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Historia de la economía política en Europa desde los tiempos antiguos hasta nuestros días ; seguida de una bibliografía razonada de las principales obras de dicha ciencia

Blanqui, Adolphe, 1798-1854

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3 5 zwoubana .TbItánatA, EN HIST IA DE LA. EUROPA hesbc tos tienxpos antipos lasta nulstvos bi(m SEGUIDA de una Bibliografia razonada de las principales obras de dicha Ciencia. ESCRITA EN FRANCÉS Por Mr. ADOLFO BL ANQUI, mayor, Profesor de Economia industrial en el Conservatorio de rIes Director de la Escuela especial de COm TRADUCIDA AL CASTELLANO POR D. JOSE CARASA• t72 . ,4 remla eté e0,1 e~d $4.7 s r c^. OITTIIIMMITTTITITOTTITTYTTTITTITMIVITT ADTzaltutlia DEL •  011410~ )1. n 1 2.•  ••••., - El objeta que me . propuse al traducir esta obra fue solo emplear el" tiempo que me dejaba libre mi profesion, cultivando . el idioma frances . cuyo estudio, parece . en el día útil y aun- necesario,, Esta sola idea abrigaba en mi, cuan- do algunos amigos á quienes. di á leer el manuscrito me animaron á darle . publicidad , ftndándose en las escalen- tes lecciones que contiene y en el beneficio que podrían ,90 4 , ar mis compatriotas consz i , lectura. Esto, obligacion que tiene todo español de ser útil 4 su por cuantos medíos este'n á su alcance , me determina en fin á acceder á sus deseos; y yo me ¿are' por muy recompensado si mi ;corto traba/o- obtiene la aprobacion del público. Cgffirde» • IV •  •  • ten', • (  Sili7  ;:r1;,511; eqinzaInuhi dar á Conocer 'el motivo que Me la condu.',1 sido á'ánprendér -esta ób`ra: Eta mad'O b laCe dtséeSloS' l ióCo . - Más ótni*s lá cátédra  Bistorid y 'de rcórionlia' política de  r  f tá eácüé : la 'éspedál áe''ConSeikió qtVe f - 2 diri j o hdy- dia , no tardé rerdbir que 'éxiítiUn l entre ésfas dos Ciencias , conexiones 4ue no se r üi:;dl' estudiar lá uná siñ la otra, ni pro- fundizarlas sepa radameill.Se - 1 - restán' apoyo á cada momento, la r Úrime'rá - 16S S.egithda eSplica sus causas y'eedáée' sús tonsebitenciál» - A -hiédida que' "adelafitaba en la olcióií' E C% : las r dbctriinal',` Cjerripros haciaii .falta; y ei"eáttidio de'115§"atofiteéiMi'trlóS-ferrnaileciá''á su vez incóm- ia 'Ec t ohbrliíá ‘p i orit réa: no *á ilustrarle. AprOxithandO üdé r ó - ' á i pb e Coi . " y fortificando - uno - con otro los tilbájós dé .L íTils ;: diíS s 'arsh1;- 1 he Ileg'adó 'á déScarir una mul- tafia de . ürécitupñcidnék'ilue paSaban"pdr verdades reconocí.- dál  á los  d - é  uerlOs hombrésjMas instruidos y mas' ade l láñtadot. Ad  los - autores de todos los tratados de Eéonoriiia ''pólítiSá', siü escepGdn , no 'hacen subir-la elá - friáis 'allá de inS15rirfie-ros en-sayos d'é l QueSna37- y de TurIot„ cdrái -ántes - de las ébras'-de < 'estoS Lonibres - Metreg,i'iringun' éSCrit'ó sistemátiC6 > hilhiesellamado la atencion de los sabios ' y 'dé' lbs estadiátáS - ''sébre'his Terióíherios de la produccion de lás '_ricjudzás.'  ' i(LíI  -- -  -  - "111ded1c i ñér i , á' bUScai coh solicitud en los edades los hhClibs . más interesantes para el estudio de las cuestiones económICa'S y's&láleSi:'heháj rád iv g lilitó)jibbi'el'bn'lltdiiia dii Meliá ¿bino '161 l'ay ( n ) en París y Londres; me ha sido preciso confesar que los pri. vile f rios los impuestos, las vejacionesláscales, río eran mas raras entre los antiguos que lo son en nuestros dias. Entonces corno ahora, el menor destello de paz y de libertad era se- guido de una lluvia de riquezas y de prosperidades3;rlas mas causas siempre proclucen,los, mismos fectos,,á pesar de la diferencia Je costumbres y de institgeipnes. La miseria de Jos pueblos se reconoce 'siempre 'en, la desigualdad de las, car- gas, en , distribucion. viciosa dejos productos del ;trabajo,, y en -el predominio de algu i aas castas ingeniosas en poner los abusos bajo la,proteccion, de lá ley„,-  ,-z Pero .el mur- 1 cl ° no ha, 'permanecido siempre, indiferen te , á presencia de, estas calamidades' sociales, y mas de una. vez han estallado.maamánimas protestas en el transcurso de, los siglos, á favor de los derechos de , la humanidad desco nocidos malamente. Alninos nobles ,soberanos se han asocia- do á ,estos esfuerzos , hora . seguidos con perseverancia, hora interrumpidos poda desgracia de; los tiempos. una Economía política entre los antiguos como ‘ entre los rrio;,» demos; no una Economía política sistemática y- formulada; sino dedncisla los hechos y praciiÇada antes de ser escrita, Tal ha sido, por otra parte,' la marcha de todas las. Ciencias desde el ori g en de las ' ,sociedades. Los primeros -que _vienen al mundo g conciben, obran y. ejecutan; los últimos razonan, completan y : mejoran la obra de sus antecesores. Para apre- ciar bien los trabajos de los economistas.modernos convenia pues conocer las principales bases del movimiento social, cine se continda desde Jo ,antio . uo al traves' de las revoluciones, y que presenta cp sulparc4a tantos rasgos- gloriosos y tantas peripegias:drgynáticas. , Este rpo , vimiento es el que  procurado describir en lag ('  ) at y wkné,:tfri4zel al público Los grand'es estados dela ánti- gtiedad r y lost-de-laledad media no`han 'caido°sin e motivo; 'tan- tas riquezas no han 'sido mi creadas: ni- destruidas sin que g tverea ' ciOn y , su anóna.da.rniento 'se refieran á causas snscep- tibles de'analisis,y dignas dé meditacion: Fs hasta imposible no dOnocer la mano de la providencia en estás transformació.- nes sucesivas del principio social, que se refugia ya en una inStitncion, ya en otra, g in distincion de tiempo ni de lugar, ¿orno ' t)ara mantenerse sin . Cesará la disposición y al servi- cio de la humanidad. Aquí, es un grande hombre quien con- serva' el fuego' -Salradó; en otra parte, es un esclavo quien intenta reanimarlo: Sócrates en Atenas Espartaco en Roma' Del seno mismo de la barbarie salen las primeras luces del trabajo y del orden., Carlo-magno domó á la misma muelle- dumbre qué le habia alzado. Las ciudades anseáticas se eleva iioh del fondo de tos' I panuanos que servian de ' guarida á la pira teria. El sistema' feudal; ' tan funesto álos trabajadores sujetos al territivilo está todo lleno de doctrinas preciosas para la Eco- nomía política. Era la . división estrema de la soberanía, así córrits'altóta vetnos la , division mas estrema de la propiedad El''iMperio romano; un 'momento reedificado por Carlo-mag- no- había visto la centralizacion llevada al último grado; la feildalidad nds- hará ver este grande peíder . político redu- cido ‘, á átotilól. Aqui- asistiremos á gigantescas síntesis; en otra»'parte casi microscópicos. ¡Qué diferencia no debia'h i aber entre lar EconoMía polítira l del` . gefe de 40 millo nes de súbditos y la de un hidalgo que vela toda su campiña de lo alto de s'u castillo!' Peto . ta *lio 'de esté 'l'a clase me- dia comenzaba . ár reunirse' en las' , eincladeS, á orgaitíizarse en cofradías, y , haberse 'repletar , l oor su r nárn . ee'o..No se les qui- (yr) taba ya g u clinerQ, d'e les pedia. Iresiadb y ;de' este nhid0 en apariencia insigni(ica.ute resulta para el écoñomistadá ‹ehl plicacion de todo un :nuevo orden social. He seguido, paso, á paso estos.grandes acontecirnientos, y ,me ha parecido que la Economía política de lo s antituoáttio tenia otras pretensiones mas , que la de los modernos.,;En. to- das las revoluciones, no ha habido nunca nias que , flos:p¿ar- tidos en presencia : : uno compuesto de los hombres que cruie-: ren vivir de su trabajo, y otro de los que quieren. vivir .del irabajo, 'ageno.. No se disputa , el , poder y los ,loonores 'sino para descansar en esta region de bienaventuranza en donde el .partido vencido n 9 deja jamas dormir tranquilamente á los vencedores. Patrkios y plebeyos, esclavos, y ( libres, guel-* fos y gibelinos rosas blancas , y. rosas encarnadas ,,taba-, lleros y pecheros , liberales y _serviles, no son mas qffle riedade.s de la misma especie, Sie , mpre. es Ja cuestiona (Id bienestar la que los divide, queriendo cada uno 1 ( osando servirme de una espresion  tirár.la manta' pay,a á riesgo de descubrir á su vecino. Asi eá que en 4n,pais . ; es por via de impuesto 01110 se arranca al trabaj a doi"3 'bajo testo del bien del Estado, el :fruto'de Sirs sudares; --en'otr,0119 par medio de, los •privilegios, clecla ! rando , tal (trablij9-14.jet0 de conces ion hacien,do pagarcaro, el •de:techo:de ea-, tregarse á él, £l Anismp- ahuso se fxeprGduce bajoffoonam Ana§ indicectas, peras ,no,.rnenos opresivasrcOando p . (4,4-flecho de. 1 04 aduanas, el Esu k do divide con lAs- ind-ustrias:‘ priyilegia d as , los -h er wa ci t)s  :1o.  que, 1 1,9 lo r s 09 . 1).  ‘.  ¡in Ved 4 jos, romilnoá 'en  ,palse's ffinquistadds y á I lAr iapeos pA sps :coloni4s _de . Amérvica': ;á  1epi1jl Al,>$1 cle,distanc4 11.--414,rgi A , el inisrro, rAerlospreclo J,cle,"4 (17) iWsmas paradojas abominables sobre la necesj- pzraplos urtos b , de ser esplotados por los otros. Es algo ma l . aflictivo que: lo que pasa entre los animales, cuyas especies devoradoras viven de las especies devoradas, sin eri- gir al menos su voracidad en sistema , y sola por que no pueden hacer otra cosa. Todas estas horribles iniquidades sociales se han propagado al traves de los siglos, bajo for- mas diversas, algunas veces dulcificadas por el progreso de la razon humana; pero siempre vivas en el fondo y por to- das partes sostenidas, ya con audacia, ya con hipocresía. Aquí es., el clero quien se apodera de todos los bienes , y quien se digna dar limosna al género humano desposeida, amenazando con: anatemas á cualquiera que osara turbar el reposo de la casa del Señor. Mas allá, el diezmo pertenece á los seilores, porque ellos son señores y no hay selores sin 'diezmos. Los aldeanos se venden aun en Rusia corno utensilios ide . agricultura, y la aristocracia inglesa vende á loa pobres; irlandeses algunos haces de paja, y algunas patatas que di- viden con el ganado. NO, hays,tanta distancia como se cree de la Economía po- Iltica griega y romana, • cruel , insaciable:, á la Economía po- lítica de mas de un pais en Europa. En nuestra hermosa Francia , tan rica en pámpanos y de Espigas ,-muchos millones de hombres no comen-pan, y no' beben' sitió agua. La sal abunda bajo sus plantas, pero el impuesto pesa sobre sus cabezas, y la gabela, ,la odiosa 0 4 14 de la l edad mediano hace mas que cambiar de nombre y 4e vestido. Si se descubre una planta nueva , el tabaco por vi e mp l o . l a ley prohibe el cultivo de ella. Este es el caso de efhelaeyar con,louseáu: ¡Todo es bueno al salir de las, ma- r04;del ,Cvi4d9r;, todo,,degetiera . entre las manos dp1 hombre! .(xn) do siempré nh refagio sea en un pais, 'sea en otro, iimirous ,rando por todas , partes la riqueza para ausiliar la libd. -Ensayo en fin, enlazar mas- lo presente á lo pasado, en lu- gar de tratar la Ciencia corno una híbrida fecundada al soplo del siglo XVIII, proleín sí/2e matre crea/ 1 ,a. Yo he querido dar , abuelos á esta hermosa Ciencia que se ocupa de la felici- dad del género humano y que tienen en depósito los medios de . procurarse la dósis compatible con los achaques de nues- tra naturaleza y las exigencias de nuestro estado social. Al ver con que lentitud llegan las reformas y apreciando en su justo valor los obstáculos que han encontrado, los mas ardien- tes reformadores de nuestra época aprenderán á moderar su impaciencia y á no pedir al tiempo en que vivimos 'mas que su parte de concurso para el movimiento que nos arras- tra. He dicho respecto á esto todo lo que nuestras conquistas pasadas nos permiten esperar en el mas próximo porvenir. Yo no he creado ningun sistema: confieso ingenuamente que no tengo en mi cartera un plan de regeneracion y de prospe- ridad universales. Yo he referido lo que han hecho nuestros mayores y lo que se han propuesto nuestros predecesores para efectuar la pule realizable de esta generosa utopia. Algun dia sin duda, ampliaré mi libro si obtengo para este primer en- sayo el solo éxito que ambiciono, que es el de popularizar la Ciencia económica, mostrando que se hallan los elementos de ella en la historia de los pueblos asi como en los escritos de l'os economistas. Re terminado mi "trabajo por una bibliografía crítica .tle'laá obras de Economía política las mas importantes que se ' han publicado en todas las lenguas europeas. Este catálo- go seguramente está- lejos de ser completo; pero es el mas es- tenso que ha .1alido á luz hasta este dia , y puede servir de '( XIII) inkEdiallnaa140teCa especial bastante importante. He lela ° y 3 31 1 0 11k loa l rnayor parte .de los escritos de los , que he dado los :titulas y analizado la sustancia, de manera, que los amigos 'de la Ciencia sabrán en adelante cual es el, espíritu de un autorantes de 'comprometerse en lectura. Se creerá facilmente que esta parte de mi tarea no es la menos dura; pero espe ro haber de este modo rehabilitado á mas de un economista ignorado, y hecho conocer á nuestros conciudadanos un ma- nantial fecundo-de indagaciones é informaciones. Este senci- llo catálogo bastará el solo para manifestar que la Ciencia es mas antigua que se piensa, y que era ya mayor de edad cuando .se la creia aun en la cuna. He vacilado un momen- to si comprendería en mi nomenclatura los escritores vivien- tes, y sobre todo si podría permitirme caracterizar impar- cialmente 'sus obras; pero su ausencia hubiera tenido mas in- convenientes que azares puede acarrearme mi propio juicio, y me hé determinado á hablar de estos contemporáneos corno si hubiesen muerto, sin cesar por esto de desear que vivan por largo tiempo. Una razon importante ha motivado sobre todo mi deter- minacion. La mayor parte de los economistas existentes, sal- vo algunas excepciones, forman una nueva escuela , tan dis- tante de las utopias de Quesnay corno del rigorismo de Mai- -thus y veo con satisfaccion filos(ilica y patriótica que esta es- cuela ha nacido en Francia y que se compone casi enteramen- te de franceses. Ellacs la que trazará la marcha de la Econo- mía política durante el siglo XIX. Ella no quiere ya consi- derar da produccion como una abstraccion independiente de la suerte de los trabajadores ; no basta que la riqueza sea creada, sino que sea equitativamente distribuida. A sus ojos, los hombres son realmente iguales ante . la ley como ante el ( xiv Eterno. Los pobres no son un testo de declamaciones, aliño una porcion de la gran familia, digna de la mas ¿cita solicitud. Ella toma el mundo tal como es y sabe detenerse en los límites de lo posible; pero su mision es agrandar cada dia el círculo de los convidados á los goces legítimos de la vida. Digo que esta escuela es eminentemente francesa y me glorío de ello por mi pais. Séame permitido, al concluir , hacerla este homenage que no. será disputado por nadie, puesto que resulta de la simple esposicion de sus títulos. Ved los libros que la debemos des- de una veintena de anos: los nuevos principios de Economía política, de Mr. Sismondi; el tratado de Mr. Destutt de Tra, cy, este hombre de valor, sublime á fuerza de sensatez y pro- bidad ; el libro escelente de Mr. Duchkel sobre la caridad; el nuevo tratado de E C0110712,frt social de 11Ir. Dunoyer tan profundamente empapado en razon y en filantropía; el tra- tado de Legislacion de Mr. Ch. Comte que ha dado el últi- mo golpe á la esclavitud colonial ; Economía política cris- tiana de Mr. el Vizconde de Villeneuve Bargemont, que ha señalado de una manera tan nueva y tan notable la llaga del pauperismo en Europa; La escuela politica de Mr. Droz; que ha hecho de la Ciencia un ausiliar de la moral y el En- sayo sobre el espíritu de asociaclon, por Mr. Delaborde, á que tenemos la dicha de acudir hoy dia en medio del desór- den que nace de la concurrencia ilimitada. Estas obras han modificado ya poderosamente las teorías áusteras de Maltbus y las fórmulas algébraicas de Ricardo. Independientes por la for- ina y frecuentemente por la eleccion del asunto, ellas se enlazan- sin embargo por medio de un pensamiento .coman, que es el bien- estar general de los hombres sin distincion de nacionalidad. No he desconocido tampoco los servicios prestados á la NIT) /urnanidacipor 1a escuela sansimon'iana en la épocá gil la cordura de sus fundadores habla sabido pre- servarla de la invasion del misticismo y de utopias. Esta escuela ha sembrado-`en Europa los gérmenes dé una refor- ma que - brota- por todas partes; ella ha revindicado los de- rechos de la clase artesana, y los ha defendido con un talento y una cenviccion que-ha debido hacer irnpresion aun en sus mas ardientes adversarios. Los Sansimonianos han podido frecuentemente engañarse , coma los economistas del siglo XVIII, con los cuales tienen mas de un punto de semejanza; pero sea lo que quiera lo que se haya dicho de sus intencio- nes y de su moralidad, eran ante todo hombres de valor y de probidad. La misma Inglaterra que los 'labia ridiculizado, los imita , y las nuevas obras de Economía política publi- cadas en este pais , estan todas impregnadas de sus ideas reformadoras.. Es la escuela sansimoniaua la que ha marca- do con mas e nergia los trabajos de las clases laboriosas, y si el gran problema del alivio de estas numerosas poblaciones no está aun resuelto, ha quedado al menos al orden del dia de todos los pueblos civilizados. De aqui en adelante es sobre este terreno sobre el que deben decidirse todas las cuestiones de Economía política. El verdadero fin de la Ciencia es llamar en adelante al mayor número de hombres posible, á la participacion de los bene- ficios de la civilizacion. Las palabras divíston del trabajo, capitales, bancos, asociaciones , libertad comercial no tienen otra significacion. Tal es, á lo menos la tendencia de la escue- la moderna á la que me glorío de pertenecer y bajo cuyos auspicios aparece la obra que ofrezco hoy dia al público. Si algunos espíritus concienzudos se admirasen que haya podido encerrar en dos volúmenes la historia de una Ciencia tan iak- ( ytvI) portante y tan vasta como la Economía política , tés -roipeniP deré con uno de sus mas ilustres fundadores (1 ) "la historia de una Ciencia no se parece á una narracion de atonté, cimientos. Ella no puede ser mas qué la esposiciou de las ten- tativas mas ó menos dichosas que se han hecho en diversas ocasiones y en muchos sitios diferentes, para recoger y sóli- damente establecer las verdades de que se compone. Ella lle- ga á ser mas y mas corta á medida que la Ciencia se perfec- ciona." (i) J. B. Say, curso completo de Economía política, torno párrafo 352. • r , RIZ21)21sa DE LA Ee 31(I p mÍA  ainehlo CAPITULO PRIMERO. La Economia Política es mas antigua de lo que se ci ee.-- Los grie- gos y los romános la conocieron.--Analogía que presenta con la de nuestro tiempo.--Diferencias que las distinguen.7-711Odificaciones sucesivas que esta ciencia ha Tufrido en su marcha.--Ojeada so- bre la materia. Es un hermoso espectáculo, y bien digno de meditarse, el de los esfuerzos intentados, en las diferentes edades del mundo, para me- orar la condicion física y moral del hombre. Cada siglo trae su tributo de fanatismo á esta grande creencia, que cuenta entre sus mártires naciones y reyes. Jamas la humanidad descansa; una es- periencia sucede sin cesar á otra, y marcharnos al traves de revo- luciones, ácia destinos desconocidos. Cuando se estudia con cui- dado la historia de lo pasado, se percibe que este, movimiento vie- ne de lejos, que ha empujado á nuestros padres y que nos_arras- tra con nuestros hijos. Algunas veces los pueblos parecen obede- cerle ciegamente, como cuando la, Europa fue invadida por los bárbaros; lo mas frecuente es ceder á él con una idea confusa de las leyes eternas que le rigen. Asi se esplican los innumerables en- sayos, de gobierno, que se y en no obstante girar sin cesar al re dedor de un corto número de principios inmutables , tales como la seguridad de las personas y el respeto á la propiedad: La historia de la Economía Política no puede pues , ser mas que el resumen de los esperimentos que se han hecho por los pueblos ci4i- lizadós para,mejorar la suerte de la especie humana. Losantiguos ncrapn en esta carrera tan inferiores á los modernos corno mochos -autores suponen, asignando comunmente, y cort notable equ ivo --alejo:1, á ciencia , econó.mica hm origen tan reciente• como . es la msgandaluaitad del siglo XVIII. Quién no conoce las irL5tilfudo,- nes al Esparta y de Atenas, y las magnificas obras 49 iA ( 2 ) tracion romana ? Nos parece dificil pasar en silencio la Economia Política de aquellos tiempos, sobre todo cuando se encuentra en ella el origen de casi todas las instituciones que nos gobiernan y de los sistemas que nos dividen. A la verdad, habia en las leyes de Licurgo mas sansimonismo de lo que se cree, y las querellas de los patricios y de los plebeyos no han sido mas vivas en París en la epoca del terror , que lo fueron en Roma durante las proscrip- ciones de Sila. Y toda via hay semejanzas mucho mas sorprenden- tes entre la insurreccion de los obreros de Lyon y la retirada del pueblo romano al Monte Sacro. Cuantas veces, desde Menemnio Agrippa acá, ha sido necesario repetir á las poblaciones sublevadas la apologia famosa de los miembros y de el estómago? Separando de la historia de la Economía Política todo lo que tiene relacion con los antiguos, los economistas modernos se han privado voluntariamente de un manantial fecundo de observacio- nes y de comparaciones. ]Flan despreciado veinte siglos de espe- riencias ejecutadas con la mayor osadía en una vasta escala por los pueblos mas ingeniosos y mas civilizados de la antigüedad; han desconocido la historia, que ha recogido cuidadosamente las mas mínimas trazas de estos esperimentos que repetimos hoy dia, de- masiado frecuentemente con menos habilidad y necesidad que los griegos y los romanos. Está preocupacion de los economistas se de-. Le á que los antiguos no han dejado ninguna obra especial que rea- suma sus conocimientos 'sobre la ciencia económica; pero si estos conocimientos no han sido consignados en un libro, se encuentran en 'sus instituciones; en sus monumentos , en su jurisprudencia. Las paradas de caballos establecidas desde Roma hasta York, el esmero particular de los romanos en la conservación de los ca- minos y de los acueductos atestiguan en el mas alto grado su inte-. ligencia en las printipales necesidades de la civilizacion. La legis- lácion de las colonias griegas valia algo mas que la de las colonias espalialál de la América: - Esparta, Atenas, Roma, han tenido su Economía Política có- mo la Francia é Inglaterra tienen la suya. La usura, los •mpues- tot etagerados , las tarifas, los arrendamientos exorbitantes, 1 • , a in- suficiencia de los salarios, la mendicidad, han afligido tanto á las an- tiguas sociedades como álas modernas', y nuestros antepasados nrs han h echdanevios esfuerzos que nosotros para :librarse de estas plagas. • (3) GeéSenmertte se engailaria el que creyese que no han refle- onado jamas sobre las dificultades de las reformas cuya necesidad •-conocian : cada página de su historia nos ofrece una prueba de ello, y nosotros no dudamos que la gran insurreccion de los escla- vos capitaneada por Espartaco hiciese pasar muy malas noches á los economistas de aquel tiempo. Si los historiadores no nos han dado parte de sus angustias , es porque en Roma no se osaba ha- blar de esta llaga secreta que minaba la república .y que avergon- zaba á los mas ilustres ciudadanos. Cuando mas adelante los em- peradores acordaron distribuir víveres á los habitantes de la ciu- dad Eterna, ¿no hacian uso de la Economía Política como los frai- les en Espacia á la puerta de sus conventos? ¿Hay mucha dife- riencia entre las máximas de los atenienses que prohibian la salida dedos higos, á la de los franceses que prohibian no ha mucho la se- da y los alamares? Todo lo que se puede decir, es que los griegos no han hallado, como nosotros, autores para apoyar estos absurdos con sofismas; pero esto no nos da derecho para despreciarlos. Cuando se estudia con atencion la legislacion rentística de los griegos y romanos, no se puede menos de reconocer que las mas graves cuestiones de Economia Política han llamado en todo tiem- po la atencion de estos pueblos. Basta ver con que solicitud vela- ron sobre sus relaciones internacionales, sobre el estado civil de los estrangeros, sobre la naturaleza y los efectos de los impuestos, so- bre el fomento de la agricultura, y sobre el régimen de la navega- cion. Tendré ocasion de citar en el curso de esta obra pruebas ir- recusables de su perfecta inteligencia en estas materias. Ni aun los fenómenos mas complicados de la distribucion del , trbajo han po- dido escapar de sus indagaciones y se halla en el 2.° libro de la Re- pública de Platon un análisis que honrara al mas sabio rdiscípu- lo de Adan Smith, El Económico de Xenofonte, hasta el dia mal estudiado, encierra restírnenes hechos con suma claridad, y . no conocemos mejor definicion de la moneda que la que nos ha dado Aristóteles en el primer libro de su Política (1). Se engailaria no obstante el que considerase los ensayos tentados por los gobiernos., ó preconizados por los escritores de la Grecia y de Roma, como el resultado de un sistema econó- mico concebido en virtud de datos verdaderament e científicos ó (1)  da Ariatateles ;.1i1,..1. o cap. 6 y 1)• ( 4 ) inspirado por una elevada filosofía. Los griegos y los romanos des• preciaban el trabajo y deshonraban la industria como una ocupa— . don indigna del hombre libre. La esclavitud aparece en cada pá- gina de su historia para desmentir á los escritos de sus filósofos y á !as teorias de sus economistas. ¿Pero no se encuentran en nues- tra historia contradiciones tan chocantes? Estudiándolas en los an- tiguos donde podemos juzgarlas con mas imparcialidad, es facil re- conocer entre nosotros el peligro 6 la inutilidad de una multitud de tentativas, que aunque parezcan nuevas, no son sino renovadas de los griegos y romanos. Los antiguos han ensayado de todo, y nosotros les aseme- jamos en demasiados particulares para descuidar su Econo- mia Política. ,Atenas tenia sus Ilotas corno la edad media ha te- nido sus siervos, y nuestras colonias sus esclavos. Algunos esta- dos modernos tienen todavia sus castas proscritas, tales como las de los ;tachos en Suiza, Prusia y Polonia: pero lo que distingue princip do-lente la Economia Política de los antiguos de la de los modernos, es la libertad del trabajo y el uso del crédito. Todo ha cambiado al rededor nuestro desde la invencion de la imprenta, de la brújula y de la polvora. Conocernos y beneficiamos, en pro- porciones colosales, las primeras materias que eran desconocidas á nuestros antepasados. El algodon, el hierro , los vinos, la una, el vapor han llegado á ser para nosotros recursos inagotables. Tres 6 cuatro plantas, la patata, la remolacha, la caña dulce y el té, suministran alimento á millones de hombres , y cargamentos a millares de navios. Los antiguos vivían de la conquista, es decir, del trabajo de otro; nosotros vivimos de la industria y del comer- do, es decir, 'de nuestro propio trabajo. El caracter distintivo de la Economia Política griega y roma- na es la esclavitud ; la tendencia irresistible de la nuestra, es la libertad. Veremos coma la influencia del cristianismo ha contri- buido á darla esta direccion, interrumpida ya por la invasion de los bárbaros, ya por el fanatismo religioso; pero ningan obstácu- lo 'há podido detenerla en su marcha. La servidumbre feudal ha te- .  . mdo par 'contrapeso las corporaciones gremiales que eran ya un progreso, puesto que desarrollaron el espíritu de asociacion; las cor- poractones á su vez han desaparecidO ante la eananci`Pacion de l'a industria. Cada paso ha librado á el hombre. de una esclavitud y ( 5 ) le ha remunerado,; con un prod.u.cto útil; de suerte Ti a se puede e tterirl, • que.la libertad no ha aparecido jamas sin traer consigo algun beneficio. Los griegos y romanos que oprimieron la humanidad `g ajo apariencias engañosas, carecian de ropas blancas y no tenian vidrieras en sus casas; nosotros mismos no hemos empezado á gozar de alguna comodidad en la vida material sino despues.de la conquista de la libertad. Para apreciar en su justo valor estas diferencias radicales y tam l aien la semejanza de la Economia Política de los antiguos con la nuestra, es preciso. estudiar á la vez sus instituciones y sus'es- critoS., es decir: los hechos .y las. doctrinas de su. época. He prefe- rido para este estadio, respecto á Grecia , el momento de mayor prosperidad en Atenas, y en noma los primeros siglos del pedo. En efecto es Atenas quien representa mejor la civilizacion griega; y liorna imperial, la civilizacion romana. Las institucio- nes y.lo.s escritos de estas épocas memorables han ejercido sobre el inundo contemporáneo una influencia inmensa que se ha esten- dido hasta la posteridad de la que somos representantes. Las le- yes romanas deciden aun en. muchas ocasiones las mas graves cuestiones de nuestro estado civil, presiden á nuestros matrimo- nios, arreglan nuestras herencias y gobiernan nuestras propieda- des. Las aduanas existian en Roma antes del. reinado de Neron y los atenienses han conocido los empréstitos pdblicos. Sabian muy bien las riquezas que se pueden sacar del comercio; presta- ban á todo riesgo y en todo tiempo dieron macha atencion á la esplotacion de sus minas. Frecuentemente leyendo su historia se cree leer la nuestra. ¡Tanto se parecen los hechos , y tan cierto es que ; la humanidad se agita eta' urda de pasiones y de necesi- dades análogas! A la caída del mundo romano, se verifica una revolucion profunda en la marcha de la Economia Política. La esclavitud ..toma una forma nueva,. modificándose sin sentir por la influencia del cristianismo.; las ideas de igualdad empiezan á difundirse. Al desprecio afectado de las riquezas suceden los primeros elementos de adquirirlas. Algunos grandes soberanos dan ejemplo de orden y de Economia: (.;arlo uta'grko manda vender en el mercado los hue- vos de sus gallinas, y las legumbres de sus jardines .(i) Los coo- NI4se el enúttlar da . ViiIi4 art. 39 edicion (6) istalores se convierten én conservadote á y es facil hallar et g Cip"tulares el germen de las ideas nuevas qua van reemplazan/a á la decrépita política romana. Las cruzadas ejercen mas tarde 14 influencia, haciendo la fortuna de las ciudades marítimas de Ita- lia , que llegan á ser el refugio de la civilizacion contra la bar-. barie de la edad media. La propiedad de las tierras concentrada hasta entonces en manos de los señores, se divide en manos de los ciudadanos que la compran á los guerreros que pelean en la Tier- ra Santa. El contacto con el Oriente inspira gustos nuevos,- crea necesidades de lujo que la industria de las repúblicas italianas se apresara á satisfacer: hasta los errores de la época concurren á la obra continua del progreso, y los judios perseguidos crean la cien- cia del crédito y del cambio. San Luis aparece y organiza la in- dustria. Los oficios se dividen en cofradias y se ponen bajo la pro- teccion de los santos contra la tirania de los barones. Los comu- nes se forman y lá clase media, donde se recluta el clero, princi- pia contra la aristocracia esta larga lucha que apenas acaba en los grandes dias de 178g. Tres grandes acontecimientos, casi contemporáneos, el descu- brimiento de la pólvora, el de la imprenta y el del Nuevo mundo cambian á su vez la faz de Europa y las condiciones de la ri- queza 1 3:alca. Los Metales preciosos, hasta entonces tan raros, se hacen abundantes ; productos desconocidos circulan mas rápidos con las ideas; la fuerza física brutal queda destronada por la pól- vora. Yo no puedo comprender como en vista de estos maravillo- sos elementos de regeneracion social se insista todavia en no fe- char la Economia Política mas que de los últimos arios del siglo XVIII. Con todo, entonces es ca . ando' el pauperismo renace 'con la concentracion de las fortunas; entonces mismo el grande cisma del protestantismo, destruyendo los conventos, hiere con una muer- te lenta, pero segura, el principio de los diezmos y la esplotacian religiosa del hombre, que habla reemplazado á la militar. d Qaiért osará afirmar que estas grandes revoluciones no hanniodificado cierto piado las instituciones económicas de lasliaciones europeas? lían sido precisos sin duda muchos acontecimientos semejantes para determinar á los hombres de estado y á los sabios á re- montarse á sus primeras causas, cuyo estudio constituye hoy ola la ciencia económica. Nuestros padrelhan usado largo tiempo de ( 7 ) la-Economia Política sin conocer sus principios del mismo modo que viven la mayor parte de los hombres sin estar iniciados en los fenómenos fisiológicos de la vida. Colbert solo, entre todos los mi- Distros á los que fue dado hacer edictos sobre estas graves materias, Colbert solo, parece haber tenido un. sistema, 'corno mas tarde Law. dcbia tener el suyo, cuino los economistas del siglo XVIII han pro- clamado:el suyo. Pero estas sublimes inteligencias no pueden ser con- sideradas como el foco primitivo de donde ha salido la ciencia ente- ramente hecha. Cuando espongamos las ideas de Platon , de Aris- tóteles , de Xenofonte, sobre las cuestiones tan admirablemente establecidas por Adan Smith , y tan vivamente controvertidas en nuestros dias, será dificil no reconocer que estos genios antiguos entrevieron su. importancia y prepararon su. solucion. El error general nace sobre todo de los escritores del siglo XVIII, que creyeron haber hallado el secreto de la ciencia social, porque ellos habian analizado con una sagacidad hasta entonces desconocida, algunos fenómenos esenciales de la produccion. A- brieron el camino á las indagaciones , de una manera nueva y atrevida, y pasaron por haber creado la ciencia, porque la hablan entrevisto al trates de un prisma, rodeada de muchas ilusiones. Los servicios de la agricultura habian sido demasiado deSconoci- dos: la escuela de Quesnay les ha vuelto al sitio que debian ocu- par en los agentes de la produccion. Despees de él, Adan Smith, ha rehabilitado el trabajo y manifestado las verdaderas causas de las riquezas de las naciones: Malthus ha dado un grito de alarma ák las poblaciones llegadas á ser, segun él, demasiado numerosas; J. B. , Say. ha. preconizado la libertad del comercio y las ventajas de la concurrencia ilimitada, de la que Mr. de Sismondi selaló bien pronto en un manifiesto elocuente y paradójico, las funestas consecuencias.: Ricardo ha colocado osadamente las primeras bases del edificio Monetario moderno, .que no se ha elevado,. segun . sus miras, sino por un momento en América. Tales sondas principales causas de la indiferencia general que los sabios han , Tuostrado siempre en el estudio de los hechos económicos de la antigüedad y de los tiempos posteriores lejanos de nosotros. ,He creído, seria útil cegar: esta laguna, y esponer su- tintamente y colclarid,ad los esfuerzos de nuestros predecesores en la carrera que seguimos. Me limitaré á los, hechos y á las doctri- (8) nas mas características de diferentes épocas que pasarán snice... — sivamente á nuestra vista. Atenas, Roma, los bárbaros, el cris- tianismo, las cruzadas, el renacimiento de las letras, la reforma, todo nos ofrecerá épocas llenas de tentativas atrevidas y de doc- trinas memorables. Todo se enlaza , todo se encadena en la histo- ria general del hombre; á vista de la irritacion de los ánimos, que se manifiesta en los Estados-Unidos contra la emancipacion gra- dual de los negros, es imposible no recordar las máximas odio- sas de los antiguos sobre la esclavitud y desconocer, bajo nom- bres diferentes, las mismas preocupaciones. CAPITULO II. Economia Política entre los griegos.--Sus aleas sobre la esclavitud-- Admi istracion de sus rentas.--Vivían del trabajo de los esclavos y de los tributos de los aliados.--Lo que era el Teórico.--De las clérouquías ó países conquístados.--Cada ciudadano se conside- raba corno censatario del estado.--Lo gire era preciso á una fami- lia para vivir,--De las' propiedades públícas.--De las minas.--De la moneda.--El templo de Delfos era un 'verdadero banco de de- pós ito.--Cu al era en Grecia el interés del dinero.--Valor quQ so daba 4 las ,rentas.--Costumbres de los atenienses. Sé leen en el libro I.° capítulo 4. de la PolZilca de Aristóteles estas palabras notables: "La ciencia del señor se reduce á saber usar de su esclavo; es dueño de él-, no porque sea propietario del hom- /are, sino porque se sirve dé él - El esclavo hace parte de la rique. za de la familia." Xendonte (1) propone tomo medio de renta para la república, estancar los esclavos, y alquilarlos al mejor pastor despues de marcados en la frente para que no se escapen, Toda la &lantropia de los antiguos era aquella, y tambien tina bite- na parte de su Economia Política. Es evidente que cuando sus fi- lósofos hablan del pueblo, entienden -solarnerite el'v:eciadarió do- miciliado para el que trabajaban las masa§ sujetas al yugo mas intolerable. Su irritacion era estrema cuantas veces. se trataba de conceder un hombre el título de ciudadano,- es decir. , de ha- rerle pasar del estado de trabajo al de ind'ependervcia.‘Ntv'habia ;  , (1) Medios de l atuldtai : Ili reatas dé la "Aticá cai)". XI.' ( 9) lar nadie, hasta el particular' mas modesto', que to poseyese un es. clavo para la conservacion de su, casa. Las cabezas de familia de una mediana fortuna. empleaban muchos; en moler el trigo, cocer el pan, guisar y hacer los vestidos. Se ocupaban muchos millares en talleres en los que Atenas era afamada ; pero generalmente es- taban sujetos á Las trabajos mas duros: se les embiaba á beber al rio con los caballos. Era solo para un corto número de privilegiados para los que las instituciones de la Grecia estaban creadas. Los atenienses no mostraban mas simpatia ácia los padecimientos de sus esclavos que • nuestras fabricantes esperimentan ácia los rodajes de sus má- quinas. Pero cuando uno se coloca en el punto de vista de este cruel estado social, no puede menos de reconocer en muchas de sus combinaciones suma habilidad y profundidad. La administracion de las rentas era dirigida con un orden y una exactitud notables. Todos los impuestos regulares estaban arrendados á empresarios que pagaban el importe al tesoro público, bajo la vigilancia de los veedores. Se habla ,establecido una distincion saludable entre d dominio público propiamente dicho, y los bienes particulares de los comunes. El producto de las multas impuestas por los tribu- nales, las rentas de los templos, 141 de las aduanas, eran pagadas á perceptores responsables, que tomaban razon de las sumas recibi- das y perseguian á los morosos. Un intendente de rentas públicas, verdadero ministro de hacienda, tenia la direccion de todas la s pagadurias , disponia los gastos y regularizaba estos gastos segun las existencias. Administraciones particulares existian para la coas- truccion de los caminos, de los navios, y de edificios públicos. Todas estas administraciones tenían sus escritorios y por consecuencia sus dependilntes, lo mas frecuentemente elegidos entre los esclavos por que se podia darles tormento para obtener sus confesiones. La desconfianza popular se llevaba tan lejos que ningun deudor podia alejarse ni hacer su testamento, hasta que hubiese dado sus cuentas á los (Adates públicos establecidos para recibirlos. Todo lo que concernia á la hacienda era sometido al 'registro de la publicidad.. Se' gravaban en piedra las cuentas dadas, á fin de que cada uno tuviese conocimiento de ellas y pudiese censurar- las, El tiempo nns ha conservado, casi intactas muchas inscripcio- nes semejantes y aun alooas piedras en las nue se halla ,el cuader- 2 (ro) no de las cargas de ciertas adjudicaciones, tal como el arrenda- miento de las salinas, de la pesca y de los bosques. El devastador de Atenas, Lord E!gin, ha traido una de estas piedras que está de. positada en el Museo británico El pueblo se mostraba por otra parte implacable contra los prevaricadores y deudores morosos- Nada era mas peligroso que ser deudor público. Diez dias despues de esta declaracion pronunciada en juicio se 'decretaba la prisiom el sentenciado quedaba escluido para siempre de los. negocios públi- cos: sus hijos y nietos quedaban responsables de sus desgracias al de sus culpas. Ninguno podia pedir gracia, á menos que el favor de hablar sobre este asunto no se le concediese por decreto dado. por 6.000 votos unánimes.. Esta • estrema desconfianza en materia de hacienda no asombrará -á aquellos que conozcan la organizacion social de las repúblicas griegas. En Atenas especialmente, el tesoro público era una especie de bol- sa coman, no solamente para las necesidades colectivas de la po. blacion, sino también para • los gastos de cada particular. Todo Ciudadano era] censualista del :estado-, desde , la institucion del Teórico bajo Pericles;- verdadero- 'premia de asistencia concedido á la desidia patriótica y charlatana, y que degeneró bien pronto en una contribucion de pobres. Desde: entonces el pueblo ateniense quiso ser alimentado y divertido . á cspensas del tesoro público. Hubo festines periódicos, fiestas . ruinosas, cuyos ordenadores-- buscaban la popularidad á espensas de la prosperidad real del pais. De aqui el furor de confiscaciones y. de multas, que se manifestaba. casi siempre en las asambleas populares . y del cual Sócrates , Mil ciades , Temístocles, Arístides . , Trasybu-lo, .Cinaon y el gran Pe-. rieles mismo han sido heridos 6 amenazados sucesivamente. Estas multas y estas confiscaciones eran impuestas tanto á los- mas gran- des crimeneS, como á las mas ligera; contravenciones. El pueblo. era embrollista , porque era Codicioso; desterraba con el menor pretesto á los ciudadanos honrados,,-.que se .bacian conspiradores. para volver á su. patria , -y 411e la-asolaron mas dé una vez porque no habla sabido ser justa. Los aliados no eran mas que tributarios á quienes se imponia contribuciones en cambio de un contingente de soldados entera- mente arbitrario. La Caria, la Tracia ,, las riberas del HelesPonto, Efeso , la • isla de Rodas -vinieron asi;á ser verdaderos feudos grie-, (10 ilr l tri f 4rtel Plot4/.Tas,  I,,ORO, ciüdadeac sujetas al yugo e ei l i 9 9 / . y PTP onia ,g rack O gie l lt C pclikeren cada.wia de,ellas 20 Tciudadanos atenienses de Apropio, Algunas veces el despotis mo metropolitano iba mas lejos; los atenienses se apoderaban bajo yidículos pretestos del tercito , ride su.s aliados. Las tierras así con- qu is l q 441 tomaban.. el rnembre` de PkrQuquias;, los conquistadores hicieron de ; ellas.,verd4deras .colonias de las qUe .los atenienses micilidos.componian la aristocracia , siempre dependiente del go-. laierno central :, el padre de Platon era clerou,ca. Los ciudadanos que el estado, enfriaba: á sus colonias recibian habitualmente ar- mas y. dinero,, y llegallan á,seú bien pronto odiosos á las poblacio- nesindígenas, que, se, sublevaron ras de una vez para reconquistar §u independencia. Todo era pues consecuente en el sistema social de los atenienses; se exigia,rescate dentro, se exigia rescate fuera; aqui P o r Ponfiseaclones y las multas , alli por las contribuciones de guerra ó por los. monópaless /Nadie pensaba en los recursos que se 1Pae den hallar en el, trabajo. El furor del Teórico hacia inventar Lada día espedientes nuevos para hacer frente al consumo de estos sliscqrsistas exigentes, que deliberaban eternamente sin producir jamas nada, NO Pbstante, si el sentimiento exagerado de su superioridad ci. ylcá no hubiese, desviado á los atenienses de las vías regulares de JA produccion , ellos hubieran quizá resuelto el gran problema de lá repartieion general de los productos del trabajo. Todas sus ins- iauci on e s tetan por objeto hacer participar á los ciudadanos de íos , beneficips 4e la ,aso 9 lacion ; pero excluian á los esclavos, que formaban cerca de 10, tres cuartas partes de la poblador ' . El estado pagaba médieos públicos (Hipócrates lo fue en Menas), profesores, .artistas encargados del ornato de los monumentos de los que cada .piudadano se consideraba como coo-propietario; las funciones de no- tario , y de procurador , que han llegado á ser entre nosotros un L94 1 1antial inagotable de exacciones muy onerosas para las fami- lias, , e,staban asalariadas por. el :estado, La enseNanza era libre, Los h i iPs_4 19$ soldados:p er tos ,eq campaña recibían s , u educacion á expensas del ,teso,ro , pli,blico,,y los !ludamos hallaban en la solici- tad de los Inlgislrabs . una proteecion enteramente paterna l . De- ,rnMenes .cPcrOinfi, su reputacion de orador litigando con sus tuto- res, centra quienes ganó su primer pleito. Los atenienses tenian el ( 2 ) principio  tl pio general de que nitIgn ciudadano deb  - la padecer necesi dad y concedian socorros á aquellos qué sus achaques corporales ha- ciau incapaces de proveer á su r Subsistencia. I t ero esta liberalidad de que usaban ácia sí mismos, produjo bien pronto sus cmise- cuencias naturales, málliplícando esCesiVaniente el número de ocio- sos hde imprevisores; y cuando las desgracias • de 'la guerra del Peloponeso agotaron los recursos-del itnpuesto,h miseria se mostró con to los sus horrores. Fue preciso estiblecer urvi 'verla-ler : a con- tri b.iciaa de pahres, cu i o intprte ha- discutido , con Su aCostu mbra- da claridad el profesor iloeckh , • en s i escelente obra sobre la Eco- ala de los 'atenienses (i) Al mismo tiempo el' espíritu de asociaciou les ayudaba á luchar contra . la escasez: del tesoro. Mu.- dios particulares se reunieron . en una sóciedad. llamada Erarios coa la condieion cle poner una cantidad que era repartida segun las necesidades de cada uno. Esta sociedad llevaba el nombre de co- nu ► idad de los eranistas y- elgefe se llamaba -Eránarca:- A este habito anti-económico de vivir casi siempre á espensas de! te soto público han debido los griegos •la pérdida de sur liben tad y el pacodesarrolla- de su poder Habiendo to- mulo un carac-ter periódica las distribucicnes públicas, todos los ambiciosos que aspiraban á latopoptiTaridad , compraron el afecta de la muchedumbre con liberalidades que agotaban el estado,' . sin enriquecer á los donatarios. Platon observa ( con justicia que este fatal sistema habla hecho á los atenienses perezosos, codiciosos, in- trigantes é inconstantes. Perkles, que fue autor de este abusa no se hacia ilusion sobre sus inconvenientes, pero como le era nece- saria para conservar su poder , persistió en él.. De aqui nacieron los manejos perpetuos de los oradores que tenian interés en adu- lar á este soberano de 20'.000 . cabezas que se llamaba pueblo, y cuya codicia no poda ser saciada sino con impuestos enormes so- bre los ricos 6 por confiscaciones. Los demagogos llevaron esto al punto de declarar públicamente en Sus-arengas que sino se con-. denalm . á tal d cual cludadano,• seria imposible atender el mante- nimiento del pueblo. Los ricos amenazados se suicidaban algunas veces para conjurar la tempestad; entonces se hacia un reparti- miento estraordinario en el que todos los descontentos tenian par- te. De este modo (lió principio el Teórica, y Demades osó decir en (1) Tomo 1. capítulo XVii. ( 13) a r vtdque,las' distribuciones en dineró eran el cimlento de la de-. ziriocrada. Y rtó se've dispues dé 2.000   ri años de distancia reno- _  d 'vado el mismo sistema de los griegos en el salario, de 4o,sueldos, por dia, senalada en r 79a á los seccionarios de- Paris? Toda estaba calculado entre los griegos, para asegurar los sa- larios á cada clase de ciudadanos. Los oradores se hacian pagar por hablar, y el pueblo por °irles; los jueces, verdaderos jurados, no eran tampoco olvidados Sea por política, sea mas bien para ase- gurarempleos á las notabilidades populares , se acreditaban en ca- da potencia, dos, tres. y hasta diez embajadores á la vez. Varios pregoneros y ciertos, copiantes de los decretos del pueblo se hacian alimentar en el . Pritaneo, en, el que sin duda tambien el estado les daba habitaciones. Habla músicos'y poetas pagados; en fin la multi- tud de asalariados era tan grande, que fue preciso establecer re- glas severas contra la acutnulacion, esta lepra de nuestra hacienda moderna. Es facil formar una idea de la enormidad de los im- puestos que exigia el pago de todos estos salados , cuando se sepa que - la mas pobre familia de cuatro personas no podía vivir con menos de una renta equivalente á 400 frs. de nuestra moneda , si no se contentaba únicamente con pan y agua: serian preciso pues recursos mucho mas considerables para vivir decentemente. Ade- mas, la piedad de los griego ácil los muertos les llebava frecuen- temente á hacer grandes gastos para los funerales, y para los sepul- cros; empleaban una cantidad notable de riqueza en muebles, ves- tidos y joyas: la mayor parte de las buenas casas no encerraban solamente los objetos necesarios para los usos ordinarios de la vi- da i sino generalmente los instrumentos indispensables, al ejercicio de muchos oficios, tales corno el del tejido y la paoadeda, ejercido tn él domicilio por los esclavos. La vanidad condujo al lujo de los vasos preciosos de aro y de plata, y se multiplicaron de tal mo- do que, para suministrarlos á los que no podían pagarlos, fue- ron obligados á fabricarlos' de un espesor que rea escedia al de la epidermis. Ahora bien si se considera que Babia cerca de .to.000 casas en Atenas, independientemente de las construciones de los puertos, villas y aldeas, y al rededor de 36o.000 esclavos, se podrá formar una idea de la riqueza acumulada en esta reptíblica, y por analogía, del poder relativo de las otras repúblicas griegas. presunta, tcida.via, con sorpresa, como los atenienses habian (14) llegado á pagar estos emolumentos universales distribuidos:á lag diferentes clases de ciudadanos. En el principio, los templos y, logg sacerdotes eran mantenidos comedio de los terrenos sagrados, con los diezmos territoriales y con los sacrificios (1) ; los magistrados del orden judicial recibían sus derechos en especie. Mas adelante, cuan- do Solon dividió al pueblo en cuatro clases segun su grado de for- tuna, á cada una se la impuso una contribucion tomando por ba- se el capital que se suponia disfrutaba, de manera que la mas rica pagaba en una proporcion de su renta mas considerable que la mas pobre: este modo de imposicion parecia tener todos los caractéres del impuesto por cuota. Para establecerle, sobre una base equitativa, cxistia un catastro de propiedades que era revisado cada cuatro arios. Este catastro no llenaba, con todo, el objeto de nuestros regis- tros de hipotecas: el prestamista que quería tener garantia se con.. tentaba con poner un límite, sobre el que escribia su nombre, en la finca de su deudor. Ademas del impuesto de cuota que produ- cia por sí solo sumas considerables , y los tributos de los aliados, especie de contribucion de guerra rigurosamente pagada en tiempo de paz, los atenienses tenian las rentas de las minas, las multas y productos de las confiscaciones de que ya hemos hablado, y los dere- chos de aduanas. El estado y los comunes poseian propiedades cu- yo arrienda producía sumas importantes. Estas propiedades consis- tían ordinariamente en pastos, bosques, casas y salinas: se daban á censo perpétuo ti par tiempo determinado á un asentista, el que se obIL gaba á entregar las rentas, á plazos seaalados, en las cajas del tesoro. Los griegos, y principalmente los atenienses , manifestaron muy temprano su aversion á todo lo que pareciese impuesto per- sonal y sobre todo impuesto territorial. No había entre ellos con- tribucion de puertas y ventanas. Sus rentas habituales procedian de dominios públicos y de bienes de los comunes. Gustaban sobre todo imponer euotas á los estrangeros , y' recurrían_ desde luego aun en circunstancias ordinarias , al arbitrio de impu e stos indir rectos, establecidos por otra parte con una gran moderacion. Pero sobre todo al producto de sus minas es á lo que dieron, en todo tientr po siempre una importancia particular, Las de la Ática y del Lar t - riurn parecian haber suministrado desde el origen tesoros COU-, (1) Se llamaban sacrificios en Atenas á las fiestas religiosas en lasque se inmolaba« algo as veces basta 300 bueyes, de , los cuales $e dislribuia al . p l ebta . la Çari4e y piel, lt sl át q l Sin 40: luid del `pdr sleisYr  ''tii - et - hlrhIt5.1) se trith?¡klia'áe' aniñe ri tar l y 'educar' á ids'hi5i3I'llhe'dieSét thnsá-pais f en donde cada 'ciudadano no'tehia mas qhe poneise' á lá Mesa', seguro' de hallar la comida dispuesta con tal que él .tráges et sf-Petklartgenteeelaacia -á en legfinthr l ell 'Pa'ra 'Colmo de ifroditiá Iá‘vpue§f0k ni tesoro páblicol - y iio"olisúante, sí heín'ost'de tré4 á 'Mistó teleS , fi éste -pueblo ' tzWó . s lallaia : álgsitkas I veces ; el ril.dio dé Prestar' dinero. Habiendo `recurrido' á él los diputados de SamOs ríos asegura Aristóteles que la asátnblea general dispuso un. dé''24 'horas,- corúp'rendi'enclo hornbr'és y .anitnktle'sf pára-bbt'eíret'- ; un li'géro : áliOrrá dar 'á los aliados., Puesto que estsiha` prohilMiido'cormprat'y vender, para , qué s servia . éh dinero' en Esparta? A pesar de todo mi respeto por la antigüedad, temo mucha qUe estas historias de empréstitos y muchas mas sean ver- daderlis Éthlas f . Dique hay de cierto ;sin , embargo ; es' que ha exis- tido 'tina-época en 'que la idea de la propiedad pareció/ borrarse en Esparta'; para ' dar lugar á un indiferentismo patriótico fundado eri la ausencia Casi total de las necesidades personales; porque la le- gislación de Licurgoera muy consecuente: destruyendo las bases de , la›propiedad,'debia hacer una guerra infatigable'al deseo de ad- tiuiriefa y por consecuencia á todos los placeres que le sostienen. Esto en ` efecto, lo que el legislador había previsto. Todos los nifiós, sustraidos desde la mas tierna edad á la influencia mater- nal, cesaban de pertenecer á sus familias para ser propiedad del estado. Se les educaba en comunidad , , cualquiera que fuera su ori- ten / siguiendo principios invariables, bajo la vigilancia cielos ata- Ilistrados rcási en la plaza pública.' El azote era mirado como una ínstitucion, por excelencia: se despojaba á los !tinos de sus cabellos en atencioa .á la limpieza; marchaban descalzos en todas las esta- ciones; dortnian sobre una canta de hojasde Se les enseñaba á 'hurtar frutas para sus cornid,as, y,se, les .azotaba si eran descubier- tos. Llegados á la •adolescencia, un;nuevo aprendizage, comenza- iaa para ellos / el de la,guerra 4 , y se ejercitaban en ella con tal audacia qué la sangre corria en aquellas palestras repugnantes en donde se des- pedazaban ca4 destruidos, á vista de sus madres. "Tu me xuuerdes como t uge r &Ala t axg , „  po t ro ,un 1 9" respqnd ,qtro u y los espec tadótes'aplandian íeStos Atriósossue se,serviatzt i n. destreza de sus Id«zy .diem. Pubio ( 1 4 totable s ,qt, t e ombre:dar á tus virtudes: ('u) plyilT 4 4 1 1.9 3 51 i ,90 Al( las e linm e rul ! I n p1 e TtIkl i n i.1.90MaJj44'‹ Jta 11 ,41, y H.lestra ,r4z9.9; R e piega,,á,adm i ir 1, /Fel e 1141 da -efica€ky, modal del.sistema a4optado con re l pecto á_ellas. Un crítico , ingenioso 1p0Aido deÇir í goq,e;c9.9-ilud uese las miraba : en Esparta como inp ,?1 1 91 mas Ilic9 i lween4yglf.o t ti9ailpsls del ; hambre, No. se , 1 , as, esz: 1: 444 -im, f rjap en,ra , ~19,11prcwgi,on deus (ormas y del , vigor de su wmpq.c tl ineptg . . f Se : ! eigrq:itaba . , desde, muy pifias á manejar el ve- labbld,á correr. ¿i`si desnudas en, el circo, á presencia de todos los ciudadanos y aun de los jdvenes de su. edad. ¿llabjaré del 1.1S9 infame de veymplat,ar„Jos-maridos„,con axnan-les, e.n j una multitud de, circuns- tancias -lcgal mole' 'previstas? ;$e .pre g isPfecordar, j,as uniones in.- usas y los ; .ernza q vie p tos . de castas gin condurou , .á este pue- blo-grosero á la mezcla I tle los sexos, bajo pretesto de embellecer la raza y de fortalecer las„ :generaciones?: No me sorprende que el tient po bayo; destyuido « mo q uIPPitos ( de Es_pA r , t 4;2 l i J.Og una vez. Esparta lato,intmt4 g reititol. Leemos en uta rpo , que las casas de los Lacedémonlos ; eran' muy pequeñas ,y construidas sin arte, No se trabajaban las puertas mas que con la sierra, y las mesas sino con el hacha; los troncos de árboles lapenas despojados de su corteza sbrvián de vigas habitaciones .bieuldignas de tal:pueblo ,: y,qUe, pa- recen, Mas bien-pertenecer á, tribus errantes que :& ',una nación ci- zvilizada. ¿No tenia011orror, al:bien lenguage, á las ciencias que llamaban vicios, y á todo lo que hace la gloriad-el encanto de la vida? En• su teatro mismo, no preferian los luchadores á los poe- tia l l Es todo 'cuanto ise, puedefiedr,  • NO es"plil§' SCír-prendénte nieI1as antes:_ industriales _tengan poco lugar-en siMttnia Qn4 iiridustria ,Çra , ifecesaria á-.1as gentes_ nue iivim dé . pan de cebad, negro, quesesentaban sobremaderos mal la bradns, que caminaban frecuentemente descalzosy sin nada en la iÑ? Tós . 1os . §ftesalivos It i tiei 'se .veian en Espartae¡ereian, como eil s klipa412 pedésk4jelIstill md , reo;ibbittkanarr parteldfeilos• ha - bit,;» ntIoé5erti. r ait'hiñguna: * f Eltos f liott»brel , ban ediferehtesvi4 h • I't f ls4sboétvit6tid) de'tívá l j';_ r áélielpictiaw entlerhi'ilenteel»e14141 Et 2 trabáló , h-raillaTzí 1.l164 el Isímbolo,.de. f)u anti4 s ¿fállsb L ik q uyinsttill itfivétudh l yitd , ftmeiiá5l t zitociplud filhith's~ 411.41~AGinitllitimpdo)4ttilÁlit«Waiimtalid.idliskdaksw ItIkWa i ds 4éM ladita li ght l actsionsdthwirk eáelWb13 114 11 611d ' 4actaa 41144e446 , 1Ses itItesidsd es 1  de,jek, célytalseg,ttiarídki'la Eafttie los q ltit g s kiev . ES I pa'rt . * y• los i Vfégirds tI6 Iniiás;ewrtipesk ¿erial 'es la dlferetiíiM V4ise difet6ntiaháyitati... i `  r en entré l tós: espart anos, esclaviáik b  o á  ilotas, y Tos :espaw6.1.. lesesclavizando á dos. indios? El térnaltio'de c estadobledominaCión ha sido el mismo; porqueja fuerza brutal puede  conquistar; pe rorto ,pe pun t ee . ilyáisi 4te  ve rdaderafl iberta d-oostrva rfyciviliza r: Con todo:es - o 'fax instituciones. de Esparta hari e r Scitado Irásta el mas alto grado la adnairacion de lóSántiguos• in:oder-nos: Aris-, ióteles, Platon, : Xenofonte nos han: dejado de ellas pinturas vivas ! y animadas. '¿Pera estas?pinturas : no. deberán ; considerarse corno obras de imaginacion';: mas biew : que coin'o: serios, tratados científi-r cos? No-e§(preciSo, ít-iiitarláS . conio < iina tesis: 'filosófica en lugar de tina doctrina económica? YO- , rio pueda decidinne,enteramente'por este dictamen.. Las instituciones •de la Grecia no son nacidas, del acaso; l'a mayor parte de ellas han sido, el fruto de . meditaciones de muchos hombres:célebres q ue, 'han,.ptoseguido . su desarrollo con unainflexibilidadl de lógica entetatnente sistemática: Se diri ► que querian 'ver el' resultado de sus' esperimentos, corno éntre no- sotrcis el poder ejecutivo mira la aplicacion. de las leyes que su ini- ciativa ha producido: ;Cnairdo Platon escribia los diálogos que : componen su Tratado de lit repúblicil, probaba " bastante claramente que la Economía Po- tát corno nosotros la com i reiidémos en nuestros. Bias , no era estraila á sus mas ilustrados contemporáneos. Manifestó las ventajas de la distribucion del trabajo con' una claridad completa y nos' parece haber arrebatado á Adan Smith el mérito de , este desetibrimiento l , yá que no la anterioridad de la detnoStPacion.ESte es el momento de citar los pasages in g s í )turiosos . dé esté diálogo tan natural, tan verdadero y tan ad niirable orsá exactitud y sencillez ( ). "Lo que da origen á  sociedad, es la imposibilidad len que estamos< de bastarnos : á nosotros ntismos i -y , la s neccsiotad. que , te.- tl x iwios- de , una Multitud de cbsaS:  ricino, habiendo-1a ice 11;1  dbliga d'O" al . hoirii bre á  t i ke á Wti4 1 loé»;  spriOéla44 eStablecidó- con un' fin 'de ás' iVien cia rúfdita.'- a Si"; libó , TI se co4 irritiniieá'á otro lo . (pie sé' tiene, pa'ra'reclbir'ló- qtré : no sé , iien , sino ilóik¡eié se cree lialla'r q éii ellb ventaja  8( 17 i : ámem e: --1-' 2 771E(1 (1) Itípúblíca - de !'laten lib. ' 2. ° i(>4) mo g pues!uga•ciudad.cwaielpensamiento . Nuestras Aecell,4411/#4 formarán . 11. Pr ig 4 er 4 y, la, mayor de todas; d ;n0 es 01,aliluent.97+.5. segunda necesidad es:la de la habitacion ; la ,tercera del vestido? -- Sin duda. -- ¿cómo nuestra ciudad: podrá atender á estas necesidades? No seria preciso para esto, que uno sea la- brador , otro arquitecto „otro ¡tejedor ? Añadiremos un zapatero ó algun artesano análogo ?--Preciso.-,-Lnego toda la ciudad está CQ111.• puesta de fnuc - has personas ; pero es: preciso que cada uno de los habitantes trabaje para todos los denlas ; que el labrador por ejem,. plo, prepare de comer para cuatro y que él ponga en esto cuatro .veces mas de tiempo y de trabajo , ó ¿no seria mejor que, sin ocu parse de los definas, emplease la cuarta parte del tiempo en pre- parar su alimento y las otras tres partes en, edificar una , casa en hacerse vestidos .y zapatos?--Me parece que el primer modo seria mas -.cómodo para él. En efecto, no todos-nacemos con los mismos, talentos y cada uno manifiesta disposiciones , ,particulares. Las co- 131XS irian pues mejor, si pada :hombre se limitase á un oficio , por:, que la tarea es mejor hecha y mas cómoda cuando es adecuada al gusto del individuo y le deja desembarazado de todo otro cuidado." Seguramente que las ventajas de la distribucion del trabajo no ha sido jamas definidas mas claramente que en este pasage notable: Bien pronto vamos á ver con que ingenioso arte el autor será el' mis- mó conducido á la definicion de la moneda. lie aqui pues, ,un uno de los interlocutores de Platos) los carpinteros, los herreros, y los otros obreros que quieren entrar en nuestra pequeña ciu- dad y estenderla. Será casi imposible, desde luego, hallar un lu- gar de donde ella pueda sacar todo lo que es necesario á su subsis- tencia.--La ciudad tendrá necesidad de personas que hayan á bus- car á la vecindad lo que podrá faltarlas.--Pero estas personas vol- vieran sin haber nada recibido, si ellas no llevan á los vecinos con que satisfacer tambien á sus demandas.--Seguramente, y será precisogentes que se• encarguen de la importacion y de la esportacion de las mercancias. Estos son los que se llaman comerciantes,,Eso es lo 'que yo ,ereq, ,y tambien si el comercio se hiciese por. ,mar, ahí una multitud de gentes necesarias para la navegacion.--Peroí .en la ciudad, ¿cómo, nuestros ciudadanos participarán de su xnú.- tuo trabajo?--Es evidente qne , será por venta y compra.--Nos e$ preciso pues un mercado y una moneda, símbolo del contrato.» (25) s'e.éreerial).a1 , Jeer éstas . líneas tan sencillas y tan precisas, D iem. uno tig , nu e t ,rus, f r4ores tratados- de Emnonaja política? Es e,fecto,,esponer con mas claridad la marcha natural del lesa p ollo industrial en, una. .ciudad naciente. A medida que es- ta ciudad iinaginarivse enriquece, su situacion se complica; la distribucion de las riquezas se hace en ella de una manera desi-- gual:r causa Mu'chas cuestiones que no son fáciles de resolver. "¿ Qué es lo que. pierde á los artesanos r pregunta Adimantes (1) Y Socrates responde: la opulencia y, la . pobreza, Cómo es esto? Vedlo aqui. El alfarero llegando á ser rico, se ocupará mucho en su oficio?--No. —¿Llegará á ser de dia en dia mas holgazan y mas descuidado?,-Sin duda.,-Y por consecuencia mas mal alfarero?-- Si.--Por otra parte , si la pobreza le quita los medios de facilitarse herramientas, y todo , lo que es necesario á su arte, su trabajo lo padecerá; sus hijos y los obreros que el forme serán menos hábi- les.--Esto es evidente.—Asi las riquezas y la pobreza dañan igual- mente á las artes y ,á los que las ejercen, -- tlay probabilidad en ello.-- He aqui pues dos cosas á las que nuestros magistrados tendrán mucho cuidado de cerrar la entrada de nuestra ciudad, la opulencia y la pobreza: la opulencia porque engendra la molicie y la desidia; la pobreza, porque produce de la bajeza y la envidia: y una y otra con- ducen el estado á una revolucion." Es preciso reconocer aqui la perfecta competencia de los antiguos para examinar las mas graves ''cuestiones de la Economía Política, Despues de mas de 2000 años, aun no hemos phtenido la realizacion del suelo de Platon , de de este justo medio económico que asegurase á cada uno una igual repartieron de los productos del trabajo. Tenemos siempre alfareros enriquecidos que descuidan su arte, y obreros pobres á los que es preciso suministrar herramientas que no tienen proporcion de ad- quirir . Hace pues muy largo tiempo que se piensa en estos terri- bles prablern ts estado social, que laS revoluciones tocan siem- pre sin resolverlos ja;nas. Dictadura, esclavitud,libertad, violencia, asociacion , aristocracia, democracia; todo se ha empleado para ello y el enigma perrnanece . aun indescifrable; ¡dichosa nuestra ge- -neracion, si la ciencia le "proporciona resolverle ! Despues de haber tan ingeniosamente definido la Ciudad y el analisis de la distribucion del trabajo, Matan se detiene de re- - (1) Uc la Repúblicalil›.it. (26) pente y aconseja la mancomunidad de las mugeres y de los tillos. "Yo propongo, dice , que las mugeres de nuestros guerreros sean comunes, todas d todos: que ninguna de ellas viva en particular con ninguno de ellos; que los hijos sean comunes, que estos no co- nozcan á sus padres, ni sus padres á sus hijos. ( )" Cito lite- ralmente este pasage admirable, para dar una idea del grado de osadia á que el espíritu sisteinatico pudo conducir á uno de los mas grandes genios de la antignedad. La comunidad de los bie- nes, otra quimera, es tambien considerada por Platon como un remedio soberano para las llagas mas inveteradas de la socie- dad. No habria con ella ni turbulencias ni desórdenes, ni inso- lencias, ni servilismo. La usura desapareceria con la avaricia y -los vicios que el amor inmoderado á las riquezas multiplica, entre los hombres. Ningun pleito, habria; por lo tanto tampoco sutile- zas ; vivirian todos corno hermanos. " No esperemos , con todo eso, añade Platon, realizar el plan de esta perfecta república. Co- mo los pintores hábiles diseñan con grandes lineamientos los mo- delos de una belleza ideal, imposible-de hallar en los individuos, del mismo modo nosotros no queremos mas que dar un tipo aca- bado; cuanto mas los legisladores se aproximen á este modelo mas propia será su constitucion para conducir á los hombres á la felicidad." Tal es la opinion que el mismo Platon tenia de sus doctrinas, miscelanea notable de observaciones exactisimas y. de ilusiones, indignas de atenderse; por ésto no sabemos conciliar los sueños de igualdad que agitan á este filósofo, con e , s u profundo des- precio para con las clases laboriosas." La naturaleza, dice ( ), no ha hecho ni zapateros, ni herreros,; semejantes ocupaciones degra- dan á los que las ejercen , viles mercenarios, miserables sin nom- bre que estan escluidos por el estado mismo, de los derechos poi- liticos. En cuanto á los comerciantes, acostumbrados á mentir y engañar, no se les permitirá en la ciudad sino como un mal ne- cesario. El ciudadano que se envilezca siguiendo el comercio de tienda abierta será perseguido por este delito. Si es convencido, se- rá condenado á un año de prision. El castigo , será doble á cada reincidencia. Esta clase de tráfico no será permitidasino á los es- trangeros que se hallase ser los menos corrompidos. El magistra- - do tendrá un registro exacto de sus facturas y de sus ventas. No se les permitirá obtener mas que una corta ganancia . " Xeno- ( 1) De la República. l.  (1) Tratad* de las leyes. lib. XI. 'J*7:1 Ponte no - es menos explícito. Dice que " las artes mecánicas son in- fames é indignas de un ciudadano. La mayor parte desfiguran el cuerpo. Obligan á sentarse á la sombra, ó cerca del fuego. No de- jan tiempo ni para la república ni para los amigos." Esta es la doctrina de los hombres ociosos ( honunes (le loivir) resucitada entre nosotros y que reasume toda la Economía Políti- ca de los antiguos . Mr. de Sismondi (i)hace notar con mucho jui- cio que á lo menos habian reconocido siempre que la riqueza no tiene precio sino en tanto que contribuye á la felicidad general , y por no haberla considerado abstractamente es por lo que han te- nido frecuentemente en ésta materia ideas mas justas que las nues- tras. La Economía Política de los Griegos era eminentemente gu- bernativa y reglamentaria. Sus escritores quieren que la ley se mezcle en todo y no deje casi nadad á la libertad individual de los. ciudadanos. La ciudad no es para ellos mas que una vasta asocia cion en donde cada habitante hace un papel convenido, 6 bien una gran maquina de la que él representa una de sus ruedas. Ellos se ocupan esclu;ivameute de las masas y descuidan á el individuo; peligroso esceso junto al que no hay nada mas temible que el es- ceso contrario:, en el que parecen caer en nuestros días las grandes naCiones civilizadas por la industria. Y cuando se habla de ma- sas en Atenas, es preciso no perder de vista que se trata solamen- te de este pequeño número de hombres libres que se hacian ali- mentar por multitud de esclavos. En este sentido Mr Dunoyer ha tenido razon pállk decir "que la esclavitud de las profesiones útiles liabia sido el rgirnen económico de toda sociedad naciente (2)." Bous- sean 'pretende que este régimen sea indispensable «porque hay posiciones desgraciadas en donde no se puede conservar su liber- tad mas que á espensas de ,la del otro,. y donde el ciudadano no puede ,ser perfectamente libre á menos que el esclavo no sea per- fectamente esclavo( 3 ). Esta singular doctrina prueba hasta que punto los mejores ingenios han podido estraviarse en su ciega adiniracion por las instituciones de la antiguedad ; pero no es va permitido hoy aja estraviarse con ellos. Un estudio mas filosó fic.o de la historia antigua nos manifiestará á los Griegos como pre- sa de las disensiones civiles, de la guerra estrangera, de las in (1) Nuevos principios de Economía Politica , I.  c. 11/. 12) Nueve tratado de Economia social, t. 1 paz. 234. (3) Contrato social. lib. HL ( 2 8 ) rigas del foro, por consecuencia . de la ociosidad en que le pera rabia vivir el trabajo de los esclavos. Ellos sobresalian en con- ducir un carro en la carrera, .en disputar sobre las sutilezas gra- maticales, en . componer una , mala música , y ' convirtiéndose en retóricos despues de haber sido ladrones, hán perecida por fal- ta de valor para defenderse -,y por falta de dinero para hacer-, se defender por mercenarios. La Economía Política de Xenofonte no estriba en otras bases que la de Platon. Todas las veces:que se trata de analizar las ope raciones del tra bajo,- de retroceder al origen; de las:rentas, de deter- minar la utilidad de las cosas, la claridad de este-escritor es ad- mirable; pero desde que se trata de la repartician de los produc- tos, las preocupaciones griegas, recobran su imperio, y el autor re- cae en la política de Platon y de Aristóteles„ fieles, intérpretes de la oligarquia contemporánea.: Que desgracia que estos hombres tan hábiles en esponer los fenómenos esenciales de la produccion , no hayan deducido mas j aiciosamentesus- consecuencias. Escuchese á Xe- nofonte en sus definiciones:. "Es, necesario na co ► nprender por bien? sino lo que puede sernos tierras que cultivamos no son bienes, cuando perdernos sis caltivo.--E1 dinero, mismo . no es nn bien, sino se hace usa de él." J. B. Say no ha dado una definicion mejor de los capitales productivos é improductivos. El autor grie- go dice en otra parte estas palabras. notables: Se tienen los brazos muy largos cuando se tienen , los de todo un pueblo. Propone con- ceder gratificaciones á. los individuos del tribunale comercio que terminen 'Os pleitos con mas justicia y celeridad ; pero nos'parece means feliz cuando sostiene que la 'grande abundancia de dinero no le hada bajar de precio. Por lo demas , los escritos de Xe- nofonte, aunque llenos de consejos ingeniosos á los agricultores y de consideraciones muy importantes-para tos filósofos, no pueden darnos una cor.11eta idea dé las verdaderas mira's ecóriórnicas'de los antiguos. El autor se hl lirnitádo á recome ' r«-tár la tern'planza, la actividad, la buena dimribucion del trabajo. Ha trazado cuida- dosamente las atribuciones del hombre y de la tringer bajo- la in,. fluencia del tnatri'lñonici, las v j tvtáPis -"del orden , de 'la érnulacion y "de recoinpensas. Y d es pués- rnanifeitabáCóri eiíergia' el''pro- fundo desprecio que leinspiraban los trabajos manuales. "Las gen- es- que se eutregan á' él nos dice, no son jamas . elevadas á empleos, ( 2g) y se tiené.en esto mucha razon. La mayor parte, condenados á estar sentados todo el dia, . algunos tambien á sufrir un fuego con- tinuo, no pueden dejar de tener el cuerpo alterado, y es muy di- f i cil. queél espíritu no se resienta de ello.,Adetnas de esto, el tra- bajo lléva , todo el tiempo; no se puede hacer nada por sus amigos, -ni por el estado." Esta es la conclusion forzada de todas las teorías económicas de los . antiguos. No se concibe al leer estas vehementes filípicas contra la clase artesana ,corno sus mismos autores se hayan dignado descender hasta escribir tan bellas cosas en favor de estos tra- bajadores, á quien en todas ocasiones abruman con sus sarcasmos y sus desprecios. Solo la agricultura pasaba á los ojos de los antiguos por una industria respetable, y es para ella sola para quien reserva- ron su solicitud. y su admiracion. Xenofonte la consagra la parte mas importante de su. Económico.. Trata en el de los medios de formar buenos arrendadores, de conocer las propiedadesde un ter- reno, los tiempos favorables á la labor , á las sementeras y plan- tios, de los desmontes, y del comercio (te granos; pero tan sucin- tamente, y de una manera tan sentimental , que su libro, á pesar de los datos escelentes que encierra, perece mas bien un ca- tecismo de moral que un tratado científico. No obstante se reprodu- cen-en él las preocupaciones habituales de los antiguos sobre cier- tas cuestiones importantes de la ciencia, particularmente en favor de los metales preciosos. "El dinero, dice Xenofbnte, no se parece á los dernas productos de la tierra. Que el Mermó el cobre lleguen á . ser comunes, hasta el punto que las obras hechas con estas ma- terias se vendan á demasiado bajo precio, y he aqui á los obreros arruinados completamente. Lo mismo digo de los labradores, en el año en que el trigo, el vino 6 los frutos son muy abundantes. Pero con el dinero sucede lo contrario. Cuantas mas minas se des- cubran y masselas - esplote, mas los ciudadanos se esforzarán en hacerse sus poseedores:... En caso de guerra, el (linero es necesario tambien para alimentar á las tropas y pagar á los aliados. Se me ob- jetará quizá que el oro es por lo menos tan útil como la pla ta. Me guardaré bien de'sóstener lo contrarió.Observaré solamente que el oro ..lIe`gadn á ser mas Cómun que la plata, haría subir esta y ha-- ¡aria el mismo? (r). (1) De los medios de aumentar las rentas de la Mica , cap. IX. ( 3o ) De este modo, en los gobiernos de la Grecia tan frecuente-, mente citados como modelos de patriotismo, no se hacia la guer- ra sino con dinero, no se encontraban defensores y aliados mas que á este precio. iY corno hubiera podido ser de otro modo? La clase rica era la única que tenia el privilegio de ciudadanía; estaba sin cesar ocupada en intrigas políticas y se veia obligada á confiar á mercenarios el honor de proteger la independencia nacional. Llegó el dia en qne las leyes de Licurgo y las de Solon tubieron un des- tino comun. Las partes que estos legisladores habian creido asegu- rará cada ciudadano' en la propiedad del territorio, fueron al fin absorvidas par algunos ambiciosos, y cuando los peligros esterio- res estallaron, nadie quiso defender una patria que habia llegado á ser la propiedad de algunas familias. Esta crisis fatal parece aun mas inevitable cuando se leen los tratados económicos de Aristóteles. A decir verdad , estos escritos pertenecen mucho mas á la política que á la Economía Política; pero esponen con una claridad y un orden tan perfectos las doc- trinas económicas de los griegos, que se debe considerarlos como el monumento mas precioso de su historia. La política de Aristóte- les está dividida en ocho libros; examínanse en ellos sucesivamen- te los elementos de la formacion de las sociedades, las cualidades que distinguen al buen ciudadano, las diferentes formas de gobier- no, las causas de las revoluciones, y las bases sobre las que debe reposar toda buena legislacion. Nada es mas singular que los razo- namientos con que este publicista ingenioso ha procurado justificar. la esclavitud como una institucion de derecho natural. "Es la mis-, ma naturaleza, dice (i), la que ha creado la esclavitud. Los anima- les se dividen en machos y hembras El macho es mas perfecto? manda. La hembra es menos perfecta, obededece. Luego hay en la especie humana individuos tan inferiores á los otros como el cuer- po lo es al alma 4 como la bestia lo es al hombre; estos son seres propios para solos trabajos corporales y que son incapaces de -ha- cer nada mas perfecto. Estos individuos son destinados por la na- turaleza á la esclavitud, porque no hay nada mejor para ellos que obedecer. ¿Existe pues, á vista de todo esto, ; tan grande diferencia ernre el esclavo y la bestia? Sus servicios se, parecen ; es por el cuer- po solo por lo que nos son útiles. Concluyamos pues de estos prin. (1) Política, lib. I, cap. al. (3i) cipios que la nataraleza crea hombres para la libertad, y otros para la esclavitud; que es útil y que es justo que el esclavo obedezca." Despues de haber proclamado estos raros principios sobre los que descansa todo el edificio de su política, Aristóteles examina ba- jo el nombre de especulacion la teoria de las riquezas de las que quie- re hacer ( p ila ciencia aparte, y que propone se llame Crematística. D'ir. de Sismondi ha parecido dar mucha importancia á la adop- cion de , esta denorninacion esclusiva,.que no tiende á nada menos que á limitar la Economía Política á los simples elementos de la producción de las riquezas. Pero los esfuerzos del sabio profesor de Ginebra no han podido inocular á los economistas modernos esta sutileza del filósofo de Estagyra. Hay otra cosa para nosotros mas que el estudio de la produccion material, en la ciencia cuya histo- ria trato de escribir; todo el mundo concuerda en hallar en ella los medios de mejorar la suerte de la especie humana, y el mismo libro de Aristóteles ofrece la prueba mas incontestable. ¿ Porqué habria unido á sus ensayos atrevidos de organizacion social todo lo que concierne á la ciencia de las riquezas, sino hubiese consi- derado estas grandes cuestiones inseparables ? i0jala que hubiese sido tan dichoso en lo uno como se ha mostrado ilustrado en lo otro! Apenas ha espuesto en que consisten los bienes que el llama naturales, cuando se entrega al estudio de los que llama artificia- les. «Todo objeto de propiedad, dice ( ), tiene dos usos, ambos in- herentes al objeto con un destino particular. El uno es el uso na- tural, el otro el uso artificial. De este modo el uso natural del cal- zado es de servir para andar, su uso industrial es ser un objeto de cambio. «¿No se creeria leer la definicion del valor en uso y del valor en cambio, popularizada por Adan Smith, y llegada á ser en nuestros dias la base de todos los tratados de Economía Po--- laica? Aristóteles no ha espuesto con menos verdad y claridad las ventajas de la moneda. Despues de dar una ojeada sobre los dife- rentes' géneros de comercio esplica muy bien como la necesidad hizo inventar la moneda. «Se convino, añade, en dar y recibir en las transaciones una materia útil y de una circulación facil. Se adoptó para éste uso el hierro, la plata y otros metales. Este primer signo de cambio no varió desde luego sino enrazon del ,voiumen y del peso: en,segui- Oa Politica lib. 1 c. Vl. X32) da se la hiv), un:1 serial Tia mostrará el valor, á fin de estar dis-i pensada de to da otra comprobacion. Despues de la adopcion necesa- ria de la moneda para los cambios , se hizó• una revolucion en la ma- nera de especular : el tráfico aparecío. Quízá fue poco complica- do : en su origen: luego se hicieron combinaciones mas hábiles, á fin de. sacar de los cambios el mayor beneficio posible. De ahí pro- cedió . que se ha acostumbrado á limitar el arte de la especulacion á solo la moneda; se ha creido que la canica funcion del especula- d ,r era ano a toaar in•!tales preciosos, porque el resultado definitivo de sus operaciones es ad l uirir oro y rivezas. Con todo ¿ la mo- neda no será un bien imaginario? Su valor está todo en la ley. ¿Don- de está .el que tiene en la naturaleza Si la opiniori que le admi- te en la circulacion.liega.á cambiar, ¿en donde está.su valor po- sitivo? sqie necesidad de la vida podrá aliviAr? Al lado de un monto!, de, oro faltaran los mis indispensables alimentos." ¡Qué lo- cura -llamar riqueza á. una abundancia en cuyo seno se puede rno- •ir de hambre .Es iniposibié caracterizar de un modo mas justo las verdade- ras propiedades de la moneda. En otra parte Aristóteles ha apre- ciado con la misma exactitud las consecuencias de la usura y las del espíritu de monopolio. "Un siciliano, dice, tenia una cantidad de dinero en.depOsito. Compró con ella .todo el hierro que se. ha. liaba en las herrerias.Presto'los.Comerciantes llegaron de diferentes puntos •y no-encontraron hierro mas que en:su casa. Nohabia Lid ° demasiado el. precio ; pero no obstante dobló su fondo que era de So talentos». Se ha censurado , y con razon , á mochos economistas moder- nos de no haber comprendido. en sus valuaciones de la riqueza ptí- Mica mas que á los productores materiales, , corno si el magistra- do ` - que administra la Justicia no prestara á la sociedad tantos servici')s- coito los labradores ó los artesanos.. 'Platos mismo ha eaido-en este error que es refulado , con : viveza por Aristóteles "Y que! la ciudad no será constituida mas que -para neeesidadesTi- sicasHos zapateros ..; y- los labradores bastarán -para , iodd! ¿Cual es la parte•el hombre que le constitnye-esencialnuente? Es el alma mas bien que el cuerpo. ¿Porqué pues lassolas'profesiones que pró- veen,á las primeras , necesidades-com`pondrán,ellai una ciudad, mas bien que la profesion es de arbitro imparcial de los derechos, la de (33) senador deliberando por 'el 'bien 'del estado? Estas profesiones no son el alma activa de la ciudad? (i) " De este modo, Aristóteles habia rehabilitado mucho antes que J. B. Say á los creadores de los productos inmateriales, cuyas clasificaciones pasaban por un des- cubrimiento de nuestra 'época. Rabia tarnbien indicado con una precision admirable las causas de la antigua lucha que existe des- de los primeros años del mundo entre la riqueza y la pobreza. "To- da sociedad política, decia, se divide en tres clases, los ricos , los pobres, y los ciudadanos acomodados que forman la clase inter-. media. Los primeros son orgullosos y sin fé en los grandes llego, cios; _los segundos llegan á ser maulas y bribones en las menores cosas: de ahí mil injusticias, resultado necesario del embuste y de la insolencia que les hace igualmente impertinentes en un consejo, en una tribu , y muy perjudiciales en una ciudad. Los ricos ma- man la independencia desde la infancia; 'e'ducados en el seno de los goces, comienzan desde la escuela á despreciar la voz de la au- toridad: Los pobres, al contrario, rodeados de apuros, pierden to- do sentimiento de dignidad: incapaces de mandar, obedecen como esclavos, en tanto que los ricos, que no saben obedecer, man- dan como déspotas. La ciudad no es entonces mas que una agre- pelan de seriares y de esclavos; no hay allí hombres libres, Celos de una parte, menosprecio de la otra ; ¿donde hallar ila amistad, este afecto mútuo que es el alma de la sociedad? COMO 'viajar con un compañero que se le mira corno un enemigo!" "Asi que, continaa Aristóteles, la clase media es la base mas segura de una buena organizacion social, y la ciudad tendrá indis- pensableMente un buen gobierno, si esta clase tiene la propende- rancia sobre las otras dos reunidas á al menos sobre cada una de ellas en particular. Ella es quien, colocándose á un lado, hará inclinar el euilibrio que impedirá al uno ó al otro estremo dominar. S el gobierno entra en manos de aquellos que tienen mucho ó dema- siado paco, será una impetuosa demagogia ó bien una oligarquia despótica. Es evidente que cualquiera que sea el partido dominante, la furia de la democracia ú el ceño de oligarquia, la conducen derechos á la tiranía. La clase media está menos espuesta á todos estos esce-4 sos: ella sola no se subleva jamas; por todas partes en que ella es- d en mayoria,no.se conocen ni estas inquietudes ni estas reaccio- (;) PR II IIca libe IV c, 5 ( 34-) nes violentas que conmueven los gobiernos. Los grandes estados es- tán menos espuestos á los movimientos populares. Porqué? Porque la clase media es allí numerosa. Pero las pequeñas ciudades están fre- cuentemente divididas en dos partidos.;Porqué) . Porque nase encuen- tran allí mas que pobres y ricos, es:decir otremos y , no medias. », Parece que estas líneas están escritas ayer y arro j adas á nues- tros lectores por una de las mil bocas de nuestro tiempo. Las he citado con alguna estension, porque dan una idea exacta de las ras económicas de los mas célebres escritores de, la antiguedad.. De- fendiendo con tanto calor la causa de las clases medias no se dejan alucinar por la pretension de una vana ilusion;.sabian lo que pasa en las luchas civiles en donde se trata de cuestiones sociales entre, el rico y el pobre. «El partido que gana no queda dueño sin resisten- cia. El se guarda mn,y, bien deestablecer una constitucion siguiendo el justoequilibriadelw igualdad: El vencedor mira el gobierno COMG el premio de la victoria z.el le dala librea, de su partido ,( i )" Cuanta mas se relee á. Aristóteles mas sereconoce que este grande escritor ha reasumido en un todo las ideas mas adelantadas de la civilizador', de su tiempo. Porque ha habido en Grecia , en Roma , corno en la resto de la Eurapa,d.esde la era> cristiana, épocas y hombres: que han merecida et privilegia ,de representar mejor que los otros d caracter y el pensamiento de muchas generaciones.. Asi, es como se puede esplicar el poderoso influjo de los grandes hombres y de los. grandes escritores de la Grecia, á pesar de la diversidad de intereses de odas las, repúblicas que ocuparan aquel pequeño territorio. A pesar de los, numerosos cambios, qne las instituciones, de estas re- públicas ha o sufrida en las diversas edades dela Grecia, descansa ban sobre principios casi. invariables, pero cuya base era siempre la esclavitud. Todo el que no era griega era considerado como bár- baro; los sacerdotes, los filósofos, los legisladores, los guerreros y los oradores„ han ocupado sucesivamente el poder- sin desquiciar los antiguos fandarnentos' de, la civilizacion griega, , el horror'al trabajo industrial, el desprecia del cornerdo, la indiferebeia para todo el que era estrangero d esclavo. En vano., las grandes es- pediciones de Alejandro y el desarrollo de su poder máritimo fa- cilitaron á las diferentes. naciones griegm el establecimiento de un grande imperio oriental: sus disensiones intestinas y el abuso.de (1) Política lib. 1Y. cap. XL (( 35 ) .servidumbre lea s han , hechw perder-ésta probabilidad gloriosa, . y el federalismo griego_ dplapar4444fite unidad rpulána t así que esta l'él ); 4,triostrarsm..„jr,  t • I" .`,  •;'•  •• n •••  • CAPÍTULO IV, De las colonias - l . ríegi4sy ele ,: sus rélacloOs e p a la 4metrópoli.---Ellas ' han contribuido á esparcir :eri';:ma gran parte :fié la Europa las ideas cuyo foco eStaba en Atenas y en . Esparta..-Han sido flap'. dadas como las nuestras, por las . : emigra iones , pero han gozado de mayor independencia.- La historia de la antigua Grecia presenta, - como la de la mo. ilerna Europa, el fenómeno notable , de una federacion de peque- 'los pueblos' que tienen á raya comarcas inmensas, por el solo as- cendiente de su superioridad moral. El mapa de las colonias grie- gas parece á un - mundo cuando se le compara con- el del Peloponeso y demas dependencias metropolitanas de tierra firme. Los griegos tenían én efecto cólonías en el Asia Menor., las ' orillas del mar Negro, en Chipre, en Creta,ren Sicilia, en Gaula , en España y en Africa. Ellos contaban alli ciudades por cintos y no se podrá dudar que la mayor parte de estas ciudades han gozado de la mas grande opulencia, aún en el 'sentido que nosotros aplicamos hoy dia esta palabra. En el principio, fueron el producto de la con- quista; se apoderaban de los habitantes como esclavos, y de sus tierras como de un dominio público. Mas adelante se capituló con las naciones conquistadas; los griegos embiaron :á ellas el esceden- te de st). poblacion famélica y turbulenta, y se formó una asocia- don verdadera entre los indígenas y los emigrados. En tanto que la ► etróooli yodia mantenerlos en la obediencia por medio de sus escuadras, la dependendencia era positiva; pero bastaba una inter- rupcion en sus comunicaciones, para poner su supremacía en du- da. Asi es que la derrota de Egos-potamos hizo perder á Atenas todas sus Clerouquías.. No 'pede dudarse sin embargo •, que él régimen colonial 'dedos antignos ha sido, en genéral mas independiente que el tuestro, de la influencia de las metrópolis.Los griegos no tenían á s u d isposición las grandes escuadras de los pueblos modernos ni el poder de la • artilleria que 'obra de lejos sin necesitar de los desem- ( 36 ) barcos. Siempre que una de sus colonias se sublevaba, era preciso trasportar á ella tropas con excesivos gastos y estas tropas debian ser muy la,ímerosas para resistir al choque del enemigo. Asi la mayor parte de los establecimientos griegos acabaron por venir á ser enteramente libres de toda influencia esterior. El trabajo era honrado alli, floreciente el comercio y las / fortunas mas general- mente repartidas que en las grandes ciudades metropolitanas. Efeso, Esmirna, Focea y Mileto se elevaron á un grado de prosperidad desconocido. Mileto solo tenia 4. puertos y una flota de mas de ioo nav los. Se saben las maravillas de Rodas , la riqueza de Esmirna la destreza los navegantes foceos, fundadores de Marsella . Los grie g os asiáticos perfeccionaron muy pronto el tinte de lanas , la es.. plotacion de las minas , la fundicion de los metales. Todos sus sa- bios han contribuido á los progresos de las ciencias ; la filosofía , la astronomia les deben brillantes descubrimientos ; las bellas artes mo- numentos magníficos. Tubieron tambien sus constituciones particu- lares y llegaron á ser bastante poderosos para hacer conquistas. La isla de Creta ha mantenido largo tiempo su independencia por medio del comercio y no ha sucumbido sino ante la dominacion romana. Una gran parte de la Europa actual , las Galias , la Espafia la Italia meridional han existido mucho tiempo en estado de co- lonias griegas. La Sicilia sola era un verdadero imperio y los esta- , blecirnientos situados en la parcion actual del reino de Nápoles que termina en las dos Calabrias, llegaron á tal grado de esplendor que eclipsaron el brillo de la madre patria y merecieron el nombre de Gran Grecia . Todos estos estados comerciaban libremente en- tre si, mediante ciertos tributos ligeros pagados á sus metrópolis Dificilmente se comprenderia como no se libraron de éllos á tiem- po', si sus discordias perpetuas y la rivalidad de sus intereses no explicasen su permanencia en la esclavitud. Las riquezas que sacaban del comercio no contribuyeron menos áello, debilitando su tendencia guerrera y creando en el seno de sus opulentas ciudades una democracia desenfrenada y debilitada por los placeres, igualmente impropia para tolerar un gobierno y para rem- plazarle. ¡Ved que magnífica situacion la de Corinto para el comer- cio! Se hallaba colocada sobre dos mares; abrió y cerraba el Pelo- poneso. Tenia un puerto para recibir las mercancías del Asia; te- nia otro para recibir las de Italia , y la Italia era la Europa de ( 3 7 ) ,aquel tiempo. Que almacenes! que navios! que monumentos 1 pero -bien pronto se 3edicó á editicár templos á Venus y á mantener en ellos á millares de cortesanas; deplorable abuso de la civilizacion y de la riqueza , que ha hecho huir de estos hermosos lugares la riqueza y la civilizacioni de este modo han perecido todas las colo- nias griegas, convertidas en naciones. Consagraron al lujo y á los placeres los tesoros que hubieran podido emplear en consolidar su independencia , y nosotros no hallamos hoy dia sino bajo la yerba los restos de su antiguo esplendor. Nada hicieron para la des- gracia ni para la pobreza ; ningun asilo , ningun socorro para las -clases desgraciadas; ningun ahorro creador de capitales. Vivieron solo con el dia , consumiendo sus fondos con sus rentas , hasta el momento en que arrastrados á la órbita del inundo romano, alli se sumieron con su. independencia y su fortuna. CAPITULO. Y. 'De la Economía Política entre los Romanos , en las diferentes épo- cas—Ellos son esencialmente guerreros y ladrones durante la re- pública--Ingeniosos y administradores durante el imperio—Su des- precio al trabajo--Inmensas desvastacions que causan--Ruina de Cartago—Primeros ensayos de organizacion por los Emperadores. Tres grandes épocas se distinguen , perfectamente caracteriza- das, er, la historia de losjonce siglos que separan la fundacion de Ro- ma del advenimiento de Constantino. La l a casi salvaje , acaba en el principio de la guerra púnica: la 2* toda guerrera , termina en la batalla de Actium : la 3 a comprende el reinado de los em- peradores y es la del despotismo y la administracion. La verda- dera Economía Politica de los Romanos no fecha sino del siglo de Augusto; hasta entonces, no han sido mas que agricultores ó con- quistadores: bajo el imperio, comenzaron en fin á civilizarse. En- tonces solamente fue cuando su gobierno ejerció una influencia uní- versal y ellos llegaron á ser positivamente los señores del mundo. No obstante á pesar de estas modificaciones sucesivas en su consti- tucion y en su politíca interior, los Romanos conservaron desde l os primeros chas de su histm q a hasta la caída del imperio , una hunotnia siempre igual y: tendencias casi uniformes. Colocados en ( 38 ) el primer caso, en medio de estados independientes tales como los L'pros, los. Volscos, los Sahinos ,:los-Sarntritas se hacen conquista- dores par no ser conquistados. Vencedores , conservan sus costum- bres militares, cuyo principal caracter es el desprecio del trabajo. El trabajo, á sus ojos y desde los primeros tiempos , es negocio de los prisioneros y esclavos. Por esto uno de sus historiadores pudo decir y .aca s o con justicia , que en esta época su único oficio era el de moler el grano y los hombres-Su religion estaba á igual altura que sus costumbres, y levantaban templos á Júpiter ladron (Jovi prtEdaiorl). Las bellas artes, la. industria, el comercio, les son total- mente desconocidos. En la época de la i a guerra púnica, no saben que hacer de las hermosas pinturas que hallarán en la ciudad de Tarento. En Corinto, sus soldados juegan á los dados . sobre los mas magnificos cuadros de los mas grandes . maestros , y uno de sus generales dice se- r:a nente al patron de un navia cacargado de trasportar á Roma las obras ina:st xs de la Grecia: «Si pierdes algn no tu le remplazaras," En dicha época ni aun su idioma existia; era lo que es entre - nosotros la gerga de los curiales y alguaciles :-E1 curso del tiempo Se 111.1rcaba por un clavo clavado soleinneffil , nte cada año' al princi pío de setiembre en la pared del templo de Júpiter y nohabia"mas de tres divisiones del dia; una moneda tosca de cobre,bastaba á to. das las necesidades; y.J.oda la industria, corno en, las repúblicas griegas, estaba concentrada en manos de los esclavos. Sus primeros poetas han pertenecido .á esta casta infamada: Ennio, Planto, Te- rencio, y otros muchos grandes escritores eran esclavos. Los ro- manos de este tiempo tenian sobre todo horror á la navegacion, y su ignorancia en este arte les ha causado grandes desastres. De es- . t e. modo hacian de la destruccion ,de los navios la primera condi- cion de sus tratados . con los vencidos ; mas de Soo de aquellos que- maron en Cartago. Esta aversion por la marina degeneró entre ellos en una verdadera manía y cuando llegaron á . ser dueños del mar, no ftW 'por . sus navios,--sino .-por la ausencia . de los navíos enemigos. A no ser 'por los. piratas,- (pie los insultaban - mente en el Mediterráneo, hasta el puntOde•bloquear sus puertos . y de llevarse á los funcionarios públicos, hubiesen de buena gana renunciado á la navegacion; la que' por otra parte neo se sostenía entre ellos .sino . con Iripulaciones estrangeras, compuestas de grie- gos, egipcios ó sicilianos. El mismo Augusto . ,qUe ganó lá• batalla ( 3 9 ) naval de Actiams .tenia un, miedo horrible al agua. En el momento alle sus primeras luchas con Cartago se vieron aparecer edictos que proscribian al comercio. «Los pueblos comer- „ciantes ,deben trabajar para nosotros, decian, nuestro oficio es el .vencerlos y exigirlos impuestos. Continuemos, pues, la guerra que nos hace señores suyos, mejor que dedicarnos al comercio que los convierte en esclavos, nuestros.” El mismo Ciceron ,á pesar de la gran superioridad de su talento , participaba aun, en una época mas avanzada de la república, las preocupaciones antisociales de sus conciudadanos: "z Qué puede. salir de honroso de una tienda? (exclamaba con ingenuidad) El comercio es sórdido por sí, cuan- do es de poca importancia, porque los comerciantes en pequeño, no pueden ganar sin mentir ; es un oficio á lo mas tolerable, cuan- do se ejerce en grande y para abastecer el pais (r). "Con tales doc- trinas sobre el comercio no es admirable que Ios romanos hayan buscado en la conquista y en el saqueo, los recursos que hallaban indigno d e ellos deberlos al trabajo . Sas primeras riquezas han comenzado por el botin , y su historia se asemeja durante muchos siglos á la de un pueblo de piratas.No se lee en sus autores masque relaciones de robos y devastaciones: el primero es el saqueo de Sira- cusa, despues el de Tarento , de la Siria, de las ciudades de Nurni- dia, en fin el triunfo d ePaulo Emilio cuyo carro triunfal es segui- do de 250 carretas llenas de oro y plata. Manlio robó el Asia menor Sempronio la Lusitania, Flaco la España. Sesenta ciudades del Epi- ro son saqueadas y destruidas; 15°9 habitantes sor, reducidos á la esclavitud ; solo la ruina de Cartago produjo 2000 millones de nuestra moneda. Buen dia fue para Roma aquel en que despojó aque_ lla ciudad cuyos templos estaban cubiertos con hojas de oro, producto de las minas de España y del comercio inmenso del Mediterráneo! Muchas veces se pregunta que hubiera sido de la civilizacion, si Cartago hubiese . triunfado de boina y si el espíritu comercial de la grande ciudad Africana hubiese [ 'prevalecido sobre la po- lítica guerrera de su implacable enerniga.'Baste decir que Cartago era á la vez una ciudad industrial y comercial y que ella proveia á todos los puertos del mediterráneo de sus mercancias y de sus materias primeras. La naVegaciou estaba álli eh un muy alto gra- lb de 'perfeccion para aquel tiempo,  hemos de inzv . ar de ello ( 1 ) Ció! en 3 ttatade de 195 deber e5 libi . 1 sección ► 2• (4-6S mos aun bajo la yerba qué las cubre, no permiten  bid«, la importancia que daban á la . pe i rfeCcion de estoS s prodigilMs eka *tientos de poder y de civilizacloia. Y no obstante', estos grandes miraos no parecen haber prestado á la civilizacion todos los Sei,<,12. cios que hoy dia saca de ellos; y para Roma no han llegado á ser el mananilial de una gran prosperidad comercial; tara vez han evi- lado la escasez y las desgracias que arrastra en pos de si. Los roma- nos no han visto en ellos 'Mas que el medio de transportar rápida- mente sus armas del centro a la frontera; en una palabra , solo un instrumento de conquista y no de industria. Jamas, en ningun pais del mundo, tesoros mas cuantiosos fueron consagrados á esta obra importante y jamas ningun pueblo recogió menos utilidad de tan grandes sacrificios! La razon de este hecho es muy sencilla. Los romanos no se ocu- paban mas que de la agricultura, cuyos productos eran general- mente consumidos en el mismo sitio ó en un radio muy poco leja- no de los centros de la produccion. Los grandes abastecimientos dé la capital se hacian habitualmente por mar, (mica via por donde a rri- vaban los trigos de la Sicilia. y del Egipto llamados los dos grane- ros del imperio No se puede pues esplicar la magnificencia de los caminos romanos sino corno una consecuencia necesaria del siste- ma militar de este pueblo anti4ndustrial y anti comercial. riaciail contribuir,á «ellos chn igual ardor á sus soldados, á sus adminis.:.- tradores' y,4 sus súbditas. La, vigilancia sobre los 'caminos era una magistratura respetable con la que los mayores ciudadanos se mos- traban honrados, ,Nlogan impuesto parecia demasiado subido .cuark- de se trataba de conservarlos, y la severidad del gobierno era ta-- grande con respecto á eso-auese vierou:inas de una vez las legio- nes sublevarse, por consecuencia de los trabajos escesivos á que Eran condenadas , para atender á este cuidado. Cualesquiera quélk:- ya n sido las vicisitudes del imperio, ,jamas la conservacion délos caminos fue abandonada; los principies Inas perversos la han -vizi- sol s kcitud qoe  jiAstql: han construido tantos como Trajano y Adriana (I). Se Iglbaj49 en ellos por carga y por contribuciones, cada uno segun la importan- cia, de sus dominios , cercanas, apreciados P or ; M' w hitrios y sobrecar- , (049114 p onleIltlulia," slA s c °T9 nicaci °99 eran dividi l la f s v en d Qs 4 1 :1 1 141 0 4 1% MI .  ?Pgir111 .:tiel.4911.1i14111 yj J ets 91/954Ne04- ( 4) y, Bergier. filawria de loe grandes caminos del imperio romano lib, 1 cap, XV ' ( 47 ) jes d comunales. Los primeros eran conservados, por el estado y los Segundos por las aldeas y villaa, Obtertian las simpatias populares en todos tiempos, los princi- pes , los magistrados, y aun los simples particulares, que se dedi- caban á esta Ma t ea dificil. Se les prodigaban 'coránas, medallas y arcos de triunfo. De este modo la historia está, toda llena de los es- fuerzos , estraordinarios que se han hecho pa ra mere •er eq-as gra 9des pruebas de reconocimiento del pueblo romano. Desde el reinado de .Tiberio se ,potli recor f er la Italia toda entera , la 'Galia y una pgrte,;de la.X'spaaa con una . naOdezánaudith,, y Plinio cuenta que este prineipe hizo, en su viaje ácia lá Holanda mas de loo leguas en 24: horas. La naturaleza de esta obra nos priva de recordar aqui tos pormenores, por otra parte bien conocidos, sobre el modo de cons- t ruir los cáminos imperiales: pero es preciso confesar que en es- , te punto somas bien inferiores á los a.giguos , y aunque sus ca- minas mi hayan tenida una grande influencia en las destinos del c omercio, no se puede menos de admirar que hayan durado Mas de t.000 años cuando los nuestros, mas necesarios, á penas duran algu nos años intactos. Nada se habla olvidado allí, para los de apio rabia aceras y para los de á caballo guardacantones para montar apearse; , los monumentos consagrados á los difuntos se levanta- ban habitualmenre en su vecindad , corno para obtener los respe- tos de los vivientes. La via Apia es en este genero la mas admira- ble obra maestra que ha salido de las manos de el hombre. Parece pues que los romanos hubieran debido sacar productos in- mensos del buen sistema de caminos con que halan cubieto el impe- rio á manera de una gran red. Pero estos caminos veian rodar mas frecuentemente los carros de los guerreros que !os pacificos carrua- ges del comercio y de la industria; ellos no contribuian en manera ninguna á la alza d baja de los productos y de los salarios, proque el trabajo libre no esistia aun,, y todo se establecia para la gran- deza, como lo hemos dicho, mas bien que, para utilidad. Los gran- des caminos del imperio no tenias por objeto mas que facilitar el transporte de los soldados y del producto de las contribucion es. El movimiento de especies que se verificaba con tinuamem e de todos 1,19 $ puntos de la Gaulaáciapor , cuenta del teso- la ciudad de kora rp„pyblie ? era inmenso, pero . no t eoia »ioguna cireulacicia comer-- 10,41 sentido, 1* '  palabra. Cosa estraila! }!a que ap ic Ai ncwi a es a 48)' bastado entre nosotros la inveneion de la letra de cambio para remplazar la principal lffilidad de los grandes caminos de los roma- nos, y el servicio especial para el cual parecen haber sido creados es precisamente aquel sin e el cual se pasa mejor hoy dia. Asi , los ma l oificos trabajos de la administracion romana en materia de ca- minos pablícos no han ejercido ninguna iníluencia sobre la produc- clon general, por que participaban del caracter eselusivamente mi- litar de la nacion y del espirita general de sus instituciones. Toda la legislaeion romana desde• los hermosos dias de la repú- blica hasta la caiga del imperio, no Os atas que la reproducion fiel de las preocupaciones incurables de este pueblo contra el trabajo y la industria. tina rapida ojeada bastará para' dar de ello una idea. En el principio de su poder hacen una multitud de leyes agrarías, todas inspiradas par un vano deseo de division de las tierras y de equilibrio entre (as fin-tunas. La ley Tcrencia contiene que fueran distribuidas á cada ciudadano indisente fanegas de trigo por mes. la le y sampronía ere( ) un maximum para el precio de granos que el estado debia venderles; la ley Codla ordenaba la provision gratui- ta. Otra ley fijaba el gasto de las comidas; la ley Caminia prohi- Pa libertar los esclavos, pasado cierto número. Al mismo tiempo que se fomentaba de esta manera por liberalidades inconsideradas el acrecentamiento del número de indigentes , se concedían premios á la fecundidad: todo hombre , padre de tres hijos, gozaba de una multitud de privilejios, de los cuales el principal consistia en una triple distribucion gratuita de trigo. En otras circunstancias , la ley autorizaba á los deudores á libertarse, págando solamente la 41. parte de sus deudas. En tanto que el espiritu de independencia y de empresa estaba paralizado por esta legislacion protectora de la ociosidad, se man- tenian en la mas estricta subordinacion todas las clases de dudada nos, aun en el hogar domestico, en donde reynaba como se- ñor absoluto el padre de familia, arenado del derecho de vida y muerte sobre sus hijos. La muger puesta como en tutela no era mas que la criada de ou marido. En lo esterior , cada liberto reconocia un patron, cada soldado un superior. La organizacion militar pesaba obre toda la ciudad , como un yugo de hierro 'al que nadie osaba sustraerse. Ningun 'ciudadano podia'salir de su casta , ni aun 'para decaer, y . los trabajos industriales'éran vedados' como cosa vil y sok4 1 41 á aquellos (me no U al mn s 'I do C onden ados , á ellos , por su nar,ianle l oo. Augusto impulso pena de muerte contra elt senador Ovinio por haber derogado de su clase dirigiendo una maoufactu- ra, y esta sentencia tan estraordinaria á nuestros ojo; pareció á los romanos una cosa natural. Esto esplica ,clesde luego, como toda industria fue imposible en Roma, puesto que se escluiande ella, las inteligencias para no tolerar alli mas que las maquinas. !Y quc mas, maquimas que estos desgraciados esclavos , embrutecidos por los golpes, por el vejatniento de sus sellores, y sobre todo por la, carencia de toda especie de salario! En las campiaas estas conse- cuencias fueron las mismas: nada de arrendatarios ni cultivadores instruidos. La agricultura parecía á la de nuestras colonias de es clavos , con la diferencia de que el suelo del tropico:suple por su fe- cundidad á la insuficiencia dele trabajo del hombre , en tanto que las campiilas romanas no ofrecian ningana compensaeion. La concurrencia y el interes personal, estos grandes moviles, no obra- ban sobre los espíritus, preocupados con las ideas de guerra y de placeres. Se vejan acudir á Roma millares de aventureros, de in- trigantes, de vagamundos, atraidos ponlas distribuciones de co- mestibles y por los espectáculos de todo genero que los emperadores prodigaban al populacho para obtener algunos aplausos (i,) Los arra- bales de Roma llegaron á ser ciudades y el gobierno no tuvo pocas dificultades que vencer para atender al alimento de esta multitud innumerable de consumidores improductivos. A pesar de las precauciones infinitas que se tomaban para evi- tarlo, el hambre hacia por momentos funestos estragos en la cap j - tal y en las provincias. En vano la flota cargada de provisiones, llevaba el nombre de flora sagrada: un viento contrario im.pedia; algunas veces su llegada y ponía en peligro la seguridad imperial. El arte de gobernar no fue bien pronto mas que el, de proveer Ilas necesidades cotidianas de un pueblo desidioso e inconstante; y la menor circunstancia daba origen á abusos sin número cuya fre- cuente repeticion hacia tener fuerza de ley , . La muerte de una que- rida del príncipe, el nacimiento de un sucesor, una guerra san- grienta, un triunfo inocente, motivaban igualmente copiosas <lis-1 tribuciones. Los emperadores romanos conservaban á este precio $11 corona, y no mantertian su autoridad sino pagando esaetamen- (1) MItngotti• Del coiperein (li t noma. 7 (50) te la contribucion de pobres á sus subditos famélicos. "Estos per- ros, decia uno de los Césares, no cesan de ladrar sino cuando tie- nen la panza llena." Se cuenta por el número de hambres el de las mejoras verificadas en los negocios del comercio y de la nave- gacion. La primera hambre bajo el reinado de Augusto fue segui- da del establecimiento de una flota y de almacenes públicos para la venta de los trigos; la segunda bajo el de Tiberio did lugar á un sistema de premios para la importacion de los granos ; la tercera bajo Claudio, decidió á este príncipe á reedificar el puerto de Os- tia: la cuarta bajo Neron trajo á los comerciantes de trigo una exen- cion de derechos y medallas de premio; otra bajo Antonino Pio hizo restablecer el puerto de Terracina y el faro del muelle de Gaeta. Durante el reinado de Marco-Aurelio, nueva hambre, seguida de tina provision para siete años; en fin durante la administracion de Cómodo, catástrofes del mismo género llegan á ser fatales á los co- merciantes de trigo, perseguidos y castigados como monopolistas He aqui todo lo aue se sabía hacer en Roma por el comercio de subsistencias, único que se honraba como ya he dicho. No se en- cuentra en ninguna parte una sola señal de medidas regulares; se vivia de un dia para otro, sin pensar en los recursos que era faca desarrollar en el seno del imperio, y apenas se daba alguna aten- cion á los demas ramos de la produécion. Asi es que la lana, materia primera casi única de todos los te- jidos empleados en Roma desde la vestidura de los senadores hasta la de los mas ínfimos soldados, la lana con la que se hacian sábanas 7 cortinas, alfombras, muebles de toda especie, no ha sido jamas de parte de los emperadores objeto de ningun sistema de fomento. Jamas un hombrede estado romano descendió á los pormenores industriales de modo que pueda siquiera sospecharse que comprendió la importancia detanelevadas cuestiones. Cada pais pagaba su tributo, la Arabia sus perfumes, el Africa sus cereales, la España su cera y su miel, la Galia sus vinos, sus aceites y sus metales ; la Grecia los objetos ar- tisticos y de buen gusto ; las riberas del mar Negro sus cueros y pieles: Roma lo consumia y pagaba todo con el oro de los impues- . tos. Cuando estos no correspondian á la prevision del presupues- to imperial, se establecia una contribucion nueva sobre la indus- tria, como lo hizo muchas veces Alejandro Severo. A medida que los emperadores se rodeaban de legistas y de juriscousultos, sus (51) disposiciones venían . á ser cada dia mas terribles para las pr oresib- nes laboriosas. Los compiladores de leyes les sugerian espedientes vergonzosos que justificaban con sofismas; un procurador fue quien les ensenó á alterar la moneda. Constantino, su mas digno discípu- lo, asimilaba los comerciantes de tienda abierta á las rameras, y per.. seguia con sus formidables anatemas á los hombres que tenian el honor de ganar su vida con el sudor de su rostro. El modo con que se sacaban los impuestos no manifiesta me- nos el rigor de los romanos en materias de hacienda. Enjambres de Publicanos estaban apostados á la entrada de los puertos, á la embocadura de los rios,á la salida de los valles, y allí sobrecarga-, han implacablemente las mercancias. Juntaban tambiett frecuen- temente á las cuotas de que eran. perceptores, las ganancias del monopolio de ciertos artículos de consumo. No habia ningun lí- mite legal en los guarismos de los impuestos, llegados á ser de tal modo elásticos en manos de estos funcionarios, que el cultivador no, podia jamas saber exactamente con que parte de sus productos po- dría contar. Neron mismo tubo mas de una vez deseos de reprimir estos abusos que hacian la fortuna de sus favoritos; pero, halló di- ficultades ante las cuales su poder absoluto se vio obligado á retro- ceder. Se sabe hasta donde llegaban, ya en tiempo de Ciceron, las exacciones de los procónsules: y los procedimientos rentísticos de Yerres, nada tenian que envidiar á los espedientes de los bajás turcos. Un solo ramo de comercio parece haber resistido durante lar-- go tiempo á las trabas de todo género que la codicia del gobierno, y de sus agentes oponia á las relaciones con el estrangero: este es el comercio de perfumes y de especerias de la India, cuyo consu- mo en Roma escedia á todo lo que podemos imaginar. Sumas has– _ ta exhorbitantes se malgastaban por los simples particularesen la compra de estos géneros ruinosos é imítiles , que ocupaban en su comercio casi tantas naves como el abastecimiento de la capital. Ademas de los peligros positivos que se arrostraban por irlos á buscar, en las costas mas lejanas, se hacian valer peligros imagi- narios; dragones alados, monstruos feroces, se decia que era preci- so vencer, para llegar al pais de la pimienta y de la canela. Por to- das partes se respiraba en las habitaciones de los romanos el olor de los perfumes mas esquisitos; sus cabellos y sus vestidos estaban impregnados de ellos. Las salas de baños, los sitios de reunion pú- (52 ) Mica no ofrccian menos lujo, bajo este respecto, (pe la resid'e'ncial de los ciudadanos mas opulentos. Un dia trocable El 'etn-periad¿ir Adriano inundó el vestíbulo de los teatros con tina rociada (Te e'sdi-L cias las tnas"delicadas y suaves. Los soldados se frotaban cOn el cuerpo, y esta clase de racion no era de aquellas que los -ettitill radores pudieran impunernénte 'descuidar en su distribución. LOS diamantes y las . piedras preciosas, tan superfluas corno los per fumes, dividian con ellos.el frenesí del pueblo romano; desde el siglo de . Augusto se contaban colecciones inmensas, y Mecenas redactó el catálogo de la suya, que nos han conservado sustancialmente lis escríttísde Plinio el naturalista. El uso de las sortijas se hizo tan general, que los romanos las llevaban en todas las articulaciones de la mano y las cambiaban todos los dias de la semana. ¡Ele aqui donde sesumergian capitales inmensos,de los que un mejor empleo hubiera bastado para -preservar al imperio de las desgracias que tubo despees que sufrir! El mismo Tiberio estaba horrorizado de ello, pórque en una carta que escribia al Senado deploraba la sa- lida del numerario, ocasionada por este estreno del lujo y de la vanidad. (r) Uno de sus edictos prohibia cloro en la fabricacion de las ba b illas de mesa, y el uso de la seda en la confeccion de los vestidos. A pesar de todas estas prohibiciones, los romanos se acostumbraron cada dia más á los objetos de fabricacion estrange- ra los mas brillantes y lis mas 'caros. Las alfombras de Persia, las musólinas de la India, los dientes de elefante, la madera de ébano, la concha de tortuga, las plumas de pájaros raros, habian llegado. á ser entre ellos árticulos de primera necesidad. ¡Cuantas riquezas debieron consumir estérilmente en la compra de estos productos ostedtósós, en cambiO de los cáales no tenian quedar sino oro! (2) hificilmente se dsplicará en vista de" este sistema de profusion, de . liiro, y de desidia , 'corno los romanos han podido cubrir el ¡min- . do eón loI'moriuMentos 1 de Sh a'rqUitectára y los magníficos tra- bajos de sis ingenieros: pero es preciso considerar que estos tra- bajos asombrosos les han 'Costado muy poco. La invencion sola les perténecia toda entera ; . la ejecucion'era obra de los pueblos venci- dos. La mayor parte de 'estos edificios ha sido construida por me- dio de Servicios ó de contribuciones especiales que se sacaban ade- mas de los impnestbs' órdinari'os. Los cautivos ó esclavos forma- _ 1 ) 'tácito.-An al es  cap. ; , 3. (2) Plinio historia natural líb. Xll cap. 18. 1(13) ban la clase obrera de su tiempo, y marchaban á la obr e c s o te m s o i s r t ee barios, sín murmurar nf'qtiejárse. Volver e mos á h p aa en los servicios de los tiempos feudales, cuando la Europa cris- ., tiaña y Se cubrió' a s á vez. de 'Mond hien tós -inspirados:por otras creeá:- Ciáis, pero ejectítádns par los'inismbs Media•S. Sobre tudó álds rdnuanoi 'no les han" fa'lla'do ' g ama re&rsosu cuantas veces les ha sido preciso'suplir por'imPuestos sobre si Mis- mos á la insuficiencia de los tesoros suministrados por la co q t i nis- , ta d él 'pillaje (t). Teman tres clases de cuotas," el portoriurn irlos de- techos de aduanas (una cuarentena del valor) 'Tic se pagaban en las importaciones- y las exportadónes, y de los cuáles tomaban los colectores el nombre de »or'titores ó de atfuanerds; los diezmos, de- 1.irrzcz,icOmprendiendó la 'décima parte fiel 'trigo y la quinta de 103 dema.s frutos, era 'él impuesto territorial; en fin , la cuota cono- cida bajo el nombre de scripturti especie& imposicion sobre las pro- piedades comunales, tales como pastos y bosques Públitós llubd allí durante mucho tiempo un impueSto sobre la sal, pero fue T‘i-g primido en una época que los autores han deScUidakio deuerminar. Todas estas cuotas eran arrendadas con publicidad' y concurren- tia de los censores á los compradores ' que daban fianzas,y quienes dividian con sus fiadores los riesgos de pérdida ó ganancia. Una Multittid de otras é uotas pasageras fueron establecidas bajo los em- peradores; asi es que, Aligusto decretó el irnpueSto de `una vein- tena sobre las sucesiones, `que exis,:,e aun `entre' nosotros; Calígula impuso sobre los comestibles una . cuota cuya-percepcion estitó` las las mas amargas quejas; (2)Vespasiano inventó la cuota de las gari- las. El derecho del 5 p.` ,"; sobre todas las•mercancias produjo tatn- bien sumas considerables. No se pagaba mas que por efectos es- puestos en venta en la plaza pública, en las ferias sy los mercados, ó vendidos por adjudicación; pero no podemos valuar el importe de sus rentas sino de una manera aproximativa , á causa dela pér- dida del famoso rationarium í mperi , esta preciosa estadística del im- perio redactada bajo Augusto y,destrnida bajo sus sucesores.'.15Yr. Guizot aprecia sin embargo el total de los 'impuestos en la canti- dad de 9 6o millones de francos por año (3). (1) FI R ho 586 de Roma, se perdonaron al pue10 ios tributos anuales por haberse llenado el tesoro con las inmensas sumasque trajo'll:uito'l • (I) Suetutno ín Galig. cap. 4A. (3) Notas a GibLun • Wan? ; P á g .. 377/ (5;4) í • CAPITULO VII, .,; .Decadencia rápida del imperio.--Sus principales causas.-`-Primera aparicion del cristianísinp.--Influencia de las costumbres asíciti,"  cas en Constantinopla.--Modificaciones  las ideas civiles, 6 iosas, industriales y comerciales. En el seno de esta prosperidad aparente, el mundo romano en-7 cerraba gérmenes activos de decadencia y de disolucion. La grande abundancia de pueblos e,strangeros, que la conquista tenia reunidos al imperio, modifica ° do insensiblemente sus costumbres , debilitó su, poder. Estos pueblos no estaban refundidos sin resistencia en esta, unidad, y muchos guardaban, fiel inente las tradicciones de su antigua  )  2 independencia. los numerosos privilegios de , que gozaban loshabi-r (antes de Roma eran antbicionados por todos los hombres importan- tes de las provincias, conquistadas,, de manera que nadie quería ya ser del imperio, sino solamente de la ciudad. Una transforrnacion profunda se verificaba de este modo poco á poco, favorecida . por el advenimiento al, trono de la larga serie de candidatos italianos, es- pañoles, galos ó batavos, elevados al poder por el homicidio, la, ó las sedicciones militares. Despues vino su vez , á los. bár- baros. Desde los Antoninos, no se vé ya mas que los tracios, los, panonios, los dalmatas, y los illyrios disputarse el imperio: 6o de ellos perecieron de muerte violenta, en siglo y medio. Esel primera que abre esta serie infausta, Maximino, elegido por su talla y su fuer, za colosal:hombre grosero, que sabiendo apenas hablar la lengua de, los pueblos que gobernaba, sobresalia en conducir un carro, en tron- char los árboles, en reducir las piedras á polvo, en domar los caba- llos cerriles, y llenar muchas copas de su sudor. De este modo el` reinado de la inteligencia acabó por dar entrada á la fuerza brutal. La Economía Política no se encarga de explicar las largas sa-' tunales del imperio durante este periodo de infamia y de decre- pitud. ¿Quién podrá formarse una idea exacta de tal movimiento de descomposicion, complicado por la esclavitud, por la invasion, por la mezcla de razas, de lenguas, de costumbres, de vicios: es- pecie de caos social en don - de la ciencia se detiene y lo irnaginacion se pierde? ¿Qué organizacion política hubiera podido resistir á (55). las estrivagáncias de monstruos tales como Cómodo, -Caraealla,' Heliogábaló? Cuando semejantes seres aparecen sobre la tierra, no pueden figurar sino corno elementos dé disoldeiOn , y algána va luz no puede 'tardar en salir de la noche que ellos - han formado.' Esta luz, que alumbró á los dltirnos horizontes del iMperio;'es' cl cristianismo.'Provemos á estudiarle en 'Su nacimiento y esplicáú: su grande influencia, destinada . á cambiar la faz del'inundó. Cuan-J do comenzó á aparecer, fose previó mucho la brillante carrera que • debia recorrer, y no obstante ya todo concurria á preparaV'sá, triunfo.' La- filosofía atacaba á los dioses paganos: el escepticismo' griego venido del pais dePlaton, hacia la guerra á las antiguas creen--- cias romanas, y desde entonces los augures no podian ya mirarse sin reírse. En vano cada profesion habia tornado un dios por pro- tector: los marineros á Neptuno, los herreros á Vulcano, los la- bradores á Ceres, los viñadores á Baco, y los mercaderes á Mer, curio. Ya los dioses tenia n mucho trabajo en protegerse á sí propios y se preparaban á hacer sitio á otros patronos mas poderosos. Las legiones acampadas en las fronteras y compuestas de sol-, dados levantados en 1 os paises conquistados, volvieron caras y • de ausiliares vinieron á ser enemigos. Mientras tanto , que los re tóricos declamaban en las ciudades, los esclavos acostumbrados . por sus señores á los deleites y á las sutilezas, se fatigaban del yugo. Luciano, el Foltaire de aquel tiempo se burlaba de las superiori-.- dades sociales: los estoicos, los epicureos, los académicos predicaL han doctrinas atrevidas: toar, e-1 antiguo edificio de los romanos se desplomaba. Una reaccion violenta en tiempo de Mitridates, el dia tinque hizo degollar 6 o.000, los habla ya ad vertido que desconfiasen de la fortuna, y en otra época , cuando Espartaco, este gran gefe de los esclavos, batió á cuatro de sus 'generales. ¿Quién pues quer- ria en adelante verter su sangre por la antigua causa nacional? No habia allí ya nacion propiamente dicha,- sin+) un conjunto confuso de naciones. El imperio se cornponia de ciudades separadas por desiertos, bosques ó pantanos impenetrables ' ; los habitantes de las aldeas (rústica proles) se habian poco á poco infiltrado en las ciu- dades, en donde los espectáculos, las distribuciones, los goces de toda clase, los llamaban sin cesar y los enervaban. . En este momento de decadencia decia universal el cristianismo comenzó á mostrarse en algunos puntos del imperio. La primera< 5) noticie ofici a l Te l e se ve,0.1,)jrí de el se hal l a en mil carta de V11- nig  . .jove t v, gcnbernad,or de B.ytin t ioa,, (1) y al punto la doctrina: nueva se esparció, como, un relámpago; tímidamente, es cierto, pe- ro.-sin, que hubiese habido tienpo para divisarla. Apenas se acaba, La de leer lo que decian los gobernadores de las provincias cuando ya Tertuliano esclamaba atrevidamente: "No somos mas que de ayer, y ocupamos vuestras colonias . , el ejército, el palacio, el se, nado, el foro ; no os dejarnos mas que.vuestros templos." En vano al- gupas persecuciones sangrientas procuraron sofocar en su origen la religion nueva; Constantino la dio templos y su destino se cum- plió. Los historiadores de esta grande época han trazado suficien- temente todas las circunstancias que la han prevenido; nuestro pa- pel es estudiar los resultados humanos y de indagar por que dicho- sa transicion la esclavitud griega y romana ha debido hacer sitio al respeto del trabajo, al régimen de la libertad y de la igualdad. La division del imperio en dos vastos trozos favoreció singu- larmente á esta revolucion singular. Constantinopla era mas á proposito que noma para recibir al Dios de los cristianos; ciudad toda nueva, convenia maravillosamente á un culto nuevo. Es por ingratitud por lo que este culto adoptó á Roma despues por cuna; la verdadera cuna del cristianismo está en Constantinopla. Alli es donde la religion cristiana, llegada á ser religion del Estado, co- menzó a organizarse bajo bases regulares; alli donde ha sido es- tablecida, radiante al salir de las catacumbas de Roma y de los obscuros asilos de . la persecucion. Poco á poco todas las altas inte- ligencias, cansadas del politeismo ronoino , se reunieron alli , y los sacerdotes reemplazaron por todas partes á los curiales que eran los. municipales de la época. Las leyes les empezaron á dar las atribu- ciones que la confianza de los pueblos ratif i có, y que por do quiera se esforzaron en justificar por su saber y so habilidad. Nada mas curioso de estudiar que la, transicion por medio de 14 cual esta re- volucion se ha hecho. Constantina publicó en el mismo año das edictos, de los cuales el uno recomendaba la_ observancia del do- mingo, y el otro prescribia el consultare los augures, Al mismo (t) Es notable el parrar() de la cartq en qtie  Ole ha parecido el Asunto digno de consideracion , principalmente por el número de. los acusados-: peligran personas de: todas edades ' sexos y condiciones. Est4superstieion  infest i ado no , solamente  ciu- dades sino las aldeas 'y campiñas  lAcostrimbran á reunirse cierto dia antes da salir al sol y decir jpntos , . á 'lis ,corol 1,44 .cantico  49.9.ist9retmaa de km Qio§.» (b,). tiéxi/P0 se'esita41>l<teian.  prinrterm dIskinclayes ent e re 44 vosuto plritual y el: poder temporal. Par ovra  193.1egisJa3 el imperiacon,testos subslylloyenklo de este moda la . 11-aufmai A , 40, las leyes á la de la esp,ada, y 'Wanda 4 seriuquiza advert,i40, las mas poderosos a~ i hr q s de la rq l igion. n oma n~€11.sn sicitingWa e .  mortajatile ;monumentos : ConstanitinfMa . naelea- te se elevaba sobre montones de libros. Los a b olados, y Jo l 149141— t..  á 1(4 arquitectas y 4 los.  1,0„.5 /39/444„41, Isditut a, el _Evang440 se dividieron cu adelante el resystQ 4'44 pueblos y la influencia universal, El sarda nntArmullo de lois Ilegal. tos sucedió •á los gritos de las batallas, y sal. eLperfecto del,pretp. río empleaba. 7 So abogados. El patriciado no era ya mas que una, dignidad vitalicia; se le baria qtlit3c10, el, derecho hereditaria. El, imperio dividido en muchas diocesis, grand,es como reynns y gober nadas por los vicarios vela acabar la obra de l. que debia favorecer á la vez los ataques de loallírharos y los, abni. sos de la aplicacion de la justicia y de . los procedimientos. F . ,1 mundo vino á ser presa de los leguleyos, quienes le amenazan mas mente en en el momento en que escribo. Sus fortunas erap ian rapi- das y sus exacciones tan escandalosas que el código Teadasiánattk, y o que amenazarlos con la pena de muerte. (1)$e hallan on respecto á esto en. Amia.nó Marcelino pormenores que podrian dar lugar 4 singulares comparaciones con los Abusos de lallestral La division, de la silla imperial acarred tambien notables cambio en el sistema de impuestos. Constantino y sus Auces ,, ore5 prefirierola una cuota sencilla y directa al rágimen mas complicado cde. tal contAr buciones de origen romano. Los. recaudadores ' ,que no recibianmiegnf na retribueion , eran elegidos. entre los anclia4nos. Mas_ 4iSkirigqi41; bajo el nombre de derari:ones: como serian °Jure J10190114 -104 miembros de los jurados de: espropiacian por causa dezutilidad hile& A ellos solos estaban confiadas las funciones penosa» de peparkir dores, que les esponjan al descontento y- frecumwtnente á.las,,/tiolfinr eias de las poblaciones, Todas las tierras del estado, sia escepluattial patrimonio del Ernperador, estaban sujetas á lacuota ,, y cada ~ovo propietario debia pagar las deudas del antiguo. Un catastro exacto re- visado cada quince arios, perinitia fijar las cuotas con bastante im- parcialidad, puesto que se tenia cuidado de designar en los regis• ( 1 ) li b. 1 0 . titulo 7 ley l a (2) Lib. XXX cap. 4. 8 (58) tros la natnraleza particular de cada propiedad cuyo valor estahl calculado por el término medio de la renta en un quinquenio. El impuesto se pagaba generalmente en moneda de oro: pero se exi- gia una gran parte en géneros de toda especie , como trigo, vino, aceite, madera, y forrages que debian ser transportados de cuen- ta de los contribuyentes á los almacenes del Emperador , lo que da- ba lugar á horrorosas concusiones. Habiendo llegado las quejas á ser generales, tubieron los emperadores que recurrir á otros es- pedientes entre los cuales se puede contar la invencion de las pa- tentes impuestas á todos los géneros de industria y de comercio. Fueron obligados tainhien á pagar á los funcionarios publicos en especie, y Larnpridio nos enseña que prescindiendo de un sueldo de cerca de 4,Goo francos de nuestra moneda en especie los gober- nadores de provincia recibian seis cántaras de vino, dos mulos y dos caballos, dos vestidos de gala, uno sencillo, un baño, un co- cinero, un mozo de mulas, y en fin , cuando no eran casados una concubina ; quod sine bis esse non possent dice el autor. Cuando sa- lían de su empleo estaban obligados á devolver los mulos, los ca- ballos, el mozo y el cocinero. Si el emperador estaba satisfecho de su administracion , guardaban lo restante: sino, estaban obligados á volverlo cuadruplicado. Se vé en otros escritos que los goberna- dores de dos grandes provincias han recibido aceite para sostener cuatro lámparas. Cada dia se introducia alguna cosa de las costum- bres asiáticas en el gobierno, en la hacienda y en los hábitos del imperio. Los eunucos, los espias , los sirvientes domésticos se multi- plicaban infinito, y con ellos las bajezas, la adulacion y el favo- ritisino. Entonces fue cuando los bárbaros esparcidos sobre las ri- beras del Mar Negro, á las bocas del Danubio y sobre otras mu- chas fronteras, comenzaban á reconocer las partes vulnerables del imperio y á preparar la gran invasion que debia cambiar la faz del inundo, despues que el cristianismo les hubiera cambiado á ellos mismos. Examinemos pues cual ha sido la influencia del cristianis, "mg sobre el desarrollo social europeo, y que modificaciones trajo su. establecimiento difinitivo en la Economía Politíca de los autianes- (39) CAPITULO IX. Mudanzas ocurridas en la economía social de Europa por la influen- dd cristianismo.--Su organizacion vigorosa y sabía,--Los mo- nasterios crean la vida cornun. --El principio religioso origina los hospitales y asilos.--El sacerdote es en el día inferior á su mi- sion.--Opirtion sobre este punto: Grande fue la sensacion en Europa cuando el cristianismo, hasta allí proscrito y humillado, se elevó de repente al rango de religion dominante y persiguió á su vez á sus perseguidores. ¡Que mutacion tan inesperada! Todo cambia casi á la vez, todo se reor- ganiza como por encanto sobre bases nuevas. El poder político, hasta allí únicamente apoyado sobre la fuerza, brisca auxiliares en la razon, en la creencia; se rodea y fortifica con el prestigio de la autoridad religiosa, que ha echado ya profundas raices en los corazones. Es cosa maravillosa ver la prontitud con la que el mun- do, todavia pagano en el culto, se apresura á sacar consecuencias de la palabra evangélica, y el admirable justita to con que cada opri-7 mido adivina que la hora de la libertad va á llegar para é L Aunque la iglesia cristiana apareció enteramente organizada con su gerarquía noble y austera, todo el. inundo emprendió bien pronto el principio de la igualdad que llevaba en su seno. Agra- daba á los grandes por sus dogmas de suhordinacion y de obedien- cia, y á los pequeños por sus doctrinas de independencia y de ni- , velacion ante Dios. Elevaba al esclavo sin deprimir al dudo y presentaba á la especie humana agoviada bajo el yugo, un refugío contra la tiranía de este mundo en las esperanzas del otro. El pa- ganistno se habia mezclado rara vez en la política; pero los prime-, ros sacerdotes cristianos tomaron parte en los negocios, y ellos go- bernaban ya de hecho, sin que nadie hubiese notado su poder. Las mismas heregias tambien que desolaban al cristianismo en su ore-, gen no fueron inútiles á la causa del progreso social; ellas han abier- to en Europa el derecho de discusion. Aun cuando uno no sea cristiano muy aostéro, la magestad de este bello edificio sorprende é impone respeto. No se puede ver ain una viva emocion e esta organizacion vigorosa y lozana formar., ( 6 o) se toda de una pieza con sus magníficas dependencias, y  - esparcir se en el mundo, por todas partes parecida á si mismas, como la mansa ola, sobre la superficie de la playa. Los primeros obispos, 'tan iMptriosos y 'de tanta dulzura á' la vez, tan intolerantes Con la duda, tan indulgentes para con ¡las 'debilidades humanas, tan altaneros con los grandes, como htiMildes con los pobres, varetea tribunos populares gáé vienen á protestar én nornbre de 1 ° 1d-di-e- chos iinprescriptibles de la humanidad Todo en ellos recuerda las antiguas máximas de la república, la eleccion pública, la predica- tion rt. , noVatla ' ella,' las asambleas generales, la admision á las in ás altas dignidades sin distinción de fortuna ó de nacimiento. Nada 'quedaba de -eStáS antiguas prerrogativas del ciudadano, sino récnerdu estéril' y confuso; la religión Cristiana todo lo ha re-- t avetado, todo ha vttelt¿rá 'honrarlo. 1 1 )ócOs aVos pasan después del reinadóde Constantino,yla ma- turia j i'sión ` dé los estlavos 'se permite por él simple testimonio de utt obispó, concubinato es proStritó, hos bienes de los menores y de las ningeres están ehentos de Con t fiscacion , las cárceles 'son visita- das, los pobres Son :socorridos, la' Urce , eetzeia es descubieda• Sé forMulara mas adelante; pero entré tanto se ejerce. 1.4a Economía POlitIca debe . taras' Muchas obligaciones al eristia- nisnao c i fre 'hiíO desaparecer éste sentimiento mezquino y egoista de nacionalidad, origen de las pradn e gadas querellas de Atenas y de ES- parta; de Cartago y dé doma deplorables Ildesen donde se agotaron tantos , réciirsos que cualquiera otro principio hubiese fe- cundaáo. La sola: Creación de los 'Concilios es una de las mas fe/i:- Ch . tóiltépéionéS del genio 'clViliza dor 'cristiano , aun considerán- &des sollinétite corno cóágresbá en donde todas las luces eran lla- in'áASS 'paVa la d'iseiíSion de 'uña 'idea. ¡Cuanto tiempo no fue ne- 6 1 1%46 1 pa%  eátls niablek inspiraciones triunfasen de la preo- aiiMbra 'bárbara y gberrera ) /2 Apenas, hace "al'gu'nos arios gin J. B. 'sYi bella teoría de las esiortacionds, la dillt'riña de a la tállródáad cOMer'eial'de las nacidnes,•y no sin tra- DaliiWiitieStrós Ta'Scducion` de loá ba teS 'entre lOs pueblos ha sido puesta en manos de la dilliiniaeiá íi-í al bien l que 'én ia 'espada. j<1611(11 115 pleVarááo 'es151're g uliddá sino i cristianismo? ¿Y qué értór-árá la ritietbliavv;  comercial., sino 'el desarrollo adliaeattfikánientáM i istikisáV Sin él ' ilük's ? o ji : incipió ; de la igual- (6 r) dad ante , Dios . ,,la esclavitud griega y'rotriana infestada , todaviálal mundo,la debilidad'estaria'siempre á merced de la fuerza y la ri- queza seria aun: producida por los unos para ser consumida por los otros sidindeinnizacion. Urjo el. punto de vista de la distribucion del poder, no hay nin• cuna instittueiondrumarialque pueda compararse al modo verdade- rmac ky rte:adruirable eán que la iglesia ,está organizada desde la apa«. rkion legal del cristianismo. Un SUMO Pontífice, reside en Roma, y -tiene 'á •sus Tí/leimos para los empleos á los individuos de la mili- cia itafetior. Toda esta milicia está sometida á las mismas reglas y al mismo itrage dé París. al Japon y desde la China á Roma. El Inisaio oficio se celebra en la misma lengua en las dos es•remidades 'del Mundo; los nombres de los santds del cristianismo figuran á h cabeza de todas nuestras actas de nacimiento, y no distingui- inoslos dias del año sino por la nomenclatura de sus apóstoles y de stis.mártires. El domingo 'de los Cristianos ha llegado á ser dia de,descanso universal ; en todas partes cuando la iglesia abre sus templos, el trabajo cierra sus talleres. No hay una sola circuns- tancia importante de la vida que escape de la influencia religiosa &que pase sin ,su.intervencion. El sacerdote cristiano espera en las fuentes bautismales al p ifio que acaba ,de nacer y le impone un nórnbre ' ; mas adelante le precede al altar para bendecir su matri- monio: en fin cuando el término• de su vida és llegado le acompa- lia, rogando por . él, al sepulcrO. ¡ . Que ,poderosos medios de accion há •inventado' el cristianismo, despues , para apoderarse de la exis. tencia• entera , cleV hóriablel Por todas partes se 1T al sacerdote ha- cerse institutor ó maestro, y dirigir la infankcia . can sus consejos., El' eatétisniOle Istigurá sin ¿fuerzo 'esta cónquista ; .nn primer : 11We~ento Ma l, conatirtion, crea un lazo aras., estrechado por las co- mdnitatiOnes'Enisteríosas 'y ; temibles del confesonario. Desptws «co- rno sino'fuesén'bastantes'catas primeros pasos,, el Obispb ,aparece con toda la tnalesfaa del poder eclesiástico y «administra la confir- macicm , concede dispensas ,‹pronuneia cenkatas ala y d e stila co - mo árbitro supremo y vícario de Dios. De este modo aal , in.CanriN ni la edad madura, 'ni la vejez, hila-muerte misma mitoteo so/traer - se de la intluent :sacerdote., más ‘aompletá In,mas in " i -labio' rine ha eíistidet jamas en el »tundo. Noies , osto t 04 . 0 0 y .44,Fs lemostapena• .anas que indicar las atrribuoianesilimithda$ (62 ) r'etigioso. ;Quienes hoy dia el magistrado que dispone én 'la mas peveña al le/ de un vasto local para reunir la poblacion, de un medio pronto y seguro para convocarla, de una tribuna para las arenas á fin de comoverla d convencerla? El sacerdote. El solo es dueño del templo, del pálpito y de las campanas; él reune sus ove- jas cuan to bien le parece y sin el permiso de la autoridad civil ; él manda y se le obedece. A los ojos mismos de los mas incrédulos. Pascua, Natividad, Pentecostés, Todos los santos, todas las fiestas cristianas son fiestas, lo; Bias de ayuno son dios de privacion. Nues- tras calles y nuestras ciudades llevan el nombre de santos ; las artes v oficios, toman á los santos por patronos. Los marinos hacen votos á Nuestra Sra. de los Desamparados; se siega por San Juan; se vendimia por San Miguel. De tiempo en tiempo el sacerdote irrita- do dá ady'ectencias severas; tan pronto cabre nuestras frentes de ceniza, para enseñarnos la vanidad de las cosas humanas, como ' Tusa su asistencia á las oraciones de los heredero; de un hom- bre muerto en la impenitencia final. Sube al cadalso para re- comendar en él los criminales arrepentidos, á la misericordia del Señor ; aterra á la tfinida doncella pintándola las consecuencias de q na simple declaracion. Pinta el infierno y tiemblan los fieles ; entre- abre el paraiso y esperan. Cuando alguna vez un malvado atrevida le roba sus vasos sagrados , todo se conmueve y se indigna; al cul- pable se le llama impío, y al crimen un sacrilegio por el que sede-. he una espiacion solemne. Era preciso ver, en otros tiempos, á los Geles consternados besar con fervor el suelo de los templos; y,soli-1 citar, á fuerza de llantos, de oraciones, y des ayunos , el perdon dq estos grandes atentados! Este poder tan singular , y tan repentino de la religión, y las re- voluciones profundas que ha causado en el orden social, se oaaoi, testan principalmente en el establecimiento de los monasterios que han movido y resuelto tantas cuestiones entre los hombres: En Oriente estos monasterios tubieron por objeto la soledad y la con- templacion, la necesidad de aislarse y de sustraerse á los placeres y á las relaciones humanas; en Occidente por el contrario han empe- zado por la vida coman, por la necesidad de reunirse y ayudarse mutuamente: mientras que la sociedad presa de una desmoralizacion no ofrecia ya ningan centro de actividad nacional, provincial 4 tosuoiCipal á los ánimos elevados, . los monasterios abriau sus asiwp (63) 1084 los que -querían vivir, pensar y discutir en comun, y lle- garon á ser bien pronto el foco el mas activo del movimiento inte, kctual. De allí dimanaban las osadias teologicas y filosóficas sosteni- das con recursos tan ingeniosos, y los ensayos de mortificaciones austéras, que regeneraban las almas abatidas por el régimen de la civilizacion pagana. Una correspondencia activa, y frecuentemente luchasactivas se tablecieron entre estas diversas soledades ya pobladas como ciuda- des, por la afluencia de todos los hombres que llevaba á ellas la libertad del pensamiento y la regularidad de la vida material. Es- te fue bien pronto el teatro de los ambiciosos para conseguir los honores y el santuario de las letras desterradas de un mundo eschr sivamente ocupado en placeres y sensualidades. Los habitantes de estos oasis afortunados no tardaron en perfeccionar de todas ma- neras las profesiones necesarias al sosten de su independencia y á su conservacion. La industria que era una profesion doméstica ejer- citada por los esclavos en provecho de sus dueños bajo la republi_ ca y en los primeros tiempos del imperio, se convirtió en manos de las comunidades religiosas en un estudio cientifico; no vivieron mucho tiempo con frutas secas ó legumbres; necesitaron oficios, y estos oficios fueron ejercidos con la misma superioridad que distin- guia en todo lo denlas á los nuevos socios. Yo no dudo que este sea vérdadero origen de las corporaciones industriales, cuya organi- zacion se ha atribuido .á San. Luis. Este arregló las comunidades artísticas, pero no las creó. Su origen se confunde con el de los con- -"cotos. De, ellos es de donde la industria salió libre para estable- .erte en el seno de las ciudades de la edad media, hajo la proteciou del principio de asociacion. Otra-creácion del cristianismo acaba de distinguirse de todo el regirnen social' que se desplomaba: este es el precepto de la benevo- lencia mutua puesto en práctica y convertido en obligacion sagra- da para todas las ciudadanos. Si alguna cosa sorprende en el poli- telurio romano , es la profunda indiferencia para con los sufrimien- tos del pobre, y con los trabajos del oprimido. Habia en la antlr pa sociedad romana una línea de dernarcaCion l e entre e bl era p nsu i rico y pobre ,. entre d patricio y el plebeyo ; se dir ía que el seguak- doidetria ser fatal ynecesariamente la presa del primero como en ol reino animal ciertas , especies están predestina das al afimente de (64) atrás.  'cristianismo. ha, estrechado las distancias presnlkibW(ki taxidad . .pliblica y privada cuya imperiosa neeesi4ad se hizo sentir+ at mingeoemperador Jurtano,á este filósofo tratado de apóstata. 4,1510i debemos avergonzar, decia, de que estos impios galileos despues de haber alimentado sus pobres, alimenten todavia los nuestros deja- dos en una privacion absoluta." He aqui la creacion de, los hosplta- ks, de los asilos, de Las limosnas, indicada de una manera bien 'ter- minante por el mas formidable enemigo del cristianismo . ¡Que paso tan grande acababa de dar la Economía Política! Si des- pues esta grande mision del cristianismo no se ha cumplido mas completamente, sí ha sido dado á otras causas el detener en su mar- cha el desarrollo del pensamiento sublime que convidaba á la hu- manidad entera al banquete de la vida sin distinción de fortuna y de casta, tenernos la confianza de que ella ocupará su. lugar algun día, y que 1(.z voluntad. de Dios será cumplida. Asi se transformó, bajo los auspicios de la religion cristiana la antigua civiiizacion fundada toda sobre la. esclavitud , en una ci- stilizacion nueva apoyada en la libertad. Una pacte de este honor pertenece sin embargo á los grandes genios de la antsiguedad, á Só- crates, á Ciceron, á estos nobles filósofos cuyos escritos han soi- brevivido á la calda de Grecia y Roma, y que habian columbra- do ya estos, destinos mejUres áeia los que marchamos. Todo era aun pagano en Roma y en el imperio, cuando la revolucion cristiana era ya robusta. Luciano ponla, á los dioses ert ridículo en el momento en que Cristo destruia sus altares. Al- gunos esclavos diestros emancipaban la industria fuerza de ta•-• lento, cuando la religion vino á tenderles una mano amiga; 'ellos obligaron á sus (lucilos á miramientos ya antes que las docta-i nas de la beneficencia y de la igualdad ante Dios, se lwinoptisie- ra como un deber. Asi la transicion del Antiguo: régitnerúak fltievci es dificil de ver ; los mas célebres escritos, se pierden en eoaje- taras, y una de las mas bellas obras. consagradas á la averigua-r dor, de- las leyes, y eausao , de esta transGgiiiraion jeja ~Id que;desear (4 y Cuando repara la InAginacion trii les, gloriosos recuerdos de los :rimeros , tieriipos del criatiatiisin4  perineilores'magesttte- Iosde esta ortsetlizitaon , tan sabialt 4am sencilla_ rió puede-eviiats (1) IlIstórrádél dCréélió  "edil medid por Mi . de SavigO7'; (70 salir de la larga opresion en que habia yacido bajo eslbyourl Éo• de los emperadores romanos. Si la gerarquía y la u dinacion son bellos elementos en el orden social, la lihertad indi- vidual, no es un elemento, menos respetable, y aunque ella nos haya venido á la grupa de los bárbaros , - es preciso no desconocer por eso el servicio inmenso, que nos han prestado trayéndonosla. Asi es como ellos han preparado la emancipaciou de los trabaja- dores y la caida de la esplotacion , favoreciendo, la mezcla de las castas irreconciliables-, y agoviándolas momentáneamente bajo una .cornun opresion. No comprendemos como talentos insignes han po- dido ver en éstos hechos tan sencillos y tan evidentes la justifica- clon de una teoría condenada de antemano por la observacion y la experiencia. ¿Qué pensar, que ejemplo, de aquellos que han divi- dido á las naciones. europeas en dos castas , de las cuales la una se- ria la posteridad de los vencedores y la otra de los vencidos ? quién podria sostener seriarnente ea el dia que la iglesia debió ser en todo tiempo señora del inundo, por que lo fue un momento de Sus señores? Doce siglos han pasado, sobre el polvo mezclado de es- tas generaciones de orígenes tan diferentes, y si la reconciliacion no es completa todavia entre los hijos de tantos muertos, se ade- lanta cada dia mas en el altar de la igualdad civil y en el hogar de la asociacion de los trabajos.. El contraste era notable entre los hábitos sociales de ros bár- baros y la civilizacion romana en la que ellos acababan de mez- clarse. Estaban casi todos acampados en pequeñas aldeas, mante- niéndose de la vida pastoril y aoTícola, cuando partieron para la conquista del mundo romano, y le hallaron casi todo entero esta- blecida en las grandes ciudades. Por profunda que fuese la deca- dencia. del poder imperial, su organizacion subsistia aun y las rue- das de la administracion continuaban siempre su oficio, á pesar de la decadencia general de la política. Habia pues en todas las ciu- dades una gerarquía locaf todavia respetada, cuando la primera oleada de los bárbaros vino á tocar á sus muros. ( , ) . _ctién podrá de- cir cuales fueron las sensaciones de estas hOrdas irregulares, al as- pecto del orden regular y metódico de las grandes ciudades roma- nas espantadas de verlos? Al entrar en París los cosaco ' s en 1814 sobre sus caballos cubiertos de pieles de bestias , no debieron ad- mirarse mas del espectáculo de nuestra civilizacion. Poco á poco, á (7 2 ) medida que la invasion se estendia , estos cqnquistadores se hicie- ron propietarios; se apoderaron de una multitud de dominios ru- rales, y sea por sirnpatia con sus aniguos hábitos agrestes, sea por el desden áqia la estancia en Lis ciudades, se establecieron de pre, ferencia en las campirias, que no tardaron en cubrirse de pueblos. Desde allí mantenian á las ciudades en respeto y fundaban de es- te modo la superioridad de la propiedad territorial. Los rústicos galos, hatavos, italianos, e'spaiioles, que hallaban esparcidos, ca- yeron b:I;(1 su yo . , o inmediato, cultivaron para ellos y fueron sus colonos antes de ser sus esclavos; despues , la necesidad de defen-. derse los unos de los otros , y quizá tainbien contra la sediccion de las ciírlades, transíbrimí la choza en castillejo y la aldea en piada de armas, preparativos precursores del sistema feudal. .Asi, aquellos ;efes puramente militares despues de haberse adju- dicado su parte de bot in en vastas porciones de tierras , manantia- les de grandes rentas, se acostumbraron á la riqueza y obligaron í sus subordinados al trabajo y al censo. Su contacto COlí1OS hábi- tos rotnanbs contribuyó cada dia á modificar las preocupaciones que Rabian [raid() consigo del fondo de sus selvas; olvidaban sus propias costumbres -(5 las modificaban bajo la influencia de la po- blarion de las ciudades. Ellos no eran ya bárbaros puros, puesto que habian hecho alto en medio de un mundo que iva áasituilarselos por todas partes. Si la fusion se hubiese verificado súbitamente y sin otra agitacion que la llegada de los conquistadores, el cambio no hubiera costado á la humanidad tanta sangre- y lágrimas; pero el cielo quiso que no teniendo ya enemigos que vencer y. pueblo que someter, se despedazasen ente si. No es lat>primera invasion laque fue mas funesta , fue la se- .. guuda , luego la tercera,  c ego la cuarta; lo fue esta serie de ktva- siones de nuevas, que se é mpujahan unas á otras y que se dispu- taban los restos .del inundo romano aterrado y mudo de estupor. Los francos , los visogodos , los borgo ► olles que han' ocupado mu- chas vastas porciones de nuestro territorio, no han penetrado en él todos juntos ; y se hari establecido sobre bases muy diferentes. Se pensaba frécuentementeede una manera opuesta en la corte 'de To- losa , á la de*Lyon , la de Sois s sons , si es permitido dar el nom- bre ae Cortes, á.estos cuarteles generales de la conquista pero do- minaba en ellas una idea general, cual eta que la ociosidad era de (7 3 ) derecho soberarlo y que el trabajo era la herencia escinswa deols vencidos y de los hombres sin' propiedad. Es preciso confesar que los romanos haliian preparado singularmente las vias para esta tran.e. /S'ideo, parla manera con que ellos trataron siempre á los pue, blos sometidos; cuando los bárbaros vinieron, no tubieron mas que tomar la plaza que est 4 há dispuesta y se les rindió sin resistencia. ¿Que vinieron á ser durante este tiempo la industria, y las ar- tes , las instituciones romanas, el sistema de los impuestos, los hábitos comerciales del mundo y sus grandes mercados, el África, la España , el 4sia menor, la Sicilia y toda la Italia? Una revo- lucion profunda se manifestaba de repente y destruia en un mo- mento los grandes focos de la inteligencia y del progreso racional Todo loa que el cristianismo habia aprovechado, en beneficio suyo, de la filosofía griega y romana ; todas aquellas escuelas que habia refundido y animado con su espíritu, desaparecieron ante las exi. gencias de la conquista, hasta que la religion nueva bu l a() conquis- ta-do á su vez á todos los conquistadores, y los hubo hecho servir al triunfo de stt mision. En el orden material , se efectuó tam- bien ar t a gran mudanza ; las bellas - artes frieron, sino proscritas, al menos abandonadas corno superfluas. Se vieron cesar casi repen. tinamente las construciones gigantescas, las empresas atrevidas: que inflamaban el entusiasmo de los romanos , aun en tiempo de su mas triste decadencia. ¿Y de qué servian ya aquellas formas gra- ciosas de muebles y de utensilios domésticos, aquellas estatuas, aque- llos regidos elegantes, para consumidores medio salvajes que no hu- bieran sabido : apreciar el uso, ni querido recompensar la hechura? El abandono vino á ser tal , que la mayor parte de los secretos in- dustriales se perdieron 'y much.s no han podido recobrarse. Alga- nOS artesanos conservaron en el fondo de sus talleres la tradicion de los oficios' mas indispensables; pero catre el arte romano y el arte cristiano no hay nada de coman. Ninguna transicion sensible li- ga los templos del paganismo .á las basílicas del nuevo culto, y no 49 paja reconocer un caracterrintermedio en, ;os rudimentos pesa. dos é imperfectos del periodo puramente .1 1 árbaro, que no cieno hombre en ninguna lengua. Para hallar alguna cosa de grande* verdaderamente 'noble y :tnagestuo:So , es preciso agnarcla r que e, P ael 4 Weris t i anó  :sumbliclo al i nel k to, pconano, 4elpgj4ndon de lwxorteza Yítudglivá  • io (71) No se podrá negar sin embargo , qua la invasion bárbara ha pro- ducido cambios notables en la coaslitacion social de la Europa. Ella ha simplificado la legislacion romana, embarazada de testos y llega- da á ser ininteligible á fuerza -de sutilezas. Ella permitia tambien á los pueblos con l uistadas adoptar cí rechazar el nuevo régimen, bajo con licioa de aprovecii ir los privilegios que se les ofrecian de ser privadoS de ellos, segun el partido qué ellos hubiesen adop- tado. Dc este modo la ley sálica esta blecia que la vida de un roma no era rrieno preciosa que la de un bárbaro, cruel insulto del ven- cedor, del que no se halla correctivo sino en la ley ripuaria que colocaba los miembros del clero sobre los mismos dominadores. Insensiblemente , esta influencia de la iglesia se manifiesta con una tal eficacia que los bárbaros coosienten en abandonar sus títulos para sustituir los nombres latinos de (br i ues , de condes y de pre- fectos. A las pruebas regulares y minuciosas exigidas por la juris- prudencia rom toa, se sastituven las pruebas religiosas por el fuego y por el agua; y muy poco despues los combates singulares,. de los que hemos conservado la maldita costumbre. ¡Que testimo- nio mas poderoso de su victoria y de su soberania! „Puesto que. Dios dirige el éxito 'de las guerras nacionales y da la palma al partido mas justo , parve no consaltarie por las armas en los ne- gocios particulares:" "lie- aqui lo que decian , convencidos de que,, en sus querellas privadas, los romanos no intentarían torno indi- viduos una lucha que les habia salido tan mal como nacion. Y asi e3 que esta funesta innovacion introdujo en las disputas humanas. un elemento deplorable del ere las generaciones futuras dehian lar- go tiempo sufrir las consecuencias. La porcion de las tierras con- quistadas que los bárbaros se habiten apropiado dio origen á ve- !aciones de toda clase y contimrí, bajo formas nuevas , el sistema de nsurpacion que los roen tipos hablan seguido, do quiera que sus armas hablan penetrado. Los artesanos no se vieron mas libres para trabajar para Si mismos; fueron adjudicados por el dere- cho de la guerra á los gefe4 4e sus vencedores, y estos mismas ro- deados de herreros, de carpinteros, de zapteros, de sastres, de tin- toreros; de plateros, unieron á las rentas de sus tierras los produc- tos del tra g ado de estos obrero's..Seguia . todavia la esclavitud ro. enana, ,conla diferencia'-desne pnewantes los. : rómanos la explota. han por an cuenta y que ahora la s uf r ia a poi cuenta de otro. La ( 75) eivilizacion no hubiera dejado de perder en estecamblo, si Mas tar- de una mano poderosa no hubiera organizado los elementos espar cidos del orden social : nuevo, asociando la inteligencia romana á .la fuerza vandalica y plegando la independencia un poco salvaje de esta fuerza, alregimen del temor y al respeto de la ley, Este gran- de reformador fue Carloinagno. El hecho esencial y característico de la invasion de los pue- bles designados con„ el nombre de bárbaros, fue su paso del estado conquistador, y vagabundo á lacondicion de propietario. La mane- ra conque se distribuyeron una porcion del territorio conquistado, cada uno segun sus habitos nativos, acarreó modificaciones pro- fundas en el sistema de la propiedad, sin mejora notable en la Suerte de los cultivadores. Se hatia . en las leyes de los visogodos y de los borgoiíones que estos dos pueblos tnbieron las dos terceras partes de las tierras ; los francos no siguieron el mismo plan y to- maron lo que quisieron. Nu obstante Po lo tomaron todo, y los borgoñones mismos no habían egercido su derecho de conquista sobre la totalidad de las tierras disponibles , puesto que esta esti- pulado en un suplementa de su ley que no se daria ya mas que la mitad á aquellos- que vinieran en lo sucesivo al pais. Duran te largo tiempo, cada bárbaro se esta bleci ó corno alojado en casa de cada romano corvó habian hecho los atenienses entre los puelibs con quistados , como los mismnós romanos habian - hecho á su vez, en- t f e . las naciones desne se ha.bian. hecho (lucilos, De este modo la propiedad cambiérale . mano, pero el sistema griego y romano de vivir á expensas de otro, subsistia. siempre :. y bajo este aspecto, noltabia allí nada i n i vlada a sino que la barbarie tomaba su des- quite á espensas de los antiguos opresores , ahora oprimilps. Bajo cualquier-punto de .vista que se considere esta dura transicion., no se percibe todavia en ella el germen de una revolucion econorrxica decisiva. La aristrocracia territorial nueva no se distinguia de loe antiguos prapictarios de, tabfitndía sino por costumbres..menos ele- gantes y menos ieultas;s peroJascrueldad en él fondo. es igual ma las-40s castas; la nuevacastiga ella' misma á sus Criados , la anti- • gua,. mejor educada , , los hacia castigar: he aqui la diferencia. • El inundo romano estaba tan fuertemente impregnado de es- tas ideas de esclavitud y.cle gera•quia desrtica , que los bárbarow no tubieron por decirlo asi mas que skistituir sus denominaciones? ( 76) las de la adrninistracion imperial. Los empleados eral casi loa dos los mismos; el poder corría par los mismos 'canales. La ein,„ d an ia r o mana habla (tejado su lugar al estado mayor de los bár.‘ baros, y salvo las consecuencias que. dimanaron -de esta sustitu- cion, la revolucion que se verificaba hubiera podido pasar prr un siniple cambia de funcionarios paillícos. Pero bien pronto los ge., tes conrinisti les conce:liett,m esenciones de cargas , dominios, beneficios, vitalicios que las usurnacionessucesivas de sus subordi- tiados acabaron por hacer hereditarios. Las distinciones penetra-. ron hasta en las entraí^jas de la sociedad civil 1 hubo 'alli tierras li- Lres de impuesto, sulica.s y alorliaks , cuyos propietarios se arro- gaban poco á poco derechos sobre los habitantes vecinos y lle- garon á ser bajo el titulo de seniore.s, d señores, verdaderos tira- nos. La caza que amaban con pasioa fue .considerada por ellos' ca- nto un derecho prohibido á los rusticos. Habia mas peligro en ma., tar un ciervo un javalí que en deshacerse de un hombre. Sin em- Largo todas estas vejaciones no estaban establecidas por las leves y jamas hubo entre ellos, propiamente hablando, un edicto de con- tiscacioa general. Cuando' este abuso de la dorninacion fue inscrito en los codigos , hacía largo tiempo que figuraba entre los hechos :con- sumados. El clero eaitipha cada dia sus rigores pv- medio de la in f luencia que ejercía sobre los depositarios de la fuerza: compues- to enteramente de indígena,, gente hábil y despierta, no perdia ninguna ocasion de hacer bajar al , yugo religiosa la altiva cerviz- de los dominadores. Les enseñaba el latin, corroMpiendole sin duda perp en fin les facilitaba de este. modo el medio de . entrar en corno.- nicacion mas intima con las leyes y las costumbres que debían á la . large influir sobre ellos. Una circunstancia seiblada con razow como muy importante por los historiadores, contribuyó tambien mucho á impedir que la' ineasiOn gerrnanica remplazase completamente al regiarien ante- rior, Los : . .tkárbaros tenian la costumbre de re ' unirse . en sus mon-- tes' y' ¡agilitas-al rededor,d'e la persona de sus • gefes . ,,que tomaban consejo d i e la asa mblea . general yaleliberabau can el laítiates de Obrar,' Cuando ellos se estendieroñ y fijaron sobre el territorio•denquista-•: do, se.presustaron con menos eiactitud.en . las reuniones, -y la an- %Wad  :no sq estendia sino á un iole : rtó . radia, uaLbárbaiwenWó:. crt las *dalles sagradas. y 'tial ájelas sus time (7 7) tarbres de intemperancia: las cuestiones de doctrina se decidie• nen frecuentemente por la fuerza. En España, los v isogodos U - .cieron'estender; , bajo la influencia de los Concilios, muchos /mi ► . .gos de` leyes mezcladas de principios romanos y de preocupaciones teligiasás. -En Inglaterra , la descendencia de-las Sajones encontró t í los habitantes abandonados á si mismos, y su establecimiento -Da llegó allí á ser definitivo sino despees de una lucha de mas de cien a r os. Durante larga tiempo esta isla famosa pareció bor- rada del mapa y frie mirada como una tierra misteriosa de la que se contaban toda clase de prodigios. Cuando se la descubrí(i por la segunda vez, todo habia cambiado en ella: Siete reinos indepen- dientes se habian formado y aunque sin cesar agitados por la dis- cordia, habian hecha desaparecer enteramente hasta los últimos vestigios de la suprernacia romana. Un nuevo orden político aca. baba de nacer. La Galia y la España estaban divididas entre los dos poderes monárquicos de los francos y de los visogodos. El África,era presa de los vándalas propiamente dichos y de los nao- ros. La Italia obedecia á estrangeras; no se velan ya huellas de la inagestad romana, si no es en el imperig, de Oriente que com- prendia todavia desde las orillas del Danubio hasta las márgenes del Nilo y del Tigris. Fuera de estos limites lana multitud de na- cionalidades nuevas se habian formado; veremos bien pronto el desarrollo de su estado social, • CAPITULO XL Ultirnds ' destellos , de etvilízacion en Constantinopla balo Justinr`ana- Este emperador resume toda la legiSlacion de los romanos.--L) .que era sú Código.--Las Pandectas.--Las leyes de Justinian- son los archivos' de lo pasado; los capitulares de Garlo magno, .d pro. ›. grama de lo venidero. Entre eivilizacion romana moribunda , y el nuevo orden de tosas emanado de la invasion bárbara , hay una época interme- dia, digna de examen para el economista, aunque no lsté caractcri- aada por uno de los cambios profundos que t rastornan el siste- ing 80 ► al l de todo unlatieblo. Esta época, es el reinado del empe h -~Tástiniand de Oriente , reinado memorable, en verdad, que ( 7 8 ) .no tubo aurora, y que no tendrá crepúsculo; verdadera comunl* cacion arrojada entre dos mundos, de los cuales el uno acabalo" mi otro comienza. Parece, estudiándole, que el genio de la civiliza.. cioo antigua ha querido hacer su testamento, y ser envuelto, co ;roo la cri,atida, en un sepulcro de oro y de seda, antes de sufrir la tíltima transformacion. Todo se reasume y se recopila, las leyes, , tes r a as las industrias, los procedimientos agrícolas. Por la pri- l mera vez, una metería primera, la seda viene á ser el objeto de la so- licitud im l )erial y pesa en la balanza política, corno el algodon, el aricar, el ti ; , en lo; ti...n:)-)s en (1 1 W vivirnos. Los monopolios se es, tablecen en beneficio del tesoro público; las monedas son alteradas; los empleos vendidos. No es e tn que In admiremos, sino lo seaala- mos como el primer indicio de una Econornia política sistemáti- ca. En las cienciasmi:mv;, atrevidas esperimentos atestiguan el movimiento que se v eriíica ; los espejos ustórios, la pólvora fulmi-. nante, las bombas de riego se inventan y ensayan. La medicina abandona sus antiguas rutinas y la arquitectura arriesga so pri- mera cúpula en los aires (1). Por todas partes se edifican palacios y templos, se construya acueductos, puentes, hospitales en casi t odas las ciudades; parecen todos presurosos en multiplicar los monumentos de las artes, de miedo que la barbarie no llegue de- masiado pronto á interrumpir su conclusion y con la esperanza de que ellos les sobrevivirán. Dcsd eBeigrado al Ponto Euxino y de la c)nfblencia del Save á la embecadura del Danubio, una cadena de mas de 8o plazas fuertes se eleva paraproteger las ri- veras de este gran rio; se diría que el imperio romano coloca sus últimos límites y se establece en fin ya cansado de conquistas', un campo atrincherado. Pero en tanto que Roma se fortificaba de de este modo en el Oriente, en donde se refugiaron bien pronto las letras y las artes, el resto de la Europa sufría la ley del vence- dor y las instituciones latinas eran remplazadas en todas partes por las costumbres bárbaras. El ingerto germánico aplicado sobre el antiguo tronco romano comenzó á. dar frutos, á los cuales, que'da- ba todavía alguna cosa del gusto del primitivo arbol. A la muchedumbre de gefes devastadores que el cristianismo, espantado teme y bautiza, sucede al fin un grande hombre, el verdadero representante del nuevo, orden social .que: !pone taat& 34 - iglú& 4* smtketofivos:Con•títatinopia.  4•1 '(79) solicitud en restaurar la civilizirion corno sus groseros predeceso. res mostraron para destruirla. Elab!o de Carlo Magno, el primer príncipe de la raza de los conquistadores vándalos, cuyo te resume las ideas de estos 4 ó 5 siglos de invasiones. El contraste de estas ideas con las de los emperadores romanos 110 parece en ninguna parte de un modo. mas patente que en la do- ble empresa de Justiniano y de Carlo magno. En efecto, estos doa principes han dejado, el uno y el otro,_ un monumento mas du- rable que el recuerda de sus victorias , las Paridertas y las Capitu- lares. No conozco fuente de estudio mas fecunda y mas vasta que. estos dos grandes códigos de dos grandes soberanos, de los cuales. el uno representa perictamente el sol que se pone, y el otro el sol que sale. Allí es dUode la Economía .política debe buscar cual fué la condicion de los pueblos en las dos estrernidades de la Europa, cuando la civilizacion romana se retiró á Constantinopla para ha Cer lugar á la monarquía casi universal de aquel .que clip") sus sie- nes con la corona de Alemania, de Francia, y de Italia. Del mis- n0 modo en nuestros dias, el có.ligo de Napoleon sobrevivirá á sus 'victorias y hará mas honor algun dia á su memoría que los mo- numentos mas magníficos de su reinado. Alli se hallarán los he- chos sociales los mas importantes de su época ,.conoo nosotros ha- llamos en las leyes de Justiniano las huellas mas claras de la sa- Iiduria • colectiva de los rumanos. El conjunto de estas leyes fué reunido por la primera vez bajo el reinado de este príncipe en tres libros distintos, el Cól;go, los Pandectas,y los Institutos. Cuando subió al trono, la jurispruden- cia estaba obstruida con una multitud confusa de téstos, cuya sim- ple nomenclatura hubiese sido una obra superior á las fuerzas hu- manas. La suerte le dió por auxiliar al famoso Trebon ia no que tra- 10 el orden y la luz á aquel caos y que acabó en menos de quince meses la revision de las ordenanzas de sus predecesores. Este pri- mer trabajo fué llamado el Código Justiniano y promulgado en todo t'impedí) con una pompa inusitada. Diez y siete jurisconsultos ba- jo la direccion del mismo sabio, redactaron despues en tres años. l os Pandectas resumen colosal de dos ¿í tres millones de sentencias, y que habia sido precedido de la publicacion de los InsMutos . De este Sudo, les elementos del derecho romano fueron seguidosde la expli- eitchm . de la junsprudencia, y la justicia podia . en fin consultar los ($o) eternos orzle ►► io.s. (t) sin temor de perderse en nn laberinto de le- yes. Desgracladamenie tos oráculos fueron engarlosos, como - lo son CáSi todos: porque recogiendo las leyes se cuidó de adoptarlas álay costumbres contemporáneas. Treboniano se hizo cómplice de las alteraciones que debian poner el código de una república en armo- nio con el despotismo de una monarquía absoluta. Al mismo tierra+ vi y para impedir que en lo sucesivo no se hiciese sufrir al código enmendado de este modo en beneficio del despotismo, una reforma que pudiese aprovechar algun dia á la libertad, el emperador pro-. híbi4, bajo pena del castigo de los falsarios, el menor comentario sobre e! testo nuevo. Pocos años despues, se hizo otra edicion de ci , aumentada cou las Novellas que completan el edificio respeta- ble de su jori,prudencia. Se encuentran en los Irr,tittitos detalles muy preciosos sobre el estado ele las personas en Constautino i lla , ríela la mitad del VI si- .ku ove los ciudadanos fuesen .ficti va mente por lo menos, igua- les ante la ley , no habia ya derechos unidos á este título en otro tiempo tan hermoso y tan vivamente apetecido. Los esclavos liben- tos le obtenian sin transicirm , y esta facilidad ha .contribuido no poco á la abolido)] de la esclavitud doméstica. La autoridad de los señores sobre los .eiclavGs era de este modo considerablemente re,- (lucida. El derecho de =vida y .de muerte concedido á los padres so.. bre sus hijos estaba abolido, y estos podian .adquiriralgunas pro-_ piedades que cesaban desde luego de pertenecer á 'los autores de sus Bias. El abandono de los hijos, largo iiempo tolerado comottn riso disimulable, fue castigado como un crimen , cuando de él se- pia la muerte de las víctimas: se pusieron algunas restricciones á la 'libertad del divorcio que habia degradado al matrimonio has- ta el punto de convertirle en el mas vil . concdrinato,.(2) y -la -in, fluencia de la iglesia se manifestó de la manera mas ' visible en la Lista de los pecados mortales que ya por parte del hombre ya , de la irntigér, podían dar lugar á la Separador). La religion habla pené:. tracto ya en la lurlsprudencia. Sé nota principalmente su interven,» -clon en la solicitud con que se preservan de todo atentado los de." trechos de los huérfanos y de . ros menores. (1) Este - 4 1 1rnoto . (lió Justiniauo,á sus códigos. (2) . san ceróni t no yik.,(4119:14 un ggrido quccutyfraba su 21 mugen', la .. ctI31 hálP bi a enterrado 22 ántocesOr'es do‘ aquel , mcuos rolniltóitite'eL.Wilibeadecia"délitu, lintgellts  opgylww191aul nibtiero., Sed i l iai g tf)1144WAIPS 14401  49.4114 Beueliciis, 111, 10» -00 . Esto en .enan4.0 4 Ifts personas; paro la ilroffie4a4.90.quold alvidada: . Los Institutos £ontienen COQ respecto á ella una Tnultitri4 ole disposiciones notables, adiñiten el principio de derecho beredi, orlo, de los bienes, en-su estera >ion naas liberal. Nada de prerrom nativa de primogenitára; nada de distincion, para los derechos de sucesion, entre los varones y las hembras; á la. estincion de la lí- pea directa, los bienes.pasan'á los ramos colaterales. Las prescrip, liones, sabiamente combinadas, conciliabautodos los intereses y de- j aban poca entrada á los pleitos. Estos innICO5OS pormenores oc i a, - pan 12 libros de las Pandectas. Los libros t 7 , 18, i g y 20 de la misma compilacion encierran tarabien disposiciones m'ay nota, bles sobre los préstamos, sobre [05 contratos de alquiler, sobre la paturaleza y las condiciones de los arrendamientos cuya .duracina •era de 5 anos. La cuota del interes sedó fijada en un 4_ p.  para as personas de un rango ilustre y un 6 p. para todas las denlas, esta era la cuota ordinaria y legal. Sin embargo, se pertuitia el in- terés de 8 p..-1 á los fabricantes y á los comerciantes y el de 12 para las fianzas marítimas. El clero, mas severo ó menos ilustrado, ba,ondenado siempre er préstamo 4 imeeés, q.4- ► e san Juan Cri- póstorno y los padres de la iglesia perseguian con sus débiles argn- n:tenlos y ,que Shakspeare Han-naba mas tarde en su lenguage lorego, la posteridad de un metal estéril. No obstante, á pesar de estas mejoras en la composicion-de las leyes ; comparadas con lo que . eran antes, el pueblo sacó de ellas- muchas menos ventajas que. se podria pensar. Aunque se las habla reducido á lar, formas mas sencillas y á los términos mas% precisos, quedaba en ellas aun bastante de vago y de contradicto- rio para manten enjambres de abogados y de legistas. La resi, dencia de los litigantes 'en provincias lejanas acarreaba dilaciones incertidumbres, gastos considerables, cuantas veces halda que ape, lar á la jurisdicion suprema. El derecho romano volvió á ser otra vez una ciencia misteriosa que la. industria de los causidicos, dig- pos maestros de los de nuestros mas, esplotaba con una audacia inaudita. El rico arruinaba cruelmente el pobre, - y los gastos de los pleitos absorbian habitualmente el valor de ellos. Sin ernbargol. estas formal; y dilaciones-, aunque muy costosas, protegían la per," mona> y layropi l idad contra los caprichos de la tirania y la 4r14-. , triri g dad del jw, e1410 4 -4 4ffibien  "4 un progreso. 1 14011 re" f f (82 ) formas contenia esta so/a revista de las leyes romanas, acomoda- das al tiempo presente v que llevan tan profundamente la señal de tales reformas en si mismas! Ouien diría que despues de mas de 1200 años presidirian todas la en el rnallor número de sus dis- posiciones, al gohierno de una sociedad tan diversa? Pero en esta lar ;a marcha al traes de los siglos, ellas debian penetrarse del -tspílitu de muchas instituri,mes nuevas y suministrar á un gran- , de hombre los elementos de una legislacion que tubo tambien su gloria, ya C WILULO XII. Economía poriica de Carlo ► agno.--Analísis de la parte económi- ca de sus C:Jp í tulares.--Detalles singulares contenidos en el ' ,Titilar de Villis.--Consecuencias sociales del reinado de aquel grande hombre. El reinado de Carlo magno forma la transicion entre la bar- barie y feudalismo. El restableció la unidad del poder y la•del territorio igualmente destruidas por aquella multitud de pequeños soberanos ó de pequeños estados ( l ee llenan todo el periodo corrido desdJ la priniera invasion. Los reinos de Metz, de Orleans, de Soisons, de París, .de Aquitania, de Borgoña Vienen á confun- dirse en la gran monarquía imperial; y todos estos miserables despotismos, incapaces de concebir ninguna idea notab l e, se su- men en uno solo capaz de e,ecutarlas. Por la primera vez desde Cesar, vencedor y organizador, aparece un hombre digno de de- jar su nombre á su siglo. Lo que caracteriza sobre todo á este hombre notable, es que era un verdadero franco de Francia, el menos mezclado de sangre romana que hasta entonces !labia sti )ido al trono. Casi todos sus predecesores, bárbaros ó no, ha- Lian recibido el impulso romano y . cristiano; él, se sintió bas-; tante .fuerte para darte. Los "os hablan reinado; Carlo ti-tapió quiso reinar. Quizás hubiese impedido el advenimiento del gimen fi . ndal comprimiendo fuertemente la tendencia aristocrá- tica de su tiempo, si sus débiles sucesores no hubiesen dejáfia perecer. su obra-y entregado al acaso los destinos de la humanidal • .Sus 53. espediciones fueron dirigidas porta pensamiento que no tubo su originalidad. (83) fideo "que parecía perdido desde los romanos. Lo que él quiso des_ de luego, y.ante todas cosas, fue •reedificar en- Europa un gran -poder, bastante fuerte para contener todas las ambiciones y . para someterlas á - olla doininacion cornun. El hizo la guerra á las in- dependencias amenazadoras y á las creencias hostiles, y no se de- tuvo sino luego que huyo conseguido su fin principal que era res- tablecer un imperio. En el norte y en el medio di ► halló dos grandes resistencias, los sajones y los árabes. Desgraciadamente sus victórias apenas le dejaron bastante tiempo para organizar , y talló menos dificultades en la guerra que en la paz; pero aunque sus grandes trabajos no le hayan sobrevivido, el impulso que ha7- bia dado á la Europa fue demasiado vivo para que el movimiento pudiera detenerse. Ella no volvió . ya á ser .despees de su muerte' lo.que era antes de su r Binado; él la dejó dotada de un pensarnien to que se manifiesta en los actos de sus sucesores, en la política de los estados formados de la desinembracior i • de su monarquía, en las guerras mismas' que se harán mutuamente ó que sostendrán Contra sus enemigos. • Basta recordar el cuidado con que ensayó restablecer una ge- rarquía:administrativa severa , vigilada por los inspectores aires .buiantes, missi doreiefei, embiados del seiior, encargados de darle cuenta del estado de las provincias, de la reforma de los abusos y de-1áejecucion, de sus órdenes. El estaba de este i ► odo presente en todas partes,, y podia estender su. mano hasta las estremidades de suimperjo con una rapidez decisiva en aquellos tiempos de len- titud y sobre aquella superficie inmensa casi enteramente despro- vista de caminos. Las 3.5 asambleas generales tenidas bajo su rei-7 . nado, aunque no se asemejan mucho á nuestras sesiones parla- mentarias modernas, no por eso han dejado de contribuir de una Manera eficaz . á las mejoras que hizo ejecutar. Pereda que los di-- puta,dos á ellas.tenian solamente . vez consultiva; el emperador to- maba las resoluciones aun contra sus votos; pero recíbia precio- sas comunicaciones sobre el estado del pais, sobre sus ne cesida- des, cesida- des, sobre sus trabajos. El arzobispo ilincrnaro nos ha dejado re- velaciones curiosas sobre la manera con que se celebraban estas asambleas generales, y sobre el origen de los Capittdares que re- l amia ') ' SUS trabajos: "Era, dice, ub uso' de este tiempo el tener,- cada afio . dos asambleas en las euales, se sometían á los grandes en ( 8 0 , Virtud de las órdenes del rev, los artículos de la ley llamados raJ paula, que el mismo rey habla entendido por inspiracion de Dios.*: ¡labia pues examen pres in, discusion en consejo de estado, por que no ge wi t -in re onocer otro raracter en estas reuniones paci- ficas s cuyos debates eran dirigidos por el soberano, en. eirtud de /a Jabidaria que nula reelliido de Dios sean la espresion de su bis. toriador. Carlo magno no por eso tendrá á nuestros ojos mena' mérito, puesto que el pensamiento dominante de todas 'as mejo- ras de su reinado le pertenece todo entero. Y á la verdad jatuas hubo actividad mas estraordinaria que la suya; aunque sus nu- merosas guerras le hayan forzado á trasladarse muchas veces de an estreyrin al otro de la Europa , no cesó de publicar edictos de reforma sobre una multitud de asuntos algunas veces con tal minuciosidad, que cuesta trabajo comprender corno la ma- gestad de su poder descendió hasta ellos. Es pues en sus Cape lulares donde es preciso buscar cual fue su Econonia.política 'y si es verdad que esta ciencia le debe algunas disposiciones esen- dales. Antes de todo, debernos observar que se atribuye injusta- mente á Carlo Magno solo, la coleccion de aforismos, consultas, prescripciones y leyes que llevan su nombre. Cerca de la mitad pertenecen á sus predecesores, y un gran ndmero á sus suceso- res: el titulo solo de la obra (Cay . tula regurn francorurn) basa pa- t. ra indicar su verdadera significacion y la naturaleza exacta de su, contenido. La mejor edicion que poseernos (t) no es mas que una compilacion indigesta, sin orden, sin crítica, y cuyo testo escri4. to en mal latin de la decadencia, desanima á los hombres esta-. diosos mas íntr(!pidos; pero es una mina inagotable de documen- tos preciosos, y seria de desear que existieran otras análoGas de todas las (pocas de nuestra historia. Entre los 65 Capitulares de Carlo magno, el que mas in» teresa á la historia de la ciencia económica, á pesar de la inco- herencia de sus pormenores, es el famoso Capitular de Fillts en el cual este grande hombre procuró recopilar sus ideas - bre la hacienda y la administracion de sus dominios. Se compone de 7 0 párrafos sin relacion entre sí, y que se parecen mucho 4 las instrucciones dadas por un rico propietario á su administra-, olor.El príncipe pide, ante todo que se le sirva con probidad y (1) L a de nallize ea dos tomos eta folió. Paris 1G77. (85) que sus gentes sean tratadse con solicitn4, -e modo que estén Abrigo de la pobreza, No quiere que se lsitnponga servidumbre trabajos penosos; "si trabajan de noche se les tendrá en cueri_ ta," á su vez, debian tener mucho cuidado del vino de la cosecha y poeerlo en betelies, para que no se beche á perder. Si se separan de los deberes que les son impuestos, podran ser cas t lgadas con la pena de azotes , d segun la voluntad dei rey y .rde la reina. Se cuidará de las abejas y de los gausoie se vigilará sobre la, c o nser v ada " -, y aumento de 104 viveros. Las vacas, las yeguas de vientre, las abejas serán tnultiplicadas, "Queremos, de d Seilor, que nuestros bosques sean tratados con inteligencia que no se, les desmonten, que se conserven gavilanes y halcones, Se tendrá siempre á nuestra disposieien los patos cebados y pollos dispuestos; se veneleran en ele mercado los huevos que no hubie- ren servido al consumo de nuestros cortijes. Cada ano de nuestros dominios estará provisto de buenos lechos de plomas, colchones, mantas, vasos de cobre, de pi:ala), de fierro, de madera, cade- nas, cazos, hachas, tarros, artesas (..4ee. de mello que nada se ten- ga que pedir prestado á nadie." Carlo magno queda tener tambien la cuenta, de sus legumbres, de su manteca, de sus quesos , de su miel, de su aceite y de su vinagre, y aun de sus nabos y otra.s. •minucías, coma lo--dice . e1.--t-elto de los C Titulares. Se pregunta solamente en que rnomento hubiera podido examinar tales cuen- tas si se le hubiesen presentadas, Se halla tambien en el mismo Capitular una curiosa enrame raciona- de las diversas profesiones que juzgaba necesario reunir en cada uno de sus grandes dominios. Eran precisos allí herreros, plateros, sastres, torneros, carpinteros, pajareros, tejedores de redes y hombres en estado de cuidar la fabricacion de la sidra. Todo esclavo que quisiese hablar al soberano en queja de sus se- bres debia tener acceso cerca de su. persona; no se,le porfia rea- llar este favor por ningun protesto. Carlo magno habia fiado la época de Natividad para la entrega general de sus cuentas y el buen Harpagon nó era mas exigente que este grande hombre sobre esta materia delicada. El artículo 8 a- del Capitular de Villlis ofrece la prueba mas evidente de ello," "Es importante dice que sepamos todo lo que esas cosas nos producen." y enumera los bueyes, los molinos i los bosques, los navíos, los viñedos las legumbres , (86 ) lana, el lino, el cáñamo, los frutos, las abejas, el pescado, las pieles, la cera y la miel, los vinos viejos y nuevos, y todo lo de-- mas. Todo lo que no se hubiese consumido para el servicio del prin- cipia debia ser inmediatamente vendido. El augusto eCCilln1110 aña- de ingenuamente." " Esperamos que todo esto no os parecera demasiado duro, porque podeis erit2 , ir otro tanto á vuestro turne siendo cada uno señor de su casa." Su Real seiricitud iba aun mas lejos cuando se trataba del transporte de los vinos y de las hari- nas, detinadas á su uso personal. "Tendreis cuidado de hacer conducir el vino en toneles debidamente rodeados de hierros, y nunca en pAlejos; en cuanto á la 3 harinas, quiero que sean ciioca- das en carretas forradas y cubiertas de cuero de una manera que puedan atravesar los rios, en caso necesario, sin correr riesgo de averiarse. Quiero tambien que se me de buena cuenta de los cuer- nos de mis machos cabrios y de mis cabras, del mismo modo que de las piolas de lobos que hubieran sido cojidos en el discurso de cada año. En el mes de mayo, no se faltará tampoco en hacer una guerra terrible á los lobeznos. " En fin el último párrafo de este estrafio documento encierra quizá la. mas rara nomenclatura que existe en las pilotas de todo género y de los árboles frutales co- nocidos en el siglo IX, y de quien el grande ordenador de los do-. minios reales quería que no se descuidase la cultura en ninguno de sus jardines (1). Tal es, en sustancia, este celebre capitular de que resu,- me mucho mejor la economía doméstica que la Economía Política deCarlo magno. Se hallan en otros Capitulares del nuevo Cesar dis- posiciones exactas sobre cuestiones económicas especialmente en el pasage siguiente, donde se, halla, como ha dicho con razon Mr. Guizot, un verdadero ensayo de ina:Lírnurn: "El muy piadoso señor nuestro rey ha decidido que ningun hombre eclesiástico ó seglar pueda, sea en tiempo de abundancia, sea en tiempo de carestía, vender los víveres mas caros que el precio recientemente fijado por fanega, á saber,&c." (1) Deben citarse algunos de los principales para satisfacion de los aficionados á la horticultnra..É1 lis, la 'rosa, la salvia , la ruda, el cohombro, la calabaza , el comi- no, los chicharos , el anis, la coloquintida ; la lechuga , la bardana, la mostaza , menta, la malva, la cebolla, el cardo , las habas, los guisantes cic, &c.. En plinto á iirholes Carlo manó queria se cultivasen en sus dominios los manzanos, los ciruelos; los perales, los castaños, los albérchigos los nogales , los avellanos. los almendros,, las moreras, las higueras,  pido»  cétézoa..Y designa muchas variedades al áttpon94:.  , •  !,x ( 8 7 ) • En otra parte se halla la creaccipa de una contribucion de pobres, á fin de evitar la mendicidad. «En cuanto á los mendigos que corren el pais, queremos que cala uno de nuestros súbditos alimente á sus pobres sea por su cuenta, sea en el interior de su casa , y no les permita ir 'á mendigar á otra parte. Y si se encuentran tales men- digos, y que no trabajan con sus manos, nadie se atreva á darles nada. ) , Algunas veces Ios mandamientos del legislador estan de- , v cretados bajo apariencia de una simple iaterrogacion: -Preguntad á los arzobispos y 'abades que nos declaren con verdad lo que quie- ren decir estas palabras de que se sirven frecuentemente; renun- ciar al sfklo, y porque seriales se pue len distinguir los que re- nuncia?' al siglo de los que no renuncian á él ; y si es solo por que no llevan armas 6 porque no se han casado públicamente? Pre- guntad tain bien si ha renunciado al siglo quien trabaja cada dia no importa por qué medios, en aumentar sus posesiones, tan pron- to prometiendo la bienaventuranza del reino de los cielos , tan pronto amenazando con los suplicios eternos del infierno: ó bien bajo el - nombre de Dios, ó de algun santo, despoj mlo á algun hom- bg rico ó pobré, sencillo de co•azon ó poco avisado?), El lenguage de Carlo magno mera menos significativo ; como se vQ, en sus insinuaciones que en sus prescripciones. Era preciso que l'a corrupción y la dominacion de los sacerdotes hubieran ya adquirido en su reinado un caracter bien grave, para que se hu- biese determinadoá dirigirlestan ' severas reprimendas. En otra par- te, les recomienda no jurar, no embriagarse, no frecuentar ¡Os ma- los sitios, no mantener mozas , y no vender denrisiado ca- ros los sacramentos. La usura era entonces un abuso tan habitual al clero corno al resto de los habitantes ; los Capitulares hablan de ella en mas de veinte pasages , -y no cesan de censurarla de todos modos. Estas piadosas disposiciones no impiden , sin embargo,. al emperador fijar el mismó el arancel por el que se deberá recibir su moneda, buena ó mala, y condenar á grandes Multas á los bres bastante atrevidos para disputar su bondad. Pero emuts P res -cripciones Tiránicas están compensadas con medidas frecuente/nen- , te favorables-á los esclavos, á los rústicos, á Ins pobres, que está táandado socorrer, recoger en asilos y cuidar cuando están enkr- 1110S; Los reglamentos eelesiást'etis "ocapan en los Capitulares un lugar considerable. No puede dudarse al ver su éstension, de la (58) i mportancia que se daba al clero y á los frailes, doeríns de la ad, ministracion por la superioridad de sus luces y consultados porCar- 'lo ma , it ,m los mas mínimos dela! les. 1... ...staban exentos del servicio militar, carga penosa entonces, impuesta á todos, paga, y pQr tiempo casi i:imitado. Todo atentado á su consideracion á su per, sana era castrarlo con terrible severidad. Se bailan en los capittulares de Carlo mamo pocas scilalcs del ninun sistema de impuestos. Parece que la renta del estado con, sistia principalml:nte en la percepcion de multas, que eran nume-, rusas y crecidas, y e[ los arriendos de los dominios del emperador El cuidado minucioso con que Carlo magno babia arreglado tu- do lo que ct)!!cernia á este asunto no permite dudar que la renta de sus tierras fuese la parte mas esencia! Je su presupuesto. Algu- nos porta 7 .1;os establecidos en los caminos reales, cerca dolos puen- tes , so al is t ra ba n un suplemento de recursos, que eran 1,Yenefieiz- dos en comuu con los grandes propietarios y que 11(,ga ron á ser ba- j o el feudalismo el origen de las mas horrorosas exacciones. Es tarn- bien e! reinado Je Car lo magno al que es preciso atribuir la rea- Lilitacion de las leyes romanas que prohibian la salida de los gra- mos en el ,tietnpa de carestía, lijo pena de confiscacion. Ya- hertihs visto que no había retrocedido ante estos ensayos de maximum, que tuvieron por resultado agravar los males que se querian remediar. din clubargo Carlo magno pn % je ser considerado, en estos tiempos medio bárbaros, como el príncipe que ha comprendido _mejor los verdaderos intereses del comercio. Sus Capitulares contienen una multitud de dispDsHones mas liberales que todas las dolos empe- radores romanos. [labia establecido en las fronteras oficiales cucar- gados de proteger las relaciones con los estrangeros, y este fue el que coloci.en la embocadura de los ríos los primeros buques .esta, ciongrios, sea para intimidar á los piratas, sea en interes de la na- vegaciou. [labia emprendido formar un canal navegable . para unir. el Rin al Danubio. Manch; el establecimiento de un sistema regu- lar de pesos y medidas para todo el imperio; persiguió con pena;; severas1a l i bricaeion dé la moneda falsa , y prohibió has monopo, líos, Sus edictos no fueron menos opuestos á la compra de los fru,. :los pendientes corno sistema de especulacion vergonzosa que tenia por objeto especular sobre la miseria de los cultivadores y de hacer. losseueros.  mi.noo geno dispuso la inmovilidad perfil« t eta de los hiedes bias iglesias, o l ioniénd'ose á que reeNesen mas otro &sino, y cuidaba de aumentarlos preseriblesdo las do- : p acionés en tierras y los diezmos .que eran-pagados por sus propia's dominios. Debemos forzosamente convenir que los esclavos de su. :tiempo eran tratados con mas filantropía y pudor que' los desgra- ciados negros de nuestras colonias. No se podía separar al marido de la•muger, y  artículo del Capitular que contenia esta dísposr- ciorise apoya en las palabras del evangelio: ()tíos dele s conjunxit, horno :non separe?. Fila prohibido comprar ' óvender un esclavo de otro rnodo que en presencia 'de los delegados del emperador. Toda tienta secreta era anulada y castigada. Se esplica con facilidad esta solicitud por los esclavos en un tiempo y bajo un- reinado en que la esclavitud tomaba cada dia. ala estension nueva: 1 1,as donaciones de tierras que el emperador hacia sin cesar á los grandes y á las iglesias, disminnian cada dia el número de cultivadores en estado de vivir del'uoducto de sus rentas, y su condicion llega á ser tan desgraciada,' que ellos prefe- rian la esclavitud ó mas bien la servidumbre. Poco á poco se vi6 desaparecer casi todos los hombres libres, y sus pequeiias hereda- des agregarse á estos inmensos dominios concedidos por la munifi- cencia imperial á la aristocracia militar y eclesiástica. De este modo se confundian las ideas de soberanía política y de propiedad territorial que llegaron á ser la base de la anarquía feudal, asi que la mano del gefe supremo cesó de hacerse respetar Je las vasallos ambiciosos y poderosos. tal mismo preparó este grande acontecimiento dividiendo el imperio entre S111; hi j os, y debilitan- do su propia obra; y por alli es por donde su reputacion es vultieT rabie,• y es por el carácterefiniero.de sus obras por lo que muchos historiadores se . han creido autorizados á juzgarle 'severamen- te. Es, con todo, justo reconocer qué Cárlo magno nada tiene de comun con la mayor . parte de sus predecesoros ni de sus suceso- res. Todo lo que sabemos de su ilustrado amor por las ciencias y de los esfuerzos' generosos que hizo'para esparcirlas, estas ten tatiT v.as atrevidas de Centralización en una 'época de desmembramiern• to universal, esta creacion maravillosa de un grande imperio en rnenos.de 4o arios, no pueden ser sino obra de un genio superior , y nos hace muy bien comprender porque Carlo magno fue 'hon- rado con el nombre de Grande durante su vida, y canonizado des- t (96) tk:upg. ( 19u:én no re.otioce facilmente el antiguo pre, dominio de la L oropiedad feudal en la lentitud de larespropriacion por c.-.lusa de uti:idad pdblica á por causa judicial, en-el régimen vicia.,:, de las hipotecas, en la itistribucio• de los impuestos siewipre favorable ;í la ri T ieza territorial y en el privilegio electoral que garantiza to-ias  lemas? VearHe las iostitueiooes de Inglater- . ra , y de Alem tnia , rccorransc la E.spaa y la Italia: el feudalis., U no esta vivo aun y se halla tainbie» en Francia., á -pesar .de las le , : es revolucionarias que l ► au refl,icido la . propiedad á átomos. El iw1:1:stcl.11 y el c,inierciante sun t:-.)das.'ia los Ojos de muchas gen— tes, ios hijos del liberto y del esclavo; al contrario, la presuncion esta siempre en faaor del t ropietario. Este es protegido, no COMO pg:icultor y trabajador, sino. kn raros de su calidad' abstracta de detentor del suelo, de legatario de los antiguos a!  y de los barones Fitudales.V : Esto c lo que esplica como pvicios — ha salido alguna luz de civilizacion de esía noche feudal que pa, rece haber cubierto el ► taundo. durante muchos siglos. Si grandes. ideas políticas han desaparecido alli, grandes. individualidades han comenzado á brillar eu Gi , y se han penetrado de su propia im- portancia, de modo que merecen una mencion en la historia. La armadura caballeresca y el privilegio de combatir á caballo ro- Lustecieron entre los seliores el sentimiento de su independencia y de sus der e chos , y conservaron á la dignidad- humana un asilo. libre de esclavitud. Los barones feudales, venladeros caballeros re-. publicanos, menos ilustrattos que los de Roma y Atenas se crearon un derecho de gentes., fundado sobre la lealtad de las promesas y sobre el respeto de la fe jurada. Buscaron en la santidad del jura, Mento una garantia contra la violencia de sus pasiones, que un gobierno poderoso y central no porfia ya contener. Colocaron á las • inugeres, por la primera vez, bajo la proteccion de la galanteria y prepararon sin pensar quizá en ello, las mutaciones mas graves ocurridas el los siglos posteriores. Vamos á verlos, unidos al clero,' atizar el fuego sagradQ por el comercio, en tanto que sus discordias le regeneraron por la libertad. • • .  3:-. .1  .  f  •.  . “) .. .. 1 •  _ de 124eruzadas , que civilizaron al inundo 1 • 497) • CAPITULO. XIV. De las erré ádas y SU Myeneia en la plorch Je la Economía m'u_ iic-a en Ettiej3d—bleinio  en lis costityn_ breis:: L - ‘ Piogr ' esos 1 2 e1a . nipeg{'zelon, tle la in(li l stria y del c9.9derclo. En medio de fA, n rattia feudal de la Europa , fue una dicho- s& idea la effipusa me^ caballeresca y medio religiosa ¿k las Cro l adas. El primer peas; miento pertenece al clero; la ejecuci:.)a -  - pertenece enterafnente á la whiep  gnien ez3 , 11 fiebre geoe•cHa iebia cost:lr tan cara; pero los pueblos han recojído ventajas do-- T abes de las cuales la primera fue verse lilwes de una nube de opresores. ¡Cuántos accintechnientos decisivos llevaban, en efecto, pon seno estas fas t osas-cruzadas! •  emancipcion 'de las dpalidades,-la •ladificacion de la serviduinbre, la aparicion de la Liase media, la res;:?eccion de la industria, ta ereacio ► del u/niel-- pío y ele la navegaelo i n, y la fortuna de aquella Pleyade tan bri- •Jlante y tan poética de las repúblicas italianas. Esto no fue obra .de un-día; peró la obra, una vez comenzada, ha cesado de mar- £h r l r 4 . paso #nular ,ácia su entera cunclusion. NJ ha corrido un-momento sin que alguna generacion haya tr a ído su . tributo de inteligencia .y. ác -entusiasmo. Cranto -el mando, cansada del caos feudal, se ha . apresurado. á 'repasar en • una, idea de. gloria y de es-- peranzal Es sumamente interesante seguir los progi-esas de est a revolucionenl* historia tan eonfusa del siglo Xl., y= con,- turre á ella, como, por encanto, desde la usurpaeinn de Hugo Capeto hasta las peregrinaciones de los trobadores. Se hubiese di- 40 que la Europa entera iba á continuar en Oriente la i!lvasirra nenas fijada en Occidente: ¡tantos yiageros se presentaron ppra stai-sespedlciones-aventuradas! Estas no se eomponian ;ia icarn en- te de gu,errer 9 s; ¡bah en pos de los soldados una Jnaltitud 14 de obreros, de mercaderes, de curiosos, de pobres, de ricos, .de monges, de mageres y hasta .de níf'ios. de pecho. Esta turba es quien  tantas. veces la salud del ejército con Sis des- OrdeOs_ . y con l mis,eri% que setnbraba por donde pasaba. .1.;,1 --hanybré la- leOió.'ina . s . estragos : en: ella que el hierro enernígo, y no . podemos concebir hoy filia •e3cesa. de apuro seme j lnt e á aquel dl que los. ,historiadores nos han transmitido .deta lles lairen-7 ti 't rpn „ 1$4a  laa .. s . ido testigo  1•,a .; 1 " a ha " CY1"1;:i .) (98). que el Papa no hubiese permitido á los débiles tornar la cruz; que huliese dado á los fuertes una espada en lugar de una cesta, una haleta  lti ,f ar de un Lar . tonl" Un funesto hábito del que .  •  , pernoura decir una pla l ..)ra, pues que ha penetrado des– despues en las costumbres europeas ,  tubo origen ( - 21 , est-rt epoca entre los cruz-idos:   el furor del jUle rr O. Esta e S ed de enriquener:ie con rapilez  tales progresos que todos juiah . in desde los basia los illtimos sol:N(11'3. Deswie . 7, de la €: ' 1i. .ide Constantinop l a los caberos j11711an á los doolr-Js las ciudades y lis provine:as del imperio grie , o. Los ecnnua7ieros durame su oei-ntanencia en Damieta  ,aran hasta sus :;11. ), N  armas. pre- f rinta  motivo humano llabia nodl . lo obligar z'E. una t  "7) nri ] , i tul de hombres á aLandonar ST1 patria nana c•rL rer sseniehnles azares. El en . ¿Ltsi-asnio religinSo hizo tnuclló, pero la p';nreza la scrvilninbre, la esperalvw de un mejor norveni-r - c eatrib,iyerón mucho mas.  _la ley de Cruzadas conceclia una tier- ra ,  casa, y aun una ciudad á aquel que primero enarbolase ZH • 1 111P, b[U:iler:I. Los primeros cruzados estaban exentas de tribulos v Hevon dispensados de pagar sus deudas (i) Sus po s esiones ron pnes t as halo la protección de la iglesia, y por un fa,.-or comrario á los usos del régimen feudal, pudieron e:Tipe– i;ar sus feudos y venderlos, sea á los se , lares, sea á los er l ,C- - sií t san el p p r:ItISO de su seuor. Los cruzaoos no quedaron í  • 1 va .s!:  ) mas que a iriOnini l eS eclesiástiens.  lie tal es:a fielwc (1 .  los artesan-)`;, los comerciantes, los labradort's ST 1 ',111;,,in; y su profesion ; los barones y los SrilOreS se d  ba- f.,  ir;: e lo prosa de sus dominios. Las tierras, los P astillos fue- ron da !o n- ir sumas In , idicas, y es:a circuluv.I.neb., trayendo Trgdil-- prnrandas en el   o no de la nroa , iedad, ha contribuido E Do puco  runiu  4.rad nal y detinitiva de los comunes ( 1 ,  este  «Los .;(,eneros que hnUieran  t.ruz , 1,1,dran para l inar sus deudas , tanto á !OS illdiOS Colon : » 1 los di , do. :i1 , -; á rni11:11' íle la p•it,11Prl núst.a de Todos loi santos. El ro • r r i wr  lie  contar desde el (Ha (le la bulla tlw 11 cruz. Si nigua glWiTt`rúri ch..;g:t pot • tia: to . ;to: . ra 11 :11 - s detrrntinados sn 'vivienda O-StIS rert- las  tu  ,h•  InPiha •11:,.:e1,)  ¿i no guerrero ( v ) ci¿ . igo no cruzado, el pereibir:i este :Mío los Cruicls de la tierra, u SUS rentas, y el acreedor en el t¿ • „;i i ,„ ( Le lo; a i - u,s durant,? lo; en (1,,bia tener 4ligaeion (") el arriendo los re- tendrá un ario mas por indeniniza • i3o del atío que ha perdido. Ningun cruzado podr'á ser lIamadii á la eiHeurion cic sus val:s, desde el dia de su salida hasta el de su vuelta, ií t !D e l icti; que la instancia no haya tenido lugar antes que haya tomado la cruz.), ( 99 1,4 elase,media sedentaria' se enriqueció„poco á poco con los dornh; Hitos vendidos por'; .la nobleza vagamunda," el poder pasó de este modo con las tierras á las manos-de los .nuevos poseedores. 'tubo un momento en que las propiedades no- hallaban ya compradores. Los cruzados desdeilaban todo lo que no podian traer consigo; los productos--de la tierra se , vendian.á bajo precio, y la abundancia reapareció de repeníe.en medio de la escasez. Cuando se estudian con melad«, los - pormenores de este gran-. -de movimiento, es imposible . no admirarse con la semejanza que presenta Coa la Invasión de los bárbaros. gran los mismos sueños de. goces y de riquezas, y asi como la Europa habia parecido á aquellos una mansion. preferible á la de sus bosques y pantanos, del mismo modo el Oriente parecía á los cruzadus un Dorado sin igual en el mundo un verdadero vestíbulo del Paraíso, como decia uno de ellos err , sa ingenuo lenguage(i).. El amor de Id vago y de la li- bertad, la certeza de escapar á la esclavitud del terrazgo con sus ' Tm- geres é hijos convidaban allíá millares de hombres..Los inonges , cansados de la disciplina de sus conventos, podian sustraerse de esta por el viag€ á la Tierra Santa; los malhechores mi;mos, absueltos de sus Crímenes por las indulgencias, corrian en masa bajo los es- tandartes de la cruz,• y tomaban el camino de Jerusalen. Áqu9llos que tabierun discernimiento:de resistir al arrastramiento generallt realizaron beneficios considerables por las adquisiciones de tierras y_ de objetos de toda especie, y por la. venta de caballos .y de ar- • Jalas cuyos pedidos se acrecentaban, en proporciones . inauditas..Se Bajen los descalabros horrorosos que diezataron esta multitud es- túpida:y grosera en su primera , camparía ácia el Oriente á donde. pocosilageros llegaron sanes y salvos. Ea la época de la segunda cruzada, se debió poner un poco de orden en los alistamientos y se : impuso algunas condiciones á aquellos á quienes se autorizaba la salida. La tercera vió nacer el diezmo s , aladino (2) especie de Otros eran mas ,esplícitás.• Alejo en su carta al.conde de Flandes citaba entre los motivos , el amor al interés , y la esperanza de poseer las mas hermosas mugeres del", .triundo Amor auri et firgeuti , et pulcherrimarurn• foeminartun voluptas, » (2) El tenoi ; de esta pieza curiosa 1/a sido conservado phr Rigord ' Cronografo de li Felipe Augusto , que' redactaba en mal latin un diario del reinado de este príncipe. }1 aqui el principio: «Todos aquellos que no sean cruzados daran este ano á lo menos el diezmo de todos los bienes, muebles y de todas sus rentas. El guerrero no cruzado dará al. señor cruzado de quien sea pechero el diezmo de sus prwios bienes muebles y dei feudo que tenga de él. Todoi'los legos da ' ran sus diezmos- hay fe de juramento y yéhá' de. anatema,,, 7 191 clérigos, bajo la de. r escoraiinion..» IIoy día no tenemos mate que apremios. ort ipo) citintrihicion fnrzusa cava producto era déstinab á socorrer necesidades de los cruddos, y del que no se eximieron 'irás` aquellos que se alistaban personalmente. .El re'gírnenfeodantábldd tal modo penetrado en las costumbres y en las leves, que la princi,,, pai queja contra !os pecheros contribuyentes morosas hacia de que reusaban á Jesucristo, como selr>r feudal , el hornenage que bida buen vas-ilia establ ohligilo á prestar á su sef . ietr. Gualdo,- á pe-, sar de estos fulincrosos reclusos ; faltó cl dinero á los asentistas de los cruzados, se entró á robar á 103 julios, á las griegos y aun á los La escasez fne.algurta vez tan cruel y las necesidades ta  que se  hasta imponer cargas á los bienes de las y de las comunidades que puuian el grito en el cielo. Esta era lo que los fI1311  ainel tiempo ilamalial_entregar  frtror  Pri . (M tv7ía  y pintaban como aceiOn aborninable di.Çoa de las penas del infierno. Iaa revoluciaa causada por las Cruzadas ha ejercido demasiada influencia sobre el desarrolla de las instituciones europeas para que no se indague con cuidado Coma estas esped:ciones lejanas han podido alimentarse. Al principio cama lo hemos visto, el entaSias rito 13;150; las voluntarios se mantenian ellos mismos del producto' de sus tierras vendidas ó de las fondos que habian tomado presta- os; mas tarde fue preciso alimentados y pagarlos, porque de to- das partes huian los habitantes á su aproximacion y no les•dejabad I l t ti T ' le de s iertas que andar. S¿ . : conserva una singular carta del. papa 'nacencia III á los ;efes de la quinta Cruzada: "Estais calas, les decir, al servicio del Crucificado á quien toda la tierra Pertenece. Si se Os negasen las provisiones necesarias un' parecerá injusto que las tameis do quiera que 11t . hallcis,sien2pr-e toá: 1"ternor de NOS • i" COn l a inte'nélot ere restituir." El sabio historiador- de las Cruzad,; qle refiere esta carta, aáade con mucho' ¡nido : "No te-, nemas neeesiiÚad de decir que los cruzados. estaban naturalmente • inclinadkis á seguir los consejos . del papa, y que 'no 1ns esperaban para- Ernee.rarse los- y iveres que liseran., neces¿vrios:Y 1 Sus hábitos (fe Saqueo no les pre * srvaran siempre del hambre,. y la historia de. las Ci‘ázadas está llena de relaciones ele sus.tratájds. No hubo allí regula/4(1nd alguna ea las , provisionis ,.. hasta la epoca en quc-las_es.. peakianes se hicieron por inar„ con : la intervencian ' de poten- cias que cerca,ban el litoral étaliauo del Mediterráneo. ( o i'esultadolde jás Cruzkában tido considerados dé di ver.. It á tid aá" legfi n.el -pun t o de vista en que los diversos historiado- res'se itán coloea,do. Consideradas con relacion á las libertades públi- tás,nopodra neghr que Mit contribaiido á la dulcificaeibn de la es- clavitud, haciendo pasar una multitud de siervosde la nobleza á la dependencia n i as tolerable del clero. Debilitando la fortuna y el vnit t iero de los tenores ellas prepararon d'advenimiento de la clase Media, El gran consumo de soldados que originaban sin cesar,lii- 20 escasear el número de hombres y valió á Tos que habian que. dado en Occidente mejor trato. Al anis!~ tiempo, estos, investi- dos del grfbierno d las localidades en la ausencia de sus seriores, administraban con moderacion y dejaban tomar á las poblaciones usos que los barones.no osaron contrariar á su vuelta. La paz reinó en las can-kph - las durante todo el tiempo que los tiranos de los casa- . llos guerreaban en la Tierra Santa. L.1 tregua de Dios, obra del clero, que las espdici mes á Palestina hacian au mas sagrada, colocaba bajo la salvaguardia de la iglesia á el labrador y . á su arado, y casi está dicho su independencia. No se sabe hasta donde hubiera po- dido esten lerse esta alianza si los siervos que partieron rara Jerusa- len hubiesen tenido la idea de aprovechar en favor de su einanei- pacion el entuslastrio que les impelía á la conquista de un sepulcro, Insensiblemente el clero ocupaba el sitio de la nobleza en la administracion de la justicia, protegia á las viudas y á los huc:r.i. fanos, á los estrangeros, á los pobres, ' á . tos leprosos. Se halda • convertido en tutor de los tnenores, abandonados por los padres de fa- . • mina, y limitando á castigos espirituales . la sanción penal de sus decretos, substi-tula á la cuchilla de los seilores un arma menos mortífera y con tolo mas respetada. Su superioridad todos los dias creciente habla acabado par es-citar la envidia de los barones, que formaron- en el siglo XIII una- liga contra el clero pidiendo que entregase al Cesar- lo pw era del Cesar: Fue preciso la intervencion de los Papas para aplaear este.gra- ve altercado que vereinos reproduCirse y den que fá libertad se apio= .vbehará  arli es de donde salieron los parlatVentos, efa jurstici d ' e' 11 clase rriedia, hila del clero, que ha p reseadoá la 110151-ártidrm1 tantos servicios, haciendwrOviv Ir. y respel'ar a h tigná ro¿l*iln'a ro- Inána ; C?daTte árala toic G . És precisa reconorár ta-mrden que i ne- cesidad de preveer el porvenir, .el gran tic ro de te`stainf. 4 .ntos y ( 102 ) de-contratos que los peregrinos dtbieron suscri e bir, hicieron co- . nocer la importancia del derecho y de la justicia, y por consecuen- , cía secundaron el progreso de la !e,;islacion y de la jurisprudencia. Pero ;os polgresos se manifé.slaron de una uaanera mas brillante en L industria, la navegacion y el comercio. Pareci6 en un momen- t o que lo'> navegadores de todos los paises se hacian dado cita para los mares de Oriente. Brema y Lubeck entablaron relaciones con Génova y Venecia. El mar liái tico, guarida misteriosa de los pi- ratas normandos, 1-111) désnbiertoe:olorado.Lasciudades Anséa- ,  . ticas, pu.111 ) la li'ortad baj ) la pi . oteccion del comercio, pre- pararon en el N wte una conft;:leracion rival de- las repd.blicas ita- lianas y que trajo canto ellas su tributo de inteligencia y de rique- zas al f,co (}e a civilizacion. La arquitectura naval agramó la for- . i na de los navios para la facilidad del transporte de los peregrinos- Quince despees de la tercera Cruzada, se vieron salir de los puertos de Venecia y de Génova Gotas formidables que el Me- diterráneo no habia ¡antas sostenido. Los nave- , antes de -T 3arcelo- . na publicaron la primera coleccion de leyes marítimas que ha te- nido a utocidad ea Europa. Los tri:iurz2les JL:rzzsalen encierran algunis disposiciones de este género , y la historia nos ha conser- vado muchos reglamentos estendidos por ilicardo Corazon de lega para el mantenitnielato del orden á bordo de sus flotas. La pirate- ria fue reprimida. La policía de los mares, ejercida con rigor por dos 6 tres potencias interesadas en hacerla respetar, contribuY6 mucho ;i los progresos del comercio dándole un principio de segu- ridad. Los comboyes dc. . navíos seguian las' costas de los paises en donde combatian los cruzados y se enriquccian vendiéndoles mu-7- niciones de guerra y víveres.. La industria no se ha aprovechado menos que el comercio del impulso dado á las ideas por las numerosas cs g edicione§ á Tierra Santa. Se sabe que Jos cruzados alistaban con preferencia los hombres que tenian un oficio y ejercian una.profesion mecánica; estos industriosos peregrinos no siempre hacian un viage inútil pa- ra el pais, y en tanto que sus compalieros marchaban á la com- quista , de los santos lugares, la industria tenia tambien su Cruza -1a y robaba á los sarracenos y . á los griegos secretos y oPera- cionet mas preciosas que las victorias. (i) Los cruzados aprendie- lnichaud historia de las Cruz a das  6 p. 346. .( i oS) • ,i, rtm en l'amase . ° á trabajar con buen &tito los metales y los tegt- dós; hallaron en Oriente wanufacturaskle carnelote cuyas mues- tras escitaron la admiracion de la reina Margarita. Muchas ciu- dades'griega . s'mantenian telares de seda , que dieron origen al cul- tivo de • la morera en Italia y por consecuencia una estension in- mensa á sus preciosos productos. Las fábricas dMvidrio de Tiro ayudaron á perfeccionar las hermosas fábricas de Venecia , tan justamente afainadas en ra edad media. No hay nada, hasta los molinos de viento, cuya introduccion en Europa no sea debida á los viages de los cruzados. La cana de azucar que vieran por pri- mera vez en Trípoli, fué trasportada por ellos á' Sicilia desde el siglo XII; una multitud de otras plag i os, no < Menos útiles, entre ellas el maiz denominado desplies trigo de Turquía , les debela tarabien haber sido naturalizadas en' Occidente. ¿Cuánto tiempo y trabajo ha sido necesario sin embargo para que estas conquistas pu- diesen dar sus frutos, sobre todo cuando se ve que los hombres mas eminentes de la época, el señor de Joinville, por ejemplo, su- ponian ingenuamente que la pimienta y la canela venían del Paraí- so terrestre y que se pescaban las especerias en las aguas del Nilo .• á donde eran arrojadas por los vientos? (i) En sáma, las Cruzadas han aumentado el poder de los pri ci- pes y traido iitiportantes modificaciones en el régimen feada os nobles convertidos en vasallos , la clase inedia en comerciantes, las ciudades enriquecidas, han asegurado á las rentas públicas nue- vos manantiales fecundos y regulares , que han consolidado el • poder de los soberanos. Desde este momento el estado llano pudo oponerse á , la nobleza y vino á ser poco á poco, ba,o los auspicios del trono, una clase poderosa y respétada. Estos resultados no se han desarrollada hasta : el mismo punto y de la misma manera en todas las comarcas de la Europa, pero*no han tenido causa mas influyente que las Cruzadas. Examinaremos mas tarde los verla s deros elementos de la manurnision de los comunes; lo que hay de cierto, es, , que no. han comenzado á disfrutar de alguna indepe n -dencia sino después de' las grandes espediciones do los cruzados. 'El clmercio mismo - coyas -franquicias; habia-walganas veces res- petado los bárbaros, hubiera sucumbido bajo el peso de las exaccio- .ml con que le 'agoviaba la anarquía feudal, si las necesidades de (1) Memorias de Joinville 2.a parte pág. 31, édicion de Ducange. • (104) la guerra santa no le hubiera hecho recobrar su antigua indepen- dencia.  mientras que ep Constantinopla estaba monopolizado to- do, el pin, el vino, los aceites, los comestibles de toda clase, (1) los gé- riero.s circulabn libremente en el Mediterráneo y en Fas Ciudades ítj ili as bajo los auspicios de la Cruzada religiosa. Los yenecia- ma nos hicieron adntar los principios de la libertad comercial por do quiera que se estendid su influencia política.. A ellos se les debe el est jbleciralento de las primeras factorías d despachos que sirvie- ron de ino.le;os á todos aquellos que las diversas naciones sostie- nen liov dia. Los reyes de Jerusalen que tenia ' ) necesidad de es- t os a i rerídos coinerciantes concedieron numerosos priivlegios y aun posesiones territoriales. De este modo nació el espíritu co- lonial en Enro ? a, y con ellas rivalidades sangrientas, las empre- sas in.h.: . iales y las combinaciones rerttísticas, en las cuales los estos astutos economistas de la . edad inedia , han hecho un papel que merece fijar un momento nuesira atencion. CAPITULO XV. Consid8raciones salse la s'ir'riczelou y la injiriendo de los judíos en .1 .c.1 edad inedia.--Naturaleca de los servicios que han prestado á- la Economia política.- --Son los primeros fundadores del eredito:-- igen de la letra de .eanil)io y de los montes , ti r e piedad. En tanto que el sistema. feudal cubria la Europa con regis- tros, 9eages y trabas de toda clase (2) el comercio se refugiaba en el seno de una casta proscrita y ensayaba bajo su . .in g uencia los magníficos destinos que debian asegurarle las Cruzadas. Es en efecto un espectáculo digno de iuteres el desarrollo rápido de la riqueza cli medio de las tuilnticncias perpetuas del feudalismo, y n mallos de los hombres mas cruelmente •Yejadol en esta época de de saqueo y de espoliacin. ISio carece de importancia para la his- tor'a de la Viconotnia política la esposicion rápida de como este he.. (2) ( 1 ) lle t :ren , ensayo solo••  intliieneia de las Cruzaz.115. l ' - Ara dar mili idea t'e la singularidad y do la iliveesídasl de estos . -po ' new, , has- t,;11 . 4 citar' al k lunol,  p4gb.a por pasar los p  Wel . el Ill • ech0 ele polont4l , ieni.11,  el.de portatieuM para entrar en los puertos. Los seaurev, lindan paga'r la Orilla dé lds ríos la cuota lla t uatki ripaticutu 4 los btelues inereautes que. kiayeigs-ban J kraves tl svs,do- ininios ; exiginn,otro llaknaffij traoi.lirlurt para el permiso tse conducir jas raercantias en carro. El tnansionaticuin se pa: 4 aba para evitar el alojamiento de la tr4Va , y. ni pul- erativitio, por el . pplvo levantado cu Ips cal-pillos por los carrtiljas 4.1 comercio. Se pagaba tamblewell tolottium, el parayerdum, el cespitaticum, el urnatieuin ) y muchog otros cuyos nombre° 110 11111  bárbraros ni el objeto menos odioso. • ( I o ) cho notable tubo origen y vino á ponerse en el rango de los acon-; tecimientos mas decisivos, bajo el imperio de las ci rcunstancias - menos propias para favorecer su desarrollo. No recordaré con respecto á esto la historia del pueblo jadio y de sus largas _tribulaciones. Proscritos por los paganos, pros- critos por los cristianos y por los . musulmanes, los, judios parece haber vivido con las persecuciones y estorsiones desquitándose en silencio con el culto del oro de las afrentas prodigadas á su culto y ‘ reapareciendo siempre mas poderosos á medida que eran mas aborrecidos. Ya en tiempo de Carlo magno, se les ve muy busca- dos en la corte, aunque no tengan estado civil y no sean conside- rados-como ciudadanos. Baja Luis el benigno, se les rehusa el fa- . vor del juicio de Dios y de las pruebas del agua y del fuego; pero en recompensa obtienen juzgados particulares y existe en 828 un magistradoespecial, personage ilustre, revestido del cargo de Maes- tre de los judios para que les administre justicia y les proteja.. De este modo vinieron muchos á Francia bajo los reyes de la segunda estirpe, principalmente á las ciudades del medio dia , en donde las necesidades del comercio, la facilidad de hallar un asilo pasando las fronteras y los medios que tenias de corresponderse con sus .co,religionarios de Asia atrajeron un grandísimo número. Por algun momento se pudo creer que llegarian á ser verdaderos xrrandarines: su Maestre residia en la corte y era el consejero ín- timo del soberano, los príncipes y los grandes buscaban su. pro- teccion por medio de ricos presentes; se les concedieron hasta privi- legios, envidiados por los hombres libres. Vajo el régimen feudal, ningun rango fue señalado á los ja- dios ; debieron sufrir la ley coman de la esclavitud y obedecer á los señores de las tierras sobre las. que se hallaban. Su. calidad de heréticos les impedia ser protegidos tanto como los dernas súbditos (codales, y llegaron al punto de ser cambiados , vendidos y pres7- tados. corno ganado. Sin embargo, su. existencia era aun , soporta- ble, hasta que las primeras persecuciones sistemáticas fueron dirigi- das contra ellos en el reinado de Felipe I. quien los arrojó de sus estados, en 1 99 6. Volvieron mediante. un .desembolso . algunos años flespros., yilyabierao sido,Olvidados quizá sin las Cruzadas que die ron lugar á un aumento de fervor religioso y por consecuencia de rieore's ácia ellos. Se les hiuí contribuir á los' gastos de mas de una 4 (ros) campAaa en la Tierra Santa por medio de una multitud de acu- saciones vagas y odiosas, que les obligaban á rescatar su vida cada dia del furor del pueblo, con contribuciones exorbitantes. Un mo- mento favorecidos por Felipe Augusto, acabaron por arrastrar en su reinado una vida miserable, espuesta á toda clase de insultos: y mas adelante forzados á llevar un traje distintivo que les espuso muy frecuentemente á los asesinatos y al robo. San Luis los agovió con leves las mas intolerables, exoneró á sus deudores, pro- hibió todo juicio en beneficio de los judios y llevó el rigor hasta privarles contratar ( t). Un decreto de 1254 marcaba espresamente "Que los judios cesasen en las usuras, blasfemias y sortilegios, y viviesen de alijen adelante del trabajo de sus manos y otras tareas, sin prestar dinero." Estos decretos eran ejecutados con una seve- ridad tanto mas grande, cuanto que el rey declaraba haberlos da- do para descansar su conciencia y proveer á su. salvacion. Se fue mucho mas lejos en 123 9 , y se halla en Ios juzgados de Bretaña una disposicion atroz, en virtud de la que era prohibido informar contra cualquiera que matase á un Mit). (2) Mas tarde, en 1288, el Parlamento de París los condenaba á pagar una multa por haber cantado demasiado alto en sus sinagogas. Felipe el hermoso los pros- cribió, y los llamó alternativamente, segun la necesidad que tenia de sus caudales. Su sucesor trató de su existencia como de una materia puramente comercial , y les prometió volver á la posesion de sus créditos, á condicion de darle las' dos terceras partes de ellos, Si por ventura, dice el decreto, no pueden recobrar sus sinagogas y sus cementarios, les haremos entregar habitaciones y edificios su- ficientes á precios proporcionados" Pasados doce años, el rey no podia echarles sino dándoles un año para sacar sus efectos. En fin, les garantizaba una cierta libertad en sus personas y en sus pro- piedades , lo que no les impidió ser saqueados y maltratados en 132 1 antes de espirar los doce años, bajo pretesto de connivencia c on los leprosos y aun con los infieles. Se les atas6 tambien , si- guiendo el uso , de haber envenenado las fuentes, y se quemaron un gran número en consecuencia de ello. Muchos concilios les prohibieron el ejercicio de la medicina, y amenazaron con esco- 'munion bis- cristianos que osasen recurrir á sus cuidados. No (1)) Ordenanzas de los reyes de FranCia, tomo I. pá g . 53.y 54. , (2) D c Argentré historia de Bretaña lib. 4 cap. 23 pág. 2o1 (107) sabriainos hóy dia como, caracterizar tales absurdos,  - y no obstan te los i, , ni:tamos en nuestras colonias con los hombres de color á los que ciertas profesiones estan aun prohibidas; tan cierto es que los tiempos cambian, pero que las preocupaciones son lentas en desaparecer La historia de los judios no presenta de este modo mas que una .serie monótona de vicisitudes sin cesar renacientes. En i 34o se prohibe á sus deudores pagarlos ; en t 346 , son forzados á conver- tirse ó á salir del reino. En Italia, en España, en Alemania, los mismos insultos, las mismas persecuciones, algunas veces suspen- didas cuando los : gobiernos tienen necesidad de su dinero, y con- tinuadas tan pronto como esta necesidad era satisfecha. Al car- go de Maestre de los judíos sucede el de ,Guardían en 135 9 , co- mo :si estos hombres hubiesen formado una nacion en medio de otra nacion; despues viene la cautividad del rey Juan cuyo res- cate ayudan á pagar y esta asistencia es seguida de un diluvio de favores. Se restituye á los judios sus cementerios, se les autoriza adquirir casas; son exentos de subsidios y gabelas., se les prohi- ve 4 los jueces del rey mezclarse en sus negocios, y para lo que les es debido se les autoriza á creerlos bajo su palabra. Fueron los estados generales quienes les valieron todas estas ventajas. Dicho- sa y singular consecuencia, para aquel tiempo, de la interven- clon de la nacion en sus negocios! pero estos hermosos dias no fueron de larga duracion, y vernos despues á los judios forzados á rescatar á peso de oro y por decirlo asi una á una las franquicias que habian pagado tantas veces. Carlos VI los arroja de Francia en 1393 y los fuerza á retirarse á Alemania; en donde nuevas ve- jaciones les esperan para durar mas largo tiempo que en ningun otro pais. Lo cierto es que en ninguna época fueron populares: los servicios que prestaban á los diferentes gobiernos como capi- talistas eran caramente pagados por los pueblos y esplican como se les ha visto casi en el mismo instante, tan vivamente protegi- dos por los unos y tan cruelmente tratados por los otros. El ais- lamiento en el que se vieron forzados á vivir y la prohibicion lar- go'tiempo sostenida de adquirir inmuebles, dirigieron sus espe- culaciones ácia el comercio y la industria, en donde obtubieron bien pronto una superioridad incontestable. Desgraciadamente, se entregarán á él con suma desconfianza y sentimientos me-- ( '08) &osos que los habituaron poco á poco á buscar en , la astucia -un 'asilo contra los abusos de la fuerza y de este modo es como fue- ron conducidos á las transaciones vergonzosas de que- su historia ofrece demasiados ejemplos. Nada es mas curioso de estudiar que el estado comercial de esta nacion que no ha tenido ni territorio propio, ni puertos, ni ejércitos, y que 'bordeando sin cesar por un mar agitado con vientos contrarios, ha acabado por arribar al puerto con ricos-car- gamentos é inmensas riquezas. Los j - udios hicieron el comercio por que les fue rara vez permitido hacer otra cosa y ejercer su indus- tria con seguridad. En tanto que la multitud de peages y la tira- nia de los señores feudales hacia-n toda especulacion imposible, escepto la de vendedores en villas y ciudades, los jadias mas atre- vidos, mas móviles, pensaban en•operaciones mas vastas y trabaja- ban en silencio para unir los continentes , aproximar los reinos. Eludian con destreza los registros y castillos, ocultando cuidadosa- mente baja apariencias miserables su opulencia positiva y el se- - creto de sus transaciones. Iban á -buscar • á grandes distancias y ponian al alcance de los consuinidOres acomodados los productos poco conocidos de los mas distantes paises. A fuerza de andar rele correr de comarca en comarca, Rabian adquirido un conocimien- to exacto de las necesidades de todas las. plazas; -Sabia.n en donde debian comprar y en donde debian vender: algunas muestras y un libro de memorias les bastaban para las -operaciones mas impor- tantes. Se correspondian entre si bajo fe de los juramentos que su interes les obligaba á respetar, en presencia de los enemigos de toda clase de que estaban rodeados. El comercio ha perdido el rastro de las invenciones ingenioses que fueron el resultado de sus esfuer- zos; pero es á su intlencia á quien se deben los progresos rápidos de los que la historia nos ha señalado el fenómeno brillante,. en medio de los horrores de la noche feudal. Insen3iblemente, los judins estancaban todo el numerario,- puesto que era la sola pro- piedad que ponian adquirir y poner . en seguridad, y la usura se ofreció bien pronto á ellos como. : el ':medio mas seguro de enri- quecerse. Libres de armar navios y,de emprender especulaciones autorizadas, hubieran quizá renovado las maravillas de Tiro y de 'Cartago; esclavos y rescatados, se habituaron . á recuperar por la Usara lo qae'se les arrebataba por la espoliaciOn.:En vano se _pa- ( 1°9) á Minaban l  M eyel SéNES contra el prestante interés; estas leyes no (servian inas v al e "e p ar a -I n erAossem P r6 k itós mas d ifíciles y por consectiencia . el intereslitwas oneroso; Los prestamistas sabían elu...- dibeatónees. lo. mismo que' hoy , dia , las prescripciones que su¡eta- ban:: sus proyectos , y sus descuentos eran tanto mas usurarios cuanto sus riesgos eran mas serios. Poco á poco, ellos se hicieron señores de todas las fortunas con ayud l de algunos capitales, y mas de una vez .1a desesperacion de sus deudores los destruyó atroz- mente coma acreedores . , mas bien que C041 - 10 heréticos. Este estado de cosas ha durado hasta el descubrimiento del ca- lo de Buena-esperanza y de la América., época en la que las na- !eiones Europeas. se ~regaron á empresas mucho mas importantes • que la buhoneria de los judios y 'sus especulaciones de usura en -pequeño. Pero:durante cerca de 1.5oo anos, es en la historia de es- ta nacion donde es preciso estudiar la marcha del comercio y los ensayos mas ó menos atrevidos por los que se elevó al rango de poder político. Lós judios comenzaron por vender esclavos bajo la primera estirpe;,1Iegaron á sertambien recaudadores de portazgos (telonari) y abusaran de tal modo de este encargo, que fue pre- ciso quitársele. Mas tarde, sedes ve establecidos en Viena, del Del- finado, en relacion con Marsella para el comercio del Levante; ob- tienen, por la serie de sus relaciones, muchas misiones diplomá- ticas y las llenan con habilidad. El monge de Saint Gall cita - cierto mercader jadio, que habi t a llegado á ser favorito de Carlo magno y que iba á buscar al pais de ultramar los objetos mas preciosos. Los sacerdotes y obispos habian llegado á ser sus tribu- tarios, y mas de una vez los, vasos sagrados fueron puestos en pren- da entre las manos de estos heréticos, para hacer frente á los gas- - -tos ruinosos del clero. Los judios eran • los depositarios de los utas hermosos tegidos conocidos, y hacian el comercio con inmensos beneficios; estendian al mismo tiempo su uso .y su necesidad en los castillos y en las abadias. Se apoderaron tambien de Pa platería y • del trá f fica de la&materias de oro y de plata. El feudalismo turb(í ¿, 3nenos,que sgeng esta ocupaciones lucrativas; los scaores les impusieron en ellas condiciones severas, pero tuvieron el buen sen- tidude respetarlas. Asi, en medio del terror general que no cesaba amenazar„sobre todos los caminos á todos los viageros, los ju- .419 arpgdps de $aiyo-conductos rceorrian sin inquietud la Euro- ( r 'o) pa entera y disponian como soberanos de todo el comercio. de la Franci:.x en los siglos X y XL En esta época, habian ya simplificado mucho las operaciones comerciales ysa correspondenciahubiera he- cho honor á los mas hábiles negociantes de nuestras grandes ciudades. La ap3ricion de los comerciantes de Lombardia, de la Toscana y de otras partes de la Italia acabó de perfeccionar la obra de Ios indios y de dar al comercio de lo edad media un impulso enérgi- co Estos sacaron desde luego recursos de todo y- pusieron en circu- lacio! ' los objetos muebles é inmuebles, tales corno caballos, tier- ras v ca;as: el historiador Rigord llegó hasta decir que los judios eran, en esta época , propietarios verdaderos de la mitad del reino. En vano, decretos reales fijaban la cuota del interés, arreglaban las hipotecas, el modo (le los juicios contra los deudores y una mul- titd de cuestiones de una importancia económica no menos gran- de: los julios continuaban en prestar y vender á aquellos que te- dian necesidad de pedir prestado y de comprar, y que se guar- daban bien de discutir demasiado las condiciones. Se pretende tarribien que fue entonces cuando aparecieron las primeras letras de cambio de las cuales los. unos hacen subir la.invencion ácia el siglo VII y los otros solamente al medio del XII. Este es un pun- to que no ha sido aun aclarado y que no merece serlo tanto como algunos escritores han creido. La fecha Ale tal descubrimiento, su- poniendo que se pudiese fijar de una manera auténtica, no ten. dria mas que un simple atractivo de curiosidad; pero parece que está destinada á permanecer siempre en la duda. Se cree con ra- zon que la invencion es debida mas bien á los comerciantes italia- nos que á los chalanes judios de este tiempo; aquellos no habian tenido ocasion de entregarse tan pronto como los otros al comer- cio de plaza con plaza que probablemente sugirió esta idea. El nom- bre mismo de la letra de cambio, que era primitivamente italiano parece indicar sus verdaderos autores, y la primera ciudad en donde se hizo uso de ella, Leon„enlonces depósito de la hallar es un indicio mas. Es probable que los Lombardos -y los , judiós ha- yan tomado una parte igual y hayan adivinado désde el origénlus importantes consecuencias. Estos inleniosos T inVentores entraron mas tarde en lucha, y la historia de las repúblicas italianas de la edad media está toda llena de debates piese elevaron entre ellos con motivo &tilos privi- Cr' legio g que , lOs 'unos querian'esplotar con esctusion de los otros. Se ve á los judios hacerse por todas partes mayordomos , ecónomos, procuradores, hacendistas y tainbien mediadores de matrimonios siegan que eran mas ó menos vivamente arrojados de todas las po- siciones e r omereiales regulares por las bulas de los Papas, ó por la envidia de sus •competidores. Todo contribuye de este modo á encerrarlds en un círculo vicioso de donde no pueden salir mas que por la usura y las negociaciones de dinero. Cuando la envidia les ha forzado á abandonar una ciudad, el interés de los habitantes los vuelve á llamar á ella ; sus capitales son de tal modo necesarios á estas ciudades industriosas que se desobedecen las órdenes de las autoridades para impedir que los judios los lleven á otra parte. También se vió bien pronto establecerse las casas de préstamo hasta en las aldeas, y los judios de la Toscana dirigir de un punto central una multitud de comisiones de sus casas de Florencia ó de Pisa. Su opulencia y su fausto escedian á toda idea suscitándoles ad- versarios fanáticos. Se sabe la historia del famoso Bernardino de Feltre que llevó el entusiasmo hasta predicar una Cruzada contra ellos, y que en todas ocasiones se mostró su enemigo mas implacable Los perseguia por todas partes como usureros, sustentados con la sangre de los pueblos, y para arruinar sus establecimientos ima- ginó oponerles estas casas de préstamos sobre alhajas , que fue- ron llamadas Montes de piedad. Al principio, todo era gratui- to allí, y las sumas prestadas lo eran sin interés, entanto que los judios sacaban algunas veces de 3o á 4o p. Asi el éxito fue prodigioso, y la mayor parte de las ciudades de Italia tubieron sus montes de piedad que debian sobrepujar algun dia en exacciones usurarias á las mas audaces operaciones de los judios. Sin embargo, estos montes de piedad no pudieron reemplazar á los establecimientos de los judios, y esta circunstancia prueba con que sagacidad habian adivinado estos las verdaderas necesida- des de la circulacion. Aunque los montes de piedad prestasen dine- ro casi sin interés, las formalidades que era preciso llenar para tener derecho á sus socorros, la lentitud inevitable de su adminis- tracion, la necesidad de justificar la legítima posesion de los artí- culos „ernp'eRados, y -Sobre todo la ohl iga don . para los deposita n - tes , deolarstls taémb . res á' la publicidád,; . nó fardaron en alejar de ellos á los necesitados que , enc•ntraban fondos á cada instante, con I 1:2 secreto y sin formali,dades , en los banqueros judíos. Ricos. y• á - tires, sefiores y plebeyos, corrian a e llos y su. crédito era tan grande en Liorna, en tiempo de los Medicis, que se decia,prover-. billmente: vale mas maltratar al p . ran duque :que á un judío. El, papa Sisto V. les labia vuelto á . a ht . ir los manantiales de riqueza que sus predecesores rabian cegado; sus tnercancias mismas esta- ban exeritis de todo portazgo , y el Sacro monte della m'eta cesó de hacerlos concurrencia , cuando los cristilnos encargados de dirigir- le hubieron escedido los abusos de sus rivales. Despues de menos de diez ailos de existencia , los montes de piedad habían llegado á, ser lo que s-tu hoy tija, abismos abiertos bajo los pies de la desgra- cia, mas bien que asilos para .escapar de ella. Todo parece pues autorizarnos á reconocer que los judios han ejercido una influencia notable sobre la marcha de la Economia política en Europa, conservando en medio de la anarquía feudal el depósito de tradiciones comerciales que llegaron á perfeccionar- se y acrisolarse en el siglo XV. Es á las persecuciones de que fue- ron víctimas á quien somos deudores de los primeros ensayos del crédito y del sistema de la circulacion. Ellos solos quizá , recon, centrando sobre el comercio del oro y de plata una atencion que las preocupaciones de sus contemporáneos les ,impedian llevar á otra parte, ellos solos han preparado la grande revolucion mone- taria que el descubrimiento de las minas de .-América y el esta-, Mecimiento de los bancos europeos debitan cumplir en el mundo.. De este modo brilla y se conserva , .en el. seno mismo de los:acon tecimientos , los mas sombrios, el astro luminoso del porvenir y nosotros vamos á seguirle aun mas pronunciado en la historia de las ciudades anseáticas. CAPILULO XVI. De las ciudades anseálicas.--Causa de su asociacion.--Singular or• ganizacion de sus factorías.--Importancia del depósito de Bru.4 jas.--Origen del comercio de comísion. i En tanto que los judios creaban y estendian la ciencia: comer. cial en Europa, á pesar de la anarquía feudal y las persecuciones sin cesar nnacicAtes de que estaban agoviados, una asociacion (113) Coderosa se formaba en Alemania, y completaba la obra de laq pruzadas despues de haberla adelantado. El Norte y el Mediodía marchaban <le este modo de concierto á la conquista de los grandes elementos de la riqueza pública, y el genio de la produccion ha- lló siempre un asilo contra los abusos de la fuerza y las exaccio- nes de la tirania. Este progreso no es facil de seguir al traves de las vicisitudes que no cesaron de agitar á la sociedad europea desde el reinado de Carlo magno hasta el de Carlos V; pero es imposi- ble desconocer los esfuerzos que se han intentado cada dia, sea en un pais, sea en otro, para restituir al trabajador su rango y al tra- bajo sus prerrogativas. Aun oprimiéndole se le honra, y la histo- ria de los judíos , sin cesar proscriptos y vueltos á llamar, no es mas que una serie de tanteos cuya necesidad sufren los gobiernos antes de llegar - al empleo del crédito, es, decir., al respeto inviola- ble de la fé prometida y de la propiedad. El establecimiento de la liga anseática es uno de estos ensayos trabajosos, y debe ocupar su Sitio en la historia de la Economia política. No existe ningun monumento'auténtico de los primeros tiem- pos de esta asociacion célebre por el cual se pueda fijar la época exacta de su fundacion. La rnayi-a- parte de los actos de adhesion á la union anseática han hasta desaparecido de los archivos de las principales ciudades que hacian parte de ellas. Ningun registro de deliberaciones, ningun sumario de conferencias nos ha llegado de la primera edad de estas opulentas ciudades, mas ocupadas en obrar que en hablar y escribir. Lo que es cierto es que desde el si- glo XIII se veian ya muchas ciudades marítimas de la baja Alema- nia unidas entre si para su defensa comun y sobre todo para la proteccion de su comercio. principios fueron débiles, dice el sabio historiador de estas ciudades, sus progresos rápidos, su resul- tado admirables, y sin duda estaban lejos de preveer que algun dia su opulencia reinaria como soberana sobre los dos mares del Norte y baria gran peso en la balanza política de la Europa." Los primeros tratados que hicieron entre si tubieron por fin la repre- sion de la pirateria y la abolicion de este latrocinio conocido bajo el nombre de derecho de naufragio, entonces inhumanamente ejer- cido contra todos los navegantes. A medida que sus beneficios se e stendian, era preciso ponerlos al abrigo de las rapiñas marítimas " le ÇO I T e l i Pon ala u de nna manera tan cruel á las exacciones de los 1S OTO barones territoriales. Se compraban los privilegios que no se yaz dian obtener con el buen derecho ó por la fuerza; reuniéndose se adquiria mas influencia y poco á poco se colocaron sobre bases sólidas una multitud de franquicias que vinieron á ser el manan- tial de toda clase de prosperidades. Las Cruzadas ofrecieron bien pronto un alimento activo á el espíritu de empresa de las ciudades anseáticas. Sus navios tomaron parte en las espedicinnes en Tierra Santa y visitaron frecuente- mente el Mediterráneo ; desembarcaron en mas de una ocasion acre pasageros que reconocieron fácilmente la superioridad del comercio de larga duracion al cabotage pobre y reducido del mar Báltico. En el Wcidente y en el mar de Alemania, Colonia, Bre- ma, LuSeck, y I lamburgo se hacian otorgar privilegios importan- tes. Se les habia concedido el favor de organizarse en corporacion en Londres, de tener alli una casa y almacenes, y usaron de ellos con tal habilidad, que en menos de quince años todo el comercia inglés habia caido en sus manos. En Suecia, en Dinamarca, en Noruega, en Livonia, su preeminencia no conocia ya límites, y hasta en la grande Novogorol los magistrados de Lubeck ejerciart sobre las factorías anseáticas una influencia respetable. A fines del siglo XIII se vieron ya siete ciudades marítimas del Báltico unir- se para defender los privilegios que el rey de Noruega quería dis- putarles en sus puertos ; ellas arman una flota para hacerlos res- petar y triunfan de la resistencia del príncipe. En el siglo siguien- te, su preponderancia es tan grande que la mayor parte de las ciudades del interior de Alemania deciden unirse á ellas con pro- vincias enteras. Todo el inundo quiso ser de esta asociación de la que resultaban tantos beneficios y se corrian tan pocos riesgos. Las villas son admitidas á título de clientes, bajo condicion de sopor. tar la parte de cargas generales, como rescate de su nueva inde- pendencia. Se cree que fue en esta ocasion cuando se erigió el pri- mer acto de confederacion general en una asamblea tenida en Co- lonia en 1364, en donde la liga tomó e/ nombre de anseática 6 de hanse que significaba, en el antiguo lenguage del pais, corporacion. Lo que hay de cierto-es que á partir de esta época, no se oye ya hablar ni de mercaderes del imperio ni de navegantes de Alesna.. nia, sino de factorías y agencias de las ciudades anseáticas. Desgraciadamente esta liga llevaba en su. seno gérmenes de 111~111.1111~M.' v CS  ~W - Y1 1 7 t y ciudades  forte ádquirian importancia por sus riq uezas eieron las meridionales tentativas para conquistar su ind ependen- cia ; qnerian disponer 'libremente de sus bienes y ar ► adir á ellos ah- pinos previlegios, en una época en que era una prueba de servir dáinbre no tenerlos. Los ciudadanos consiguieron ser juzgados par "sus iguales y sustraerse de la justicia de los señores, opresiva , par- cial y venal. Reclamaron él derecha de pagar solo de una manera Tija y limitada, de arreglar ellos mismos sus intereses y de man- -tener el orden en sus ciudades y villas. "fue aqui, (decia el abad • Guibert, cronista del siglo XII, ) he aqui lo que se entiende hoy dia por esta palabra nueva y detestable de comun.: los pecheros no -pagan ya mas que una vez al ario la renta á sus seilores; si cometen -algun delito, T' elan absueltos mediante una multa legalmente lijada, y en cuanto á las exacciones de dinero que se acostumbra imponer á los siervos, estan exentos de ellas." Y en efecto de este modo debia aparecer la libertad naciente, á los ojos de un eclesiástico. -La iglesia tenia razon en alarmarse por la conspiracion universal que estallaba contra todos los privi- legios, y que iba bien pronto . á atacar los suyos. Porque poco á po- có . , ella se 'labia sustituido á los sea ores , obteniendo exenciones de pechos y prerrogativas fiscales de la mayor importancia. Veia au- mentarse diariamente sus bienes par donaciones, y sus pretensio- -nes crecian con su fortuna hasta el punto de inquietar á los reyes en sus mismos tronos. .El mismo Luis IX á quien canonizó por Santo, se vio obligado á poner orden en esto, y sus sucesores, fre- cuentemente escomulgados, han tenido que sostener largas luchas -contra el Pontificado, protector natural de las prelensiones 'siásticas en todos los tiempos. De este modo se continuaba la pro- 'testa permanente, eterna, de la especie humana en favor de una 4 • eparticion mas equitativa de los productos del trabajo. La iglesia se asoció con ella en los dias de su tribulacion; y suministró ar- 'mas poderosas á los defensores de la igualdad civil , en la época en que todo el mundo se sujetaba al yugo feudal. Pero á medida- que el feudalismo se debilitaba, la iglesia quiso á hacerse su he- redera, y sustituirle en su dominacion sobre los reyes, qu ienes se entregaron en manos de los pueblos y crearon el-estado nano en el Seno de los comunes enmancipados. Esta grande revolueion no fne obra de un  vemos sus re-- 16 (122) saltados; pero no sabemos á punto fijo su fecha. Lo mas probable' es que el movimiento comenzó por algunas ciudades opulentas, y se propagó insensiblemente segun las circunstancias, á todas. las le- mas, pi tiendo unas la confirinacion de los privilegios que poseían tiempo arguyendo otras, servicios prestados y actos desde largo empo y cumplido s, para hacer legitimar por la concesion lo que hablan ganado ya por la conquista. Sin embargo, se atribuyen comon- mente á Luis el Gordo las primeras cartas de franquicia ó fueros por ser el primer rey ve recurrid al apoyo de la clase medía pa- ra resistir las usurpaciones de la nobleza. Pero seria un error creer que cuando las diversas ciudades se constituían en comunes, no poseyeran ya alguna institucion popular local, encargada de velar sobre los intereses de sus habitantes. En efecto tenian corregido- res , procuradores, jueces, jurados, cónsules &c. Se sabe la lucha enérgica y celebre que los habitantes de Vezelai sostubieron con- tra el abad y monges, que pretendian tenerlos perpetua é irrevo- cablemente bajo el yugo feudal. Nada mas curioso en la historia que esta larga querella suscitada entre los monges que hablaban en nombre de las libertades de su iglesia y los vecinos que recla- maban los privilegios de su coman ; disputa seria que duró mu- chos arios y en la que intervinieron obispos , señores , la corte de Roma, y el Rey de Francia, para la ruina y la esclavitud de una pe- queña aldea. Las ciudades de Tou rna y, Noyon, Mea ux, Dijon&c, go- zaban de privilegios Indy estensos, en cuya primera fila figuran siem- pre algunas franquicias comerciales, algunas prerrogativas partica- lare;en materia de ca minos , de monedas, de sery idos y de impuestos. El Abad Suger, , que foe ministro y biógrafo de Luis el Gordo, di- ce espresamente que los lionil,res de las ftlIárr,‹»sicis del país acampa- i7aron á este príncipe al sitio de Thoury. Mas adelante la Reina Blanca , durante la ausencia de san Luisconfió la guardia de las , ciudades á milicias urbanas. Cuanto mas se estudia esta materia, mas convence que la riqueza acumulada en las ciudades fue la que hizo nacer las ideas de libertad y preparó la emancipacion dg los comunes. Si estos comunes no formaron corno en Alemania , una confe- deracion general, es por que hallaron apoyo en los soberanos tan interesados como ellos mismos en cercenar el poder de los barones. El trono nada podia por si solo contra aquella nube de señores 23 ) ,qucatrincherldosen sus castillos esplotaban por sa cuentdpersonal los recursos del pais. Los comunes no podian nada tampoco sin el apoyo de los reyes; hubo entre unos y otros una verdadera alian- za ofensiva y defensiva que no contribuyó poco á fundar la inde- pendencia y la unidad nacional. Las crónicas de san Denis celebran la decision con que las ciudades de Corbia , Anilinas, Arras, Beau- vois y Compiégne enviaron sus contingentes á la batalla de Bovi- . nes. El trono tubo la sensatez de declarar libres las ciudades que no dependian sino de su autoridad y esta sabia resolucion le ase- guró una multitud de sublitos decidi( t o', á quienes no siempre pa- gó con ingratitud. No me atreveré á afirmar que los reyes y las ciu- dades creyesen, al obrar de este modo, obedecer á un sistema, y poner de comun acuerdo las bases de un nuevo orden social; pero el movimiento fue tan rápido que cuesta trabajo á la historia se- guir sus progresos y se ocupa , aun en nuestros dias , en buscar sus causas. Con todo, no puede negarse que esta resolucion fue de- bida á la influencia de la riqueza y del trabajo, quienes á su vez se valieron de ella para nuevas conquistas. Se verificó en Europa, en aquella época , una verdadera renovacion, cuya aurora se vis- lumbra en las primeras Cruzadas. Parecia que por todas partes las ideas se engeandecian y tomaban violo; la inteligencia humana se emancipaba baja la proteccion del gran principio de asociacion. Se asociaban los hombres en el Sur para la connista de la Tierra Santa y en el Norte para la seguridad del comercio. Las corpora- ciones de artes y oficios, poco antes desconocidas, se multiplicaban con tal abundancia que pronto fué menester regularizarlas , por te- mor de que se hiciesen guerra unas á otras y llegasen á ser un poder peligroso, en el seno del estado. Por todas partes el trabajo es honrado, las magistraturas municipales son verdaderas sindi- caturas, los regidores, los prevostes de mercaderes van á la par de los seitores y disponen de la opinion y del poder de las ciudades. Leanse las ordenanzas de lOscinco6 seis primeros reyes de la tercera estirpe; y se_ hallará un gran número que estan consagradas á ma- terias de Ecoinía política, corno las fi e:as, los mercados, las mo- nedas, los cambios, las compras y ventas, los pesos y me didas , la l ibertad del comercio y sobre todo los privilegios de los comunes. El trono gobierna formalmente; interviene en todos los negocios, Y la - c i tada de la aduainistracion se manifiesta , principalmente ?t. .( 1 2 en la manera nueva y atrevida con que ventila las cuestiones eca.,; nómicas. Veremos bien pronto con que firmeza san Luis supo pre- sentarlas ya que no tubo el tiempo 6 la dicha de resolverlas; y sor:. prende el inmenso trabajo que se hizo en su reynado, en medié de las preocupaciones esteriores de las Cruzadas y de las luchas in..! ternas del espirita feudal contra el trono. Se sabe que los reyes tienen las manoslargas, decia ya el abad Suger en su vida de Luis el gor., do, y san Luis las tubo aun mas largas que sus predecesores.  - Se ve con un vivo interés salir de este modo de las tinieblas de la edad media los primeros albores de la brillante antorcha de las artes y la industria, que fue á la vez el efecto y la causa de nuestras libertades municipales. Los comunes tomaron el nombre de conjuracion , de amistad, de confederacion, de hermandad , que indican claramente el objeto de su existencia y de su organiza-- don. Cada uno de ellos se apoderó de una torre con su campana- rio, como serial de reunion ó de combate; crearon su guardia y sus magistrados; tuvieron una caja municipal , un sello comunal, seriales distintivas de su poder y de su. individualidad. Prohibie- ron la ereccion de toda fortaleza á tiro de sus murallas, capaz de. inquietarlas y ejercieron en todas las circunstancias, actos de so- berania local. F.41 ejemplo de las repúblicas italianas, el de las- ciudagres anseáticas , que eran tambien poderes comunales, les enseiíaron á hacer respetar esta soberania. Para bien comprender la importancia económica de la manutnision comunal, es preciso considerar á que duras vejaciones estaban sometidos los habitan-- tes de estas ciudades y villas. Los señores tenian la pretension de. conservar entre aquellos ciudadanos un crédito ilimitado; las mas- veces tomaban toda lo que les convenia, sin pagar jamas nada y es sabido que de todas sus viejas costumbres esta es la que ha costado á la aristocracia mas trabajo perder. Por esto se ve á los ciudadanos (los de Soisons entre otros) estipular en su carta de- fueros que "los habitantes de la ciudad no concederán mas que tres meses de crédito al obispo y sino paga en el término con ve-- nido, todo crédito ulterior le será reusado." Las asociaciones de, oficios que han parecido presentar despues un carácter puramente industrial, : eran cuerpos esencialmente consagrados al sosten de: las libertades. del coman; tenian por objeto librarse de las veja- ciinko  la.nobleza, y defenderse contra los empréltitos, forzosos, (125) 'renavado para ellos, bajó,una 'apariencia - de liber4 Ud o. »chalas miserias de la esclavitud. de.costun diferia de las franquicias municipa, les,eri la circunstancia de era becesario tubiese la sancion real, que. le conferia una gran fuerza. Algunas veces se adquiria por transa... ¿oa CD11 el señor feudal á fuerza de dinero; pero como este pri- vilegio arrastraba grandes modificaciones en la situacion rentísti, ea de las. ciudades, sea reduciendo, sea suprimiendo los censos que pagaban á los barones, estos opusieron á menudo suma resistea- cía á las tentativas do los ciudadanos que tubieron necesidad de cuando en cuando de juntarse para vencerlos. Se lee en el preám- bulo de una carta de fuero concedida :.á lo g habitantes de Dourlens. que "esta-carta es concedida á causa de las; injusticias y de las vejaciones ejercidas por los poderosos contra los vecinos de dicha. ciudad." Felipe Augusto decia otorgando uina carta . d la ciudad de. san Juan de Angely que a adheria á ella de todo corazon á fin de' que los habitantes pudiesen mejor defender y guardar tanto sus derechos como los de él.". Lo cierto es que la libertad marcha al mismo paso que el trabajo a y que ninguna época es mas fecunda en desarrollos industriales y en conquistas sociales, que la en que entramos. Mr. Guizot nota como una prueba evidente del movi- miento general de /os espiritas ácia las reformas, que en los si- glos XII y XIII se hallan doscientas treinta y seis actas del go- bierno relativas á los comunes , á saber: nueve por Luis el gordo, veinte y tres por Luis -VII, setenta y ocho bajo Felipe Augusto, diez bajo Luis VIII,' veinte bajo san Luis ' , quince bajo Felipe el atrevido, cuarenta_y seis bajo Felipe ' el Hermoso, seis bajo Luis X, doce bajo' Felipe el Largo, y diez y siete bajo Carlos el Hermoso- Sin embargo, si se 'considera que los reyes no eran los solos que daban las cartas é intervenian en los negocios de los comunes, se- rá facil concebir la importancia del cambio que se habia verifica-- do . en la condicion de los pueblos. Esta revolucion, pues lo es , fue el resultado inmediato y recto de la inmensa creacion de las riquezas debida á las ciudades' industriosas de la edad media. Los barones, 'poseedores' del suelo,' drsderíaban toda ocupaeion laboriosa y dejaban á los vecinos e1. cuidado de proveer á'sus necesidades y á sus placeres. Poco á poco tilaanaerarlo - obtenido por- estos señores, por medio de las contrP ( 126 ) buciones, d de la violencia, iba á amontonarse en /os cofres de los cindadados en cambio de los tejidos de lana, sederías, guantes, cascos y demas objetos de lujo, que la aristocracia codiciaba. Los seriares eran pródigos, los vecinos, al contrario, pasaban por muy avaros, y 11() es sorprendente qn.-! hayan de este modo creado por la e&)noinia una masa con;ilLtrable de capitales , que adqui- rieroo un gran valor, gracias á la seguridad consolidada por la manurnision de los comunes.  halla la prueba de esto, en Join- "illbia tantos malhechores y ladrones al rededor de París• que todo el pais estaba lleno (le ellos. El rey que ponia gran cui- dado en que la plebe fuese observada, supo toda la verdad; man- dó pesqaii-,s á todo el reino, á fin de que se hiciese buena y pronta justicia, y que no se perdonara mas al rico que al pobre. La tier- ra entonces comenzó á inejorarse , y el pueblo llegó á ello por el buen derecho que en esto se hacia, y tanto se multiplicó y enmen- dó, que las ventas, ocupaciones, las compras, y las demas cosas valían doble que cuando el rey mandó lo dicho antes." De este modo vemos establecerse casi simultáneamente los co- munes en toda Europa , en Italia , enEsparía , eta Alemania , en Francia, en Inglaterra. Por todas partes los hay porque por todas partes la industria y el comercio vuelven á tomar su vuelo. Géno- va , Florencia, Venecia , Barcelona , BrIma , Lubeck , Hamburgo, Brujas, París, Leon, Marsella, Londres, Bistol, parecen al mo- mento regidas por las mismas leyes. La riqueza moviliaria se es- tableció alli con arrogancia al lado de la propiedad territorial y revindicó sus derechos. La tierra , incapaz en adelante de bastar sola á las necesidades de la sociedad nueva, empieza á perder su prestigio, y ve pasar á manos de los artesanos una parte del po- der de los propietarios. La democracia aparece fuerte con el espí- ritu de asociacion y con todos los recursos del trabajo organizado y disciplinado. El estado llano se constituye; la clase media, soñada en otro tiempo por. Platon y Aristóteles, llega á ser un cuerpo deliberante, concede ó niega los subsidios, se juzga, se guarda, se rige ella misma. La pnblacion se acrecienta con los medios de sub- sistencia. Las industrias se perfeccionan, el comercio dá la seria[ de la aproximacion mutua de las naciones, y los castillos fuertes vienen á ser tributarios de las manufacturas. Hay un testimonio bien notable en la legislacion real contemporánea. El primer yo-, ( 12 7 ) lumen de la > totá,pilacian de estos ,decretos , por la tercera estirpe comprende maa de ciento, todas consagrados á las cuestiones del trabajo y de la industria,, de comercio y de cambios. Sin duda es, tos decretos dejan mucho que desear , parque estan generalmen- te redactado s C l an miras , fisealls y opresivas; pero su, ndatero y Da d la-riedad misma , detnu.est y an , la importancia, que, se daba ya á las materias que querian definir . .,: Vamos á esponer,e1 espíritu y los hechos principales con algunos pormenores , porque su conjunto forma el primer punta de partida conocido de la ciencia econó- mica en Europa. CAPITULO. XVIII. De la ldgislacion económica de los primeros reyes- de Francia de la tercera estirpe.--.Decretos sobre los judíos --Sobre las monedas:— Contra la esportacion del numerario.--Sobre el comercio de gra- nos.--Leye s' suntuarios.--Origen conocido de nuestras preocupacio- nes coinerciales, Existe,. hemos dicho, una prueba auténtica del movimiento- prodigioso impreso en la produccion. de las, riquezas , sea por la influencia de las Cruzadas, sea por el comercio de las ciudades anseáticas, del sigla XII al XIV:. es la coleccion de ordenanzas de los primeros reyes de Francia de la tercera estirpe. Se hallan en- tre estos decretos mas de cien disposiciones, todas relativas á las materias industriales y comerciales, pricipalmente sobre la usura y sobre los julios, sobre las monedas, sobre los, obreros, sobre los pesos y medidas,. y tambien algunos ensayos de maximun y de re- glamentos suntuarios. La Economia política del tiempo se descu- bre toda entera en estos documentos notables, cuyo estudio nos ha parecido merecer una atencion particular, porque resume perfec- tamente las ideas de nuestros antepasados sobre muchas cuestiones que nos dividen aun hoy dia. Seguramente, si el comercio y la industria no hubiesen. adquirido, desde entonces, una estension con- siderable, no veriamos la administracion contemporánea tan se- riamente ocupada. de sus negocios, hasta el punta que bajo el solo reinado de Felipe . el Hermosa cincuenta y seis decretos se dieron Itticamente sobre las monedas reales y señoriales, y mas de diez. co bre . los jadias y los comerciantes. italianos, rlf1) eÑarneri cuidadoso de estos,~numentos 'ede la»: iégislacied económica de la edad media nos . permite apreciar, con alguna exac4 titud , la naturaleza de la influencia ejercida por et gobierno eri las cuestiones de hacienda y de industria en esta interesante época. Tal estudio es tanto mas curioso , cuanto que la mayor 'parto dé nuestras- preocupaciones 'comerciales , actnales no tienen otructirigen que la legislacion esclusiva •intoleraute del siglo Por esta razon nuestras leves sobre la usura, tan profundamen te discordes con la experiencia, con el buen sentido, con el interés general de los prestamistas y los que reciben prestado, no soil mas nue una reminiscencia de los decretoS dados contra el presta- 1119 á in te.r sAre todo contra los judios bajo Luis IX y bajo sus sucesor es. Nuestras malas leyes de aduanas , tan esclusivas tan - hostiles á el estrangero, son el fruto de los hábitos limitados ‘• de n[vitnellidad y de egoismo esparcidos 'en la época en que la unidad nacional tenia quizá necesidad- de, .ellas para consolidarse, pero no para enriquecerse. La intervencion del gobierno en las compras y ventas de las mereancias, y las tentativas del nw:eírniin renovadas bajo el terror de 1793 , fechan del .dia en que elige el }brilloso, crey(i deber fijar el precio ' del trigo y obligar á . los mercaderes áprie;;. Denlo en el mercado, cualquiera que fuese su carestía ). Toda nues- tra legislacion de granos nace de los decretos que.probibian su es-- por(acion , y los primeros errores del sistema de balanza se hallan. en el decreto de 28 de julio de i3o-3,- que prohibia la salida del oro y la plata. ¡Quien puede decir hasta que punto estas- prescrip (iones , sin cesar repetidas , han contribuido á-robustecer en el pleito; de los pueblos preocupaciones deplorables! minaremos pu:•s rápidamente y segun el orden cronológi-: Co los decretos dados desde el . advenimiento de Felipe Augusto' Basta la ( : poca de Carlos el Hermoso; es decir, cerca de dos sigloS;: De todos los reyes nue han ocupado el trono en este tiempó, hay ninguno que no haya ereido deber sefialar su poderio ó su ór-,- todoxismo con medidas severas contra los indios . : diariamente S-é' velan aparecer decretos contra estos parias de la edad media , con; siderándoios como materia pechera por escelencia. Felipe Augusto' did cuatro muy célebres; el primero les amenaza, 'el segundo los' despoja , el . tercer'o • los espuba y el cuarto- perdonó sns deudóres1; (1) Ordenanza de uiarzo de'lluf, en la eole'eciort del Lotí-vre.t.-1 Luis VIII pátlieó tarnbienel suyo. Suprimió toda clase de interés, é hizo pagaren beneficio de los señores las sumas debidas á los judios. 1-ternos ya visto que san Luis no se mostró menos severo Con respecto á ellos; Felipe el Hermoso, Luis Hutin, continuaron el sistema de sois predecesores. Despues de los Judíos, vienen las monedas, y ningun reinado se pasó sin que la autoridad real ha- ya dado algunos decretos sobre esta materia. San Luis mandó que la moneda de su gobierno se sustituyese en todas partes á la de los señores, y esta disposicion ya intentada por sus predecesores, hubiera tenido resultados favorables, si los reyes no hubiesen abu• sado de ella despues multiplicando artificialmente sus recursos, por medio de alteraciones fraudulentas. Estas alteraciones se re- novaron con una perseverancia inaudita, á pesar de los desastres que se seguian de casi todos. Ya se prohibia á los que poseian me- nos de seis mil francos de renta el tener vagilla de oro y de pla- ta. Ya se mandaba á los que la tenían, llevar la tercera parle á la casa de moneda, donde los agentes de la corona la compraban al precio viejo para revenderla con beneficio, en forma de escudos de mala ley (i). El mismo rey se veia obligado á pedir perdon á us propios súbditos de esta vejacion prometiendo indemnizarles (2). Los reglamentos sobre cereales ocupan un lugar notable en la coleccion de estos decretos. Una guerra, una escasez, una mala cosecha, bastaban para prohibir la esportacion de los comestibles, bajo muy grandes penas; pero estas prohibiciones parecen casi siempre represalias y van generalmente acompafiadas con algun correctivo. "Considerando, dice una ordenanza, que nuestros ene- migos podrían aprovecharse de nuestros víveres y que importa mucho abandonar sus mercancias, hemos ordenado que aquellos no puedan salir ni estos entrar." Era pues, una idea hostil la que hacia que Felipe el Hermoso rechazase en 13(4 las mercancias tstrangeras, como la Convencion nacional en 1 79 3. Hoy dia en plena paz, y cuando se blasona de civilizacion, el mismo sis- tema prevalece apoyado en los mimos argumentos! Alguna vez con todo, las ordenanzas iban marcadas con el sello de una sabia y razonable solicitud: como cuando prescribian la estadístic a de las provisiones de granos por ciudades v por provincias,con inten, (1) Ordenanza de Felipe el Hermoso, en la coleceion del Louvre t. 1. pág. 234, -( 2 ) 9 rd euanzan de los reyes de Francia t. 1. pág. 235, J7 ( t 30 ) cion de tranquilizar á los ciudadanos y de ilustrar á los magis- trados. El edicto de febrero de 1304. , debido á Felipe IV, prueba una prevision y una r) sa , acidad notables. «Se envia- rá (dice) por todas las ciudades y lugares del vizcondado de París á saber cuanto trigo, morcajo, centeno, cebada y avena y toda otra clase de grano hay, y cuanto en cada ciadad y sus ter- ritorios, y cuanto será necesario para su manutencion hasta la nueva cosecha, y cuanto para sembrar: y lo que hubiere de esce- so se hará llevar á los mercados del vizcondado no todo junto sino poco á poco, á fin de que el grano pueda durar hasta la pri7 mavera y no será permitido que sea sacado fuera . de dicho vizcon- dado sin permiso especial. A quien el grano . ó el trigo quisiere com- prar se le venderá al contado; pero ninguno comprará grano para. almacenarlo, bajo pena de perderlo." A pesar de estas precauciones que tenian el doble objeto de evitar los terrores. populares y los monopolios, el mismo príncipe se vió obligado el mes siguiente á promulgar un decreto de maxi- mum en virtud del cual ninguno. podia. vender bajo pena de confis- eacion de bienes, el sextario del mejor trigo, medida de. París, á mas. de cuarenta sueldos parisies. y el sextario de trigo de calidad infe7- rior, á proplarcion. El sextario de las. mejores habas y de la . mejor cebada, deLia venderse á treinta. sueldos; la mejor avenaá: vein. te, el mejor salvado á diez., Cualquiera que tuviese mas trigo que el que perinitian las necesidades de su provision. y de sus siem- bras, debla enviarlo al mercado, y si despues de echado el pregon se hallase entre algunas personas mas de la cantidad necesaria,, todo era confiscado en beneficio del rey (1). Quien hubiera.crei, (1) Nos parece astil poner en parangon el eonsidernado de esta or- denanza con el del decreto de la Convencion nacional, que proclarnó el Tm/ni/num. Principiemos por la ordenanza de Felipe el Hermoso. Phi/nous De/ Franeorunt rex , I3cillú o riromandensi salu- tem. Sient iri snbirlorunz nobis po i rEzlortim lranqullillale, et- prospera- lote ventura' gloriarnur uberias, sic el, in- ipsorunz crfflirtíone et adver- sitale  opressis compatimur el condolemos afflictts vías ex- <mírenles el modos, fuslri. elcrtanz nobis ci Deo pQtentiam, quibus et eo- rum suecurraler  dispendiis obvietur. Cnnz ¿laque vidunlium (minium el prceeinné bladorum-, piso•um, fabarum,  ca.tero•unque grariorum, quibus sustentari e onsue( . 11  multítudo, aleo ín regni nostri par/ibas, domino per- /ni/unte  líes diaus, quid liumilis plebis a .de j con. - todo, rentonces, que despees de este decreto terrible, la et- , casez se aumentaTia y que los mercados "escarian desiertos? Pues bumerabilis, nisi eis indilato succuratur remedio, diutius, absque gra- -tolírts volgi dispendio , non polen"! sustentad. -Generali condolentes excidio, prsertim . cum necessitatis 'temporal omnia feré communia jura publicé proterantur, consult¿, doximus or,- dinandum, quod baillivías, vire comztatus, preposíturas, el alía loca Tegni Hostil, de quzbus expediae viderimus, faczernus publícé ac etiam sub omni omissione bonorurn, ne quis subdi- torum nostrorum sextarium frumenti melioris, ad mcnsuram parísien- sem, ultra summam quadraginta solidorum pa • ísiensium , vendere, Izetemere seu vendí, and erni facere, quoquomodo prceesumal el se - t- tarium frumenti , sea Madi mino,*, pro minori pretio , vendí aut . caza' descendendo, prcecipimus , habild consideratione ad valorem el pretium wzolzkris se.ttarii, aut pr'sorkzin Mellor-un , ad mensuram prcedíctarn itimllater, pro quadraginta Solidis Parisicnsibus, et minora pro mino- ri  descendendo, vendí prcecípimus , ut est diclum. Fabas quoque, el hordeom, pro triginta solídis, avenanque pro vi- ¿ P ina solídis , et l'arfar pro decen solídis paririensibus , sextadom ad weensurampariskasem, de melioribus el de alias pro minori pretío des- rendendo, ac celera grana, habito respecta ád meliora, juxta eorizro tjtzanicztem , vendí volunzuS: modo , quo superius est exprescum. robis- itaque prxdpirrzus, el Mandamos quédenos in civitatibus op- pdis , bonis vállis et aliis locis baillíce vestroe , de quibus expedir-e vi- derítís ordinalionem, et statuturn pradieturn publIce él soleinníter pro- clamarí, et in qualibct sui parte facíavzs firmzter observad. Si quem, ve! quos ipsius transgressores inverzeritiá, annhadversione ín eosdem expressa ponientes, nerníni in hac parte paf cendo, nisi nosird Spe- dolí lieentíd, scu mandato. Veamos ahora la esposicion de los motivos de la ley del nzaXírnon, presentada á la Convencion por Coupé del Oise, en nombre de la co- MiSiOn de subsistencias «Me apresuro á presentar á la Convencion nacional el resultado de las discusiones de vuestra comision acerca del maxlínun que debe fijarse respecto de las diferentes mercancias de primera necesidad, es- eepto la lela y carbon de que os ocupasteis ayer en un decreto especial." «¡La presente ley se espera con la mayor impaciencía , y la male.. valencia , la codicia , combinando sus detestables operaciones con las de nuestros enemigos esteriores , no nos permiten diferirla. liemos cono- cido toda su estension y dificultad, la cual ha parecido arredrar á al- gunos de nuestros cólegas i hemos quedado en' corto número sostenidos menos por la confianza en nuestras fuerzas, que por nuestra buena voluntad. » "En los tiempos ordinarios el precio de las cosas se compone y for- ma naturalmente del interés recíproco de vendedores y compradores: tea; balanza es infalible. Es pues inutil al mejor gobierno pasiblé,  - mez d ' ane eitt , dllo: por ilustrado, por benéfico que seo, no encuentra jamas II verdadero equiliorio, y se expone' siempre á alterar l o. Pero, cuando e I» corispiration general de malevolencia, de perfidia y de furor de que t 32 ) esto es lo que sucedió en efecto, porque entonces como ahora toda ley semejante debe producir sus frutos. En vano Felipe IV habla cuidado de añadir que podría traerse con seguridad toda clase de paz • al mercado, con un salvo-conducto real y sin que ninguno pudiese detener ni tomar caballos ni carretas: su infraccion á las leyes eternas de la materia no tardd en agravar el mal que tenia por objeto prevenir, y se vid obligado á revocar el decreto de rna- ximunz casi al momento que le habia dado. Los términos de los que se sirve en esta ocasion son bastante notables para que los repro- duzcamos testualinente; ellos pertenecen por otra parte á la lis. no ha y ejemplo, se trama para romper este equilibrio, para estrechar- nos por hambre, y aniquilarnos, la salud del puebla es la suprema ley. La s J ciedad tiene el derecho de resistir á esta guerra comercial y tirá- nica, restablecer y asegurar con mano firme el equilibrio que debe exis- tir entre nuestras producciones y nuestras necesidades. Con todo, es preciso calcular con iiiteligencb,, es preciso por medio de un maximum, contentarse con establecer límites prudentes y justos, que no puedan traspasarse. Conviene delir al comercio su libre accion y no lastimar los intereses, que san innumerables en todas. las localidades que com- prende la Francia, y mucho mas por la circunstancia de tantas guer- ras diferentes y de la conjuracian inaudita de toda el resto de Europa contra nosotros. Vuestra comision ha observado que. sería un trabajo infinita, un Laberinto confusísimo, el descender á todos los pormenores sobre cada ramo de subsistencias en particular, y á las relaciones de localidad , y sobre todo que la ley seria entonces indefinida é impracticable. [la pro- curado por lo tanto partir de un principio general y sencillo que pu- diese aplicarse en todo tiempo y lugar y s?gun las infinitas variedades. de la necesida 1 de comprar y vender. Para conseguirlo ha escojido una base que las representa en su estado natural y espontáneo? el. valor respectivo de las subsistencias en 17 90. Entonces cada género estaba en sis tasa natural, nacida de la relacion entre los paises productores y los. consumidores, y la distribucian de las diferencias necesarias para la actividad del comercio estaba hecha: no queda pues mas que aumentar á. cada precio una cantidad proporcionada á las circunstancias mas 6 menos agravantes en que nos hallamos." Seguia el proyecto de decreto cuyo articuló primero dice asi. "Los, o l bjetos que la Convencion nacional ha reputado de primera necesidad y cuyo maximun ó mas alto precio ha creido de su deber fijar, son los siguientes. Carne salada y fresca, tocino, manteca, aceite de comer y arder, ganados, pescado salado, vino, aguardiente , vinagre, sidra, cer- hen y 14a, rarbowcómun y mineral , velas, sal , Sosa y potasa, jabono azucar, -miel, papa blanco,. cueros, hierros y fundlcion•dorno, ace-. rp, cobre, ,cáiiárno,, lana ,y suS• tejidos, telas, zapatos zuecos, colz.al y uay iza,. tab l eo y las materias primeras que sirven para las' fábricas . (133) toria de la ciencia que halla rara 'vez en el lengnage d e los 'reyes una franqueza tan esplícita. "Felipe por la gracia de Dios, rey de Francia, al Baitio Senlis, salud. Corno para refrenar la general' calamidad y necesi- dad de hoy dia, por la carestia del trigo, guisantes , habas , ceba- ,da y.otros granos de los que el comen del pueblo se mantiene, he- mos no ha mucho mandado y estatuido y hecho publicar y prohi- hfr en nuestro reino que ninguno de nuestros súbditos, bajo pena de perder todos sus bienes, osára vender trigo el mejor á mas de cuarenta sueldos; liabas y cebada á mas de treinta; avena á mas de veinte; y salvado á 'mas de diez; del cual estatuto y decreto es- ..perábamo.s el mayor alivio y  mejor provisio . n para nuestro pue.- lo. que aura no, ha sucedido, puesto que por nuevas causas so- brevenidas conviene cambiar los consejos y decretos. Nos para que mas pronto pueda ser socorrido en caso de necesidad nuestro pue- blo, hemos revocado y revúcamos el precio que hablarnos puesto. en dichos granos y hemos mandado y estatuido, que cualquiera de nuestro reino que tenga los susodichos granos pueda venderlos en el mercado y darlos por el precio que pueda haber. Y queremos y mandamos que segura y pacíficamente se pueda venir á los mercados, sin temor por los caballos ni carretas." Y vease como la experiencia de algunas semanas bastó para demostrar la inutilidad de los medios violentos en materia de pro- visiones. Los decretos de Felipe el Hermoso son muy instructivos, en este sentido pues forman corno un pequelio drama ecónotnico, donde la accion principia , se complica y se desenlaza , precisa- mente segun las reglas de la ciencia, es decir en beneficio de la libertad. Cuesta algun trabajo comprender como, despues de he- chos tan decisivos se renueva la lucha en muchos reinados y aun ál fines del siglo XVIII. , entre el abate Galiani y Turgot , entre los administradores y los ecónom(stas. Hay Pilas ; desengaí'iado por estos ensayos aciagos de maximum, Felipe el Hermoso fue mas lejos que á nosotros nos ha sido dado llegar , en París mismo, en el mo- mento en que escribo: Un alo despues de la revocacion de sus de- cretos y la rehabilitacion del libre comercio de granos libró á los Consurnidares•, del monopolio de los panaderos y pero -litio S todo -" ciudadano adquirir el, pan, corno- bien' le p areciere. Mandamos Y queremos que -cada vecino deParís,6 en el permanente, pueda ha- (134 ) eer paa y pras r eer sa casa, casa,1y vender á sus vecinos, haciendo panes suficientes y arreglados, y pagando los derechos acostumbrados. Mandarnos y queremos que todos los días de la semana todo él que quiera, pueda traer á París pan y trigo y todas las denlas vitua- llas y venderlas segura y pacíficamente. Querernos igualmente que iodos los comestibles que vengan á París desde que sean aforados ( puestos en el mercada ) todo el coman pueda tener por tal precio, corno los comerciantes por mayor los compraren". Cosa admira- ble Cerca de quinientos años despees St-Just se vea obligado á reconocer en el seno de la Convencion nacional casi en los mismos términos que Felipe el Hermoso, la ineficacia del maximum para conjurar la escasez. " Las diferentes ley-es que disteis no ha mucho sobre las subsistencias hubieran sido buenas, decia , si los hom- bres no hubiesen sido malos. Cuando disteis la ley del maximum, los enemigos del pueblo, mas ricos que el , compraron mas, del maximum. Los mercados cesaron de ser provistos por la avaricia de los que vendian: El precio del genero habla bajado; pero el gene,.. ro fue escaso. Los comisionados -de un gran número de comunes compraron en concurrencia, y como la inquietud se alimenta y se propaga por si misma, cada uno quiso tener almacenes y preparó el hambre por preservarse de ella. " z Quien no se admirara de la semejanza de estas declaraciones, á pesar de los cinco siglos que las separan? Pero en ninguna época se han podido violar impunemen- te las leyes esenciales que presiden á la produccion de las ri- quezas, sin que se experimenten casi inrn,!,diatarricate los funestos efectos de esta violacion y la historia está llena de semejantes leciones, que no impiden sin embargo, se renueven los mismos errores. Prueba evidentemente de esto es la persistencia infatigable de los soberanos en trastornar á medida de su deseo, la legislacion de la moneda. Cuesta trabajo comprender la paciencia de los pue.. blos en soportar esta*mudanzas perpetuas en el valor of i cial de las piezas de oro y de plata, verdaderos sofismas de que el comercio es víctima, y que no pueden ser considerados sino como bancarro- tas. Tan pronto agradaba al rey declarar que los realitos tubieran curso por oncestteldos parisies; tan pronto que se vol viera á la buena Moneda del tiempo del :Mor san Luis, y que ninguno se atreviese á pagar en otra, especie; ya se prohilia el curso de las monedas es-. trangeras , ya por último el de las dePedion. Despaes de haber con 35 ) Uta alterado= los precios, fue: preciso intervenir en los. contratos,. en los alquileres,. ent los arriendos, y acabar por mandar que los: pagos se hiderancada ario, cada semestre, en !amoneda corriente(1) Nadie : , -desde-entonces pudo contar con rentas regulares, y el mis- mo, rey se : vicS, ° litigado á retractarse publicamente para poder vender sus leñas que nadie quería, y declarar, que aquellos que hablan. comprado ‹en el tiempo de la buena moneda pagaran en bue- na. moneda,, y aquellos. que compraron en el tiempo. de la feble moneda, p3garian en la feble. Cada decreto de alteracion era seguido de una cátastrafe la que se' creia: remediar' con reglamen- tos tiránicos. Lucha interesante de estudiar•, por, que demuestra el peligro y la inutilidad de la intervencion soberana en las tran- . saciones , á las cuales•el gobierno debe solamente libertad y segtx- ridad..Separándose de estas doctrinas, fundamentales, los reyes de Francia abrieron_ el camino á las. crisis_ comerciales y comenzaron la larga y dolorosa serie de esperiencias que ocupan la primera época de nuestra historia económica. Que (le tentativas para im- pedir la salida de oro y para. hacer llegar de todas partes á la casa de moneda los metales preciosos que losartífices de la corona trans- forman dia y noche- en escudos de mala ley!. Los peregrinos mis- mos apenas son escept (lados de la. regla severa que prohibe la espor- tación. del numerario: Parece que deteniéndole', se retiene la rique- za, no se comprenden todavia las mas sencillas leyes dela circula- cion, y se establecen los fundamentos de este culto del oro del cual el sistema esclusivo: vendrá á ser mas tarde la últiina espresion. Los unos estan obligados á vender su bajilla de plata , los otros á fandir sus collares y anillos. Se cree multiplicar la riqueza , hacien- do, de un- buert.escudo dos malos, y cuando los precios suben á presencia. de estos asignados , hijos del fraude real , no se halla otro correctivo en esta consecuencia inevitable que proclamar leyes sun- tuarias é imponer límites al consumo. «Queremos.-(dice una ordenanza de 1294., ) que toda clase de gentes que no tengan seis mil libras tornesas de renta no use ni pile- da, usar vajillas de oro y de plata , ni para beber ni para comer (1) Si los contratos estan hechos á una -suma cí cantidad á pagar en diversos años v• g., por cinco mil libras a.pagar en diez años , cada año quinientas libras ,pagarán estas en tal moneda cual sea la que corra por nuestras ordenanzas en el tiempo q" se pagar ocurra el vagos . Ordenanza . tomo 1. fa. 4441. ( 136) ni otro uso, y que ninguno, bajo pena corporal y pecuniaria, ha.: ga fraude en ello ; y de la plata susodicha queremos hacer nues- tras monedas para el comun beneficio de nuestro reino. » - Otra ordenanza del mismo ario dispone lo siguiente. "Ninguno de la clase media tendra coche: ninguno ni ninguna de dicha clase llevará vestidos verdes, gris ni- armiños, y se desharán de los que tengan, desde las pascuas próximas en un ario. No llevarán, ni podran llevar oro, ni piedras preciosas, coronas de oro, ni de plata Los duques, los condes, los barones de seis mil libras en tier- ras , ó mas , podran hacer cuatro vestidos por año y nada mas y otros tantos las mugeres. El caballero que tenga tres mil reales de tierra podra tener tres pares de vestidos por año , y nada mas y será uno de estos tres vestidos para el estio. Ninguno usará en la comida mas que dos platos y una sopa con tocino, sin fraude, Y si es vig7ia podra dar dos sopas de pescado y dos platos. Está maudado que ningon prelado ó bacan pueda tener vesti- do de mas de veinte y cinco sueldos tornescs la vara de París". ()alca creerá que todos estos mandamientos, dignos de las mas estra vagantes utopias de Esparta , y que estas sopas de haren- ques, no menos ridículas que el negro pisto de los lacedemonios, pertenecen á una epoca en que la industria hacia esfuerzos estraor- dinarios para renacer y en que las ciudades anseáticas y las repá-- Micas italianas se hablan ya elevado á un grado muy alto de ri- queza y de esplendor ? Pero el aspecto mismo de esta riqueza bas- ta para esplicar la perseverancia ciega de los reyes en prohibir la salida del.oro. La Francia tenia en esta época poco que ofrecer en cambio de los productos de que tenia necesidad:: y en vano an- tiguos decretos prohibian traficar de otra manera que por cambios de mercancías, puesto que de un lado no hacia mas que -escudos y _del otro productos. Era preciso absolutamente que el núrnera- ria saliese y que fuese á amontonarse en las arcas de los gobiernos italianos , que veremos bien' pronto sostener ejércitos mercenarios .con Joro de las naciones tributarias de snaconaercio y de su- in- dástriaa I u vano., de cuando etucuando, la .eéleraa coal alcanza, bajo el nombre de lombardos, de usureros y de caorsins , á estos comerciantes intrépidos: el interes general los ha hecho necesarios y . vuelverá . apare ter siempre, despues de pasado .el chubasco que .sembraba  del  tol pliel)1(4 — ..141 . Príipeias 4$0,A, (137) flautas, que aun existen contra la esportacion del oro (1). Tal es el verdadero punto de partida de nuestras preocupaciones en Econo_ mía politica: obra de resentimientos políticos, cuando se prohibia todo comercio con los flamencos (2),6 del fanatismo- religioso, cuando se perseguia á los judios. Estas preocupaciones se .han perpetuado de edad en edad en la administracion y en el espíritu de los pue- blos, y están revestidas de la sancion suprema de los gobiernos, Esto esplica porque cuesta, aun en el dia, tanto trabajo destruir- las, á pesar de las terribles lociones de la experiencia y de la histo- ria. Tal es la fuerza de todo lo que ha sido vigorosamente organi- zado, y nada lo ha sido con mas talento y habilidad que las cor- poraciones industriales, cuyos principios en el reinado de san Luis vamos á estudiar. -CAPITULO XIX. Organizadon de las corporaciones bajo el reinado de san Luis—Del libro de los Oficios , por Esteban Borleau-Idea del sistema de las corporacioues.-Sus venta j as antiguas y sus inconvenientes modernos, 'Se ha podido j uzgar por los decretos que hernos citado, del es- tado de anarquia en que se hallaba la sociedad Europea á fines del siglo XII y principios del Mil. No habla en ella descanso ni estabilidad mas que para la propiedad territorial: esta sola reasu- mia todos los goces, todos los privilegios, todas las libertades. Pe- ro ya se elevaba al lado de ella la riqueza mobiliaria creada por el trabajo de la democracia, y en vano se la rehusaba en el estado el rango que ambicionaba y que bien pronto llegó á ocupar. Poco á poco se emancipa en las ciudades, sea que compre, sea que se apropie la ciudadania; cada dia se ve salir un nuevo edicto en su favor y su poder se consolida por los cefuerzos mismos que se ha- cen para arruinarla. Los comunes que estaban emancipados cuando obtubieron la concesion de sus franquicias, y las persecuciones contra los judios, sin cesar proscritos y siempre vueltos á llamar, (1) 0 Y como hemos sabido que muchos italianos esta» en nuestro reino, ejerciendo tratos que no son honrosos , nuestra intenciOn no es dar á dichos italianos ta/ea fran- quicias y libertades». Ordenanza de Luis Ilutin , 9 de junio de 1315• (2) Vease otra ordenanza de Luis Hutin de 28 de febrero de 1315 y lata 70 ú 80 da- das contra los judios en menos de cuatro reinados. 1 8 (138) Prueban ya la importancia de los capitales. 1.4 legislacIon se sua-1. viza á medida que los plebeyos adquieren riquezas. Se les• protege en las ferias, en los mercados: se les conceden tribunales com- puestos de iguales suyos y se les exime de una multitud de vejacio- nes con que se les abrumaba antes. Pero pasa en el momento de su emancipacion un hecho muy notable, que caracteriza de una. manera evidente el espíritu feudal de la época : este es la organi- zacion gerárquica de los trabajadores bajo el régimen de las corpo- raciones gremiales. No ocurre á nadie libertar al hombre como hombre: el principio de igualdad no..existe aun. Era preciso que hubiese maestros y aprendices corno habia seiiores y vasallos, y derecho de mando para el taller como exi.stia u.n derecho solariego para la agricultura. Nadie concibe el trabajo libre, es. preciso ab- solutamente que el obrero trabaje para un maestro, asi corno el villano para un sefior..La libertad está á este precio, el rey la ven.- de como un género, pero no faltan compradores. ¿Y cómo habian de faltar en aquel ejército industrial que vernos salir de repente de las tinieblas del feudalismo? Siempre será honroso para 1.ui IX haberle ocurrido el pensamiento d.e someter este ejército al yugo de la disciplina. Ganó en poder y en vitalidad lo que parecia per- der en independencia, y desde esta época es cuando.. la industria ha tomado un vuelo que no se detendrá jamas. Es imposible no admi- rarse al ver con que ingeniosa sagacidad fue todo clasificado-en el mo- mento de legislacion tan curioso que se llama Establecimiento (i) de los oficios de .París, y que ha llegado á nosotros todo entero. des- de el reinado de san Luis. Fue á Esteban Boyleau á quien Luis IX confió el cuidado de poner en ejecucion el grande pensamiento que labia concebido de dar á la industria y al comercio reglamentos protectores y una disciplina capaz de asegurar su prosperidad.. Este Establecimiento han ejercida demasiada influencia, en. el desarrollo de la•riqueza pública y en los destinos de la industria para no ocupar un lugar en la historia de la Economía política, y nosotros vamos á consagrarle un• examen particular. La simple ta del preámbulo dará idea de él". Esteban Boyleau, Gran - Prebos,- te de París, á todos los habitantes y residentes en él &c. salud. Por 10 , que hemos visto en París que nos desagrada y disgusta, tanto. (1) Existen S ü 4 manweritos. El mas antiguo pertenece á la Biblioteca real. 1t1' relli vo de la poli (tia posee uua buena copia que me proporcionó la generalidad do Labat su conler,vadoc• i3g) por la perfidia - , Madre de los pleitos y reyertas que desmoralizan al . pUeblo, cua4to- pOreLengai l io que se emplea á sabiendas para con los forasteros por los de la ciudad que no tienen ni ejercen ningun'oa. cio , y en rázon á que estos venden á los estrangeros tnercancias que no son tan buenas como debian ser; nuestra intencion es in- sertar en la primera parte de de este reglamento, y lo mejor que nos sea posible, todo lo • relativo á los oficios de París, sus ordenarla. zas, y penas por traspasarlas. En la segunda parte trataremos de los conductos, riberas, trasportes, mercados, pesos, rodajes , má- quinas y de todos los demas objetos que estan sujetos á reglas. En la tercera parte se consideran los tribunales y las juridiciones con relacion á todos aquellos que ejercen justicia en la ciudad y arra- bales de París, lo que hemos hecho en beneficio de todos . y par- ticularrnente de los pobres y los estrangeros que vienen á comprar mereancias á París, á fin de que estas sean, buenas y que sus com- pradores no sean engaaados por culpa de los vendedores; y para castigar á aquellos que perciban ganancias indebidas, 6 que por mala fé las piden y toman contra Dios, contra derecho y contra razon. Esto se ha hecho por consejo de los mas sabios, mas leales, y mas ancianos de París, de los que deben entender de estas cosas, los cuales reunidos alabaron mucho esta obra; por lo cual condena- mos á todos los oficios de París, á todos los que en ellos interven- gan, que no hagan ni vayan en contra de ello". Se ve que el rey tenia especialmente la mira de poner tértnino á los fraudes numerosos que se cotnetian en detrimento de los compradores, y redactar para cada oficio reglamentos particulares. Algunas industrias permanecieron libres; muchas quedaron suje- tas á pagar ciertos derechos, y hubo un corto nTímero que no po- dian ejercerse sin licencia del soberano. Tales eran (quien lo creye- ra?) la profesion de zapatero y mercaderes de cebollas y verdura (1). Las prescripciones mas minuciosas obligaban á los obreros á con- formarse, bajo penas pecuniarias , con una multitnd de prácti- cas trazadas de antemano en el Establecimiento. Era prohibido á los hilanderos mezclar hilo de caftamo con hilo de lino. El pa na -dero con real licencia, podia vender pescado; carne cocida , dati- ( I ) Ninguno podra ser zapatero sin licencia del rey. Ninguno podra ser reptan re vendedor ; de frutos y verduras , es , decir ajos , ccbollas &e:, siria tiene pernálo del rey , ( Libro de los of i cios ). (14G d arte de los abusos fiscales, estaba en armonia con la constituz clon política del tiempo en que nació. Habia pocos oficios, pero tarnbien habla aduanas en cada distrito: habia poca produccion y poca salida. Las aduanas interiores aseguraban á la fabricacion local la venta de sus artículos y los conventos ofrecian pan y un asilo á los oficiales desocupados. La poblacion estaba contenida por -el celibato de los religiosos y de los obreros, en límites proporcio- nados á los medios de subsistencia contemporáneos. El aprendiz no ganaba nada ; pero despees de un corto número de anos su ali- mento estaba á cargo del maestro. La concurrencia no hacia ba- jar el precio de los salarios, y no se esperimentaban en el comercio las variaciones de precio repentinas y frecuentes que desconcier- tan algunas veces entre nosotros á los mas hábiles especuladores. Hemos emancipado el trabajo y, ¡ cosa estraña ! su condicion, ba- jo muchos aspectos, es mas dura y mas precaria. Esto nace de que hemos ejecutado muy imperfectamente la grande obra de la manumision de los trabajadores; hemos proclamado la libertad ilimitada de producir, pero nos hemos negado á la libertad de dar salida á nuestros productos. Nuestro sistema de libre concurrencia es incompleto, y no hemos conquistado, desde la destruccion de la obra de san Luis, mas que la facultad de obstruir la circulacion: las guerras de aduanas han sucedido á las luchas gremiales. CAPITULO XX. Del mopimiento ciado á la Economía política por las repúblicas ita- lianas de la edad media.--Influencia creciente del trabalo.--Acie- centamiento de la riqueza movillaria.--Cambios que han resultado en el estado social europeo.--Fundacion del crédito.--Banco d6 Venecia.-- Origen del sistema prohibitivo moderno. Cuando se estudia con atencion la historia de los últimos tiem- pos del feudalismo, es imposible no admirarse de los esfuerzos in- tentados c u los diferentes puntos de la Europa para asegurar á todos los pr o ductores uña justa parte en la distribucion de tos be- neficios del trabajo. La manumision de los comunes en Francia, el establecimiento-de la liga anseática en Alemania, la creacion de laS repúblicas italianas .de la edad media , no son mas que epi- sodios de , esta grande,obra de emancipacion que prosigue de siglo en siglo con una perseverancia inalterable. La organizacion de las (47 ) Corlora¿iónés',Ii* el reinado de san . tuis pagel S. tributo, eon. tribu.yendo poderosamente á < ella: 1 En todas partes donde los arte- - sanos y mercaderes se reunen, procuran crearse una existencia independiente del capricho de los señores y de los gobiernos. La facilidad que hallan en disimular sus riquezas ó en trasladarlas á otra parte, cuando la tempestad amenaza; su aglorneracion; la ne- cesidad de sus servicios, les aseguraron franquicias que no fueron 'en ninguna parte tan estensas • corno en Italia , puesto que llegaron á darlas el monopolio de la soberanía. Desde el año de 1282 la industria era tan poderosa en Pio- rencia , que los ciudadanos de esta república crearon una magista- tura exclusivamente, compuesta de comerciantes, bajo el nombre de priores de artes. Estos delegados del pueblo, reunidos en un co- iegio supremo de seis miembros, estaban revestidos del poder ege- elativo, y alojados en el palacio de la nacion. Sus funciones no du- raban mas que dos meses, pero podían ser reelegidos al cabo de dos años. Los priores eran elegidos por sus predecesores reuni- dos con los gefes de las artes-mayores y de un cierto número de no- tables. En Siena se hizo lo mismo, y los quince señores que gover- Daban esta pequeña república fueron remplazados por nueve ciu- dadanos escojidos exclusivamente entre los comerciantes. En Geno.- va, en Venecia, las fortunas comerciales se substituyeron á la aris- tocracia 'territorial y crearon un poder mas absoluto que el de los barones feudales Era preciso, en la mayor partede estas repúblicas egercer un arte d un oficio para ser ciudadano y para poder aspirar, al gobierno del estado. Los comerciantes quisieron ser ennoblecidos por su profesion misma: hubo alli una nobleza de seda y una no- bleza de lana , esta se creyó bien pronto con derecho de desprecia r á aquella. Al principio del siglo XIV se notaba en toda Italia mu- cha diversidad en las constituciones repriblicanas ; pero conve- nían todas en el hecho de no permitir que en ninguna parte la aristocracia prevaleciese sobre la clase media de la industria y del comercio. Bien pronto las armas de fuego y la imprenta dieron el ultimo golpe al' : poder del feudalismo nivelando las fuerzas y las inteligencias. Que hombre del pueblo no sintió latir su corazon de esperan.» 7,14 aspecto de los progresos cada dia crecientes de la libertad italia-. 334 1 . Jaulas las repúblicas de ' Roma y de Atenas habian gozad() 'di) 14.8) una libertad semejante liorna y en Atenas se comLatia por la soberania de algunos, en la Italia de la edad media se defendia la independencia de todos. Se escogian los magistrados en los mostra- dores y en los talleres y se mantenia á los nobles á distancia y en respeto. Se trabajaba para sí, no para maestros. Pocas vejaciones y pocos impuestos; libertad absoluta de comercio y vigorosa orga-- nizacion de la industria. El hábito de reuniones publicas y priva. das hizo bien pronto nacer oradores, y hombres de estado, y la práctica de los negocios mercantiles dió impulso á las primeras ideas de hacienda que se han popularizado en Europa. No se crea que estos gobiernos de comerciantes estubiesen exclusivamente ocupados del comercio; su política se mostró frecuentemente mas liberal que la de los sefiores á quien habian remplazado. Concedieron á las bellas artes fomento, y multiplicaron, con la mas laudable solicitud, los establecimientos de beneficencia , de instruccion , de utilidad publi- ca. Treinta hospitales con mil camas para los enfermos y para los pobres ; mas de doscientas escuelas en donde diez mil niños apren- dian á leer ; recompensas esplendidas prodigadas al genio de los pintores, de los arquitectos y de los escultores,. atestiguan el celo ilus- trado de los administradores de Florencia en el siglo. XIV. La prosperidad del comercio no era menos, digna de notarse. Se contaban doscientas fábricas de tejidos de lana que producian cada a ► o unas ochenta mil piezas de paño, cuya venta aseguraba salarios á mas de treinta mil obreros. Ochenta escritorios estaban destinados al comercio de banca, y sus númerosos corresponsales favorecian por todas partes el descuento, y el crédito . ,, ya familia- res á los habitantes de aquel pais , antes que el resto de la Euro- pa tubiese conocimiento de ellos. Florencia igualaba entonces en riqueza y en fuerza productiva á la república de Venecia que aven- tajaba á la mayor parte de los demas estados. Sus rentas públicas ascendian á treinta mil florines. Villani hizo en esta época una de;cripcion bastante completa, seguida del presupuesto de gastos, monumento de hacienda, bien digno de meditacion, si se considera el poco progreso que habian hecho en esta ,'época,, en, el arte de ha- cienda, las naciones mas famosas (1). Se ve en él no sin sorpresa, (i.) Este importante documento . 'la cita Mr..de Sismondi ea su esce- lente Historia de las repúblicas italianas. Le reproduzco íntegro, mo et único presupuesto completo de aquel tiempo, que se ha consera- .. do 'parala ,citnela. •  -  • (149) que la república no- coneedia ningun sueldo á sus f uncionarios pu- blicoS, á menos que 1)0 fuesen estrangeros. La milicia ciudadana I,Il• n • nn • Rentas- de la eiiidad y república de Florencia desde 133G á 133s -en florines de vro . de 72 graws de p:so y 24 quilates de ley. llors. Gabela de puertos, ó derecho de entrada y salida en las "mercancias y víveres ; arrendado en  go.20o, Gabela sobre el vino al por Menor ( -- de su valor ) ..., • 59.3oo 3 . E ' si jrno ) , ó imposicion territorial sobre predios rusticos . 30.loo -Gabela de la sal ( 4o sueldos por fanega á los ciudadanos y 20 sueldos á los aldeanos ) . . . ;  ,4,45c, Renta de los bienes confiscados á los rebeldes y desterrados.  7.000 'Gabela sobre los prestamistas y usureros  3.000 hl. de los nobles, que tenia! ' posesiones territoriales .  2.00o Gabela de los contratos ( inscripciones en hipoteca )  . . 1 1.00o Id. sovre las carnicerias de la ciudad . .  • .  , . 15. o o o Id. , id, de la campiiia .  . . .  • • •  / /00 -f • -I- Id. sobre los arriendos  • ,  4 050 Id. sobre los molinos y la harina . .  • .  . • 4.28a Id. sobre los ciudadanos nombrados Podestás para paises es- trangeros  3.5 0 o Id. sobre acusaciones ó denuncias  .  ..  •  .  1.400 Beneficio de amonedaje de las especies de oro  .  2.300 Id.  id. en las de cobre  ..  .  •  •  1.500 Rentas de propios y peages  .  .  •  •  •  • 1 . 1 6 5 ° 0 ° Gabela sobre los vendedores de ganados en la ciudad Id. sobre contraste de pesos y medidas  .  .  6 o o Arriendo de los muladares del Orto S. Háchele  .  .  .  75o Gabela sobre arriendos de fincas rústicas.  .  55o Id. sobre los vendedores por las aldeas .  . 2:0 ro ?Multas y sentencias conmutadas  .  .  .  .  . 2 Exencioces del servicio de milicia  .  7.000 . Gabela sobre las puertas de las casas en Florencia  .  .  5 55 0 --Id. sobre las fruteraSy revendedoras  .  .  .  .  45o Permiso para usar armas (20 sueldos por cabeza )  /.300 Gabela llainada . de sargentos  .  .  .  100 Id. sobre las maderas cortadas y transportadas por el Arno  100 Id. de las revisores de las garantias comunales  200 Parte correspondiente al fisco, en los derechos percibidos por los cónsules de artes  .  .  .  .  .  .  9 ..00 Gabela sobre los ciudadanosque tienen su morada en la eampiii.a. 1.000 Las 4 gabelas sobre casas de campo, batallas sin armas, Fi- renieda y molinos y pesca producian unos  .  .  .  3.000 Total . .  .  .  . .  300.0oo 'Gastos de la república de Florencia desde 1336 al 1338 en libras florentinas, de las cuales vale el brin de oro, 3 libras y 2 sue l dos. Salario , del Podestá y su familia -( arqueros, y esbirros)  15.24o Id. del ca  8$ pita». ,del pueblo y su. familia  •  .  5.0 • n • • 121.270 ( 15o ) servia de ejercito durante la paz y los mercenarios á sueldo del arlo no figuraban mas que en los gastos extraordinarios,de guerra. Los impuestos indirectos escolian macho en número y en valor á los i m pae s tos directos , y particularmente á la contribucion territo. Irial , que era dos veces menor que la sola renta de las bebidas, El producto de las multas y condenas hace un gran papel en el presu- pues t o de entradas, triste prueba del poco respeto que se tenia á sus leyes ú de la dureza con que se egecutaban estas. (,?11.e podian ser los productos del amonedaje de especies de oro y de cobre, si- no una concesion del mismo género que las alteraciones de mone- das de que esta llena nuestra historia desde Felipe Agusto hasta Carlos el Hermoso? Sin embargo el balance de gastos y rentas de Florencia manifiesta vivamente la sencillez del régimeu guberna- Id. del ejecutor de las ordenanzas de justicia conservador con 5o caballos y 1 00 infantes ( Este estranr,linario fue abolido muy pronto Juez de apelaciones sobre les derechos comunales Oficial encargado de reprimir el lujo de las mueres Oficial del mercado del Orto S. Michele Oácio de sueldo fi la tropa Id. de retiros á los soldados Teso•et • os del coinun, sus oficiales y notarios Oficios de impuestos territoriales del COMIII2 Carceleros y guardas de las prisiones mcsa para los priore.; y su familia en palacio &dacio fle los donceles del coman y guardianes de las del l'odesta y los pri ores  • Sesenta arqueros y un capital ' al servicio de lospriores iNutari ► pala correcciones y su ayinknte Luces y otros gastos para el palacio Notario para el palacio de los priores Salario de los arqueros y porteros 'Fccowtas del cotona Limosnas a los religiosos y á los hospitales Sesenta serenos  guardias nocturnos en la ciudad Banderas para las fiestas y carreras de caballos Fspias y mensageros  cointin Embaladores Castellanos y guardianes de las fortalezas p•ov-ision a.uual de armas v flechas. . Lo que hace 4.119 [bocines. Las obras de reparacion de los muros. los puentes y las iglesias forman el gasto estraordinario con el sueldo de la gel-de de guerra. 'En tiempo de paz la república tema á su suele() de 7oo -á i.000• gendurtnes á calado y otros tantos de pie. • • 4.goo oficio • 26.040 1.10o • 1.000 • 1.300 1.000 250 . 1.400 200 • 800 • 3.6(20 torres • 550 . 5.700 • 45o 2.400 ▪ loo 1.500 1.000 2.000 10.800 9 • •  ..110 1.200 15.500 12.40o 4.65o 11,1111. 1 _, 141~1.1~ (t5 ) vos nobles tivo de la república ; dichosa , si las rivalidades de los nue y demasiado frecuentemente la opresion del pueblo por patricios salidos de su seno, no hubiesen abierto la entrada á las discordias civiles y las fronteras al estrangero? Las repúblicas italianas de la edad media pueden ser considera- das como grandes casas de comercio administradas con habilidad y economia. Las rentas creadas por el trabajo se sugetaban dificil- mente á los impuestos, y producian cada dia capitales nuevos que la libertad de las transaciones permitia hacer fructificar con ven- taja. Las ciudades de Hamburgo y Génova, tan ricas, á pesar de la exiguidad de su territorio , recuerdan con bastante exactitud hoy dia la prosperidad de las grandes poblaciones municipales de la edad media. Sus alrededores cubiertos de casas de campo y de ()l- ilas d alqucrias deliciosas , donde la opulencia descansa de las fati- gas del comercio, son la imagen fiel de las moradas suntuosas de los comerciantes italianos, entonces casi todos alojados en los pa- lacios de que sus sucesores actuales apenas pueden sostener el mueblaje. Asi tambien llegaron á ser los prestamistas de las prin- cipales potencias de Europa y se les buscaba para intendentes y administradores de rentas y acienda. Siempre sedirigian á ellos los so- beranos en sus apuros, y eran sus florines de oro los que los reyes de Francia se complacian especialmente en alterar, porque ellos los hacian valer á treinta sueldos en vez de los diez que representa- ban legalmente. Eduardo tercero de Inglaterra habia elegido sus dos .banqueros en Florencia, y los empréstitos que hacia por ellos es- cedian de tal molo á sus reembolsos, que los 13a rdi se hallaron ha ber- le anticipado ciento ochenta mil marcos esterlines , y los Peruzzi cien- tu treinta y cinc o mil; y juntos diez y seis millones trescientos ochen- ta mil de nuestros francos, en un tiempo en T ic el dinero era cin- co ó seis veces mas raro que en nuestros dios. Los ciudadanos de las repúblicas italianas disponian en esta época de la mejor y mayor parte del comercio europeo. Sas obreros eran buscados por todas partes como los mas hábiles, y sus productos como los mas perfec- tos. Llegaron á ser arbitras del gusto y los únicos afamados en los tejidos, las modas, las armas, y los muebles. Sas capitales les proporcionaban de este modo beneficios inmensos, sin hablar de l os que tenian como armadores de navios, como banqueros , y co- mo asociados en todas las empresas de alguna importancia. Las ( 52 ) leyes que ellos mismos hacian, en calidad de legisladores revestl. dos del poder supremo, favorecían de la manera mas liberal todas las transaciones mercantiles; y probaron teórica y prácticamente l as ventajas , aun desconocidas por muchos, de la libertad mas ili- mitada del comercio, Génova y Venecia no han tenido otro ele- men t o de esplendor. Esta es la ocasion de manifestar la parte importante que ta- vieron los italianos en la fundacion de los primeros establecimien- t os del crédito. Su inmenso comercio les hala hecho sentir á tiem- po la necesidad de simplificar las combinaciones de toda clase de nue se compone este ramo de la produccion, y desde fines del si- glo XII, Venecia habia visto levantarse en su seno un banco de depósito que abria créditos á los ca-pitalistas, para facilitar los pa- gos y giros. La caja no cobraba ningun derecho por depósito ni co- mision y no pagaba ningun interés; pero sus certificados de depó- sito hacian las mismas funciones que el numerarlo-.- Mediante una caja llamada del contante , se pagaban á la vista , y en especie los efectos que eran presentados, y se elogia para estos pagamentos la mejor moneda que vino á ser la del banco. Se estableció que el banco no pagaría y no descontaria mas que en ducados efectivos, cuya pasta era mas fina y la alteracion menos comun que la de las otras espe- cies. Desde este momento, el papel del banco obtuvo sobre todos los efectos de comercia ntes la ventaja de poder ser cambiado por una mo- neda de la Jena ley, y el crédito de este establecimiento fue funda- do sobre bases sólidas. Poco á poco el gobierno introdujo el uso de hacer sus pagos en papel moneda sobre el banco, en vez de dee- tuarlos en especie, -y añadió de .este modo un nuevo elemento de prosperidad á todos los de que ya estaba en posesion. En fin la aper_ tura de una cuenta de cargo y data que permitia á los capitalistas transmitirle sus créditos, acabó de completar los medios de accioa del banco, lo que bien pronto alió origen á muchos establecimientos semejantes (i). La posicion de Venecia, la 'hizo, desde su origen, una necesi- dad de la perfeccion industrial y comercial. Venecia era una repti- blica sin territorio, y su capital una flota de navíos amarrados y (1) Mr. Dará pone cn su s( T timo y o - himen de la historia de Venecia una memoria sobre el banco de Venecia ebn fechado :3o de Junio die 17h3 sacada de la corresponden- oia del abate Bernis, entonces, enibl , ladorde Francia. [Document text truncated for crawler view.]