Los “sacrificados” y la resignificación del Valle de los Caídos como símbolo de reconciliación (1958-1959)
Abstract
Poco antes del fin de las obras del Valle de los Caídos el franquismo intentó adaptar su función original, acoger los restos de sus “héroes y mártires”, para convertir el monumento en un símbolo de reconciliación de todos los “caídos” en la Guerra Civil. Para darles cabida, a las víctimas de la represión franquista se las convirtió en “sacrificados”. El artículo analiza este concepto y documenta su utilización a la hora de identificar a las víctimas de la represión franquista en el momento de su traslado hasta el monumento.
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primer semestre enero • junio 2022 ISSN 0212-8365 e-ISSN 2253-900X
primer semestre enero • junio 2022 ISSN 0212-8365 e-ISSN 2253-900X DOI: 10.12795/themata revistascientificas.us.es/index.php/themata https://editorial.us.es/es/revistas/themata-revista-de-filosofia 65
Thémata. Revista de Filosofía nace en el año 1983 con la intención de proporcionar a quienes investigan y producen en filosofía un cauce para publicar sus trabajos y fomentar un diálogo abierto sin condicionamientos ideológicos. En sus inicios participaron en el proyecto las Universidades de Murcia, Málaga y Sevilla, pero pronto quedaron como gestores de la revista un grupo de docentes de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Sevilla. Una preocupación constante de sus realizadores ha sido fomentar los planteamientos interdisciplinares. La revista ha estado abierta siempre a colaboradores de todas las latitudes y ha cubierto toda la gama del espectro filosófico, de lo que constituye una buena prueba la extensa nómina de autores que han publicado en sus páginas. En sus páginas pueden encontrarse trabajos de todas las disciplinas filosóficas: Historia de la Filosofía, Metafísica, Gnoseología, Epistemología, Lógica, Ética, Estética, Filosofía Política, Filosofía del Lenguaje, Filosofía de la Mente, Filosofía de la Ciencia, Filosofía de la Historia, Filosofía de la Cultura, etc. También ha querido ser muy flexible a la hora de acoger nuevos proyectos, fomentar discusiones sobre temas controvertidos y abrirse a nuevos valores filosóficos. Por esta razón, los investigadores jóvenes siempre han encontrado bien abiertas las puertas de la revista. Equipo editorial / Editorial Team Director honorario Jacinto Choza Armenta jchoz[email protected] Director Fernando Infante del Rosal [email protected] Director Adjunto José Manuel Sánchez López [email protected] Subdirectores Jesús Navarro Reyes [email protected] Inmaculada Murcia Serrano [email protected] Jesús de Garay jgar[email protected]s Secretario Guillermo Ramírez Torres [email protected] Secretaria de Redacción Mª Piedad Retamal Delgado [email protected] Facultad de Filosofía. Universidad de Sevilla Departamento de Estética e Historia de la Filosofía • Departamento de Filosofía y Lógica y Filosofía de la Ciencia • Departamento de Metafísica y Corrientes Actuales de la Filosofía, Ética y Filosofía Política Camilo José Cela s/n, 41018 Sevilla (España) e-mail: [email protected] Bases de Datos y Repertorios Bibliográficas internacionales Emerging Sources Citation Index (Web of Science Group-Clarivate Analytics) Dialnet (España) Francis, Philosophie. INIST-CNRS (France) Philosopher's Index (Bowling Green, OH, USA) Directory of Open Access Journals (DOAJ) Repertoire Bibliographique de Philosophie (Louvain, Belgique) Ulrich's Internacional Periodicals Directory (New York, USA) DialogJournalNameFinder (Palo Alto, CA, USA) Periodicals Index Online (Michigan, USA) Index Copernicus World of Journals Gale-Cengage Learning-Informe Académico Academic Journal Database DULCINEA Google Scholar Electra Bulletin signaletique. Philosophie, CNRS (France) Bibliográficas nacionales ISOC - Filosofía. CINDOC (España) De evaluación de la calidad de revistas CARHUS Plus ERIH PLUS Philosophy (2016) REDIB Latindex MIAR CIRC DICE Política editorial y directrices para autores/as, al final de la revista. Número 65 segundo semestre enero • junio 2022
ARGENTINA Flavia Dezzuto, Universidad Nacional de Córdoba ALEMANIA Alberto Ciria, Munich CANADÁ Óscar Moro, University of New Found Land CHILE Mariano De la Maza, Universidad Católica de Chile José Santos Herceg, Universidad de Santiago de Chile COLOMBIA Martha Cecilia Betancur García, Universidad de Caldas Víctor Hugo Gómez Yepes, Universidad Pontificia Bolivariana Gustavo Adolfo Muñoz Marín, Universidad Pontificia Bolivariana ESPAÑA Alfonso García Marqués, Universidad de Murcia Antonio De Diego González, Universidad de Sevilla Avelina Cecilia Lafuente, Universidad de Sevilla Carlos Ortiz Landázuri, Universidad de Navarra Celso Sánchez Capdequí, Universidad Pública de Navarra Elena Ronzón Fernández, Universidad de Oviedo Enrique Anrubia, Universidad CEU Cardenal Herrera Federico Basáñez, Universidad de Sevilla Fernando Wulff, Universidad de Málaga Fernando M. Pérez Herranz, Universidad de Alicante Fernando Pérez-Borbujo, Universitat Pompeu Fabra Francisco Rodríguez Valls, Universidad de Sevilla Ildefonso Murillo, Universidad Pontificia de Salamanca Irene Comins Mingol, Universitat Jaume I Jacinto Rivera de Rosales Chacón, UNED Joan B. Llinares, Universitat de València Jorge Ayala, Universidad de Zaragoza José Manuel Chillón Lorenzo, Universidad de Valladolid Juan García González, Universidad de Málaga Juan José Padial Benticuaga, Universidad de Málaga Luis Miguel Arroyo Arrayás, Universidad de Huelva Mª Luz Pintos Peñaranda, Universidad de Santiago de Compostela Marcelo López Cambronero, Instituto de Filosofía Edith Stein María del Carmen Paredes, Universidad de Salamanca Octavi Piulats Riu, Universitat de Barcelona Óscar Barroso Fernández, Universidad de Granada Pedro Jesús Teruel, Universitat de València Ramón Román Alcalá, Universidad de Córdoba Ricardo Parellada, Universidad Complutense de Madrid Sonia París Albert, Universitat Jaume I Tomás Domingo Moratalla, UNED ESTADOS UNIDOS Witold Wolny, University of Virginia) Thao Theresa Phuong Phan, University of Maryland REINO UNIDO Beatriz Caballero Rodríguez, University of Strathclyde ITALIA Luigi Bonanate, Università di Torino MÉXICO Rafael De Gasperín, Instituto Tecnológico de Monterrey Julio Quesada, Universidad Veracruzana Adriana Rodríguez Barraza, Universidad Veracruzana PERÚ Ananí Gutiérrez Aguilar, Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa y Universidad Católica de Santa María Nicanor Wong Ortiz, Universidad San Ignacio de Loyola PORTUGAL Yolanda Espiña, Universidade Católica Portuguesa TURQUÍA Mehmet Özkan, SETA Foundation for Political, Economic and Social Research Consejo Editor / Editorial Board
ARGENTINA Graciela Maturo, Universidad de Buenos Aires - CONICET Jaime Peire, Universidad Nacional de Tres de Febrero- CONICET ALEMANIA Tomás Gil, Freie Universität Berlin Fernando Inciarte, † Westfälische Wilhelms- Universität Otto Saame, † Universität Mainz BULGARIA Lazar Koprinarov, South-West University ‘Neofit Rilski’ CHILE Carla Corduá, Universidad de Chile Roberto Torreti, Universidad de Chile COLOMBIA Carlos Másmela, Universidad de Antioquía Fernando Zalamea, Universidad Nacional de Colombia ESPAÑA Agustín González Gallego, Universitat de Barcelona Alejandro Llano, Universidad de Navarra Andrés Ortiz-Osés, Universidad de Deusto Ángel D’ors, † Universidad Complutense de Madrid Antonio Hermosa Andújar, Universidad de Sevilla Carlos Beorlegui Rodríguez, Universidad de Deusto Concha Roldán Panadero, Instituto de Filosofía, CCHS-CSIC Daniel Innerarity Grau, Ikerbasque, Basque Foundation for Science Francisco Soler, Universidad de Sevilla Ignacio Falgueras, Universidad de Málaga Javier San Martín, UNED Jesús Arellano Catalán, † Universidad de Sevilla Joaquín Lomba Fuentes, Universidad de Zaragoza Jorge Vicente Arregui, † Universidad de Málaga José María Prieto Soler, † Universidad de Sevilla José Rubio, Universidad de Málaga Juan Antonio Estrada Díaz, Universidad de Granada Juan Arana Cañedo-Argüelles, Universidad de Sevilla Luis Girón, Universidad Complutense de Madrid Manuel Fontán Del Junco, Fundación March Manuel Jiménez Redondo, Universitat de València Marcelino Rodríguez Donís, Universidad de Sevilla Miguel García-Baró López, Universidad Pontificia Comillas Modesto Berciano, Universidad de Oviedo Pascual Martínez-Freire, Universidad de Málaga Rafael Alvira, Universidad de Navarra Teresa Bejarano Fernández, Universidad de Sevilla Vicente San Félix Vidarte, Universitat de València ESTADOS UNIDOS Lawrence Cahoone, University of Boston FRANCIA Nicolás Grimaldi, Université Paris IV-Sorbonne PARAGUAY Mario Ramos Reyes, Universidad Católica de Asunción REINO UNIDO Alexander Broadie, University of Glasgow ISRAEL Marcelo Dascal, † Tel Aviv University ITALIA Massimo Campanini, Università di Napoli l´Orientale Maurizio Pagano, Università degli Studi del Piamonte Orientale. Amedeo Avogadro JAPÓN Juan Masiá, Sophia University, Tokio MÉXICO Jaime Méndez Jiménez, Universidad Veracruzana Ana Laura Santamaría, Instituto Tecnológico de Monterrey Héctor Zagal, Universidad Panamericana VENEZUELA Seny Hernández Ledezma, Universidad Central de Venezuela Comité Científico Asesor / Advisory Board Thémata. Revista de Filosofía agradece la labor realizada desde su inicio por sus anteriores directores: Jacinto Choza, Juan Arana y Jesús de Garay.
Thémata. Revista de Filosofía • nº 64 • julio-diciembre (2021) ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i64 LOS RESTOS DOCUMENTALES DEL PERPETRADOR: IMÁGENES Y TEXTOS_ MONOGRÁFICO [COORDS.: IRENE CÁRCEL EJARQUE, JUANJO MONSELL CORTS] 10 PRESENTACIÓN. Los restos documentales del perpetrador: imágenes y textos Irene Cárcel Ejarque, Juanjo Monsell Corts 36 PRESENTATION. The Documentary Remains of the Perpetrator: Images and Texts Irene Cárcel Ejarque, Juanjo Monsell Corts 61 La propaganda como imagen de perpetrador. Escorzos de la Guerra de Malvinas en 1982, de Lucas Gallo Natalia Taccetta, Mariano Veliz 81 Remains of the World War I: War against War by Ernst Friedrich and Two Approaches to Reading Archives Marta Maliszewska 104 ‘Nunca comprenderán que yo también tenía corazón’. Sobre el testimonio del victimario en el cine documental Lior Zylberman 133 El ‘silencio’ de los perpetradores. Una aproximación a la literatura alemana de los perpetradores del Tercer Reich Brigitte E. Jirku 158 Léon Degrelle. Del silencio a la negación del Holocausto José Luis Rodríguez Jiménez 181 Los “sacrificados” y la resignificación del Valle de los Caídos como símbolo de reconciliación (1958-1959) David Tormo Benavent 203 Memorias, genealogías femeninas y lugares de perpetración. Etnografía de las exhumaciones contemporáneas de fosas del franquismo en el cementerio de Paterna (Valencia) Isabel Gadea i Peiró, Mª José García-Hernandorena Índice.
07 ESTUDIOS_ARTÍCULOS DE INVESTIGACIÓN 227 Kafka, Roth y Buber: en torno a dos relatos (II) Gabriel Insausti Herrero-Velarde 248 El nuevo realismo: un análisis de las propuestas de Quentin Meillassoux, Graham Harman, Maurizio Ferraris y Markus Gabriel Andrés Vega Luque 271 Parricidio y ley en la obra de Derrida Pedro Tenner 291 La filosofía existencial como “vox clamantis in deserto”. La lectura shestoviana de la filosofía de Søren Kierkegaard Catalina Elena Dobre 317 La filosofía en tiempos de Covid-19 y pospandemia: hacia una nueva humanidad Sonia París Albert 340 Historia e identidad: reflexiones en torno a Ibn Jaldún y Hegel Alejandro Martín Navarro 361 “Nosotros en los otros”. La dialéctica de la autorrealización social e individual en la teoría del reconocimiento de G. H. Mead Carlos Emel Rendón 381 Situación actual de los estudios sobre Jesús Jacobo Negueruela Abellá 394 Praxis, daños e intención. Una aproximación al problema de daño sin víctima póstumo en sede aristotélica Jan María Podhorski TRADUCCIONES 412 Dominique Chateau: Étienne Souriau: una ontología de la singularidad Sergio González Araneda RESEÑAS BIBLIOGRÁFICAS 427 Ferrer, Anacleto. Facticidad y ficción. Ensayo sobre cinco secuencias fotográficas de perpetración de la Shoah, Valencia: Shangrila, 2020, 226 pp. Melania Torres Mariner 432 Sánchez Biosca, Vicente. La muerte en los ojos. Qué perpetran las imágenes de perpetrador. Madrid: Alianza Editorial, 2021, 301 pp. Rafael Rodríguez Tranche Thémata. Revista de Filosofía • nº 64 • julio-diciembre (2021) ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i64
08 436 Benéitez Andrés, Rosa; Fusco, Virginia (eds). Hospitalidad: Lo otro y sus fronteras. Madrid: Dykinson, 2021, 147 pp. José Luis Panea 441 Federici, Silvia. Brujas, caza de brujas y mujeres. Traficante de sueños: Madrid, 2021, 144 pp. María Medina-Vicent 446 Markus, Gabriel. Neoexistencialismo: Concebir la mente humana tras el fracaso del naturalismo. Madrid: Pasado & Presente, 2019, 188 pp. Asier Arias Domínguez 451 Hernández-Pacheco Sanz, Javier. Hegel: Introducción e interpretación. Independently published, 2019, 268 pp. José Carlos Cortés Jiménez 454 Giombini, Lisa y Kvokačka, Adrián eds. Everydayness. Contemporary Aesthetics Approaches. Prešov/Roma: University of Prešov/Roma Tre- Press, 2021, 287 pp. Mª Jesús Godoy Domínguez 459 Mora, José Luis; Heredia, Antonio eds. Guía Comares de Historia de la Filosofía Española. Granada: Comares, 2022, 361 pp. Jéssica Sánchez Espillaque 465 Call for Papers Thémata 2022-2023 466 Política editorial. 469 Directrices para autores/as. Thémata. Revista de Filosofía • nº 64 • julio-diciembre (2021) ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2021.i64
09 Monográfico. ‘Los restos documentales del perpetrador: imágenes y textos’. Irene Cárcel Ejarque, Juanjo Monsell Corts (Coords.)
187 DAVID TORMO BENAVENT LOS “SACRIFICADOS” Y LA RESIGNIFICACIÓN DEL VALLE DE LOS CAÍDOS COMO SÍMBOLO DE RECONCILIACIÓN (1958-1959) 187 Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 181-202 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.08 la retaguardia republicana y los sacrificados, término que analizaremos en el apartado siguiente. En ninguna de las trece circulares que el ministerio emitió entre octubre de 1958 y marzo de 1960 relacionadas con los traslados al Valle, volvió a utilizarse esa terminología. Tan solo en cuatro casos se hacía referencia a “caídos e inmolados”. La primera puede considerarse una referencia a todos aquellos que habían fallecido en el frente y la segunda, como veremos, a todos los asesinados en la retaguardia 5 . En la mayoría de los casos los términos utilizados continuaron siendo los de “héroes y mártires de la Cruzada”, una terminología excluyente, claramente definida desde 1939, que únicamente hacía referencia a los que el régimen consideraba como sus muertos. Probablemente la diferencia fundamental entre la circular de mayo de 1958 y el resto fue su carácter público. Tal y como se recogía en su texto, se ordenaba la publicación de su contenido en los boletines provinciales, en los principales periódicos de cada provincia y en los tablones de anuncios de los ayuntamientos. Ninguna otra circular tuvo esa publicidad y esa voluntad de mostrar públicamente el cambio de orientación del monumento. Ofrecida al mundo esa nueva e interesada imagen de reconciliación, el resto de las órdenes e instrucciones, de consumo interno en los Gobiernos Civiles, redujo sensiblemente la carga conciliadora, o simplemente la olvidó, para continuar centrándose en les verdaderos beneficiarios del monumento, los “héroes y mártires de la Cruzada”. 4. La transmutación: de enemigos de la patria a sacrificados por ella Ante la necesidad de ofrecer al mundo pruebas de su renuncia a la retórica del 18 de julio y de su apuesta por la reconciliación, el franquismo se vio en la obligación de acuñar nuevos términos que, acordes con el nacionalcatolicismo imperante, incluyeran a todas las víctimas bajo el “abrazo de la 5 Ambos términos aparecen en la Circular de 31 de octubre de 1958, la Circular núm. 13 de 1958, de 24 de noviembre, la Circular núm. 3 de 1959, de 26 de febrero y la Circular telegráfica núm. 34 de 1959, de 23 de junio. Ministerio de la Gobernación. Política Interior. Sig. 44.12114. AGA.
188 DAVID TORMO BENAVENT LOS “SACRIFICADOS” Y LA RESIGNIFICACIÓN DEL VALLE DE LOS CAÍDOS COMO SÍMBOLO DE RECONCILIACIÓN (1958-1959) 188 Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 181-202 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.08 cruz”. Dado que todavía hoy existen sectores que niegan la magnitud de los crímenes de la represión franquista, es impensable que la dictadura, en el marco de su apertura internacional, fuera a hacerlo. Para conseguirlo, el franquismo recurrió a la tradición cristiana, que ya había permitido incorporar a las víctimas de la represión republicana a su culto a los muertos a través de la figura de los mártires. El mártir, según la definición de la Real Academia Española (RAE) es la “persona que padece muerte en defensa de su religión” o, en su segunda acepción, que “muere o sufre grandes padecimientos en defensa de sus creencias o convicciones”. Así, desde la lógica macabra del franquismo, a las víctimas de la represión republicana se les suponía un cierto grado de aceptación voluntaria de su fatal destino, prefiriendo la muerte a la renuncia de sus principios. Una elección que respondía únicamente a la firme decisión de las víctimas, nunca a una posibilidad ofrecida por sus ejecutores, descritos habitualmente como la “barbarie roja” o las “hordas marxistas” 6 , incapaces de ningún sentimiento caritativo. Esa elección les confería un lugar al lado de los “héroes”, aquellos que habían entregado sus vidas luchando en los frentes, en el altar del culto a los muertos que desarrolló el régimen desde sus inicios. Tan alto honor no podía ser conferido a las víctimas de la represión ejercida por los rebeldes. Tampoco era posible reconocer esa represión de forma explícita, era necesario mantener la negación de los crímenes cometidos y, a la vez, incluir a sus víctimas en el que había de ser, aunque solo en apariencia, el panteón de la reconciliación. Para hacerlo se transmutaron esos crímenes en sacrificios, uno de los mecanismos de expiación de muchas religiones, entre ellas el judaísmo, de la que bebía el cristianismo a través del Antiguo Testamento (Cervera, 204). A diferencia del mártir, el sacrificado es, según la definición de la RAE, una víctima ofrecida a la divinidad sin que medie en ello su propia voluntad. Las miles de víctimas que yacían en fosas comunes se convertían así en un instrumento para la expiación de los pecados de la patria. Su asesinato quedaba justificado como el precio a pagar para conseguir la salvación de España. 6 Esos términos aparecen, entre otras, en la ley de 16 de mayo de 1939, BOE núm. 137 de 17 de mayo; y la orden de 11 de julio de 1946, BOE núm. 196 de 15 de julio, ambas relacionadas con los lugares de enterramiento de las víctimas de la represión republicana o los muertos en acción de guerra del denominado Ejército Nacional.
189 DAVID TORMO BENAVENT LOS “SACRIFICADOS” Y LA RESIGNIFICACIÓN DEL VALLE DE LOS CAÍDOS COMO SÍMBOLO DE RECONCILIACIÓN (1958-1959) 189 Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 181-202 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.08 Dejaban de ser víctimas de un crimen para ser un mal necesario y, al parecer, inevitable. Una conceptualización que no era nueva. En plena guerra, Franco hizo patente esa inevitabilidad ante el coronel italiano Faldella en febrero de 1937 al decirle que “en una guerra civil, es preferible una ocupación sistemática del territorio, acompañada por una limpieza necesaria, a una rápida derrota de los ejércitos enemigos que deje al país infectado de adversarios” (Espinosa 140). Con esa nueva significación, jerárquicamente inferior a la del mártir, podían ser incluidos bajo el concepto de inmolados. En su definición la RAE incluye tanto a la víctima del sacrificio, con un carácter involuntario, como a la que lo realiza voluntariamente, el mártir. De ahí que en el apartado destinado a señalar la causa de la muerte en los formularios de la relación de traslados que habían de cumplimentar los ayuntamientos, solo apareciesen dos posibilidades: “guerra”, para los fallecidos en combate, e “inmolados”, para las víctimas de la represión. Pese a tal ejercicio retórico, lo cierto es que esta nueva tipología de “caídos” no encontró demasiado eco entre las autoridades locales y provinciales del régimen. Es posible que buena parte de ellos, como señala Olmeda, no participara del concepto de reconciliación que se estaba intentando construir, y que a su entender los restos de los republicanos, soldados o civiles, no merecieran la misma consideración que los de sus “caídos”. Aun así, algunos de los casos que se analizan en el siguiente apartado invitan a considerar que su traslado no siempre estuvo motivado por criterios cuantitativos o como simples muestras de eficacia ante la superioridad (199-207). Aunque pueda tratarse de casos aislados, algunos alcaldes aprovecharon la oportunidad que les brindaba la creación del concepto de los “sacrificados” para, bajo ese término o de forma más explícita, solucionar una realidad que podía resultar incómoda en el ámbito de su localidad. Aun así, en ninguno de los casos documentados las víctimas fueron identificadas. Todas fueron trasladadas como “desconocidos”, cimentando así el “manto de indiferencia, silencio y miedo” que había marcado su muerte y marcaría su exhumación y traslado (Ferrándiz 490).
190 DAVID TORMO BENAVENT LOS “SACRIFICADOS” Y LA RESIGNIFICACIÓN DEL VALLE DE LOS CAÍDOS COMO SÍMBOLO DE RECONCILIACIÓN (1958-1959) 190 Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 181-202 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.08 5 • Los sacrificados en el Valle de los Caídos La presencia de víctimas de la represión franquista en el Valle de los Caídos no es ninguna novedad. El trabajo realizado por la ARMH de Valladolid, tras la ardua investigación de Fausto Canales, en la exhumación de la fosa de Aldeaseca (Ávila) en octubre de 2003 lo puso en evidencia (Ibid. 484). El 20 de agosto de 1936 una partida de falangistas irrumpió en Pajares de Adaja (Ávila) y detuvo a seis hombres y una mujer, de una lista de nueve vecinos. Los detenidos fueron trasladados hasta una finca del vecino pueblo de Aldeaseca, donde fueron asesinados y enterrados en el interior de un pozo seco 7 . El 12 de junio de 1958, en respuesta a la circular de mayo del ministerio de la Gobernación, el alcalde de Aldeaseca informaba al Gobernador Civil de Ávila de los restos existentes en el término municipal susceptibles de ser trasladados al Valle de los Caídos. Tras informar que ninguno de los familiares de los “caídos” locales estaba dispuesto a autorizar el traslado, indicaba que en una finca existía una fosa con seis cuerpos “que a los pocos meses del Movimiento Nacional aparecieron muertos” cerca de una carretera. Este caso, como otros, evidencia las reticencias de algunas autoridades locales a aceptar, o utilizar, el concepto de “sacrificados” a la hora de informar sobre la localización de fosas de represaliados. De hecho, ni tan siquiera se explicita que ese fuera el origen de la fosa, limitándose a señalar que “aparecieron muertos” sin causa aparente alguna. Pese a la claridad de la circular del ministerio, que abría la puerta a reconocer la existencia de fosas de represaliados bajo el nuevo concepto, fueron muchos los alcaldes que se resistieron a hacerlo. Otros, en cambio, aunque rehusaron utilizarlo, fueron mucho más explícitos. A tan solo 13 quilómetros de Aldeaseca, en Fuente el Sauz, en esas mismas fechas, su alcalde informaba de la existencia de dos fosas con un 7 La relación de los hechos y parte de la documentación de este caso es fruto de la amabilidad y generosidad de Fausto Canales, hijo de uno de los ejecutados, quien tuvo a bien entregarme una copia del “Proyecto de recuperación de restos depositados en el Valle de los Caídos de siete de las diez víctimas de la represión franquista del verano de 1936 en Pajares de Adaja (Ávila)”, confeccionado en 2005.
191 DAVID TORMO BENAVENT LOS “SACRIFICADOS” Y LA RESIGNIFICACIÓN DEL VALLE DE LOS CAÍDOS COMO SÍMBOLO DE RECONCILIACIÓN (1958-1959) 191 Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 181-202 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.08 total de seis cuerpos de personas que murieron “fusiladas por sus peligrosas ideas políticas”. Ambos informes, junto con los de otras poblaciones abulenses, fueron remitidos por el Gobernador Civil al ministerio el 14 de marzo de 1959 en un documento aparte de los que daban cuenta de los traslados de “héroes y mártires”. Con el título de “Relación de enterramientos colectivos sitos en la provincia de Ávila de caídos en nuestra Cruzada de Liberación, cuyos restos se trasladan al Valle de los Caídos” se remitía la información de las fosas de Aldeaseca, Cepeda de la Mora, Fuente el Sauz, Higuera de las Dueñas, Hoyos del Collado, Hoyos del Espino, El Tiemblo y Burgohondo 8 . En todos los casos se trataba de personas no identificadas enterradas en fosas fuera de los cementerios, en fincas agrícolas, y todo invita a considerar que se trataba de víctimas de la represión franquista. Aun así, el Gobierno Civil evitó calificarlos como “sacrificados” o aportar cualquier indicio que señalase que se trataba de represaliados, pese a que el destinatario del informe fuese el ministerio que había acuñado y divulgado el término. De hecho, en el apartado reservado a la causa de la defunción en las relaciones de traslado ni siquiera se utilizó el término genérico de “inmolados”, se dejó en blanco. El 23 de marzo de 1959 ingresaban en el Valle de los Caídos los restos de 36 personas desconocidas, procedentes de aquellas poblaciones. Un caso similar es el de Logrosán (Cáceres). El 14 de febrero de 1959 el ministerio respondía a una consulta del Gobernador Civil sobre la exhumación de unos restos existentes en una finca rústica de aquella población. El ministerio señalaba la necesidad de establecer si se trataba o no de “caídos” para, en caso afirmativo, trasladarlos al Valle. Dos días más tarde el Gobierno Civil remitía las relaciones de los cuerpos que se trasladarían desde la provincia. Entre ellas había tres fechadas en Logrosán el 7 de marzo. En una se consignaba un cuerpo identificado, fallecido a consecuencia de “guerra”; otra daba cuenta de dieciocho cuerpos no identificados pertenecientes a “soldados del Ejército Nacional” fallecidos en “acción de guerra”, y la tercera relacionaba un total de cuarenta y nueve cuerpos no identificados procedentes de seis fosas, una en el cementerio 8 Oficio de 14 de marzo de 1959. Ministerio de la Gobernación. Política Interior. Sig. 44.12115. AGA.
192 DAVID TORMO BENAVENT LOS “SACRIFICADOS” Y LA RESIGNIFICACIÓN DEL VALLE DE LOS CAÍDOS COMO SÍMBOLO DE RECONCILIACIÓN (1958-1959) 192 Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 181-202 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.08 y cinco en fincas rústicas, indicando en todos los casos como causa de la muerte “fusilados Fuerzas Nacionales” 9 . Aunque en este caso la causa era explícita, de nuevo las autoridades locales y provinciales evitaron calificarlos como “sacrificados” y tampoco utilizaron el término “inmolados” a la hora de cumplimentar las relaciones de traslado. Los cuarenta y nueve cuerpos desconocidos, junto al resto de los exhumados en Logrosán, ingresaron en el Valle el 26 de marzo de 1959. En la vecina provincia de Badajoz encontramos uno de los pocos ejemplos documentados hasta la fecha del uso del término “sacrificados” para referirse a las víctimas de la represión franquista. El 19 de junio de 1958 el alcalde de Nogales, en respuesta al requerimiento de la circular de mayo, remitía una “Relación comprensiva de los enterramientos que existen en este término municipal de caídos y sacrificados por la Patria” 10 . El documen- to recogía la existencia de diez puntos de enterramiento, uno de ellos en el cementerio municipal, con seis cuerpos identificados, y nueve más en fincas rústicas que contenían un total de cincuenta y dos cuerpos, cuarenta y dos de los cuales estaban en una misma fosa. Aunque el documento no explicitaba quiénes eran los “caídos” y quiénes los “sacrificados”, el hecho de que solo los que estaban enterrados en el cementerio estuviesen identificados invita a considerar que se trataba de los primeros, mientras que el resto, todos ellos no identificados y enterrados en fincas rústicas, debían ser los sacrificados. La documentación que se conserva en el AGA sobre los traslados desde la provincia de Badajoz es escasa y no contiene ninguna mención explícita al caso de Nogales. Aun así, en las actas municipales, digitalizadas por el Archivo Histórico Provincial de Badajoz, se constata el traslado a partir de los pagos aprobados a dos vecinos por los jornales realizados en marzo de 1959 “para extraer en distintos parajes del término los restos de caídos en la Cruzada de Liberación para su traslado al Valle de los Caídos” y a un tercero 9 Oficios de 14 y 16 de marzo de 1959. Ministerio de la Gobernación. Política Interior. Sig. 44.12115. AGA. 10 Se dispone de este documento, procedente del Archivo Municipal de Nogales, gracias a la amabilidad del estudioso local Francisco Cebrián, dado que el ayuntamiento negó disponer de documentación sobre los traslados al Valle de los Caídos.
193 DAVID TORMO BENAVENT LOS “SACRIFICADOS” Y LA RESIGNIFICACIÓN DEL VALLE DE LOS CAÍDOS COMO SÍMBOLO DE RECONCILIACIÓN (1958-1959) 193 Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 181-202 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.08 por el traslado en automóvil, el 13 de marzo, de la caja que contenía los restos hasta Villafranca de los Barros 11 . En total el número de cuerpos trasladados fue de tan solo tres, que ingresaron en el Valle el 24 de marzo. En la relación del 19 de junio, de forma manuscrita, se escribieron los números 1º, 2º y 3º junto a tres de las fosas rústicas. Las dos primeras contenían un solo cuerpo cada una, y la tercera dos. Parece probable que se tratase de la identificación de los lugares elegidos para exhumar los cuerpos a trasladar, y que en el tercer caso, en el momento de la exhumación tan solo se hallase un cuerpo, en lugar de los dos esperados. Así pues, por razones que la documentación no permite entrever, en Nogales a pesar de constatar la existencia de fosas de “sacrificados”, a la hora de exhumarlos para su traslado se decidió limitarse a tan solo tres de los cincuenta y dos cuerpos que se sabía estaban enterrados en el término municipal. No solo hubo alcaldes, como acabamos de ver, también algún Gobernador Civil adoptó el uso del término “sacrificados”. Este fue el caso del de Navarra que en noviembre de 1958 señalaba, en su informe al ministerio sobre el número de restos y fosas existentes en la provincia, que estaba pendiente de recibir aclaraciones sobre los informes de trece municipios “por las circunstancias especiales que en ellos se dan”. Aunque en enero se remitió una primera relación, en la que no se daba ninguna pista sobre esas “circunstancias especiales”, en marzo de 1959 el propio Gobernador parecía esclarecerlas. En un oficio al ministerio solicitaba autorización para seguir investigando sobre algunas de las fosas de la provincia, tratar de averiguar la identidad de quienes allí yacían y solicitar la autorización de sus familiares para el traslado. El de Navarra no es el único caso documentado en que las autoridades franquistas entienden que el consentimiento familiar para el traslado era extensible a las familias de las víctimas de los rebeldes. El Gobernador señalaba que se tenía noticia de “enterramientos de personas sacrificadas no identificadas pero respecto de las cuales existen algunos datos, tales como los pueblos de donde eran vecinos aunque sin conocerse nombres y apellidos ni más detalles”. Exponía como ejemplo el caso de Azagra, donde había “un lugar en el que se sospecha existe una fosa común por aparecer todos los años en la festividad de Todos los Santos varias 11 Acta de la sesión ordinaria de 14 de junio de 1959. Actas municipales. AMN.
194 DAVID TORMO BENAVENT LOS “SACRIFICADOS” Y LA RESIGNIFICACIÓN DEL VALLE DE LOS CAÍDOS COMO SÍMBOLO DE RECONCILIACIÓN (1958-1959) 194 Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 181-202 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.08 coronas de flores”. Tres días más tarde el ministerio, a través de un breve telegrama, autorizaba las investigaciones solicitadas sobre Azagra y el resto de las poblaciones en circunstancias similares “a fin obtener consentimiento familiar”. Tres días después de la recepción del telegrama, el Gobernador volvía a dirigirse al ministerio para confirmar el traslado de siete restos identificados e individualizados y la de “los restos en diez enterramientos colectivos, por no estar identificados o haberse otorgado la autorización familiar para el traslado en caso afirmativo” 12 . El 21 de marzo, once días después, el Gobernador remitía las relaciones de los traslados a efectuar, todas ellas fechadas aquel mismo día en Pamplona y no en los municipios de origen, como solía ser habitual 13 . De dicha documentación se desprende que, pese a la supuesta voluntad de contar con la aprobación de los familiares de los “sacrificados”, ninguna de ellas fue necesaria, dado que todos constan como no identificados. En total se trataba de ciento treinta y siete cuerpos procedentes de Aberin, Cadreita, Arandigoyen, Ayegui, Murillo de Yerri y Milagro, que ingresaron en el Valle el 23 de marzo de 1959. En ninguna de las relaciones se señaló la causa de la muerte, aunque sí se hizo para los siete identificados, todos ellos fallecidos a causa de “guerra”. Es posible que, pese a haber barajado la posibilidad de otorgar a las familias de los represaliados el derecho a negarse al traslado, a la hora de la verdad el Gobierno Civil decidiera prescindir de ellas. El hecho de que las relaciones de traslado se volvieran a escribir y firmar desde Pamplona, la sede del Gobierno Civil, cuando debían ser consignadas en las poblaciones de origen induce a tal consideración. Tampoco cabe descartar, dado que entre la autorización para indagar sobre las identidades y el cierre de la investigación solo mediaron tres días, que todo fuera una mera escenificación orientada a mostrar ante las autoridades ministeriales la eficiencia y voluntad de dar cumplimiento a sus órdenes. Sea como fuere, los que habían iniciado el pro- 12 Oficios de 28 de noviembre de 1958, 17 de enero de 1959 ,4 y 10 de marzo de 1959; y telegrama de 7 de marzo de 1959. Ministerio de la Gobernación. Política Interior. Sig. 44.12117. AGA. 13 Oficio de 21 de marzo de 1959 y relaciones de traslado de la misma fecha. Ministerio de la Gobernación. Política Interior. Sig. 44.12117. AGA.
195 DAVID TORMO BENAVENT LOS “SACRIFICADOS” Y LA RESIGNIFICACIÓN DEL VALLE DE LOS CAÍDOS COMO SÍMBOLO DE RECONCILIACIÓN (1958-1959) 195 Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 181-202 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.08 ceso como “sacrificados” y que pudieron ser inscritos como “inmolados”, acabaron convirtiéndose en no identificados sin causa de muerte reconocida. El viaje de aquellos cuerpos no acabó en marzo de 1959. En febrero de 1980, en el marco de la llamada “Operación Retorno” impulsada por parte de la sociedad civil navarra, se consiguió que todos ellos volvieran a sus poblaciones natales, siendo la primera exhumación de restos del Valle de los Caídos (Aguilar 260-261). A los casos ya documentados de Nogales y de la provincia de Navarra se suman dos más en la provincia de Zaragoza. El primero de ellos es el de Calatayud, convertido en centro de detención y de ejecuciones del partido judicial que encabezaba esta población en el verano de 1936. Las muertes documentadas, aquellos casos en que fueron registradas, cifran el número de asesinatos del partido judicial en doscientos quince (Casanova 104), aunque probablemente fueran muchas más 14 . El 14 de junio de 1958 el alcalde de Calatayud, en respuesta a la circular del mes de mayo, informaba al Gobierno Civil de la existencia de diversas fosas en el cementerio municipal. Dos de ellas correspondían a soldados del ejército rebelde y la tercera era “un enterramiento colectivo de sacrificados” del que se desconocía el número de cuerpos. En noviembre, ante la nueva circular del ministerio de la Gobernación del 31 de octubre, el ayuntamiento respondía matizando la información inicial, señalando que para el caso b) -el que hacía referencia a fosas comunes en las que los cuerpos, estando identificados o no, no podían individualizarsehabía “en el Cementerio Católico, en una zona especial, no identificados, y con el carácter de sacrificados, unos 200” 15 . Aquel mismo mes el ayuntamiento informaba al Gobierno Civil de la negativa de las familias de los cuarenta y tres “caídos” enterrados en sepulturas y nichos particulares a autorizar su traslado hasta el Valle 16 . Tampoco era factible la exhumación y traslado de los ciento setenta y ocho cuerpos de militares enterrados en una fosa común propiedad del Regimiento de Artille- 14 La asociación ARICO Memoria Aragonesa, con datos de enero de 2019, duplica con creces esa cifra en los listados que aparecen en su web aricomemoriaaragonesa.wordpress.com 15 Oficios de 14 de junio y 11 de noviembre de 1959. Valle de los Caídos. Sig. 2080-37. AMC. 16 Oficio de 22 de noviembre de 1959. Valle de los Caídos. Sig. 2080-37. AMC.
196 DAVID TORMO BENAVENT LOS “SACRIFICADOS” Y LA RESIGNIFICACIÓN DEL VALLE DE LOS CAÍDOS COMO SÍMBOLO DE RECONCILIACIÓN (1958-1959) 196 Thémata. Revista de Filosofía • nº 65 • enero-junio (2022) pp. 181-202 • ISSN: 0212-8365 • e-ISSN: 2253-900X • DOI: 10.12795/themata.2022.i65.08 ría núm. 45, con sede en la población, de manera que los cuerpos a trasladar se limitaron a los “sacrificados”, a los que finalmente se sumó un cuerpo identificado del que se obtuvo la autorización familiar. Según fuentes orales, pese a no haber dado cuenta de las operaciones de exhumación a los familiares de los “sacrificados”, muchos de ellos vecinos de Calatayud, pronto fue de dominio público. Algunos familiares llegaron a personarse en el cementerio, en un vano intento de evitar los traslados o recuperar los cuerpos de sus deudos, siendo obligados a regresar a sus casas por los representantes municipales 17 . A diferencia del caso de Aldeaseca, en que las familias no tuvieron conocimiento del traslado, en Calatayud si lo tuvieron, aunque no fue por medio de las autoridades locales o provinciales, lo que descarta cualquier intento de obtener su autorización. Tras exhumar los cuerpos, el 7 de abril de 1959, el alcalde, acompañado por el jefe de policía, el capitán de la Guardia Civil y el párroco, que rezó un responso por los muertos, entregaron las urnas al teniente del ejército que comandaba el convoy de traslado. De Calatayud se trasladaron diez urnas, una individual y nueve colectivas que contenían los cuerpos de ciento veinticinco personas, todas ellas “sacrificados”. Allí también se cargaron las urnas procedentes de Codos, Mara, Morata de Jalón y Munébrega 18 . Los cuerpos de la expedición zaragozana llegaron al Valle al día siguiente y en sus registros, además del cuerpo identificado, se inscribieron ochenta y un desconocidos procedentes de Calatayud en lugar de los ciento veinticinco a que se refería la documentación municipal. No ha sido posible documentar el motivo de esta diferencia. De hecho, el Gobierno Civil no remitió las relaciones de traslado en que se habían inscrito los cuerpos no identificados. En la documentación localizada únicamente consta, con fecha 28 de marzo de 1959, el envío de las “relaciones de Caídos cuyos restos han sido individualizados en todos los municipios de la provincia”, entre los cuales se encuentra la del único identificado de Calatayud, fechada en aquella población el 18 de marzo 19 . Ante ese vacío documental, es imposible 17 Información facilitada por Silvia Navarro, presidenta de la Asociación de Familiares Pro Exhumación de los Republicanos del Valle de los Caídos (AFPERV). 18 Recibo de entrega de las urnas, fechado el 7 de abril de 1959. Valle de los Caídos. Sig. 2080-37.AMC. 19 Oficio de 28 de marzo de 1959 y relaciones de traslado. Ministerio de la Gobernación.