los que le han adulado, :todos los que. le han servido de ter= ceros, todos los que le han prostituido sus musas , y yo no sé si cañada, sus muperes, hijas y hermanas, todos los que le: han consagrado obsequios, en una palabra, todos sus ahbijados. ¡Feliz España entonces! Tu enemigo el de fúera no tardaría en repasar los Pirineos , y tus perturbadores los de aden-= tro tendrían que echar mano á sus guitarras. Y engamos á la tercera calidad; por donde estos Sres. hie= 4 A