scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Impresiones de un periodista español: Julio Camba, corresponsal en Alemania

Bellido Navarro, Pilar

Abstract

Cuando el vespertino diario madrileño La Tribuna comenzó a contar con la colaboración desde Alemania de Julio Camba, éste era ya un periodista sobradamente conocido en los medios literarios españoles. Sus corresponsalías desde París y Londres para El Mundo le habían deparado la fama de comentarista sagaz que con un elegante e inteligente sentido del humor convertía la realidad en un juguete en manos de su ingenio.

Full text

IMPRESI NES DE UN p R OC e uando el vespertino diario madrileño La Tribuna comenzó a contar con la colabora ción desde Alemania de Julio Camba, éste era ya un periodista sobradamente conocido en los medios literarios españoles. Sus corresponsalías desde París y Londres para El Mundo le habían deparado la fama de comentarista sagaz que con un elegante e inteligente sentido del humor convertía la realidad en un juguete en manos de su ingenio. co ES PON S to una carta quejándose de los humorismos que dedica a sus paisanos nuestro querido compañero Julio Camba. En este asunto no caben rectificacio nes ni proceden disculpas, y sí sólo lamentar que estos señores no comprendan la fina sátira de nues tro amigo, y que sea tan quisquillosa su seriedad ... Creíamos superiores a los alemanes, pero nos hemos equivocado, y para no quebrarles su espíri tu vidrioso, hemos decidido dar orden a Camba Operando desde ella con gran libertad, elogiaba y censuraba al mismo tiempo el carácter, las costumbres, la cultura de los países y las gentes que visitaba. Su fina ironía poseía la virtud de aminorar la tensión producida PilAR BEllido NAVARRO que se traslade a Londres para continuar en la capital de Inglaterra la serie de crónicas deliciosas que dejó interrumpi das"' A pesar de este anuncio, Camba continuó todavía algu nos meses más en Alemania, dE CiENCiAS dE lA INfORMAciÓN por la crítica a algún aspecto de la realidad y de refrescar el espíritu de sus lectores. Por ello, nuestro articulista había logrado ya alcanzar la categoría de maestro "de una superficie literaria de 150 centíme tros cuadrados poco más o menos"' que elaboraba diariamente para el periódico correspondiente. En mayo de 1912 Julio Camba llegó a Alemania como corresponsal de La Tribuna. Después de su paso por París y Londres, el conocimiento de la cul tura teutona se le ofreció como una experiencia nueva y deseada a la que no fue ajena la profunda admiración que los intelectuales españoles sentían en esta época hacia la filosofía y la ciencia alema nas. El 25 de mayo La Tribuna publicó el primer artí culo escrito desde Berlín, ciudad que visitaba por primera vez. A partir de este momento sus colabo raciones aparecieron diariamente, salvo muy pocas excepciones, hasta el 20 de septiembre del mismo año. En esta fecha y en una nota titulada "El humo rismo de Julio Camba" el vespertino diario anunció que, como consecuencia de algunas protestas por parte de sus lectores alemanes, Camba estaba a punto de abandonar Berlín, poniendo fin a su corres ponsalía en Alemania: "Unos caballeros de naciona lidad alemana, residentes en Madrid, nos han escripues su último artículo firmado en Berlín se publicó el 15 de febrero de 1913. A partir de este momen to y también como corresponsal de La Tribuna se instala en Londres desde donde comenzó a enviar sus colaboraciones. De los 141 artículos escritos durante esta primera estancia en Berlín, 33 fueron seleccionados para for mar la primera parte, titulada "Con los prusianos", de las tres que constituyen su libro sobre Alemania publicado por la editorial Renacimiento en 1916. Desde febrero hasta junio de 1913 Camba perma neció en Londres, sin embargo el 27 de julio está de nuevo en Alemania, en esta ocasión en Munich, ciudad desde la que sigue mandando periódica mente sus crónicas a La Tribuna hasta el 2 de octubre. De esta nueva etapa en su corresponsa lía para el diario madrileño resultaron 36 artículos de los que 17 pasaron a engrosar el libro ya men cionado, dando lugar a la segunda parte que lleva por título "Con los bávaros". Finalmente, y desde Alemania, abandona La Tribuna. Muy pocos días después de ese último 2 de octubre lo encontramos escribiendo para el periódihttp://dx.doi.org/10.12795/mAGAzin.2001.i10.06 - STA ESPANOL: JULIO C MBA, E AL MANIA co madrileño ABC. Este diario lo envía de nuevo a Berlín, pues el 8 de octubre aparece publicado el pri mer artículo con la cabecera ABC en Berlín: "Mi nombre es Camba". Se trata de un artículo presen tación en el que Camba anunc"la que comienza a escribir para ABC y que está en Berlín enviado por este periodico: "Yo también, al entrar en ABC, quie ro presentarme a la manera alemana ... Yo necesito saber que el lector me conoce ya, que es indulgente con mi apa sionamiento, que, acostum brado a mis pequeñas paradojas, no va a tomarlas completa mente en serio1 que va a leerme, en fin, como se lee a un amigo, y que muchas veces, en lugar de enfa darse contra mC va a sonreír afectuosa mente, diciendo: - Pero !qué tonterías se le ocurren a este hombre ... ! ... La idea que yo les dé a uste des de Alemania, desde este Berlín, adon de vengo enviado por el ABC, será casi siempre una idea personal, y por esto necesito ustedes me conozcan antes de entrar en tarea para que no me tomen nunca completamente en serio. Ni comple tamente en serio ni completamente en broma". A continucación ABC le da la bienvenida como colaborador fijo. Desde esta fecha hasta el 30 de julio de 1914 escri be ininterrumpidamente desde Berlín para ABC una serie de 184 artículos de los cuales 34 fueron seleccionados para formar la tercera parte del libro. Ésta corresponde a la que se titula "Otra vez con los prusianos". Sin embargo, hay que acla rar que el tercer bloque no consta de 34 artícu los sino de 37, puesto que 3 de ellos no fue ron enviados desde Berlín sino desde Zurich, después de que Camba saliera de Alemania tras estallar la primera guerra mundial. Efectivamente el 23 de agosto de 1914 aparece en ABC el primer texto fir mado en Zurich 18 días antes y el 27 del mismo mes se publica un artículo que había sido escrito el 8 de agosto con la ca-52 Jutía Camba PIIEOIOS DH Sl:BC'JtiJ>Ol.Ol'f MM!rld, fi'M!t'l·•••••""''''."''-• J,M rt.aa. .... . 10 1Jl./JRIO IN1JEPEN1JIENTE' . J"rtlrlnrllo.., frlrm"ff1'N', ..... . lbttltujrro, Ltlmt'fltrc. .... .. OAMBA EN BERLIM - El doctor FALTZ - '"'" ntr11.11 1"11rl ... tlrl mnntlo !lt"nMt """ •nonM, J-:uropn tic .. no !()!!" trnnttt<l'1· . . SCIIOI'P.NliA\!NI� Ht C"H!Clur l•'allr., eun ipticu ho cilln·' ¡,¡n,Ju rl"!lrtr.ilin JlOr m.Jflio ,lo 1111 1\0110• cio de pcriúdico, tiena la tl.:llltUmhrc 1)0 leer llliH �trticulos, en los ¡¡nc napirn. A '(ll'l'fi"CCÍJIIU·r Htl �iiJlftiJUI. Jo:! 11tr0 dÍn, )'G ilnhlnlm 1lo J,¡:¡ mw11 niC!tn:tnC1C y ·�l tlo'o• .tor l•'nlt� \'ino ú vcru1o llgcrnmtmfc rmfn.lnt.lu: ' -¡Con11nc uslctl 110 cr�ln qnc tvUoi JJO>�Oiroll érumoa o¡¡osf . -Si �t�ilor, -l'1�ro, iYa n,, 10 cree u.ilctl f -lk�tlc lnc�o, aclnnlmcntc 110 Mn nüc•b" t'} oi!O "mal lcc.lJú" th ln. trndi chin, p�ro tJtlnvfa ticnl•n ulltNlcx mn clws cosut1 .le o"ao. TicnP.n uHtcdc:t In p.:� lilltlrz, In lcnlitud, la grn\•ctlntl, la íuc'r� .ta r mm ¡;rnn 11.ficicin á In dt�nxn. -]•;¡¡ pmliltlc. En cambio, CliO!t ft·nnce ZI':t sun íq;ilctt, ligeros y c::�pirilunbs. N,, c¡unprcntlr.n ln nní �iCR. t-riUIH•rulc!utill i1i an filu:>ofin, ��;! expliCJ !111C'1 \'ÍIIÍ<'ndo \16 il.."J·audn, le purezcntnOM f1 UJ!;tt<cl osoH, -L,1.-• fninecs<'s Ilion unos monuif, t¡IIC• ;-iclu clMlor, cnmo lm di('ho mny hien ::v¡url Ollr> !011 tmhi<�'111C 111e llnmnhn 8rho� Qlcn1miil�r. "lJns otrns pnrtc11 ;lJl rmúulo tic•Jil•n lo11 mc,nclll y Eurnpn tit"!nc lo!! !fron('I'I<M". m .)!10 �tlanuin y In tl'tii<'Til. C'nhl"rt.Q tJel WIIJiur lnX"Ié·ll �t.1f'n"od", rarftiU]o clo mlntrnl, ()tH" rn�I\JI(o tn h" I'O(A� 11<'1 fo'11rn dt� (�nln, ' t'.AWIA dro In nlebla.-Al tundo 111' 1'0 t'l yapor Hlko•t't\co., que ncudlf> con •n .aru:,ltlo-(Fot. Elt'utrta:ta) in¡.rk-1n mirnn Al mono Cr11ncé• con cier to •b!!prcd<J, eon11iderún.ioi<J un payuo d••l reino animal, pt'ro de r:uando on oetuuido, tln ticnln mlu remedln qne reir se c·ou él, Vertla.'l�rAm('nte c.sos franct� fhM {Ít'IIC\1 11Cff'Jlt'Íl". ¡Jiay CJUC Tar con _t¡ué f¡•Jidc]n¡J :rt' 11ub:m á lo:. 6rh<llea en el hnnfevartl d.! Jo11 ftaJÍI\MII y c6mo sal tan d� .rnmn •!11 rnmal Snn un poe,) Pllr>renll, y li vor.cJ, 110 pr.,paun tlelanU riel ptlblko: Entonces, el gacaJo bovi.. no tltl Jnglfttérrft. mugl eseftndalir..ado y • ' •• \! • d11.n;;a y no "Jl(lt ningún dcxco J� conon; pi11eeneiñ., p�ro t1t.b pr<.�nto ó miÍ.!i lnrJe, In marorfR \'u el ven á I•arfs, pro\'Ístow de 1mn tobrnnciA. pns11jera, pAra ver nue. vnmcnt.! á ac¡uclloll monoa t.an diverti· do1 y á aquellas fraueeau t11n m.>nu. Sf, 1'maine Jlerr'\ lot frnnoue, K�h nnos mono11. 1 Qu' llgert'�:n, c¡u6 graoeia, qu6 agilidad las �el ·ll'pfritu francés 1 1 Qa6 eotaJ tan dlttlntaa, toda• ésta"' da la pe-· ..adez 7 de la profondlclad .alemanas. añ oomo de la rigldea T de 1á. •lmplioida,i'' : •..• 1 "� 1 ,. 1,' "' •..• f '!' \ 1 !rnnct·�cs! 1 Cúm'o lo imitan, cómo lo re· pro.iutlm todo! tTKh.'dl'11 -han aido ('ltJll!.� cu¡¡: do in\·:mtflr lit 1./Jh•orn. y lnlmprenta, pero no pnedcn urltrde!l imltnr nncln. Lvs lrnneu3slo hnltnn todo: hnMtn In gr'A\'c� dnd ahmnnn • .A \'eel'li M c11:htn nnnx gn f/\3 ¡· 10 ponen A e!lcrlblr <lo rllasoria, lo mismo que lo!\ 0�(111, �· pro\lnr:-n nn cre-c tq muy tlh•ertlüo. Y tnmbién ·hny 011o3 11lenum�a <¡tte (¡Uit•rcn tcn<>r 11rHprit" y s�r Jlger<�s ·'' dnr ttnltM y Kltblne á lOs árbolcs del 11t1nter ·den TJuiden" 1 hac-er riwn�rrllll y UQ tmf.'dun. t!Kt�.<�lf!!j; "Jnn ln11 os.Js do I�nropa, flllt'lrltlo dortor. -¡Y nstcclcsf-me J.ll"Cgnotú el tlo�'<� tor. -�oaott.)J., -sr. U11t:�clcA. 1.u¡¡ l'sJmnolet -!'\oJWt.ros 11011101< to-ro" do Ihl/n, El ('&]lCCtñanl.-l (}11<' le dumo" ni mundo no t'IJ divt>rthlo ni rtll'l�MieQ, pc•ro ti<' nO una grnn OmMhln. So no! tnr.•n. !:"lo no11 cn gníín c!on un trnpo rojo. De tnnto cm� but.lr al aire\� contrn In bnrrera vnmoJ pcrdlNiclo qcomcth-idnd, ú vonl'J nos 1100311 tmn11 hnncl<-rillu tlo fnog.1 y et dolor nox irritn y 11011 {la nuoVtUI fuer '"�•· A todo ·:osto ol t·lulv es axul, el aol brUinut<', htl mujl'rcil ¡ttrm(llll\lt, Ya han 1udltlo lOA t'nhnllo!l, yn. h11n toeado ú hnnderlllM y n-gunrdnmos la (tltima au�rto JULIO CAMB�\. ----�·�------- Carpantier descalificado. -· � .. una <!o �> .rea � fle!'dA«-161'1 T Admlnldnd6at �JI CAn-na de MAa Jon'mJm.o, !W., . Número 5 céntimos. Gt�rpnntil't, enmpt'Ón Crnncé-11, y Klo.us. ruiwricano, Cuundo todo luwta. CHpt.�rnr el lriunio de Cnrpnntier, !1UO llcvnbn gmn venta� jn A tm ndvw'l\ntio, (..,u, lo dirigió va: titll'l ¡:rolprc<� nntirreglo.mcntnrioo, que lt pro<ln�rou nlg(m dnño. Bl ('mpl"eS9.rio de Carpnntler naltó el t-�thlnclo y no quiBO que eontiaunsa la hwlw; pero Cnrpnnt�r lo am>j6 do ntu ñ golpe! en medio de un grnn  eflndalo. J...ou pn.rtitlnrloa do uno y ct.'.ro oam• pcón inwtdicron el. t.nblnd"o <tondo 1& Jucbf\ fil'nO lugnr, y B! ))OCO tiempo bo XCRhfln con gran fl;rd"or unOs con ott"05. Bl t'u4.!itro d�Riifleó IÍ CnrpRntier 1 pro!.'llt!IIIÍ cnm.pl'Ón IÍ. Klmm; cst'l I'C«"U· dM"Í1.Í I/\ lm·hn. entro los �pccWlorCS¡ hn�tt.n c¡no In. PolicíR dMnlojó el toee.l JJ('t'l !rRn� están dellespemdoo. put'A ni por un lllolll{'_nto <lntlnron qua la vlcl.orin. tert4 do Carpnnticr.;-Hn· llot. Cáliz envenenado. - ROMA (10 mal\ana) del :!S. lloy .ha 1ld.o Ui!!llDAdo on ta Ca.todral do Balemo, el eanOalso CardeUI, en ol,.. etutauanelu vudad&ramen� horrtblee. Cundo d.ela mil& 1 lPIIIlll bab'- em. pecado el contenido del cAUt, " d:ciPbo mó e-n tierra. en mf"<llo de borrlbl61 tolt" 1'111110D.MI, Loa netu aeudluon ea ca 1000""' •len4o todo tnaut, puM murió A 101 POOOf mo=ntrtos. Aulbado el eoctenldo del n.to ucradc ,. eomprob6 4,.. el \'tao tora uu. · cu. Uda4 uotme d:• aubtimado. Bt ertmlltd " otro CMttsvtao coa Q1irea CAMt'llll t111'0 un .. dt�rurl6n .nhr� M11ft. becera Desde Suiza, titulado "Buscando el correo" y dividido en tres cuerpos en los que Camba informa en primer lugar sobre el motivo de su salida de Alemania: "Tal estaban las cosas en Alemania, que para ponerme en comunicación con los lectores de ABC sólo me quedaba un recurso: ganar la frontera Suiza, y enviar mis artículos desde aquí. Hoy, por fin, he conseguido llegar a Zurich." En segundo lugar, y en el segundo cuerpo del texto titulado "2 de agos to. La movilización", relata su paso por Munich antes de llegar a Suiza: "Y en medio de tantos preparativos bélicos, a mi me complace reconer a mi Munich, el Munich en mangas de camisa, que yo echaba de menos en otra crónica" (p. 5). Y por último, informa de que el 6 de agosto toma un tren hacia Zurich, ini ciando un viaje, cuyas peripecias cuenta en la terce ra parte titulada "6 de agosto. El éxodo". A partir del 23 de agosto de 1914 y hasta el 19 de marzo de 1915 permanece en Suiza, sobre todo en Zurich, aunque 6 artículos están firmados en Ginebra y 1 en Basilea. Desde Suiza envía 103 artí culos a ABC, de los cuales sólo 3 fueron seleccio nados para engrosar la tercera parte del libro. Son los titulados "La fuerza alemana", "El pueblo alemán" y "el pigmeo gigantesco". El 16 de marzo de 1915, ABCanuncia en su página 6 y con el titular "La guerra y ABC. Nuestros corres ponsales" que durante la primavera redistribuirá a sus enviados especiales y que Julio Camba desde Zurich se trasladará a Londres. Finalmente el 30 de marzo de 1915, Camba ya está en Londres y publica su primer artículo: "ABC en Londres. El pasaporte". Hasta aquí las peripecias reales de la corresponsa lía de Camba en Alemania que se prolongó, como hemos podido observar, salvo la corta estancia de cuatro meses en Inglaterra, desde el 25 de mayo de 1912 hasta el 30 de marzo de 1915. Los 464 artícu los escritos para La Tribuna, primero y ABC, des pués, permanecieron olvidados en las páginas de ambos periódicos hasta que Gregario Martínez Sierra, director literario de la editorial Renacimiento, se propuso recuperarlos seleccionándolos y recopi lándolos en el libro titulado Alemania. Impresiones de un español. El propio Camba recuerda el proce so de edición en el prólogo al tomo 1 de sus Obras Completas': "Un día del año 16, cuando yo estaba más tranquilo en Nueva York esperando recibir de la editorial "Renacimiento" mis artículos sobre Alemania, para corregirlos, ordenarlos y hacer con ellos un libro, lo que recibí fue el libro ya impreso, sin corrección ni ordenación alguna, y con una portada de Marco que parecía una etiqueta de cerveza "El Águila". Había sido Gregario Martínez Sierra, el director literario de "Renacimiento", quien me había invitado a coleccionar en libros, no sólo mis artícu los de Alemania, sino también los de Francia, Inglaterra, etc., pero como yo no había tenido nunca intención de coleccionarlos, no conservaba ninguno en mi poder. Entonces Martínez Sierra se ofreció a mandar a la Biblioteca Nacional un empleado que los copiase de los periódicos en donde habían apa recido, y, al cabo de un mes o dos, cuando estuvie ron hechas las copias, el primero que se las echó a la cara en la editorial, no sabiendo que debían enviárseme a mí, las envió directamente a la impren ta. Esta es la historia de mi libro Alemania, y ésta es también la de Londres y la de Playas, ciudades y montañas, todos los cuales salieron a la calle el mismo año y en indénticas condiciones11• Es verdad, como dice Camba, que en el libro no existe criterio aparente de ordenación en ninguna de sus tres partes, parece, al contrario, que ha exis tido un deseo de alterar la sucesión cronológica en la que fueron apareciendo las crónicas, sin que, por otra parte, hayamos sido capaces de detectar otro motivo para este evidente desorden que el de la pura virtualidad y casualidad. Sin embargo, sí pode mos percibir una mano correctora a lo largo del libro que con un criterio explícito ha ido suprimiendo prácticamente todas las referencias de actualidad, eliminando, por tanto, de los textos aquello que los hace periodísticos, es decir, haciendo desaparecer de ellos las marcas formales y de contenido impuestas por las condiciones propias de la comu nicación periodística: adverbios de tiempo, verbos de actualidad, alusiones a sus lectores, al periódico para el que escribe, etc, etc. Idéntico criterio presi de la selección de los textos que forman el libro. Como bien podrá comprenderse en los cuatro cen tenares largos de artículos que escribió desde Alemania, Camba trata los temas más diversos: información de actualidad, política, economía, sociología, cultura, crítica teatral, de libros ... Pues bien, de todos ellos sólo fueron seleccionados los ll L! •) 1: '· \1 !l.\ ALElVlANl A .. Jl\lPRESlO�ES DE L':'\ ESPANOL RENACIMIENTO AN MAru:os, 42 MADRID . ) que claramen te permitían componer un tomo sobre la forma de ser y la cultura del pueblo alemán en contraste con los mis mos aspectos españoles. Es más, en la pri mera edición del libro publi cada como ya hemos dicho por la editorial Renacimiento en 1916, se incluyeron dos artículos de actualidad informativa sobre el poder marítimo ale mán y el perfil de sus jefes y un tercero sobre el futuro Kaiser, Federico Guillermo de Hohenzollern, y la rivalidad con su padre. Los tres textos, repletos de cifras y datos informativos puramente periodísticos, fueron eliminados con rapidez, ya que no aparecen en la segunda edición. Son los titulados "Un Tirpitz sin barbas", "La Liga Naval" y "El Emperador de mañana" Con esta perspectiva, lo que el lector recibe no es una colección de artículos escritos para varios periódicos, sino un libro de viaje coherente y unita rio en el que el autor describe su propia visión de la sociedad alemana. Es el mismo principio que presi de los libros que sobre París, Londres y Nueva York publicó a partir de 1916, todos fruto de sus corres ponsalías para El Mundo, La Tribuna y ABC. Pero no es ésta la única característica que uniforma los "libros de viaje" de Julio Camba. Nuestro viajero llega a los países que visita buscando aquello que los hace especiales y diferentes del resto del mundo y que al mismo tiempo los conforma como nación. Los temas tratados en los artículos que componen sus libros testimonian claramente su concepto de lo nacional; le interesan los caracteres físicos, los hábi tos y costumbres, sobre todo alimenticios y festi vos, la lengua, ante todo la gramática como testi monio de la elaboración de la realidad hecha por un pueblo, el sentido del gusto y de la belleza, el vesti do y las modas, al tiempo que excluye cualquier referencia política: "Yo supongo que en los países civilizados, cualquiera que sea su latitud, debe de haber ciertas cosas, una literatura, una cocina, una moral, etc. y los juzgo a todos según estas cosas estén más o menos desarrolladas en ellos... En Alemania, la cocina es mala; pero es una cocina y responde a un paladar nacional"4 . Todo ello define pues un sentido de lo nacional que para Camba está basado en la suma de caracteres fisiológicos y culturales que crean un vasto todo unitario. Percibe la realidad en su conjunto y no en su multiplicidad, es decir, en lo que en ella hay de homogéneo, obviando voluntariamente lo diverso. Camba busca detectar el "espíritu nacional" de clara herencia romántica. Los rasgos físicos y culturales funcionan como factores definitorios de una forma de ser, a la vez que mantienen entre sí una dialéctica determi nista que predispone a los pueblos para unas activi dades concretas y, al mismo tiempo, los incapacita para el desarrollo de otras. Así, para Camba, por adelantar algunos ejemplos que ilustren nuestras afirmaciones, el alemán es un pueblo dotado fisioló gicamente para el pensamiento y la filosofía y los grados de complejidad alcanzados sólo son com prensibles en y para "cabezas alemanas"; del mismo modo las cualidades de su cocina son producto de su disposición física y su evolución cultural y única mente pueden ser toleradas por los bien formados estómagos alemanes: "Estos alemanes han inunda do al mundo de cerveza, de filosofía, de salchicha y de música. Todo ello es fuerte y pesado. Para dige rirlo bien hacen falta estómagos alemanes y cabe zas alemanas"5. Para la descripción del "espíritu" del pueblo alemán, Camba no se vale como instrumento teórico del esquema triádico de Hippolyte Taine de gran influencia en Unamuno: paisaje, carácter y cultura, donde el primero, el medio geógrafico, actúa como determinante de los otros dos. Para el autor gallego, el paisaje no es un elemento referencial útil, puesto que nunca lo menciona. Sólo encontramos a veces algunas alusiones a rasgos de la arquitectura civil y urbana, donde de nuevo ve una muestra de la evo lución cultural de esta nación y sobre todo, lo que es más interesante, el reflejo de una peculiar concep ción del espacio derivada de sus propias dimensio nes corporales; según Camba, las proporciones de las ciudades, casas, calles y parques alemanes man tiene una relación directa con el tamaño considera blemente grande, alto y ancho del ciudadano ale mán : "Los berlineses son un poco como los edifi cios de Berlín: grandes, pesados, limpios y de buen aspecto, pero demasiado nuevos ... en la población de Berlín se echa de menos lo mismo que se echa de menos en la ciudad, la fisonomía: Berlín no tiene fisonomía, igual que los berlineses"'. Pero lo que hemos venido comentado hasta aquí no explica, desde luego, la rica complejidad del libro escrito por Camba. No podemos olvidar que esta mos ante un autor que es mucho más que un simple periodista que transmite desde una concepción más o menos intelectualizada su percepción del mundo. Se trata sobre todo de un literato y de un escritor, cuya imagen de la realidad es inseparable de la téc nica y el estilo literario con que la comunica. El efec to pragmático de estos artículos se basa no tanto en lo que se dice, repetido como tópico desde las primeras descripciones que conocemos sobre los alemanes, como la forma en que el escritor manipu la un material ya conocido para ofrecer nuevas lec turas del mismo. La falta de originalidad de los contenidos que nos ofrece Camba es evidente a la luz de una simple lec tura. La critica a las costumbres germanas se viene repitiendo en los mismos términos que utiliza nues tro escritor desde Tácito que en su Germanía afir maba que los teutones se destacaban por su espíri tu pendenciero, y por ser grandes bebedores; la cer veza y el vino eran su pasión; estas mismas facetas son mencionadas por Camba repetidas veces a lo largo de su libro: "Para beber cerveza", "El país de la cerveZ8111 11EI lago, la cerveza/ los monumentos�� son los títulos de tres de los artículos dedicados exclu sivamente a comentar el tema. El carácter militar de los germanos, otro de los rasgos que para Camba define el espíritu nacional: "Toda la población ale mana es ejército. Unos alemanes van vestidos de militares y otros van vestidos de paisanos; pero todos son militares"', aparece destacado en los retratos sobre los alemanes desde el siglo XVI'. En los albores de la primera guerra mundial y sobre todo en el fragor de la lucha se popularizó la idea de que lo peor de los alemanes era la educación que recibían desde niños, pues sólo se les enseñaba a luchar y obedecer. Lo demás estaba estrictamente prohibido: Streng Verboten". El artículo "Todo está verboten" de Camba se hace precisamente eco de esta idea recogiendo así un sentir tópico, pero de actualidad periodística: "La primera palabra que se aprende en alemán es verboten {prohibido), que se pronuncia ferboten. To do está verboten aquí, y no verboten de cualquier manera, sino polizei/ích ver boten, esto es, prohibido por la policía". Egon Schwarz, en su artículo "Reiselíteratur und ldeologie: Zum Deutschlandbild Julio Camba"'", afir ma que la caracterización del "espíritu alemán" que más influyó en Camba fue la que hízo Madame de Stael en 1810 en su libro De /'AIIemagne , autora a la que el gallego cita en varías ocasiones. Según Schwarz, la visión de Camba está mediatizada prin cipalmente por la lectura de la escritora francesa, ya que comparte con ella su interés por las mismas constumbres alemanas, lo que no puede explicar se como una sencilla coincidencia, pero sobre todo los une el punto de vista que ambos adoptan. Madame de Stael, que viajó por Alemania en dos ocasiones, decidió dar a conocer este pueblo bas tante alejado y desconocido al resto de la Europa cercana, es decir, a los franceses e ingleses. Desde su insalvable yo parisino se enfrentó a un país, donde ní siquiera los hombres más cultos parecían civilizados. En la técnica de contrastar continuamente los dos mundos, el francés y el ale mán, y en el deseo de explicar a los alemanes desde su visión francesa está la clave del gran éxito alcanzado por este libro". Pues bíen, desde la misma perspectiva de escritor extranjero enfrentado a una realidad distinta de él mismo, Camba lleva a cabo su propia caracteriza ción, realizada también desde el contraste. Pero hay, a mi parecer, una diferencia fundamental entre la francesa y el español. La primera ama y admira su país y el escritor español, en cambio, no está muy seguro de qué parte están sus adhesiones. A Camba, como a Madame de Stael, los alemanes le parecen poco civilizados, pero, en este caso, los españoles no les aventajan en nada, por lo que el punto de referencia cualitativamente aceptable debe ser Francia también para el escritor gallego: "He tenido el atrevimiento de decirle a un alemán que lo que yo echo de menos en Alemania es un poco de civilización ... Ustedes saben mucha filoso fía, yo no lo niego, pero carecen ustedes de civiliza ción ... Ustedes tienen el poderío, pero la civilización está hacia el Sur. Esos franceses, por ejemplo, son mucho más civilizados que ustedes. Poseen el arte de vivir bien. Su música, su filosofía todo es ligero. Valen mucho más la música de ustedes, pero no son tan agradables ni tan civilizadas"". Desde su "yo español" disecciona el "tú alemán" con el desapa sionamiento del que no tiene nada propio ni superior que oponer. Este hecho va a determinar una parti cularidad fundamental en este libro: la visión distanciada y, con frecuencia, fría y frívola del que no puede envanecerse y prefiere provocar la sonrisa: "Un día el director de un periodico donde yo traba jaba, me metió algunos billetes en el bolsillo y me mandó a París. Mis artículos de entonces, como los que más tarde escribí desde otras capitales, tenían la pretensión de estudiar experimentalmente el carácter nacional; pero el único sujeto de experi mentación era yo mismo ... Mientras he estado en el extranjero, yo he tenido un punto de referencia para juzgar los hombres y las cosas: España. Pero esto era únicamente porque yo soy español y no porque España me parezca la medida ideal de todos los valores"13• Como decíamos al principio de nuestro estudio, Camba critica y elogia al mismo tiempo la realidad que observa sin comprometerse con ninguno de sus argumentos. Sólo desea reforzar sentidos que sabe compartidos por sus lectores, porque forman parte del acervo de tópicos comunes que alimenta la idea que un pueblo tiene de sus vecinos. No obstante, esta característica manifiesta las carencias que en los artículos de Camba hay de un auténtico ejercicio deliberativo, transparentándose aun más en el hecho de que los ejercicios probatorios que desa rrolla se reducen a recursos inventivos. No pretende el autor una modificación de 4na determinada per cepción de la realidad, sino tan sólo promocionar un nuevo modo, más perspicaz, de percibirla. Y éste es la manera que le facilita la sátira de costumbres, el humor y la ironía: formas del lenguaje literario muy acordes con su actitud desapasionada. Según Socorro Girón, dos características predomi nan en el estilo de Camba: la brevedad y el humo rismo irónico14• Efectivamente, �odas los artículos son muy breves, no más de dos o tres cuartillas que lo certifican como un precursor de la consideración de que el periodismo es sobriedad en una época en la que todo era grandilocuencia. Miguel Delibes, en un artículo escrito con motivo de la muerte de Julio Camba en 1962, elogia también su concisión a la hora de redactar sus artículos: "porque las faculta des de un escritor de periódicos deben medirse antes que por su retórica y por lo que dice, por el número de palabras que utiliza para decirlo. Y Julio Camba fue un hombre que no necesitó jamás dema siadas palabras par exponer una idea o contarnos una historia divertida. Y no otra cosa, creo yo, debe encerrar un artículo de periódico1115• Pero lo más interesante del estilo de Camba es la segunda característica que señala Socorro Girón. En el breve espacio de unas pocas cuartillas, el autor comenta a sus lectores algún aspecto de la sociedad que está observando, lo peculiar es que utiliza para ello argumentos no lógicos. En realidad, lo que hace es manipular, cambiar las categorías de lo racional de manera poco habitual y poco reco mendada por la lógica. De aquí resultan situaciones grotescas y absurdas que provocan la risa. Es el humor de Camba. Bromea con todo: la sociedad en su conjunto es la que está en su punto de mira, pero, en cambio, jamás ataca a nadie en particular. No hay personajes individualizados y si en algún arti culo aparece un interlocutor, éste viene designado con referencias genéricas como "un amigo alemán", 11Un alemád1, 11Un científico alemán1\ etc. La sátira de Camba va dirigida contra cualquier aspecto, no importa lo insignificante que pueda parecer, no exis te nada que merezca una consideración lo suficien temente positiva como para no hacerla objeto del dardo certero de su sentido del humor. Y aquí es, y no en los contenidos, donde reside la originalidad de nuestro escritor. El humor de sus artículos se basa, en primer lugar, en una fina sensibilidad para captar lo absurdo de cualquier situación y, en segundo lugar, en la mane ra sencilla y fácil de la exposición en la que se van encadenando con un cuidado tono de seriedad argumentos que surgen sin orden y al azar. La apa riencia de profundidad de pensamiento contrasta con la vacuidad también aparente de lo que se dice. La paradoja creada en la sinrazón provoca la sonri sa y es la base de la ironía de Camba. Así, por ejem plo, en el articulo titulado "El Abgeschnittener Schnurrbart" el autor comenta a sus lectores una orden del comandante general del Gardedukorps por la que se prohibe el uso del pequeño bigote a los soldados. Camba reflexiona acerca de las razo nes de esta decisión y el resultado es el siguiente: "Más de una vez he tenido ocasión de ocupar me del moderno bigote alemán: este bigote recortado por los extremos y del que sólo que dan unos cuantos pelos bajo la nariz. El comandante general del Gardedukorps acaba de prohibirles a sus soldados y suboficiales el uso de semejante bigote... A la verdad, el abgeschnittener Schnurrbart no era un bigote muy a propósito para guerreros. En caso de guerra no se podría confiar mucho en él para aterrar al adversario. Inspiraba más confianza que pavor, más simpatías que miedo. En la cara enérgica del soldado alemán, cuando este sol- JULIO CAMBA ALEMANIA IMPRCSIONES DE UN ESPAfiJOL TERCERA CtlfCIÓ); dado se cuadraba a la voz de mando, mirando ferozmente a una imaginario enemigo, el abgeschnittener Schnurrbart constituía una nota de amenidad, donde uno gustaba de reposar sus miradas ... Entre las muchachas ha tenido éxitos formidables Había algunas que le llamaban Zahnbürste, o cepillo de dientes; pero la mayoría lo encontraban fino, distingui do y se prendaban de él. Sin la arrogancia del bigote a la borgoñona, sin el cosmético del bigote a lo Káiser, sin afectación y sin guias, muy pequeño y muy modesto, el abgeschnitte- ner Schnurrbart ha hecho verdaderos estragos en los corazones femeninos, contribuyendo así ha cordializar las relaciones entre el poder mili tar y el poder civil alemanes con más eficacia que la mayoría de los discursos que se pro nuncian al respecto". La argumentación desde el punto de vista de la lógi ca es absurda, sin embargo está desarrollada con un tesón y una minuciosidad que le imprimen al razo namiento apariencia de veracidad. Y, al mismo tiem po, el recurso humorístico le permite reducir tam bién al absurdo la orden del mando militar corres pondiente, que es de lo que verdaderamente se burla. La broma creada mediante la técnica de resal tar lo grotesco de las situaciones constituye la base de este libro verdaderamente divertido. En el artícu lo titulado "La ciudades españolas", Camba relata una pequeña e insignificante anécdota a sus lecto res: un día enseñando a "una señorita alemana" una colección de postales sobre distintas ciudades europeas e intentando averiguar cuáles de ellas adi vinaba, observa con sorpresa que sólo reconocía las ciudades españolas. Preguntada la joven alema na por el motivo de tal peculiaridad, ésta contesta que las identificaba, porque siempre aparecían hom bres apoyados en un farol. La respuesta da pie a Camba para el desarrollo de nuevo de una argu mentación absurda que, en clave de humor, contie ne toda la carga crítica de su ironía: "Tuve que rendirme a la evidencia. Era verdad. Examine usted, lector, el álbum de postales de su hermana o novia y se convencerá, como yo me he convencido, de que en todo el mundo los españoles son los únicos que se recuestan en los faroles. Ésta es la característica fundamental de la raza. Gracias a ella, una señorita alemana puede distinguir, entre cien postales de todas partes, una sola postal española. Una de las con secuencias que se derivan de este hecho es la siguiente: los españoles no nos incorporaremos por completo a Europa mientras no nos desarri memos de los faroles y echemos a andar. Otra: para regenerar a España hay que echar abajo todos los faroles españoles ... Y !cuidado que es está bien recostado contra un farol!. .. España no está muerta, como dicen algunos. No. Está arri mada a un farol". Camba es maestro en el uso de las técnicas retóri cas relacionadas con el lenguaje oblicuo de la ironía sobre todo la hipérbole, la metáfora, el símil, la para doja, la caricatura, la personificación, la animaliza ción, la cosificación .... En sus manos son intrumen� tos para jugar con la realidad, la deformación que resulta del mecanismo retórico vacía a aquélla de su contenido cotidiano, pero la carga de sentidos nue vos que podríamos calificar de más perspicaces. De esta manera, un sencillo pie alemán se convierte en la metáfora de la forma de ser de todo un pueblo en el artículo "El pie alemán se transforma": "El pie alemán tiene cinco dedos como el pie español; pero cinco dedos alemanes, decorados generalmente con callos y ojos de gallo, que aquí se llaman ojos de gallina. De estos dedos al calcañar, toda la enorme superficie de la planta del pie es plana. La planta del pie alemán no tiene curva ninguna. !Admirables bases de sus tentación! !Instrumentos excelentes para pisar al extranjero! ... Esta gente lenta y reposada, que no quiere dar brincos, que no quiere dar cabriolas, que quiere pisar siempre sobre seguro y fijar en la tierra un pie que va a levantar en seguida, con tanta solidez como si lo fijase para la eternidad; esta gente, !córno se cornplernenta con estos pies anchos, enormes, planos, definitivos!. .. ". Pero no sólo es el pie el que le sirve para represen tar el carácter alemán, las levitas, las barbas, las barrigas, la música, la filosofía son pasadas también por el espejo deformador e irónico de Carnba obte niendo el mismo resultado. La lengua alemana llegó a ser uno de los objetos preferidos de sus burlas. La causa fue la venganza por los sufrimientos que le hizo padecer durante su estudio. En este caso, la exageración, la personificación de una lengua que se revuelve contra los que quieren poseerla y la des cripción caricaturesca son las formas utilizadas para crear el hurnor: "El alemán es algo verdaderamente terrible. No hace aún mucho tiempo, un muchacho español se volvió loco estudiando alemán. Parece que quiso aprenderlo en tres meses. Cada día se encerraba en un cuarto, durante dieciocho horas, con unas gramáticas enormes y unos dic cionarios formidables. Apenas comía y casi no