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Un deseo de ser . piel roja Um desejo á ser pelo-verme/ha A Mito to be ted-skInned Manuel Jestis Sabariego Górnez Coordinador/Apoyo a la docencia/del Programa de Doctorado en Derechos Humanos y Desarrollo. Universidad Pablo de Olavide, Sevilla- Espaiia. X" asuman Las categorias que nutren nuestra ciencia, y el modo como interpretamos y habitamos la realidad, sufrieron un fuerte proceso de ideologización con el proyecto humanista de la modernidad, que consagró una ciencia absoluta, separada de los diferentes sentidos comunes que ofrecían otras experiencias para pensar y construir la realidad. Esta absolutización vino a legitimar un supuesto orden natural de las cosas encarnado en leyes, normas y los más diversos dispositivos reguladores que coartaron cualquier posibilidad emancipadora de Ias identidades fijadas por la modernidad, en lo político y lo social. La teoria queer viene mostrando dicho proceso, principalmente desde las últimas dos décadas del siglo XX, animando otras maneras de mirar la ciencia más allá de los consensos negadores y excluyentes que constituyen una legitimidad normativa encima de las diferencias, legitimidad en que ciudadanía y exclusión aparecen como sinónimos. Palabras clave: queer, ciudadanía, exclusión, feminismo, género. esurno As categorias que nutrem nossa ciência e o modo como interpretamos e habitamos a realidade, sofreram um forte processo de ideologização com o projeto humanista da modernidade, que consagrou uma ciência absoluta, separada dos diferentes sensos comuns que ofereciam outras experiências para pensar e construir a realidade. Esta absolutização veio a legitimar uma suposta ordem natural das coisas, encarnada em leis, normas e nos mais diversos dispositivos reguladores que cortaram qualquer possibilidade emancipatória das identidades fixadas pela modernidade, no político e o social. A teoria queer vem mostrando o dito processo, principalmente desde as últimas duas décadas do século XX, animando outras maneiras de olhar a ciência para além dos consensos negadores e excluintes que constituem uma legitimidade normativa acima das diferenças, legitimidade em que cidadania e exclusão aparecem como sinônimos. Palavras-chave: queer, cidadania, exclusão, feminismo, gênero. bstnet The categories that feed our science and the way that we interpret and inhabit reality suffered deeply from the humanist project of modernity, which consecrated an absolute science separated from the various common senses that offer other experiences with which to think of and construct reality. This absolutist perspective came to legitimize a supposed natural order of things, incarnated in laws and norms and in the most varied regulatory measures that prevent any emancipative possibility for the identities fixed by modernity in politics and society. Queer theory has shown this process, mainly since the final decades of the Twentieth Century, and has animated other ways of seeing science beyond the negative and exclusionary consensuses that constitute a normative legitimacy above the differences, a legitimacy in which citizenry appears to be synonymous with exclusion. Key words: queer, citinzenship, exclusion, feminism, gender. KATÁLYSIS v. 7 n. 2 jul./dez. 2004 Florianópolis SC 170-1E30
Uri deseo de ser piei roja Si uno pudiera ser piei roja, siempre alerta, y sobre un caballo que cabalgara veloz, a través del viento, constantemente estremecido sobre la tierra temblorosa hasta quedar sin espuelas, porque no hacen falta espuelas, hasta perder las riendas, porque no hacen falta riendas, y que en cuanto viera ante si el campo como una pradera rasa, hubieran desaparecido las crines y la cabeza del caballo. Deseo de ser piei roja Franz Kafka Je est un autre. Artur Rimbaud Sólo tus etiquetas me dividen. Haciendo Caras Gloria Anzaldúa 1 lteraciones, referencialidades g reflexividades contextuales e históricas de Ia queet thoot_y: 2rwintradueibilidad epistemológicaul? as últimas décadas del siglo XX han testimoniado como las preocupaciones por la cultura pasaban a ser el eje de la tarea principal de hordas de científicos social es en disciplinas . que anteriormente no la habían tenido en sus miras. Entre el celo de los antropólogos, desplazados de sus institutos y ámbitos de estudio, y los afanes omnicomprensivos de los sociólogos por hacerla suya, las diferentes desterritorializaciones epistemológicas de la cultura y sus transcripciones patriarcales y heterosexuales por parte de la teoria queer 2 , caminan hacia un nuevo paradigma en el que "la definición plural del género ocuparia un lugar central en la revelación de las significaciones de toda cultura" (MÉRIDA JIMÉNEZ, 2002, p. 15). Comenzando a desentramar espacios de tránsito apenas hollados — al punto que colocan en jaque a las categorias analíticas consagradas por el proyecto hegemónico de la modernidad al desenmascarar la carcoma de la que adolecen éstas exhiben la contingencia de intervenir en nuestro ordo cognoscendi, liberando a la cultura de las eficacias taxonómicas que han inmovilizado su proteica dinamicidad polilógica, encerrándola en laboriosos esencialismos identitarios sumisos a una teleología colonial presentista 3 , como atávico corolario, matriz y expresión de las brumosas concepciones que sustentan la unívoca reescritura política del estado en la época moderna y el suntuario culto a ésta a partir de concepciones y significaciones acerca de cuanto atatie a la descripción, narración, normativización y positivación de nociones que designan, informan y regulan la feraz profusión de grafías con las que interpretamos, es decir, habitamos, exploramos, lo real, desde diferenciadas, asimétricas y complej as pluralidades textuales y contextuales. Desde dichas pluralidades — y entendida a partir de éstas-, la cultura se revela como el proceso de interpretación que supone el propio habitar, es decir, como el pro-jectum de las multitudes que revelan la inhumanidad inmutable de la instrumental disposición de los acopios de hitos, ideas y valores que caracterizan los exánimes sistemas objetivados a los que, intercambiablemente, las significaciones hegemónicas occidentales comienzan a Hamar cultura o civilización a partir del último cuarto del siglo XIX, como una espuria ilación del paradigma de la modernidad, y en las que podemos identificamos primariamente, pero que enmascaran dimensiones y perspectivas más profundas, que la crisis paradigmática de finales del siglo XX ha puesto de manifiesto. Asomados a las mismas comenzamos a desconocernos y no encontramos si no es a través de los otros, abriendo las posibilidades de una epistemología nómada de la alteridad. Esta redefinición de lo cultural, decíamos, ejerce una proyección meridiana, a la hora de prospectar la emergente potencia que poseen las genealogias que han vendo desafiando ad nauseam al monoteísmo patriarcal, puntal del orden hegemónico construido sobre aquellas a partir de su negación, invisibilización o esclerotización formal. 2 la carnavalización 4 estratégica: industrias performativ8s g tecnologias de modifieación corporal; quem . culture jammid Los desafios esbozados en el anterior epígrafe han implicado los intentos performativos 5 , como expresiones realizativas de re-historización de los sujetos negados, invisibilizados o formalmente esclerotizados por la erosión legal de las diferencias y las asimetrias que caracterizan a las multitudes. Rehistorización activada a partir de la desontologización de lo político para constituir dispositivos de lucha por la reapropiación de la propia vida, del poder y la potencia que vivir encierran, del poder narrar, como principio del poder hacer, a partir de las propias experiencias, de los propios discursos. Para esto ha sido necesario, por un lado, todo un trabaj o de deconstrucción de las identidades generadas por los sistemas patriarcales, a partir de la génesis de una nueva intertextualidad télica contrahegemónica — frente alas narrativas que organizan y regulan los pasajes cotidianos en la sociedad patriarcal, como una "nueva autoconciencia [...] construcción última de una realidad y del reconocimiento social y político de una minoria, [cuyas] metodologias [epistemologias]y conclusiones pueden albergar serias divergencias" (MÉRIDA JIMÉNEZ, 2002, p. 13)— y, por otro lado, la reapropiación KATÁLYSIS v. 7 n. 2 jul./dez. 2004 Florianópolis SC 170-180
Manuel Jesús Sal2ariego Gómez de las tecnologias corporales, descentrándolas de los institutos médicos, anatómicos, quirúrgicos, clínicos, psíquicos, y de las las artes, los medios de comunicación y la publicidad entre otros 6 , transformando los usos y acciones sobre el cuerpo, y al propio cuerpo, en mecanismos de reivindicación biopolítica 7 , y ala propia piei como el margen que nos conecta porosamente a los otros y abre las cerradas narrativas identitarias a la alteridad. El culture jammin, la intervención, camp y queer, 8 como praxis ética de una epistemología de la otredad, frente a las heteronaturalizaciones objetivas a escala global y su positivación normativa, suponen procesos de alteración política transgenéricos de los mecanismos políticos, sociales y culturales de normalización de la identidad sexual. Esto exige que abramos nuestro análisis a lo axiológico, ya que la disposición de estas intervenciones locutivas o perlocutivas, que producen o intentan producir una realidad, pueden traducirse, como tales, como acciones que modifican e intervienen en las relaciones dominantes y pueden ir de la autoridad a la interpretación o la deconstrucción (BUTLER, apud MÉRIDA JIMÉNEZ, 2002, p. 59); es decir, en cuanto reclamar una identidad propia, censuran la naturalidad identitaria. Estos procesos huyen de las dicotomias excluyentes al descentrarse y trabaj ar fronterizamente desde los márgenes, operando un análisis transversal que si bien dificulta mucho las estrategias políticas a desarrollar, empodera la praxis discursiva de éstas con una enorme pluralidad teórica, diferenciación, variación y diversidad práctica. El género ha pasado de ser una noción al servicio de una política de reproducción de la vida sexual a ser el signo de una multitud. El género no es el efecto de un sistema cerrado de poder; ni una idea que actúa sobre la materia pasiva, sino el nombre del conjunto de dispositivos sexopolíticos (desde la medicina a la representación pornográfica, pasando por las instituciones familiares) que van a ser objeto de reapropiación por las minorias sexuales (PRECIADO, 2003, p. 5). A partir de las luchas de algunos movimientos sociales norteamericanos y europeos frente a las políticas neo-contractualistas de orientación conservadora generadas por el Consenso de Washington en los anos ochenta del siglo XX, en el contexto de sensibilización generalizado entorno al proceso de conocimiento acerca del Síndrome de Inmuno Deficencia Adquirida y la satanización política de los llamados colectivos de riesgo de dicha enfermedad, emergen las realizaciones críticas y contestatarias del movimiento queer. En el plano teórico: "La teoria queer se emparenta con los estudios de género al cuestionar las identidades aparentemente estables" (MÉRIDA JIMÉNEZ, 2002, p. 17), creciendo a partir de la década de los noventa del siglo XX el número de departamentos de estudios queer en las más innovadoras universidades y centros de investigación social de EEUU y Europa. No obstante, debe recordarse que se trataba también de una táctica que pretendia avivar una lucha aletargada como consecuencia de la aparente asimilación política de los homosexuales más privilegiados, quienes empezaron a desentenderse de la extensión de la enfermedad entre grupos sociales o étnicos desfavorecidos. De forma paralela, los estudios queer se muestran menos preocupados por la victimización sexual que por el desmantelamiento de las retóricas que fortalecen los discursos del verdugo — aquellos que, en definitiva, justifican y legislan sus prerrogativas (MÉRIDA JIMÉNEZ, 2002, p. 18-19). Está, por tanto, directamente imbricada con el feminismo y los estudios de la mujer y de género, desarrollando una furibunda crítica de los métodos binómicos que, dentro de éstos, circunscriben la construcción de sentidos y prácticas interpretativas a la dialéctica "hetero/homo" (MÉRIDA JIMÉNEZ, 2002, p. 18). Las personas queer desestabilizan los cánones universalistas, transgreden los patrones unívocos y subvierten de forma sistemática sus propios limites y los códigos dualistas que definen los comportamientos heteronormativos (MÉRIDA JIMÉNEZ, 2002, p. 18). Es inicialmente en el — y a través del — lenguaje como y desde donde se realiza esa desestabilización, como intentaremos desentrafiar seguidamente. 2 Deeon g trugendo Ias e g eisión: Ia eonstrueeión cultural de Ia gegregación De lo que hemos hablado hasta ahora, y lo que nos ha servido para ello, el lenguaje y su capacidad normativa, es clave para intentar deconstruir el funcionamiento de los procesos — culturales — de significación, naturalización, normativización y regulación. Junto con esto, debe considerarse la resignificación crítica y deconstructiva que de ellos hace la teoria queer a partir del análisis de los procedimientos performativos esbozados más arriba. Lo que nos remite a cuestiones que tienen que ver con la exclusión, la fuerza, la dominación, la imaginación, la resistencia, los suefios, en definitiva, KATÁLYSI5 v. 7 n. 2 jul./dez. 2004 Florianópolis SC 170 - 180
Un deseo de ser piei roja nos remite al poder, y principalmente al poder hacer. Permítaseme para comenzar, a modo de llamada de alerta, la arriesgada inclusión en este artículo de los términos tótem y tabú, no desde la naturalización clínica de las pautas culturales urdida por Freucr, sino como una critica, de cierta inspiración lévistraussiana, aunque no presa — por la inmovilidad paradigmática del estructuralismo — a la deriva naturalizadora y universalizadora freudiana. El término tabú ha circulado desde el paganismo politeísta polinesio hasta los salones de elevadas reuniones sobre psicoanálisis y las más selectas sociedades geográficas. El término tótem ha hecho un trayecto semejante desde otro confín del mundo impregnando el discurso occidental hasta en lo religioso. Las exóticamente evocadoras sonoridades de ambos han sido transcritas vernáculamente a nuestros idiomas, sirviéndonos esa transcripción para ilustrar que las categorias se construyen y reconstruyen culturalmente y esa construcción encarna determinados valores. Ahora bien, para frisson de algunos antropólogos, las categorias circulan, cambian de manos, se prestan y se venden y ese comercium altera los valores de partida y a las propias categorias. Debemos, pues, ser cuidadosos con las palabras ajenas, ya que al hacer uso de ellas podríamos estar diagnosticando en el otro — para desgracia suya — los sintomas de nuestra propia maladie. En lo que nos ocupa, esto puede traducirse por ser cuidadosos también con hacer ajeno el patriarcalismo, pues cierta antropologia — como ciencia occidentalnecesita superar la etnográfica "mirada por encima del hombro" (Geertz)'° y utilizar como lente una viga en el propio ojo para mirar al otro. Una mirada, por otro lado, a nosotros mismos, ya que él — robamos un verso a Rimbaud — je est un autre, y tal vez en nuestros intentos de liturgizar — desde nuestra escala— los gestos de delectación del otro — en el limite, liturgizar al otro mismo sin gesto alguno- , tan sólo esternos proyectando nuestro kafkiano deseo de ser piei roja para huir de un provecto orden extenuado, lánguido y decadente, levantado sobre la epistémica falla abierta entre lo universal y lo particular. Pata 'ffi gg on 1 de algunos antropólogos, Ias categorias circulan, cambian de manos, se prestan y se venden y ese 'comerciam' altera los valores de partida y a las propias categorias A este respecto — una vez diluidas por Lévi-Strauss (1991, p.9) las tesis que vinculaban universal a natural (la naturaleza, lo natural) y cultura a particular (la norma, la conyención, el fruto de lo comunicado tras ser significado), como órdenes excluyentes uno del otro, a través del análisis de la "universal" particularidad de la prohibición del inces- to en diferentes y particulares grupos culturales el tabú del incesto ha atravesado desafiante estos segregados órdenes irreconciliables sobre los que la tradición occidental ha levantado sus disciplinas en la modernidad, haciendo que no podamos cogitar más en la separación entre naturaleza y cultura, salvo para sospechar de una artificiosa armazón retórica que nos remite a un sistema monológico y unívoco de organización del mundo. Armazón ideológica que transfigura el habitar cultural — como expresión de la particular condición humana — , en su naturalización cultural, transformándolo en hábito (habitus) sobre el cosmos (hábitat) desde la hegemonia de un orden antropocéntrico que ha ontologizado y esencializado la propia condición humana entendida como relación social intelpretativa (el habitar cultural), es decir, como reconocimiento de la otredad, la alteridad" y sus prerrogativas en cualquier proceso de producción y reproducción de sentidos (valor)' 2 , subsumiendo esta relación en la abstracción de un particular establecido como universal, cuyo defecto de significado reduce las potencialidades del exceso de significante cultural, imponiendo un canon más allá del cual la condición humana dificilmente encuentra posibilidades de ser reconocida como tal. Se podría decir quizás que toda la conceptualidad filosófica que forma sistema con la oposición naturaleza/cultura se ha hecho para dejar en lo impensado lo que la hace posible [...] (DERRIDA,1989, p.390). No es necesario enumerar la cantidad de relatos fundacionales que en diferentes culturas hablan de esta escisión. La separación del hombre y la naturaleza está fundada culturalmente en el lenguaje. Éste posibilita que la cultura sustituya a la naturaleza instituyendo la interpretación primera, que consiste en traducir la naturaleza a signos, a un código, a un lenguaje para poder interpretado y comunicarlo—aunque sea a uno mismo a partir de los procedimientos mnemotécnicos que integran la memoria y su relación con el aprendizaj e — creando un espacio común, un oikós cultural. Es en esta traducción donde comienza la vida cultural como acción, como proceso; es ahí donde arranca la hermenéutica, en el propio acontecimiento dotado de sentido que nos conecta con el mundo empujándonos fuera de nosotros mismos. 2.1 Eseisión: Ia construcción cultural de Ia naturaleza En su obra Crítica de la Razón Indolente, el pensador portugués Boaventura de Sousa Santos (2003, KATÁLY515 v. 7 n. 2 jul./dez. 2004 Florianópolis 5C 170-180
Manuel Jesús Sabariego Gómez p.94) sentencia que "toda naturaleza es cultura", lo que nos )leva a concebir las acciones culturales — y por ellas entendemos aqui la interpretación y creación de signos y espacios (el paisaje cultural) compartidos, segregados, afirmados, negados y siempre, como veremos, liminares, donde se desarrollan estas acciones — como aquellas que configuran a la comunicación; acciones culturales que escinden el vínculo dei ser humano con la naturaleza al culturizar ésta para naturalizar la cultura en aras a legitimaria, al legitimar esa culturización como algo natural, trascendentalizándola. La acción ejercida sobre la naturaleza tiene evidentemente una finalidad humana, tanto en sus aspectos más materiales como en sus aspectos rituales, estrechamente vinculados con los primeros. [...] rituales en los cuales la acción sobre la naturaleza y la acción sobre los hombres no pueden disociarse (AUGÉ, 1998, p.41). Estos procesos que suponen una escisión entre naturaleza y cultura — escisión que es un acto de significación, y por tanto, un acto fundante, entendido como la separación y segregación, la construcción de un limite —, expresan la reducción de los significantes dei mundo natural (el mundo natural dei que el ser humano forma parte como una especie más) por los significados (el mundo cultural que significa, en ocasiones, no sólo como una especie más); reducción que ha subsumido lo natural en lo cultural, textualizándolo, clasificándolo, taxonomizándolo, sometiéndolo en definitiva, a un fuerte proceso de ideologización, que se acelerará, al menos en occidente, con el proyecto humanista de la modernidad y las ideologias dei progreso: modernidad, modernización y modernismo. La reducción de significantes genéricos" constituye la donación de sentidos y su vinculación directa con la consagración de determinados valores o interpretaciones de éstos, así como la comunicación de los significados; el mundo natural es descrito, interpretado, explicado, dominado, reducido y contenido en dos procesos: uno de significación' 4 y otro de comunicación dei exceso de significante y su sustitución por el defecto de significado. En el debate sobre los conceptos en torno a la naturaleza tiene que manifes-tarse claramente que la relación categoria) entre naturaleza y sociedad relevante para la teoria política (y no sólo para ella) sólo puede detenninarse adecua-damente siguiendo una concepción tripartita: la (a) construcción por parte humana de la (b) imagen de la naturaleza extrahumana, que, en su caso, sirve (o servia) para una derivación (c) teórico-política de la sociedad "verdadera", de la sociedad "natural" (HOLLAND-CUNZ, 1996, p. 60). Esto es, la escisión, transforma la vida entre y para — a merced de — el medio natural en acción sobre y en el medio natural al sustituir ala naturaleza — a través dei lenguaje — por la cultura. Separación que implica pues una reducción ideológica, tendiente a legitimar un discurso y unas prácticas sobre otros discursos y otras prácticas. Paradigmático de este rompimiento, el mito de la escisión dei vínculo entre hombre y mujer, y la naturalización de su recomposición cultural patriarcal, ha sido profundamente estudiado a partir de la década dei setenta dei siglo XX por la antropologia critica feminista" : [...] el cuerpo sexuado, cuyos fluidos, órganos y placeres son versiones matizadas uno de otro, viene a ilustrar las grandes rupturas políticas y cósmicas de una civilización [...] Culturalmente, la más trascendente de esas rupturas es la que hay entre el padre y la madre [...]. [El padre] encarna no sólo el orden, sino la propia existencia de la civilización (LAQUEUR, 1990, p.109 e 113). Los binarismos asociados al género se inscriben culturalmente, sígnicamente, en un cuerpo: "Gender is the repeated stylisation of the body, a set of repeated acts within a highly rigid regulatory frame that congeal over time to produce the appearance of substance, of a natural sort of being" (BUTLER, 1990, p. 33). Cuerpo cuyos tejidos no gozan palmariamente en si mismos de tales particularidades y prerrogativas imputados desde el exterior, lo que hace que el propio cuerpo ilustre históricamente que "las diferenciaciones dei género precedieron a las dei sexo" (LAQUEUR, 1990, p. 120), como "metáforas simbólicas que crean la complementariedad entre hombres y mujeres que es necesaria para el funcionamiento de una particular sociedad" 16 a partir de "[...] discursos falocéntricos que enmascaran las positivas cualidades de diferencia que emergen desde el sexualizado cuerpo femenino" (GILCHRIST, 1999, p. 8). En un mundo público con fuerte predominancia masculina, el modelo de sexo único mostraba lo que era evidente tomando la cultura en un sentido más general: que el hombre era la medida de todas las cosas y la mujer no existia como categoría ontológica distinta. No todos los varones son mas- KATÁLYSIS v. 7 n. 2 jul./dez. 2004 Florianópolis SC 170-180
Uri dose° de ser piei roja culinos, potentes, honorables ni ejercen el poder, y algunas mujeres supera/2 a algunos hombres en cada una de esas categorias. Pero el patrón dei cuerpo humano y de sus representaciones sigue siendo el cuerpo masculino (LAQUEUR, 1990, p. 120). Desde nuestro punto de vista, esta escisión ha servido a la antropologia, aunque la idea de que el género está en el cuerpo, puede no ser universal a todas las culturas (MOORE, 1994, p. 35 apud GILCHRIST, 1999, p. 14.) y cada vez es menos universal en la nuestra: "The notion of global models essentialised the categories of man and woman, reducing them to a historical types without the fine texturing of age or social context. The concept of the exchange of women through 'marriage' rendered them passive objects, negating any degree of female agency or female roles in social and economic networks" (GILCHRIST, 1999, p. 33).17 Para explicar como el patriarcalismo se extiende en diferentes âmbitos culturales a partir de la idea del apresamiento de la mujer en las prácticas reproductivas y reproductoras de la vida (naturaleza), [...]nosotms como humanos criados en una cierta cultura patriarcal, tendemos a pensar que lo natural es que la hembra cuide de los jóvenes y el macho se encargue de la protección y el sustento. Es de suponer que esta imagen está en parte basada en el hecho de que nosotros somos mamíferos donde hay perio-dos más o menos largos de lactancia, en la cual la crianza va a estar necesaria - mente asociada a la madre. No se encuentra una especie de mamífero donde la lactan-cia sea responsabilidad dei macho (MATURANA; VARELA, 1999, p.155). A g i, Ia mujer se constituye como garantizadora de Ia pureza dei linaje g N transmisión patrilineal g pattirnonial de éste, a Ia sazón, ei organizador de la estructura primera de numerosas formaciones sociales, culturales g económicas en diversas épocas, momentos g espacios Así, la mujer se constituye como garantizadora de la pureza del linaje y la transmisión patrilineal y patrimonial de éste, a la sazón, el organizador de la estructura primera de numerosas formaciones sociales, culturales y económicas en diversas épocas, momentos y espacios — no olvidemos el universalmente extendido tópico patriarcal de la función natural de la mujer, cuando se conocen innumerables "[...] casos tanto de poliandria y poliginia y donde el reparto de las tareas de crianza de los hijos varia de un extremo a otro" (MATURANA; VARELA, 1999, p.157). Para garantizar aquella función era necesaria la reclusión de la mujer en el espacio doméstico, es decir, la construcción — interpretacióncultural de las dimensiones pública y privada y de la separación de éstas. Al mismo tiempo que ei hombre está adscrito a la implementación de extensiones motoras que superan lo corporal (tecnologia) para habitar un espacio, el público, construido a su imagen y semejanza 18 , la mujer se halla recluida en el espacio privado — espacio sexual doméstico usado para controlar la movilidad de ésta — como garantizadora de la cohesión social interna (monogamia) y cuidadora de la probidad dei patrimonio genético (propiedad) y el vínculo entre linajes (institución social). Siendo el aspec- to significante de esta reclusión no la separación dei hombre de la mujer, sino la separación de ésta de los extratios — de los hombres — para preservar el linaje (G1LCHRIST,1999, p. 112); lo que históricamente implica la demonización de cuerpo y psiqué de la mujer como irracionalidad entregada a las más diversas pasiones y pulsiones que había que controlar. La integración de un concepto tan extraio a la teoria política como puede ser el de 'lo privado' documenta [...] que el concepto de lo político presenta una capacidad innovadora mucho mayor de lo que cabría en un principio suponer. Es precisamente la dicotomia entre lo público y lo privado la que incide sobre una de las estructuras nucleares de la teoria política, y puede considerarse como un indicio esperanzador el que el ablandamiento de posturas tradicionales haya llegado a ser imaginable. En relación con una implementación de la relación social hacia la naturaleza en el marco de una teoria política, es posible establecer la hipótesis de que también esta innovación teórica considerada en un primer momento como imposible pudiese llegar a tener lugar (HOLLAND-CUNZ, 1996, p. 63). KATÁLYSIS v. 7 ti. 2 jul./dez. 2004 Florianópolis SC 170-180
Manuel Jesás Sabariego Gómez Estos enfoques permiten tender puentes sólidos a la hora de definir cuestiones patriarcales con relación a los roles: como por ejemplo el cuidado y el mantenimiento dei espacio privado y sus dimensiones espacial y temporal, en especial la circunscripción doméstica de éste y las prohibiciones, los limites que lo constituyen y fundan, como el incesto — tema que abordamos en el epígrafe anterior-, es decir, las relaciones entre el tótem 19 y el tabú. 4- "Ei símbolo da que pensar" La estructura obliga. Humberto Maturana Robamos la línea que significa este epígrafe a Paul Ricoeur, ligándola con la cita dei chileno Humberto Maturana, para intentar defender que el acontecimiento de la significación traduce el sentido, toda vez que Ricoeur concreta lo metafórico como un "proceso retórico por el que el discurso libera el poder que tienen ciertas ficciones de re-escribir la realidad" (RICOEUR, 1980, p. 15). El discurso es expresado (enunciado) y expresable (enunciable) por proposiciones: [...] el sentido es lo expresable o lo expresado de la proposición, y el atributo dei estado de cosas. Es 'acontecimiento' en este sentido: la condición de no confundir el acontecimiento con su efectuación espacio-temporal en un estado de cosas (DELEUZE, 1994, p. 44). Estas proposiciones designan, manifiestan y, en definitiva, significan. La relación de estas tres características de las proposiciones varia según nos situemos en el orden dei habla o en el orden dei lenguaje. Así, en este último, la significación es el rasgo distintivo, mientras que en el primero es la manifestación, el setialar o exponer. A esta preeminencia de una u otra es a lo que Deleuze (1994, p. 35-46) flama "círculo de la proposición". Lo paradójico — "paradoj a de Robinson"(DELEUZE, 1994, p. 68) — radica en que la integralidad dei significante resulta difícil de asignar a un significado, debido a que los elementos dei lenguaje se dan todos a la vez implicándose reciprocamente, mientras que la "conquista de la naturaleza" — la escisión (cultural) dei vínculo entre el hombre y la naturaleza, la expresión de la sustitución cultural de ésta por el lenguaje y su naturalización cultural — es continua, es un continuum mobile. Esto hace continuos los ajustes y reajustes entre el exceso que desborda al significante y el defecto que merma al significado. Las adecuaciones "[...] parciales de las relaciones sociales según el ritmo de las adquisiciones técnicas" que pretenden, "constituir una totalización de lo significable y lo conocido sobre el ritmo de la totalidad social existente en tal momento", así como la creación de un "significante flotante" (DELEUZE, 1994, p. 69), un metasignificante, en medio de la tensa heterogeneidad de estas relaciones, traducen el hacer, pero sobre todo el poder hacer y la adscripción de este poder hacer a la constitución dei saber como imposición hegemónica: El movimiento de la significación afíade algo, es lo que hace que haya siempre 'más', pero esa adición es flotante porque viene a ejercer una función vicaria, a suplir una falta por el lado del significado (DERRIDA, 1989, p. 397). De este modo, [...] la ley [como episteme por la integralidad e implicación recíproca de todos sus elementos, como un todo de una vez] pesa con todo su peso, incluso antes de que se sepa cual es su objeto, y sin que pueda saberse nunca exactamente (DELEUZE,1994, p. 69). 20 Así, el estudio de la ley (epistemología — en las llamadas ciencias humanas — o gnoseología — en lo referido a las llamadas ciencias de la naturaleza- 21 ) se situa en esa tensión entre el exceso de significante y el defecto de significado, como un significante flotante que se desplaza intentando suplir la pletora dei significante. Ese desplazamiento dei significante limita los significados admitiendo su organización en leyes y su enunciación propositiva; organización y enunciación — regulación y normativizaciónque desactivan la conciencia simbólica propiciando una abstracción paradigmática al asignar un valor, o un conjunto de valores, imbricados — proceso de ideologización — que reducen — proceso de fetichización — la contradicción entre la vastedad de posibilidades significativas y la reducción normativa de éstas y su yuxtaposición a un conjunto de valores (representación) que conforman la conciencia de si dei signo como centrum de un "juego, es decir, de sustituciones infinitas en la clausura de un conjunto finito" (DERRIDA, 1989, p. 397) que intenta afirmar — centrar — la contradictoria falia en la relación sígnica enmascarándola como verdad y origen. En este juego, el signo es la presencia original constitutiva y donadora de verdad donde los significantes son reducidos eidéticamente en los significados, eliminando la radical diferencia entre ambos y nuestras posibilidades de interpretación. En la medida en que desbor-da- mos ese centrum, lo descentralizamos o lo abrimos, las presencias originales y originadoras desaparecen, la donación de sentido vuelve al acontecimiento, a la acción como interpretación, haciendo que la episteme y el ordo cognoscendi se tornen reversibles: KATÁLYSIS v. 7 n. 2 jul./dez. 2004 Florianópolis SC 170 -180
Un deseo de ser piei roja Este es entonces el momento en que el lenguaje invade el campo problemático universal; este es entonces el momento en que, en ausencia de centro o de origen, todo se convierte en discurso — a condición de entenderse acerca de esta palabra-, es decir un sistema en el que el significado central, originario o trascendental no está nunca absolutamente presente fuera de un sistema de diferencias (DERRIDA, 1989, p. 385). Esta conceptualización es el arranque de la mirada occidental, de la patriarcal mirada occidental. No podemos relegar los conceptos y las tradiciones de donde han surgido porque hayan perdido el valor de verdad, su carácter explicativo holístico, su incuestionable y sacra feracidad, ya que hemos aprendido a mirar a través de ellas y aprendido obligando a otros grupos humanos en otros espacios culturales a mirar a través de ellas. Es ahora, cuando estos conceptos se muestran más vulnerables y permeables, revelando los procesos que los erigieron en faros irradiantes de la afectada claridad moderna occidental sobre el resto del mundo, el momento en que más operativos pueden resultamos, siendo su ceguera para mirar sobre si mismos lo que nos permite una nueva "aventura de la mirada" (DERRIDA, 1989, p.9) sobre nosotros mismos a través de ellos. La apuesta no es tramar un nuevo orden explicativo estableciendo analogias miméticas con otras disciplinas científicas y otras tradiciones que suponen una ruptura con las occidentales, sino libertar la tradición critica occidental, arrinconada por el despotismo de los relatos hegemónicos de explicación de lo real y sus modelos de conocimiento, recuperando los instrumentos conceptuales que aún puedan servimos, incluso aquellos que provienen de la tradición hegemónica y con los que en muchas ocasiones hemos aprendido a caminar en nuestra labor hermenéutica. El quehacer de la filosofia se ve así replanteado radicalmente, como bien expresa la máxima hermenéutico-filosó- fica ricoeuriana: 'el símbolo da que pensar' (PÉREZ TAPIAS, 1995, p. 43). Las categorias poseen tantos sentidos como contextos que Ias normativizan, por lo que conceptos como mujer y hombre tienen sentido en un sistema patriarcal heterocentrado que, como hemos visto, surge primeramente para regular la propiedad. En este contexto, las categorias mujer y hombre son signos que mantienen, primordialmente, una relación heteroeconómica de producción que los produce a ellos mismos y los significa. Lo que implica que, en la medida en que se operan resignificaciones a este nivel y se abren los paradigmas a partir de las fisuras que exhibe la experiencia del habitar humano, como la traducción del poder hacer y la eminente actividad biopolítica que provocan, las categorias dejan no sólo de representar lo que representan, es decir, dejan de ser — frente al deber ser — lo que son, lo que deben ser: Hay algo irresistible en ser hombre y mujer ala vez, en el tener acceso a ambos mundos. En contra de algunos dogmas psiquiátricos, los mitad y mitad no sufren una confusión de identidad sexual, o una confusión de género. Lo que sufrimos es una absoluta dualidad despótica que dice que sólo somos capaces de ser uno u otro. Se afirma que la naturaleza humana es limitada y que no puede evolucionar hacia algo mejor. Pero yo, como otras personas 'queer, soy dos en un único cuerpo, tanto hombre como mujer. Soy la encarnación de los 'hieros gamos': la unión de contrarios en un mismo ser (ANZALDÚA, 2004, p. 71-72). Y en este movimiento de resignificación y abertura paradigmática se evidencia también la falaz vigencia de naturalizaciones excluyentes y exclusiones naturalizadas, de las etiquetas que dividen. Recebido em 02.12.2003. Aprovado em 30.09.2004. Referências ANZALDÚA, G. Los movimientos de rebeldia y las culturas que traicionan. In: HOOKS, B. et. al. Otras inapropiables. Feminismos desde las fronteras. Madrid: Traficantes de Suefios, 2004, p. 71-72 AUGÉ, M. Hacia una antropologia de los mundos contemporáneos. Barcelona: Gedisa, 1998. AUSTIN, J. L. Cómo hacer cosas con palabras. Barcelona: Paidós, 1962. BAJTÍN [Bakhtin], M. M. Estética de la creación verbal. México: Siglo XXI, 1998. BUTLER, J. Gender Trouble. Feminism and the subversion of identity. Londres/Nueva York: Routledge, 1990. BURÍN, M.; DIO BLEICHMAR, E. Género, psicoanálisis, subjetividad. Buenos Aires: Paidós, 1996. CLIFFORD, J. On ethnographic allegory. In: CLIFFORD, J.; MARCUS, G. (Comps.). Writing culture: the poetics and polítics on ethnography. Berkeley: University of California Press, 1986. . The predicament of culture: twentieth century ethnography, KAT ÁLY515 v. 7 n. 2 jul./dez. 2004 Florianópolis SC 170-180
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