Granulometría de los centros históricos
Abstract
Hasta hace pocas décadas, en un casco histórico como el de Sevilla o el de Córdoba, un habitante encontraba en la propia ciudad antigua una serie de dotaciones muy variadas, por elementales que éstas fuesen, entre las que podían darse en un entorno relativamente acotado la coexistencia de pequeñas tiendas de ultramarinos, tabernas, alguna mercería, droguería, talleres de diversos ofi cios artesanales, etc.
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346 Javier Tejido Jiménez Hasta hace pocas décadas, en un casco histórico como el de Sevilla o el de Córdoba, un habitante encontraba en la propia ciudad antigua una serie de dotaciones muy variadas, por elementales que éstas fuesen, entre las que podían darse en un entorno relativamente acotado la coexistencia de pequeñas tiendas de ultramarinos, tabernas, alguna mercería, droguería, talleres de diversos ofi cios artesanales, etc. Estas dotaciones, que deben ser entendidas como el equipamiento mínimo necesario para hacer posible la vida, tenían una escala doméstica, acorde al tejido residencial que componía esos fragmentos de ciudad. Esa proporcionalidad a la escala del barrio histórico no signifi caba empobrecimiento en cuanto a las soluciones arquitectónicas empleadas para establecer dichas actividades; antes bien, se disponían intuitivamente estrategias de implantación sumamente fl exibles, muy atentas a las posibilidades de situaciones muy diversas, intersticiales a veces, que las ponían en valor. Así, los vacíos interiores de muchas parcelas profundas eran ocupados en baja densidad por talleres y otras actividades productivas. Tomando prestado de la mecánica del suelo el concepto de granulometría, podemos afi rmar que la situación expuesta anteriormente dibujaba un panorama con una variedad de tamaños y situaciones en los usos dotacionales que permitía entender la ciudad antigua como un organismo vivo, en el que era posible vivir y trabajar, con una granulometría amplia, esto es, muchos elementos de diferentes tamaños y formas. La vivienda por su parte disponía también de una amplia gama de conformaciones decantadas a lo largo del tiempo, en la que convivían en la contigüidad de la edifi cación entre medianeras elementos arquitectónicos tan diversos en cuanto a escala, complejidad y signifi cación, como el palacio, el convento, los corrales, las casas de vecinos, y las casas unifamiliares, que cada época había ido aportando al mosaico de la ciudad histórica. Panorama también de granulometría amplia y variada. Sin embargo, era una ciudad que aunque equipada en lo básico, en la necesidad inmediata del habitante, carecía de equipamientos de carácter general, siendo muy escasas o casi ausentes las bibliotecas y museos, los espacios del deporte e incluso las zonas verdes. Desde ese panorama descrito, se ha recorrido un camino progresivo en los últimos cuarenta años de densifi cación y empobrecimiento en lo que a vivienda y dotaciones se refi ere. En efecto, se ha producido un cambio en la granulometría variada de la ciudad antigua, que
MESA 6.CULTURA Y EQUIPAMIENTO 347 ha sido sustituida lentamente por un tamaño de partículas monótono y repetido en materia de vivienda, y ha supuesto una desaparición de actividades productivas muy considerable, sobre todo de aquellas que mantenían en valor los mayores vacíos interiores de las parcelas y las manzanas. La sustitución de las construcciones que daban soporte a las actividades productivas ha permitido encontrar paquetes de suelo para producir nueva edifi cación residencial, que bajo ordenanzas que no han tenido en cuenta la salvaguarda de los vacíos interiores de parcela ni el mantenimiento de las actividades productivas, han desarrollado nuevas unidades habitacionales de alta densidad. Este proceso de densifi cación no sólo se ha producido en la edifi cación de nueva planta, sino que también ha afectado a los procesos de rehabilitación. Se ha permitido que las tareas rehabilitadoras sobre muchas unidades residenciales hayan encubierto procesos altamente especulativos, en los cuales se han pervertido las casas preexistentes, que debiendo haberse entendido como unidades habitacionales indivisibles, han pasado a lotearse y a microfragmentarse en unidades mucho menores (pequeños apartamentos), provocando no sólo la pérdida de cualidades arquitectónicas importantes, sino la aparición de nuevos problemas, como la necesidad de aparcamiento y accesibilidad de un alto número de vehículos. En todos estos procesos, indudablemente las tendencias sociales e inversoras juegan un papel muy poderoso, pero deben ser fuerzas encauzadas por el planeamiento, que tiene que intentar evitar a toda costa que los vacíos intersticiales y la complejidad funcional y residencial de los tejidos históricos se resienta tanto por causa de dejar abiertas vías demasiado amplias a las operaciones especuladoras. Debemos adentrarnos en una cultura del planeamiento y la intervención sobre los centros históricos que los entienda como hábitat complejo frente a planteamientos especializados que hagan hincapié tan sólo en un enfoque, ya sea museístico, turístico, etc, que a largo plazo generan un hábitat más empobrecido. Debemos demandar que los centros históricos puedan seguir siendo un lugar donde vivir, donde trabajar, donde esté el ocio, donde puedan estar todo tipo de ciudadanos, los ancianos y los niños.