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El excurso sobre Marcelo en las historias de Posidonio: crítica y reinterpretación de los fragmentos

Rodríguez Horrillo, Miguel Ángel

Abstract

Algunos fragmentos de las Historias de Posidonio tratan la figura de Claudio Marcelo, que cae fuera del arco cronológico de la obra. Ello llevó a los editores a proponer la existencia de un excurso sobre este personaje, una propuesta siempre sometida a duda. Tratamos de avanzar en esa idea proponiendo una única ubicación para la mayoría de los fragmentos en el excurso sobre los cognomina latinos, y subrayando la diferencia entre la imagen posidoniana de Marcelo y la de Plutarco.

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HABIS 45 (2014) 115-135 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 115 EL EXCURSO SOBRE MARCELO EN LAS HISTORIAS DE POSIDONIO: CRÍTICA Y REINTERPRETACIÓN DE LOS FRAGMENTOS* Miguel Ángel Rodríguez Horrillo Universidad de Zaragoza [email protected] THE EXCURSUS ABOUT MARCELLUS IN POSIDONIUS’ HISTORIES: CRITICISM AND REINTERPRETATION OF THE FRAGMENTS RESUMEN: Algunos fragmentos de las Historias de Posidonio tratan la figura de Claudio Marcelo, que cae fuera del arco cronológico de la obra. Ello llevó a los editores a proponer la existencia de un excurso sobre este personaje, una propuesta siempre sometida a duda. Tratamos de avanzar en esa idea proponiendo una única ubicación para la mayoría de los fragmentos en el excurso sobre los cognomina latinos, y subrayando la diferencia entre la imagen posidoniana de Marcelo y la de Plutarco. PALABRAS CLAVE: Posidonio, historiografía, Marcelo, Plutarco. ABSTRACT: Some fragments of Posidonius’ Histories deal with Claudius Marcellus. The impossibility to locate this historic character in the Histories’ timeframe compelled the editors to suggest the existence of the so-called Excursus about Marcellus, a theory that is always call into question. We conclude that the majority of these fragments could be located in the excursus about the latin cognomina, and that the differences between the posidonian image of Marcellus and the plutarchean should be stressed. KEYWORDS: Posidonius, Historiography, Marcellus, Plutarch. RECIBIDO: 24.11.2013. ACEPTADO: 29.04.2014 Posidonio es, todavía hoy, un autor escurridizo. La importancia prototípica que la gran crítica alemana le confirió hace que su influencia se presienta a lo largo de toda la Antigüedad, y que el estudioso tenga la sensación de hallar sus enseñanzas en multitud de pasajes. La consecuencia más clara y tangible de esta * Estudio realizado en el marco que ofrece el proyecto FFI2011-27501 del Ministerio de Economía y Competitividad. 116 HABIS 45 (2014) 115-135 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ HORRILLO inseguridad es que cada editor tiene su propio Posidonio: el número de fragmentos presenta una variación de edición a edición tan grande que cualquier lectura global es un ejercicio realmente complejo.1 Las Historias son un buen ejemplo de esa situación: su imagen para la crítica va desde la muy estricta postura de la edición de Edelstein-Kidd –que solo admite fragmentos transmitidos con referencia clara a la persona de Posidonio–, a la de Theiler, que prácticamente edita libros enteros de Diodoro, pasando por la edición de Jacoby, a medio camino entre las dos anteriores, y que pone en marcha un inteligente juego de interpretación para dar una visión lo más completa posible de la obra historiográfica de Posidonio, siempre con la sensación de que muchos pasajes, tras cuya literalidad pudiera encontrarse Posidonio, quedan fuera de la edición.2 Esta situación hace que la imagen que la crítica ha ido construyendo de la obra sea una suerte de fantasma en el recorrido del género historiográfico antiguo:3 Posidonio parece expandirse con naturaleza líquida en el espacio que transcurre entre la obra de Polibio y el cambio de era, y su aliento intelectual parece respirarse tras cada una de las líneas de cierta enjundia que la historiografía del momento nos ha legado. Estos dos problemas –la inseguridad del texto y su interpretación–, en definitiva, las dos caras de una misma moneda, han de caminar juntos a la hora de abordar cualquier interpretación de la obra del de Apamea, máxime si lo que perseguimos es entender la significación de una sección de la obra y así avanzar en la comprensión de las Historias como un todo. Para ello, proponemos el examen de unos fragmentos de autoría segura, y que dieron lugar a la construcción de una sección –o incluso una monografía entera–4 relativa a la figura de Marco 1 Sin ánimo de exhaustividad, resultan útiles para conocer la figura y obra de Posidonio los trabajos de Reinhardt (1921; 1926), y especialmente su artículo en la Pauly-Wissowa (Reinhardt 1954), que ofrece una visión más moderada y ajena a la polémica si se lo compara con los anteriores trabajos, si bien en todos estos estudios la obra histórica se valora de manera marginal. Especialmente interesante es –a pesar de que también se centra únicamente en la vertiente filosófica del autor que nos ocupa–, el estudio de Edelstein (1936), crítico con la tendencia que ve a Posidonio en multitud de lugares, un trabajo que sirve tanto de contrapunto a ese “panposidonianismo” de Reinhardt como de introducción a los criterios que mueven la edición de Edelstein-Kidd (1972). Para las Historias, además del comentario de Jacoby (1963), es fundamental el estudio de Malitz (1983), por el esfuerzo que supuso, a pesar de que su dependencia de pasajes diodoreos que solo en teoría dependen de Posidonio haga que hoy sea, en algunos aspectos, una obra de difícil manejo. En ámbitos hispanos puede verse el artículo de carácter general de Candau (1985: 116-125). Salvo indicación expresa, citamos los fragmentos por la edición de Jacoby. 2 Vid. para estos problemas las indicaciones de Clarke (1999: 130-139), con un marcado escepticismo, reacción lógica ante la excesiva confianza de la crítica a la hora de reconstruir un autor prácticamente perdido por completo, pero que es fundamental para nuestro conocimiento de la Antigüedad. 3 Pueden verse las razones aducidas e. g. por Ferrary (1988: 489, n. 7), para dejar prácticamente fuera de su estudio las Historias de Posidonio: los fragmentos seguros son demasiado pocos como para aventurarse en una reconstrucción profunda, que además siempre sería escasa si se la compara con las expectativas que la crítica se ha creado. 4 Como fue la propuesta de Mühl (1925: passim y especialmente 35), aceptada con las debidas precauciones por Münzer (1925: 97) en su reseña a la obra de Mühl. HABIS 45 (2014) 115-135 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 117 EL EXCURSO SOBRE MARCELO EN LAS HISTORIAS DE POSIDONIO: CRÍTICA... Claudio Marcelo. La existencia de ese excurso, que ha sido puesta en tela de juicio por los estudiosos –especialmente por Kidd–,5 fue uno de los puntos a partir de los cuales la crítica trató de conocer la interpretación que Posidonio hacía de Roma y su cultura:6 aunque la idea del excurso siempre haya tenido poca fuerza,7 los planteamientos interpretativos derivados del mismo todavía están presentes en algunos razonamientos de la crítica posidoniana, sin que se deslinde de manera totalmente clara qué pertenece al pensamiento de Posidonio y qué a Plutarco, que es quien nos transmite los fragmentos en cuestión. Analizando estos aspectos podremos avanzar en la comprensión de la imagen que Posidonio tenía de la cultura romana, y su relación con el resto de los pueblos tratados en las Historias. Así, se hace necesario abordar un examen crítico y desprovisto de apriorismos de los fragmentos F41, 43, 44 y 60, a fin de verificar la realidad o no de esa construcción y, sobre todo, la posible imagen que Marcelo tendría en la obra de Posidonio, siempre interpretada –con o sin excurso– en términos positivos, visión que, a nuestro entender, ha de ser matizada. i. el sUPUesto excUrso laUdatorio soBre marcelo Los fragmentos relativos a la figura de Marcelo son de manejo incómodo para el editor: por razones obvias de cronología, dado que los acontecimientos de la vida de Marcelo son anteriores al año en el que comienza la obra, no pueden insertarse sin más en el continuo de la narración histórica, motivo por el cual la crítica propuso la existencia de un excurso dentro de las Historias de Posidonio,8 cuya localización es una cuestión realmente complicada, por no hablar, como indicábamos, de la propuesta de una obra monográfica relativa a Marcelo. El único punto de apoyo es la supuesta cercanía de Posidonio con el Marcelo cónsul del año 51 a. C.,9 y los lazos de amistad con esta familia, lo que podría dar respuesta 5 Puede verse una revisión de los argumentos en Kidd (1988: 345-346). 6 Cf. e. g. el examen de Ferrary, que une estos pasajes con el importante núcleo que constituyen los libros 33-37 de Diodoro (Ferrary 1988: 493-494), o el reciente tratamiento de Clarke (1999: 180-181). 7 Sin embargo, todavía pueden leerse observaciones algo confusas al respecto (e. g. Dale 1992: 23). 8 Dejamos a un lado el tratamiento pionero, pero insuficiente, de Bake (1810: 171-173), quien se limitaba a recoger los fragmentos y a ofrecer una suerte de paráfrasis de los mismos. Cf. para la idea del excurso las dudas de Müller (1849: 231-232), quien se debatía ya en fecha tan temprana entre otro escrito del de Apamea o algún excurso en la obra historiográfica (Cf. también Müller 1849: 270). 9 Posidon. T 1 (=Suid., s. u. Ποσειδώνιος): Ἀπαμεὺς ἐκ Συρίας ἢ Ῥόδιος· φιλόσοφος Στωικός, ὃς ἐπεκλήθη Ἀθλητής. σχολὴν δ’ ἔσχεν ἐν Ῥόδωι, διάδοχος γεγονὼς καὶ μαθητὴς Παναιτίου. ἦλθε δὲ καὶ εἰς Ῥώμην ἐπὶ Μάρκου Μαρκέλλου. ἔγραψε πολλά. Esta idea tomó carta de naturaleza con la tesis de Toepelmann (1867: 39): …ita ut amicitia, quae Posidonio cum hoc Marcello, Pompeii socio […] intercedebat, ansa nobis sit ad recte de fragmentis illis iudicandum. Ha de notarse que el propio autor (Toepelmann 1867: 2), creía que decidir si estamos ante una obra independiente sobre Marcelo o, simplemente, ante un excurso, es algo que depende de si Plutarco usó a Posidonio como fuente fundamental para su biografía, cosa que hoy sabemos que no fue así. Para la reconstrucción de la vida de Posidonio pueden verse los datos presentados por Reinhardt (1954: 563-564): nótese cómo Reinhardt cae en un argumento circular al defender la existencia de una vieja amistad de Posidonio con los Marcelos a partir de la fecha 118 HABIS 45 (2014) 115-135 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ HORRILLO al origen del excurso –entendido como un derivado literario de esa amistad– pero no a la ubicación del mismo en la obra. Por desgracia, Plutarco, quien nos proporciona los fragmentos en cuestión, nos ha transmitido un material lo suficientemente limitado como para no poder determinar con profundidad su significación, pero, a pesar de ello, algún indicio se puede obtener de los mismos. Peter ya indicó de manera clara que el uso que Plutarco hizo de Posidonio como fuente para su biografía daba la impresión de que el material proporcionado por este último no permitía dar una visión cabal y completa de los acontecimientos de la vida de Marcelo, sino dar cuenta únicamente de ciertas anécdotas (Peter 1865: 77).10 A esta naturaleza fragmentaria de la fuente posidoniana se ha de unir el hecho de que Marcelo fue objeto de idealización o de manipulación muy pronto (Münzer 1899: 2750-2751):11 Celio Antípatro conocía tres versiones de su muerte,12 y la versión de Polibio era realmente dura con la actuación del personaje en el momento de su muerte, tachada directamente de imprudente (Pol. 10.32).13 Surge así una tradición negativa que contrastará con las versiones más dulces de Tito Livio y Plutarco, y es en este contexto en el que tenemos que situar los fragmentos posidonianos que, si atendemos a los motivos de amistad con los Marcelos que habrían llevado a Posidonio a redactar el excurso, habrían de ser necesariamente positivos,14 incluso aunque no admitamos la existencia de un excurso como tal.15 del viaje, la renovación del acuerdo entre Rodas y Roma, y la existencia del excurso. En este mismo sentido se expresa Pohlenz (2005: 424, n. 6). Laffranque (1964: 150), presenta un examen muy escaso de la sección que nos ocupa, algo lógico dentro de un tratamiento general de la figura del de Apamea. 10 Cf. también de Sanctis (1968: 368), y Dale (1991: 21-24). En contra de esta propuesta pueden verse las indicaciones de Wilamowitz (1955: 397, n. 1), y Mühl (1925: passim); la opción de tomar todo aquello que tuviera tinte estoico en la biografía plutarquea como posidoniano es la causa de que Mühl proponga la existencia de una monografía del de Apamea sobre Marcelo. Para valorar este exceso, puede apuntarse simplemente que este crítico (1925: 6), toma el adjetivo σώφρων como indicio de la naturaleza posidoniana de un pasaje. 11 Como bien señala Caltabiano (1975: 64), apuntar una cronología aproximada en ese proceso de manipulación es simplemente imposible. 12 Para una recopilación y examen del material disponible sobre la vida de Marcelo, puede verse el estudio de Flower (2003: 34-52). Sobre los pormenores del fragmento 29 Peter baste remitir al comentario de Herrmann (1979: 154-167), especialmente para el estudio de las relaciones entre el texto de Celio Antípatro y el de Tito Livio, de donde procede el fragmento. Los pasajes están recogidos en el artículo de Münzer (1899: 2754). 13 Para el pasaje polibiano referido y las fuentes sobre la muerte de Marcelo, baste recurrir a las notas del comentario de Walbank (1967: 242-243). 14 Para la manipulación de la tradición histórica por parte de los Marcelos, pueden verse e. g. los datos presentados en el estudio de Flower (1996: 147). 15 Cf. para esta idea los comentarios de Jacoby (1963: 189) y Kidd (1988: 346): “Posidonius, because of the Marcellan connection with Rhodes (F258), or because of his personal acquaintance with contemporary leading members of the family (258 comm.), may have derived from them information about their famous ancestors, […] and may even have attempted to correct in passing the more hostile tradition against them stemming from Polybius (F271 Komm.).” Cf. también la reconstrucción de Malitz, (1983: 362), quien llega a proponer que detrás de algunas secciones de la vida plutarquea hay más pasajes del excurso posidoniano, cosa que entra en colisión con la opinión sostenida por la crítica desde el estudio de Peter (supra, nota 8), y supone suavizar la postura de Mühl. HABIS 45 (2014) 115-135 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 119 EL EXCURSO SOBRE MARCELO EN LAS HISTORIAS DE POSIDONIO: CRÍTICA... Es precisamente esta cuestión del sentido de los fragmentos lo que habrá de ser valorado con especial atención. Por si fueran pocos estos problemas, a nuestro entender, estos fragmentos posidonianos han sido tratados de una manera inconexa y no como un único núcleo con sentido propio. Es esta una visión propiciada por su dispersión por la vida plutarquea y por esa necesidad de generar material diferente y diferenciado para el excurso, visión mantenida incluso por quienes no defendían la existencia de la sección relativa a Marcelo. Sin embargo, el sentido de estos pasajes y la acumulación en ellos de datos referidos a este personaje permiten plantear que el supuesto excurso sobre Marcelo podría enmascarar una vinculación de esos fragmentos, aunque no se tratara de un excurso referido a Marcelo: estaríamos hablando de otro excurso, que no estaría centrado en este personaje, pero en el que se emplearía a Marcelo como ejemplo fundamental. Obviamente, nos estamos refiriendo al núcleo que supone el análisis de los cognomina en la obra de Posidonio. Para justificar esta afirmación, comenzaremos por analizar en bloque los fragmentos F41 y F44, exactamente el comienzo y el final de la vida plutarquea. En el primero de ellos, Plutarco recoge la etimología posidoniana del nombre de Marcelo, seguida de una descripción del carácter del personaje introducida por γάρ. A nuestro entender, la segmentación del fragmento por parte de Jacoby puede dar lugar a confusión: el texto termina con unos puntos suspensivos que dejan al lector con la duda de lo que sigue en el texto plutarqueo.16 Todo el pasaje dice lo siguiente: Μάρκον δὲ Κλαύδιον τὸν πεντάκις ὑπατεύσαντα Ῥωμαίων Μάρκου μὲν υἱὸν γενέσθαι λέγουσι, κληθῆναι δὲ τῶν ἀπὸ τῆς οἰκίας πρῶτον Μάρκελλον, ὅπερ ἐστὶν Ἀρήιον, ὥς φησιν Ποσειδώνιος. ἦν γὰρ τῆι μὲν ἐμπειρίαι πολεμικός, τῶι δὲ σώματι ῥωμαλέος, τῆι δὲ χειρὶ πλήκτης, τῆι δὲ φύσει φιλοπόλεμος κἀν τούτωι δὴ πολὺ τὸ γαῦρον καὶ ἀγέρωχον ἐπιφαίνων ἐν τοῖς ἀγῶσι ...17 τῷ δ’ ἄλλῳ τρόπῳ σώφρων, φιλάνθρωπος, Ἑλληνικῆς παιδείας καὶ λόγων ἄχρι τοῦ τιμᾶν καὶ θαυμάζειν τοὺς κατορθοῦντας ἐραστής, αὐτὸς δ’ ὑπ’ ἀσχολιῶν ἐφ’ ὅσον ἦν πρόθυμος ἀσκῆσαι καὶ μαθεῖν οὐκ ἐξικόμενος. El lector atento habrá observado la clara cesura que se abre entre la primera parte de la caracterización del personaje y la segunda, iniciada con la expresión τῷ δ᾽ ἄλλῳ τρόπῳ y que prácticamente entra en contradicción con la primera sección del texto, aquella que dependía tan marcadamente de la etimología gracias al conector causal. Kidd, con su habitual escepticismo, editó todo el texto que presentamos, pero tuvo la precaución de indicar que solo la primera 16 Jacoby recorta intencionadamente el texto que había editado Müller, que abarcaba todo el primer capítulo de la vida plutarquea (Müller 1849: 270). 17 Hasta aquí el fragmento tal y como lo presenta Jacoby. Kidd edita la totalidad del texto que presentamos, eliminando los puntos suspensivos que cerraban el fragmento tal y como lo recogía Jacoby. 120 HABIS 45 (2014) 115-135 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ HORRILLO frase era posidoniana: el resto podía serlo también, al menos el estilo así lo indicaba, pero la actuación sobre el texto por parte de Plutarco era algo con lo que había que contar (Kidd 1988: 902).18 A nuestro entender, esta complejidad se resuelve si se presta atención al contenido de cada una de esas dos partes en que se divide el texto. La primera de ellas nos dibuja un personaje cuasi homérico –no en vano la crítica ha llamado la atención sobre el término ἀγέρωχος, 19 de fuerte peso homérico y de sentido negativo en Plutarco–20 mientras que la segunda nos dibuja un personaje más al gusto de Plutarco,21 σώφρων, φιλάνθρωπος, ἐραστὴς Ἑλληνικῆς παιδείας. El estudio de Martin sobre la filantropía como valor en las biografías plutarqueas es definitivo en este sentido (Martin 1961: 172):22 Marcelo es caracterizado como tal a lo largo de toda la vida, por lo que esa caracterización –y con ella, creemos, los restantes rasgos de la segunda parte– se debe a Plutarco, quien habría regularizado el material de la biografía bajo ese principio. La deducción lógica es clara: la primera mitad del texto, sin los puntos suspensivos de Jacoby y con un punto final si se quiere, es el material tomado de las Historias de Posidonio, incluida la etimología, en tanto que la segunda parte es 18 Mühl defendía que todo el texto era posidoniano, salvo τὸν πεντάκις… λέγουσιν (Mühl 1925: 7-8). 19 Para el sentido del término ἀγέρωχος puede verse el léxico de Ebeling (1963: s. u.) y el estudio de Buttmann (1861: 18-20). El sentido es claramente positivo en la tradición homérica, siempre referido a guerreros y en un contexto –en términos modernos– de brutalidad guerrera, pero negativo por ello mismo en autores posteriores, como por ejemplo en el inmediato predecesor del de Apamea, Polibio, para el cual puede verse también el léxico de Mauersberger (1968: s. u.) En general, para el empleo de Homero por parte de Posidonio, pueden verse las indicaciones de Rudberg (1918: 26-27 y 127-128). 20 Cinco son los casos en que localizamos ἀγέρωχος en Plutarco. Además de este ejemplo, aparece en una referencia a Homero en Plu. Fab. 19.2, un pasaje gemelo del que nos ocupa –no en vano es el fragmento F42b, aunque en Jacoby esté cortado– y que confirma el tono homérico del concepto a ojos de Plutarco. Por ello lo citamos completo: τούτων δ’ ἐπιφανέστατοι Φάβιός τε Μάξιμος καὶ Κλαύδιος Μάρκελλος ἦσαν, ἀπὸ τῆς ἐναντίας σχεδὸν προαιρέσεως θαυμαζόμενοι παραπλησίως. ὁ μὲν γάρ, ὥσπερ ἐν τοῖς περὶ αὐτοῦ γεγραμμένοις εἴρηται, περιλαμπὲς τὸ δραστήριον ἔχων καὶ γαῦρον, ἅτε δὴ καὶ κατὰ χεῖρα πλήκτης ἀνὴρ καὶ φύσει τοιοῦτος ὢν οἵους Ὅμηρος μάλιστα καλεῖ φιλοπολέμους καὶ ἀγερώχους (Eran los más distinguidos entre ellos Fabio Máximo y Claudio Marcelo, que eran ambos igualmente admirados, aunque por su línea de conducta casi totalmente opuestos. Aquél, como se ha dicho en su Vida, brillaba por su actividad y orgullo, y era además un hombre de brazo fiero y de natural comparable a los que Homero llama sobre todo amigos de guerra y arrogantes.” (Trad. A. Pérez Jiménez); nótese que φιλοπόλεμος es casi “pendenciero”, frente a πολεμικός que sí tiene sentido positivo (Liddel-Scott-Jones 1996: s. u.). Además, aparece en Plu. Art. 27.10, en compañía de τραχύς; Plu. Moralia 492a7, con ὑβριστής, y en 657d6, con ἄκοσμος, unos emparejamientos que hacen innegable su sentido negativo a ojos de Plutarco. 21 Cf. sobre estos pormenores el comentario de Theiler (1982: 89). Nótese que, en la vida plutarquea, el de Queronea hace seguir a esa descripción virtuosa de Marcelo una referencia homérica, por lo que la continuidad del texto se mantiene, y el lector pasa de una a otra sección casi sin darse cuenta. La filantropía es en Plutarco casi un sinónimo del concepto de civismo en términos griegos (Becchi 2009: 268). 22 Para estos pasajes y, en líneas generales, para la asignación de este concepto a Plutarco y no a sus fuentes, baste remitir al mismo trabajo (Martin 1961: 165), y para el concepto de filantropía en el universo plutarqueo, a los recientes trabajos del volumen que recoge los estudios presentados al Congreso de la Sociedad internacional de plutarquistas celebrado en 2008 en Coimbra (Ribeiro Ferreira, Leâo, Tröster y Barata Dias 2009). HABIS 45 (2014) 115-135 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 121 EL EXCURSO SOBRE MARCELO EN LAS HISTORIAS DE POSIDONIO: CRÍTICA... un añadido debido a Plutarco,23 quien seguramente quiso hacer uso del material etimológico y no pudo eliminar la explicación del mismo, a pesar de que generase una no pequeña contradicción en el diseño del personaje:24 encajar ἀγέρωχος con σώφρων es algo, a nuestro entender, difícil, dado que ἀγέρωχος tiene siempre un sentido negativo en Plutarco, incompatible con σώφρων, hasta el punto de que en todos los casos acompaña a adjetivos cuyo significado es contrario al de este último término. Una vez aislada la sección posidoniana en este pasaje, podemos abordar el fragmento F44, cuyo núcleo es el epigrama que adornaba la estatua de Marcelo en Lindos: ἦν δὲ ἀνάθημα Μαρκέλλου δίχα τῶν ἐν Ῥώμηι γυμνάσιον μὲν ἐν Κατάνηι τῆς Σικελίας, ἀνδριάντες δὲ καὶ πίνακες τῶν ἐκ Συρακουσῶν ἔν τε Σαμοθράικηι παρὰ τοῖς θεοῖς οὓς Καβείρους ὠνόμαζον, καὶ περὶ Λίνδον ἐν τῶι ἱερῶι τῆς Ἀθηνᾶς. ἐκεῖ δὲ αὐτοῦ τῶι ἀνδριάντι τοῦτ’ ἦν ἐπιγεγραμμένον, ὡς Ποσειδώνιός φησι, τὸ ἐπίγραμμα· Οὗτός τοι Ῥώμης ὁ μέγας, ξένε, πατρίδος ἀστήρ, Μάρκελλος κλεινῶν Κλαύδιος ἐκ πατέρων, ἑπτάκι τὰν ὑπάταν ἀρχὰν ἐν Ἄρηι φυλάξας, καὶ πολὺν ἀντιπάλων ἐγκατέχευε φόνον. τὴν γὰρ ἀνθύπατον ἀρχήν, ἣν δὶς ἦρξε, ταῖς πέντε προσκατηρίθμησεν ὑπατείαις ὁ τὸ ἐπίγραμμα ποιήσας. El texto es, como mínimo, bastante sospechoso: Klotz atribuía su redacción a alguien no muy versado en la vida de Marcelo, dado que las siete veces que ejerció el consulado no tienen encaje posible con la realidad histórica (Klotz 1934: 293), y la explicación que sigue al texto del epigrama, τὴν γὰρ ἀνθύπατον ἀρχή, ἣν δὶς ἦρξε, ταῖς πέντε προσκατηρίθμησεν ὑπατείαις ὁ τὸ ἐπίγραμμα ποιήσας, debida con casi total seguridad a Plutarco,25 no permite explicar ese error.26 Pero los problemas no acaban aquí: la lectura de la primera línea fue corregida por Stephanus en πατρίδος ἀστός, que, aunque a primera vista pudiera dar mejor sentido en un 23 Para la modificación y adaptación de las fuentes por parte de Plutarco vid. el trabajo clásico de Pelling (1980: 126-131). 24 Contradicción que no parece advertir Ferrary (1988: 493-494, n. 24), si bien en su tratamiento de los fragmentos no suele aislar al transmisor y al transmitido, como ocurre, por ejemplo, en su análisis del F43 (Ferrary 1988: 509): en ello se evidencia el manejo de la edición de Theiler que, como decimos, es especialmente insensible a estos aspectos. 25 Las dudas de Kidd (1988: 900) en lo que se refiere la atribución del razonamiento a Plutarco nos parecen excesivas. Más firme se muestra Dale en su comentario (Dale 1992: 375). 26 Recuérdese que Marcelo ejerció el proconsulado, como advertían Klotz (1934: 293) y Dale (1992: 375), cuatro veces. 122 HABIS 45 (2014) 115-135 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ HORRILLO contexto referido a un personaje romano,27 plantea no pocos problemas dado el significado exacto del término, vinculado con derechos civiles pero no políticos. Más complicado es el caso del tercer verso en su segunda mitad, ἑπτάκι τὰν ὑπάταν ἀρχὰν ἐν Ἄρηϊ φυλάξας. La expresión ἐν Ἄρηϊ φυλάξας no aparece, tras una búsqueda informática, en ningún otro pasaje conservado de la literatura griega, y a esta complicación en lo que se supone que tiene que ser un texto poético cargado de reminiscencias, se une el muy difícil último verso, en el que los problemas textuales se verifican en καί, que aporta poco sentido en la construcción de la sintaxis del texto –un anacoluto difícilmente permisible en un texto tan corto y sencillo– y en ἐγκατέχευε, solo localizado en el presente texto.28 A nuestro entender, los problemas son lo suficientemente numerosos –incluso en lo referente al contenido–, como para pensar que la corrupción del epigrama se haya producido en el curso de la transmisión del texto.29 El epigrama está, seguramente desde su composición, aquejado de esos defectos que la crítica ha señalado, y nos pone ante un problema no menor: no se trata simplemente de que sea un epigrama con errores en su contenido, sino que seguramente es así como Posidonio lo insertó en su obra. De esta circunstancia se derivan dos consecuencias: por una parte, se refuerza la vinculación que creemos que existe entre el poema y el fragmento anterior relativo a la etimología, dado que en ambos aparece la referencia a Ares, y por otra, la idea de esa cercanía de Posidonio con los Marcelos se complica, dado que es difícil justificar la existencia en el de Apamea de un error histórico relativo a la carrera de Marcelo si esa cercanía fuera tan marcada. De lo contrario, lo lógico es pensar que habría corregido el epigrama a la luz de la información de los archivos de la familia. Respecto a la primera consecuencia, Kidd30 propuso que Posidonio tomó del epigrama, y en concreto de la expresión ἐν Ἄρηϊ φυλάξας, la idea para la etimología del nombre de Marcelo. Esta propuesta puede plantear dudas, pero nos abre la puerta, como decimos, a la vinculación de los dos fragmentos, que a nuestro entender formarían parte de un mismo segmento de la obra de Posidonio. La secuencia de los textos se aclara si asumimos que a la presentación de la etimología le seguía la caracterización del personaje con los datos de la 27 Ziegler da por buena esta lectura y la admite en su edición de la vida plutarquea (Ziegler 1935: 63, y Ziegler 1994). 28 Cf. la corrección de καί en la edición de Ziegler, y la retractación de Gärtner en los addenda (Ziegler 1994: 343), ajustando así la edición de Ziegler a la de Flacelière y Chambry, para lo cual vid. nota siguiente. 29 Ziegler hablaba del epigrama como de una “chapuza” en los dos últimos versos (Ziegler 1935: 64). La edición más reciente de Flacelière y Chambry no supone avance alguno, dado que ofrece un texto muy conservador, pasando de puntillas por el problema: salvo las indicaciones en el aparato crítico, no tenemos nota alguna por parte de los editores (Flacelière y Chambry 1966: 232). 30 “ἐν Ἄρηϊ perhaps gave Posidonius the idea for his interpretation of the name Marcellus.” (Kidd 1988: 900). HABIS 45 (2014) 115-135 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 123 EL EXCURSO SOBRE MARCELO EN LAS HISTORIAS DE POSIDONIO: CRÍTICA... descripción posidoniana, y a ello, a modo de ejemplificación, el epigrama recogido por Plutarco. De este modo, los dos fragmentos constituyen, en esencia, un único núcleo de la obra posidoniana, lo que permite aclarar un poco más la realidad o no del supuesto excurso sobre Marcelo. Jacoby apuntaba31 que el fragmento F41 pertenecía a ese supuesto excurso sobre la figura de Marcelo y no al pasaje en el que Posidonio analizaba el sistema onomástico latino. La primera contradicción en esta afirmación32 se puede observar en el propio texto editado por Jacoby, quien nos remite en el fragmento F60 –referido al sistema onomástico latino– al fragmento F41, y el editor hace la referencia al pasaje que nos ocupa precisamente cuando se habla de Marcelo en el análisis de los cognomina. Si se sigue con atención el razonamiento, Plutarco nos deja entrever el porqué de que Posidonio atribuyera esa importancia al tercer nombre: era el que caracterizaba de manera individual a su posesor, como ocurría con el Africano o Metelo Macedónico.33 En términos de pensamiento filosófico, la comprensión del sistema onomástico se ha de realizar no desde nuestro conocimiento técnico del mismo,34 sino desde la percepción de un pensador más preocupado por la esencia característica de los individuos que por datos de otra índole. Desde esta óptica se comprende el fácil encaje que el conglomerado formado por los fragmentos F41 y F44 tiene con el fragmento F60: los dos primeros fragmentos serían una de las posibles ejemplificaciones de la naturaleza del cognomen, como también lo sería la contraposición entre Marcelo y Fabio Máximo que conocemos por dos contextos plutarqueos (=Posidon. F42a-42b), y que se refiere también al carácter belicoso de Marcelo. De este modo, todos estos fragmentos serían parte de la explicación del cognomen en un caso relativamente más complejo a primera vista que los de “el Africano” o “el Macedónico”, mucho más simples. En este sentido, la inercia general de la obra de Posidonio hace que, como se indicó por la crítica, se observe una equiparación de estos nombres con el paralelo oriental de epítetos referidos a la caracterización del individuo, aspecto que vemos claramente en el caso de 31 “Doch stammt die Charakteristik nicht aus dieser Erklärung des Beinamens enthielt, sondern aus dem Marcellusexkurs.” (Jacoby 1963: 190). 32 Esta ambigüedad seguramente llevó a Malitz a considerar que el fragmento podría tener una de las dos ubicaciones (Malitz 1983: 363). 33 Cf. el reciente tratamiento de van Nuffelen, quien distingue un cambio en el uso de los epítetos por parte de los historiadores precisamente de Polibio en adelante, materializado en su uso como nombre de los monarcas orientales y en una mayor preocupación por la explicación de los mismos (van Nuffelen 2009: 95-107). 34 Cf. para todo ello el estudio de Schulze (1991: 506-507). Para una indagación de las complejidades derivadas de la importancia dada por Posidonio al cognomen y las dificultades de la posterior reflexión de Plutarco, puede verse el comentario del editor inglés (Kidd 1988: 907-908). A este respecto, resulta esclarecedor el capítulo de Balsdon sobre este tema (Baldson 1979: 148-149). 130 HABIS 45 (2014) 115-135 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ HORRILLO Virtus como en el aliento heleno que se respira en la representación de los Spolia opima,57 una visión que no triunfará en la historiografía romana.58 Con todo ello, y si hemos de optar por una interpretación, creemos que Posidonio habría actuado quizá con cierta simpatía por la figura de Marcelo, pero que la visión que nos ofrece no bebía de las fuentes que la familia de los Marcelos pudieran proporcionarle. En todo caso, y si en algún contexto pudiera tener rendimiento esa visión “helenizada” de Marcelo, hemos de pensar en Rodas, en el ámbito del que provenía el epigrama y el propio Posidonio. De esta manera, el historiador habría actuado con cierta independencia a la hora de generar su interpretación de la figura del héroe venido a menos en Roma, y habría recuperado la que seguramente sería la versión positiva en tono helenizado que de la vida de Marcelo se tendría en ámbitos orientales, dándole una pátina de unidad bajo los postulados propios del universo posidoniano: ese tono homérico se ajustaría bien con el empleado en el análisis del pasado de tintes míticos que vemos aplicado a otras culturas en las Historias. Se trataría, por tanto, de una visión muy particular, por completo alejada de una supuesta maniobra propagandística debida a los descendientes de Marcelo para restaurar su imagen, precisamente por la poca y limitada efectividad que esta visión tendría para contrarrestar la versión negativa de Marcelo en ámbito romano. A modo de conclusión, la tentativa de reconstrucción de los fragmentos relativos a Marcelo nos permite tomar algunas prevenciones en lo que al manejo de las ruinas posidonianas se refiere. En primer lugar, la imagen que presentara Momigliano de un Posidonio que no se sentía ajeno a nada romano ha de ser perfilada para entenderla de un modo que no haga de Posidonio un perfecto romano en todos los sentidos (Momigliano 1984: 232). Uno de los silencios respecto a las Historias de Posidonio que, por extraño, ha pasado desapercibido a la crítica es el de Cicerón: el Arpinate no menciona en ocasión alguna a Posidonio en su faceta de historiador,59 salvo en un caso muy conocido pero no por ello menos interesante, el relativo al commentarius sobre su consulado. Sabemos que Cicerón redactó unas notas en griego que hizo llegar a Posidonio para que les diera naturaleza literaria –cosa que el de Apamea rechazó–, y también tenemos 57 Como recuerda Picard “… le rite le plus vénérable n’était pas moins hellénisé dans la forme: la monnaie du milieu du 1er siècle av. J.–C. qui représente Marcellus consacrant ses spolia, et qui dérive sans doute d’une peinture plus ancienne, montre l’imperator chargé d’un petit trophée de forme tout à fait classique.” (Picard 1957: 139). 58 Así, de las dos posibles opciones que planteaba Earl respecto a la ubicación de Posidonio en Roma, o que se adaptara a la Urbs o que llevara una existencia desarrollada en círculos muy reducidos, a nuestro entender, y refiriéndonos a la creación historiográfica, apostamos por el segundo modelo (Earl 1967: 40-41). 59 Baste remitir a los índices de Kidd para todos los pasajes en que Cicerón habla de Posidonio, unos veintiuno, pocos si atendemos a la importancia del filósofo para tratados como el de De divinatione o De officiis (Kidd 1972: 258-259). HABIS 45 (2014) 115-135 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 131 EL EXCURSO SOBRE MARCELO EN LAS HISTORIAS DE POSIDONIO: CRÍTICA... la seguridad de que existía un escrito equivalente en latín.60 Con ello, más allá de intentar adentrarnos en un debate estéril sobre los motivos que llevaron al rechazo del encargo por parte de Posidonio, lo que podemos es verificar el funcionamiento a dos niveles muy distintos todavía de la historiografía griega y latina. El pulso marcadamente retórico del ὑπόμνημα señalado por el propio Cicerón61 nos lleva a un tono historiográfico semejante al visto en la obra de Posidonio, y obliga a pensar que, para el público griego, las expectativas historiográficas se movían todavía en un nivel de tono helenístico. Todo parece apuntar a que el objetivo de Cicerón era difundir sus hazañas en el mundo griego bajo los moldes que ese público requería, y que no encajaban con los que poco a poco iban tomando forma en Roma. Con todo ello, hemos de tener presente que la comprensión de la realidad que Roma ponía ante los ojos de Posidonio se mueve todavía dentro de los parámetros tradicionales de la literatura griega, sumando las impresiones de ese contacto con Roma a los viejos moldes de interpretación de la historiografía griega. Posidonio es un historiador griego que contempla Roma desde la perspectiva de un griego: todavía estamos mucho más cerca en todos los aspectos de la historiografía helenística que de la de época augústea, y ese es precisamente el punto de partida que nos permite separar a Posidonio de Plutarco.62 Así, en un excurso sobre los cognomina, Posidonio habría tratado la figura de Marcelo como un personaje que, atendiendo a su carácter temerario, y a su vinculación con los Spolia opima, con Honos y Virtus, haría honor al calificativo de ἀρήιος, de una manera comprensible a un lector griego, dado el sentido homérico que Posidonio le otorgaba. La presencia de perspectivas favorables a los optimates en pasajes de Diodoro fue, sin ir más lejos, uno de los indicios claros para atribuir pasajes del siciliano a Posidonio.63 No son pocas las dudas que la crítica ha manifestado a este respecto,64 y creemos que la interpretación que ofrecemos de la figura de Marcelo puede, reconociendo su carácter polémico, al menos advertir al estudioso de 60 Los pasajes son Cic. Att. 1.20.6 y 2.1.1-2. Para los detalles puede verse el reciente estudio de Riggsby (2007: 271-272). Creemos que la postura de Crawford, quien, al analizar este escrito ciceroniano, habla de cierto “desprecio” de los romanos hacia su literatura, ha de ser suavizada (Crawford 1978: 200-201): Crawford no tiene en cuenta que existía una versión latina del escrito sobre el consulado de Cicerón, lo que apunta la existencia de dos públicos, uno griego y uno romano, y no a esa inferioridad de la literatura latina. 61 A este respecto pueden verse los apuntes de Nicolai (1992: 112), y Marincola (1997: 182). 62 Pohlenz y Kidd resaltaban que los aspectos estilísticos también apuntaban a ese universo ( Pohlenz 2005: 427; Kidd 1989: 43-44). Thümmel hablaba de las Historias como de la última obra “peripatética” tanto en contenido como en forma (Thümmel 1984: 561). 63 En este sentido, recuérdese, e. g., el importante estudio de Strasburger sobre Posidonio y el imperialismo romano (Strasburger 1982: 921-945). 64 Contundente es la postura de Raskolnikoff y Botteri, quizá demasiado escéptica y también arriesgada al proponer una fuente latina como sustituta de Posidonio en los correspondientes pasajes diodoreos (Raskolnikoff y Botteri 1979: 135-157). Pelling se pronunciaba de manera más prudente en lo que se refiere a la reconstrucción de Malitz, que abusa de la obra diodorea como punto de apoyo para la reconstrucción de la obra de Posidonio (Pelling 2007: 251). 132 HABIS 45 (2014) 115-135 - © Universidad de sevilla - ISSN 0210-7694 MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ HORRILLO que el manejo de estos fragmentos ha de realizarse sin apriorismos que den lugar a reconstrucciones idealizadas, y que las revisiones de los fragmentos en su vertiente más puramente material han de verse acompañadas de la correspondiente reinterpretación del contenido y el pensamiento que transmiten. BiBliografía Bake 1810: J. Bake, Posidonii Rhodii reliquiae doctrinae. Collegit atque illustravit J. Bake, accedit D. Wyttenbachii annotatio (Leiden 1810). Balsdon 1979: J. P. V. D. Balsdon, Romans and aliens (London 1979). Bauer 1889: A. Bauer, “Poseidonios und Plutarch über die römischen Eigennamen”, Philologus 47 (1889) 242-273. Becchi 2009: F. 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