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Prestaciones por desempleo y paro. Una revisión desde la teoría de la búsqueda

Martín Navarro, José Luis

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Francisco ¡osé Higon Tamarit y Salvador del Saz Salazar I Los Instrumentos para la protección del medio ambiente: El caso de los fertilizantes nitrogenados puesto que ello conllevaría una pérdida de eficiencia, dado que se incentivaría la reducción de la producción de aquellos bienes gra vados, pero no necesariamente el uso de los fertilizantes. En distintos países se han llevado a cabo experiencias de impuestos aplicados para el control del uso de fertilizantes y los resultados obtenidos han sido dispares. No obstante, para el caso español, la elevada elasticidad precio que muestra la demanda de fertilizantes nitrogenados es un dato favorable para su posible aplicación. B IB L IO G R A F IA Agencia del Medí Ambient ( 1990): Evaluación del ion nitrato en las aguas de consumo público de la Comunidad Valenciana , Generalitat Valenciana, Consellería d'Administració Pública, Valéncia. Archer, D„ y Shogren, J. 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En España la tasa de desempleo ha superado la barrera del 20 por I00 (22,3 por I00 en el segundo trimes tre de I993) y, en números absolutos, la EPA señala que en el mismo período se han superado los tres millones de desercvpleos, concretamente 3.396.700. Además, la tendencia es cla ramente al alza, pues desde el tercer trimestre de I99I el paro se ha incrementado de forma ininterrumpida. A pesar de tener en cuenta la enorme importancia de la economía sumergida en España, la realidad es que la crisis económica que vivimos actualmente es muy severa desde el punto de vista social y económico y golpea especialmente en el merca do de trabajo. Para complicar aún más la situación, la actual crisis económi ca coincide con una importante crisis financiera de la Hacienda Pública. El déficit es cuantioso y creciente y se hacen indispen sables medidas que recorte el gasto público. La conjunción del sistema legal de contratación, del sistema de protección al desempleo, del creciente número de desem pleados y de la crisis financiera del Estado, ha llevado a una difí cil situación. La reforma del mercado de trabajo es inevitable y uno de los aspectos que ha centrado mayor atención en el dise ño de un adecuado sistema de protección de desempleo que sustituya al vigente. Ejemplo de ello ha sido la reforma llevada a cabo por el Gobierno en el Real Decreto Ley I /1992 de 3 de abril, BOE 7 de abril de I992 de Medidas Urgentes sobre el Fomen to de Empleo y Protección por Desempleo convalidado por Ley 22/1992 de 30 de julio de Medidas Urgentes sobre Fomento de Empleo. Más recientemente se han aprobado otras medidas de recorte de las prestaciones por desempleo tales como descon tar de las prestaciones contributivas las cuotas a la Seguridad Social, aplazamiento del seguro de paro en los despidos con indemnización o hacerlos incompatibles, despojar del seguro de paro a los desempleados que se nieguen a la movilidad funcio nal, y otra serie de medidas encaminadas fundamentalmente a la reducción del cuantioso déficit público (I). La lectura de estas normas muestra que en el fondo laten dos cuestiones importantes: una de índole financiero, debido a la enorme cantidad de recursos que absorbe el sistema por las razones apuntadas anteriormente, y otra que atañe a la propia naturaleza del sistema de protección. A este respecto se plan tea la cuestión de hasta qué punto el sistema vigente incide directamente sobre la tasa de paro del país a través de un posi ble efecto desincentivador de la búsqueda de empleo que pro- (I) Acuerdos del Consejo de Ministros del 24 de septiembre de I993. La discusión de estas cuestiones se ha extendido a la negociación del llamado Pacto Social. Jose Luis Martín Navarro I Prestaciones por desempleo y paro. Una revisión desde la teoría de la búsqueda duce la obtención del seguro de paro sobre los trabajadores desempleados que lo reciben. El objetivo del presente trabajo es plantear de forma simplifi cada una posible formulación del efecto desincentivador al que nos hemos referido, usando para ello el marco de referencia general del modelo de búsqueda. En el apartado 2 planteamos las relaciones entre búsqueda de empleo y seguro de paro. En el apartado siguiente se presenta brevemente el modelo ele mental de búsqueda. En el apartado 4 se introduce en el mode lo el subsidio de paro y se hacen algunas consideraciones sobre el mismo. El trabajo finaliza con una reflexión sobre las ventajas e inconvenientes del modelo y el planteamiento de conclusio nes más relevantes. 2. El seguro de desem pleo y la búsqueda de em pleo El estudio del seguro de desempleo ha resultado uno de los temas más debatidos en la teoría y la política económica den tro del marco de referencia más general del conflicto poten cial entre eficiencia y equidad en el mercado de trabajo. El debate tradicional sobre este tema ha experimentado un relanzamiento en los últimos años, principalmente a raíz del desarrollo del enfoque de la Teoría de la Búsqueda desde los años sesenta, que ha aportado nuevos elementos de análisis a la discusión. En un principio, el estudio del seguro de desempleo estaba tradicionalmente circunscrito al ámbito de los economistas especializados en Seguridad Social, y la mayoría de los escritos sobre él se referían a los campos anejos de Política y Adminis tración Social y Financiera. Sin embargo, con el paso del tiempo, el estudio del sistema de protección al desempleo ha pasado de los campos señalados al del análisis económico general y se contempla en modelos macroeconómicos como variable expli cativa en las ecuaciones correspondientes a la oferta de trabajo y a los salarios (Pissarides, 1990), y en modelos microeconómicos como un determinante de la decisión optimizadora del tra bajador (Moffitt y Nicholson, 1982). El seguro de desempleo surge como logro social y se gene raliza a todos los países occidentales, que actualmente poseen un sistema de compensación de desempleo con diversas exi gencias a sus beneficiarios (2). Desde el punto de vista de la teoría económica tradicional, el subsidio de desempleo cumple fundamentalmente dos funciones. Por una parte, la de ser un asegurador de rentas de las unidades familiares que carecen de empleo en pos de los objetivos de equidad y eficiencia en la lucha contra las desigualdades sociales. Por otra parte, actúa como un estabilizador automático que, de forma anticíclica, inyecta rentas en períodos de crisis económica y las retira cuando, al alcanzarse períodos de expansión económica, el nivel de desempleo disminuye. Esta visión tradicional de las funciones y efectos de la existen cia de subsidios de desempleo se ha visto completada más recientemente con otras opiniones que lo consideran como una de las causas de que la tasa de desempleo en las economías occi dentales se mantenga a unos niveles elevados. Entre las razones aducidas para ello podemos señalar la desincentivación para bus car empleo mientras dura la percepción del subsidio y la tenden cia a rechazar ciertas ofertas de trabajo que se suponen mal remuneradas en comparación con el subsidio de paro recibido. Desde este punto de vista, la obtención del subsidio modifica el comportamiento del trabajador que lo recibe, contribuyendo a que la tasa de desempleo se mantenga elevada mientras que a la vez existen vacantes sin cubrir en algunas de las empresas. Asimismo, y en el caso concreto de España, el actual diseño del sistema de protección al desempleo soporta un amplio fondo de fraude que, en cierta medida, lo desvirtúa. El seguro de desempleo se convierte así en un complemento a las rentas familiares derivadas de realizar diversas trabajos en la economía sumergida y en un subsidio al empleo irregular como comple mento un salario, generalmente bajo. El fraude en el cobro del subsidio es un elemento importante que aumenta la cifra real de desempleo, pues hay trabajadores que sólo están registrados en el INEM para adquirir antigüedad, aunque no estén interesa dos en ocupar un puesto de trabajo (por ejemplo el caso de los jóvenes estudiantes, o amas de casa). En resumen, la existencia del subsidio afecta a la tasa de paro de la economía desde diferentes perspectivas, pues modifica el comportamiento de búsqueda de los desempleados, e incentiva la inscripción en las listas del INEM de personas que no se podrían encuadrar realmente como desocupados. (2) De todos los países de la OCDE en 1987 sólo Turquía no tenía un sis tema de protección al desempleo. En Australia y en Nueva Zelanda no existía seguro de desempleo propiamente dicho, sino un sistema de ayudas al desem pleo no contributivas. El resto de países de la OCDE tienen un sistema de seguro de desempleo que en algunas naciones se complementa con otro tipo de ayudas. (OCDE, 1988, pág. 114). y ¡osé Luis Martín Navarro I Prestaciones por desempleo y paro. Una revisión desde la teoría de la búsqueda Son muchos los economistas que se han centrado en el estu dio del efecto del seguro sobre el lado de la oferta de trabajo. Entre los trabajos clásicos que han estudiado el análisis pode mos citar, entre otros, a Barron (1975), Erengberg y Oaxaca (1976) , Burgess y Kingston (1976), Classen (1977), Welch (1977) , Narendranathan, Nickell y Stern (1985), Keeley y Robins (1985), Moffitt y Nicholson (l982),Topel (1983), Felds tein y Poterba (1984), Atkinson y Micklewright (1985 y 1991), Meyer ( 1990), Cox y Oaxaca ( 1990). La idea general que subsiste en los trabajos que han aborda do el análisis de los programas del seguro de desempleo es ana lizar cuál es el grado de distorsión que genera la existencia de un sistema de protección al desempleo en el funcionamiento del mercado de trabajo en referencia a un mercado que care ciera de él. Desde esta perspectiva, la cuestión más importante es el aspecto de la sobrecompensación de la pérdida en la que se incurre en caso de desempleo. El seguro de desempleo hace menos "duro" estar parado y, por tanto, mientras se percibe, se produce un desincentivo para ocupar nuevos puestos, prolon gándose el tiempo en que se está parado. El desempleado que recibe el subsidio puede querer evitar ser contratado si el empleo que se le ofrece no compensa suficientemente la pérdi da del subsidio, que generalmente se compensa con trabajos de economía sumergida. De esta forma, el sistema de desempleo tiene influencia en la duración del período de paro que experi mentan los trabajadores desempleados y de forma agregada, en un aumento de la tasa de desempleo. Es el responsable parcial de la pérdida de producción potencial que se deriva de él. A cambio, el sistema de seguro de desempleo reporta indu dables ventajas al sistema económico. Además de su papel como estabilizador automático y asegurador de rentas, el bene ficio social más importante que se deriva de él es el tiempo extra que otorga a los trabajadores para encontrar las mejores colocaciones. Aquellos que lo reciben, obtienen cierta indepen dencia económica que les permite soportar períodos más pro longados de desempleo. Tras el proceso de búsqueda es de esperar que los puestos de trabajo finalmente ocupados serán más adecuados a sus características. Asimismo, los salarios esperados por los desempleados serán mayores de los que se obtendrían si no disfrutaran del subsidio y, por tanto, se vieran obligados a aceptar la primera oferta recibida. En definitiva, la mejora del proceso de ajuste entre oferta y demanda de trabajo que permite el subsidio de desempleo, redunda en un aumento del bienestar social de la comunidad. Como resumen del debate establecido en torno a la existen cia del seguro de desempleo podemos afirmar que lo que se ha discutido y se sigue discutiendo no es su efecto sobre el mante nimiento de la renta, sino sobre el incentivo que genera en los trabajadores desempleados y, por tanto, sobre el nivel de desempleo. ¿Se puede decir que la existencia del seguro de desempleo reduce la disponibilidad de la persona para el traba jo! ¿Se traduce ello en una mayor tasa de paro! El enfoque de la Teoría de la Búsqueda de Empleo, constituye un marco metodológico muy completo y a nuestro juicio bas tante adecuado para abordar las cuestiones que acabamos de proponer. Las primeras aportaciones que configuraron el mode lo (Mortensen, 1970; McCall, 1970, o Lippman y McCall, 1976) pretendieron plantear una explicación general del desempleo a partir de la agregación de los comportamientos individuales. Las aportaciones posteriores han determinado un modelo de com portamiento de los desempleados que en la actualidad se acep ta de forma generalizada. Resulta obvio que señalar al seguro de desempleo como el determinante exclusivo de una alta tasa de desempleo en las actuales circunstancias económicas, constituye una excesiva simplificación. Sin embargo, para el análisis del posible efecto desincentivador del seguro de desempleo, que es el que nos planteamos ahora, sí podemos utilizar las formulaciones más simples derivadas de la teoría de la búsqueda. 3. El m odelo convencional de búsqueda de em pleo El modelo de búsqueda secuencial es la aproximación más simple y aceptada en la literatura económica para estudiar el comportamiento de búsqueda de los trabajadores. Se han desa rrollado otros muchos modelos más completos que pretenden ser más realistas como los recogidos por Kahn y Low ( 1988) o Morgan y Manning (1985) entre otros, pero nosotros vamos a plantear el modelo elemental para introducir posteriormente el subsidio de desempleo que permite plasmar las ideas que hemos expuesto en el apartado anterior. El modelo de búsqueda se plantea desde la óptica de que la iniciativa en el mercado de trabajo se debe fundamentalmente a la actividad de los trabajadores. La búsqueda de empleo la llevan a cabo tanto los trabajadores desempleados como los que tienen empleo pero quieren cambiar de puesto de trabajo. No obstan te, nos centraremos exclusivamente en el estudio del comporta miento de los trabajadores desempleados que buscan un puesto de trabajo, debido al objetivo que nos hemos marcado para nuestro estudio. Suponemos que el comportamiento del trabaja- José Luis Martin Navarro I Prestaciones por desempleo y paro. Una revisión desde la teoría de la búsqueda dor consiste en buscar un empleo en cada período de tiempo, analizarlo y decidir si lo acepta o sigue buscando otro mejor. En realidad los puestos de trabajo vacantes se caracterizan por una multitud de aspectos que los trabajadores pueden con siderar a la hora de elegir entre uno u otro; sin embargo, en la literatura estas características se han resumido en la que se supone que es la más importante: el salario asociado a la vacante, lo que se conoce como “oferta salarial". De esta forma encontrar un empleo se traduce en buscar una oferta salarial aceptable. Los modelos más sofisticados plantean la posibilidad de que las ofertas consideradas dependan del esfuerzo o intensidad de la búsqueda del trabajador. En el modelo de búsqueda más sim ple el trabajador considera una oferta salarial en cada período. Mantendremos este supuesto en una primera formulación aun que más adelante consideraremos la incidencia del esfuerzo de búsqueda sobre el resultado que se alcanza. En el mercado de trabajo existe información imperfecta que se manifiesta en la existencia de una distribución de ofertas salariales. Los trabajadores, aunque conocen esa distribución, no saben específicamente qué salario ofrece cada empresa. Está claro que la distribución de salarios puede ser característica de una industria específica o de una área geográfica, según el tipo de empleo que busca cada persona. Bajo estos supuestos emerge un modelo simple de búsqueda que es de tipo secuencial. El trabajador que busca empleo quie re maximizar el valor presente de la renta que recibe a lo largo de su vida laboral, que depende de la oferta salarial que acepte, o sea de la vacante que ocupe. Según este modelo de compor tamiento, el trabajador fija un salario de aceptación de empleo de tal manera que compara la oferta salarial recibida en el pe ríodo con su salario crítico y decide aceptar el empleo o seguir buscando. El modelo se convierte así en una regla de aceptación automática. Se compara la oferta salarial a considerar con el salario de reserva que el individuo elige al comienzo del perío do de búsqueda, de tal forma que maximice los beneficios espe rados. Si la oferta salarial es menor que el salario de reserva, se rechaza; en caso contrario, se acepta. Sea W0 la oferta salarial a considerar y Wr el salario de reserva. La regla de decisión toma esta forma: — SiW0>W r Aceptación del empleo — SiW0<W r Seguir buscando De aquí podemos establecer que la probabilidad de acepta ción de un trabajo en cualquier instante de tiempo (at) es at = Pr (W0>W r) [I] Está claro que cuanto menor sea el salario de reserva, mayor será la probabilidad de que el salario observado sea superior al de aceptación, y por consiguiente el tiempo de búsqueda espe rado disminuirá. Esto significa que el período de paro esperado depende inversamente del salario de reserva que fije. Se deduce inmediatamente que, según el modelo, los factores que reduz can el salario de reserva tendrán un efecto reductor de la tasa de paro. Esta implicación es demasiado simple y mecánica para poder ser admitida sin más y sobre ello volveremos una vez que hayamos concluido la exposición del modelo. ¿Cómo se determina el salario de reserva o de aceptación? A partir del modelo secuencial simple podemos calcular el salario de reserva si determinamos más específicamente las variables claves del modelo (3). Supongamos que la distribución de salarios del mercado se puede asimilar a la forma de una distribución de probabilidad continua de salarios [F (W)] para 0 < W < °°, conocida por el trabajador. La probabilidad de que cualquier salario sea inferior a Wr está descrita en la distribución de frecuencias F (W) y será F (Wr). El beneficio neto esperado de la búsqueda adicional, V (Wr), tendrá tres componentes: 1. ° El valor esperado de aceptar el salario si Wr < W ofrecido I ; W f(W )dW [2] 2. ° El beneficio derivado de seguir buscando si no se acepta la oferta (W < Wr), que tiene una probabilidad de ocu rrir [I - P (W>Wr)] o sea F (Wr). Si sigue buscando el beneficio neto esperado es V (Wr). Por tanto, este segundo componente del beneficio esperado es V(Wr)F(W r) [3] 3. ° El coste de búsqueda, que está compuesto básicamente por dos elementos. Uno corresponde al gasto que se conoce como de "suela de zapato" (transportes, gastos de revistas de información para conocer las ofertas del mercado, comunicaciones, etc.). El otro componente, más importante, está determinado por el valor moneta rio del tiempo dedicado a la búsqueda de empleo y que (3) Existen numerosos modelos formales de determinación de los salarios de reserva. Nosotros usaremos la derivación de McKenna, C.J. (1986). Entre los trabajos clásicos podemos citar las derivaciones formales de Mortensen, D. ( 1970) o de McCall, J. J. ( 1970), y Lippman, S. A., y McCall, J. J. ( 1976). corresponde a uní pérdida de ocio del trabapdor. Para simplificar y poder incorporarlo al modelo suponemos que el coste de contemplar una oferta salarial ad.aonal es constante a lo largo del proceso. c W El beneficio neto esperado de la búsqueda tiene, pues, la expresión: V (Wr) = 1” W f (W) dW + V (Wr) F (Wr) - C [5] que, tras realizar algunas operaciones, queda V(Wr) = [ í ; W f (W) dW] / [I - F (Wr)l - - C / [I - F (Wr)] 3 * * [6] Una vez establecidos los componentes claves del modelo realizando sucesivas operaciones se llega a una expresi conocido tipo Coste adicional de búsqueda (C) igual a la ganan cia esperada de la búsqueda adicional. c = jw; (W-W*r) f (W) dW [7] El salario de reserva óptimo. W*„ hace indiferente .1 buscador entre seguir buscando más ofertas, por las que esp obtener V (W*r) o elegir precisamente WV Si la distribución de probabilidad es normal, la ganancia marginal esperada de aumentar el salario de reserva caera^ Por tanto el Beneficio Marginal de elegir mayores niveles de s i to s de aceptación es decreciente. Por las ratones consi deradas anteriormente, el Coste Marginal pue de ° considerarse constante según sean los supúes'> °P“ do. Vamos a suponer en este modelo simple que el Coste Ma g rfes con sle. Us relaciones descritas se pueden observar '" f i g u r a I se muestra la determinación del salario de reserva óptimo. Si aumenta el coste marginal de búsqueda, dis minuye /salario de reserva. Este resultado confirma el supues to de que un aumento en el coste de búsqueda disminuye el salario de reserva del buscador. Una importante conclusión que podemos obtener de a ecua ción fundamental [6] es que cuanto más alto es e sahrto e reserva, menor es la probabilidad de tener éxito en la búsqueda [l-F(W*)]. También se puede deducir de esa expresión mate Figura 79 CMa2 CMai José Luis Martin Navarro I Prestaciones por desempleo y paro. Una revisión desde la teoría de la búsqueda mática la ¡dea de que tanto los costes como los beneficios tota les aumentan a medida que el salario de reserva o aceptación es mayor. Sin embargo, si nos fijamos en la situación en el margen, los Costes Marginales son constantes (o aumentan a medida que lo hace el salario de reserva, según el supuesto de partida adoptado), mientras que los Beneficios Marginales son decre cientes. Los trabajadores eligen un salario mínimo aceptable, sabien do que el salario real finalmente alcanzado puede ser mayor, aunque desconocen la cuantía de la diferencia. Lo que está claro es que la mejora en este salario esperado declinará a medida que el salario de aceptación sea más alto. Las posibilidades de este modelo simple son enormes, lo que ha propiciado el incremento de la literatura favorecido por su flexibilidad. Son múltiples los supuestos que se pueden hacer sobre las condiciones del mercado y es por ello por lo que se han desarrollado numerosas variantes. 4. La intro ducció n de la prestación por desem pleo en el m odelo Una vez expuesto de forma muy simple el modelo básico de búsqueda consideremos la introducción de la prestación por desempleo. Se han realizado abundantes estudios sobre los efectos del seguro de desempleo en los comportamientos de búsqueda y en concreto sobre la oferta de trabajo de los desempleados. Entre ellos, cabe destacar el trabajo clásico de Mortenen (1977), que es especialmente interesante porque integra aspectos de la aproximación neoclásica del consumo y de la inversión en búsqueda. Para introducir el seguro de desempleo en el modelo elemen tal expuesto, partimos de una serie de supuestos simplificadores. Sabemos que en realidad el seguro de desempleo no es único, sino que existen diferentes modalidades: contributivos, no contri butivos, según el período de cotización, etc. Para incluirlo en el modelo supongamos simplificadamente que el seguro de desem pleo es una cantidad constante por período y que se recibe durante un tiempo determinado. El subsidio, así caracterizado, se puede incorporar al modelo reduciendo la renta perdida durante el tiempo de percepción, o sea minorando el coste de búsqueda. Consideremos que corresponde a una cantidad monetaria b por período de tiempo en el que se realiza una visita adicional. Debe mos suponer que si se acepta el trabajo se deja de percibir la prestación, lo que constituye un elemento clave del análisis. Los costes de búsqueda se reducen con respecto a la situa ción de ausencia de subsidio (C - b). Podemos incorporarlo a la ecuación [5] determinando un nuevo equilibrio en C-b= U (W -W * r)f(W )dW [7] A través de esta ecuación se determina el salario de reserva óptimo, y, consiguientemente, el tiempo esperado de búsqueda o desempleo. Si suponemos que la distribución de ofertas salariales perma nece constante, podemos dejar inalterada la curva de beneficios marginales y en este caso el efecto neto de su recepción es un aumento del salario de reserva óptimo y, consiguientemente, un aumento del tiempo esperado de búsqueda. Estos efectos se pueden observar en la figura 2. Tal y como hemos visto, el modelo predice un aumento del período de paro como consecuencia de la introducción del sub sidio de desempleo. No obstante, conclusiones tan rotundas deben ser matizadas. El problema de la contrastación empírica de estas predicciones estriba en que el salario de reserva no es directamente observable. En general, los estudios empíricos, basados en mediciones del salario de reserva —en la medida en que ello es posible a través de encuestas o cuestionarios—, reseñados por Devine y Kiefer (1991, pág. 76) muestran que los pagos por desempleo parecen elevar el salario de reserva tal y como predice la teoría. Nos hemos concentrado en el modelo básico de búsqueda secuencial que determina un salario de aceptación único. Esta estra tegia es óptima si la probabilidad de obtener una oferta salarial por período es uno, la distribución de ofertas es constante y conocida y el horizonte temporal del decisor es infinito. Estos supuestos son bastante restrictivos y modelos más elaborados han intentado introducir aspectos más realistas (4). Consideremos a continuación algunas de estas reformulaciones del modelo elemental. En primer lugar, incluso si admitimos los postulados iniciales del modelo sus predicciones se ven modificadas si permitimos desplazamientos de la distribución de ofertas salariales, como respuesta a la incorporación de un sistema de protección al desempleo. La incorporación del subsidio de desempleo, reduce los costes marginales de búsqueda de C a C-b, lo que se traduce en un aumento del salario de reserva. Sin embargo, si los Bene ficios Marginales de búsqueda disminuyen drásticamente (desde BMai hasta BMa 2 ) el efecto neto de la incorporación del subsi- 4 (4) Una recopilación y análisis crítico de numerosos trabajos que se englo ban dentro del enfoque de la búsqueda se encuentra en Devine y Kiefer (1991), Atkinson y Micklewright (1991) entre otros. José Luis Martin Navarro I Prestaciones por desempleo y paro. Una revisión desde la teoría de la búsqueda Fig u r a 2 CMai CMa2 dio de desempleo al modelo simple puede resultar en una dis minución del salario de reserva óptimo (figura 2). Un elemento adicional a tener en cuenta es que el subsidio se recibe durante un tiempo determinado, no indefinidamente. Debido a la incertidumbre implícita en el proceso de búsqueda, la longitud del período requerido para encontrar un trabajo aceptable se comporta como una variable aleatoria. Es obvio que si el tiempo de búsqueda excede del tiempo de obtención del subsidio, la pérdida de percepción del seguro reduce el sala rio de reserva drásticamente. Esta consideración nos lleva a tener en cuenta la posibilidad de que el salario de reserva no permanezca inmutable en el tiempo, sino que caiga a medida que el fin del período de obtención del seguro se acerca, provo cando un aumento en la probabilidad de aceptación de empleo. Sobre esta cuestión se ha extendido abundantemente la litera tura recogida por Devine y Kiefer (1991, págs. 46-77), en espe cial Fishe (1982) y más recientemente Meyer (1990). La caída en el tiempo del salario de reserva y por tanto el aumento de la probabilidad de aceptación se ha justificado fun damentalmente por dos factores, la señal negativa que significa llevar mucho tiempo desempleado —lo que se conoce como el “estigma del desempleado de larga duración”- y el hecho de que el proceso de búsqueda no es exclusivamente aleatorio, sino que se busca empleo en primer lugar en las industrias o lugares donde el trabajador cree que tiene más posibilidades de ser aceptado. Si después de haberlo intentado en la zona cono cida aún permanece desempleado, las expectativas de empleo futuro son menos halagüeñas. Otro aspecto importante que debemos considerar es que la distribución de ofertas salariales no permanece constante sino que se modifica en el tiempo. Si admitimos la posibilidad de que la distribución de salarios puede cambiar como reflejo de los cambios en el sistema económico, también cambiará el salario de reserva óptimo. Nos enfrentamos así a una secuencia de sala rios de aceptación óptimos en vez de uno inmutable. Si admiti mos que el salario de aceptación cambia a lo largo del tiempo hay que admitir que ofertas que fueron rechazadas, pueden ser ahora aceptables. La posibilidad de volver sobre ofertas ya estu diadas significa un importante cambio en el modelo expuesto. Además, la concepción dinámica del mercado nos permite plantear la inclusión en el modelo del problema de la recogida de información por parte de los buscadores y de la formación de sus expectativas sobre esas variaciones. Los errores en la percepción de la distribución de salarios significa que se fijan José Luis Martin Navarro I Prestaciones por desempleo y paro. Una revisión desde la teoría de la búsqueda salarios de reserva óptimos erróneos y consiguientemente las decisiones de aceptación-rechazo de empleo son equivocadas. Esta línea de argumentación basada en errores en la percepción de la distribución de ofertas fue utilizada en las primeras formu laciones del modelo para explicar los niveles de desempleo agregados a partir de comportamientos optimizadores indivi duales (Mortensen, 1970). 5. Algunas consideraciones generales sobre el m odelo sim ple de búsqueda y una aproxim ación a lte rn a tiva Las consideraciones anteriores refrendan el hecho de que el modelo es demasiado sencillo para reflejar la compleja realidad del paro. Tal y como hemos visto el modelo otorga un papel activo a trabajador-buscador que en cada período estudia una oferta salarial. El modelo puede considerarse como una buena apoximación al desempleo friccional y al proceso de decisión del trabajador, pero en situaciones de grave crisis económica como la actual, que se caracteriza fundamentalmente por un exceso de oferta de trabajo, el hallazgo de una oferta salarial significa su aceptación inmediata. En una situación como la descrita, los puestos vacantes son escasos y la búsqueda se convierte en un proceso en el que lo importante es encontrar ofertas de empleo más que el análisis de la aceptación o el rechazo pues la probabilidad de aceptación de la oferta es muy alta. En esta situación la intensidad de bús queda y la tasa de llegada de ofertas se convierten en los ele mentos clave del proceso. En este contexto es importante vol ver a plantear la posibilidad de que las ofertas consideradas por período no estén dadas sino que dependan del esfuerzo de bús queda que realiza el trabajador. Sobre las ofertas que el trabaja dor considera por período influyen dos factores fundamentales. Por un lado la intensidad de la búsqueda, que depende del esfuerzo aplicado. Por otro, lo que podríamos denominar la situación general del mercado de trabajo, que pudiera venir indi cada por el número de puestos de trabajo vacantes por período. El modelo simple de búsqueda mantiene constante la proba bilidad de recibir ofertas salariales para concentrarse en el pro blema de la elección. Sin embargo, la generación de ofertas es importante para explicar desde una óptica distinta a la que aca bamos de exponer el fenómeno complejo del alargamiento del período de desempleo que experimentan los trabajadores con subsidio. En este sentido se encuadra, por ejemplo, el trabajo de Blau y Robbins (1986). Desde este nuevo punto de vista se puede plantear una expli cación alternativa del efecto del subsidio de desempleo sobre el período de paro a partir de una reducción en la intensidad de la búsqueda y, por tanto, en la tasa de llegada de ofertas salariales al trabajador. En principio, podemos asumir que el seguro de desempleo afecta al número de ofertas recibidas a través del efecto sobre el incentivo a dedicarse a la búsqueda de trabajo. Esto significa que podemos explicar el alargamiento del período de búsqueda del desempleado con subsidio a partir de una reducción del esfuerzo de búsqueda, en vez de como conse cuencia de un aumento del salario de reserva. Hay que hacer una importante matización cuando se analiza la influencia de la percepción del seguro sobre el esfuerzo de búsqueda en la determinación de la probabilidad de recibir ofer tas de empleo. La intensidad de búsqueda (¡,) está compuesta, por dos elementos básicos: el tiempo de búsqueda (t) y los recursos dedicados a ella (gt). Cuando analizamos el modelo de búsqueda expuesto en el apartado 3 resumimos los dos compo nentes en un único valor monetario (C). Ahora conviene sepa rarlos, porque el efecto del seguro de desempleo es diferente sobre uno y otro. Cuanto mayor sea el esfuerzo de búsqueda mayor será la pro babilidad de encontrar una oferta que estudiar. Podemos expre sar el esfuerzo (it) en función de sus dos determinantes, que a su vez sw ven influenciados por la percepción del subsidio ¡t = F [ t (b ), gt (b)] [8] ¡t = F * [b] ; dit / db < 0 [9] Por tanto, la probabilidad de salir de la situación de desem pleo (et) depende de la aceptación (at) y de que se encuentren ofertas de empleo para poder ser estudiada su aceptación o rechazo, que pueden ser medidas por la intensidad de búsque da. En este contexto la ecuación [I] se ve modificada y se con vierte en [10], et = H [at,ít] [|0] La relación entre esfuerzo de búsqueda y el subsidio de desempleo fue puesta de manifiesto en primer lugar por los tra bajos de Barron y Mellow (1979 y 1981). En ellos se mostraba que la existencia del subsidio de desempleo reducía el tiempo real dedicado a la búsqueda, aunque podría aumentar el gasto. A partir de aquí se puede esperar un alargamiento del período de desempleo como consecuencia de la reducción de la intensi- José Luis Marón Navarro I Prestaciones por desempleo y paro. Una revisión desde la teoría de la búsqueda dad de búsqueda por la percepción del subsidio. El desarrollo de la Teoría de Búsqueda de Empleo ha ido pau latinamente otorgando más importancia a la intensidad de bús queda y a la tasa de llegada de ofertas, en detrimento del salario de reserva ya que, según muestran estudios empíricos, la pro babilidad de aceptación es muy ala entre 0,8 y I (Devine y Kie fer, 1991, pág. 302). 6. C onsideraciones finales El análisis del efecto del seguro de paro sobre el período de desempleo ha sido objeto de gran cantidad de estudios. Las conclusiones de estos trabajos son muy particularizados pero, en general, coinciden en la existencia de una relación directa entre el seguro y el período de desempleo. Para el caso español el reciente estudio de Toharia et al. (1993) coincide en sus con clusiones con la mayoría de la literatura y muestra que existe una relación positiva entre la duración potencial de los benefi cios de desempleo y la longitud del período de paro. No obs tante el trabajo también señala que la desagregación del efecto por grupos de desempleados muestra una variabilidad muy grande entre los comportamientos observados, por lo que el resultado global debe ser matizado. El debate en la literatura se centra en la determinación del mecanismo a través del cual ocurre el fenómeno descrito. En el presente artículos hemos expuesto dos explicaciones alternati vas que se enmarcan dentro de la Teoría de la Búsqueda. La pri mera, que constituye la explicación clásica: aumenta el período de desempleo porque la percepción del subsidio eleva el salario de reserva. Este enfoque pone énfasis en el proceso de acepta ción o rechazo del empleo. La segunda, se centra en el efecto de la percepción del subsidio sobre la intensidad de búsqueda, o sea en el esfuerzo de búsqueda para encontrar una oferta aceptable. La primera exposición tiene una gran limitación en el hecho de que los datos empíricos muestran que la probabilidad de aceptar un empleo es muy alta. En época de crisis económica prácticamente se acepta cualquier oferta recibida, de lo que se deduce que el aumento del salario de reserva no impide la aceptación del empleo. Nos parece más aceptable la segunda explicación expuesta, porque en ella se enfatiza que el verdade ro problema estriba en encontrar un puesto vacante. La agregación de los comportamientos individuales con el objetivo de medir el efecto general del subsidio de desempleo sobre la tasa de paro de la economía es, a nuestro juicio, una tarea aún más arriesgada. Existen trabajos que han intentado estimar la incidencia del sistema de protección al desempleo sobre la tasa de paro y han aventurado cifras que van del 0,2 por 100 a más del I por 100 (5). Este tipo de estimaciones deben ser recogidas con gran prudencia, pues los programas de subsi dios tienen en varios países una antigüedad de más de cincuenta años, y en algunos casos el cociente entre prestaciones por desempleo y salarios se ha mantenido bastante estable, por lo que el efecto real sobre el nivel de desempleo no está en absolu to tan claro como se pretende. La literatura más moderna admi te que no se puede hablar de un “efecto subsidio” al que se le pueda atribuir un valor concreto y único para toda la economía. Por último, creemos que de todo lo anteriormente expuesto se pueden sacar algunas ideas interesantes que pueden arrojar alguna luz al debate actual sobre la reforma del Sistema de Pres taciones por Desempleo. En primer lugar es esencial acabar con el fraude en el cobro del subsidio, pero eso no justifica un recorte indiscriminado de las prestaciones. En este sentido creemos que son esenciales la adopción de medidas que pongan directamente en relación la obtención del seguro con la bús queda activa de empleo por parte de los perceptores, como por ejemplo podría establecerse un mecanismo de bonificación a la aceptación de empleo, o un plus sobre la prestación por acreditar la búsqueda activa de trabajo. A este respecto pode mos citar la experiencia recogida por Woodbury y Spiegelman (1987). El objetivo es mantener una cierta intensidad de bús queda. Este tipo de medidas han sido recogidas recientemente en la literatura por Cox y Oasaca (1990). El recorte de la cuantía de las prestaciones puede servir para reducir el déficit público, pero no creemos que tenga gran influencia en la reducción de la tasa de paro en España. El pro blema estriba en la escasez de puestos de trabajo vacantes que caracteriza una situación de crisis económica y en la adecuación del perfil profesional de desempleados y puestos vacantes. Finalmente, la creación y potenciación de centros que faciliten el proceso de ajuste de la oferta y la demanda de trabajo es esen cial. La opción de los centros privados de colocación, favorecida a raíz de las últimas reformas legales del mercado de trabajo, se impone como consecuencia de su agilidad de funcionamiento. Sin embargo, el servicio público de empleo de que se dispone en España, a nuestro juicio, no debe ser desmantelado, sino más bien (5) Como ejemplo de análisis del seguro de desempleo desde este punto de visa podemos ciar el trabajo de Minford (1983, pág. 20) sobre el desempleo en Gran Breaña. En él llega a la conclusión de que una subida del 10 por 100 en el nivel de beneficios reales de desempleo elevaría el nivel de desempleo en unos 750.000 trabajadores más. Jose Luis Martin Navarro I Prestaciones por desempleo y paro. Uno revisión desde la teoría de la búsqueda al contrario, es importante la reactivación del INEM como inter mediario en el mercado de trabajo. A lo largo del presente traba jo hemos adoptado implícitamente la hipótesis de que los desem pleados buscan de forma privada, sin utilizar el servicio público de empleo que existe en la mayoría de los países occidentales y que reduce los costes de búsqueda. Un buen funcionamiento de estos institutos redunda en una mejora del nivel de información, reduce incertidumbre, y por tanto fricciones en el mercado. Se trata de aprovechar las potenciales economías de escala informativa de un gran centro de intermediación en el mercado de trabajo nacional, frente a las agencias de colocación que pueden estar circunscritas a un ámbito geográficamente más local o sectorial. Los esfuerzos dedicados a la potenciación de su actuación en el sentido señala do serán indudablemente beneficiosos. B IB L IO G R A F IA Atkinson, A. B„ y Micklewright, j. (1985): Unemployment Benefits and Unemployment Duration, London School of Economics an Political Science, Londres. Atkinson, A., y Micklewrifht, J. 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In tro ducción El presente trabajo pretende, mediante un análisis compara tivo de la incidencia del gasto público, referido a nuestro país para los años I98I y I987, averiguar en qué medida el esfuer zo gubernamental tiende a redistribuir la renta a lo largo del tiempo. El sistema de comparar diversos períodos tiene la ventaja de que, al establecerse las mismas hipótesis de incidencia para las diversas estimaciones, los resultados finales obtenidos de la comparación podrán mostrar el efecto redistributivo real, inde pendientemente de los errores inducidos por las simplificacio nes que los criterios de imputación introducen. Por tanto, las críticas que se hacen generalmente a los criterios de incidencia disminuyen por tres razones: en primer lugar, obvia la necesidad de una situación hipotética o contractual; en segundo lugar, cualquier sesgo se mantendrá en las diversas estimaciones y, por último, la magnitud de los sesgos es probablemente similar para períodos de tiempo relativamente próximos. (*) Este trabajo es parte de una investigación más amplia, realizada con la ayuda económica de la Fundación BBV. (**) Agradecemos sus sugerencias a dos evaluadores anónimos. El estudio referido a 1981 y que sirve como punto de partida tiene como base el trabajo de Molina (I983) y el de Medel, Molina y Sánchez (I988). Utilizando la misma metodología, aquí se realiza la imputación del gasto público de 1987, que posibilita la comparación entre dichos años. Se ha considerado el año |987 porque es suficientemente próximo a I98I como para que los datos de comportamiento de las familias españolas tal como vienen definidos en la Encuesta de Presupuestos Familia res de 1980-81 no hayan experimentado excesivas variaciones, y aún no está disponible la referida a 1990-91 en cuanto a la posibilidad de explotación. En este sentido, y referido a un perío do de tiempo más amplio, Martín-Guzmán y Martín Pliego ( 1990) observan que “en nuestro país se mantienen estables, en térmi nos monetarios, los porcentajes de participación del consumo en servicios respecto al gasto total de las familias, lo que evidencia la inercia en el consumo de las economías domésticas, que también se observa en otros países occidentales, en los que las modifica ciones de la estructura del gasto familiar se detectan a muy largo plazo”. Asimismo se trata de un año que permite conocer los cambios en la política presupuestaria inducidos por el cambio de Gobierno tras las elecciones de octubre de I982 (I). (I) Para el estudio de las Implicaciones presupuestarias de los cambios de Gobierno véanse los diversos trabajos contenidos en W. J. Samuels (ed.) (I988).