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Protocolo de investigación del proyecto “Violencia filioparental en la adolescencia: detección, perfiles psicosociales y estrategias de actuación”

Lorence Lara, Bárbara; Hidalgo García, María Victoria; Arias Rivera, Shirley; Pérez Padilla, Javier; Maya Segura, Jesús Manuel; Lago Urbano, Rocío; Baena Medina, Magdalena Sofía; Rodríguez Carrasco, Carmen Rocío; Sales, Celia

Abstract

Se presenta el Protocolo de investigación del proyecto “Violencia filioparental (VFP) en la adolescencia: detección, perfiles psicosociales y estrategias de actuación” (Plan Estatal 2021-2023). El primer objetivo general del proyecto es estudiar las características psicosociales que contribuyen a la aparición de conductas de VFP en la adolescencia. Se plantea un estudio empírico transversal de metodología mixta y multiinformante en el que colaborarán distintos centros educativos nacionales para la selección aleatorizada de las familias. Con el segundo objetivo se pretende contribuir a la optimización de la práctica profesional en el trabajo con familias en situación de VFP. Se planea la identificación y caracterización de intervenciones familiares que abordan la VFP en España. Se constituirá un panel de expertos/as para el trabajo de mejora de las prácticas profesionales con estas familias. Este proyecto espera que sus conclusiones permitan comprender aún mejor la VFP, así como mejore las políticas de apoyo familiar existentes.

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83 Análisis y Modificación de Conducta 2023, Vol. 49, Nº 179, 83-102 ISSN: 0211-7339 https://dx.doi.org/10.33776/amc.v49i179.7595 Protocolo de investigación del proyecto “Violencia filioparental en la adolescencia: detección, perfiles psicosociales y estrategias de actuación” Research protocol of the project “Child-to-parent violence in adolescence: detection, psychosocial profiles and strategies of action” Palabras clave Protocolo, violencia filioparental, adolescencia, perfiles psicosociales, intervenciones. resumen Se presenta el Protocolo de investigación del proyecto “Violencia filioparental (VFP) en la adolescencia: detección, perfiles psicosociales y estrategias de actuación” (Plan Estatal 2021-2023). El primer objetivo general del proyecto es estudiar las características psicosociales que contribuyen a la aparición de conductas de VFP en la adolescencia. Se plantea un estudio empírico transversal de metodología mixta y multiinformante en el que colaborarán distintos centros educativos nacionales para la selección aleatorizada de las familias. Con el segundo objetivo se pretende contribuir a la optimización de la práctica profesional en el trabajo con familias en situación de VFP. Se planea la identificación y caracterización de intervenciones familiares que abordan la VFP en España. Se constituirá un panel de expertos/as para el trabajo de mejora de las prácticas profesionales con estas familias. Este proyecto espera que sus conclusiones permitan comprender aún mejor la VFP, así como mejorar las políticas de apoyo familiar existentes. abstract The research Protocol of the project “Child-to-par- ent violence in adolescence: detection, psychosocial profiles and strategies of action” (Plan Estatal 2021- 2023) is presented. The first general objective of the project is to study the psychosocial characteristics that contribute to the emergence of child-to-parent violence in adolescence. A cross-sectional empirical study with a mixed and multi-informant methodology is proposed. Different educational centers at a national level will collaborate on the randomized selection of the families. The second objective aims to contribute to the optimization of the professional practice in the work with families in child-to-parent violence situations. This study plans to identify and characterize family interventions targeting child- to-parent violence in Spain. An expert panel will be constituted for the work on the improvement of professional practices with these families. This project expects its conclusions to enable a better comprehension of child-to-parent violence, and to improve the existing family support policies. Keywords Protocol, child-to-parent violence, adolescence, psychosocial profiles, interventions. Recibido: 07/02/2023; aceptado: 23/02/2023 Correspondencia: Bárbara Lorence. Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación. Universidad de Sevilla. C/ Camilo José Cela, s/n. 41018 Sevilla. E-mail: [email protected] Financiación: Proyecto PID2021-127463N, financiado por MCIN/ AEI/10.13039/501100011033/ y por FEDER Una manera de hacer Europa. Agradecimientos: Los autores agradecen el apoyo de la Asociación para el Estudio y Apoyo a las Familias (ESAFAM) y otras entidades que apoyaron la solicitud del proyecto (Asociación PONTE, Asociación ARIADNA, y Asociación ALBORES). Además, Célia Sales contó con el apoyo de fondos nacionales de la Fundación Portuguesa para la Ciencia y la Tecnología (UIDB/00050/2020). Bárbara Lorence1, Victoria Hidalgo1, Shirley Arias-Rivera⁴, Javier Pérez-Padilla3, Jesús Maya⁴, Rocío Lago- Urbano⁵, Sofía Baena-Medina⁴, Carmen Rodríguez-Carrasco⁶, Celia Sales2. 1Dpto. de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Sevilla, 2Centro de Psicologia da Universidade do Porto, 3Dpto. Psicología de la Universidad de Jaén, ⁴Dpto de Psicología de la Universidad Loyola Andalucía, ⁵Dpto. Psicología Social, Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Huelva, ⁶Contratada FPU de la Universidad de Sevilla. PROTOCOLO DE INVESTIGACIÓN DEL PROYECTO “VIOLENCIA FILIOPARENTAL EN LA ADOLESCENCIA ... 84 https://dx.doi.org/10.33776/amc.v49i179.7595Análisis y Modificación de Conducta, 2023, vol. 49, nº 179 Violencia filio-parental La violencia filio-parental (VFP) ha sido definida por la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-Parental (SEVIFIP) como conductas reiteradas de violencia física, psicológica (verbal o no verbal) o económica, dirigida a las y los progenitores, o a aquellas personas que ocupen su lugar. Se excluyen las agresiones puntuales, las que se producen en un estado de disminución de la conciencia que desaparece cuando esta se recupera (intoxicaciones, síndromes de abstinencia, estados delirantes o alucinaciones), el autismo o la deficiencia mental severa y el parricidio sin historia de agresiones previas (Pereira et al., 2017, p. 220). Esta definición resalta el carácter recurrente, intencional y consciente de los comportamientos violentos, se centra en la conducta violenta como unidad de análisis y no como resultado de otras problemáticas (Pereira y Bertino, 2009). Se trata de un fenómeno multicausal que solo puede ser entendido desde una perspectiva eco-sistémica (Arias-Rivera y Hidalgo, 2020; Hong et al., 2012; Simmons et al., 2018). Existen diferentes tipos de VFP, siendo la física, psicológica y en último lugar la económica las más estudiadas. Ibabe (2020) encuentra en su revisión también la VFP emocional, y sexual. Los datos de VFP indican una mayor prevalencia en muestras clínicas y judiciales (Del Hoyo-Bilbao et al., 2022; Ibabe y Jaureguizar, 2010) que en comunitarias. Y siendo los hijos y las hijas los que informan de mayores niveles de gravedad que las figuras parentales (Calvete et al., 2017; Calvete, Ibabe et al., 2015; Paga- ni et al., 2003, 2004), encontrando en muchos casos una actitud de negación o de relativización por parte de las víctimas, similar a lo que ocurre en otras situaciones de violencia (Agnew y Huguley, 1989; Cottrell y Monk, 2004; Tew y Nixon, 2010). La VFP se plantea como un proceso que sucede en escalada ascendente al igual que ocurre en otras situaciones de violencia y maltrato. La aparición de conductas violentas sucede gradualmente hasta que se convierte para el chico o la chica en un patrón de comportamiento habitual en la relación que mantiene con sus progenitores, los cuales se sienten intimidados y controlados por su hijo/a (Ibabe, 2020). Factores predictores de la VFP Existe un consenso unánime en la importancia de entender la VFP desde una perspectiva ecológico-sistémica (Arias-Rivera e Hidalgo, 2020; Baker y Bonnick, 2021; O´Hara et al., 2017; Simmons et al., 2018). Desde este marco, las conductas violentas del o la adolescente son resultado de múltiples factores interactivos situados en diferentes niveles de análisis (ontogenético, micro, meso, exo y macrosistema). La VFP ha sido explicada desde diferentes enfoques psicológicos como el cognitivo-con- ductual (aprendizaje social, procesamiento de la información social, teoría de los esquemas cognitivos, teoría de la coerción cíclica, teoría de resistencia no violenta), psicodinámico (teoría del apego o teoría de la mentalización), psicosocial (teoría de la socialización grupal o teoría de las relaciones de poder) y otros enfoques que provienen de disciplinas como ciencias de la comunicación y la sociología (Arias- Rivera e Hidalgo, 2020; Calvete y Pereira, 2019). B. LORENCE · V. HIDALGO · C. SALES · J. PÉREZ · S. ARIAS · J. MAYA · S. BAENA · R. LAGO · C. RODRÍGUEZ 85 Análisis y Modificación de Conducta, 2023, vol. 49, nº 179https://dx.doi.org/10.33776/amc.v49i179.7595 Existe un amplio acuerdo en señalar que la VFP se ejerce principalmente entre los 12 y los 17 años, alcanzando un máximo entre los 14 y los 16 años (Baker y Bonnick, 2021). Sin embargo, sabemos que la VFP es un proceso que se presenta en escalada así que es probable observar comportamientos intimidantes previo a la adolescencia. Las evidencias disponibles ponen de manifiesto la importancia de estudiar la VFP desde una perspectiva de género. La VFP es un fenómeno muy marcado por el género, ya que la mayoría de los estudios de población, comunitario, de justicia penal y clínicos/servicios concluyen que las mujeres adultas son significativamente más propensas que los varones a sufrir agresiones por parte de sus hijos e hijas (Baker y Bonnick, 2021; Ortega, 2015). Referente al género de la persona que agrede, las evidencias no muestran una predominancia de un género frente a otro en la violencia psicológica, pero sí parece existir para la violencia física al ser más alta por parte de los chicos que las chicas (Ibabe y Jaureguizar, 2011). Más allá de los rasgos sociodemográficos del o la adolescente, la evidencia muestra que los chicos y las chicas que ejercen VFP también tienden a comportarse de manera violenta en otros contextos (Ibabe et al., 2014). La exploración del historial de violencia (tan- to en el rol de víctima como de agresor/a) es clave en la comprensión de la VFP. Así, existe un número de casos de VFP que son explicados en base a experiencias previas de maltra- to infantil del hijo o la hija por parte de una de sus figuras parentales (Gallego et al., 2019; Simmons et al., 2018). El consumo abusivo o adictivo a sustancias tóxicas (por ejemplo, alcohol, cannabis, o cocaína) así como la psicopatología adolescente (por ejemplo, trastorno de conducta o límite de personalidad) han acaparado también la atención de los/as expertos/as que han estudiado la VFP (Calvete et al. 2014; Cottrel y Monk, 2004). Las evidencias muestran que el consumo a sustancias tóxicas está presente en muchos chicos y chicas que ejercen VFP en la actualidad (Contreras y Cano, 2014; Del Hoyo et al., 2022; Del Hoyo et al., 2020). Sin embargo, la evolución creciente de VFP en nuestro país no parece ser el resultado de un incremento en el consumo de sustancias tóxicas o de trastornos psicopatológicos en la adolescencia. Existe una diversificación de perfiles psicosociales en los casos de VFP que requiere ser estudiada con cierta atención (Calvete et al., 2013; Hong et al., 2012). Cuando se habla de consumo o adicciones en la adolescencia, hoy en día es necesario atender al consumo adictivo a ciertos comportamientos como, por ejemplo, la adicción al uso de los videojuegos (reconocido por la Asociación Americana de Psiquiatría en su clasificación diagnóstica). La adicción a los videojuegos resulta de interés para el estudio de la VFP por diversos motivos: se desarrolla en el mismo contexto en el que se da la VFP (en la familia), resulta ser una actividad de ocio muy gratificante a estas edades, se invierte muchas horas en ella, resulta una actividad que no suele compartirse con las figuras parentales por lo que puede provocar distanciamiento, y además la regulación de la conducta de juego parece ser un motivo frecuente de las discusiones PROTOCOLO DE INVESTIGACIÓN DEL PROYECTO “VIOLENCIA FILIOPARENTAL EN LA ADOLESCENCIA ... 86 https://dx.doi.org/10.33776/amc.v49i179.7595Análisis y Modificación de Conducta, 2023, vol. 49, nº 179 familiares en esta etapa evolutiva (Lloret et al., 2013). De acuerdo con el DSM-V, se entiende por adicción a los videojuegos la pérdida del control de la actividad, continuando con ella a pesar de las consecuencias adversas que acarrea un uso frecuente. Paralelamente, se decide estudiar también el uso abusivo a internet que, aunque aún no es considerado un tipo de adicción ha demostrado ser una actividad en la que los y las adolescentes invierten muchas horas al día. El informe de adicciones comportamentales desarrollado por la Consejería Andaluza de Igualdad, Políticas Sociales y Conciliación (ASSDA, 2020) apunta una incidencia de la adicción comportamental del 2.9%, siendo especialmente destacada en la adolescencia. Del mismo modo, en este informe se constata que cuando una actividad se convierte en algo adictivo aparecen dificultades en el desarrollo (relacionadas con autocontrol, malestar psicológico, fracaso escolar, etc.) comunes a las encontradas en chicos y chicas que ejercen VFP. Las competencias emocionales también han acaparado la atención en el estudio de la VFP, centrándose en componentes específicos. Así, conocemos de la coexistencia de estos comportamientos de VFP con problemas de autocontrol, impulsividad, baja tolerancia a la frustración y falta de empatía en chicos y chicas (Calvete et al., 2004; Castañeda et al.,2012; Ibabe, 2007). En esta investigación se plantea abordar el estudio de las habilidades emocionales desde el modelo mixto de inteligencia emocional propuesto por Bar-On y Parker (2000). Esta teoría permite hacer un análisis amplio de las habilidades emocionales que presentan los chicos y las chicas contemplando tanto el plano intrapersonal (autoconciencia emocional, asertividad, aceptación de uno mismo, auto-actualización, e independencia) como interpersonal (empatía, relaciones interpersonales, y responsabilidades sociales). Además, ofrece la posibilidad de evaluar las competencias del adolescente para el manejo del estrés (tolerancia y control impulsivo). En sintonía con las conclusiones extraídas en estudios de VFP, un nivel bajo de desarrollo en habilidades emocionales del tipo intra e interpersonal y del manejo del estrés se asocia a un desarrollo difícil en el que destacan los comportamientos problemáticos, entre ellos, los violentos (Evans, 2002). La adolescencia es considerada una etapa de transición a la vida adulta, en la que el chico y la chica se ven expuestos a nuevos retos que no siempre saben cómo afrontar. Durante los años adolescentes, la identidad se va construyendo conforme se cuestionan aspectos de la vida. En este sentido, interesa conocer en qué medida los chicos y las chicas que viven situaciones de VFP presentan un grado de satisfacción vital diferente al de otros que convivan en hogares libres de violencia. Esta dimensión de análisis ha constatado relacionarse en estudios previos con indicadores de depresión infanto-juvenil (Atianza et al., 2000), y con niveles de conducta violenta y consumo de drogas (Masferrer et al., 2012; Sun y Shek, 2010). La satisfacción con la vida resulta una fortaleza psicológica que protege el proceso de desarrollo adaptativo de los y las adolescentes ante situaciones de riesgo (Suldo y Huebner2004). Resulta interesante conocer el grado de satisfacción vital en los casos de VFP y en qué medi- B. LORENCE · V. HIDALGO · C. SALES · J. PÉREZ · S. ARIAS · J. MAYA · S. BAENA · R. LAGO · C. RODRÍGUEZ 87 Análisis y Modificación de Conducta, 2023, vol. 49, nº 179https://dx.doi.org/10.33776/amc.v49i179.7595 da viene determinada esta por otras variables personales y familiares. La familia en la adolescencia se ve obligada a adaptarse a las nuevas demandas y retos. El reajuste en su forma de funcionar y operar (rutinas, normas y límites, actividades familiares, tiempo compartido, etc.) responde a una necesidad evolutiva personal y familiar (Oliva, 2006). Los chicos y las chicas ganan en independencia y autonomía respecto a sus figuras parentales, pero en ningún caso este reajuste debe conllevar la dejación de las funciones parentales. Se ha demostrado la relación existente entre VFP y bajo control, escaso afecto y baja comunicación parental, sin quedar claro si son precursores o consecuentes de la VFP (Arias- Rivera et al., 2021). También, la presencia de una disciplina coercitiva y autoritaria explica la VFP en muchos casos (Ibabe y Bentler, 2016). El estudio de la parentalidad en las situaciones de VFP ha acaparado mucho interés en investigaciones previas, pero no desde una perspectiva competencial (Arias-Rivera et al., 2021). De acuerdo con Hidalgo et al. (2020), se propone el estudio de la parentalidad atendiendo a las competencias parentales. Las competencias parentales se definen como “los sentimientos, actitudes, conocimientos, habilidades y estrategias necesarios para un ejercicio adecuado de las tareas y responsabilidades que requiere la Parentalidad” (Hidalgo, 2020, p.19). La parentalidad implica, pues, poner en marcha un conjunto de recursos cognitivos, emocionales y materiales que permiten a los/as adultos/as desempeñar sus funciones parentales. Desde el modelo desarrollado por estas autoras, esto se traduce en el desarrollo de 12 competencias de diferente naturaleza que son fundamentales para el ejercicio positivo de la parentalidad: estimulación y estructuración; tiempo compartido en familia; co-responsabilidad parental; creencias y expectativas adecuadas sobre el desarrollo; afecto, comunicación y aceptación; implicación escolar; normas y supervisión; auto-regulación emocional; percepción adecuada del rol parental; afrontamiento de situaciones estresantes; apoyo social; y gestión doméstica. En las situaciones de VFP se constata la baja percepción de autoeficacia de las figuras parentales, así como el alto estrés parental que vivencian (Del Hoyo et al., 2020). El desarrollo de la parentalidad en este tipo de situaciones resulta altamente estresante para los adultos y las adultas, lo que podría estar minando también sus estrategias de resolución de conflicto (Eckstein, 2004; Edenborough et al., 2008). Se hipotetiza que la falta de seguridad en su rol parental unido a competencias parentales insuficientes o poco desarrolladas explican que el adulto/a pueda llegar a reaccionar con dos posturas extremas ante situaciones de VFP (Bertino, 2019): (a) darse por vencido, y renunciar a intentar cualquier tipo de cambio en la familia; o (b) establecer con el/la agresor/a una relación basada en la violencia, en la que ambos participan. Este proyecto no sólo se queda en el análisis de las competencias parentales, sino que pretende analizar otros aspectos relacionados con el ejercicio consciente de la parentalidad. A pesar de que a nuestro conocimiento no existen estudios que pongan en relación la parentalidad consciente con la VFP, la evidencia PROTOCOLO DE INVESTIGACIÓN DEL PROYECTO “VIOLENCIA FILIOPARENTAL EN LA ADOLESCENCIA ... 88 https://dx.doi.org/10.33776/amc.v49i179.7595Análisis y Modificación de Conducta, 2023, vol. 49, nº 179 muestra la relación de la parentalidad consciente con el bienestar parental, así como con la calidad de las relaciones parento-filiales y las prácticas educativas parentales (Rodrigo et al., 2022). Concretamente, una reciente revisión apunta a una relación positiva de la parentalidad consciente con las prácticas parentales positivas (promoción de autonomía o calidez), y de forma negativa con prácticas parentales negativas (control psicológico, permisividad u hostilidad; Ahemaitijiang et al., 2021), así como con la puesta en marcha de estrategias de socialización emocional positivas (McKee et al., 2018). De acuerdo con el modelo propuesto por Bögels et al. (2010), la parentalidad consciente conlleva a una mejora de algunas capacidades como son las funciones ejecutivas parentales y a una reducción de aspectos negativos como el estrés parental o la preocupación parental, lo que a su vez tiene un impacto en sus habilidades como padres y madres y en la calidad de las relaciones con sus hijos/as. Teniendo en cuenta la relación positiva entre las prácticas parentales coercitivas y la VFP (Ibabe y Bentler, 2016), cobra interés el estudio de la parentalidad consciente en las familias en situación de VFP. Por último, la conflictividad conyugal ha resultado ser una dimensión de estudio interesante para la comprensión de la VFP en algunos hogares, especialmente en casos de separación y/o divorcio. En concreto, parece que las conductas de VFP pueden ser explicadas en parte por la instrumentalización que las figuras parentales hacen del hijo o hija en la lucha que mantienen con la pareja. En estos casos, niños, niñas y adolescentes participan en alianzas y coaliciones impulsados por una de las figuras parentales (o las dos), produciéndose la triangulación. Autores como Checa (2021) y Pereira (2011) alertan de la dependencia emocional excesiva en adolescentes que se han sentido o se sienten triangulados, es decir, en coalición con uno de los dos progenitores frente al otro. Y destacan la importancia de estudiar el impacto de la conflictividad conyugal en la aparición de la VFP. Intervenciones en VFP De acuerdo con la heterogeneidad encontrada en las familias en las que existe VFP, las formas y características de apoyo familiar necesitan ser muy variadas (Baker y Bonnick, 2021). La planificación de la intervención dependerá por ejemplo del tipo, razones y gravedad de la violencia, las características de las familias y sus miembros (por ejemplo, edad del agresor/a), desencadenantes principales de las conductas agresivas (adicciones, psicopatología, prácticas educativas, interferencias parentales, trayectoria previa de violencia, etc.), impacto de la VFP en el funcionamiento familiar y en la salud de las personas implicadas, existencia de denuncia o no, etcétera. Así, el apoyo necesario puede variar desde intervenciones puntuales e informales hasta intervenciones intensivas, especializadas y formales. Se insta una intervención en la que participen el mayor número posible de integrantes del sistema familiar. Entre los objetivos de intervención dirigidos a las figuras parentales a nivel individual están el reconocimiento de la situación de maltrato, promoción de habilidades educativas parentales, gestión de conflic- B. LORENCE · V. HIDALGO · C. SALES · J. PÉREZ · S. ARIAS · J. MAYA · S. BAENA · R. LAGO · C. RODRÍGUEZ 89 Análisis y Modificación de Conducta, 2023, vol. 49, nº 179https://dx.doi.org/10.33776/amc.v49i179.7595 tos, y empoderamiento para retomar el control en la dinámica familiar. Con los y las jóvenes se trabaja la promoción de competencias socioemocionales incidiendo especialmente en el autocontrol, el desarrollo de la empatía, y el entrenamiento en estrategias de resolución de conflictos. Se trabaja en la autorreflexión sobre la situación, la responsabilidad y el reconocimiento de los motivos que ocasionan sus comportamientos (Baker y Bonnick, 2021; Ibabe et al., 2018; O´Hara et al., 2017). De acuerdo con la perspectiva sistémica, encontramos un objetivo de trabajo común en todas las intervenciones y es el referido a la mejora de las relaciones paterno-filiales para crear un ambiente familiar basado en el respeto y el afecto (Ibabe et al., 2018). Existen programas de intervención destinados específicamente a familias con VFP. Entre los programas internacionales más destacados están Step Up, Break4Change, Programa de Resistencia No Violenta, o Youth Offender Diversion Alternative, y en España se conocen el Programa de Intervención Precoz en Situaciones de VFP, el Programa Mentoris o el Programa NAYFA. Las características que comparten o diferencian estos programas se desconoce en la actualidad, siendo necesario un análisis compartido y de conjunto que permita la identificación de componentes claves en la intervención con familias en situación de VFP. Justificación del estudio empírico La realización de este proyecto responde a una necesidad social justificada por la evolución creciente del número de denuncias de VFP en la última década, la complejidad que entraña el fenómeno, y el impacto que ejerce en la salud biopsicosocial de las familias que lo experimentan. Según indica la Memoria de la fiscalía general del estado (Fiscalía General del Estado, 2021) el número de expedientes abiertos a jóvenes por un delito de VFP en España ha sido de 4699 en el año 2020. El incremento progresivo de expedientes que se abren por VFP en España desde el 2016 ha sido preocupante: 2016 (n = 4355), 2017 (n = 4665), 2018 (n = 4833), y 2019 (n = 5055), superando al existente a nivel internacional. Aunque las cifras oficiales no son tan altas en comparación otros tipos de maltrato intrafamiliar, se sospecha que los casos que se denuncian son solo los más graves, manteniéndose muchos ocultos por las familias. Existen indicios de que la incidencia de la VFP es mayor de la que conocemos gracias a estimaciones que se hacen en estudios con población comunitaria. En España, estudios realizados con población comunitaria con un criterio impuesto de que las agresiones sean reiteradas (y no ocasionales), ofrecen datos de incidencia de la VFP física entre 1.9% - 5.2% y psicológica entre 8.5%- 27% (Calvete y Pereira, 2019; Contreras et al., 2020; Rosado et al., 2017). Los datos con muestras comunitarias proporcionan una impresión más real del alcance de la VFP en la sociedad general. Como otros fenómenos relacionados con la violencia intrafamiliar, estos datos responden a lo que acertadamente ha venido a describirse con la metáfora del iceberg de acuerdo con la cual lo que se sabe de este problema es solo una (probablemente mínima) parte de la realidad (Gracia, 2009). PROTOCOLO DE INVESTIGACIÓN DEL PROYECTO “VIOLENCIA FILIOPARENTAL EN LA ADOLESCENCIA ... 90 https://dx.doi.org/10.33776/amc.v49i179.7595Análisis y Modificación de Conducta, 2023, vol. 49, nº 179 La investigación sobre la VFP incrementa sustancialmente a partir del año 2000, impulsada probablemente por este aumento exponencial en el número de casos detectados (Calvete, Gámez-Guadix et al., 2015; Calvete et al., 2013; Castañeda et al., 2012; Del Moral- Arroyo et al., 2015; Eckstein, 2004; Ibabe, 2014, 2015; Izaguirre y Calvete, 2017; Kennedy et al., 2010; Miles y Condry, 2016; Morán et al., 2012; Pagani et al., 2004), la demanda de ayuda de los progenitores para el control de sus hijos/as (Strom et al., 2014) y el desarrollo de una postura social de rechazo de cualquier modalidad de violencia intrafamiliar (Agustina y Romero, 2013). En este sentido, la VFP puede ser considerada un campo emergente de estudio en la Psicología dado que su andadura investigadora se inicia hace escasos 20 años. El número creciente de aportaciones científicas en estas dos décadas nos ha permitido conocer mucho sobre la VFP. Así, conocemos más acerca de los modelos explicativos que subyacen los procesos de VFP, razones por las que se producen tales conductas, las características psicosociales de las personas implicadas, principales desencadenantes y consecuentes de la VFP, e incluso existen resultados de evaluación sobre intervenciones que abordan esta problemática. A pesar de los avances, dada la complejidad del fenómeno y la emergencia de este, el camino pendiente en torno a su análisis, comprensión, y actuación se podría decir que es largo. Así, el proyecto que se plantea propone un estudio empírico con familias para contribuir al avance en la comprensión de la VFP con evidencias científicas y otro estudio centrado en intervenciones que pretende dar voz a las experiencias profesionales en el trabajo con familias y buscar consensos de buenas prácticas. Objetivos generales y específicos del proyecto Objetivo general 1 (estudio empírico con familias). Estudiar las características psicosociales de las familias que contribuyen a la aparición de conductas de VFP en la adolescencia. 1.1. Examinar la prevalencia, la gravedad y las razones de las conductas de VFP en una muestra de adolescentes escolarizados. 1.2. Identificar perfiles psicosociales de adolescentes asociados a la VFP. 1.3. Caracterizar los perfiles psicosociales de adolescentes que ejercen VFP según características personales, interpersonales y familiares. 1.4. Estudiar la capacidad explicativa de las diferentes variables de estudio en las situaciones de VFP grave en clave de riesgo y protección. 1.5. Examinar la prevalencia y los determinantes de las situaciones de VFP desde una perspectiva de género. Objetivo general 2 (buenas prácticas). Contribuir a la optimización de la práctica profesional en el trabajo con familias en situación de VFP. 2.1. Recopilar y caracterizar las intervenciones dirigidas a la prevención y tratamiento de la VFP en España. 2.2. Identificar buenas prácticas en las intervenciones que se están desarrollando en nuestro país en materia de VFP. 2.3. Discutir el abordaje de la VFP, tanto a nivel nacional como internacional, desde los ámbitos judicial, educativo, psicosocial y B. LORENCE · V. HIDALGO · C. SALES · J. PÉREZ · S. ARIAS · J. MAYA · S. BAENA · R. LAGO · C. RODRÍGUEZ 91 Análisis y Modificación de Conducta, 2023, vol. 49, nº 179https://dx.doi.org/10.33776/amc.v49i179.7595 sanitario en base a los resultados de investigación obtenidos en este proyecto. 2.4. Sensibilizar a la sociedad y agentes implicados en el trabajo con adolescentes y familias de la evolución creciente de la VFP y la cartera de servicios disponible. Descripción metodológica Procedimiento: estudio empírico con familias. El procedimiento de recogida de datos tiene previsto seguir una metodología mixta, preferentemente de corte cuantitativa. La recogida de datos se llevará a cabo desde el 2023 hasta el 2025 (inclusive) y se plantean dos evaluaciones. En un primer momento se recabará la información de los y las adolescentes en los centros educativos seleccionados, para posteriormente citar a sus figuras parentales para una entrevista individual. Para la selección de la muestra de adolescentes se plantea un muestreo a diferentes niveles: 1) muestreo aleatorizado simple por comunidades autónomas (seleccionando el 50% de la totalidad); 2) muestreo no probabilístico por conveniencia, eligiendo las provincias que tengan la capital de la comunidad autónoma seleccionada en el paso anterior; 3) muestreo aleatorio estratificado atendiendo al tipo de institución (privado, concertado o público) y zona (urbano o rural) de los centros educativos con FP y/o ESO. Concretamente se accederá a tres centros educativos de cada provincia que se acerquen en su conjunto con las proporciones de las estadísticas oficiales que se recogen en www.epdata.es (30% rural, 60% urbano; 30% privado-concertado y 70% público); 4) muestreo intencional para la selección de las aulas de los centros que han aceptado colaborar en la investigación en el paso anterior (se invitará a la investigación el alumnado de todos los grupos A de aquellas etapas educativas que ofrezca el centro seleccionado). La evaluación de los y las adolescentes en las aulas está prevista para una sesión de 45 minutos, y se desarrollará con ayuda del personal contratado para el proyecto y el profesorado. La recogida de datos se espera que sea presencial, aunque se dará la opción al centro educativo que lo desee completarla de manera telemática utilizando la plataforma Microsoft Forms disponible por la Universidad de Sevilla. Para la evaluación de las figuras parentales, se seleccionarán intencionalmente a dos familias por cada aula. Esta selección se regirá por las puntuaciones que los chicos y las chicas de esa aula hayan obtenido en el instrumento que evalúa las conductas de VFP. De tal modo que se seleccionará a una de las familias que haya obtenido puntaciones más elevadas en VFP y otra que haya obtenido una puntuación baja. Los datos de contacto de la familia se le pedirá al centro educativo. Se estima que la entrevista (presencial o telemática a convenir por ambas partes) y la cumplimentación de los cuestionarios tenga una duración aproximada de 40 minutos. Ambos protocolos de evaluación, tanto para los y las adolescentes como figuras parentales, serán pilotados gracias a la colaboración del IES Margarita Salas situado en Sevilla. El pilotaje de ambos protocolos de evaluación permitirá estudiar, previo a la recogida de datos, la viabilidad y operatividad del mismo. PROTOCOLO DE INVESTIGACIÓN DEL PROYECTO “VIOLENCIA FILIOPARENTAL EN LA ADOLESCENCIA ... 98 https://dx.doi.org/10.33776/amc.v49i179.7595Análisis y Modificación de Conducta, 2023, vol. 49, nº 179 Agnew, R., y Huguley, S. (1989). Adolescent violence toward parents. Journal of Marriage and the Family, 51(3), 699–711. doi: 10.2307 / 352169. Agustina, J. R., y Romero, F. (2013). Análisis criminológico de la violencia filio parental. Revista de Derecho Penal y Criminología, 9, 225–266. Ahemaitijiang, N., Fang, H., Ren, Y., Han, Z. R., y Singh, N. N. (2021). A review of mindful parenting: Theory, measurement, correlates, and outcomes. Journal of Pacific Rim Psychology, 15, 1-20. doi:10.1177/18344909211037016 Arias-Rivera, S., Hidalgo, V., y Lorence, B. (2020). A scoping study on measures of child-to-pa- rent violence. Aggression and Violent Behavior, 52, 1–11. doi:10.1016/j.avb.2020.101426 Arias-Rivera, S., Lorence, B., y Hidalgo, V. (2021). 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