La Exposición Iberoamericana de 1929. Sus orígenes: utopía y realidad en la Sevilla del siglo XX
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LA EXPOSICION IBEROAMERICANA DE 1929. SUS ORIGENES: UTQPIA Y REALIDAD EN LA SEVILLA DEL SIGLO XX Fiel a una honestidad que me parece obligada, he de ma- -- nifestar con sincero rigor &e el contenido de estas páginas procede de las reflexiones formuladas en el primer borrador de un trabajo sobre la Exposición Iberoamericana, cuya elaboración ocupa actualmente parte de mi tiempo. ' Y he de refe- - rir también que, en su base y propósitos, dicha obra se sitúa dentro de los objetivos de un equipo de investigadores que, dirigido por el catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Hispalense, don Octavio Gil Munilla -hombre de profundos vinculos hacia la Universidad de Santa María de la Rábida-, asumió aiios atrás la tarea de conocer con exactitud el proceso y naturaleza del Certamen de 1929. Equipo de universitarios que ofrecerá hoy aquí, junto a otros eminentes profesores y especialistas, la perspectiva de sus conclusiones iníciales. Siendo asi, y en la voluntad de una simple explicación introductoria, voy a matizar brevemente la razón original que alentó semejante empefío, ya que, al margen de las vicisitudes 1 Se trata de La Exposición Iberoa~ericana de Sevilla de 1929 en el tesfimotrio mal. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
10 ALFONSO BRAO JOS GARRIDO que mediatizaron a Gil Munilla hasta obligarle a modificar en determinado momento el esquema primitivo de su proyecto, lo cierto es que la idea patrocinada por 61, por su carácter cientlfico, mantiene en la fecha presente innegable vigor. Estribaba -y del todo conserva la intención- en el deseo de subscribir una aportación centrada en el estudio de la auténtica realidad de la muestra iberoamericana, en respuesta al compromiso de insertar al siglo XX sevillano en el ámbito temático de la investigación y como contribución de la Universidad a la posible conmemoración del Cincuentenario de la gesta de 1929. Pero. consistía fundamentalmente en el anhelo por la confección de un trabajo de Historia, entendida ésta como la ciencia del hombre en su dimensión temporal y en el criterio firme de que la apreciación de los hechos históricos ayuda a comprender v a fiiar la condición libre y polifacética del ser humano. P Esto ocurrfa en 1974; y he de confesar que, personalmente, concienciado de que el historiador se halla en la obligación de diferenciar, de definir la interrelación habida entre casualidades múltiples, acepté de inmediato mi parte de responsabilidad en aquel programa, atraído por la garantía de un prestigioso magisterio y por cuanto representaba ese capítulo inédito en el curso de la Sevilla contemporánea. Me vinculé, pues, desde entonces al análisis de un suceso que, además, conduda de modo irreversible a la penetración en los problemas de la España de Alfonso XIII y a clarificar las conexiones entre ésta y el rumbo de los acontecimientos mundiales a lo largo de las primeras décadas de la centuria. Y si la misión del historiador radica en valorar datos, he de admitir sin reservas que mi interés remoto se acentuó en la medida en que diversos estudios, próximos o no al horizonte alumbrado por Gil Munilla. comenzaron a descubrir extremos acerca de lo que fue y significó el episodio iberoamericano de 1929. Y no deja de ser paradójico que en 1976-1982 se actuase aún lejos 2 Vid. Gil Muniiia, Octavio: PrdEogo a Rodríguez Betnal, Eduardo: La Exposicidn Iberoumericuna en Ea P~e~sa local. Su gdneris y primeras ??tanifestaciones (2 905-1 914), Sevilla, Ed. Diputacion, 1981. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
de la presión ejercida ahora por la Exposición de 1992 y que se operara sólo con el fin de extraer consideraciones sujetas al juicio único de la crítica histórica. Tal observación preliminar permite el que se pueda entender, en términos correctos y como algo notable, la existencía ya de una serie variada de enunciados que configuran la entidad real de tan especifica muestra, cuyo proceso de culminación se prolongó por espacio de veinte anos (1909-1929). a En efecto, en 1976, Camilo Lebón afirmaba que la Exposición celebrada en Sevilla debía de calificarse de «espectacular», «la realización más importante llevada a cabo por el Ayuntamiento en lo que va de siglo, después de la traida de agua», y que la «consecuencia más beneficiosa para la ciudad, 3 Sobre la Exposición Iberoamericana pueden consultarse, adernas de la obra anteriormente citada de E. Rodríguez Bernal, los siguientes trabajos: Real BaIbuena, Fernando: La Exposicidn Ibero-Americana. Origen y gestacidtr de la magna empresa, en «ABC» de Sevilla treinta y dos artfculos, de 30 de agosto a 12 de octubre de 1961; y en «El Correo de Andalucfam cuarenta y tres artícuIos, de 2 de agosto a 26 de septiembre de 1963. González Dorado, Antonio: Sevilla. Cenfralidad regional y organizacidn inferna del espacio trrbano, Ser. de Estudios del Banco Urquijo en Sevilla, Ed. Moneda v Crédito, Madrid, 1975, especialmente el punto <<El urbanismo de la Exposición», págs. 346-354. Lebón Fernández, CamiIo: La Hacienda del Municipio de Seuilla. (Euolución y crisis acrual), Sevilla, Ed. Universidad, 1976, ap6ndice núm. 3, Hgs. 454-478. Viilar Movellán, Alberto: Arqzlitectzlra del Modernismo en Sevilla, Seviila, Ed. Diputación, 1973; y Arquitectura del Regioflalismo en Sevilla. 1900-1935, Sevilla, Ed. Diputacidn, 1979. Laguilio, Jos6: La Exposición Ibero-Americana en el sentir de un periodista sevillano. Introducción y notas, Alfonso Braojos Garrido, en «ABC» de Sevilia, 1 a 23 de mayo de 1979. Pérez Escolano, Víctor: La Exposición ibero ame rica?!^ de Sevilla de 1929. Una aproxinzacidn, en «E.M.U.», núm. 57, Barcelona, junio 1979, pdgs. 36-39. LaguilIo, José: Memorias. Veintisiete años en la direccidn de #El Libt?ruls de Sevilla. 1909-1936, edición de Aifonso Braojos Garrido, Seviiia, Ed. Universidad, 1979, págs. 234-235 y 280-288. Trillo de Leyva, Manuel: La Exposicidn Iberoamericanú. La transformacidn urbana de Sevilla, SevilIa, Ed. Ayuntamiento, 1980. Cabeza Méndez, José María: La Exposición Iberoamericana y los Aparejadores, Sevilla, Ed. Col. Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos, 1982. Ayza, Ram6n, Barón de Tormoye: La Exposicidn Xberoamericana de Sevilla (1929-19301, en «Feria de Dos Hermanas», 1983, phgs. 66-73. Vega Benayas, Sofía de la: Las Exposiciones de 1929 y 1992: su semblanza y alcance en Sevilla y su centro urbano, en «Revista de Estudios Andaluces», núm. 4, Sevilla, 1985, &s. 67-86. Conste tarnbign la existencia de una Tesis de Licenciatura inddita elaborada por Teresa Solano en Ia Universidad Complutense de Madrid sobre la Exposici6n; no he podido consultarla. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
ALFONSO BRAOJOS GARRIDO aparte del Certamen mismo, fue el conjunto de reformas y construcciones efectuadas a los largo de 15 anos aproximada- 4 mente». En idéntica linea, Victor Pérez Escolano, en 1979, destacando su orientación como «empresa catalizadora», argumentaba: un «esquema director de crecimiento, dos millares largos de viviendas en barrios del extrarradio.. ., la transfovmación de una ciudad detenida en el tiempo, un parque y un conjunto emblemático, otra Sevilla /es la/ que compone la Exposición Iberoamericana. Ciertamente, es mucho, todo, para la historia urbana de la Sevilla contemporánea*. 5 A su vez, también en 1979, VilIar Movellán distinguía: «La Exposición Ibero-Americana, con su largo desarrollo y el señuelo de grandes esperanzas, fue, desde luego, un acicate de vital importancia para la ciudad, una sombra que se ilumina de cuando en cuando pero que siempre está presente, como ilusión o como pesadilla,. . . hasta la eclosión de 1929~. Desde otro ángulo, en 1980, Trillo de Leyva la hacia sobresalir como «la 7 cómplice del actual subdesarrollo sevillano». Y por último, Rodríguez Bernal, en 1981, la conceptuaba el «motor de la profunda metamorfosis que representó el tránsito hispalense al siglo XX». 8 Aseveraciones de este tipo, planteadas exclusivamente desde la visión de la metrópoli andaluza, derivan, qué duda cabe, hacia el convencimiento de que la Exposición Iberoamericana de 1929 supuso algo excepcional para Sevilla. Es más, similar deducción se obtiene si, pese a su lógica parcialidad, se otorga un mínimo de crédito a los testimonios redactados en la época. Por ejemplo, en pleno 1929 y tras cuatro lustros de esfuerzo, para uno de sus promotores, Narciso Ciaurriz, el Certamen, por sus méritos, quedaba ya inscrito en la historia «corno una de las páginas más brillantes de la ciudad*; " para - - 4 Lebón Fernández, C.: op. cit., pigs. 77 y 454. 5 Pérez Escolano, V.: op. cit., págs. 37-39. 6 Viliar MoveW, A.: Arquitectura del Regionalismo, pág. 15. 7 Triiio de Leyva, M.: op. cit., pág. 120. 8 Rodríguez Bernal, E.: op. cit., pág. 7. 9 Ciawiz, Narciso: Origen y primeros trabajos de Ea Exposición Ibero-Americana, Sevilla, Tip. Española, 1929, en carta-pr6logo dirigida al Excmo. Ayuntamiento de Sevilla. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
el periodista José Laguillo, en el acto de inauguración, el 9 de mayo de aquel año, se asistia a un «bello sueño acariciado por la ciudad que con mejor y más derecho debía sentir en su es- 10 piritu el espiritu americanista»; y según el último Comisario Regio, Carlos Cañal, con la ceremonia de clausura el 21 de junio de 1930 se sefialaba «el punto de partida de los futuros A ésplendores que Sevilla esperaalcanzar, ungida ya, en definítiva, como sede del iberoamericanismo». 1 1 Así pues, ensalzada por quienes la secundaron sin desmayo, tema de debate aún antes de concluir '" y blanco del reproche de un círculo de republicanos que con cierta carga demagógica la contemplaron como manifestación capciosa del decadente régimen monárquico y de la megalomanía del dictador Primo de Rivera, todo tiende a coincidir en que la Exposición constituyó asunto de rasgos específicos dentro de la historia de Sevilla y de España; todo tiende a exteriorizar que, con sus notorios logros y su herencia desventurada, combinó, en la magnitud de su trama, elementos muy positivos y situaciones negativas de difícil solución; todo da a entender, en suma, que articuló fuerzas y factores de controvertidos efectos desde aue se concibió la idea allá en 1909 hasta su materialización I e, incluso, luego, durante el gobierno de la República y bajo las fechas siguientes hasta nuestros días. En síntesis, una heterogénea conjunción que se tradujo, de un lado y cuando menos para Sevilla, en elevadas inversiones económicas, en un bloque consistente de mejoras urbanisticas y en una imagen monumental de extraordinaria belleza. De otro, en un crónico paro obrero nacido de la no corregida 10 Se ha inaugurado la Exposicidn Ibero-Americana. Una labor de ueinte dos, en *El Liberal» de Sevilla, 10 de mayo de 1929, pág. 1. 11 Con la rolemnidad requerida se ceiebrb ayer la clausura del magno Certamen seviUllño. Discurso de Carlos Cañal, en «El Liberal* de Sevilla, 22 de junio de 1930, pág. 8. 12 Aludo aquí al debate suscitado por el concejal del Ayuntamiento de Sevilla, Manuel Ghénez Fernández, a comienzos de 1930 y que dio lugar a una mocidn subscrita por diecisiete capitulares y aprobada por el Pleno municipal de 3 de junio de 1930. Su contenido 10 edlt6 el 15 de octubre de 1930 Giménez Femández, bajo el titulo Informe sobre lar relrrciones económicas con Ea Exposa'ción Ibero-Americana y Propuesta para exigir responrabilidades por los acuerdos lesivos al isterés municipal que presenta al Excmo. Ayuntamiet~to de Sevüla el concejal representa~te del mismo en la E.1.A ...., Seva, 1930. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
14 ALFONSO BRAOJOS GARRIDO inflación poblacional; en la dura exigencia de responsabilida- 13 des polltico-administrativas; en la demolición de un sector 14 de área edificada; en la bancarrota del Ayuntamiento amparado en su angustia financiera por la Ley de Auxilio de 1934- 35 y tras las medidas proteccionistas vigentes hasta el 2003; 1.5 y en la frustración ante un iberoamericano fugaz, frágil, retórico y sin alcance posterior, distinto del que la ciudad ansió en un principio en virtud de su autoproclamación como capital universal en-aras de la trascendencia y riqueza de su patrimonio y de su historia. De hecho esta es la amplia y compleja plataforma que permite disefiar hoy un perfil aproximado de la problemática inherente a la Exposición Iberoamericana. De modo concreto, A una odisea de singular relieve, cuya envergadura ha conservado la popularidadentre la población sevillana, ya por la nostal- - ~- gia de aquel transitorio resplandor o la impronta de sus huellas arquitectónicas y de jardineria, ya -en la postura crítica- por el diálogo sobre si cuanto coincidió allí brotó del deseo de bien hacia Sevilla y en pro de una sincera concepción de lo iberoamericano o de un forzado y artificioso andamiaje para ostentación del poder y goce de los intereses de la minoria social tutelada por él; o de ambos núcleos a la vez. De cualquier forma, pienso que absurdo seria inmovilizarse en la creencia de que el nivel actual de conocimientos en torno a la Ex~osición abarca sólo el trazo de ese escueto A perfil. Estoy convencido de que hoy se prende una fase que, de seguro, habrá de revelar en corto plazo los detalles de aquella colosal singladura, aunque como freno actuen los todavía escasos estudios relativos a la Sevilla del primer tercio del siglo. Y desde esta posición, colmada de confianza, voy a reflexionar a continuación acerca de los origenes del Certamen y 13 La exigencia de responsabilidades se canalizó a traves del llamado «Expediente Peir6rr. A 41 alude Josb Laguillo, Memorias, p8gs. 234-235. 14 La relación de pabellones demalidos la inserta Cabeza Méndez, José María: op. cit., págs. 55-59. Son los indicados con (D). 15 Lebón Fernández, C.: op. cit., p6gs. 473-477. Según información que me facilitó el Profesor C. LebÓn, la pí6rroga de los arecargos centesimales» -en principio fijada hasta el &o 2003- quedó suprimida por la ley de Reforma Tributaria de 26 de diciembre de 1957. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
de lo que, a mi juicio, cobijó de utópico y de real, no sin antes establecer una somera consideración sobre el caricter contemporáneo de las Exposiciones. Sin distanciarme del borrador del trabajo que ya anuncié, empezaré por decir que las grandes experiencias exposicionales surgen como dimanación específica del período inaiigurado a mediados del siglo XIX, cuando los avances económico-técnicos, el industrialismo y las elevadas tasas de producción reciben el clamor de una soCiedad autopotenciada desde la garantía de hallarse en posesión de las «claves» del progreso. Así, la Revolución Industrial condujo a la instnimen talizaciór de un tipo de feria ignorada hasta entonces, la Exposicidn, u11 escenario montado hacia la publicidad de la producción, el comercio y la capacidad artística. ~nterpretadas de este modo, las Exposiciones encarnarían el simbolo de una era abierta en ~ondres en 1851 y cerrada en un primer momento en París 16 en 1937, en opinión de Julián Gállego. Con todo, en la larga lista de treinta y tres manifestaciones de este carácter celebradas entre ambas fechas l7 debe situarse asimismo la existencia de unos fines «político-propagandísticos>>, al igual que la ilusión de cómo su poder de convocatoria se traducía en la hermandad temporal de los concurrentes, en el prestigio del país organizador y en el procedimiento idóneo para que las ciudades marco de la exhibición mejorasen en breves fechas sus recintos urbanos. Ciertamente, ese abigarrado haz de vectores confirmaría a las Exposiciones como producto de agentes exc~usivos de la contemporaneidad, toda vez que la creciente interdependencia de mercados a escala mundial sentó la justificación para la competencia en citas donde se ensamblaban periódicamente 16 G&go, Julián: Prólogo a Martín, Fernando: El pabelldn espaiíol en la Exposicidn Universal de París de 1937, Sevilla, Ed. Universidad, 1982, pdg. 11. 17 La relación de esas treinta y tres Exposiciones es elaboración persond. Sobre ellas puede consultarse Le Zivre des Exposifjotrs Universeller. 1851-1889, Parfs, Ed. des Arts -tives, 1983, con amplia bibliograffa en págs. 345-350. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
16 ALFONSO BRAOJOS GARRIDO el orgullo nacionalista y «fraternos» o interesados entronques internacionales. Y esto sin descartar que una ciudad no industríalizada pudiera ser la tribuna sobre la que se alzase un certamen de ese género. En tal clima, resulta difícil imaginar que España y, por desconi ado, Andalucía permaneciesen ajenas a semejante fiebre exposícional. En este sentido, y al margen de lo que hubo tras la Universal de Barcelona de 1888, llamo la atención sobre que industriales sevillanos concurrieron a las de Londres (1862), Viena (1873), Filadelfia (1876), Paris (1878) y a la antes citada de Barcelona; e, igualmente, sobre que la capital hispalense, además de la feria ganadera de abril inaugurada en 1847, organizó y fue sede de siete exposiciones de diversa naturaleza en la segunda mitad del siglo XIX: agrarias, ganaderas y de maquinaria agricola, en 1857, 1878, 1880 y 1889; de plantas y flores, en 1896-97; de cerámica, en 1898; y la Bético-Extremeña, en 1874. 18 Y llamo la atención también sobre que a esto hay que añadir cuatro acciones de muy sobresaliente contenido. Una, el viaje a Londres, en 1863, a la Exposición Universal, del catedrático de Mecánica Industrial don Emilio Márquez Villarroel, bajo el auspicio del Ayuntamiento, al objeto de elaborar un proyecto de «certamen similar a celebrar en Sevilla». La segunda, la moción presentada al Municipio en 1892 por don Manuel Gómez Irnaz, solicitando para la capital una Exposi- 19 ción de Artes Industriales. La tercera, otra nueva moción del concejal don José Juliá Barra, en 1901, para que Sevilla acogiera una Exposición Nacional en 190'4. La cuarta, la presencia con gran éxito de tres industriales locales (Llorent, Torre Lanzas y Noel) en Ia Exposición de San Luis, en 1905-6. 21 18 Salas, Nicolás: Seuifla. Crónicas del siglo XX, Sevilla, Ed. Universidad, 1976, págs. 101 y 108; y Las Ferias de Sevilla, Sevilla, M. Ayuntamiento, 1974, págs. 34, 138-U9, 156-U7, 161 y 246-247. 19 Ibídem: Las Ferias ..., págs. 36 y 1ó0. 20 Vid. Proyecto de Exposicidn Nacional en Sevilla. El Cabildo de hoy, en al Porvenir» de Sevilla, 14 de septiembre de 1901, p4g. 2. Este peri6dico se ofreci6 a *tratar tsta cuestión*; sin embargo, tras ser estudiada la rnoci6n en Comisi6n, no ha116 eco alguno. 21 Vid. La Exposicidn de San Luis. Los expositores españoles premiadosJ en #El Po~venb de Sevilia, 10 de octubre de 1906, pág. 1. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
A la luz de esas iniciativas, ha de admitirse, sin duda, que no ya España sino la propia ciudadanía hispalense confió en aquellos experimentos, observándolos como dispositivos capaces de promover el desarrollo en los diversos órdenes. Es más, en la proximidad de las muestras que se sucedieron en Cádiz (1872 y 1879), en Granada (1903) o en Córdoba (1904) se sefiala el existir de unas inquietudes que, en un momento, podían suscitar el intento de otra empresa análoga a aquéllas pero de dimensión sin precedentes. Para el foco sevillano, lo aquí subrayado vendría a esclarecer algo de lo que subyace en la idea de la Exposición Iberoamericana. Sin embargo, constatado figura que la organización en Sevilla de una Exposición Internacional Hispano-Ultramarina -denominada igualmente Exposición Internacional «España en Sevilla» o Exposición Internacional Hispano Americana- - es pensamiento concebido dentro de las circunstancias coincidentes en la capital hispalense entre 1905 y 1909; o sea, en la distancia entre la «Exposición de Productos Sevillanos e Industrias Agricolas, Vinícolas y Mineras de la Provincia» y la presentación pública del proyecto de aquélla por Luis Rodriguez Caso el 25 de junio de 1909. Los estudios que abordan este punto -el de Rodríguez Berna1 resulta el más minucioso- concluyen en esa afirmación y, como cabe suponer, ninguno cae en el error de plantear que tamaño reto respondi$ sólo a la casualidad de una simple iniciativa individual. Con todo, no explican pausadamente cómo se ensamblaron las piezas capaces de promover la aceptación de un desafío de tan singulares rasgos. Por ello, voy a resumir qué puede argumentarse en torno a lo sucedido. De entrada, hay que situarse ante dos hechos incontrovertibles. Uno, que el propósito de una Exposición Hispano Americana se fijó en Madrid en 1898 por parte de la Unión Ibero-Americana, entidad presidida por Faustino Rodríguez Sampedro. Otro, que, mientras ese proyecto se hallaba para- UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
24 ALFONSO BRAOJOS GARRIDO irrefutable de sus méritos y cualidades en una obra de ambiciosos límites. Lo que parece una suceptibilidad máxima en este extremo explicarfa asimismo el por qué de la organización de una «Exposición obrera» en 19 1 O y, por descontado, la dura réplica obtenida por el «inadmisible» e «insultante» articulo de Julio Cejador, Excursión f ilológicu, inserto en «El Imparcial» de Madrid el 9 de abril de 1910, mientras se celebraba la «Exposición obrera». 89 En suma, aporto como factor a apreciar el noble propósito de satisfacer la honorabilidad sevillana con una imagen de eficacia del todo opuesta a la prodigada desde los estereotipos críticos. El quinto factor que hago sobresalir proviene de lo urgente de unas reformas urbanas que mejorasen la infraestructura de la ciudad. En este punto Tos autores se muestran unánimes en indicar que Sevilla padecía en aquellas fechas un pésimo estado sin posibilidades de corrección al carecerse de soluciones inmediatas. Así, Pérez Escolano la califica de aestática», «corta en progreso» y de deplorable «en su higiene*; .40 y Villar Movellán, de «insana», de ineficientes servicios públicos y de sobrecogida por el temor a las avenidas del Guadalquivir. 41 Esta situación explicarla la razón de ser de los planes que surgieron a fines del siglo XIX al objeto de procurar un cier- to grado de modernización mediante reformas de diversa naturaleza, con el estímulo de la promulgación de las leyes relativas a los ensanches de Madrid y Barcelona (1892) y a la de mejora, saneamiento y reforma interior de las grandes poblacio- 42 nes (1 895-6), ya que -como dice Villar Movellán- en la Sevilla de entonces no se hablaba de aplanes de urbanismo, sino 39 Viiiar Movelldn, A. : Arquifectura del Regionalismo, pdg. 69; y Rodríguez 13erna1, E. : op. cit., págs. 40 y 101. 40 Pérez EscoIano, V.: op. cit., págs. 36-37. 41 Villar Moveiián, A.: Arquitectura deZ Regionalismo, págs. 72-74 y 93. 42 Ibídem, págs. 93 y SS. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
de reformas urbanas». " A este lote de proyectos habría que sumar, además, los antes citados en el capítulo del turismo. Con todo, la unanimidad de los autores expresa también que la indolencia sevillana paralizó semejantes iniciativas. Es decir, que Sevilla permaneció sin variación alguna incluso después de que Alejandro Guichot -concejal republicanopro- pusiera y consiguiese del Ayuntamiento en 1904 el patrocinio de un «concurso libre, de memorias expositivas de anteproyectos de creaciones y reformas generales de extensión, urbanización, saneamiento y ornato de la ciudad», que sólo sirvió para la extroversión del mérito de los trabajos de Anibal González, José Gómez Millán y Vicente Narbona. 44 En virtud de este panorama ha de admitirse en lo imperioso de unas reformas urbanas uno de los elementos intervinientes en la convocatoria de la Exposición por cuanto que, dado el aspecto deplorable de Sevilla en aquellas fechas, es muy posible que se viese en el Certamen el procedimiento capaz de modificar la fisonomía de la ciudad en corto plazo conforme a los esquemas del moderno desarrollo urbanístico. Por tanto, no se puede descartar que detrás de la Exposición figurase un hábil intento por capitalizar la atención de los poderes públicos y comprometerlos en Sevilla mediante inversiones destinadas a infraestructura y equipamiento urbanos. Al margen de lo especulado hasta aquí y por mucho que participasen en la gestación del proyecto de la Exposición los cinco factores ya comentados, pienso que el sexto fue quizá - -. el que jugó el Papel ... decisivo, por cuanG hizo de agente capaz de consumar la reacción final, el nacionalismo unido a la exaltación de los valores hispanoamericanos. Digo esto, porque, a mi juicio, ninguno de aquellos disponía por sí sólo -e, incluso, en bloquede fuerza para desatar el entusiasmo colectivo de la población. En sincronía con lo «placentero» de los 43 Ibídem. 44 Ibldem, págs. 95, 99 y 112-116. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
26 ALFONSO BRAOJOS GARRIDO que Pérez Escolano llama «hábitos cotidianos» de las gentes de Se~illa,~' los limitaba su propia racionalidad y la falta de una movilizadora inspiración dogmática. Y es ahí, creo, donde interviene, como plataforma experimental, la fiesta de «España en Sevilla», celebrada del 22 de abril al 3 de mayo de 1908, con su patriótico homenaje de «glorificación» a la bandera. El carácter político que dominó en semejante ceremonia -alentada por un Rodríguez Caso tal vez más en su condición de comandante de Artillería que como gerente de la fábrica «La Trinidad»- lo ha puesto de relieve a la perfección Rodríguez Bernal. Este autor, examinando el suceso, matiza que «en una España consciente de su crisis interna, que le había impedido retener sus últimas colonias en América y que empezaba a oir voces clamando por la autonomia de algunas de sus regiones, Sevilla se disponía a protagonizar un acto que afianzaría a nivel simbólico una unidad que aparecia problemática». Y subraya: «la finalidad de la Fiesta de la Bandera -que a del alcalde cambiaria su nombre por el de EspaZa en Sevillano se le ocultaba a nadie y, de hecho, encontramos durante le período de su preparaci6n numerosos artículos y comentarios periodísticos referentes a esa fiesta que constituyen verdaderas apologías de la unidad patria». 46 En resumen, que pulsados a fondo los resortes de lo sentimental y de lo emotivo en torno al calor del nacionalismo españolista, soliviantado de modo sistemático por la actitud inconforme de los grupos radicales de Catalufia, se propiciaba un clima favorable a la idealización de cualquier empresa avivada por la misma corriente. En este sentido, las palabras de Rodríguez Bernal aportan una explicación aceptable: «si se había conseguido con tanto éxito un acto en el 4ue se había U 1 mostrado la unidad de todas las regiones espafiolas, aunque sólo fuera a nivel simbólico, (por qué no tratar de conseguir también la unión de aquellos núcleos hispánicos del otro lado del Atlántico por medio de un certamen que viniera a fomentar los lazos culturales y económicos y mostrara el mundo 45 Pérez Escolano, V.: op. cit., págs. 36-37. 46 Rodríguez Betnal, E.: op. cit., pág. 52. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
hispánico desp~iés de haberse diluido irreversiblemente los la- - - zos políticos? Su realización supondría, pues, la aceptación del presente y el desquite apropiado al ignominioso Tratado de París (18981, que tanto pesaba aún en las mentalidades de 47 estos hombres». Y José Laguillo lo precisa claramente: «La fiesta célebre llamada España en Sevilla dio margen en el pensamiento del comandante de artillería don Luis Rodríguez Caso a la idea de verificar en Sevilla un gran Certamen, aprovechando la próxima fecha del centenario conmemorativo de la independencia de los Estados Americanos. 48 Más aún, se me ocurre que en su ánimo debió pesar de alguna manera la situación en América, donde en 1895 Cleveland, resucitando la doctrina Monroe, había proclamado la soberanía absoluta de los Estados Unidos y, desde 1901, Teodoro Roosevelt desarrollaba con energia y -de modo implacable el control yanki sobre las repúblicas del Caribe. También, los logros intrascendentes del Congreso Hispano-Americano celebrado en Madrid a fines de 1900, al que se vio en la esperanza como «el primer jalón colocado para la reintegración de nuestros prestigios en América y de nuestros respetos en el mundo, que con tanto desprecio nos mira actualmente»; 4Y un Congreso al que la prensa calificó de «rayo de luz» capaz de disolver «las manchas negruzcas que nos envuelven casi por completo» y de punto de partida para recobrar América por «el amor, por el progreso y por las sinceras relaciones intelectuales y mercantiles». "O Asimismo, debieron de pesar, ya en octubre de 1908, las noticias acerca de cómo la visita de unas embajadas comerciales de Colombia, Uruguay y Brasil a Espana hicieron que la sociedad Unión Ibero-Americana concibiese una reunión de «personajes de altura» al objeto de convenir «las bases de esa gran compenetración de los países de la América latina con Espaiía.. .para lo cual -decia el diario «El Porvenir»- todos debemos trabajar con fe y entusias- 47 Ibidem, pág. 58. 48 Laguiiio, Jos6: Memorias, pág. 284. 49 Vid. Por el nombre, por la raza y por la lengua, en «El Baluarte* de Sevilla, 9 de junio de 1900, pág. 1; y Congreso Hispano-Americano, ibfdem, 20 de noviembre de 1900, pág. 1. 50 Ibidem. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
28 ALFONSO BRAO JOS GARRIDO 15 1 mo». De cualquier forma, el testimonio de Ciaiirriz clarifica las circunstancias cuando afirma que «en aquella época dc calamidades y de dudas, convenia hacer algo que levantase el espíritu nacional /y/ fuimos resueltamente hacia el Certamen Hispano-Americano, porque en si reunía muchas cosas. . . » . '5.2 Sevilla, en vísperas del centenario de la independencia de Hispanoamérica, representaba el marco perfecto: su historia, la ubicación en ella del Archivo de Indias y de la Biblioteca Colombina, y la creencia en que estaban depositados en su Catedral los restos de Colón Ie permitían argüir derechos iilcuestionables; su fervor nacionalista impregnaba la atmósfera local desde 1908 y podía dilatarse en pro de un hispanoarnericanismo polarizador de una aspiración nacional; y en el bascular del presente haciz el pasado, enalteciendo la recuperación de unas riquezas materiales y de una comunidad cultural en óptima arknía, se canalizabá la esperanza respecto de un fu- - - turo, que, para la ciudad, la gran protagonista, sólo habría de equivaler a progreso, beneficios de toda índole y mayor ennoblecimiento. La fórmula, una Exposición Internacional Ultramarina o Hispano Americana, clave que abriría una era en las relaciones entre Espafia y su antiguo ámbito colonial, con Sevilla como centro en enlace. Acotado lo anterior, resulta fácilmente deducible que el certamen que se sugiere en 1909 y que se oficializa en 1910 ha de comprenderse en directa conexión con los efectos de la «crisis del 98)) y con el ambiente propiciado por las entonces tan prodigadas demandas generacionistas. Se sabían las ventajas implícitas en las Exposiciones Internacionales y la necesidad de un desarrollo económico a nivel local y nacional; se aventuraba la reactivación productiva de Sevilla y del Guadal- 51 Espana y América, en aEI Porvenir» de Sevilla, 10 de octubre de 1908, pág. 1.Tambiéxi hubo de pesar la noticia de que en San Sebastidn se proyectaba <<una expedición comercial a las Repúblicas 1beroamet.icanasn auspiciada por la Diputación y los círculos mercantiles y de propietarios; Vid. «El Liberal» de Sevilla, 13 de mayo de 1909, p4g. 1. 52 Ciautriz, N.: op. cit., pdgs. 9-10. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
quivir como arteria comercial en virtud de la Corta de Tablada. &í como las posibilidades de la explotación turística; se exi: gian la dignificación del honor sevillano y urgentes reformas urbanas; y, por último, vista la inoperancia de la Unión Ibero- - - Americana de Faustino RodríguezAsarnpedro y el fracaso de la Unión Nacional de Joaquín Costa y Basilio Paraiso, el mensaje hispanoamericano sublimaba el arrebato patriótico hacia la ievit;lizació~i moral y física de España a través de Sevilla, autoproclamada ésta núcleo directriz del replanteamiento de lbs vín- - culos entre lo que fue metrópoli y sus ex-posesiones ultrama- - - rinas. Todo esto, creo, se dio cita entonces. En síntesis, la racionalidad de una situación y el eco de un sincero idealismo historicista cargado de añoranzas y de elementos irracionales corno desencadenante de la asunción colectiva de la empresa. Sobre el tema, además de las citas del periodista JosS Laguillo y de los profesores Villar Movellán y Trillo de Leyva, 53 la justificación perfecta se halla en el texto de la carta que la denominada «Comisión Iniciadora» -con Luis Rodriguez Caso a la cabeza -remitió en julio de 1909 a Rodriguez Sampedro, presidente en Madrid de la Unión Ibero-Americana, aduciendo los derechos de la capital hispalense. En sus párrafos se argumentaba: «Sevilla.. . fue pasados siglos el centro más importante de nuestras relaciones y negocios con las Indias. . . Sevilla, que guarda en su suntuosa basílica los restos del inmortal genovés y que encierra en sus Archivos de Indias y Biblioteca Colombina la historia y los títulos de propiedad de los puebles americanos, quiere y anhela aproximarse a ellos con toda la fuerza de su larga tradición. Por su calidad de puerto interior - en la costa más cercana a las playas americanas y porque se está habilitando, mediante la Corta de Tablada, para recibir grandes buques transatlánticos, nuestra ciudad está llamada a ser -como lo fue en tiempos pasadosla puerta principal de relaciones y negocios con los pueblos americanos que a Espana pertenecieron. El rápido desenvolvimiento de la industria sevillana y de sus negocios de exportación en los pueblos 53 Laguillo, José: La Exporición ..., en «ABC» de Sevilla, 5 de mayo de 1979; Villar Moveiihn, A.: La Arquitectlrra del Modernismo, págs. 8-9; y Trillo de Leyva, M.: op. cit., págs. 35%. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
30 ALFONSO BRAOJOS GARRIDO de América ofrecen ya la base de una positiva, de una coniunidad de intereses perfectamente armóAicoc con los efectos y las aproximaciones debidas a la tradición y a la Historia». 34 De seguro, quedaría ahí formalizada la plataforma sobre la que se articuló en sus orígenes la Exposición Iberoamericana. El recorrido por los factores engarzados en la gestación del Certamen de 1929 no puede concluir sin senalarse uno, el séptimo, puesto de relieve por Rodríguez Bernal con plena autoridad: la actitud de la prensa en favor de la culminación del proyecto. De hecho, el no contabilizar esta cuestión significaría ofrecer un enfoque incompleto de lo sucedido, pues a nadie escapa la influencia entonces de los órganos periodisticos tanto en su calidad de representantes de la opinión de determinados sectores sociales corno en función de condicionantes de lo que, en términos generales, calificamos de «opinión pública » . Consta que la prensa hispalense censuró siempre el quietismo y la lentitud que dominaban en Sevilla; que acogió con simpatía las iniciativas orientadas a la mejora de la ciudad; e, igualmente, que calificó de éxito los logros de la Exposición de «Productos Sevillanos» de 1905 y que sensibilizó a la población acerca de los actos de la fiesta de «España en Sevilla*, en 1908. Por tanto, parece actuaba atenta a presionar sobre la opinión fomentando reacciones críticas o elogiosas dentro de un marco localista muy estrecho. Como poder, su fuerza debía valorarse de modo notable y más su capacidad de motivación popular en pro o en contra de cualesquiera eventualidades. Con independencia de lo que manifiesta José Laguillo en 5 5 sus Memorias, es Rodríguez Bernal quien profundiza en la cuestión para la etapa 1905-1 9 14. Establece que Rodriguez Caso y los miembros de su tertulia utilizaron frecuentemente 54 Ciaurriz, N.: op. cit., págs. 23-24. 55 Laguillo, José: Memorias, págs. 284 y se.; también Ciautriz, N,: op. cit., pág. 13 Y Rodríguez Banal, E.: op. cit., &s. 62-63. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
la prensa para divulgar sus criterios y gestiones y que el discurso de aquél el 25 de junio de 1909 «fue tratado por los diarios como una noticia sensacional, merecedora del más amplio despliegue informativo». Aclara, en esencia, que «El Noticiero Sevillano>>, «El Liberal», «El Correo de Andalucía», etc. actuaron desde los meses de junio y julio de 1909 con absoluta entrega y fidelidad al indicado mensaje, hasta el extremo de que «si bien la acogida oficial al proyecto de la Exposición Hispano-Americana durante los primeros días de su vida pública fue un tanto protocolaria, la prensa constituyó un constante acicate para la puesta en marcha de los trabajos necesarios para su realización y emprendió la tarea de condicionar positivamente a la opinión pública respecto de la ejecución del Certamen». 5 6 Sobre esta base llegó al convencimiento de que, sensacionalizado por la Prensa y con el conjunto de factores coinciden- - tes en su trasfondo, el reto de la ~x~osición, pese a su innegable idealismo, habría de ser --como lo fuesecundado por Sevilla y convertido en foco esperanzador de regeneración-lo- cal y nacional. La prueba, en el título a toda plana y en portada de «El Correo de Andalucía» del 26 de junio de 1909: «Un gran proyecto. POR SEVILLA Y PARA ESPAÑA. Exposición Hispano-Americana en nuestra Ciudad>>. Cohesionados ya los que considero condicionantes en el origen de la Exposición, ha de concederse su justo mérito a la imaginación, perseverancia y entusiasmo personales de Luis Rodríguez Caso, el audaz promotor de la empresa a lo largo del bienio 1909-1910. Se sabe que en enero de 1906 conoció se reclamaba para Madrid un certamen Hispano-Americano y que las consultas mantenidas por él con los lideres políticos locales (el conservador Ibarra, el liberal Rodríguez de la Borbolla y el republicano Montes Sierra) en 1909 a fin de comunicarles su idea sólo le depararon desengaños. 'j7 Y algo muy 56 Rodríguez Bernal, E.: op. cit., págs. 71 y SS. 57 Ibidem, pág. 63; y Ciaurriz, N.: op. cit., págs. 10 y 14-16. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
32 ALFONSO BRAOJOS GARRIDO importante en su figura es que, en el riesgo de la desconfianza y el fracaso, en gesto público de fidelidad a si mismo, pronunció el 25 de junio de 1909 el discurso en Capitania General instando a la celebración en Sevilla de una Exposición Hispano Americana entre el 1 .O de abril y noviembre de 19 11, de acuerdo con cuatro puntos básicos: a) emplazamiento: en el Prado de San Sebastián, Jardines de Catalina de Rivera, Parque de María Luisa, Huerto de Mariana y Paseo de las Delicias; b) edificios: los permanentes (de ulterior uso social) y, de cualquier forma, un bloque de siete pabellones nacionales a más de los americanos, los de las posesiones españolas en Africa, un casino y un hotel; c) objetivos: el beneficio recíproco para España y sus antiguas posesiones coloniales en lo politico, cultural, económico e, incluso, en lo militar mediante la conexión a través de una Sevilla engrandecida por los frutos del reencuentro con su destino histórico; d) responsabilidad directora: en una comisión bajo el amparo de las autoridades hispalenses. 6 8 Existe la certeza de que recibido el mensaje con frialdad por los asistentes a aquel acto, fue, sin duda, la conducta de la prensa la que precipitó los acontecimientos. A partir de esa fecha, el proceso del proyecto de la Exposición penetraría en su primera fase hasta octubre de 1910, con dos etapas, cuyo contenido sintetizo a continuación según lo reflejado en su estudio por Rodríguez Bernal. La primera, hasta la última semana de julio de 1909, vendría a canalizarse del siguiente modo. En principio, manifestadas por los órganos periodisticos las dificultades a superar y la necesidad de mejoras urbanas si se pretendía conducir la empresa satisfactoriamente, son los c6nsules hispanoamericanos acreditados en Sevilla, el alcalde (don Joaquín Haro), el Centro Mercantil, el Consejo de Agricultura y el director del Banco Hispano-Americano las personalidades e instituciones que expresan su adhesión a la idea (28 junio-2 julio 58 Rodríguez anal, E.: op. cit., p8gs. 61-69, UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
1909). También, el líder de los liberales, don Pedro Rodríguez de la Borbolla, pese a admitir los obstáculos a salvar, lo hace (30 junio). Al poco (5 julio), se produce la inicial reacción positiva del Gobierno. Y dias después (7 al 10 julio), con ese oetrimonio a su favor, los miembros del grupo de Rodríguez I Caso, considerados «Comisión Iniciadora», reclaman con urgencia la modernización de los servicios públicos, edificaciones y obras de infraestructura; e intensifican sus contactos con representantes de la Industria y el Comercio, sin desatender su participación en la campaña de prensa. Así las cosas, se ve cómo en jornadas de creciente expectación, en el pórtico de los esfuerzos primarios, la negativa del Gobierno por decisión del ministro La Cierva a oficializar el proyecto al saber que su entidad se planteaba Hispano ~mericka ; no regional (i3 julio) politiza la cuestión, desata la réplica sevillana y contribuye sin proponérselo a la movilización del respaldo popular. En efecto, desvelada la opinión gubernamental, partidaria de la localización en Madrid del certamen Hispano Americano, se prodigan las acusaciones de ineficacia a la polftica sectaria de los profesionales del poder y al centralismo madrileño, presuntos responsables de la situación sevillana. Al unísono, la prouaganda L sobre los derechos irrefutables de la capital andaluza se acentúan, buscando, de una parte, la conformidad de Kodríguez Sampedro y, de otra, el despertar la ilusión en los sectores productivos de la población mediante el inyectarle la sincera creencia en las ventajas de una muestra de ese carácter. Es ahora cuando la <<Comisión Iniciadora» formula un «llamamiento al pueblo de Sevilla»; plantea al gobernador lo que la Exposición significarfa cara a la resolución del problema obrero ; se ve secundada por la minoría republicana del Ayuntamiento, liderada por Diego Martínez Barrio, que consigue la aprobación en el Pleno Municipal de una moción solicitando la intercesión de Diputados y Senadores ante el Gobierno; y recibe la adhesión de la Unión Comercial, la Casa del Pueblo, la Junta de Reformas Sociales y la Unión Gremial (13-16 julio). De hecho, estimulados por el fruto de su gestión, Rodríguez Caso y su grupo cierran el capitulo de sus primeros pasos con una iniciativa hábil y demasiado arriesgada: el empla- UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
40 ALFONSO BRAOJOS GARRIDO dicación, prefigurando el concepto de colectivo social hasta el extremo de elevar su razón a la categoría de razón de Estado. Si se aceptan estos predicamentos, habría que admitir que el proyecto de la Exposición, - en su concepción y en su trayectoria inicial, presenta un particular carácter utópico, que se advierte en varias evidencias. Ante todo, en la visión del Certamen como panacea que, por sí sola, resolvería los problemas de Sevilla, su crítica y secular decadencia; es la mitificación de la fórmula exoosicional, en postura bien alejada de aquella más precisa q;e hubiera nacido del análisis riguroso de !as capacidades y limitaciones de la situación sevillana, española e internacional. Por tanto, en el combate contra el inmovilismo mediante la oferta de retroceder una Sevilla inexistente -In del esplendor de los siglos XVI y XVII- para, desde ella, avanzar hacia un futuro hipotético, erigida la ciudad -el conjunto comunitario- en núcleo imperecedero de fusión de un mundo hispánico abierto entonces a una nueva era fraternal y de sustanciosos beneficios. Vendria a ser el empleo de la Historia como elemento de enlace y ruptura a la vez con el binomio presente-pasado, forzando al reto a los poderes p..íblicos que, hasta ese momento, no mostraban síntomas de incorporar el valor de esa filosofia dentro de sus programas politicos. En idéntico sentido, el componente utópico se exterioriza en !a cifra del primer presupuesto (5.765.000 ptas.) y en la precipitación de fechas (19 11, 19 12 y 1914), así como en el afán de quienes creyeron en la posibilidad de ejecutar el proyecto con sólo las fuerzas sevillanas y de quienes obraron pensando era viable mantener de modo indefinido la exaltación del nacionalismo hispano-americano sin compensaciones materiales a corto plazo. Quizá esto explique el porqué de las citadas fechas. Finalmente, en la directriz regeneracionista; el criterio de que, a través de una Exposición de esa naturaleza, Sevilla -y desde Sevilla, Españaoperaba un recorte con suficiencia como para penetrar toda la nación en un rumbo indefectible, ventiiroso, moralizante, de recuperación incluso internacional. Es el ir hacia la solución de una variedad de problemas UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA
o hacia una variedad de soluciones de un mismo o único problema partiendo de un solo principio. Es la «amable fantas.fa» que destaca José Laguillo 69 O el «Por Sevilla y para España» de «El Correo de Andalucía» del 26 de junio de 1909. En sí, un mensaje regeneracionista procedente de la «crisis del 9S>>, pero no el único. No se olvide que meses antes, en mayo de 1909, Mario Méndez Bejarano, en su discurso en los Juegos Florales de la capital hispalense, había apuntado la significación de los valores regionales andaluces 'O y que, poco después, por iniciativa de otros, el regionalismo andaluz manifiesta también desde Sevilla sus comienzos como opción regeneradora; el «Andalucía por sí, para España y la Humanidad » . En resumen, que lo utópico se concentraria en parte de lo real del proyecto; en la idea1ida.d de unos procedimientos insuficientes y de unos objetivos imposibles. Quizá, la aceptación de que la búsqueda del «paraíso perdidos se frustraba en la experiencia del cotidiano existir condicionara el futuro del proceso en la fase iniciada en octubre de 19 10. En definitiva, he aquí una modesta reflexión personal acerca de lo que el origen de la Exposición Iberoamericana supuso. Si en los precedentes párrafos he aportado alguna luz a la comprensión del tema, el propósito que la animó se habrá saciado. - 69 Vid. nota 10. 70 El discurso de Mario Médez Bejarano lo reprodujo integro «El Liberal» de Sevilln, 6 de mayo (págs. l y S) y 7 de mayo de 1909 (pág. 1). Sobre este pronunciamiento vid. ~uiz Lagos, Manuel: El Andalucismo militante, Jerez de la Frontera, 1979, pdgs. 17-20. UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIAUNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE ANDALUCIA