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Estudios sociales y políticos

Atienza y Medrano, Antonio

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ESTUDIOS ITI S P01: ANTONIO ATIENZA Y MEDRAN°, CON UN PRÓLOGO DE D. JOSÉ CARVAJAL. • 0 . MADRID ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO 68, ATOCHA, 68. 1883 s f ÍNDICE I a gin AL QUE LEYERE. ,  VII La Vida del Lenguaje  1 El Krausismo juzgado por el Señor Alonso Martinez  13 Estudios históricos sobre la tragedia griega  63 El oficio de madre  81 Congreso pedagógico de 1882  95 Las Bellas Artes. Necesidad de una nueva clasificacion   119 La piedad en las obras  145 La Libertad política I. Cansas del actual desaliento en la vida política  173 II. Carácter predominantemente negativo de la libertad exterior  178 III., Consideracion etimológica del término Estado..  190 IV. Concepto del Estado jurídico y determinacion de sus esferas  196 V. Carácter orgánico del Estado.  213 - VI. La soberanía política y la soberanía social. 230 AL QUE LEYERE. Si vas para viejo y te ha mordido la víbora de la desconfianza y te ha sobresanado las mordeduras el agua fria del desaliento, lee y allana la rebelion de tu ánimo, hostil á ésta sociedad que juzgas perdida y á esta juventud que motejas de seca, ensalzando las gentes y las cosas de tu tiempo, con fantasmas de la imaginacion desarreglada por los años; porque tanto más te vences de la vanidad de tu pasado cuanto más vecino estás ya de consumir las sobras de la vida. Si eres mozo, lee tambien y advierte por contraste, en el espejo que te pongo delante de los .ojos, cómo van descaminados esos tus camaradas de ayer que, comidos temprano por la envidia y afan de lucro, seducidos por perniciosos ejemplos, menosprecian los libros, se dan á las intrigas de la política, hombreándose dentro en sí VIII  AL QUE LEYERE. con sus mayores y rastreándose por fuera á sus piés, yendo de un campo á otro, hoy detrás de este jefe, mañana de aquel, segun su inexperto olfato venteó la putridez del favor. Olvidan los desventurados que no menudean las excepciones y que la regla general para obtener renombre ó fortuna, es el trabajo; acomódanse con su conciencia y torpemente discurren, en los últimos sueños puros de su fantasía que se agria, tomar la notoriedad por asalto y volver luego contritos' á abrazar sus convicciones; como si en estos torcidos tránsitos de la miseria moral, no se perdiese seguidamente la fé, y sobre los escombros de las creencias y entre el polvo de la carrera, centellease otra luz sino la del interés y el egoismo. Si eres viejo , desengáñate; si eres mozo , fortalécete. Ni la sociedad es tan perdida ni la juventud está tan seca, que no haya todavía quien ponga la felicidad en el estudio y en el amor, los cuales conducen derechamente á Dios. Pensar en un libro; adorar á una mujer; un niño que aprende á hablar; una flor que huele; un pájaro que canta y la vision de los cielos, abiertos para las comunicaciones de estas tranquilas alegrías! No faltan, nó, gentes enamoradas de los senderos umbríos y solitarios , que huyen de la afanosa multitud, acuciada por ánsias AL QUE LEYERE.  IX tocas é inhábiles para todo, sino para dar ocasion á la rabia con millares de fracasos y á la tristeza del bien ageno con algun éxito impensado ó fortuito; porque si las vidas de los varones ilustres son ferventísimos modelos que persuaden prácticamente á la imitacion de sus heróicas virtudes, más prodigiosa, aunque ménos calificada fuerza de atraccion, tienen las de los hombres públicos, cuando desde livianos principios llegaron á colmo de desigual grandeza, sin haber puesto las manos en las artes de la guerra, ni el entendimiento en la ciencia, ni la aficion en las letras; en razon de que es innumerable la grey de los imitadores que se pican de arrojo, perspicacia, travesura, locuacidad y don de cautivar, con cuyas facultades, ciertamente útiles para el medro, pretenden suplir las demás, antojándoseles así llano lo áspero y fácil lo extraordinario. Hija es de la impaciencia la ruindad de los que ze gobiernan por el consejo de esta insulsa malicia; obran con la mira de llegar pronto, y para aligerar el paso, se desnudan de las defensas que la humana naturaleza les dá en el trabajo y la perseverancia; mas luego suena la hora de luchar de véras y entónces los míseros se' encuentran desarmados y tarde se desconsuelan de que nada hayan valido los AL QUE LEYERE. ociosos regodeos de la imaginacion exaltada ni las in telecciones visionarias de repentinos triunfos, sugeridas por algun ejemplar suelto , á quien empujó el viento de la fortuna. Esto equivale á vil y desadvertida entrega de la cierto á lo incierto, ó cuando ménos de lo probable á lo improbable, de lo positivo á lo fantástico, de lo concertado á lo casual, de las facultades que el hombre dirige y aún domina, á los eventos de la suerte sola; la cual algunas veces ejecuta un suceso extraño y casi milagroso en el complicado menudea de la vida (no hablo del perfeccionamiento moral, porque la más apetecida felicidad de los virtuosos es el silencio y el olvido, ni del obsequioso rendimiento de las almas al culto de la verdad ó la belleza, porque el éxito se origina aquí de las propiedades subjetivas; ni de las profesiones nobles y artes industriales en que tiene la casualidad escasa participacion ), cuyo suceso , tanto ménos raro cuanto el fin individual es más complejo, más del hombre se aleja y más á la sociedad abarca, se explicaria, si bien se atendiera á la nocion misma de lo que apellidamos suerte, que es el inaveriguable conjunto, de multitud de causas, una por una cognoscibles,, mas de relaciones ya desconocidas, que sumadas forman una balumba capaz de aplastar ó de subli- AL QUE LEYERE.  XI mar la ambicion; pero con toda esta máquina y aparato, el saber, los empeños de la inteligencia, el apremio de la voluntad, el espíritu de observacion y el conocimiento de la vida la ayudan, si se presenta propicia, la atraen, cuando viene floja y nos sirven de alivio, siendo implacable. Vuélvotelo á pedir, lector amigo. Si eres viejo y nó voluntarioso, sanea tu despego hácia la nueva generacion y lleva á. términos de aplacada la contumacia de tus opiniones, no poniendo más tiempo entre el yerro y la justicia, del que baste para repasar este libro. Si , eres mozo y nó vano, apártate de las modernas trazas de medrar, desoye consejos que de gustosos pueden tornarse desabridos, júntate con la cohorte de , los jóvenes laboriosos en cu y as líneas Atienza forma  v y sala con ellos el decoro y el nombre de la gente moza española. Respecto de los orígenes de estas dos corrientes, las cuales en el tracto del tiempo van tomando cuerpo, ocúrreme, no estando sospechoso puedan ámbas mezclarse ni esperanzado se agoste de pronto la fuente de la primera, que el uno reside en la novedad del régimen constitucional, en la temprana division de los partidos, en su tejer y destejer, en su continuo desmenuzar y en las frecuentes variaciones de Gobierno; cuyas mudanzas y sacudidas, XVIII  AL QUE LEYERE. de bajo bordo ; llevada á deplorables extremos en los últimos años de aquel sábio de córte pitagórico, verdadero sacerdote de la ciencia, cuyos conatos malogró el contagio del revesado esoterismo que pudo privar detrás de la cortina en las aulas de Crotona. Esa falta de claridad procedió principalmente de un prévio concierto sobre la signifiacion y combinacion de las voces y de una intrincada concision y brevedad que convirtieron en encerrado misterio la enunciacion de la idea y, ordenando trabajoso ejercicio de ingreso, asustaron la curiosidad, donde la aficion había de echar sus raíces, trocaron la escuela en secta, la cátedra en hierático santuario, el maestro en pontífice y la brillante propaganda de los primeros dias en rápido y lastimoso olvido. La impugnacion de Atienza y la gallardía de su forma literaria, en cuyas cristalinas frases se extiende á placer, se clarea sin desconcierto y resalta con encendidos colores todo su discurrir, es la mayor condenacion de aquel procedimiento que ya miran de lado hasta los mismos discípulos. En el año de 186o publicó Sanz del Rio su. Ideal de la humanidad para la vida, traduccion libre de la obra de Krause(Urbild der Menschheit, Dresden, 1820, ó Arquetipo de la humanidad) que es como un ensayo de sociología idealista; por el mismo tiempo AL QUE LEYERE.  XIX <lió á la estampa su libro de Metafísica analítica, arreglo tambien de la primera parte de la Introduccion dlafilosofía de la naturaleza, escrita por el fundador. Ya entónces la escuela tenía entusiastas y eximios adeptos; vino la destitucion del maestro por haberse negado á firmar las actas de adhesion á Doña Isabel II; cercó su noble frente la aureola de la persecucion , probando cómo no faltan ambiciones que "se ofrezcan á sacrificarse por la conciencia; acreditó así mejor la integridad de su alma y con su persona acreditó su doctrina, ganando por esta suerte con el ejemplo más de lo que perdía en la pausa de la predicacion; hízole espaldas la consecuencia de sus amigos, y cuando sobrevino la revolucion de Setiembre, ella prestó nuevos bríos á la escuela, cuyos dias de oro son tantos cuantos corren de 1868 á 1874. Con la propaganda oficial y privada de Sanz del Rio, con el éxito ruidoso de Salmeron en las oposiciones á la cátedra de metafísica, con la conversion scle D. Fernando de Castro, con la influencia que en la Facultad de derecho ejercian Azcárate y Giner de los Riós, con la intervencion de algunos krausistas en la gestion de los negocios públicos, con el espíritu de indagacion y de crítica que se abrió de pronto en España y soberanamente con la estrecha alianza que los afiliados oponian al atomismo de las demás tendencias racionalistas, los discípulos XX  AL QUE LEYERE. de Krause llegaron á dominar moralmente en la Universidad Central y á lograr incontrastable imperio en la educacion filosófica de nuestra juventud más señalada; púsose de moda profesar de krausista; y en los programas de curso y en los actos y conclusiones para el magisterio de la filosofía, no privaban sino puntos y doctrinas inspirados en los escritos de Sanz del Rio y Tiberghien; con que llegó este último maestro á cobrar más fama en nuestras escuelas de la que con escrúpulos y cortapisas se le otorga en las demás de Europa. Fuese porque el profesor de Bruselas pone sus obras en francés lengua más dócil á nuestra con]- ,  b prension que la alemana ( asistiendo esta circunstancia á aquella rápida propagacion de su nombre), ó fuese por otros motivos, respecto de los cuales mi presumir te pondría, lector benévolo, en ocasion de no seguirlo siendo, achacándome el malicioso en lugar del recto significado del vocablo, el caso es cierto, que para contradecir el concepto religioso del krausismo, se ha atenido el Sr. Alonso Martinez á los Estudios sobre la religion de Tiberghien, obra que por lo mismo de estar concebida y ejecutada por un liberal belga avanzado, tenía que reflejar una gran enemiga contra el catolicismo, en razón de confundirse allí los intereses de la Iglesia y de la Filosofía con los apetitos de los bandos políticos. AL QUE LEYERE.  XXI No he de culpar á Atienza, cuando se irrita y sulfura, hablando de critica superficial y de falta de criterio con referencia al total trabajo del Sr. Alonso Martinez; pero en descargo de éste, piadoso sería haber advertido que, tocante á Tiberghien, justificaba su preferencia la que generalmente se le ha dado en España, aunque, en una oracion de fuste, como procedente de aquel señor, nunca sea lícito andarse por las ramas y engreírse en deshojarlas; que el tronco contiene la sávia y á poco las repone. Esto ocurría por los años de 1876 y 1877. Hacía ya muchos de la muerte de Sanz del Rio; Salmeron. emigrado en París, había dejado desierta en 1874 la cátedra de metafísica; la escuela no había recorrido en España más que la mitad de su camino, la parte analítica de la ciencia, sin haberse atrevido sus principales corifeos á entrar en el terreno de la sintética ó sea la verdadera metafísica, con la cual hubieran podido en todo caso combatir la ontología escolástica: reserva, temar ó lo que fuese, que se hizo extensivo á Tiberghien; con lo cual se vieron defraudadas las inteligencias juveniles que llegaban al nuevo campo, ávidas de conocer. Había quedado ya reducido el krausismo á una labor principalmente crítica ó á lo sumo á una direccion metodológica. La injusta y brutal persecudon de que fueron objeto algunos profesores, no XX II AL QUE LEYERE. reanimó su vida, y cuando Campoamor, á só hora, provocó la polémica de la ervuin lens por humorismo efectista ó cálculos políticos, se vió en las contestaciones del inolvidable y malogrado Canalejas cuánto habia decrecido la fé y relajádose el vínculo de la secta. El Sr. Alonso Martinez no consiguió lauros con. escoger el krausismo como objeto ó pretexto de su crítica, porque con ella más le fortificaba que le debilitaba en tales momentos; mientras que Atienza hizo soberana gala de su fé, tomando acaloradamente la defensa de un sistema que ya se hallaba. quebrantadísimo por las rectificaciones de sus mismos partidarios. Demostrára el primero mayor prevision y sagacidad envolviendo al positivismo, en su crítica; porque, como se trate de la cuestion religiosa, no puede ménos de pararse hoy la atencion en esa corriente metodológica, cuyo excepticismo científico abarca á un tiempo, desde los fundamentos de la religioi hasta las intuiciones de la conciencia. Sujeto tan grave y reflexivo como el Sr. Alonso. Martinez, usado á seguir la generacion de los hechos y el enlace de las ideas, hubiera debido pararse, cuando tuvo en el ánimo la empresa que: luego descubrió, para apretar con útil atrevimiento, al positivismo, en lugar del krausismo ; pero dejé.-- AL QUE LEYERE.  XXIII mosle ya en manos de Atienza, mostrando hacerlo más por miramiento que por blandura, y cerrando los compasivos ojos para no ver el triste término de este singular combate. Despues acá, la secta ha desaparecido, la escuela ha menguado, y apénas puede sostenerse que sea una direccion perfectamente definida , sino una. * disciplina interpretada con libertad por el profeso; todo el mundo se ha dejado poco á poco inficionar de positivismo hasta el ilustre maestro, Salmeron;. hasta su evangelista, mi docto y querido amigo Gonzalez Serrano; pero queda en pié y eternamente quedará, el indiscutible mérito del krausismo, que estriba en haber despertado los estudios de la filo- ,  sofía moderna en España, dirigiendo las tareas de la investigacion con un sentido lógico que completa la luminosa campaña emprendida años atrás por el positivismo inglés, ensanchando horizontes nuevos. y constituyendo el elemento educador más activa de la generacion presente. No sé á cuyas manos pasarán estos conceptos, mios, y presumo, lector, que ignorarás cómo el problema religioso me pone á término de abandonar siquiera sea por su respetosa contemplacion, cualquier otra actividad de mi entendimiento. Perdona si, dejándome en esta coyuntura y por breve espacio, de materias entretenidas y galanamente XXIV  AL QUE LEYERE. expuestas que contiene el libro de Atienza, así como he principiado por atraer tu atencion hácia su defensa del krausismo desde el punto de vista religioso , la ligue con el precioso artículo titulado La piedad en las ob r as, que es un verdadero examen de aquella cuestion y cuyos dos últimos párrafos apartes numerados, el quinto y el sexto, condensan toda la doctrina expuesta. Baña y empapa este trabajo una especie de timidez simpática y propia del asunto; que no hay poder penetrar con desenfado en la atmósfera donde se le busca (por no gallardear con la seguridad de que se le encuentra) y el mayor mérito del escritor v áun del pensador, es proporcionar el lenguaje al sentimiento y todo junto á la materia en que discurre. Resulta inspirado el pensamiento religioso de Atienza en cierto vago misticismo krausista que hoy por hoy representa Azcárate mejor que nadie en el terreno de la discusion y en la esfera de la conducta (pongo por atestacion su Protestantismo liberal) aunque Atienza vela con más tiento su religiosidad racionalista, con los recelos y cautelas de quien esquiva cualquier calificativo apasionado , de esos que tiene tan al alcance de sus hipócritas sobresaltos, la gente de piedad externa y de fervor litúrgico. Por esto acaso parezca el autor demasiado impío para los creyentes y harto anodino para los racionalistas. 1]. o. ah AL QUE LEYERE.  XX V Recoge y apunta el hecho de la tolerancia religiosa como un signo consolatorio del progreso de las ideas, de las instituciones y de las costumbres; no se aventura á asentar «si ha sido un bien ó un mal para la redencion de las almas y para el progreso de las naciones la tolerancia religiosa, porque toca esto á estudios más profundos y á pretensiones de mayor alcance» (1 pág. 147) y sin embargo, toda su tarea, aunque no lo diga ó de propósito lo calle, tiende á lo que podríamos llamar la justificacion trascendente del hecho, apoyándose para ello en. textos de San Agustin y San, Justino. Atienza no indaga el fundamento de esa tolerancia en una mera razon de derecho individual y social, sino que procura descubrirle en las mismas leyes de la conciencia religiosa, subordinadas libremente á un principio de teosofía racional ; así es que toda su aspiracion se sujeta á un alto sincretismo en que se condensen y fundan las ideas fundamentales de todas las religiones sanas, eficaces y Virtualmente éticas. La observacion más perspicaz é intensa de todo el artículo se halla en el número V, pág. 162, donde , grabando de realce el sello personal que ostenta una fé religiosa, como resíduo psicológico de la impersonalidad colectiva y dogmática de su Iglesia, advierte que si á los creyentes de una misma XXVI  AL QUE LEYERE. confesion se les exigiese la declaracion pura y sincera de sus ideas y sentimientos religiosos, se derivaría mayor suma de disidencias y contradicciones entre ellos, de las que existen desde luego y fundamentalmente entre los pensadores racionalistas; y aquellos no podrian llegar á entenderse en medio del' desconcierto y enredijo de las herejías que resultáran , miéntras que á los segundos les seria mucha, más fácil llegar á una inteligencia, sintetizando los„ conceptos generales que los unen en órden de ideas teológicas. La piedad en las obras es un trabajo correctamente escrito, aunque de ménos estilo que otros á los cuales presto me acercaré ; respira un humanitarismo religioso muy elevado y consolativo, siendo lástima que la timidez semeje frialdad en algunos pasajes y que Atienza no concilie más á menudo las claras luces de su entendimiento con los colores. de la emocion y los rasgos de la fantasía ; cuya advertencia que no arguye remision y flojedad en la imaginativa del autor, sino encogimiento del ánimo modesto y temeroso de probar su brío, hago principalmente por la clásica desnudez, harto severa,, atenta la calidad del asunto, con que está escrito el artículo que tiene este hermoso epígrafe : El oficio de madre, donde se combate la insuficiencia de la educacion que se da á la mujer española para aquel 1 i s do os do '1 I AL QUE LEYERE.  xxvil gran ministerio y el de esposa ; encerrándose el estudio en su incapacidad general para el manejo y administracion de los bienes de la casa y en la ignorancia á que se la sujeta, por mal entendido y exagerado pudor, sobre los deberes y necesidades de la maternidad bajo el aspecto fisiológico. A falta de manuales españoles recomienda Atienza Le Guide pratique de la jeune mére ou l'éducation du nouveau né, del Doctor Brochard y La Santé del'enfant, de Godlesky. Tambien serían de buena referencia los excelentes Estudios de Spencer sobre. la educacion física, intelectual y moral , el primero de cuyos capítulos versa con admirable sentido y perspicacia sobre la necesidad del cultivo de la fisiología en la enseñanza primaria; ni estaría de sobra recordar la discusion y conclusiones del Congreso. de proteccion á la infancia, celebrado recientemente en Paris , bajo los auspicios del filántropo, Bonjean. Ya que en materias de enseñanza andamos y las, ideas que se me llegan, á este interesantísimo punto conciernen , llamaré la atencion sobre el Congreso pedagógico de 1882 , breve resúmen de sus sesiones , que quizá hubiera aparejado notable trascendencia, sin la sobriedad con que pasa Atienza por la crítica de sus resultados. Es una labor discretamente hecha , donde si el autor acepta de lleno XXXIV  AL QUE L2VICRIt. cio donde recoger todos los preciosos esmaltes que atavían el estilo de Atienza, con honestidad tal que aparentan poco y valen mucho, encárgote, lector, que saborees el artículo de La vida del lenguaje, delicadísima fantasía, entreverada con profundas observaciones sobre la palabra humana , sin embargo de las cuales no has de buscar en este trabajo al filósofo (mucho ménos al desvelado descubridor de etimologías) sino al prosista que por gracia singular traba lo suelto y lo comedido; con que gana.. rás de todo punto el tiempo que empleares en leerle. He dejado para lo último los Estudios históricos sobre la tragedia griega, cabalmente porque ha sido lo primero que ha escrito Atienza , inspirándose en una pasion juvenil que melancólicamente me recuerda la mia ; como si un sol vivo y luminoso pasara por las cercanías de un astro apagado que se fuera tristemente desquebrajando en las soledades infinitas. Recorre el autor todo aquel brillante siglo V, ántes de nuestra era (desde la LXV á la XC a olimpiada) en que lanzó la Melpómene griega el grito que se va repitiendo por las bóvedas sin cuento de la eternidad y á cuya llamada, Esquiles, Sófocles y Eurípides cincelaron sus personajes en los montes de la Hellade y, más venturosos que los hijos de la fábula , alcanzaron al firmamento. AL QUE LEYERE.  XXXV Yo tarnbien he sentido esa pasion en aquellos tormentoso s tiempos de mi juventud, cuando , escapándome de la lucha y de la contradiccion de la vida exterior , tenía diariamente que sacar de mí propio la atmósfera adecuada para los estudios clásicos. Yo tambien he soñado con el nacimiento y desarrollo del arte trágico, y de esos sueños me quedan aún gratísimas reminiscencias, que pasan como frescas ráfagas en el calmoso encendimiento del aire que corre á esta edad de la vida. Estábase en tiempo de vendimia y celebrábanse por los campos las fiestas licenciosas de Baco. Vaheaban las colinas caldeadas del Ática como los sudados corceles de Hipólito ; guirnalda de pámpanos coronaba la frente del mancebo que recogía el dorado racimo de la cepa ; y por entre el ramaje, hablando palabras sueltas y misteriosas, le seguía con ojos codiciosos la doncella enamorada, en sazon ya para las nupcias. Rebosaba por el colmo de las cubas el fruto sabroso de Lieo y crujía el suelo del lagar, al compás de la danza de los pisadores que, bañándose los piés en vino, cantaban las alegrías de la embriaguez y el amor. Volaba por fin Adonis al ocaso, teñía con su sangre el horizonte, se apagaba en las aguas el último fulgor de su pupila y subian hasta la cumbre del Citeron el aura fresca del Sa.rónico y el manto de niebla que recata • XXXVI  AL QUE LEYERE. el sueño de las púdicas ninfas del bosque , cuando se oía cerca el agudo sonar de las esquilas y al revolver del sendero aparecía una ancha carreta tirada por forzudos bueyes. Dábase en seguida de mano al trabajo. Acudían los curtidos labradores á detener á los comediantes ; colgaban las mujeres trenzas de verde yedra y asoleados sarmientos en los cuernos de los uncidos bueyes y en las varas de la carreta ; vaciábanse las ánforas, rondaba la taza de labio en labio y alrededor se sentaban la matrona y la virgen , el vendimiador y el ganadero, el viejo que ya está gastado por las emociones y el niño que áun no sabe lo que son ; pero todos se aprestaban á escuchar con aquel religioso silencio, de que nos habla Séneca , al llamar á Orfeo hijo de la musa y del canto, cuya lira armoniosa acudía á oir el pájaro atento y mudo, á la par de la selva embelesada y del viento y del torrente impetuoso que detenian su carrera. Subia entónces un histrion al rústico tablado y declamaba los versos de Tespis , y en torno del carro cantaban y bailaban los coristas, ébrio el gesto , reluciente el labio y desmelenada la cabellera. Ignotum tragicw genus invenisse Camena2 dicitur et plaustris vexisse poemata Thespis quae canerent agerentque peruncti f2ecibus ora. Hor..ad. Pis. 275. AL QUE LEYERE,  XXXVII Aquel hombre era un actor, ,aquella carreta era un escenario, , aquel soliloquio y aquel coro eran yá una tragedia. ¡Si nuestra edad alcanzara á paladear el regalado fruto de esta ingénua literatura! pero solamente por fragmentos podemos conocerla, corno muestras de un mineral precioso, cuyo filon ha desaparecido. Ella despedía el frescor del ditirambo ó la sencilla fragancia de las flores campesinas. «Por tí, oh Pan, bebo la blanca leche que ordeñé de las fecundas cabras. Por tí, dios de los cuernos, depongo en las sagradas aras, el queso mojado en miel rubia y por tí bebo la ardiente sangre de Bromio..» Expulsados de Atenas por la inflexible severidad de Solon, el arte infante se refugió en las faldas de la naturaleza, corrió por valles y colinas, y en el corazon del pueblo depositó la semilla del buen gusto. Los sabios le proscribian y los ignorantes le abrian las puertas. En las orillas del Iliso , fuera de la ciudad, al aire libre del campo , entre los bos-, quecillos de sonrosadas adelfas, labró su nido el águila del génio trágico. ¡Con cuánto placer se recuerda esta niñez del arte y cómo se deleita la imaginacion , ora alegre, ora tristemente, al verle germinar en la media luz de los tiempos pasados, al admirar su crecimiento, ,01 111Q XXXVIII  AL QUE LEYERE. al lamentar su decrepitud y al volverle á admirar en los dias gloriosos de su resurreccion, siguiéndole desde los plaustros de Tespis, Querilo, Pratinas y Frainico, al tablado fijo de Esquilo, al anfiteatro de Eurípides, al coliseo de Séneca, á los teatros modernos donde reina la musa de Racine , de Alfieri y de Montii Lector amigo : aquí voy á hacer punto de este prólogo, remitiendo su contenido al beneplácito de tu voluntad y amparándole debajo del seguro de tu blanda y benigna aprobacion ; como quién, estando dentro de sí muy desconfiado, pone toda su esperanza en la misericordia de sus mayores y, sabiendo que la seguridad del perdon hace atrevidos á los que le obtienen, promete no tomar por luz propia la de esa misma misericordia, para no volver á descomedirse. Si no me alabas por el desempeño de negocio tan árduo , estando en mis manos, duélete y compadece de los desaciertos que notares; porque este oficio de escribir prólogos tiene mucho parecido con las piececitas que se representan en los teatros de Francia, para dar tiempo á que venga el público, se acomode y oiga luego la comedia sin estorbos ni ruidos : casi nunca son aplaudidas las segundas partes que hacen estos papeles ; pero pocas veces son silbadas. Imita este ejemplo ; va á caer el telon para desno yu rr JJ 1 AL QUI4 LEYERU.  XXXIX correrse en seguida ; ahora viene lo bueno ; yo pasaré con gusto inadvertido , más me daré por contento , si te dejare en punto de escuchar con atencion y de fallar con acierto. Hay opinion , que los autores de estas prefaciones ántes piensan en el incidente de su disertacion que en lo principal de la obra , lo cual origina que se pasen ó se retengan. De esta tacha acabo de limpiarme , poniendo las cosas en su lugar y grado; pero queda otra, inclusa y encerrada en la acusacion de que su ministerio es el de la lisonja, porque no hacen más de alabar, fuera de órden y medida, como mercader que disimula las macas de sus telas ó tercera que pinta y adereza á las pecadoras de la mancebía. Si bien se considera, más 'detractor del que quita la fama de la bondad agena, es áun el que á sabiendas la atribuye á quien no la tiene; porque el primero comete una afrenta singular, miéntras que el segundo escarnece la bondad misma y así hace mofa de todas las acciones laudables. Primero que yo pusiese estos propósitos en obra é infiriese tamaño agravio á mi conciencia , prefiriera tener queda la lengua y enjuta la pluma; cuyo advertimiento harás con tus propias luces, oh lector entendido, si valor tuvieres para llegar hasta aquí, conformándote conmigo en que el temor no debe venir de esa parte, sino de haber sido escrupuloso AL QUE LEYERE. en el reparo y tacaño en los encarecimientos . . Más vale así, porque tengo averiguado que las muchas alabanzas siempre perjudican una obra, antes de ser vista ; en ánimos prevenidos lo cierto hacen parecer dudoso, entrando luego el tédio tras la duda; y, si están sosegados é imparciales , mortifican la dignidad de quien por si propio, puede y debe juzgar. Quede pues todo lo que he dicho al arbitrio del que leyere; tomando yo con gusto en pago de mi diligencia, su reprension de la censura por lo fuerte, ó del elogio por pálido y deslavazado, de cuyas ganancias, como bienes adventicios, la propiedad será mia y el usufructo de Atienza. J. DE CARVAJAL. 20 de Agosto de 1883. Ll si o LA VIDA DEL LENGUAJE, Hija predilecta del cielo ó maravillosa creacion del espíritu , la palabra es el lenguaje por excelencia y ocupa soberano lugar en el mundo de los signos. Los seres , sus calidades y sus energías, constituyen un infinito sistema de medios de expresion , por los cuales despliega la Naturaleza el rico tesoro de sus magníficas creaciones y revela la conciencia del hombre el inagotable venero de sus misteriosos arcanos. Hablan las flores y las plantas, las nubes y los mares , el bruto y el astro, el valle y la montaña, las tempestades , el torrente, el huracan , la brisa y los colores. Habla el invierno , símbolo de la decrepitud , con su aridez y con sus canas ; la primavera , imágen de la alegre adolescencia, con sus vivas y perfumadas flores; el estío , remedo de la virilidad , con el fecundante poder del astro del dia ; el otoño , emblema de la próvida abundancia, con sus dorados racimos. Pregonan los cielos estrellados las magnificencias de la creacion, proclaman las maravillas de la industria la grandeza del genio; hasta el silencio de 1 2  LA VIDA DEL LENGUAJE. la noche lleva al fondo del alma el vago rumor de gratas armonías, como ecos lejanos de benditos recuerdos. La vida universal es incesante cambio de elementos y fuerzas , pero es al propio tiempo cambio contínuo de revelaciones recíprocas, una perpétua conversacion entre todos los seres. En ese lenguaje han aprendido el suyo la ciencia , la religion - y la poesía ; no sólo la poesía medida en rítmicas estrofas , sino esa otra poesía más pura y más bella, de que está por fortuna nuestra llena la vida, áun en medio de sus dolores y de sus amarguras. Cómo es posible que todas las criaturas del universo y sus múltiples energías y sus infinitas formas y cualidades mantengan entre sí ese eterno coloquio , sin que baste á impedirlo la existencia de diversas aspiraciones que á menudo engendran odios y terrible enemiga, cuestion es que los sabios resolverán , si pueden ; pero ante semejante espectáculo surge en la mente del hombre el presentimiento de que toda esa diversidad, bajo cuya grandeza se siente anonadado el espíritu, está ligada por infinitos misteriosos hilos á un principio universal que ordena en su seno todas las contradicciones , las cuales no son obstáculo al general concierto , como no lo son en la música los acordes disonantes para producir grandiosas armonías. Sin ese íntimo lazo , sin ese fondo comun , del cual son las obras de la Naturaleza y del Arte no más que eflorescencias, el mundo fuera un cáos inextricable y la vida una perdurable discordia. El hombre , cuya superioridad sobre las demás LA VIDA DEL LENGUAJE. criaturas no se cifra tanto en ser una reproduccion microscópic a de ese órden universal , como en su facultad de concebirlo y en su poder de representarlo en hermosas creaciones , dispone de numerosos medios de expresion : la actitud , el gesto la mirada , sus mismos hechos; pero sólo él posee además un sistema de signos más discretos, más flexibles, más espirituales ; sólo él posee el dón de la palabra , que es el verdadero lenguaje de la razon y el mediador universal entre todos los individuos de la familia humana. Comparada con las restantes formas de lenguaje, la preeminencia de la palabra es indiscutible. Expresa el gesto con admirable precision estados generales del ánimo y sentimientos verdaderamente inefables. La cólera , la tristeza , la alegría, la compasion , el arrobamiento , la admiracion y la envidia se pintan por tan gráfica manera en el semblante, que no hay palabra por diáfana y tersa , que pueda con tanta propiedad traducirlos ; pero , en cambio, no hay signo'alguno que pueda aproximarse á la claridad, á la distincion y delicadeza con que la palabra sirve á la manifestacion del pensamiento, lo mismo cuando revela en fórmulas precisas ideas primordiales á modo de resplandecientes antorchas, como al retratar en artísticas combinaciones las luchas de la vida en el drama , los grandes destinos de la humanidad en la epopeya, las aspiraciones de Ios pueblos en las oraciones tribunicias , la revelacion en los libros sagrados y las libres creaciones de la fantasía con luz y sombra y colorido y mo- %Ir 10  LA VIDA DEL LENGUAJE. bres han ido creando las palabras á medida que las cosas les han ido apareciendo é interesando ; que les han dado nombre antes de tener claro conocimiento de su naturaleza y que en la mayor parte de los casos el nombre ha respondido á una cualidad aislada, que era comun á muchos objetos, se comprenderá hasta qué punto ha reinado la arbitrariedad y la falta de reflexion en la formacion de las. lenguas y cuán léjos están las palabras contenidas. en nuestros diccionarios de significar directamente la sustancia, por decirlo así, de las cosas que significan. No hay gramático que no llame nombre sustantivo á la palabra hombre, y sin embargo no expresa más que la cualidad afirmada en la tradicion y consagrada por la leyenda de haber sido formado su cuerpo de tierra, abstraccion hecha de todas las demás propiedades que constituyen su naturaleza. Esa misma significacion tiene en frances, en italiano y en general en todos los idiomas nacidos del latin, donde la palabra homo se ha formado evidentemente por derivacion de humus, la tierra. Cuán distinta significacion y cuánto más completa atribuimos hoy á esa palabra y á sus derivadas humano, humanidad, humanitario, etc., etc., es cosa que cada cual puede apreciar debidamente con sólo reparar en el sentido é intencion con que las pronunciamos. Para concluir: la palabra es signo y no más de la idea; una serial, una especie de advertencia para que la conciencia fije sus miradas en alguna regiork LA VIDA DEL LENGUAJE.  1.1 de la realidad y del pensamiento. Por esto entre la idea y la palabra média siempre un abismo, un fondo que no pueden agotar todos los diccionarios del mundo y todas las obras de arte de los grandes maestros. Aun en aquello que decimos , procurando abarcar todas nuestras ideas, queda mucho por indicar siquiera. Siempre hay algo inefable, algo que no bastan á expresar cuantos medios de manifestadon nos ofrece el lenguaje. Ese algo es el elemento eterno , la raíz divina que penetra en todo lo humano y lo vivifica y lo engrandece. I r EL KRAUSISMO JUZGADO POR EL SR, ALONSO MARTINEZ. Confesamos ingénuamente que al repasar las primeras páginas de este documento (1), donde se reconoce la capitalísima importancia que reviste en nuestros dias la cuestion religiosa , la fuerza con que ésta se impone como obligado tema á todas las. conciencias y el profundo interés que despierta en todas las esferas de la vida, concebimos la esperanza de que su lectura vendría á darnos un nuevo testimonio de la honda crisis que en este órden de ideas trabaja á los espíritus y tambien nuevas luces para determinar la importancia del problema y la manera de plantearlo. (i) El movimiento de las ideas religiosas.—Exposicion y crítica del sistema krausista.—Discurso leido por el Excmo. Sr. D. Manuel Alonso Martinez el dia 31 de Diciembre de 1876 ante la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, en memoria de su fundacion y para la distribucion de premios. 1t  EL SRAUSISMO JUZGADO Propónese, con efecto, el Sr. Alonso Martinez, como tema de su disertacion « el movimiento de la idea religiosa en la Europa moderna; » y abrazando en este primer enunciado el problema religioso con sentido tan comprensivo y universal, que ni excluye una sola de las particulares confesiones establecidas, ni una sola tampoco de las innumerables direcciones en que se mueve el pensamiento contemporáneo, debiamos esperar que este mismo sentido prevaleciera en el ulterior desarrollo de su trabajo, exponiendo primero con imparcialidad y exactitud la complexion de todas aquellas influencias, así teóricas como prácticas, juzgándolas despues bajo un criterio claro y definido y terminando por plantear razonadamente la cuestion, y áun indicar, si á tanto alcanzaba su propósito, el camino y procedimiento para resolverla. Insistiendo en este propósito y tratando de resistir á la solicitacion de su aptitud y de sus aficiones, pone especial empeño en apartar la cuestion del terreno candente de las pasiones y procura mantenerla en la region serena de las ideas, en el libro , del filósofo y del teólogo. Pero como el hábito crea , en nosotros una segunda naturaleza, y es difícil para quien está habituado á mirar las cosas siempre por su lado práctico y de inmediata aplicacion, permanecer firme por mucho tiempo en el terreno de las especulaciones científicas , apénas si hace otra cosa que citar los nombres de los filósofos y teólogos que han ejercido principal influencia en el movimiento científico religioso de la Europa mo POR EL SEÑOR ALONSO MARTINEZ.  15 derna, para venir al exámen y critica de las doctrinas krausistas en lo que al problema religioso concierne; por cuanto estimando que es ésta la doctrina filosófica entre nosotros dominante, cree sin duda de su deber anticiparse á prevenir los funestos resultados que pudiera acarrear á la pátria la aplicacion y práctica de sus afirmaciones. No se necesita, pues, gran penetracion y sutileza de entendimiento para comprender que, no al exámen imparcial y desapasionado del problema religioso en nuestro tiempo, sino á la discusion del sistema religioso de Krause, está consagrado en la intencion y en los resultados el por más de un concepto notable trabajo del Sr. Alonso Martinez. , t(Seria imposible, dice, comprender el estado actual de las ideas religiosas en Europa , sin estudiar sus causas y sus precedentes á partir de la Reforma, ó cuando ménos de mediados del siglo último.» Reconoce las dificultades de la empresa por el inmenso número de factores que han contribuido á este movimiento, desde que «el libre exámen» se introdujo en los dominios de la religion y tras titánica lucha arrebató su cetro «al principio de autoridad,. » pero ni los obstáculos le detienen, ni le intimida la inmensidad de la obra y como haciendo gala del poder extraordinariamente sintético de sus facultades intelectuales , le bastan cinco páginas de las setenta y cuatro de que el discurso consta , no ya sólo para exponer todos los precedentes del problema y estudiar las causas de su estado actual, sino para fallar definitivamente y sin apelacion 16  EL KRAUSISM O JUZGADO del mérito y valor real de todas las modernas concepciones del mundo y de Dios, las cuales considera meras abstracciones, creaciones caprichosas de la fantasía, que no bien fascinan un momento con la brillantez de su aparato y de sus formas, cuando caen desplomadas « á los golpes de la piqueta del buen sentido.» En verdad que no podemos prescindir en este punto de manifestar nuestra admiracion y áun nuestro asombro ante el valor que revelan tan rotundas afirmaciones ; que si en boca del vulgo pudieran parecer insensatos atrevimientos, hijos de la más crasa ignorancia, en labios de persona tan autorizada y competente no pueden ser estimados sino como fruto legítimo de laboriosas meditaciones y genuina expresion de las convicciones más arraigadas y profundas. Pero pasemos ya al verdadero objeto de esta disertacion académica. Aunque reducido el tema original de la misma por deliberado intento de su autor al exámen de las doctrinas que formulán Krause y su escuela, todavía el asunto ofrece anchos horizontes á la investigacion y á la crítica; pues pide en primer término la fiel exposicion de todo un sistema filosófico en su racional enlace con los anteriores, bajo cuyas múltiples influencias se ha producido; pide luego la explicacion del grado de civilizacion á que ha llegado la humanidad en esta tierra, para ver si corresponde y engrana con él ó lo contradice aquel fruto del pensamiento científico; pide tambien la exposicion, siquiera sumaria, de los principios que el crítico profesa ; y pide, en POR EL SEÑOR ALONSO MARTINEZ. fin, la formacion y expresion del juicio que bajo estos principios merezcan las doctrinas religiosas del sistema en cuestion, las cuales no pueden ser entendidas de un modo cumplido , sino en la relaclon orgánica que como parte interior mantienen con todas las demas que constituyen el sistema y con el sentido general y principio que á todas preside. ¿Cómo ha desempeñado este cometido el señor Alonso Martinez? A satisfacer esta pregunta van encaminadas las siguientes observaciones. Duele y apena, cuando llega el momento de juzgar las producciones de hombres cuya fama y reputacion justamente adquiridas inspiran universal respeto, tener que parar mientes en los principios más sencillos y en las reglas más elementales de la circunspeccion científica; pero como está en el deber de todos, y principalmente de aquellos que se consagran con verdadera vocacion á la ciencia, evitar que sean infringidas y atropelladas impunemente las leyes que deben presidir á su investigacion y exposicion, no nos podemos estimar dispensados de recordar las bases esenciales de toda sana crítica que aspire á merecer este nombre y sin las cuales nacen desautorizadas todas las doctrinas, por mucho que sea el ingenio y el talento que se revele en la forma de presentarlas. Es creencia harto comun, y ha llegado á constituir una arraigada preocupacion que interesa arrancar de cuajo, la de pensar que, mientras para tratar cualquiera cuestion de las concernientes á las llamadas ciencias Matemáticas, Físicas y Natura- EL KRAUSISMO JUZGADO les, se necesita una especial preparacion científica-. 'aparte de las condiciones de aptitud que cada género de conocimiento s reclama,—bastan las luces naturales y lo que se llama el buen sentido para plantear y resolver cuantos problemas puede proponerse la filosofía. Y así, mientras todos procuramos imponernos en los conocimientos de la ciencia correspondiente, cuando pretendemos darnos cuenta de la naturaleza de una planta, de las leyes que obran en su nacimiento, desarrollo y propagacion, de su composicion química, etc., etc., cualquier mortal se juzga autorizado para venir al campo de la filosofía y en un dia dado, sin preparacion de ningun género, dando tregua por un instante al rudo batallar de las pasiones políticas y al estruendo y agitacion de la vida social, en la que segun su vocacion y la manera de entender su mision en el mundo prestan al cabo señaladísimos servicios; precisado por extrañas exigencias, que le fuerzan acaso á cumplir un deber oficial y alentado á la par por la fama que ha alcanzado su nombre, se lanza á planteare de primera intencion cualquiera de los gravísimos problemas que interesan al bien de la humanidad entera y hasta á resolverlos segun la buena inspiracion y las ocurrencias del momen- to. No de otra manera se explica que espíritus verdaderamente superiores por sus naturales talentos y por su cultura olviden en estos casos los principios elementales de crítica á que ántes nos referíamos. Ora se trate de juzgar una obra científica, aqui- 18 POR EL SEÑOR ALONSO MARTINEZ.  19 latando su mérito real en razon de la verdad que contenga, su influencia general en la Historia y la inmediata en el pueblo donde se produce ó propaga; ora se pretenda estimar una creacion artística, una obra jurídica ó política, moral ó religiosa, económica ó industrial, el crítico necesita ante todo formar conocimiento cabal y verdadero de la obra, so pena de juzgar otra obra distinta, tomando por desaforados gigantes los molinos de viento; dado que, sin caer en el absurdo, no pudiera faltar en absoluto este término y dato indispensable á todo juicio. Pero la crítica supone otro elemento y término no ménos necesario: el conocimiento de los principios y leyes segun los cuales ha debido producirse la obra; una como norma á que deben sujetarse los productos de cada género; un criterio, en suma. Podrá luego este criterio ser erróneo, deficiente; cabrá poner en cuestion el criterio mismo, sobre todo cuando por su evidencia no se impone, ó cuando por su falta de trabazon é interior enlace se muestra insubsistente; pero sin un criterio ó principio de juicio, toda crítica es irracional é imposible. ¿Cómo podríamos juzgar racionalmente de la justicia ó injusticia de una ley positiva sin el cabal, determinado conocimiento de ella , y sín algun concepto firme y verdadero del derecho, sin criterio jurídico? Y sin embargo de ser ambas condiciones tan elementales y tan sabidas, preciso es declarar que una y otra faltan en el documento que examinamos,. Y nace esto, no de que su autor las desconozca ni las 26  EL ICRAUSISMO JUZGADO con tan ingénua y noble elocuencia las profiere? Pero hay más aún : pasando revista en su discurso el Sr. Alonso Martinez á todos los espíritus. verdaderamente superiores que han cooperado en el movimiento religioso de la Europa moderna, llega á decir que ninguna de las afirmaciones de estos eminentes filósofos y teólogos ha sido tan nociva á la sociedad como las formuladas por el krausismo; y que «el mismo Strauss, justamente anatematilado por los teólogos católicos y protestantes, «si anuncia yo no sé qué religion del porvenir,» lo hace no por sup • esion, sino por adicion al Cristianismo, que como tipo de perfeccion moral es á susojos progresivo.» ¿Diría esto el Sr. Alonso Martinez, sin suponer una mala fe que es inconcebible dada la nobleza de su carácter, si hubiese pasado la. vista por las siguientes declaraciones que con rela-- clon á este punto hace el mismo Krause ? « Puede »bien suceder, dice, que los cristianos en cierto »grado de cultura no se preocupen de Filosofía y »viceversa, que los filósofos en cierto grado de cul- »tura no se preocupen de Cristianismo; pero jamás. »cabe afirmar que el Cristianismo y la Filosofía no »mantienen esencial relacion, ni están destinados »á compenetrarse íntimamente. Por el contrario, »miéntras más progresen la educacion filosófica y la. »cristiana, tanto más se buscarán y hallarán ambas,, »y tanto más estrechamente han de unirse y concertarse (i).» (i) Krause. Crítica filosófica de la parte general de la Introduccion, ,e  POR EL SEÑOR ALONSO MARTINEZ .  27 En el empeño que anima al disertante de presentar las doctrinas de Krause en oposicion y abierta enemiga contra las religiones positivas, especialmente contra la cristiana, no repara en la enorme injusticia que comete al afirmar que aquél «no admite la revelacion temporal ó histórica, sino sólo la filosófica; y que es aquella á sus ojos, ya que no una impostura, un mero producto del entusiasmo del genio y cuando más una de las manifestaciones progresivas de Dios á la Humanidad.» Si no implicaran ya los términos en que se formula este pensamiento una contradiccion palmaria , desdiciéndose en las palabras subrayadas lo mismo que en las anteriores frases se afirma, nos creeríamos. obligados á acumular textos que desvanecieran el error que contiene—dicho sea sin ofensa—aquel falso testimonio. Pero existiendo la contradiccion. notada, vPlga por todos el pasaje que copiamos á continuacion : « Ante todo, aquí radica la distin- »cion entre la eterna revelacion de Dios á todo ser »racional finito (revelacion permanente y á cada »instante reconocida y recibida en la conciencia, »tan luego como el hombre llena siquiera en su inteligencia y su ánimo las más elementales condi- »ciones subjetivas) y la revelacion INDIVIDUAL que »parte estriba en que Dios asiste al hombre y á la » Humanidad, á fin de producir estas internas conadiciones para la intimacion y recepcion de su rebvelacion eterna, guiándolo y auxiliándolo indiviá la obra del Dr. F. Schleiermacher • La fé cristiana ordenadamente expuesta, segun los principios de la Iglesia evangélica. 28  KRAUSISMO JUZGADO »dualmente; parte en qúe Dios atrae hácia sí de »igual modo los pensamientos, sentimientos é inclinaciones; parte en que El da á conocer al hombre el camino individual de su Providencia en la »historia de su propio espíritu y corazon y en la »historia de los demás hombres y de la Humani- »dad; parte, por último, en la revelacion individual de verdades divinas, eternas, temporales y »eterno-temporales, así en nuestro mismo espíritu, »como por la comunicacion y enseñanza de otros hombres iluminados por Él (t).» Vengamos ahora á los pensadores y publicistas que bajo la inspiracion de la doctrina de Krause han consagrado su vida dentro y fuera de nuestro país al cultivo del pensamiento filosófico. No con frenesí y por motivos que no son de este lugar, como afirma el Sr. Alonso Martinez, sino con profundo interés por la verdad y por motivos que son muy del caso para contrastarlos con los que suelen inspirar generalmente los trabajos de nuestros escritores, el inolvidable D. Julian Sanz del Rio, al abrazar el sistema krausista con libre, que no servil acikiesion, contribuyó á que nuestra patria despertase de su profundo y vergonzoso sueño y se dispusiera á entrar honrosamente en el movimiento científico contemporáneo. ¡Noble y humanitaria empresa, digna de eterna alabanza, y que en dias más bonancibles y serenos será timbre de gloria para esta pobre patria! (1) Krause. Filosofía absoluta de la Religion, pág. 728. POR EL SEÑOR ALONSO MARTINEZ .  29 Pues bien, el iniciador en España de este movimiento, en su libro titulado Ideal de la humanidad, trabajado sobre el que Krause escribió con el mismo título, habla en varios pasajes, siempre con admiracion y respeto. de la religion predicada por Cristo ; pero hay uno en que se expresa con tanta justicia, amor y veneracion por esta doctrina, que no debemos omitir aquí su reproduccion, áun á riesgo de hacer interminables y penosas—que ya lo son bastante—estas observaciones. Doliéndose con amargura de los desastres ocasionados por la intolerancia religiosa, y de que males sociales como la esclavitud y la tiranía hubiesen largo tiempo reinado en la sociedad cristiana exclama: «Mas nunca »fueron estos hechos y estados históricos consecuencia de aquella santa doctrina, sino efectos ge- »nerales de la limitacion humana y en particular »de la limitacion histórica contemporánea, que no »comprendía claramente aquella idea ni la aplicaba »con igualdad y arte práctico á las nuevas relaciones sociales. Y al lado de estas manifestaciones »anti-religiosas y anti-humanas, abundan los beneficios generales y durables del Cristianismo, »debidos sólo á la virtud de la doctrina...;» «y estos »beneficios, añade despues, se mantendrán y pro- »pagarán por toda la tierra con fuerza invencible á »medida que el conocimiento de esta doctrina penetre más igual y más interior en nuestra huma- »nidad.» ¡Qué inmensa distancia entre este espíritu verdaderamente puro y piadoso que se recrea saboreando los sazonados frutos de una santa doctrina, 30  KRAUSISMO JUZGADO y ese otro espíritu egoista, utilitario y grosero que se satisface con apariencias vanas de religiosidad y no pretende ayudar á la conservacion de las creencias sino en cuanto pueden servir de freno y de barrera á los apetitos desordenados de desgraciadas  19 masas inconscientes!  .11 Otro ilustre krausista—y entiéndase que nos valemos de este nombre por acomodarnos al uso, mas á reserva de explicar el sentido en que lo empleamos--decía en ocasion solemne, dirigiéndose á mujeres españolas (t) (que no se escandalizaron, sino que ántes bien mostraron con su respetuoso recogimiento simpatía y adhesion á lo que escuchaban) «que era la revelacion permanente de Dios »la primera y fundamental en la vida y en la his-  íi »toria, y manifestaciones de ella, más ó ménos pu- »ras, más ó ménos perfectas, pero divinas todas, »las múltiples y diversas revelaciones que han apa- »recido en el tiempo y en los distintos países y civilizaciones humanas; y que entre todas ellas, la »cristiana es, á no dudarlo, la más completa y conit »forme con la realidad y con la vida, y á la cual »debe la civililacion moderna lo más selecto y ele- »vado que en ella se nota.» ¿A qué seguir enumerando tan prolijamente las citas de textos inspirados en el pensamiento de Krause, todos ellos impregnados del más noble y puro espíritu cristiano, si son, áun dentro de nues- (i) Discurso pronunciado por el Sr. D. Tomás Tapia en las conferencias dominicales sobre la educacion de la mujer el dia 9 de Mayo de 1869, y cuyo tema era : La Religion en la conciencia y en la vida. Ii tYIj PI? Ov 31 tro país, verdaderamente innumerables? Frase de un krausista es la de que, «por lo que hace al ele- »mento subjetivo (intencional), no es posible cor- »regir ni completar el principio moral de la abne- »gacion y del desinterés afirmado por el Cristianismo` (i).» Bajo la inspiracion de la misma doctrina, tan sin razon ultrajada en este peregrino discurso, se ha producido en el año último un libro de incalculable valor práctico (2), donde á la profundidad del fondo se une la sencillez y claridad de la expresion y la interesante originalidad de la forma. Podríamos copiar para servir á nuestro intento multitud de pasajes, pero trascribimos sólo el siguiente, porque en él se condensa todo el espíritu de la obra, por lo que hace al pr3blema religioso en sus relaciones con el Cristianismo. Hélo aquí : « Creo que la manifestacion más alta y más »divina de la vida religiosa hasta hoy es la cris- »tiana, en cuanto ofrece al hombre como ideal »eterno el Sér absoluto é infinito, como ideal prác- »tico la vida santa de Jesús, como regla de con- »ducta una moral pura y desinteresada, como »ley social el amor y la caridad, como dogma el »Sermon de la Montaña, como culto la Oracion »dominical.» Y basta ya de citas , que sobran las hechas para demostrar la sinrazon y la injusticia con que el Sr. Alonso Martinez acusa de impiedad (1) El positivismo y la civili:acion, artículos publicados en La Revista Europea, por D. Gumersindo de Azcárate, ex-catedrático de la Vniversídad central. (2) Minuta de un testamento, publicada y anotada por W... POR EL SEÑOR ALONSO MARTINEZ . 32  EL KRAUSISMO JUZGADO y de anarquismo y de enemiga á la religion cristiana las doctrinas que Krause y sus discípulos profesan. Se comprende sin dificultad por lo que antecede, que , desconociendo al parecer todos los escritos y trabajos de Krause y no dando señales de haber leido entre las producciones de sus discípulos sino la traduccion española (excepto el prólogo) de los Estudios sobre religion de Tiberghien, no ha de estar muy al tanto el ilustrado crítico de esta doctrina sobre el concepto que de la religion se formula y profesa por los inspirados en el espíritu de aquel sistema filosófico. Toca la cuestion religiosa á las más altas regiones de la investigacion científica y señala como el último grado de la reflexion racional, que recoge en este superior proceso los más sabrosos y sazonados frutos de su trabajo. Cuestion delicadísima, ante cuya suma grandeza há menester el hombre la total disposicion de su espíritu y ánimo, la aplicacion ordenada de todas sus energías y la religiosa devocion á la verdad, si aspira á recibir al Dios vivo en la intimidad de su conciencia, en santa , divina y regeneradora eucaristía. No es, pues, extraño que el discurso académico en cuestion (obra, como suele decirse, de ocasion y de circunstancias), contenga afirmaciones y ocurrencias por las cuales se ve con toda claridad que ' POR EL SEÑOR ALONSO MARTINEZ.  33 no ha sido estudiado el asunto dentro de la total doctrina metafísica ú ontológica que supone; lo extraño é inverosímil es que no haya siquiera consagrado una reflexion circunspecta á las afirmaciones descarnadas que ha ido recogiendo en el repetido opúsculo de Tiberghien. Ante todo, es una afirmacion gratuita la de que Krause confunde la religion con la filosofía: Krause y los krausistas entienden que es la religion una relacion personal del hombre con Dios que debe aquel realizar en todos los actos y momentos de su vida. Ahora bien ; no es culpa de Krause, sino efecto de la naturaleza racional humana, la necesidad que el hombre tiene de conocer su destino y sus fines, así para poder abrazarlos con todo el amor de su corazon en el sentimiento, cuanto para proponérselos como objeto de sus acciones. Y en este sentido, sin confundirse ni contradecirse en su eterna absoluta naturaleza la religion y la filosofía, ha podido ésta, sin salir de su propio círculo, ir depurando y purificando la idea y el concepto de la religion en todos los pueblos y civilizaciones humanas, y ha podido aquélla ir formando cada vez más puras, y nobles, y perfectas representaciones de la divinidad y del mundo, practicando cada vez con superior espíritu esta relacion fundamental de la vida, y ensanchando cada dia con el progreso de aquellas mismas representaciones la ciudad de Dios en la tierra. ¿A qué cansarnos en discutir cosas tan elementales? ¿Confundirá jamás el Sr. Alonso Martinez el derecho con la ciencia jurídica? Pero una 3 34 .  EL KRAUSISMO JUZGADO cosa es que el derecho se distinga de su conocimiento y muy otra cosa es que necesitemos conocerlo si queremos realizarlo en la vida y que no podamos realizarlo sino en la medida y grado que lo conozcamos. Tampoco es exacto que Krause y sus discípulos rechacen en absoluto la posibilidad del milagro. Acerca de este punto veamos cómo se expresa aquel ilustre pensador : « Los milagros son acontecimientos que Dios obra en la vida temporal de »los séres finitos en la esfera de la Naturaleza, el »Espíritu y la Humanidad, con la cooperacion de »las fuerzas vivas de estos séres ; » y más adelante dice : «acontecimientos , pues, que sin esa accion »individual de Dios y por las fuerzas de los seres »finitos no podrian producirse (i).» Esto es lo mismo que dice el Sr. Alonso Martinez, aunque con la indeterminacion que caracteriza todas sus afirmaciones, en la página 39 de su discurso : «en general (es decir, hasta cierto punto) yo tambien profeso esta tésis (la de que el mundo se rige por sus leyes naturales).» En cuanto al orí.. 3 ;en divino y sobrenatural del lenguaje, como una obra que recibió el hombre completamente formada, al decir del Sr. Alonso Martinez, y no lenta y penosamente elaborada por los esfueros acumulados de muchas generaciones ,» es muy conveniente estudiar con el detenimiento que el asunto reclama los interesantes trabajos que se han publicado sobre el mis- ( E) Krause : Filosofía absoluta de la Religion, pág. 7 i9 y si - .guientes. POR EL SEÑOR ALONSO M ARTINEZ.  35 / no y muy especialmente las obras de los filólogos modernos (I), cuyos progresos en la ciencia del lenguaje han merecido la admiracion de todos los sabios. En esas fuentes abundan datos y doctrinas que no caben en los estrechos límites de estas observaciones. Y aquí entra la parte más original de tan notable documento. « La religion significa y representa-- »dice--más que la union entre Dios y el hombre, »la suinision del hombre á Dios.» Nosotros habíamos creído siempre que toda relacion personal implicaba la UNION de las personas entre quienes la relacion se constituye; y que ora la relacion fuese de superior á inferior, ora entre iguales, ora de inferior á superior, ora de inferior á Supremo (que es donde cabe la absoluta sumision, sólo á Dios debida) era imposible que la union entre los séres relacionados faltara. Tendria algun fundamento semejante rectificacion, si los krausistas hubieran -dicho alguna vez que la relacion religiosa era relacion entre iguales, negando la subordinacion del hombre en ella ; pero como han afirmado siempre lo contrario, la cuestion es perfectamente ociosa. Sólo por vía de ejemplo, pues sería inacabable la tarea de copiar todos los pasajes en que dicho concepto se declara de una manera terminante y explícita, vamos á trascribir aquí algunos de ellos: «Así como nuestra humanidad está llamada á cons- (i) M. Max Müller: Lecciones sobre la ciencia del Lengua je rad uccion francesa, 1867. Este libro contiene una extensa relacion bibl iográfico-lbológica.--W hitney.--La vida del Len I; u aj e . 42  EG KRAUSISMO JUZGADO nos de segunda enseñanza que, apenas interesados por este género de estudios, desconozcan el libra de Psicología (1) publicado en nuestra patria baja la inspiracion de las doctrinas de Krause y de sus más notables y populares discípulos, sepan el mismo autor declara explícitamente al frente de su obra. En ella se expone, aunque de un modo sumario, toda la doctrina del sentimiento; pero como sería necesario para trascribir aquí sus principales afirmaciones copiar capítulos enteros, dada la concision con que está redactada, preferirnos recomendar su lectura al Sr. Alonso Martinez, seguros de que reconocerá lo fragmentario é incompleta de la fórmula en que ha pretendido encerrar la teoría krausista ya mencionada.- De muy buen grado insistiríamos aún sobre este punto, para declarar el profundo sentido que á nuestro juicio entraña la definicion del sentimiento, en que Krause considera esta propiedad como relacion interior de sér y mostrar la imposibilidad de que se den relaciones de carácter transitivo, lo mismo en ésta que en las restantes esferas de la conciencia y de la vida, sin el necesario supuesto de la relacion inmanente; pero como ni esto toca directamente á nuestro propósito, ni creemos que interese en gran manera al ilustrado di- (i) Lecciones sumarias de Psicología explicadas en la Escuela de institutrices de Madrid por D. Francisco Giner, ex-profesor de la Universidad, y expuestas por D. Eduardo Soler y D. Alfredo Calderon, 1874. POR EL SEÑOR ALONSO MARTINEZ .  43 sertante, omitimos en obsequio de la brevedad toda consideracion de este género. Conste, sin embargo, que el Sr. Alonso Martinez ha entendido tan sólo de la fórmula repetida la letra muerta, no el espíritu vivo que late bajo la materialidad de las palabras. Así y todo, deduce de ella una consecuencia cuya ilegitimidad es notoria, cuya incongruencia salta á la vista, y donde vuelve á mutilarse la doctrina krausista en la relacion que el sentimiento mantiene con el conocimiento ó con la idea. Tratando de determinar la propia esfera del sentimiento por razon del objeto sentido, dice textualmente: «Me siento á mí propio y nada más;» y pretendiendo rectificar sin duda el pensamiento de Krause, continúa: «el mundo de los espíritus sobre «todo escapa á mi sentimiento;» y más adelante, concretándose al sentimiento de Dios, añade: «...di- »recta é indirectamente, sin que la idea revelada )) por la razon me sirva de intermediario, yo no »siento á Dios... Ni tampoco le veo, prosigue, por más que el alma se repliega sobre sí misma y »mira lo que en ella hay. » Dando á la palabra idea, ora su interpretacion etimológica de vista, ora su acepcion usual y corriente en que se torna por equivalente á conocimiento y traduciendo á humilde prosa las anteriores metafísicas frases, resulta: primero, que para el señor Alonso Martinez no existe más sentimiento inmediato y directo que el que cada cual forma de sí propio; segundo, que los otros seres distintos de nosotros, Dios mismo in- 44  EL KRAUSISMO JUZGADO clusive (1), los sentimos sólo á condicion de conocerlos, ó de recibirlos mediante la idea; tercero, que nosotros no vemos, ni conocemos á Dios por más que miramos al fondo de nuestra conciencia. ¿Puede darse contradiccion más inconcebible v estupenda? Y luego, aparte la contradiccion, apara qué? para venir á decir á medias y efi. lenguaje afectado y contrahecho lo que los krausistas afirman en habla inteligible y sin teológicos distingos. No ya meramente en la esfera transitiva del sentimiento, sino que tambien y primero en la relacion interior é inmediata (en el sentimiento de nosotros mismos), es e 1 conocimiento condicion inexcusable para que aquel exista; y aunque no es esta una novedad en la ciencia, sino verdad de muy antiguo reconocida y proclamada, bueno es hacer constar que tambien el krausismo la ha proclamado y reconocido sin exceptuar como su severo Aristarco la esfera de nuestro propio sér. Así se expresa acerca de este punto uno de sus representantes (2): «Aunque coordenado á éste (al cono- »cer) y sustantivo en su esfera, es el sentir segun- »do respecto del conocer y condicionado por él: »de manera que no cabe sentimiento alguno res- )pecto de un objeto que nos es absolutamente des- »conocido y que la intimidad y profundidad del » sentimiento se favorecen por la amplitud, clari- (1) San Agustin, hablando de Dios (De Plus., VI. I), dice: Qui .humanis menizbus nulla natura interposita prxsidet. ¿Qué hace el señor Alonso Martinez con esta autoridad tan respetable? (2) 1). Francisco Giner de los Rios en sus Lecciones de Psicolo gta, ya citadas: pág. / 52, pár. 180'. POR EL SEÑOR ALONSO MARTINEZ.  45 »dad y precision del conocimiento que del mismo »objeto sentido hemos formado.» De aquí que el krausismo, no por prurito de simetría,--que esto lo dejan para los que hacen de la filosofía ingenioso ejercicio de insustancial é insulsa retórica—sino por consecuencia racional de los principios afirmados, sostenga que la intimidad y profundidad del sentimiento religioso depende de la amplitud, claridad y precision del conocimiento de Dios, como el fundamento de esta suprema relacion de la vida. Queda aquí todavía este punto pendiente y necesitado de mayores desenvolvimientos ; pero sobre que se harian interminables estas observaciones, reservamos algo de lo que nos ocurre para cimentar nuestra afirmacion de que, si el Sr. Alonso Martinez desconoce la obra que ha pretendido criticar, muestra igualmente falta de criterio fijo para verificarlo, caso de que algun dia llegara á conocerla. De lo primero, suponemos que no quedará la me- nor duda á quien quiera que lea con alguna atencion las consideraciones hechas hasta aquí. Respecto de lo segundo, que si tiene en sí capital importancia, la pierde desde el momento que se considera lo inútil de todo criterio para juzgar de lo desconocido, procuraremos ser muy breves. IV. Hemos reservado de intento para esta ocasion el rectificar debidamente la verdadera candidez con que se apela en muchos pasajes al ya desacredi- 46  EL KRAUSISMO JUZGADO tado recurso de aplicar á la doctrina de Krause epítetos y motes que, corriendo sin explicacion entre el vulgo, pero marcados con cierto tinte de impiedad, se han hecho sospechosos ante la opinion general de las gentes. Suponiendo que las afirmaciones de aquella doctrina tocantes á la religion revelaran sentido panteista—cosa que ante todo debe . probarse—lo obligado era mostrar : primero, que la concepcion de Dios en sus relaciones con el mundo, significada en ese vocablo, es falsa ó errónea; lo segundo, rectificar y corregir el error, sentando sobre sólidas bases la buena y verdadera doctrina. Pero lanzar la acusacion sin razonarla para atraer sobre el krausismo las iras de la turba multa fanática, es proceder impropio de una persona tan culta y tan caballerosa como el Sr. Alonso Martínez. El Panteismo podrá ser un error, pero nunca un delito; y quien quiera que por laboriosa investigacion llegue al resultado de estimar puras sombras y fantasmas sin realidad todos los seres finitos, negándoles consistencia y sustantividad, independientemente del Ser absoluto é infinito, no sólo merece respeto, sino que hasta debe en justicia ser tenido por los que de otra manera piensen como leal, sincera y profundamente religioso, siempre que en su vida se ajuste á los principios que su conciencia le haya revelado corno verdaderos y salvadores. Lo verdaderamente irreligioso é impío es carecer de principios, pudiendo y debiendo haberlos alcanzado, ó proclamarlos con huecas palabras y contradecirlos con las obras. POR EL SEÑOR ALONSO MARTINEZ.  47 ¿Por qué sin ahondar lo bastante en el sistema filosófico de Krause y áun á sabiendas de que éste y sus discípulos combaten expresamente el Panteismo, el Sr. Alonso Martinez los llama panteistas y prescinde en absoluto de demostrar el error que semejante concepcion entraña? Porque el juicio de cualquiera doctrina supone otra previamente formada, un ideal científico, un criterio á que someterla ; y cuando ese criterio falta, hay que entregarse á las inspiraciones del momento, ó lo que es más grave , á las preocupaciones, á los fanatismos y á las intolerancias de las mayorías. Verdad es que luego de haber aplicado al krausismo el epíteto de panteista , reconoce que « para » esta escuela son igualmente falsos el deisino y el » panteismo , y que á la afirmacion panteista todo » es Dios , sustituye esta otra : todo es EN Dios. » Pero sin reparar en la importancia de semejante distincion , única que puede librar de idénticas acusaciones á las primeras autoridades de la Iglesia católica (i) , y tratando de suplir la falta de razones con una pretendida agudeza de ingenio, que quiere ser chispeante y hasta picaresca, resuelve la dificultad por tan cómodo y simple medio como : ( I ) Multitud de frases de San A g ustin, y sobre todo la tan cono- ' c ' da In quo sumus . a quo SU17ZUS et pe r quem sumos, tienen un marcado sabor panteista; p  0- ero la distincion que establece siempre entre Dios y el mundo y su doctrina de la gr a cia, donde procura salvar á todo trance l'anee la l ibertad de la persona humana (lo mismo enteramente que Krause), fi , han sido motivos suficientes para que nadie ose apellidarle panteisla evangelios  tanto decimos de innumerables frases, así de los rada en como de los padres de la Iglesia, y sobre todo de la consag  el Catecismo tridentino de . que Dios está en todas partes por esencia, presencia y potencia.,, 48  EL KRAUSISMO JUZGADO  1 éste : « Sea en buen hora, dice ; pero la ciencia, y » sobre todo la religion , no pueden reducirse á un » equívoco, ni es de suponer que el sistema krau- » sista consista sólo en una preposicion.» ;Puede tomarse en sério tan original manera de discurrir y argumentar? ¿Habrá de ser necesario para discutir con el Sr. Alonso Martinez entrar tambien en explicaciones de Gramática 'elemental , determinar el valor de la preposicion en el discurso, como la palabra propiamente expresiva de las relaciones que median entre los conceptos , y hasta fijar cada una de las relaciones significadas por las diferentes preposiciones? Tales minucias no valen ni el tiempo que se pierde en tratarlas ; y si nosotros fuéramos tan aficionados á aplicar calificativos como el severo juez que le ha salido á Krause en este rio revuelto de injustificadas pretensiones, nos habríamos limitado á llamarlas por la inocente ligereza que arguyen, siempre por supuesto con todo el respeto debido , simples puerilidades. Pero sea de esto lo que quiera, y dejando á un lado toda cuestion relativa á lá legitimidad de los recursos empleados para criticar el pensamiento religioso de Krause, basta reparar en la vaguedad é indeterminacion con que está redactado el discurso del honorable académico, la indecision de sus afirmaciones, lo rebuscado y retórico de su forma, la falta de calor y vitalidad interna de la inspiracion, las contradicciones en que abunda y el marcado carácter sensualista de las contadas conclusiones prácticas que contiene , para adquirir POR EL SEÑOR ALONSO MARTINEZ.  49 pleno y cabal convencimiento de que sobre ese desierto de pensamiento y de creencias,se cierne aterradora y fatídica la sombra del excepticismo. Leyendo atentamente cuanto dice á propósito de los estudios religiosos novísimos, reparando sólo en la dureza y acritud de sus cargos á los teólogos y filósofos modernos, cuya obra por lo errada é impía parece más bien engendro del propio Satanás que fruto providencial de la conciencia humana, tomaríasele por un neo-católico recalcitrante, intransigente, fanático. Pero afortunadamente esta marcadísima tendencia tiene al lado su contrapeso, y fijándose en sus protestas de «no pretender la resurreccion de la Edad Media,» «de no intentar cortar las alas á la ciencia, ni sustraer á su escrutadora mirada los problemas de crítica y filosofía religiosa que agitan á nuestro siglo,» «ni negar á la razon el derecho de jugar á las religiones positivas,» tendríasele por un libre pensador, emancipado enteramente de la Suprema autoridad de la Iglesia católica en materias de fé y entregado de un modo absoluto á la única inspiracion del propio pensamiento. Entre estos dos extremos se mueve y desarrolla todo el contenido de su discurso. ¿Cómo, pues, había de juzgar rectamente y con unidad de criterio todo un sistema filosófico? ¿Cómo evitar de un lado la parcialidad y la injusticia, y de otro las a firmaciones heréticas? ¿Qué prueba más evidente de incredulidad y excepticismo? Importa, sin embargo, fijar los puntos más salientes en que este 4 4 50  EL KRAUSISMO JUZGADO carácter se revela , para mostrar de un modo irrecusable el fundamento de nuestra apreciacion. Comiénzase por reconocer á los científicos en las primeras páginas del discurso el derecho sacratísi- ?no de la libertad del pensamiento, sin exigirles ni mucho ménos que renuncien á la libre investigacion filosófica. Esta opinion implica por necesidad el convencimiento de que la libre indagacion es el camino y procedimiento racional para llegar á la posesion de la ciencia , y si no envuelve la proscrip cion de la fé en su más ámplio sentido, lleva implí_ citamente consigo la obligada exigencia de someter á la razon y á su ordenado ejercicio las verdades y los principios de vida por la fé revelados. Y como esto viene á declararse á poco de haber sentado que «por virtud de la Reforma el libre exámen arrebató su cetro al principio de autoridad, y que este no recobrará en adelante su perdido prestigio , porque la historia como los ríos nunca vuelve atrás,» debe inferirse que aquella afirmacion , traida sin precisa necesidad á cuento en discusion sobre asuntos•religiosos, envolvía el propósito de demostrar á la generacion presente , ' irreligiosa, descreida y atea, la necesidad de reanimar el ya casi extinguido fuego de las creencias tradicionales en el inextinguible foco de la razon y la conciencia. Pero nada más léjos en la intencion del ilustrado disertante. A renglon seguido, cuando todavía resuena en los oidos esa apología ultra-racionalista de la libertad del pensamiento, asoma recelosa la desconfian- 41 POR EL SEÑOR ALONSO MARTINEZ.  51 za en la virtualidad de las ideas para la direccion y práctica de la vida, aconsejando la circunspecdon y la templanza, poniendo prudentes cortapisas ú la comunicacion social de los resultados científicos y temblando medrosa ante el peligro de que la fe religiosa padezca menoscabo—tan firmes son .sin duda los cimientos en que esa fe descansa--fal- tando con ella á la sociedad los resortes más poderosos para mantener el órden público. Es decir, que no se pide la completa inmunidad de las creencias religiosas reinantes, porque se reconozca que son inmejorables é irreformables, ni tampoco porque se afirme la sustantividad de la religion, torpemente convertida en mecánico resorte de gobierno y garantía del órden social; sino que se sostiene la inmovilidad y petrificacion de la creencia religiosa, «porque infunde resignacion al proletariado hambriento... y ahoga las tentaciones y calma las tempestades que la presencia del rico y los placeres del lujo levantan en su cora3on, desgarrado por la miseria y agitado por la envidia y la concupiscencia.» Dígasenos si despues de esto es lícito permitir que se acuse de impíos á los que sólo pretenden la depuracion y el ennoblecimiento del s entimiento religioso por los que rebajan el ministerio de la religion hasta el punto de creerla llamada á imperar exclusivamente sobre la ignorancia, la miseria y la servidumbre de las pasiones. Este sentido sensualista, este criterio utilitario c i l k g que se hace descender á la religion de su elevada jerarquía convirtiéndola de I supremo fin de 58  EL KRAUSISMO JUZGADO tiempo y para todo hombre, sobre esta disolventeanarquía individual ; que si ha constituido un gran bien por cuanto ha quebrantado los hierros que oprimían en dura servidumbre al espíritu , ha relajado sensiblemente todo vínculo divino y huma-  4 no y amenaza levantar como , único principio de vida sobre tantas ruinas hacinadas el más grosero y execrable egoismo. A esta cuestion gravísima, de cuya solucion pende todo el complejo problema de la vida contemporánea, ha consagrado aquel ilustre pensador valerosísimos esfuerzos. De otro lado, y ésta es la segunda razon con que puede explicarse la excelente acogida del sistema de Krause dentro y fuera de España (1), no , es esta (1) Ignoramos cuáles puedan ser las razones en que el Sr. Alonso Martinez se funda para afirmar que al presente la doctrina de Krause' ha sufrido un eclipse, Respecto de su vitalidad en nuestro país, omitimos toda discusion : pues sobre ser bien conocidas la producciones de esta escuela y los nombres de las personas que las representan, se ha publicado no há mucho en Barcelona un trabajo de la índole del nuestro y por motivos semejantes donde abundan cuantos datos puedan apetecerse. De los partidarios que esta doctrina tiene en el extranjero, no es posible formar una lista completa ; pero los siguientes nombres que han llegado á nuestra noticia, bastan para dar una idea del desarrollo que el sistema de Krause va adquiriendo en Europa. Dr. Pablo Hohlfeld.—Profesor en el Instituto de segunda enseñanza de Neustadt.—Dresde.—Sajonia. Dr. hermann Liesche.—(Lo mismo que el anterior). Teodoro Busch.—Calculador de la Corté.—Dresde. Sr. Marquat.—Director.—Dresde, Sr. Kunath.—Director --Dresde. Sr. Zim m.—Profesor oficial.—Dresde. Sr. Kühn.—Inspector de Escuelas.—Dresde. Señora directora Spann.—Leipzig.—Sajonia. Señora Luisa Otto.—Editora del periódico La Nueva Senda y presidenta de la Asociacion de Señoras.—Leipzig. Señorita Augusta Schmidt.—Coeditora del periódico citado.— Leipzig. Señorita Clara von Hacke.—Presidenta de un liceo de Señoras,— Dresde. Sr. Schürer.—Profesor oficial.—Dresde. POR EL SEÑOR ALONSO MARTINEZ.  59 doctrina, en la intencion de su fundador por lo ménos, una de tantas teorías que se satisfacen con responder á las primeras exigencias del entendimiento, preocupándose sólo de las necesidades intelectuales y desestimando el aspecto práctico de la verdad y el sentido ético y moralizador con que debe ser siempre cultivada la ciencia, si ha de lle- Dr. Wünsche.—Profesor de la Escuela superior municipal de niñas.—Dresde. Sr. Schwicker. — Profesor oficial.—Redactor del diario húngaro Gaceta de las Escuelas.—Buda-Pest. Dr. Schramm.—Redactor del periódico La Inspeccion alemana de las Escuelas.— Munich. Sr. Nostiz.—Profesor oficial.—Redactor del periódico La Escuela Alemana.—Siegen. Clay Mac Caulay, predicador de los unitarios.—Bangok.--Estado del Maine.—Estados-Unidos. Doctor en leyes Neokles Kasasis,—Profesor de Filosofía de Dereao en la Universidad de Atenas. Enrique Pessina.— Profesor de Derecho penal.—Nápoles. Sr. Todtenhaupt.—Comerciante.—Hamburgo. Sr. Schroder.—Director.--Mannheim. Dr. C. Selber.—Aicha en Bohemia.—Austria. Schaffle.—Ex-ministro de Hacienda en Austria. Hack.—Actual profesor de Ciencias políticas en Leipzig, en lugar de Ahrens. Modderrnann.—Profesor de Derecho penal en Leyden.—Holanda. Kantz.—Profesor de Economía política en Pest,—Hungría. Bassano Gabba.—Doctor en leyes y que ejerce en Milan.—Italia.. Esmarch.—Profesor de Derecho Romano en Praga. Aegidi.—Ex-profesor de Derecho político y actual Consejero de legacion en Berlin. Aparte otros muchos nombres ménos conocidos y que no copiamos para no hacer interminable esta lista, el profesor Laurent, de Gante; el profesor Ehrat, de la Escuela Normal de Marburg, en Steiermark; el profesor Chevalier, , de Smichow y otros parecen partidarios de las doctrinas de Krause, que en estos últimos amos se han extendido mucho en Alemania y Hungría. Otra prueba de estos progresos es tambien el calor con que 1-1. J. Fichte defiende las citadas doctrinas en su reciente carta al profesor Telter ; y otra prueba es tambien el hecho de que un particular de Dresde, el señor Dittrich, ha creado un premio de i .000 marcos (5.000 reales) anunciado por la Facultad de Filosofía de la Universidad de Jena para la mejor Memoria sobre la importancia de las doctrinas de Krause en su desarrollo histórico y teniendo en cuenta su influencia sobre la vida del espíritu en la actualidad. ¿Dónde está el eclipse, dónde la decadencia del krausismo, declarada tan lisa y llanamente por el Sr. Alonso Martinez? • 60 • EL KRAUSISMO JUZGADO nar su más alta mision de educadora y maestra de la vida. Enlazándose así por esta doble relacion el pensamiento de Krause con todo el movimiento crítico de la filosofía en los tiempos novísimos y con aquel profundo sentido que tanto avalora la tendencia socrática en la antigua filosofía griega; abarcando en un sólo problema el saber y el vivir en su más íntima y perfecta compenetracion , nada tiene de extraño, ántes se comprende sin dificultad, el alto predicamento que esta doctrina ha alcanzado y el entusiasmo con que muchos espíritus se han ido libremente sometiendo á su benéfica y fecunda influencia. Pero ¿quiere esto decir que los que en este sistema buscan solícitos direccion y enseñanza abdiquen de su propio pensamiento, acepten sin exámen todas sus conclusiones y se aperciban á enarbolar una bandera y á constituir una escuela ó un partido cuyos cerrados dogmas hayan de imponer despóticamente á todo el que pretenda militar en sus filas? No en manera alguna. Contra este estrecho sentido, verdaderamente gentil, que impera todavía en algunas direcciones del pensamiento, que reina soberano en la azarosa vida de nuestras parcialidades políticas y que en la esfera religiosa ha acabado por sofocar toda iniciativa fecunda, pugna y se rebela el amplio y libertador espíritu de toda la doctrina de Krause ; que si se afana por hallar un criterio de verdad absoluto, de universal valor para todos los hombres , exige como primera POR EL SEÑOR ALONSO MARTINEZ .  61. condicion la interna libertad del pensamiento y reclama que cada cual indague la verdad á que haya de prestar adhesion, sin someterse ciegamente á autoridades y criterios cuyo interno valor y consistencia no haya de antemano reconocido. Si con el epíteto de krausista se quiere dar á entender que los así apellidados se inspiran en el propósito general y universales miras del fundador de esta direccion filosófica, ni vemos inconveniente en que se aplique, ni habia motivo para considerarlo sino como título honroso y testimonio de intimo reconocimiento á los beneficios que en la esfera de la ciencia debe la humanidad á uno de sus hijos más esclarecidos. Pero si con la aplicacion del calificativo se pretend.e significar que los que le llevan son el servum pecus de una individualidad, cuyas afirmaciones constituyan otros tan_ tos dogmas indiscutibles, irreformables y definitivos, los amigos de Krause tendrán que protestar contra tamaño ultraje en nombre de la dignidad de la conciencia, para quien es odiosa é ilegítima toda clase de servidumbre. Madrid, 1877. o  ESTUDIOS HISTORICdS SOBRE LA TRAGEDIA GRIEGA. 1 Mientras realizaba la Persia su mision en la historia de la Humanidad terrena —la unidad del Mundo antiguo, como ley primera de toda vida informando el Oriente en esa tantas veces pretendida y jamás alcanzada Monarquía universal, ideal de todos los cgnquistadores; mientras intentaba destruir la peculiaridad é independencia de las razas, acrecentándose con la anulacion del individuo la corrupcion y decadencia del imperio , se levantaba majestuoso en alas de su propio genio el pueblo del Arte, que vió por primera vez el Sol con la cabeza reclinada sobre los confines de la Iliria y cuyas plantas bañaban las ondas del Egeo. Nacía la Grecia y hallaba desde su cuna condiciones de vida que han podido envidiarle todos los pueblos de la tierra : la constitucion geográfica de su suelo, cruzado por un laberinto de montañas que da lugar á la formacion de fértiles valles, indicaba desde luégo el teatro escogido por la Providencia para el establecimiento de una federacion 64  LA TRAGEDIA GRIEGA. de Estados independientes; la diferencia de origen y carácter de sus habitantes produjo bien pronto oposiciones interiores, que fueron ciertamente poderosos estíwulos para que el progreso más rápidamente se cumpliera. La competencia que por toda su historia mantuvieron la culta Aténas y la guerrera Esparta, muestra de un modo claro lo anterior.— Pero , hasta aquí , no vive el pueblo griego sino en relacion consigo; un paso más , y le veremos vivir en relacion con el Oriente. Las absorbentes tendencias de la Persia de un lado, y el auxilio prestado por los griegos europeos á los asiáticos rebelados contra aquélla, de otro, dan por resultado las guerras. Médicas , que inauguran la verdadera vida política de la Grecia. Este hecho enardece el sentimiento patriótico , robustece el ódio contra los extranjeros y hace producir á las ciudades como á los indivíduos actos de heroismo y de abnegacion. Contemplad el cuadro que ese pueblo magnánimo presenta en tales dias y vereis por do quiera agitarse vigoroso el sentimiento de amor patrio : Esparta y Aténas, olvidando sus antiguas rivalidades y uniéndose por el lazo de la nacionalidad contra el enemigo comun; las Termópilas recordando un gigantesco esfuerzo y un sacrificio generoso; el espíritu de independencia alzándose grandioso t potente, siguiendo á todas partes á aquellos infatigables soldados que amedrentaban con su sola presencia á los envilecidos siervos que venian á caer á los piés de un puñado de libres , como implorando por instintivo LA TRAGEDIA GRIEGA.  65 impulso la emancipacion de su degradante estado. Todo es maravilloso, sublime todo en esta época, bajo cuya influencia la idealidad y sentido d• lo bello, propios de este pueblo, se fecundan y germinan. En todo órden y esfera de la vida (porque allí se cultivan todos los fines humanos, en los límites de su tiempo), aparecen grandiosas obras que son las admiracion de las edades, en la arquitectura y la escultura, en la música y la poesía, en el arte dramático , en la filosofía y en la historia; obras que han hecho inmortales los nombres de Hornero y Píndaro, de Phidias y Apéles, de Eschilo y Sófocles, de Jenofonte y Tucídides, de Sócrates y de Platon. ¡Bellos dias de la humanidad, que los poetas han cantado en su Siglo de Oro, y cuyo triunfo positivo fué la consagracion del derecho de ciudadanía! Progreso importantísimo, si se le considera como obligado paso para alcanzar el reconocimiento y consagracion de los derechos del hombre. II Basta tan somera ojeada sobre la vida del pueblo griego, para comprender el sentido y carácter que á ella preside y legitimar la aparicion del drama —la tragedia como su más alta expresioncuyo estudio intentamos realizar en las más notables producciones de los esclarecidos ingenios Eschilo, Sófocles y Eurípides, representantes de este género literario, marcando el enlace y subordina- 5 66,  LA TRAGEDIA GRIEGA. don que la decadencia de lo sublime (característico del primero, que va en aumento cada vez, mantiene con la historia total de Grecia y mostrando cómo esta declinacion no empece á que el progreso se cumpla, sino que ántes bien son los anuncios de nuevas y superiores ideas los que hacen perder su razon á las enérgicas representaciones de asuntos heróico-divinos, dejando paso á lo humano con el nacimiento de la comedia. La lucha contra los persas robusteció el odio á la domina cion extranjera y unió á los griegos en el comun sentimiento de independencia y amor pátrio. Eschilo, natural de Eleusis, se habia creado ya un nombre en el teatro, bebiendo en tan rica fuente su poderosa inspiraeion ; mas enardecida por el calor de los combates en Maraton , en Salamina y en Platea, el espíritu de Marte comienza á agitarse en su corazon y en su fantasía, y aparece entónces con la grandeza del génio , cumpliendo la ruda y elevada mision de exaltar el espíritu guerrero y el odio contra los bárbaros. Á esta tendencia obedecen más ó ménos directamente todas las obras del ilustre trágico, que ascienden á setenta, y de las cuales sólo se conservan en general los títulos. Siete tragedias han llegado hasta nosotros y alguno que otro fragmento de las restantes. Sin perderse en ninguna de ellas el carácter de Eschilo se distingue cada una por diverso concepto : El Prometen encadenado; por la vivacidad Los Persas, por la fiera valentía con que está pintada la deses- LA TRAGEDIA GRIEGA.  67 peracion de Jérjes y los suyos al contemplar fracasados sus ataques á la independencia de la Grecia; no los sucesos de la tragedia, sino la fidelidad con que están retratados los sentimientos del poeta en los preparativos de un combate, hace digna de admiracion Los-Siete delante de Tébas, cuya ciudad es el verdadero protagonista; Agamennon, Las Coéforas y Las Euménides, que forman la trilogia Orestia, son de un valor indecible, por las colosales proporciones de la acci.on, por su concepcian grandiosa y la energía del tono: Los Suplicantes, en fin, ofrecen agradable contraste con todas las anteriores; es un sencillo canto en honor de la hospitalidad, la expresion de la caridad humana triunfando sobre el egoismo de nacion, hasta entónces y áun mucho despues vivo en la historia. El Prometen encadenado representa el castigo impuesto al titan compadecido de la ignorancia de los hombres. Encadenado á una escarpada roca, se obstina en no doblegarse ante Júpiter, sin que las dulces palabras de Vulcano ni los consuelos de las Oceánides , ni las amenazas de Mercurio en nombre de Júpiter, logren ablandar su tenacidad. Estalla la tormenta, cae el rayo, destroza en mil pedazos la peña y bajo los escombros queda sepultado para siempre aquel corazon indomable. Grande es en verdad esta obra y asunto digno el que en su accion se desarrolla del elevado coturno, como lo son tam bien los personajes que en la misma intervienen; mas la idea de la divinidad violenta y vengativa es mezquina y grosera. Tal debe LA TRAGEDIA GRIEGA. envenenado por la túnica del centauro Neso, llevan en su desarrollo poca unidad á la accion, que no ofrece además interéssuficiente para sorprender, por más que los dos caractéres estén pintados de mano maestra. Pero si como obra dramática carece de importancia relativamente á las demás, la tiene inmensa, atendiendo al sentido en que se inspira.. La esclavitud, negro fondo sobre el cual se destacan todos los pueblos antiguos, despierta sentimientos humanitarios en el corazon de Sófocles y se vale de Deyanira para manifestarlos : «Sienta profunda compasion á la vista de estas mujeres desgraciadas, errantes en extranjero suelo, sin padres, sin asilo, pasando tal vel de una dulce libertad á una ignominiosa esclavitud. »--Pero hay másaún; si el espectáculo de la esclavitud le conmue- ve, el de la guerra le horroriza y le arranca profundas imprecaciones. Sófocles, en suma, no fué el poeta del héroe,, sino del hombre, pero del hombre ideal tal cual lo imaginaba. Contribuyendo al progreso de las creencias con la Antígona; humanizando el heroismo, con el Filoctétes; compadeciéndose ya que no curando las llagas que á la sociedad corroian en Las Traquinianas , cumple mision altísima ; y gran parte de la gloria que merece la literatura. griega por el contingente allegado á la civilizacion, toca al ingenio que conoció su pueblo con el nombre de Abeja ática. LA TRAGEDIA GRIEGA.  75 rt 1' I V. No es fácil marcar con toda exactitud la gradaclon descendente que existe entre las producciones dramáticas de Sófocles y las de Eschilo ; mas la que se advierte entre éstas y las de Eurípides es. palmaria y á todas luces evidente. Que la sublimidad, carácter distintivo de la tragedia, se va perdiendo; que el entusiasmo heróico desaparece por completo, es innegable; pero no basta esta patente decadencia para hacernos partícipes de la casi general opinion de que Eurípides carece del geniode los otros dos, aunque para ello se alegue la poderosa razon de haber sido contemporáneo de los mismos : Medea , Ifigenia y Las Bacantes no son producto natural de medianos ingenios. Motivos hay que explican satisfactoriamente el capital defecto que presentan las obras del filósofo del teatro griego, consistente en suplir con afectacion retórica, sentencias morales y discusiones oratorias, el interés poético. Cuando se examina con atencion el destino providencial que un individuo viene á cumplir en la histe r ia, se observa que los medios para su realizacil ,n hasta el más minucioso detalle aparecen coma providenciales tambien. Exasperado el espíritu guerrero, natural en el pueblo, en la lucha colara los extranjeros y una vez éstos derrotados,, comenzó á ser aquél causa de terribles luchas in- 76  LA TRAGEDIA GRIEGA. teriores. Contra tal estado, que precipitaba la ruina de la nacionalidad helénica, se levanta protestando en la esfera dramática el Racine griego; que ni más ni ménos que ésto significan los grandes pensamientos de sus composiciones, en que la caridad sustituye á la venganza—de manera harto limitada aún—y las grandes y elevadas lecciones que desde la escena prodigaba, á las cuales han osado apellidar peroraciones á lo abogadillo algunos críticos ganosos de alcanzar fama de aristarcos. La enseñanza que recibió Eurípides de Pródico y Anaxágoras y acaso de Sócrates fijó sin duda la direccion de sus ideas. La notable diferencia que existe de la Filosofía sobre el Paganismo, es la que hay ciertamente de este poeta sobre Eschilo. La célebre locucion : Mortal, i-cómo quieres guardar un ódio inmortal? resume el progreso realizado. Nos quedan, de los no venta y dos, segun unos, y segun otros setenta y cinco dramas que escribió Eurípides, diez y ocho tragedias, algunos fragmentos y un drama satírico. Son dignas de citarse entre ellas la Medea, por la viva pintura de los celos y desesperacion de la esposa de Jason ; Ifigenia en Táurida, por el ardiente sentimiento que la anima ; Las Fenicias , aparte de otras bellezas , tiene una :situaGion interesantísima en la entrevista de Eteocles y Polinice. Alceste , a!gunas de cuyas escenas juzgaba el mismo Racine inimitables, es la produccion que en lo patético, propio de su autor, aventaja á todas las antiguas. No nos detenemos á examinar una por una las LA TRAGEDIA GRIEGA.  77 particularidades que literariamente presentan los dramas mencionados. Nos limitaremos á exponer sólo el sentido general á que obedecen, las causas de la decadencia artística en este órden y cómo, á pesar de aparecer nombres de poetas dramáticos como los de Ion y Aqueo , puede ser considerado Eurípides el último de los trágicos griegos. y. Al comenzar hemos visto nacer la tragedia en la patria de Homero como obligado engendro de los sentimientos, espíritu y tendencias que traia á la vida el pueblo griego y que desarrolló mediante su comunicacion con el Oriente. Pues bien ; no vayamos á buscar fuera de la Historia las causas del proceso ascendente y descendente del arte dramático. La genialidad de la raza helénica es un el emento esencial que embellece todas las manifestaciones del espíritu; pero este poder y facultad necesita objeto sobre el cual se desenvuelva y las luchas con el Oriente y la obligada exaltacion del ánimo inspiran los cantos bélicos en todos los géneros de la poesía, hasta la dramática , síntesis de todos los demás. Y en éste hemos visto que Eschilo es el órgano destinado á la expresion de ese primer estado guerrero; él es el poeta heróico del Teatro. A tal situacion siguen inmediatamente grandes y gloriosas empresas, se suceden sin interrupcion las victorias; é inspirándose más en los lauros alcanzados que en el esfuerzo empleado para cons 1 '78  LA TRAGEDIA GRIEGA.  wle guirlos, trocando el arrojo y valerosa energía de Eschilo en serena majestad y elevacion de tono, aparece Sófocles simbolizando la oposicion entre la época anterior de lucha y discordia (cuyos elementos vivos son aún los héroes de sus tragedias ; y los personajes que ante éstos coloca para producir el contraste y que representan una cultura superior, prueban que Sófocles es el poeta heróico-hu- mano. Pero Aténas ha llegado al apogeo de su grandeza; los trofeos conquistados son demasiado peso para sus hombros; y en la impotencia de sostener aquel poder, acude para , nservarlo á la tiranía de las colonias y á la desmedida ambicion. Nace en Esparta la envidia, se convierte la noble emulacion en enconados celos, aspira á la dominacion vendiéndose y haciendo intervenir al enemigo comun persa. Estos dias de decadencia comienzan, pues, con la supremacía de Aténas, la cual siguiendo tan errado camino y despues de la guerra del Peloponeso, la deshonrosa paz de Nicias y el desastre de Siracusa , vino á caer en la vergonzosa esclavitud de los treinta tiranos. Las ciudades completamente divididas , la aristocracia frente á frente de la democracia y desgarrándose mútuamente, eran elementos hostiles imposibles de conciliar por los hombres políticos que, arrastrados por el mezquino interés de partido sólo procuraban el predominio de su fraccion. En este estado no podía la tragedia mantenerse á la altura en que la hablan colocado Sófocles y Eschilo y decae de una manera visible. Si en el arte dramático habia de aparecer algun LA TRAGEDIA GRIEGA.  79 poeta y si sus producciones habían de responder á las necesidades de los tiempos, debia ser tal que, elevándose sobre el particularismo exclusivo de las parcialidades, predicase desde la escena, como en efecto lo hace Eurípides, la union contra la division, la paz contra la guerra , la igualdad contra el privilegio , contra el ódio la caridad. Así se anuncian progresos que han de realizarse, comenzando por prepararlos en todas las esferas de la vida; así tambien , (como inmediato resultado) se impide la completa disolucion á que corria precipitada aquella sociedad : Eurípides es el filóso fopoeta ó el poeta humano. Su inferioridad con relacion á Sófocles y Eschilo en el concepto de artista está compensada suficientemente y reconocida por el historiador, al considerar el empefio con que contribuyera á la unificacion de la conciencia humana desde las apacibles y serenas regiones de la poesía. Madrid, 1870. EL OFICIO DE MADRE. Gran impulso ha recibido la educacion de la mujer en España durante los últimos arios , gracias á la generosa iniciativa del inolvidable D. Fernando de Castro, secundada con perseverancia digna de encomio por los que prosiguen la obra que dejó comenzada el bondadoso y sabio maestro. Resultado de ese movimiento humanitario y civilizador fué la fundacion de la Escuela de Institutrices, cuyo poderoso influjo en la cultura de nuestro país comienza ya á ser estimado por la opinion pública, y más tarde la creacian de la Escuela de Comercio, cuyas enseñanzas pueden capacitar á la mujer para el ejercicio de una profesion , dándole la independencia á que tiene incuestionable derecho para ocupar dignamente la posicion que en la sociedad le corresponde. Exageraciones de este espíritu reformador , que son naturales como reaccion contra la ignorancia, y buenas como estímulo para sacudir la pereza y d esarraigar inveteradas preocupaciones, han producido entre otros deplorables efectos el afan des- 6 82  EL, OFICIO DE MADRE. medido de formar más que mujeres y madres de familia doctoras y literatas ; pero como en las empresas nobles y bien intencionadas al lado del mal surge siempre el remedio, no ha tardado en aparecer la protesta contra ese carácter de la enseñanza., cuyo defecto capital estriba sin duda en el predominio que se otorga á la cultura intelectual sobre todas las restantes esferas de la educacion, y en la falta de sentido práctico con que se cultiva la ciencia, estableciendo un divorcio lamentable entre las necesidades reales de la vida y la capacidad que adquiere la mujer para el desempeño de las funciones que está llamada á cumplir en el seno de la familia. Por esto, cuando á muchas mujeres discretas se las invita á adquirir ciertos conocimientos, arguyan que no les son precisos para entender los deberes de su posicion y que les basta la experiencia de la vida para ser buenas madres, que es al cabo su mision principal. Sin duda esta protesta no carece de razon en el fondo; pero estaría plenamente justificada y no sería, como es las más veces, una verdad á medias, si comprendieran todo el alcance é importancia que tiene el oficio de madre. Ministerio santificado siempre por la abnegacion y el heroismo de corazones puros y bien sentidos; pero desempeñado con harta frecuencia sin la aptitud necesaria y por la sola inspiracion de nobles instintos. Ciertamente que la mujer no há menester ostentar títulos académicos de licenciada ni doctora; mas las exigencias de la delicada mision que le está •11 1 EL OFI CIO DE MADRE. confiada en 'el santuario del hogar son tantas y tan graves, que asusta el vacío que en este punto deja hoy la educacion de las mujeres en España, expli- ,cándose sólo por el desconocimiento de esa deficiencia el valor con que arrostran las obligaciones y responsabilidades que trae consigo el matrimonio y la constitucion de una familia. Es esta cuestion, como todas aquellas en que se halla empeñado el interés social, asunto que hay que relacionar con la época y con el grado de cultura del país en que ha de resolverse. A partir de la infancia de las sociedades, en que el hombre salvaje vive sólo la vida material como encadenado á la madre Naturaleza y en que las funciones de la mujer con relacion á los hijos están circunscritas á la lactancia y á la proteccion contra los agentes exteriores, se desarrolla una série de progresos en que aquellas funciones van perfeccionándose y engendrando otras nuevas, hasta llegar á un punto en que los deberes de la madre se multiplican y se hacen de dificilísimo cumplimiento. Por esto el oficio de madre se hace cada vez más delicado y Í espinoso y por esto muchas exigencias, de que nuestros mayores podian creerse dispensados , son a ctualmente ineludibles y precisas, so pena de negar á los hijos condiciones sin las cuales no pueden i ngresar dignamente en las luchas de la vida, con r iesgo de interrumpir la corriente de recíprocas in fluencias entre los diferentes círculos sociales en ' qu e nos educamos y vivimos. E sa falta de correspondencia, principalmente por • EL OFICIO DE MADRE. Y todo esto que dado nuestro atraso (bueno es. confesarlo para corregirlo), puede parecer teórico y poco cercano á la realidad, es precisamente de utilidad inmediata y de una trascendencia extraordinaria para la felicidad doméstica, si esta felicidad ha de tener por norte el bien de la familia. Una mujer casada, una madre, puede ser juzgada sin más que ver cómo forma y desarrolla su presupuesto, al modo como se puede por la lectura del índice prejuzgar el mérito de un libro. En cuanto al aprendizaje que hace la mujer de sus deberes morales y religiosos, justo es confesar que por fortuna se le va concediendo en los establecimientos de enseñanza . 1a importancia que re,- quiere, merced sobre todo al in-pulso que ha recibido la instruccion durante los últimos años y á la benéfica accion de los institutos recientemente creados ; pero si volvemos los ojos á las relaciones interiores de la familia y nos fijamos en las que la madre ha de mantener con sus hijos , pronto echamos de ver nuevas lagunas y abismos más profundos. Por pretendidos respetos al pudor hay singular empeño en conservar cierto género de inocencia y candidez, que apénas puede distinguirse de la ignorancia : y aunque se reconozca de buen grado que no es posible abordar ciertas cuestiones sino con exquisito tacto y circunspeccion (por más que la precocidad del instinto madruga más que el atan de correr espesos velos sobre los arcanos de' la vida), nadie será capaz de demostrar que sea venta- EL OFICIO DE MADRE.  9/ jasa la ignorancia de la mujer acerca de los misterios de la maternidad, cuando se prepara á contraer matrimonio y consiguientemente á ser madre. Y, sin embargo, esa ignorancia es casi general y casi siempre de consecuencias desastrosas. La educacion de los hijos es física y espiritual; abarca su cuerpo y su alma ; y si en el desarrollo de sus facultades espirituales no puede ejercer la madre influencia voluntaria sino desde el momento en que abre los ojos á la luz, en la constitucion y salud y desarrollo de su cuerpo puede y debe influir desde los primeros anuncios de la maternidad de una manera directa y áun ántes, fortaleciéndose ella misma, mediante el ejercicio y la higiene. ¿Qué puede exigirse á la mujer acerca de todos estos amorosos cuidados, si comenzamos por encerrarnos en una absoluta reserva para no destruir su ignorancia ó su inocencia? Ella se encarga de destruirla, poniendo toda su alma á servicio del hijo de sus entrañas; pero ¿á qué costa? Nada sabe de los cuidados de la lactancia, y á la primera dificultad tiene que entregarse en manos de la nodriza mercenaria ; nada del vestido más limpio y más cómodo para el tierno infante y tiene que aceptar la tradicional envoltura, especie de.suplicio, que imposibilita todos los movimientos, á ha de torturar su imaginacion para reformar el sistema ; nada de las enfermedades á que se halla expuesta la niñez y en las cuales vale más la prevision de la madre y la oportunidad en el remedio que todos los doctores y todas las farmacopeas; tl" X12  EL OFICIO DE MADRE. nada de los peligros de la denticion y de sus reladones graduales con el régimen alimenticio ; nada de higiene, nada de vestido, nada de alimentacion, nada de nada. De este vivir á ciegas y en contínua zozobra, que es ya una desdicha que amarga todas l as horas de la vida, es fruto natural el constante peligro en que se hallan tantos recien nacidos , especialmente los primeros de cada matrimonio, los cuales suelen pagar con la vida culpas ajenas. En honor de la verdad sea dicho, algun quebranto van sufriendo las preocupaciones que aconsejaban aquella reserva y misterio para con la mujer acerca de las funciones de la maternidad, siendo ya un paso en firme para salir de tal estado la introduccion de las asignaturas de Fisiología é Higiene en los programas oficiales. Miéntras en esta direccion no se adopten disposiciones más positivas y eficaces, y á falta de una' literatura p ropia de carácter práctico para recurrir á las necesidades apuntadas, debe recomendarse la lectura de algunos manuales extranjeros, muy estimables y de utilidad suma ya confirmada por una felicísima aunque corta experiencia. Entre otros y como de aplicacion más inmediata, merecen ser recomendados dos libritos uno titulado Guide pratique de la jeune mére, ou l'education du nouveau-né, par le Dr. Brochard, útil sobre todo para las cuestiones relativas á la higiene de los niños, y el otro La Santé de tenfant, par le Dr. A. Godleski, en el cual están descritas con suma claridad las enfermedades más comunes de la infancia y los remedios EL OFICIO DE MADRE.  93 que la madre debe aplicar miéntras el médico se presenta en la casa. Baste lo dicho acerca de los deberes de la madre. por lo que respecta á la educacion física de los hijos , durante el tiempo que está exclusivamente encomendada á sus cuidados , para despertar el interés hácia asuntos tan vitales como puestos en olvido. Otro tanto podria decirse acerca de los vacíos que se notan en la aptitud de la mujer para dirigir la educacion espiritual de los hijos ; pero si no han de ser interminables estas indicaciones, hay que resumir lo que resta en brevísimas frases. Al niño en los primeros años no puede educársele más que con el ejemplo vivo de sus padres y principalmente de su madre. Si ésta sabe, áun en medio de la pobreza, rodear la vida de encantos, proscribir el desórden y hacer reinar la armonía y la pulcritud en su persona y en su casa, para que las primeras impresiones que reciban los sentidos de su hijo, ávidos de realidad, sean ordenadas, tranquilas , agradables, esas impresiones que nunca se borran completamente, comenzarán á formar en su alma hábitos y disposiciones para el bien; pero si, además de esto, procura la madre que todos sus actos sean virtuosos, v sus sentimientos bellos, puros y nobles; si ama lo distinguido y detesta lo vulgar y es paciente, digna, afectuosa, humilde sin bajeza y modesta sin afectacion, puede estar segura de que los hijos educados por ella serán honra de su familia y de su patria. J 1 CONGRESO PEDAGÓGICO DE 1882. (1) 1. Nadie tan autorizado como el iniciador de la importante asamblea de maestros, congregada en Madrid, para dar cuenta del carácter que habían de revestir los trabajos encomendados á la misma. Y con efecto : despues del artículo publicado en La Ilustracion Española y Americana por el Sr. D. Modesto Fernandez y Gonzalez , ni hay que añadir una palabra en lo que concierne á la significacion del Congreso, ni ménos por lo que respecta á la solemnidad verdaderamente extraordinaria de la sesion inaugural. Tócanos ahora condensar el espíritu de las levantadas discusiones mantenidas sobre los problemas más importantes de la educacion primaria y señalar las cuestiones que han quedado sin resolver, como no podía menos , dadas las diferencias radicales de criterio que .(r) Este artículo apareció en el número XXI de la reputada Revista La Ilustracion Esparzola y Americana, correspondiente al dia 8 de Junio de 1882. 96  CONGRESO PEDAGÓGICO. aun subsisten en punto á la manera de apreciar la principios y los procedimientos pedagógicos. Los resultados que tan interesantes debates han producido deben clasificarse en dos categorías. Comprende la primera los que evidencian la necesidad de promover el desarrollo del espíritu corporativo en el magisterio por medio de estas grandes reuniones, para que se penetre de que su obra no queda reducida al esfuerzo necesario para educar é instruir al contado número de alumnos que cada maestro tiene bajo su inmediata direccion, sino que se extiende y alcanza al propósito gigantesco de formar una generacion vigorosa, honrada, inteligente y culta , de cuyo saber y virtud, únicos re sortes poderosos en nuestros dias, debemos esperar todos el engrandecimiento de la patria. En la segunda categoría habremos de incluir los resultados obtenidos de la controversia con relacion á cada uno de los temas propuestos , indicando á la vez aquellos puntos en que la opinion está dividida y conviene someter á nuevo estudio , á fin de darles solucion más satisfactoria que la revelada en la votacion de las conclusiones adoptadas por el Conareso. En cuanto á aquellos resultados de carácter general , es digno de notarse ante todo el inmenso beneficio que reportan la educacion y la enseñanza de la multitud de datos aducidos, como fruto de la propia experiencia, por tantos y tan ilustrados maestros ; porque esta recíproca comunicacion de los medios á que ha apelado cada uno en el ejerci- o CONGRESO PEDAGÓGICO.  97 do de su profesion facilita siempre la tarea de los demas , promueve la iniciativa, despierta el .estímulo para ensayar nuevos procedimientos , amortigua el excesivo apego á lo conocido y practicado (que muchas veces no es lo mejor) y quebranta el exclusivismo y la intransigencia que engendran inevitablemente la incomunicacion y el aislamiento. En la vida social, por ley providencial y necesaria , el trabajo se reparte entre todos bis hombres, tocando á cada uno en la obra del destino humano una mínima parte que debe llevar al acerbo comun , como obrero que coopera al resultado final que todos persiguen. Divorciados de ese movimiento, la inteligencia se inmoviliza, el sentimiento se empequeñece ó se corrompe y la voluntad se pervierte. Es más; el hombre que no realiza su mision en la vida con ese sentido de cooperacion universal, bajo la idea de que un principio supremo liga á todos los seres , podrá llamarse religioso ; pero tendrá la religion en los labios, no en el corazon y en la conciencia. Otro resultado, que en gran parte se debe á ideas vertidas hace tiempo y que ahora germinan , pero que se ha afirmado de una manera indestructible en las discusiones del Congreso , consiste en el reconocimiento del carácter educador que hay que imprimir á la enseñanza. Cierto es que siempre ha tenido alguna intencion educadora, como lo prueba el empeño que ponen todos los maestros en inculcar en el espíritu de sus discípulos sanas máximas de moral y en demostrarles las excelen- 7 98  CONGRESO PEDAGÓGICO. cias de la virtud ; pero nadie ignora cómo se ha descuidado el desenvolvimiento de las fuerzas físicas y cuanto se refiere al bienestar y salud del cuerpo , cómo se ha olvidado cultivar el sentimiento, cuando tan importante es ennoblecerlo y purificarlo y cómo en fin nos hemos preocupado principalmente de que el niño adquiera la mayor suma posible de conocimientos , dando á la enseñanza un carácter predominantemente instructivo 6 intelectual. En este punto, justo es confesarlo en honor del magisterio , no ha habido la menor disidencia. De todos los maestros que han intervenido en el debate no ha habido uno sólo que no entienda y manifieste que su mision al frente de la escuela no se circunscribe á procurar la adquisicion de conocimientos por el educando, sino que está llamado en primer término á despertar , fomentar y dirigir las facultades y fuerzas del niño , favoreciendo el desenvolvimiento simultáneo y armónico de todas ellas. Se ha hablado de educacion y de educacion integral; nunca de la mera instruccion. Por último (y este resultado que hemos podido apreciar conversando privadamente con los profesores congregados es el que más nos complace), la , celebracion del Congreso ha despertado en los maestros profundo interés por presenciar y estudiar los ensayos de los nuevos sistemas pedagógicos, poniéndose al efecto en relacion con los Centros que por hallarse establecidos en Madrid, donde abundan los medios y á donde es natural que afluya y se concentre la capacidad intelectual del paía, CONGRESO PEDAGÓGICO.  99 han sido los primeros en iniciar las reformas. Bajo este punto de vista, y sin necesidad de incurrir en exagerados exclusivismos, puede decirse con razon ,que ha prestado un inestimable servicio al magisterio la Institucion libre de Enseñanza, la cual ha recibido en cambio de aquél datos interesantísimos, que habrá de tener muy en cuenta para proseguir su mision civilizadora. Mucho han contribuido á establecer tan cordiales relaciones las conferencias nocturnas que ha organizado la Institucion libre de Enseñanza, durante las discusiones del Congreso, en las cuales flan dado á conocer los profesorel de aquella escuela los métodos que practican en sus áulas y con cuya aplicacion obtienen resultados cada dia más satisfactorios. En la imposibilidad de dar cuenta ,detallada de dichas conferencias, nos limitaremos 4 decir que se han referido á la enseñanza de la lengua castellana, de la geografía, de la aritmética y de la historia, habiendo consagrado una á demostrar la utilidad suma de las excursiones científicas y otra á exponer las condiciones que debe reunir el local y el mobiliario de las escuelas. Examinados los resultados de carácter general , que ha producido la celebracion del Congreso, pasemos á señalar ahora los que se refieren á cada uno de'los ternas discutidos, por el mismo órden que se ha seguido en los debates y con la concision á que obligan la extension y complejidad dei .asura o. 106  CONGRESO PEDAGÓGICO. mirada el anciano en sus últimos tranquilos instantes? Que el modo de estudiar las cosas ha de modificarse necesariamente de una ú otra edad y que por tal motivo cabe en la educacion del niño determinar períodos, es indudable; pero ni es posible fijar esos, momentos á priori, ni hay otra medida que el desarrollo individual de cada alumno, á quien en todo caso ha de explicarse idénticas materias , aunquede manera diferente. Así por ejemplo, no será.. fácil que el niño forme desde luego idea general de, la virtud, pero podrá darse cuenta de un acto meritorio, hácia el cual llame su atencion el maestro;-, mañana se dará cuente de otro y notará que la. persona que los lv realizado ha adquirido cierta. facilidad v predisposicion para la práctica del bien;, el maestro procurará que se fije en esa cualidad en parte ingénita y en parte adquirida , y cuando comprenda que el niño entiende de lo que se trata, nó antes, le dirá que esa disposicion y firme voluntad de realizar el bien se llama virtud. Más tarde y cuando el niño , hecho hombre , pueda.. abordar los problemas filosóficos , desarrollados ya su corazon y su inteligencia, verá cómo los principios de la moral confirman aquellas ideas , á cuya: adquision ha llegado gradualmente desde lo más inmediato , particular y accesible á las facultades, infantiles. Con relacion al tema segundo , la controversia ha evidenciado así mismo dos puntos de capital importancia. Es el primero que no debe estable- CONGRESO PEDAGÓGICO.  107' cerse distincion alguna entre los programas destinados á las escuelas rurales y los que rijan para las urbanas y . que en todo caso deberian ser más, extensas los de las primeras, contra lo que generalmente se ha venido afirmando ; pues mientras el niño de la ciudad llega insensiblemente á adquirir conocimientos relativos á los problemas jurídicos, artísticos y sociales, el niño que vive en la aldea no podrá acaso nunca contemplar una estátua ó un cuadro, asistir á la decision de una cuestion jurídica, ni hallarse rodeado de una sociedad cuya complejidad de relaciones le excite á preocuparse de las leyes por que se rigen las colectividades humanas. Es el segundo punto el que atañe á la necesidad de introducir el trabajo manual en toda la educacion primaria, á partir de la escuela de párvulos. Cuestion que con alto sentido resolvía ya en su Emilio el ilustre Rousseau , cuando manifestaba que todos los niños debian aprender un oficio. El trabajo manual es una gimnasia que adiestra la mano, un vínculo que pone en relacion constante al hombre con la madre Naturaleza , y hasta un recurso digno y honroso en circunstancias azarosas, de que nadie puede juzgarse enteramente libre. Tambien en la discusion de este tema se puso de manifiesto que la constitucion actual de las juntas locales debe ser muy defectuosa ; pero entendemos que este es asunto que necesita esclarecerse, á fin de no llegar á la supresion de esos organismos sociales, en vez de corregir los defectos de que adolezcan, porque entrando en ese camino se converti- 108  CONGRESO PEDAGÓGICO. ría en imperio perpétuo la intervencion del Estado en la enseñanza, cuando sólo puede aceptarse á título de tutela transitoria. En último termino , esta cuestion, como todas las que se relacionan con la organizacion y administracion de los establecimientos docentes son secundarias respecio de las que miran al proceso interno, á las entrañas de la educacion pública. IV No era de menos trascendencia que el anterior el tercero de los temas propuestos. Venía ciertamente prejuzgado desde la sesion precedente, en la cual se había afirmado la superioridad del método intuitivo sobre todos los demás practicados en nuestras escuelas ; y sin embargo, al tratar de distinguir y enumerar los procedimientos y medios para aplicar la intuicion á la educacion primaria, se vió que no existía la unanimidad que era de presumir, al oir las declaJaciones de los maestros, todos ellos defensores y partidarios del método intuitivo. Y es que no basta aceptar un principio y proclamarlo en alta voz, para desenvolverlo despues con ese difícil y delicado arte que necesita el pedagogo , si ha de sacar todo el fruto que puede prometerse de los procedimientos que adopte. No sería justo decir que los oradores divagaron, acerca de lo que significaba la intuicion, como método pedagógico antes de llegar á fijar su verdadero concepto ; más no puede ocultarse que se remonta- CONGRESO PEDAGÓGICO.  109 roñ á regiones filosóficas , algo lejanas del carácter práctico , que en estas asambleas deben revestir las, cuestiones que se ventilan, cuando debia partirse del supuesto de que todos los congregados saben perfectamente lo que entiende por intuicion la Pedagogía. Tratábase en suma de averiguar si es preferible que el niño se eduque mediante la explicacion inerte y sin vida que le suministra el libro de texto, ó por la explicacion más animada del maestro, que es despues de todo un libro viviente, ó por la multitud de objetos representativos, como mapas, dibujos, cuerpos geométricos, contadores y cuanto constituye el llamado material de enseñanza, ó en fin, si todos esos medios, que nadie rechazará seguramente corno auxiliares, deben quedar relegados á un segundo término y ocupar el primero en la. obra de la educacion la intuicion , la presencia, la vista de los mismos objetos, acerca de los cuales se trata que el niño forme sus conocimientos y eduque su corazon y su voluntad. Aceptóse desde luego, corno queda dicho, este principio de la Pedagogía moderna ; pero, al pretender especificar la utilidad relativa dentro del sistema de las lecciones de cosas, de los museos, escolares y de las excursiones instructivas, se reprodujo con más fuerza la diversidad de pareceres. No es posible negar que, si ofrecen utilidad las, representaciones de un vegetal por ejemplo en un dibujo, es más útil que el niño estudie directamente la planta misma ; que si es bueno que el 11.0  CONGRESO PEDAGÓGICO. * alumno se familiarice en el .conocimiento de los minerales en un museo, es mejor que vea el mineral en la roca de que forma parte , y sea él quien lo arranque y lo lleve á la escuela para constituir el museo por su propia mano ; y como esto es innegable", ha de ser difícil tambien formular objeciones de importancia contra la verdadera aplicacion del método intuitivo, el cual se falsea en su base desde el momento en que se sustituye la realidad con representaciones de las cosas que directamente debe contemplar y estudiar el alumno. Acaso la única dificultad que tambien se adujo, nacería de la falta de medios ; pero sobre que siempre será más fácil y ménos costoso estudiar las cosas que producen la naturaleza. la industria y el arte, que adquirir un rico material de enseñanza, nunca faltan al maestro celoso y culto medios para .suplir con su inventiva los recursos que en cada localidad pueda echar de menos. V. Puesto á discusion en la sesion cuarta el tema referente á las escuelas de párvulos, hubo perfecto acuerdo en lo tocante á su necesidad é importancia, como tambien en la conveniencia de que sean maestras y no maestros los encargados de dirigirlas. En este punto hubo un solo disidente: el maestro de párvulos de Zamora, que dijo fundarse para pensar así en el extraño argumento de que el carácter del hombre se compadece mejor que el de CONGRESO PEDAGÓGICO.  111 h mujer con la suavidad y dulzura que requiere el trato con los niños. En cuanto á la época en que deben separarse los niños de ambos sexos, la opinion general se pronunció en favor de la separacion á la edad de seis años; pero hubo tamblen quien defendiera la conveniencia de que continuasen unidos en todos los períodos de la enseñanza, citándose como casos prácticos en que los alumnos permanecen unidos despues de aquella edad, sin que la pureza de las costumbres se resienta, algunas escuelas de Astúrias y de la montaña, de Santander y la Escuela Mercantil de Mallorca. En la exposicion y crítica de los métodos por 'que deben regirse las escuelas de párvulos fué donde surgieron de nuevo las mismas divergencias de opinion que se habian manifestado en sesiones anterioras, al discutir los procedimientos más adecuados para aplicar el método intuitivo. Aquí las divergencias aparecieron en forma más concreta, declarándose unos partidarios de las doctrinas pedagógicas propagadas en España, por el memorable D. Pablo Montesino, cuyo nombre cien veces repetido en el Congreso ha sido siempre pronunciado con respetuosa veneracion y manifestándose otros defensores entusiastas del sistema frcebeliano, como ampliacion y complemento necesario de la doctrina sustentada por aquel sabio maestro. En vano los partidarios de Frcebel se esforzaron por demostrar que este sistema no viene á déstruir, sino á desarrollar y completar el que hoy se halla 112  CONGRESO PEDAGÓGICO. en vigor. Una parte del magisterio se ha mostrado poco dispuesta á aceptar innovacion alguna so pretesto de que no quiere mixtificar la Pedagogia nacional con importaciones extranjeras, sin perjuicio de caer alguno en la contradicion de afirmar primero que Frcebel no ha realizado ningun progreso sobre la Pedagogia de Pestalozzi, y confesar luego que no habia llegado á entender por lo conceptuosa y oscura la Pedagogia frcebeliana. Tales resistensias , por lo mismo que provienen de una parte del profesorado de educacion primaria, no dejaban de revestir cierta trascendencia; pero una feliz casualidad hizo que en la última sesion se hallara presente el actual Duque de la Victoria, D. Cipriano S. Montesino, hijo del célebre pedagogo, cuyo honroso apellido lleva y que aludido por el Sr. Fernandez y Gonzalez, se viera en la necesidad de dirigir su palabra al Congreso. Cuadran de tal manera al caso sus sinceras y levantadas declaraciones, y dejaron de tal suerte desautorizadas aquellas resistencias, que no podemos resistir á la tentacion de consignarlas aquí en extrac- to, áun alterando el órden cronológico á que hemos ajustado esta reseña. Despues de haber mostrado su sorpresa por la alusion de que habia sido objeto y de manifestar su profunda gratitud por la prueba de simpatía que le habia atestiguado el Congreso, aplaudiendo en su persona los merecimientos de su ilustre progenitor, el Sr. Montesino expuso las declaraciones siguientes: CONGRESO PEDAGÓGICO.  113 i." La nota de extranjerismo aplicada al sistema de Froebel es igualmente aplicable á las doctrinas de D. Pablo Montesino, á quien los disturbios políticos obligaron á salir de España, ofreciéndole una ocasion providencial para estudiar la instruccion pública en el extranjero, examinar sus métodos de enseñanza, adaptarlos luego á las condiciones de nuestro país y tomar por último á su cargo la árdua empresa de plantearlos en España. 2. a Muchos de los principios de la Pedagogía frcebeliana eran ya profesados por D. Pablo M ontesino , á quien interesaba sobre manera hacer agradable al niño su estancia en el recintó de la escuela, no obstante la dificultad que oponian las malas condiciones de los locales. 3.' Tambien entendia D. Pablo Montesino, y así lo dispuso, que las maestras debian intervenir en la enseñanza de los párvulos; pero la cultura de la mujer, que tanto ha ganado durante los últimos años, dejaba por aquel tiempo mucho que desear y habría sido imposible encontrar suficiente número de maestras capacitadas para desempeñar las escuelas de párvulos sin la direccion de los maestros. 4.' Los tiempos y las necesidades sociales traen cada dia nuevos factores á la obra del progreso, y en esta inteligencia deben los maestros, no sólo mostrarse propicios á aceptar cuantas mejoras introduzca en los métodos y procedimientos de enseñanza la Pedagogía de Froebel , sino apresurarse á ensayar esas mejoras, á fin de llenar cumplida- 8 114  CONGRESO PEDAGÓGICO. mente su mision y no quedar rezagados en la marcha progresiva que caracteriza á nuestra época. Fíe el magisterio español en el acierto y sinceridad de tan autorizados consejos y procure no dar márgen con sus infundados escrúpulos á que la malicia pueda suponerlos inspirados en la sumision á los halagos de la pereza y á las sugestiones de la cómoda, pero enervante rutina. VI. Por lo que concierne á la reforma de las Escuelas Normales, tampoco están contestes las opiniones del profesorado, si bien la mayoría y los profesores de aquellos esullecimientos, sin una sola excepcion, entienden que la reforma debe tener por base la organizacion actual, sin más que ampliar con algunas enseñanzas los programas vigentes y aumentar el número de profesores. Contra este criterio, cuyos mantenedores se mostraron muy recelosos de que pueda pensarse en la supresion de las Escuelas Normales á pretexto de reformarlas (y si han de continuar como hoy acaso habría razon para suprimirlas) apareció otro, que no por estar patrocinado por una corta minoría hemos de juzgar ménos acertado , y que consiste en considerar la Escuela Normal como el establecimiento profesional en que los maestros deten formarse. Segun este criterio, los aspirantes á maestros al ingresar en la Normal , deberian sufrir un riguroso exámen , en el cual acreditáran poseer CONGRESO PEDAGÓGICO.  115 iodos los conocimientos de la educacion primaria, incluso las asignaturas que se exige probar para obtener el grado de Bachiller en Artes y las 'que en adelante se exijan. Una vez admitidos, sólo deberian estudiar allí lo propio y peculiar de la . t s  -profesion á que van á consagrarse , esto es, la Pe- ,dagogía, para aprender á educar y enseñar, que es lo característico de su profesion. Lo mismo, con ligerísimas variantes, puede decirse de las Escuelas Normales de maestras ; y en cuanto á las demas instituciones pedagógicas que gel  deben concurrir á la formacion de maestros de ambos sexos y á elevar la cultura de la mujer ; los "a oradores que tomaron parte en la discusion indi- ,r Izaron como más importantes los certámenes , la prensa científica y profesional, las conferencias, las exposiciones, los museos y una verdadera inspec- T  don facultativa, que remedie la ineficacia y los resultados en ocasiones perniciosos de la que hoy )1 .  existe. la  Si hasta aquí hemos sido parcos en citar las per- ¡e• sonas que han ilustrado los debates , no podemos so  -creernos excusados de manifestar nuestra satisfac- -don por la brillante muestra que ha dado de su e-  talento, de su instruccion y de su elocuencia la eÇl  representacion que el bello sexo ha tenido en e! jl'  Congreso pedagógico. Las señoras Ferrer, Riquelc me y Ruiz, y las señoritas de Saiz y Montaner han , evidenciado de un modo palmario que la mujer española nada tiene que envidiar á las extranjeras, 1111 cuando á sus condiciones naturales sabe añadir el 218  LA LIBERTAD POLÍTICA. • tra absolutamente toda la realidad del derecho, haciéndola presente ante el espíritu, y el derecho se infiltra en las entrañas de la ciencia, reconociendo sus fueros, amparando su inviolabilidad, asegurando su independencia; y que en tanto pue, den prosperar una y otra esfera, en cuanto se respete en el hecho la perfecta solidaridad que entre: ellas existe. Cuando se dice que no es digno de conquistar su libertad y su derecho un país que desdeña su cultura, no se hace otra cosa que reconocer aquel principio en la vida del Estado por lo que mira á las influencias entre el desarrollo del conocimiento y la realizacion de la justicia ; y por lo que toca á las relaciones del derecho con la moral, con la religion y áun con el fin económico , nadie ha de pretender que sean los medios más poderosos para asegurar la salud y el engrandecimiento de los Estados la abyeccion , la impiedad y la miseria, sino la virtud, el sentido piadoso y la prosperidad de todos los intereses. Esta concepcion orgánica de la realidad y de la vida, que trasciende á todos los órdenes sociales, ha sido desenvuelta por el positivismo, segun anteriormente queda indicado , con marcada tendencia naturalista; pero como bajo este respecto tienen sus resultados grandísima importancia, y cuando ménos han contribuido á ensanchar los horizontes de estos estudios, vamos á exponerlos sumariamente si guiendo á uno de los más caracterizados repres entantes de aquella direccion filosófica. LA LIBERTAD POLÍTICA.  219, Comienza el positivismo por establecer una idéntificacion perfecta entre los organismos naturales y las organizaciones humanas. « El empleo del lenguaje figurado para expresar una semejanza real, dice Spencer, oscurece la percepcion de una conexion intrínseca : tal sucede con las expresiones cuerpo político, organiacion política, que asimilan la sociedad á un sér vivo. Son consideradas como expresiones metafóricas que no corresponden á la Realidad, cuando en rigor son modos de hablar que encierran conceptos verdaderos. » Admitida á priori la identidad absoluta entre los seres humanos y los organismos naturales, es lógico aplicar á los primeros cuantas afirmaciones ha sugerido el estudio de los segundos. La dependencia mtltua de las partes señala á cada orpnizacion natural el punto de partida de sus desenvolvimientos ulteriores y fija de una manera permanente la direccion de su actividad. Mientras en una masa viva todas las partes son homogéneas , viven y se desarrollan del propio modo , no ha y diferencias orgánicas, ni funcionales, no hay organizacion ; tales son los caracteres de ese agregado uniforme,' llamado protoplasma, que ocupa el último lugar entre los seres vivos. Falto de propiedades distintas, dotado apenas de movimientos casi imperceptibles, no puede adaptarse á las influencias exteriores, á las circunstancias, y tiene que quedar á merced de la accion destructora del medio. Es indispensable que las partes vayan perdiendo su semejanza primitiva, que 220  LA LIBERTAD POLÍTICA. cada una de ellas se encargue de desempeñar el papel que le corresponda con relacion á los agentes exteriores, para que se inicie la organizacion. Las diferencias de funcion y las diferencias de estructura en la constitucion de los órganos, al principio escasas é inciertas , más tarde numerosas y marcadas, se multiplican á medida que la organizacion se perfecciona y se capacita para cumplir fines más complejos. Para el positivismo los tipos de las sociedades humanas se distinguen por rasgos de organizacion que es posible caracterizar por idénticas expresiones; y corno cada sociedad en los diferentes períodos de su vida reproduce aquellos mismos tipos, la ley vale igualmente para apreciar las diversas_ fases que una misma sociedad presenta en su gradual desarrollo. Así, por ejemplo, en las tríbus primitivas no hay partes diferentes; todos los individuos ejercitan su actividad de la misma manera y obran con independencia los unos de los otros, salvo en casos excepcionales; no existe allí autoridad regularmente establecida, y sólo en tiempo de guerra se advierte cierta subordinacion á los más hábiles y valerosos., pero subordinacion transitoria que acaba tan pronto como desaparece el peligra inmediato. En un segundo período de la vida social esos agregados informes ensanchan el círculo de su „actividad, y entótices las diferencias entre sus partes tienden á hacerse mayores, más precisas y más numerosas. Las unidades elementales que han entra- LA LIBERTAD POLÍTICA.  221 do en su composicion se aplican á desarrollar actividades específicas, determinadas por diferencias en las condiciones de la localidad ó en las d • -  • s tspostdones peculiares de cada individuo: poco á poco se constituyen organismos sociales permanentes en que se complican los órganos primarios; y luego, por una especie de desdoblamiento progresivo, van apareciendo órganos secundarios hasta llegar á la complicacion que han alcanzado las naciones civilizadas. En cuanto al procedimiento que sigue la evolucion de los organismos á partir de la homogeneidad é indiferencia primitivas. el positivismo persevera en el e\:men paralelo de los dos órdenes de seres á que aplica sus conclusiones. Considera las formas animales embrionarias como un agregado de partes idénticas, cada una de las cuales vive por sí y para sí con absoluta independencia de las demás, hasta que llega á un estado en que satisface superabundantemente una determinada necesidad vital, permitiendo que satisfagan otras, especiales tambien, las demás partes del organismo. Para que una se consagre al desempeño de la funcion respiratoria deje de proveer á su propia nutricion, es indispewable que esta funcion quede encomendada á otras partes ú órganos capaces de absorber los alimentos; o en otros términos, es preciso que haya cambio de servicios. Como resultado de estas observaciones, el positivismo afirma que no es posible la organizacion en un individuo natural, sino á condicion de que se establezca una dependencia 222  LA L'IMITAD POLiTIOA. recíproca de todas las partes entre si y de cada una á su vez respecto del conjunto. Aplicada la teoría expuesta á la organizacion social, es evidente que en las sociedades primitivas no podia consagrarse cada individuo á un sólo órden de actividad, puesto que tenia que satisfacer por sí mismo todas sus necesidades personales. Fué necesario que cada miembro de la tribu, obedeciendo á sus nativas disposiciones ó al estímulo proveniente del exterior, , se aplicase con preferencia al desempeño de una funcion determinada, aprovechando el producto de las actividades especiales de los demás, para que el comercio social' comenzára á iniciarse y pudiera constituirse un sistema de órganos distintos íntimamente relacionados entre sí. La dependencia notada de las partes entre sí y con el todo, supone desde luego un modo de comunicacion entre aquéllos, tanto para trasmitirse los productos elaborados mediante las funciones respectivas, cuanto para establecer un cambio de servicios, cuando no se trata de productos materiales; y claro está que á medida que la organizacion es más perfecta ha de ser más extensa y complicada aquella red de comunicaciones entre los órganos constituidos. Cómo se efectúa semejante comunicacion es un punto que tambien ha estudiado el. positivismo. En los tipos inferiores de lo que él llama organismos individuales (porque en opinion de los positivistas los organismos humanos son idénticos á los LA LIIIPIRTAD POLÍTICA.  223 naturales, salvo acaso su carácter social) el cambio de servicios entre las partes débilmente diferenciadas se verifica lenta y trabajosamente •por una difusion de las materias nutritivas elaboradas en comun y por una propagacion irregular de débiles excitaciones , que acusan una coordinacion rudimentaria entre los actos de cada parte.» Lo propio sucede en los agregados sociales poco extensos y de constitucion sencilla; no existe ordenacion regular para el cambio de servicios: los productos f pieles, armas, utensilios primitivos ) se truecan irregularmente entre productores y consumidores en todo el cuerpo social: no ha y sistema comercial ó distributivo, como no ha y sistema vascular en las organizaciones naturales rudimentarias. El organismo social de tipo inferior carece de medios adecuados para poner en comunicacion las partes lejanas; y cuando es necesario el concurso de todas, por ejemplo, para rechazar á un enemigo, la alarma se difunde de una en otra á través de una poblacion diseminada, como en los animales de las especies inferiores el estímulo recibido en un punto se trasmite á todos los demás por una difusion irregular y lenta. Haremos notar, por último, para abreviar esta sucinta reseña, que el positivismo lleva la comparacion hasta ir refiriendo cada una de las funciones sociales en las organizaciones políticas superiores á la funcion fisiológica correspondiente en los organismos naturales más perfectos, y que, al llegar á la determinacion del sistema nervioso, como el 224  LA LIBERTAD POLÍTICA. llamado á facilitar y proporcionar la accion com. binada de las diversas partes del organismo para su adaptacion al medio exterior, afirma que el desarrollo de las colectividades humanas coincide siempre con la constitucion de un centro general directivo y de vários centros locales, relacionados entre sí y con aquél, para la trasmision de las impulsiones y para concertar las actividades propias de las diferentes partes del organismo. Las conclusiones que formula el positivismo como resultado de sus doctrinas sociológicas evidencian, de un lado, que su pretension de formar los conocimientos por la mera observacion de lo fenomenal está contradicha por el sentido de sus capitales asertos, en los cuales se echa de ver claramente el influjo de determinados principios metafísicos ú ontológicos; y de otro lado, que su teoría orgánica de la vida política, si trae á los estudios jurídicos gran copia de delicadísimas observaciones, carece de virtualidad suficiente para construir en firme una concepcion racional del Estado. Aquellas conclusiones, con efecto, se reducen á dos, á saber : Que cada ciudadano obre con libertad, pero en cuanto no sirva de obstáculo á la libertad de los demás. 2. 1 Que nada usurpe al bienestar comun y que para esto desempefie una funcion ó parte de funcion que represente por lo ménos el valor de lo que consume. Si los miembros del Estado se entorpecen unos á otros, la felicidad será menor que si LA LIBERTAD POLÍTICA.  225 obran libremente, y será mucho mayor, si recíprocamente se auxilian. El sentido de la primera conclusion responde con entera fidelidad al concepto jurídico kantiano y á las opiniones dominantes en nuestro tiempo. No representa, pues, un progreso definitivo en este linaje de estudios, ni revela conviccion de la importancia que realmente tiene el carácter orgánico que reconocen al Estado los positivistas. En cuanto á la segunda conclusion enunciada, que se refiere taxativamente al cambio de productos y servicios entre los miembros de la comunidad, sobre involucrar la funcion jurídica en la consideracion de las demás funciones sociales, acaba por establecer corno fin del Estado un sentimiento tan personal y subjetivo como la felicidad, siempre relativa, variable y circunscrita al estado de ánimo peculiarísimo de cada individuo. Pero el error del positivismo, en las consecuencias que deduce de sus principios y aplica á la concepcion del Estado, no radica en las conclusiones finales de su doctrina, las cuales vienen á coincidir en muchos puntos con los resultados de otras direcciones científicas enteramente diversas, sin duda porque al acercarse á la práctica el sentido comun corrige y rectifica las excentricidades y desvaríos de las teorías fantaseadas, bajo la influencia de una idea preconcebida en el cerebro de los pensadores. Aquel error está en el principio mismo de la doctrina, en el criterio ontológico del positivismo, más que en los procedimientos intelectuales. 15 226  LA LIBERTAD POLÍTICA. Negada la propia realidad del espíritu y toda diferencia genérica entre éste y la naturaleza, pecesariamente ha de tender la concepcion del hombre á su perfecta identificacion con los demás organismos naturales, declinando la Sociología humana en pura Biología naturalista. La vida jurídica y la vida social entera tienen que aparecer regidas por idénticas leyes á las que presiden al desarrollo del animal y de la planta ; los productos artísticos, políticos, religiosos, industriales, etc., no pueden implicar la existencia de meritorios esfuerzos de la actividad individual y colectiva, sino la idea de una dependencia necesaria entre el efecto ó el resultado y las causas fatales que lo han producido; de suerte que los conceptos de derecho, de obligacion, de responsabilidad, de todo principio y ley biológica en que entra la libertad humana como elemento constitutivo, pierden irremisiblemente la significaclon que por una feliz inconsecuencia les atribuyen los mismos positivistas. Es con efecto la persona humana individual y social un organismo, y por esto es un organismo el Estado. Hay algo en estos séres vivos, como lo hay en los organismos naturales, que es esencial, necesario, superior á la voluntad humana; pero hay tam bien al propio tiempo algo diferente, algo característico que nos permite aplicarles la denominacion de personas, censurar sus vicios, ensalzar sus virtudes y exigirles responsabilidad por sus actos. Bajo el primer aspecto, tiene el Estado ó la per- LA LIBERTAD POLfTICA.  227 sopa jurídica elementos y propiedades que el hombre no crea: la unidad, la integridad, el poder, fines que cumplir; funciones que desempeñar, órganos tan esenciales como los sentidos del cuerpo y formas tan precisas como la sucesion en el tiempo y la permanencia de sus instituciones en el espacio ó en el territorio. Bajo el segundo aspecto toca gran parte de obra á la libertad humana en la vida del Estado; en primer término, para concebir aquel órden necesario; en segundo lugar, para someterse de mejor ó peor grado, pero siempre interviniendo la voluntad, á las leves por it_te el mismo se rige: y en último caso para que el derecho se produzca de una manera reflexiva. artística é intencionada. ¿Qué sentido tendrian si no el mérito, el demérito, la responsabilidad y la censura= Si el positivismo se limitára á afirmar que en las organizaciones sociales, como en el organismo natural, ha y una sola esencia homogénea, que luego interiormente se distingue en variedad de partes y órganos, y que la cualidad característica del organismo consiste en estar la realidad del todo presente en cada parte, aunque expresada en cada una de original manera; si distinguiera el medio natural del medio social, reconociendo que es aquél la causa de los fenómenos en el mundo físico hasta el punto de que ningun cuerpo puede sustraerse á la influencia nociva y destructora de una atmósfera corrompida, mientras que el medio social es sólo condicion que facilita, dificulta, retarda O* ace- 234  LA LIBERTAD podricA. á nosotros, que es el testimonio de la propia conciencia, en vez de extraviarnos en el laberinto inextricable de la sociedad que nos rodea, depositaria, de todo el fruto cosechado durante siglos por la ímproba labor de la historia ; si, en una palabra, cada hombre comenzára por interrogarse á sí propio, antes de recurrir al testimonio ageno, y reoo. nociéndose como un verdadero Estado en su cualidad de persona jurídica se aplicase á inquirir cómo y por qué es soberano en el círculo de su vida individual, no se presentaría á nuestros ojos. el problema de la soberanía política tan erizado de dificultades, ni los pueblos se dejarian arrebatar cobardemente el derecho á regirse por sí mismos.. Es con efecto una verdad de palmaria evidencia que en la esfera de la vida individual somos cada uno el único soberano ; que obramos por nuestro, propio impulso; que de nuestras resoluciones y de nuestros actos, en cuanto no trascienden al exterior ni entran por tanto en la jurisdiccion del Estado social, á ningun otro poder apelamos para que decida; que en esa esfera íntima somos nosotros mismos los legisladores encargados de formular la regla jurídica, los ejecutores de sus preceptos, los jueces que fallamos en única instancia y reparamos las injusticias de que nos consideramos culpables, y hasta en el caso de surgir un conflicto entre esas. diferentes funciones somos nosotros mismos el poder armónico á quien incumbe restablecer el equilibrio. Somos tales soberanos bajo el indicado respecto, porque tenemos actividad, energía, poder suficiente LA I 113F:RTAD POLÍTICA.  235. para serlo en la vida jurídica, como para serlo en la plena direccion de nuestras relaciones individuales. Poder y actividad que ejercitamos de diverso modo segun la edad y el grado de nuestra cultura, que se vale de multitud de medios para manifestarse, que reviste infinita variedad de formas en la práctica ; pero que subsiste eternamente en nosotros, como el manantial de donde proceden todas. las fuerzas especiales que ejercitamos en el curso de nuestra existencia. Y es de notar que la soberanía del individuo no tiene su fundamento en una facultad determinada cí en la disposicion particular para el desempeño de estas o aquellas funciones, sino en la integridad de su poder para la rcalizacion efectiva del derecho. No es, pues. soberano el individuo únicamente porque tema la facultad de conocer lo justo y lo injusto. ni tampoco sólo porque sea capaz de amar la ¡usticia ó de convertirla mediante el poder de la voluntad en objetivo y término de sus actos ; es soberano el individuo, en cuanto se reconoce como causa de sus hechos jurídicos, mediante la actividad sintética de su naturaleza espiritual y fisiológica. Fundar la soberanía en un poder particular ó en la mera suma de los poderes especiales sería tan absurdo como entender que constituye la luz uno sólo de los colores en que se descompone ó que estos pueden existir con independencia de aquella. Muy al contrario, el predominio de un poder particular implicaria la negacion de la soberanía lo mismo en el Estado individual que en el colee- 236  LA LIBERTAD POLÍTICA. tivo, porque el Estado dejaria de ser el dueño y director de su vida, para convertirse en servidor y esclavo de aquella tendencia parcial sobrepuesta á todas las restantes. Esto es lo que acontece allí donde alguna institucion pretende representar el interés fundamental del Estado, é invirtiendo el órden natural de los términos, considera el país como un instrumento puesto á su servicio. Resta indicar, para dar fin á la consideracion de la soberanía en la vida jurídica del individuo , que el poder soberano no significa facultad ilimitada ni arbitraria, sino actividad total para la realizacion de la justicia dentro'de los propios límites anejos á la naturaleza humana, y actividad sujeta en su determinacion á las prescripciones del derecho ; mas por esto mismo ha de entenderse tambien que ningun límite contrario á la razon puede menoscabar la integridad de la soberanía. Bastaria referir á la vida del Estado social cuanto queda manifestado con relacion al individuo, para formar el concepto de la soberanía política, si la conveniencia de rectificar ciertos prejuicios que se enlazan con este problema no aconsejára ampliar bajo otros puntos de vista las precedentes consideraciones. Viniendo al exámen de la soberanía en el Estado colectivo, que es donde más han arraigado los prejuicios de que queda hecho mérito, encontramos ante todo una con fusion lamentable entre lo que podríamos llamar la soberanía social y la soberanía política; esferas de actividad, mucho más extensa la primera que la segunda, y que todavía LA LIBERTAD POLÍTICA.  237 están por deslindar lo mismo en el terreno de la práctica que en el de las especulaciones doctrinales. A semejante confusion responde la expresion soberanía nacional con que designan políticos y publicistas la soberanía del Estado, considerando aquella más propia,y más adecuada que ésta para significar la idea del supremo poder politico. Origínase el error que envuelve la confusion notada de la falta de fijeza en la determinacion científica del concepto del Estado y de la prepotencia histórica de éste sobre los demás órdenes sociales; y como sobre uno y otro extremo se ha dicho ya en lugar oportuno lo que más directamente podia interesar al objeto de estas ligerísimas indicaciones, baste consignar al presente que la persona humana, individual ó social, no es pura y exclusivamente persona jurídica, toda vez que al propio tiempo que realiza el derecho cumple otros fines tan esenciales corno el que sirve de fundamento á la existencia del Estado. Ahora bien; si la plenitud del poder para realizar cualquiera de los fines fundamentales constituye la soberanía dentro de la esfera trazada por el fin respectivo, el pleno poder que tienen las sociedades humanas para realizar á la vez y orgánicamente el fin religioso, el científico, el moral, el jurídico, el económico, etc., puede con entera propiedad denominarse soberanía social, dentro de la cual están comprendidos los demás órdenes de la soberanía y entre ellos como uno de tantos el de la estricta soberanía política. 288  LA LIBERTAD POLITICA. Con sujecion á este principio elemental de Sociología, es evidente la impropiedad con que se denomina soberanía nacional el, supremo poder político de los Estados nacionales. La nacion no es sólo soberana en su calidad de Estado jurídico, que es lo que en aquella expresion se trata de indicar, sino que es soberana tambien en los demás órdenes fundamentales de la vida, y por lo tanto, la soberanía política de la nacion debe llamarse soberanía del Estado nacional, y en general, la soberanía política soberanía del Estado. No valdria ciertamente la pena insistir en este punto, si sólo se tratara de una cuestion de nombres; pero tales incorrecciones de expresion, sobre corresponder á errores de concepto que importa dilucidar, contribuyen luego por la influencia poderosa que ejerce el lenguaje en la educacion del espíritu público á mantener perniciosas preocupaciones. La idea del Estado omnipotente cuenta entre sus auxiliares de mayor y más decisiva eficacia multitud de frases que han adquirido carta de naturaleza en el habla vulgar, imprimiendo direcdon al pensamiento de las muchedumbres. Presto es de gran trascendencia tratar de corregirlas y de 'reemplazarlas por otras más propias y adecuadas. Aunque no de una manera expresa, la distincion entre la soberanía política y la social vá abriéndose camino en las obras de los tratadistas. La division que establece Ahrens entre las sociedades totales ó que cultivan á la par todos los fines humanos (la familia, el municipio, la provincia, la na- LA LIBERTAD POLÍTICA.  23t don, etc.) y las especiales ó consagradas á la realizacion de un sólo fin, tla sociedad religiosa, la científica, la artística, la económica, etc.) entraña ya el principio de aquella distincion, que es bajo muchos puntos de vista de suma trascendencia. En el sentido general de su doctrina política Bluntschli confunde aquellas dos esferas de la soberanía, como en otro lugar queda indicado. Para él son la nacion y el Estado cosas idénticas,  por esto halla enteramente propia la expresion soberanía nacional, para sipiticar la plenitud del poder y de la majestad de la nacion. Independientemente de las razones históricas a que se debe la preponderancia del Estado nacional, obedecen sin duda á otras causas las opiniones que profesa acerca de este punto tan reputado é insigne publicista. Su concepto) del derecho , como reaccion del sentido abstracto  formalista, característico de la direccion kantiana. tiende á absorber el contenido sustancial de otras relaciones fundamentales; de aquí su emt 'leño en ensanchar los límites de la accion del Es- :ado hasta convertirlo en verdadero y único director de la vida nacional, cuando no es en rigor sino su órgano jurídico. Tienen gran resonancia en la escena pública y en la conducta de los partidos los errores concernientes á la manera de entender la soberanía política, y por este motivo no es ocioso indicar sus principales consecuencias. De un lado, el confundir la soberanía política con la soberanía social conduce al abandono de todos los órdenes de cul- 24G  LA LIBERTAD 1'OLfTICA. tura, como si la realizacion del derecho con abs., traccion de los demás fines esenciales de la vida - pudiera determinar un progreso real, ni en las cos_ tumbres que han de, nutrirse con la sávia de todas las instituciones, ni siquiera en la legislacion, por cuyo medio debe prestar el Estado medios y condiciones á las restantes esferas de la actividad colectiva. De otro lado, y haciendo aplicacion de, las consideraciones expuestas al objeto primordial á que van encaminadas, importa señalar que aquella confusion es una de las causas que más contribuyen á esterilizar el ejercicio de la libertad política, harto malgastada en luchas de ambiciones y de enconados ódios de partido, mientras permanece ociosa para promover el desarrollo de los grandes intereses sociales. Pensar que un pueblo puede llegar á ser verdadero dueño de sus destinos, y que ha de hacer efectiva su soberanía sin influir directamente en los progresos de la ciencia, del arte, de la religion y de la industria, es lis« y llanamente vivir en el vacío y reproducir eternamente' la triste figura del hidalgo manchego con ilusiones tan lejanas de la realidad corno los desaforados gigantes, los castillos encantados y la sin rival hermosura de Dulcinea. FIN.