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Sensibilización del adolescente con los problemas medioambientales. Ciudadanía social

Márquez Medina, Ángel Francisco

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EDUCAR PARA LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES VOLUMEN I AsociAción UniversitAriA de ProfesorAdo de didácticA de lAs cienciAs sociAles Nicolás de AlbA FerNáNdez FrANcisco F. GArcíA Pérez ANtoNi sANtistebAN FerNáNdez EDITORES Tïtulo EDUCAR PARA LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS SOCIALES AsociAción UniversitAriA de ProfesorAdo de didácticA de lAs cienciAs sociAles Nicolás de AlbA FerNáNdez FrANcisco F. GArcíA Pérez ANtoNi sANtistebAN FerNáNdez EDITORES VOLUMEN I Educar para la participación ciudadana En la EnsEñanza dE las ciEncias socialEs. Volumen I Derechos reservados: ©Asociación Universitaria de Profesorado de Didáctica de las Ciencias Sociales ©Díada Editora, S. L. Urb. Los Pinos, Bq. 4, 4º D, 41089 Montequinto. Sevilla Tel. +34 954 129 216 WEB: www.diadaeditora.com Editores: Nicolás de Alba Fernández Francisco F. García Pérez Antoni Santisteban Fernández Imagen de cubierta: “Ya no somos la voz dormida” de Paula. Con licencia Creative Commons Dirección editorial y realización: Paloma Espejo Roig Impreso en España Primera edición, marzo 2012 ISBN: 978-84-96723-29-0 Depósito legal: SE-1654-2012 Financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación. Acción complementaria de referencia EDU2011-14941-E 141 sEnsibilización dEl adolEscEntE con los problEmas mEdioambiEntalEs. ciudadanÍa global Ángel Francisco Márquez Medina* Universidad de Málaga “La principal misión de la educación consiste en servir de vehículo de transmisión de los valores, conocimientos, habilidades, técnicas y normas de comportamiento que permiten a los individuos adquirir el acervo que, el grupo al que pertenece, estima valioso y que les capacitará para ser miembros activos e integrados en una cultura concreta” (Benayas, Gutiérrez y Hernández, 2003, p. 11). introducción1 Considero que resulta innecesario convencer a nadie de lo urgentes que son los problemas medioambientales de nuestro planeta. Las consecuencias de estos problemas han pasado en pocos años de anunciársenos con una proximidad de pocos siglos o como mucho 60 o 70 años a una progresiva aceleración de todos los procesos por un aumento exponencial del consumo de energía, contaminación, deforestación, crecimiento demográfico, etc. al punto que hoy ya se nos predicen consecuencias sensibles en nuestro modo de vida y en la capacidad de hacer frente a nuestras necesidades a la vuelta de unas decenas de años –en algunos casos menos– y es una opinión bastante generalizada que algunos de los deterioros de nuestro medio ambiente son irreversibles. A comienzos de la década de los 60 Raquel Carson publica el ensayo “Primavera Silenciosa” concebido como un aviso sobre los efectos que la actividad del ser humano podía traer aparejados; constituye una de las referencias más emblemáticas para el tardío y, desde entonces, convulso despertar de la conciencia ecológica mundial. De hecho, nunca hasta ese momento se había acreditado con argumentos el riesgo que para la vida, en general, y para la especie humana, en particular, conlleva el uso masivo de insecticidas químicos, pesticidas orgánicos, herbicidas sintéticos, raticidas y otros productos similares, por su alta capacidad de envenenamiento y la contaminación que generan en el aire que respiramos y/o en los alimentos que comemos. Según Carson (1980, p. 27), “por primera vez en la historia del mundo todo ser humano está ahora sujeto al contacto con peligrosos productos químicos, desde su nacimiento hasta su muerte”. Consciente de que se poseía un conocimiento muy escaso del alcance de las amenazas, ya entonces situaba las respuestas al problema en la necesidad de sostenerse. * Facultad de Ciencias de la Educación. Departamento de Didáctica de la Matemática, las Ciencias Sociales y las Ciencias Experimentales. E-Mail: [email protected]. Educar para la participación ciudadana En la EnsEñanza dE las ciEncias socialEs 142 Somos conscientes de que el planeta Tierra está amenazado por desafíos de proporciones extraordinarias y a escala mundial, como el calentamiento global, deterioros naturales, el vertido de sustancias químicas, tala de árboles, desastres nucleares. Es imprescindible formar a los profesores para combinar su conocimiento y habilidades en la promoción del aprendizaje de sus alumnos y, al mismo tiempo, crear un ambiente sano y favorecedor de los aprendizajes. Los controles mundiales y locales a la contaminación, las posiciones desafiantes de los ricos frente a los pobres llenan páginas de los diarios, pantallas y espacios de televisión y radiofónicos, servidores de Internet. El currículum extraescolar está servido. ¿Qué hacer? Es preciso abrir medios y estrategias para integrar tanta materia de controversia social en el currículum formal. Nuestros estudiantes serán los dirigentes y líderes de opinión del mañana, cuando no ya los manifestantes del hoy. La escuela no puede permanecer mirando en otra dirección. La didáctica puede hacer un servicio cultural de gran valor formativo. Educar En la participación ciudadana. ciudadanÍa global Hoy, el fin de la escuela ha cambiado. Su misión es atender al alumno, al estudiante. También la educación de los individuos a ella confiados La escuela tiene un usuario específico, con necesidades especiales, que aprende, representa y utiliza el conocimiento de forma distinta y necesita ser efectivamente atendido y preparado para la participación ciudadana. Esta comprensión se fundamenta en los descubrimientos de la ciencia cognoscitiva y de la neurociencia, que reconocen la existencia de distintos tipos de mente y, consecuentemente, de diferentes formas de aprender, recordar, resolver problemas, comprender y representar algo. Comprende que ni todas las personas tienen los mismos intereses y las mismas habilidades, ni todos aprenden de la misma manera. No podemos aprender todo, es preciso saber seleccionar, tomar decisiones en la vida, y para ello es necesario estar muy bien informados. Katz (2000) entiende que cada vez es más importante integrar en el currículum ordinario el tratamiento de las competencias con la finalidad de saber elegir y tomar decisiones. Medina Rivilla y Domínguez Garrido, por su parte, entienden: la enseñanza como una actividad sociocomunicativa e intencional que promueve aprendizajes formativos y orienta las principales situaciones afectivo-emocionales en las que tendrá lugar la tarea educativa. La enseñanza implica al docente en su totalidad, afectando tanto a su personalidad como a sus actitudes y al modo peculiar de sentirse y formar parte del grupo de clase, como líder esperado, orientador del aprendizaje y promotor de climas favorables entre estudiantes. También la educación ha de ser un proceso que implique a toda la comunidad (1998, p. 159). El currículum en Educación para la Ciudadanía ya nos da una pista de la importancia que adopta la formación del alumno para la participación ciudadana. En relación con la competencia social y ciudadana se afronta el ámbito personal y público implícito en ella: propicia la adquisición de habilidades para vivir en sociedad y para ejercer la ciudadanía democrática. Además de contribuir a reforzar la autonomía, la autoestima y la identidad ángEl francisco márquEz mEdina Sensibilización del adolescente con los problemas medioambientales. Ciudadanía... 143 personal, favorece el desarrollo de habilidades que permiten participar, tomar decisiones, elegir la forma adecuada de comportarse en determinadas situaciones y responsabilizarse de las decisiones adoptadas y de las consecuencias derivadas de las mismas. También contribuye a mejorar las relaciones interpersonales al trabajar las habilidades encaminadas a lograr la toma de conciencia de los propios pensamientos, valores, sentimientos y acciones. Impulsa los vínculos personales basados en sentimientos y ayuda a afrontar las situaciones de conflicto al proponer la utilización sistemática del diálogo y otros procedimientos no violentos para su resolución. La educación afectivo-emocional, la convivencia, la participación, el conocimiento de la diversidad y de las situaciones de discriminación e injusticia, permiten consolidar las habilidades sociales, ayudan a generar sentimientos compartidos y no excluyentes, a reconocer, aceptar y usar convenciones y normas sociales de convivencia e interiorizar los valores de respeto, cooperación, solidaridad, justicia, no violencia, compromiso y participación tanto en el ámbito personal como en el social. Enseñar para la ciudadanía global significa formar personas capaces de convivir, comunicar y dialogar, en un mundo interactivo e interdependiente, utilizando los instrumentos de la cultura. Significa preparar a los estudiantes para ser miembros de una cultura planetaria y al mismo tiempo comunicativa y próxima. Cada vez más requiere la comprensión de la multiculturalidad, el reconocimiento de la interdependencia con el medio ambiente y la creación de espacio para el consenso entre los diferentes segmentos de la sociedad. Educar para una ciudadanía global es enseñar a vivir en el cambio, es comprender estos cambios rápidos, es propiciar una actitud de apertura y no de cerrazón, una actitud de cuestionamiento crítico y, al mismo tiempo, de aceptación de aquello que se juzgue relevante. Implica capacidad de decisión ante distintas alternativas. Que se aprenda a vivir, a convivir y a crear un mundo de paz, armonía, solidaridad y respeto. La capacidad de reflexión lleva al estudiante a aprender a conocer, a pensar, a aprender a aprender, a aprender a convivir, para que pueda aprender a ser y estar en condiciones de actuar con conciencia, autonomía y responsabilidad. Darling-Hammond, L. (2001, p. 58) expresa que: “En la última década se han creado y rediseñado miles de escuelas que ahora están educando con un currículum común a los ricos y a los pobres, a los negros, a los morenos o a los estudiantes blancos y persiguiendo niveles de logro que hasta hace poco se consideraban imposibles de alcanzar”. Para resaltar el papel activo que la enseñanza adquiere en la generalización de actitudes y principios que supongan una mejor convivencia con el medio, es fundamental repasar el concepto de enseñanza; Meyer (1999) la entiende como la interacción pedagógica planificada entre profesores y aprendices con el objeto de ilustrar y mediar competencias de acción. En su opinión, no puede haber enseñanza si simultáneamente no hay educación. Incluso sin intencionalidad, donde hay enseñanza hay educación y, por tanto, se puede hablar de institución educativa cuando tratamos de instituciones de enseñanza. Herbart habló de la enseñanza educativa. La enseñanza, además, que quiera recibir tal apelativo, y no ser una manipulación o entretenimiento, ha de conducir a la autonomía de quien aprende en el pensar, sentir y actuar. El papel de los educadores en la transmisión de valores es de una importancia capital (compartida con la influencia del entorno familiar y el grupo de iguales). Como parte del Educar para la participación ciudadana En la EnsEñanza dE las ciEncias socialEs 144 trabajo de educar tenemos la responsabilidad de preparar al alumnado para la participación ciudadana dentro del marco de una ciudadanía global y sostenible. El conocimiento de nuestro mundo se nos presenta cada vez más de forma medial. El rol del profesor tiene que cambiar en este momento en que las Nuevas Tecnologías están alcanzando un desarrollo vertiginoso en los últimos tiempos. Desempeñarán un papel institucional como: • Consultores y facilitadores de información. • Evaluadores y diagnosticadores de información. • Pendientes del trabajo individual de los estudiantes. • Seleccionadores de información y comunicadores de estrategias para aprehenderla. • Proveedores de contenidos. Educar En la participación ciudadana. ciudadanÍa global Los cambios en la orientación de los valores entre los jóvenes y adultos son más que conocidos. La formación faculta la capacidad para construir sus preferencias por encima de su saber. En un mundo lleno de contradicciones que van en aumento, con situaciones problemáticas cada vez más complejas y con escalas de valores contradictorias entre sí, las capacidades para argumentar, analizar y criticar, así como para actuar con perspectiva universal y de futuro, son cada día más importantes. En tal situación la formación tendría que capacitar para levantar la voz a favor de una vida más humana y solidaria. El profesor Saturnino de la Torre, desde su gran conocimiento de la didáctica y sus procesos, nos recuerda en la revista Bordón: es importante no perder de vista en el currículum escolar lo que sucede fuera del aula. Estamos en una aldea global –argumenta él– y ello requiere visiones curriculares holísticas, abiertas a entornos mundiales. Un currículum para el cambio ha de tomar en consideración los medios de comunicación. Son ellos los que tienen poder para introducir importantes cambios en la sociedad. Son facilitadores de aprendizaje al tiempo que transmisores de valores y antivalores (1999, p. 51). En lo referente a la adopción de estilos de vida sostenibles resaltaré la opinión del doctor Cembranos: Las personas que participan en proyectos colectivos y tienen acceso a la toma de decisiones interdependientes con otras personas manejan un conjunto de motivaciones más amplio y variado por lo que tienen más posibilidades de mantener unos niveles más altos de satisfacción y bienestar. Las personas que participan de forma activa en la colectividad tienen menos posibilidades de sufrir patologías como el aislamiento social, la abulia, la depresión, los problemas de autoestima, la indefensión. La invitación a participar en organizaciones y actividades colectivas con proyección social es conocida, aunque no suficientemente utilizada, como solución terapéutica eficaz (1993, p. 11). La necesidad de educar para la sostenibilidad viene condicionada por la dificultad de localizar y delimitar claramente los factores que actúan; así nos dice Bachetta: ángEl francisco márquEz mEdina Sensibilización del adolescente con los problemas medioambientales. Ciudadanía... 145 Los árboles no son derribados, la fauna sacrificada o el medio ambiente contaminado porque nuestra especie ignore los impactos de tales acciones sobre la Naturaleza. No es por desconocimiento que se destruye el medio ambiente, sino debido al actual estado de desarrollo de las relaciones sociales en nuestra especie. Es ilusorio, por tanto, pretender que la educación ambiental, por sí sola, sea capaz de enfrentar esos enormes desafíos. Antes de pensar en educar para el medio ambiente, es necesario investigar: ¿qué ambiente es éste?, ¿quiénes son sus agresores? y ¿por qué? La población tiene una visión muy romántica de la ecología, la asocia con la defensa de lo verde, de los árboles y, por extensión, de los animales, como si la especie humana no formase parte de la Naturaleza (1999, p. 18). Resulta un hecho que la mayor parte de las agresiones al medio natural del ser humano vienen condicionadas más por exigencias y necesidades sociales que por un auténtico desprecio por la naturaleza; en este sentido Bachetta afirma: En definitiva, podemos percibir que la destrucción de la Naturaleza no es el resultado de cómo nos relacionamos con ella, sino de la manera como nuestra especie se relaciona consigo misma. Al deforestar, quemar, contaminar o desperdiciar los recursos naturales o energéticos, cada ser humano está reproduciendo lo aprendido de la historia y la cultura de su pueblo. Por tanto, este no es un acto aislado de uno u otro individuo, sino un reflejo de las relaciones sociales y tecnológicas de su sociedad. No se puede pretender que seres humanos explotados y desprovistos de sus derechos de ciudadanos comprendan que no deben explotar a otros seres vivos, como los animales y plantas, considerados inferiores por los humanos. La relación de nuestra especie con la Naturaleza es sólo un reflejo del actual estado de desarrollo de las relaciones humanas entre nosotros mismos. Vivimos siendo explotados, aprendemos a explotar (1999, p. 19). Teniendo en cuenta lo dicho anteriormente el verdadero reto lo constituye conseguir unos ciudadanos con un verdadero compromiso hacia una existencia sostenible adoptando modelos de conducta y formas de vida más consecuentes y respetuosas con el entorno. Bachetta asegura: La educación ambiental debe contribuir principalmente al ejercicio de la ciudadanía, a estimular la acción transformadora. Además de profundizar el conocimiento sobre las cuestiones ambientales y las mejores tecnologías, debe estimular el cambio de conducta y la construcción de nuevos valores éticos, menos antropocéntricos. Debe quedar claro que educación ambiental es sobre todo una pedagogía de acción. No alcanza con ser más consciente de los problemas ambientales, sin volverse también más activo, crítico y participativo. En otras palabras, el comportamiento de los ciudadanos con relación a su medio ambiente es indisociable del ejercicio de la ciudadanía (1999, p. 21). Lograr la participación ciudadana de nuestros jóvenes dentro de los parámetros de la sostenibilidad y el respeto por el Medio Ambiente es sin duda una de las obligaciones más urgentes de los docentes en los próximos años. Tomando como referencia las aportaciones de todos estos autores concluyo que el papel de los docentes en la transmisión de la importancia de la participación ciudadana, en la generalización de valores, actitudes y convicciones positivas para el medio ambiente es fundamental. La adopción de estas expresiones determinadas de ciudadanía global Educar para la participación ciudadana En la EnsEñanza dE las ciEncias socialEs 146 supondría una mejora sustancial en la solución de los problemas medioambientales que nos acosan. Consecuentemente resulta sustancial transmitirlas con efectividad al alumnado que, por su juventud están en la situación idónea para desarrollar una empatía hacia su entorno y adoptar en su vida diaria las costumbres y actuaciones que contribuyan a su cuidado y mejora. Es aquí donde surge la pregunta: ¿En qué medida desarrollan esa empatía los alumnos de secundaria? ¿Cuáles de las actitudes o costumbres que sabemos contribuirían a la mejora ecológica aplican en su vida diaria? conocEr la rEalidad para podEr cambiarla Como respuesta a nuestras interrogantes se presenta el trabajo definitivo que dará forma a mi Tesis doctoral. Un estudio de caso sobre un grupo de alumnos de E.S.O. con el fin de rastrear la magnitud de su concienciación ecológica y la expresión de ciudadanía ecológica que manifiestan. En este sentido también haremos un estudio de los libros de texto sobre ciudadanía y el papel que le confieren a la adopción de costumbres y hábitos de consumo sostenibles. Haremos entrevistas con padres y profesores y conviviremos con el grupo-clase para obtener la mayor cantidad de información posible. Rastrearemos, entre otras cuestiones, la puesta en práctica de las 3R de la Ecología: • Reducir. Si reducimos el problema, disminuimos el impacto en el medio ambiente. Los problemas de concienciación habría que solucionarlos empezando por ésta erre. La reducción puede realizarse en 2 niveles: reducción del consumo de bienes o de energía. De hecho, actualmente la producción de energía produce numerosos desechos (desechos nucleares, dióxido de carbono...). El objetivo sería: * Reducir o eliminar la cantidad de materiales destinados a un uso único (por ejemplo, los embalajes). * Adaptar los aparatos en función de sus necesidades (por ejemplo poner lavadoras y lavavajillas llenos y no a media carga). * Reducir pérdidas energéticas o de recursos: de agua, desconexión de aparatos eléctricos en stand by, conducción eficiente, desconectar transformador, etc. • Reutilizar. Segunda erre más importante, igualmente debido a que también reduce impacto en el medio ambiente, indirectamente. Ésta se basa en reutilizar un objeto para darle una segunda vida útil. Todos los materiales o bienes pueden tener más de una vida útil, bien sea reparándolos para un mismo uso o con imaginación para un uso diferente. • Reciclar. Ésta es la erre más popular debido a que el sistema de consumo actual ha preferido usar envases de materiales reciclables (plásticos y bricks, sobre todo), pero no biodegradables. De esta forma se genera empleo en el proceso. • Además de las 3R conocidas se incluye una cuarta: Rechazar. Es la R más reciente y ésta nos habla de dejar de comprar o utilizar cosas inservibles como lo son las bolsas de plástico. Esta R viene a completar las 3 anteriores por la importancia que el consumo responsable adquiere como vehículo para la mejora de los problemas medioambientales y la toma de conciencia del consumo abusivo al que nos induce, más que la necesidad, el bombardeo publicitario y la propaganda.