scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

La participación de la mujer en el dividendo demográfico de España

Bermejo, Fernando

Full text

77 Mas igualdad. Redes para la igualdad LA PARTICIPACIÓN DE LA MUJER EN EL DIVIDENDO DEMOGRÁFICO DE ESPAÑA Bermejo, Fernando Universidad de Castilla – La Mancha La teoría de la transición demográfica La transición demográfica es el cambio progresivo en el patrón tradicional de crecimiento de la población que acompaña al avance social. En la actualidad, la mayoría de los países desarrollados están alcanzando la fase final de este proceso, en la que la combinación del envejecimiento de la población y las bajas tasas de natalidad plantea importantes retos socioeconómicos. Uno de los aspectos más relevantes del cambio demográfico viene dado por su evolución a lo largo del tiempo. Aunque la modificación de las variables demográficas implicadas en el proceso no ha sido igual en todos los países, se repite de forma invariable la secuencia que se muestra en el esquema genérico de la Figura 1. Figura 1: Modelo explicativo de transición demográfica Fuente: Esquema tomado de http://sociales.cchs.csic.es (31/07/2012) Al inicio de la transición se distingue una primera fase en la que debido a las mejoras en el bienestar social aumenta la esperanza de vida y se reduce la tasa de mortalidad, sobre todo la infantil. Dado que el número de nacimientos se mantiene en valores elevados, se pasa de un crecimiento prácticamente nulo de la población a un intenso crecimiento del porcentaje de jóvenes, produciendo el baby boom característico de los países desarrollados en el siglo pasado. Este efecto es transitorio y su paulatina desaparición da paso a la siguiente etapa, cuya característica fundamental es una progresiva disminución de la tasa de fertilidad. Al mismo tiempo, debido a la mejora en las condiciones de vida iniciada durante la fase anterior, el índice de supervivencia aumenta considerablemente y se generaliza el hecho de que la mayor parte de los nacidos alcance su madurez. Por tanto, en esta segunda etapa se pone de manifiesto el fenómeno que Pérez Díaz (2005) describe como revolución reproductiva: “Consiste en un salto de escala en la eficiencia con que se producen seres humanos. Y su origen puede buscarse en la democratización de la supervivencia generacional hasta la madurez. Aunque este concepto suene a simple cuestión “de mortalidad”, es una de las claves para la eficiencia global del sistema reproductivo”. Por lo tanto, las tradicionales pirámides jóvenes que caracterizan toda la historia de la humanidad, con gran presencia infantil y juvenil frente a la escasez de adultos maduros y la presencia prácticamente residual de las edades avanzadas, son sólo una expresión de la ineficiencia del sistema reproductivo. Pero no son la única de sus consecuencias, porque dicha ineficiencia influye en muchos otros ámbitos de la 78 Congreso Internacional De La Asociacion Universitaria De Estudios De Las Mujeres (Audem) sociedad humana. Por poner algunos ejemplos: el esfuerzo reproductivo de las mujeres es tal que constituye su principal ocupación y el núcleo definitorio de la propia feminidad. (Pérez, 2005:214). A pesar de que hay menos nacimientos se obtiene la misma población adulta que en épocas anteriores, permitiendo dedicar más recursos y mejores cuidados a los hijos, con lo que se asegura aún más el objetivo final del reemplazo generacional. Aunque por otra parte, en términos de igualdad de género y avance social, se libera a la mujer del cuidado familiar como único y principal objetivo vital, lo cual explica su progresiva incorporación al mercado laboral. Este hecho resulta muy relevante para el presente estudio, ya que tal como se verá posteriormente, supone una de las claves del auge económico español de los últimos años. El paso desde la fase intermedia descrita anteriormente a la última etapa del cambio demográfico viene determinado por la estabilización del descenso en la tasa de fertilidad. Pocos nacimientos junto con una esperanza de vida cada vez más prolongada son los indicadores característicos de este estado, que es el más avanzado de la transición demográfica. La mayoría de los países desarrollados se encuentra en esta última fase, aunque la velocidad de los cambios difiere de unos casos a otros, lo cual ha producido grandes desequilibrios socioeconómicos a nivel global. En relación a las causas que originaron la transición demográfica, si bien parece claro que el declive en la natalidad es el desencadenante principal del cambio, no existe un acuerdo general a la hora de identificar los motivos que provocaron posteriormente la reducción de la descendencia en los hogares de los países más desarrollados. Mientras que en algunos casos se apunta a un motivo puramente demográfico y se relaciona el declive de la fertilidad con la disminución previa en los índices de mortalidad como consecuencia de los avances sociales y tecnológicos, desde otra perspectiva se asocia el descenso en la tasa de fertilidad con aspectos económicos, como el aumento de la renta per cápita y de la demanda de capital humano durante la época de expansión industrial o la mayor participación de la mujer en el mercado de trabajo. Respecto a las consecuencias de la transición demográfica, el aspecto fundamental es que este proceso provocará una nueva distribución social con una población más envejecida. España, como una de las sociedades más longevas a nivel mundial, no es ajena a los problemas asociados al envejecimiento demográfico. Las proyecciones realizadas por el INE reflejan una creciente escalada de la generación baby boom en la pirámide de población1. Este efecto, unido al persistente mantenimiento de una tasa de fecundidad inferior al nivel de reemplazo y al progresivo incremento de la esperanza de vida, provocará que el crecimiento natural de la población sea negativo a partir de 2020 y que en el año 2050 haya aproximadamente dos personas mayores de 65 años por cada tres en edad de trabajar. Esta nueva situación planteará en el futuro retos muy importantes en todos los ámbitos de la sociedad española. En concreto, desde la perspectiva económica, existe una preocupación creciente por la sostenibilidad del sistema de protección social, que se ha visto agravada en la actualidad por la escasez de recursos públicos como consecuencia de la persistente crisis financiera. Mayor longevidad conduce a un gasto mayor en pensiones y atención sanitaria, mientras que una menor tasa de fecundidad implica menos cotizaciones sociales en el futuro. Dado que el diseño del sistema de previsión social en España está basado en el principio de solidaridad entre generaciones, es fácil concluir que a medida que aumente la población dependiente, sus ingresos supondrán un coste mayor para una población joven cada vez más reducida. El impacto económico del dividendo demográfico Una vez definido el marco conceptual de la transición demográfica, podríamos decir que la problemática asociada a la fase final del proceso en relación a una sociedad más envejecida, no es más que la cruz de una moneda en la que la cara apareció anteriormente, cuando las condiciones demográficas de la fase intermedia ofrecieron una relación óptima entre la población activa y la población dependiente. 1) Los resultados detallados de la Proyección de Población a Largo Plazo pueden consultarse en: http://www.ine.es/jaxi/menu.do?type=pcax is&path=%2Ft20%2Fp251&file=inebase&L=0 79 Mas igualdad. Redes para la igualdad En el ámbito económico este efecto dinamizador se conoce como dividendo demográfico y, tal como veremos más adelante, su impacto sobre la tasa de actividad femenina ha sido una de las claves en el desarrollo económico español anterior a la crisis financiera de 2008. 2.1 El concepto de dividendo demográfico El dividendo demográfico es un efecto asociado a la transición demográfica y hace alusión a las oportunidades de crecimiento económico que se generan como consecuencia de una proporción favorable entre la población activa y la población dependiente. Un primer aspecto relevante del dividendo demográfico se refiere a su identificación durante la transición demográfica. Puesto que su impacto económico está en relación con los desequilibrios entre la población activa e inactiva, la tasa de dependencia2 resulta ser el indicador más preciso para situarlo en el tiempo. El efecto más intenso del dividendo demográfico se produce cuando la tasa de dependencia alcanza sus valores mínimos. Como muestra de lo anterior, la Figura 2 representa la evolución de la tasa de dependencia y de la población española clasificada en los grupos de edad más significativos para este análisis. En el bloque de la izquierda, comprobamos que la tasa de dependencia alcanzó entre 2005 y 2010 sus niveles mínimos, periodo en el que coinciden, tal como se observa en el gráfico de la derecha, las cifras más altas de la población en edad de trabajar con las más reducidas de la población dependiente. Durante este tiempo se obtiene el efecto óptimo del dividendo demográfico y a medida que nos alejamos en ambos sentidos de estos años su impacto se desvanece debido a que la relación entre dependientes y activos aumenta. En el pasado porque la población infantil era más numerosa, puesto que venía de su cota máxima de finales de los 70 y en el futuro porque las estimaciones de población realizadas hasta el 2050 nos muestran que los jubilados tendrán una presencia cada vez más destacada en la sociedad española. Figura 2: Identificación del dividendo demográfico en España Fuente: Elaboración propia con datos de población de la OCDE Otro aspecto importante del dividendo demográfico es que se trata de un fenómeno potencial y transitorio. Decimos que es potencial porque estas ventajas no se obtienen de forma automática con la simple modificación de la pirámide de población. La nueva distribución social por edades crea unas condiciones óptimas desde el punto de vista demográfico, pero solo ofrece una posibilidad y no la garantía de mejora en el nivel económico. La magnitud de sus efectos sobre el mercado de trabajo, el gasto público y el ahorro será positiva en la medida en que durante esta etapa se proporcionen los incentivos adecuados a la actividad económica. Además decimos que es transitorio porque la relación entre los grupos de población que haría posible obtener ganancias en la economía se mantiene solo de forma temporal. Con 2) Relación entre la población activa y la población inactiva, calculada como: 80 Congreso Internacional De La Asociacion Universitaria De Estudios De Las Mujeres (Audem) el aumento en la esperanza de vida, su efecto empieza a disminuir y posteriormente, a medida que los baby boomers abandonan su actividad laboral y se convierten en jubilados, se hacen patentes los efectos negativos de una sociedad más envejecida. Desde la perspectiva económica, si durante la fase expansiva no se toman las medidas de previsión correctas, el gasto social dedicado a la protección de la población dependiente puede convertirse después en una carga insostenible para la población activa. En cualquier caso, puesto que el presente trabajo está enfocado a conocer la forma y el nivel en que nuestro país ha obtenido rendimientos positivos del dividendo demográfico, previamente nos interesa conocer sus mecanismos de impacto sobre el entorno económico. Tal como se recoge en Roa y Cendejas (2007), la tasa de actividad, el ahorro y la acumulación de capital humano son los parámetros básicos a través de los cuales el dividendo demográfico puede mejorar la economía. 2.1.1 La tasa de actividad El volumen, crecimiento y distribución de la población suponen los factores más elementales a la hora de determinar la oferta laboral de un país. Su relación directa con el efecto del dividendo demográfico es obvia, ya que en ausencia de cambios sobre otros parámetros, una cantidad mayor de potenciales trabajadores puede tener consecuencias positivas sobre la actividad económica del país. Si contabilizamos la producción de una economía como la riqueza generada por su población ocupada3, manteniendo la productividad y la tasa de empleo en valores constantes, un incremento de la tasa de actividad provocará un aumento de la producción total. En este sentido, no se trata solo de que en el periodo de dividendo demográfico haya una mayor cantidad de individuos en edad de trabajar, sino que el beneficio sobre la economía se refuerza al tener la distribución de población más eficiente en relación a la tasa de actividad. La llegada a la edad de trabajar de los baby boomers que nacieron antes de que se produjera el descenso en la tasa de fertilidad característica de la segunda fase de la transición demográfica, provoca un aumento considerable del porcentaje de población activa respecto a los dependientes. Sin variación del resto de condiciones macroeconómicas, el resultado de este proceso es que nos encontramos en el mejor escenario posible desde el punto de vista demográfico para obtener un óptimo rendimiento en términos de crecimiento económico. Tal como comprobaremos más adelante, esta mejora cuantitativa es exactamente lo que se ha producido en España durante el auge económico anterior a la recesión de 2008. El aspecto fundamental del crecimiento ha sido el reducido valor de la tasa de paro observada en este periodo, dado que el incremento del PIB ha estado basado en actividades con un uso muy intensivo del factor trabajo, por oposición al modelo de crecimiento de países económicamente más avanzados en los que su progreso ha estado vinculado en mayor medida a la mejora de la productividad. Sin embargo, como ya hemos visto anteriormente, se trata de un viaje de ida y vuelta, ya que al aplicar el mismo razonamiento durante la etapa final de la transición se obtiene el efecto inverso. Por tanto, la primera consecuencia negativa del dividendo demográfico vendría impuesta, en ausencia de cambios en otros parámetros, por la disminución en el PIB resultante de un número menor de individuos en edad de trabajar. 2.1.2 El ahorro Según la teoría del ciclo vital de Modigliani4, en la etapa central de la vida el ahorro se intensifica, mientras que en jóvenes y jubilados se observa una propensión mayor al consumo. Ahorramos por previsión una parte de los ingresos que recibimos cuando trabajamos, con la idea de destinarlos posteriormente al consumo cuando ya estamos retirados. Siguiendo este razonamiento, el ahorro a nivel nacional será mayor cuanta más población se encuentre en edad de trabajar. Esta es la forma en que el dividendo demográfico causa su efecto sobre el ahorro a nivel agregado, ya que durante el baby boom la propensión a consumir 3) PIB = Población activa - Tasa de empleo - Productividad laboral media 4) Franco Modigliani, premio Nobel de Economía en 1985, propuso en 1953 su modelo de ciclo vital para explicar el comportamiento del ahorro personal en el contexto de la función de consumo. 81 Mas igualdad. Redes para la igualdad de una población mayoritariamente joven que no recibe ingresos porque aún no ha comenzado su etapa laboral será mayor que en la siguiente fase de la transición, en la que una población activa más numerosa propicia un nivel de ahorro superior. Sin embargo, existe otra perspectiva en la que se cuestiona el desahorro a medida que aumenta el peso relativo de la vejez, ya que se considera que ante las expectativas actuales de una vida más prolongada, por motivos de precaución los jubilados también mantienen una tasa de ahorro considerable sobre sus ingresos. Para Lee y Mason (2006) las posturas descritas anteriormente no son excluyentes y pueden conciliarse. El beneficio asociado al ahorro se obtiene inicialmente cuando la tasa de dependencia es mínima, respondiendo entonces a un efecto expansivo temporal debido a un mayor número de individuos que trabajan. Posteriormente, cuando aumenta la población dependiente, se intensifica el ahorro de los jubilados por motivos de precaución, lo que a juicio de los autores antes citados, provoca un efecto de acumulación más sostenible. De cualquier forma, como crítica a ambas visiones, con independencia del grupo de edad que propicie un mayor nivel de ahorro, es necesario considerar que no siempre la acumulación de capital se convierte en inversión y genera crecimiento económico. Cuando la percepción de riesgo de cara al futuro es alta y no existe seguridad de mantener cierto nivel de ingresos, se paraliza el consumo y la acumulación de activos no se reinvierte en la actividad económica. En tal caso, lejos de ser un motor de crecimiento, el ahorro dificultaría el funcionamiento tradicional del ciclo económico. 2.1.3 La acumulación de Capital Humano Los efectos del dividendo demográfico sobre la economía comienzan a percibirse a partir del declive en la tasa de fertilidad. La acumulación de capital humano mantiene una relación muy estrecha y compleja con el descenso de la natalidad característico del inicio de esta etapa. La adquisición de un mayor nivel de conocimiento no solo aparece como consecuencia del cambio demográfico, sino que también parece estar entre las principales causas que desencadenaron el paso de una sociedad agrícola tradicional en la que se necesitaban altas tasas de fecundidad para compensar las altas tasas de mortalidad infantil, a la sociedad actual en la que la probabilidad de supervivencia de los nacidos alcanza valores muy elevados. La acumulación de capital humano es consecuencia de una baja natalidad en la medida que mayores recursos para generaciones más reducidas, deberían proporcionar mejores resultados en términos de educación y bienestar. Puesto que para asegurar el reemplazo generacional ya no se necesita una cantidad inicial de descendientes tan elevada, la inversión de los padres en educación se puede concentrar en un número menor de hijos. Visto así, el aumento en el nivel de formación es el resultado del cambio en las preferencias de las familias desde la cantidad a la calidad en cuanto al número óptimo de descendientes, de manera que las siguientes generaciones pueden alcanzar mejor preparados la edad de trabajar. Aunque desde otra perspectiva, la acumulación de capital humano es también la causa del declive de la natalidad y el desencadenante del dividendo demográfico. Ante la expectativa de vidas más prolongadas y el incremento de la participación del capital humano en los procesos productivos, la inversión en capital humano aumenta su rentabilidad y las familias encuentran incentivos para mejorar la educación de los hijos en entorno tecnológico más competitivo. 2.2 La tasa de actividad femenina en el contexto del dividendo demográfico En un proceso tan complejo como la transición demográfica difícilmente puede identificarse un único aspecto que tenga un reflejo aislado en la economía. No obstante, de los tres mecanismos de impacto sobre el dividendo demográfico que se han descrito previamente, el presente trabajo se enfoca hacia el análisis de la tasa de actividad. El motivo responde a dos factores muy relevantes, por un lado, la importancia del aumento de la participación laboral durante el auge de la economía española anterior a la crisis financiera y, por otro lado, la espectacular aportación de la mujer en dicha participación laboral durante ese periodo. 82 Congreso Internacional De La Asociacion Universitaria De Estudios De Las Mujeres (Audem) 2.2.1 El incremento de la tasa de actividad como factor de desarrollo económico. Basta comparar la evolución de la economía de España y Japón en la Figura 3 para entender la decisiva influencia de la tasa de actividad en el caso de nuestro país. Japón, la sociedad más longeva a nivel mundial, representa el máximo exponente de los efectos económicos del dividendo demográfico. Las proyecciones demográficas de España y Japón son muy similares, por tanto a nivel económico se esperaría un aprovechamiento parecido de esta fase de la transición. Figura 3: Evolución del PIB, la población activa y la productividad para España y Japón. 1980- 2010 Fuente: Elaboración propia con datos de AMECO Sin embargo, la evolución de la producción del país asiático presenta un rasgo característico que lo diferencia de nuestro país. En el gráfico anterior, el bloque de la derecha nos muestra que la variación de su PIB ha seguido la misma tendencia que la evolución de su productividad y que su población activa se ha mantenido en valores prácticamente constantes, mientras que en para España, tal como se observa en la parte izquierda, el desarrollo del PIB ha seguido el mismo patrón de crecimiento que la tasa de actividad. Entendiendo la productividad como el valor de la producción final correspondiente a cada individuo ocupado, la conclusión de los datos del gráfico anterior es que Japón, debido a la mayor eficiencia obtenida de un mayor progreso tecnológico, ha conseguido aumentar su producción sin grandes variaciones en el número de trabajadores, mientras que en España, el incremento de la producción ha venido de la mano de un aumento significativo en la población activa, sin duda basado en actividades con un uso muy intensivo del factor trabajo. Una vez comprobado que el crecimiento económico de España ha estado basado en el aumento del número de trabajadores, nos plantemos ahora una sencilla simulación para calcular la magnitud de dicho incremento. En cierta manera, con ello conseguiremos cuantificar de una forma precisa la intensidad del efecto del dividendo demográfico sobre la economía española. La forma de contrastar este efecto consiste en aislar su contribución en el cálculo del PIB durante el periodo 1985-2010, partiendo de las premisas iniciales de que el PIB ha crecido como consecuencia del efecto del dividendo demográfico, que a su vez tiene su explicación a través del incremento de la población activa. Con este fin, se ha realizado inicialmente una regresión5 de la población activa en el periodo previo al dividendo demográfico (1960-1985) y con el resultado obtenido se han calculado los valores estimados 5) Estimación por Mínimos Cuadrados Ordinarios de la población activa en función de la población agrupada según las edades más representativas en relación a la tasa de dependencia: Pob activat = C1·Pobt 0-15 + C2·Pobt 16-64 + C3·Pobt 65+ + Ut R2= 0,9565Error std= 116,5928 C1 = 0,652474t-ratio = 11,3309error std = 0,0576 C2 = 0,464329t-ratio = 13,5312error std = 0,0343 83 Mas igualdad. Redes para la igualdad de dicha variable durante el periodo siguiente (1985-2010). Esta operación equivale a simular la evolución de la población activa suponiendo que no se hubiese producido ningún efecto asociado al dividendo demográfico. La comparación de los valores estimados de la tasa de actividad con los realmente producidos durante el periodo 1985-2010 nos ofrece, tal como se muestra en la parte izquierda de la Figura 4, una medida del efecto del dividendo demográfico sobre la distribución de la población española. Volviendo a la expresión que permite el cálculo del PIB3, si aplicamos los valores previamente estimados de la población activa y mantenemos igual el resto de parámetros que intervienen en la operación, obtendremos el PIB que se habría alcanzado si la población activa hubiera seguido su trayectoria sin sufrir el efecto del dividendo demográfico. Figura 4: Evolución de la población activa y del PIB. Valores reales y estimados 1960-2011 Fuente: Elaboración propia a partir de datos de AMECO La parte de la derecha en la Figura 4 muestra la diferencia entre estos valores estimados del PIB y los que se han observado en la realidad. En conclusión, este resultado correspondería exclusivamente a la aportación que el dividendo demográfico ha realizado sobre el PIB a través del incremento de la población activa. 2.2.2 La aportación de la mujer en la tasa de actividad Según los cálculos anteriores, la diferencia en el año 2007 entre el PIB real de la economía española y el PIB estimado al descartar el efecto del dividendo demográfico asciende aproximadamente a 300 millones de euros. Hemos comprobado que esta ganancia se obtuvo como consecuencia del incremento de la tasa de actividad, así es que como último objetivo, nos preguntamos cuál es la causa de esta subida en la participación laboral. La respuesta se resume en el Cuadro 1, donde su puede observar que el crecimiento de la tasa de actividad femenina en edad intermedia ha sido el factor demográfico con mayor repercusión en el mercado laboral, pasando de un 28,38% en 1977 al 71,55% en 2007. Aunque sensiblemente menor, la evolución es favorable en el resto de los grupos de edad y en cualquier caso, el peso global de la participación laboral de la mujer resulta evidente al comprobar que en el periodo de 30 años asociados al efecto del dividendo demográfico el parámetro se ha duplicado, mientras que en el caso de los hombres el valor incluso ha disminuido ligeramente. C3 = -0,758658t-ratio = -9,5174error std = 0,0797 84 Congreso Internacional De La Asociacion Universitaria De Estudios De Las Mujeres (Audem) Cuadro 1: Tasa de actividad en España. Evolución por grupos de edad. 1977-2007 1977 1987 1997 2007 [20-34] Hombres 83,00 % 84,75 % 81,81 % 87,15 % Mujeres 40,53 % 56,93 % 65,19 % 75,02 % Ambos 62,10 % 71,13 % 73,62 % 81,27 % [35-49] Hombres 96,76 % 95,37 % 94,46 % 93,67 % Mujeres 28,38 % 34,66 % 56,30 % 71,55 % Ambos 61,72 % 64,57 % 75,36 % 82,76 % [50+] Hombres 58,90 % 46,13 % 38,11 % 40,64 % Mujeres 16,04 % 12,71 % 13,08 % 20,65 % Ambos 35,10 % 27,78 % 24,46 % 29,88 % Total Hombres 77,08 % 70,88 % 68,32 % 71,09 % Mujeres 25,88 % 30,55 % 40,21 % 50,14 % Ambos 50,18 % 49,87 % 53,80 % 60,42 % Fuente: LABORSTA. Base de Datos de la Organización Internacional del Trabajo. En consecuencia, la incorporación de la mujer al mercado de trabajo es la clave que explica en mayor medida el margen entre la evolución que se esperaba de la población activa y lo que ha sido su trayectoria real. Los datos confirman el efecto de la revolución reproductiva a la que se ha hecho referencia en el principio del artículo. Aunque siempre ha existido presencia femenina en el mercado de trabajo, hasta esta etapa de la transición demográfica se veía reducida a las edades previas a la formación de una familia propia, momento en el que abandonaban sus puestos de trabajo para el cuidado informal de ascendientes y descendientes. Junto a otros factores de tipo sociológico, la disminución en la tasa de natalidad ha sido el cambio determinante de cara a la incorporación de la mujer al ámbito profesional y, definitivamente, esta mayor participación laboral femenina se considera uno de los elementos de mejora más claros en el mercado de trabajo. Conclusiones ¿Las condiciones económicas fueron los desencadenantes de la transición demográfica o fue el desarrollo económico el que se ha visto favorecido por un cambio previo en la pirámide de población? Con el progreso tecnológico se incrementa la demanda de capital humano en respuesta a un entorno laboral más exigente, condicionando la elección de los hogares entre cantidad de hijos y mayor dedicación a su formación. Esta parece ser la causa principal del declive en la fertilidad y la clave que explica la masiva incorporación de la mujer al mercado laboral. Aunque no existe un acuerdo general sobre las causas que originaron el cambio demográfico, lo que no plantea hoy en día ninguna duda son sus consecuencias en términos del envejecimiento de la población. España alcanzó en 2006 el valor mínimo en la tasa de dependencia, comenzando una escalada en la relación entre activos e inactivos que alcanzará el 66% hacia el año 2035. Al igual que el resto de países que se encuentran en la fase final del cambio demográfico, la sociedad española tendrá que afrontar los retos asociados a un mayor peso de la vejez en la distribución de la población. Desde la perspectiva económica, esta nueva situación provocará previsiblemente un gasto superior en pensiones y atención sanitaria, lo cual puede poner en riesgo el equilibrio financiero de nuestro sistema de protección social. Esta es la parte negativa de un proceso que tuvo previamente su ciclo positivo durante la fase intermedia de la transición demográfica, cuando se intensifica el efecto del dividendo demográfico. Mediante este concepto hacemos referencia al beneficio económico que se obtiene a través de la tasa de actividad, el ahorro y la acumulación de capital como consecuencia de una relación muy favorable entre la población en edad de trabajar y la población dependiente. 85 Mas igualdad. Redes para la igualdad Una vez definido el concepto de dividendo demográfico, en el estudio se ha tratado de cuantificar su efecto sobre el crecimiento económico español de los últimos años. Tomando la evolución del PIB como indicador objetivo, los datos del presente trabajo confirman que el patrón de crecimiento económico español en los últimos años ha estado estrechamente ligado al aumento de la participación laboral, por oposición a otros países en que el desarrollo ha estado vinculado a la productividad. Además, la simulación del número de activos que hubiera existido si la tendencia de crecimiento de la población se hubiese mantenido igual que antes de la fase de dividendo demográfico, ha permitido cuantificar el valor del PIB debido únicamente al incremento en la tasa de actividad. El resultado del PIB debido al incremento de la tasa de actividad da paso al último objetivo de análisis en este trabajo. Al observar las estadísticas españolas sobre la población activa, comprobamos el espectacular incremento de la presencia de la mujer en el mercado laboral, duplicando su porcentaje de participación entre 1977 y 2007, mientras que durante el mismo periodo la participación laboral de los hombres se mantuvo prácticamente constante. Estos datos demuestran definitivamente que la incorporación de la mujer al ámbito profesional en los últimos años ha sido el factor más importante de crecimiento en la economía española.