Giammatteo, Mabel; Gubitosi, Patricia & Parini, Alejandro (eds.) (2017) El español en la red. MADRID-FRANKFURT; ED. IBEROAMERICANA-VERVUERT ISBN 978-84-16922-45-1 [Reseña]
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Giammatteo, Mabel; Gubitosi, Patricia & Parini, Alejandro (eds.) (2017) El español en la red MADRID-FRANKFURT IBEROAMERICANA-VERVUERT ISBN 978-84-16922-45-1 332 PÁGS. En la presente obra, se reflexiona sobre las delimitaciones que a la lengua española impone un invento que, aunque fue norteamericano, su uso en español hoy en día, tanto en España como en Hispanoamérica, es imparable, y además está en alza, pues ha crecido un 1100% en los últimos diez años. De ahí, señalan sus tres editores en el primer capítulo de la introducción (“La comunicación mediada por computadora”), el motivo de este libro, que surge de la ambición de caracterizar el español que se habla en las redes, principalmente en lo que se conoce como Web 2.0, distinta de la Web 1.0 por el carácter interactivo de los portales, pues ya no son solo los propietarios de los dominios webs los únicos que pueden modificar el contenido del portal, sino que, desde hace no excesivo tiempo, las páginas y aplicaciones se construyen o son puestas al servicio de la interacción entre los usuarios que a ellas acceden o en las que se registran como dueños de la gestión de perfiles que pueden ser corporativos, individuales, anónimos, oficiales, comunitarios, etc. Por ello, este trabajo busca atender a los ámbitos más sobresalientes que pueden influir en la forma en la que los internautas se sirven del código lingüístico que hoy hablan 500 millones de personas en todo el mundo. Así, los diferentes capítulos versan sobre géneros discursivos, contacto con otras lenguas o contextos situacionales y relaciones entre los participantes, de tal manera que con ello vienen a cubrir un campo de investigación que hasta ahora había sido tímidamente abordado por el estudio filológico en el mundo hispánico. También dentro de la introducción, pero ya en un capítulo aparte, los tres editores han decidido incluir una conferencia del profesor Crispin Thurlow titulada “Enmarcando el lenguaje de los nuevos medios” y que precisamente trata sobre los errores que se comenten en la investigación filológica sobre el estudio del discurso digital -en su caso aplicado al inglés, pero con carácter general-, desmontando mitos tan afianzados y apocalípticos como la pérdida de la “pureza” de los idiomas, supuestamente deturpados -sobre todo por los jóvenes- en las redes, donde no se respetan las reglas de ortografía ni de estilo de las variedades estándar; o las reflexiones sobre el discurso digital como sustituto de la conversación cara a cara y que conllevaría a la pérdida de habilidades sociales, algo que el profesor no ve como un reemplazamiento, sino que justamente el discurso digital es una “prótesis” que favorece el mantenimiento de las conversaciones cotidianas, ya que la mayor parte del discurso que se produce en las redes sociales es concepcional-
452 Reseña de Giammatteo, Mabel; Gubitosi, Patricia & Parini, Alejandro (eds.) (2017): El español en la red JOSÉ GARCÍA PÉREZ mente oral o pertenece a la inmediatez comunicativa a pesar de que es fundamentalmente escrito. Por último, señala nuestro estudioso que todos estos prejuicios han llevado a descuidar la atención que merece por parte de los filólogos la intensa creatividad lingüística que están permitiendo las redes sociales como formatos discursivos inherentemente multimodales. Tras la introducción, la obra se divide en tres partes. La primera, dedicada a los Géneros y estilos en la red, se inicia con un trabajo de Ana Pano Alamán titulado “La intensificación en los blogs de contenido cultural de la prensa digital española y argentina”, en el que hace un recorrido cualitativo por todos los medios lingüísticos que sirven para expresar intensificación (categorías como los sustantivos, adverbios y adjetivos; morfemas, estructuras sintácticas, recursos fónicos, procedimientos semántico-pragmáticos como la metáfora o la hipérbole, etc.) y que son observables en tres campos: el enunciado, la enunciación y el intercambio entre autores y lectores de los blogs, llegando a la conclusión de que el uso de la intensificación se debe, por un lado, al inherente carácter coloquial del español en este tipo de discurso y, por otro, y en relación con lo anterior, al tema que en él se aborda, puesto que los autores de la crítica cultural, que es el género que ella analiza, con el fin de mantener a sus lectores, tienen que implicarse lo más posible tanto en los juicios que emiten sobre los contenidos como en la relación estrecha con aquellos. Por su parte, Álvaro Recio Diego y Camela Tomé Cornejo reflexionan en el segundo capítulo sobre las demarcaciones que hace al uso del español la red social Twitter como género discursivo. En su caso, su estudio “La realidad sintáctica de Twitter: subordinación en 140 caracteres” se centra en la cuestión de si la limitación que esta red impone de 140 caracteres a las publicaciones o tuits (ampliados a 280 desde septiembre de 2017) influye en la elección, por un lado, de estructuras simples o compuestas y, por otro, de qué tipo de compuestas (subordinadas, coordinadas o yuxtapuestas). Aunque en un primer momento puede pensarse que la restricción de caracteres provoca el predominio de las estructuras simples, los datos demuestran que son las oraciones compuestas y, sobre todo, las subordinadas, las formas más utilizadas, tal y como sucede en general en español. Además, en este caso es precisamente la limitación numérica de los caracteres la que provoca el predominio de la subordinación, pues “este mecanismo sintáctico permite expresar contenidos semánticos complejos de manera más económica y eficaz” (88). Por último, se cierra esta primera sección con un estudio llevado a cabo por Lucía Cantamutto que versa sobre “Economía, claridad y expresividad lingüísticas: el estilo comunicativo digital del teléfono móvil en el español bonaerense”, en el que la autora aborda un género discursivo prácticamente olvidado en los estudios del discurso digital: el SMS, que, aunque no en España, en los países de América Latina sigue siendo la forma de comunicación por Internet más utilizada. El género es analizado desde tres ámbitos (familiar, de amistad y laboral) para conocer de qué manera las tres propie-
pragmalingüística 26 (2018) 451-456 453 dades de este tipo discursivo (economía, claridad y expresividad) son expresadas lingüísticamente y en qué ámbitos predominan unas más que otras, llegando a conclusiones tan interesantes como el hecho de que la conversación no sea cara a cara favorece el aumento de la expresividad en el ámbito laboral entre jefes y empleados, sobre todo por parte de estos últimos, que fuera de la red tienden a tener un trato mucho más distante y cortés. A ello también ayuda el considerar las redes sociales como instrumentos para la interacción puramente interfamiliar y/o afectiva. Por otra parte, si también en un primer momento se puede pensar que la claridad no era la propiedad más exigida por los interlocutores de un mismo ámbito familiar, ocurre justamente lo contrario, pues es demandada más incluso que en el ámbito laboral. La segunda parte, dedicada al Multilingüismo en la red, se inicia con un trabajo de Alba Arias Álvarez sobre “Cambio de código en la red: la expresión de la identidad en Asturias”, donde la investigadora detalla cómo la alternancia de códigos entre el español y el asturiano en Facebook está motivada por razones socioculturales como la reivindicación de la identidad asturiana y las estrategias de afiliación al grupo que forman los habitantes de esta región del norte de España, cuya lengua autóctona, sin reconocimiento oficial, se encuentra también en el discurso digital en clara diglosia con respecto al español, incluso en aquellas páginas donde más se reivindica la identidad asturiana o más asturianos hay unidos, como lo demuestra el hecho de que para los mensajes o contenidos formales los propios asturianos que son bilingües siguen prefiriendo el español y reservan el asturiano para situaciones de humor e ironía. Continúan Montserrat Casanovas-Catalá y Yolanda Capdevila-Tomàs con un estudio sobre lo que se viene llamando literacidad o alfabetización académica. En “Red: diccionarios, traductores y foros”, estas autoras dan cuenta del pilotaje de un cuestionario para conocer las habilidades de un grupo de estudiantes catalanes en el manejo de herramientas lexicográficas digitales. Si bien como ellas mismas apuntan no pueden dar aún datos lo suficientemente concluyentes, sí pueden constatar ciertas tendencias como el uso de buscadores generales como si fueran diccionarios y traductores (el caso más flagrante es Google), la no conciencia de contrastar los datos encontrados en la primera búsqueda, que además suele ser la definitiva, y la falta de interés por proponer las dudas que no consiguen resolverse en los foros especializados, donde, denuncian las autoras, solo un 1% escribe mientras el resto mira lo que en ellos se dice. Por ello, nuestras estudiosas terminan su trabajo con la reivindicación de una mayor atención por parte de las instituciones encargadas de la elaboración de los planes de estudios al incentivo de la educación en el manejo eficiente de estas herramientas, pues no basta con el mero acceso a las no ya tan nuevas tecnologías, sino que, además, estas exigen una gestión por parte de sus usuarios, que no siempre conocen la forma en la que pueden sacarle el mayor partido posible.
454 Reseña de Giammatteo, Mabel; Gubitosi, Patricia & Parini, Alejandro (eds.) (2017): El español en la red JOSÉ GARCÍA PÉREZ Por su parte, Patricia Gubitosi elabora un trabajo que vuelve sobre los SMS, esta vez con la preocupación por el “Cambio de código y mensajes de texto: diálogo bilingüe intergeneracional”. A partir de los mensajes entre madres e hijas argentinas radicadas en EEUU, la autora demuestra que la diferencia etaria, en contra de lo que puede pensarse, no es pertinente en la alternancia de lenguas, siempre considerada más proclive en las últimas generaciones por ser las más aculturadas, sino que el fenómeno tiene más que ver con estrategias discursivas como la atenuación de actos directivos, desaprobatorios o de petición; actos de habla con intención humorística, irónica, etc., donde la alternancia o la desviación de la lengua base (el español en todos los casos) hace que estos actos ilocutivos adquieran “una connotación simbólica adicional” (193). Finalmente, cierran esta segunda parte Camilo Ballena y Virgina Unamuno con un trabajo similar al primero: “Contextos y sentidos de las practicas escritas bilingües entre jóvenes wichis” en el que demuestran cómo la aparición del discurso digital ha permitido que las lenguas indígenas sean usadas fuera de los ámbitos a los que han estado relegadas tradicionalmente: el religioso y el escolar. Con el estudio de secuencias de Facebook en las que se negocia cuál debe ser la lengua base de la interacción (español versus wichi), estos investigadores dan cuenta de que el uso del wichi en esta red social sirve como símbolo de la reivindicación de la identidad indígena, pues siempre es esta lengua diglósica la que se impone en las conversaciones en las que participan tanto wichis como argentinos no wichis, a diferencia de lo que ocurre en las interacciones interétnicas cara a cara, donde el español siempre se impone. A diferencia de lo que ocurría con el asturiano, es el español, el idioma hablado por ambos grupos, el que se encuentra, en este género discursivo, en clara diglosia, pues los participantes pocas veces se prestan a traducir lo que están diciendo o cambiar de lengua cuando un participante monolingüe de español pregunta por el contenido o quiere integrarse en la conversación. La tercera parte, dedicada al Contexto, participación e interacción en la red, se abre con un estudio de Eliana Lucián Vargha titulado “Adecuación del discurso al contexto institucional en un foro virtual universitario”, donde denuncia que los parámetros tradicionales utilizados para delimitar el contexto de las interacciones presenciales pueden no ser del todo válidos para caracterizar las interacciones virtuales, que tiene sus propias particularidades. En su caso, analiza la actividad de un foro universitario entre un grupo de estudiantes universitarios y su profesor, en el que la estudiosa señala cómo, por ejemplo, a pesar del carácter institucional o académico en el que se produce la interacción, el contexto de pertenencia a la comunidad virtual genera formas cercanas a la inmediatez comunicativa que cara a cara no se darían (ironía, humor, faltas de ortografía, léxico informal, etc.), aunque estas muestras de cercanía o inmediatez son reconvenidas tanto por el profesor, que es el interlocutor que posee el rol capaz de imponer decisiones, como por otros alumnos que se dan cuenta de que, nunca mejor dicho, la distancia debe guardarse también en este tipo de situaciones.
pragmalingüística 26 (2018) 451-456 455 Igualmente pretende una revisión de las categorías tradicionales de coherencia y cohesión Cristina Vela Delfa con su trabajo “Coherencia, cohesión y estructuras de la interacción en el discurso digital: un análisis de los intercambios en la red social Facebook”, en el que aborda cómo el discurso digital, por sus propiedades de multimodalidad, multisimultaneidad, hipertextualidad e hiperconectividad, exige un tratamiento diferente de estos mecanismos, que la autora examina en tres ámbitos: el de la intervención, donde señala que las iniciativas son más multimodales que las reactivas, donde se tiende a la “monomodalidad verbal”, puesto que normalmente lo que se busca es defenderse o argumentar en contra de lo dicho por otros interlocutores; el ámbito del intercambio, donde el mecanismo de cohesión principal es el de las marcas endofóricas explícitas que permite la interfaz de Facebook (mención de usuarios); y el ámbito del conjunto de las intervenciones de un locutor concreto, donde la coherencia temática se observa en la relación entre el diseño que de su perfil hace el usuario y las publicaciones que comparte o le gustan de su muro. Por su parte, el estudio de Agnese Sampietro “Emoticonos y cortesía en los mensajes de Whatsapp en España” viene a cubrir un campo de investigación hasta ahora tratado solo desde el punto de vista de la atenuación y teniendo en cuenta únicamente a los emoticonos tipográficos. Nuestra autora demuestra que el uso de emojis o emoticonos gráficos sirve también como mecanismo de cortesía estratégica, valorizante o de grupo, paliando así la laguna que hay en general en el terreno de los estudios de cortesía sobre la existencia de otros procesos corteses que no consisten en la atenuación o la amenaza a la imagen, sino en el incremento de la cortesía (con fines estratégicos o no). Por último, cierra esta tercera parte y concluye la obra un excelente trabajo de Manuel Alcántara-Plá titulado “El contexto de los mensajes en la comunicación digital” en el que reflexiona sobre cómo esas características que se han atribuido como exclusivas al discurso digital (multimodalidad, asincronía, multisimultaneidad, limitación de caracteres, hiperconectividad etc.) han estado siempre presentes en la interacción humana, aunque de manera marginal o como posibilidad a la que el hablante podía recurrir siempre que quisiese o lo necesitase (por ejemplo, una conversación cara a cara luego puede ser continuada por carta, también se pueden transmitir mensajes anónimos por grafitis o pintadas, hay interacciones simultáneas en todas las conversaciones en las que hay más de dos personas implicadas, etc.). La diferencia está en que ahora, en el discurso digital, estas propiedades son inherentes y obligan a que todas las interacciones tengan esos parámetros, lo cual en absoluto contribuye a esa temida despersonalización y pérdida de habilidades sociales que, supuestamente, no se podían producir anteriormente. En definitiva, estamos ante una obra que, a pesar de pretender abarcar un objeto de estudio tan poco explorado, cumple satisfactoriamente con su ambición de dar cuenta del estado actual del español tanto en los diferentes
456 Reseña de Giammatteo, Mabel; Gubitosi, Patricia & Parini, Alejandro (eds.) (2017): El español en la red JOSÉ GARCÍA PÉREZ géneros discursivos que la red ha generado como en las consecuencias que para nuestra lengua ha tenido la aparición de la comunicación mediada por ordenador. JOSÉ GARCÍA PÉREZ Becario FPU Universidad de Sevilla Facultad de Filología C/ Palos de la Frontera, s/n 41001 Sevilla Fecha de Recepción 11/09/2018 Fecha de Publicación 01/12/2018 DOI: http://dx.doi.org/10.25267/Pragmalinguistica.2018.i26.22