Los limites de la hulla blanca en visperas de la Guerra Civil un ensayo de interpretación
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Isabel Bartolom6 Los limites de la hulla blanca en visperas de la Guerra Civil: un ensayo de interpretaci6n1 ISABEL BARTOLOMÉ Universidad Alfonso X el SabioIBanco de España En 10s primeros dias de 1935 entraban en funcionamiento parte de 10s grupos generadores del salto del Esla, primer0 de 10s embalses previstos para su aprovechamiento por Saltos del Duero. Este proyecto constituia el emblema de las realizaciones del sector español de producción y distribución de energia eléctrica hasta esa fecha: la concurrencia de las principales empresas productoras españolas, y portuguesas, en torno a un proyecto con un capital.de 160 millones de pts. para embalsar 1.200 millones de m3 de agua y producir 450 millones de hh con destino, entre otros centros, a Madrid y Bilbao2. En apariencia, con esta inauguración se coronaba con éxito la trayectoria iniciada medio siglo antes por el sector eléctrico español. Período en el que habia logrado convertirse en una gran industria y absorber el principal flujo de la inversión española del siglo3. Ahora bien, antes de la guerra civil, la comparecencia de la electricidad no logró eliminar la carestia energética que el conjunt0 de 10s consumidores industriales venia padeciendo desde la anterior centuria. Esto es, pese a sus efectos beneficiosos, por una parte, la energia continuaria comportándose en España con una elevada elasticidad renta hasta mediados del siglo XX4 y, por otra, la electricidad no arrastrm'a la aparición de 10s sectores industriales asociados a la utilización intensiva del fluido -electro- química y electrometalurgia-, que requerían costes de energia muy bajos por unidad 1. Este articulo es un avance preliminar de la Memoria de Doctorado actualmente en curso de realización por parte de la autora. 2. Errandonea (l936), p. 258 y Garcia Zarza (1973). 3. En 1921, el capital desembolsado en las sociedades eléctricas -1.161,2 millones de pts.- alcanzó al volumen desembolsado en las empresas ferroviarias españolas. Garcia Delgado, Roldán y Muñoz (1973). 4. Sudrih (1987), p.344. Revista de Historia Industrial No 7. Aiio 1995
Los limites de la hulla blanca en visperas de la Guerra Civil de producto5. España, de hecho, no seguiria la senda de otros países europeos que, gracia~ a la hidroelectricidad, acabaron con buena parte de sus constricciones energéticas y que acortaron distancias con 10s líderes de la era del vapor, mediante la especialización en productos de consumo energético intensivo6. La historiografia ha convenido hasta la fecha en que fue el comportamiento de 10s precios de la electricidad el que decidió el resultado de la electrificación española anterior a 19367. El alcance de la misma ha resultado, en cambio, objeto de una controversia en que 10s factores de oferta se han visto hasta el momento orillados8. En las siguientes páginas se apuntan dos hipótesis que, por el contrario, imputan buena parte de la responsabilidad en la composición de estos precios eléctricos a la propia industria espaiiola de electricidad. Se parte del hecho de que el sistema de suministro de energia eléctrica habia alcanzado su primera madurez antes del conflicto civil, tras la puesta en uso de la capacidad productiva proyectada y construida en 10s decenios anterioresg y de la existencia de un reparto apreciable de 10s mercados peninsulares, en torno a sistemas integrados de explotación a escala regional''. Los problemas que se consideran son dos: de un lado, las limitaciones inherentes a la opción técnica adoptada, esto es, la preferencia por la explotación de 10s recursos hidroeléctricos; de otro lado, la estrategia de defensa del ingreso que practicaron las empresas espaiiolas cuando su capacidad productiva se convirtió en excedentaria. El objetivo es fundamentar que producir electricidad en España era caro, debido a las condiciones en que la explotación hidroeléctrica tenia lugar y que, en vísperas de la Guerra Civil, 10s precios eléctricos discriminaban favorablemente 10s usos domésticos sobre 10s industriales. España, territori0 alumbrado En la configuración del primer sistema eléctrico español, se advierten dos etapas sucesivas: la primera, de predomini0 termoeléctrico, y la segunda hidroeléctrico. La difusión del vapor para la producción de electricidad fue temprana y extensa. Asociada a la extensión del alumbrado público, en 1901 se contabilizaron 858 fábricas de electricidad". El uso de 10s recursos hidroeléctricos a pequeña escala contribuyó en el decenio posterior a su mayor difusión. Asi, en 1910, la energia de origen hidráulico igua- 16 a aquélla de origen térmico, alcanzándose la cifra de l .900 establecimientos, con 5. En España el consumo de electricidad en electroquímica y electrometalurgia alcanzaba en 1933 un 8,3 por 100 del consumo total, mientras que en Italia suponía un tercio y en Francia mis de un 15 por 100. Errandonea (1935, b), p.529 y SS. 6. Svennilson (1954) y Segreto (1992) y (1993). 7. En el10 coinciden tanto Maluquer (1987) como Antolín (1988 a). 8. Antolín (1990) y Sudria (1990). 9. Entre 1920 y 1930,lapotenciainstaladaenEspañacreciÓ auna tasainteranualdel7,5 por 100. Elaboración propia a partir de 10s datos de potencia instalada de Sudria (1990), p. 155 y SS. 10. Amigo (1992). 11. Uriarte (1949), Errandonea (1935,~) y Sudria (1990).
Isabel Bartolomé una potencia instalada media aproximada de 80 KwI2. La aplicación del motor eléctrico a las manufacturas, en sustitución del vapor, no se generalizó, sin embargo, hasta la Gran Guerra. Las circunstancias impuestas por el conflicto obligaron a una adaptación abrupta a la nueva energia que, a la postre, decidida el porvenir del origen primari0 de la electricidad en España13. Todo parece indicar que, durante la Guerra Europea, se recurrió a la energia de origen hidráulico porque sus precios erm ventajosos en términos relativos. Esta opción, sin embargo, no estuvo por completo exenta de consideraciones de raíz nacionalista14. Como en otros paises, la hidroelectricidad se present6 como la puerta que franquem'a un futuro de independencia económica y, sobre todo, de recursos energéticos baratos. En realidad, el carbón y el gas alcanzaron durante la guerra precios tan elevados que, sin duda, se traspasó el umbra1 de rentabilidad del uso de la hidroelectricidad, tal y como había ocurrido con anterioridad en el caso del aprovechamiento directo de 10s cursos de aguaI5. Una vez acabada la guerra, y resueltos 10s escollos técnicos para su explotación a gran escala, la competitividad de la industria productora se mantuvo y se expandió en ese margen a muy buen ritmo. En efecto, el paso de la termoelectricidad a la hidroelectricidad se hizo efectivo entre 1910 y 1920, período en el que se concentraron las autorizaciones para aprovechamientos hidráulicos: 2.617 mil CV de 10s 5.513 mil CV que se habian concedido hasta 193016, y se apreció un progresivo cambio en la escala de la explotación. Según 10s recuentos de 1908 y 193 l, que se reproducen en el Anexo 2 y 3, en 1908 la potencia instalada media apenas alcanzaba 10s 500 CV y su presencia se extendia en particular en regiones con tradición en el empleo de 10s cursos de agua. Veintidós años después, la potencia se concentraba en la Cuenca del Ebro y la Vertiente Cantábrica y la capacidad media por central, entre aquéllas consideradas que eran las de tarnaño medio y superior, se habia quintuplicado. La hegemonia hidroeléctrica se prolongaria hasta 1960, pero el período de total predomini0 fue el anterior a la Guerra CivilI7. En 1935 la potencia hidroeléctrica instalada sobrepasaba 10s 1.200 Mw y procuraba el 85 por 100 de la electricidad obtenida". No obstante, un 15 por 100 correspondía todavía en el decenio de 1930 a termoeléctricas de naturaleza residual. Al mismo tiempo, las empresas trataron de efectuar el reparto de 10s mercados peninsulares que resultó, al cabo, imperfet- to, pues, en tomo a 1935, persistia con cierto empuje la pequeña industria que, disemi- 12. Ministeri0 de Fomento (1910). 13. Maluquer (1987). 14. Segreto ha señalado que Francia y Espaiia eran 10s Únicos paises en que la alternativa entre empleo de recursos carboníferos e hidráulicos era verosimil. Segreto (1992). 15. Esta propuesta de investigación es deudora de las sugerencias que el profesor Carreras realizó para el caso del aprovecharniento directo de 10s cursos de agua en Carreras (1983) 16. Tanto el CV como el Kw son unidades de potencia. El CV es equivalente a 0,736 Kw. Por tanto, estos 5.513 miles de CV instalados hasta 1930 suponen 4.057 miles de Kw. Los datos sobre concesiones proceden de González Quijano (1932), p.48. 17. Sudrih (1987): p. 326. 18. Un Mw son 1.000 Kw.
Los limites de la hulla blanca en visperas de la Guerra Civil nada localmente, distribuia alumbrado a pequeñas poblaciones y suministraba fuerza a manufacturas dispersaslg. De hecho, la difusión de la hidroelectricidad consolidó la posición de la periferia peninsular; Madrid y Aragón, a su vez, ampliarian su cuota en la utilización industrial de las energias modernas, rnientras, el interior se convertiria en una zona preferentemente productoraz0. TABLA 1 PRODUCCI~N DE ELECTRICIDAD EN DIVERSOS PAÍSES (en números indices. Italia, 1920=100) Fuente: ParaEspaña: CARRERAS(1989), pp. 194-6. ParaItalia: GIANNETTI(1991). Resto: MITCHELL(1978), pp. 290-294. Ahora bien, la transición a la explotación hidroeléctrica en grandes centrales habia sido, en realidad, más tardía que en aquellos paises en que las ventajas de estos equipos generadores se presentaban por si solas, de tal modo que hacia 1935 se aprecia un retraso relativo si nos atenemos a 10s siguientes indicadores: la potencia media por central, el número de embalses construidos y el tendido de redes de interconexión en alta tensiÓn2'. Este atraso esclarece en parte por qué en visperas de la contienda bélica, España estaba en buena medida más alumbrada que electrificada. En efecto, debido a la escasa demora en la difusión de las primeras fonnas de electricidad, el acceso a la iluminación eléctrica era común en 1927 a un 80 por 100 de 10s españoles, proporción tan s610 com- 19. Con una potencia instalada entre 5 y 100 Kw si servian a uno o mis núcleos y entre 100 y 4.000 Kw de potencia si proporcionaban fluido a 15 6 20 núcleos, en 1935, estos pequeños productores distribuían 50 rnillones de kwh al año, con una potencia instalada equivalente a 30.000 Kw. Vidal Burdils (1941), p.18. 20. La integración del mercado eléctrico nacional y laregionalización de la producci6n y el consumo en Amigo (1992). 21. Estos indicadores de constitución de sistemas eléctricos proceden de Hugues (1983). La comparacibn con el caso italiana, véase mis abajo.
Isabel Bartolomé parable a la ~uiza~~. Mientras, la utilización de la corriente en forma de fuerza para la industria comparaba en térrninos globales y per cápita desfavorablemente con la mayoría de 10s paises de la Europa industrializada. Pese a ello, este retraso técnico no explica por si s610 ni el ritmo lento del proceso electrificador, una vez iniciado, ni su escasa intensidad. Tal y como se desprende de la tabla 1, en el decenio anterior a la guerra, España estaba alcanzando magnitudes de producción semejantes a las que en paises como Noruega e Italia habian contribuido, uno o dos decenios antes, a un destacado brote industrializador, liderado por sectores altarnente consumidores de energia por unidad de producto finalz3. Sin embargo, aquí la aplicación del fluido en 10s usos más intensivos constituia, en visperas de la Guerra Civil, una porción exigua del total de 10s consumos. De hecho, aunque en 1935 el 25 por 100 del consumo bruto de energia tuviera su origen en máquinas eléctricas, 10s resultados de la electrificación española no se acercaban a 10s de aquellos paises más electrificados, donde la importancia relativa de las otras energias habia descendido en mayor proporciÓnZ4. En suma, hacia 1936, entre 10s logros del proceso electrificador español se contaban la relevancia de la industria productora y su aportación directa al crecimiento español, tanto en términos absolutos, entendidos éstos como el ahorro de recursos empleados en la producción y el transporte de la energiaz5, como en térrninos relativos, esto es, de acuerdo a las econom'as derivadas de la variación de 10s precios relativos entre las distintas energiasZ6. Sin embargo, sus efectos inducidos, entre 10s que cabe destacar la integración del mercado energético y la aparición de una serie de industrias dependientes del fluido, eran todavia limitados. Casi nada se puede decir sobre su impacto en la reorganización de 10s procesos productivos de las manufacturas, gracias a la aplicación del motor eléctrico, pues no ha sido abordado hasta el momento2'. Segdn la historiografia, la escasa intensidad de la electrificación española obedece a la evolución de 10s precios de esta energia y de aquellas otras sustitutivas: aun cuando aceleró el cambio del vapor por electricidad en 10s años que siguieron a la Gran Guerra2', con posterioridad, no se present6 una caida neta de 10s costes de energia por unidad de producto final semejante a la que disfrutaron las manufacturas de otros paises2'. 22. Pero mientras el consumo medio por habitante en aquella fecha no era mayor de 92 kwh, en Suiza alcanzaba 10s 510 kwh. En Notas (1927), pp.114-5. 23. Segreto (1992). 24. Durante la primera rnitad del decenio de 1930, la energia procedente de generadores eléctricos suponia el 61,5 por 100 de la energia consumida en Noruega, el 44,2 por 100 en Suiza y el 42 por 100 en Italia. Citado por Sudria (1987). 25. C. Sudria calculó que, si la hidroelectricidad no hubiera comparecido en este período y se hubiera sustituido por carbón importado, se habrían gastado 150 millones de pts. y el dtficit de la balanza comercial se habria incrementado en un 20 por 100. Sudrih(1990 a), p. 166. 26. El segundo fue medido por Antolín (1988 a). 27. Su utilización eliminó gran parte de las constricciones de localizaciÓn, tamaño y organización de las plantas industriales y del aparato productivo en otros paises, según señalan Devine (1983) y Segreto (1993). 28. Maluquer (1987) y Antolín (1988 a). 29. Antolín (1988 b).
- Los limites de la hulla blanca en visperas de la Guerra Civil El comportamiento de 10s precios españoles de electricidad en estos años se ha atribuido bien a 10s efectos derivados de la debilidad de la demanda industrial española, bien a la configuración de 10s mercados eléctricos. La primera hipótesis señala que 10 escaso del consumo de fuerza industrial no habría estimulado el mejor aprovechamiento de las instalaciones, de modo que la gran industria productora de electricidad s610 se habría establecido en aquellos mercados en que la venta de energia estuviera asegurada3'. La segunda tesis propone que 10s precios elevados de la electricidad en España son imputables a la compartimentación monopolistica u oligopolística de 10s mercados regionales. Esto es, el poder de mercado ejercido por 10s responsables empresariales del sector, en ausencia de regulación estatal, habría mantenido las tarifas eléctricas por encima de 10s costes marginales3'. Aun cuando el primer0 de estos argumentos resuelve con entera satisfacción la cuestión de 10s desequilibrios regionales de la electrificación española, y la segunda viene a explicar razonablemente la combinación entre escasa utilización de las instalaciones -ritmo lento de la electrificación industrial- y rentabilidad de la industria, ambas emplean para su explicación precios medios y no someten sus tesis a la comparación con otros paises de similares características. Si se analiza el caso italiano, por ejemplo, se observa, que, si bien abundaron las semejanzas entre ambas electrificaciones -predomini0 de la hidroelectricidad, éxito del sector como catalizador del capital y de iniciativa autóctona-, 10s resultados en uno y otro país fueron bien distintos. Italia disfrutó de precios muy ventajosos para su aplicación en forma de fuerza, y la irmpción de la hidroelectricidad actuó decisivamente en la modernización de la esfera productiva de aquel país, al eliminar el déficit energético que le había afectado hasta entonces, y al constituirse un sector industrial dependiente, que consumia intensivamente electricidad3'. No obstante, sus mercados regionales permanecieron compartimentados oligopolísticamente como en España. Y, por 10 demás, es conocido que fueron las ventajas derivadas de su oferta energética las que espolearon la creación de una demanda industrial altamente consumidora, y no al revés33. El ejemplo italiano invita en el caso espaiiol a analizar la composición de 10s precios de la electricidad para las distintas aplicaciones, desentrañando su relación con 10s costes de producción y las estrategias de aplicación de tarifas. La diferencia entre ambas electrificaciones podria derivar, de un lado, de la diferente dotación de recursos para el aprovechamiento de esta energia y, de otro, de la manera en que las empresas adecuaron sus precios a 10s tipos de demanda efectiva en cada país. h 30. Maluquer (1987) y Sudrii (1990 b). 31. Antolín (1988 b) y Antolín (1992). 32. Giannetti (1984). 33. Según Giannetti, 10s usos para el conjunt0 italiano en 1936 eran 10s siguientes: de 10s 11.557 GWH consumidos en aquel año, 1.294 fueron para iluminación, 1.1 18 para tracción, 4.438 en forma de fuerza industrial y 4.806 para alimentar la producción electroquímica y metaíúrgica. Giannetti (1991), p. 371.
Isabel Bartolomé La explotación hidroeléctrica: el limite natural En todo proceso de constitución de un sistema eléctrico se aprecia la existencia de una serie de rasgos comunes que la historiografia se ha encargado de esc la re ce^^^. Asimismo, se observan una serie de divergencias en 10s ritmos que han marcado el perfil propio de la electrificación de cada territorio, determinados en buena medida por el origen primari0 de la energia tran~formada~~. Los sistemas hidroeléctricos triunfaron durante el primer tercio del siglo XX en países tales como Suiza, Noruega, Suecia e Italia. Este éxito se debió sobre todo a la dotación de recursos hidráulicos de esos países, pero también a la utilización que de 10s mismos se hizo. La naturalezahidroeléctrica defme la localización de 10s establecimientos y la configuración territorial de 10s sistemas regionales de acuerdo a las cuencas hidrográficas, imponiendo un techo teórico a la capacidad productiva, o potencial hidroeléctrico, en razón de la tecnologia disponible, la altura y el caudal de sus saltos y las característica~ de la demanda de cada territorio. Además, en la mayona de 10s sistemas de predominio hidroeléctrico del período de entreguerras se aprecia la permanencia de autoproductores, concentrada en empresas electroquímicas y electrometaliugicas, y la preerninencia de políticas tarifarias interesadas en consumidores de carga ~onstante~~. La opción hidroeléctrica en Espaia: 10s recursos primarios En el caso español, no se observan algunas de las caractensticas propias de 10s sistemas de predomini0 hidroeléctrico, en particular aquéllas relacionadas con la abundancia de 10s usos intensivos -presencia numerosa de autoproductores y predomini0 de políticas tarifarias que discriminaban negativamente 10s usos domésticos-. Esta pecularidad hace notar cierta falta de sintonia entre la pauta productiva y la de consumo, problema que remite a la calidad de 10s recursos hidráulicos empleados y al rendimien- to efectivo de su utilización. Como en otros lugares, la adopción de la alternativa hidroeléctrica no derivó de una estimación precisa del potencial hidroeléctrico español. Los contemporáneos realizaron diversos cálculos, que adolecieron tanto del respaldo empírico preciso como de mediciones sobre su viabilidad e~onórnica~~. Espafia, además, quedó al margen de algunos recuentos sobre recursos hidráulicos europeos efectuados en aquellos 34. Hugues (1983). 35. Giannetti (1993). 36. Giannetti (1993). 37. Gallego (1917), Urmtia (1917) y González Quijano (1932). 38. Las comparaciones internacionales sobre potencial eléctrico datan en su mayoría de 10s decenios medios del siglo. Para 1913 se publicaron diversas estadisticas que recogieron para su comparación datos sobre potencial hidroeléctrico y potencia instalada en diversos paises, en las que, sin embargo, es notoria la ausencia de Espaiia. Segreto (1992), p. 706.
Los limites de la hulla blanca en visperas de la Guerra Civil En la actualidad, para evaluar la dotación de recursos primarios de un territori0 se aplica la noción capacidad productiva, que somete 10s datos de potencia teórica de 10s generadores a observaciones sucesivas de su rendimiento en condiciones Óptimas a 10 largo de una serie de años, de modo que es posible aislar las variaciones debidas a sequias en el caso de 10s saltos fluentes3'. Larnentablemente, en las aproximaciones históricas se carece de 10s datos precisos para ajustar este tipo de evaluaciones al nivel tecnológico imperante en aquel período. Por tanto, se acude de ordinari0 a datos sobre potencia instalada, que en realidad ofrecen tarnbién una medida hipotética del potencial de un sistema4'. Aquí tomaremos como referencia 10s parques hidroeléctricos de 1908 y 193 1. El primer corte como indicador de 10s inicios de la electricidad asociada al alumbrado, y con una explotación atomizada, y 193 1 para ilustrar el comienzo de la madurez del sistema eléctrico español de preguerra. En líneas generales, se observa que, dadas las características orográficas de la península, en España predominaban saltos en altura y de escaso caudal, pero sometidos a fuertes sequiajes estacionales y oscilaciones interanuales. La altura y el caudal concedido para su utilización en 10s establecimientos se duplicó en el caso de la altura, que pas6 de 43,3 lm en 1908 a 104,69 m en 19314', y se multiplicó varias veces en el caso del caudal concedido: la media ponderada por potencia instalada de 10s caudales concedidos en 1908 era de 1.321 Vs y en 1931 era de 13.919 Us4'. Pese a este patente avance, estos últimos datos contrastan desfavorablemente, sin embargo, con 10s italianes del decenio de 1930: la altura de 10s saltos era mayor y la concentración de la potencia superior en aquel país43. La escasa presencia de embalses para este uso en las cuencas españolas constituia un escollo añadido, pues el caudal concedido y el efectivamente disponible variaba anualmente de manera apreciable, tal como muestra la columna VI1 del Anexo I11 para las diferentes cuencas. En el caso de Bolarque en el Tajo, salto regulado, el estiaje hacia variar el caudal fluente de 274 m3/s a 1,10 en 10s meses sec~s"~. Las variaciones interanuales del caudal medio 39. A este respecto, véase la publicación espafiola mis reciente de UNESA (1986). 40. Para un caudal de Qm3/s, la potencia en caballos de vapor seria: CV=nl.O00Qh/75, siendo "h" 10s metros de altura del salto y ' 'n' ' un coeficiente que depende de laregularidad en la utilización del rnismo. En buenas condiciones, n=0,75. Por tanto, se puede llegar a una simplificación: CV=lO.Q.h. Según GelpíBlanco (1925): p. 144. 41. La media ponderada de la altura de 10s saltos por número de centrales en 193 1 tampoc0 varía demasiado: 97,13 m. 42. Ambas magnitudes son medias ponderadas por potencia instalada por provincia o vertiente respectivamente, elaboradas a partir de 10s datos de ambos anexos Elaboración propia a partir de 10s datos de 10s anexos 2 y 3. En este caso la media ponderada del caudal por número de centrales de cada vertiente en 1931 varía notablemente, alcanzando 10s 5.334 Us. 43. Las estimaciones para el quinquenio 193 1-35, sefialan que en el sistema electrocomercial piamontés, por ejemplo, 10s saltos alcanzaban la media de 254 m y la potencia media empleada por establecimiento era de 88.823 Kw. En el caso del sistema meridional, el de menor eficiencia de aquella península, el salto medio era de menor magnitud, 58,7 m, pero la potencia media por central era de 17.714 Kw. En Giannetti (1991), pp. 355-361. 44. Mendoza (1926), pp. 360.
Isabel Bartolomé en el mismo lugar füeron tomadas desde 1915 a 1935: si bien la media del período füe de 45 m3/s, en el Último decenio, por ejemplo, se registraron medias que oscilaron entre 60 y 22 m3/s4'. Incluso, 10s excepcionales Saltos del Duero, puestos en uso en el aiio 35, comparaban desfavorablemente en altura media con un buen número de sistemas italian~s~~. De esta suerte, España e Italia no se diferenciaban tan solo por las cifras de producción y potencia instalada, sino que 10s recursos empleados en uno y otro lugar, aunque de la misma naturaleza, eran en España de menor calidad en 193 1. Como 10s costes de explotación de una central hidroeléctrica son inversamente proporcionales a su potencia efectiva, esta inferioridad de recursos se traducia en costes más elevados por unidad producida. Según uno de 10s escasos cálculos con que contamos sobre costes de explotación por kwh para distintos tipos hipotéticos de centrales eléctricas españolas, todas ellas con una potencia media instalada de 10.000 HF7, el coste más favorable se obtenia en España gracias a las centrales hidroeléctricas. No obstante, el coste medio por kwh en barras de central seria de 0,025 pt~.~~. Pese a que estas estimaciones se realizaran partiendo de costes de instalación subestimados, inferiores a las 500 pts., esta magnitud es mayor que las 0,01 pts. por kwh, que era el coste calculado en el decenio de 10s veinte para otros paises europeo~~~. El rendimiento del sistema eléctrico español La producción de electricidad en grandes centrales entraña una serie de rigideces que se acentúan en el caso de la generación hidroelé~trica~~. Las comunes a todos 10s sistemas son dos. La primera se deriva de la coincidencia de la producción y el consumo eléctrico. Como la demanda es instantánea y, a menudo, imprevisible, la oferta ha de ajustarse a las fluctuaciones constantes de aquélla, manteniendo siempre a punto el conjunt0 de la capacidad productiva. La segunda estriba en las pérdidas en el transporte de energia. El desfase entre producción y consumo efectivo es conocido como efec- to Joule y obliga a que la cantidad de energia producida, medida en barras de central5', sea mayor a la cantidad consumida en un porcentaje variables2. Ambos fenómenos, generales a todos 10s sistemas eléctricos implican, en primer lugar, que 10s costes medios 45. Becerril(l946), pp. 10. 46. Se publicaron estos años datos bastante completos sobre Saltos del Duero, pero por su carácter excepcional no parece conveniente utilizarlos como indicador de altura y caudal de 10s saltos espaiioles. Véase, Orbegozo (1926), p. 360. Sobre ésta y otras cuencas véase asimismo: González Quijano (1932); Ministerio de Obras Públicas, Centro de Estudios Hidrográficos. Exposición General de Manuel Lorenzo Pardo (1934); y Masachs Alavedra (1948). 47. El HP no es equivalente al CV. El valor de 75 HP es aproximadarnente de 76 CV. 48. Gelpi Blanco (1924), pp. 269-271. 49. Miguel insiste en que 10s precios que se disfrutaban en otros paises por kwh no eran factibles en Espaiia. Miguel(1935). 50. Garfield y Lovejoy (1964), pp. 148-164. 5 1. La medida en barras de central elimina cualquier coste de transporte y transfomación. 52. En estos años las pkrdidas oscilaban entre un 17 y un 25 por 100 en España. Redonet Maura (1947), p. 13.
Los limites de la hulla blanca en vísperas de la Guerra Civil Como se observa, predominan 10s ingresos procedentes del alumbrado. Este hecho no es particular, sino que venia sucediendo 10 años atrás en el resto de Europa, con la diferencia de que en otros paises la energia eléctrica consumida para iluminación alcanzaba un 20 6 30 por 100 del total y tan solo un 50 por 100 de 10s ingresos eléctricos procedim de la venta de energia para este usoa3. Esta circunstancia pudiera hacer pensar que el precio del kwh para esta aplicación era en España diferencialmente elevado. Diversas evidencias muestran que, por el contrario, al menos en 10s centros urbanos, venia rebajándose, como en la Europa servida por energia termoeléctrica, desde el final de la Gran Guerra84. Esta tendencia de las tarifas para iluminación se ha explicado con gran satisfacción para el caso madrileño, considerando su caida fruto de la competencia que se suscitó entre compaiíías tras la comparecencia de la hidroelectricidad en el segundo decenio del ~iglo~~, pero, en torno a 1930, el fenómeno se habia generalizado. Paradójicamente, en Italia, territori0 de predomini0 hidroeléctrico, el diferencial de precios entre el alumbrado y la fuerza era mayor que en España: 10s precios de la iluminación en la Italia de 1929 erm 6,5 veces mayores que 10s de la fuerza industrial, mientras que en España 10 eran s610 5,4 veces en las mismas fe~has~~. Las condiciones normativas en que el servicio se prestaba en España con anterioridad a la guerra civil obligaba a las compañias a la publicación de las tarifas máximas en el momento del comienzo de su servicio y al respeto a las mismas, sin alteraciones al alza, bajo supervisión gubernativa8'. Las empresas eléctricas s610 podian cobrar el servicio de 10s kwh efectivamente consumidos mediante contador o 10s previstos por Tan- to Alzado, prohibiéndose 10s sistemas de tarifa binomia que aplicaban una cantidad fi- ja por potencia y otra variable por consumo88. Tampoco se permitia siquiera el cobro del alquiler de contador, que suponia de hecho un subterfugi0 del establecimiento del mínimo de con~umo*~. Si se reconocia, en cambio, la aplicación de tarifas diferentes se- 83. Segreto (1993), pp. 345-6. 84. En 1901, la comparación de 10s precios para alumbrado en diversas capitales europeas y en Madrid mostraba que esta última, con precios cercanos a la peseta, era una de las urbes mis caras. Sin embargo, tras la introducción de la hidroelectricidad, A. Aubanell ha demostrado que Madrid se convirtió en el segundo decenio del siglo en una de las capitales en que el alumbrado eléctrico resultaba más asequible. Por Último, en 10s &os 30, Spottorno comparó datos de 10s paises con mejores condiciones de partida para laproducción eléctrica y España -Noruega,Suiza, EE.UU., Alemania e Inglaterra- y concluyó que las tarifas medias de alumbrado en España erm claramente favorables, si se exceptuabael caso noruego. Para 1901, suelto sin firmaen La Energia Eléctrica, (1901), p. 322. Para Madrid, Aubanell (1992), pp. 143-171; Spottorno (1943), pp. 43-61. 85. Aubanell (1992). 86. Estimación propia a partir de 10s datos ofrecidos por Errandonea (1943), pp. 81 y SS. 87. Articulo 11' de las Instrucciones Reglamentarias de 1904, confirmado mediante la Ley de Subsistencias de 1916, en su articulo 4". Garcia Rodrigo (1927). Véase asimismo Bartolomé (1993), cap. 2. 88. Mediante el Decreto Besada, de 25 de octubre de 1907, se eliminaron 10s "mínimos de consumo", o facturación por potencia, entablándose un conflicto entre compañías y usuarios que se prolongó a 10 largo de dos decenios, sin lograrse en este período el reconocimiento oficial de la composición de 10s costes de producción de electricidad que las compañias deseaban. Una descripción minuciosa del proceso es la que ofrece el principal valedor de las compañías en este período: Corella (1914 y 1915), pp. 5-26. 89. Instrucciones reglamentarias de 1904.
Isabel Bartolomé. 1 gún el uso que se fuera a dar al fluido. El patrón de discriminación tarifaria vigente en el decenio de 1930 fue, sin grandes variaciones, el siguiente: el alumbrado se facturaba a 60 céntimos de peseta como media, la fuerza industrial variaba entre 1 1 y 20 y la electricidad empleada en la tracción de vehiculos se cobraba a 8 céntimos aproximadamente. En realidad, las variaciones en las series de precios medios al por menor disponibles en la actualidad reflejan mis las alteraciones en la cuota de cada uno de estos consumos que cambios reales en 10s precios del fluidogO. Como se ha demostrado recientemente, las tarifas declaradas y las realmente aplicadas en el caso de 10s grandes consumidores podian variar sustancialmente a la bajag'. No era asi en el caso de la iluminación puesto que, dada la dispersión de sus consumidores, éstos carecian de capacidad de negociación, y 10s precios declarados se solian corresponder con 10s aplicados efectivamente. En las páginas siguientes, se perfila una hipótesis que hace derivar el comportamiento de 10s precios de venta de 10s usos domésticos, en 10s años inmediatamente anteriores a la guerra civil, de la estrategia defensiva del ingreso que las empresas españolas adoptaron para ajustarse a las condiciones de la demanda española y mantener su rentabilidad. A diferencia de otros paises de predomini0 hidroeléctrico, parece que fue la oferta la que se adaptó a la demanda de energia. De esta suerte, las compañias aplicarían una discriminación tarifaria simple, pero eficaz, que asegurase su retribución y aplazase las inversiones precisas para recortar costes de explotación y transporte, aunque, al tiempo, se beneficiara diferencialmente a unas aplicaciones sobre otras. Si la tesis es válida, ésta lograria explicar el diferencial en las relaciones entre 10s precios para distintos usos de electricidad en Italia y Espafia. En Italia esta demostrado que fue la demanda la que se adaptó a la oferta. Allí, la estrategia predominante de defensa del ingreso en tiempos de crisis fue la de evitar la diversificación de 10s consumos, favoreciendo la venta de electricidad para utilizaciones intensivasg2. Costes y tarifas eléctricas La propuesta de tarifas de energia eléctrica presenta una complejidad adicional a la de otras industrias, como ya se señaló: por una parte, 10s costes dependen de la escala, pues al crecer la producción disminuye el coste unitari0 del producto final en plena capacidad, pero, por otra, derivan de la forma y momento en que esa potencia se haya utilizado. No existe, por este motivo, una relación lineal entre aumento de la producción y variación de 10s costesg3. Por esta causa, a 10 largo de este período las compañias se es- 90. Las series han sido empleadas, no obstante, para establecer interesantes comparaciones con 10s precios del carbón. Antolin (1988 b) y Maluquer (1987). 91. Antolin (1988 a). 92. Giannetti (1991) y Giannetti (1993). 93. Garfield y Lovejoy (1964).
Los limites de la hulla blanca en visperas de la Guerra Civil forzaron en todo el mundo por mejorar, de un lado, 10s instrumentos de medida y, de otro, afinar en sus propuestas tarifarias. En 10s primeros años del siglo y, en ausencia de regulación de precios redistributiva, la competencia con las compañias del gas y con 10s autoproductores indujo a las empresas a que sus precios fueran tarifas ajustadas a las condiciones de 10s mercados, en otras palabras, a que propusieran precios inmediatamente inferiores a 10s de sus competidores en cada uso. Esta aproximación burda para la captación de clientes fue un criteri0 que se mantuvo a 10 largo de todo el período, aunque la mejora paulatina en 10s contadores conllevó la difusión de propuestas de tarifación cada vez más conformes con el perfil de costes del sistema. Antes de fin del siglo XM, se hicieron operativas tarifas que gravaban negativamente el pico individual de 10s usuarios, suponiendo que el pico del sistema se correspondería con la demanda máxima individual. Este modelo de tarifación consistia en el cobro de una cantidad fija por la carga contratada y un segundo tramo variable según el consumo efectivog4. Cuando 10s intrumentos de medida se perfeccionaron la tarifa binomia se sustituyó por tarifas bloque, que también aplicaban un fijo por potencia contratada, pero dividian la demanda individual del usuari0 en distintos bloques de carga, a 10s que se aplicaban tarifas progresivamente más elevadasg5. Aunque más cercanas al Óptimo, ninguna de estas tarifas alcanzaba a ajustar 10s precios a 10s picos del sistemag6. En todo caso, ambos modelos buscaban optimizar la utilización de las centrales, ofreciendo precios menores a 10s consumidores industriales, cuya demanda constante pudiera hacer aprovechable la energia procedente de 10s saltos fluyentes. Esta Óptica de tarifación fue la que prevaleció en el período de entreguerras en 10s paises de predominio hidroeléctrico: en el caso italiano, las estrategias defensivas del ingreso trataban de evitar puntas de carga elevadas en el sistema, pues, pese a que 10s costes marginales eran iguales a O en la estación húmeda y podian, por tanto, practicarse tarifas muy bajas cuando 10s flujos de energia hidráulica excedian la demanda de energia eléctrica, durante la estación seca 10s costes marginales eran muy elevados, al menos equivalentes a las inversiones necesarias para construir 10s embalses de acumulación precisos para evitar la discontinuidad de 10s caudalesg7. Ahora bien, desde el principio de siglo venia elaborándose otra perspectiva de tarificación de energia eléctrica que, en vez de favorecer el aumento de lautilización constante de las centrales, primaba el incremento discontinuo de la carga de las instalaciones. Desde este punto de vista, favorecer una mayor diversificación de la demanda -punta y vallesseria rentable, siempre y cuando se discriminasen las tarifas adecuadamente. Los contenidos de esta polémica llegaron a España con posterioridad, pero la 94. Tal es el procedimiento de la tarifa Hopkinson. 95. La primera fue la tarifa Wright. 96. Dunsheat (1961) y Neufeld (1987). 97. Giannetti (l993), p. 290.
Isabel Bartolomé utilización del factor utilización de la carga máxima como indicador del rendimiento de las centrales estaba muy extendida desde el segundo decenio del sig10~~. Durante la Gran Depresión, las sociedades europeas que se habian empeñado en grandes inversiones en el decenio anterior comenzaron a encontrar dificultades para colocar la energia sobrante de las nuevas instalaciones. Esta circunstancia, recurrente en el perfil de desarrollo de este sector, se agudizó a consecuencia de la crisis. Tanto en Francia, como en Inglaterra y Alemania, se propusieron politicas incentivadoras de 10s usos domésticos, sobre la base de análisis que mostraban la elevada elasticidad-precio de este tip0 de con~umos~~. Con la reducción de 10s precios para usos domésticos, se suponia que se incrementaria significativamente su consumo. El aumento de la utilización de la carga máxima de las centrales compensm'a la falta de utilización de la potencia por parte de las manufacturas en momentos de depresión económica. Esto era asi particularmente en 10s sistemas de predomini0 termoeléctrico, donde el incremento de 10s ingresos medios compensaba de sobra 10s crecientes costes marginales. Entroncando con la perspectiva de tarifación que proponia estrategias discriminadoras de la demanda, en buena parte de Europa 10s precios de venta de la energia eléctrica para utilización doméstica se alteraron a la baja'OO. En España, en 10s mismos términos, un técnico español de la Casa Osram aprovechó 10s materiales de la COPDE para elaborar diversos trabajos que difundieron entre 10s industriales la relevancia y el cuidado que habian de depositar en el mercado de alumbrado. Dicho autor demandaba precisamente tarifas mis flexibles y bajas para iluminación que, a su manera de ver, constituirian la garantia de la supervivencia de esta industrial0'. Las claves de la discriminación tarifaria en España Como ya vimos, las condiciones normativas impuestas a las empresas españolas impedian la aplicación de tarifas eléctricas binomiales o de bloque. Esta circunstancia obligaba a las compañias a que su rentabilidad dependiera de ordinari0 de la discriminación tarifaria aplicada a 10s distintos usos. Como es bien sabido, la discriminación tarifaria se lleva a cabo en un mercado cuando el mismo producto se vende a diversos consumidores a precios dintintos. Las condiciones de la discriminación son que ésta se ejerza en régimen de monopolio, o de monopolio compartido, sin que su intención sea la de expulsar a posibles competido- 98. Ancil (1913), pp. 185-186. 99. Giannetti (l993), p. 288. 100. Existe versión española del divulgador más relevante de estas nociones, que realizó un interesante análisis comparativa de la extensión del alumbrado públic0 en el conjunt0 de Europa. Seeger (1936). 101. Amie (1935).
Los limites de la hulla blanca en visveras de la Guerra Civil res, y que el producto sea hom~géneo'~~. En el período de madurez del primer sistema eléctrico español, la discriminación tarifaria ejercida por las empresas podia orientarse entre dos extremos, que se corresponden en buena medida con 10s modelos de tarifación reseñados con anterioridad: o bien que 10s costes fijos fueran abonados tan solo por 10s cosumidores en horas pico, y que el resto atendiera s610 a 10s costes variables; o bien que 10s costes fijos fueran sufragados conjuntamente, de modo que 10s consumidores valle abonaran un precio mayor que 10s costes variables y esto pudiera repercutir en una rebaja en 10s precios de 10s consumidores en horas pico. A mi manera de ver, en estos años, la baja utilización de 10s establecimientos españoles no podia compensar a las empresas por sus grandes inversiones. Una explicación razonable de su supervivencia es que la discriminación tarifaria que se aplic6 favoreció, como en otros lugares, a 10s consumidores en horas pico, o consumidores domésticos. Pese al predomini0 hidroeléctrico, en una coyuntura de exceso de capacidad productiva, se cargó sobre ambos tipos de consumidores precios mayores al coste del servicio recibido, estableciendo como criteri0 la regla de la elasticidad inversa. Los consumidores beneficiados serían 10s que se presumia que presentaban una mayor elasticidad precio, esto es, 10s consumidores doméstico~'~~. La comprobación empírica de esta hipótesis exigiria contrastar al menos dos magnitudes básicas de las que, sin embargo, carecemos: no se dispone por el momento de series representativas que distingan entre costes fijos y variables por kwh consumido en distintas aplicaciones, para su comparación con 10s ingresos de las compañias por venta del alumbrado y de la fuerza demandadapor 10s grandes consumidores. Quien se acercó más a estos cálculos fue Gelpí en el decenio de 1920, pero partiendo de costes de instalación subestimados'". Las condiciones de la discriminación El carácter inicial de este trabajo, y de la hipótesis sugerida, encuentra un respaldo si no cuantitativo, si cualitativo, en las circunstancias en que tenia lugar la venta de energia eléctrica en España en el decenio de 1930: la existencia de un exceso de capacidad provocado por las construcciones del decenio anterior, la existencia de mercados oligopolizados en la distribución, la presencia de condiciones favorables para la difusión del alumbrado eléctrico y la debilidad de la demanda manufacturera. Los testimonios sobre el exceso de capacidad de este período son cuantiosos entre 10s técnicos de la época, pero baste señalar que el incremento de la producción fue semejante al aumento acumulativo de la potencia instalada -alrededor de un 8 por 100 102. Segura (1993). 103. Referencias a 10s estudios sobre elasticidades precio en estos años en Giannetti (1993). 104. Gelpi (1925).
Isabel Bartolomé entre 1925 y 1935, cuando era de esperar que la producción creciera en mayor medida, pues 10s niveles de utilización de la potencia instalada en 1925 eran muy bajos, dada la cuota de consumo correspondiente a cada uso. Por otra parte, la cartelización temprana de la oferta de energia eléctrica se anticipó a la construcción de monopolios regionales y locales que tuvo lugar tras la expansión hidroeléctrica del segundo decenio del sigloLo5. La configuración de mercados no competitivos fue lenta e imperfecta, pero su existencia pudo incidir en 10s precios y cantidades de energia suministrada'06. Su poder de mercado era evidente allí donde éste era suficientemente extens0 y podia disfutar de economías de escalaLo7. Este hecho, unido a la ausencia de regulación estatal, era condición previa para la discriminación tarifaria. Las empresas podian actuar de acuerdo a las condiciones de su propio mercado, sin atender a 10s criterios del largo plazo o del beneficio social'08. En tercer lugar, el consumo de alumbrado se comport6 en España con una elevada elasticidad precio a 10 largo de todo el periodo con si de rad^'^^. La elasticidad renta de demanda fue acusada en 10s primeros años de la electrificación, pero luego se hizo más rígida, adquiriendo una evidente potencialidad anticiclica. En este sentido, el gasto en iluminación medido en porcentaje del total de 10s ingresos medios de una familia espafiola era mayor que el empleado en aquellas fechas en otros paisesLlO. Si bien el gasto medio por familia en luz eléctrica era de 60170 pts. año, en las zonas urbanas de hasta 100.000 habitantes, éste se elevabaa 100-1 10 pts. y en las ciudades de más 100.000 habitantes, el gasto alcanzaba hasta 120 pts. año. De hecho, la difusión del alumbrado eléctrico en España se habia beneficiado de la escasa extensión de la luz por gas y del retraso en el proceso urbanizador español respecto a otros paises europeos. De un lado, mientras en Madrid, en 1901, el consumo anual de gas era de 21 m3 por habitante y año y en Barcelona 117, la media de las grandes ciudades inglesas era de 186'". En tomo a 1930, el consumo per capita español de gas se comparaba desfavorablemente incluso con el correspondiente a 10s paises electrificados, tales como Alemania, Noruega e Italia"'. La difusión de la iluminación eléctrica disfrutó, por tanto, de una débil competencia en la mayoría de las ciudades españolas. Urbes que, por otra parte, iniciaron su modernización demográfica y de servi- 105. Maluquer (1985). 106. Vidal Burdils (1946), p.18. 107. Antolin (1992). \, 108. Como he señalado en otro lugar, no considero que 10s efectos de la no regulación del mercado eléctrico español con anterioridad a la guerra civil fueran tan perniciosos como se ha enjuiciado en otras ocasiones. Bartolomé (1993), cap. 11. 109. Como demuestra para el caso madrileño en 10s años de la guerra tarifaria: Aubanell (1992). 110. En Alemania, el gasto de electricidad no alcanzaba mis de 0,9 por 100 de 10s ingresos farniliares. Errandonea (1943), p. 100. 111. Sudrih (1983), p. 109. 1 12. El consumo español era de 6,3 m3 por habitante y año, el de Alemania 40,2; el de Inglaterra 174,8; el de Suiza 60,5 y el italiano 19,3. Vidal Burdils (1946), p.23.
Los limites de la hulla blanca en vísperas de la Guerra Civil cios en el primer tercio del siglo XX1I3. Las infraestructuras municipales se convirtieron en uno de 10s principales destinos del capital, abundante en 10s primeros años del siglo, y la contratación del alumbrado eléctrico municipal actuó como palanca para la creación de fábricas de electricidad por toda la penin~ula"~. Una vez establecida la red, el alumbrado doméstico permitia tal diversidad en 10s tipos de contratación que se adoptaria con prontitud en las distintas zonas que constituían las ciudades115. La facilidad con la que se extendió el alumbrado contrasta con el crecimiento lento de 10s consumos industriales. La electricidad rebajó la factura energética de las manufactura~ y flexibilizó la localización y organización de la mayor parte de 10s procesos industriales. Ahora bien, la ventaja que procuró fue insuficiente para desencadenar un intens0 proceso de creación de nuevas industrias, para un mercado con escasa capacidad de ab~orción"~. A pesar de que la cuota de consumo eléctrico industrial se incrementó sin interrupciones a 10 largo de todo el período, no alcanzó ni a 10s porcentajes italianos ni a 10s franceses1I7. La elasticidad precio del consumo de energia eléctrica para las manufacturas se habia mostrado positiva en coyunturas tales como la I Guerra Mundial, durante la cua1 se observó un destacado efecto sustitución de carbón por electricidad118. Sin embargo, acabado el período bélico, 10s precios de la fuerza industrial menguaron a un ritmo menor y la electrificación se ralentizó. Las siguientes ampliaciones de la oferta eléctrica, coincidentes con la culrninación de 10s grandes proyectos constructives del tercer y el cuarto decenio del siglo, no derivaron en una rebaja de 10s precios del fluido suficiente para que se traspasase el umbra1 de rentabilidad de la utilización de esta energia por parte de buena parte de las manufacturas y, sobre todo, de electroquimicas y electrometalúrgicasllg. En suma, mientras en Italia, la crisis derivada de la Gran Guerra habia originado una adaptación de la demanda a la oferta que consistió en politicas de defensa del ingreso que promovieron 10s usos mis intensivos, y retrasaron la diversificación de 10s consumos eléctri~os'~~, en España, en cambio, la crisis industrial del decenio de 1930 provocó una acomodación de la oferta en función de la demanda. En efecto, todo pare- 1 13. Las ventajas asociadas a la iluminación en Derry y Williams (1986). El incremento de la tasa de urbanización fue analizado por Gómez Mendoza y Luna (1986). Una lectura de la aparición de 10s servicios municipales en Antolín (1991). 1 14. La acción municipal y el aumento de la inversión por parte de las élites locales en 10s servicios públicos ha sido abordado paralos casos de Valencia y Madridpor Aguilar Civera (1990) y Rueda (1991), respectivamente. 115. En palabras de Cambó, la difusión del alumbrado constituia la "Democratización del bienestar", pues este fue el titulo que dio a un articulo publicado en la Revue de Economie Intemational, en 1922, cuando ya eran patentes sus intereses en la CHADE. 116. Véase Maluquer (1987). 1 17. En este útimo país, un 32 por 100 del consumo efectivo de electricidad se destinaba a laproducción elctrometalúrgica y un 20 por 100 a la electroquímica en 1927. Notas (1927), pp. 114-5. 118. Maluquer (1987). 119. Véase para el caso de la electroquímica Nadal (1993). 120. En realidad, se habían enfrentado dos estrategias distintas, representadas por la SIP y la Edison. Pero la de esta Última fue la que triunfó. Giannetti (1991).
Isabel Bariolomé ce indicar que el modelo de discriminación tarifaria que se impuso promovió la diversificación de 10s usos eléctricos. Conclusiones "Se podria decir que la venta de energía eléctrica estuba dentro de laparado- ja de que se vendía poca cantidad porque era cara y, a su vez, la energía era cara, porque se vendía poca "'2'. La electrificación espafiola vino determinada en buena medida por efecto de la evolución de 10s precios de esta energia. Si por un lado impulsaron su pronta difusión, por otro, impidieron la intensificación de su uso. En visperas de la guerra civil, existen indicios de que 10s precios de venta de la energia eléctrica comercial en forma de fuerza eran responsables, en buena medida, del ritmo lento de la electrificación industrial. Un componente relevante de estos precios era el coste del kwh distribuido. Por si mismo, constituia una barrera para su empleo intensivo. Este coste elevado derivaba de las condiciones de explotación de la energia eléctrica en España y de la configuración de la demanda energética. Por una parte, la dotación de recursos hidroeléctricos de la península imponia una barrera a la rebaja de 10s costes. La utilización de saltos mediocres, la irregularidad de 10s caudales y la lejania entre 10s centros de producción y consumo serían sus principales variables. Por otra, la debilidad de la demanda intensiva de electricidad obstaculizaba un mejor aprovechamiento de 10s recursos hidroeléctricos en explotación y, por tanto, hacia repercutir sobre 10s kwh efectivamente consumidos el coste del conjunt0 de la capacidad instalada. Ambas restricciones se agudizaban a causa de la falta de integración del sistema de producción y de 10s mercados de consumo. Por el contrario, las condiciones de difusión del alumbrado eléctrico en España fueron bastante favorables, debido en particular a la ausencia de competidores y al retraso con el que se emprendió el proceso de urbanización y de modernización metropolitana. Este Último coincidió temporalmente con la implantación de esta innovación. La demanda de alumbrado eléctrico fue, por tanto, amplia y sostenida a 10 largo de este período. Las empresas suministradoras asignaron precios diferentes a las distintas aplicaciones eléctricas. Esto venia dado, en primer término, porque la energia eléctrica empleada en forma de fuerza o de alumbrado implicaba costes asimismo diversos, debido al modo de distribución y al perfil horari0 de cada uno de estos usos. Pero, en segundo término, esta discriminación en las tarifas según 10s usos obedecia en buena parte a la existencia de mercados eléctricos diferenciados, con elasticidades precio diversas 121. Errandonea (1943), p. 91.
Los limites de la hulla blanca en visperas de la Guerra Civil para aplicaciones domésticas o industriales. La imposibilidad legal de hacer uso en España de fórmulas de tarifación complejas pudo inducir a que la discriminación en el precio de 10s distintas aplicaciones fuera el Único mecanismo de ajuste de ingresos para las empresas eléctricas. En el decenio de 1930, en que la crisis de consumo industrial coincidió con un período ciclico de exceso de oferta, las empresas se vieron conminadas a incrementar la carga de las centrales via iluminación aún a costa de mantener parte de su potencial infrautilizado. El hecho de que 10s precios del alumbrado eléctrico en España comparasen entonces favorablemente con las tarifas para luz vigentes en otros paises y que, sin embargo, 10s precios para aplicaciones industriales 10 hicieran desfavorablemente indicaria, en esta lógica, que la discriminación tarifaria que se llevó a cabo por parte de las empresas eléctricas españolas actuó en favor de la extensión del alumbrado. Con el propósito de rentabilizar sus instalaciones y de que sus ingresos no disminuyeran, es probable que las empresas eléctricas españolas aplicaran tarifas de uso doméstico inferiores al coste marginal total y que, de este modo, el consumo de luz eléctrica comenzara un periodo expansivo. No es posible evaluar por el momento en qué medida esta circunstancia pudo perjudicar la extensión del uso de la fuerza eléctrica y, por tanto, de una electrificación industrial de mayor alcance. Aunque es sabido que otros factores, señalados mis arriba, yugulaban también su aprovecharniento. En suma, la energia hidroeléctrica constituia en 1935 un recurso valioso, que habia empujado el avance en la utilización de las energias modernas, y que contribuyó a la integración del mercado energético español. Sin embargo, sus logros no alcanzaron a 10s de aquellos paises que contaron con mejor dotación de recursos, un mercado energético más coordinado y una demanda industrial sostenida. Ahora bien, aunque esta electrificación fue limitada, también fue rentable, por cuanto supo adaptarse a las exigencias de una demanda diversificada. Fue tan grande la industria que se constituyó para su explotación, según 10s baremos industriales españoles, que hasta nuestros dias ha persistido la tentación de confundir la relevancia del sector eléctrico con el alcance de la electrificación que de 61 se derivó.
Isabel Bartolom6 ANEXO 1 COSTE MÁXIMO DE KWH PARA LA UTILIZACION DE LA ENERGÍA ELECTRICA EN LOS SIGUIENTES USOS Empleo de la energia Fundición eléctrica partiendo del mineral Aceros eléctricos dulces Industrial del aluminio industria de trituración y monde menas pobres Fabricación de carburos metálicos y derivados Industrias de la sosa electrolítica, hipocloritos Otras industrias electrometalúrgicas Otras industrias electroquímicas Industria del cobre electrolitico Tracción eléctrica de ferrocarriles Navegación marítima Navegación fluvial Grandes construcciones metáiicas: puentes industrias mineras extractivas Otras industrias químicas Industrias de pulverización: cerámica, cementos Tracción de tranvías Fabricación de aceros eléctricos especiales Lndustrias textiles: blanqueo, aprestos Tracción de automóviles y camiones Construcciones mecánicas y eléctricas Navegación aérea Fábricas de aserrar maderas Laboreo de campos Fábricas de extractos tánicos y curtidos Fábncas de harina y derivados Fabricación de colorantes naturales y artificiales Industrias agrícolas: vino, aceite, cerveza Fábricas de pinturas, esmaltes, barnices Fabricación de perfumes Industrias domésticas y calefacción Alumbrado de poblaciones Coste en centimos de pts. 1,25 2,00 4,00 4,00 4,00 4,50 5,00 5,00 7,00 8,00 8,00 9,00 9,00 9,00 9,00 9,00 10,00 10,00 10,00 12,00 15,00 16,00 16,00 18,00 22,00 25.00 27,00 30,00 30,00 35,00 40,00 100,oo Fuentes: Gelpí Blanco (1924), pp. 78 y 79.
Los limites de la hulla blanca en visperas de la Guerra Civil The Water Power Limitations just before the Civil War: an Interpretation This article focuses on the development of the hidroelectricity supply before the Spanish civil war. The author suggets that the cost of obtaining energy by using hidroelectricity provided only a relative advantage, according to its physical features and irregular rainfall. Otherwise, the Spanish electrical companys succeeded. The price system they imposed took advantage of the high price-elasticity of the lightening demand. Thus, Spain didn't achieve intensive industrialization by using hidroelectricity in the thirties, but more than 90 per cent of the country 's inhabitants become electric lightening users.