Peralta Revuelta, Rafael (2003): VI Pregón Taurino de Triana, Sevilla, Líderes Editorial, 1.100 págs. [Reseña]
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Revista de Estudios Taurinos Nª 17, Sevilla, 2003, págs. 203-206 Fig. n.º 71.- Peralta Revuelta, Rafael (2003): VI Pregón Taurino de Triana, Sevilla, Líderes Editorial, 1.100 págs.
204 Pedro Romero de Solís Desde hace ya algunos años se viene celebrando el Pregón Taurino de Triana convocado, si no me equivoco, por la Tertulia Tam:ina "Rafael Belmonte García". El del año 2003 fue pronunciado, en abril, por el poeta Rafael Peralta Revueltal, hijo del célebre caballero rejoneador que todos admiramos, y fue acogido por el cálido Centro Cultural "Don Cecilio"2• El libró del que doy testimonio, cuidadosamente impreso, reproduce el inspirado discurso del poeta. Peralta, para cantar el taurinismo de Triana, empieza por hacer una semblanza de los toreros de Sevilla y de Triana. Hace un esbozo de la historia del cante flamenco de Triana para proponer que de la misma manera que Triana tiene su propia escuela de cante también tendrá su propia tauromaquia, su manera única de decir el toreo. «Como en el cante -nos dirá Rafael Peralta Revuelta-, Triana ha creado una escuela en el toreo. Si la escuela sevillana es la gracia y la pinturería, el toreo de Triana es hondura y sentimiento ... El toreo sevillano es medido, lleno de naturalidad. El toreo trianero es el desgarro belmontino, la inspiración, el duende gitano. Sevilla es la alegría, el clasicismo. Triana el pellizco, el barroquismo más puro» (2003: 48). Estamos acostumbrados a esta división entre Sevilla y Triana que se expresa en otras manifestaciones de la cultura. Sin embargo, con buen juicio, Peralta se pregunta cómo es posible que a un lado y otro del río hayan podido surgir dos formas de torear distintas. El pregonero se muestra convencido que esa diferencia tiene muy antiguas raíces y que ya debía . 1 A pesar de su juventud, Rafael Peralta ha participado en varios recitales poéticos como, por ejemplo, en el Círculo de Debate Gandhi de Madrid, en el Au la Mayor del castillo de San Diego de Sanlúcar de Barrameda, en el de Jóvenes Poetas en la Torre de la Algaba, etc. Estudia ICADE en Madrid y pertenece a la Asociación de Amigos de la Residencia de Estudiantes de Madrid. 2 Don Cecilio de Triana fue el sobrenombre con el que se conocía al periodista y escritor José García Rufino.
Recensiones de libros 205 expresarse en el siglo XVIII. Nos contaba de la presencia, en dicho siglo, en plena calle Castilla, de una familia relacionada con las actividades taurinas que ya tenían un marcado protagonismo en la fiesta. Y de ese mismo _siglo fue De los Santos al que Peralta considera «la primera referencia del toreo gitano de Triana» (2003: 53). El pregonero recuerda también a Quinito, un implacable matador que se hizo famoso estoqueando las reses de Miura. A Antonio Montes que murió en Méjico a consecuencia de la heridas que le infligió el toro Matájacas. Peralta se detuvo especialmente en Montes porque de él se dijo que, siguiendo las pautas del toreo moderno, le dio más importancia al juego de brazos que al movimiento de las piernas. Así, Belmonte, separándose del clasicismo de Gallito, se decantó por el toreo que había inventado Antonio Montes, un torero trianero nacido a finales del siglo XIX. También de Triana fue Manuel Varé, Varelito, del que Peralta recuerda que fue un gran estilista del volapié -«el torero de las estocadas perfectas»- lo llama (2003: 64) y la triste circunstancia de haber sido «el único matador de toros muerto en la Real Maestranza de Sevilla». Así lo confirma la tradición popular: «En Madrid murió Granero y en Sevilla Varelito, y en Talavera de la Reina mató un toro a Joselito» (2003: 64). Destaca, el pregonero, a continuación, a Manuel García, Maera, haciéndose eco de un decir que en éste torero de valor escalofriante se inspiró Hemingway para escribir su famosa novela Muerte en la tarde. Manuel Álvarez, el Andaluz, también trianero tuvo la gloria de ser el primero en desorejar un toro en la feria de San Isidro de Madrid.
206 Pedro Romero de Salís Muy bella, con sólo dos pinceladas, es la reconstrucción que hace del ambiente de una forja gitana en la Triana de principios de siglo XX, donde dos chavales juegan al toro. Con el tiempo llegarían a ser dos los más importantes toreros de Triana: Joaquín Rodríguez, Cagancho y Francisco Vega, Curro Puya. El primero famoso por sus inicios de faenas casi siempre con estatuarios que llamaban pases del «celeste imperio» y el otro que no tardaría en llamarse Gitanillo de Triana a partir de un día, como nos cuenta emocionado Peralta, que coincidiera con él, en un tentadero, Belmonte y de vuelta a Sevilla comentara, lleno de admiración, «he visto torear un gitanillo de Triana . .. ». Gitanillo de Triana es preciso en justicia considerarlo el más excel~o intérprete de la verónica -el libro reproduce en la pág. 77 uno de sus lances inconmensurablespues sus lances eran de «lenta, suave, de una indescriptible belleza, inacabable». Las últimas páginas, los últimos momentos de su pregón, las dedica al gran intérprete contemporáneo del toreo de Triana, a Emilio Muñoz, «un matador de toros de singular estética, con un sentido puro y una personalidad inconfundible» (2003: 83) que ha alcanzado resonantes triunfos en la Maestranza, plaza de la salió como un héroe a hombres de sus admiradores por el arco del triunfo de la puerta del Príncipe ... Es imposible trasmitir en esta escueta recensión la inspiración poética, el hondo y sincero sentimiento con que Rafael Peralta Revuelta cantó el toreo de Triana y a sus intérpretes cabales. Así su verso asegura: «Que lo dijo un torero: Triana será Triana mientras viva un trianero». Pedro Romero de Solís Fundación de Estudios Taurinos