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Empleo verde en España y Andalucía: análisis descriptivo, una aproximación con modelación multisectorial.

Chaban García, Omar

Abstract

Desde el ámbito internacional y la Unión Europea, se está haciendo énfasis de que el modelo económico del siglo XXI debe girar en torno a la economía verde. Esta tesis doctoral trata sobre el mercado laboral relacionándolo con dicha economía verde, que es aquella que agrupa el respeto con el medioambiente y la lucha contra las desigualdades sociales. Cabe señalar que si el modelo actual de economía de mercado respetara al entorno, incluyera entre sus costes el impacto medio ambiental y fuera siempre en favor del bienestar social, el presente trabajo de investigación no sería necesario. Sin embargo, la realidad es que el deterioro medio ambiental ha crecido década tras década, hasta la actualidad, y que la situación económica de las familias está tendiendo a una pérdida de capacidad adquisitiva. En el presente trabajo, se pretende arrojar algo de luz sobre lo que supondría un mayor interés por el medio ambiente y el bienestar social en la planificación de las políticas económicas, centrándose en el mercado laboral. Dado que España, como nación, y Andalucía, como región, soportan las tasas de desempleo más altas de la Unión Europea, nuestro principal objetivo es analizar mediante matrices de modelación multisectorial cuál sería la situación del mercado laboral si se apostara por sectores que tienen altas posibilidades de ser enverdecidos. De tal forma, se busca poner en valor las aportaciones de organismos internacionales que apuestan por la economía verde a través del análisis de la creación de empleo en el escenario nacional y en la comunidad andaluza.

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1 TESIS DOCTORAL EMPLEO VERDE EN ESPAÑA Y ANDALUCÍA: ANÁLISIS DESCRIPTIVO, UNA APROXIMACIÓN CON MODELACIÓN MULTISECTORIAL. Doctorando: D. Omar Chaban García. Dirección: D. José Valles Ferrer, D. Alfredo Mainar Causapé 2 Departamento de Economía Aplicada III. Clasificación JEL: C51, C52, C53, C67, D57, E24, O13, J23, R23. Palabras claves: Empleo verde, Modelo SAM, Mercado laboral, Creación de empleo, Economía española. 3 Resumen Desde el ámbito internacional y la Unión Europea, se está haciendo énfasis de que el modelo económico del siglo XXI debe girar en torno a la economía verde. Esta tesis doctoral trata sobre el mercado laboral relacionándolo con dicha economía verde, que es aquella que agrupa el respeto con el medioambiente y la lucha contra las desigualdades sociales. Cabe señalar que si el modelo actual de economía de mercado respetara al entorno, incluyera entre sus costes el impacto medio ambiental y fuera siempre en favor del bienestar social, el presente trabajo de investigación no sería necesario. Sin embargo, la realidad es que el deterioro medio ambiental ha crecido década tras década, hasta la actualidad, y que la situación económica de las familias está tendiendo a una pérdida de capacidad adquisitiva. En el presente trabajo, se pretende arrojar algo de luz sobre lo que supondría un mayor interés por el medio ambiente y el bienestar social en la planificación de las políticas económicas, centrándose en el mercado laboral. Dado que España, como nación, y Andalucía, como región, soportan las tasas de desempleo más altas de la Unión Europea, nuestro principal objetivo es analizar mediante matrices de modelación multisectorial cuál sería la situación del mercado laboral si se apostara por sectores que tienen altas posibilidades de ser enverdecidos. De tal forma, se busca poner en valor las aportaciones de organismos internacionales que apuestan por la economía verde a través del análisis de la creación de empleo en el escenario nacional y en la comunidad andaluza. Palabras clave: Empleo verde, Modelo SAM, Mercado laboral, Creación de empleo, Economía española. 4 Abstract International organizations and the European Union’s latest reports emphasize that the economic model of the 21st century must revolve around green economy. This doctoral thesis deals with the labor market in relation to the mentioned green economy, which combines respect for the environment and the fight against social inequalities. It is noteworthy that if the current model of market economy respected the environment, included environmental impact among its costs and was always in favor of more social welfare, the present study would not be necessary. However, the reality shows that the environmental deterioration has grown decade after decade to the present, and that there is a trend towards loss of purchasing power in the economic situation of many families. The present work aims to shed some light on the results that would produce a greater interest in environmental and social matters while planning the economic policies, especially in the labor market. Given that Spain, as a nation, and Andalusia, as a region, endure the highest unemployment rates in the European Union, our main objective is to use multisectorial modeling matrices to analyze what the situation of the labor market would be if priority were given to sectors that have high possibilities of becoming “greener”. In this way, this doctoral thesis aspires to value the contributions of international organizations that bet on green economy through the analysis of job creation in the Spanish and the Andalusian territories. Keywords: Green employment, SAM Model, Labor market, Job creation, Spanish economy. 5 6 Índice Resumen ................................................................................................................................. 3 Palabras clave: Empleo verde, Modelo SAM, Mercado laboral, Creación de empleo, Economía española. ................................................................................................................ 3 Abstract ................................................................................................................................... 4 Índice ...................................................................................................................................... 6 Resumen de tablas .................................................................................................................. 8 Resumen de gráficos y mapas .............................................................................................. 10 Acrónimos ............................................................................................................................ 11 Presentación de esta tesis doctoral ....................................................................................... 13 Estructura de la tesis doctoral. ............................................................................... 16 Los objetivos de esta investigación ........................................................................ 21 Agradecimientos ................................................................................................................... 22 CAPÍTULO I: ECONOMÍA VERDE .............................................................................. 24 1.1. Introducción a la economía verde ....................................................................... 25 1.2. Crecimiento, sostenibilidad y economía verde ................................................... 28 1.2.1. Crecimiento y obsolescencia programada. .................................................. 29 1.2.2. Límites del crecimiento................................................................................ 32 1.3. El crecimiento de la economía verde .................................................................. 36 1.4. Empleo verde ...................................................................................................... 41 1.5. Europa: hacia una economía hipocarbónica competitiva ................................... 47 CAPÍTULO II: MERCADO DE TRABAJO Y SECTORIZACIÓN DE LA ECONOMÍA VERDE ESPAÑOLA Y ANDALUZA ............................................................................ 53 2.1. Introducción ........................................................................................................ 54 2.2. Situación del mercado de trabajo español y andaluz .......................................... 56 2.3. Importancia de los sectores verdes a nivel europeo ........................................... 63 2.4. Análisis de situación de los sectores verdes ....................................................... 67 2.4.1. Agricultura, ganadería e industria agroalimentaria ...................................... 67 2.4.2. Sector de energías renovables. ..................................................................... 79 2.4.3. Gestión de residuos ...................................................................................... 91 2.4.4. Sector textil .................................................................................................. 96 2.4.5. Sector del papel y derivados ........................................................................ 98 7 2.4.6. Sector Industria basada en los bosques. ..................................................... 102 2.4.7. Industria química y plástica ....................................................................... 106 2.4.8. Industria farmacéutica. ............................................................................... 108 CAPÍTULO III: ANÁLISIS DE SECTORES CLAVE A TRAVÉS DE MATRICES DE CONTABILIDAD SOCIAL ........................................................................................... 111 3.1. Introducción ...................................................................................................... 112 3.2. Tablas input-output ........................................................................................... 113 3.3. Modelos de tablas input-output. ....................................................................... 117 3.4. Análisis del efecto multiplicador ...................................................................... 121 3.5. Matriz de Contabilidad Social .......................................................................... 123 3.5.1. Sectores clave de Rasmussen ..................................................................... 126 3.5.3. Descomposición de multiplicadores .......................................................... 129 3.5.4. Multiplicadores de empleo ......................................................................... 131 CAPÍTULO IV: LA ECONOMÍA VERDE A TRAVÉS DE MATRICES DE CONTABILIDAD SOCIAL ........................................................................................... 133 4.1 Introducción. ...................................................................................................... 134 4.2 Análisis del efecto multiplicador en los sectores verdes ................................... 138 4.2 Sectores clave de Rasmussen. ........................................................................... 141 4.3 Descomposición de multiplicadores .................................................................. 144 4.4 Multiplicadores de empleo ................................................................................ 146 4.5 Análisis del caso la Comunidad Autónoma de Andalucía ................................ 148 CAPÍTULO V: CONCLUSIONES ................................................................................ 151 Bibliografía ......................................................................................................................... 166 8 Resumen de tablas Tabla 1. Sectores priorizados por la Iniciativa para la Economía Verde. Tabla 2. Evolución de las actividades del sector ambiental a nivel internacional. Tabla 3. Objetivo de reducción de CO2 por sectores. Tabla 4. Pilares de la hoja de ruta para el 2050 de la UE. Tabla 5. Volumen de negocio en la UE bioeconomía, 2013. Tabla 6. El empleo en la bioeconomía de la UE, 2013. Tabla 7. Superficie cultivada en España por CC. AA. y porcentaje dedicado a cultivos ecológicos, 2012. Tabla 8. División de la superficie ecológica cultivada en Andalucía y porcentaje del total, 2015. Tabla 9. Superficie y producción ecológica, comparación porcentual con la agricultura convencional, 2013 en Andalucía. Tabla 10. Empleos en energías renovables por tecnologías a nivel nacional. Tabla 11. Nichos de mercados dentro de las energías renovables. Tabla 12. Datos generales potencia eléctrica renovable en Andalucía (MW) (31/12/2015) Tabla 13. Origen del combustible para la producción de biomasa sólida, 2013. Tabla 14. Desglose del potencial por tipo de biomasa en Andalucía. Tabla 15. Estimación de la generación de empleo (personas/año). Tabla 16. Silvicultura e Industria Forestal: VAB y Empleo en Andalucía Tabla 17. Resumen en tres bloques de la TIO. Tabla 18. Resumen de la información que proporciona la TIO. 9 Tabla 19. Funciones que determinan la TIO. Tabla 20. Clasificación de sectores por sus relaciones con otros sectores. Tabla 21. Clasificación sectores claves. Tabla 22. Relaciones de cuentas de la MCS España 2010 Tabla 23. Efecto absorción y efecto arrastre Tabla 24. Clasificación de Rasmussen y Jones de los sectores verdes analizados Tabla 25. Descomposición de los multiplicadores de los sectores verdes Tabla 26. Multiplicadores de empleos (España 2010), resumen de sectores verdes analizados. Tabla 27. Multiplicadores de empleos (Andalucía), resumen de sectores verdes analizados. 16 6. Fundación Biodiversidad: Empleo Verde en una economía sostenible (2009). Este estudio aporta al análisis del empleo en los sectores de la economía verde, una proyección sobre otros sectores potencialmente reconvertibles en sectores de actividades sostenibles. 7. Escuela de Organización Industrial (EOI): Green Jobs: Empleo Verde en España 2010, publicado en 2011, constituye un análisis con unas prospectivas de las posibilidades de los diferentes subsectores. Siendo consciente de las limitaciones siempre existentes en las ciencias sociales, y aun siendo más consecuente con lo que supone un cambio hacia una economía verde (desde la forma de crear indicadores hasta romper con paradigmas sobre los costes y beneficios), estoy convencido de que este estudio puede representar un primer paso para futuras investigaciones. Las posibilidades existentes y por venir, así como el respeto a nuestro entorno, hacen que la economía verde pueda colaborar de forma activa en solucionar el gran problema existente en nuestro mercado laboral. Estructura de la tesis doctoral. Al intentar desarrollar el análisis sobre la situación del empleo verde en España, han existido diferentes dificultades, siendo la principal la falta de datos específicos sobre actividades sostenibles dentro de los diferentes sectores. Para subsanar estas dificultades, la elaboración de la presente tesis doctoral se ha ido articulando en cuatro capítulos que sustentan la relevancia del estudio, según lo indicado anteriormente. Antes de exponer la estructura del presente trabajo, se definirá qué se entiende como empleo verde. Según la OCDE, el empleo verde engloba “todas aquellas actividades destinadas a prevenir, minimizar y corregir los daños ambientales provocados por la acción humana” (PNUMA, 2010). Por tanto, el empleo verde se considera una actividad económica que respeta los principios de sostenibilidad, y, además, el empleo verde reúne un concepto más que es el de empleo decente. 17 El primer capítulo se centra en el concepto de “economía verde” teniendo en cuenta que es un concepto relativamente nuevo. Desde el punto de vista de este trabajo, la aparición de dicha forma de ver la economía crea dos situaciones que se intentan aclarar en este capítulo. En primer lugar, definir qué es economía verde y en qué se diferencia de la economía tradicional, y, en segundo lugar, pensar cómo convive este concepto con el de “desarrollo sostenible”, que nació anteriormente. Por otra parte, bien es cierto que, desde diferentes foros, existe una crítica directa a la economía verde, tanto por líneas de pensamiento que no apoyan un cambio en la forma de ver y hacer economía como por líneas que ven poco creíbles y/o insuficientes las acciones y compromisos que se toman en las conferencias internacionales. Para tratar el crecimiento desde el punto de vista de la economía verde, resultó de interés comenzar tratando lo conocido como “obsolescencia programada”, con el motivo de analizar la forma de concebir el consumo desde una perspectiva diferente y, si cabe, en nuestra opinión mucho más constructiva para justificar la relevancia del trabajo. Además trata directamente la llamada “economía circular” que pone en uso productos que podrían haber sido previamente considerados como residuos. Dicha economía complementa a la economía verde dado que ésta va más allá e incorpora aspectos como la dimensión social y la resiliencia de los ecosistemas. Tras este punto se pasa a tratar los límites del crecimiento en base al informe encargado por el Club de Roma en 1972, donde se concluye con la afirmación de que el uso de recursos y la generación de desechos por parte del ser humano han superado las tasas sostenibles; desde una visión ortodoxa, la relación entre crecimiento y el deterioro del medio ambiente es compleja, ya que uno de los pilares del crecimiento económico ha sido la sobreexplotación de recursos naturales, sin cuantificar el deterioro medio ambiental y social que se produce y que perdura en generaciones futuras. Sin embargo, desde una economía verde, el crecimiento supone el fomento del desarrollo económico asegurando la sustentabilidad de los bienes naturales. Para lograrlo, se debe catalizar inversión e innovación para que haya un crecimiento sostenido; desde un punto de vista puramente económico, detalles como los aumentos que está suponiendo en los costes sustituir el capital físico por capital natural, así como la incertidumbre ante problemas ambientales no previsibles, generan una externalidad positiva al mercado. El 18 crecimiento verde se cimienta sobre: productividad (mayor eficiencia en el uso de los recursos y los bienes naturales, que aumentarían la productividad), innovación (para lo que se necesitan estímulos por parte de las políticas públicas y las condiciones de un marco de referencia que den paso a nuevas maneras de crear valor abordando los problemas ambientales) y nuevos mercados (aumento y/o creación de nuevos mercados alentando la demanda de bienes, servicios y tecnologías verdes), así como confianza y estabilidad, que siempre son necesarias. Tras tratar el crecimiento se torna la mirada hacia el mercado laboral desde la óptica de la economía verde. El PNUMA (2008, p.18) define el empleo verde como “un trabajo decente en un mundo sostenible y con bajas emisiones en carbono”. El análisis de informes de organismos internacionales como la UE, la OCDE y la OIT, entre otros, coincide en las posibilidades que crea en el mercado laboral el acercamiento a una economía sostenible. Dentro del contexto nacional, la pertenencia a la UE marca el rumbo de las políticas públicas de los Estados. Con la estrategia “Europa 2020 para un crecimiento inteligente” y la “Hoja de ruta hacia una economía hipocarbónica competitiva en 2050”, la Comisión Europea apuesta por enverdecer la economía, con el objetivo de realizar la transición hacia una sociedad con bajas emisiones de carbono. Por otra parte, se ve en esta transición un impulso real a la economía europea, gracias al desarrollo de tecnologías limpias y energías con emisiones de carbono muy bajas o nulas, fomentando el crecimiento y el empleo. Dicha hoja de ruta es una aclaración práctica sobre la propuesta de la OCDE en cuanto a la economía verde tratada en la evolución de las propuestas de las Cumbres de La Tierra ya realizadas. Para la Comisión Europea, todos los Estados miembros que aún no lo hayan hecho deberían diseñar lo antes posible su hoja de ruta nacional hacia una economía baja en carbono. El segundo capítulo se centra en primer lugar en la situación actual de la economía española y del mercado de trabajo nacional. Posteriormente, se analizan los diferentes sectores de empleo para identificar los que tengan características suficientes para ser encuadrados entre los sectores verdes o con posibilidades reales de reverdecimiento de su actividad. Para justificar el motivo de dicho enfoque en el mercado de trabajo, es imprescindible conocer la realidad vivida en España desde la crisis de 2007 así como el 19 efecto que ha tenido en el mercado laboral español en comparación con el europeo, el efecto que ha tenido en el mercado laboral juvenil y los sectores donde se ha destruido empleo. La relevancia de esta investigación gana peso ante el hecho de que, para salir de la recesión, se ha precarizado el mercado laboral dentro de una sociedad donde las desigualdades han crecido de forma espectacular; un indicador de desigualdad que nos aporta el INE es a este título el Índice de Gini, que lleva aumentando desde 2007. Se justifica pues tener en cuenta la economía verde como forma de crear riqueza de una forma más respetuosa con el medio ambiente y más equitativa socialmente. Con vistas a la selección de los sectores que serán objeto de estudio, se analizarán diferentes puntos de vista, aunque se haya preferido usar la clasificación realizada por la Comisión Europea por dos motivos. El primero es la consideración de seguir la senda marcada desde Europa, dado que las estrategias nacionales nacen de las europeas. En segundo lugar, la falta de fuentes y datos sobre gran parte de los sectores analizados hace que una selección propia de los sectores no haya sido viable. Los sectores analizados en este trabajo son: agricultura, ganadería, silvicultura, pesca, industria alimentaria, industria textil, industria maderera, bioenergía y bioquímica. Se debe de considerar que, a nivel europeo, aquellos sectores verdes más intensivos en capital humano no son los más productivos, ya que están orientados al sector primario, con más del 75 % del empleo verde de la Unión Europea centrado en la producción de productos alimenticios e industria agroalimentaria. Una vez seleccionados los sectores de estudio, hemos recopilado la información más relevante de cada uno de ellos a nivel nacional y autonómico, con especial énfasis en la agricultura como sector clave a nivel nacional y sobre todo autonómico. El tercer capítulo se centra en la modelización multisectorial, con el deseo de obtener una mayor comprensión sobre la naturaleza y realidad que subyacen en la economía andaluza y española en el mercado de trabajo, en particular en el empleo verde. Para ello, se analizará la composición y características de la economía nacional a través de modelos multisectoriales basados en la metodología derivada del análisis de tablas input-output (TIO) (Leontief, 1936), que contienen flujos de relaciones interindustriales sobre las que se desarrolló un cuerpo metodológico organizado. También se toma en cuenta su evolución hacia las matrices de contabilidad social (MCS) o su expresión anglosajona Social 20 Accounting Matrix (SAM) (Stone, 1962), más completas y precisa en cuanto a la información que contienen, empleadas a día de hoy en la modelización y aplicación metodológica por su la riqueza informativa y por la ampliación de la capacidad de computación que ofrecen los medios tecnológicos. Este trabajo se apoyará en la Matriz de Contabilidad Social para España para el 2010 recogida de Mainar-Causapé, Philippidis, Sanjuán, (2017), y en este capítulo se abordará en este capítulo los procedimientos metodológicos encaminados a obtener los datos de empleos de sectores verdes y su evolución, considerando aquellas relaciones más relevantes y con mayor impacto en la economía a nivel sectorial en aras de obtener sólidos elementos y resultados en el capítulo siguiente. Por lo tanto en el cuarto capítulo, se procederá al análisis del empleo en los sectores verdes a través de la SAM. El objetivo de la investigación en esta parte es argumentar, desde la creación de empleo y la mejora de la calidad de éste, el apoyo de incluir la sostenibilidad dentro del modelo económico, siendo susceptible la toma de decisiones en materias de política económica. Para analizar estos sectores, se abordará el análisis de sectores clave, desde metodologías de corte tradicional (Rasmussen, 1956), y los métodos de extracción, alternativa a los métodos clásicos, que tienen sus orígenes en Paelinck, De Caevel y Delgueldre (1965). Para conocer de forma más precisa el mecanismo a través del cual el proceso multiplicador sucede, se realiza la descomposición de multiplicadores -pioneros en este análisis fueron los trabajos de Stone (1978)-, y los multiplicadores de empleo que nos dan la información sobre el efecto expansivo de shocks de demanda final. A modo de síntesis, en definitiva la estructura de esta tesis doctoral presenta en primer lugar el encuadre del concepto de “economía verde” como un enfoque a añadir para el modelo económico y así conseguir la sostenibilidad, señalando las diferencias con la visión ortodoxa en la economía; posteriormente, se expone el contexto económico y sus efectos sociales, así como la situación de los sectores a analizar. Una vez que se encuentra definido el modelo económico y el contexto social y económico para estudiar, se pasa a explicar la metodología a usar y se analizan los sectores dentro de la economía española para, por último, poder sacar las conclusiones pertinentes en base a los objetivos marcados. 21 Los objetivos de esta investigación Derivado del contexto en el que se encuentra la población española en cuanto a la situación y las posibles mejoras que puede suponer una orientación verde hacia la economía, se han formulado los siguientes objetivos generales y específicos: Objetivo general: Verificar si una evolución hacia la economía verde tendrá un impacto reseñable en el empleo y, a partir de los resultados, proponer líneas de política económica. Objetivo específico: identificar las características que hacen que la economía verde sea un modelo diferenciador en la economía. Objetivo específico: identificar los sectores que formarán parte del estudio así como analizar su situación a nivel nacional y andaluz. Objetivo específico: elaborar un análisis formalizado de la estructura económica a través de un primer modelo multisectorial, pretendiéndose estimar el impacto sobre la economía de evolución hacia un modelo de crecimiento económico inspirado en la economía verde. 22 Agradecimientos Las primeras palabras de agradecimiento se las quiero dedicar a mis padres, Carmen y Omar, cualquier frase se queda pequeña para todo lo que habéis hecho por mí, y por supuesto para mi abuela Esperanza cuya presencia es una alegría cada día. Por supuesto que otro lugar especial es para ti, el mejor ejemplo que he tenido estos últimos años: gracias Anne, sin tu modelo y tu apoyo habría sido imposible cumplir el camino. En mi camino de doctorando, he pasado por muchas etapas diferentes, pero sabía que culminaría esta etapa, aun cuando parecía que el camino quería que me desviara. Por ello, por la inmensa satisfacción que produce culminar un trabajo de esta naturaleza, no sólo es necesario, sino también hermoso y al mismo tiempo gratificante recordar y agradecer no sólo a mi familia, sino a todos aquellos que lo han hecho posible. Agradezco al Departamento de Economía Aplicada III de la Universidad de Sevilla, por haberme permitido cursar mis estudios de doctorado y poder presentar esta tesis doctoral. Muy especialmente, doy las gracias a mi director de tesis, el Profesor Dr. José Vallés Ferrer, Catedrático de Política Económica, de la Universidad de Sevilla, quien desde mi época de alumno de la licenciatura siempre tuvo su puerta abierta para asesorarme, dándome mi espacio y mi tiempo, alentándome o reprendiéndome, pero siempre con la vista puesta en culminar este trabajo. Mi agradecimiento hacia él no está exento de admiración. Me hubiera sido difícil encontrar un mejor director. Al igual que a mi tutor el Dr. Alfredo Mainar Causapé, sin quien hubiera sido imposible realizar esta tesis, su apoyo en el último año ha sido fundamental, y sabiendo el esfuerzo que ha realizado. Posteriormente, querría dar las gracias a las personas que he conocido en Chile, en el proyecto Coquimbo Emprende, y en Colombia, en mi experiencia en la Corporación Universitaria del Caribe. Residiendo en estos países estuve durante año y medio durante este doctorado, descubrí una realidad nueva y me ayudó a conocerme mejor. Y finalmente gracias a todos los amigos y amigas que me habéis apoyado, todos los momentos compartidos, buenos y malos aunque la mayoría han sido buenos, han ayudado 23 a que esta cabeza a veces inconsciente haya llegado hasta aquí. Prefiero no hacer una lista de nombres, estáis todos los que os alegráis por esto. 24 CAPÍTULO I: ECONOMÍA VERDE 25 1.1. Introducción a la economía verde Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (en adelante, PNUMA), la economía verde se define como: Un sistema de actividades económicas relacionadas con la producción, distribución y consumo de bienes y servicios que resulta en mejoras del bienestar humano en el largo plazo, sin, al mismo tiempo, exponer las generaciones futuras a riesgos ambientales y escasez ecológicas significativas. (PNUMA, 2011) La Organización de Naciones Unidas (en adelante, ONU) definió la economía verde como sigue en la XVII Reunión del Foro de Ministros de Medio Ambiente de América Latina y el Caribe (PNUMA, 2010, p. 3): Una Economía Verde es caracterizada por un substancial aumento de las inversiones en sectores verdes, apoyadas por reformas políticas que sean instrumentales para esto. Estas inversiones ofrecen un mecanismo para la reingeniería de los negocios, de la infraestructura, de las instituciones y la adopción de procesos de producción y consumo sostenible. Dicha reingeniería conduce a una mayor participación de los sectores verdes en el PIB, más y decentes empleos verdes, menor uso de energía y materiales en la producción, menor generación de desechos y contaminación y emisiones de gases de efecto invernadero muchas más bajas. Por lo tanto, la economía verde engloba tanto un cambio en los patrones de producción como en los de consumo. Podemos entender la economía verde como aquella que incorpora al modo de producción actual variables medioambientales y sociales, lo que no supone que esté directamente en contra de las ideas de libre mercado o de crecimiento. Podríamos decir que su propósito es generar un entorno económico que consigue disminuir las emisiones de carbono, potenciar la eficiencia de los recursos y fomentar una economía socialmente inclusiva. Por lo tanto, 32 producto de mayor poder terapéutico hasta agotar el medicamento a sustituir por la misma empresa (Casares Ripol, 2011). Vinculado directamente a este epígrafe haremos referencia a la “economía circular”, que es a la búsqueda de mejores oportunidades dentro de un modelo industrial que desvincule los ingresos del consumo de materias primas, se busca sustituir el concepto de “caducidad” por el de “restauración”, de tal forma que se le den usos alternativos a los desechos actuales (Ellen Macarthur Foundation, 2015, p.2.). Una economía circular busca la conservación del capital natural, la optimización del uso de recursos renovables y la minimización de los no renovables y de los riesgos del sistema, podríamos decir que esta economía está englobada dentro de la economía verde, ya que los objetivos de esta última van más allá, incorporando tanto aspectos sociales como de la resiliencia de los ecosistemas. 1.2.2. Límites del crecimiento. En el informe The limits to growth (Meadows et al., 1972) -en español, Los límites del crecimiento-, encargado al Massachusetts Institute of Technology por el Club de Roma, se recogen los resultados de plantear un modelo de simulación cuyo objetivo era evaluar las posibilidades de crecimiento económico continuo de la economía mundial, por contraposición con una economía imaginaria. Los autores sostienen que el modelo simulado representa todas las relaciones importantes de la economía mundial, incluye muchas relaciones y variables endógenas. El modelo usado en Los límites del crecimiento convierte la tasa de natalidad y mortalidad en variables endógenas. Aunque se supone que la mortalidad depende del nivel de provisión de servicios de salud, que a su vez depende de la disponibilidad per cápita de todas las clases de servicios. Esto a su vez afecta a la cantidad de servicios destinados a educación y planificación familiar, que a su vez afecta a la fecundidad. Del tamaño de la población dependen, también, de la demanda de productos y servicios. En el modelo mundial de esta obra, los niveles de producto industrial y servicios también son variables endógenas, existen muchas relaciones que una vez completado el modelo se 33 retroalimentan, y están interconectadas. Los autores de Los límites del crecimiento interpretaron que el modelo actual, en caso de no haber cambios en el comportamiento humano y la tecnología, el crecimiento económico de la economía mundial llegaría a su fin en algún momento del siglo XXI y la cantidad de habitantes disminuiría. La condición para que se cumpliera ese pronóstico era que se perpetuaran las relaciones históricas entra las variables del modelo, relaciones que son un reflejo de las formas de comportamiento y de la tecnología. De hecho, una de las principales motivaciones para generar el modelo mundial fue la posibilidad de usarlo para investigar que era necesario modificar en las relaciones históricas a fin de evitar el colapso de la economía mundial; la idea es tener una herramienta para simular que sucederá. El primer experimento de esa naturaleza abordó el problema del agotamiento de los recursos naturales. Ese experimento implicó un cambio de valores numéricos, el cambio fue duplicar el stock inicial de recursos disponibles en 1900 y compararlos con el real. Si se comparan los resultados obtenidos, debemos tener en cuenta que ante un mayor stock de recursos, su tasa de utilización aumentaría. Ante menos problemas de escasez, más se usa y más se extrae de la naturaleza. Esto provoca que la contaminación sea la diferencia más notoria de ambos ejemplos, siendo mucho mayor cuantos más recursos disponibles haya. Ante más recursos, alcanzaríamos más temprano el valor máximo de producción de alimentos, ya que la contaminación afectaría antes a dicha producción, y la población mundial disminuiría algo antes y de forma más abrupta. Según el modelo, la escasez no lleva a un final abrupto del crecimiento: ese final estará traído por los problemas causados por la generación de desechos y contaminación. Se realizó otra simulación, la cual se presuponía que existen cantidades ilimitadas de recursos naturales y que, a finales del siglo XX, se produce un cambio tecnológico tal que los desechos generados por las actividades humanas se reducen en un cuarto. Los cambios más evidentes fueron que a partir de 1975 sucedía lo siguiente (Common y Stagl, 2008): – El tamaño de la población se estabilizaba. 34 – El progreso tecnológico reducía los desechos de las actividades agrícolas e industriales un cuarto de su valor cinco años antes. – El gusto de las personas variaba y se enfocaba más al sector servicios. – La vida útil de las unidades de capital usadas en la producción industrial aumentaba, y a partir de 1990, el tamaño del stock capital se mantenía constante, con más inversiones asignadas a la producción agrícola. – La tasa de erosión agrícola del suelo disminuía; esto ocurría al mantenerse la población constante y reducirse la contaminación. El nivel estable de alimento por habitante en el mundo en el siglo XXI sería el doble que en 1970, el producto industrial por habitante habría aumentado un 50 por ciento y el producto de servicios por habitante se multiplicaría por 3. Estos tres hechos provocarían un PIB per cápita estable durante el siglo XXI. Los autores de este estudio señalan que existen limitaciones ambientales que hacen inviable un crecimiento económico indefinido. Pero el avance tecnológico factibiliza proveer a la población de un nivel digno de vida. En todo caso, la conclusión que se saca de éstas estimaciones realizadas en 1970, es que todos los cambios se producen en 1975. Si dichos cambios se retrasan, no se conseguirá la sostenibilidad en el siglo XXI. El mensaje primordial es que el crecimiento económico global no puede continuar de forma indefinida. Sería posible satisfacer las necesidades de la población si se implantaran políticas eficaces y rápidas que tengan fines orientados para ese objetivo. La publicación del estudio atrajo enorme interés y fue blanco de críticas por parte de los economistas neoclásicos. Para los economistas neoclásicos, el crecimiento es la solución contra la pobreza; se apoyan en el descenso de los precios de ciertos productos no renovables y en el descubrimiento de nuevos yacimientos. Por lo tanto, este estudio infirmaba que su receta contra la pobreza fuera inviable. El economista ganador del premio 35 Nobel de Economía Robert Solow (1974) examinó el stock de recursos no renovables para ver si estos recursos podrían durar para siempre, en base a diferentes suposiciones respecto a las posibilidades de sustitución de los productos y el resultado fue similar que el de Los límites del crecimiento. Sin embargo otros economistas como Beckerman, profesor de Economía en el University College de Londres, calificó el estudio en la lección inaugural (1972) como “palabrería sin sentido”, y al día siguiente apareció su clase de forma resumida en el periódico The Times. Este mismo profesor hizo posteriormente una evaluación más moderada, pero igualmente crítica (Common y Stagl, 2008). En 1992, tres de los cuatro autores del controvertido estudio publicaron Beyond the limits (Meadows, Meadows y Randers, 1992) -en español, Más allá de los límites del crecimiento-. Hicieron modificaciones en algunas relaciones y cambiaron datos numéricos, y aunque en la estructura no se modificó el estudio anterior, se llegó a las siguientes conclusiones: – El uso de recursos y la generación de desechos por parte del ser humano han superado las tasas sostenibles. Se necesita una reducción alta en las próximas décadas para detener el deterioro en los alimentos y otras producciones. – El deterioro no es inevitable, aunque para detenerlo se necesitan políticas que no estén centradas en el consumo como base a la creación de riqueza, y es necesario aumentar la eficiencia de los recursos usados. – Es más deseable construir una sociedad sostenible que una sociedad que intenta resolver los problemas cuando el daño está hecho. En la última década, economistas neoclásicos han propuesto el argumento de que un crecimiento moderado es beneficioso para el medio ambiente. Sus argumentos se conocen como “la hipótesis de la Curva de Kuznets Ambiental” (CKA). Simón Kuznet, premio Nobel de Economía en 1971, afirmó que a medida que avanza el crecimiento económico, el daño ambiental aumenta primero, después se equilibra y, acaba disminuyendo. Planteó 36 la hipótesis de que la relación entre la desigualdad de los ingresos y el ingreso per cápita aumentaba, pero superado un determinado nivel, el crecimiento económico estaba acompañado de una disminución en la desigualdad. A partir de 1990, algunos economistas usaron esta teoría para hacer una relación entre el ingreso per cápita y el daño ambiental. Se basa en que países con bajos ingresos tienden a la industrialización, lo que supone un aumento del uso energético y otros materiales. A medida que la economía crece, el sector industrial se hace más pequeño y crece el sector servicios. El argumento que se usa es que el sector de servicios usa recursos de forma menos intensiva y extraería menos del medio ambiente. Además, a medida que aumentan los ingresos por habitantes, éstos asumen gastos para mejorar la calidad ambiental. Por otra parte, un hecho que se da es que el tipo de producción que queda en los países con altos ingresos es más sofisticada y menos dañina para el medio ambiente. Sin embargo, esta hipótesis se puede usar en una economía nacional abierta, pero en una economía mundial cerrada, no existe otro mundo donde fabricar los materiales que generan más residuos, sin hablar de los problemas ambientales globales que quedarían en un segundo plano. La relación entre crecimiento y el deterioro del medio ambiente es compleja, y depende de varias variables y de su evolución. Las más importantes son la evolución del tamaño de la población humana, el patrón de consumo (sobre todo de los países ricos) y una mezcla entre el nivel tecnológico y el uso que se haga de este, lo cual requiere inversiones públicas y privadas en I+D+i. 1.3. El crecimiento de la economía verde En este contexto, los conceptos de “economía verde” y el consecuente “crecimiento verde”, ambos impulsados por el PNUMA y otras organizaciones de Naciones Unidas, la OCDE, el Banco Mundial, la Unión Europea, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), thinks tanks y lobbies empresariales, por lo general comparten el punto de partida de las amenazas inminentes del cambio climático y la escasez de recursos, así como el objetivo declarado de la descarbonización de la economía global. Aun así, los jugadores 37 clave a nivel internacional y Europeo son el PNUMA, las instituciones de Bretton Woods, la OCDE, la Comisión Europea y la Unión Europea. La asignación bruta de capital resulta totalmente inadecuada, expresándose en la presencia de una inversión demasiado pequeña en energías renovables, eficiencia energética, transporte público, agricultura sustentable, protección de los ecosistemas y la biodiversidad y conservación de la tierra y del agua. Para revertir esta tendencia hacia el impulso de una economía verde, se requieren mejores políticas públicas, que incluyan medidas regulatorias de precios, además de la protección de las tecnologías verdes en contra de la competencia feroz en el mercado (Mahnkopf, 2014, p. 29). El avance tecnológico está llegando a tal nivel que desde hace un tiempo se habla de una nueva revolución industrial, aunque en este caso sería más conveniente llamarla revolución tecnológica. La economía verde tiene en el avance tecnológico uno de sus pilares, ya que la tecnología es capaz de crear oportunidades de negocio, mercados y empleos. Un ejemplo donde la tecnología propicia el impulso de la economía verde lo tenemos en la eficiencia hídrica y energética, aumentando la cantidad de agua disponible para beber, para la agricultura y para la industria y posibilitan un uso más eficiente de los recursos hídricos, gracias a la tecnología pueden evaluarse los recursos hídricos, la reducción de las fugas de agua, el tratamiento de las aguas residuales, la eficiencia de los servicios públicos de agua, las biotecnologías, etc. Se reduciría la huella hídrica en la mayoría de los sectores mediante el aumento de la conservación, la reutilización y el reciclaje y una mayor eficiencia; contribuyendo a la reducción de la pobreza y al desarrollo socioeconómico. Tanto en las economías desarrolladas como en las que están en vías de desarrollo, la innovación juega un papel clave en la generación de empleo, en el fortalecimiento del crecimiento productivo, el aumento de la eficiencia energética, del carbón, del agua y las materias primas, el aumento del rendimiento de los bienes y servicios, y la creación de nuevos mercados y empleos a través de la creación y difusión del conocimiento (Oficina de Naciones Unidas de apoyo al Decenio Internacional para la Acción, 2011, pp. 1-2) El primer documento que trata el problema de no tener en cuenta las variables medioambientales es el “Informe Brundtland”, cuyo nombre hace mención a la primera 38 ministra noruega que, animada por las Naciones Unidas en 1983, creó una comisión independiente para examinar los problemas medioambientales y fórmulas para que la creciente población mundial pueda saciar sus necesidades básicas. El informe fue presentado ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1987. El mensaje que aportó es que existen dos caminos: el primero consiste en no cambiar la senda seguida hasta entonces, que no es viable porque agotaría los recursos naturales del planeta; el segundo pasa por incorporar el concepto de desarrollo sostenible, que “es aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” (ONU, 1987, p. 37). Ésta vía alienta a aunar esfuerzos para que las diferencias en cuanto al desarrollo de los países se reduzcan. Para ello, incorporar al desarrollo el término “sostenible” supone incorporar variables de equidad, buscando que las generaciones futuras reciban de la naturaleza lo mismo que tenemos en la actualidad. Posteriormente al Informe Brundtland, se encuentra la obra de Pearce, Markandya y Barbier, que en 1989 publicaron Blueprint for a Green Economy, también conocido como el “Informe Pearce”. Fue en este trabajo donde se acuñó el término de “Economía verde”. Dicho informe fue preparado por una empresa conjunta al International Institute for Environment and Development y al departamento de Económica de la Universidad College of London, buscando la forma en que se pueden asignar elementos que valoren la contaminación, todo desde un punto de vista ortodoxo, salvo su concepto de “cantidad constante de capital natural”. Dicho concepto rompe con la visión neoclásica, incorporando una preocupación ética sobre el futuro de las próximas generaciones, ya que se trata de que, como se indica en el trabajo, “cada generación entregue a la siguiente un fondo de capital y un fondo total de recursos al menos igual del que ha recibido de la anterior” (Pearce, Markandya y Barbier, 1994, p. 48). La economía ecológica se relaciona con la economía neoclásica, pero la última queda fuera del contexto de sostenibilidad. Efectivamente, mientras que en la economía ecológica, el objetivo es la vida y la posibilidad de que generaciones futuras disfruten de los recursos actuales, en la economía neoclásica, el objetivo es aumentar la producción de bienes y 39 servicios y la tasa de ganancia. La economía ecológica, en cambio, se encuentra en la interdisciplinariedad el futuro del manejo de todos los seres vivos, bajo las lógicas no clásicas. De ahí emergen la bioeconomía, el biodesarrollo, la bioética y las demás acepciones de “las bios”, en el amplio campo de las ciencias de la complejidad (Caro- Ramírez, 2016, p. 190). Si realizamos un breve recordatorio histórico, en 1972 se celebra la Conferencia de Estocolmo. Fue una conferencia internacional convocada por la ONU, y se considera como la primera gran conferencia de la ONU sobre temas ambientales en un ámbito internacional, siendo un punto de inflexión en el desarrollo de la política internacional del medio ambiente. Tras esta primera reunión, nacen las que se vinieron a denominar “Cumbres de la Tierra”, a saber las Conferencias de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. Tras Estocolmo, tuvieron lugar en Rio de Janeiro (1992), Johannesburgo (2002) y de nuevo Rio de Janeiro (2012). En la Conferencia de Rio de 1992 aparece con fuerza la idea del “desarrollo sostenible”. Veinte años después, aparece la idea de “economía verde”, en la Conferencia de las Naciones Unidas del 2012. No debemos separar ambos términos, ya que es muy importante entender la economía verde dentro del contexto de desarrollo sostenible, que es un concepto más amplio y constituye un modelo de desarrollo global. La economía verde se puede pues entender como un conjunto de modos de producción, donde se premia la búsqueda de maximizar la producción, tomando en consideración variables que son ignoradas a la hora de establecer un negocio, como la conservación de los recursos naturales y la erradicación de la pobreza. 40 Tabla 1 Sectores priorizados por la Iniciativa para la Economía Verde A.- Protección Ambiental 1.- Protección del medio ambiente y del clima 2.- Gestión de las aguas residuales 3.- Gestión de los residuos sólidos 4.- Protección y mitigación del suelo, aguas superficiales y aguas subterráneas. 5.- Control del ruido y de las vibraciones. 6.- Protección de la biodiversidad y del paisaje 7.- Protección contra la radiación 8.- Investigación y desarrollo 9.- Otras actividades de protección al medio ambiente B.- Gestión de Recursos 10.- Gestión del agua 11.- Gestión d los recursos forestales 12.- Gestión de la fauna y la flora salvaje 13.- Gestión de los recursos energéticos 14.- Gestión de minerales Investigación y desarrollo 15.- Otras actividades de gestión de recursos naturales Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de Eurostat (2016). Una variación en el modelo económico que nos lleve a un modelo sostenible requiere una reforma de las políticas públicas, que lleve a crear un nuevo panorama de incentivos a la economía que respete el entorno. Se busca que esta reforma aumente las inversiones públicas y privadas en sectores verdes, es decir, en aquellos sectores económicos que pueden reducir los riesgos ambientales y la escasez de recursos (Serrano y Martín, 2011, p. 7). Por lo tanto, se incentiva a invertir en aquellos sectores intensivos en capital natural y en sectores eficientes en recurso y energía, es decir que hagan menor uso del capital natural agotable. Desde un punto de vista económico, se ha clasificado por el PNUMA de forma general sectores concretos donde es posible una transición, tal y como se puede apreciar en la Tabla 1 que figura a anteriormente. 41 Sin embargo, si seguimos el marco de indicadores de Naciones Unidas, se reconocen tres grupos de factores principales para evaluar los avances en la transición hacia una economía verde (PNUMA, 2011, p. 15): a) Medición de inversiones, empleo y sectores verdes. b) Desacoplamiento de los impactos y eficiencia en el uso de los recursos. c) Indicadores de progreso hacia el desarrollo sostenible. Dentro de la teoría del pensamiento económico y siguiendo el hilo de Francisco José Higón, de la Universidad de Valencia, el desarrollo sostenible muestra dos visiones (Higón Tamarit, 1999, p. 9). La primera visión sigue la corriente neoclásica, y dentro de esta encontramos dos perspectivas: una opina que los modelos de crecimiento óptimo ya tienen en cuenta la problemática de la equidad y los límites físicos del crecimiento (por lo tanto para ellos el concepto de desarrollo sostenible carece de valor); la otra, renovadora y conocida como la de los “economistas ambientalistas” -en referencia a David Pearce y su grupo de investigadores del Centre for Social and Economic Research on the Global Environment (CSERGE)-, defiende el concepto de desarrollo sostenible de una manera más suave y manejable. La segunda visión descrita por Higón Tamarit sigue una corriente heterodoxa donde predomina el contenido ético, filosófico y moral. Usa planteamientos comprensivos que, a veces, se alejan del análisis económico, ya que desde este punto de vista la economía es un subsistema de un sistema mayor como es el medio ambiente. Tanto los ambientalistas como los heterodoxos tienen el objetivo común de la sostenibilidad, pero con posturas diferentes sobre el modelo de desarrollo. 1.4. Empleo verde Tras el análisis llevado a cabo en los apartados anteriores, no es difícil encuadrar el Empleo Verde como aquel que reduce el impacto ambiental de empresas y sectores económicos hasta alcanzar niveles más sostenibles, además de implicar la gradualidad lograrlo incidiendo en hacer variaciones en el modelo económico. No se trata de provocar una 48 Andalucía, se ha establecido un objetivo a largo plazo para mejorar la competitividad de la economía, y hacerla más eficiente tanto en consumo de recursos como en emisiones contaminantes, objetivos que se esperan conseguir para el año 2050 (Comisión Europea, 2011, pp. 3-5). Ambos objetivos encajan perfectamente en los de la economía verde, vistos anteriormente. Por consiguiente, podemos afirmar que en esta área, los objetivos de la Comisión Europea se ajustan al “reverdecimiento” de la actividad económica, aunque en dichos textos se usen términos distintos, tales como “sectores bioeconómicos” y “economía hipocarbónica”. La estrategia “Europa 2020 para un crecimiento inteligente” incluía cinco objetivos (Comisión Europea, 2010a, p. 5) que resumimos a continuación para así destacar el fin de dicha estrategia: 1. conseguir 75 % de empleados, 2. invertir el 3 % del PIB de la UE en I+D+i, 3. alcanzar el objetivo «20/20/20» en materia de clima y energía, 4. conseguir un abandono escolar inferior al 10 % y un 40 % de la generación más joven con estudios superiores completos, 5. lograr la reducción de 20 millones de personas en el riesgo de pobreza. Sin embargo, según el Plan de Eficiencia Energética del 2011, es necesario un esfuerzo mayor para conseguir el objetivo de eficiencia energética (IDAE, 2011, p. 3). Dicho plan y el Libro Blanco del Transporte (Unión Europea, 2011) son resultados de una hoja de ruta hasta 2050, los objetivos intermedios que se proponen hasta 2050 supondrían un descenso de las emisiones internas de un 80 %, tomando como referencia el año 1990. Los resultados y conclusiones a los que llega la Comisión Europea se basan en un análisis completo de hipótesis y modelos, a nivel mundial y europeo, sobre la manera en que Europa podría pasar a una economía hipocarbónica de aquí a 2050, llegando a la siguiente conclusión: la mejor forma para llegar a una reducción de emisiones internas que hagan posible el objetivo marcado es realizarlo por fases: la primera sería del orden del 25 % de reducción respecto al año 1990 para el 2020, continuando de forma progresiva hasta llegar al 40 % en 2030 y al 60 % en 2040. Esa vía tendría como resultado una reducción anual del orden del 1 % en la primera década hasta 2020, el 1,5 % en la segunda década de 2020 a 2030 y el 2 % en las dos últimas hasta 2050. El esfuerzo aumentaría con el tiempo, a 49 medida que se disponga de avances tecnológicos que la hagan posible y viable (Comisión Europea, 2011, p. 4). En el documento Hoja de ruta hacia una economía hipocarbónica competitiva en 2050 (Comisión Europea, 2011), se establecen los objetivos de reducción de CO2 de forma sectorial, como podemos apreciar en la Tabla 3 reproducida a continuación. Los mayores retos se encuentran donde aún se necesitan esfuerzos para conseguir los objetivos: si se aplicaran las políticas actuales, se alcanzaría la mitad del objetivo en 2020 en las emisiones de la aviación internacional. Tabla 3 Objetivo de reducción de CO2 por sectores. Reducciones de GEI respecto a 1990 2005 2030 2050 Total -7 % - 40 a - 44 % - 79 a - 82 % Sectores Electricidad (CO2) -7 % - 54 a - 68 % - 93 a - 99 % Industria (CO2) -20 % - 34 a - 40 % - 83 a - 87 % Transporte (incluida la aviación, excluido el transporte marítimo) (CO2) 30 % 20 a - 9 % - 54 a - 67 % Residencial y servicios (CO2) -12 % - 37 a - 53 % - 88 a - 91 % Agricultura (distintas de las de CO2) -20 % - 36 a - 37 % -42 a - 49 % Otras emisiones distintas de las de CO2 -30 % - 72 a - 73 % - 70 a - 78 % Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Comisión Europea (2011). Para conseguir el objetivo de eficiencia energética, se necesitaría aplicar de forma íntegra del Plan de Eficiencia Energética. Otro reto es impedir el bloqueo de inversiones en reducción de las emisiones al suponer unos precios más altos. Resulta indispensable la plena aplicación del Plan Estratégico Europeo de Tecnología Energética, que requiere una inversión adicional de 50.000 millones de euros en I+D+i, además de mejorar la política de reciclado para una mejora en la gestión de residuos y seguir intensificando la investigación en el ámbito de las tecnologías de reducción de emisiones (Comisión Europea, 2011, p. 4). Según la hoja de ruta diseñada por la Comisión Europea, la inversión en al proyecto para 50 conseguir una economía hipocarbónica esta cimentada sobre cuatro pilares que sustentarán al objetivo final, tal y como se aprecia en la Tabla 4 a continuación: Tabla 4 Pilares de la hoja de ruta para el 2050 de la UE. 1. Un aumento sustancial de las inversiones de capital Para mejorar las infraestructuras de apoyo que reducen los niveles de emisiones de CO2 y conseguir el objetivo de eficiencia energética, desde Bruselas se incentiva a construir: redes inteligentes, viviendas pasivas, captura y almacenamiento de carbono, procesos industriales avanzados, y la electrificación del transporte y almacenamiento de energía. Estas medidas requerirán una inversión sostenida sustancial, para lo cual habría que llegar a los niveles de inversión previos a la crisis. 2. Reducción de la factura energética de Europa y de su dependencia de importaciones de combustibles fósiles La Comisión Europea estima la reducción del coste en importar energía fósil está entre 175.000 y 320.000 millones de euros anuales, gracias a la eficiencia energética y la transición hacia fuentes de energía hipocarbónicas producidas en el ámbito interno. Dicha estimación se moverá en función del precio del petróleo y de las medidas que se tomen a escala mundial en materia de cambio climático. 3. Puestos nuevos de trabajos Una inversión temprana en la economía hipocarbónica estimularía un cambio estructural gradual de la economía, pudiendo crear puestos de trabajo nuevos a corto y medio plazo. A largo plazo, la creación y mantenimiento de puestos de trabajo dependerán de la capacidad de la UE para liderar el desarrollo de nuevas tecnologías hipocarbónicas. 4. Mejora de la calidad del aire y de la salud Las iniciativas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero serían un complemento importante de las medidas sobre calidad atmosférica vigentes. La electrificación del transporte y la expansión del transporte público podrían mejorar espectacularmente la calidad del aire de las ciudades europeas Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Comisión Europea (2011, pp. 11-14). En el primer pilar, es clave crear condiciones para facilitar y fomentar la inversión privada, teniendo en cuenta que una parte de esta inversión dará sus frutos a medio y largo plazo gracias a la reducción de la factura energética y a una mayor productividad. Es necesario supervisar los efectos de las nuevas medidas en el Régimen de Comercio de Derechos de 51 Emisión (RCDE) y la directiva europea (Directiva 2003/87/CE, Directiva 2009/29/CE), que prevén una reducción lineal del límite máximo de 1,74 puntos porcentuales al año. Dicha reducción debe mantenerse o aumentarse hasta de 2050, a fin de preservar los incentivos que recompensan las inversiones en tecnologías hipocarbónicas, y preservar el ritmo de preparación a los sectores, para que emprendan las innovaciones necesarias en el futuro. La inversión pública se debe hacer mediante instrumentos de financiación innovadores (Comisión Europea, 2011, p. 12) para movilizar y dirigir la financiación privada, a fin de conseguir unos beneficios en múltiples áreas como la medioambiental, la productividad, el valor añadido y la producción en una gran variedad de industrias manufactureras de la Unión europea. Si analizamos los trabajos efectuados por International Energy Agency (IEA) referente al segundo pilar, la reducción de la factura energética de Europa y de su dependencia de importaciones de combustibles fósiles indica que la factura de las importaciones de la UE en dicha materia registró una subida de 70.000 millones de dólares estadounidenses de 2009 a 2010 (IEA, 2010, p. 70-73), y augura más subidas en un futuro previsible. Este escenario puede llevar a una situación similar a la de los años setenta y ochenta: las crisis petrolíferas pueden generar inflación, reducir la competitividad y elevar el desempleo (Barriga Salazar, 2009, pp. 36-42). Se sabe hoy en día que estas estimaciones han sido erróneas. Los precios del petróleo se hundieron en 2014 y siguen una tendencia ligeramente ascendente (Nuño, 2015, p. 1), que se puede entender por un ligero aumento de la demanda interna a principios de 2016, situando la inflación en cifras negativas. Se espera que la inflación se mantenga cercana a cero en el futuro inmediato, pues los precios de la energía son a día de hoy más bajos que en 2015 (Comisión Europea, 2016, p. 2). Durante 2015, el precio de gasóleo sin impuestos cayó un 22,9 % de media en la UE, en España descendió un 21,09 %. Para 2050, se busca que el consumo total de energía primaria sea un 30 % menor que el del 2005 (Comisión Europea, 2011, p. 14), lo que supondría la bajada de las importaciones de petróleo y gas, lo que, entre otras cosas, daría estabilidad a la economía europea ante vaivenes en los precios de los combustibles fósiles. En materia de empleo, la transición hacia una economía verde y eficiente en el uso de los recursos supone una oportunidad para mejorar la competitividad de Europa en el mundo, 52 garantizar el bienestar de las generaciones futuras y apoyar el empleo sostenible y de calidad. Las políticas de empleo y mercados de trabajo en general tienen que desempeñar un papel más activo, teniendo las siguientes prioridades:  mejorar la integración y la coordinación de las políticas a nivel europeo y nacional;  seguir desarrollando estructuras de gobernanza e instrumentos metodológicos y de información para facilitar la transición hacia una economía verde;  coordinar mejor el seguimiento de las medidas de reforma y mejorar la relación entre interlocutores sociales sobre los retos del empleo verde;  garantizar que los programas y políticas de financiación de la UE y los Estados miembros apoyen la creación de empleo en la economía verde;  trabajar por unas condiciones de igualdad a nivel internacional en el fomento del crecimiento verde;  desarrollar una estrategia para ecologización de empleos a partir de las recomendaciones de la Plataforma Europea para la Eficiencia de los Recursos (EREP). La Comisión Europea apoya estos argumentos así como los que sustenta Eurostat, que data la creación de empleos en el sector de los bienes y servicios medioambientales (EGSS) en 1,1 millones de empleos creados entre 2005 y 2014. Los datos también indican que además de su potencial, dicho sector creó un empleo que ha resistido la crisis de los últimos años (Comisión Europea, 2014, pp. 15-16). 53 CAPÍTULO II: MERCADO DE TRABAJO Y SECTORIZACIÓN DE LA ECONOMÍA VERDE ESPAÑOLA Y ANDALUZA 54 2.1. Introducción La economía mundial sigue caracterizada por un alto grado de incertidumbre, derivado por la frágil recuperación de las economías avanzadas y el moderado crecimiento de las economías emergentes, aunque tanto la actividad productiva como el comercio internacional mejoraron sus registros a partir del 2013. En las economías emergentes y en desarrollo, el comercio sigue siendo un motor de crecimiento, pero la debilidad de su demanda interna, unido a la retirada de estímulos monetarios por parte de la FED (Reserva Federal) en Estados Unidos, atenuaron su crecimiento y demuestran la fragilidad del proceso de recuperación de la economía mundial, estimado finalmente en un 3 %, todo ello en un contexto de contención de precios de las materias primas y abaratamiento del petróleo a nivel mundial, pero con expectativas al alza en el barril (FMI, 2013, pp. 77-85). Si nos centramos en el caso concreto de la economía española, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE, 2017), el año 2013 se cerró con una caída de un 1,2 %. Trimestre a trimestre, la tendencia negativa fue cada vez menor, certificándose técnicamente el fin de la recesión y registrándose los primero datos positivos en términos intertrimestrales. La demanda externa y una contribución de la reducción de la demanda de las exportaciones impidieron la mayor caída del PIB. Entrando en datos más concretos, se puede apreciar las aportaciones al PIB según el INE: el descenso generalizado en la demanda interna (-2,7 %) destacando la formación bruta de capital fijo (-5,1 %), el consumo de los hogares (-2,1) y el gasto en consumo público (-2,1 %). El dato positivo se ve en el ascenso de las exportaciones (4,9 %), mayor que el de las importación (0,4 %). Por el lado de la oferta, la tendencia es levemente negativa, salvo en oferta en agricultura, ganadería, silvicultura y pesca (1,1 %) y en construcción (-7,7 %). La evolución tiene como características las exigencias de la Unión Europea, es decir ajuste fiscal y descenso de gastos público. Ante esta tendencia, los datos en términos de Contabilidad Nacional y los de la Encuesta de Población Activa (EPA) coincidieron en la evolución negativa del mercado laboral. El proceso de destrucción de empleo, de manera generalizada en todas las ramas de actividad, 55 aumentó en media anual el número de parados en 226.300 de personas más que en 2012, con pequeñas mejoras en los datos de final de año. El dato podría haber sido peor si no se hubiera registrado el descenso más elevado de población activa desde el año 1976 (-1,4 %), originado por el desánimo, el retorno de inmigrantes y de la nueva emigración española. A este hecho, debemos sumar el deterioro del mercado de trabajo en términos cualitativos, dado por el aumento de la temporalidad, el descenso de la contratación indefinida y los avances de la contratación a tiempo parcial. En lo que refiere a la distribución primaria de la renta en 2013, las rentas salariales bajaron un 3,5 %, mientras aumentan las rentas del capital y mixtas en un 1,3 %. Esta tendencia se ve aumentada si tenemos en cuenta que aumentó el número de personas que no reciben ningún tipo de prestación por desempleo, casi 700.000 hogares sin ingreso alguno (INE, 2014, pp. 2-3). Andalucía es una de las 272 regiones que componen la Unión Europea (UE), dentro de sus 28 países miembros. Por su dimensión, ocupa un lugar destacado: es la tercera región de la UE con mayor número de habitantes, concretamente 8.440.300 personas, según los últimos datos del INE a 1 de enero de 2013, por detrás de Isla de Francia (11.978.363 habitantes) y Lombardía (9.794.525 habitantes). Tiene una población mayor que trece de los 28 países de la UE, y su población es casi el doble que la de Irlanda, 1,6 veces la de Finlandia, Eslovaquia o Dinamarca, y similar a la de Austria. En lo que se refiere a superficie, con 87.597 km2, es la cuarta región de la UE. Su superficie es mayor que la de catorce países de los 28 de la UE, entre ellos Austria, Irlanda, Dinamarca, Países Bajos o Bélgica. En términos de Producto Interior Bruto (PIB), es la duodécima región de la UE. Si valoramos en paridad de poder adquisitivo, el PIB de Andalucía se cifra en 150.989 millones de euros en 2011, última información publicada por Eurostat, lo que supone una generación de PIB mayor que la de once países de la UE, entre ellos Irlanda (Junta de Andalucía, 2014a, pp. 39-40). En Andalucía, la tendencia respecto a la media europea en términos de PIB per cápita ha sido divergente desde el inicio de la crisis. Con relación al promedio nacional, las diferencias se han mantenido prácticamente inalteradas al haber registrado en ambos casos variaciones muy similares en los últimos años. El distanciamiento respecto al promedio europeo fue aun de mayor proporción en términos de empleo, de forma que la diferencia de diez puntos porcentuales en la tasa de empleo al 56 inicio de la crisis, en 2014 llegó casi a duplicarse. En términos de desempleo, la tendencia ha sido similar, con un creciente alejamiento entre las tasas de paro en Andalucía, con respecto a la media de la UE (Consejo Económico y Social, 2015, p. 25). 2.2. Situación del mercado de trabajo español y andaluz Tras 30 años de la adhesión a la UE, España ha vivido un rápido y profundo proceso de modernización sin precedente en la historia, pues se ha logrado modernizar muchas de sus estructuras tradicionales. A pesar de este cambio de tendencia, la evolución no ha afectado por igual a todos los sectores ni a todas las regiones. Estas transformaciones han sido posibles gracias al efecto combinado de los intercambios mantenidos con el resto de los Estados miembros, a los flujos financieros recibidos y a la pertenencia a un bloque económico y político de enorme relevancia internacional (Ramos, Gallardo y Romero, 2002, p. 195). Según datos demográficos, Andalucía es la región más poblada del Estado español. En los últimos años, concentra aproximadamente la mitad del crecimiento vegetativo total del país y, en lo que refiere a la población total, Andalucía representa más del 17,9 % de la población española, mientras que España representa el 9,2 % de la UE y aproximadamente el 14 % de la zona euro (datos de Eurostat, 2017). Este hecho se traduce en la oportunidad de contar con una pirámide de población de las más rejuvenecidas de la UE, pero significa una debilidad en la medida en que el sistema productivo no sea capaz de lograr absorber la demanda de empleo, y además, sin que se produzca una segmentación en el mercado de trabajo, lo que constituye uno de los problemas del Estado español. Actualmente (y ha sido una constante en el tiempo), Andalucía presenta una alarmante tasa de paro, de las mayores tanto en España como en la Unión Europea, y un cambio de enfoque que revierta tal situación es la mayor necesidad de la sociedad andaluza. El mercado de trabajo no es un mercado como cualquier otro mercado de bienes, a la vez por sus características y porque el “bien” en cuestión es la persona. Si analizamos el mercado de trabajo andaluz, podemos apreciar que tiene unas características similares a las nacionales pero más acentuadas, pues se pueden apreciar la gran importancia del sector 57 servicios y del sector primario -que es mayor proporcionalmente que la media nacional- y es reseñable la falta de un sector secundario. Dentro de los subsectores, se aprecian dos que han destacado, con distintas consecuencias, en Andalucía. Uno es el sector turístico, que representa una “materia prima” que se ha explotado en general satisfactoriamente. El otro es la construcción, donde la burbuja inmobiliaria derivó en consecuencias negativas provenientes de la sobreinversión, y su incidencia en el deterioro de la educación, siendo uno de los motivos del abandono escolar, ya que los jóvenes veían posibilidades de altos ingresos sin necesidad de formación (Basteiro y Flotats, 2011). Gráfico 2 Tasa de paro España/Andalucía. Hasta IV trimestre 2016 (%). Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del INE (2017). El mercado de trabajo es el primer problema, tanto a nivel nacional como autonómico, según el INE (2017), y dadas las circunstancias, combatir la tasa de paro es el objetivo principal de cualquier política económica activa. En 2007, la tasa de paro empezó a marcar una tendencia claramente ascendente y, desde entonces hasta la actualidad, se ha triplicado dicha tasa. Observando los niveles nacionales, las características son las mismas, salvo que 5,00 10,00 15,00 20,00 25,00 30,00 35,00 40,00 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 España Andalucía 64  los productos químicos.  los plásticos.  los productos farmacéuticos (estimando una parte de ellos como biológica). Por tanto, se incluyen sectores cuyas acciones con base biológica tienen que ser estimadas, incluyendo la producción de biodiesel y bioetanol, así como las bioenergías de calor (biogás y biomasa). En el estudio mencionado, cabe destacar la no inclusión de la bioenergía y los biocombustibles, ya que las fuentes no son compatibles con Eurostat, al incluir tanto los puestos de trabajo directos como indirectos sin aclarar cómo realizar su disgregación (Piotrowski, Carusy Carrez, 2016, p. 2). Antes de desglosar de forma sectorial la situación de la economía y empleo verde a nivel nacional y autonómico, analizaremos los sectores que la UE denomina “ecológicos”. Podemos apreciar en la Tabla 5 a continuación el volumen de negocio de dichos sectores en 2013. La Tabla 5 simula tres casos, con el objetivo de reconocer la importancia de dichos sectores, que a continuación desarrollaremos: - En el caso I, se cuantifican los 2,1 trillones de euros entre los diferentes sectores. El mayor volumen de negocio corresponde a los productos alimenticios, con un 44 % del total, lo que se puede traducir en unos 92.400 billones de euros. De acuerdo con la nomenclatura estadística de actividades económicas en la Unión Europea (NACE Rev. 1.1) (Eurostat, 2009), este sector está unido al de bebidas y productos del tabaco, cuya suma sería el 51 % del total, a saber unos 107.100 billones de euros. 65 Tabla 5 Volumen de negocio en la UE bioeconomía, 2013. Sectores Volumen de negocio caso I Volumen de negocio caso II Volumen de negocio caso III Productos alimenticios 44 % - - Bebidas 6 % - - Tabaco 1 % - - Agricultura 19 % 39 % - Silvicultura 2 % 4 % - Biodiesel 1 % 1 % 2 % Bioetanol 4 % 7 % 13 % Sector textil 3 % 7 % 12 % Industria basada en los bosques 8 % 15 % 27 % Papel y derivados 8 % 17 % 30 % Productos químicos y plásticos 2 % 5 % 8 % Productos farmacéuticos 2 % 5 % 8 % V3 negocio(trillones euros) 2,10 1,00 0,60 Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de Piotrowski, Carus y Carrez (2016). - En el caso II, se cuantifican un trillón de euros entre los diferentes sectores, salvo los sectores relacionados con productos alimenticios, bebidas y productos de tabaco ya descartados. Siendo menos de la mitad el volumen de negocio que en el caso I, destaca la agricultura, que según nomenclatura NACE Rev. 1.1, va unida a la actividad forestal, que engloban el 43 % del total dentro del caso II, es decir aproximadamente 430 billones de euros. - En el caso III, se cuantifican los diferentes sectores, salvo los relacionados con productos alimenticios bebidas, productos de tabaco, agricultura, silvicultura, biocombustibles y bioenergía, que eran los de mayor importancia en los casos I y II. En este caso, el análisis muestra que los biocombustibles y bioenergía en 66 conjunto representan el 15 % de la facturación de la economía de base biológica de la UE. Los mayores porcentajes de facturación, dentro de lo que resta, están compuestos por el sector del papel y derivados, 30 %, y la industria basada en los bosques (productos de madera y muebles) con un 27 %. Otros sectores como el farmacéutico, el químico y el textil tienen un peso bastante menor. Se estima que el volumen de negocios total de las industrias de base biológica es de 600 mil millones de euros en 2013. Tabla 6 El empleo en la bioeconomía de la UE, 2013. Sectores Volumen de negocio caso I V3 de negocio caso II V3 de negocio caso III Productos alimenticios 22 % - - Bebidas 2 % - - Tabaco 0,2 % - - Pesca 1 % 1 % - Agricultura 54 % 72 % - Silvicultura 3 % 4 % - Biodiesel 0,2 % 0,3 % 1 % Bioenergía 1 % 1 % 3 % Textiles y Productos 4 % 6 % 24 % Ind. basada en los bosques 8 % 10 % 43 % Papel y derivados 3 % 5 % 20 % Productos químicos y plásticos 1 % 1 % 5 % Productos farmacéuticos 1 % 1 % 3 % Total de empleo (millón) 18,3 13,8 3,2 Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de Piotrowski, Carus y Carrez (2016). En la Tabla 6 que figura anteriormente, podemos analizar la distribución del empleo total en la bioeconomía de la UE para los sectores citados anteriormente, a saber más de dieciocho millones de puestos de trabajo. 67 Entre los datos que revelan las tres columnas, podemos destacar como, claramente, en la agricultura se genera gran cantidad empleo, pero con un bajo volumen de negocio. Sin embargo, ocurre todo lo contrario con los sectores siguientes: bioenergía, industria basada en los bosques, papel y derivados, productos químicos y plásticos y productos farmacéuticos. Dichos sectores usan menos manos de obra, pero tienen un volumen de negocio alto. La comparación entre las tablas anteriores muestra claramente que existen actividades más intensivas en mano de obra, en especial la agricultura. Por otra parte, podemos ver como aquellas actividades que requieren mayor intensidad de inversión de capital tienen en ámbitos macroeconómicos una importancia pequeña, lo que muestra la posibilidad de “reverdecer” actividades productivas que, a día de hoy, siguen la hoja de ruta del desarrollo sostenible. 2.4. Análisis de situación de los sectores verdes En este apartado, examinaremos cada uno de estos sectores creadores de empleos verdes, principalmente en la situación a nivel estatal y andaluz. Es de precisar que tendremos en cuenta las peculiaridades y complejidad de la economía andaluza, ya que cada sector tiene un tamaño diferente en la región dada sus características, y unos sectores están en gran medida ligados con otro, en especial en biomasa. 2.4.1. Agricultura, ganadería e industria agroalimentaria Podemos definir la agricultura ecológica como un compendio de técnicas agrarias que excluye normalmente el uso de productos químicos de síntesis como fertilizantes, plaguicidas, antibióticos, etc., con el objetivo de: preservar el medio ambiente, mantener la fertilidad del suelo y proporcionar alimentos más sanos y naturales. La agricultura ecológica se encuentra regulada legalmente en España desde 1989. Desde el 1 de enero de 2009, está regulada por el Reglamento CE/834/2007. El control y la certificación de la producción agraria ecológica es competencia de las Comunidades Autónomas, y se lleva a cabo mayoritariamente por autoridades públicas, aunque en el caso de la Comunidad 68 Autónoma de Andalucía, se han autorizado a organismos privados para la realización de estas funciones. Gráfico 5 Evolución de la superficie ecológica cultivada en España 2000-2014. Miles de hectáreas. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del MAGRAMA (2015). Si analizamos los datos que nos facilita el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno de España, llama la atención en primer lugar la evolución que ha tenido la superficie cultivada de forma ecológica, como se puede apreciar en el Gráfico 5. Desde el año 2000 al 2014, la variación porcentual de la superficie cultivada ha sido de un 337 %, es decir un 24 % anual durante 14 años; bien es cierto que desde 2012, con el fin de seguir la definición de Eurostat, no se contabilizan las denominadas “Otras superficies (Cultivos específicos)”, que pasan a estar incluidos en el apartado de “Terreno forestal y plantas silvestres (sin uso ganadero), Rosa de Damasco, Árboles de navidad, y Otras superficies no incluidas en ningún otro lugar”. Esta variación a la hora de contabilizar influye en la evolución de la superficie ecológica cultivada, al crear un “valle” dentro de la tendencia que según dicho indicador, en la evolución de la cantidad de productores con NIF (Número de Identificación Fiscal) existentes, se ha pasado de 13.394 productores en el 2000 a 30.602 en 2014 (Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. 2000 2002 2004 2006 2008 2010 2011 2012 2013 2014 Superficie 381 665 733 926 988 1.651 1.845 1.757 1.610 1.663 - 200 400 600 800 1.000 1.200 1.400 1.600 1.800 2.000 69 2015, p. 2). Ambos indicadores macroeconómicos anteriores nos hacen poder afirmar que la agricultura ecológica ha pasado, en casi dos décadas, de tener una presencia testimonial a tener un peso cada vez mayor dentro del sector. Según datos que nos proporciona Eurostat, la edad de los agricultores está directamente relacionada con el desarrollo de la agricultura ecológica, es decir que la agricultura tradicional está directamente relacionada con las generaciones de agricultores de mayor edad en Europa. Concretamente, la comparación de la distribución por edades de administradores de fincas en el sector orgánico y no orgánico en la UE-27 muestra que los agricultores mayores de 50 años son los menos propensos a la producción orgánica. Los nuevos agricultores tienen una visión más cercana a la agricultura ecológica y al valor añadido que supone ésta a la hora de comercializar su producto. Por otra parte, es de tener en cuenta que la edad media de administradores de fincas tiene una tendencia a envejecer, aunque por la crisis muchos jóvenes y personas de mediana edad han regresado al ámbito rural, y que por lo tanto en datos absolutos, existe un mayor porcentaje de administradores que pasan los 50 años de edad (Comisión Europea, 2014, pp. 22-23). Según la información estadística de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, en 2010 la agricultura sostenible ocupa un lugar destacado en la estructura ambiental andaluza, representando casi el 14 % del total facturado en agricultura, lo que viene a sumar aproximadamente 886 millones de euros. Del total facturado en agricultura, ganadería y pesca sostenible, el 73,4 % provienen directamente de los productores, y el 26,6 % restante a los colaboradores y comercializadores de productos ecológicos. Son mínimos los gastos ambientales totales en agricultura, ganadería y pesca sostenible, poco más de 17 millones de euros que no suponen ni un uno por ciento del gasto ambiental total; además, apenas un 2 % del empleo en este ámbito guarda relación con la administración pública; de hecho el 98,5 % del empleo está vinculado a la empresa con dedicación plena (Consejería de Medio Ambiente, 2010, pp. 24-25). 70 Tabla 7 Superficie cultivada en España por CC. AA. y porcentaje dedicado a cultivos ecológicos, 2012. Comunidades Autónomas Superficie total cultivada (hectáreas) Superficie ecológica cultivada (hectáreas) Porcentaje de superficie ecológica Andalucía 8.759.697 949.025 10,83 % Aragón 4.772.025 59.424 1,25 % Asturias 1.060.246 22.528 2,12 % Islas Baleares 499.166 25.554 5,12 % Islas Canarias 744.695 3.323 0,45 % Cantabria 532.654 6.715 1,26 % Castilla la Mancha 7.946.198 297.140 3,74 % Castilla y León 9.422.689 30.578 0,32 % Cataluña 3.209.053 77.401 2,41 % Extremadura 4.163.450 74.294 1,78 % Galicia 2.957.469 15.091 0,51 % Madrid 802.769 7.198 0,90 % Murcia 1.131.391 58.820 5,20 % Navarra 1.039.036 73.131 7,04 % Rioja 504.525 4.237 0,84 % País Vasco 723.034 2.439 0,34 % C. Valenciana 2.325.449 49.649 2,14 % España 50.593.546 1.756.548 3,47 % Fuente: Elaboración propia a partir de los datos del MAGRAMA (2013). La agricultura está situada en el extremo inferior de la cadena de producción, pero ofrece un gran potencial para un mayor desarrollo: Andalucía es la región líder en España para la agricultura orgánica, con más de la mitad de la tierra orgánica cultivada, como se puede comprobar en la Tabla 7 que está representada a continuación, sin embargo con un menor número de empresas de procesamiento que, por ejemplo, Cataluña. Andalucía produce más del 80 % de aceite de oliva en España, pero la mayor parte se envía a Italia para packaging y branding. El desarrollo de clústeres busca dar respuesta a la demanda existente de mejorar la innovación en las industrias, que debe ser conceptualizada a través de la brecha en la industria de servicios con el fin de conectar el clúster agroindustrial con el turismo 71 (OECD, 2010, p. 18). Aunque las universidades andaluzas tienen un papel importante en los programas de investigación y formación en el aceite de oliva (Universidad de Jaén), el apoyo a la transición de tradicional producción de invernaderos para la agricultura de precisión moderno (Universidad de Almería) y la I+D+i en los cítricos y las fresas (Universidad de Huelva), hasta el momento, los esfuerzos han permanecido fragmentados (OECD, 2010, p. 22). Existe un potencial considerable en la generación de crecimiento verde, lo cual implicaría movilizar a universidades, centros de enseñanza, centros de investigación y funciones públicas, para una mejor alineación con las necesidades de la región. El gaviero regional podría fomentar la colaboración entre las instituciones de educación superior y la industria, para impulsar el crecimiento verde y eco-innovación. La habilidad para la creación de empleos verdes se debe organizar de manera más eficiente, poniendo en común los recursos de aprendizaje de las instituciones educativas y las industrias en Andalucía, y proporcionando vías flexibles entre las instituciones (OECD, 2010, pp. 24-26). Tabla 8 División de la superficie ecológica cultivada en Andalucía y porcentaje del total, 2015. Cultivos Superficie ecológica cultivada (hectáreas) Porcentaje Producción agrícola 274.134,53 27 % Prados y pastos permanentes 666.847,69 66 % Bosques y recolección silvestre 70.111,82 7 % Total 1.011.094,04 100 % Fuente: a partir de los datos de la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural (2016) Como se describe en la Tabla 8, dentro de la superficie dedica a la agricultura ecológica en Andalucía, el mayor porcentaje corresponde a prados y pastos permanentes -donde no se incluyen pastos pobres-, con lo cual esta superficie está directamente relacionada con la ganadería. De forma más rezagada encontramos, con un 27 % de la superficie, los cultivos permanentes, donde destaca la producción de almendras, olivos para aceite y, de forma secundaria, el cultivo de naranjas. En cuanto a cereales, encontramos principalmente el 72 cultivo de cebada, avena y trigo. Por último, de forma más escueta, encontramos los cultivos de hortalizas, donde destaca el de guisantes. Podemos afirmar que, dentro de la realidad nacional en agricultura ecológica, Andalucía no sólo es la que tiene mayor cantidad de hectáreas dedicadas, sino que también tiene una gran cantidad de variedades, destacando que gran parte del terreno es para dedicación ganadera. Si realizamos un análisis comparativo entre la Tabla 8 y la Tabla 7, podemos apreciar como los datos, que corresponden a unos años posteriores, muestran similitud casi idéntica en el total de superficie dedicada a la agricultura ecológica. Sin embargo, en la Tabla 8, podemos apreciar de forma desagregada la superficie ecológica andaluza. Los cultivos permanentes no llegan a un 30 % del total, ya que los prados y pastos prevalecen, lo que está directamente relacionado con el sector ganadero, en barbecho, producción forestal, etc. La siguiente Tabla 9 nos muestra el porcentaje de agricultura ecológica respecto al total de la agricultura en cuanto a producción, superficie y productividad. Existe gran disparidad entre los datos según el tipo de cultivo, ya que cada una tiene una importancia diferente en la comunidad andaluza, y todas tienen características particulares. Sin embargo, se puede ver que el porcentaje de superficie es bajo si lo compramos con el suelo agrícola total, y alto si lo comparamos con el resto de regiones. Por consiguiente, podemos decir que la producción refleja la superficie explotada, aunque habría que analizar los datos individualmente por las peculiaridades de cada cultivo. 73 Tabla 9. Superficie y producción ecológica, comparación porcentual con la agricultura convencional, 2013 en Andalucía. Producción Superficie ecológica (has) % respecto a la total Producción ecológica (toneladas métricas) % respecto a la total Producción por has de cultivo convencional Producción por has de cultivo ecológica Trigo total 4.074 1,07 % 3.645 0,35 % 2,75 0,89 Trigo blando 2.298 1,42 % 3.100 0,74 % 2,61 1,35 Trigo duro 1.776 0,81 % 545 0,09 % 2,85 0,31 Cebada 8.847 7,74 % 11.442 4,22 % 2,37 1,29 Avena 7.608 9,14 % 8.531 4,96 % 2,07 1,12 Centeno 150 12,43 % 169 7,65 % 1,83 1,13 Maíz 128 0,30 % 92 0,02 % 10,07 0,72 Guisantes 999 16,02 % 586 11,36 % 0,83 0,59 Remolacha 36 0,75 % 390 0,12 % 69,79 10,84 Algodón 81 0,13 % 67 0,05 % 2,30 0,83 Girasol 1.545 0,48 % 635 0,16 % 1,23 0,41 Soja 0 0,36 % 0 0,27 % 2,14 1,59 Col 100 10,19 % 2.393 8,67 % 28,26 24,04 Bróculi y coliflor 72 2,43 % 1.790 2,36 % 25,51 24,74 Apio 14 8,60 % 278 6,63 % 25,78 19,87 Lechuga 92 0,78 % 1.776 0,58 % 26,03 19,32 80 Tal crecimiento del empleo fue del 3005 %, pasando de 3.522 empleados en el sector de energías renovables en 1998, a 109.368 en 2009 (Observatorio de la Sostenibilidad en España/Fundación Biodiversidad, 2010, p. 60). Este crecimiento fue exponencial en algunos casos, como en el de la energía eólica. En 2006, España era el segundo país después de Alemania con la mayor dotación de empleo en el sector eólico; esta situación ha cambiado y en la actualidad, España está en el grupo de países de la UE que no instalaron nueva potencia en 2015, junto a Bulgaria, República Checa, Hungría, Letonia, Luxemburgo, Eslovaquia y Eslovenia (EUROFEDE, 2016). Es difícil cuantificar la evolución del empleo en los próximos años por la falta de datos, sobre todo tras la decisión política de frenar la expansión de las energías renovables en España, aprobada por el Real Decreto Ley 1/2012. A partir de los datos españoles y europeos, podemos apreciar como el grado de autoabastecimiento en el caso de la Unión Europea es del 46,8 %, en España del 28,6 % y en Andalucía, alcanzó el 19,0 % en 2013. Estas cifras mejoran el resultado de años anteriores, favoreciendo a la convergencia, debido al mayor aporte renovable. Sin embargo, dejan latente que en la estructura de consumo, el petróleo sigue ocupando el primer luego, con mayor participación en España y Andalucía, del 42,6 % y 43,2 % respectivamente, frente al 33,4 % del conjunto de Estados miembros de la UE. El aporte de energía renovable, siendo el 14,4 % del total de consumo de energía primaria, superó en 2013 por primera vez en España al aporte de energía nuclear. En Andalucía, este porcentaje se elevó al 19,2 % y en la Unión Europea al 11,8 %, situándose la comunidad andaluza en cabeza de esta comparativa a tres. En cuanto al consumo por sector de actividad, transporte es el mayor consumidor a nivel nacional y autonómico (Consejería de Empleo, Empresa y Comercio. 2014, pp. 16-20). Teniendo en cuenta los datos anteriores, y analizando junto a estos los datos de 2014 existentes a nivel nacional y autonómico, podemos ver la evolución de autoabastecimiento energético en Andalucía. El crecimiento de la producción de energía con fuentes renovables ha supuesto un incremento de este indicador del 0,9 % entre 2013 y 2014, situándolo en un 19,9 % de todo el consumo energético primario de Andalucía. A nivel nacional, este indicador también crece y se sitúa en el 28,4 %, basado en renovables y 81 nuclear, que se considera autóctona en las estadísticas oficiales aunque el combustible se importe ya que Andalucía no cuenta con centrales nucleares. Las energías renovables continúan siendo la tercera fuente de consumo en Andalucía y han incrementado en un 0,9 % su peso en la estructura, alcanzando ya el 20,1 %, mientras que a nivel nacional, sigue superando a la energía nuclear. (Consejería de Empleo, Empresa y Comercio. 2014, pp. 30-31). En el año 2014, se rompe la tendencia de descenso de la demanda de energía iniciada en 2008 en Andalucía, debido principalmente al aumento del consumo de biomasa térmica en industria, el consumo de productos petrolíferos para uso no energético y el consumo de gasóleo en transporte. La mayor demanda de biomasa ha supuesto un aumento de la producción de energía en territorio andaluz, aumentando en un 8 % en un año. La biomasa registra en 2014 un crecimiento del 17,5 % (242,2 ktep), debido al mayor consumo de la industria oleícola. El aporte de energía termosolar ha aumentado un 9,7 % respecto al año anterior (105,2 ktep más), mientras que la energía eólica y la hidráulica han reducido ligeramente su producción. Este progresivo incremento del consumo de energías renovables en Andalucía ha elevado el aporte de fuentes renovables al consumo final bruto al 19,5 %. Esta cifra se sitúa muy próxima al objetivo de la Unión Europea de alcanzar en 2020 una contribución de las renovables del 20 % (Consejería de Empleo, Empresa y Comercio. 2014, pp. 23-24). Desde la Consejería de Economía, Innovación, Ciencias y Empleo, se afirma en la Estrategia Energética de Andalucía 2014-2020 que su horizonte energético está fijado para 2050, siguiendo los objetivos de la Unión Europea para la descarbonización del sector energético. Para ello, anuncia como eje fundamental la “participación activa de la ciudadanía”, que como dice en el mismo documento, “no puede ser un objetivo políticolegislativo que no cale en la población”, sino que las políticas públicas de concienciación y eficiencia energética serán fundamentales. Posteriormente, añade dos ejes adicionales: “el uso de tecnologías eficientes innovadoras” como acción continua, y “el impulso de actuaciones concretas”, lo que representa la adaptación de decisiones normativas, investigativas, proyectos innovadores, etc. (Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, 2014, pp. 143-149). 82 A continuación, se analizan los datos proporcionados por un estudio del Observatorio de la Sostenibilidad y la Fundación Biodiversidad, entidad adscrita al Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente que estudia la sostenibilidad en el territorio nacional desde 1998 (Observatorio de la Sostenibilidad/Fundación Biodiversidad, 2010, p. 28-29). Se reflejan los empleos directos y su participación en el total, los multiplicadores utilizados para el cálculo del empleo indirecto, los empleos indirectos y el empleo total en la Tabla 10 que figura a continuación. Tabla 10 Empleos en energías renovables por tecnologías a nivel nacional. Subsector Empleo directo Empleo indirecto Empleo total % Multiplicador Eólico 30.651 24.521 55.172 37,2 0,8 Solar fotovoltaico 19.552 8.798 28.350 19,1 0,45 Solar termoeléctrico 9.346 5.608 14.954 10,1 0,6 Biomasa eléctrica 7.172 6.789 13.961 9,4 0,95 Biomasa usos térmicos 5.754 5.640 11.394 7,7 0,98 Solar térmico 6.757 3.041 9.798 6,6 0,45 Actividades comunes 4.262 2.718 6.980 4,7 0,65 Incineración de residuos 1.415 637 2.052 1,4 0,45 Biocarburantes 964 988 1.952 1,3 1,03 Hidráulica y minihidráulica 1.078 485 1.563 1,1 0,45 Biogás eléctrico 664 681 1.345 0,9 1,03 Otros 594 279 853 0,5 0,60 Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de Observatorio de la Sostenibilidad/Fundación Biodiversidad (2010). 83 Podemos apreciar que la energía eólica y las solares fotovoltaicas son las que generan más empleos. Sin embargo, no son ninguna de éstas las más interesantes en términos económicos: las energías de mayor interés económico son las denominadas “energías BIO”, que tienen un multiplicador económico más elevado, y por tanto, más interesante a efectos económicos generales. El siguiente Gráfico 7 representa los puestos de trabajo en energías renovables por comunidad autónoma. Gráfico 7 Puestos de trabajo en energías renovables de la Comunidad Autónoma. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la ILO (2012). Como podemos ver en el Gráfico 7, en la Comunidad Autónoma de Cataluña y la Comunidad de Madrid se concentran el mayor número de puestos de trabajo del sector (19 % del total cada uno). Debemos tener en cuenta que en dichas capitales, se centraliza un gran número de empleos de administración. Sin embargo, no está muy lejos Andalucía, con un 12,5 % (ILO, 2012, pp. 27-30). Si tenemos en cuenta las características geográficas 19,1% 18,8% 12,5% 10,8% 6,4% 5,6% 4,6% 4,5% 3,8% 2,6% 2,3% 2,1% 2,0% 1,9% 1,2% 1,0% 0,7% 0,1% 0,0% 5,0% 10,0% 15,0% 20,0% 25,0% Cataluña Madrid Andalucia Comunidad Valenciana Castilla y León País Vasco Galicia Castilla la Mancha Aragon Navarra Murcia Asturias Islas Canarias Extremadura Islas Baleares Cantabria Rioja Ceuta y Melilla 84 de Andalucía, este dato -aun siendo buenopodría ser mayor, dada la potencialidad que le dan al sector. En cuanto al número de empresas y al empleo que generan en Andalucía, la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo contabilizó en el sector eléctrico 7.800 empresas que ejercen diferentes actividades. Un 20 % realiza su actividad en el ámbito de las energías renovables, teniendo en cuenta que coexisten empresas especializadas en energías renovables con otras que combinan su actividad con la climatización, calefacción, energía solar y/o biomasa, fontanería, etc. Andalucía, en el periodo 2007-13, tiene una media de 115.000 empleos anuales. El 36,2 % se corresponde con empleos relacionados con las energías renovables, siendo el subsector que más contribuye, como se puede apreciar con mayor claridad en el Gráfico 8 a continuación (Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo, 2014, pp. 33-34). Gráfico 8 Distribución por actividad del empleo asociado al sector renovable, 2012. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo (2014, p. 62). Fabricación de biocombustibles 6,0% Fabricación de pélets y logística de biomasa 2,4% Fabricación de equipos y componentes 18,3% Promoción de plantas de energía renovable 9,7% Construcción, operación y mantenimiento (eléctrica) 47,5% Construcción, operación y mantenimiento (térmica) 16,1% 85 Tabla 11 Nichos de mercados dentro de las energías renovables. Nichos de mercado Ventajas comparativas Desarrollo de la biomasa como combustible térmico para calderas El precio de cada kWh producido mediante biomasa es menor que usando gasóleo o gas natural, y no precisa de incentivos económicos. Generación de una legislación eléctrica favorable al autoconsumo Las tecnologías renovables de generación eléctrica no son a priori rentables pero sí podrían serlo contra el precio de compra para los consumidores industriales. La internacionalización de empresas España al haber sido líder en Europa la implantación de tecnologías renovables debe aprovechar esta ventaja competitiva para externalizar nuestro conocimiento. Ingeniería de mantenimiento El sector de las renovables ha recortado las primas, pero si seguirán cobrándolas beneficios mientras que se mantenga su configuración básica, lo que hace imprescindible alargar al máximo la vida útil de las instalaciones. Esfuerzos en investigación y desarrollo Las ayudas a la I+D+i se han reducido drásticamente en particular la generación eléctrica usando fuentes inéditas hasta el momento (la explotación de energías marinas). Ampliación del sector a otros campos afines, como la cogeneración, eficiencia energética o las instalaciones eléctricas y térmicas. El sector de las renovables incluye tecnología que usan fuentes no inagotables, abarcando otras fuentes de producción eléctrica y la eficiencia energética. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de Blanco Silva, Grela Ramón y Valle Silva (2014). Si bien es cierto que las políticas del Ministerio de Industria derivaron en un escenario complicado para la explotación de las tecnologías renovables, existe el objetivo del 20 % de la energía consumida proveniente de origen renovable. Este objetivo es vinculante gracias a la Directiva 2012/27/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, por la que se modifican las Directivas 2009/125/CE y 2010/30/UE, y por la que se derogan las Directivas 2004/8/CE y 2006/32/CE (Diario Oficial de las Comunidades Europeas, 2012, pp. 3-57). En España, se han recortado las ayudas tanto a la investigación como a la 86 implantación de tecnologías que usan las energías alternativas. La no inclusión del coste ambiental hace que el coste tenido en cuenta sea mucho mayor que el de las energías convencionales. Las ayudas públicas son imprescindibles para la evolución de este tipo de energías, aunque según la Unidad de Energía y Sostenibilidad de la Universidad de Santiago de Compostela, el sector remontará para alcanzar la cuota del 20 %. También se plantean seis nichos de mercados dentro de las energías renovables, los cuales hemos resumido en la Tabla 11 a continuación, y se afirma que ha existido un descenso de la inversión pública en investigación y a la implantación de tecnología al tener un coste de generación inmediata mayor que las convencionales (Blanco Silva, Grela Ramón y Valle Silva, 2014, pp. 9-10). Al tener una visión general del estado del sector de las energías renovables, vamos a analizar algunas de ellas dentro de la variedad de energías renovables existentes en Andalucía en base a la Tabla 12, que figura a continuación. Tabla 12 Datos generales potencia eléctrica renovable en Andalucía (MW) (31/12/2015). Tecnología Andalucía Porcentaje Biogás 29,82 0,49 % Biomasa 257,48 4,21 % Fotovoltaica 885,03 14,47 % Hidroeléctrica 617,39 10,09 % Eólica 3324,3 54,35 % Termosolar 997,4 16,31 % Otras 4,5 0,07 % Total 6115,92 Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Agencia Andaluza de la Energía (2015, p. 16). 87 El empleo que genera cada tipo de sistema de obtención de energía es íntimamente relacionado con el peso dentro del sector en cada una de ellas, como podemos apreciar en la Tabla 12: - Energía eólica: el crecimiento eólico andaluz ha experimentado un importante incremento en los últimos años. Debemos tener en cuenta que la gran extensión de la región y su ubicación geográfica la hacen tener un alto potencial en recursos eólicos. En concreto, en la última década, se ha multiplicado casi por 10 la potencia instalada. A final del 2015, Andalucía cuenta con una potencia total en funcionamiento de 3.324,30 MW, lo que supone un crecimiento en producción del 259 % desde 2007 (Agencia Andaluza de la Energía, 2015, pp. 14-16). En 2010, ya acumulaba unos 55.172 empleos, entre empleos directos e indirectos. Por desgracia, los datos y estudios desde 2010 son casi nulos: salvo meras menciones y lo ya resaltado en este apartado, no existen muchas fuentes de información. - Energía hidroeléctrica: la energía hidroeléctrica no presenta un desarrollo tan importante como el resto de energías renovables en Andalucía. El clima seco de la región hace que la demanda de agua para abastecimiento de la población, regadíos y usos agrarios sea prioritaria frente a su utilización para usos energéticos. La mayor parte del potencial de este sector es debido a la rehabilitación y renovación de instalaciones ya existentes y aprovechamiento de presas aún sin explotar energéticamente. Aun así, Andalucía cuenta con 89 centrales en funcionamiento, con un total de 617,39 MW; de éstas, 0,2 MW corresponden a una instalación aislada de la red (Agencia Andaluza de la Energía, 2015, p. 16). El crecimiento, que es bastante limitado, pasa por aprovechar las escasas infraestructuras hidráulicas existentes, y explotar los cauces más altos, en zonas de poco o nulo uso agrícola, y con criterios de convivencia con el buen funcionamiento ecológico de los ríos (Requejo Liberal y Campós, 2010, p. 33). - Biomasa: La biomasa se define en la Directiva 2009/28/CE de 23 de abril de 2009, como: 88 La fracción biodegradable de los productos, desechos y residuos de origen biológico procedentes de actividades agrarias (incluidas las sustancias de origen vegetal y de origen animal), de la silvicultura y de las industrias conexas, incluidas la pesca y la acuicultura, así como la fracción biodegradable de los residuos industriales y municipales. (BOE núm. 131, de 01/06/2007). Existen tres grupos de biomasa según su fuente: la natural (sin intervención del hombre), la residual, y la producida por cultivos energéticos. Además, se puede obtener con el aprovechamiento de residuos agrícolas, forestales, ganaderos, industriales, urbanos y los mencionados cultivos energéticos. Andalucía cuenta con una importante riqueza biomásica, en gran parte procedente del cultivo del olivar y de sus industrias derivadas (Consejería de Empleo, Turismo y Comercio, 2015a, pp. 2-4). Andalucía lidera este sector en el ámbito nacional de biomasa sólida, produciendo en 2013 el 33,6 % del total nacional. Para ello, actualmente cuenta con 18 centrales de biomasa eléctrica y cogeneraciones con biomasa, es decir una potencia total instalada de 257,48 MW y 17 plantas de biogás de 29,82 MW de potencia. Este proceso involucra varias fuentes de biomasa, como podemos ver en la Tabla 13 a continuación. Tabla 13 Origen del combustible para la producción de biomasa sólida, 2013. Tipo de combustible Consumo en 2011 (ktep) Consumo en 2012 (ktep) Consumo en 2013 (ktep) Orujillo y alperujo 252 237 218,3 Cultivos energéticos 24,3 84 190,4 Residuos forestales 71 106 106,7 Podas y residuos agrícolas 18,3 26 22,2 Hojas de olivo 17,5 13 10,5 Residuos industriales y otros 125 162 175,6 Total 508,1 628 723,7 Fuente: a partir de los datos de la Consejería de Empleo, Turismo y Comercio (2015a, p. 26). 89 Se destacan el orujillo y alperujo (derivado del olivar) y los cultivos energéticos, con un 30,2 % y un 26,3 % respectivamente; sin embargo, desde 2011, la evolución ha favorecido de forma significativa los cultivos energéticos y los residuos industriales, y la única fuente de biomasa que descendió es la del orujillo y alperujo, que en 2011 tenía una importancia relativa del 49,6 % (Consejería de Empleo, Turismo y Comercio, 2015a, pp. 25-26). En cuanto a la biomasa gás y biocarburantes, Andalucía cuenta con 17 plantas de biogás existentes, que aportan un total de 29,82 MW. El biogás producido proviene de plantas de tratamiento de aguas residuales y desgasificación de vertederos de residuos sólidos urbanos. Respecto a biocarburantes, en 2105 se encontraban situadas en la comunidad andaluza 11 plantas de biocarburantes, con una capacidad de producción de biocarburantes de 1.281,8 ktep/año. Este dato supone que Andalucía lidere en España la capacidad instalada de producción de biocarburantes (Consejería de Empleo, Turismo y Comercio, 2015a, pp. 27-36). Existen numerosos tipos de biocarburantes con funciones distintas, entre los cuales se distinguen cuatro “generaciones” a la que pertenecen los combustibles. En la actualidad, la situación de los biocarburantes dista mucha a la que se esperaba. La crisis económica hace que este sector lleve 5 años padeciendo una situación muy dura, hasta tal punto que en 2015, hasta 5 plantas de biocarburantes han abandonado la actividad en Andalucía. Los motivos han sido varios: una industria sobredimensionada, una subida de impuestos y de precios de materias primas, así como la caída del consumo (Consejería de Empleo, Turismo y Comercio, 2015b, pp. 46-48). El potencial de Andalucía por tipo de biomasa se desglosa en la Tabla 14. Se puede apreciar que el potencial de biomasa detectado en Andalucía asciende a 3.955 ktep. Teniendo en cuenta que el consumo de energía primaria en Andalucía fue de 17.566,2 ktep en 2013, este dato significa que el potencial de biomasa representa el 22,5 % de las necesidades energéticas en Andalucía. Existe por lo tanto la posibilidad de producir energía, en gran medida gracias a nuestros residuos, que suponen casi un cuarto del consumo total. Actualmente, sólo se usa el 16 % de los residuos para biomasa (dejando fuera los cultivos energéticos). Aún se necesitan esfuerzos, concienciación e inversión para que este sector se acerque a su posible potencial. 96 Tabla 15 Estimación de la generación de empleo (personas/año). Programas 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019 Fase de explotación Prevención 2 12 11 7 7 5 5 4 4 4 Gestión de infraest. 458 616 738 597 574 505 551 508 333 258 2.299 Gestión (otros) 8 30 26 16 18 13 12 12 9 5 Seguimient o y control 6 32 18 17 17 17 17 17 17 17 Conciencia ción y comunicaci ón 67 71 72 73 73 73 74 73 74 75 Subtotal 565 762 864 711 689 613 659 614 437 359 2.299 Total 8.571 Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Consejería de Medioambiente (2009, p. 111). 2.4.4. Sector textil La industria textil comprende un amplio conjunto de actividades, desde la producción de fibras y la elaboración de prendas de vestir, hasta la distribución del producto final a la persona consumidora. El ciclo completo incluye la producción de fibras naturales y químicas, las industrias textiles tradicionales (que realizan las actividades de hilatura, tejeduría y acabado) y la industria de la confección. El mercado se distribuye entre tres grandes grupos de productos: el de vestuario (engloba cerca del 50 % del consumo total), los textiles para el hogar y la decoración (30 %), y los textiles de uso técnico o industrial (20 %) (Barcelonactiva, 2013, p. 2). En la UE, la producción textil retrocedió un -2,6 % durante el año 2011, mientras que en 97 la confección, el retroceso fue del doble, un -5,3 %. En España, el nivel de producción del sector alcanzado en 2011 se encontraba en un 40,8 %, descendiendo desde 2005. La progresiva reducción de la demanda, especialmente en la segunda mitad de 2011, ha tenido una repercusión negativa en la producción, retrocediendo un 7,4 % respecto a los niveles alcanzados en el año anterior. Las importaciones crecieron un 34,7 % entre 2005 y 2011, mientras que las exportaciones lo hicieron en un 49,1 %, siendo los productos de vestuario los que muestran un mayor dinamismo, con un 78 % y 70 % respectivamente (Observatorio Industrial del Sector Textil-Confección, 2012, pp. 4-7). Según el Instituto de Comercio Exterior (ICEX, 2013), durante el primer trimestre del 2012, fue Europa el principal destinatario de las exportaciones españolas de moda y complementos. Muy por detrás, siguen Asia, América, y por último África, que se ha abierto con éxito a la moda española. Las exportaciones que más han aumentado son las de mercados no europeos, según el Observatorio Industrial del Sector Textil-Confección, aunque Europa sigue siendo el principal cliente, ya que recibe casi el 70 % del total exportado. La balanza comercial del sector sigue siendo deficitaria en 5.293 millones de euros en 2011, lo que representa un empeoramiento del 7,6 % respecto al año anterior. En la UE, el empleo en el sector mostró un descenso algo más suave en 2011 que el año anterior (-2,5 %, frente al -7,2 % de 2010). Las industrias de la moda de la UE emplean a una proporción alta de mujeres. Mientras que las mujeres representan el 45 %, en la fabricación de prendas de vestir (IDEA, 2012, p. 4). En España, el empleo en el sector se encuentra en más de un 50 % por debajo del de 2005. Los principales motivos son la lenta evolución del sector y la coyuntura de crisis general. Durante el 2011, el empleo en el sector se ha reducido en un 5 %, lo que representa una mejora relativa respecto a la fuerte caída de 2010, que fue del -11 % (Observatorio Industrial del Sector Textil-Confección, 2012, pp. 5-9). De acuerdo con la Encuesta de Población Activa del INE, el sector empleó en 2011 a 116.600 personas en España. Este mismo año, el valor de la producción industrial comercializada del sector Textil y Confección representaba el 0,6 % del total andaluz, bastante menos que la participación del sector a nivel nacional, que fue del 1,9 % (Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía, 2013, p. 37). 98 El sector textil, dentro de su camino a lo sostenible, abarca tres áreas diferentes: la producción, la salud y los residuos. En la producción, se aborda el problema de la contaminación medioambiental en el proceso de fabricación. La salud del cliente se ocupa del conocimiento de qué sustancias nocivas podrían dañar su bienestar. Se trata de descubrir los posibles efectos irritantes, alérgicos, cancerígenos, tóxicos y mutágenos de determinadas sustancias. La ecología de residuos se ocupa de estudiar nuevas formas para la reutilización, recuperación o eliminación de los artículos textiles ya usados (Fedit, 2011, p. 11). La sensibilidad ecológica y de protección del medio ambiente, aparece ahora como una ventaja competitiva que da respuesta a la creciente demanda social de uso de fibras que estén en armonía con la naturaleza. Ante esta demanda, aparecen nuevas fibras, las llamadas fibras ecológicas, que pertenecen a la familia de las fibras sintéticas, artificiales (proteínicas o celulósicas) o naturales, como las fibras de proteína de la leche, las fibras de proteína de soja y las fibras de bambú, entre otras (Fedit, 2011, p. 30). A pesar de ser un sector en incremento, no se encuentran en la actualidad muchos más datos al respecto a nivel nacional o autonómico. 2.4.5. Sector del papel y derivados El término “ecológico” en el papel y sus derivados, no implica únicamente que éste haya sido reciclado, y viceversa. Puede ocurrir que, aunque el proceso de producción sea limpio, se estén usando fibras vírgenes como materia prima y no pasta de papel recuperada. Dicho sector se centra en la industria del reciclado, principalmente en la reutilización de papel y derivados. La recogida global de papel y cartón creció en 2015 el 2,9 %, y se sitúa en 4,6 millones de toneladas a nivel nacional, según datos del gabinete de prensa Aspapel. De este modo, se consolida la recuperación de estos indicadores. La recogida de papel y cartón para reciclar ha resistido la caída del consumo y la austeridad en la gestión pública, para mantener altos estándares en recogida y reciclaje de papel. En España, se consumen como media al año, 142 kilos de papel per cápita. Sin embargo, no todo ese papel es recuperable para su reciclaje: el 16 % (23 kilos por habitante) no se incorpora al circuito del reciclaje al ser guardado, como los libros en las bibliotecas, o por su uso específico. Los 119 kilos per cápita restantes que sí son recuperables, se reparten de la siguiente 99 manera: 26 % del papel es consumido en los hogares, 55 % del papel y embalajes son usados en oficinas, comercios y distribución, y 19 % es utilizado en la industria. Actualmente, se recoge el 69 % (98 kilos per cápita) de todo el papel que se consume (Aspapel, 2016a). Según datos de Aspapel, en 2015 las fábricas papeleras españolas reciclaron 5,2 millones de toneladas de papel y cartón, lo que supone un 2,5 % más que en año anterior, volumen superado únicamente por Alemania a nivel europeo. La capacidad recicladora de la industria papelera permite garantizar el reciclaje de todo el papel y cartón que se recoge en España, cerrando el ciclo en nuestro país. De hecho, en 2015 se recogieron 4,6 millones de toneladas, y la industria recicló 5,2 millones de toneladas. Esto significa que se importó de otros países; para ser más exactos, 70 % del papel que recicló en 2014 la industria papelera española era de procedencia nacional, y el 30 % restante se importó de países limítrofes, a saber Francia y Portugal. La recogida selectiva municipal de papel y cartón en las grandes ciudades españolas de más de 100.000 habitantes vuelve al crecimiento en 2015, consolidando el cambio de tendencia iniciado tres años antes. El incremento medio del 1,3 % en el volumen de papel y cartón recogido en 2015 por el canal municipal (contenedor azul, puerta a puerta y puntos limpios) refleja un crecimiento generalizado. Si en 2014, eran 25 las grandes ciudades con resultados positivos, ahora son cerca de 40 y media docena de ellas registran crecimientos de dos dígitos (Aspapel, 2016a). La industria de la cadena del papel, desde las plantaciones para papel, pasando por la industria papelera, industrias transformadoras, impresores, editores de libros, empresas de marketing directo, hasta las empresas de la recuperación de papel y cartón, suponen el 3 % del PIB español, con una facturación de 31.000 millones de euros, 219.000 empleos directos, 657.000 empleos indirectos y 12.800 empresas, según estimación de la Asociación Española de Fabricantes de Pasta, Papel y Cartón (Aspapel, 2016b, p. 75). Esta estimación está realizada en un sentido más amplio de la que buscamos. En el presente estudio, principalmente nos centraremos en la producción de la materia prima, y del procesamiento posterior. Dentro del empleo verde que genera este sector, encontramos empleo rural verde (tanto 100 directo como indirecto), gracias a las plantaciones de madera para papel. Esta forma de uso tiene un aprovechamiento del potencial forestal, al permitir el crecimiento del consumo de madera nacional, y actúa como motor de desarrollo rural: creando empleo y rentas de los propietarios forestales. Recordemos que actualmente, el sector aún se ve obligado a importar la madera que utiliza, pese al creciente abastecimiento de madera nacional. El Gráfico 11 a continuación refleja el empleo rural tanto directo como indirecto en las plantaciones de pino y eucalipto para papel en España. Gráfico 11. Empleo rural directo e indirecto en las plantaciones de pino y eucalipto para papel en España Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de Aspapel (2016b, p.35). Las 420.580 hectáreas dedicadas en 2014 a la producción de materias prima para el sector papelero en España supusieron 4.660 empleos directos en trabajos de repoblación y selvicultura. A los empleos directos hay que sumar 15.378 empleos indirectos (Aspapel, 2016b, p.35). En el Gráfico 11, podemos ver la tendencia de crecimiento en el empleo rural en las plantaciones de papel a lo largo del periodo 2011-2015, pero dicho crecimiento se ve roto en 2014, como consecuencia a la parada durante todo el año de una planta de 4.600 4.150 3.936 4.120 5.497 5.570 5.890 4.660 5.177 13.990 13.170 11.800 12.360 16.490 16.550 19.430 15.378 16.675 - 5.000 10.000 15.000 20.000 25.000 30.000 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 directos indirectos 101 producción de celulosa y el cierre de una segunda a mitad de año. En 2015, continúa la tendencia positiva. (Aspapel, 2016b, p. 32). En los últimos años, según los datos de Aspapel, la importación de madera ha ido siendo sustituida por producto nacional. La madera de procedencia española suponía en 2006 un 70 %, en 2013 llego a su máximo del 80 %, y el último dato del 2014 la sitúa en un 78 %. Esta bajada es debida a los hechos indicados anteriormente (Aspapel, 2016b, p. 33). A pesar de tener una balanza comercial negativa en lo que se refiere a materia prima, la industria papelera española exportó en 2014 el 59 % de la producción de celulosa y el 48 % de la producción de papel, lo que supuso el 63 % de la facturación total del sector, siendo los países de la Unión Europea los destinatarios fundamentales de las exportaciones, principalmente Francia, Italia y Alemania, lo que demuestra la competitividad de nuestra industria (Aspapel, 2006b, p. 65). En cuanto al empleo industrial, la industria papelera española se caracteriza por tener un bajo índice de rotación: aproximadamente nueve de cada diez empleos son fijos, en un sector con una tasa de temporalidad que apenas llega al 14 %. En lo que se refiere a la cualificación de los trabajadores, cerca del 50 % de la plantilla tiene estudios secundarios y el 14 % son titulados superiores. En 2015, se contabilizaron 16.320 empleos directos. Desde el inicio de la crisis, la pérdida de empleo en el sector ha sido de más del 8,5 %: en 2006, el número de empleados era de 18.100, lo que desde el punto de vista de Aspapel es una caída moderada en relación a lo ocurrido en el conjunto del mercado laboral español (Aspapel, 2006b, p. 56). El empleo indirecto rondaba los 83.000 trabajadores en 2014. Estos datos suponen una pérdida de empleo del 3,7 % durante el periodo 2011-2014, por el mismo motivo, la segunda recesión. En el empleo indirecto, se contabiliza una pérdida menor a la sufrida en el empleo directo en el sector. La productividad laboral, según datos del 2014, sigue teniendo una tendencia positiva, a pesar de la segunda recesión económica (Aspapel, 2006b, p. 66). Para hacer una síntesis de la cuantificación general del sector del papel y derivados para un mismo año, en este caso el año 2014, según Aspapel (2016b): las plantaciones para papel generan dentro del ámbito rural unos 4.660 empleos directos y 15.378 empleos 102 indirectos; la industria papelera mantiene 16.570 empleos directos y 83.000 empleos indirectos; las industrias transformadoras, los impresores, editores de libros y empresas de marketing dan empleo directo a 193.000 personas; y por último, el sector de la recuperación de papel da empleo directo a 3.060 personas. A nivel andaluz, el único dato encontrado tiene como fuente la Contabilidad Regional de Andalucía, y cifra al empleo en la industria del papel en Andalucía en 3.417 trabajadores, lo que supone un 15 % de empleo respecto al 2006 (Junta de Andalucía, 2013a, p. 99) 2.4.6. Sector Industria basada en los bosques. A pesar de que los bosques son sistemas muy resistentes, su capacidad para soportar cambios en el ambiente tiene límites y, una vez rebasados, se degradan. Conociendo cuáles son esos límites, tenemos también la posibilidad de incrementar mediante prácticas silvícolas los distintos tipos de producción. El desarrollo sostenible implica la necesidad de reconocer la limitación de los cambios que se pueden imponer a los bosques y de organizar las actividades humanas de modo que produzcan los máximos beneficios posibles dentro de esos límites. Se pueden utilizar varios parámetros para evaluar la condición del bosque por lo que se refiere a algún ecosistema o especie. La definición antes propuesta de desarrollo sostenible respeta tres parámetros: capacidad para producir, capacidad para renovarse y diversidad ecológica y de especies. Analizando el empleo en el sector de la gestión de espacios naturales, encontramos que según el Observatorio de Sostenibilidad/Fundación Biodiversidad (2010), en el año 2009, el sector de la gestión de espacios protegidos contaba con 10.935 empleos para todo el estado español, de los que 3.609 (33 %) se encontraban en Andalucía. Más de la mitad de este empleo está ligado fundamentalmente a tareas de vigilancia y mantenimiento, algo más de la quinta parte a la atención a visitantes, y el resto desarrolla tareas de conservación, administración y dirección e investigación y desarrollo socioeconómico. En cuanto a la gestión forestal sostenible, se caracteriza por una marcada estacionalidad de algunos trabajos forestales que afectan a la temporalidad del empleo, especialmente en el sector privado. Según el citado informe, el número de empleos en el sector de la gestión de espacios forestales en España en 2009 era de 32.401, de los cuales 8.400 (26 %) se 103 localizaban en Andalucía. No obstante, el propio informe detecta una reducción del empleo, sin cuantificar, en el periodo 2006-2009, y predice un estancamiento o un cierto retroceso a corto plazo en función de la evolución de la inversión pública, mientras apunta a la existencia de oportunidades especialmente interesantes de producción de energías renovables en los espacios forestales y en la creciente demanda de productos de producción sostenible, ética y con certificación. (Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, 2016a, pp. 140-149). Con datos provenientes del Programa de Desarrollo Rural de Andalucía (2013), a partir de la Contabilidad Regional (2010), la silvicultura e industria forestal aportan el 0,80 % del VAB de Andalucía. Con una estructura productiva de 4.866 empresas y 4.977 establecimientos, el subsector proporciona más de 34.300 empleos al mercado laboral (1,21 %). Los bosques, matorrales y pastizales ocupan actualmente en Andalucía 4,6 millones de hectáreas en Andalucía. Esta cifra supone el 53 % del territorio regional, frente al 17 % de España y el 31 % de la Unión Europea. Dentro de este porcentaje, en la caracterización de los paisajes, destacan las serranías, que representan el 68,6 % de los mismos. Por orden de representatividad, les siguen las campiñas (14,1 %), el litoral (7,2 %), los altiplanos y subdesiertos (6,1 %) y por último la categoría de valles, vegas y marismas (4,1 %) (Andalucía Ecológica, 2016). El Plan Forestal Andaluz se inició en el 1990 y tiene una vigencia de 60 años, estableciendo fases decenales de ejecución con revisiones cada cinco años, la primera de las cuales se aprobó en 1997. De acuerdo con los datos de balance, de 2007, en sus primeros 18 primeros años de desarrollo han supuesto unas inversiones ejecutadas de 4.317 millones (un 0,8 % más de las inicialmente previstas) y un empleo directo cuantificado en 50 millones de jornales (Consejería de Medioambiente, 2010b, p. 21). El Plan Forestal Andaluz hasta 2015 prevé la regeneración, mejora y repoblación de 290.000 hectáreas de terrenos y la creación de 19,5 millones de jornales en 517 municipios andaluces. Esta revisión al plan forestal prevé unas inversiones públicas de 244,4 millones de euros, cifra que supera en un 18 % a la de la anterior actualización correspondiente al periodo 2003-2008. Si se revisan la partidas de dotación del plan, quedaría desglosadas de 104 la siguiente manera: el 53,3 % corresponde a la Administración Autonómica, el 45 % procederá de fondos europeos y el 1,7 % del Gobierno Central (Andalucía Ecológica, 2016). Se ha adoptado en el plan el criterio de considerar como “municipios de carácter forestal” aquellos que, además de ser rurales (densidad inferior a 150 hab/km2), presentan más del 50 % de su superficie ocupada por terrenos forestales. De esta forma, se garantiza que la superficie forestal sea la que más extensión alcanza en el municipio, ya que en el otro 50 %, se incluyen los usos agrícolas, urbanos y láminas de agua. El resultado de esta selección se aprecia en el Mapa 1, donde podemos ver una aproximación a las características socioeconómicas del territorio forestal y a las principales diferencias existentes con respecto al conjunto de Andalucía. Es de destacar que la importancia alcanzada por la superficie forestal representa el 55,05 % de la superficie regional (Consejería de Medioambiente, 2010b, pp. 98-100). Mapa 1 Municipios que tienen la consideración de municipios de carácter forestal. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Consejería de Medioambiente (2010b, p. 99). La última evaluación del Plan Forestal analiza la situación de las inversiones realizadas, que han sido destinadas en un 44,9 % al Programa de Control de incendios forestales -lo que supone aproximadamente 110 millones de euros-, seguido del programa de control de la erosión y la desertificación y restauración de los ecosistemas con un 17,5 % (lo que 105 supone unos 43 millones de euros), siendo la partida más cuantiosa. Dentro de las inversiones de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio desglosadas por programas, el de control de incendios forestales con un 51,77 % y el Programa Conservación y recuperación de la biodiversidad y geodiversidad y gestión cinegética y piscícola, con un 12,93 %, son los que han recibido los mayores importes. La Tabla 16 presenta las cifras sobre el Valor Añadido Bruto y el empleo que genera tanta la silvicultura y la industria forestal, la tendencia de este pequeño sector podríamos decir que es semejante al comportamiento general de la economía española durante la crisis. Tabla 16. Silvicultura e Industria Forestal: VAB y Empleo en Andalucía VAB (miles de euros) Empleo (personal) 2006 2008 2010 2006 2008 2010 Silvicultura e industrial Forestal .225.950 1.315.357 1.095.289 48.142 47.383 34.338 Silvicultura, explotación forestal 203.558 250.955 208.661 8.054 8.922 6.920 Industria de la madera y corcho 282.464 292.955 189.647 11.712 10.745 7.701 Industria del papel 195.573 192.978 200.488 3.698 3.620 3.417 Fabricación de muebles 544.356 578.469 436.493 24.678 24.096 16.300 Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de la Junta de Andalucía (2013a, p. 99). Las principales producciones del monte andaluz son la biomasa, la leña, la apicultura, los frutos (bellota, piñón y castaña), las plantas aromáticas, medicinales y fibras, las setas y trufas, el corcho y la madera. Respecto al corcho, según estudios de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, renta al año algo más de 74 millones de euros, lo que significa aproximadamente el 12,2 % del valor productivo total de los montes andaluces, es decir que representa el mayor aprovechamiento forestal. Los resultados del 112 3.1. Introducción La aplicación de las técnicas basadas en la metodología input-output proporciona una amplia visión de la estructura económica de un área determinada. La potencialidad de este tipo de análisis tiene carácter científico, y validez para ser considerado un instrumento fiable para la toma de decisiones en materia de política económica. De esta manera, encontramos análisis de corte transversal en el estudio de Cardenete, Fuentes y López (2000), en el que se comparan la economía andaluza y extremeña para 1990, o en el de Soza y Ramos (2005), en el que se contrastan, para 1995, distintos países de la Unión Europea. La potencialidad de este tipo de análisis no sólo tiene un carácter científico, sino que los resultados que aporta son muy potentes, convirtiéndose en un valioso instrumento susceptible de ser utilizado por los decisores en materia de política económica con el fin de poder orientar y guiar las medidas para impulsar la economía, crear riqueza y generar empleo. En este primer capítulo, el trabajo se dividirá en una primera parte donde se presentarán los orígenes metodológicos partiendo de la TIO y su evolución hasta llegar a la SAM, así como su marco analítico. Posteriormente se especificará metodológicamente los distintos procesos de detección de sectores clave utilizados: metodología de Rasmussen, matriz del producto multiplicador, descomposición aditiva y finalmente los multiplicadores de empleo, con sus matices de aplicación dentro del análisis. Más adelante se describirán las bases de datos que se utilizarán y, finalmente se mostrarán los resultados y las conclusiones más relevantes del análisis. No podemos olvidar que la economía verde, además de promover un desarrollo sostenible, tiene otro objetivo, el de luchar contra las desigualdades entre las personas. El problema del desempleo y la precarización del mercado de trabajo creado es una realidad a nivel nacional y autonómico, y provoca un aumento de la diferencia de las personas, por este motivo el proceso que nos genera mayor interés es el de la obtención de los multiplicadores de empleo. 113 3.2. Tablas input-output De forma sintética, podemos decir que una tabla input-output (TIO) es una tabla de doble entrada, que recoge en cada casilla de cruce lo que un sector vende/compra a/o de otro. Para su elaboración, es necesario que exista una alta información estadística. Por otra parte, para su buen uso, es necesario conocer ciertas reglas, ya que su manejo supone trabajar con cientos o miles de datos (Pulido y Fontela, 1993, p. 29). Cada fila de la tabla muestra dónde van a parar los outputs del sector correspondiente, siendo la suma de dicha fila el output total del sector. A su vez, cada columna de la tabla muestra todos los inputs que recibe el sector correspondiente. Así pues, las tablas inputoutput describen los flujos tanto de bienes y servicios, como de factores productivos entre las distintas ramas de actividad. Registran las transacciones entre ramas, los factores primarios y los demandantes finales. El esquema input-output se fundamenta en un principio básico: “el valor económico de los productos demandados por el sistema tiene que coincidir con el de los recursos utilizados” (Cámara Sánchez, 2008, p. 37) para el consumo. Sobre esta base, una tabla input-output presenta una serie de equilibrios particulares: - Los consumos intermedios totales deben ser iguales a la demanda intermedia total. - Los recursos totales de la rama i deben ser iguales a los empleos totales de la rama i. - Los recursos totales del sistema deben ser iguales a los empleos totales del sistema. En la Tabla 17 que figura a continuación, podemos ver de forma resumida los tres grandes bloques que forman una tabla input-output. En resumen, se muestra una matriz donde una columna de la TIO expresa toda una estructura productiva (consumos intermedios e inputs primarios utilizados para obtener su producción) y una fila representa los destinos o empleos de las producciones de esa rama. 114 Tabla 17 Resumen en tres bloques de la TIO Matriz de consumos intermedios (X) Sintetiza los intercambios que se producen entre las diferentes ramas productivas de la economía. A cada rama le corresponde una fila y una columna de la TIO; en cada columna, se muestran las compras que cada rama de actividad realiza al resto de ramas y a sí misma. En la fila, se muestran las compras que cada rama de actividad realiza al resto de ramas y a sí misma. El total de consumos intermedios utilizados coincide por filas y por columnas. Como resumen, indicar que ésta es una matriz de transacciones entre los agentes económicos. Matriz de demanda final (Y) Recoge toda la información de la producción total de cada rama para uso finalista (individual, consumo colectivo, formación bruta de capital y exportaciones). Matriz de inputs primarios (Z) Recoge la toda la información sobre la remuneración de los factores y el excedente bruto de explotación, es decir el valor añadido. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de Cámara Sánchez (2008, pp. 37-38). En el Gráfico 13 que sigue, se muestra la relación entre las distintas matrices que componen del sistema input-output, a través de las oportunas relaciones que constituyen el armazón en base al cual construir una tabla input-output: - Los flujos económicos: desde el punto de vista de la información estadística, en el modelo input-output, se contabilizan horizontalmente los bienes y servicios vendidos a los diferentes sectores productores y a la demanda final (outputs), y verticalmente los bienes, servicios y factores primarios adquiridos por un sector productivo (inputs). Se requiere información precisa sobre los flujos entre sectores, sobre la demanda final y el valor añadido de la economía. La observación de los flujos puede realizarse tanto en términos reales como monetarios. Debemos tener en cuenta que, si se hace en términos reales, dichas cantidades no son agregables, de ahí que sea más normal usarlo en términos monetarios. Sin 115 embargo, la descripción del sistema económico como un sistema de flujos monetarios requiere un enfoque más amplio al existir rentas, redistribuciones y/o pagos impositivos que no tienen contrapartidas en términos reales de bienes y servicios (Pulido y Fontela, 1993, pp. 23-24). Gráfico 13 Relaciones básicas de la tabla input-output. Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de Tarancón Morán (2003, p. 27). - La descripción estadística del sistema económico: describe el sistema de flujos y stock que forman el sistema económico en sí. Desde el punto de vista del análisis input-output, el aspecto central que nos interesa en este sistema que describe la contabilidad nacional es el de la producción. La contabilidad nacional describe las relaciones entre agentes económicos en producción, consumo y acumulación. En término de producción, se introducen dos tipos de cuentas: por un lado, la de los agentes productivos y, por otro lado, las cuentas específicas de los diferentes bienes y servicios que se reúnen en sectores productivos. Olvidando las 116 interrelaciones con el resto del mundo, y usando una matriz donde las filas correspondas a salidas y las columnas a las entradas, la información que proporciona la contabilidad nacional en el campo de la producción se refleja en la Tabla 18 que figura a continuación. Tabla 18 Resumen de la información que proporciona la TIO. Bienes y servicios (sectores) Agentes productivos (ramas) Utilizaciones finales (demanda) Total Bienes y servicios (sectores) Bienes y servicios usados por los agentes Bienes y servicios absorbidos por usos finales Producción de los sectores Agentes productivos (ramas) Producción de bienes y servicios por las ramas Producción de las ramas Factores primarios (valor añadido) Valor añadido en la actividad productiva de las ramas Total Producción de los sectores Producción de las ramas Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de Pulido y Fontela (1993, p. 26). Por lo tanto entendemos que las TIO miden las relaciones en los distintos mercados, es decir, entre sectores dentro del marco de equilibrio general estático. El Sistema de Contabilidad Nacional no proporciona directamente la información necesaria, pero a través de la información unida a hipótesis sobre la tecnología se puede construir la TIO. 117 3.3. Modelos de tablas input-output. De forma resumida explicaremos el modelo cerrado y abierto de Leontief (1936), así como el input-output dinámico. 1. El modelo cerrado de Leontief: en este modelo, ninguna variable es exógena al sistema, todo está interrelacionado. Sea q un vector que recoge las cantidades de bienes y servicios posibles, y también los factores de producción: q = Aq, donde A es una matriz de coeficientes (técnicos). Esta misma relación existe en el sistema de precios: p = A’p, donde A es la matriz traspuesta de A’, y que traduce los precios de un bien i; se establecen como media de los precios de los factores que intervienen en su producción. El modelo cerrado es puramente descriptivo (Pulido y Fontela, 1993, p. 18). 2. El modelo abierto de Leontief: para que el modelo input-output del equilibrio general de una economía fuera viable, es necesario que haya variables exógenas, tanto en la producción como en el precio, es decir que el modelo contiene un sector abierto que determinen exógenamente la demanda final. Algebraicamente, sería de la siguiente forma (Pulido y Fontela, 1993, pp. 19-20): q1 = A11 q1 + A12 q2 = A11 q1 + f p1= A’11 p1 + A’21 p2 = A’11 p1 + v En este caso, f es un vector de variables exógenas de demanda de bienes y servicios, y v es un vector de variables exógenas de coste de factores primarios para los diferentes bienes y servicios. Este modelo permite estudiar fenómenos con diferentes niveles de detalle. Además, es fácil incorporar elementos anexos al sistema de producción mediante relaciones de proporcionalidad con el nivel de producción. Tras el ejercicio anterior, podemos resumir que el modelo de Leontief determina que la producción de una economía depende de las relaciones intersectoriales y de la demanda 118 final. El sistema de ecuaciones que recoge estas relaciones de la TIO se puede resumir en la Tabla 19 que se reproduce a continuación. Tabla 19 Funciones que determinan la TIO. Forma genérica Forma matricial Por filas i nj jijiyxx    1 𝑥=𝑋 𝑖+𝑦 Por columnas 𝑥𝑗= 𝑥1𝑗+⋯+𝑥𝑛𝑗+𝑔𝑗 𝑥´=𝑖´ 𝑋+ 𝑔´ Igualdades 𝑦1+⋯+𝑦𝑛=𝑔1+⋯+𝑔𝑛 𝑦 𝑖=𝑖´𝑔 xij= flujo del sector i (suministrador) al j (consumidor) xi= producción total de i yi= demanda total de i gi = valor añadido del sector i i , j = 1, 2, …, n, siendo n el número de sectores considerados Fuente: Cardenete (2012) Si tenemos en cuenta que la producción de un sector está formada por los inputs intermedios y el uso de factores primarios, y además existen diferentes combinaciones, tecnologías, sustitución de factores, economías a escala, entre otros motivos que pueden llevar a un aumento de la productividad. Sin embargo, vamos a admitir que la proporción usada de factores por cada sector es invariable, para así tener unos coeficientes técnicos para productos intermedios e primarios y teniendo en cuenta que debe cumplirse la igualdad. 𝑥𝑗=𝑓𝑗(𝑥1𝑗,…,𝑥𝑛𝑗;𝑔𝑗) 𝑎𝑖𝑗=𝑥𝑖𝑗 𝑥𝑗 ⁄ 𝑣𝑗=𝑔𝑗𝑥𝑗 ⁄ 119 𝑥𝑗=𝑥𝑖𝑗 𝑎𝑖𝑗 ⁄ =𝑥2𝑗 𝑎1𝑗 ⁄ =⋯=𝑥𝑛𝑗 𝑎𝑛𝑗 ⁄ =𝑔𝑗𝑣𝑗 ⁄ La forma matricial, 𝑥=𝑋 𝑖+𝑦, puede expresarse según las correspondientes relaciones intersectoriales analizadas quedando como 𝑥=𝐴 𝑥 +𝑦, o bien de la siguiente forma, usando la matriz unitaria 𝑥=(𝐼−𝐴)−1𝑦. A efectos de posteriores desarrollos con notación matricial, interesa saber: [𝑥1 … 𝑥𝑛]=[𝑎11 … 𝑎1𝑛 … … … 𝑎𝑛1 … 𝑎𝑛𝑛][𝑥1 … 𝑥𝑛]+[𝑦1 … 𝑦𝑛] 𝐴=[𝑎11 … 𝑎1𝑛 … … … 𝑎𝑛1 … 𝑎𝑛𝑛][𝑥11 𝑥1 ⁄ … 𝑥1𝑛 𝑥𝑛 ⁄ … … … 𝑥𝑛1 𝑥1 ⁄ … 𝑥𝑛𝑛 𝑥𝑛 ⁄] =[𝑥11 … 𝑥1𝑛 … … … 𝑥𝑛1 … 𝑥𝑛𝑛] [ 1𝑥1 ⁄ … 0 …1𝑥2 ⁄ … 0 … 1𝑥𝑛 ⁄ ] =𝑋 𝑥−1 Para una interpretación y comprensión mejor, vamos a usar αij, con la matriz unitaria 𝑥= (𝐼−𝐴)−1𝑦; quedando como xi = αi1 y1 + αi1 y2 +… + αi1 yn; donde αij nos indica la cantidad adicional producida por el sector i si la demanda final del sector j se incremente en una unidad. El efecto final del aumento en una unidad en la demanda final del sector j vendrá dado por la suma de elementos de la columna j-ésima de la matriz inversa, será el multiplicador de la producción del sector: 𝑂𝑗𝛼=∑𝛼𝑖𝑗 𝑖 El efecto final sobre la producción de un sector i de un incremento en una unidad de la demanda final de todos los sectores puede calcularse de la siguiente forma, y será conocido como el multiplicador de una expansión uniforme de la demanda: 120 𝑇𝑖𝛼=∑𝛼𝑖𝑗 𝑗 Los vectores de multiplicadores de producción y expansión uniforme de la demanda, indicados anteriormente, podrán expresarse a partir de la matriz unitaria de la siguiente forma: 𝑂𝛼=𝑖´(𝐼−𝐴)−1 𝑇𝛼=(𝐼−𝐴)−1 𝑖 Si realizamos el mismo cálculo que en el apartado anterior, “cambios en la demanda final y sus implicaciones en cadena sobre todos los sectores”. Será introducido un incremento exógeno a la demanda final, provocando un aumento automático de la producción final (suma de empleos por filas). Con nuestra notación actual y denominando △𝑦 al vector de incrementos en la demanda final, y x(1) a la nueva producción calculada: 𝑥=(𝐼−𝐴)−1𝑦=𝑥(1)=𝑋𝑖+𝑦+△𝑦=𝑥+△𝑦 Si nos fijamos en el caso mencionado, el incremento de la producción sectorial para abastecer la demanda adicional, esto exige calcular nuevos incrementos de la producción a través de los coeficientes técnicos; con notación matricial, para producir x(1)= x +△𝑦 es necesarios que los sectores dispongan de: 𝑥(2)=𝐴𝑥(1)+𝑦+△𝑦=𝐴𝑥+𝐴△𝑦+𝑦+△𝑦 𝑥(2)=𝑥+△𝑦+𝐴△𝑦=𝑥(1)+𝐴△𝑦 El proceso deberá repetirse de nuevo, como anteriormente en 𝑥(1) y este proceso se hace tantas veces como iteraciones sean necesarias, para 𝑥(2) debemos disponer de: 121 𝑥(3)=𝐴𝑥(2)+𝑦+△𝑦=𝐴𝑥+𝐴△𝑦+𝐴2△𝑦+𝑦+△𝑦=𝑥+△𝑦+𝐴△𝑦+𝐴2△𝑦 =𝑥(2)+𝐴2△𝑦 △𝑥=(𝐼+𝐴+𝐴2+𝐴3)△𝑦 El último resultado obtenido es consecuencia de la aproximación mediante una serie de potencias de una matriz inversa. Si partimos de la expresión, esta expresión tiende en I cuando h tiende al infinito entonces tenemos, y se puede reducir, ya que los demás elementos se anulan al multiplicador las potencias por I y restarles después el producto por A. (𝐼−𝐴)(𝐼+𝐴+𝐴2+𝐴3+⋯+𝐴ℎ) (𝐼−𝐴)(𝐼+𝐴+𝐴2+𝐴3+⋯+𝐴ℎ)= (𝐼−𝐴)(𝐼−𝐴)−1=𝐼 (𝐼−𝐴ℎ+1) Los elementos de cualquier columna de la matriz A suman menos de 1, y a medida de que h tienda a infinito, 𝐴ℎ tenderá a cero. El resultado además es una generalización del álgebra ordinaria a la suma de elementos de una razón geométrica |𝑎|<1: 1+𝑎+𝑎2+𝑎3+⋯= 1 1−𝑎=(1−𝑎)−1 La interpretación de cada coeficiente de la matriz inversa como la suma de todos los productos de coeficientes técnicos corresponderá a el consumo intrasectorial. 3.4. Análisis del efecto multiplicador Ahora, nos centramos en un aspecto complementario al anterior, que no es otro que la incidencia sobre las producciones sectoriales de variaciones en la demanda final y una comparación de la importancia relativa de las diferentes ramas de actividad. Con el análisis 128 Los coeficientes de absorción se derivan sumando los elementos de cada fila de la Matriz de Contabilidad Social, Mi.= ∑𝑚 𝑛 𝑗=1 i j, y muestran aquellas cuentas que absorben una mayor parte del crecimiento que se produce en la renta. Su valor indica en cuánto aumenta la renta de la cuenta i cuando se produce una inyección unitaria exógena de renta en el sistema económico. Los coeficientes difusión o arrastre se obtienen mediante adición de los elementos de cada columna de la matriz de multiplicadores, M.j= ∑𝑚 𝑛 𝑖=1 i j, que proporciona información sobre aquellas cuentas que presentan mayores efectos de expansión sobre la renta de la economía en su conjunto, puesto que su valor indica en cuánto se incrementa la renta del total de las cuentas endógenas cuando se produce un aumento unitario exógeno de renta en la cuenta j. (Cardenete et al., 2015, p. 156). Los denominados “coeficientes de Rasmussen” normalizan Mi. y M.j al compararlos con el promedio global proporcionando una medida relativa de los efectos absorción y difusión, del que ya se ha hablado anteriormente. Se ven recogidas en las siguientes expresiones cada cuenta considerada puede ser expresada de dos formas, a esto lo llamamos Backward Linkages (BL), y en el coeficiente que mide la importancia de las cuentas que absorben un incremento en la renta. A estos coeficientes se les denomina Forward Linkages (FL). BL: U.j = (1/𝑛)∑𝑚𝑖𝑗 𝑛 𝑖=1 1 𝑛2∑ ∑ 𝑚𝑖𝑗 𝑛 𝑖=1 𝑛 𝑗=1 = 𝑀.𝑗 1 𝑛∑ ∑ 𝑚𝑖𝑗 𝑛 𝑖=1 𝑛 𝑗=1 FL: Ui. = (1/𝑛)∑𝑚𝑖𝑗 𝑛 𝑗=1 1 𝑛2∑ ∑ 𝑚𝑖𝑗 𝑛 𝑖=1 𝑛 𝑗=1 = 𝑀𝑖. 1 𝑛∑ ∑ 𝑚𝑖𝑗 𝑛 𝑖=1 𝑛 𝑗=1 A partir de dichos coeficientes, puede utilizarse la siguiente clasificación interpretando la Tabla 21 que figura a continuación. 129 Tabla 21 Clasificación sectores claves. Tipo I (Sectores Clave) Ui. > 1 ; U.j > 1 Tipo II (Sectores Impulsores) Ui. < 1 ; U.j > 1 Tipo III (Sectores Base) Ui. > 1 ; U.j < 1 Tipo IV (Sectores Independientes) Ui. < 1 ; U.j < 1 Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de Cardenete et al. (2015). Las cuentas que se encuentran encuadradas como “Tipo I” presentan efectos de absorción y de difusión por encina de la media, siendo sectores claves como indicamos en el apartado anterior. Las que se denominan “Tipo II” muestran efectos absorción por debajo del promedio y difusores por encima del mismo. Un comportamiento opuesto lo muestran los coeficientes “Tipo III” con efectos absorción por encima de la media y difusión bajo ella. Los de “Tipo IV” se encontrarían por debajo del promedio en cuanto a ambos efectos. 3.5.3. Descomposición de multiplicadores Para conocer de una forma más precisa el mecanismo a través del cual el proceso multiplicador se lleva a cabo, se realiza la descomposición de multiplicadores. Pioneros en la descomposición de los multiplicadores son los trabajos de Stone (1978), que lleva a cabo una descomposición aditiva, y el de Pyatt y Round (1979), en el que la Matriz de multiplicadores contables es descompuesta en el producto de otras tres matrices. Posteriormente, han sido elaboradas diversas extensiones como las de Defourny y Thorbecke (1984) y Pyatt y Round (1985). A nivel nacional pueden destacarse, entre otros trabajos, los de Polo et al. (1991), De Miguel et al. (1998) y Cardenete y Sancho (2003). La metodología aquí empleada consistirá en descomponer inicialmente la matriz de coeficientes de las variables endógenas, An, en dos matrices, 130 𝐴𝑛=𝐵1+𝐵2 incluyendo la primera, B1, únicamente la submatriz de actividades productivas, A11, conteniendo B2 el resto de submatrices con variables endógenas. Definiendo y obteniendo: 𝐷=(𝐼−𝐵1)−1𝐵2 𝑀=(𝐼−𝐵1−𝐵2)−1=(𝐼−𝐷2)−1=𝑀3𝑀2𝑀1 𝑦=(𝐼−𝐷2)−1(𝐼+𝐷)(𝐼−𝐵1)−1𝑥=𝑀3𝑀2𝑀1𝑥 Tras hacer la inversa de Leontief con B1 y multiplicarlo por B2, obtenemos las 3 matrices que indicamos en el capítulo anterior: - M1 sería la matriz de efectos propios o internos y recogería los efectos que las cuentas exógenas tienen sobre la economía debida exclusivamente a las actividades productivas propias de dicha economía. - M2, sería la matriz de efectos abiertos, refleja los efectos directos sobre el resto de cuentas de un shock recibido únicamente por una cuenta particular. - M3, se denomina generalmente como la matriz de efectos circulares, representa el efecto debido al flujo circular de la renta en la economía. Sin embargo, la interpretación de estos efectos es compleja, siendo más fácil explicar la descomposición de la matriz M mediante la suma de tres submatrices de efectos netos 𝑦−𝑥=(𝑀−𝐼)𝑥=[𝑁3+𝑁2+𝑁1]𝑥 donde 𝑁1=𝑀1−𝐼 𝑁2=(𝑀2−𝐼)𝑀1 131 𝑁3=(𝑀3−𝐼) M2 M3 N1x representa los efectos propios netos, recogiendo los efectos derivados de la producción directa o indirecta requerida de las actividades productivas para satisfacer la nueva demanda exógena. N2x contiene los efectos que surgen de la producción total necesaria para satisfacer la demanda inducida en los sectores endógenos por los efectos propios netos, mientras que N3x el resto de efectos no incluidos en N1x y N2x. 3.5.4. Multiplicadores de empleo Los multiplicadores de empleo nos dan la información sobre el efecto expansivo de shocks de demanda final, es decir, el grado de sensibilidad de cada sector en términos de empleo a la demanda. Este multiplicador tiene su origen en los vectores de trabajo verticalmente integrados de Pasinetti (1973), que son relaciones independientes del cambio técnico. En el caso de Andalucía, la importancia del empleo como objetivo prioritario de la política económica motiva el cálculo de este indicador. El multiplicador de empleo de cada sector vendrá determinado por: 𝐸𝑗=∑𝑤𝑛+1,𝑖𝑚𝑖𝑗 𝑛 𝑖=1 Sabiendo que 𝑏𝑖𝑗 es el elemento 𝑖𝑗 de la matriz 𝑀 obtenida partir de la SAM, siendo: 𝑤𝑛+1=𝑌𝑒𝑖𝑋𝑖 ⁄ Donde 𝑌𝑒𝑖 es el empleo del sector, y 𝑋𝑖 el output total del sector i. El cálculo de este multiplicador lleva implícita una hipótesis subyacente acerca de la existencia de una relación lineal entre el empleo de cada sector y el valor de la producción. Así, teniendo en cuenta tal relación, se miden los efectos en el empleo de un determinado sector económico derivados de variaciones en su producción. 132 Los sectores con un mayor valor del multiplicador de empleo son aquellos que generan más empleo al recibir una inyección exógena de renta. Observando la evolución de este indicador, podremos comprobar ante un eventual cambio en la estructura de la economía si la composición sectorial del empleo sigue o no la misma dinámica de comportamiento. 133 CAPÍTULO IV: LA ECONOMÍA VERDE A TRAVÉS DE MATRICES DE CONTABILIDAD SOCIAL 134 4.1 Introducción. Como venimos argumentando a lo largo de este trabajo, el problema vinculado a la actividad económica que en los últimos años ha adquirido mayor importancia es el de los efectos negativos que la acción humana está provocando sobre el medio ambiente. Por lo tanto, un tema de estudio para los economistas es analizar cómo conseguir ese desarrollo sostenible sin mermar la calidad de vida. Para poder tratar este tema, surge en un primer momento la necesidad de contar con indicadores medioambientales capaces de reflejar la presión que sobre el medio ambiente provocan la actividad económica y los patrones de consumo. El siguiente paso sería cuantificar el daño y añadirlo como gasto. Una de las primeras aproximaciones a esta necesidad surgió cuando Wakernagel y Rees (1996) definieron el concepto de “huella ecológica” como “el total de área de tierra y agua requerida para mantener una población con un estilo de vida específico y una tecnología dada, con todos los recursos naturales necesarios y absorbiendo todos los residuos y emisiones, por un periodo de tiempo indefinido”. Este concepto es utilizado como indicador para evaluar si el consumo y la producción de una población específica son sostenibles. Desde la óptica de la sostenibilidad global, la huella ecológica de los habitantes de un territorio no debería ser superior a la biocapacidad disponible para cada habitante del planeta. En otras palabras, la superficie utilizada para producir los bienes consumidos y absorber los residuos generados debería ser menor que la superficie biológicamente productiva disponible en el planeta (Arto, 2011, p. 6). Tras haber analizado previamente, en el Capítulo 1, los motivos y la evolución de la economía verde, posteriormente, en el Capítulo 2, vimos la situación actual a tres niveles: europeo, nacional y andaluz, así como la situación de cada uno de los sectores que considera verdes la Unión Europea. En el Capítulo 3, se analizó la metodología derivada del análisis de las TIO y su extensión a través de las MCS. Por último, en el Capítulo 4, expondremos los resultados obtenidos en la economía española sobre los sectores verdes y su impacto sobre el empleo. 135 El objetivo de este capítulo es determinar la importancia de los sectores con potencialidades para ser verdes, sus relaciones económicas, y especificar en el análisis la importancia que puede generar una apuesta por estos sectores en término de empleo. Dichos sectores son: agricultura, ganadería, silvicultura, pesca, industria alimentaria, industria textil, industria maderera, bioenergía y bioquímica; se han descartado, por no existir un sector claro donde incluirlas como potencialmente verdes, la industria farmacéutica, que tiene un gran déficit de información sobre su actividad sostenible, y la gestión de residuos. Este sector será motivo de una merma evidente en los resultados de este trabajo, y a su vez será clave a la hora de plantearse nuevas investigaciones sobre el empleo verde nacional y autonómico. La estructura del presente capítulo es la siguiente: a partir de la MCS de España para el 2010 (Mainar et al. (2017)) obtenemos los multiplicadores; se analiza el resultado del backward y el forward; posteriormente, los sectores clave, que son los que mayor poder de influencia tienen en la economía, se analizan a partir de la metodología de Rasmussen. Tras analizar los sectores claves dentro de la economía verde, descompondremos la matriz para saber el efecto propio, abierto y cerrado de los sectores verdes; por último, obtendremos los multiplicadores de empleo de los sectores a estudiar. La MCS que vamos a usar se divide en Actividades (A) y productos (C). El resultado será saber cuál cuantía es capaz de soportar el empleo verde en España, y por correspondiente, también en Andalucía. Debemos destacar que cuando se toman decisiones de política económica, su alcance va más allá que el efecto sobre el sector donde se quiere estudiar, sino que tiene una relación indirecta sobre los demás sectores y sobre la economía en general; de hecho, debido a la interdependencia existente entre los agentes económicos, es difícil que los efectos de una medida afecten exclusivamente a un subconjunto de éstos, aunque el grado de intensidad, entre el efecto directo y el indirecto, sea notable. Además, en la mayoría de las situaciones, es difícil conocer de antemano la importancia de los efectos indirectos, con lo cual un análisis general resulta de enorme utilidad. Además, gran parte de la evolución hacia una economía más sostenible viene impuesta por normativas, por lo tanto la primera pregunta es saber cómo afectará una 136 medida política a la economía. Si además de los efectos directos sobre un ámbito económico concreto, se quieren conocer aquellos efectos que, indirectamente, se desencadenan sobre el conjunto de la economía, es decir, si se desean incorporar tanto las consecuencias más directas, como las que se producen de forma indirecta sobre los agentes y los mercados, se necesita un análisis global (Cámara Sánchez, 2008, p. 37). La MCS usada para esta tesis doctoral, obtenida a partir del trabajo de Mainar et al. (2017), 2017. Los modelos que se han usado en este trabajo son los modelos lineales, que pueden ser concebidos como una primera forma de explotación de las matrices de contabilidad social para la obtención de información útil en el área económica. La aplicación de estos modelos lineales a nuestro caso permite determinar qué cuentas presentan una mayor capacidad para generar efectos de expansión sobre los niveles de renta del conjunto del sistema económico. Por otra parte, la operatividad del modelo obliga a distribuir las cuentas incorporadas en la SAM entre cuentas endógenas y cuentas exógenas; suele ser habitual considerar como exógenas aquellas cuentas que se determinan fuera del sistema económico o que constituyen instrumentos potenciales de política económica, es decir, considerar como tales las cuentas relativas a las Administraciones Públicas, la cuenta de capital y la cuenta del sector exterior, mientras que el resto de cuentas (generalmente, cuentas de los factores productivos, sectores institucionales y ramas de actividad) se considerarían como endógenas. La matriz con la que trabajamos divide los sectores en productos o bienes (B) y actividades (A). Cabe señalar la diferencia entre ambas, que reside en que los productos se centran en el consumo final y las actividades en el consumo intermedio. Además, dentro de las diferentes actividades, se han seleccionado las que tienen mayor relevancia y capacidad de ser sectores potencialmente verdes. Dichos sectores en la matriz son: agricultura, ganadería forestal, pesca, industria alimentaria, textil, producción de madera, bioenergía y bioquímica. 137 Tabla 22 Relaciones de cuentas de la MCS España 2010. 1 Agricultura 13 Bioquímica 2 Ganadería 14 Productos minerales 3 Silvicultura 15 Productos metálicos 4 Pesca 16 Equipos de transporte 5 Carbón 17 Maquinaria y equipo 6 Industria alimentaria 18 Manufacturas 7 Industria textil 19 Electricidad y gas 8 Industria maderera 20 Agua 9 Industria del papel 21 Construcción 10 Petróleo 22 Comercia, hospedaje y descanso 11 Industria Química 23 Transporte y comunicación 12 Bioenergía 24 Servicios financieros y seguros 13 Bioquímica 25 Otros servicios 14 Productos minerales 26 Administración pública Fuente: Mainar et al. (2017) La aplicación de este grupo de modelos lineales sobre la SAM-España 2010 con un total de 61 cuentas, cuyas equivalencias se presentan en la Tabla 22, considerando como endógenas las cuentas relativas a los factores primarios, sector privado y ramas de actividad, permite obtener una matriz del multiplicador contable de dimensión 58x58. Una vez obtenida la matriz Ma, pueden diferenciarse dentro de ella distintos bloques o submatrices en función de las cuentas incorporadas en el conjunto de cuentas endógenas, y realizar una interpretación elemento a elemento de cada una de estas submatrices. 144 Las diferencias entre la sensibilidad de dispersión de Rasmussen y de Jones son claras, ya que como indicamos anteriormente Jones cuestiona el uso del índice de sensibilidad de la dispersión, argumentando que no tiene mucho sentido económico analizar qué ocurre en una rama si todas las demás sufren un aumento de demanda de igual intensidad. Este cuestionamiento hace que en la clasificación según Jones, encontramos algunas diferencias sobre la clasificación anterior. La principal diferencia que encontramos es que para Jones, dentro de los sectores potencialmente verdes que analizamos, sí existen sectores estratégicos: la agricultura y la industria forestal, ambas en la rama de actividad. En cuanto a los sectores clave, también existen mayores diferencias. Además de la industria agroalimentaria, que ya era clave en la anterior clasificación, se añaden: la ganadería y la pesca tanto en actividad como en producto; las actividades de la industria textil y de la industria maderera; y la industria forestal como producto. Según la clasificación según Jones, los sectores impulsores serían la actividad bioquímica y bioenergética así como el producto maderero, y los sectores independientes quedarían limitados a los productos de la bioenergía, la bioquímica, el sector agrícola y el textil. Estos resultados presentan algunas diferencias relevantes en la detección de sectores clave entre los dos métodos (Rasmussen y Jones), pero en general, son la ganadería y la industria alimentaria los sectores que, ante cambios en la demanda final, tienen un efecto en el conjunto de los sectores económicos y viceversa: cuando el conjunto de sectores cambia su demanda, dichos sectores tienen mayor contagio. 4.3 Descomposición de multiplicadores Con el fin de conocer de forma más precisa el mecanismo a través del cual el proceso multiplicador sucede, vamos a realizar la descomposición de multiplicadores de los sectores verdes que estamos analizando. Pioneros en la práctica de la descomposición de los multiplicadores son el trabajo de Stone (1978), que lleva a cabo una descomposición aditiva, y los de Pyatt y Round (1979), Defourny y Thorbecke (1984) y Pyatt y Round (1985). Para España, pueden destacarse, entre otros trabajos, los de Polo, Roland-Holst y Sancho (1991), De Miguel, Manresa y Ramajo (1998) y Cardenete y Sancho (2003). 145 En la Tabla 26 reproducida a continuación, se nos presenta el peso de los efectos que representan los factores resultantes de la descomposición, la cual se realiza para cada uno de los sectores verdes que estamos analizando. De esta manera, queda reflejada la importancia de los efectos directos que se producen entre las cuentas del mismo grupo (N1), la importancia de los efectos directos e indirectos entre los agentes económicos de distinto grupo (N2) y, finalmente, la importancia de los efectos entre los distintos agentes económicos, como consecuencia del flujo circular de la renta en la economía (N3), ante cambios de la demanda exógenos. Tabla 26 Descomposición de los multiplicadores de los sectores verdes. Descomposición de los backward N1/(M-I) N2/(M-I) N3/(M-I) Agricultura 5,80% 10,53% 83,68% Ganadería 16,27% 15,01% 68,72% Silvicultura 5,48% 4,30% 90,23% Pesca 11,91% 8,87% 79,22% Industria alimentaria 16,31% 8,70% 74,98% Industria maderera 9,70% 9,60% 80,70% Bioenergía 15,21% 8,87% 75,93% Bioquímica 4,52% 8,53% 86,95% Fuente: elaboración propia. La Tabla 26 presenta el promedio correspondiente de cada columna, lo que nos ofrece una indicación del efecto propio de un flujo exógeno unitario dirigido al sector correspondiente sobre el conjunto de instituciones endógenas (Polo, Roland-Holst y Sancho, 1991, pp. 61- 62). 146 Los resultados obtenidos indican que ante una inyección unitaria dirigida a las cuentas exógenas, el comportamiento general de los sectores con potencialidad de ser verdes estudiados es de tener un alto porcentaje por efecto inducido; concretamente, encontramos el mayor porcentaje en la silvicultura (90,23%) y el menor en la industria alimentaria (74,98%) y, salvo en la ganadería y en el sector bioenergético, los efectos directos son mayores que los indirectos. Así, los efectos propios de cada sector no suponen ni una décima parte del efecto total neto de cualquier inyección exógena en las actividades productivas, salvo en la silvicultura, siendo el efecto inducido el mayoritario con claridad en todos los sectores. La descomposición de multiplicadores permite distinguir entre los efectos propios sectoriales, los de ciclo abierto y los que responden al flujo circular de la renta. Así, los efectos propios de cada sector suponen de media un 10% del efecto total neto de cualquier inyección exógena en las actividades productivas; el efecto indirecto es aún menor, y es en el efecto circular o inducido donde encontramos el mayor efecto. 4.4 Multiplicadores de empleo A partir de la información obtenida para la economía para el año 2010, se presentan los multiplicadores de empleo. Estos multiplicadores indican el efecto expansivo de shocks de demanda final, es decir, el grado de sensibilidad de cada sector en términos de empleo a la demanda. La interpretación es el número de empleos se pueden crear por cada millón de euros inyectados a cada uno de los sectores de la economía (López Álvarez, 2015, pp. 43- 44). Una vez obtenida la matriz de multiplicadores de empleo, podemos calcular el sumatorio de las columnas, que indicará cómo el aumento de la demanda del sector afectará al empleo. Por lo tanto, podremos analizar cómo afecta al empleo impactos exógenos en la demanda. Como podemos apreciar en la Tabla 27, podríamos realizar el análisis sobre cómo se ve afectado un sector cuando aumenta su demanda; los sectores verdes que tienen mejor comportamiento en términos de empleo son la agricultura, la ganadería y la silvicultura, con el matiz de que las diferencias entre sectores son muy pequeñas: la 147 diferencia entre el mayor y el menor es diez veces menor que en el caso anterior. A nivel industrial, encontramos a la industria textil y la alimentaria como las generadoras de mayor cantidad de empleo; por último, indicar que tanto la bioenergía como la bioquímica muestran datos de escasa creación de empleo directo, sin embargo si comparamos esas cifras con la del empleo indirecto, atisbamos a dos sectores cuya principal aportación al mercado laboral se ve reflejado por la creación de empleo generada a partir de su actividad. Tabla 27 Multiplicadores de empleos (España 2010), resumen de sectores verdes analizados. Efecto directo Efecto indirecto Efecto total Agricultura 11,004 9,769 20,773 Ganadería 10,780 16,482 27,262 Silvicultura 16,816 12,037 28,852 Pesca 5,105 12,776 17,881 Industria alimentaria 2,941 13,687 16,629 Industria maderera 2,010 10,910 12,920 Industria textil 4,795 15,113 19,908 Bioenergía 0,838 13,223 14,061 Bioquímica 1,434 11,485 12,920 Fuente: elaboración propia. Para tener una visión global de cómo reaccionaría el empleo según el sector ante shocks de demanda, debemos tener en cuenta ambos multiplicadores. Si suponemos que todos los sectores de la economía crecieran en la misma proporción, el empleo de los sectores se vería afectado por ambos multiplicadores. Esta suposición hace que podamos tener una visión global, ya que no sólo hay sectores que son más intensivos o menos intensivos en cuanto a la mano de obra, sino que la conexión económica entre sectores no conlleva el 148 mismo grado de influencia sobre el empleo. En el caso indicado, podríamos agrupar los nueve sectores analizados en tres grupos según su capacidad de creación de empleo ante cambios en la demanda. El primer grupo serían los que tienen multiplicadores más elevados, a saber la agricultura, ganadería y silvicultura; el según grupo serían los que tienen una capacidad de creación de empleo media, es decir la pesca, la industria alimentaria y la basada en los bosques; y por último, los menos intensivos en mano de obra, aquellos con un multiplicador de empleo más bajo, son la industria textil, la bioquímica y la bioenergía. 4.5 Análisis del caso la Comunidad Autónoma de Andalucía Para realizar un análisis descriptivo apoyado por la metodología de las SAM, realizamos un análisis comparativo entre algunos sectores nacionales y andaluces potencialmente verdes. Para obtener unos multiplicadores de empleo comparables a los anteriores pero a nivel nacional, nos hemos apoyado en el Instituto Nacional de Estadística (INE). A partir de los datos que nos aporta, hemos recogido la aportación al PIB y al empleo de cada sector económico, tanto para Andalucía como para España. El motivo de este procedimiento es que al tener la misma base estadística, estos datos son comparables entre sí. Una vez obtenidos los datos para España y Andalucía a través del INE para el año 2010, hemos extrapolado los resultados con los obtenidos en el punto anterior, obteniendo unos resultados para Andalucía que mostramos en la Tabla 28 que figura a continuación. Hemos de comentar que se han realizado algunas modificaciones en los datos sobre Andalucía: el sector bioquímico ha decidido ser apartado por la falta de datos regionales, y el bioenergético se engloba en el sector conocido como energía renovable, por lo que no es comparable con el de la bioenergía, ya que la bioenergía es una parte de la renovable. 149 Tabla 28 Multiplicadores de empleos (Andalucía), resumen de sectores verdes analizados. Efecto directo Efecto indirecto Efecto total Agricultura 11,128 12,342 23,471 Ganadería 10,902 19,726 30,628 Silvicultura 17,006 16,019 33,025 Pesca 5,163 15,740 20,902 Industria alimentaria 2,425 16,809 19,234 Industria maderera 5,866 9,978 15,844 Industria textil 2,372 21,933 24,305 Energía renovable 0,643 16,222 16,865 Fuente: elaboración propia. La Tabla 28 nos muestra tanto la parte de los multiplicadores de empleo para Andalucía conseguido a partir de la SAM de Mainar et al. (2017) en base a los datos que proporciona el INE, como el porcentaje al que le corresponde a nivel nacional, de tal forma que se pueda visualizar la actividad y empleo el comportamiento sectorial de Andalucía dentro de España. Como en la Tabla 27, podemos ver el dato que afecta al empleo directo e indirecto en Andalucía ante inyecciones de capital a nivel nacional. Antes de comentar los resultados, indicaremos que según datos del INE, el 17,96% de la población española reside en Andalucía, así como el 15,35% de los ocupados en España se encuentran en la comunidad andaluza, siendo la Comunidad Autónoma más poblada y la tercera con más ocupados, por debajo de la Comunidad de Madrid y Cataluña. Los resultados nos muestran que los efectos totales sobre el empleo son bastante parejos a nivel andaluz entre los sectores analizados, teniendo en cuenta los contratiempos mencionados anteriormente para realizar este cálculo. Dentro de los indicadores obtenidos, destacaremos dos grupos de sectores: el primero está conformado por la silvicultura, la 150 industria dedicada al textil, las tres con resultados medio-altos a pesar de que sean sectores pequeños dentro de la región andaluza; el segundo, que consta de la ganadería, agricultura y la industria alimentaria, tienen mejores cifras de creación de empleo, además de que dichos sectores son asentados en la economía andaluza. Los datos obtenidos muestran que a nivel nacional, Andalucía es la región que más tierras tienen dedicadas al sector primario. La ausencia de un sector industrial fuerte provoca la terciarización de la economía. Por lo tanto, se está de acuerdo con Campoy-Múñoz, Cardenete y Delgado (2015, p. 47), afirmando que además de en la industria, el cambio hacia el sector servicios reduce el impacto del sector primario en la economía regional, aunque sigue teniendo una fuerte capacidad de creación de empleo, incluso más allá de algunas de las actividades de servicios. Nos hubiera agradado segmentar más la economía andaluza, pero no se ha logrado en este estudio debido a limitaciones comparativas entre el marco regional de insumo-producto disponible y el nacional. 151 CAPÍTULO V: CONCLUSIONES 152 Conclusiones sobre la economía verde El concepto de economía verde la inseparabilidad de las 3 vertientes de la sostenibilidad (la social, la económica y la ambiental) con el objeto de promover las situaciones en las que se beneficien los 3 aspectos. La economía verde es la respuesta a las crisis mundiales económicas, sociales y financieras mediante la redistribución del capital natural, social y financiero para conseguir la equidad social y la protección de nuestro entorno. Refleja un cambio de paradigma hacia un enfoque holístico, donde se valore la naturaleza y el medio ambiente, el bienestar humano y el desarrollo económico. A nivel global podemos sacar tres conclusiones a través del estudio realizado: La primera conclusión sobre los estudios más actuales existentes sobre economía verde, como lo son los de la Comisión Europea (2014), PNUMA (2011), Serrano y Martín (2011), Observatorio de la Sostenibilidad/Fundación Biodiversidad (2010), Mahnkopf (2014), MAGRAMA (2013), Llorente et al. (2016) y EOI (2011), es que la transición a una economía verde, no sólo genera un aumento de la riqueza en el entorno natural o en el capital natural, sino que también produce (a lo largo de un periodo de seis años) una mayor tasa de crecimiento del PIB, medida que se emplea tradicionalmente para evaluar el rendimiento económico. Nuestra segunda conclusión es que la disminución de las desigualdades sociales a nivel mundial, está ligada al mantenimiento y la conservación de los bienes comunes ecológicos, ya que los flujos de beneficio del capital natural llegan directamente a los más desfavorecidos. La conservación estará ligada con la eficiencia, por lo tanto en este punto engloba la denominada economía circular, que apoya el cambio hacia un enverdecimiento de la economía, proponiendo un nuevo modelo de sociedad que utiliza y optimiza los stocks y los flujos de materiales, energía y residuos, con el objetivo de potenciar la eficiencia del uso de los recursos. La tercera conclusión es que en la transición hacia una economía verde, se crean nuevos empleos, que a la larga superan la pérdida de empleos menos respetuosos con el entorno de la tradicional. No obstante, será necesario operar una reconversión de todos los 153 integrantes de la economía, desde productores hasta consumidores. Sobre la situación del empleo verde en España, podemos trazar una matriz DAFO donde apreciar las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades del empleo verde en España. En conjunto, se puede comprobar cómo las fortalezas y las oportunidades para el empleo verde en España superan a las debilidades y amenazas, aunque haya ciertos obstáculos que superar, que provienen tanto de debilidades estructurales de la economía española como de la coyuntura de crisis aun no superada. - Debilidades: en la actualidad, la principal debilidad es la escasa aportación del sector privado a la financiación de actividades de I+D+i ambiental. España se encuentra lejos de la media de inversión de los países de nuestro entorno. Una debilidad “relativa” es la extensa normativa en materia de residuos y aguas promulgada en el plano europeo y nacional, es decir que existe una normativa que, si se cumpliera totalmente en nuestro país, hubiera llevado el empleo en el sector de la gestión de residuos a altos resultados. - Amenazas: la principal amenaza es la escasez de recursos públicos para implantar políticas públicas de transcendencia así como programas en materia ambiental, a pesar de que medidas de contenido ambiental podrían constituir un efecto indirecto del actual contexto de crisis o de la inestable recuperación de la crisis. Unido a esta amenaza, tenemos el control administrativo, del cual depende que las normas se cumplan; se puede estimar que en nuestro país, el control es de carácter bastante laxo, y por lo tanto hay un déficit en el control. - Fortalezas: Hemos identificado tres fortalezas principales: en primer lugar, destacar la elevada capacidad de exportación e internacionalización de las empresas del sector, dando facilidades para abrirse a nuevos mercados. En segundo lugar, el nivel de formación de los trabajadores españoles es alto en su conjunto, aunque depende en cierta medida del sector en el que tratemos. Y por último, en una época de economías globales, la ventaja de las actividades de la economía verde es que no se pueden deslocalizar, puesto que están ligadas a los recursos naturales y a los espacios y, por tanto, generan valor en los territorios y promueven el desarrollo sostenible. Esto puede limitar la especulación y deslocalización