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Identificación de hogares vulnerables a partir del concepto pobreza energética: indicador y modelo de evaluación.

Castaño-Rosa, Raúl

Abstract

Poder identificar aquellos hogares en una situación de vulnerabilidad, entendida como aquella situación determinada por factores físicos, sociales, económicos, ambientales, y de confort que podría aumentar el riesgo de padecer problemas de salud y bienestar social, es la principal barrera para abordar la problemática social definida como pobreza energética. La gran variedad de factores que influyen en el funcionamiento de un hogar muestra la dificultad encontrada actualmente para determinar de forma clara una situación de vulnerabilidad. La investigación parte del análisis de los diferentes indicadores de pobreza energética existentes, en un ámbito nacional e internacional, y su relación al sector residencial, justificando sus debilidades y fortalezas a la hora de evaluar una situación de pobreza energética. Dicho análisis permite elaborar un modelo de evaluación de hogares vulnerables, a partir del cual definir un novedoso indicador de aplicación internacional, el Índice de Hogares Vulnerables (IHV), que analiza una situación más allá de la pobreza energética. El IHV unifica diferentes indicadores utilizados hasta el momento con el uso de sus tres variables: monetaria, energética y confort térmico. La variable monetaria analiza la vulnerabilidad en relación a los ingresos netos disponibles para afrontar el día a día, la variable energética relaciona las características constructivas de la vivienda, y el confort térmico evalúa la temperatura interior de la vivienda y su percepción por los inquilinos. La combinación de los diferentes valores resultantes y su relación a la calidad de vida de los inquilinos permite establecer niveles de vulnerabilidad del hogar. Como resultado, se obtiene un indicador multidimensional que incluye el aspecto técnico (características de la vivienda) y el aspecto social (calidad de vida de los inquilinos). El uso de este indicador permitirá evaluar un hogar, sea o no identificado en una situación de pobreza energética, identificando qué variable requiere una mayor atención: económica, energética o de confort térmico. Dicho análisis hace posible incluir la viabilidad económica y técnica de una rehabilitación energética, junto a la reducción de la situación de vulnerabilidad de un hogar.

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IDENTIFICACIÓN DE HOGARES VULNERABLES A PARTIR DEL CONCEPTO POBREZA ENERGÉTICA. INDICADOR Y MODELO DE EVALUACIÓN IHV Tesis doctoral presentada por Raúl Castaño De La Rosa Dirigida por Dra. Madelyn Marrero Meléndez Dr. Jaime Solís Guzmán Sevilla, Septiembre 2018 Departamento de Construcciones Arquitectónicas II. Universidad de Sevilla IDENTIFICACIÓN DE HOGARES VULNERABLES A PARTIR DEL CONCEPTO POBREZA ENERGÉTICA. INDICADOR Y MODELO DE EVALUACIÓN. Tesis doctoral a través del cual se opta al Título de Doctor Internacional en el programa de Doctorado de Arquitectura, presentado por Raúl Castaño de la Rosa, tutora del mismo la Doctora Madelyn Marrero Meléndez y director el Doctor Jaime Solís Guzmán. Vº. Bº. del tutor: Vº. Bº. del director: Dra. Madelyn Marrero Meléndez Dr. Jaime Solís Guzmán Sevilla, septiembre de 2018. Resumen Poder identificar aquellos hogares en una situación de vulnerabilidad, entendida como aquella situación determinada por factores físicos, sociales, económicos, ambientales, y de confort que podría aumentar el riesgo de padecer problemas de salud y bienestar social, es la principal barrera para abordar la problemática social definida como pobreza energética. La gran variedad de factores que influyen en el funcionamiento de un hogar muestra la dificultad encontrada actualmente para determinar de forma clara una situación de vulnerabilidad. La investigación parte del análisis de los diferentes indicadores de pobreza energética existentes, en un ámbito nacional e internacional, y su relación al sector residencial, justificando sus debilidades y fortalezas a la hora de evaluar una situación de pobreza energética. Dicho análisis permite elaborar un modelo de evaluación de hogares vulnerables, a partir del cual definir un novedoso indicador de aplicación internacional, el Índice de Hogares Vulnerables (IHV), que analiza una situación más allá de la pobreza energética. El IHV unifica diferentes indicadores utilizados hasta el momento con el uso de sus tres variables: monetaria, energética y confort térmico. La variable monetaria analiza la vulnerabilidad en relación a los ingresos netos disponibles para afrontar el día a día, la variable energética relaciona las características constructivas de la vivienda, y el confort térmico evalúa la temperatura interior de la vivienda y su percepción por los inquilinos. La combinación de los diferentes valores resultantes y su relación a la calidad de vida de los inquilinos permite establecer niveles de vulnerabilidad del hogar. Como resultado, se obtiene un indicador multidimensional que incluye el aspecto técnico (características de la vivienda) y el aspecto social (calidad de vida de los inquilinos). El uso de este indicador permitirá evaluar un hogar, sea o no identificado en una situación de pobreza energética, identificando qué variable requiere una mayor atención: económica, energética o de confort térmico. Dicho análisis hace posible incluir la viabilidad económica y técnica de una rehabilitación energética, junto a la reducción de la situación de vulnerabilidad de un hogar. Abstract Identify households in a vulnerable situation, which is determined by physical, social, economic, environmental, and comfort factors that could increase the risk of suffering social and wellbeing problems, is considered the main limitation to solve current social problem defined as fuel poverty. A variety of factors influence home’s performance and makes difficult to clearly identify a vulnerable situation. This research is based on the analysis of different existing indicators of fuel poverty, in a national and international context, and its relationship to the residential sector, leading its weaknesses and strengths to be analysed. This analysis will contribute to define an assessment model of vulnerable homes, and a subsequent Index of Vulnerable Homes (IVH), which identifies households in fuel poverty or at risk of it. The IVH unifies the different indicators used so far to assess fuel poverty in a home by using three dimensions: monetary, energy and thermal comfort. The monetary dimension analyses the vulnerability in relation to the available net income to face everyday life. The energy variable assesses the vulnerability related to the constructive characteristics of the dwelling. Finally, the introduction of the thermal-comfort variable enables the evaluation of the vulnerability related to the inner temperature of the dwelling and its perception by occupants. The combination of the different resulting values in each dimension and its relationship to the quality of life of occupants establishes a hierarchy of vulnerable levels. As a result, a multi-dimensional index is defined which relates technical aspects (characteristics of the dwelling) and social aspects (quality of life of households). The index of vulnerable homes evaluates a home whether or not it is in a fuel poverty situation, by identifying which variables require a greater assistance: monetary, energy or thermal comfort. This analysis enables an energy efficiency intervention to be evaluated by assessing its economic and technical aspects, leading to a lower situation of vulnerability. Acknowledgements The support of my tutor Dra. Madelyn Marrero Meléndez, and my director Dr. Jaime Solís Guzmán has been vital to successfully carry out this thesis. In addition, I thank Eaga Charitable Trust for generously awarding a postgraduate student bursary, which has been essential to carry out this work, as well as the COST Action CA16232 for the STSM bursary. My supervisor Doctor Graeme Sherriff, and my co-supervisor Doctor Harriet Thomson have been crucial to the completion of the work presented. Furthermore, I would also like to thank my colleagues at the Sustainable Housing & Urban Studies Unit (SHUSU), and in particular Danielle Butler for her unconditional support and help over my three months stay at the University of Salford. INDICE Capítulo 1. Introducción ................................................................................ 1 Capítulo 2. Objetivos ..................................................................................... 4 Capítulo 3. Metodología ............................................................................... 5 3.1. Estado de la cuestión .................................................................... 5 3.2. Modelo de evaluación de hogares vulnerables ......................... 5 3.3. Validación del modelo propuesto ................................................ 7 Capítulo 4. Estado de la Cuestión .............................................................. 9 4.1. Indicadores basados en gastos e ingresos del hogar ............ 17 4.2. Indicadores basados en encuestas de percepciones y declaraciones de los hogares .................................................... 25 4.3. Análisis econométricos ............................................................... 27 4.4. El confort térmico como indicador de pobreza energética .... 28 4.5. Eficiencia energética del edificio como indicador de pobreza energética ...................................................................................... 31 4.6. Proyecto RELS ............................................................................. 32 Capítulo 5. Modelo de Evaluación de Hogares Vulnerables ................ 36 5.1. Indicador de pobreza monetaria ................................................ 37 5.2. Indicador energético .................................................................... 40 5.3. Indicador de confort ..................................................................... 41 5.4. Definición del Índice de Hogares Vulnerables ......................... 43 Capítulo 6. Estudio de Caso ...................................................................... 53 6.1. Presentación y justificación del caso de estudio ..................... 53 6.2. Aplicación del Índice de Hogares Vulnerables ........................ 57 6.2.1. Indicador de Pobreza Monetaria ....................................... 57 6.2.2. Indicador Energético ........................................................... 58 6.2.3. Indicador de Confort ............................................................ 58 6.2.4. Análisis de Sensibilidad ...................................................... 59 6.3. Resultados .................................................................................... 62 Chapter 7. Adaptation of the Index of Vulnerable Homes to the England context ........................................................................................... 64 7.1. Justification of its application in England .................................. 64 7.2. Information the IVH needs to be applied .................................. 65 7.2.1. Monetary Poverty Indicator (MPI) ..................................... 65 7.2.2. Energy Indicator (EnI) ......................................................... 66 7.2.3. Comfort Indicator (CI) ......................................................... 67 7.2.4. Health-Related Quality-Life Cost (HRQLC) ..................... 67 7.3. Application of the IVH .................................................................. 69 7.3.1. Case study area ................................................................... 71 7.3.2. Results .................................................................................. 75 7.3.3. Acting on vulnerable areas ................................................. 79 7.4. Comparative analysis with the 10% and LIHC indicators ...... 84 Chapter 8. Evaluation of the Index of Vulnerable Homes: understanding vulnerable consumer evidence ....................................... 87 8.1. Background ................................................................................... 87 8.2. Limitation ....................................................................................... 90 8.3. Evaluation methodology .............................................................. 90 8.3.1. Survey ................................................................................... 91 8.3.2. Analysis of the results ......................................................... 92 8.3.3. Discussion............................................................................. 97 Chapter 9. Main differences between application in Spain and England ......................................................................................................... 99 Chapter 10. Conclusions/Conclusiones ................................................. 101 Chapter 11. Future lines of research ...................................................... 109 Chapter 12. Impact and contribution to knowledge .............................. 111 Chapter 13. Merits ..................................................................................... 113 References ................................................................................................. 114 1 Capítulo 1 INTRODUCCIÓN El concepto pobreza energética (PE), definido comúnmente como la incapacidad de un hogar para satisfacer una cantidad mínima de servicios de la energía para sus necesidades básicas, como por ejemplo mantener la vivienda en unas condiciones de climatización adecuadas para la salud (18 a 20ºC en invierno y 25ºC en verano), es una problemática mundial que se ha acentuado en Europa debido a la crisis económica, suscitando el interés de gobiernos y partidos políticos, y logrando una mayor repercusión pública. Varias son las definiciones e indicadores desarrollados por los países de la Unión Europea para analizar la situación de PE que viven los hogares más vulnerables, entre los que destacan las de Reino Unido, Irlanda, Francia, Eslovaquia, Italia o Austria. Sin embargo, no existe un concepto oficial, común en toda Europa, que permita analizar la situación de pobreza energética en los estados miembros y que facilite la comparativa de los resultados obtenidos, a partir de los cuales poder tomar medidas efectivas para una reducción y eventual erradicación. La falta de consenso europeo a la hora de definir una ruta clara en la lucha contra la PE origina que los diferentes gobiernos opten por indicadores ajustados a sus propios intereses, incluso en algunos países no ha llegado a ser reconocido como un problema social. Como resultado de ello, los valores de tasas de PE fluctúan drásticamente de un país a otro o incluso entre regiones de un mismo país. Como demostración, en Bulgaria el 46.5% de las personas son incapaces de mantener el calor de sus hogares de manera adecuada en invierno, mientras que en Estonia es sólo el 4.2%, Dinamarca 2.6% o Suecia 1.4%. Dependiendo de la fuente de información empleada se estima, en unos casos, que 50 millones de personas en Europa viven en PE. En otros, casi el 20% de la población total de la UE, que equivale a 125 millones de personas. Capítulo 3 8 Figura 1. Metodología de la tesis. 9 Capítulo 4 ESTADO DE LA CUESTIÓN Actualmente, FP y EP son los dos principales conceptos utilizados para identificar una de las mayores problemáticas sociales asociada a la falta de servicios energéticos mínimos en un hogar para cubrir las necesidades básicas del día a día, tales como alimentación, higiene personal, zona de confort, seguridad en el hogar, etc. En definitiva, unos servicios energéticos mínimos que garanticen la salud y bienestar social, independientemente de la zona en la que se localice la vivienda, situación social y económica, estado de salud o país de origen (extranjeros) de los inquilinos. El concepto FP fue introducido por Isherwood y Hancock [1] en 1979 tras el aumento del precio de la energía debido a la crisis del petróleo (1973-1974). Sin embargo, no es hasta el año 1991 cuando la Doctora Brenda Boardman [2] define por primera vez el concepto de FP, referido al Reino Unido: “la incapacidad para obtener un adecuado confort térmico debido a la ineficiencia de la vivienda”. Varias fueron las críticas que dicha definición recibió y más por parte del gobierno, desde donde no veían la existencia de una situación especial de pobreza que necesitara atención, sino como un concepto asociado a aquellos menos pudientes. Boardman estableció la posibilidad de que aquellos que son pobres energéticamente no tienen por qué serlos económicamente. En base a ello, conviene recalcar que cada vez son más los estudios que fomentan la mejora de la eficiencia energética de la vivienda para reducir los niveles de PE en la sociedad, entre los que cabe destacar los de Braubach y Ferrand[3], Rosenow et al. [4] y Boardman [5]. Actualmente existen diferentes definiciones oficiales de FP desarrolladas en países como Reino Unido, Francia, Irlanda, Eslovaquia [6], así como diversidad de indicadores para su análisis, aunque ninguno reconocido de manera oficial por la CE. A Capítulo 4 10 continuación, se analiza la situación conceptual acontecida en los diferentes países de la UE donde se considera la existencia de dicha problemática: Bulgaria: no cuenta con una definición oficial de PE, ni tampoco de una estrategia que disminuya de forma gradual la problemática, sólo dispone de una estrategia basada en la erradicación de la pobreza en un contexto general, sin relación al suministro energético. Actualmente, en cumplimiento a los objetivos marcados por la UE en la estrategia Energy Roadmap 2050 [7], ha sido aprobado un nuevo mecanismo cuyo objetivo es la protección del consumidor energético vulnerable. Según su última modificación, se define consumidor energético vulnerable aquella familia abastecida por electricidad y formada por personas cuya edad, estado de salud y bajos ingresos presentan riesgo de exclusión social, así como del corte del suministro, además de beneficiarse de medidas de protección social para conseguir el suministro eléctrico mínimo requerido [8]. Francia: con la formación del equipo de trabajo en el estudio de PE en 2007 llamado “RAPPEL” (Réseau des Acteurs de la Pauvreté et la Précarité Energétique dans le Logement) se elabora una definición de PE, sin carácter oficial, basada en la de UK. A partir de entonces, de manera oficial, PE es definida como precariedad energética en la ley Grenelle 2, que una familia estará en situación de PE cuando encuentra dificultades para conseguir sus servicios energéticos mínimos debido a la falta unos recursos mínimos o las malas condiciones de su vivienda [9]. Irlanda: según el Departamento de Comunicaciones, Energía y Recursos Naturales, desde 2016 una familia está en situación de PE cuando el gasto energético realizado es superior al 10% de sus ingresos [10]. Eslovaquia: según la ley número 250/2012 de la “Collection on Regulation of Network Industries” una familia estará en situación de PE cuando su consumo energético medio mensual en electricidad, gas, calefacción y agua caliente representa una parte sustancial del ingreso medio mensual de la familia [11]. Reino Unido: la definición oficial utilizada diverge entre regiones, siendo la del 10% “un hogar estará en PE si requiere un gasto energético superior al 10% de sus ingresos para mantener la vivienda adecuadamente cálida” para Irlanda del Norte, Escocia o Gales [12]; mientras que la definida como Low Income High Cost (LIHC) “un Capítulo 4 11 hogar estará en PE si el gasto energético es superior a la mediana nacional y sus ingresos resultan inferiores al umbral de pobreza oficial (60% la mediana)” por el profesor Hills en 2012 es utilizada para el resto de UK [13]. España: aunque el concepto de PE no está definido oficialmente, son muchos los estudios llevados a cabo por diferentes asociaciones para definir y analizar la problemática. A continuación, se presenta el análisis del concepto PE en España, ejemplo de país en el sur de Europa sin definición oficial de concepto y cuyos porcentajes de familias en PE varían considerablemente dependiendo del indicador utilizado, así como entre diferentes comunidades autónomas. Entre los proyectos en los cuales se analiza el concepto PE para España, destaca el proyecto European Fuel Poverty and Energy Efficiency (Pobreza Energética y Eficiencia Energética en Europa) [14], enmarcado dentro del programa Intelligent Energy Europe (Energía Inteligente Europa). El objetivo del proyecto fue dar a conocer el concepto PE, estudiando las diferentes situaciones en cada uno de los países participantes: Francia, Bélgica, Gran Bretaña, Italia y España, identificando factores comunes entre ellos, y finalmente aportar una serie de buenas prácticas para hacer frente al problema. Los indicadores utilizados para medir la PE fueron los propuestos por Healy y Clinch [15] a través de las encuestas realizadas a los hogares, debido a la dificultad de extrapolación y comparativa de los indicadores de carácter objetivo. Del análisis comparativo realizado, destacar que el porcentaje de familias españolas incapaces de mantener el hogar a un nivel de temperatura adecuado o que viven en hogares con importantes problemas estructurales es mayor al de Francia o Reino Unido, lo que resulta destacable dado nuestro clima menos frío. Dichos resultados permiten promover la eficiencia energética de los hogares como solución a medio-largo plazo para conseguir un descenso del porcentaje de hogares con importantes problemas estructurales, tales como: carencia de sistemas adecuados de calefacción y refrigeración, falta de aislamiento térmico en fachada y cubierta, sistemas antiguos y en mal estado de conservación, etc. También, comentar el proyecto “Rehabilitación energética de edificios: una oportunidad de empleo verde en Extremadura, una solución a la pobreza energética” (proyecto REPEX), de la edición Emplea Verde 2010-2011 y llevado a cabo por la Asociación de Capítulo 4 12 Ciencias Ambientales (ACA) [16], cuyo objetivo general fue promover la generación de empleo en los sectores vinculados a la edificación mediante la reconversión de sus actuaciones hacia la rehabilitación energética del parque de viviendas existente, disminuyendo así las tasas de pobreza energética, minimizando las emisiones de CO2 eq y la dependencia energética de fuentes no renovables, y promoviendo la innovación tecnológica. Como resultado se elaboró el primer estudio de PE en España, aportando una estimación del potencial de generación de empleo directo y de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero asociado a la aplicación de actuaciones orientadas a reducir la pobreza energética a través de soluciones basadas en la rehabilitación de viviendas. Para el análisis tendencial de la problemática en España, ACA publica un segundo estudio “Pobreza Energética en España: Análisis de Tendencias” en 2014 [17] a través del cual pone de manifiesto el agravamiento de la pobreza energética en los hogares con la persona de referencia en paro. En concreto, uno de cada tres hogares en paro, aproximadamente 1.2 millones de personas, destinaba en el año 2012 más del 10% de sus ingresos al pago de la energía doméstica, es decir un incremento de 142% en 5 años. Como novedad respecto al estudio de 2012, se realiza un análisis que permite observar posibles diferencias entre zonas rurales y urbanas, destacando la mayor incidencia de la PE en zonas rurales donde los hogares destinaban más del 10% de sus ingresos a pagar sus facturas de la energía doméstica. El resultado es una problemática de intensidad muy variable dependiendo de la zona (rural o urbana) y comunidad autónoma analizada. Considerado como el estudio de mayor relevancia a nivel nacional, en el tercer realizado por ACA “‘Pobreza, vulnerabilidad y desigualdad energética. Nuevos enfoques de análisis” en 2016 [18] se muestra que 5.1 millones de personas en España, el 11% de los hogares, son incapaces de mantener su vivienda a una temperatura adecuada en invierno, lo que ha supuesto un incremento del 22% en dos años, fecha del estudio anterior. Como novedad, la adaptación de dos indicadores Low Income High Cost (LIHC) -Bajo Ingreso Alto Coste- [19] y Minimum Income Standard (MIS) -Ingreso Mínimo Estándar- [20] para el ámbito nacional, comparando su resultado con los obtenidos a partir de los indicadores utilizados en el estudio anterior. A su vez concluye que Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura y Capítulo 4 13 Murcia son las regiones con una mayor intensidad de la PE (dificultades para mantener su vivienda a una temperatura adecuada y destinan más del 10% de sus ingresos a pagar sus facturas de la energía doméstica) frente a País Vasco, Principado de Asturias y Comunidad de Madrid, motivada principalmente por los bajos ingresos familiares. En la caracterización socioeconómica de los hogares destacar los resultados que sitúan con un mayor porcentaje de PE los hogares en los que sus miembros no saben leer ni escribir frente a los hogares con miembros que poseen estudios superiores. La composición de los hogares también ha suscitado especial importancia al obtener unas tasas más elevadas en los hogares con personas mayores, las familias monoparentales y las familias con 3 o más niños dependientes en comparación a otras tipologías de familias. Las viviendas en régimen de alquiler, y en especial aquellas con rentas más bajas, muestran tasas más altas de PE, tanto en los indicadores de gastos e ingresos como en los basados en declaraciones y percepciones, que las viviendas en propiedad. Resultados que constatan la influencia de dichos factores en la identificación de un hogar vulnerable y, por tanto, es necesario tenerlos en consideración a la hora de establecer los diferentes factores influyentes que deben formar parte de un indicador más completo. Por otro lado, se pone de manifiesto que una situación de PE, no sólo afecta a las decisiones de gasto del hogar, como distribuir sus ingresos entre todas las necesidades básicas, sino también la calidad de vida y la salud de las personas, hasta el punto que podría estar ocasionando el 30% de las muertes adicionales de invierno, según un estudio realizado por el Dr. J. D. Healy en los años 1988-1997 [21]. Más en detalle, la mortalidad adicional de invierno en España en 2014 fue de 24,000 muertes de las cuales 7000 fallecimientos prematuros estarían asociados a la PE. En comparación, cerca de 4000 personas murieron al año en accidentes de tráfico en el periodo 1996-2014. Entre las medidas consideradas por la asociación destacan el impulso de la rehabilitación energética de edificios como solución a medio y largo plazo para reducir la vulnerabilidad futura de la población, y la reforma de las políticas de financiación de eficiencia energética con el fin de beneficiar prioritariamente a hogares vulnerables y con dificultades para invertir en su vivienda. Capítulo 4 14 Por último, el grupo de investigación de la Universidad de Comillas, Economics for Energy, publicó el informe titulado Pobreza Energética en España [22]. Dicho informe realiza un análisis crítico del concepto PE en Europa a través de los diferentes indicadores disponibles para su identificación, además de mostrar la situación actual en España y en cada comunidad autónoma en base a dichos indicadores. El informe concluye con la necesidad nacional de establecer una definición oficial del concepto PE lo suficientemente amplia como para recoger la especificidad de la misma sin dejar de tener presente que no es un fenómeno aislado. Pero, para conocer el concepto PE en profundidad, es necesario entender el concepto energy poverty (EP), que ha adquirido relevancia en la actualidad gracias a diversas investigaciones [23,24], y se asocia a la falta de un suministro de energía, debido a problemas relacionados con las infraestructuras que la distribuyen. El uso del concepto EP ha facilitado identificar las zonas con escasas infraestructuras, antiguas y en un estado de conservación ineficiente, como son los cascos históricos, zonas rurales y/o zonas de exclusión social que, unido a su escasa actividad económica, continua despoblación y pérdida del atractivo inversor, ha motivado un abandono continuado, provocando que sus residentes tengan una peor calidad de vida. Buen ejemplo de EP es el estudio llevado a cabo en Hungría por el investigador Sergio Tirado-Herrero [25] analizando una situación de PE con el tipo de suministro disponible en la zona analizada, District Heating (DH) o red de calefacción centralizada, el cual consiste en suministrar agua caliente sanitaria y calefacción (y en algunos casos también refrigeración) a distintos edificios a partir de una planta central. El calor producido en la planta central se entrega a los usuarios para su consumo mediante una red de tuberías aisladas y enterradas, evitando el problema asociado al bajo rendimiento en caldera antiguas, así como la reducción del coste de mantenimiento de la instalación. Para el caso de estudio, los edificios analizados no mostraban carencias en su eficiencia energética que imposibilitase a los inquilinos mantener una temperatura adecuada, pero sí un excesivo gasto en el consumo energético para conseguir una situación de confort adecuada derivada principalmente de: la dificultad de realizar un cambio de suministrador o tipo de combustible debido a las restricciones técnicas e institucionales; la imposibilidad de reducir el gasto en calefacción a través de actuaciones individuales de eficiencia Capítulo 4 15 energética. Esta situación origina retrasos e imposibilidad en el pago de las facturas energéticas, desconexión del suministro por parte de la compañía suministradora o reducción del consumo de otras necesidades y servicios básicos. En este contexto, el resultado es una carencia de los servicios energéticos mínimos, influida por una gran variedad de factores, que incrementan la posibilidad de padecer privación doméstica de la energía. Esto lleva al concepto vulnerabilidad energética (VE), relacionado a una situación de EP o FP, definido como la incapacidad de una persona para garantizar un nivel adecuado de servicios energéticos en la vivienda, y asociado principalmente con países pobres, principalmente en la zona central y sur de América, África y Asia [26,27]. Más allá de la diferencia terminológica entre los conceptos FP y EP, la realidad es que ambos definen una situación en la que un hogar no puede satisfacer sus necesidades energéticas básicas, ya sea por una cuestión material o social. De ahí la actual tendencia europea de promover la necesidad de identificar y definir, más allá de una situación de EP o FP, al consumidor vulnerable, el cual lleva relacionado los conceptos “resiliencia”-capacidad de adaptación frente a un estado o situación adversa- [28–30] y “precariedad”-carecer de los medios o recursos suficientes- [31], así como influenciado por una gran variedad de factores, tanto externos como internos. Los factores más relevantes son: Externos - Falta de acceso a un servicio energético adecuado debido a una carencia de infraestructuras mínimas. - Precio del combustible utilizado para satisfacer el consumo energético. En este caso aparece una importante influencia de las infraestructuras disponibles en la zona, que pueden restringir la tipología de combustibles disponibles; las características del área: rural, semiurbano, urbano; la legislación energética vigente, etc. - Eficiencia energética de la vivienda: pueden provocar excesivos consumos energéticos, situaciones de disconfort, insalubridad, así como de alto riesgo de accidentes. Capítulo 4 16 Internos - Posibilidad de realizar inversiones económicas en medidas de eficiencia energética, ya sea en mejorar la envolvente de la vivienda o cambio de las instalaciones existentes. - Necesidades energéticas mínimas del inquilino, influenciada por factores sociales, culturales o económicos, o por su estado de salud. - Conocimiento de los inquilinos sobre el uso energético de la vivienda: uso adecuado de instalaciones de acondicionamiento, cocina, baño, posibles cambios de suministrador, tarifa energética, etc. En conclusión, ambos conceptos definen una problemática basada principalmente en la imposibilidad de un hogar para conseguir unos servicios energéticos mínimos que garanticen su salud y bienestar social, independientemente de la zona en la que se localice la vivienda, situación social y económica, estado de salud o país de origen (extranjeros) de los inquilinos. Con ello, y tal como se ha considerado en la realización de este trabajo, las terminologías EP y FP pueden ser utilizadas indiferentemente una por la otra para definir una situación de PE. Esta investigación realiza una revisión de los indicadores más utilizados para evaluar una situación de PE desde una perspectiva técnica en relación al sector residencial, que permite elaborar un modelo de evaluación de hogares vulnerables (MEHV) que define una situación de vulnerabilidad considerando el mayor número de factores asociados a una determinada situación familiar. Los indicadores de PE más utilizados y reconocidos internacionalmente se agrupan en dos categorías: basados en gastos e ingresos del hogar, y basados en encuestas de percepciones y declaraciones de los hogares. Además, existen indicadores y metodologías que analizan aquellos consumidores más vulnerables a encontrarse en una situación de PE como son: análisis econométricos, análisis de la sobreocupación de viviendas, el proyecto RELS, el análisis de confort térmico, así como los basados en la calificación de eficiencia energética de las viviendas. Capítulo 4 17 4.1. Indicadores basados en gastos e ingresos del hogar Estos indicadores se basan principalmente en el análisis de los ingresos monetarios de un hogar a partir de sus facturas y los posibles gastos cotidianos originados. Los indicadores recogidos en este grupo son: 4.1.1. Indicador del 10% Según este indicador, un hogar está en pobreza energética si ha de dedicar más del 10% de sus ingresos a pagar unos servicios energéticos adecuados [2]. Definido por Boardman, es un indicador simple, fácil de comunicar y relativamente versátil, lo que permite establecer una clara meta política. Las críticas son fundamentalmente debidas, por un lado, a su excesiva sensibilidad a los precios de la energía, infraestimando la escala del problema cuando los precios son bajos y sobreestimándola cuando son altos, y, por otro, al carácter arbitrario en la fijación del umbral en el 10%, un umbral que se justificó en la coyuntura socioeconómica del Reino Unido a comienzo de los 90. La experiencia de años de aplicación ha mostrado que este umbral del 10% incluyó un número significativo de hogares que no eran pobres energéticos, como hogares de renta alta con casas energéticamente ineficientes. El indicador del 10% representaba, por un lado, la media de gasto en energía del 30% de los hogares más pobres en Gran Bretaña, y, por otro, aproximadamente dos veces la mediana del porcentaje de gasto energético de todos los hogares. En la aplicación práctica del indicador, el uso del ingreso bruto del hogar sin deducir los gastos asociados a la vivienda e inclusión de los posibles beneficios económicos que pueda recibir dicho hogar (alquiler, pensión, etc) es para algunos autores como Hills, 2011, [32] y Moore, 2012, [20] su punto más criticable, principalmente de quienes son favorables a usar los ingresos netos una vez excluidos los gastos de vivienda. A su vez, este indicador no permite considerar el conocido efecto “heating or eating” -“calentarse o alimentarse”- [33], el cual define aquellos hogares incapaces de tener un consumo energético mínimo por falta de recursos económicos, debido, en parte, a que sólo considera el consumo energético destinado a conseguir un confort adecuado en la vivienda. El efecto “heating or eating” viene a representar una situación familiar en la cual sus miembros tienen que elegir entre realizar el pago de sus facturas energéticas y comprar los alimentos Capítulo 4 24 familiares, gastos de consumo energético, etc. Con ello, dos problemas pueden surgir en su aplicación, por un lado, no todos los países de la UE tienen almacenada esta información en su base de datos, y por otro, los requisitos para poder acceder a esta información varían en función de cada país. Tamaño de la muestra: tanto un análisis a pequeña escala, como una familia o barriada, como un análisis a gran escala, como ciudad o país, puede llevarse a cabo con estos indicadores. Es importante resaltar que mientras mayor sea el tamaño de la muestra a analizar, mayores son las simplificaciones en el análisis de casos específicos. Tiempo de aplicación requerido: el tiempo requerido para aplicar estos indicadores dependerá de la disponibilidad de información en el país donde se hace el estudio. Por ejemplo, el fácil acceso a la información en el Reino Unido permite al gobierno británico realizar este tipo de análisis con mayor rapidez y eficacia que en el caso de España, donde la información no está disponible. Por último, la Tabla 1 muestra un análisis crítico resumiendo los diferentes indicadores basados en gastos e ingresos del hogar definidos anteriormente. Tabla 1. Análisis crítico de los indicadores basados en gastos e ingresos del hogar. Análisis 10% 2M MIS LIHC AFCP HEP Considera el efecto “heating or eating” X X Prioriza los bajos ingresos frente a ingresos superiores X Sólo considera el consumo energético requerido para conseguir un confort adecuado X X X X Incluye las características de la vivienda en el análisis X X X X X X Incluye el cumplimiento del confort térmico mínimo X X X X X X Incluye la eficiencia energética de la vivienda en el análisis X X X X X Incluye el uso adecuado de las instalaciones del hogar X X X X X Considera la distribución de los ingresos en el área de estudio X X Capítulo 4 25 Tabla 1. Continúa. Análisis 10% 2M MIS LIHC AFCP HEP Incluye datos de consumos y gastos reales de los hogares X Excluye del análisis los grupos considerados más vulnerables físicamente (personas mayores, enfermos crónicos, minusválidos y niños pequeños) X X X X X Prioriza la eficiencia energética como medida contra la situación de PE, ocultando el origen del problema: el hogar está en situación de pobreza monetaria X X X X X 4.2. Indicadores basados en encuestas de percepciones y declaraciones de los hogares La dificultad para extrapolar los indicadores anteriores a otros países, unido a la falta de un enfoque comparativo para toda Europa, motivó el uso de medidas directas basadas en la evaluación que hacen los propios hogares [15], fuertemente subjetivas y dependientes de los contextos temporal y socio-cultural [41]. Los indicadores recogidos en este grupo son: encuestas de ingresos y condiciones de vida de la Unión Europea (EU-SILC), y encuestas de percepciones y declaraciones del hogar (ECV). 4.2.1. Encuesta de ingresos y condiciones de vida de la Unión Europea (EU-SILC) [42] El objetivo de su uso es disponer de una fuente de referencia sobre estadísticas comparativas en el ámbito europeo de los ingresos y la exclusión social. A su vez, siguen un criterio armonizado ya que los datos sobre la renta y condiciones de vida de los hogares, composición de la pobreza y exclusión social son recogidos anualmente a escala nacional y europea. De todos los aspectos de la vida cotidiana de los hogares que analiza esta encuesta, las tres preguntas generalmente utilizadas para el análisis de la PE son: Capacidad de un hogar para mantener una temperatura adecuada durante la estación fría: Analiza las declaraciones proporcionadas por los hogares para poder conseguir una temperatura considerada adecuada por éstos. Factores como edad, sexo, nivel muscular, nivel Capítulo 4 26 basal, metabolismo o cultura climatológica de la persona que responde la encuesta tienen gran influencia en la percepción de una temperatura adecuada, siendo su carácter subjetivo el principal punto débil de este indicador. En contrapartida, permite aportar un análisis descriptivo de la realidad percibida por los hogares, independientemente del nivel de ingresos, tiene una estrecha relación con el indicador HEP, en el hecho de identificar hogares que no pueden realizar el gasto energético necesario poniendo en riesgo su bienestar y, a diferencia de otros indicadores, es muy específico en el tipo de servicio energético del que carece el hogar (calefacción). Aparecen retrasos en el pago de recibos: Centra su análisis en cuantificar qué hogares declaran tener problemas para realizar el pago de sus recibos energéticos, por lo que el análisis realizado está centrado únicamente en la imposibilidad de pagar el recibo energético, sin evaluar la limitación del uso energético y la consecuente reducción de la calidad de vida. Por otro lado, este indicador refleja claramente la situación social de la ciudad en el momento en el que se realiza la encuesta. Algunas críticas recibidas tienen que ver con no estar directamente relacionado al concepto original de PE (gastos para conseguir una temperatura adecuada en invierno), ya que las facturas analizadas incluyen otros gastos como el consumo de agua. Aparecen deficiencias en la vivienda, como son goteras, humedades en paredes, suelos, techos o cimientos, o podredumbre en suelos, marcos de ventanas o puertas: Considera la aparición de goteras, pudrición o humedades como deficiencias relacionadas a la pobreza energética, y analiza cuántos hogares declaran apreciar dichas deficiencias. Este tipo de deficiencias son muy comunes en viviendas que padecen PE, las cuales tienen ambientes húmedos, poco ventilados y bajas temperaturas. A diferencia de la encuesta basada en la sensación térmica de conseguir una temperatura adecuada, ésta presenta un carácter más objetivo permitiendo de alguna manera justificar que tras una actuación de rehabilitación en la que se eliminen dichas deficiencias el hogar dejará de estar en PE. Los resultados aportados muestran gran debilidad y poca fiabilidad sobre si el hogar está o no en PE ya que se basan sólo en las características de la vivienda sin tener en cuenta la situación económica y familiar de los inquilinos, por lo que su uso debe de estar complementado con otros indicadores. Capítulo 4 27 4.2.2. Encuestas de percepciones y declaraciones del hogar (ECV) [17,43] La situación climatológica padecida en países como España, ha motivado el uso de preguntas de aspectos de la vida cotidiana, realizadas por el Instituto Nacional de Estadística del país en cuestión, relacionadas con el tipo de climatología, posibilitando una evaluación de las condiciones de vida de las personas en periodos de calor excesivo. La pregunta establecida para el análisis de la PE en relación a periodos de excesivo calor es: Capacidad de un hogar para mantener una temperatura fresca durante los meses de verano: Al igual que el indicador de la EU-SILC para evaluar la PE en estaciones frías, éste se centra en zonas con veranos más severos, evaluando cuántos hogares declaran no poder conseguir mantener su vivienda fresca para los meses de verano. Muestra la misma debilidad que para el caso anterior de “mantener una temperatura adecuada en invierno”, motivando incertidumbres por su carácter subjetivo. En resumen, debemos aclarar que estos indicadores no fueron creados para analizar la problemática asociada a la PE, ya que excluyen las diferentes dificultades familiares asociadas al pago del consumo energético realizado, las distintas formas de pagos (contrato energético de prepago o cargo mensual), las medidas de eficiencia energética, así como los sistemas de calefacción instalados en la vivienda. Con ello, sería imposible establecer una diferencia entre los problemas asociados a la imposibilidad de un consumo energético mínimo y los relacionados a las características de la vivienda o sistemas de calefacción. 4.3. Análisis econométricos Los análisis econométricos tienen como objetivo explicar una variable a partir de otras, así como de las posibles perturbaciones a las que se pueda ver sometida, analizando su comportamiento. A través de ellos se pretende identificar los colectivos que se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad para padecer una situación de PE, por lo que no identifican una situación de PE en sí. Los estudios de Legendre y Ricci para Francia [44], y de Miniaci, Scarpa y Valbonesi para Italia [45] son buenos ejemplos de este tipo de análisis, a través de los cuales se pretende cuantificar la influencia Capítulo 4 28 que determinados condicionantes demográficos, socioeconómicos y físicos ejercen en la probabilidad de que un hogar, que a priori no esté en PE, caiga por debajo del umbral. El último estudio realizado por el profesor Stefan Bouzarovski “Spaces of exception: governing fuel poverty in England’s multiple occupancy housing sector” [46] muestra un claro ejemplo de la influencia que tienen diferentes factores en ocasionar una mayor vulnerabilidad de los hogares a padecer PE. Dicho estudio analiza los mecanismos jurídicos y materiales que provocan un mayor riesgo a una situación de PE entre familias residentes en viviendas de ocupación múltiple -Homes in multiple occupancy (HMOs)-, definidas como aquellas viviendas en las cuales los residentes comparten zonas comunes (pisos, dúplex, apartamentos, así como parte de una vivienda convertida o compartida incluyendo estudios y habitaciones de alquiler). Los resultados más significativos del estudio son: una fragmentación geográfica de este tipo de hogares; su exclusión del marco legal y estadístico; la imposibilidad de la política estatal para solucionar las complejas cuestiones socio técnicas que rodean la eficiencia energética de este tipo de viviendas; y un insuficiente conocimiento de la influencia de la PE en el día a día de estos hogares. La falta de un concepto oficial y la necesidad de utilizar el mayor número de indicadores para realizar un análisis lo más preciso posible, está motivando cada vez más el uso del concepto consumidor vulnerable en relación a una situación de PE, evaluando cómo de vulnerable es un hogar para padecer esta problemática. En base a ello, destacar los modelos desarrollados por Walker et al. [47,48] en los cuales se introduce el uso de técnicas basadas en los Sistemas de Información Geográfica (GIS) para elaborar un índice de riesgo de PE en pequeñas áreas aplicando diferentes variables ambientales y socioeconómicas. A partir de aplicar en los GIS una serie de variables centradas en las características del hogar: tamaño de la familia, consumo eléctrico realizado, nivel de ocupación, precio del combustible energético utilizado, etc. [49], son utilizadas para llevar a cabo un análisis a nivel de identificar hogares en riesgo de sufrir PE. 4.4. El confort térmico como indicador de pobreza energética Ya son muchos los estudios que fomentan el estudio del confort térmico para la reducción del consumo energético de una vivienda Capítulo 4 29 [50–52], además de su estrecha relación a la salud de las personas [53,54]. Hasta el momento, la forma de evaluar el confort térmico en la vivienda mediante indicadores FP era empleando indicadores subjetivos de percepciones y declaraciones del hogar, definidos anteriormente. Un confort adecuado en la vivienda conlleva el control del consumo energético [55], así como un mayor bienestar y salud para los ocupantes. La inclusión del consumidor vulnerable para fomentar medidas que prioricen zonas de actuación en la reducción de la tasa de PE ha motivado el estudio del confort térmico de la vivienda principalmente por su estrecha relación a la salud de las personas, además de permitir una reducción del consumo energético de la vivienda. El confort térmico puede ser definido como “esa condición de la mente que expresa satisfacción con el ambiente térmico” [56], su entendimiento permitirá proporcionar unas condiciones de satisfacción para las personas y controlar el consumo energético [57,58]. La evaluación del confort térmico en una vivienda resulta muy complicada [59–61], principalmente por la gran diversidad de factores que influyen en él, que se agrupan en la Figura 3. Los más relevantes son: espaciales, ambientales y personales. - Espaciales: dentro del ellos se pueden considerar diferentes variables como, posición de las habitaciones y control de las condiciones físicas [62,63], estratificación térmica [64] o control de la ventilación y la iluminación natural [52,65]. - Ambientales: pudiéndose considerar variables como temperatura del aire y humedad relativa [66,67], temperatura radiante [68,69] o velocidad del aire [70]. - Personales: salud y edad [71,72], sexo, metabolismo, sensación y percepción térmica [73–76], nivel de actividad [77], ropa [78] o aliestesia [79]. Capítulo 4 30 Figura 3. Factores del confort térmico (Elaboración propia del resultado de la revisión bibliográfica). La última aportación realizada por Sánchez-Guevara [80], utilizando la evaluación del confort de una vivienda como indicador de hogares más vulnerables, muestra una primera aproximación al confort térmico de un hogar en relación a la PE. Ésta consiste en un caso de estudio para un bloque de viviendas situado en Madrid, el cual es definido en el software Energy Plus 7.0 con ayuda de la herramienta unificada LIDER-CALENER para realizar su simulación térmica. Los datos obtenidos de la evaluación del confort térmico consideran un edificio cuya ventilación es natural a través de las ventanas durante la noche para el periodo de verano y en las estancias de orientación norte-sur y este-oeste. A partir del análisis de los datos obtenidos de la simulación se hace uso de modelos adaptativos ASHRAE 55-2010 [81] y la normativa UNE EN 15251:2007 [82] para evaluar el confort térmico, a través de los cuales es posible identificar el número de horas que el hogar de estudio se encuentra fuera de la zona de confort establecida. El modelo de confort adaptativo considera que los ocupantes se encontrarán en una situación de confort si la relación entre Capítulo 4 31 temperatura exterior e interior permanece en el rango de confort establecido. Por lo que aquellos hogares con un mayor número de horas fuera de la zona de confort serán considerados como más vulnerables. Para establecer el rango de confort se hace uso de las ecuaciones de la normativa UNE EN 15251: 2007 [82] las cuales aportan los valores de temperaturas límites, máxima y mínima admisible por una persona, en función de la variación de temperatura exterior en el periodo analizado. Como aporte en la aplicación del modelo adaptativo por parte de la investigación llevada a cabo en el caso de estudio, además de evaluar el número de horas que la estancia se encuentra fuera del rango de confort, considera la diferencia de temperatura alcanzada (ºC) una vez superado el límite establecido. Es, por tanto, que aquellas estancias con un mayor valor en número de horas fuera del rango de confort junto a la diferencia de temperatura alcanzada (ºC) serán consideradas con una mayor necesidad. Las críticas más significativas al modelo vienen de quienes no ven un escenario real en datos obtenidos de una simulación térmica, siendo la monitorización de la vivienda y reportes de los inquilinos el escenario más real posible. La gran variedad de factores que influyen en el confort térmico (Figura 3) y en la satisfacción térmica de una persona a un determinado ambiente es el principal inconveniente a la hora de incluir el confort térmico como indicador de hogares vulnerables, aun así, esta primera aproximación a partir del uso de modelos de confort adaptativos para analizar la PE mediante datos objetivos, permite abrir una nueva línea de investigación para contrarrestar el carácter subjetivo de los indicadores de PE utilizados hasta el momento. 4.5. Eficiencia energética del edificio como indicador de pobreza energética Debido a la relación establecida entre la eficiencia energética de la vivienda, representada por su consumo energético, y la PE, son varios los investigadores que promueven reducir dicha situación a través de una reducción en la demanda energética de la vivienda [15]. Ya, Boardman en su libro “Fixing fuel poverty” indicaba que una mayor eficiencia energética de la vivienda, así como una mejor calificación energética, permitía una reducción de la PE. Al igual que para el confort térmico, son muchas las críticas al uso de la calificación Capítulo 4 32 energética del edificio como indicador de aquellos hogares en situación de PE o más vulnerables a padecerla, principalmente por dos cuestiones: no considerar el consumo energético originado por iluminación y equipamiento doméstico (cocina, electrodomésticos, etc.) en el cálculo de dicho standard, y la poca veracidad de datos aportados por la simulación frente a los aportados por la monitorización. En contrapartida, según el informe del Departamento de Medio Ambiente de Reino Unido -DOE (Department of the Environment) [83]- el consumo energético generado por la iluminación y equipamiento doméstico representa una pequeña cantidad del consumo energético total realizado por la vivienda (menos del 20% para viviendas poco eficientes, e incluso inferior al 10% para viviendas muy eficientes) posibilitando el uso de dicho standard como una primera aproximación a la evaluación de hogares en situación de PE o más vulnerables a padecerla, pero no como un indicador de PE en sí. Dos estudios llevados a cabo en Italia y Francia siguen esta línea de usar la eficiencia energética de la vivienda como indicador de PE: el caso llevado a cabo en Francia por Florio y Teisser [84], a través del cual se elabora un certificado de eficiencia energética que relaciona con la PE, en el cual el gasto energético estimado de la vivienda permite evaluar el stock de viviendas característico en Francia; y el estudio realizado en Italia por Fabbri [85], a través del cual se propone un indicador de PE basado en el rendimiento energético de la vivienda a partir de tres variables: base de datos de certificación de eficiencia energética, monitorización del consumo energético real y standard del rendimiento energético de la vivienda en función de su antigüedad. La relación establecida entre los datos de consumo energético de las viviendas y los hogares de bajos ingresos económicos (excesivo consumo energético y bajos ingresos), hace posible identificar los hogares en situación de PE que no tienen suficientes ingresos para llevar a cabo medidas de eficiencia energética, incluso recibiendo incentivos económicos. 4.6. Proyecto RELS El proyecto RELS [86], es un ejemplo de proyectos que incluyen entre sus objetivos la reducción de una situación de PE. Su punto más fuerte e innovador es la inclusión del usuario y su comportamiento tanto en la diagnosis como en el seguimiento posterior a las intervenciones. Dirigido por la Agencia de la Vivienda de Cataluña, Capítulo 4 33 España, se centra en reducir la precariedad energética y facilitar la aplicación de procesos de renovación energética de las viviendas sociales con el objetivo de proporcionar a los propietarios mediterráneos un modelo de vivienda con más prestaciones, dotado de un confort térmico suficiente y a un coste aceptable. La metodología utilizada en el proyecto europeo SQUARE [87] en Austria, Bulgaria, Finlandia, Holanda, España, y Suecia, cuyo objetivo es garantizar una rehabilitación energéticamente eficiente y una elevada calidad del ambiente interior de edificios multifamiliares, a través de metodología sistemática y controlada, se establece como referencia para el proceso definido en RELS. Dicho proceso evalúa el estado inicial de los edificios seleccionados como proyectos piloto, identifica las oportunidades de mejora, valida las opciones de mayor eficiencia, implanta las medidas y hace un seguimiento posterior de los trabajos. La matriz utilizada para evaluar las intervenciones realizadas a través del proyecto RELS está formada por seis variables: reducción en un 20% de las emisiones de CO2, reducción en un 20% del consumo de energía primaria, realizar el uso de un 20% como mínimo de energía renovables, conseguir un coste óptimo de la intervención respecto al presupuesto del proyecto, reducción del coste energético para el usuario respecto a su renta disponible, y garantizar la fiabilidad del análisis respecto a la metodología; así como los objetivos perseguidos en cada una de ellas permitirán establecer los límites de la matriz inicial RELS de comparación. Los resultados de la aplicación del proyecto RELS sobre dos proyectos pilotos de la Agencia de la Vivienda de Cataluña formados por dos edificios de viviendas plurifamiliares en bloque con un mínimo de 27 inquilinos, constatan la necesidad de considerar la tipología familiar junto al aspecto sociocultural o nivel de estudios. También se aporta el análisis de la amortización del coste de la intervención de rehabilitación energética en relación al coste sanitario de una persona en PE residente en una vivienda social. El coste sanitario utilizado en este proyecto aporta el coste económico que le supondría al servicio sanitario español la situación de un hogar en PE, a partir de datos de Reino Unido. Por lo que una intervención cuyo coste sea amortizado por el correspondiente coste sanitario de la vivienda en situación de PE, tendrá una evaluación positiva para justificar su viabilidad. En relación a la variable de confort térmico, el citado proyecto muestra la diversidad de resultados obtenidos tras las encuestas realizadas a los Capítulo 5 40 esencial según la Organización Mundial de la Salud (WHO) se contabiliza el gasto económico asociado. U: umbral de pobreza, calculado mediante la ecuación (1). Por tanto, IPM = IN U (4) Donde: IN: ingresos netos (numerador ecuación (3)). U: umbral de pobreza. Variará según el país o región. Por tanto, si los ingresos netos están por debajo del umbral se puede considerar que dicho hogar está en situación de pobreza monetaria o pobreza monetaria severa (IPM <1.00). 5.2. Indicador energético Los indicadores de FP analizados evalúan el consumo energético del hogar haciendo uso del gasto energético producido para satisfacer sus necesidades básicas. Los datos son obtenidos a partir de las facturas energéticas o declaraciones aportadas por los diferentes hogares. Una situación de PE puede ser causada por una mala eficiencia energética de la vivienda [15], por lo que el indicador energético (IEn) propuesto pretende evaluar los beneficios obtenidos tras llevar a cabo una rehabilitación de eficiencia energética. El indicador de PE propuesto por Ryan Walker et al. [49], el cual está basado en el procedimiento británico de evaluación estándar (Standard Assessment Procedure (SAP)), permite considerar la simulación energética mediante el uso del software correspondiente una opción óptima y fiable para evaluar el consumo energético requerido por un hogar, siempre y cuando se haga un uso adecuado y coherente de las instalaciones. Además, utilizar el consumo energético requerido en lugar del consumo energético real del hogar puede ser considerado más consistente, ya que éste no se ve influenciado por las características, prioridades y costumbres de las familias que residen en dicha vivienda [90]. Con esta premisa, el IEn evalúa si el consumo energético requerido por el hogar es adecuado según la mediana del consumo energético requerido por el tipo de edificio en la zona donde se localiza la vivienda. El uso de la mediana permitirá que los inusuales altos valores de consumo energético en ciertas viviendas sean considerados. Con ello, el umbral energético se Capítulo 5 41 establece en la mediana del consumo energético requerido por el tipo de edificio en la zona de estudio, y, a su vez, dicho umbral ha sido empleado con anterioridad en los indicadores de PE analizados (Tabla 2). Por tanto, el IEn se define mediante la siguiente ecuación (5): IEn = CE MCE (5) Donde: CE: consumo energético requerido. Obtenido de la simulación energética de la vivienda en el software correspondiente. MCE: mediana del consumo energético requerido por el tipo de edificio en la zona de estudio. Por lo tanto, el consumo energético del hogar será adecuado (de resultado admisible) si se encuentra por debajo del umbral energético establecido (IEn <1.00), de lo contrario será inadecuado (de resultado inadmisible) (IEn >1.00). Considerar en el IEn el consumo energético obtenido de la simulación energética partiendo de las características de la vivienda evita considerar a los hogares que tienen un consumo energético excesivo por un mal uso de las instalaciones o, de lo contrario, excluir los hogares que no pueden permitirse un consumo energético mínimo por falta de recursos económicos. En este contexto, la pobreza energética escondida (hidden energy poverty in Table 2) [40], a través de la cual se identifica aquellos hogares cuyo consumo energético es excesivamente bajo, es considerada en la definición del IEn. 5.3. Indicador de confort La relación entre confort térmico, PE y consumidores vulnerables ha sido bien justificada en los últimos años por una gran diversidad de estudios, como se ha detallado en la sección anterior. Aun así, la evaluación del confort térmico en una vivienda resulta muy complicada, principalmente por la gran diversidad de factores que influyen en él (Figura 2). La mayoría de indicadores de FP evalúan el confort térmico basándose en datos subjetivos de las ECV y EU-SILC (Tabla 2). Sin embargo, el indicador de confort (IC) propuesto realiza dicha evaluación partiendo del modelo adaptativo ASHRAE 55-2010 [81] y se complementará con la normativa UNE EN 15251:2007 [82]. Capítulo 5 42 Mediante ambos modelos se evaluará el número de horas que el hogar de estudio se encuentra fuera de la zona de confort establecida. Aquellos hogares con mayor número de horas fuera de la zona de confort serán los más vulnerables según el IC. El modelo adaptativo considera que los ocupantes se encontrarán en una situación de confort si la relación entre temperatura exterior y temperatura interior permanece en el rango de confort establecido. Los trabajos llevados a cabo por Sánchez-Guevara [80] utilizan el modelo adaptativo para identificar aquellos hogares más vulnerables. Además, diferentes trabajos llevados a cabo en Chile hacen uso de los modelos de confort adaptativos para conseguir una reducción del consumo energético en un hogar a partir de proporcionar una situación de confort en el interior de la vivienda [50,51]. En este contexto, la normativa UNE EN 15251:2007 [82] establece cuatro categorías en función de las expectativas que tendrán los ocupantes y la antigüedad del edificio (Tabla 3). Tabla 3. Categorías de confort en función de los tipos de ocupantes y la antigüedad del edificio. Categoría Descripción I Alto nivel de expectativa, recomendado para espacios ocupados por personas débiles y sensibles con requisitos especiales, como discapacitados, enfermos, niños muy pequeños y ancianos. II Nivel normal de expectativa; debería utilizarse para edificios nuevos y renovados. III Aceptable y moderado nivel de expectativa; puede utilizarse en edificios ya existentes. IV Valores fuera de los criterios de las categorías anteriores. Esta categoría sólo debería aceptarse durante una parte limitada del año. Debido a la tipología de edificios objeto de estudio (residenciales existentes), se considera la categoría III para el cálculo de los límites del rango de confort. Dicho rango de confort será variable en función de la zona en la que se encuentre el hogar de estudio y se calculará a partir de las fórmulas aportadas en la normativa [82]. El umbral de confort (UC) se establece como “admisible” siempre y cuando, tras analizar el tanto por ciento de horas en confort térmico en la vivienda, el resultado de dicho tanto por ciento de horas sea al menos igual al 80%, es decir, si al evaluar el confort térmico de una Capítulo 5 43 vivienda resulta que durante el período evaluado el tanto por ciento de horas en confort es mayor o igual al 80%, de lo contrario la evaluación será “inadmisible”. Establecer el UC en el 80% de las horas significa que los de una vivienda podrán estar térmicamente inconfortable durante cinco horas al día, y dichas horas será consideradas durante las horas de sueño [66]. El resultado del tanto por ciento de horas en confort térmico se obtiene al comparar los puntos del día en los que la temperatura obtenida en la vivienda se encuentra dentro del rango de confort establecido, para el caso de estudio, con los puntos que permanecen fuera. La evaluación del confort térmico se realizará en las estancias consideradas de mayor período de ocupación, dormitorios y salón-comedor. Los períodos de evaluación serán divididos en las 4 estaciones del año: primavera, verano, otoño e inviernos, pudiendo ser obviada alguna de ellas en función de las características climatológicas de la zona de estudio. Los datos que facilitan la evaluación del confort térmico, del mismo modo que para el IEn, serán tomados tras la simulación de la vivienda con el software correspondiente. 5.4. Definición del Índice de Hogares Vulnerables Los hogares que padecen una situación de PE experimentan una serie de impactos, tanto directos como indirectos, en su vida diaria tales como: bajas temperaturas, elevadas facturas de la energía, aparición de mohos y humedades, falta de presupuesto para otros bienes y servicios. La salud de los ocupantes de hogares vulnerables se ve por tanto dañada. Los diferentes niveles de vulnerabilidad que definen el IHV son establecidos, a partir de relacionar los indicadores que forman el IHV (IPM, IEn e IC) y la salud de los hogares, permitiendo evaluar la salud de un hogar en una situación en vulnerabilidad. 5.4.1. Años de vida ajustados por calidad Para definir el estado de salud de un hogar en cada uno de los niveles de vulnerabilidad se hace uso de los años de vida ajustados por calidad (AVAC). Dos son los estudios principales utilizados como referencia para hacer uso de los AVAC en la elaboración del IHV. Por un lado, el Affordable Warmth Access Referral Mechanism (AWARM, Manchester) [91], el cual analiza los beneficios sociales, de salud, y bienestar tras una intervención de rehabilitación energética para aislar Capítulo 5 44 térmicamente la vivienda, principalmente por conseguir una mayor calidad de vida para la familia. Por otro lado, el Affordable Warmth (Bolton) [92], el cual estima los niveles de mortalidad relacionados a la PE y el coste sanitario asociado. En definitiva, ambos proyectos analizan un incremento en la calidad de vida de los hogares, en relación a los AVAC ganados, tras llevar a cabo una intervención de rehabilitación energética, y posteriormente el coste efectivo de la intervención de rehabilitación energética realizada. Los AVAC, definidos por el Instituto Nacional de Excelencia en Salud y Cuidado (National Institute for Health and Care Excellence (NICE)) [93] definen la calidad de vida de una persona mediante un valor numérico, donde 1.00 indica que una persona está en perfectas condiciones de salud y 0.00 indica que tiene riesgo de fallecer. Es una medida tradicional ampliamente aceptada para realizar análisis comparativos, debido principalmente a que considera un amplio rango de aspectos físicos y psicológicos de la vida de una persona. Para definir los AVAC correspondientes en cada uno de los niveles de vulnerabilidad se utiliza la metodología EQ-5D [94–96], la cual es una medida estándar del estado de salud definida por el EuroQol Group para proporcionar una simple y genérica medida del estado de salud para una evaluación clínica y económica. La metodología EQ- 5D permite evaluar el estado de salud de una persona a partir de cinco factores: movilidad, cuidado personal, actividades cotidianas, mal estar/dolor, y ansiedad/depresión. Con ello, una persona puede indicar cómo percibe su estado de salud a partir de asignar un valor entre uno, representa un perfecto estado de salud, y cinco, representa una situación de salud extrema, a cada uno de los cinco factores. El resultado es una puntuación de cinco dígitos (“Puntuación EQ-5D” en Tabla 4) que define los AVAC para una persona utilizando el EQ-5D- 5L Index Value Calculator [97]. La Tabla 4 muestra un ejemplo del cálculo de los AVAC, representando el nivel 6 de la Tabla 5, para una persona que experimenta leves problemas de cuidado personal, moderados problemas en actividades cotidianas, moderados problemas de malestar/disconfort, y moderados problemas de ansiedad/depresión, debido principalmente a la falta de recursos monetarios para cubrir sus necesidades básicas. Capítulo 5 45 Tabla 4. Ejemplo del cálculo de los AVAC. Variable Valores de salud Estado de salud Puntuación EQ-5D AVAC Movilidad 1 2 3 4 5 Sin problemas 12333 0.642 Cuidado personal 1 2 3 4 5 Leves problemas de cuidado personal Actividades cotidianas 1 2 3 4 5 Moderados problemas en actividades cotidianas Malestar/ Disconfort 1 2 3 4 5 Moderados problemas de malestar/disconfort Ansiedad/ Depresión 1 2 3 4 5 Moderados problemas de ansiedad/depresión 5.4.2. Coste de los años de vida ajustados por calidad Para proporcionar un análisis económico de la situación de vulnerabilidad de un hogar, se asigna un coste de los años de vidas ajustados por calidad (CAVAC) a cada AVAC definido en los diferentes niveles de vulnerabilidad. Para ello, se utiliza el coste efectivo de vida para una persona, el cual es establecido por el Sistema Nacional de Salud (SNS) y representa el coste monetario que el gobierno tiene que pagar para mantener una persona en perfectas condiciones de salud durante un año. La metodología utilizada en los proyectos AWARM (Manchester) [91] y Affordable Warmth (Bolton) [92] son utilizados de referencia para establecer la relación AVAC y el coste efectivo de vida para una persona. Utilizaron como coste efectivo de vida para una persona el rango establecido por el NICE en Inglaterra de 20,000 – 30,000£ para definir un valor monetario a los diferentes AVAC considerados en el estudio. Para este caso, debido a que el IHV se ha desarrollado en el contexto español teniendo en cuenta sus características en base a la problemática de la PE, se ha utilizado el coste efectivo de salud para una persona el valor de 30,000€, aproximadamente la media del coste efectivo de salud para una persona establecido por el SNS español de 28,000 – 35,000€ [98–100]. En este contexto, es importante remarcar que el coste efectivo de vida para una persona será diferente dependiendo del país donde se aplique el IHV. De manera que una persona cuyo AVAC sea 0.00 tendrá un coste monetario para el SNS español de 30,000€, a diferencia de aquellos hogares que no se Capítulo 5 46 encuentren en una situación de vulnerabilidad, por lo que su AVAC es de 1.00, tendrá un CAVAC de 0.00€. 5.4.3. Niveles de vulnerabilidad Las necesidades y características de los hogares vulnerables son diversos y multidimensionales, motivando una distribución ineficiente de las ayudas destinadas a hogares vulnerables. Para dar una solución a esta problemática, diferentes niveles de vulnerabilidad (Tabla 5) son definidos a partir de combinar los resultados de los indicadores de pobreza monetaria, energético, y de confort, junto a los AVAC y los CAVAC, dando como resultado el IHV. Con ello, el IHV permitirá comparar de forma directa el nivel de necesidad y el nivel de intervención en cada caso de estudio, y así proporcionar una distribución efectiva y justa de los recursos disponibles. Para establecer los diferentes niveles de vulnerabilidad se ha realizado una matriz con todas las combinaciones posibles a partir de los indicadores del IHV (IPM, IEn e IC). Se proponen once niveles de vulnerabilidad donde el nivel “cero” representa una situación no vulnerable y el nivel “once” la peor situación de vulnerabilidad posible. Para mejorar los indicadores de PE disponibles, se incluyen dos niveles adicionales de vulnerabilidad, niveles doce y trece, los cuales representan la pobreza energética escondida (Hidden Energy Poverty) [40] y el efecto “heating or eating” [33] (Tabla 2). Ambos niveles, por tanto, definen la peor situación de vulnerabilidad posible en la cual los hogares tienen que decidir entre destinar sus recursos monetarios a alimentación o al pago de sus facturas energéticas, motivando en algunas ocasiones el fallecimiento de alguno de los miembros de la familia. En definitiva, trece diferentes niveles de vulnerabilidad han sido establecidos, a través de los cuales es posible conocer la calidad de vida de un hogar (AVAC) y el coste económico para el servicio sanitario nacional (CAVAC) (Tabla 5). Para justificar el estado de salud y confort de los inquilinos definido en cada uno de los niveles de la Tabla 5, se aporta una breve reseña de la revisión bibliográfica. Indicar que los niveles once, doce y trece muestran valores de AVAC negativos, así como valores de CAVAC superiores al coste efectivo de vida para una persona de 30,000€, debido a que la situación de vulnerabilidad definida para cada uno de los niveles puede llegar a causar la muerte de alguno de los miembros que forman el hogar analizado. Capítulo 5 47 En conclusión, el IHV integra un amplio conjunto de factores sociales, monetarios y ambientales agrupados en sus cinco componentes principales (IPM, IEn, IC, AVAC y CAVAC), y se define mediante la siguiente ecuación (6): IHV = NV (6) Donde: NV: niveles de vulnerabilidad de un hogar definidos en la Tabla 5. Tabla 5. Niveles de vulnerabilidad. Nivel Variables Puntuación EQ-5D AVAC CAVAC (Euros) 0 IPM: No Pobreza Monetaria IEn: Admisible IC: Admisible 11111 0.00 0.00 No se detectan problemas de salud relacionados a una situación de PE. 1 IPM: No Pobreza Monetaria IEn: Admisible IC: Inadmisible 11121 0.910 2700 Situación del hogar basado en la puntuación EQ-5D: - Leves problemas de malestar/disconfort Una mala calidad del ambiente interior provocaría malestar en los ocupantes (Huebner et al.) [101]. 2 IPM: No Pobreza Monetaria IEn: Inadmisible IC: Admisible 11122 0.857 4290 Situación del hogar basado en la puntuación EQ-5D: - Leves problemas de malestar/disconfort - Leves problemas de ansiedad/depresión Los hogares con un elevado gasto en el consumo energético y dificultades para pagar sus facturas padecerían problemas de salud mental: disconfort, ansiedad, depresión (Butler y Sherriff) [102]. Capítulo 5 48 Tabla 5. Continúa. Nivel Variables Puntuación EQ-5D AVAC CAVAC (Euros) 3 IPM: No Pobreza Monetaria IEn: Inadmisible IC: Inadmisible 11133 0.825 5250 Situación del hogar basado en la puntuación EQ-5D: - Moderados problemas de malestar/disconfort - Moderados problemas de ansiedad/depresión Vivir en una vivienda energéticamente ineficiente, asociada a una situación de pobreza monetaria, provocaría adicionales problemas de salud y bienestar en los ocupantes [103]. 4 IPM: Pobreza Monetaria IEn: Admisible IC: Admisible 11223 0.786 6420 Situación del hogar basado en la puntuación EQ-5D: - Leves problemas en actividades cotidianas - Leves problemas de malestar/disconfort - Moderados problemas de ansiedad/depresión Disponer de los recursos monetarios para realizar el pago de un consumo energético mínimo es considerado el factor más relevante en una situación de pobreza energética [104]. 5 IPM: Pobreza Monetaria IEn: Admisible IC: Inadmisible 11333 0.754 7380 Situación del hogar basado en la puntuación EQ-5D: - Moderados problemas en actividades cotidianas - Moderados problemas de malestar/disconfort - Moderados problemas de ansiedad/depresión Un confort térmico inadecuado en la vivienda podría motivar la reducción de las actividades cotidianas en un hogar (Butler y Sherriff) [102]. Capítulo 5 49 Tabla 5. Continúa. Nivel Variables Puntuación EQ-5D AVAC CAVAC (Euros) 6 IPM: Pobreza Monetaria Severa IEn: Admisible IC: Admisible 12333 0.642 10,740 Situación del hogar basado en la puntuación EQ-5D: - Leves problemas de cuidado personal - Moderados problemas en actividades cotidianas - Moderados problemas de malestar/disconfort - Moderados problemas de ansiedad/depresión La carencia de recursos monetarios para poder llevar a cabo las actividades cotidianas es considerada la principal causante de esta situación [35]. 7 IPM: Pobreza Monetaria IEn: Inadmisible IC: Admisible 13333 0.620 11,400 Situación del hogar basado en la puntuación EQ-5D: - Moderados problemas de cuidado personal - Moderados problemas en actividades cotidianas - Moderados problemas de malestar/disconfort - Moderados problemas de ansiedad/depresión La relación entre un alto consumo energético y mala calidad de la vivienda con la salud mental: viviendas frías y con problemas de humedades, provocaría un incremento del riesgo de las situaciones de estrés, ansiedad, etc. (Mould y Baker) [105]. 8 IPM: Pobreza Monetaria IEn: Inadmisible IC: Inadmisible 13433 0.484 15,480 Situación del hogar basado en la puntuación EQ-5D: - Moderados problemas de cuidado personal - Graves problemas en actividades cotidianas - Moderados problemas de malestar/disconfort - Moderados problemas de ansiedad/depresión Una temperatura inadecuada provocaría un sentimiento de vergüenza en los ocupantes a la hora de recibir visitas en su vivienda, reduciendo sus actividades sociales (Ambrose et al.) [103]. Capítulo 6 56 Tabla 9. Resumen de los datos para la aplicación del IHV. Datos de la familia Datos de la vivienda Ingreso neto (€/año) Nº personas S. útil (m2) Consumo energético (kWh/año) Adultos Niños 11,400 2 1 63.59 6420 Para poder abordar la evaluación del confort térmico partiremos de la aportación realizada por Sánchez-Guevara [80], utilizando el estudio del confort de una vivienda como indicador de hogares más vulnerables. Para ello, se evalúa el número de horas (%) fuera o dentro del rango de confort durante el periodo analizado, a partir del uso de los resultados de confort obtenidos por Sánchez-Guevara et al. [117] empleando el software de simulación ambiental y energética de edificios Energy Plus 7.0. Para los archivos climáticos, se han utilizado los datos IWEC de EnergyPlus de Sevilla, de manera que la localización juega un punto importante en la evaluación. Para los límites diarios del rango de confort se hace uso de la correspondiente fórmula [82] para cada uno de los periodos de evaluación: primavera, verano e invierno. Se excluye el periodo de otoño al tener unos valores térmicos similares al periodo primaveral. Las Figuras 7 y 8 muestran un ejemplo gráfico del cálculo de las horas en confort en función de los rangos de confort establecidos y la temperatura interior en la vivienda para las fachadas sudeste de los periodos de primavera e invierno, respectivamente. Las líneas roja y azul representan los límites superior e inferior de confort térmico para el interior de la vivienda, respectivamente, los cuales son calculados utilizando las fórmulas proporcionadas por la normativa [82], y la línea verde muestra la temperatura interior en la vivienda durante el periodo analizado, haciendo uso del software de simulación ambiental y térmica de edificios Energy Plus 7.0. Es importante indicar que los datos aquí mostrados fueron calculados para en el año 2015 según las características técnicas de la vivienda en ese momento. Por lo que, en el momento en el que se cambien las características iniciales de la vivienda, tras una actuación de rehabilitación energética, dichos valores podrán ser diferentes. Capítulo 6 57 Figura 7. Límites superior e inferior de confort térmico en la fachada sudeste en primavera [110]. Figura 8. Límites superior e inferior de confort térmico en la fachada sudeste en invierno [110]. 6.2. Aplicación del Índice de Hogares Vulnerables Una vez definido el caso de estudio y obtenido todos los datos necesarios para aplicar el IHV, a continuación, se procede a obtener sus resultados. 6.2.1. Indicador de Pobreza Monetaria Para evaluar la variable monetaria se establecen los diferentes UPM y UPMS, en función de la zona de análisis (Sevilla) y de diferentes Uc (Tabla 10). Como UPM se establece el valor del ingreso mínimo interprofesional [118] (60% de la mediana de la renta equivalente en Sevilla [119] en 2015), y para el UMPS se utiliza la prestación más baja otorgada por el estado Español, denominada Plan PREPARA [120] de 400€/mes. El factor de equivalencia definido a partir de la ecuación 2 fue utilizado para considerar el tamaño familiar (Uc) en la Tabla 10, definiendo así los diferentes umbrales de pobreza. Capítulo 6 58 Tabla 10. Umbrales de pobreza para Sevilla (España). Nº personas Pobreza monetaria Pobreza monetaria severa Una personas 8114 € 4800 € Dos personas 12,171 € 7200 € Dos adultos y un niño 14,605 € 8640 € Dos adultos y dos niños 17,040 € 10,080 € Dos adultos y tres niños 19,474 € 11,520 € De acuerdo a los datos recogidos en la tabla 10, los UPM y UPMS para el caso de estudio serían, 14,605 €/año y 8640 €/año, respectivamente. Considerando que el hogar tiene un ingreso neto de 11,400 €/año, obtenido de la Tabla 9, y la aplicación de la ecuación 4, el resultado obtenido es de “pobreza monetaria” (IPM < 1.00). 6.2.2. Indicador Energético El umbral de consumo energético, como se detalla en la sección 5.1.2. Indicador energético, se establece a partir de los datos de consumo energético medio requerido para el tipo de vivienda evaluada (vivienda en bloque) y la zona climática de localización (Sevilla, Sur de España, clima mediterráneo). Según los últimos datos publicados por el IDAE [121] el consumo energético medio requerido para el caso de estudio será de 8,360.46 kWh/año. Considerando que el consumo energético anual requerido por la vivienda de estudio es de 6420 kWh/año, dato obtenido de la herramienta de certificación energética CE3_Viviendas [111] (Tabla 9), aplicando la ecuación 5, el resultado obtenido es de “admisible” (IEn < 1.00). 6.2.3. Indicador de Confort Para establecer el umbral de confort, tal y como se detalla en la sección 5.1.3. Indicador de confort, se utiliza el 80% de las horas en las cuales la estancia evaluada debe de estar dentro del rango de confort térmico definido. Las Figuras 4 y 5 explicadas anteriormente, muestran un ejemplo de los rangos de confort térmico para la fachada sudeste para el periodo de primavera e invierno, respectivamente. Como resultado, se obtiene que para los períodos de primavera y verano la vivienda tiene un resultado “admisible” (IC > 80%). En contrapartida, para el periodo de invierno la vivienda tiene un resultado “inadmisible” (CI < 80%) debido a que el tanto por ciento de Capítulo 6 59 las horas analizadas es menor al rango establecido del 80% (Tabla 11). La Tabla 12 proporciona un resumen de los resultados obtenidos tras aplicar los diferentes límites de confort térmico establecidos a las horas analizadas de cada periodo: primavera, verano e invierno (dicho trabajo considera los mismos valores de temperatura para los periodos estacionales de primavera y otoño en el caso de Sevilla). Tabla 11. Tanto por ciento de horas de confort [117]. Primavera Verano Invierno Fachada Noroeste Fachada Sudeste Fachada Noroeste Fachada Sudeste Fachada Noroeste Fachada Sudeste Fuera del rango Horas 0.00 3.57 6.71 104.9 464.86 464.73 Porcentaje 0.00 0.51 0.93 14.49 96.85 96.82 Dentro del rango Horas 696 692.43 713.29 615.71 15.14 15.29 Porcentaje 100.00 99.49 99.07 85.51 3.15 3.18 Con los resultados obtenidos en cada variable (IPM: pobreza, IEn: admisible, IC: admisible para primavera-verano e inadmisible para invierno) y haciendo uso de la ecuación 5, se obtiene el nivel de vulnerabilidad padecido por el hogar (definido en la Tabla 5). La Tabla 12 recoge los datos tras aplicar el IHV. Tabla 12. Resultados obtenidos tras la aplicación del IHV. Estación Indicador de pobreza monetaria Indicador energético Indicador de confort IHV Primavera-verano Pobreza monetaria Admisible Admisible 4 Invierno Pobreza monetaria Admisible Inadmisible 5 6.2.4. Análisis de Sensibilidad Para poner en crisis el indicador elaborado, se realizarán varios análisis de sensibilidad a partir de la vivienda evaluada, considerando los siguientes aspectos: tipo de familia, ingresos familiares, rehabilitación de eficiencia energética y consumo energético. Capítulo 6 60 6.2.4.1. Escenario 1. Tipo de familia El primer análisis realizado consiste en considerar que la vivienda ha tenido un cambio de propietario y eso conlleva que el número de miembros que forman el núcleo familiar también cambie, resultando que el núcleo familiar pasa a estar formado por dos adultos y tres niños. Las características de la vivienda permanecen constantes, por lo que los parámetros de confort y de consumo energético se mantienen, produciéndose un cambio considerable en la variable monetaria. Los datos obtenidos por el IHV (Tabla 13) reflejan un aumento de la situación de vulnerabilidad (seis para verano y nueve para invierno), respecto al caso inicial, lo que demuestra que la situación de vulnerabilidad de un hogar es mayor en hogares de mayor tamaño. 6.2.4.2. Escenario 2. Ingresos familiares Para el segundo análisis, se considera que el núcleo familiar ha sufrido una reducción de sus ingresos netos disponibles, ocasionada por el gasto en medicamentos de un familiar y la subida del precio del agua potable consumida. Estos gastos implican que hay que destinar adicionalmente un total de 100 € mensuales a la partida de otros gastos (OE), durante al menos un año, y 135 € mensuales a la partida de gastos de agua y gestión de residuos sólidos urbanos (GARSU), en la ecuación 3. Todas las variables permanecerán constantes, salvo la monetaria que sufrirá una modificación considerable respecto a la inicial debido a la disminución de los ingresos netos familiares, pasando de 11,400 € iniciales a 8580 € en el nuevo escenario. Los datos obtenidos por el IHV (Tabla 13) reflejan un aumento de la situación de vulnerabilidad (seis para verano y nueve para invierno). La posibilidad de evaluar este tipo de cambios, menores a simple vista, permite priorizar hogares de actuación, así como facilitar la elección de una medida de actuación eficaz, ya sea centrada en el aspecto técnico de la vivienda o en el aspecto monetario de la familia. 6.2.4.3. Escenario 3. Rehabilitación de eficiencia energética Para el tercer análisis, se evalúa una actuación de rehabilitación energética a través de la cual se lleva a cabo un cambio en la instalación de calefacción y ACS, instalando una nueva caldera de gas natural para la calefacción y un sistema de placas de captación solar para el ACS, así como la renovación de las ventanas existentes. Capítulo 6 61 Esta actuación de rehabilitación energética, cuyo coste económico ha sido de 7850 € [122] (nueva caldera de gas natural, adaptación de instalación de ACS para uso de energía solar, y nuevas ventanas de baja transmitancia e infiltraciones), conllevaría una reducción del consumo energético (6420 kWh/año pre-actuación para pasar a 5169 kWh/año post-actuación) y, consecuentemente, del gasto anual asociado a las facturas de consumo energético, así como una mejora del confort térmico en la vivienda durante todo el año. Este escenario permite evaluar el beneficio social de una inversión económica por parte de la administración pública, fomentando la concesión de ayudas a viviendas de mayor vulnerabilidad para llevar a cabo actuaciones de rehabilitación energética. Los datos obtenidos por el IHV (Tabla 13) reflejan una reducción de la situación de vulnerabilidad durante el periodo de invierno (cinco en el caso inicial para pasar a cuatro todo durante todo el año). 6.2.4.4. Escenario 4. Aumento del consumo energético Para el último análisis, se somete el indicador a un cambio brusco en la variable energética. Para ello se considera que, por deficiencias en la vivienda, se origina un aumento del consumo energético (6420 kWh/año del caso inicial para pasar a 8546 kWh/año del nuevo escenario) provocando, por tanto, un incremento del gasto asociado a las facturas de consumo energético, para así mantener el mismo confort térmico en la vivienda. Al evaluar el nuevo consumo energético de la vivienda mediante el indicador energético (umbral establecido en 8,360.46 kWh/año según IDAE [121]) se obtiene un resultado de “inadmisible”, lo que provoca un mayor nivel de vulnerabilidad en el hogar en comparación al caso inicial (siete para verano y ocho para invierno) (Tabla 13). Capítulo 6 62 Tabla 13. Escenarios del análisis de sensibilidad de IHV. Estación Indicador de pobreza monetaria Indicador energético Indicador de confort IHV Caso estudio Primavera/ verano Pobreza monetaria Admisible Admisible 4 Invierno Pobreza monetaria Admisible Inadmisible 5 1 Primavera/ verano Pobreza monetaria severa Admisible Admisible 6 Invierno Pobreza monetaria severa Admisible Inadmisible 9 2 Primavera/ verano Pobreza monetaria severa Admisible Admisible 6 Invierno Pobreza monetaria severa Admisible Inadmisible 9 3 Primavera/ verano Pobreza monetaria Admisible Admisible 4 Invierno Pobreza monetaria Admisible Admisible 4 4 Primavera/ verano Pobreza monetaria Inadmisible Admisible 7 Invierno Pobreza monetaria Inadmisible Inadmisible 8 6.3. Resultados A partir de los resultados mostrados en la Tabla 13 es posible afirmar que el IHV permite analizar la situación de un hogar y mostrar claramente cuál es el origen de dicha situación. A su vez, el IVH facilita la elección de la medida de actuación más eficaz, mejorando la situación inicial mostrada en el caso de estudio: - La calidad de la vivienda es adecuada. Aunque cabe destacar que para el periodo invernal el indicador muestra una mayor vulnerabilidad por la desfavorable evaluación de la variable de confort térmico, siendo motivada por el mal estado en el que se encuentran las ventanas existentes. Capítulo 6 63 - La principal causa de la situación de vulnerabilidad del hogar es provocada por la situación de pobreza monetaria de la familia. - Una actuación de rehabilitación energética tal como se plantea en el escenario 3, permitiría una mejora en la calidad de vida del hogar tras la reducción del nivel de vulnerabilidad a cuatro (IHV = 4) durante todo el año. El hogar estará fuera de una situación de vulnerabilidad en el momento en el que los ingresos de la familia se incrementen o los gastos de vivienda se vean reducidos. - La inclusión del confort térmico ha permitido analizar la situación de vulnerabilidad del hogar en los diferentes periodos estacionales, junto al consumo energético realizado, a diferencia de los actuales indicadores de PE. - A partir del escenario 3 se muestra la posibilidad de evaluar el beneficio social de una determinada intervención de eficiencia energética en un hogar vulnerable tras la mejora de la calidad de vida de los inquilinos del hogar analizado. 64 Chapter 7 ADAPTATION OF THE INDEX OF VULNERABLE HOMES TO THE ENGLAND CONTEXT This research has been developed within the Spanish context taking into consideration the current situation of this issue in Spain. The Energy Poverty (EP) issue is a global problem that has been accentuated in Spain due to the economic crisis, has given rise to government and political interest, and has achieved high public impact, but no official definition has been established, in contrast to other countries such as the United Kingdom. Then, a three-month stay has been carried out to apply key social science concepts to the current definition of the IVH and then expanding the focus of its results. To this end, the IVH is adapted to the British context, enabling a comparative analysis with its first application in Spain and with the official EP indicators in the UK, the LIHC indicator and the 10% measure, which have been used for official statistics on FP in UK [123]. This will highlight the potential of the IVH to identify and assess a vulnerable situation, and show the weaknesses of the current EP indicators. 7.1. Justification of its application in England The impossibility of understanding the composition and factors of FP, or the difficulty of identifying which households are more in need of support and which one is required, are the main limitations to the creation of a common standard [90,124], then, the effectiveness of many FP policies is limited by the difficulty in targeting households. Two main challenges can be identified: “exclusion” inaccuracies, whereby households that would benefit are not recognised by policy and therefore not supported; and “inclusion” inaccuracies, whereby households that are not identified as fuel poverty but meet the eligibility criteria and are therefore awarded support [125]. As result, there is a Chapter 7 65 risk that those households in greatest need are missed, public money is not best deployed, and FP resources are not distributed effectively. The proposed IVH will lead to a fuller understanding of how to identify households in or at risk of FP, and leading to an evaluation of the effectiveness and equity of resource distribution, as well as a fuller understanding of variety of FP situations, and recognition of the high prevalence of hidden energy poverty [40]. However, the IVH must be applied to other contexts demonstrating its value as a tool to provide a understanding of FP fully. Mainly for its history and policies in addressing EP, the UK may be considered as a reference country to fight against EP, and then the best country to putting on value the proposed IVH by applying within its social and residential context. 7.2. Information the IVH needs to be applied This section defines the required data to apply the IVH, and this can be divided into four components: Monetary Poverty Indicator (MPI), Energy Indicator (EnI), Comfort Indicator (CI) and Health-Related Quality-Life Cost (HRQLC) (Table 15). 7.2.1. Monetary Poverty Indicator (MPI) It analyses the monetary vulnerability of a house based on household net income. This is compared with the Monetary Poverty Threshold (MPT) which will depend on the located area. The most used is the 60% of median equivalised disposable income in the studied area with Eurostat statistics [42], and the Severe Monetary Poverty Threshold (SMPT), which defines a more precarious level of poverty, representing the lowest disposable income of a household, and it is set in accordance with the social benefit granted by the government to families in social exclusion. Unlike current fuel poverty indicators, household energy expenditure is not excluded from the household net income in the MPI, avoiding the characteristics, priorities and customs of the households related to their energy consumption, so as the inadequate usage of housing systems (such as stove, lights, heating, air conditioning, etc.) to be influential factors in a vulnerable situation. For its application in England, the MPT and SMPT are set according to the economic situation in the studied area (England), and the size and composition of the households (expressed with the modified scale provided by the Organization for Economic Co-operation and Chapter 7 72 define the characteristics of the dwelling. The DesignBuilder software [150] joint to the dynamic thermal-comfort software EnergyPlus 7.0 [151] have been used to simulate one year of operation and indoor temperature (Figure 11). Figure 10. Pre-1919 terraced housing. Figure 11. Dwellings simulation model. Two types of dwellings exist in the sample analysed depending on the floor area and the EPC rating. Table 18 and 19 show the description of dwelling construction and the characteristics of dwelling systems. Table 18. Description of dwelling construction (Pre-1919 terraced house) [148,152]. Element Description U-values (W/m2K) Walls Solid brick, as built, no insulation 2.10 Roof Pitched without insulation 2.30 Floor Reinforced concrete raft with no insulation added 0.81 Ground floor Suspended timber above a ventilated underfloor void 1.50 Windows Double glazed windows in wooden frames 4.80 Doors Wooden door with frames of similar material 3.00 Party wall Same as external walls 1.97 Chapter 7 73 Table 19. Characteristics of dwelling systems [148,152]. Floor area (m2) EPC rating System Description 62 35 (F) Heating Room heaters, mains gas Domestic hot water Gas instantaneous at the point of use Others Electricity 119 15 (G) Heating Portable electric heaters for most rooms Domestic hot water Electric instantaneous equipment at the point of use Others Electricity The heating pattern and the operational parameters were set to calculate the energy consumption required by the analysed dwellings. The heating pattern during the simulation was set according to the times set out in the SAP guidance issued by BRE Group (from 7 am until 9 am in the morning and 4 pm until 11 pm in the evening) [153]. The operational parameters for each room type were established considering that householders could spend most of the time at home (Table 20), leading vulnerable householders who stay most of the time at home, for instance unemployed, students, and/or severely disabled, to be taken into consideration. Table 20. Occupancy profile used in the simulation. Room occupied Monday to Friday (Times of the day) Saturday and Sunday (Times of the day) Living Room 9am – 12pm; 1pm – 6pm; 7pm – 11pm 10am – 12pm; 1pm – 6pm; 7pm – 11pm Kitchen and Dinning 8am – 9am; 12pm – 1pm; 6pm – 7pm 9am – 10am; 12pm – 1pm; 6pm – 7pm Bedroom 1 11pm – 8am 11pm – 9am The following Table 21 shows the energy data of the analysed dwellings depending on the floor area and the EPC rating. Chapter 7 74 Table 21. Energy data of the dwellings [152,153]. Floor area (m2) Heating energy consumption (kWh/m2year) Rest energy consumption (kWh/m2year) Total energy consumption (kWh/m2year) Total energy consumption (kWh/year) EPC rating 62 326.04 167.96 494 32,604 35 (F) 119 333.30 171.70 505 60,095 15 (G) 7.3.1.2. Characteristics of householders This work aims to provide an analysis at the local level (City of Salford) that incorporates regional diversity of income levels, resource availability and socioeconomic characteristics of residents. To this end, three different scenarios, which represent the standard household with the highest rates of FP in England [123], were defined depending on the household size and level of income. The main data resources used to define each scenario were the EHS, which collects information from households on housing circumstances and is used for official statistics on fuel poverty in England [141,142,154], and the Annual Fuel Poverty Statistics Report [123]. Table 22 summarizes the characteristics of the analysed householders according to: Tenure, with some 63% of households owner-occupied (43% in FP), while just 20% was private rented; Household size, according to the UK Census Data, 48 households contain one adult, 25 two adults, and 29 two adults with one child [155]; Income, income distribution by decile after tax within the range 10th – 70th [156] was considered (Table 23), assessing diversity income levels in relation to FP rates; Housing cost, median housing cost for owners (most common tenure in England) depending on the household’s composition defined in each scenario was used; and Water and sewerage bill, representing the average annual water and sewerage charges in England [157] which means 395 £/year. Table 22. Characteristics of analysed householders. Tenure Scenario Housing cost (£/year) Income (£/year) Owner One adult (n=48) 5247 Deciles 1st to 7th after tax Two adults (n=25) 7102 Two adults and one child (n=29) 7950 Chapter 7 75 Table 23. Income distribution by decile after tax [156]. Decile Total annual income Monthly 1st £11,800 £983 2nd £13,600 £1133 3rd £15,400 £1283 4th £17,500 £1458 5th £20,000 £1667 6th £23,100 £1925 7th £27,300 £2275 7.3.2. Results After establishing the proposed case study, following the explanation done in section 7.2. Information the IVH needs to be applied, this section presents results from the application of the IVH. Monetary poverty indicator: According to Table 14 the MPT is set at £10,393 for scenario one (one adult), £15,590 for scenario two (two adults) and £18,707 for scenario three (two adults and one child). The SMPT corresponds to £6928 for scenario one, £10,392 for scenario two and £12,470 for scenario three. The following Table 24 shows the results of the MPI depending on the type of household established (Table 22). Table 24. Results of the MPI depending on the type of household. Scenario Income decile MPI 1.- One adult 1st Severe monetary poverty 2nd-3rd Monetary poverty 4th-7th No poverty 2.- Two adults 1st-4th Severe monetary poverty 5th-6th Monetary poverty 7th No poverty 3.- Two adults and one child 1st-5th Severe monetary poverty 6th Monetary poverty 7th No poverty Energy indicator: The energy threshold is set in the median energy consumption required by the type of dwelling, pre-1919 terraced house, in the case study: 13,793 kWh/year and 25,648 kWh/year for dwellings with 62 m2 and 119 m2 [123]. Then, the following Table 25 Chapter 7 76 shows the results of the EnI depending on the characteristics of dwellings (Table 21). Table 25. Results of the EnI depending on the characteristics of dwellings. Floor area (m2) Total energy consumption (kWh/year) Total energy consumption (kWh/m2year) Energy Efficiency Rating Energy consumption threshold (kWh/year) EnI 62 32,604 494 35 (F) 13,793 Inadmissible 119 60,095 505 15 (G) 25,648 Inadmissible Furthermore, the Buildings Performance Institute Europe (BPIE) considers old and inefficient residential buildings whose energy demand can exceed 200 kWh/m2 [19], and this underpins the “inadmissible” results for the analysed dwellings. Comfort Indicator: Regarding the thermal comfort data, Figure 12 shows a graphic example of how the number of hours of comfort was calculated according to the thermal comfort ranges and the indoor temperature of the front bedroom. The red and green lines represent upper and lower limits of comfort for the interior of the bedroom, respectively; the brown band shows the indoor temperature of the bedroom during the analysed period; and the blue band represents the outdoor temperature in Manchester (from the dynamic thermal evaluation in the Energy Plus 7.0 modelling software and the climatological data obtained from the IWEC data of EnergyPlus for the Manchester case). Note that these values were calculated according to the characteristics of the specific dwelling defined. Therefore, depending on whether the characteristics of the dwelling (after the improvements take place) were modified, these values might be different. Chapter 7 77 Figure 12. Front bedroom indoor temperature. According to the explanation in section 7.2.3. Comfort indicator, the comfort threshold has been set at 80% of the hours in which the living areas must be within the thermal comfort ranges. The following Table 26 summarizes results from the thermal comfort analysis in each living space by showing the percentage of hours each space is within and outside the comfort range, then those periods with a comfort situation are highlighted in bold (CI is "admissible" if percentage hours > 80%). Note that the back bedroom (south orientation) has more hours in comfort than the front bedroom (north orientation) in winter, spring and autumn because of the higher number of sunlight. This also makes that the hours in comfort are less in the back bedroom than in the front bedroom in summer. This analysis gets an optimal energy efficiency retrofit to be done, leading the final monetary cost of the retrofit to be reduced. Table 26. Analysis hours of comfort by living space. Room Summer Winter Spring Autumn Back bedroom (South) Hours in discomfort 9.11% 95.27% 27.68% 68.03% Hours in comfort 90.89% 4.73% 72.32% 31.97% Front bedroom Hours in discomfort 1.68% 100% 42.55% 81.58% (North) Hours in comfort 98.32% 0.00% 57.45% 18.42% Living room Hours in discomfort 14.88% 100% 81.65% 99.54% (North) Hours in comfort 85.12% 0.00% 18.35% 0.46% Table 27 shows the vulnerable situation of three types of households who are living in a pre-1919 terraced house in the case study area of the Broughton ward of Salford. Chapter 7 78 Table 27. Results of the IVH application. Scenario Income decile Season IVH HRQLC* (£/year) 1. Households with one adult (n=48) 1st (SMP) Summer 10 1,534,320 Remainder 11 2nd-3rd (MP) Summer 7 713,184 Remainder 8 4th-7th (NP) Summer 2 380,544 Remainder 3 2. Households with two adults (n=25) 1st-4th (SMP) Summer 10 799,125 Remainder 11 5th-6th (MP) Summer 7 371,450 Remainder 8 7th (NP) Summer 2 198,200 Remainder 3 3. Households with two adults and one child (n=29) 1st-5th (SMP) Summer 10 926,985 Remainder 11 6th (MP) Summer 7 430,882 Remainder 8 7th (NP) Summer 2 229,912 Remainder 3 *HRQLC represents total cost the NHS has to keep those households living in the analysed area (102 households) alive in perfect health for one year. SMP: Severe Monetary Poverty; MP: Monetary Poverty; NP: No Poverty. The main conclusion after the IVH application is that the different scenarios set highlight how important the size and type of household are in a vulnerable situation. This result sides with the fact that, always considering the same household income, the higher is the size of the household, the higher is the vulnerable situation of the home [2]. Last fuel poverty statistics underpin this result, where the average fuel poverty gap for 1 adult is among the lowest at £291, with households assorted as multi-person households seeing the highest at £493 [123]. Note that this dwelling can be classed as category 1 hazard according to the Housing Health and Safety Rating System (HHSRS) [158]. This class covers the most extreme harm outcomes including death from any cause, regular severe pneumonia, severe respiratory disease, etc. If it is related to those mental and physical illnesses resulting of living in different levels of poverty [159,160], the significant Chapter 7 79 effects on the health of the households underpin the different situations defined in each level of vulnerability. 7.3.3. Acting on vulnerable areas This section analyses how the council of Salford could reduce current vulnerable situation in the case study area, and improving households’ quality of life, by using the IVH results (Table 27) and the available financial benefits. To this end, this section is divided into two parts: first part aims at an energy efficiency intervention; and second part analyses the vulnerable situation after the energy efficiency intervention, looking for the optimal financial benefit that reduces households’ vulnerable situation. 7.3.3.1. Dwelling improvement: Energy efficiency intervention In this section, an energy efficiency intervention, which can be understood as a procedure to renew or change systems, dwelling fabric or controllers to improve the energy performance of homes [161], is assessed, showing how Salford City Council can reduce current situation of vulnerability and improve households’ quality of life. After analysing the characteristics of the studied dwellings, and according to the last report of the National Energy Efficiency Data- Framework (NEED) project [126], which analyses the impact of energy efficiency measures in homes, the proposed intervention consists of installing a combination of energy efficiency measures: solid wall insulation, loft insulation, and UPVC double glazing windows. The following Table 28 shows the energy efficiency measures installed and the new U-values, according to the TABULA project [152]. Table 28. Energy efficiency measures installed [152]. Measures Baseline U-values (W/m2K) Improved U-values (W/m2K) Solid walls insulation 1.60 0.66 Loft insulation 2.30 0.13 UPVC double glazing windows 4.80 2.20 The energy data of the dwellings after the energy efficiency intervention is showed in Table 29 by using the energy modelling package (SAP), currently the tool used to predict energy consumption for new build properties in England [153]. Note that the new dwellings Chapter 7 80 configuration has associated a SAP value of 59 and 55 (band D) improving the initial EPC from F and G to D [153]. The energy consumption of the dwellings has also been reduced in 21,940 kWh/year and 36,533 kWh/year for dwelling with 62 m2 and 119 m2 of floor area. Table 29. Energy data of the dwellings after the energy efficiency intervention [153]. Floor area (m2) Heating energy consumption (kWh/m2year) Rest energy consumption (kWh/m2year) Total energy consumption (kWh/m2year) Total energy consumption (kWh/year) Energy Efficiency Rating 62 113.52 58.48 172 10,664 59 (D) 119 130.68 67.32 198 23,562 55 (D) Then, Table 30 shows the results of the EnI after installing the selected combination of energy efficiency measures depending on the characteristics of dwellings. Table 30. Results of the EnI after the intervention depending on the characteristics of dwellings. Floor area (m2) Total energy consumption (kWh/year) Total energy consumption (kWh/m2year) Energy Efficiency Rating Energy consumption threshold (kWh/year) EnI 62 10,664 172 59 (D) 13,793 Admissible 119 23,562 198 55 (D) 25,648 Admissible Regarding thermal comfort analysis, the following Table 31 summarizes results from the thermal comfort analysis in each living space after the energy efficiency intervention. Note that the percentage of hours in thermal comfort has been increased after the energy efficiency intervention in all living spaces, leading the springtime to get a comfortable situation (CI >80%). Table 31. Post-intervention analysis of thermal-comfort hours by living space. Room Summer Winter Spring Autumn Back bedroom (South) Hours in discomfort 0.01% 67.56% 14.36% 49.43% Hours in comfort 99.99% 32.44% 85.64% 50.57% Front bedroom Hours in discomfort 0.50% 78.73% 18.14% 65.92% (North) Hours in comfort 99.50% 21.27% 81.86% 34.08% Living room (North) Hours in discomfort 7.26% 66.64% 19.99% 56.83% Hours in comfort 92.74% 33.36% 80.01% 43.17% Chapter 7 81 Table 32 shows the IVH results after the energy efficiency intervention. Note that the MPI has not changed from the initial stage due to the monetary poverty situation of the household (social aspect) has been kept, and only the dwelling characteristics (technical aspect) have been changed. Table 32. Results of the IVH application after the energy efficiency intervention. Scenarios Income decile Season IVH (Before) HRQLC* (£/year) (Before) 1. Households with one adult (n=48) 1st (SMP) Su & Sp 6 (10) 781,920 W & A 9 (11) (1,534,320) 2nd-3rd (MP) Su & Sp 4 (7) 424,800 W & A 5 (8) (713,184) 4th-7th (NP) Su & Sp - (2) 117,360 W & A 1 (3) (380,544) 2. Households with two adults (n=25) 1st-4th (SMP) Su & Sp 6 (10) 407,250 W & A 9 (11) (799,125) 5th-6th (MP) Su & Sp 4 (7) 221,250 W & A 5 (8) (371,450) 7th (NP) Su & Sp - (2) 61,125 W & A 1 (3) (198,200) 3. Households with two adults and one child (n=29) 1st-5th (SMP) Su & Sp 6 (10) 472,410 W & A 9 (11) (926,985) 6th (MP) Su & Sp 4 (7) 256,650 W & A 5 (8) (430,882) 7th (NP) Su & Sp - (2) 70,905 W & A 1 (3) (229,912) *HRQLC represents total cost the NHS has to keep those households living in the analysed area (102 households) alive in perfect health for one year. Su: summer; Sp: Spring; W: Winter; A: Autumn; SMP: Severe Monetary Poverty; MP: Monetary Poverty; NP: No poverty. Highlighting that the higher income deciles would not have a vulnerable situation in summer and spring after the energy efficiency intervention, and just a level 1 of vulnerability in winter and autumn. Furthermore, it is important to highlight that a comfortable situation would be achieved in spring, leading the initial level of vulnerability in spring to be reduced. The results also reaffirm the fact that the larger Chapter 8 88 It is known that many people living in cold and energy inefficient properties struggle to meet their energy needs for comfort and warmth, and then they have a risk of cold-related health illnesses. Although the relationship amongst health, fuel poverty and cold homes has been analysed by a large quantity of studies [167], it is always difficult to identify the direct impact of this relationship. Many studies have shown the impact of cold and damp housing conditions on both morbidity and excess winter mortality [168–171]. Furthermore, it has been found higher rates of excess winter mortality in properties built before 1850 and lower thermal efficiency ratings (28.2% winter excess mortality in contrast to 15% in properties built after 1980), matching to the poor thermal standard within the housing stock [21,172,173]. Indeed, a 2.8% increase in mortality is corresponding to households living in the coldest 10% of houses for every 1°C the outdoor temperature is below 19°C. Noteworthy fact when just a 0.8% increase in mortality is related to households living in the warmest 10% of houses [174]. In general, a 25% higher risk of dying is related to households living in the coldest homes during the winter [175,176]. An increase in hospital admissions for respiratory conditions during the winter has been noted [177], so as a relationship between hospital admissions for respiratory illnesses in elder people (aged over 65) and the FP index [178,179]. Similar to this, the Warm Front scheme [180] reported that the mortality risk for colder outdoor temperatures was not suffered by the 70% of households that increased indoor temperature in their house to WHO levels (21°C in living rooms and 18°C in bedrooms for at least 9 hours a day) [128]. Furthermore, the risk of death by a respiratory infection can increase if a person suffering from a chronic respiratory illness sleeps in a cold bedroom, mainly due to the immune system and resistance to infection can be weakened by the cold air that affects the bronchial lining of the respiratory tract [181,182]. A poor maintenance of housing indoor is also related to health problems, specially a 30-50% increase in respiratory problems are associated to damp homes with mould [183,184]. Intervention studies, often following a heating intervention, have found the relationship between living in a damp house with mould and allergic symptoms, asthma, and respiratory tract infections [185–187]. Similarly, selfreported reduction in instances of wheezing, colds and viral diseases was found from a study in New Zealand after insulation interventions Chapter 8 89 [160,188]. Then the link between respiratory illnesses and living in cold homes has been documented in the literature, showing a strong association with children, elderly and people who suffer from chronic respiratory conditions in particular. Cardiovascular diseases and its relationship with cold homes has not been strongly shown, but evidence base to date suggests that living in a cold home (not within the recommended temperatures by the WHO) might lead to an increase in the risk of suffering cardiovascular diseases. For instance, a 15% and 9% increase in plasma fibrinogen levels and factor VII clotting, respectively, during the winter months lead to a growth in coronary heart diseases [189]. At the same time, living in poor quality dwellings with cold temperatures increase the possibility of systolic and diastolic blood pressure (a rise of blood pressure is came from a narrow of blood vessels) [190,191], so as the risk of thrombosis that leads to heart attacks and strokes [192,193]. Furthermore, the Scottish Central Heating Programme found that the probability of receiving a diagnosis of heart disease or high blood pressure was reduced according to report from people took part in this programme [194]. Regarding social activities, a warmth household is related to feel comfortable at home, not to feel shame to invite friends at home, an increase in day-to-day activities within those living spaces of the house that was impossible before, so as concerning less about energy consumption bills. Similarly, a higher risk of suffering mental illnesses has been reported by people with difficulties for paying their energy consumption bills [195]. Furthermore, poor housing lead children to suffer from psychological symptoms, reduction of motivation, more sense of inability, and experiencing food insecurity [196,197], affecting their rate of attainment mainly due to they cannot have a comfortable and suitable living space to work and study [198]. In addition, dampness and mould have been associated with stressful situations in reference to cannot keep a clean home without the smell of damp and the concern for family members’ health [199,200]. Then improving thermal comfort and solving problems with damp and condensation has shown to have an important impact on mental health and wellbeing, leading to an improvement of social activities with friends and for relationships between family members [201,202]. Additionally, a reduction in households’ food expenditure is related to low income Chapter 8 90 families, especially during colder periods when they have to decide whether heating or eating, impacting on the calorific intake [203,204]. In conclusion, this review shows an overview of current evidence of the impacts on households’ health related to live in a cold home, the multiple social vulnerabilities existing and the complexities of targeting, suggesting the need of a better understanding of the issue. 8.2. Limitation Involving households on research projects was the main limitation found to get the needed data that allow to evaluate IHV results, mainly due to they feel very sensitive to be asked about income, expenses, poverty, etc. In this context, results from the changes4warmth project (households felt uncomfortable with the idea of an advisor coming into their home) underpin this issue [205]. Note that this work took into consideration that fuel poor older people and vulnerable groups may not be online (they did not be able to reply the quoted survey), however this approach was the only option to get a wide spectrum of views with limited time and budget available. In addition, collaboration with different associations that work in the housing sector: carrying out energy efficiency interventions, information and formation activities for more vulnerable households, conferences, etc., was attempted without success. Two main inconveniences were always found: a private company had been involved providing their products (concerned about bad advertising), and it would be in breach of associations’ data protection obligations. Additionally, it is essential to say that people’s behaviour in determinate situations is impossible to predict, due to the wide range of factors involved on (culture, age, educational level, physical and psychological aspects, etc.), and it is therefore difficult to establish different situations of vulnerability. 8.3. Evaluation methodology This section explains the methodology used to evaluate the IVH’s assessment. This methodology is based on a survey designed and put available online to get evidence from households who felt in a situation of vulnerability, leading to make a comparative analysis between the assessment of household’s health status provided by the IVH and evidence. After one month of activity, from at the beginning of February to the end of winter, seventy-two responses were collected from it, Chapter 8 91 although only twenty-nine were good to be analysed. Note that results from this survey must be carefully taken into consideration due to its subjective, culturally and psychological aspects. Furthermore, results after analysing the twenty-nine responses will provide an indicative approach to understand different situations of vulnerability, but never a statistically and robust conclusion. 8.3.1. Survey This section explains the survey used to get evidence from households. Highlight that working within the Sustainable Housing & Urban Studies Unit (SHUSU), so as the collaboration of the Applied Buildings and Energy Research Group (ABERG), was key factor to carry out this survey. The SHUSU is a multidisciplinary research group that aims to understand complex social issues reflecting the complex and interconnected challenges faced by contemporary society (such as ensuring fair access to housing, positive social relations within communities, ageing populations, environmental sustainability and inclusive growth). Highlight that this group has provided the essential evidence to solve those initial issue the IVH had related to the social aspect. The ABERG aims to establish an evidence base to better understand and address the issues of energy consumption in buildings. It is also the home of the unique Salford Energy House. This is a full sized two-bedroom terraced house built inside an environmental chamber that can replicate almost any weather conditions. The main aim is to support the delivery of a reduction in the end use energy demand of buildings. Point out that working together this group has helped me to adapt the technical aspect of the IVH to the British context. The defined survey was constituted by twenty different questions that get the minimum information about the characteristics of householders and dwellings in order to apply the IVH. Two sections were defined: the first section gathers people and dwelling characteristics, while the second one assesses the health status of people. According to the data required to apply the IVH, in the first section, living city, household size, income, housing costs, council taxes, benefits, additional health expenditures, and tenure, were asked by eight questions, providing the economic data of the household. In Chapter 8 92 addition, nine questions about dwelling type, building age, floor area, type of fuel to heat, and type of retrofit improvements installed, gather the minimum information to calculate the energy and thermal comfort data. The second section, which is constituted by two main questions, were defined by using the five dimensions of the EQ-5D methodology (mobility, self-care, usual activities, pain/discomfort, and anxiety/depression), following the same criterion used to establish the different levels of vulnerability in the IVH. This survey is attached in Annex 1. 8.3.2. Analysis of the results After analysing the results of the survey, twenty-nine out of seventytwo households (five different types of dwellings) were resident in the UK and suitable for analysis due to the limited data gathered from the responses to define different types of dwellings and householders. Considering that the section which assesses the health status of householders is divided into two parts: the first one defines the health status before an energy efficiency intervention; and the second one defines the resulting health status after a retrofit of the dwelling, each twenty-nine responses can define two different scenarios depending on whether an energy efficiency has been done and the type of measures installed, resulting in fifty-eight responses with households’ health status. A basic analysis code, which is constituted by two digits, was defined leading those households who are good for the analysis to be identified. The following Table 34 summaries the typologies of households analysed. Table 34. Typologies of households analysed. Type of dwelling Built year Floor area (m2) Nº members Number households Adults Children Terraced Before 1919 50-69 1 - 1 2 - 2 2 1 1 70-89 1 - 6 2 - 9 2 1 7 90-109 2 1 1 > 110 2 - 1 1965-1980 < 50 2 1 1 Chapter 8 93 Then the application of the IVH was done following the explanation detailed in the IVH section. The following Tables 35 and 36 show the economic data depending on the type of households and the energy and comfort data depending on the type of dwelling (terraced house). The survey and the TABULA project [149] have been used to define Table 35 and 36. Table 35. Economic data depending on the type of household. Type of dwelling Built year Floor area (m2) Nº members Number households MPI results Adults Children Terraced Before 1919 50-69 1 - 1 Poverty 2 - 2 Severe Poverty 2 1 1 Poverty 70-89 1 - 1 Poverty 1 - 5 Severe Poverty 2 - 3 Poverty 2 - 6 Severe Poverty 2 1 1 Poverty 2 1 6 Severe Poverty 90-109 2 1 1 Poverty > 110 2 - 1 Poverty 1965-1980 < 50 2 1 1 Poverty Table 36. Energy and comfort data depending on the type of dwelling (terraced house). Built year Floor area (m2) Energy consumption (kWh/year) EnI Results CI results Summer Remainder Before 1919 50-69 16,725 IN AD IN 70-89 22,347 IN AD IN 90-109 27,969 IN AD IN > 110 30,921 IN AD IN 1965-1980 < 50 11,070 IN AD IN IN: Inadmissible; AD: Admissible. Table 37 shows the IVH’s results and evidence from the survey, before and after the energy efficiency intervention, depending on the type of householders and the characteristics of dwelling. Note that the Chapter 8 94 same QALY reported from some households before and after the energy efficiency intervention (nine out of twenty-seven households), who are private renters except households seventeen and twenty-two (who are owners), is due to no energy efficiency intervention was carried out in the dwelling where they were living in. Table 37. IVH results and evidence from the survey depending on the type of householders and dwelling (the sample is constituted by 29 households). Built year Floor area (m2) Household size IVH result (after retrofit) Evidence Summer Remainder QALY (after retrofit) Before 1919 50-69 Two adults and one child 7 (4) 8 (5) 0.778 (0.879) Two adults 10 (6) 11 (9) 0.585 (0.721) One adult 7 (4) 8 (5) 0.478 (0.721) Two adults 10 (6) 11 (9) -0.158 (0.312) 70-80 Two adults 7 (4) 8 (5) 0.879 (1.00) Two adults 10 (6) 11 (9) 0.269 (0.736) One adult 10 (6) 11 (9) 0.184 (0.736) One adult 7 (-) 8 (-) 0.711 (0.711) Two adults 10 (-) 11 (-) 0.696 (0.696) Two adults 10 (6) 11 (9) 0.585 (0.721) Two adults 10 (-) 11 (-) 0.478 (0.478) One adult 10 (6) 11 (9) 0.212 (0.312) Two adults and one child 10 (6) 11 (9) 0.212 (0.312) Two adults and one child 10 (6) 11 (9) 0.585 (0.689) Chapter 8 95 Table 37. Continued. Built year Floor area (m2) Household size IVH result (after retrofit) Evidence SU RE QALY (after retrofit) Before 1919 70-80 Two adults and one child 7 (4) 8 (5) 0.725 (0.837) Two adults 7 (-) 8 (-) 0.725 (0.725) Two adults 7 (-) 8 (-) 0.725 (0.725) Two adults 10 (-) 11 (-) 0.478 (0.478) One adult 10 (-) 11 (-) -0.158 (-0.158) One adult 10 (-) 11 (-) -0.158 (-0.158) Two adults and one child 10 (6) 11 (9) 0.689 (0.721) Two adults and one child 10 (-) 11 (-) 0.312 (0.312) Two adults and one child 10 (6) 11 (9) 0.585 (0.721) Two adults and one child 10 (6) 11 (9) 0.478 (0.721) One adult 10 (6) 11 (9) 0.212 (0.312) Two adults 10 (6) 11 (9) 0.212 (0.602) 90-109 Two adults and one child 7 (4) 8 (5) 0.478 (0.689) > 110 Two adults 7 (4) 8 (5) 0.725 (0.837) 1965-1980 < 50 Two adults 7 (4) 8 (5) 0.373 (0.809) SU: Summer; RE: Remainder. To analyse and validate the assessment done by the IVH, the QALY defined for each household by the IVH depending on the season were proportionally unified, resulting in a value of QALY for one year. This was done due to the assessment provided by households’ evidence evaluates its health status for one year and not divided in different Chapter 8 96 seasons. The result is that households living in a vulnerable situation 7/8 would have a QALY’s value of 0.552, while those living in 10/11, 6/9 and 4/5 would have a QALY’s value of 0.151, 0.500 and 0.770, respectively. Gathering households into these four assessment groups provided by the IVH, levels 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, and 11 could be evaluated by using the average of QALY’s values reported from them. The following Table 38 shows the QALY’s value from the IVH according to the four assessment groups, the average QALY’s value from households’ reports, and the resulting margin of error. The gap between the QALY’s values provided by the IVH and households’ reports leads to calculate the margin of error’s value. The negative value of the margin of error’s value means that the assessment of household’s health provided by the IVH, QALY’s value, is lower than the assessment of household’s health offered by evidence. Table 38. QALY’s value according to the IVH and evidence from the survey. Nº households IVH Average of QALY’s value from evidence QALY’s value from the IVH Margin of error 10 7/8 0.591 0.552 -0.039 19 10/11 0.279 0.151 -0.128 10 4/5 0.787 0.770 -0.017 19 6/9 0.500 0.500 0.00 Figure 15 provides a graphic comparative analysis between the QALY’s values according to the IVH and households’ reports. Figure 15. Graphic comparative analysis between QALYs for households according to the IVH and evidence. Chapter 8 97 To evaluate whether the assessment made by the IVH is acceptable to understand the possibly different vulnerable situation of households, the admissible margin of error was established. This work considers that a person would have at least slight pain/discomfort problems in some period for one year due to personal and professional problems, health issues (flu, cold, etc.), unexpected expenditures, etc., leading to establish that 0.163 is the minimum QALY’s value that a person could lost for one year, according to the EQ-5D methodology index [97]. Then, analysing results in Table 38 and Figure 15 can be said that the resulting margin of error for each of the assessment group are admissible (the admissible margin of error is 0.163), since the margin of error’s values for levels 7/8, 10/11, 4/5, and 6/9, are 0.039, 0.128, 0.017, and 0.00, respectively. Highlight the margin of error’s value of 0.00 for level 6/9, meaning that the health condition of nineteen out of fifty-eight households would be the same than the health condition provided by the IVH. 8.3.3. Discussion Noting that results from this survey must be carefully taken into consideration due to its subjective, culturally, and psychological aspects, it can be said that the assessment provided by the IVH about health status of those households identified in a vulnerable situation is acceptable. There are many indicators and measures that assesses fuel and/or energy poverty, and even vulnerability in relation to economic, energy, thermal comfort, and environmental factors. However, there is not indicator that assesses vulnerability gathering as many factors as the IVH. Considering that the maximum margin of error between the QALYs from evidence and the IVH is 0.128 (Levels 10/11, see Figure 15 for detail), when the maximum admissible is 0.163, the assessment provided by the IVH and the survey are closed. This work considers essential to take into consideration behaviour of households in order to analyse and understand the validity of these results. Concepts like “Take-back” effect [206], by means of the possibility of a retrofit disrupt households’ habits leading to people increase their levels of comfort, so as their energy consumption, just because they believe that their dwelling are now more energy efficient, and behavioural and psychological mechanisms of coping [102] underpin the hypothesis Chapter 10 104 study brings a new guide in the assessment and identification of vulnerable homes at risk of FP, the IVH, which can be considered a comprehensive approach to identify different situations of vulnerability. Furthermore, it raises new critical questions about the efficacy of current policies and projects aimed at reducing rates of FP and in particular the extent to which they have been able to reduce the incidence of FP. The IVH is therefore an innovative and internationallyrelevant response to this contemporary socioeconomic challenge. Chapter 10 105 Conclusiones El presente estudio ofrece un novedoso enfoque de indicadores múltiples, el Modelo de Evaluación de Hogares Vulnerables (MEHV), que permite definir el primer índice multi-dimensional, el Índice de Hogares Vulnerables (IHV), el cual analiza la situación de vulnerabilidad de un hogar a padecer PE. Los factores que determinan una situación de vulnerabilidad son: situación monetaria familiar, calidad de la vivienda, confort térmico inadecuado, uso inadecuado de las instalaciones, elección inadecuada de los equipamientos, tipo y precio del combustible utilizado en el consumo energético. La PE ha sido tradicionalmente relacionada con países que sufren largos inviernos y muy fríos. Sin embargo, se ha constado que países con veranos muy calurosos tienen alto consumos energéticos provocando, en definitiva, una situación de PE. El análisis del confort térmico realizado a través del IHV muestra un gran potencial para entender las diferentes situaciones de vulnerabilidad en función del periodo estacional y climatología, además de evaluar la medida de eficiencia energética óptima. En este contexto, la relación entre PE y altos consumos energético para refrigeración durante periodos de calor podría ser analizado, aportándose un análisis multi-dimensional de la PE que considera factores sociales, ambientales, climatológicos y culturales. El nuevo IHV permite un análisis de la situación de vulnerabilidad en relación a sus consecuencias e intensidad, así como la posibilidad de evaluar la medida de rehabilitación energética óptima para mejorar la calidad de vida de los hogares, promoviendo la rehabilitación de eficiencia energética. En este contexto, el análisis de sensibilidad aportado en este estudio demuestra como el IHV evalúa cambios en las actividades del día a día que podrían ocurrir en un hogar, ya sean de un impacto menor como el escenario 3 (modificación de las instalaciones de la vivienda y ventanas existentes), o de un mayor impacto como el escenario 1 (incremento del número de miembros en la unidad familiar), escenario 2 (la unidad familia sufre una reducción en sus ingresos netos de 235€ al mes), y escenario 4 (se produce un incremento considerable del consumo energético en la vivienda). La adaptación y aplicación del IHV al contexto británico ha motivado una innovadora metodología que identifica hogares en una situación de vulnerabilidad para padecer PE, padezcan o no dicha situación, de aplicación a Inglaterra. Chapter 10 106 El análisis comparativo realizado con los indicadores del 10% y el LIHC, los cuales son utilizados para elaborar los datos oficiales de PE en Inglaterra, muestra los puntos débiles de los indicadores de PE actuales para evaluar una situación de PE y analizar una situación de vulnerabilidad correctamente, así como las limitaciones de los mecanismos actuales, sugiriendo que aún hay un importante margen de mejora. A su vez, el IHV da respuesta al último llamamiento del parlamento europeo a través del cual se solicita evaluar si las actuales medidas e indicadores proporciona protección suficiente a los ciudadanos identificando el origen de la problemática. En relación a la problemática actual de priorizar las ayudas en los grupos más vulnerables y con una mayor situación de PE, el análisis aportado por este trabajo muestra el potencial del IHV para promover la mejora del stock de viviendas existentes priorizando los grupos más vulnerables a padecer PE, así como la posibilidad de poder considerar medidas económicas adicionales que garanticen que dichas familias podrán permitirse seguir con sus actividades diarias tras una actuación de eficiencia energética. Además, el presente trabajo muestra, haciendo uso del IHV, la posibilidad de establecer diferentes rangos de prioridad en función de la situación de vulnerabilidad aportando recomendaciones en planes de acciones, hojas de rutas nacional y políticas energéticas. Es importante resaltar el análisis económico que el IHV proporciona permitiendo estimar el ahorro para el Servicio Nacional Sanitario, así como la amortización de los fondos destinados a una intervención de rehabilitación energética, motivando la inclusión del concepto vulnerabilidad y su impacto económico para la sociedad en las decisiones políticas. Centrándonos en el análisis comparativo entre la aplicación del IHV en España e Inglaterra, a través del análisis de confort térmico, resaltar el gran impacto que los factores climatológicos de la zona de estudio tienen en una situación de vulnerabilidad. El primer caso de estudio llevado a cabo en el sur de España indicaba una mayor situación de vulnerabilidad durante el invierno (corto periodo de frío), mientras que el caso de estudio en Inglaterra muestra una mayor situación de vulnerabilidad en primavera, invierno y otoño (largo periodo de frío). Como resultado, debido a que el periodo de frío para el caso de estudio de España es corto y cálido, las medidas de eficiencia energética definidas se centraron en reducir el consumo Chapter 10 107 energético en el periodo de calor, mientras que para el caso de estudio de Inglaterra se centran en reducir el consumo energético para calefacción durante el periodo de frío. En relación a programación de las ayudas económicas destinadas a hogares vulnerables durante los meses de frío, para el caso de estudio de España sería mucho más corto que para el caso de estudio de Inglaterra ya que el periodo de frio para España es mucho más corto (invierno) que para Inglaterra (primavera, invierno y otoño). Además, ambos casos de estudio muestran el hecho de que, con un mayor número de miembros en la familia y un menor ingreso familiar, la situación de vulnerabilidad será mayor. Ésta es una importante contribución cuando se quiere analizar una situación de vulnerabilidad en función de la ciudad (Sevilla/Salford) o país (España/Inglaterra), y se pretende priorizar los hogares en una mayor situación de vulnerabilidad. Por otro lado, es importante tener en cuenta las dos principales diferencias encontradas en la aplicación del IHV en España e Inglaterra: en primer lugar, el tipo de combustible utilizado para el consumo energético de la vivienda, por lo general, y a diferencia que en España, en Inglaterra el gas natural es el combustible más utilizado para calefacción, mientras la electricidad es utilizada para el resto de las instalaciones de la vivienda; en segundo lugar, la tipología de facturas energética, que de forma general, en España el consumo de agua y gestión de residuos, electricidad y gas natural se pagan en facturas independientes, mientras que en Inglaterra la gestión de residuos se abona en los impuestos de los hogares, y el consumo de agua, electricidad y gas natural en facturas independientes. En referencia a la última parte de este estudio, evaluación de los resultados aportados por el IHV, puede constatarse que el IHV es una aproximación significativa para entender diferentes situaciones de vulnerabilidad, aunque nunca una conclusión robusta y estadística, debido principalmente a la falta de medidas y definiciones que permitan un análisis de una situación de vulnerabilidad considerando factores tales como el monetario, energético, de confort térmico, localización geográfica, estado de salud de las personas, coste asociado a la calidad de vida, etc. Con ello, este trabajo considera esencial reconocer el hecho de que el comportamiento de las personas es imposible de predecir en determinadas situaciones debido al gran rango de factores involucrados (cultura, edad, nivel Chapter 10 108 educacional, aspectos físicos y sicológicos, etc.), dificultando, por tanto, establecer diferentes niveles de vulnerabilidad. En conclusión, aunque hay un gran número de estudios de PE y consumidores vulnerables que intentan aportar una solución para solventar esta problemática, esta tesis proporciona una nueva guía para el análisis e identificación de hogares vulnerables para padecer PE, el IHV, considerándose, por tanto, una exhaustiva aproximación para identificar diferentes situaciones de vulnerabilidad. Además, abre la puerta a la crítica sobre como de efectivas son las políticas y proyectos destinados a reducir la PE. Con todo ello, el IHV es, por tanto, una innovadora y relevante respuesta al contemporáneo desafío socioeconómico internacional. 109 Chapter 11 FUTURE LINES OF RESEARCH After the work shown throughout this thesis, unlike existing energy poverty indicators, the IVH can be considered a comprehensive approach to identify different situations of vulnerability at risk of fuel poverty. However, furthermore work is needed to make headway in the evaluation and improvement of the IVH’s results, gathering more evidence from households who are living in a vulnerable situation, and including more new factors related to people’s behaviour. Then, following these results, the main lines of research to be embarked on can be listed as follow: - Application of the IVH using Geographic Information Systems (GIS), depending on families and dwellings characteristics. This new line is reflected in the case study carried out in the Chapter 7, where an inner-city area of the Broughton ward within the East Salford neighbourhood with different typologies of families have been analysed. This would lead those areas with most vulnerable households to be identified, leading to a spatial analysis of vulnerability. - The conclusions resulting after the application of the IVH to the Spanish and British context arise the idea of further applications in other countries with different social aspects and typologies of buildings. - The analysis of households’ vulnerability along the forthcoming years, it is a new interesting line of research which would lead to develop optimal financial benefits and study the most suitable characteristics of future dwellings, according to social and climatologic factors. - The possibility of analysing the vulnerable situation of a family before going into its new house according to its economic situation and the characteristics of the house. This new line Chapter 11 110 would avoid households in a vulnerable situation who cannot afford the maintenance cost of its dwelling. - In relation to social houses, studying the suitable typology of dwelling depending on the type of families would lead to avoid future vulnerable situations in social houses, and, the most important issue, it would allow to design affordable houses for the current social situation. In this context, the passive-house design increases special interest to this end. 111 Chapter 12 IMPACT AND CONTRIBUTION TO KNOWLEDGE 12.1. Papers A novel Index of Vulnerable Homes: Findings from application in Spain, published in Indoor and build Environment in 2018, explains the methodology carried out to develop the IVH in the context of Spain. Towards a multiple-indicator approach of Energy Poverty in the European Union: a review, in revision process in Energy and Buildings, provides a new approach to understand a FP situation beyond the traditional definition of FP, enabling to a starting point for the reflection of vulnerability in policy decisions and methodological implications. The Index of Vulnerable Homes: an innovative methodology for understanding vulnerability to fuel poverty in England, in revision process in Energy and Buildings, aims on highlighting the IVH as a novel tool to identify and understand households in a fuel poverty situation or at risk of it. A case study in Salford with regard to a European context is analysed, and different options to improve current households’ vulnerable situation are detailed: an energy efficiency intervention, and current financial benefits. 12.2. Conferences Housing Studies Association (HSA) Annual Conference 2018 in Sheffield, 11th – 13th April: this opportunity came during the threemonth stay at the Sustainable Housing & Urban Studies Unit (SHUSU) of the University of Salford, leading to present the IVH and its application to the Spanish context. This conference aimed on examining both the theoretical and practical responses to contemporary challenges: the decimation of the social housing sector, the stigmatisation of marginalised communities and the widespread cynicism about the effectiveness of political action. What kinds of Chapter 12 112 concepts are most appropriate to analyse contemporary change? What are the practical implications of reforms to the housing sector? What theory can inform practice? and How can practice influence new forms of conceptual analysis? were some of the key questions addressed at the conference. Conferencia Pobreza Energética y la Agenda 2030 del Desarrollo Sostenible en la Ciudad de Juárez, Chihuahua, México, 12th – 13th April 2018: aimed on analysing theoretical and practical innovations to tackle fuel poverty broadly. 113 Chapter 13 MERITS - Bursary for postgraduate students, school year 2017-18, from Eaga Charitable Trust (GB1088361), United Kingdom. - Short-Term Scientific Mission (STSM) within the COST Action CA16232 “European Energy Poverty: Agenda Co-Creation and Knowledge Innovation (ENGAGER)”. STSM period: 15/02/2018 – 13/04/2018. 120 Francisco Javier and Hernández Aja, Towards a fuel poverty definition for Spain, in: World Sustainable Building Conference 2014, Barcelona, 2014: pp. 11–17. [81] ASHRAE (2013) ANSI/ASHRAE Standard 55-2013, Thermal Environmental Conditions for Human Occupancy, Atlanta, 2013. 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