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Panorama histórico de Sevilla durante el primer tercio del siglo XX : estudio introductorio

Montero Pedrera, Ana María; Calderón España, María Consolación

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1 ee e e  rectas sobre los problemas educativos; segundo, la crudeza y, me atrevería a decir, la actualidad de muchos de ellos. Bastantes de esos textos nos han sorprendido e interesado. Ninguna reseña que hiciéramos habrían dado el tono y matiz con que fueron escritos. Hemos preferido, por tanto, que el lector juzgue con sus propios ojos y "oiga" las voces que hablaron. Una nos consta que nunca podrá satisfacer y comprobar; debemos hacerlo por rigor científico pero tampoco está de más poner a su disposición directa algunos y muchas de estas referencias para que las saboree. ESTUDIO INTRODUCTORIO PANORAMA HISTÓRICO DE SEVILLA DURANTE EL PRIMER TERCIO DEL SIGLO XX 1 I      Sevilla conoció desde los inicios del siglo una intermitente historia de conflictos sociales. En 1901 el cierre de una fábrica de loza llevó a una huelga dirigida por anarquistas acompañada de violencias, represión, y disolución de sociedades obreras. En 1904, 4000 albañiles protagonizaron un paro total y sostenido. En 1905 toda la provincia paró a instancias socialistas, pidiendo el abaratamiento de las subsistencias. En 1911 era una nueva huelga general la que protagonizaron los sevillanos, y en 1914 los campesinos la repetían para enfrentar su mísera condición. En 1916 las tensiones se acumulaban. A los problemas vitales que conocemos, se añadía en toda la provincia la carestía provocada por la especulación en el comercio con los beligerantes mundiales. Sus necesidades de consumo estaban siendo aprovechadas para venderles desde España todos los productos alimenticios y de primera necesidad a altos precios; pero en forma tal que estos productos comenzaron a escasear en Sevilla y en todas las zonas de producción, disparando sus precios, mientras los salarios continuaban en sus niveles de miseria. El momento era crítico. Los precios desorbitados, los acaparadores ocultaban las mercancías y se iniciaban las dificultades en el abastecimiento de la población. La tensión por el problema de la vivienda se tradujo en ataques físicos a los caseros; las precarias comunicaciones privaron a la capital de carbón, paralizando las industrias y suprimiendo la producción de gas para el alumbrado. Sevilla estaba en una crisis preindustrial y de subsistencias: sin energía la ciudad, las industrias paradas, las calles a oscuras, los alimentos escaseando... La crisis de 1917 era el inicio del fin del sistema político de la Restauración. Los partidos conservador y liberal se descomponían al ritmo de la disolución del caciquismo. Los sevillanos Cañal, Ibarra, marqués de Torrenueva por los conservadores o Pedro Rodríguez de la Borbolla por el liberal, vieron manifestaciones en su contra. El sistema caciquil caía envuelto en desprestigio, producto de su incapacidad para solucionar los problemas del país1. 1TUSELL, J. (1976): Oligarquía y caciquismo en Andalucía (1890-1923). Barcelona: Planeta. 1 E  e   e  e! " ! e e# e"      $ ciudades. Era el inicio del “trienio bolchevique” o “trienio bolchevista”. En mayo de ese año se constituyó en Sevilla la Federación Obrera Regional Andaluza, anarcosindicalista, que llegó a alcanzar en 1919 hasta 36.948 afiliados en toda la provincia, de los cuales la mitad pertenecían a la capital. La UGT en el mismo año tenía 15.000 sindicatos y 461 inscritos en el PSOE2. Por tanto ni el predominio sindical lo ostentaban los jornaleros agrícolas (lo que será más palpable en la II República) ni el predominio anarquista sobre los socialistas era tan rotundo como el tópico historiográfico continúa manteniendo. La crisis de la postguerra son sus secuelas de abandono de industrias no competitivas y de tierras marginales explotadas en el “boom” de los años bélicos, se unió a la acumulación se stocks, y al paro subsiguiente, coincidiendo con la crisis política y con las noticias sobre la revolución soviética. El campo andaluz se encendió en cadena de huelgas. En Sevilla la Federación Obrera regional Andaluza, a raíz de su constitución, declaró la huelga general para protestar por el precio de las subsistencias. El número de huelgas solamente en la capital durante 1918-1920 llegó a ser de 121. Una ola de atentados anarquistas sacudió a Sevilla. La sociedad se mostraba polarizada en sus extremos. Los obreros habían comenzado la lucha al mismo tiempo que los campesinos, pero cuando éstos últimos comenzaron a hundirse a finales de 1919, los primeros continuaron paralelamente el movimiento urbano de las restantes capitales españolas y que culminarían en diciembre de 1920. La conciencia de clase se consolidó esos años. “Obreros sevillanos” Guerra a los políticos; pero guerra a los políticos porque son los patronos, decían algunos. Al inicio del trienio las clases patronales se resistieron a reconocer las sociedades obreras, pero cuando el empuje de éstas hizo ineludible su aceptación, aquellas se organizaron inmediatamente en Sociedad Patronal. En 1920 la lucha era frontal: huelgas, detenciones, atentados... El poder de los obreros había llegado aun límite, que se iba a constituir en una constante que frenaría su empuje: el dominio de la CNT en Sevilla le hacía plantear sus ofensivas si no existiera el resto del mundo. Sus desafíos al Estado y sus pretensiones de cambiar la sociedad, no tenían correlato en su actitud ante la cuestión clave del poder. El fracaso del “Trienio bolchevique” evidenció las 2CALERO, A.M. (1976): Movimientos sociales en Andalucía (1820-1936). Madrid: Siglo XXI. 1%  e   -sindicalistas. La miseria, el hambre, la incultura podían justificar muchas cosas. Pero tener razón no bastaba, ni ser revolucionario tampoco. Había que ser capaz de vencer. Ahora los campesinos estaban hundidos. El ejército había ocupado prácticamente el medio rural. Los obreros ciudadanos seguirían el mismo camino. Las detenciones y deportaciones ponían colofón al esfuerzo. La CNT pronto lo pagaría de otra manera; viendo como un grupo de sus militares engrosaba el PCE, arrastrando a varios de sus sindicatos. Los socialistas habían tenido más sentido de la realidad; combatieron a fondo, pero cuando vieron que no podían ganar, se replegaron, salvando así a sus sindicatos3. II. Ocio, Religiosidad y Cultura En medio de tanto conflicto los sevillanos también se divertían. En 1918 se inauguró una nueva plaza de toros en Sevilla: la Monumental, de corta vida. Joselito y Belmonte dividirían a los aficionados de la fiesta nacional. En 1920 resulta mortalmente herido el primero y su entierro fue una impresionante manifestación de duelo en la capital hispalense. Hasta se vistió de luto a la Virgen Macarena. Junto al auge de la fiesta de los toros un nuevo espectáculo de masa estaba extendiendose: el “futbol”. En 1905 se fundo el Sevilla C.F. y en 1914 el Real Betis Balompié, a resultas del Balompié con el Betis. Los aviones comenzaron a resultar algo normal en el cielo de Sevilla. En 1926 volvieron como triunfadores los aviadores Franco y Ruiz de Alda, junto con Durán y Rada. En 1929 partió el Jesús del Gran Poder y llegó el Zeppelin. La Sevilla de las tensiones y el lujo de la Exposición, que los sevillanos disfrutaron pese a tantos problemas, también sabía distraerse y divertirse. E incluso acogía a un grupo de los mejores poetas de la historia de España, reunidos en el Ateneo en 1927 en homenaje a Góngora: Luis Cernuda, Rafael Alberti, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, García Lorca, etc. Pero tantos problemas ocultos pronto volverían a la luz pública. Y esto volvió a ocurrir en la II República. 3 MACARRO VERA, J.M.(1993): Sevilla. Tomo III. Sevilla: Ed. Gever, p. 57. 1& III ' () * + evolución EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN4 A,  C  P   T   C ee  A - ! C ee o en % 1900 1910 1920 1930 148.315 158.287 205.529 228.729 406.941 438.744 498.218 576.523 535.256 597.031 703.747 805.252 4.//0 106.716 2 . 0 20 /7 0 3 17,9 % 14,4 % En el primer tercio del siglo se produce un notable ascenso de la población sevillana, sobre todo en la década de los años diez al veinte. Ahora bien, el crecimiento vegetativo es negativo en las dos primeras décadas del siglo, en forma tal, que si los sevillanos hubieran estado hipotéticamente aislados para recibir habitantes, desde 1900 a 1920 habrían disminuido, como lo muestran los datos que siguen: CRECIMIENTO VEGETATIVO A,   Capital Provincia  22 - 2 4  2 0 - 2  2 - 4  0 -   5 2 - 54 6 593 6 410 6 404 6 995 196 8.98 8.8 40 4. 0  5. 0/9 0.  4Idem. : C e  -e  e   e e e    e e ; <  7 destacando los años 1915-1919, muy posiblemente regresivos, como también indica la contención provincial, por los efectos de la gripe, que cortó momentáneamente el descenso de la mortalidad que España disfrutaba desde los inicios de la centuria. También se constata que el crecimiento vegetativo de la provincia no explica en forma alguna el aumento global de la población y mucho menos de la capital, aún suponiendo que el ligero ascenso que se produjo en aquella viniese integro a la segunda. Podemos concluir que lo que existe es una fuerte corriente inmigratoria. Parece que la precaria situación de los trabajadores del campo obligó a muchas personas a buscar amparo en las ciudades buscando trabajo en la industria. Los factores responsables de este desarrollo están repartidos entre un tímido aunque positivo desenvolvimiento vegetativo entre 1900 y 1923 (resultado no tanto del crecimiento de la tasa de natalidad, como de la regresión de la mortalidad infantil) y una inmigración, sobre todo entre 1911-1920. El proceso de remozamiento urbano, junto a un entorno rural empobrecido, obrarían como causas de este fenómeno y se superpondrían a otras corrientes inmigratorias (desde el Norte) ya iniciadas en el siglo XIX. A causa de la Primera Guerra Mundial hay una fuerte oleada de inmigración desde el campo hacia las ciudades, pongamos el ejemplo de Barcelona, Bilbao, Valencia o San Sebastián. Pero esta tendencia se quiebra en Sevilla en los años treinta: en momentos de crisis económica, las zonas débilmente industrializadas devuelven población al campo. Todo esto explica parcialmente que en la II República el paro pasase a ser secundario en la capital, mientras aumentaba en los pueblos. Podríamos hacernos otra pregunta ¿Por qué existe tan escaso crecimiento en Sevilla? La tasa de mortalidad en 1900 era de 40 por mil, en 1918 del 29 y en 1928 del 23. Esto significa que en 1915 Sevilla tenía la tasa de mortalidad más alta de España, e incluso de Europa. La insalubridad de la ciudad era determinante, dado el deficiente abastecimiento de agua, mala pavimentación y el precario alcantarillado. Y en una ciudad con iluminación fundamentalmente a gas iniciando los años 20 y con un problema constante de vivienda, tanto por su escasez como por la pésima calidad de muchas edificadas. Podemos sumarle la mala asistencia sanitaria, hasta 1912 no existió Laboratorio Municipal; hasta 1921 no surgen los primeros servicios de la Cruz Roja y hasta 1922 el Instituto Provincial de Higiene. Y como no la incultura de la población. 1 En 1900 los analfabetos mayores de 10 años eran el 40%, el 39% en 1910 y sobre el 30% entre 1920 y 19305 (Según la tesis inédita de Pérez González) mientras que el total provincial llegaba en 1920 al 57%. Con la Dictadura los niños sin escolarizar ascendían al 60%. El enorme esfuerzo republicano en la construcción de escuelas (pasaron de 76 a 192) solo podía paliar los años de abandono. Esta masa analfabeta se agolpaba en una ciudad sin servicios mínimos. Sevilla era una de las ciudades que no había conocido el fenómeno del ensanche de otras ciudades españolas, la población vivía en el caso tradicional, pese al derribo de las murallas. Ciudad muy atractiva, calles viejas, estrechas, tortuosas; palacios, antiguas casas... Sus barrios eran la Macarena, San Roque, La Calzada, San Bernardo y Triana. El entorno: huertas, viñas y cortijos6. Sin duda una ciudad hermosa pero mortífera. Baste señalar que de 11.744 casas de 1900, 1.118 eran corrales7. La evolución de la construcción de viviendas, según Villar Movellán8, se relacionó más con la situación económica, reflejada en el tráfico del puerto, que con las necesidades de la población. Así entre 1900 y 1905 se construyeron en Sevilla 65 edificios; cifra que se dispara entre 1911-1920 (625 nuevas construcciones) tanto por los beneficios de la guerra como por la compañía que le dio auge al estilo sevillano; para llegar a ser 923 en 1923-30, por el calor de la Exposición; y bajar radicalmente a 16 en 1930-35. Con todo durante la república, además de permanencia de los corrales y de la escasa habitabilidad de muchas casas, se hacinaban 20.000 personas en barriadas carentes de servicios. 5PÉREZ GONZÁLEZ, E. (1980): Política educativa en Sevilla (1923-1930). Sevilla: Tesis Doctoral inédita. 6GONZÁLEZ DORADO, A. (1975): Sevilla, centralidad regional y organización interna de su espacio urbano. Sevilla: Servicio de Estudios del Banco Urquijo. 7SALAS, N. (1976): Sevilla. Crónica del siglo XX. Sevilla: Universidad. 8VILLAR MOVELLÁN, A. (1979): Arquitectura del Regionalismo en Sevilla (1900-1935). Sevilla: Diputación.  L   e"  e e! =   !>  !  e  <7 cerámica trianera, fabricación de abonos y otras contadas industrias de menor importancia, independientemente de aquellas de abolengo agrícola, como el aderezo de aceitunas y la fabricación y el refinado de aceites. A ello habría que añadir en el primer tercio del siglo XX un reducido número de fábricas de mayor importancia, como la Cruz del Campo, la de cementos Portland, la Cartuja y las fábricas militares, entre otras, a las que se suma un poco conocido sector metalúrgico, impulsado por las obras de la Exposición y una mayor presencia de industrias de transformación agrícola, como la Azucarera Bética. De todas formas y supuesto que Sevilla no fue capaz de generar un sistema financiero propio, puede mantenerse, en el nivel actual de nuestros conocimientos. Que los caracteres de la industria sevillana fueron los siguientes: 1.- Estaba encarada en la elaboración de los productos agrícolas 2.- Tendía a satisfacer las necesidades de consumo local. 3.- Era una industria dispersa y de poca capacidad productiva. 4.- Su producción se encaminaba a preparar y exportar los productos agrícolas. De aquí la importancia económica, y de termómetro de actividad, que significaba el río, podemos señalar cuatro periodos, siguiendo a González Dorado9, en la evolución económica sevillana, tomando como medida la actividad comercial que registra el puerto de Sevilla: 1.- Hasta 1917 se registra un auge exportador, tras la recuperación española después de 1898; a ello ayuda la mejora de la ría, el desarrollo de la técnica agrícola, que aumentó la producción, el auge de la explotación minera de la Sierra Norte y la muy favorable coyuntura que para España supuso la Guerra Mundial. 2.-1918-23 es, por el contrario, un primer momento de depresión; el cierre de los mercados de los países que habían participado en la guerra mostró que los españoles y por supuesto los sevillanos, no habían sabido aprovechar el chorro de dinero que les proporcionó el conflicto, para modernizar su sistema productivo. 3.- 1924-1930. El optimismo de los años veinte se acrecentó en Sevilla por el impulso final de la preparación de la Exposición. 9GONZÁLEZ DORADO, A. (1975): Sevilla, centralidad regional...Ob. Cit. ? 4.- 1930-35. La crisis mundial hundió las exportaciones sevillanas, y si en el periodo anterior las obras de la Exposición tiraron de la economía sevillana, su categoría suntuaria y no productiva, se encargó de profundizar la depresión; depresión que llegó a ser angustiosa en 1933-34. Estas etapas del comercio portuario no son extraordinarias, sino que reflejan tanto los periodos claves de la ciudad, como los de toda España. Así el auge que denota la primera es que vivieron los sevillanos y todos los españoles por el beneficio de la guerra; a la depresión de la segunda corresponde en Sevilla el “trienio bolchevique”, y la crisis general del sistema de la Restauración en la nación; el “boom” de la tercera y su brusco final, se denomina en España efímera solución dictatorial; y por último, la cuarta es la crisis que se vivió en la Segunda República. En esta tesitura económica los colectivos sociales sevillanos eran como sigue: Tomando el censo de población para la capital, que proporciona una distribución social y profesional nos encontramos con que de los 205.529 habitantes, la población activa era el 36% (73.381 personas). De estos solamente el 4% eran patronos, frente aun 87% de asalariados. Dentro de estos últimos los obreros industriales son inmensa mayoría (73% de toda la población activa)ante los empleados que solo llega al 7% y a los del servicio doméstico que ocupaban el 4% de activos. En cambio todas las personas que trabajan en la administración constituyen el 3% menos que los dedicados al servicio doméstico. Ante ellos, lo que podríamos denominar profesiones liberales, es decir, arquitectos, enseñantes, ingenieros, médicos... solamente representan el 3% de la población activa y el 1% de toda la población. La extrema debilidad de esta grupo se evidencia más si cabe compararlo con el de la fuerza pública, que con su 4% de activos era más numeroso que él, y con el encuadrado en el concepto de “culto y clero” que era un 2%. La precariedad de las profesiones liberales puede ser un prisma a la hora de enfocar las causas de la fragilidad, de todo tipo de las supuestas élites intelectuales sevillanas. Otra evidencia es la depauperación del sector terciario, que contrasta con el predominio secundario, y el peso determinante de éste último de lo que el censo llama obreros industriales, junto a la atomización y endeblez de la industria sevillana, comprendemos por qué Sevilla era una ciudad polarizada en sus extremos. ?: OQRSU VQ WXYZ [U\ XW ]SVSY^X\SU _ X `VY^\aR RSbV ca d WSRQf gaX XY^Q \hQ _U i SRSWSQ_Q en el Instituto Nacional de Previsión “por ser aneja al cumplimiento de sus fines sociales”. Se publican disposiciones legales de cierto interés, como la R.O. de 13 de octubre de 1925 sobre “Propagandas antipatrióticas y antisociales de algunos profesores” que concernía a la libertad de cátedra y el R.D. de 18 de diciembre de 1925 por el que se creaba la Dirección General de Enseñanza Superior y Secundaria. La segunda etapa, Gobierno Civil, abarca desde diciembre de 1925 hasta el 10 de julio de 1927. Se caracteriza por la formación de un gobierno civil (cuatro ministros militares y seis civiles) por el poder personal de Primo de Rivera, gracias al prestigio alcanzado en la política africana y por el posterior inicio de protestas y descontento. Fueron tiempos propicios para el desarrollo de las obras publicas y la economía, la agricultura, la instrucción publica...La reforma del bachillerato (R.D. 25 de agosto de 1926) de Eduardo Callejo, Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes, la tendencia ministerial de aminorar el poder de decisión -incluso en algunos casos de ejecuciónla Junta para la Ampliación de Estudios (R.O. 20 de enero de 1926, R.D. 21 mayo de 1926, R.O. 31 diciembre 1926- en materia de Instrucción Pública en favor de la recién creada Dirección General de Enseñanza Superior y Secundaria y en definitiva del Ministerio. La tercera etapa de la Dictadura, del 10 de julio de 1925 al 30 de enero de 1930 se conformó con la creación de la Asamblea Nacional consultiva (Decreto 12-septiembre-1927). Al menos de cara al pueblo parecía un intento de mitigar el carácter autoritario de la dictadura; se redactó un proyecto de una nueva Constitución para contentar a republicanos socialistas, militares disidentes, algunos grupos monárquicos...cuya oposición al Gobierno se agravaba día a día. La Asamblea terminó por ser la institucionalización del sistema dictatorial. La educación es una de las parcelas en las que el Gobierno militar puso mayor empeño ya que durante los años acontecidos desde el comienzo del nuevo siglo. Ésta -la educaciónapenas había avanzado a niveles oficiales. Existía una especie de retraso endémico con respecto a otros sectores, en relación con el crecimiento global de la economía, al desarrollo normal del país. Las estadísticas de la situación educativa mandadas realizar por el ultimo gobierno constitucional y correspondientes a 1923-24 ?1 e !e  -e      M !e      M!ej M !e !e  >  !   individuos preocupados por la enseñanza eran insuficientes, que el panorama reflejado en revistas, periódicos y libros era optimista con relación a la situación real, según quedaba demostrado por los resultados de dicha estadística. Esta etapa política -la Dictaduratiene dos aspectos fundamentales: la insuficiente atención que reciben en general los problemas educativos y la tensión constante entre el poder y los estudiantes e intelectuales. Los planes universitarios de Callejo, ministro de Instrucción Pública durante la mayor parte de estos años, caminaron en el sentido de aumentar la autonomía universitaria 31. Era cuestión de primerísima urgencia abordar definitivamente una reforma a fondo del conjunto de la educación. Pero lo más urgente era acometer la construcción masiva del mayor numero posible de escuelas, ya que el déficit calculado era de 25.000. Esta tareas requería un gran esfuerzo económico de la Administración y sobre todo una filosofía de gobierno que colocara en primer plano de preferencia política esta tarea32. La irrupción de los militares en la política nacional a partir del golpe de estado de 1923 significó un cambio de rumbo de la política educativa de la Restauración. La pretensión renovadora del Directorio Militar, que acusaba a la vieja clase política partidista de las múltiples deficiencias de la “España real” utilizó el programa de los regeneracionistas (modernización, progreso de las comunicaciones, obras públicas, dirección jerárquica de las reformas, programa de alfabetización, escuela obligatoria, etc) para justificar su presencia en el poder, suprimir el sistema constitucional y legitimar el monopolio del poder político y administrativo en favor del partido único (Unión Patriótica). Los parámetros sobre los que va girar la escuela bajo la férrea dirección de los nuevos gobernantes se establecieron en tres direcciones: la mejora presupuestaria, con la correspondiente ampliación de infraestructuras escolares, la renovación y el control de todos los ayuntamientos, responsables finales del funcionamiento de la escuela, y la imposición de una ideología conservadora de corte patriótico-religioso que utilizaba la escuela como vía básica de transmisión ideológica33. 31Ibídem, p. 98. 32 ESTEBAN MEDINA, M. (1977):La lucha por la educación en España (1770-1970). Madrid: Editorial Ayuso, p. 97. 33 TERRÓN BAÑUELOS, A. Y MATO DÍAZ, A. (1996): Los patronos de la escuela. ? Sin embargo, a pesar de los grandes recursos financieros con que contaba la Administración, no fue la enseñanza primaria la que recibiría la atención preferente en este periodo sino la enseñanza superior. Coincidiendo con el 25 aniversario del comienzo del reinado de Alfonso XII, se proyecta una obra colosal, siguiendo los pasos de lo que se había hecho en París y en otras ciudades europeas: la Ciudad Universitaria. La Junta encargada de poner en marcha el proyecto queda constituida por Decreto de 17 de mayo de 1927. Además de los fondos públicos destinados a proyecto se crea una lotería especial para allegar recursos extraordinarios. En realidad puede decirse que la pronta caída de Primo de Rivera deja apenas esbozado lo que luego desarrollaría la II República y el Régimen franquista. Durante la Dictadura de Primo de Rivera no se trató por igual a todos los niveles educativos del sistema educativo. Desde que se nombra a Eduardo Callejo como Ministro de Instrucción Publica en 1925 se inicia la preparación de las líneas directrices de la política educativa de su departamento. De forma sintomática se crea la Dirección General de Enseñanza Superior y Secundaria encargada de dicho objetivo. - Crecimiento de escuelas Al principio de la década de los 20, se constata una profundo divorcio entre las nuevas corrientes educativas (entiéndase Escuela Nueva y movimientos de renovación pedagógica) y una realidad escolar sumida en la rutina y el desprestigio. La falta notable de escuelas, con índices de escolarización bajísimos; un analfabetismo galopante; elevadas cotas de absentismo escolar; ausencia de una dignificación del maestro, sumergidas en las garras autoritarias del cacique local; y finalmente una injusta distribución de riqueza, germen de la desproporción cultural notoria entre los diferentes grupos sociales, son algunos de los parámetros más sobresalientes de la época. No obstante, aún sin plantearse una reforma global de la enseñanza, el Estado y sobre todo, el carácter expansionista de la política económica de la Dictadura, provocan un notable aumento de los índices cuantitativos del sistema educativo. El analfabetismo se reduce en un 9% en la década de los años 20, la población escolarizada aumenta cerca de un 2% a pesar de la Historia de la escuela primaria en la Asturias contemporánea. Oviedo: Ed. KRK. ??   e e#" e ; k> l e   ee e me  e e!e  7 duda uno de los mayores logros de la Dictadura, cabe situarlo, alrededor de 4.500; aún cuando no serán todas ocupadas, 6.000 serán las plazas nuevas de maestros legislados por el régimen; la creación de 8 nuevos institutos Nacionales; la aparición de los Institutos locales, son signos de modernización en la enseñanza secundaria; finalmente los niveles de los alumnos de los distintos tramos educativos experimentan un incremento considerable en la época que nos ocupa. Así y todo este crecimiento es sufragado por una coyuntura económica concreta, muy superior a la de épocas anteriores, sin que esto signifique el despegue definitivo del sistema educativo español y tan solo, un ascenso de carácter transitorio; fue sin duda, una más de las ocasiones perdidas de nuestra historia contemporánea. El abandono de las ideas exclusivamente regeneracionistas por parte del régimen, marcan el punto de partida de la construcción de una política atenta al objetivo ideológico de conformar una nueva estructura de Estado; la Educación y la adecuada ordenada ordenación/inspección del aparato educativo, será uno de los medios elegidos. La enseñanza primaria es olvidada desde el punto de vista legislativo y queda exenta de una remodelación a todas luces necesarias. Caben significar tímidos intentos de reforma, como el de García de Leaniz en 1924, otro intento en 1925 y en 1928 en la Asamblea Nacional se habla de la necesidad de remodelar este nivel educativo y se piensa en un nuevo proyecto. Como sabemos ninguno de ellos cristaliza y la escuela continua sumida en el letargo de la ya vieja ley Moyano. Así desde un contesto educativo hecho desde la burguesía y para la burguesía, tanto en contenidos como en ideas, es lógica la falta de preocupación por la enseñanza primaria, base de todo edificio educativo, capaz de limar desproporciones económico-culturales y posibilitar el acceso de todas las clases sociales a la enseñanza superior. Una de las pocas disposiciones de amplio alcance que se producen durante estos siete años, fue la reforma el bachillerato, aunque no contentó a la mayoría ya que consideraba que dicha reforma no significaba un avance, más bien lo contrario. Todo ello junto a la ausencia de un verdadero interés pedagógico aboca a situaciones caótica en la educación como es el caso de las ?@   e e N ; e  e  5. Con respecto a la implantación del texto único para el Bachillerato (R.D. 23-agosto-1926) es recibido con inusitado jubilo por los sectores eclesiásticos y la reglamentación de la segunda enseñanza, dos días mas tarde, centran la labor del ministerio, en un primer momento. La segunda enseñanza muestra una fisonomía ambigua, sin decidirse a considerar el bachillerato como una prolongación de la primaria o una preparación para la universidad, son los vértices fundamentales de una reforma que frustra las esperanzas de secularización y apertura de l estudios medios34. La promoción de los colegios mayores tanto por parte de los patronatos universitarios como de las corporaciones, fundaciones, asociaciones reconocidas por la ley y las personas naturales, la posibilidad de establecer en la universidad instituto de idiomas donde los alumnos pudieran obtener el titulo de bachillerato universitario de lenguas clásicas. En la política educativa el decreto-ley de 19 de mayo de 1928 suponía un intento serio de reforma de la Universidad y una esperanza cierta de autonomía universitaria. Sin embargo implicaba tantas restricciones y condicionamientos desde dentro y desde fuera de la propia Universidad que a la postre todo quedaba en la ambigüedad real y en verdades a medias; el malestar de los estudiante era general; sus reivindicaciones no encontraban respuestas o soluciones adecuadas por parte del gobierno. Los sucesos acaecidos con motivo de la promulgación de la reforma del R.D. de reforma universitaria de 1928, los que reclaman la atención del Ministerio, mientras que la autonomía es entendida por el gobierno como una mera descentralización, más económica que pedagógica, los grupos de oposición, reclaman la libertad de cátedra como base de dicha autonomía. En última instancia las concesiones clericales del artículo 53, provocan la protesta de alumnos y profesores que, en un frente común, luchan por provocar la caída de la Dictadura. La creación del Instituto-Escuela en 1918 inspirada en el modelo de la I.L.E., es el precedente antitético de la política educativa de la Dictadura 34 MOLERO PINTADO, A. (1977): La reforma educativa de la segunda república. Madrid: Santillana, pp. 106-108. ?J   e  .p$ e    o en ella a la enseñanza primaria. La escuela como vehículo ideologizador del régimen ostenta el patriotismo como fin, la defensa del catolicismo, un nuevo espíritu de ciudadanía y una vuelta a la tradición gloriosa, preparadora del nacional-catolicismo. Hay en fin, un crecimiento cuantitativo notable del “sistema escolar” y no tanto cualitativo. Siurot, Pemartin y Sáinz Rodríguez se convertirán en los pedagogos e ideólogos del régimen. Notables teóricos de la educación y de la escuela en la línea del catolicismo, serán Rufino Blanco, Ruiz Amado, Anselmo González...35 La Dictadura de Miguel Primo de Rivera, no pudo hacer frente a los graves problemas educativos que España tenía planteados. Aunque buena parte de la política tenía resonancias regeneracionistas, lo que es particularmente relevante en la política educativa, los planteamientos reformistas desde arriba no consiguieron resolver los problemas existentes. La nueva situación no determinó ningún cambio significativo en el desarrollo cultural; su censura fue bastante benigna y la actividad intelectual opositora, obsesionada en demasía por la imagen, basó su oposición y su búsqueda de nuevas actitudes en hechos menos contingentes que la nueva forma de poder. La realidad que dibujaron fue la relativa madurez del proceso de modernización del país dentro del “problema nacional”, aunque casi nunca como “intelectuales orgánicos” viviendo su participación política en términos idealistas, sintiéndose vinculados a un vago proyecto interclasista de regeneración36. La política educativa primorriverista se centró básicamente en la creación de escuelas, pero no consiguió el resultado deseado ya que parece ser que el proceso de creación de escuelas no se realizó con la urgencia requerida por las circunstancias, a pesar de existir un gran déficit de maestros y unidades escolares para atender la gran cantidad de niños sin escolarizar. La enseñanza primaria, por su parte, es olvidada desde el punto de vista legislativo y queda exenta de una remodelación a todas luces necesarias. Cabe significar, sin embargo, tímidos intentos de reforma, aunque ninguno de 35 ESTEBAN MATEO, L. y LÓPEZ MARTÍN, R. (1992): Historia de la enseñanza y de la escuela. Valencia, Nau Llibres, p. 497. 36HOLGADO BARROSO, J.A.: (2000): Las escuelas Normales de Sevilla durante el siglo XX (1900-1970). Tradición y renovación en la formación del magisterio primario. Sevilla: Universidad, p. 27. ? e     $  e!e  m !  e e  e ; e   e j $ Le $ Moyano. - El control de la realidad educativa vigente En un estado de marcado carácter totalitario en que la escuela es vehiculo canalizador de la ideología en el poder y transmisora de unos determinados valores políticos-morales, la función inspectora cobra un valor relevante en aras de un estricto control de esa labor. Así pues, firmes y numerosas son las medidas adoptadas para evitar que profesores y maestros expongan ante su alumnado ideas o doctrinas contrarias a los pilares sustentadores del régimen o se nieguen a prestar sus servicios a la correcta propagación de los mismos. La RO de 12-2-1924 establece que la función primordial del inspector es hacer cumplir las disposiciones emanadas del Ministerio, informando -mediante expediente gubernativo -la existencia de alguna anomalía. Se les posibilita para visitar escuelas, tanto públicas como privadas, ordenar su clausura y sancionar a los maestros cuya actuación no se ajuste a las prescripciones gubernamentales. Cuantiosos son los casos de maestros expedientados por este concepto. Numerosas son las instituciones escolares sancionadas. Por otro lado los propios inspectores sufren un control caciquil por parte de los delegados gubernativos coartando su libertad y supervisando concienzudamente las tareas que estos deben realizar. Esta suplantación de funciones trae como consecuencia negativa el reforzamiento de la faceta fiscalizadora de la Inspección, al juzgar a sus profesionales no por su valía y conocimientos pedagógicos, sino por su capacidad de asegurar el correcto comportamiento de profesores e instituciones educativas en su labor de propaganda y divulgación de la ideología gubernamental37. Otra disposición jurídica R.O. 13-X-1925 responsabiliza a “Rectores, directores de centros públicos e inspectores de vigilar cuidadosamente la posible difusión de propagandas y doctrinas antipatriótica y antisociales por parte de maestros y profesores” incluso en el artículo 2 se ordena la revisión 37 LÓPEZ MARTÍN, R. (1987): “La inspección en la Dictadura”, en Historia de La Educación, Nº 6, pp. 311-324. ? e e e  -   e e# !  e  e  !e . Dentro de las doctrinas se luchó por erradicar de los actos oficiales el uso de cualquier otra lengua distinta al castellano, sancionando severamente al que suplantase el castellano por otra lengua. No faltan tampoco una serie de medidas encaminadas a supervisar y limitar el poder de acción de instituciones culturales de marcado espíritu liberal. Así el R.D. 20 de febrero de 1924 clausura el Ateneo de Madrid, bajo acusación de haberse convertido en un club de agitación política, en una agrupación de conspiradores contra el propio régimen dictatorial. La Junta de Ampliación de Estudios, de marcado carácter institucionista es otro de los organismos fuertemente vigilados en tiempo de la dictadura, inculpado de suplantar una serie de funciones que al parecer debía realizar la universidad. No satisfecho el régimen con el control institucional, muchos intelectuales sufren persecución personal por parte de la dictadura. El caso de Unamuno es el mas notorio, que se destierra forzosamente de su cátedra de Salamanca. El ideario pedagógico del Gobierno de Primo de Rivera, nos lo describe con gran exactitud el profesor López Martín38. La política educativa de la Dictadura se basa en tres pilares: 1) La utilización de la educación como canal transmisor de unos ideales esenciales y pilares fundamentales donde descansar el régimen; 2) Se realiza un importante esfuerzo para hacer participar al sistema educativo de las ansias de modernización del régimen, elevando los índices cuantitativos de un sistema escolar ciertamente necesitado; 3) Especial ayuda a la enseñanza privada. - Caracteres esenciales de la ideología escolar En este marco ideológico escolar descrito podemos encontrar una serie de notas que muestran las coordenadas fundamentales de la política educativa primorriverista. El patriotismo como fin, la defensa a ultranza del 38LÓPEZ MARTÍN, R. (1994): Ideología y educación en la Dictadura de Primo de Rivera (I). Escuelas y maestros. Valencia: Universidad-Departamento de Educación Comparada e Historia de la Educación. ?%  7e e e= ritu de ciudadanía y la vuelta a la antigua tradición hispana, son las notas características más apropiadas para difinir la filosofía escolar del régimen. Anotemos algunas reflexiones sobre cada una de ellas. A raíz del desastre colonial de 1898 España entera siente la necesidad de una profunda regeneración; es una época de crisis brillantemente caracterizada por el espíritu literario del momento: con los años de la “España escindida “ de Galdós, de la abulia del sentir del Ganivet, del inconformiso de Costa, de la “España vieja y triste de Machado”. La educación en esta contexto se presenta como el medio más idóneo para inculcar el amor a la patria y lograr la españolización de los ciudadanos. Con la llegada de la Dictadura la situación adquiere un cariz apologético. Se corta de raíz cualquier viso de autonomía y regionalismo, siendo la unidad de la patria y el amor a ella, valores esenciales de la nueva España. Al igual que en terreno económico se mantiene una defensa a ultranza del producto nacional, en el educativo se ensalza la unidad de la patria y los valores patrióticos como verdaderos salvadores de la postración española. La labor del magisterio es continuamente supervisada en aras a una correcta inculcación de estos valores patrióticos. Desde la Dirección General de Primera Enseñanza se instaba al maestro para que aprovechara todas las ocasiones para dirigir por buenos derroteros el instintivo sentimiento patriótico: el centenario de un hombre ilustre, la Fiesta de la Raza, la hazaña de nuestros aviadores atravesando el atlántico... La inculcación del amor a la patria será, sin duda, el objetivo prioritario de todo el sistema educativo. La escuela, el instituto, e incluso la cultura universitaria, estarán sujetos al servicio de este planteamiento. El esfuerzo financiero realizado en favor de la enseñanza primaria rompió con el estancamiento presupuestario de la dos décadas anteriores incrementándose varios puntos (desde 69% del Presupuesto estatal de Instrucción Pública en 1923 hasta alcanzar el máximo en 1927 con el 73,4%) coincidiendo con la coyuntura económica nacional e internacional favorable. El Directorio Civil y Militar quiso implicar a la “España neutra” en un ideario patriótico que, lejos de posibles pretensiones regeneracionistas, se asentaba en la tradición hispana, la recuperación de los valores de la raza, el fervor religioso, la moral católica y sobre todo, en el sentimiento de amor a la patria. Tal sentimiento habría de alimentarse en la escuela implantándose obligatoriamente para ello, el estudio de la “Cartilla patriótica”, donde se ?& e#     e e !e e  e ;";    .E e e - - en una concepción de la Historia articulada en torno a la idea de unidad nacional, cuyas claves residían en el papel del ejército, la tradición monárquica y el Imperio como destino histórico, destino que asocia la Patria a la religión y que implicaba el compromiso en la defensa en la civilización cristiana. Estas ideas orientaron a las escuelas nacionales hacia la ostentación patriótica, exteriorizando publica y solemnemente ante la población el sentido del orden, la disciplina y el fervor patriótico: organización de filas a la entrada, canto de himnos patrióticos, ceremonia de izar o arriar bandera, formación de batallones infantiles que desfilan militarmente, organización pública del día del libro español, día del árbol o día de la patria, etc. Esta imperiosa necesidad de formar ideológicamente a los niños chocaba con el frecuente absentismo escolar, epidemia que la dictadura planteó corregir recurriendo a los bandos de Gobernadores, Alcaldes y delegados gubernativos donde se hacían permanentes alegatos sobre la obligación de asistir a la escuela estableciendo ejemplares multas para los infractores sin considerar los problemas estructurales que provocaban la inasistencia39. La formación de verdaderos ciudadanos es otro de los objetivos específicos de la educación. Es necesario lograr personas que, lejos de las características negativas de la psicología española, se comprometan a la defensa de la familia, de su profesor, de la sociedad, del estado, en definitiva de los pilares centrales del régimen a través de una actitud de compromiso renovada ente los problemas de España. La Dictadura intenta provocar el nacimiento de estos valores mediante una serie de mecanismos. La publicación y difusión de nuevos catecismo políticos sonde se informa al ciudadano de sus deberes más elementales, será uno, la institución escolar será el otro. Efectivamente la escuela se convierte así en un medio básico a la hora de proporcionar este civismo, debiendo exhortar a los alumnos en el cumplimiento del deber, a desterrar sórdidos egoísmo y a colaborar activamente en el engrandecimiento de la patria. Uno de los requisitos fundamentales para alcanzar este nuevo espíritu de ciudadanía es alejar a de la juventud todo sentimiento político partidista. 39 TERRÓN BAÑUELOS, A. Y MATO DÍAZ, A. (1996): Los patronos de la escuela....Ob. Cit.