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Diccionario enciclopédico de teología

Bergier, Nicolas Sylvestre(O.P.), 1718-1790

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DICCIONARIO MzGGa012c000CO 0 21EDiDDIA, ESCRITO EN TRANCES POR EL ABATE BERGIER~ doctor en Teología, canónigo de París ; de la Academia de las Ciencias, Bellas-letras y Artes de Besanzon ; de la Real Sociedad de Yancy, y confesor de Monsieur, hermano del Rey . TRADUCIDO LIBRENIENTE AL ESPAnüL, E ILUSTRADO CON NOTAS, POR G/ ~ odor ~'on • ~ }a»ro1r ,l ,-arc« ~UOJ/Sii/ cura párroco y castrense de San Juan el Real de la ciudad (le Oviedo ; del Gremio v Claustro de su Real Universidad, é individuo de laReal Sociedad del principado ele Asturias . Tomo 6 .° MADRID : MARZO dc 1833 . IMPRENTA DE DON To - ) IAS JOBDA , calle de Toledo, frente is la del Burro . DICCIONARIO l> Z , T , Z- -, ( Q, Z Z ("4ri , 1 Li % M . I J ACABEOS . Hay en nuestras Biblias dos libros con este nombre ; ambos contienen la historia de Judas , llamado el Macabeo , y la de sus hermanos . Sostuvieron, en defensa de la religion y libertad de los judíos , las guerras contra los reyes de la Siria . Segun la opinion mas probable , el nombre de Macabeo vino (le las letras iniciales que Judas habia mandado poner en sus estandartes , en esta forma : M . C . B . JE . I . , que en hebreo significan esta sentencia del Ea2odo , Seóor, üqui•n entre los dioses es el que se os parece ? Cap . 15 , v . r . Este nombre lillacabeo , no solamente fue dado » Judas y » su familia , sino tambien » todos aquellos que en la persecution suscitada contra los judíos por los reyes de Siria padecieron . por la causa_ de la religion . . 6 ~ MAC El libro 1 . í de los Macabeos habia sido escrito en hebreo, y en opinion de muchos en siro-caldeo , que entonces era la lengua vulgar de la Judea ; San Gerónimo , in prólogo Galeato, slice que le vio en hebreo ; pero no tenemos rias que la version griega , ele la cual no se conoce el autor ; y Orügenes , Tertuliano , y otros Padres usaron solo de esta version . La latina de este libro es mas antigua que San Gerónimo , el que no la retocó . Este libro contiene la historia de cuarenta a•os, desde el principio del reinado de Antüoco Epifanes hasta la muerte del sumo sacerdote Simon : bien que haya sido escrito por Juan Hircano , hijo de Simon , que fue sumo sacerdote cerca de treinta a•os , o bien por otro escritor bajo su direccion , cl autor pudo haber sido testigo de todo lo clue refiere : al f n de su libro cita en confirmacion de su verdad las memorias ciel pontificado de Juan Hircano . El libro 2 .í de los Macabeos es un compendio de la historia de las persecuciones que sufrieron los judüos por Epifanes , y por su hijo Eupator . Esta historia consta de cinco libros, compuesta por un tal Jason, y se ha perdido . Aunque este refiere las mismas cosas que el autor del libro i .í, no parece que se vieron ni copiaron el uno al otro : el segundo escribió en griego . Muchos autores antiguos y el concilio ele Laodicea que traen el cat»logo ele los Libros Sagrados , no colocaron en «l los clos libros de los M . acabeos ; otros , y son los mas , los miraron corto canónicos . La L'hü .st . » los Ilcbr . en el cap . 11, v . 35 y sig ., parece que alude al suplicio del santo viejo Eleazaro , y de los siete lierinanos , que se refiere en el lib . 2 .í ele los Macab . , cap . 6 y 7 . El cran . 84 y 85 ele los Apóstoles, Tertuliano , San Cipriano , Lucüfero de C .lgliari , San liarlo de Poitiers , San Ambrosio , San Agustin y San Is ido . ro de Sevilla, cte ., los citaron corno Sagrada Escritura . MAC ~ 7 Orügenes, despues ele Haberlos escluido del canon , los cita en otras partes como libros inspirados . San Gerónimo y San Juan Damasceno varüan tmbien sobre este punto : San Clemente de Alejandrüa , mas antiguo que todos estos Padres, en el lib . 5 de los Strom . , cap, '4, pag . 705 , cita el lib . 2 de los Macab ., cap . r, y .i o . El tercer concilio (le Cartago en el ario 397, y áltimamente el concilio ele Trento , los pusieron en el c»non de los libros sagrados . Los protestantes los refutan , porque el 2 . í lib . en el cap . 12 , v . 43 y sig . , habla de la oracion por los muertos, cuya pr»ctica desaprueban los reformadores . Tambien desagradan » los incr«dulos, porque se sorprenden de ver en ellos una familia ele sacerdotes, fecunda en h«roes, y que defendió , junto con la nacion judaica , tan deprimida por ellos , su religion y su libertad eon un valor y bizarrüa de que hay pocos ejemplos . Dicen que la Iglesia no tiene derecho » colocar en el canon los libros que escluyeron de «l muchos autores antiguos . En el artüculo deutero-canónico hemos probado lo contrario, « hicimos ver que los protestantes no estar en este punto de acuerdo consigo mismos. No tienen grandes argumentos que poner contra el lib . 1 de los .•lacabcos : muchos crüticos protestantes le manifestaron 4u singular aprecio , aunque arguyen contra el lib . 2, empe•ados en que las clos cartas ele los judüos de Jerusalen . » los de Alejandrüa , que se lhallan en el cap . 1 y 2, son suplantadas : veamos las pruebas ele esta suposicion . La fecha ele estas cartas parece falsa , y no concuerda : con la cronologüa : la segunda : est» escrita en nombre ele Indas )1haeabeo, que Babia muerto treinta y seis a•os antes . En primer lugar , el nombre de Macabro no apela sobre el de Judas, y este pudo ser otro judüo (l e é mismo nombre . En segundo lugar, en las Mcmorias de la Academia de las Ins- 8 ~ MAC cripciones, t o , ,-n . 43, en t '-> . O , prig . 491, hay una disertacion sobre la cronología de la historia de los Maccrbeos , en la cual concilia perfectamente su autor todas las fechas notables tanto entre sí, como con los monumentos de la historia profana , y responde sólidamente ü todas las dificultades : nos contentamos con remitir ü ella nuestros lectores . En la primera de estas cartas se llamó sin razon fiesta ele los Tabernüculos la de la purification y dedication del templo , cap . i, v . g . Pero esta palabra se esplica en otra parte ; en el cap . I o, v . 6, se dice que esta fiesta se celebró por espacio de ocho ellas, como la de los tabernüculos . Leemos en el cap . 4, v . 23, clue Menelao, hermano de Simon el Benjamita , consiguió el sumo sacerdocio ; pero Begun Josefo , era hermano de Onias y ele Jason , e hijo de Simon II ; por consiguiente de la familia ele Aaron , y de la tribu de Leví . Convenirlos en ello : facilmente se conoce clue en el testo hay una palabra trastocada, y otra omitida : toda esta dificultad se reduce ü una falta ciel copiante Nuestros críticos dicen, clue en el cap . i I, v . 21 , se habla de un mes Dioscorus ó DioscorinthiLIS , mes desconocido en el calendario Siro-Macedonio . Se enga•an ; pues el autor de la disertaeion de que acabamos de hablar hizo ver clue en »riego es lo mismo que gemini eu latin , y que por lo mismo el mes dioscoro es el que principia ü la entrada de Sol en el signo de Geminis , el 25 de mayo segur nuestro modo de contar , que equivale al tercer mes ele la primavera en el a•o Siro Maeedonio, En cuanto ü la palabra di .oscorintllius , es clnizü una falta del copiante, Hay otra de mas gravedad en que insisten muchos incr«- dulos : en el primer libro de los Macab . cap . 6, se dice que Antíoco Epifanes , vi«ndose en la precision de levantar el sitio ele Elimaida, volvió ü Babilonia : clue estando aun en Pers ia , supo que su ej«rcito habia sido derrotado en la Judlea : MAC ~ 9 resultas enfermó y murió de melancolía . Se cree clue esto sucedió en Tabis , ciudad de Persia . En el 1ib . 2, cap, i, v . 13, se clíce por el contrario, que pereció en el templo de Nanea , cuando quería saquearle : este templo estaba en la misma ciudad de Eliniaida . Finalmente, en el cap . 9, v . 28 ele este mismo libro , se dice que Antíoco murió en las monta•as, lejos de su pais . Dicen los críticos que en este punto bay una contradiction manifiesta entre los dos libros . Nosotros no percibimos ninguna . Primeramente, claro estü que no la hay en el modo con que se refiere la muerte de Antíoco en el cap . 6 del lib . i, y en el cap . 9 del lib . 2, porque es verdad que este rey , despees (le haber sido rechazado por los habitantes de El .irnaida, que tambien se llamaba Pers«polis , marchando ü largas jornadas para reconquistar ü Babilonia, cayó enfermo y murió en Tabis, ciudad situada en las monta•as ele Persia, Sin detenernos en el modo con que ordinariamente se esplica el y, 3 del cap . r del lib . 2, nos parece que hay una solution muy sencilla . Quien habla en «l no es el autor de este libro, sino los judíos de Jerusalen, clue hablan en la carta que escribian ü los de Egipto . Esta carta se escribió inmediatamente despees de la purification ciel templo ; por consiguiente, ü la primera noticia que se recibió en) udea de la muerte de Antíoco . Con esta primera noticia no fueron los judíos ele Jerusalen informados menudamente ele las circunstancias ele su fallecimiento : primeramente se publicó que habla muerto en el templo ele Nanea en Elirmaida ; pero destines se supo que solo habla entrado en esta ciudad , y que rechazado por sus habitantes se vió en la precision ele huir . Lib . i de los 16Tacab . cap . 6 , v . 3 y 4 ; lib . 2 , cap . 9, v . 2 ; que había caiao enfernio en las monta•as , en la ciudad de Tabis, ó en otra parte , y que allí se había muerto . El autor de este libro TOMO vI . ~ % lo ~ MAC segundo lo sabia muy bien pues que lo dijo ; pero copio quería copiar fielmente la carta de los judíos, Begun era en sí, no cl uiso alterar cl modo con que referían la muerte de Antíoc o , reservóndose el referir con mas exactitud las circunstancias de este hecho en la continuacion de su historia . Por lo mismo, no puede decirse que este fuese un yerro del historiador, sino mas bien un testimonio de su fidelidad . No debe olvidarse clue la persecucion de Antíoco Epifanes contra los judíos habla sido claramente anunciada en cl cap . 8 del profeta Daniel mas ele doscientos aüos antes de verificarse El suceso correspondi• tan perfectamente ó la prediecion , clue los incr»dulos se vieron reducidos ó decir , que las profecías (le Daniel se hablan escrito dcspues de haberse verilicado , y en tiempos posteriores al reinado de Antíoco ; pero la »poca del libro ele Daniel estó fundada sobre pruebas muy s•lidas , clue los incr»dulos no serón nunca capaces de trastornar . Al fin del lib . i i de Prideaux se puede ver la exactitud con que se cumplieron sus profecías , y las pruebas que se sacan de esta verdad de las obras de los autores profanos . V»ase Daniel . Por la misma razon reuni• los argumentos mas fuertes que pudo imaginar el reas c»lebre (le nuestros profesores de la incredulidad contra la historia ele los lilacctbcos : estos argumentos fueron sulidamente refutados en una obra moderna, intitulada La autenticidad de los libros del Antiguo y Nucc-o Testamento demostrada , &c . Pads 1782 ; pero esta discusion es muy larga , y por consiguiente prescindiremos de ella por ahora . Se dó el nombre de libro tercero de los lllcccabeos ó una historia (le la persecucion suscitada en Egipto contra los judíos por 'I'olomeo Filopator , y de libro 4 , ó la historia que escribi• Josefo del martirio de los siete hermanos, por Antío- MAC 11 co Epifanes ; martirio referido lib . 2, ele los Macnb . cap . 7 . Pero estas dos «ltimas obras nunca se pusieron entre los libros sagrados . V»ase la Biblia de 4viüon, t . 12, póg . 489 y 839 . Para justificar los protestantes su rebelion contra los soberanos, alegaron el ejemplo ele los macabeos . Mr . Bossuet hace ver que en nada los favorece , 5 áe Avertissement , é . 24 . La revolucion de los judíos contra Antíoco era justa y legitima ; porque no era su rey natural, sino un conquistador tirano , que no tenia mas derecho clue la conquista , y queria esterminar .los y arrojarlos de la Judea . La religion judóica estaba ligada por su misma constitucion ó la tierra prometida, y al . templo de Jerusalen : los judíos no podian renunciarla sita ser criminales . Antíoco los obligaba con pena ele muerte ó que abandonasen el culto ciel verdadero Dios , sacrificasen ó los ídolos , y cambiasen ele leyes y costumbres . Los milagros que Dios hizo en su favor autorizaban su resistencia ; y Daniel y Zacarías , que con sus oróculos habian anunciado esta persecucion , les prometieron al mismo tiempo el auxilio del brazo del Omnipotente . No hay una sola circunstancia semejante ó estas que pueda legitimar las sediciones de los protestantes : ellos no tomaron las armas para conservar la religion de sus padres, sino para estinguirla, e introducir otra nueva : nadie trat• cíe obligarlos ó renunciar cl culto del verdadero Dios , ni abjurar el cristianismo : no tenian en su favor ni profecías, ni milagros , y su principal designio no era el de conseguir el libre ejercicio ele su religion , sino el de hacerse independientes , y destruir el catolicismo , como lo han hecho en todas partes , en que han sido los mas fuertes . V»ase Guerras de Religion . MACARIANOS . Así llamaban ó los cat•licos los donatistas de Africa por odio y desprecio . El motivo ele esto fue que en el alío 348 el emperador Constante envi• al Africa dos su- 191 ~ MAC getos consulares, Pablo y Macarlo, para que velasen sobre el orden píblico, diesen limosnas ó los pobres, y tratasen , por medios suaves y dulces, (le que los donatistas volviesen ó entrar en el sello de la Iglesia . Macario tuvo conferencias con algunos ele sas obispos ,yl es manifestü lo mucho que deseaha el emperador su reunion con los catülicos . Estos hombres, siempre sediciosos y cismóticos, respondieron que el emperador riada tenia que ver con los negocios eclesiósticos : sublevaron al pueblo , y se viü en la necesidad de usar (le la fuerza militar : en este tumulto se derramü sanare , y Macario mandü castigar algunos ele los donatistas mas furiosos . Estos sectarios culparon ó los catülicos, como si hubieran sido ellos los que movieron al emperador ó que c astiga .s e ó los culpables : no cesaban de echarles en cara los tiempos . macarianos, es decir , la ejecucion (le, los su l,licios hechos por Macario , llamando ó los catülicos macaricnos . San Agust•n en sus obras contra los donatistas les hace presente que ó nadie debian atribuir sino ó s• mismos los castigos y suplicios ele que se quejaban ; que aun cuando Macario se hubiera excedido, lo cual es falso , los catülicos no deb•an ser responsables de su porte : que las pretendidas crueldades (le este enviido del emperador en nada se parcelan ni podian cotejarse con las que cometieron sus circunceliones . Opta to de Muevo asegura , con San Agn~tin, que esta severidad ele Macario produjo excelentes efectos . Muchos (lo~ natistas, confundidos con su misma rebeiion , y te nnerosos del castigo, renunciaron el cusma . y se reconciliaron coal la Iglesia . V»ase Donatistas . Tillemont, tonto 6 . « , póg . 1 e9 y 1 t c9 . MACAR1Si4O . E n el rezo de los griegos los ni .ucarumos son himnos ü estrofas en honor de los Santos . Esta palaltra viene de á1L r tipior, cr latin becataas . Ei mismo nombre dan MAC T3 tamhien ó los salmos que principian con esta palabra, y ó los llueve vers•culos del cala . 5 ele San Mateo desde el 3 al i i, clue coaaprenden las ocho_Bienaveuttiranzas . MACASOR ü MACIIASOR . Palabra hebrea que significa Ciclo, y es el nombre ele un libro de oraciones , ü devocionario, que usan los julios en las grandes festividadcs .Es muy dilcil de entender por qu» estas oraciones estari en verso y con sobrada concision . B'uxtorf observa que se hicieron ele este libro ntuclias ediciones en Italia , Alemania y Polonia , y que se corrigieron en los impresos en Venecia muchas cosas clue son contra los cristianos . Abundan poco entre los jud•os los ejemplares manuscritos, pero stay muchos en Par•s en la biblioteca de la Sorhona, Buxtorf in bibliotli . Rabbin . MACEDONIOS . Ilereges del siglo iv que negaban la divinidad ciel Esp•ritu Santo . Macedonio , autor de esta hcreg•a, ascendiü el alo ele 48a al patriarcado ele Constantinopla por el partido de . los arrianos, í . cuya secta perteneciü , y su eleccion fne causa ele un alboroto en que se derramü sangre . Las violencias que ejerciü contra los novacianos y catülicos le hicieron odioso al emperador Constancio, ó pesar de haber sido un protector tan declarado del arrianismo : de resultas fue depuesto Macedonio por los mismos arrianos en un concilio que celebraron en Constantinopla en el allo de 359 . Irritado contra ellos y contra los catülicos, sostuvo contra los arrianos la divinidad del Verbo, y contra los catülicos, que el Esp•ritu Santo no es persona divina , sino una criatura nias perfecta que las otras . Vnnlviü contra la divinidad del Esp•ritu Santo las unas de las objeciones de los arrianos contra la divinidad del Verbo : sn hereg•a fue obra del orgullo, del esp•ritu de contradicion , y ciel deseo de venganza . Arrastrü ó su partido ntui laos obispos arrianos clue hab•an sido depuestos cerro »l, e hinaeron zunchos sec' - arios, que se extendieron por la Tracia, y por las provincias del Ilelesponto y de la Bitinia . 14 ~ MAC stos macedonios fueron llamados por los griegos pnenmatímaros, es decir, enemigos del Espóritu Santo, y maratonios, por causa ele 1llaraton, obispo de Nicomedia, y uno de los mas conocidos entre los macedoniartos . Seducian al pueblo con un esterior grave y costumbres austeras , artificio comun de los teereges : imitaban la vida de los monges , y sembraban sus errores , particularmente en los monasterios . En tiempo de Juliano tuvieron libertad para dogmatizar ; pero en tiempo de su sucesor Joviano , adicto ü la f• (le Nicea , pidieron la posesion de muchas iglesias, y no pudieron conseguirla : los persiguieron los arrianos en tiempo del emperador Valence , favorecedor del partido de Arrio : se reunieron en apariencia ü los catílicos ; pero durí poco por su parte esta reunion simulada . En el a»o de 381 fueron llamados al concilio general ele Constantinopla convocado por Teodosio para restablecer la paz de la Iglesia ; nunca quisieron firmar el sómbolo de Nicea, y .fueron condenados como hereges : Teodosio les desterrí de Constantinopla , y prohibií sus reuniones . Tillemont es de sentir que 1llacedonio no asistií ü este concilio . Desde aquella •poca no hace la historia mas mention ele los nzacedonios : escribieron contra ellos San Atanasio y San Pasillo . El concilio ele iNicea no declarí en t•rminos expresos y formales la divinidad ciel Espóritu Santo, ; porque los arrianos atacaban tinicamente la del hijo ; pero por mecho de su sómbolo los padres del concilio ele Nicea dieron bastante ü conocer su creencia . Cuando dicen : «Creemos en un solo Dios átodo poderoso . . . . y en Jesucristo, su Unico lli o, Dios de Dios, áconsustancial al Padre . . . . creemos tambien en el Espóritu áSanto :'' suponen evidentemente una perfecta igualdad entre las tres Personas, por consiguiente la divinidad de todas tres . Esto tambien es evidente por el sómbolo mas extenso que compuso para su pueblo Eusebio de Ccsarea, y que ha- MAC ~ 15 bia presentado al concilio de Nicea : funda la igualdad (le las tres divinas Personas en las palabras de Jesucristo , que componen la forma del b autismo . Sícrat . Ilist . eccles . lib . i . cap . 8 . Por lo mismo, ningun fundamento tienen los incr•dulos Para decir que el concilio general ele Constantinopla , en el hecho de declarar la divinidad del Espóritu Santo , creí un dogma nuevo, y le a»adií al sómbolo de Nicea . Ninguno de estos concilios creí ni inventí nada ele nuevo : no hizo mas que asegurar y confirmar lo que se liabia creido desde el principio . El mismo Eosebio, aunque muy sospechoso (le arrianismo, protexta ü sus diocesanos que su sómbolo, de que ya liemos Hablado , es la doctrina clue siempre les ense»í , que la recibií ele los obispos sus predecesores , que la aprendií desde su infancia , y que en ella fue bautizarlo . Asegura tambien , que este fue cl sentir unünime ele los padres de Nicca, y que no hubo dificultad sobre esta doctrina en el citarlo concilio ; sino solo en la palabra consustancial, porque acaso podian abusar de ella tom óndola en vial sentirlo . La prueba de que los obispos macedonianos se tenian ya por condenados en el concilio de Nic .-ea , es que nunca quisieron suscribir ü este sómbolo ; y uno de ellos , llamado Sahino, sostenia que dicho sómbolo habla sido fuera compuesto por unos hombres sencillos • ignorantes . Sícrates . ]hiel . Notas de Valois y c/c Brdlo sobre este lrr~ctr - . No hubiera hablado Sabino en este tono de desprecio , si hubiese podido convencer que pensaban como •l los paires de Nicea . En la palabra Tspir'itu Santo expusimos las pruebas de la divinidad de esta tercera persona ele la Santósima Trinidad ; pero no sobrarü el que observemos que cl error de los macedonianos no era el mismo que el de los socinianos : estos pretenden, como los sectarios de Fotino, que el Espóritu San- to no es Persona : que este nombre designa solamente la operacion de Dios en nuestras almas : los naciccclonietrzos pensa- 16 MAC ban que era una Persona, un ser real y subsistente , un espíritu criado y semejante ó los óngeles, aunque de una uaturaleza muy superior ó la de ellos ü inferior ó la de Dios . No sabemos en quü se fund• MIosehint para confundir el error de Macedonio con el de Fotino . So»olnelzo, lib . 4, cap . 27 . Tillemont, tom . 6, pógs . 413 y 4 1 4- Mi l1lACl .IICO I . nistro de la Iglesia de nuestra se«ora (le París, menor que los beneficiados, y mas que los cantores ó sueldo : lleva capa en las fustas senlidobles, y asiste al coro . La palabra niactacot no es muy conocida respecto ó su origen ; de ,ella se form• el -verbo nzachicoter, que significa adornar el canto, haciündole mas ligero y arreglado , y a«adiündole notas concertantes para hacerle armonioso . Este canto, que es una especie de fa-bordon, se llama tambiün canto al libro, • d la Hoja . MACROSTICO . Escrito en largas líneas . Así se llam• la quinta f•rmula de fü que cotrmpusieron los cusehianos , una ele las ramas de los arrianos, en un concilio que celebraron en Antiognia cl a«o de 34_ . Algunos modernos dicen cinc esta hrofesion ele fü nada tiene de reprensible ; pero no la juzgan así San Atanasio y Sozomeno . Los eusebianos reconocían en ella que el hijo ele Dios es semejante al Padre en todas las cosas , omitiendo Hablar ele la sustancia . Condenaban ó los que pretendian que el Hijo de Dios fue sacado (le la nada , y las dcmas impiediades ele Arrío , porque estas palabras, deciau , no son de la Sagrada Escritura . Parcelan reconocer en el Padre y el l .lijo la unidad de naturaleza ; pero al mismo tiempo suponian al Hijo inferior al Padre , lo cual era una contradiccion manifiesta con las palabras semejante en todas lets cosas : decian positivamente clue el Hijo fue hecho , aunque de tina manera distinta ele las demos criaturas, en lo cual contradecian al símbolo ele Nicea que decia en endrado y no hecho , genituiza non factum . Enviaron este formulario ó la MAD ~ 1 7 jtalia por tres • cuatro obispos ; pero los (le 0 á~ cidente no se dejaron seducir ele su verbosidad , antes bien les declararon clue se atenian al símbolo de Nicea , sin querer on áa doctrina . Vüase cuscbianos . El embarazo de los diferentes partidos que dividian el arrianismo, la multitud de confesiones ele 1e que propusieron , y que no podian satisfacer ni aun ó ellos tuismos , demuestra!! bastante el fondo ele piala fü cot, que proccdian , y la sabiduría del porte ele los ortoLlotos en no dnerer s ; áp ararse del símbolo (le Nicea . Tillemont, Nist . de l'_Iriua . cap . 38, tomo 6, 1'óg . 331 . MADIAMTAS . En el libro de los Ntrrneros, cap . 25, se dice que los israelitas durante su mansion en el de ierto se entregaron ó la impudicia y ó la idolatría con las lijas de los madianitas y de los nloabitas . que el Se«or, irritado, mand• ó Moisüs clue hiciese ahorcar ó los princil-pales autores de este desorden : que los jueces sentenciaron ó muerte todos los reos, y que en esta ocasion perecieron veiute y cuatro util hoinbres . Como los nzadian .itas hablan tendido este lazo ó los israelitas por pura malignidad y cou el fin de corromperlos, Moisüs para vengar su pueblo mand• talar ó friego y san g re el pais de Madian, y exterminar ó toda esta nacion, ; -~eeptuando las Loue d1 as . -El mismo refiere que CI boon de esta expedicion llego ó seiscientas setenta y cinco snil ovejas, setenta y dos mil bueyes, sesenta y utt mil asnos, y treinta y clos mil doncellas, y que tocaron al Se«or treinta y dos de estas j•- venes . Nunz . cap . 3 1 . Con este motivo los censores de !a Historia Sagrada acosan It Moisüs de crueldad con sti propia nacion , de perfidia ü ingratitud con los nzaeliaraitcts, enn ác los cuales había cucontrado en su cntigraeton 1111 asilo y una esposa : de barbarie, por babee hecho degollar ó todos los varones y ó todas las rnugeres casadas : dicen que esta cantidad enorme ele bestias TOL,so vi . ~ 3 1 g ~ ATAD no se pudo Dallar nunca en un pais de tan poca extension, como el ele Madian ; y piensan clue las treinta y clos doncellas que tocaron en suerte al Seíor fueron inmoladas en sacrificio . Todas estas acusaciones son injustas y real fun dadas . i .ó La ley clue condenaba ü muerte ü todo israelita que cayese en la idolatr•a , era formal y e :presa, y el pueblo la ' »l abia aceptado sou .etiendose ü ella : solo con esta condition Babia prometido Dios el protejerle , y el pueblo v i« ya el ejemplo ele una severidad semejante con ocasion clel culto del becerro ele oro , T .-rod . cap . 3_2, v . 27 y 2ó . Por lo mismo , era suelen sable . Es falso lo duc dicen algunos incrádulos, que los reos fueron condenados ü muerte solo por haber tomado rnngeres naadiunitcas ; lo fueron por haberse entregado con ellas ü la impureza y ü la idolatr•a . Num . cap . 25 , Y . 3 . Bastal .ba este cr•inen para atraer la ira de Dios ü toda la nacion si ásta lo hubiese dejado impune . 2 .ó Cuando los nuulicnitcas cometieron esta perfidia con loi israelitas, no fueron provocados ü ella por ninguna injuria . Es verdad que tem•an , aunque sin razor, ser tratados como los amorreos ; pero si hubiesen enviado diputados ü Moisás, les hubiera respondido due nada ten•an c{tie temer : que Erael no tenia que apoderarse de su territorio, porque descendue ele Abrahan por Cethura . Lu electo, en la conquista del pais ele los cananeos los israelitas no quitaron una sola pulga - ula ele terreno ü los madiunitas, ü los moabitas , ni ü los amrnouitas . Lib . de los luce . cap . t 1 , v . 13 . Los mccdiaaaitcis, entre los cuales se Labia refugiado Moisás cuando escap« del Egipto, no eran los mismos que los que sufrieron la desolacion ele su pais en castigo de sn perfidia . Los primeros habitaban las costas del mar Izojo, no lejos clel Egipto ; los segundos estaban situados al Oriente y Norte de la Palestina , cerca del tear Muerto y de los moabitas, ü 5o leguas lo menos de los otros madianitas ; por lo MAD ~ 1 9 mismo, no eran una misma nacion : unos descendian ele Chés, nieto de Noe , y los otros de Abrahan . los primeros adoraban al verdadero Dios, lo cual se prueba con el cjrmplo ele Jethro, suegro de Moisás ; los otros honraban ü B clfegor, dios de los moabitas .La crueldad con que estos fueron tratarlos era el modo con que ordinariamente hacian la guerra los pueblos antiguos . Pero falt« mucho para que el pais de Madian fuese del todo desolado y despoblado, porque 20o afios despees, estos mismos madicautas avasallaron ü los israelitas, y fueron despees vencidos por Gedeon . Lib . de los ,lues . cap . 6 . 3 .ó Antes de decidir clne este pais no poc1ia sostener la cantidad de hombres y bestias , clue describe Moisás , seria preciso que fjasen sus l•mites : los incrádulos lo restringen ü su antojo , y ocupaban por lo menos una extension duplicada de la que les suponen . Se les prob« por cülculos y ejemplos innegables , que en un pais medianamente fártil y de igual extension, no ser•a dif cil hallar el mismo n°mero ele hombres y animales . Váase las cartas de algunos jadias, &c . tomo 2 , püg . 3 y siguientes . El pais ocupado en el clin por los drusos, que es el de los madianitas, no es estáril ni desierto, segun la relacion ele los viajeros ; antes bien es ele mucho cultivo, y estü muy poblado . Váase el Viaje ul rededor ciel mundo, por ih r . de Pagás, desde 17 67 ü 1776, tomo i, pag . 373 y siguientes, y 38(x . 4 .ó El testo de Moisás nos dice con bastante claridad que se reservaron las treinta y clos doncellas para el Seíor y el destino que se les di« : dice que las primicias del botin destinadas al Senior , ya en mtrgeres , va en bestias , fueron entregadas al sumo sacerdote Eleazar . Num . , cap . 31, v . 28, 29 , 4 0 y 4t . Por consiguiente, estas j«venes fueron reducidas ü la esclavitud como las ciernas, y destinadas al servicio del Tabernüculo . No se trata aqu• de sacrificio, ni de inmolacion ; los israelitas nunca ofrecieron v•ctimas humanas . Váase este art•culo . 32, ~ MAG se dirigií a ellos, sino ó Moisüs , para libertarse de las ranas . 3 .• Se vieron precisados ó darse por vencidos : no pudieron producir insectos , porque no alcanzaba ó tanto su artificio , y gritaron : aqu», anda cl dedo de Dios . No pudieron destruir ninguno de los milagros de Moisüs, ni evitar ninguna de las plagas con clue afligií el Egipto , ni ponerse ó cubierto ó s» mismos . «Dirón que Dios', despues ele haber permitido al demonio luchar contra ül por tres milagros , le detuvo antes de hacer el cuarto? El salmista en el Salva . 135 , v . 4 , antes de hablar ele las plagas de Egipto, dice que solo Dios hizo grandes milagros ; y en el Salm . 71, v . 18, se dice que solo Dios hace cosas maravillosas . Algunos intürpretes de la Sagrada Escritura pensaron de diferen . te modo ; pero algunos otros siguen nuestra opinion , que cal nada contradice, el testo . Aun cuando fuese verdad que hubiera en la Sagrada Escritura hechos sobrenaturales que debieran atribuirse al demonio , solo se seguirla que Dios permitií al esp»ritu infernal que luciese estas cosas, bien para castigar ó los hombres por su curiosidad supersticiosa, í bien para hacer brillar mas v mas su poder, oponiendo ó estos hechos del demonio otros milagros mas numerosos v mas admirables ; pero eu todo el Antiguo Testamento no vernos un solo ejemplar cuyo efecto se deba atribuir al demonio . La aparicion ele Samuel ó Saul por la invocacion que hizo la Pitonisa de Eudor, lit) . i de los Reyes, cal) . 8, v . 12, no prueba que esta muger tuviese poder para hacer aparecer un muerto : Dios , para castigar ó Saul por su curiosidad criminal , quiso anunciarle por boca de Samuel la proximidad de su muerte . La misma Pitonisa se llení ele asombro y de terror ; por consiguiente , no aguardaba este suceso . Vüase Pitonisa . En el libro de Tob»as , cap . 6, v . 14 , leemos clue el de- IMM A G 33 monio matara ó los siete primeros maridos de la jíven Sara, hija de Raquel ; pero no se (lice que contribuyese ó ello ninguu mago . Tob»as ahuyentí el demonio quemando el h»gado del pez, cap . 8, v . 2 ; pero este fue un milagro que hizo cl óngel San Rafael . Eu el libro de Job vemos que el demonio afligií ó este santo varon con la pürdida de sus rebaáos, con la muerte de sus hijos , y con una cruel enfermedad : esto sucedií con permiso espreso de Dios para probar la virtud ele Job , y no por una operacion humana . Ninguno (le estos ejemplos ofrece motivo para inferir que un hombre puede tener el demonio ó sus írdenes , y hacerle obrar cocho le acomode . Prohibií Dios ó los israelitas con pena ele muerte toda especie de magia : Levit ., cap . 19 , v . 13 : cap . 2o, v . 6 y 27 . Este es uno de los cr»menes que la Escritura reprende ó Manases , monarca idílatra ü imp»o : . 2 .' del Paralip . cap . 33, v . 6 . Esta prohibition era justa y sóhia . La magia era una profesion del politeismo, puesto que supouia la confianza en los genios í demonios , motores de la naturaleza : era una compaucra inseparable de la idolatr»a, y uno de los cr»menes que Dios quer»a castigar en los cananeos . Este arte funesto, mas bien tenia por objeto hacer mal al príjimo , que hacerle bien , y casi siempre iba junto con la impostura . Los magos teman mas deseo (le hacerse temer que de hacerse amar ; se aprovechaban de la ignorancia , ele la credulidad, del terror popular para inspirar ó los hombres una falsa confianza : su profesion era por lo tanto perniciosa en s» misma y detestable por todos respetos . Pero la ley que los condenaba «supon»a efectivamente en ellos un poder sobrenatural, y podia contribuir ó conservar la falsa opinion en que estaba el pueblo? Nada de eso . No alcanzamos címo los incrüdulos pueden inferir que entre los Autores Sagrados hubo poca í ninguna filosof»a . Nosotros sostene- TOMO `V i . ~ S 34 ~ All AG mos que eran mucho vi - las filísofos cjue los griegos y romanos . Las leyes de estos clos pueblos , que pro,cribian la rnagia goótica , la rnrrgi .a negra y malófica , ninguna pena establecian contra la ma la simple , que tenia por objeto cl hacer bien . Henos visto que los filís tüos le daban tanto cródito cono el pueblo, y que • ella se recurria en las calara i - darles p»blicas . Bayle hizo ver que los mas ele los emperadores romanos tenian magos • sueldo , sin esceptuar al sabio y filísofo Marco Aurelio . Rep . aux quest . d'un Prov ., t . a part , cap . 38 . Mejor instruidos los Autores sagrados repiten sin cesar que solo Dios hace milagros, que ól solo conoce lo porvenir, y puede revelarlo, y que de ól solo vienen los bienes y los males , los beneficios y las plagas de la naturaleza . Si el demonio hace alguna cosa , no es en virtud de las írdenes de un mago, sino por un permiso espreso ciel Omnipotente . Estas verdades minan por la raiz el poder de los magos de cualquiera especie . Es verdad cine los incródulos de nuestros tiempos hacen consistir la filosofüa en negar la existencia ciel mismo denonio, y por consiguiente todas sus pretendidas operaciones ; pero nosotros les preguntamos : «en quó prueba positiva fundan este dogma importante , y címo demuestran la in - iposibilidad de los sucesos que mencionan los Autores Sagrados ? En este punto nunca respondieron satisfactoriamente . Un ignorante puede, negar los hechos con tanta terquedad como el mas h•bil de todos los filísofos . El Nuevo Testamento refiere muchas operaciones del espüritu maligno, en que los magos no tuvieron parte alguna : asü el demonio tentí • Jesucristo en el desierto, y le mostrí en un momento todos los reinos del mundo . Evang, de S . Luc . cap . 4, v . 5 . Jesucristo y sus apístoles lanzando los demonios ciel cuerpo de los posesos, no nos insinuan que al- MAG 35 gun mago fuese causa de la d~ sgracia de ninguno -de estos posesos . El Salvador anuncia clue vendr•n falsos profctas, que liar•n grandes prodigios capaces d,_, seducir hasta los mismos electos , si fuese posible ; pero no declara si estos prodigios ser•n reales í aparentes . Evang . de S . 161at . cap . 24, v . 24 . S . 161arc . cap . 13, v . 22 . Los Hechos apostílicos en el cap . 8, v . t t, refieren que Sinton Mago sedujo • los samaritanos, y les trastorní el juicio con su arte m•gica ; pero se sabe que no era entonces necesario el auxilio del demonio para engallar al pueblo . San Pablo en la 2 .' epüst . • los Tt'salon . cap . 2, v . 9, dice que la llegada del Anticristo se conocer• por las operaciones de Satan•s, por los actos de su poder , y por milagros engaáosos : esta espresion parece designar los prodigios falsos y simulados, mas bien que cosas sobrenaturales, y acciones sugeridas por Satan•s, sin ser por eso maravillas superiores • las fuerzas de la naturaleza . Tampoco los santos Padres estan conformes sobre el sentido que se dche ciar • estos pasages . San Justino en su crpologicr, 1111111 . «6, piensa que el demonio cra el autor ele los prestigios de Sinton Mago ; pero San Ireneo dice duc los pretendidos milagros de los hereges, inclusos los del citado Sirnon, son todos falsos, y que todos se reducen • ilusiones e imposturas . Adv . Hcrr lib . 2, cil) . 3 ; . San Clemente de Alejandrüa, Cohort . ad gent . pig . 52, dice que los magos se precian de ser servirlos de los dei-nonios, porque los sujetaron • su vol no tad por sus encantos, carminibus ; pcro no manifiesta ninguna confianza en esta jactancia de los nzagos . Orig . Coat . Cels ., lib . 2, nom . 5o, opina que los prodigios de los magos de Egipto eran puros prestigios ; pero mudí de dictamen en la horn . 13, in Nun? . 1 , 11 , 11 . 4 . é«Quó liemos (le pensar °de la magia, dice Tertuliano? Lo que todo el mundo pien- °sa ; que es una trampa, cuya naturaleza solo conocen los cris- °tianos ." Por consiguiente, juzga que los magos ele Faraon no 36 ~ MAG hicieron mas -que fascinar los ojos de los espectadores . Lib . de Anim('t, cap . 57 . La misma idea parece tener de los prodigios del Anticristo en el lib, 5, cont . piare ., cal .) . 16 . San Juan Crisístomo esplicando el pasage ele San Pablo , duda si estos mismos prodigios serón verdaderos í falsos ; yen . l a misma incertidumbre parece que estó San Agustin en el lib . 2o de Civit . Dei, cap . 19 ; pero los santos Padres tuvieron fuertes razones para no pensar corno los incrüdulos de nuestros dias . En efecto , cuando se predicí el cristianismo , la magia era mas que nunca comun entre los paganos : nosotros lo vemos por lo que dice Celso, Juliano, los historiadores romanos, y nuestros antiguos apologistas . Los Padres trataron con razon de desacreditar este arte tan funesto : sin entrar en discusiones f losífcas muchos atribuyeron al demonio los pretendidos milagros de que se preciaban los paganos , y este era el camino mas corto y mas sabio para terminar la disputa . La Sagrada Escritura confirma la potestad de los demonios , aunque no asegura su comercio con los nta,os . Todas las sectas de los filísofos cre•an firmemente estas dos cosas : los historiadores citaban hechos que parecian indudables , y que no se podian atribuir ó ninguna causa natural : si los Padres 1_iubie- sen abrazado el ijirronisrno de los incrüdulos, hubieran albo . rotado el universo . Para desenga»ar efcazinente el mundo, no se necesitaban argumentos clue el pueblo no comprende , y ó que no cede jamas ; solo se necesitaban hechos : los Padres opusieron ó los paganos uir hecho p«blico ü indudable , esto es , la potestad de los exorcismos de la Iglesia, de que los mismos paganos fueron muchas veces testigos oculares, y que sirvieron para la conversion de muchos : por lo mismo, es falso que el dictamen y el porte de los santos Padres hubiesen contribuido ó conservar la preocupacion de los pueblos respecto ó la magia y ó las operaciones del demonio . III . Lo mismo sucede con la conducta que la Iglk ás ia ob- MAG ~ 3 7 serrí en los siglos siguientes, y aun observa en el d•a . En el siglo rv los nuevos platínicos llenaron el mundo de los pretendidos milagros de su teurgia : esta era, segur ya lo liemos notado , una verdadera magict ; y son bien conocidas las abominaciones ó que dio motivo, lo cual no se atreven ó negar nuestros filísofos modernos . Muchas sectas de hereges hac•an profesion de magia , y por lo mismo era preciso por entonces aumentar la severidad de las leyes . Convertido al cristianismo Constantino, proscribií rigorosamente la magia goütica í todas las operaciones que tend•an ó perjudicar ó alguno ; pero no habla establecido ninguna pena contra las prócticas supersticiosas destinadas ó hacer bien . Despees ciel imperio ele Juliano, suciamente infatuado ele la teurgia , se vieron precisarlos los emperadores é ser mas serveros , prohibiendo absolutamente todo lo perteneciente ó la magia . Lo mismo hizo la Iglesia . El concilio de Laodicea , celebrado el a»o de 366 ; el de Avda en el de 5o6 ; el concilio in Trullo el a»o 692 ; un concilio cle Roma cl de 721 ; los capitulares (le C_irlomagno, y muchos concilios posteriores ; el Penitencial Romano, &c ., fulminaron anatema, y sujetaron ó una penitencia rigorosa ó todos los que hubiesen recurrido ó la magia, de cualquiera especie que fuese : fue preciso muchas veces renovar estas leyes ; porque esta peste p«blica no dejí ele renacer ele tiempo en tiempo . Nosotros sostenernos que todas estas leyes, as• eclesiósticas corro civiles, son justas , y que ser•a una locura vituperarlas . Bayle probí muy bien que los hechiceros, tanto reales, cuan- to imaginarios í fngilos, merecen l , as penas aflictivas clue se les aplicaron . Rep . aux quest . d'un Prov ., part . 1, cap . 35 : las razones que alega son las mismas respecto ó los ,iia os . Aun cuando fuese cierto que todo comercio y todo pacto con el demonio es imaginario ü imposible, no ser•a menos cierto que nu ntc•gico tiene el designio ydecidida voluntad de conseguir este comercio, y que efectivamente hace lo posible por conseguirle . íHay una disposition de alma mas execrable, y una malignidad teas refinada, ó alguna especie de crimen de que no sea capaz un hombre (le esta clase? Los mügicos no dejan nunca de mezclar las profanaciones con sus prücticas, y su intencion es alas bien de hacer mal, clue de favorecer : no se conoce ninguno que hubiese sido castigado por haber querido socorrer ü los desgraciados ; ó por haber hecho ü alguno servicios particulares . Observa muy bien Bayle, que aun cuando un pretendido mcigico no creyese en la magia, basta que hubiese querido grangearse la reputation de mcigico para ser digno de castigo, porque solo la opinion de mügico bas . ta para producir los amas tristes efectos sobre los caracteres tiniidos y d•biles imaginaciones . Por otra parte, los exorcismos no son menos »tiles y buenos ; porque, sea posible ó deje de serlo el pacto ele los mugi .cos con el demonio, la intention de la Iglesia en usarlos no es otra cosa clue la (le persuadir ü los pueblos que las bendiciones y oraciones tienen virtud para destruir todas las ope . raciones del demonio ; lo cual en toda hipótesis es cierto . Esto basta para tranquilizar y confirmar ü los esp«ritus demasiado timidos, alejar sus sospechas, y separarlos ele toda practica imp«a y supersticiosa . En todas sus penas • inquietudes el puebio deposita su confianza , no en la filosof«a, sino en la religion ; y en esto procede con mucha razon . En vano ser«a alegarle discursos para desengatiarle de la mcrgicc ; porque los filósofos no tienen sobre este punto sino pruebas negativas, que en el concepto del pueblo no prevalecerün jamas contra la relacion que oyó ele las operaciones de los mügicos, ni contra la multitud de testimonios verdaderos ó falsos que se le hubiesen citado . El »nico medio de hacerle entrar en razors, es convencerle ele que toda operation nzugica es imp«a y abominable, severamente prohibida Por la ley de Dios , y castigada MAG ~ 3 9 con pena capital por las leyes civiles : que todos los mügicos del universo nac«a pueden sobre un cristiano , que pone su confianza en Dios, y en las oraciones ele la Iglesia . Una prueba de que no son estas oraciones, ni los exorcismos , ni las leyes , las que contribuyen ü conservar los errores del pueblo, es que los protestantes, que refutan todas las prücticas de la Iglesia , no pudieron desterrar la tlivinacion y la magia en la Suiza, en la Inglaterra, ui en los paises del Norte ; y los sortilegios son mucho toas comunes entre los protestantes que entre los católicos, porque aquellos no los castigan . Al mismos tiempo que la Inglaterra no quer«a reconocer mas regla, ni rias ley que lo que ella llamaba pura palabra de Dios, se hallaba cubierta de astrólogos, nuigicos y hechiceros . La libertad de pensar, introducida despues en este reino, no bastó para curar los mejores talentos ele esta especie (le credulidad . Ilobhes, siendo uu materialista decidido, tem«a los esp«ritus : y Carlos Il,, hablando del c•lebre Isaac Vosio , decia : este hombre todo lo cree menos la Biblia, Loudi-es, tomo 2, prig . i v sig . Cuando los incr•dulos pretenden clue los progresos (le la filosof«a en imestro siglo redujeron ü la nada el po~ler del demonio y el de los magos , y que nadie los cree, se precian injustamente (le una hazana cine no es su y a ; y eu esto imitan la truhaner«a ele los mügicos . íAcaso fueron estos filósofos a instruir los liahiIantes de los Alpes^ del monte Jura, de los Cevenes , y de los Pirineos? No por cierto ; este favor se debe ü los ministros (le la religion, quienes jamas adoptarün los principios de los filósofos incr•dulos . El »nico medio de destruir en un todo la magia, ser«a contener las pasiones que la hicieron brotar ; y este poder no le tiene la incredulidad . Ya hemos notado que los epicnr•os, aunque mu y imp«os, no por eso dejaron de ser supers- 40 ~ MAG ticiosos . No sería dificil el citar ateos que creían en la magia , y no ereian en Dios . Baile prueba muy bien que en el sistema de Ateismo (le Espinosa no podia este delirante visionario negar los milagros, ni la magia, ni los demonios, ni los infiernos . Dic . Cric . Spinosa . Aóadimos, que si los filüsofos llegasen • conseguir la revolucion que ya se precian de haber producido , harían un gran servicio • los teülogos, ayud•ndoles • inculcar una de las mas grandes verdades, • saber, que la potestad del demonio fue destruida por la cruz ele Jesucristo, y que ninguna conserva entre los cristianos, consagrados • Dios por el bautismo, sino la que ellos quieren concederle . V»ase sobre este punto un c»- lebre pasage de San Clemente de Alejandría en el art . Demonio . Algunos incr»dulos compararon las ceremonias y fürmulas sacramentales usadas en la Iglesia catülica con la teurgiay pr•c . ticas de los magos . Los protestantes, y singularmente Beausobre, fueron los que les sugirieron un absurdo semejante, comparando el sagrado crisma con los perfumes y fuinigaciones que usaban los egipcios para llamar • los demonios , ü para ahuyentarlos . No reflexionaron que con esto daban ocasion • los impíos • que comparasen la forma del bautismo con los encantos y palabras m•gicas de los impostores . Refutaremos este absurdo en el artículo Tcurgia . V»ase encan- to , divi .nacion, encantamiento , &c . IV . Muchas . sectas her»ticas fueron acusadas de practicar la magia, singularmente los basilidianos y mas gnüsticos, los maniqueos , y los priscialianistas sus descendientes : suponen que Manes tomü tan diabülico arte de los magos de Persia, discípulos de Zoroastro . Beausobre, protector declarado de todos los hereges , trata de justificarlos contra esta acusacion de los santos Padres, y sostiene que es una pura calumnia sin fundamento . Hist . du Alanich, lib . i, cap . 6 . S . "' ` . 1 1b- 4 , cap . 3 , « . 19 : lib . 9, cap . 13 . AIAG ~ 41 En primer lugar dice, que el nomln áe ele nuígia cri su origen nada tenia (le odioso : que solo significa el arte (le aprovecharse de las observaciones naturales, ele los conociinientos de física, de la medicina, de la astrología y de la teología , y que un mago era un sabio . En segundo lugar, ?os paganos miraban los primeros cristianos como otros tantos m•gicos ; y en todos tiempos renovaron esta misma acusacion contra los sugetos retas respetables ; por lo mismo, no merece consideration alguna . Varias sectas de teereges usaron acaso de pr•cticas supersticiosas, como los amuletos, talismanes, y los abrazas de los basilidianos ; pero si esto es magia, tambien ser• necesario acusar ele ella • los santos Padres . Orig . en el lib . i contra Celso , ném . 9,4 y 25, sostiene que hay una virtud sobrenatural,, ligada • ciertos nombres de los •ngeles ü de los g»nios : que la n .uíbi .a no es un arte vano y quim»rico . Synesio de insonin . estaba persuadido • que puede haber un comercio inmediato con estos seres invisibles, y hacer por su influjo cosas maravillosas . No se debe dar el nombre ele mcigia sino al comercio cou los malos demonios : en cuanto • los espíritus ben»ficos, no est• prohibido por ley natural el dirigirse • ellos, ni tampoco estaba prohibido por la ley ele Mois»s, sino porque era una ocasion de idolatría para los hebreos . No se puede probar qne Zoroastro_, los basilidianos , los maniqucos, ni los priscilianistas, hubiesen invocado nunca los malos demonios ; por consiguiente, se les acusa de idolatría con la mayor injusticia . Esta apología no es sülida, y se funda en un falso principio . Es verd•d que los antiguos dieron el nombre ele ma, -1'a • todo conocimiento superior bueno ü malo , y despues al comercio con los espíritus ü genios buenos o malos ; pero si el comercio con los malos demonios es con la intention de liacer da°o • alguno, es la especie de mcígia reas abominable ; pero nosotros sostenemos que la otra especie de tncigia tam- TOMO vi . ~ 6 AT AG poco es inocente . Ella no solo conduce í la idolatróa, como dice B-~ausobre, sino que es una especie (le profesion del politeisrno , y nosotros lo hemos demostrado : llego estí prohibida por ley natural, porque uno de los preceptos ele esta ley es el de adorar un solo Dios . Los protestantes estas en la precision de convenir en ello, so pena de contradecirse . Cuando arguyen contra la príctica de los catülicos de invocar í los íngeles y santos, ponen por principio, que la devorarlos es un culto religioso, y que todo culto dirigido í otro ser que í Dios es una impiedad y una profanacion . •Por qu», cuando se trata (le disculpar í los hereges, discurren fundíndose en una suposicion contraria ? Sentemos pues un principio mas sülido y verdadero, y es, que toda invocation de los espóritus ü de genios supuestos independientes de Dios , clue no sean simples ejecutores ele las ürdenes del Omnipotente , es un acto ele politeismo , porque se atribuye í estos pretendidos genios una potestad que solo pertenece í Dios, y se les dispensa una confianza que, solo se debe al Criador : luego es una impiedad prohibida por la ley natural . Que se la llame lnagict, ü se le cl» otro nombre , es lo que menos importa para la gravedad del crórne'n . La invocation de los íngeles y santos solo es permitida y loable suponi»ndolos perfectamente sumisos í Dios , y solamente revestidos del poder que Dios se digna dispensarles ; y asó no podemos nosotros poner en ellos nuestra confianza, sino en cuanto la tenemos en Dios . Por consiguiente , el culto que nosotros les ciamos se refiere mediatamente í Dios . La dill ultad estí en saber la idea clue tenóan los maniqueos de los espóritus o genios . Ellos admitóan dos especies, unos buenos y otros malos ; pero no los miraban como criaturas (le Dios : decian que los buenos eran coeternos í Dios, y clue los malos habóan salirlo del seno ele la materia . hist . du 1lantclz . ti!) . 5, cap . 6, S . 13 : lib . 6, cap . r, « . r Al AG 4 ; Nunca representaron los l .)uenos genios como simples rni- . nistros de la voluntad ele Dios, seguu nosotros consideramos í los íngeles . Una vez que invocaban í estos geni o s , y deseaban el comercio con ellos , no podóan referir í Dios cl respeto , la confianza , y el reconocimiento q ue t .)anife .taban í los genios : esto era una impiedad , y nosotros no veines por qu» no se debe calificar de merla . Es cierto que ninguna de sus prícticas se dirigia í los malos demonios , por lo menos con cl _ :mimo de calmarlo es impedirles hacer daáo? Ellos usaban , sin duda, de caract»- res y figuras rnzdgiccls . Se dice del papa Sé mmaco que hizo quemar delante de la portarla ele la Basólica Coustantiuiana sus libros y sus simulacros . Arzcist . in Synim . Bcausobre parece que siente haber perdido estos libros, y dice, que no sabe qu» simulacros eran estos . -Ibid . a part ., d ;s-coru °s j .rclinlin . n‰m . i . Esto no era ni uy clificil de adivinar . Los autores eclesiísticos nos indicaron con bastante claridad que estos simulacros eran figuras mrigicns . Orógenes y Synesio piensan , como todos los filusolos ele su tiempo, que Babia palabras eficaces, nombres de cierta virtud, fürmulas y prícticas, por cuyo medio se podia entrar_ en comercio cou los demonios » g»nios : que los mcgicos poseian este conocimiento, y que su arte no era una pura ilnsion . Pero •aprobaron semejante comercio estos (los aratoreo? •Dijeron acaso que se podia usar inocentemente? Antes maniFestaron todo lo contrario . Orógenes en la obra citarla, lib . t, s‰m . 6 , refutü la calumnia ele Celso , quien acusaba í los cristianos de que hacóan prodigios por medio de encantamientos » influjo de los demonios . élonztl . 13, irz _zVunz . n‰m .5 ; y no aprueba mas que la invocacion í los íngeles santos : »l dice que estos espóritus celestes jamas obedecerín í los encantos de los magos, y que no pueden hacer rias que bien, en lugar de que los demonios ü pretendidos genios, no l)ue- 44 ~ MAG den hacer, ni hacen mas que mal, &e . Sinesio tampoco tuvo de ellos mejor opinion . íQuó es lo que se puede calificar de supersticioso en esta doctrina ? No merece este nombre el que cree que una prüctica abusiva puede ser efcaz,sinocl que la usa y pone en ella su confianza . Nosotros hicimos ver que los otros Padres no pensaron del mismo modo que Or•genes y Sinesio . No es estra»o que los paganos acusasen ele mügicos ü los primeros fieles, porque hacian milagros en nombre de Jesuoristo, por la se»al de la cruz, y por la recitacion de los Evangelios . 0r•g . Cont . Cels . Ibid . Una vez que se form« el mismo argumento contra Ics maniqueos, es indispensable que hiciesen algunos prodigios aparentes, « que se preciasen de hacerlos, y que hubiesen prometido ense»ar este secreto : en este casa merecieron el nombre ele mügicos ., la : reprension de los santos Padres , y los castigos decretados contra este crimen par las leyes de los emperadores . Para ser tenido por nzc•g no era preciso haber conversado efectivamente coc• los demonios, ni haber hecho l)restigios por su influencia ; bastaba solo el haberlo intentado, el haber invocado su asistencia, « haber enseflado ü los domas estas prücticas abominables . El mismo San Pablo declara que todo aquel clue tomasi parte en los sacrificios ele los paganos, participaba ele la mesa (lelos demonios . i Ep•sts ü los Corint ., cap . i o, v . 2 r- Luego toda relacion conn ellos era una especie ele culto cine se les dirigia ; por consiguiente los Padres ele la iglesia tuvieron razon en calificar de naág=ecs ü los hereges reos ele este crimen, y éeauaobre ha hecho muy vial eu querer justificarlos . Vóase Sortilegio, IIecIiíCeros . MAGISTRADOS . Los valdenses y los atril aptistas sostienen clue no es l•cito ü un cristiano el oficio de la magistratura, porque puede ponerle en la necesidad (le condenar ü alguno ü muerte ° otras penas aflictivas : lo cual , dicen, es contrario ü la dulzura y caridad cristiana . Este error le MAG 4 5 adoptaron muchos socinianos . Vóase la historia del socinianisino, i .' part . , cap . lo . éarbeirac se empe»« en probar que habla caido en este error Tertuliano . Tratado de la moral de los Padres , cap . 6, S 2 t y sig . Los incródulos, siguiendo ü los here-es sobre su palabra , no dejaron (le suponer que este es efectivamente un punto interesante de la moral cristiana, y tomaron esta ocasion para declamar contra el Evangelio . Pero íc«mo probaron los hereges esta paradoja? Con sti modo regular y ordinario, tomando al revós el sentido de algunos pasages del Evangelio . En el cap . 5 ele S . Afat . , v . 38, dice Jesucristo : "Sabeis que se dijo ü los antiguos que exigiesen ojo por ojo y cliente por diente . Pero yo os digo que no resistais al mal « al malvado , mas si alguno os hiere en un lado, presentadle el otro : si quiere litigar con vosotros y quitaros vuestra t°nica, dadle tambien la capa, etc ." De estas palabras quieren deducir que el Salvador conden« los magistrados de los jud•os , quienes segun la ley del Talion, que prescribi« Moisós , ituporilan ci los criminales penas aflietivas ; y clue as• como prohibe ü sus disc•pulos litigar, prohibe tambien ü los magistrados ejercer sn oficio . La consecuencia es tan falsa como el comentario . Ann cuando fuese iun crimen la prosecution ele un juicio , que no lo es , no seria criminal el juez en terminar la disputa con arreglo ü las leyes . Es indudable que Jesucristo en las citadas palabras habla con sus disc•pulos en consideration ü las circunstancias cuque iban ü verse, y al oficio ele gue ser•an encargados de predicar cl Evangelio ü los infieles . No pod•an establecerle en medio de las persecuciones sin ejercer la paciencia basta el Hero•smo : les hubiera sido muy in°til reclamar en los tribunales de los jud•os « paganos la reparation de tina injuria, puesto que estaban prevenidos contra ellos , y dispuestos ü quitarles hasta la misma vida . Todo el hilo del discurso de 46 ~ MAG Jesucristo tiende al mismo objete , y prescribe la iniisrna moral ; hero de aquí no se infiere que el Salvador prohibiese la justa defensa en cualesquiera otras circunstancias, ni condenase el of cio de los jueces ó nzagistruclos . Solamente reprueba la conducta de los que querían abusar de la ley prescrita ü los ~rzcrgistrcrdus, respecto ü la pena del Talion, • inferian que era lícito ü los particulares ejercerla por su propia autoridad, y vengarse por medio de reprcsalias . No podemos interpretar mejor las palabras ele Jesucristo clue atendiendo al modo con que se conducían los Apóstoles . ,,Nosotros, dice San Pablo, somos heridos, maldecidos, perseguidos, y mirados copio la escoria ciel inundo, y todo lo sufriuios : bendecimos ü Dios, y rogamos por nuestros enemigos ." i .' Epist . ci los Corint . , calr . 4, v . i i . Con esta paciencia con » virticron el mundo . San Pablo propone ü los fieles esta conducta para su ejemplo, porque les era tan necesaria como ü los mismos Apóstoles . >>Yo os conjuro, dice, ü que sea is mis imitadores , cauro yo lo soy ele Jesucristo ." Ibid . , v . 16 . Y en el cap . 6 , v . i , les reprende el que haya entre ellos . disputas y contestaciones, y se persigan siguiendo el juicio ante los magistrados paganos : los eNorta ü clue terminen sus c .liferencias por medio de jueces ürbitros ." Es una falta, les dice, en vosotros el que deis lugar ü procedimientos judiciales . «No vale rutas que siifrais una injuria ó un fraude? Pero Vosotros mismos sois los clue os liareis culpables para con vuestros hermanos ." Esta moral se puede tambien predicar ü todos los descontentadizos , sin condenar por eso las funciones de los ais-agistrados . Lejos de (lar en este estremo, el apóstol quiere que se les honre y respete, y que se wire el orden civil como establecido por el mismo Dios . Epíst . ci los Rum . , cap . 13, v . 4 . Enseria que el príncipe es ministro de Dios encargado MAG ~ 47 ele vengar el erímon , y ele castigar ü los malvarlos . Por consiguiente , lo mismo piensa respecto ü los jueces y lnagistraclos, porque son los que ejercen la autoric> »a d en nombre ele los soberanos . Gorro Tertuliano no podía ignorar cita doctrina ele San Pablo ; es natural pensar qne no prohibió los cristianos las funciones ele la nta` - istrattua , sino eu considcracion ü las circunstancias en que se hallaban por entonces ; y cirre en aquel caso solo miró en los inagistrudos la nece~i :tad ele condenar y castigar ü los hombres por celosa de r »c ligicn . De idolol . , cap . 17, püg . 96 . Este es el objeto principal de todo sa tratado sobre la idolatria ; y si se entiende de otra manera , no tendrü ninguna relacion corr el cargo de la magistrcltttrct , lo que dice respecto al oficio ele condenar y castigar . Lo mismo sucede con lo cine aáade respecto ü las seáales cíe dignidad , y ü los adornos que indicaban estos cargos pttblieos : estos adornos eran entonces tina marca ciel paganismo , porque en aquel tiempo no se sufria que ningun cristiano , conocido como tal , ejerciese ningun cargo pliblico . Es una injusticia suponer que Tertuliano condena absolutamente , y en general , todo juicio , toda sentencia , toda condenacion y toda seáal (le dignidad , al paso que toe) lo que (lige se refiere evidentenmente ü las circunstancias . Es bien estraíéo clue Mr . Nicole no mirase cou mas reflexion este punto , y autorizase ü P ; :rbeitac para condenar ü Tertuliano . Essais de Morale, tens 2, part . r, cant . y . Bien due no solo esta vez se lia censurado ü los Padres con mucha injusticia . Serian in°tiles las leyes si no Hubiese nmcigistrcados para ejecutarlas , y la sociedad no podría subsistir si los malvados pudiesen turbarla impunementce . «Cómo podrü decirse que quiso destruirla Jesucristo, cuya doctrina ilustró ü todos los legisladores, consagró todos los vínculos ele la sociedad, iu- 48 ~ MAG trodujo la civilizacion entre los bírbaros , e hizo amas sabias y mas felices í todas las naciones civilizadas? La terquedad de algunós hereges nada prueba : ellos no trataron de hacer odiosas las funciones de la magistratura , sino con el fin siniestro de sustraerse de su autoridad , despues de haber sacudido el yugo de la de la Iglesia . Otros dieron en el estreno opuesto , y atribuyeron í los magistrados cl derecho de decidir sobre las cuestiones de teologüa , y sobre qu• religion debe seguirse . Esto es lo que hicieron los protestantes en todos los paises que dominaron : por decreto ele los magistrados se proscribió el catolicismo y se introdujo la pretendida reforma , y sus escritores se ven precisados í confesar la verdad de este hecho . Pero Jesucristo no dio mision í los jueces seculares para predicar el Evangelio , esplicar sn sentido, y ense»ar í los fieles lo que deben creer ; al contrario , anunció í sus Apóstoles que serian condenados por los tribunales , vejados y perseguidos por los magistrados , como lo habia sido •l mismo . S . Mat ., cap . 10 , v, 1 7 y t 8, etc . Pero todos los hereges (le todos los siglos incurrieron en esta contradicion y artificio : cuando esperaban el favor de los magistrados , les atribuüan una autoridad sin lümites para decidir hasta los mismos puntos de religion ; pero cuando vieron que esta autoridad no les era favorable, trataron de abatirla y anonadarla , miníndola por los cimientos . Este manejo fue renovado tantas veces, que í nadie debe ya enga»ar . El mismo Jesucristo fijó los lümites de las dos potestades diciendo ; «dad al C•sar lo que es del C•sar , y í Dios lo que es de Dios ;« y í ninguna de las clos puede tener utilidad el traspasarlos . Magni . f cat . Cíntico pronunciado por la Virgen Santisima cuando visitó í su prima Santa Isabel . Evarag . de San MAG 49 Lac . , cap . t, v . 46 . En la actualidad acosttuiibra la Iglesia í cantarle 6 rezarle diariamente í vüsperas . Bingliam y el P . Mabillon piensan que este uso no principió en la Iglesia Latina basta el a»o ele 5e6 , porque en este tiempo San Cesíreo , obispo ele Arl•s, y su sucesor Aureltano , compusieron una regla monística , y en ella prescribian í los nionges que cantasen este cíntico y el Gloria ira excelsis en el oficio ele la ma»ana . Orüg . Eccles ., lib . r4, cap . 2 , S 2 y 7 . Pero el mismo Bingham observa que el uso de cantar el Gloria in excclsts es mucho mas antiguo clue estos dos obispos , y clue sube í los primeros siglos (l e la Iglesia . La regla (le San Ces,üreo y Aureliano no prnel,a clue el Gloria lag crcclsis no se hubiese cantado antes de ellos : por consiguiente, lo mismo puede decirse respecto al III~r~rifcat . Seria estrado que este cíntico tan sublime y tan ediiicante, sacado ele la Sagrada Escritura, • inspirado por el Espüritu Santo , estuviese descuidado en la Iglesia , y se cantase en ella el Gloria in excelsis , cuyo autor es desconocido . V•ase Doxologia Hacernos esta reflexion para mostrar que en materia ele antigáedades, tanto eclesiísticas como profanas, es peligroso fundarse en pruebas negativas, • inferir de ellas que una cosa no principió hasta tal tiempo deteriniuado, porque no se descubren antes pruebas positivas de la misma cosa . Este es un ar g umento muy d•pit , aunque muy frecuentado por los crüticos protestantes . Respecto al I Iagrz .t f cat hay por lo menos una prueba general, y es la invitacion que hace San Pabio í los fieles í que se esc éi ten tnüituameute í la piedad por himnos y cínticos espirituales . I :püst . <ü los Lfesios, cap . 5, v . I g : í los Colos . , cap . 1 3 5, v . 16 . San Ignacio , clue fue inmediato í los Apóstoles, estableció este uso en la iglesia de Antioquüa . Segun Sócrates, Hist . Feries ., lib . 6 , cap . 3, es ele presumir que se cantó con preferencia lo que se conte- TOmo VI . ~ 7 50 ~ MAG nia en la Sagrada Escritura , porque se cantaban los Salmo . : el magni ficat es (le] nímero (le estos , y por todos respetos debóa ser preferido ü los del antiguo Testamento . V•ase cüntico . MAGOS . Sabios o literatos ciel Oriente , que vinieron ü Belen ü adorar el niióo Jesus poco despees (le su nacimien- to, avisados por tina estrella milagrosa . S .rbemos que entre los orientales la palabra mago significa un hombre sabio que se dedica al estudio ele la natura . leza y de la rel gon , y clue posee conocimientos superiores . Todo aquel que tenia esta repntacion, ocupaba un lugar distinguido , y gozaba ele mucha autoridad entre sus conciudadanos, Por lo mismo no es estrago clue se pensase que los magos que vinieron ü adorar ü Jesus eran reyes : entonces lus reyes no lo eran ele monarquóas poderosas en los pueblos vecinos ü la Judea . Se dice en el evangelio que estos vinieron ciel Oriente, y se cornpusierou muchas disertaciones eruriitas para de~cnbrir de que region oriental hablan venido . Nosotros no vemos nin,una necesidad ele hacerlos venir ele muy lejos ; y es muy probable que viniesen del pais situado al Oriente del mar muerto, habitado en otro tiempo por los madianitas, woabitas y atnrnonit rs, en el cual viven hoy los (]ruso-, . Se g uu el testimonio ele los viageros, se hallan aun en este pueblo independiente los teas ele los usos de los antiguos judóos . Los magos no tuvieron por consiguiente mas que tres » cuatro jornadas que andar para llegar ü Belen . No se puede dudar due en esta region tan cercana ü la Judea bulo al,-,tinas ideas de la pr»xima llegada ciel Mesóas ; porque , segun Tücito y Suetonio , era una opinion anrigna, constante y general en todo el Oriente, que un conquistador » conquistador es nacidos en la Juelea seróan du e «os ( ] e l nitin do . Pudo suceder tambien que he conservase la memoria de la pro- MAG Si fecóa de Bhlaam, que anunciaba al Mesóas con el nombre ele tina estrella que saldróa de Jacob . La estrella clue apareci» ü los mugas no era una estrella ordinaria , sino un astro milagroso, porque dirigóa su ntarclta, y se detuvo encuna de Belen . Hasta aquó no percibimos que haya motivo para grandes dif culta . .les . V•anse las vidas de los Padres y de los martires , torn . t, püg . t o7 . Pero los incr•,_lulos compusieron varias disertaciones para probar que la adoracion de los m á7 gos, referirla por Sari Mateo, no puede absolutamente conciliarse con la narracion de S . Lucas : seguun su costumbre, infirieron victoriosamente que ningnn doctor pudiera jamas poner los hechos referirlos en el evangelio fuera de combate . si las dificultades se propusiesen en todo su vigor y energóa . No debe imponernos este aire ele triunfo, porque no tiene nada invencible la fuerza de nuestros acivers ._n , ios . Se trata de comparar el cap . 2 (le San Mateo con el segundo ele San Lucas : toda la diferencia entre estos dos evange`istas con .sisteeti que cl uno refiere muchos hechos ele la infancia del S .rlvador, que no menciona el otro . S . Mateo refiere sucesivamente el nacimiento ele Jestts, la adoraciou de los magas , la buida de la Sagrada Familia ü Egipto, la muerte ele los inocentes, la vuelta del Egipto, la mansion (le Jesus en Nazareth, la predicacion ele San Juan Bautista , y el bautismo de Jesus, sin fijar ninguna •poca , sin determinar el intervalo de tiempo que medi» entre estos varios sucesos, y sin hablar ele los (lemas hechos su ccIi los al mismo tiempo . San Lucas refiere el nacimiento ele Jesus , su circuncision , su presentacion en el templo , la mansion cóe la Sagrada Familia en N?azareth, los tres ellas de ausencia de Jesus, y Su hallazgo en el templo ü la edad ele doce arios, la preclicacion (le San Juan Bautista y cl bautismo (le Jesus, sin espresar si estos hechos se sucedieron inniediatau~ente unas 64 ~ Al A1I Lejos de respetar la castidad, MZahoma permite todo lo que la es mas opuesto, la poligímia, el comercio ele los dueóos con sus esclavas , la impudicia mas grosera entre maridos y mugeres, la libertad ele divorciarse, y la de mudar de mugeres cuantas veces se quiere . Ninguna ley prescribe respecto al tratamiento (le los esclavos, ni condena la bírbara costumlare de hacer eunucos . Permite la venganza, la pena del talion, la apostasüa forzada, y el perjurio en materia ele religion : declara que la idolatrüa es el •nico crimen que puede excluir í un musulman ele la felicidad eterna . Fue preciso que os incr»dulos se olvidasen de todo el pudor para que se atreviesen í decir dure el in ahoinp ti sino es menos impuro que el cristianismo . Cuando quisieron j ustificar . l a poligamia y el divorcio , porque Mois»s les ha permitirlo, debüan acordarse de que este legislador le- Labia puesto lümites, ~ ~ al on - ia no les puso ninguno . La ley judíica no p rmitia casarse con estrangeras , ni autorizaba el divorcio sino en caso ele infidelidad de una nager , ni aprobaba el comercio de los duchos con sus esclavas . Las otras leyes judíicas solo eran para una nacion ; pero la locura de 1'Iahori ct estuvo en querer que las suyas fuesen para todos los pueblos . «Y qu» dirín nuestros filásofos tolerantes ',le ,la ley que sto fínatico impone í todos sus sectarios? >}Combatid, dice, contra los infieles, hasta que estermineis toda falsa religion : matadlos , no los perdones ; y cuando vosotros los hubiereis debilitado í fuerza de carnicerüa, reducid los densas í la eselavitud, y arruina'llos con contribucionés ." Alearan, cap . 8, v . 12- v 39 : cap . 9 , v . 3e, : cal .', 47 , v . 4 . A los ojos ele los musulmanes esta es la rey mas sagrada : se crean obligados en conciencia í detestar í todos los que miran como infieles , í los cristianos , í los julios , í los parsis , í los indios : todas las injusticias , estorsiones , insultos, exacciones , todo les es permitido, y aun mandado respecto í los infieles : esta es MAH 6a una de las primeras lecciones que les dan en su infancia ; y si el oro no tuviese la virtud ele amansar í estos seres feroces, serüa imposible í los que no son de sn secta permanecer entre ellos . Observ . sur la Relig . et les loix des turcs, cal-' . 2- píg . 1 4 y siguientes . Sin embargo, se atreven í escribir en nuestros Bias, y í repetir veinte veces, que los turcos son menos intolerantes que los cristianos . Seria demasiado injurioso í la moral evang»lica ponerla en paralelo con un cádigo tan abominable cono el de Mahoma . « Pues cámo pudo conseguir sn intento ?,« Por qu» medios lográ Hacer pros»litos ? Esto es corno si se preguntíra : « por qu» medios puede tin farítico astuto, falso, violento y armado subyugar í unos hombres ignorantes y Viciosos? Primeramente ganá í sus mageres y í sus parientes cota la ambicion y la esperanza de adquirir superioridad sobre las otras tribus de la Arabia ; reconocer su pretendida calidad de Profeta , era lo mismo que recibirle por dueóo y soberano . Precisado í huir de la Meca el aóo 53 ele su vida, no se refugiá í la ciudad de Medina hasta despees de haber recibido cl juramento de setenta y cinco habitantes de los principales, que se obligaban í defenderle , y le cumplieron su palabra . Desde aquel momento hasta su muerte no soltá las armas de la mano : estos diez aóos no fueron utas due una cadena de combates contra los írabes idálatras y contra los judüos , á nias bien fue un latrocinio continuado , que no hizo mas que aumentarse despees ele su muerte . Sus sucesores se hicieron soberanos de la Arabia con el nombre ele crilifas : todo el mundo sabe de qu» escesos no son capaces los írabes cuando son escitados por amor del pillage , vicio dominante de esta bírbara nacion . V»ase la vida (le Illaliomet, por llarraci , y la hist . Univ . de los Ingleses , torn . 15, en 4 . 0 TOMO 111 . ~ 9 66 ~ MAH Sus victorias dejan de admirarnos, si consideramos el estado en que entonces se hallaba el Oriente . Los emperadores de Constantinopla , sumamente debilitados, no conservaban en sus provincias sino una sombra de su autoridad : la poblaciou del Asia era la hez de las naciones : ya no eran ni romanos, ni griegos , sino una miscelínea de todas especies de bírbaros, tracios, ilirios , isíuricos, artnenios, persas , escitas, sírrnatas , vóllgaros y rusos : ninguno de estos pueblos tenia pasion í su religion ni í su gobierno . El cristianismo estaba dividido en muchas sectas cine se detestaban y aborrecian . Los arrianos , los nestorianos , los eutiquóanoso jacobitas, divididos todos entre só, se reunian para desear la ruina del catolicismo , y los judóos tenóan menos aversion í los musulmanes que í los cristianos incircun- Cisos . Dueüos de la Arabia , subyugaron los califes el Egipto, por traicion de los copbtos eutiqui~tnos , descontentos con los emperadores : estos cismíticos esperaban mejor suerte del imperio de los zmzczhoznetcinos que de la dominacion de los griegos . Pero fueron estraüamente engaüados, porque los írabes los fueron oprimiendo insensiblemente , hasta que los dejaron casi reducidos í la nulidad . Los conquistadores del Egip- to no necesitaron mas que algunas correróas para sujetar las costas del Africa : bien pronto fueron llamados í Espaüa por los hijos de un rey godo , rebelarlos contra su padre, y por el conde D . Julian , descontento con su monarca . Desde aquel momento infestaron el Mediterríneo flotas de corsarios : invadieron sucesivamente las islas de Cerdeüa y C•rcega , la Sicilia y la Calabria ; y en las mas de estas espediciones fueron ausiliados por los griegos , enemigos irreconciliables de los latinos . En todas las capitulaciones prometieron dejar í los pueblos el libre ejercicio de la religion cristiana , pero solo cumplieron la palabra en aquellos pueblos en MAH ~ 67 que sus antiguos habitantes conservaron bastante fuerza para precisarlos í cumplirla . Ya los moros de Espaüa habian pasado los Pirineos , y se hubieran enseüoreado de Francia , si Círlos Martel no los hubiese detenido í principios ciel siglo VIII : sin las victorias de los próncipes normandos en Italia í principios ciel siglo xi, hubieran dominado la Europa entera , y la hubieran sumergido para siempre en la barbarie . Las cruzadas de los siglos xii , VIII, y las conquistas de los portugueses en las Indias, quitando al poder formidable de los írabes el recurso ciel comercio y de las riquezas , los redujeron por »ltimo al estado de debilidad en que los vemos en el dia . No es un prodigio que unos conquistadores favorecidos por las circunstancias , que presentaban el Alcoran eu una mano , y la espada en la otra , hubiesen establecido el mahometismo en una gran parte del universo : en vano buscaróamos las regiones í que fue llevado por misioneros . No fue este el modo con que progres• el cristianismo . Jesucristo y sus Ap•stoles convirtieron el universo , no dando la muerte, sino sufri«ndola ; no quitando las riquezas, sino renunciíndolas ; no con la espada, sino con la Cruz en la mano . Tres siglos de persecuciones sufridas con invencible paciencia llegaron por fin í desarmar í los enemigos ciel Evangelio ; pero los mírtires enviados al suplicio por los mahometanos, no fueron bastante para endulzar su ferocidad . La de los bírbaros del norte cedi• poco í poco í las instrucciones caritativas de los misioneros ; pero la de los musulmanes aun se conserva en el (lia despees cóe mas de diez siglos . IV . Aun cuando no se supieran loor otra parte, seróa fícil ver los terribles efectos que debi• producir cl maltornetisrrzo en todas partes donde se ha establecido . Sobre esto deberiau singularmente hacer los incr«dulos el paralelo entre una religion tan funesta y el ben«fico cristianismo ; pero ni se les 68 ~ MAH pasí por la imagination, porque se hubieran confundido . La corrupcion de los dos sexos, el envilecimietito y cauti- Lidad de las inugeres, la necesidad de encerrarl is y de guardarlas por eunucos, la multiplication de la esclavitud, una ignorancia universal ó incurable, cl despotismo de los soberanos, la esclavitud ele los pueblos, la despoblacion (le los paüses mas bellos del Universo, el odio y antipatüa recüproca ele las naciones ; tal es el fruto que constantemente produjo, y con~ tirilla produciendo el mahometismo en todas partes • donde alcanzí su terrible dominio . Esta religion sola hizo perecer utas hombres que todas las ciernas juntas . Sus sectarios tienen el corazott tan corrompido, que no creen que un hombre y una inuger puedan mirarsee sin ser criminales por lo menos ele pensamiento, ni verse • solas sua entregarse • la impureza . Cuando reinaba en Asia el cristianismo, los maridos contaban con la virtud de sus mugetes : reinaba allü casi la misma libertad que entre nosotros, y no por eso eran peores las costumbres . Los que escribieron clue las mugeres turcas por estar siempre encerradas, tienen gecteralinente las virtudes mas puras , estas muy mal inForutados : solo con leer las Observaciones sob 'e let Religion , layes y gobicrno de los turcos , part, y .`' p•g . 64 , se ver• de cu•nto son capaces las mueres turcas . Por consiguiente, no es el clima quien las corrompe, sino la religion . En la Etiopia cristiana no estan encerradas las muge res , y no por eso se las acusa ele malas costumbres . Lo mismo sucedia en las costas del Africa cuando en ellas reinaba el cristianismo . Persuadidos los mahometanos ele la predestination absoluta, y ele un destino rügido , no toman rarecaucion alguna para conservar la salubridad del aire, y prevenir el contagio : usan sin repugnancia de los vestidos ele un apestado , dejan pudrirse en las calles los cad•veres de los animales, etc . Tait est»pida pereza hizo del Egipto un coutünuo foco ele la peste, 11IAH ~ 69 la conserva habitualmente eu el Asia , la obliga • renacer en las costas del Africa , y la comunica mas ele una vez • la Europa entera . Uno de los enemigos mas fogosos clue tuvo el cristianismo en nuestros tiempos , se ve precisado • confesar que si no se hubieran contenido los progresos ciel fanatismo de los musulmanes, hubiera concluido hasta la esperanza ele la libertad (le] mundo entero . «Bajo el yugo , dice, de tina religion clue consagra la tiranüa , colocando el trono sobre el altar, que parece imponer silencio • la ambition, permitiendo el deleite que lisonjea la pereza natural , prohibiendo las operaciones del espüritu , ninguna esperanza queda de las grandes revoluciones , y clrtrar• eternamente la esclavitud ." Montesquieu, despues de haber hecho las mismas observaciones, aáade : «la Religion mahometana, que solo recomienda la cimitarra, obra tambien sobre los hombres con el mismo espüritu destructor, • quien debií su nacimiento« . Espüritu de las leyes, lib . a4, cap . 4 . Bayle, tratando de (lar valor • las m• . ximas (le tolerancia que i\Jahoma establecií al principio, basa en silencio la ley ele perseguir , que impuso despues • sus sectarios : despues ele haber hablado de los convenios que biciron siempre con los cristianos ele concederles la libe rtad ele religion , se vó precisado • confesar que ejercen siempre una persecution sorda , que es por lo comun insoportable . Pers(( . ; sur les cometes , cap . 244 . El autor inglós (le las Obseré'aciones sobre la Reli,~iorz y el gobierno ele los Turcos , hace la misma confesion, y i\Ir . Guis en su gage literario de lu Grecia confirma taenbien esta verdad . Estos »ltimos testigos oculares ele los hechos merecen utas cródito que loa q ne nada vieron , y q ue solo tratan de engaáar • sus lectores . El varon de T :)tt en sus IJIenzorias publicadas en i 784 pinta el desorden que reina en los serrallos de Turquüa , la corrupcion enorme de los dos sexos, que es un efecto de la 70 ~ Al Ali poligamia , el desarreglo de las costumbres , el desprecio de las leyes, el despotismo del gobierno , el embrutecimiento de los hombres , que introdujo el mahometismo en todos los paises que domina . El Ramadan , que es la cuaresma ele los turcos ., solo es rigoroso para el pueblo ; entre las gentes distinguidas descansa la molicie en los brazos de la hipocresía, y no despierta sino para entregarse ó los placeres . Un jüven turco que habla asesinado ó su padre , se libertü del suplicio con dinero despues de pronunciada su sentencia . Los hermanos del sultan son encerrados en el serrallo , y se les dan mugeres, pero si tienen hijos se les quita la vida . Sus hijas y sus hermanas se casan con los visires y grandes ciel imperio, pero si tienen hijos varones se les quita la vida al nacer : esta es la ley mas p•blica , aunque la menos infringida, etc . , etc . Mr . Volney en su Viage ó Siria y al Egipto en 1783 y '785 prueba demostrativamente que el gobierno despütico de los turcos, y todas las plagas que atrajo ó la especie hunmana, son un efecto natural » inevitable (le la doctrina insensata del Alcoran, tom . 2, cap . 4o , póg . 432 y sig . Dicen que los mahometanos no disputan sobre la religion ; son demasiado ignorantes para Pacerlo, y creen al profeta sobre su palabra . Sin embargo, Tray entre ellos varias sectas : ademas ele, la de Alí y de Ocn_ar, que hacen irreconciliables ó los turcos y los persas , el príncipe Canternir cuenta entre ellos doce sectas her»ticas ; otros las hacen subir hasta el n•- mero de setenta y (los, ü mas ; y 1lliladi «hlontagute en sus cartas nos asegura su recíproca aversion . Los incr» .lulos, que se empeáar' en persuadirnos de que el m,ahonactisnr .o es una religion de deistas, pueden por el mismo hecho convencerse (le los saludables efectos que en el mundo produce el de ismo . Si entre los mahometanos aun se encuentran algunas virtudes morales, provienen de su tempe- 71 ramento , y no del espíritu de su religion , que parece fue in . ventada para sofocar hasta el germen de la virtud . Pero, dicen nuestros adversarios : no se trata de saber si el cristianismo es verdadero, y el mahometismo falso : si el primero se funda en pruebas sülidas, y el segundo en razones frívolas ; se trata ele ver si un mahometano estó en situa . . cion ele conocer esta cliferencia, y de comprender la falsedad de las pretendidas pruebas ele su religion : si un turco, discurriendo y reflexionando consigo mismo, tiene tanto derecho ó presumir la verdad ele su creencia, como un cristiano ó sostener la divinidad de la suya : en una palabra, si las pruebas de la una deben hacer tanta impresion en el entendimiento de un ignorante corno las pruebas ele la otra . Respondemos clue la ignorancia es un vicio, y que en todas partes donde se halla debe producir en los hombres un mismo efecto, que es el error : que si no lo produce, es por casualidad . Un cristiano y tin turco, ignorantes por su culpa, ambas son culpables : cl primero resiste ó las lecciones de su religion que le manda instruirse y le dó medios para conseguirlo : el segundo debe desconfiar ele la suya en el mismo hecho ele prohibírselo : esta' es tina doctrina que enseáa ó to- (los el juicio recto . Por consiguiente, es un desatino disputar sobre si clos ignorantes estan expuestos ó engaáarse , ü si unas pruebas falsas pueden hacer tanta impresion en su entendimiento como las pruebas verdaderas : no hay duda que el mas est•pido seró regularmente reas excusable . Dejemos aparte la ignorancia y la estupidez , y hablemos ele un hombre racional que trata (le instruirse . Un turco oye desde su niáez ó los doctores musulmanes atribuir ó Mahoma millares de prodigios, ponderar sobre todo las maravillas de sus progresos, y decir que cada versículo ciel Aleoran es un milagro, &e . Si tiene un juicio recto, debe preguntar qui»n viü los milagros del profeta, examinar los medios de que se 72 . ~ MAT-1 valií para propagar su religion, y leer por lo menos el Aleoran . óQuü deber• pensar cuando vea que el mismo Mahoma declara en ül que no vino • hacer milagros ; que serian inLltlles, &c . ; cuando halle que nadie los ha visto, y que no hay un testigo que se atreva • decir : estaba yo presente : cuando sepa que el mahometismo se establecií por medio ele combates y victorias sangrientas? Si aun despues de este examen tiene por ciertos los milagros de Mahoma, óser• su error invencible ü inocente? Y si no verifica este facil»simo examen, ó• quiün po Ir• culpar? Aíaclatnos los absurdos, los cr»menes, y las f•bulas de que est• lleno este libro , y juzguemos si es posible darle crüdito sin tener trastornado el entendimiento . Dir•n que estos absurdos, que nos irritan , no hacen la misma impresion en un turco acosturubrado • respetarlos desde su infancia . Pero este respeto afectuoso, puramente maquinal y nada fundado, no puede servir de escusa • la prevencion y al error . Aun cuando se obstiti•ra en sostener lo contrario , solamente se seguirla que la ignorancia y el error de un mahometano pueden ser moralmente invencibles, y esto nada probar»a . No nos tomaremos el trapajo de comparar esta di_posicion ele un turco con el resultado del examen que puede hacer un cristiano ele los milagros ele Jesucristo, y (le los ciernas motivos de credibilidad del cristianismo : de esto ya hemos hablado en otra parte . Para tener una idea justa ele Mahoma, de su Aleoran, y de su religion, no bay que fiarse de la vida de este falsa profeta, escrita por el conde de Botila« nvilliers, que copií sin discernimiento los autores •rabes, y parece que no escribií sino para insultar al cristianismo : el conde ele Bonneval, aunque apístata, notí en esta obra muchos defectos esenciales . Vüase el Viaje literario por la Grecia, por Mr . Guys, torno 1, p•g . 478 . El prefacio que puso Sale al principio de su traduccion inglesa del Alcoran , y que se publicí en nuestra M A 13 73 lengua con la version francesa de este mismo libro por Durier, no merece mas confianza que Boulainvillicrs . Este autor in , lüs , que parece deista , disimula los lugares mas ahominaHes del Alcoran ; y hace un paralelo muy defectuoso ele las leyes de Mahoma cou las ele los jud»os : le refutaron sílidamente los autores de la Historia universal, torn . 15 en 4 .á El de los Ensayos sobre la historia general, y de las Crcstiories sobre la Enciclopedia ha copiado • Sale y Boulainvilliers ; pero con su ordinaria infidelidad quiso pintar • »\1 : .lioma como un hüroe, y • su vez le copií el redactor de la antigua enciclopedia en el art»culo met//ometism .o . Ninguno ele los clos se cuidí siquiera (le la verosimilitud . F lialmcnte, el sabio acadümico que hizo el paralelo entre LLiroastro , Confucio y Mahoma, no nos parece haber hablado de este éltimo con bastante sinceridad . La vida de Illcthomct por Gagnier , y la que escribií Marraci, son mucho teas fieles, y el éltimo escribií tarabien una impugnacion completa y mu y sílida del Alcoran, con el t»tulo (le A1cora .ni te .titcts universos, &c . Patuvii 1693 in folio . Nada asegura que no pruebe con textos formales del Alcoran, y por el testimonio (le autores •rabes ; y para el buen desempe°o de su obra se dedicí antes al estudio (l e la lengua •rabe por espacio de 4o arios . Tim bien se pueden consultar con seguridad las memorias de la Academia c/c lus Inscripciones , torn . 32 el, 4 .á, y tom . 58 en 12 .á, p• g , 259 : las Observaciones sobre la, religion, leyes y gobierno de los turcos : las Idlemorias del baron de Tott sobre los turcos, t•rtaros y egipcios ; y el Viaje de Ur . de l'olney, &c . En cuanto • los folletos ele los incrüdulos que profesaban el deismo, y quer»an demostrar que la religion de Mahoma tiene las mismas pruebas que el cri<tianismo, y que discurren de una misma manera los deft n-ores de estas (los religioi .tes, estos folletos son tinas producciones tan despreciables que no TOMO VI . ~ 1 O 74 ~ MAH merecen impugnarse ni citarse . Ademas de su mal tono, se co . hoce sn mala lí en todas sus 1) iginas . Suponen : t . ó cele las Ltntcas Pruebas ü motIVOS de Credibilidad del crist•anismo ( ,, j las proFw•as y milagros de Jesucristo y los Apüstoles . Il,1re- iulos ver lo contrario en el art•ctil o l~eli ic)rz cristiullct, y expondremos cou brevedad las detnas pruebas, entre las cuales hay muchas clue estan al alcance de los cristianos menos instruidos . 2 . ó Los mismos escritores suponen que un simple f,1 no puede tener otra prueba de los m ilagros de Jesucristo y de los Apüstoles, que la tradicion de los cristianos, y la prroiii- CJOII que tienen de la buena fí de los testigos duc los rclirie ron ; y que por consiguiente est» en el rtiisulo caso que un ntaltonletano respecto » los pretendidos )nila,ros de sit falso profeta . Sin embargo, la diferencia es bien palpable : los de Mahoma sou absurdos í indignos de Dios, y basta un poco de juicio para convencerse ele sn falsedad ; Alas no sucede as• cou los de Jesucristo y los Apl')stoles . Estos estan ele tal manara incorporados al cristianismo, que no pn( , dc subsistir sin ellos ; hero el mallometisnno es del todo indel)en :_liente de los milagros de D'Iahom .l, y los musulmanes no fundara solare ellos la verdad ele su religion, ni ptt(li< ran fundarla sin contradecir el Alcoran . Los milagros (le Jesucristo y los Apüstoles tienen la ventaja de se-r confesados por los enemigos del cristianismo , sin exceptuar al mismo Alahotna ; pero los (le íste, no solamente los niegan los sectarios ele otras religiones, sino tambicn los mahometanos mas sensatos . La tercera suposicion de los deistas es . que una prueba, para ser soinla, debe estar igualmente al alcance de los sabios y ele los ignorantes, y de los que recibieron mala ü buena educacion, lo que es un desatino . Es evidente que un ignorante no puede tener tantas pruebas de la existencia de Dios y de la religion natural , como un filüsofo : y aun muchos MAL ~ 75 incrídulos sostienen que nn salvage es incapaz de tener ninuna . Nosotros rio somos (le esta opinion ; hero si lit) nit,o fuese educado desde la cuna en los desatinados priccipios clef ate .isnlo, í infatuado con todos los sofismas (Ie 1( .s ateos, « l)o :lretllos asegurar que harian en íl unncha inlpresion las pruebas ele la existencia de Dios y (le la religion natural? Los deistas no reflexionaron clue su pretension es tan opuesta » su religion natural, como » la religion rev (- lada . En cuarto Iugar suponen que cl convencituicllto que nosotros telcmos de la santidad ele nuestra rciigiou, y de los salu(lables efectos que produce, puede muy bien ser uu pllro entusiasnlo y nu efecto de la cdncacion, del uásn)o modo clue la prevencion gale concibe un turco » favor de la salva . Pero si el sentimiento interior, el sentido coman y cl testi mom() de la conciencia nada prueban, «quí rne(Iio queda » los 1)onlbies para distinguir la verdad del error? Esto seria introducir el pirronistno . «Quí podr» responder » los ateos un de•sta, si le oponen (Iue su confianza en las prnellas (le la esi,tcucia de Dios y ele la religion natural, es titi electo de su education, y un puro entusiasmo? Cuando los escritores son tan ciegos que no atienden » estas consecuencias, tampoco merecen que se les refute . Las reflexiones que acabamos de hacer son tan sülidas contra los ateos , como contra los deistas . Víase Religion revelada, Aun cuando no hubiera otra fealdad que echar eu cara » nuestros incrídulos modernos, sino el haber querido hacer la apolog•a del nicilrornctismo, y haber tenido la osad•a (le compararle con la religion cristiana, ser•a bastante para cubrirlos de ol)robio » los ojos de todos los hon ;brc~ juiciosos í ilustra(los . A1AL . Hemos tenido v tclldren)os u)uchas veces ocasion para notar que la enestiou del or•gcn del retal fue en todos tiempos el escollo de la r :1zou hmllana . «Cümo nn Dios criador, Todopoderoso, í iti•iuira mente Lue .uo, pudo producir 7 6 ~ MAL males en el mundo? Tal es la dificultad que debemos satisfa . cer, y no hay ninguna que hubiese dado motivo í tantos errores . Ella contribuyó mucho í clue se pensase que Babia muchos dioses ó genios , artüfices y gobernadores del mundo, unos buenos y otros malos , ele los cuales cada uno liabia tenido p ar . te en la estructura del universo . En el origen de la filosofüa entre los orientales , redujeron estos dioses ó genios í dos, uno ele ellos para hacer bien, y otro para hacer nial . Los 6ló ofos griegos se dividieron en este punto . Los estóicos atribuyeron los males al fatalismo ; í la necesidad de todas las cosas, y í la irnperfeccion esencial de una materia eterna : consideraban í Dio, como el alma de mundo, y eu su concepto no tenia poder para remediar los males . Pla .ont y sus discüpulos culparon la torpe a • impotencia ele los dieses inferiores que liabian formado y gobernaban el mundo ; pero esto no disculpaba al Dios supremo ele haberse valido de unos operarios incapaces ele hacerlo mejor . Los epicu reos todo lo atribuyeron al acaso, y sostenüan due los dioses, sun .tergi-los en un profundo letargo, no se mezclaban en las cosas de ací abajo . De esta variedad ele opiniones nacieron despees las diversas heregüas q ue afligieron í la Iglc .ia . La dificultad de la cuestion parecia complicarse atas y mas desde que la revelacion palia ense»ado que todo el mal habüa venido al mundo por el pecado del primer hombre . «Cómo persuadirse í gate Dios, que Babia dejado caer la naturaleza humana, la conservase bastante afecto para encarnar, padecer y morir por ella, con el fin de redimirla y salvarla? Casi todos impugnaron la realidad ele la encarnacion : los valeutiuiauos renovaron el politeistno de Platon, multiplicando sin t•rmino los eonas ó genios gobernadores del mundo . Los inarcioniras, y despues los maniqueos, los redujeron í dos principios, uno bueno y autor del bien, y otro causa del mal, y malo por naturaleza . Mu- MAL 77 dios renovaron el fatalismo (le los estoicos, y creyeron como ellos la eternidad (le la materia, Pelagio, por no dar en el exceso (le ins rnauidueos, sosteui .t clue los anales (le este mundo sou una condicion natural del hombre, y uo una pena del pecado original . Para responder í los nianicjneos , clue objetaban la multitud de crümenes (le clue el u1uuclo estaba lleno, dijo : que solo pertenecüa al hombre el evitarlos todos , yhacer coustanternente el bien sin necesidad ele ninguu ausilio sobrenatural . Lo, preilestinacianos y sus sucesores creyeron resolver la dificultad anihny•ndolo todo al poder arbitrario de Dios, sin tomarse el trabajo de concili, rlo cou su horadad . De esta a>ufu,i~~u ele errores salieron tambien en estos áltimos tiempos lo, diversos sistemas ele inerrdtiliilad , due real_ rriente no son otra cofia clue las antiguas opiniones vueltas í presentar en la escena . Eu nuestros Bias se renovaron todos los arguut,eutos de los epicureos y de los mauiducos contra la Providencia dig io l , tanto en el orden de la naturaleza , como en el ele la gracia ; y Bayle se empe»ó en esforzarlos todo lo posible . Ltdignadus los socinianos contra las bla~-fenuias de los prcdestiuacianos , sr pasaron al partirlo (le Pelagio . Los deistas arguyeron hrinc'ittalmrnre contra la economüa cou due Dios distribuyó los dones de la gracia y las laces ele la revelacion, sin tener presente due ltacü,tu causa cont un Con los ateos, quienes se Anclan de (pie Dios no fue bastante pródigo en la distribucion ele los beneficios (le la naturaleza . Los indiferentes, clue forman el ni uyor námero, incapaces ele desembrollar este caos , infirieron due solo el gusto, y no la ra-- zon, es quieta decide entre la religion y la incredulidad, entre el trismo, y el ateüsmo . « Es aca=o re .tlinente indisoluble la cuestion del origen del tu al, tan terrible eu la apariencia? De ninguna manera lo es , si se toma la precaution de aclarar los t•rminos y ccétirse í ideas claras y precisas . Esto es lo que no hicieron 78 ~ MAL los f lísofos en los silos pasados y en el presente ; y nosotros esperamos demostrarlo . Pero debernos ver antes el modo cou que disoivierou la dificultad los primeros filísofos y los primeros teílogos, por quienes entendemos los antiguos justos . Si apuramos la materia, esta cuestóon viene a ser todo el terna del libro de Job ; y por confesion ele los sabios, es ü te libro tiene cerca de 4oec a•os de antig»edad . El error de los amigos de Job conSistia en pensar que un Dios bueno y justo no puede afligir « los hombres sin clue lo merezcan por sus delitos . Job refuta esta falsa preocnpacion : es un justo que sufre con paciencia , y al r nisnio ticunpo hace la apologóa de la providencia de Dios . 1 . á El santo Patriarca hace hablar al mismo Dios para ense•ar « los hombres que su conducta y sus designios son impenetrables, y cine « nadie debe (lar cuenta de su porte . Los pregunta équi°n le sirvií (le consejero y ele guóa para arreglar la obra ele la creation? cap . 9, v . 38 , cap . le, t 2, 2fi, 3 .) , Vic . De lo cual sacamos dos consecuencias . l . a Que las mismas razones que justiluau « Dios sobre el grado de bien í de ni rl , de perfeccinu í de imperfeccion que concedií « las criatnt'as, ie justifican tanil :ien sobre la cantidad de bienes í de males, de prosperidad í de trabajos que les distribuye . 2 . '' Que las ideas que sacamos ele la ‰bondad y conducta de lcos hombres uo sou aplicables « la bondad y « la conducta ele Din s . Probaremos la verdad de estas dos reflexiones . 2 .á J(rb pone por princil io que el hombre tiene la inancha del pecado desde su neu nit .ento . c'éQui°n puede, dice, Š hacer al ‰ ;ombre ‰muro formado de una sangre impura , sino Š Dios solo?" Que el lion bre cunea est« exento ele pecado « los ojos (le Dios, cap . 9, V . 2 : cap . 4, v . 4 . Las aflicciones que esperimeuta pueden ser sicinpre por lo tanto un verdadero castigo ele su- Mis , y servirle de expiai ion por sus delitos . MAL ~ 79 3 .á Sostiene que Dios aun en este mundo iudemni7a regillanmente al justo afi gelo, y castiga al impóo insolente en la prosperid rd : esta iniirirua se couf rma con los beneficios ( l e clue el nii , mo Jnb Cue colrnado al fin de sits dial, capótul os 21, 24, 2 7 y 4 . 2 . 4 . á Cuenta core una recompensa infalible despu°s ele sn muerte, ‹Aun cuan lo Dios, slice , tue quitase la vida , aun Šespertria eu °l ... . Yo s° q ue ni‰ Ekedeutor est« vivo, que Šen el ŒItinro dóa me levantar° de la tienta, y que ver° Š« ni ‰ Dios en mi carne . . . . Les brazos de mi atalttrd llevar«n Šconmigo mi es1nuanza, 1 , ella reposar« conmigo en el ciento Šdel sepulcro ... . Co ceded, Se•tor, al hombre condenado Ž Šmorir algunos ruomentos de reposo hasta el instante en Šclue aguarda , como jornalero , el salario de su trabajo, cap . 13, 14, 17, 19, &c . De estas tres •ltimas verdades resulta clue no hay mal puro , mal absoluto en el mundo, porque de los males q ;ti ü padt's'ert debe t esultir el mayor bien , « saber : la expiacion del pecado y una felicidad eterna . David, despues de haber confesado que la prosperidad ele los malos es un misterio y una tentation continua para los hombres de bien, se consolaba pensando en el fi n tlitinio ele los malvados . Salut . 72, y . 17 . Salomín en el Eclesia-res, despues de haber alegado este esc«ndalo, concluye con clue Dios juzgar« al justo y al impóo, cap 4, 8 y 9 . Pero los filísofos no se satisfacen con estas respuestas : nosotros estarnos en la necesidad de probar que son sílidas, y (lute disuelven completamente la difcultad . 1 .á Se distinguen 11 tres especies de males : el m .al que se puede llamar metcrtisico, reducido « las imperfecciones ele las criaturas : mal fisico, que es el dolor, í todo lo que aflije « los seres sensibles , y los hace infelices ; y mal moral, que es el pecado y las penas que arrastra en pos de só . Si las ittlperfec- Bo ~ MAL ciones de las criaturas y sus pecados no las hicieran sufrir, nn filísofo no las consicleraria como males . El nzal fisico , í el dolor, es el principal objeto y motivo ele las quejas : Dios hubiera hecho sin duda sus criaturas mas perfectas, si hubiese quericlo hacerlas mas felices . Un autor inglós hizo ver que las dos ültimas especies de males nacen ele la primera , y que en realidad todo se reduce • la imperfection ele las criaturas . Ecrits publiós pour la f orcd . d e Boyle, tour . 5 , p•g . 205, &c . 2 . » Se empe«an en tomar el bien y el moi en un sentido absoluto, siendo asá que son palabras puramente relativas, y que no son verdaderas sino por comparacion . El bien parece un moi cuando se le compara con lo que es mejor, porque entonces parece clue incluye una lx éi vacion ; pero parece mejor si se compara con lo cine es mayor mal . Asá, cuando se dice que hay males en el mundo, esta espresion quiere decir que °lo hay tantos bienes como pudiera haber . Cuando se pregunta por quó hay moles, es lo mis mo que si se preguntara, por quó no puso Dios en el mundo olas grados de bienes ; Y propuesta la cuestion en estos tórminos hace ya caer por tierra la mitad de las obje-- Cr011e's . 3 .» Se compara la bondad (le Dios, unida con nn poder infinito, con la bondad del hombre, cuyo poder es muy linutado : esta cGrlaparacaon es laalsa . No se tiene • nn hombre por bueno ; si no hace todo el bien que puede ; al contrario, es el mayor ele los absurdos el exigir que Dios haga todo cl bien que puede, porque puede hacerlo hasta el infinito . El infinito actual es una courradicciou , porque un poder infinito nunca puede ser agotado . Los diversos grados (le bien que Dios puede hacer, forman una cadena infinita . Y‰quión es capaz de lijar el grado en que debe pararse la bondad divina? Vóase Bueno , bondad . Es muy estrano que ._ estos dos sofismas,, envueltos uno en 31A .L 8t otro, hubiesen trastornado la cabeza de todos los filísofos desde Job basta nosotros . Los Padres de la Iglesia discurrieron mucho mejor : Tertuliano en sus libros contra Alarcion y contra llerm•gcnes : San Agustán en sus obras contra los maniqueos, y Tt'odoreto cri su tratado (le la Providencia, explicaron esta cuestion, consider•ndola en su verdadero punto ele vista, y no se dejaron seducir (le un doble equávoco . Se!titaron por m•xima que el mal no es mas que la privation de un bien mayor, y que discurriendo siempre sobre lo mejor, no hallaremos nunca el punto en que debemos fijarnos . Hagamos pues la aplicacion de este principio • las tres especies de males ele que acusan • la Providencia . Todo ser es criado tanlbien necesariamente limitado, y por consiguiente imperfecto ; por lo nlisnro, el mal metafásico es esencialmente inseparable de las obras del Criador . Por perfecta que sea tina criatura, puede Dios aumentar sus perfecciones hasta el infinito : con este motivo experimentar• siempre una privation . Al contrario, por imperfecta que se la suponga, desde que existe recibe alpin grado de bien í de per- 1 y cualquiera que sea esta 1 - 'erfeccion , siempre es bueno tenerla . No hay pingan ser cuya existencia pueda considerarse como absolutamente mala , í como un mal puro y positivo ; ninguna criatura es imperfecta, sino nor compara . Clon con otra utas perfecta ; y solo en Dios hay perfection absoluta . Si un ser cualquiera tiene motivo para quejarse por que hay otros • quienes Dios hizo reas bien , tiene tambien nlot :ivo para felicitarse y darle gracias, porque hay otros • quienes concedií plenos bienes . ‰Quó motivo hay en esto para fundar quejas y nlur nuraciones? H : blando de nosotros, dicen que todo hombre est• contento consigo mismo ; no podemos pues concebir por quó motivo no est• contento con Dios . El pretender que un Dios bueno no pudo (lar el ser • criaturas imperfectas, es lo mismo que sostener, que porque TOMO VI . ~ 1 I 82 ~ MAL Dios es bueno, no pudo criar de todo . Lo perfecto con perfecc ion absoluta es infinito . Es verdad que Dios podia criar í los hombres ruas perfectos, porque entre ellos hay algunos indios imperfectos que los otros : pero si no tic ne motivo toda la especie humana para quejarse ele la medida ele los donas que recibió, üqu• motivo tendrí cada particular para no conformarse con la portion de dones que se le ha concedido ? Bayle se vio tambien precisado í no dar sentencia de reprobacion en este art»culo del mall naetafisico , confesando que nada hubiera que decir contra la bondad ele Dios, si la imperfecciou de las criaturas no las hiciese descontentas • infelices . Pero si lo que nosotros llamamos desgracia ó trcrbcilo es una consecuencia inevitable de la imperi'cccion de nuestra especie, üen qu• puede fundarse la justicia ele este dcscoutento ? Pasemos í la idea del mal f»sico ó ele la desgracia . üNe , fiareis, nos dirín , que un instante ele dolor, aunque sea el rias ligero , es realmente un trial positivo y absoluto? S» : lo negamos, porque es absurdo separar este instante del resto de nuestra existencia habitual , clue es un bien : este instante , considerado respecto í la totalidad de la vida , no es, mas que la privation de un bienestar continuo , ó de una felicidad habitual mas perfecta . Un instante de dolor ligero, sin duda es preferible í un dolor roas vivo y de mas duracion : si dicen que de aqu» solo se signe que el uno es me nor mal que el otro, tambien infieró que uu bienestar habitnal , interrumpido por tin instante ele dolor, es un bien tilas peque«o que si fuese constante ; pero que este no es un mal positivo, ni tina desgracia absoluta . Es bien rid»culo disputar sobre palabras en una cuestion ele tanta importancia, Un Escritor muy juicioso y muy ilustrado acaba de so .s- MAL ~ 83 tener con razon , que no hay uno solo entre los males de la vida que no sea un bi , án por muchos respetos : loor consiguiente , no hay ninguno que sea un mal puro y absoluto . Estudios de lea nerturalcza, tool . 1, píg . 6c5 . Otro hace ver que las necesidades del hombre son el principio ele sus conocimientos y ele sus placeres, el fundamen- to de la vicia social y ele la civiliz .tcion : no bay placer, dice, sin deseo, y no hay deseo sin necesidad . El mas estépido de los pueblos seria indudablemente aquel , cuyas necesidades fuesen satisfechas sin ningun trabajo . Origenes hacia contra Celso estas mismas observaciones en el lib . 4, niirzz 76, y las confirmaba con un pasage del liln áo ciel Eclesicistico, cap . 30 , v . 2 i y a6 . üPodrí sostenerse que un hombre que vivió 8o altos, y que en toda su vida sufrió solamente un instante ele un ligero dolor, fue desgraciado, que tiene derecho í quejarse, y que este solo instante ele dolor forma un argumen- to invencible contra la bondad iiilinira ele Dios? B,iyle se atrevió í sostener esta paradoja, y todo incr•dulo estí en precision (le adoptarla . üQui•n ele nosotros en un caso seinejante no se tendria por nuuy feliz, y obligado í bendecir la Providencia ? Entre la felicidad perfecta y ubsoltira, que es el estado (le los santos en el cielo, y la inf °licrdu(i absoluta, clue es el suplicio (le los condenados, ha y una inuleusa escala ele estados habituales, que no constituyen felicidad ó infelicidud sino por coniliaraciou ; y no hay uingnuo de estos grados en que Dios no pueda colocar tina criatura sensible sin menoscabo clesu bondad infinita . V•'•ase fclic‰hrd, Incnavcnttaanzcz . Bayle y sils copiantes dicen que un Dios iofiniraniente bueno se debe í s» mismo la ohIi avion de hacer felices í sus criaturas : üy hasta cin• punto? Toda criatura se tiene por feliz, si compara su estado con otra mas infeliz ; y es desgraciada, si se compara con el estado de otra mas ventu- 9b ~ MAL el culto de Dios que ellas no conocian . Hizo que cesasen las ofrendas y sacrificios (le los judíos ; llegó para ellos cl dia gran . de y terrible ciel Seüor, cuando su rep•blica, su ciudad y su templo fueron arruinados pot - los romanos : entonces el Seüor hirió su tierra con el anatema, porque fueron desterrados, y quedó desde entonces en completa desolacion y ruina . Luego la profecía de Malaquías se cumplió con todas sus circunstancias . Para eludir las consecuencias, dicen los judíos, que en esta profecía no se trata del segundo templo, sino del tercero, que debe ser edificado en el reinado del Mesías . Nosotros liaremos ver que la esperanza ele otro templo es upa ilusion contraria » la misma letra d,e las profecías . V«ase Templo . Dicen que el Mesías aun no ha venido, porque no apareció Elías . Si «l mismo no vino , por lo menos apareció en la persona del Bautista que le representaba . El saber si debe venir nuevamente al fiu del mundo, es una cuestion diferente . V«ase Elias . Sostienen que el Mesías no debió abolir la ley de iVIois«s , ni los sacrificios, porque el •ltiuao de los profetas terminó sus predicciones e~ ortando » los judíos » su observancia . Pero n .o pudo encargarles que lo observasen, sino hasta la venida del Mesías, porque este es el angel ele la alianza y el »rbitro soberano clue los judíos aguardaban , y que les debia enseüar si la ley y los sacrificios debian cesar o continuar ; y «l declaró expresamente que iban » cesar, y los pro . fetas lo habian anunciado así con anticipacion . V«ase Ley ceremonial . 1V'IALDICION . V«ase Imprecacion . MALEDICENCIA . Discurso desventajoso al prógimo, por el cual se descubren sus faltas , 0 se hacen notar en .«l defectos que no eran conocidos . La Sagrada Escritura , así en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, prohibe sin restriccion toda especie de maledicencia , y pintó `» los detractores como hombres odiosos . El salmista los detesta expresamente M A L ~ 97 en el Salnz . roo, v . S . Salomon aconseja » todo el mundo que se separe de ellos . Prov . , cap . 4, V . 24 . El detractor, dice, es un hombre abominarle, y no te acompaües con «l ; cap . 24, v . 9 y 2 r . El Eclesiastes (lice que se parece » la serpiente que muerde en silencio, cap . re, v . 1 r . Sarr Pablo reprende » los antiguos filósofos este vicio, y le atribuye » su orgullo . Eilist . ci los roman ., cap . i, v . 3o . Tambien trata de corregirle en los Corintios . Epist . 2, cap . r 2, v . 20 . San Pedro exorta » los feles » que se abstengan de este pecado en su i .a Epist . , cap . 2, v . i . Santiago les d» tambien la misma leccion : uNo digais mal unos de otros : áel que habla mal de su hermano, y se constituye su juez, áse pone en lugar de la Icy, y usurpa los derechos de Dios, ásupremo Juez y Legislador , y el •nico que puede perderá nos ó salvarnos ." Epíst . de Santiago, cap . 4, v . i t . Esta temeridad proviene siempre (le mala raíz : suele nacer de un fondo de malignidad natural, de un secreto orgullo, de ódio, de interen, (le envidia, ó ele una ligereza imperdonable . Los pretextos con que se la quiere justificar , nunca llegar»n » ser capaces de borrar su injusticia, ni prescribir»n jamas contra la ley natural, que nos prohibe hacer con los lemas lo que no queremos que hagan con nosotros . Nuestros juicios sonétan defectuosos, nuestras prevenciones tan injustas, y nuestros afectos tan raros « L inconstantes, que debemos temer siempre enga°arnos cuando juzgairios de las acciones y ele los defectos del prógimo : siempre indulgentes con nosotros mismos, celosos de nuestra reputacion basta el exceso, y propensos » detestar para siempre al que hablare contra nosotros, deberiamos ser con los demas muy circunspectos y caritativos . Toda maledicencia clue perjudica al prógimo, exige una reparacion ; tan ilícito es perjudicarle con nuestros discursos, corno con nuestras acciones . Es corta la distancia que hay TOMO VI . ~ 13 98 ~ MAL de la maledicencia í la calumnia, y el paso es resbaladizo : cuando por uno ele estos crómenes se llega í quitar la reputacion del prügimo, su cr•dito, ü su fortuna, » qu• medio se ha de buscar para reparar el da«o? V•ase Calumnia . MALEFICIO . Príctica supersticiosa que se usa con intencion de da«ar í los hombres , í los animales, ü í los frutos de la tierra . Suele darse el nombre ele maleficio í toda especie ele magia, y el ele mal•fico í los mígicos en general ; pero en rigor el maleficio es la especie de magia rias negra y detestable ; porque tiene por objeto el hacer mal : al crimen de recurrir al demonio al ade el del üdio y de la injusticia con el prügimo . La malicia humana no puede tener mayores progresos que llegar al estrerno de interponer la mediation de las potestades infernales para satisfacer el desenfreno del üdio, de los celos, de la venganza, &c . ; pero con vergáenza de la humanidad no hay crimen que el hombre no pueda cometer y que sea increible . No se deben confundir los maleficios con los venenos . Es muy posible causar enfermedades, y aun la muerte, í los hombres y í los animales, por medio de venenos muy sutiles, que obran imperceptiblemente, y cuyo efecto parece una especie de magia í los que tienen poco conocimiento de la naturaleza . Es muy probable que muchos malhechores, que fueron castigados como mígicos, eran solo envenenadores, que para hacer mal solo usaban ele algunas drogas . Pero tambien estí probado, por el testimonio ele autores ilustrados y fidedignos, por los procedimientos y sentencias ele los tribunales, y aun por la confesion ele muchos malhechores de esta clase que pusieron en uso prícticas impóas y diabülicas, que no podóan producir ningun efecto, sino por influjo del diablo : por consiguiente, a«adieron í la malicia de envenenadores, la profanacion, cl sacrilegio, y una especie de culto tributarlo al enemigo de nuestra salvation . MAL ~ 99 Con razon se ponen en la esfera de los maleficios los fil . Cros, que uno ele los dos sexos suele dar al otro para hacerse amar, porque esto no se puede hacer sin desarreglar los ürganos, y sin turbar la razon ele las personas í quienes se dan . Una vez que las leyes divinas y humanas decretaron suplicios contra los envenenadores y homicidas, con mucha mas razon se deben armar del celo mas rógido contra aquellos que van í buscar en el mismo infierno medios para perjudicar í sus semejantes . Aun cuando su malicia no pudiese producir ningun efecto, y aun cuando la confianza que tienen en el demonio fuese absolntamente ilusoria, su crimen no seróa menos enorme, por la voluntad que tienen de da«ar al prügimo por unos medios tan detestables . Cuando Constantino eliü una ley contra los autores de los maleficios, exceptuü las prícticas que tenóan por objeto el hacer bien y no causar mal, sin examinar si eran supersticiosas ü no, contrarias ü conformes al espóritu ele la religion . Otros emperadores condenaron despues, sin distincion alguna, todas estas prícticas, porque son una verdadera magia, y no se puede contar con la probidad ele los gnne las ejercen, de modo que haya seguridad ele que usarín siempre de ellas con la intencion de hacer bien , y que nunca las ejercerín con Intention contraria . Las leyes ele la Iglesia prohibieron tambien con pena de excomuniou toda príctica supersticiosa, cualquiera que fuere el objeto y la intencion del que la ejerce ; y esta prohibition ha sido renovada en muchos concilios ;TMers, Trotado de las supersticiones, torn . t, lib . a, cap . 5, pí17 I48 . Li magia era una parte c i e l paganismo, y asó no es estracéo clue linhiese aun perseverado despees del establecimiento del cristianisiao . Uno de los antiguos peniteiiciales impone siete, a°os ele penitencia, entre ellos los tres con ayuno í pan y agua, contra los ( ue se too ~ MAL hubiesen servido de un maleficio con ínimo de matar alguno , ó de excitar alguna tempestad . No por eso se debe inferir que se hubiese creido en la eficacia de estas prícticas, porque el penitencial Romano condena í los que las creen, al paso que establece las mismas -penas . Notas del Padre flenard sobre el sacramentario de San . Gregorio, píg . 244 y 2 .52 . En el siglo nono Agobardo, arzobispo de Leon, compuso un tratado sobre el trueno y el granito, en el cual ataca la cre . dulidad del pueblo, porque piensa que son los hechiceros ó brujos los clue eseitan las tempestades . Ya el autor ele las cuestiones para los ortodoxos, que vivió en el siglo quinto, combatió esta opinion, y sostuvo que era contraria í la Sagrada Escritura . Qucest . 3 t . Uno de los maleficios mas cülebres en la historia es el clue quiso usar Roberto, conde de Artois , para matar al rey Felipe el Hermoso , y í su esposa la Reina . Mandó hacer su imagen de cera, y era preciso que estas figuras fuesen bautizadas con todas las ceremonias de la Iglesia : estaba persuadido de que picando al corazon de estas figuras mígicas causarla heridas mortales í los que ellas representaban . Memor . de la Acad . de las Instripe . torn . 1 5 en r 2 .•, píg . 428 . Fueron tambien acusados del mismo crimen otros muchos sugetos de diitlncion . A pesar de las luces que los filósofos se lisonjean de haber propagado en nuestro siglo, la creencia en los maleficios es todav»a muy comun en los pueblos de aldea . Estí persuadiclos í que los hombres, que llaman 1 - rechiceros, pueden hacer caer el granizo y el trueno, cansar errfernmedades í los hombres y animales, secar ó estravasar la leche e n las mugeres y bestias, hacer impotentes í los casados, y cachar entre ellos una enemistad incurable . Esta falsa creencia ocasiona muchos desórdenes, produce sospechas, acusaciones y odios injustos : autoriza í los esposos futuros Rara anticipar el uso r i MAL 101 del matrimonio, con el pretesto de ponerse í cubierto de los maleficios . Para irrrpedirsus efectos, recurren í la magia, co . mo si fuese l»cito remediar un crimen con otro . Conviene pues que los pastores sean honibres ilustrados, y bien convencidos de la ineficacia ele los maleficios y otras prícticas supersticiosas, para que puedan desengat«ar al pueblo, y disipar sus va . nos terrores con los sublimes principios el e nuestra Religion . Los ánicos medios l»citos para preservarse ó libertarse de los maleficios verdaderos ó imaginarios, son las bendiciones, las oraciones, y los exorcismos (le la Iglesia, la frecuencia (lo los Sacramentos, el Santo Sacrificio de la Misa, el ayuno, la limosna, las buenas obras, la seéal de la Cruz, la confianza en Jesucristo y en la intercesion de los Santos . Vüase Magia . MALICIA, MALICIOSO, MALVADO . La revelacior nos ense°a que el hombre, despues de haber deca»do de la justicia original por el pecado de Adan , viene al mundo con tuna concupiscencia clesenfrenada, con pasiones violentas, rebeldes í la razon, y dif»ciles de domar : por consiguiente, con mas inclination al mal que al bien, rias propenso í ser malo que í ser bueno . ‰ Los pensamientos y deseos del corazon ciel lionibre, dice la Sagrada Escritura, son inclinados al real desde su juventud .Š Genes , cap . 8 , v . 21 . Esta triste verdad estí demasiado confirmada por la esperiencia, porque se ven todas las sefialcs de las hasior :cs, de la envidia , de la impaciencia , de la obstination , (le la cólera , y del odio en los nulos de poca edad . Los Pela,gianos, que disputaban sobre este punto , combatian í un tiempo la palabra de Dies y el sentido »ntimo . Los filósofos incrüdulos , no menos pertinaces, sc dividieron sobre esta cuestion : unos sostenian que la compasion na . tural al hombre , la prontitud con clue corre í los gritos de una persona que padece, y la multitud de establecimientos fundados entre nosotros para alivio de los infelices, demues- 102 ~ MAL Iran que el hombre nace bueno . Otros pretenden que el hombre por su naturaleza no es bueno ni mnalo , sino pron- to í ser lo uno ó lo otro, segun fuere educado y gobernado . Muchos dijeron clue la inclination natural del hombre es irreformable, y clue el carícter de cada individuo nunca varia . ü A qu• opinion deberí uno inclinarse despues de tan varias teor»as? Para formar juicio del fondo de la naturaleza humana, es evidente que no se la debe considerar entre las naciones cristianas y civilizadas , donde el hombre, imbuido desde la infancia ele lecciones, ejemplos , preceptos y híbitos , que tienden í reprimir las pasiones y í sojuzgarlas , es deudor de sus virtudes í los ausilios esteriores que ha recibido , sin contar las gracias interiores que Dios le hizo . A no ser que todos los miembros de una sociedad semejante hubiesen nacido incorregibles , es imposible que much»simos no contraigan mas o menos una inclination al bien , quc no tenian en su nacimiento . Los actos de caridad y otras virtudes practicadas entre nosotros no prueban por consiguiente nuestra bondad natural , sino mas bien una bondad adquirida porque no se v• la misma entre las naciones infieles . Por otra parte , un salvaje abandonado desde la infancia, educado en los bosques entre aniuiales, se les parece mas que al hombre, en •l las pasiones son indomables , y el cbjeto mas peque«o basta para exaltarlas . Unicamente afectado por lo presente , corno los nulos , pasa con rapidez de exceso en esceso, y no se puede tener (le •l confianza alguna . El temor que le inspira su falta ele esperiencia basta para obligarle í considerar como enemigos í los hombres qne no conoce . Es dificil conocer en un hombre constituido ele este modo un caracter naturalmente bueno . Nosotros confesamos gustosos que la vicia salvaje es contra la naturaleza , porque Dios crió al hombre piara vivir eu sociedad ; pero no se situe de MAL ~ io3 aqu» que los vicios de un salvaje no nacen del fondo ele su misma naturaleza . El atribuir los que reinan entre nosotros í la imperfeccion de nuestras leyes civiles, pol»ticas y religiosas, í los defectos esenciales de la education y del gobierno , es otra preten sion puramente quim•l ira y arbitraria . üFueron acaso jamas estas instituciones, tomadas en su totalidad, mejores en ninguna otra nation que entre nosotros? Nuestros filósofos reformadores, en el hecho (le querer cambiarlo todo, pretenden llegar í tina perfáccion en que no pudo aun tocar el g•nero humano, despues ele seis tail arios . Considerando el modo con que ellos discurren , se encuentra fundamento para dudar ciel prodigio que se lisonjean poder introducir, Si fuese cierto que todas nuestras instituciones son todav»a muy imperfectas, ser»a preciso inferir que los hombres que trabajan en perfeccion,irse hace seis mil anos, son muy poco diestros, porcple aun no consiguieron el acier- to : que si no son natur :dwente malé'aclos, son por lo menos muy est°pidos ; y no ser»a ficil (le concebir cómo unos seres inteligentes , cine por s» uli,mos son inclinados al bien, tienen tanto trabajo en conocerle . Los vicios, escl ;llnan , de lu, que gobiernan, son la cansa de todos los males (le la humatmi lad : supongímoslo por un momento . Estos males fueron siempre casi los mismos, y por consiguiente resulta que todos les glue gobernaron los pueblos desde el principio ciel mundo tuerun viciosos . Este argumeno to es bastante para concluir, glee si nuestros filósofos censores, reformadores , y restauradores gubcenasen el g•nero humano, serian tan viciosos , y acaso unis que todos los que le gobiernan ó le gobernaron . Puts bien : quisi•ramos saber en qu• sentido es naturalmente bncnu un ser que no deja nunca de abusar de la autoridad cuando la lioSee , y de ser vicioso cuando gobierna . io 4 ~ Al AAZ Una vez que la revelation , la esperiencia ele sesenta siglos , cl sentido íntimo y la confesion de nuestros mismos adversarios, conspiran ó probar que el hombre es naturalmente mas propenso ó lo malo que ó lo bueno, nos parece clue tenemos razon para creerlo, y que no sería injus- to partir ele este principio para probar contra los pelagianos la necesidad ele la gracia divina para toda obra buena y ~ ü til ó la salvation , y singularmente para perseverar en el bien hasta lo ílltinio de la vida . Tenemos, pues , derecho ó contradecir ó los socinianos , cuando pretenden que no se prob• con solidez contra los pelagianos la degradation de la naturaleza humana por el pecado de Adan , la necesidad del Bautismo , de la gracia , y de la Redencion , &c . Esta cuestion filos•fica estó íntimamente ligada con la teología . MAMBRE . Nombre de un valle muy f»rtil y muy ameno de la Palestina, en las cercanías de Hebron , y cerca de treinta y una . millas (le Jerusalen . Es c»lebre en la Sagrada Escritura, por haber fijado sus tiendas en »l el patriarca Abraban despues de separado ele su sobrino Lot ; y aun mas c»lebre por la visita que en el recibi• ele tres óngeles clue le anunciaron el milagroso nacimiento de su hijo Isaac . Genes . cap . 28 . La encina • el Terebinto , bajo del cual recibi• este Patriarca ó los óngeles , estuvo en mucha veneracion entre los antiguos hebreos : San Ger•nimo asegura que en su tiempo, es decir , bajo el imperio ele Constancio el j•ven , aun se con . servaba este órbol respetable ; y si liemos de dar cr»dito ó algunos viajeros, aunque se destruy• el Terebinto , nacieron otros de su cepa , y aun los ense«an para seiáalar el sitio donde estaba . Las fóbulas que forjaban los rabinos sobre este órbol no merecen ser referidas . El respeto que tenían ó este lugar atrajo ó »l tan gran concurso, que los judíos, naturalmente propensos al comercio, establecieron allí una feria , que lleg• ó ser famosa con el MAM ~ 1o5 tiempo . S . Gerc•uiuio iiz Iercin . cap . 3 r , in Zacli . , cap . i o, asegura que despues de la guerra del emperador Adriano contra los judíos, se vendi• en la feria de 11- anibi-» un gran nümero tie cautivos ó muy vil precio, y ]os que no fueron vendidos fueron trasportados al Egipto, donde Merecieron de Iraml,re y (le miseria . Tal era la humanidad de ,los romanos ; los emperadores cristianos nunca cometieron una barbarie semejante . Los judíos iban ó 1llctnibr» parra celebrar la memoria de su padre Abraban ; los cristianos orientales, persuadidos ó que uno ele los tres óngeles que habian habladlo con este Patriarca era el Verbo Eterno, iban tambi»n ó 31(inibr» con un respeto religioso, del~i~l+~ al Divino con .uinador de nuestra f» . En cuanto ó lus paganos, que creían eu las apariciones (le los dioses, y clue refcrian todas las historias ó sus preocupaciones, levantaron allí altares, colocaron ídolos , y les ofrecieron sacrificios . Sozomeno en su Il' *St . L'cles . , lib . a , cap . 4 , hablando ele las fiestas de 11lanzbr - < , dice clue este lugar estaba cil la mayor veneracion, clue todos los que le frecuentaban liubieran ter .riido esponerse ó la venganza Divina si le hubiesen profanado, y que no se atrevian ó cometer en »l ninguna impureza , ni ó tener comercio con las muacres . A1 contrario , Eusebi .o en cl lib . 3 ele la T'idiz de Constantino, cap . 5a, y S•crates, eu cl lib . i de su Ilistoria, cap . i'(') , dicen que Eutropia, natural de la Siria, y mad re ele la emperatriz Fausta, habiendo visto las supersticiones y los des•rdenes que se cometiau cu éluozbr»,escribi• li su yerno el emperador Constantine, quien ntarrd• al conde Acaci .o que hiciese quemar los ídolos, arrasar los altares, y castigar ó todos los que en adelante colrretiesen alguna impiedad debajo (lei Terebinto ; que e~liéc• allí una iglesia, y mand• al obispo (le Cesar»a que vigilare para que en aquel paraje reinase en todo la .mayor decencia . Sin razon crey• Dallar coutradiceien un cr•ico nao- TOIiO \' i . ~ , ~ 14 io5 ~ MAA demo entre estos tres lhistoriadares : los dos íltimos hablan ele fiannbró antes de haberla arreglado Constantino : Sozonieno, como ruas reciente , refiere lo que pasaba des pues de la reforma por el emperador : dice precisamente lo mismo que los otros dos, ele lo cual puede convencerse el que confronte su narration . MAMILARIOS . Secta de anabaptistas, fertrtada en la ciudad ele Arlen, en Holanda ; no se sabe en quó tiempo . Debe su origen ü la libertad clue se tom• un joven ele poner la mano sobre el seno (le una doncella, con quien quer»a casarse . Habiendo sido denunciada esta accion al consistorio ele los anabaptistas, unos opinaron que el jc»ven fuese esconlulgado, otros no ten»an la falta por tan grave que mereciese una escomunion . Esto caus• una division entre ellos , y los mas severos dieron ü los otros el odioso nombre ele zmranr .ilarios . Esto indica que no hay la mayor union, caridad , y juicio entre los arrabal-atistas . MAM\IONA . Palabra siriaca que significa el dinero, la moneda y las riquezas : se deriva ele man, mon, que significa cuenta ó,cunero . En el evangelio ele Sun 1Flat . . cap . 5, V . 24, dice Jesucristo , que no se puede servir ü Dios y ü las riquezas , nunnmo~uz . En el (le San Lucas , cap . 16 , v . 9 , despucs ele haber ci tado el Salvador el ejemplo ele un mayordomo infiel que se grangc• muchos amigos, perdonündoles una parte ele la renta clue d ebi .t n su amo , dice , haced vos~,tros amigos con lus riguczas (le iniquidad , de nicuirtnona imligtritntis . De In cual infirieren muchos incródulos, dile Jestieristo prOponia tin ejemplo 11 -, uy malo , y daba una leccion muy perniciosa , ico lseja1lJlo ü los jud»os que se grangeascn amigos con las riquezas adquiridas injustamente, congo si fuese l»cito robar para dar limosna . Pero «estar seguros ele que 1,18 palabras ~nrrntrironcc «n«- Al AN ~ tc7 quitatis significan efectivamente unas riquezas que sc adquirieron injustaulente? Sin duda designan unas riquezas falsas y eng .idosas , como la moneda de metal de inala calidad • de pocos quilates, porque Jesucristo las opone ü las verd adoras riquezas : quod veruna est «quis credet vobis? En hebreo, - ~ cri siriaco y en arübigo una misma palabra significa verdadero verdad , justo y justicia , porque la justicia no engaáa ü nadie . En el Scum . í4, v . 1 t, se dice : u la misericordia y la justicia, veritas, se Izan encontrado ; la equidad y la paz se dieron los brazos, &c .é Ademas , es evidente que no se debe insistir sobre todas las circunstancias de la parübola de Jesucristo : el ec•nomo infiel no pose»a riquezas , porque las condenaba ü los deudores de su amo , para que le recibióscn en su casa cuando le quitasen la administration . El designio del Salvador era el ele inspirar ü los hombres el despego ele los bienes ele este mundo, y con mucha mas razors , el de separarlos ele toda injusticia , bien sea en la adquisicion , • bien en el uso de las riquezas . MANA DEL DESIERTO . Ciando los israelitas salieron ciel Egipto, y llegaron al desierto (le Sinüi, fueron sorprendidos del luiinbre, por cuyo motivo murtn~trahin, y se quejaban de no hallar que comer . Nos refiere el E1odo en el cap . 16, que hubo por la maáana un copioso roc»o alrededor del campamento, y que se vi• la tierra cuLierta ele unos granitos menudos parecidos al hielo blanco . Aqu» tenóis , elijo Moisós ü los israelitas, el pan • cl alimento que Dios os envia . El historiador Sagrado aáade que el manü se parecia al grano del an»s blanco , y que tenia el gusto de la liarina nias pura mezclada con miel . Se dice tanlbiett en cl libro ele los Nímeros , cap . i i , Y . 7 que el pueblo despuós ele haberle recogido le pulverizaba molióndole , c» le machacaba en un mortero , y le cocia en una olla, y formaba una especie io8 ~ MAN de tortas que tenian el gusto del pan' amasado con aceite . No tenemos por muy necesario disertar sobre la etimología de la palabra hebrea nain : es un monosílabo, palabra primitiva , que significa lo que se conte, ó cl cali,nento, en todas las lenguas antiguas y modernas . Es verdad que Moisüs en el cap . i6 del Exodo, v . iS, parece referir este nombre al asombio de los israelitas, quienes viendo el mctnci por primera vez, dijeron man . lia, clue quiere decir , •quü es esto? Pero la expresion hebrea puede tener otro sentido . Algunos literatos quisieron probar que el »nonJ nada tenia de milagroso, porque aun en el día cae en el desierto de Sinai, en otros lugares de la Palestina, en la Persia, y en la Ar tbia . Dicen clue es nun especie de miel ; y este alimento »-)odia perder su virtud purgante en los estómagos acostumbrados « este alimento . Es evidente que esta conj : tara no tiene ningun fundamento . Niebuhr en su Viaje de Ar«bla (lice, due se recoge en á Ispalian , en una pcquetia zarza espinosa, una especie de m áu n« bastante parecido al de los israelitas ; pero no tiene las ;uisntas propiedades, ni este viajero le vió en el desierto de Sinai . En vano se etaminariau todas las especies conocidas de nirinií ; no se ballar« ninguna que se parezca al iiianci . que l)ioss enviaba « su pueblo : de lo cual resultar« siempre que era veréladcrantente milagroso . En Ori nie y en otros paiscs no cae c,l tnunit coman sino un ciertas estaciones del alío ; el del desierto caía todos losclias, elcel,to cl s«bado, y este ienóuictto duró 4e aóos, hasta que los israe'itas estuvieron en posesion de la tierra protnetida . El mud commit cae insensiblemente y en poca canti á dad , se puede conservar largo tiempo , y es un remedio teas bien cine un alimento : el del de-sierto venía de un golpe, yeti bastante cantidad para el alimento de un pueblo que cont .ab .t cerca tle clos millones ele almas ; no solo se desha- MAN ~ I00l cía al sol, sino que « las veinte y cuatro horas se corrompía . Se Babia mandado al pueblo que recogiese el man« solo para el dia, clue juntase para cada persona tina medida igual , nn gomor lleno, ó casi tres pintas O, y recoger doble cantidad la víspera del s«bado, porque cala lo correspondiente « los clos dias, y en ellos no se corrompía . Todas estas circunstancias no podian suceder naturalmente . Por lo mismo tuvo mucha gazon 1lloisüs para hacer que los hebreos mirasen este alimento conmo milagroso , y para de . cirles que el mismno Dios se habia dignado prepar«rselo, y que habla sido desconocido « sus padres . Petit ., cap . 8, v . 3 . Tambiün m nnló Dios conservar el mma« en un vaso clue colocaron « un lado del area en el t :ilicrtl«culo , para perpetuar la memoria de este beneficio . Muchos intürpretes entendieron literalmente lo que se slice del manci en el libro ele la Sabiduría, due tenia todos los sabores y toda la dulzura de los manjares mas eaceleotes, que se acomodaba al apetito ele los clue le comian , y variaba segun los deseos ele cada uno . S~rl_dc-l . , cap . t 6, v . ao . Pero segun la esplicacion ele losefo y otros comentadores, solo signifca que los que le comian le encontraban tan delicioso, que nada mas deseaban . Así cuando los israelitas en cl libro de los Ndineros, cap . i t, v . 6, cap . 2 i, v . 5, ma ifcstarott disgusto por este alimento, fi-te por ineoast ;tncia, por petro capricho, y por un efecto del espíritu sedieiosocine tanto los dotroiuaba . Para hacer (lue desapareciese cl milagro del nunui , sozpecha ano de nuestros cülebres incrüdulos , (lue podia ser vino ele los cocos del cocotero, porque en las Indias sale ele los v«stagos ele este ar bol un li,~or que se cuaja por medio ele la coccion, y se reclute « una especie de hielo blanco . Pero tiene ( ' ) ~ La /hela rSpLI ;rulrt es una medida para los liquidas, y equivale « la mitad de iuia aruunbre ó dus cuartillos escasos . 110 ~ MAN contra sí esta conjetura que aquel órbol no hubiese crecido nunca en los desiertos de la Arabia, y que el terreno que ocuparon los israelitas por espacio de 4o arios haya sido siempre absolutamente estüril , como lo es en el dia : muchos bosques ele cocoteros se necesitarian para alimentar por tan largo tiempo ó dos millones de hombres : ademas que se puede dudar si el hielo que se nos dice es un alimento bastante sustancioso . Se pueden formar conjeturas y suposiciones ; pero jamas se nos liaró concebir que un pueblo inmenso hubiese podido vivir y multiplicarse en un desierto por espacio de 40 a•os sin un verdadero milagro . No nos parece muy necesario reunir aquí las fóbulas y delirios qne inventaron los rabinos sobre el znazzcí . Vüase la Biblia de Avi•on , tout . 2, póg . 74 . MANDAITAS, » cristianos de San Juan . Es una secta (le paganos mas bien que de cristianes , esparcida en Basora , en algunos lugares de la India, en la Persia, y en la Arabia, cuyo origen y creencia son poco conocidos . Algunos escritores piensan que en su orígen eran judíos que habitaban ó lo largo del Jordan cuando San Juan daba cl bautismo en este rio, yclue continuaron en practicar esta ceremonia diariamente : lo que hace que se les llame hemcrobaptistas, y que despees de la conquista de la Palestina por los mahometanos , se retiraron ó la C_ddea y sobre el Golfo Pürsico : de este modo los describe d' Hervelot en su Bibliot . Oriental ; pero esta conjetura carece (le todo fundamento . En realidad estos sectarios no son cristianos, ni judíos , ni maho- Hnetanos . Chambers asegura que todos los a•os hacen una fiesta ele cinco dias, en los cuales van ó recibir ele ruano de sus obispos el bautismo de San Juan : que su bautismo ordinario se hace en los arroyos y , en los ríos , y solamente en domingo ; y -esto es lo que hizo darles el nombre de cristianos de S . Juan . PI MAN ' le Pero se sabe que los orientales miraron en todos tiempos las abluciones como una ceremonia religiosa y un símbolo de pun 1 cacion, y clue entre los paganos el ( 1 01 irgo era el dia del sol . En todo lo que liemos dicho no vemos en los nzandaitas ninguna se•al (le cristianismo, el llamar obispos ó los ministros ele su religion es nn abuso de la palabra . En las Memorias de la Academia de laslnscripc ., tom . 1 .2 en 4 .«, póg . i6, y tom . I7 en I2 . « , póg . 23, dice Mr . Fourmont el mayor, clue esta secta se atribuye un origen muy antiguo, pretendiendo llegar hasta Abraltan : que desde ticinpo inmemorial tuyo simulacros , órboles y bosques sagrados, templos, fiestas, una yerarquía, un culto pftblico, y una idea ele la resurreccion futura . Estas son se•ales muy evidentes ele politeismo y de idolatría, y no de jndaismo ni de cristianismo . Los astr»logos que dominaban entre los mandaitas inventaban dogmas, » los refutaban, segun sits cólculos astron»micos . Unos sostenian que la resurreccion debía verificarse dentro ele nueve mil a•os , porque redncian ó este periodo la revolucion ele los globos celestes ; otros no la esperaban hasta dentro ele treinta y seis mil cuatrocientos veinte y seis a•os . Mocitos admitian en el mando » en los mundos una especie de eternidad, durante la ellaá todos estos mundos debian ser destruidos y rehacerse sucesivamente . Estas ideas eran comunes entre los antiguos caldeos . Até cicse que los znandaitas hacen una memoria muy lionrosa (le Juan Bautista, a quien miran como uno c e sus profetas, y preten .len ser sus discípulos : (pie su liturgia y los denlas libros hablan del bautismo y ele algunos otros sacramentos clue solo se hallan entre los cristianos . Si Mr . Fonrmont ltnbiera cumplido la promesa ele darnos una noticia exacta de los libros de esta ser ta, que se conservan en la biblioteca del Rev escritos eu antiguo caldeo, la conoceríamos mejor . Pero ni este acadümico, ni Fabricio , que habla de los cristianos 112 ~ MAN de San Juan en su obra titulada Salut . lux Evan, , ,, ., píg . I ie, y 119, nos dicen si estos pretendidos cristianos tienen los as ó tros por objeto principal de su culto, y por consiguiente si son verdaderos sabeos, scabicaraos ü sabaitcas , corto algunos pretenden . Hay una homil•a ele San Gregorio de Nazianzo contra los subi canos : el Alcoran habla tambien de esta secta, y Maimünides la menciona muchas veces ; pero por el nom . l)re de sabianos ü zabicanos este ultimo entiende los idülatras en general . No sabernos pues si se debe aplicar í los mandaitas en particular lo que dicen estos diversos autores , porque el culto de los astros fue coniun í todos los pueblos idülatras . El sabio Asemani y h'T .aracci piensan que los naanclaitas son verdaderos paganos , que tornaron algunas opiniones de los inaniqueos, que no tomaron de los cristianos sino el culto de la cruz, y que »nicamente esto fue lo que les diü el nombre de cristianos . Bibliot . Orient ., tons . 4, píg . 609 . V«ase Astros, Paganismo, Sabaismo . MANES . Almas de los muertos . La inscripcion Mis manibus, í los Dioses manes , que los paganos grababan indistintamente en todos los sepulcros , demuestra que colocaban en la l•nea de los dioses í los muertos que regularmente hablan sido muy viciosos, y que tributaban los honores divinos í unos sugetos que mas bien merecian que sirviese de afrenta su memoria . Los romanos no concedian los honores del apoteosis sino í los emperadores, í ellos solos les edificaban templos y les ofrecian un culto p»blico ; pero cada particular tenia derecho í honrar privadamente í los muertos, í quienes profesaba predileccion : Tulio eu su obra ele la Consolacion nos ensei•a que hab•a hecho construir una capilla í los manes de su hija Tulla . Eu el vest•bulo de todas las casas de consideracion habla nn altar consagrado í los dioses lares que se cre•a que eran las almas de los ascendientes de la familia . ATAN ~ 113 Para escussr esta conducta algunos de nuestros filüsofos dicen, que cuando daban í las almas de los muertos el nombre ele dioses , los paganos solamente quer•an entender que gozaban ele una bienaventuranza : que por la muerte del cuerpo hab•an adquirido un poder y unos conocimientos superiores í los de los mortales : clue pod•an por consiguiente instruirlos y auxiliarlos . Por eso les tributaban honores, y los invocaban casi como nosotros lo hacemos con los Santos . Esta cou .iparacion es inexacta . i . á Los honores que se tributaban í los emperadores divinizados eran precisamente los mismos que los que se ciaban í los grandes dioses, í los dioses ele superior gcrardn•a : unos y otros tenias templos, altares, fiestas , colegios ele sacerdotes, y no se sabe hasta qu« punto pod•an los particulares supersticiosos llevar impune_ mente el culto que tributaban í sus antepasados . Se sabe que hoy en la China el culto religioso estí casi reducido í este solo objeto . Era degradar í la divinidad el confundir ele este modo su culto con el de los hombres ü los menues . 2 . 0 Era un desatino suponer en estado de bienaventuranza unos muertos que no lo habian merecido, y que mas bien debieran creer que estaban atormentados por las furias en el infierno . No se Ipodia dar í los vivos urna Jeccion mas perniciosa, cue l ersr a lirios í que la virtud no era necesaria para ser f~ liz l ; , ; roc : d la m ;rt rtc . :` ; sotros no venos ele qu« servia el iufient,) qnc le crib u los poetas, sino í todo mas para castigar í los laruiosos malvados, que hablan inspirado horror 1-yr sus crim . ues . 3 .á Nada era rias inconsecuente due las ideas ele los paganos respecto al estado ele ins inucrtos y í la mansion de las almas . La iuscripcion cit tibi torra lcvis, grabada sobre los sepulcros, sure ~nia clue rr~si,lia tanibien all• el mula del difunto . ébodl ni ah°~uir n . n . !,o l oder í un muerto, cuando t( , 1111311 due le de pr lazase el peso de la tierra que le cubr•a? éLe te t°au TOMO Vi . ~ 15 1,4 ~ MAN por muy feliz cuando pensaban que necesitaba Je . alimento, que podia ser atraido por el olor de las víctimas, manjares y libactoncs que se le ofrecian? Los poetas parece que solo colocan en los cliseos las almas de los hóroes : para las ele los hombres comunes , virtuososü viciosos, no se sabe quó sitio destinaban . Suponían que las buenas almas de los antepasados habitaban con su familia, y la protegian : que las de los malvados, que se llamaban larrus • fantasmas, andaban errantes por la tierra, » donde venian » asustar y a inquietar » los vivientes . Esta opinion debia dar bien mala idea de la justicia divina . Las ceremonias nocturnas que se usaban para pacificarlas ; las amenazas que hacían las personas agitadas por alguna pasion, de que vendrian despuós de su muerte » atormentar » sus enemigos, debian ser para los paganos un objeto continuo de temor y de inquietud ; estaban siempre en la misma agitation que la que esperimentan entre nosotros los espiritus dóbiles y miedosos . De aquí resulta que la creencia de la inmortalidad de las almas casi ninguna influencia tenia en las costumbres ele los paganos, y solo servia para turbar su reposo . Era pues muy necesario que Dios nos ilustrase con las luces de la revelation sobre una materia tan importante : lo que nos ense«an los libros sagrados es por todos n ás pctos mucho mas razonable, mas consolatorio , y mas propio para hacer virtuosos » los hombres que torio lo que dijeron los fil•sofos, los cuales no sabían mas que el pueblo sobre el estado ele las almas dv .pues de la muerte . Nu hay necesidad de una larga discusion para demostrar que el culto que se d» » los Santos en el cristianismo, no est» sujeto ninguno de los inconvenientes que se reprenden en el culto de los manes . Nosotros no colocamos entre los bienaventurados sirio » los que edificaron al mundo con sus virtudes her•icas, y cuya santidad se prueba por sus milagros . Tampoco les clausus el mismo culto que » Dios, porque solo les atribrni- MAN 115 naos la facultad de interceder con ól por nosotros : lo que la fó nos ense«a en este punto no puede inspirarnos temor ó inquietud, sino mas bien confianza en Dios y tranquilidad . No se nota entre los patriarcas ni entre los judíos ninguno de los abusos de los paganos respecto » los muertos : estaba severamente prohibido » los judíos el evocar e interrogar » los muertos . Dcicteron ., cap . 18, v . i 1, y hacerles ofrendas, cap . 2(, v . 14 . El que tocaba » un cadaver era tenido por impuro . Tobías dice » su hijo : éCome t° pan con los pobres, ‰ y cubre sn desnudez con tus vestidos : coloca tu alimento ‰sobre la sepultura del justo, y no le comas con los pecado- ‰res ." Tobías, cap . 4, v . 17 . Pero no se trata allí de una ofrenda dirigida al muerto, sino de una limosna dada » los pobres por la intention del difunto . Vóase Evocation, Muertos . Es de grande utilidad comparar los errores de las naciones pagarlas con las ideas amas justas que tuvieron los pueblos ilustrados por la revelation : los incródulos serían menos temerarios si se hubiesen tomado este trabajo . En las l llemor . d e la Academ . de las Inscripc ., tom . i en 12 .Š, p»g . 33, hay una bella disertacion sobre las larvas y nuances • almas de los muertos . Tamb>ien se puede consultar» Windet de Vita ~cnctorun~ stialrt . Vóase Nigromancia . NI ANE S . Ví s, l ra,iapieismo, ~ . 1 . hl_~NI 't~S i' IUS . Secta de anabaptistas que aparecieron cri Prusia en el siglo pasado ; se les llam• así, porque tenias por un crimen el negar • disimular su doctrina, cuando les preguntaban . Los que pensaban que podian ocultarla, se llamaron e/ancalarios . case _-lizctbaptistrcs . MINIPIJLO . 1'óase Ornanicutos, Vestiduras sagradas . h(ANIQU 1S'''I0 . Sisteiua (le Alanós, heresi :n'ea del siglo ‹ir , que adntitia dos principios criadores • lormadores del mundo ; nato bucuu, y autor del bien ; otro ‹Dalo, y eau- 128 ~ MAN de un lenguaje ortodoxo, por cuyo artificio consiguií hacer creer ó una infinidad de personas que su doctrina era el mas puro cristianismo . Cuando se reprodujo despees, fue tambien bajo esta nueva forma . Hubo, sin embargo, cismas entre los paulicianos : hacia el aüo Bio estaban divididos halo la direccion de dos geles, uno llamado Sergio, y otro B ian•s : los sectarios de este fueron llamados bactrtitas . Estos clos partidos se hicieron una guerra sangrienta , hasta que un tal Teodoto consiguií reunirlos . La aversion de estos sectarios al culto de la cruz, (le los santos y de las iunógencs, les concilií el afecto de los sarracenos mahometanos, que ya entonces baci ._in incursionaes en el imperio : la heregia de los iconoclastas í guebrantaclores de las imógenes, que se formí ó fines del siglo Viii, nacií de la doctrina de los manigueos y de la de los mahometanos . El aüo de 041 la emperatriz Teodora, penetrada (le celo por cl culto de las imógenes , mandí perseguir con el mayor rigor ó los maniqueos : dicen que perecieron mas ele cien mil en los suplicios ; pero entonces se ligaron cou los sarracenos, construyeron plazas fuertes, y sostuvieron roas de una vez la guerra contra los emperadores : pero hacia el fin del siglo tx fueron derrotados en nna batalla y enteramente dispersados . Algunos se refugiaron ó la Bulgaria , y fueron conocidos cou el nombre (le b»lgaros : otros penetraron en Italia, fijaron establecimientos en Lombard«a , y enviaron predicadores ó Francia y ó otros paises . El aüo i 022 en tiempo del rey Roberto, algunos canínigos (le Orleans se dejaron seducir por la moral austera y piedad aparente (le los mauiqueos, y fueron condenados al fuego . Mas progresos hizo esta hereg«a en la Provenza y en cl Languedoc, singularmente en la diícesis ele Albv, de cuya ciudad tomaron sus sectarios el nombre de albigenses . Los concilios que se celebraron contra e llos, los esfuerzos que se hicieron para convertirlos, la cru- MAN z 2 9 zada que se formí para hacerles la guerra , y los suplicios ó que fueron condenados, no fueron bastante para destruirlos . En el siglo xii y xiti se reprodujo esta secta con los nombres de enriquianos, petrobusianos, ccitaros , poplicanos, &c . Las raices que hab«an echado en Alemania y en Inglaterra fueron el primer germen de las hereg«as de los Musitas y de los Wiclefitas, que prepararon el camino al protestantismo . En estos »ltimos tiempos hablan abandonado los maniqueos el dogma fundamental de 'su secta, la hipítesis de los dos principios : no hablaban ya del vial principio, sino como nosotros hablamos ciel demonio, y hacian notar el imperio de este por la multitud de desírdenes que reinaban en el mundo ; pero conservaban todos sus errores sobre la encarnacion y los sacramentos, su aversion al culto de los santos, de la Cruz y ele las imógenes, su odio contra los pastores ele la Iglesia Catílica, y el libertinage refinado al cual arrastra ordinariamente una falsa espiritualidad . Considerando estas diferentes revoluciones del maniqucisnio, algunos autores se imaginaron que la persecucion constante ejercida contra sus sectarios, habia sido la causa principal (le su propagacion : s•anos permitido juzgar ele otra manera . No nos separamos de que el secreto y la necesidad ele ocultarse sean un atractivo para la curiosidad , y aumenten el deseo de conocer una doctrina proscripta ; pero los maniqueos usaban con bastante frecuencia ele otras astucias para seducir ó los incautos : veremos despues que sus sofismas no pod«an menos de aturdir ó todos los que no ten«an ninguna idea de filosof«a . hicieron muchos mas progresos durante la paz que gozaron en el reinado (le Anastasio, que en los tiempos de rigor ; se multiplicaron mas en la Persia , donde estaban tolerados, que en el imperio romano, donde estaban proscriptos : esta secta no se extinguií en el Oriente sino por el esp«ritu intolerante del mahomncti .smo . TOMO Vi . ~ r 7 130 ~ MAN Los emperadores cristianos se decidieron í perseguirlos principalmente por los cróntenes de que se les acusaba : la moral corrompida que se seguóa de sus principios, su aversion al matrimonio y í la agricultura, el libertinage secreto con que seducian í las mugeres, sus perjurios, la licencia con que calumniaban í la Iglesia y í sus ministros, &c ., son escesos que no puede tolerar un gobierno sabio . Cuando la emperatriz Teodora los persiguiü í fuego y sangre, estaban mezclados cou los enemigos del imperio y colocados en sus fronteras : la polótica, mas bien que la religion, dirigia su conducta . Ln Africa eran d•- biles y pacóficos, y por eso San Agustin nunca fue de opinion de que se usase contra ellos la violencia, ni de que se pusiesen en ejecucion las leyes publicadas contra sus predecesores . Cuando se condenü í los suplicios í los priscilianistas de Espa»a, San Leon no desaprobü esta conducta, porque su doctrina y sus costumbres turbaban el orden civil de la sociedad . Si se tratü con rigor í los albigenses , fue porque se hicieron temibles por sus escesos . V•ase albigenses, priscilianistcts . De este modo la conducta de los bereges, mas bien que su doctrina, fue quien decidiü siempre de la dulzura ü del rigor con que fueron tratados . Dicen que si en lugar de las leyes penales hubiesen escri- to los obispos buenas refutaciones del maniqueismo, es probable que hubiera hecho menos progresos : se enga»an : este error fue sülidamente combatido por los santos Padres de todos los siglos : luego lo veremos ; y escepto las dos ü tres •pocas de que hemos hablado, no se ejecutaron nunca con todo rigor las leyes publicadas contra los maniqueos . V•ase Tillentont, tom, 4 , píg . 4o7 y siguientes . IV . El marziyueismo es absurdo por todos respetos , y no es capaz de disolver la objecion sacada del origen del mal . Rabia puesto Bayle en movimiento todos los resortes de su ingenio para paliar el absurdo del sistema de los dos princi- MAN ~ 131 pins, y por «ltimo se viü precisado í convenir en la imposibilidad ele v erificarlo . Second . cclaissis . a l fin ciel Diccionario crótico, S . 5 . Espondremos algunas pruebas clue lo demuestran, y que usaron ya los santos Padres . T . :, Es un desatino suponer un Ser eterno, necesario y existente por só mismo, y al mismo tiempo concederle solo un poder limitido : una necesidad absoluta de ser, y al mismo tiempo limitada, es una contradiction , porque no bay lómites sin causa , y un Ser eterno y necesario no : tiene causa . Aun es mas absurdo el admitir un Ser eterno y necesario esencialmente malo : esto es lo mismo que pretender que el mal es tina sustancia y un atributo positivo , lo cual es evidentemente falso . Es otro absurdo el suponer dos Seres eternos y necesarios independientes el uno del otro en cuanto ti la existencia, y que sin embargo, pueden incomodarse el tino al otro, • impedirse m«tuamente (le obrar conforme í su naturaleza, y hacerse recóprocamente descontentos • infelices . Asó que, el Ser eterno y necesario es por esencia «nico, independiente, dotado de un poder infinito , y por consiguiente (le virtud creativa : en este caso ya no hay mas necesidad de admitir dos principios, que de admitir mil, porque uno solo basta . Otro absurdo es el imaginar que hubiese w al antes ele la creation, cuando no 1 - iabia ningun ser actual í quien pudiese hacer da»o el real principio .Tambien Ardnelao sostieuecontra Manes, que es imposible clue una sustancia sea esencial y absolutamente mala, porque el vial no es cosa positiva, sino solanmente la privation ele un bien mayor . Conjcr . n«m . 16 . Tertuliano puso tambien los mismos argumentos contra Ilermügenes y contra Marsion, y los repitiü San Agustin contra los ntaniqueos ; 2 .' No era menos ridóculo Man•s cuando concebia el buen principio corno ana luz, y el malo bajo la idea de las tinieblas la luz es un cuerpo, y las tinieblas la privation ele la lnz . áSeróa capaz ele decirnos cuíl fue la barrera rlne separü desde MAN toda la eternidad la region de la luz de la de las tinieblas? í Cómo las tinieblas , que son una pura privareion , pudieron conseguir la entrada en la region de la luz? Mejor se concibe que la luz por su movimiento pudiese hacer una irrupcion en la morada de las tinieblas . Confer . d'Archelaus, nüm . 21 y siguientes . Faltaba este heresiarca • las leyes del buen juicio cuando decia que las almas ó los esp»ritus son unas porciones de luz : en este caso serian cuerpos . El esp»ritu es una sustancia simple « indivisible : no puede ser parte de otro esp»ritu, ni por consiguiente salir de «l por emanacion ; solo puede principiar • ser por la creation rigorosamente tomada . íPudo el buen principio, siendo un ser simple y necesario, perder una parte de su sustancia, haciendo que saliesen de «l otros esp»ritus por emanacion? Si es que tiene virtud creativa, cualquiera otro poder que el suyo es inütil y absurdo . Los maniqueos no se entendian • s» mismos, cuando sostenian que el mal principio Sabia sido el autor de los cuerpos . Si no los sacó de la nada, es preciso que la materia de clue los ha formado fuese eterna, y en este caso tenemos ya tres principios eternos . íSon acaso los cuerpos, lo mismo que las almas, pedazos de luz desgajados del buen principio, ó porciones de tinieblas, que solo son una privation de luz? Nada hay rias rid»culo que mirar los cuerpos como esencialmente malos . Una vez que el cuerpo y el alma del hombre se hicieron sin duda el uno para el otro, no pueden ser obra de los dos principios, enemigos uno de otro . Lo mismo puede decirse de todas las partes del universo : la unidad de plan y de intention demuestra claramente que fue obra de un solo Criador inteligente y sabio . Conferencias de Arquelao, nüm . 20 . 3 .`' En el sistema de Man«s los dos principios obran de un modo contrario • su naturaleza : el buen principio es impotente, t»mido, injusto « imprudente ; el malo es mas s•bio, 132 MAN 133 mas h•bil y mas poderoso . Segura «l, antes del principio del mundo , la region de la luz, habitation del buen principio, estaba separada desde toda la eternidad de la region de las tinieblas, donde habitaba el malo : el primero, temiendo una irrupcion por parte de su enemigo, le abandonó algunas almas por salvar las denlas . Pero estas almas eran una parte (le su sustancia, y no habian cometido pecado alguno : por lo mismo, era una injusticia abandonarlas para siempre • la tirana del mal principio . íQu« temor podia tener de que pudiesen romperse unas barreras que eran eternas? De este modo, no queriendo reconocer un Dios, ünico autor de] bien y del mal, se le supone malo de todas maneras . Ibid . nüm . 24, 25 y 26 . San Agustin de lilorib . Manich . cap . 12, nüm . 25, etc . 4 . a En el mismo sistema toda religion es inütil y absurda : nada podemos esperar de nuestra piedad y de nuestras virtudes, y nada debemos temer por nuestros pecados . De cualquiera modo que nos conduzcamos, el Dios bueno nos ser• siempre propicio, yel Dios malo nosser• siemprecoutrario . Ambos obran por necesidad segun la inclinacion de su naturaleza, y con toda la estension de sus fuerzas : por consiguiente, todo se reduce • un fatalismo inevitable . En el fatalismo no hay bien ni mal moral : no hay mas que felicidad y desgracia ; pero tanto vale suponer que todo es materia . Esta doctrina es destructiva de toda ley y de toda sociedad : con mucha razon fueron mirados los maniqueos como unos enemigos de que era preciso purgar el mundo . Si no cometieron todos los delitos (le que fueron acusados, obraron sin consecuencia . 5 .z No solamente les era imposible el probar clue hay sustancias absolutamente malas por naturaleza , sino que eran incapaces de hacer ver que hay en el universo, segun est•, mas real que bien , y que, bien examinado todo, este mundo no puede ser obra de un Dios bueno . Como se segu»a de su doctrina que el mal principio fue amas poderoso y reas h•bil 134 MAN que el bueno, es preciso que nos digan ícómo dejó subsistir en este mundo tantos bienes? No es menos dificil de conciliar el bien que existe con la potestad y malicia del mal principio, que conciliar el mal que reina en cl mundo con el poder de un Dios bueno . 6 .' Ultimamente, preguntaban ü los maniqueos si una misma alms tan pronto es buena como mala, ípor cuül de los clos principios fue criada? Si por cl bueno, se sigue duc el mal puede nacer de la fuente ele todo bien : si por el malo, el bien puede provenir del mismo principio del mal . De este modo vemos absolutamente falsa y enteramente destruida la müxima fundamental del maniqueismo . No debemos estra•ar clue en la conferencia con Arquelao Manes quedase reducido al silencio mas vergonzoso, y que San Agust»n hubiese . confundido ü los mas sabios maniqueos . Muy mal juzgaron los censores ele los santos Padres, suponiendo que no se tomaron el trabajo de refutar ü los maniqueos, y que juzgaron mas cómodo el castigarlos . Es evidente que Zoroastro, en el hecho de suponer que los clos principios hab»an sido criados por el tienml3o sin l»nmitcs, no podia satisfacer ü la dificultad sacada del origen ciel rnal . El Lterno, antes ele criarlos, deLia proveer cl mal que resultaria de sus operaciones, y deb»a abstenerse mas bien de producir nada, que de permitir la introduccion del mal por el principio malo . No parece que Bayle tuvo presentes estas razones . Este critico tampoco tiene fundamento para decir que el sistema de Man«s es absurdo en s» mismo, y que es facil refutarle directamente ; pero que considerado parte por parte, parece que estü aras de acuerdo con los fenómenos , y que con «l se disuelven mejor las objeciones clue en el sistema ordinario . Ya queda demostrado que ninguna se disuelve, y que ü nada se satisface : aun haremos tier que los santos Pa- MAN 135 dres consiguieron igualmente disolver la gran dificultad del origen del mal , que refutar directamente el maniqueismo . Pero bueno serü que antes consideremos el modo eon que se portaron los filósofos del áltimo siglo, para satisfacer ü este c«lebre argumento y refutar ü Bayle . Y . Del modo con que fée combatido el maniqueisnio en el áltimo siglo . Era Bayle un adversario muy terrible, y debia llamar la atencion de los chas c«lebres filósofos . King, Jacquelot, La Placette , Leibnitz , Le Clerc , y el P . Malebranehe , ejercitaron su pluma contra «l . Solo dos sentaron los mismos principios, y las cuestiones accesorias que trataron les hicieron casi perder de vista el objeto principal, como sucede con bastante frecuencia . Se trataba de saber si el mundo , en el estado que tiene, puede ser obra de un Dios Todopoderoso « infinitamente bueno : nos vernos en la precision de reducir esta disputa ü la mayor brevedad posible . King, arzobispo de Dublin , en un tratado sobre el Origen del mal , puso por principio que Dios habia criado el mundo para ejercer su omnipotencia, y para comunicar su bondad : pero que no siendo bueno, con respecto ü el, ningun objeto esterior, ninguna cosa es buena, sino porque Dios la ha elegido . Dice que Dios quiso ejercer su bondad , aunque del modo roas conforme ü su intencion ele ejercer taribien su omnipotencia , y clue los males f»sicos estar necesariamente ligados ü las leyes que Dios estableció para que resplandeciese este mismo poder . Concluye cou que la bondad de Dios no exig»a que «l hubiese criarlo el mundo exento de males f»sicos , porque este mundo posible no hubiera sido mejor que el nuestro con relacion ü Dios . Observa que el real moral es un abuso que el hombre hace de su libertad, y que respec- to ü Dios no era mejor prevenir este abuso que permitirle : que en el caso de prevenirle, se habr»a separado del plan que habia formado de conducir al hombre por el móvil ele las pe- 136 ~ MAN nas y recompensas . Bayle y los maniqueos se empeían en exa . gerar los males fósicos y morales del mundo ; pero King los disminuye en cuanto puede, y hace sobre esta materia las mas juiciosas reflexiones . Para refutarlas pone Bayle en movimiento los mismos principios que su adversario . Dios criü el mundo, por confesion del mismo king, no por su interes, ni por su gloria, sino para comunicar su bondad, por lo cual debóa preferir el ejercicio de este atributo al ele su omnipotencia : y como todo es igualmente bueno, respecto • »l, debia elegir cou preferencia cl plan , las leyes , y los medios mas ventajosos para las criaturas ; y esto es lo que el no hizo . Luego desharemos el sofisma envuelto en esta r»plica de Bayle . Al contrario, Jacquelot en una obra intitulada Conformidad (le la fi `y de la razor, sienta por principio que Dios criü el universo por su gloria ; por consiguiente criü al hombre libre pira que fuese capaz de glorificar • Dios, y de conocerle por sus obras : que un ser inteligente y libre es la obra mas perfecta ele Dios ; y que faltaróa alguna cosa para la per . feccion del universo, si el hombre no fuese libre y capaz de producir el mal moral por el abuso ele su libertad : aíade que la bondad de Dios no exigóa que criase al hombre bienaventurado, porque la bienaventuranza es una recompensa, y la situacion del hombre sobre la tierra es un estado para probarle, mas bien que para recompensarle . Replicü Bayle : j .' que Dios, teniendo en só mismo , y en sus perfecciones, una gloria infinita y una felicidad suprema, no pudo haber creado el mundo por su gloria : que mas bien le criü por pura bondad, y por tener criaturas • quienes pudiese hacer bien . 2 .« Que no alcanza en qu» contribuyen • la gloria (le Dios y • la perfeccion del universo los males fósicos y morales : que Dios podia evitar el mal moral, ü el pecado, sin privar al hombre de su libertad : que Dios debia mas bien haber MAN 137 colocado al hombre en un estado de felicidad, que en un estado ele prueba ; porque el estado de los bienaventurados es mas perfecto que el nuestro : nuevo sofisma que procuraremos descifrar . La Placette en una obra intitulada Respuesta a las dos obj,- ác ioncs de Mr . Bayle, ataca el principio ele este crótico, y sostiene que no est• demostrado que Dios hubiese criado el mundo énicamente por bondad y por hacer felices • sus criaturas : que Dios pudo tener otros designios que no estan • nuestro alcance . Muriü Bayle cuando La Placette imprimia su obra , y no tuvo tiempo para replicar ; pero sin duda hubiera dicho que los designios que nosotros ignoramos no pueden servirnos para explicar lo que vemos , ni para disolver una dificultad . Leibnitz abrazü el optimismo para atacar • Bayle : pretende en sus Ensayos de Teodicea, que Dios , pronto • criar el universo, eligiü el mejor ele todos los planes posibles : que aunque la permision ciel mal hubiese entrado necesariamente en su plan , esto no impide que , calculado todo , no sea este mundo el mejor de todos los clue Dios podia criar . No se puede decir, sin embargo , que Dios quiso positivamente el mal moral , ü el pecado : solamente quiso un mundo , en el cual debia entrar el pecado, y en el que seróa recompensado este mal con otros bienes que resultarian . Ignoramos lo que hubiera respondido Bayle, si no hubiese muerto ; pero es evidente que el optimismo limita con deniasiada teweridad el poder de Dios , suponiendo que no puede hacer un mundo mejor que el que hizo . Esta opinion atenta igualmente contra la libertad de Dios, sosteniendo que Dios eligiü por necesidad el plan que le pareciü mejor, ele lo cual resulta , que todo es por necesidad (le la manera que existe . Si es imposible al espóritu del hombre llegar • penetrar el sis- TOMO VI . ~ 1 í38 ~ MAN tema fósico y moral del universo en su totalidad y en sus diferentes relaciones , somos incapaces de juzgar si el todo es lo mejor de lo posible . Vüase Optimismo . Le Clerc busca otro expediente : como la mas fuerte objecion de Bayle giraba sobre la larga duration del mal fósico y moral en este mundo, y sobre su eternidad en el otro, Le Clerc adopt• el origenismo para debilitar esta dificultad : en su Parrhasiana pretende que las penas de los condenados acabar»n algun dia, y que los bienes y los males ele esta vida no son mas que unos momentos para elevar despues al alma » la perfeccion y felicidad eterna . Responde Bayle, que si esta hip•tesis disminuye la dificultad sacada de la existencia del mal, por lo menos no la deshace del todo : que es contrario » la bondad de Dios el conducir las criaturas » su perfeccion por el pecado, y » su felicidad por los trabajos , pudiendo hacer que la consigan de otro modo : tambien hay falsedad en esta respuesta . El P . Malebranche parte del mismo principio que Jacquelot para disipar enteramente todas las objeciones : dice, clue siendo Dios un ser soberanamente perfecto, debe ser amante ciel orden , y amar las cosas segun ellas son amables, y que por consiguiente se anea » só mismo con un amor infinito . De todo lo cual concluye este fil•sofo clue Dios en la creation del inundo no pudo proponerse otro fin principal que su propia gloria . No hubiera , dice, ninguna proporcion entre cualquiera mundo finito y la gloria (le Dios, si al criarle no se hubiera propuesto la Encarnacion del Verbo, que d» un precio infinito » los homenages de las criaturas .Adernas, Dios, infinitamente sabio, debe obrar por voluntades generales, y no por voluntades particulares : mas para prevenir todos los pecados hubiera sido preciso que Dios interrumpiese las leyes generales y siguiese las particulares : en lo cual se ve que MAN 139 respecto » las diferentes perfecciones de Dios, » su bondad, » su sabiduróa, y » su justicia , hizo » sus criaturas todo el bien que pudo hacerles . E,te sistema del P . Malebranche fue impugnado por el doctor Arnaud : sin examinar las razones que le opuso, nos parece duro el no poder responder» unas objeciones pura men . te filos•ficas, y que naturalmente se ofrecen » los ignorantes, sitio por la revelation de un misterio tan sublime como el (le la Encarnacion, y el estar obligado » saber si era absolutamente necesario cl pecado original y sus consecuencias para que el Verbo divino pudiese encarnar . Cuando Dios hace milagro,, no vemos en quü sentido sigue las leyes generales que estableci• , y en las que se funda el orden fósico del mundo : se tiene por constante, entre los te•logos, que todo milagro es una escepcion • una derogacion de estas leyes . Tampoco vernos en quü sentido puede decirse que interrumpieron el curso de las leyes generales un numero mayor de gracias eficaces concedidas » los hombres . Finalmente, esta hip•tesis parece suponer, como la de Leibnitz, que Dios hizo por necesidad todo lo que hizo . Nosotros la expondremos y refutaremos con mas estension en el art . Optimismo . «Acaso no hay un mütodo mas sencillo para disolver las objeciones de los maniqueos? Los Padres de la Iglesia no tuvieron que recurrir » sistemas arbitrarios para satisfacerlas : no abrazaron el optimismo, ni el fatalismo, ni la hip•tesis de las leyes generales . Es verdad que Bayle dijo que si los santos Padres hubiesen tenido que disputar contra unos fil•sofos mas h»biles que los maniqueos, habrian tenido trabajo y dificultad en disolver sus argumentos : nosotros al contrario, sostenemos que tuvieron la prevision de refutar todos los sofismas de Bayle y de los fil•sofos de todas las sectas , ü ignoramos por qu los modernos no se atuvieron » las verdades establecidas por los Pa, 1 res . 14 , 0 ~ MAN VI . Respuestas de los Padres de la Iglesia í las objeciones de los mnaniqueos . Se debe tener presente lo que ya hemos dicho : que el sistema de los dos principios habia sido abrazado por las mas de las sectas ele los gnósticos antes de Manüs : Valentino, Basilides, Bardesanes , 1llarcion , y otros , hablan hecho ya las mismas objeciones , y habian sido refutados por los Padres . Tertuliano en sus libros contra Marcion : el autor de los Diílogos contra este mismo herege, atribuidos en otro tiempo í Or•genes : Arquelao en su conferencia con Manes, y San Agustin en sus diferentes obras, &c ., siguieron todos el mismo mütodo : sentaron dos míximas de una verdad palpable que hacen desaparecer todas las dificultades . Ya en el art . Mal, y en otros varios, hicimos ver su solidez ; pero nos vernos en la precision de repetirlos , y lo verificaremos con la mayor brevedad posible . z .» El mal no es una sustancia, ni un ser positivo, sino una privation de mayor bien : no ha y en el mundo bien ni mal absoluto, y solo son tales por comparacion . Siendo preciso que todo bien criado tenga esencialmente l•mites , todo bien contiene por necesidad una privation : se tiene por mal en comparacion de un bien mayor , y es mejor en comparacion de un bien reas peque«o . Como no hay ninguno que no contenga algun grado de bien, tampoco le hay que sea absolutamente malo . Cuando se dice hay real en el inundo, se quiere decir que ha y menos bien que el que pudiera haber . Cuando se a«ade que un Dios bueno no puede hacer mal, si por esta expresion se entiende que no puede hacer un bien reas peque«o que otro , es falsa y absurda . Cuando asegurarnos que solo puede hacer bien, si queremos decir que no puede hacer sino lo mejor que es posible, aseguramos otro absurdo . Por grande que sex el bien que Dios hace , puede siempre hacerle mejor , porque su poder es infinito, y lo mejor posible ser•a el infinito actual criado, lo cual envuelve MAN ~ 141 contradiction . San Agustin, lib . 3 de lib . arb ., cap . 5 , n . 12 y sig . : l ib . d e morib . Manich . , cap . 4 , n . 6 . Op . imperf . lib . 5, n . 58 y 60, &c . Este principio evidente es aplicable í las tres especies de males que distinguen los filósofos . Ellos entienden por mal la imperfection de las criaturas ; pero no hay ninguna que no tenga algun grado de perfeccion : no se tiene por imperfecta sino cuando se compara con otra mas perfecta : as• el hombre es imperfecto en comharaciou de los íngeles ; pero es mucho mas perfecto que los brutos, y en la misma especie los diferentes individuos son teas ó menos perfectos tinos que otros . La imlaerfeccion absoluta ser•a la nada, y no hay perfeccion absoluta sino la de Dios . Los filósofos que se quejan del mal que hay en el mundo, tienen principalmente por nail el dolor, ó el mal estar de las criaturas sensibles . Aunque un solo instante de dolor ligero nos parezca un mal positivo y absoluto, no nos quita sin embargo el conocimiento de un bienestar habitual que reinos gozado ó que esperamos gozar : por lo mismo, no es un nral puro y sin mezcla de bien : aun es un bien comparado con un dolor mas largo y mas agudo , y no hay nadie que no eli- ja el uno con preferencia al otro : áun mal absoluto pudiera ser objeto de preferencia? El bienestar, ó la felicidad, el mal estar, ó la desgracia, no son por consiguiente sino clos türminos comparativos . Un Hombre que viviese 8o a«os sin haber experimentado en toda su vida sino algunos instantes de un dolor ligero, es muy feliz en comparacion del que sufrió dolores mas violentos y de mas larga duracion ; por eolisiguiente, estí en el caso (lo bendecir í Dios y ele darle gracias . Cuando Bayle y sus copiantes se atrevieron í sostener que nn solo instante de dolor ligero es un real puro, positivo, absoluto, y un argumento invariable contra la bondad de Dios , no hicieron mas que jugar con las palabras . Cuando tos ~ MAN aíaden que un Dios bueno se debe ó sü mismo el hacer felices ó sus criaturas, nosotros les preguntarnos qu• grado de felicidad les debe, y cuól debe ser su duration , y los desafiamos ó que lo seíalen . Por feliz clue se suponga una criatura sobre la tierra, aun pudiera serlo mas , y se tendró siempre por desgraciada en comparacion de los bienaventurados en el cielo . La felicidad de estos no tiene mas de absoluto que el ser eterna : pudiera aumentarse porque hay entre los Santos diferentes grados ele gloria y de felicidad ; y la de los unos principi» antes que la de los otros . Finalmente, cuando Bayle sostiene que un Dios bueno no puede conducir ó esta felicidad eterna mediante un solo instante de trabajo, choca directamente con el buen sentido . Si asegurando que Dios debe hacernos felices, entiende que debe tenernos contentos, de nosotros pende el estarlo . Un Santo que padece se tiene por feliz, bendice ó Dios, y se alegra de su estado ; un epicureo se tiene por infeliz , porque no puede gustar tantos placeres como quisiera . «Qui•n es capaz ele probar que es falsa la idea que este Santo forma de la felicidad ? Nosotros no imitarnos la terquedad (le los estoicos, quienes no querüan confesar que el dolor fuese un mal, sino que sostenernos que no es un mal puro y absoluto que traga al hombre absolutamente infeliz, que le quite todo sentimiento de bienestar , y que pruebe por parte de Dios una falta de bondad hócia sus criaturas . La tercera especie de mal, que es el pecado, no viene ele Dios, Sino del hombre : es el abuso libre y voluntario ele una facultad buena y ventajosa . Los que sostienen que la libertad es un mal, y un don funesto, porque es la facultad de hacerse eternamente infeliz, se engaían : tambien es la facultad de hacerse eternamente feliz, por la virtud . Esta facultad serüa sin duda mejor y mas ventajosa , si fuese solo la pot MAN t43 testad de hacer el bien ; pero la facultad de elegir entre el bien y el mal, sin duda vale mas que el instinto puramente animal de los brutos : luego no es una facultad absolutamente mala . San Agustin, lib . i t, de Genes . ad Litt . , cap . 7, num . 9 . Un fil»sofo que sostiene que Dios no puede querer ni permitir el mal moral, » el pecarlo, debe demostrar que un Ser inteligente , capaz ele virtud y de vicio, es absolutamente malo, » absolutamente infeliz : «c»mo seró capaz de probarlo? 2 .á Otro principio evidente , sentado por los Padres, es que la bondad de Dios, unida con un poder infinito, no tiene comparacion con la bondad del hombre, cuyo poder es muy limitado . El hombre no se tiene por bueno , . si no hace todo el bien que puede : resp, éc to ó Dios es falsa esta regla, porque puede hacer el bien hasta el infinito, y por corrsiguiente no se hallaria jamas el grado de bien en que la bondad divina debiera detenerse . San Agustin cont . Epist . fundam ., cap . 3e, num . 33 : cap . .37, num . 43 : Epi .st . 186 ad Paulin ., cap . 7, num . 22, &e . El mismo Bayle se vio precisado ó reconocer la evidencia de esta verdad . Pero «ele qu• sirve si la olvida y la desconoce en todos sus discursos? Se empeía en que un Dios infinitamente bueno no puede afligir ó sus criaturas, ni permitir el pecado, porque si un padre, una madre, un rey, » un amigo, &e ., hiciesen lo mismo , no serian buenos . Si todas estas comparaciones estó demostrado que son falsas, tambien es evidente que todos sus sofismas son insignificantes . Tal es sin embargo el °nico fundamento en que se apoya contra King, para probar que Dios, cuando cri» el mundo, debi» elegir los medios ‰nus ventajosos ó las criaturas : contra Jacquelot, que el estado de los bienaventurados es nias perfecto que el nuestro ; y que Dios debia mas bien colocar al hombre en •l que en un estado de prueba : contra Le Clerc, que era nias digno de una bondad infinita el conducir 1 44 ~ MAN al hombre í la felicidad eterna por los placeres que por los trabajos', &c . óPor quü debia Dios hacer todo esto? Porque un hombre no se tendria por bueno, si no lo hiciese pudiendo hacerlo . As• arguye constantemente Bayle, fundado en la idea de lo mejor, de lo que es mas ventajoso y unas digno de la bondad de Dios : idea que conduce al infinito, y compara siempre esta bondad con la de un hombre : doble sofisma, con que alucina í sus lectores , y que no cesan de repetir los incrüdulos modernos . Pero los Padres, y en particular San Augustin, lo eles . truyen de antemano con los dos principios que sientan , y que son de una evidencia palpable : en el dia no cesan de decirnos que los Padres no respondieron solidamente í las objeciones de los maniqueos . ó Consiguieron, 6 conseguirín trastornar las dos verdades, que son la base de sus respuestas? San Agustin tuvo la felicidad (le descubrir las falsas virtudes que ostentaban los maniqueos . Les hace ver que su abstinencia no es mas que una gula refinada , que su castidad es mu yequ•voca, que escrupulizan ele pisar una planta, y que dejarian morir de hambre í un pobre cat»lico, » í un enfermo, primero que darle una nuez para su alivio . Les echa en cara muchos vicios los mas odiosos : debia conocer sus costumbres, habiendo sido su disc•pulo por espacio de nueve a«os : seguramente debi» serles muy sensible la pürdida de un prosülito semejante . San Cirilo de Jerusalen los pinta casi con los mismos colores en un tiempo en que estaba principiando su secta, Catech 6 :' ya entonces habia muchos herejes de esta secta en la Palestina . Muchos cr•ticos protestantes acusan í San Agustin de haber sostenido en sus obras contra los pelagianos opiniones enteramente contrarias í las que habia establecido contra los maniqueos : esta es una calumnia que ya hemos refutado . Vüase San Agust•n . MAN ~ 145 VII . Examen de la historia critica de los man ; qucos y del rnaniqueismo, publicada por fleausobre . Si tratísemos tic manifestar todos los defectos de esta obra, ser•a necesario escribir otra de mas volumen que ella ; pero como fueron ya confesados y notados por muchos sabios protestantes , singularmente por llosheini y Brucker, y tendremos muchas veces ocasion (le censurarla en otros varios art•culos , nos limitaremos en este í hacer algunas observaciones generales . 1 .a Beausobre hace profesion ele no dar crüdito í ningun testimonio contrario í la idea qne se ha formado del matiqueismo . Recusa el de los Padres ele la iglesia, porque fueron demasiado crüdulos ; porque por un falso celo exageraron los errores de los hcregcs , y afectaron publicar todo lo que podia hacerlos odiosos . Tampoco hace caso de lo que confiesan muchos ele los defensores del maziqucismo, porque eran unos ignorantes , que no entendieron los principios y la doctrina de su maestro . Hace todav•a mucho menos caso de la confesion ele los que abjuraron este error para reconciliarse con la Iglesia : estos eran anos desertores , que se ve•an en la necesidad de calumniar la secta que abandonaban, segun la costumbre de todos los ap»statas . Tampoco se fia de los autores griegos, porque no sabian la lengua en que habla escrito Dlanüs ; y conccian muy poco la filosof•a ele los orientales . Mas quiere referirse í los escritores persas, caldeos , sirios, arabes , egipcios, y aun í los jud•os cabalistas . Sin embargo , entre estos autores no hay uno solo de quien pueda asegur .lrse con certiduntbre haber Icido los libros originales de Dlanüs . Brushes reprende tambien con mucha razor esta prevencion de Beausobre en su Ilist . Critiq . de la Philos . t .onn . 3 , píg . 489 : tom . 6 pig . 55e . Lo mismo hace Mosheinn Instit . Ilist . Christ . 2, part . cap . 5, píg, 331 . a ~ Este cr•tico no quiere que se atribuyan í los maniqueos , nt a ninguna otra secta, por lo menos por via de TOMO Vi . ~ 19 1 4 6 ~ MAN consecuencia , los errores que niega la misma secta , o que no enseía espresamente ; pero se vale de esta misma via de consecuencia para justificarlos : no pudieron , dice , sostener tal error, porque tuvieron otro que es incompatible con ól . Al contrario , cuando se trata de los Padres de la iglesia , ]es atribuye todos los absurdos posibles por via (le consecuencia, y reprueba que se use de este medio para justificarlos ; porque, segun ól, los Santos Padres nunca estuvieron de acuerdo consigo mismos . De este modo acusa aun ü los que admitieron la creation , de haber tenido ü Dios por corporeo, como si pudieran ser compatibles estas dos opiniones : sostiene que algunos no creyeron la presencia real de Jesucristo en la Eucarist•a, porque se espresaron de una manera que parece no se concilia con esta creencia . En su concepto, los Padres y los hereges tan pronto tuvieron consecuencia, como fueron inconsiguientes sigue le conviene suponerlo . 3 .a Por un motivo de caridad ejemplar interpreta sienipre las opiniones de los sectarios en el sentido mas favorable, y cuando no es posible escusar su doctrina , quiere que su extrav•o se atribuya ü una intention loable . Por desgracia esta condescendencia ele Beausobre no se estiende tanmbien ü los Padres ele la iglesia ; toma siempre sus palabras en cl sentido mas odioso ; no escrupuliza en falsificar algun tanto sus pasages, traducióndolos ü su modo, y tiene gran cuidado de atribuirles mala intention, cuando no puede censurar su doctrina . En vista ele esto, »quión estraía que Brucker le acusase ele clue trataba de justificar todos los hereges ü espensas de los Santos Padres? Ib :d . 4 . a Crey« que escusaba bastante los errores de los maniqueos Cuando descubri« algunas opiniones casi semejantes en los escritos de los doctores cat«licos , « en los hereges de otras sectas, « en alguna escuela ele filosof•a . Seasom MAI 1 47 bra de que nosotros reprobemos las opiniones de los incródulos con tanto rigor , al paso que escusamos ü los Padres, y ü todos los que llamamos ortodoxos . Solo con reAecionar un poco hubiera visto una diferencia entre unos y otros , que justifica nuestra conducta y condena la saya . Cuando un doctor cat«lico tuvo alguna opinion singular « falsa , no trata de erigirla eu dogma, de censurar la opinion de otros , de oponer la saya ü la ele la Iglesia, ni de darse por inspirado , y por un ap«stol enviado para reformar el cristianisruo . Esto se reserva para los heresiarcas y sus partidarios : revelündose contra la creencia de la Iglesia, la oponen otra clue sostienen corno ruas verdadera, y miran como incródulos y róprobos ü los que no quieren abrazarla . Algunos , como Mariós, se preciaron de ilustrados por el esp•ritu Santo, y suscitados por Dios para reformar la doctrina .cristiana . » Merece indulgencia y consicleraciones ana condocta semejante ? 5 .a »Podria probar Beausobre que los disc•pulos ele Manes conservaron fielmente su doctrina an todas partes , en Persia, en Siria , en Egipto , en Grecia , en Africa , en Espa,rla y en Italia ; y que no asaron del privilegio comun ü todos los sectarios de variar de opiniones cuando les parece ? El mismo reconoce que los nlaniqueos estaban divididos . en gauchas sectas , y que no eran todos de una misma .o,pinion , y que los de Africa eran unos ignorantes : tone . 2, püg . 529 , .575, &c . As• que , no se puede juzgar ele la doctrina ele Manós por la de semejantes disc•pulos , ni al contrario : » .quó seguridad podia tener Beausobre de que niegue maniqueo enseí« los errores que atribuyeron los Padres ü esta secta imp•a ó insensata ? Las variaciones del Iklctniqucismo debieron aumentarse , cuando pas« sucesivamente ü los priscilianistas, ü los panlicianos, ü los b«lgaros, ü los bogomilos, y ü los albigenses . Si se hubiesen perdido las obras de Calvino y I6o ~ MAR deja conocer en plena mar,y que es insensible aproximíndose í las costas . Debe, pues, producir mucho menos efecto sobre los continentes que el de las mareas . Pues bien, aun en las mareas mas altas el mar no hace mas que deponer una gran cantidad de fango ó arena gruesa : ningun efecto produce sobre las rocas escarpadas de la costa . Si, pues, las mareas son incapaces de cambiar el sitio del mar , con mucha mas razon su pretendido movimiento de oriente í poniente es incapaz de producir un efecto semejante . Hay muchas razones para dudar de este movimiento, y muchas parece que demuestran su imposibilidad . I .a La atmósfera que rodea la tierra tiene como ella un movimiento de occidente í oriente, y en la misma direccion : esto se demuestra por la caüda perpendicular de un cuerpo grave que cayese de la atmósfera sobre la tierra . De los clos fluidos que rodean el globo, í saber, el agua y el aire, es imposible que el fluido inferior se deje llevar por un movimiento contrario al de las dos capas en que estí contenido . Nadie podrí asió Dar una causa coman capaz de imprimir al mar un movimiento contrario al de la tierra y al de la atmósfera . Si la diferencia ele densidad y (le pesantez entre la tierra y el agua bastase para producir en el mar un movimiento contrario al ele la tierra, con mucha mas razor bastaria para imprimir la misma direccion al movimiento de la atmósfera , que es mucho mas ligera y menos densa que el agua . a .a Cuando se dí un movimiento violento de rotation í un globo sólido sumergido ligeramente en el agua, las partes de agua que arrastra consigo se mueven en la misma direccion que el globo, y no en un sentido contrario . En virtud de la fuerza centrüfuga, las gotas ele agua se escapan por la tangente, aunque siempre en la direccion que les imprime el movimiento clef globo, y no de otra manera . Luego si el agua que cubre la tierra no fuese reprimida y contenida por ATAR ~ r6r la atmósfera, se escaparüa por la tangente, aunque (le occidente í oriente, segun la direccion del movimiento ele la tierra, y no en sentido contrario . 3 .a' Si se pone uu licor cual .luiera en un glubo de vidrio hueco, y í este se dí un movimiento circular violento, en virtud cüe la fuerza centrüfuga, el licor sigue tan~bien el movimiento del globo . El movimiento (le la tierra y de la atmósfera es de tina velocidad inconcebible . En este movimiento el agua no se separa ciel centro ele gravedad, horque el movimiento se hace sobre el centro ; pero se separarüa , si tuviese un movimiento contrario . Luego el pretendido miovirniento del mar de oriente í occidente es contrario í la fuerza centrüpeta, igual mente que í la centrüfuga : luego repugna í todas las leyes generales del inovirniento . 4-a Otros filósofos conjeturan clue el nun • tiene un movimiento violento ele sur í norte, porque todos lus grandes cabos se adelantan bícia el sur, y los oras de los grandes golfos se vuelveetr hela el norte . Luego cl movimiento del huir de oriente í occidente se cruza con otro movimiento de sur al norte . Esto nos parece que prueba clue este elemento se mueve !tícia todos los puntos ele la circunferencia del globo : este es un --»n to natural (le su flujo y reflujo ; pero liemos visto que este movimiento nun ; •a tiró í mudar cl sitio del mur . Si Cuese cierto el movimiento c!e las aguas de stir í nor_ te, el golfo P«rsico, lejos de alejarse del azar Caspio, hubiera continuado en aproximarse í «l : el m rrRojo paria coudtii,os es!'uerzos por unirse con el Medite rríuco, y al contrario e,tí cada vez í mayor distancia . V«ase la descripxion (le la Araluti por v'icbcc/l .r, píg . 3 3 y 353 . La profundidad del Bíltico, en vez de disminuirse, debió ele aumentarse . Nuestros filósofos tienen una singular sagacidad para inventar conjeturas, aunque siempre contradecidas por lo, fenómenos (le la naturaleza . La Historia Sagrada nos dí motivo para creer tlne in- TOIIO Vi . ~ 2 r 162 ~ 1I AR mediatamente despaes ciel diluvio el golfo Pírsico y el nzar Caspio, el nzca ó Rojo y el Mediterrüneo estaban separados como en el dia : su pretendida union en otros tiempos mas remotos choca con todas las leyes de la verisimilitud . Los atontes colocados entre los clos primeros no pudieron nunca estar naturalmente cubiertos por las aguas del atar . Si fuese posible abrir el ismo de Suez para juntar los dos segundos, Mediterrüneo y Rojo, se hubiera verificado esta obra tantas veces intentada ; pero por la retrogradacion de las aguas del go' .fo ole Suez hücia el sur, se hizo mas dif•cil de lo que era en los siglos pasados . El »nico hecho que puede probar ó que el azar cubri« en otro tiempo nuestro hemisferio, son los cuerpos marinos que se hallan en el seno de la tierra , y alguna vez en su superficie, tanto en los valles como en las tnoutat~as . Pero Mr . de Lue prueba por la position la variedad y la mezcla de estos cuerpos con las producciones terrestres, que su dep«sito no se hizo por un cambio lento y progresivo ciel suelo del azar, sino por una revolucion s•ibita y violenta, como la que nos pinta la Sagrada Escritura en la historia del Diluvio Universal, tom . S, cart . i2 o, püg . io3 : cart . 136, püg . 339, &c . Víase Diluvio, Iulttnclo . MAR DE BRONCE . Gran cubo « tinaja que hizo Salomon para que en el templo de Jerusalen sirviese para purificarse los sacerdotes antes y despucs de los sacrificios . Esta vasija era redonda : tenia cinco codos de profundidad, diez de diümetro de un lado ü otro, y treinta de circunferencia . Su borde estaba adornado con un cordon embellecido con manzanillas, bolitas y cabezas de buey en medio relieve . Estaba colocado sobre un pedestal semejante ü una gruesa columna hueca, apoyada sobre doce bueyes dispuestos cn cuatro grupos de tres en tres, y que dejaban cuatro salidas al agua por cuatro llaves fijas en el pie ole la vasija . Lib . 3 de MAR ~ X 63 los .Troyes, cap . 7, v . 23 : lib . 2 del Paralipom ., cap . 4, v . 2 . Víanse las planchas ole la Historia antigua . MAR MUERTO, O LAGO ASFALTITE . Leemos en la IIistoria Sagrada que para castigar los delitos ole los habitantes ole Sodoma y de las ciudades vecinas, hizo Dios que lloviese sobre ellas azufre inflamado ; que la tierra vomitase ltetunes y anmentase el incendio ; que se hundi«, v clue las aguas ciel Jordan formaron en ellas un lago de aguas pest•feras, impregnadas de azufre, ole betun y de una sal amarga que amortigua las plantas cle su ribera . Genes . cap . 1i g, Pertenece ü los ge«grafos describir este lago Begun estü en el clin . Los antiguos que hablaron de este suceso, Di«doro de Sicilia, Strabon, Tücito, Plinio y Solino refieren la tradition que siempre subsisti«, ole que este lago se bram« eu otro tiempo por un incendio que destruy« muchas ciudades . El asfalto clue nada por encima, el betun y el azufre clue se hallan ü sus orillas, el color de ceniza, la esterilidad ole las tierras que le rodean, la amargura y pesantez ole ~u~ aguas, y los vapores que ole ellas se levantan, conhrinan el Mocito ü los ojos de los naturalistas . La narration cle los viajeros mo . ternos conviene con la de los antiguos : por consiguiente la de Moisís es indudable . Algunos incrídulos la refutaron sin eutb .u óg o . El rear P~ttertu, dicen, existi« sierupre : las aguas ciel Jordan que descargan en íl, y no tienen otra salida, debieron formar all• un lago en todos tiempos . Por lo mismo, el que existe hoy no es un efecto del incendio de Sodoma . Pero las aguas del Rin en la holanda , las del Chrysorrlioas cerca de Damasco, las (lel Eu(rates en la Mesopotautia, &c . desaparecen sin formar un lago . Las del Jordan pod•an tambien disiparse del mismo modo , perderse en las arenas, entrar en los conductos subterrüneos, Y por ellos desaguar en el Mediterrüneo, « dispersarse en las zanjas dc ós ti- 164 ~ Al AR nadas al riego de las tierras . La Sagrada Escritura nos indica este íltimo modo, diciendo que antes de la ruina de Sodoma y ele Gomorra todo el llano clue rodeaba el Jordan estaba regado por canales como un jardin delicioso . Genes, cap . 13,V . 10 . Supongamos que el lago Asfaltite, al cual dan hoy de largo veinte y cuatro leguas , no tuviese mas que doce ó quince cuando subsistia Sodoma, y solo ocupase la parte septentrional del terreno que actualmente ocupa : ü no era bastante el espacio ele cinco ó seis leguas en cuadro para colocar eu ellas el bello y f•rtil valle clue se llamaba el Valle de los Bosques, y para edificar en el cinco ó seis ciudades ó lugares grandes? Todo este terreno, destruido por el incendio, aumentó la extension del mar muerto de norte » medio dia . En este caso es exactamente verdadero, segun el texto de Mois•s, que lo que antes era el Valle de los Bosques, en el dia es un near de agua salada . Genes ., cap . 14, v . 3 . Esta suposicion, contra la cual no se puede oponer ningun argumento sólido, deshace toda la dificultad , y es tanto mas probable, cuanto Sodoma y las otras ciudades destruiclas estaban precisamente situadas en la parte meridional del terreno quecubre boy el mar Ilmaerto . Hist . de la Accident . de las Iuscrip . torn . 16 en t 2 .« pag . 232 . Disert . sobre la ruina de Sodvina en la, Biblia de llviáon, tom . i .«, pag . 293 . El sabio 1lichaelis en las IJIcmorias de la sociedad de Gottinga del aáo de 176o, dió » luz una disertacion sobre e! origen y naturaleza del mar Muerto, en la cual prueba, i . « que no se sabe de cierto la esteusion (le este lago, porque no fue medido por operaciones geoin•tiicas, sino » golpe de vista . 2 . « Que lo salitroso de sus aguas es estraordinario , por cuyo motivo nadan en ellas todos los cuerpos vivientes . 3 « Que sus sales pueden usarse, y que efectivamente las usan los Habitantes de la Palestina , y élo estas mezcladas ele betunes, co- 1 AAR 165 mo pretenden algunos modernos . 4 « Que no hay en ellas ningun pez ni marisco . 5 .« Que no tienen salida, y clue se disipan por la evaporac .ion . 6 . « Que la nafta y el hetun abundan en sus orillas . 7 .« Que la Pentapolis estaba realmente situada en el lugar clue ocupa el azar Muerto . 8 .« Que antes de la ruina de Sodoma habla ya eu aquel pais una capa ele betun empapada eu agua bajo otra capa ele tierra vejetal, sobre cuyo suelo estaban situadas muchas ciudades : que habi•ndose inflainado la capa de betun , debió hundirse la capa superior (le tierra y lortnar un lego . 9 .« Que antes ciel incendio, el agua ciel Jordan estaba dividida en tina infinidad de canales para regar los terrenos, y que esto les daba una fecundidad i ucreible . t o .« Que el incendio fue producido por luego del cielo . Basta leer esta obra para conocer la diferencia que hay entre las reflexiones de un hombre sensato • ilustrado, y los delirios de nn incr•dulo ignorante . "I_ln ROJO . No hay cosa mas c•lebre en los libros sagrados lue cl pase de los hebreos por el mar Rojo, cuando salieron de Egipto, y niuguu milagro sufrió rias contradicciones . Sin embargo, se trata ele saber cómo y por qu• medios pudieron salir ciel Egipto los hebreos en nímero (le dos millones ele hombres con sus muebles y rebaáos, y ganar el desierto en que vivieron por espacio (le 4o aros . Para verificar esta traves°a, ten°an » la derecha una cadena de montaáas, » la izquierda por la parte del Norte » los filisteos y » los amalecitas, y » su espalda » los egipcios que los persegu°an -, finalmente, tenias delante ele s° el mar Rojo : ücómo pudieron salir de all°? La historia Sagrada nos dice que Dios mandó » Mois•s levantar su vara sobre las aguas y dividirlas, que hizo que soplase un viento c»lido durante la noche para desecar el fondo del mar, que colocó entre el campo de los Hebreos y el de los egipcios una nube, que presentaba un color obscuro b»cia 166 ~ M A R el lacio de los egipcios, y un color luminoso í la parte de los Israelitas . Con este resplandor pasaron estos óltimos por medio de las aguas, que se elevaban como una mtirallaí su derecha ü izquierda . Al amanecer, Faraon, que los preseguia, se meti• Cambien entre las aguas con su ejürcito : Moisüs estendi• la mano, ü hizo volver las olas í su sitio ordinario, y los egipcios quedaron sumergidos, sin qne uno solo se escapase . Exord ., cap . 14 . En el cíntico ele Moisüs, en action de gracias cantan los israelitas : c< Fl soplo ele vuestra c•lera, Se»or, reuni• ü hizo subir las aguas, las olas perdieron su fluidez, y los abismos de agua se api»aron hícia el medio del mar . e Cap . i 5, v . 8 . David en el salin . 76 y 77, Isa«as cap . 63, v . ra ; Habacuc, cap . 3 , v . 8 ; y el autor del libro ele la Sa biclar«rt, cap . r 9, v . 7, se esplican de la misma manera sobre este grande acontecimiento . Los incrüdulos nada omiten por hacer que desaparezca todo lo sobrenatural y milagroso . Primeramente suponen que los israelitas pasaron por el estreno del brazo del mur Rojo , que termina en Suez, y clue seg+un la opinion (le los viajeros, podria tener entonces media legua de ancho . Ln aquel paraje, dicen, son muy visibles cl flujo y reflujo : al tienip) clel reflujo dejan las aguas en seco c :~rca de media legua ele terreno al estrenuo del golfo : M'Mises que conocia estos lugares , supo aprovecharse diestranmente del inomen- to del reflujo para que pasasen l :as hebreos : Faraon , habiündose metido imprudentemente en el mismo sitio algunas h,Jras despucs, y en el momento cr«tico del flujo , perdi• la vida con todo su ejürcito-, y todos fueron sumergidos . Citan al historiador Josefo , quien compara este paso de los israelitas con el del ejürcito ele Alejandro por el char de Panf lia, y no se atreve e asegurar cene hubiese sido milagroso . A»aden que nn milagro , corno el que refieren los libros r 1\IAR ~ 167 ele Moisüs , deberla tener muclha celebridad en todas las naciones vecinas : sin embargo , ninguna se acuerda de hablar de semejante milagro, ni parece haberle conocido . 'follado sostiene quc este milagro fue una estratagema ele Moi-üs . Pero aun suponiendo que los israelitas pasaron el mar por el sitio clue inclican nuestros adversarios, es evidente que no pudo verificarse ciel modo cine ellos pretenden . i .á Es uar desatino imaginar que los egipcios no conoc«an tan bien como Moi-es el flujo y reflujo del golfo de Suez, y epic en todo el ejürcito ele Faraon no hubiese ni siquiera un sugeto instruido ele este fen•meno diario clue lo advirtiera í los denim . No es menos rid«culo el pensar clue entre clos millones de i raelitas, de los cuales los reas lrabian vivido en la tierra de Gelen, poco distante cle Suez, ninguno tuviese conocimiento ciel flujo y reflujo del mar : que Moisüs pudiese fascinar los ojos ele toda esta multitud, basta cl estreno de persuadirla que al atravesar el golfo tenia las olas elevadas í tier . ella ü izquierda en forma de nnaralla . Algunos momentos antes, todo este pueblo se Babia rebelado contra Moisüs, viendo llegar el ejürcito de los egipcios : u éNo Babia, murmuraban los hebreos, sepulcros en Egipto para enterrarnos, en lugar de hacernos venir í perecer cri un desierto?° Exod . cap . 14, v . t i . Y équieren quc ldloisüs les hiciese creer pocos momentos despuüs todo lo que cluiso inventar ? 2 .á Cuando se verifica el flujo, no viene bruscamente ni ele golpe , se adelanta por espacio de seis horas, y en otras seis se retira . Aun cuando los Egipcios que ocupaban la derecha í la parte del mediod«a del ejürcito pudieran ser sorprendidos por las olas , los que ocupal .aan sa izquierda al lado del norte , deb«an necesariamente escapar del peligro . Las costas del golfo por aquella parte no son escarpadas : y élos caballos de los egipcios eran tan lentos en su carrera, que no pudieron escapar antes que llegasen las aguas ? No es 16S ~ MAR posible que í los egipcios se les trastornase la cabeza en tórminos ele no conocer el medio de salvarse . 3 .ü Es falso que el reflujo, aun en las enarcas roas bajas , deje en seco media legua de terreno en el golfo de Suez : segun la narracion de los viajeros, descubre í todo mas trescientos pasos de ancho . Dómoselos duplicados . Todo este espacio no queda descubierto hasta un cuarto de hora, despues del cual principia el reflujo, y las aguas vuelven insensiblemente por espacio de seis horas . Por lo mismo, es imposible que una multitud de dos trillones de liotubrcs con sus equipages y rebat-los pudiesen . pasar en tan poco tiempo Por u1 espacio tan reducido . Niebuhr , viajero ilustrado , que pas• por all» en i 7 6a, asegura la imposibilidad de este paso . «Ninguna caravana, dice, pasa por all» para ir del Cairo al inoute Sina» ; lo que sin embargo abreviar»a mocho el cairino : se tuerce cinco • seis millas mas al norte , y en tiempo de Moisós el rodeo del .iia ser aun nus largo , porque el golfo se adelantaba por este lado , y deb»a ser mas profundo . Volviendo clel monte Sina» í Suez atravesó este golfo , montado en mi cabello en la mas baja marca , curca de las ruinas de Colsu+fw, un poco al norte de Suez , y los írabes que marchaban zi nni lado se met»an lia,ta las ro-lillas : el banco de arena en que estíbamos no parecia muy ancho . As» que , si una can á, v :nia quisiese pasar í Colsum no lo podria verificar sino cou mucha incomodidad, y seguramente no í pie etiji tug . é Luego con mucha reas razor un ejórcito entero . Descrip . de la Arabia, píg . 353 y 355 . 4 .ü Los clue dicen que para separarse mas las olas ele la profutididad del golfo , y descubrir un espacio tras ancho de terreno, hizo Dios soplar nn viento de norte , contradicen la narracion ele illoisós, que dice esprcsainente que Dires hizo soplar un viento violento de Oriente, La .dim , í l»cdcm, F r MAR 169 que . dividi• las amas . ixod . cap i4, v . zt : viento muy seco, porque ven»a del desierto de la Arabia . Por otra parte, este viento ele norte vendr»a bien para los israelitas, y hubiera cesado con mucha desgracia para los egipcios . Si es preciso admitir aqu» alguna cosa ele sobrenatural, no vemos que haya necesidad de apocarla cono si un milagro cos . tase mas í Dios que otro . Por consiguiente , aun cuando fuese verdad que los israelitas pasaron el brazo del mar Rojo cerca (le Suez, estar»amos precisados í mirarlo como milagroso . Pero el prodigio es mucho mas sensible si le pasaron frente por frente al valle ele Bedea , cerca ele doce legras mas al mediod»a , como lo sostiene el P . Sicard , quien sigui• muy exactamente su marcha , segun estí mareada en la Escritura , y la verific• reconociendo los lugares : en este sitio tiene el mar, segun Niebulir, por lo menos tres leguas de ancho ; pero el P . Sicard le supone cinco • seis leguas . En este caso no pudieron pasar los israelitas, sin tener las aguas elevadas en forma de pared í derecha ó izquierda, segun lo dicen los libros sagrados ; por consiguiente, sin un verdadero milagro . Por mas que digan nuestros adversarios, Josefo reconoce espresarrente lo milagroso de este acontecen - miento : Antig , lib . 2, cap . 7 . La libertad que deja í los pagarlos de que crean lo que quisieren , nada prueba : ól vivi• i 5co a°os despees de este suceso, y no parece haber visto los lugares . No hay ninguna semejanza entre el paso de los israelitas por el mar Rojo, y el c»e los soldados de Alejandro por la costa del mar (le Pan°tia . Arriano dice que aprovecharon algunos instantes en que el viento de Norte separaba las olas (te la ces . ta, y Estrabon a°ade que llegaba a los soldados el agua hasta la Cintura . Por otra parte , el primero de estos Iiistoriadores observa , que Alejandro no hizo que pasase de este modo TO 1,10 vt . 22 170 ~ MAR sino una parte de su ejírcito, y no dice cuól fue el nümero de los soldados que emprendieron este pasage . De, exyd•t . Alex . lib . i . Estos mismos cr•ticos faltan tambien ó la verdad cuando dicen que el paso milagroso de los israelitas y la destruccion de los egipcios no fueron conocidos por las naciones vecinas, y que no habla de estos sucesos ningun autor profano . No solamente los amonitas estaban muy instruidos de este acontecimiento, Judith, cap . 5 , v . i2, sitio tambien Diodoro de Sicilia, que en el lib . 3, cap . 3, refiere que , segun la tradicion (le los icty»fagos , que habitaban la costa occidental del mar Rolo, este mar se abri» en otro tiempo por un reflujo violento , y todo su fondo qued» en seco ; pero que despues habia sobrevenido un flujo impetuoso que reuni» las aguas . Justino dice en el lib . 36, con Trogo Pompeyo, que los egipcios que persegu•an ó Moisís se vieron precisados ó volverse por las tempestades . Artapan , citado por Eusebio eu la preparacion evangílica, lib . y, cap . 27, observa que los sacerdotes de Menfis no convenian en el paso milagroso de Moisís ; pero que los de Heli»polis, confesaban que se habia abierto paso milagrosament e al traves de las olas . El sabio autor de la historia verdadera de los tiempos fabulosos, torno 3 .« póg . 202 y siguientes , hace ver que muchos rasgos de la historia del Egipto, segun los refieren los autores profanos, no son otra cosa que los acontecimientos desfigurados y disfrazados, de la historia de Moisís y de los hebreos, y clue singularmente se reconoce en ellos con much•sima evidencia el paso del mar . Rojo . Víase la d isert . d e la Biblia de Aviáon, tom 2, póg . 46 . Podemos hacer con este motivo una observation que prueba la precision y exactitud sobre este punto de la narracion de Moisís : hablando del ejírcito de Faraon que perseguia ó los israelitas, no se acuerda sino de carros y de caballer•a . Exod . cap . 14 y t 5 . Los historiadores y viajeros observan que los re- 1 I . MAR ~ 1 7 1 yes de Egipto nunca tuvieron mas tropas que la caballer•a ; y aun hoy los mamelucos ele ó caballo son la ' :nita milicia del Egipto . Viage ó Siria y al Egipto por Mr . Voltio y, torn . 2, 2 .a parte, cap . I t . MARAN-ATHA . Palabras siriacas, que significan el Se é áor viene , el Seáor vino, 6 vendró el Seáor . S . Pablo en su 1 . 3 ep•st . ó los Corint ., cap . 17, v . 22, dice : °Si alguno no ama al Seáor Jesus, sea anatema : ‰ y aáade, ikTaran-atha, el Seáor viene, &c . Muchos comentadores dicen que esta era una f»rmula de anatema » escomunion entre los jud•os, que equivale ó Schamatha, » Schcnz-atha, el nombre del Seáor viene, y que San Pablo repite en siriaco lo que acababa de decir en griego . Sobre esto se compusieron largas disertaciones . Bingham Orig . Eccels . tom . 7, lib . 16, cap . t t , Š t 6 y •7, duda clue esta F»rmula se hubiese usado nunca en la Iglesia, y que se hubiese eseomulgado jam as ó uno para sienspre sin dejarle esperanza de reconciliation . Tampoco cree que la Iglesia hubiese pedido nunca ó Dios la muerte ele sus mas crueles perseguidores . San Juan Cris»stomo en la Homil . 7 6 sobre la Epist . ó los Corint . sostiene, que son muy raros los casos de encruelecerse contra los hereges , contra los perseguidores, y mas enemigos de la Iglesia, porque Dios no la abandonaró jamós enteramente ó su seduccion, ni ó sus furores . No nos parece necesario entrar en esta discusion, porque el testo ele San Pablo puede muy bien tener otro sentido . Los Intírpretes lo entienden del modo siguiente ; Si alguno no ama al Seáor Jesus, es decir, si alguno manifiesta aversion contra íl, y pronuncia contra íl maldiciones, como lo hacen los jud•os e incrídulos, que íl mismo sea anatema : el Seáor viene » vendró ó tomar venganza de esta impiedad . Por consiguiente, es una amenaza, y no una impre- 172 ~ MAR cacion . Víase la sinopsis de los cróticos sobre este pasage . Cuando la Iglesia pide contra sus perseguidores y enemigos , no pide ü Dios que los pierda para siempre , • los condene, sino que los convierta, • con castigos ejemplares, • con otras gracias eficaces . Víase Imprecacion . Pero recibi• de Dios potestad para escomulgarlos , • separarlos enteramente de la sociedad de los fieles, hasta que vuelvan ü entrar en só mismos, y hagan una penitencia proporcionada ü la gravedad ele sus pecados , y reparen los escündalos que ocasionaron . Víase Excomunion . MARCELIANOS . Hereges del siglo lv que seguian la doctrina de Marcelo, obispo de Ancira, ü quien acusan de haber renovado los errores de Sabelio, es decir, que no distingulan las tres personas ele la Santósima Trinidad , miründolas solamente como tres denominaciones de una sola Persona divina . No hay en la antigiiedad sugeto alguno sobre cuyas opiniones haya tanta division, como sobre las de este obispo . Como fuese uno de los padres del primer concilio de Nicea, que habia suscrito ü la condenacion de Arrio, y íl mismo habia escrito contra los defensores de este herege, nada olvidaron para desfigurar los sentimientos de Marcelo, y manchar su reputation . En muchas juntas le condenaron , le depusieron, le echaron ele su silla, y nombraron otro de los suyos en su lugar . Eusebio de Cesarea manifiesta mucha pasion y malignidad en los cinco libros que escribi• contra este obispo ; y en esta obra vierte ü cara descubierta el arrianismo que tenia en su corazon . En vano se justific• Marcelo eu un concilio de Roma ü presencia ciel Papa Julio en el a»o de 341 , y en el concilio de Sardica en el de 347 : se empe»aron en que despues de esta ípoca habia tenido menos moderation en sus espresiones, y descubierto mejor sus verdaderos sentimien- MAR 173 tos . Entre los sugetos de mas categoróa ciel iV y v siglo, unos estuvieron ü su favor, y otros en contra : (I mismo San Atanasio, de quien habia sido mu y apasionado , y en cuya comunion habia vivido mucho tiempo , parece que despues se retir• de su trato, y se dej• persuadir por los acusadores de Marcelo . Lo «nico que se puede decir es, clue en medio (le la fermentacion que reinaba entonces en todos los espóritus , y la oscuridad de los misterios que se disputaban , era muy dificil ü un te•logo el esplicarse con bastante precision , para no (lar margen ü las acusaciones de uno de los clos partidos . Si no estü probado con muchósima claridad que cl lenguaje (le Marcelo era herítico, por lo menos es facil probar convincentemente que sus discópulos y partidarios no eran ortodoxos . Fotino, que renov• el error de Sabelto , fue diücono d e Marcelo, y babia estudiado con íl : el extravóo del discópulo no podia menos cóe atribuirse ü su maestro . Por lo mismo, es muy dificil en el dia el pronunciar decisivamente en esta materia . Tillemont, despues de haber referido y pesado los testimonios, tampoco se atrevi• ü decidirse : tom . 6, püg . So3 y sig . Víase Fotinianos . MARCIONITAS . Nombre de una de las mas antiguas, y de las mas perniciosas sectas que se levantaron en la Iglesia en el siglo ii . En tiempo de San Ppifünio, y ü principios del siglo v, se habia estendi-,lo por la Italia, por el Egipto, la Palestina, la Arabia, la Persia, y otros paises ; pero enton- . ces estaba reunida con la secta ele los maniqueos por la conformidad de sus sentimientos . Marcion, autor de esta secta, era de la provincia del Ponto, hijo de un Santo Obispo, y desde su juventud profes• la vida solitaria y ascítica : habiendo seducido ü una doncella, fue excomulgado por su propio padre, quien no quiso nunca restituirle ü la comunion de la Iglesia, aunque se so- '74 ~ MAR metií ó la penitencia . Por este motivo abandoní su pais , y se fue ó Ronia, donde no tuvo mejor acogida entre el clero . Irritado del rigor con que se le trataba, abrazí los errores de Cerdon, y aüadií otros suyos, procurando estenderlos en todas partes donde encontraba sugetos díciles : se cree general . mente que esto sucedií principios ciel pontificado de Pio I, hacia el aüo 5 .• de Antonino el Piadoso, y aüo de 144 í 145 de Jesucristo . Preocupado, como su maestro, con la filosof»a de Pitógoras, ele Platon, de los estoicos, y de los orientales, creyí Marcion resolver, como «l, la cuestion del origen ciel mal, admitiendo dos principios de todas las cosas, uno autor del bien, y bueno por naturaleza ; otro autor del nial , v esencialmente malo . La dificultad principal que ocupaba los filísofos , era el saber ácímo un esp»ritu, como el alma, se hallaba encerrado en un cuerpo sujeto ó la ignorancia , ó la debilidad, y al dolor? áCímo, y por qu« el Criador de los esp»ritus los habia degradado en tanto estremo? La revelacicn que nos enseüa el pecado ciel primer hombre, no parece que satisface ó esta dificultad , porque el mismo Adan era compuesto (le un alma espiritual y ele un cuerpo terreno . Ademas, parecia que un Dios omnipotente y bueno deberla impedir el pecado del primer hombre . Los filísofos creyeron que ser»a mejor suponer que el hombre era obra de dos principios opuesros, el uno padre (le los esp»ritus, y el otro criador y formador ele los cuerpos . éste, dicen, maligno y envidioso de la felicidad de los esp»ritus, hallí el medio de aprisionarlos en los cuerpos : para conservarios bajo su imperio les dií la ley antigua , que los juntaba ó la tierra con recompensas y castigos temporales . Pero el Dios bueno , principio de los esp»ritus, revistií uno de ellos, que es Jesucristo, de las apariencias ele humanidad, y MAR 175 le envií ó la tierra para destruir la ley y los profetas, para enseüar ó los Hombres que su alma viene del cielo , y que no puede recuperar la felicidad, sino reuni«ndose con Dios : clue el medio de conseguirla es el abstenerse de todos los placeres que no sean espirituales . Nosotros liaremos ver despucs los absurdos de este sistema . Marcion condenaba el matrimonio, y hac»a de la continencia y de la virginidad un deber riguroso, que «l mismo no quiso observar . No administraba el bautismo sino ó los que guardaban la continencia ; pero sostenia, que para purificarse mas y mas, se podia recibir hasta tres veces .-1\o se le acusa de haber alterado su forma , ni de haberla aüadido t° quitado cosa que le hiciese nulo . Miraba como una humillacion la necesidad de alimentarse con los cuerpos producidos por el mal principio : sostenia que la carne del horn . bre, obra de esta inteligencia maligna , no debia resucitar : que Jesucristo no habia tenido esta carne sino en la apariencia : que su nacimiento , su pasion , su muerte, y su re~ surreccion , no habian sido mas que aparentes . Segun el testimonio de San Ireneo, aüadia que Jesucristo, cuando bají ó los infiernos, habia sacarlo las almas de Cain , de los sodomitas, y de todos los pecadores, porque se le hab»an presentado, y no hablan obedecido sobre la tierra las layes del cual principio criador ; pero que habia dejado en los infiernos ó Abel, Noe, Abrahan, y los antiguos justos, porque habian hecho lo contrario . Aseguraba que llegarla un dia en que el Criador, Dios de los jud»os , enviaria sobre la tierra otro Mes»as í Cristo para restablecerlos, segun las predicciones de los profetas . Muchos marcionitas arrostraban el martirio, y buscaban la muerte, para manifestar el desprecio que habian de la carne ; sin embargo, solo se conocen tres que le hayan sufrido realmente con los martires catílicos . Ayunaban el sóbado 176 ~ MAR en ídio del Criador, que mandí el sóbado el descanso ó los judüos . Muchos, segun dice Tertuliano, se dedicaban ó la astrologia judiciaria : algunos acudieron ó la magia y al demotilo , para detener los efectos ciel celo con que Teodoreto trabajaba en la conversion ele los que habla en su obispado . Li •nica o' .bra que se atribuye ó M trcion es un tratado que habla intitula, lo Anti'tlicsc .s • Oppositiorzes : su objeto era hacer ver la oposicion que hay entre la ley antigua y el evangelio, entre la severidad de las leyes ele Mois»s y la dulzura ele Jesucristo, sosteniendo que las teas de las primeras eran injustas, crueles y absurdas . De aquü deducia que el criador del mundo , que habla en cl Antiguo Testamento , no puede ser el mismo Dios que envií ó Jesucristo ; por consiguiente, no miraba los libros del Antiguo Testatnento corno inspirados por Dios . De nuestros cuatro evangelios solo adinitia el de San Lucas, quitóndole los dos primeros capütulos que hablan ciel nacimiento de Jesucristo : no admitia rias que die4 ele las epüstolas ele San Pablo , quitando de ellas todo lo que no convenüa con sus opiniones . Muchos fueron los santos Padres del segundo y tercer siglo que escribieron contra Marcion : S_ln Justino, San Irenco, un autor llamado Molesto , San TeoGfo de Antioquüa, Sau Dionisio ele Corinto , &c . Pero muchas ele estas obras se han perdido . Las mas completas que nos quedan son los cinco libros (le Tertuliano contra lilarcion, y sus tratados de carne Christi, y ele resrtrectione carnis : los diólogos de rectc« na Deum fide , atribuidos en otro tiempo ó Orügenes ; pero que son en realidad de un autor llamado Adamancio, que vivií despues del concilio de Nicea . El mismo Orügenes, eu muchas (le sus obras, censura los errores ele Marcion , aunque (le paso , y sin atacar de frente el sistema ele este heresiarca . Bayle se empeáa en el art . Alarcionitas de su dicciones, rio, en que los Padres no respondieron sílidamente ó las MAR '77 ficultades de Marcion , y en prueba cita las respuestas ele Adamancio y San Basilio ó una de las principales objeciones de los marcionitas . Nosotros las examinaremos despues ; pero no habla (le los libros de Tertuliano , y se v» precisado ó confesar en general que el sistema de N arcion estaba goal concebido y peor arreglado . En el art . lllartigrtcismo hicimos ver que los Padres refutaron sílidamente las razones (le los tnaniqucos, que eran las mismas que las ele los inarcionitas ; pero seró muy ciel caso que veamos el modo con que fue combatido el sistema de estos •ltimos por Tertuliano . En su libro primero contra lllcircion demuestra que nn principio eterno » increado es infinitamente perfecto , y por consiguiente •nico : que la suma perf .ecciou nace inda . dablemeute de la existencia necesaria : que no hay unas razor para admitir clos primeros principios , que para admitir amillares . Hace ver, que el Dios que supone bueno Marcion, no lo es en realidad , porque no se (lií ó conocer antes de Jesucristo : que nada crií de lo que vents : que est' Dios, segun el sistema de Marcion , proveyí muy mal ó la salud de los hombres : que dejí cautivar los espüritus de quienes era padre, bajo el yugo del mal principio, y ó este hacer vial sin hab»rsele opuesto : por consiguiente, que es estti1uido í impotente . El mismo Bay ;c hizo esta •ltima reflexion contra el buen principio ele los mauigtieOe . En el lib . 2 . é prueba Tertuliano que Dios, segun le representan los libros del Antiguo Testamento, es en realidad sumamente bueno : que su bondad se demnesh °a por sus obras, por su providencia, por suis leyes, por su indulgencia Y - misericordia con los pecadores, y por las correcciones pateruales que usa con ellos, y finalmente por la sabidurüa ele las leyes de Mois»s que censura Naren n tait injustamnente . Por lo `""n0, es falso que el Antiguo Testamento no es obra del Dios bueno, y que este no fue el Criador del universo . TOMO y 1 . ~ 23 178 ~ MAR En el 3 .í hace ver Tertuliano que Jesucristo se dio constantemente ó conocer como enviado por el Criador, y no por otro alguno : que asü fue anunciado por los profetas : que su carne, su pasion y su muerte fueron reales y no aparentes . Lo mismo prueba en el 4 .í, en el que demuestra que Jesucristo ejecut• puntualmente todo lo que habia prometido el Criador por los profetas . Patentiza la temeridad de Marcion en refutar el Antiguo Testamento , del cual se vali• Jesucristo para probar su mision y su doctrina, y en quitar del Nuevo todo lo que le desagrada . En el 5 .í sigue probando con las epüstolas ele S . Pablo que Jesucristo es realmente el Hijo y el enviado del Criador, »nico Dios del universo . En su tratado de carne Christi dejaba ya probada la realidad y la pasibilidad ele la carne de Jesucristo ; y en el de resurrectione carnis hace ver que la resurreccion futura de los cuerpos es un dogma esencial de la f« de los cristianos : de lo cual resulta tambien clue la carne • los cuerpos son obra del verdadero Dios, y no del cual principio . Pero ápor qu« el Dios bueno dej• pecar al hombre? Tal es el gran argumento de los rnarcionitas . Lo perrnitio, responde Tertuliano, porque habia criado al hombre libre ; y era bueno que el hombre usase (le su libertad . Por haber le hecho ó imagen de Dios es capaz ele m«rito y de recompensa . Adamancio en los Diólogos contra Marcion , responde tarnbien que Dios dej• al hombre el uso de su libertad , porque no pertenece ó la naturaleza del hombre el ser inmutable como Dios . S .Basilio slice que Dios obr• de esta manera, porque no quiso que nosotros le amósemos por fuerza, sino voluntariamente . Los Padres de los siglos siguientes dicen que Dios permiti• el pecado (le Adan , porque se proponüa el reparar ventajosamente sus consecuencias por la redencion de Jesucristo . V«ase Pecado original, Redencion . Bayle tiene por insuficientes y poco s•lidas estas respues- MAR 179 tas . Dios, dice, podia impedir el pecado del hombre, sin menoscabo de su libertad, porque hace perseverar ó los justos sobre la tierra por medio de gracias eficaces, y los santos en el cielo son incapaces de pecado . No se sigue (le aquü que los justos y bienaventurados dejen ele ser libres, ni que sean inrruutables como Dios, ni que le amen por la fuerza, &c . Si los marcioni .tas hubiesen replicado asü ó los santos Padres , pensamos que no se verüan muy embarazarlos en satisfacerlos . Sin duda hubieran dicho : i .í que es un desatino el pretender que Dios por bondad debe dar ó todos los hombres, no solo gracias suficientes, sino tambien eficaces . Se seguiria que cuanto mas dispuesto estó el hombre ó ser ingra- to, rebelde, « infiel ó la gracia, tanto mas obligado estó Dios ó aumentarla, como si la malicia del hombre fuese un tütulo para obtener mayores beneficios . Decir que Dios debe hacer una cosa, porque puede hacerla, es suponer que debe agotar en favor del hombre su poder infinito ; lo cual es otro absurdo . 2 . 0 Los Padres hubieran hecho ver que discurriendo sobre este principio, no bastarüa para satisfacer la bondad de Dios, ni aun la misma felicidad de los bienaventurados . Esta felicidad solo es infinita en su duracion ; pero se podrüa aumentar, porque hay entre los santos diversos grados de gloria, y la felicidad de unos fue anterior ó la (le los otros . Bayle, pues, y los denaas apologistas de los nzarctonitas, discurren sobre un principio evidentemente falso, suponiendo que la bondad ele Dios, unida ó su omnipotencia, debe lhacer siempre el mayor bien, y que es un verdadero uial rut bien mas pequeéo clue otro . El absurdo de este empeéo no se ocult• ó losPadres ele la Iglesia, quienes sentaron un principio evidentemente contrario . V«ase IJJ inigucisrno, ° < . Las demas illaximas en clue se funda Bayle, ó saber, que Dios no puede I92 ~ MAR ningun comercio tuvo con su Esposa hasta el nacimiento de Jesucristo , v . 25 . S . Luc . en el cap . t de su evangelio, v . 34, refiere la respuesta que dií ó IJlarüa el angel del Sct•or, cuando le preguntí címo podia ella ser Lna(lre si no tenia comercio con ningun hombre : el L'spiritu Santo vendró sobre ti, y el poder ciel Altisinzo te protrgcrd ; por eso el Santo que naceró ele ti servü llamado Kijo de Dios . No se puede ense- »ar con mas claridad que Jesucristo fue concebido sin menoscabo aluno de la virginidad de «llaria . Pero la estravogancia ele los hereges es inconcebible . Los mas de los antiguos sostenüan clue cl IIiáo (le Dios no halda podido revestirse (le nuestra carne , porque la carne es esencialmente !hala . S, grub su opinion, no habia tornado carne sino en la apariencia, y hablan silo ta!uhicn . aparelites su nacimiento, su m uerte, y su resu! é reccion . Si (liscnrriesen con alguna consecuencia, 1to dclJian titubear eu admitir la virginidal de Harüa ; y esta era la opinion ele algunos ebionitas . Los otros negaban esta virginidad , pretendiendo elite Jesucristo nacií del comercio conyugal de Jos° con su Esposa : lo dispntaba!z la divino lad, y 'decüan que no era Hito de Dio : Sitio por adoption . V°ase lbionitas . En cl dia los socinialnos reconocen (lil,' Jesucristo lue 1Ortuad0 en (1 ü .)O de la ~'11' e11 por virtud del E püritn Santo, sin !nct!oscabo de su virginidad : por esa, dicen, fue llamado hijo de Dios : .sü lo (,!(,clara el angel Gabriel ó Marüa en el evangelio de S . Luc ., cap . 1, v . 34 . Luego no es l - lijo de Dios , sino en un sentido niet : :fírico, y no es Dios en sentido ligoroso . Asü Indre n entre sü los sectarios que se tornan la libertad de iutcrp : - ct :n ‰ , como les acomoda , las palabras de la Sagrada Escritura . Otros , no menos tcmcrtrios ,~conao Eunon!io, hervidlo ., JOv!nlano, honoro , y sus sectarios, dijeron que despees del nacimiento del Salvador tuvieron otros hijos Jos° y Harüet : que la madre de Dios no estuvo siCfpre virgen : fueron con - MAR 193 denados y refutados por los Padres de la Iglesia , con gran sentimiento de los protestantes, enemigos de los votos ele virginidad . Alegaban solamente pruebas muy früvolas : dcciao : u nosotros leemos en S . Mateo, cap . i, v . 8 y 25, que Farüa, esposa de Jos°, se hallí en cinta antes que hubiesen tenido comercio conyugal , y que Jos° no le tuvo con su Esposa basta que dií ó luz su Hijo primog°nito . Esto supone clue tuvieron comercio despues , y que Jesucristo tuvo hermanos : tambien se habla de sus hermanos en el Evangelio .Š Los Padres da la Iglesia respondian que el ‹nico objeto ele San Mateo era el hacer ver que Jesucristo no habia nacido de San Jos°, sino que habia sido concebido por virtud del Espüritu Santo . Lo prueba refiriendo lo que precedií al nacimiento de Jesucristo, aunque sin hacer mencion de lo que sucedií despues . El nombre de primog°nito se daba, tanto al hijo ‹nico, como al que tenia mas hermanos . Entre los judüos el nombre de hermanos designaba los primos carnales y otros parientes . Ademas , Jos° parece que era ya ele mucha edad para tener hijos . Si Jesus hubiera tenido hermanos, no hubiera necesitado de encomendar su Madre ó San Juan desde la cruz, y no hubiera dicho ó su misma Madre : alii tienes ci tu hijo, Petavio de Incarnat ., lib . 14, cap . 3 . Muchos de nuestros santos doctores creyeron que antes ele casarse con San Jos°, 11larüa prometií ó Dios una perpetua virginidad . Eu electo, la maternidad clue le anuncií el angel no hubiera podido asombrarla, si se hubiese propuesto vivir conyugalmente con su Esposo . Calvino, Beza, y los centuria- (lores de l\lagdebourg , enemigos de todos los votos , hicieron burla (le este pensamiento de los Padres . Sin embargo, Filon nos dice, que entre los judüos habla esenios ele ambos sexos que hacüan profesion (le continencia perpetua : el voto de MariŒŒ no era por consiguiente opuesto ó las costumbres (le los judüos . TOMO vi . ~ 25 194 ~ MAR III . Maria es madre de Dios en todo el rigor de la pa . labra . Así lo daclaré contra los nestorianos el concilio general de ‹fcso el a»o de 43 r . Ln efecto, Maria es sin duda madre ele Jesucristo . Jesucristo es Dios : luego María es madre de Dios : este argumento es demostrativo . Ya hemos notado clue los gnésticos, los docetas, los marcionitas, y los maniqueos, ~ ense»aban que el IIijo de Dios ~ Ir no Babia encarnado, ni tornado cuerpo, sino en la apariencia : por consiguiente, no po :lian llamar • María madre de Dios en sentido propio y riguroso . Los arrianos, que negaban la divinidad de Jesucristo, estaban en e 1 mismo caso . La Iglesia , condenando todas estas sectas , aseguré • María el augusto título de Madre de Dios , que nosotros le damos . Sin embargo, h•cia el a‰o .43o, un sacerdote de Constantinopla, llamado Anastasio, traté ele vituperar este titulo en sus sermones, y Nestorio, patriarca (le esta ciudad, tomé la defensa de este predicador . Pero para sostener que María madre de Jesucristo, no es madre de Dios, es indispensable sostener que en Jesucristo no bay una sola persona, sino clos : que entre la una y la otra no hay union sustancial, sino solamente una union moral, esto es, tina concordia perfecta de voluntades , afectos y operaciones : esto es lo que ense»é tambien Nestorio . Vüase Nestorianismo, Œ . 2 . Bien poca instruccion manifestaba , cuando decia que el nombre eec é ~, oc, madre ele Dios , no fue ciado • lilaria por los antiguos ; al contrario, se le (lié en la conferencia (le Arquelao, obispo de Cliarcar , y el lreresiarca Dlanüs el a»o de 277, y mas ele i 5o antes du Nestorio . Juliano reprobaba esta espresion , y murié el a»o de 363 . S . Cirilo contra Julianum, lib . 8, pig . 276 . Por lo rmisrno, estaba en uso ya en aquellos tiempos el dar este nombre • María . Se equivocaron algunos críticos en aventurar que San Leon , muerto en el a»o de 46 r, había sido el primer autor de este nombre . MAR ~ í95 Aclemas, ó quü importa la palabra si encontrarnos su sic nificacion? Eu el si lo ir San Ireneo llamaba • Jesucristo Manuel, el que es ele area Virgen , cl Verbo que existe de María : qui ex, Virginc Enzrrrruz~rcl , Verbum existens ex laría : ül le llama hijo de Dios e hijo del hombre, esto es, ele una criatura humana : dice clue Alaría trajo ci . Dios en sus entra»as . Luego es su verdadera madre . Adv . hcrr « . lib . 3, cap . 20, nulo . 3 : cap . 2r, n nm . r o . Tanibien se esplica (leá mismo modo San Ignacio, discípulo de los Apéstoles en su E1píst . ad Efes . , nítm . 7 y t 8 . En realidad viene • ser la misma espresion cine la ele San Pablo cuando dice glue Dios envié • su hijo liccito é firinudo de ánager, Ad Galat ., cap . 4, v . 4 . Madre de Dios, dicen los apologistas ele Nestorio, parece significar que María parié la dig inirlacl : falsa rüflexion : esta palabra no expresa mas un error clue las palabras de que usaron S . Ireneo, S . Ignacio y S . Pablo . Jesucristo es Dios y hombre : luego áVariar es tan real rne «u te rrvrdre de Dios, como madre del hombre : ella parié la h imanielad de Jesucristo, porque el hombre no siempre cXistié ; pero no parié la divinida «l , porque esta es eterna . Dicen tambien que en el Evangelio de S . Lucas, cap . r, v . 43, Isabel llarné • su prieta la madre ele nri Sc°ie,, y no la madre de mi Dios . Pero los judios solo • Dios daban el título (le áni . S'eim e . Isabel a‰ade, se complied todo lo que se os dijo por cl Se»or . A q uí cl S . rŠar sin duda es Dies . Di- 1 cine los an,uos lianlal>an a Maria , .ó 70x,,, y no M,,,, ,i e ,,, En llora buena . Tarnbien la Ilarnaban ~ t,, ;7 :xCS , y no mí,, -, p ,, xe1,, .Los latinos dccian Dcihara, unas bien que mater Del, y de aquí cada se infiere . Por lo denlas, no es estra»o que los socinianos, enemigos de la divinidad de Jesucristo , y los protestantes due pro- Penden, al socianismo, refuten cl título de nraclre de Dios ; 196 ~ MAR todos le tienen aversion, porque este es el fundamento del culto que la Iglesia catílica la tributa, IV . Es una piadosa creencia que Maria resucití despues de su muerte, y que fue trasportada al cielo eu cuerpo y alma . En el articulo Asuncion hicimos ver el origen (le esta persuasion y el modo con que se introdujo . En la Biblia de Aviócon, tom . 15 , püg . 59, hay una disertacion de D . Calmnet sobre el trünsito de la V•rgen Sant•sima eu que refiere lo clue en este punto dijeron los antiguos y modernos, lo cual no estraetamos, por no alargarnos demasiado . V . De la devotion cor» la Virgen Sant•sima . El culto (lne damos ü Mar•a se funda en las mismas razones y en los mismos motivos que el que dirigimos ü los demas santos . Con la diferencia de que el primero es mas profundo y mas solemne . En efecto , si todos los santos pueden interceder por nosotros, y si Dios se digna escuchar sus oraciones, con muelia mas razon la Virgen Sant•sima, mas favorecida de Dios, mas rica en m«ritos, y elevada ü mas alto grado de gloria que todos los demas santos, puede interceder por nosotros, es digna de nuestros honienagas, de nuestra devotion , y de nuestra confianza . Esta creencia no es nueva en la Iglesia, por mas que digan los incr«dulos y protestantes : aun cuando no pasase del siglo iv, como ellos pretenden, ser•a bastante para nosotros . Los Padres de este siglo, clue celebraron ü porf•a las virtudes, los m«ritos, y el poder de la Virgen Sant•sima, nada inventaron de nuevo ; hicieron profesion de seguir lo que era creiclo, enseiáado, establecido y practicado en los tres siglos anteriores . Se puede ver lo que dijeron de la madre de Dios eu el Petavio de Incarnat . lib . r4, cap . 8 y 9 . En el lib . 3 . de S . Ireneo, cap . 22, nént . 4, hay un c«lebre pasage . "A la manera, (lice, que Eva , esposa de Adan, wsuuque todavia V•rgen, llegí por su desobediencia ü ser la 01 , MAR ~ 1 97 °cansa de su propia muerte, y de la de todo el g«nero humano, as• dar•a, casada con un esposo, y al mismo tiempo °V•rgen, fue por su obediencia la causa de su salvation, y °de la (le todo el g«nero humano . Lib . 5 , cap . 19 : si la pri- °mera fue desobediente ü Dios, la segunda consintií en obedecer, para que Mar•a, Virgen, fuese la abogada de Eva, °tambien virgen, y el g«nero humanno, sujeto ü la muerte °por una virgen, fuese tanibien libertado por una virgen, &c ." S . Agustiu cita estas éltimas palabras para probar contra los pelagianos la existencia del pecado original . A ejemplo suyo hicieron el mismo paralelo de Eva con Alaria otros muchos santos Padres, como S . Basilio, S . Epifanio, S . Efren, &e . Esta doctrina de un Padre del siglo ir, seguida por los demas, incomoda mucho ü los protestantes, y por eso la esplicaron conforme ü sus preocupaciones . Daille, adv . cultura relig . latin, lib . i, cap . 8, dice, que la palabra abogada en S . Ireneo, no puede significar que Eva invocí ü la V•rgen Sant•sima cuatro mil aóos antes (le su nacimiento, ni que Mar•a favorecií ü Eva muerta cuarenta siglos antes : abogada, dice, significa lo naisrno que consoladora en Tertuliano, y en los deinas Padres : as• S . Ireneo solamente quiso decir que Mar•a, reparando el mal que habia hecho Eva, la proporcioní un motivo de consuelo . Todos los protestantes adoptaron esta respuesta, y la siguen por tradicion . Pero »por qu« buscar mas que en el trismo S . Ireneo el sentido de sus palabras? En todos sus escritos por la palabra abobada entiende este Santo Padre una persona que concede ü otra sus auxilios, protection y asistencia . V«ase el lib . 3, cap . a8, ném . 7 : el cap . 23, ném . 8, y el lib . 4, cap . 34, ném . 4 . No vernos por qu« fue mas dif•cil ü Maria socorrer, proteger, y asistir ü Eva despues (le cuatro mil aóos, clue el darla un motivo de consuelo : y pues que este consuelo es para todos los hombres, debe inspirarles respeto y 198 ~ MAR reconocimiento hacia la criatura Santísima que se lo lia proporcionado . Pretende Dalle que no se deben entender rigurosamente estas palabras, porque Jesucristo fue el ónico autor de nuestra Redencion . Es verdad ; pero Dios quiso que interviniese en este misterio el libre consentimiento ele Ataría : luego ella contribuyü • la Redencion con su consentimiento, con su f», y con su obediencia, como dice S . Leneo . Luego en esto fue abogada, protectora y bienhechora, no solamente ele Eva, sino Cambien clef g»nero humano . Cuando los Padres . del siglo iv y siguientes dicen que Maria es la madre, la reparadora, y la medianera ele los hombres, no hacen mas que desenvolver el pensamiento ele S . Ireneo . Jesucristo es el ónico mediador por sus propios m»ritos ; 11laría y los santos son mediadores con sus oraciones » intercesion . V»ase lllediador . Grabe, menos entusiasta que Daille, dice, que aun cuando se confesa,,c que Maria intercede y ruega por la salud de todos los hombres en general, lo que no reusan admitir los protestantes aras modernos, es imposible clue oiga las oraciones ele tantos millares (le personas . «Creeremos, pues, cine Dios no es bastante poderoso para dar • conocer ír la Virgen Santísima y • los Santos las oraciones que se les dirigen, ü que no les d• este conocimiento por el temor ele ocuparlos demasiado? Si los protestantes mas nioderados admiten que los cine estan en la bienaventuranza pueden interceder por nosotros, conceden • los catülicos la victoria . V»ase el Prefacio de D . lllassuet sobre San Luego, Disert . 2 , art . o . 11' Tas liara satisfacerlos es preciso probarles el culto, la intercesion y la invocation (le 1Jlaría y ele los Santos por la Sagrada Escritura : lo haremos en el artículo Santos . Por ahora nos limitaremos • observar que .JIcvia en su C•n- MAR ~ 1 99 tico, que se refiere en el Evangelio de S . Luc . , cap . io, v . 48, dice : "Todas las generaciones me llamar•n dichosa, porque áel O,nnipotente obrü en mí grandes prodigios ." lie aquí por lo menos un culto de alabanza . En el Evangelio de S . Luc . cap . 16, v . 9, dice Jesucristo : " Grangeaos amigos ácon las riquezas transitorias y perecederas , para que cuando állegaren • laltaros, os reciban en la mansion eterna ." «Qu» significa esta leccion, si los que estan en la mansion eterna en nada pueden contribuir • la salvation ele los que los favorecieron en la tierra? Ellos no pueden contribuir • la salvation sino con su intcrcesion ü con sus oraciones . Si pueden interceder por nosotros, no puede menos de ser líci- to el el invocarlos . V»ase santos . No conocemos mejor int»rprete de la Sagrada Escritura que la pr•ctica de la Iglesia : prescindiendo del testimonio de los Padres , en todas las antiguas liturgias del inundo cristiano se hace mention ü memoria (le la Virgen y de los santos . No es dudoso este trecho, despues que estas liturgias se reunieron, compararon y publicaron : las reas llegan • los primeros siglos en su antigéedad, aunque no fueron escritas hasta el sigo tv . Las sectas orientales, aunque separadas de la Iglesia romana hace mil y doscientos a°os, conservan como ella el culto y la invocation ele la Vírg n Santísima y ele los Santos . Las pruebas de esta verdad pueden verse en la Perpetuidad de la fc, ton' . S, l,rig . 439, &e . . Esta cle~ :ocioaa es un nuinuiiticil d2 abusos : tal es el grito general de los protestantes . Bayle , segur su costumbre, pone en el mas impío mi'lícnlo el culto de la Vírgeu San ‰ tísima . Le compara cou el que los paganos daban • Juno, y sostiene que aun es mas excesivo . Diet . Crit . Junon, 11 I . Dice que este culto no se principiü en la Iglesia hasta tre~!cicntos ü cuatrocientos ados despues ele la Ascension ele Jesucristo ; que naciü de la inclination natural • todos los hombres de imagi- roo ~ MAR narse la corte celestial semejante í la de los reyes de la tierra, en la cual tienen regularmente mucho poder las mugeres : del sórdido interes de los sacerdotes y de los frailes, quienes vieron que este culto era muy lucrativo : de los falsos mila . gros que forjaron , &e . Piensa clue la disputa entre S . Cirilo y Nestorio, y la condenacion de este ültimo, contribuyeron por lo menos accidentalmente al aumento del culto de la Virgen . Pero por una contradiccion de las que suele tener orciinariamente, juzga que todo lo que se dijo mas exagerado respecto í Xctr•cu nace naturalmente del t•tulo ele madre de Dios : que aun cuando se hubiesen limitado í la cualidad de madre de Jesucristo, como quer•a Nestorio, se sacarian infaliblemente las mismas consecuencias . Nestorius M . N . Dice que en X695 la Sorbona condenó con demasiada suavidad los errores y visiones contenidas en la obra de Mar•a de Agreda : los rumores que excitó esta censura entre los devotos ele la Virgen Sant•sima demuestran, segur el, que son incurables los errores y abusos de la Iglesia romana . Agreda . B . C . D . Nosotros respondemos í estos vanos clamores, que si henos de quitar todas las cosas de que se abusa, serí preciso destruir toda religion : uno de los argumentos mas comunes de los ateos es que es imposible no abusar de la religion ; y el mismo Bayle abundaba en estas opiniones . » Qu« tiene ele comun el culto de la Sant•sima Virgen y el de una divinidad del paganismo ? Los paganos suponian í Juno igual í los denies dioses en poder y en naturaleza : le atribu•an pasiones y vicios, celos, odio, caprichos, venganza y furores ; y la honraban con prícticas absurdas y licenciosa . Nosotros hacemos profcsion de creer, al contrario, que Mar•a es una criatura, que no tiene para con Dios mas poder que la intercesion, nosotros la honramos por sus virtudes, y por las gracias que Dios la ira concedido , y preguntamos »qu« cr•menes pueden cometerse por este culto? Si MAR 201 falsos devotos inventaron fíbulas , milagros y errores, fue cri la ociad media : la i g l esia siempre los ira reprobado , y nada perdona para desengaáar í los fieles . Puesto que, segun confiesa Bayle, la confianza la devocion con Mar•a derivan natural mente del t•tulo de madre de Dios, y madre de Jesucristo : »cómo pudo suceder que los cristianos estuviesen trescientos ó cuatrocientos aáos sin sacar una consecuencia tan clara, y sin seguir la propension tan natural í todos los hombres? Ln el aáo de 43 r se celebró el concilio general de Efeso en una iglesia dedicada í nuestra Seáora, y no nos dicen que estuviese reciente esta dedication . En esta ciudad es donde, segun tradition , vivió la Virgen Sant•sima en cornpaule de S . J nan, y acabó su vida mortal, y esto bastaba para que en ella fuese mas pomposo el culto de la Virgen, qua- en ningun otro pueblo . Cuando el concilio confirmó la cualidad augusta que le daban los Geles, y condenó í Nestor io, el pueblo no pudo disimular su alegr•a , y colm« de bendiciones í los obispos : por consiguiente, era ya coman esta creencia : su devocion estaba ya establecida , y por entonces ningun inter«s podia proporcionar í los presb•teros y frailes, porque segun la opinion de nuestros mismos adversarios, las devociones lucrativas no empezaron basta la edad media . Aun cuando esta devocion se hubiese aumentado despues ciel concilio de Efeso, nada se seguir•a . Cuando una príctica vituperada por los hereges es aprobada por la Iglesia, es natural que í pesar de le censura de aquellos se haga mas con - iun y solemne, porque entonces se mira como una proéesion de f« contra la hereg•a . Los rumores de algunos devotos ignorantes contra la censura del libro de Mar•a (le Agreda, todav•a prueban menos : fueron dictados por un esp•ritu ele partido, porque la lectura de este libro estaba ya prohibida en Lorna, pero desde aquella Tomo va . ~ 26 202 ~ M A R ípoca nadie trató de renovar en Francia las visiones y errores ele Marüa de Agreda : luego la censura produjo su efecto, v es falso que sea incurable el empe•o (le los devotos . Los cloctores ele la facultad de Parüs siguieron literalmente en su censura las reglas prescritas por Gerson , canciller ele la iglesia ele Parüs, trescientos anos antes, respecto al culto clc la Vürgen -Iarüa . Petavio, de Incoen ., lib . i 4 , cap . 8, nóni . 9 y t o . Habr» vicios, dice un antiguo, mientras haya hombres : lo mismo sucede respecto » los errores y abusos ; pero jamas lribr» uno clue se sostenga por mucho tiempo en la Iglesia católica, porque fija su principal atc .ncion en condenar los todos . Los errores y los abusos son incurables en las sectas sel,,aradas ele la Iglesia, porque nadie tiene derecho » remediarlos . En lugar de las pretendidas supersticiones ele la Iglesia romana, se ban visto nacer entre los protestantes las inapie «d adei ele los socinianos, de los anabaptistas, ele los libertinos ó inm,anos, y de los etrtlceros ; el dei : nao, el espiuosismo , cl atcisuro, Vie . l+rtit_1 arADRE DE DIOS . Cualidad que la Iglesia católica a .ribuvó siempre » la Vürgen Maria . Esta costumbre ~ - ino de los griegos que la -binaban vaf .~o~os, enya palabra tradujeron los latinos con la ele Dcüp ira y Dci geriitri :v . El concilio de Efeso en cl ano de 431 confirmó esta le '11, v el de Crnstautiuolrla en cl de 553 mandó que en adelante se diese slempre » la Virgen este nombre . Estos dos decretos sirvieron p,, , l . ra estingnir un error y terminar una lama disputa . Citando Nestor - io era patriarca de Constantinopla , tino de sus presbüteros, llamado Anaztasio, trató de sostener en nn sermon clue la Vürgen Santüsima no se debüa llamar rrradr'cc le Dios, sino m etdr,- ele Crisio- . estas palabras alarmaron » todos los espüritus , producicndo el mayor esc»ndalo , y el patriarca tomó el partido del predicador, apoyó su doctrina, y se hizo condenar » sü mismo . M A R ~ 203 En efecto, para negar » -Marüa el tütulo de madre de Dios es preciso sostener , corno los gnósticos , gire el Ifijo de Dios no tomó realmente carne en el seno (le Marüa , y que solo nació en la aparieucia, ó bien ense•ar, como los arrianos, que Jesucristo no es Dios , ó sostener que bay cu íl clos personas, una divina y otra humana ; y que de este modo la ltnnaanidael y divinidad no estan unidas en íl con union sustancial, sino con union moral : dite esta es una union (le adopcion, de voluntad , cle accion, de cohabitacion, y no una encarnacion : esto es lo que Nestorio se vió precisado » decir para defenderse ; y lo que fue motivo legütimo para condenarle . Asü el nombre de madre de Dios no solo es una consecuencia evidente (leá dogma ele la Encarnacion , sino que nada hace verter mas que e ictamente las expresiones ele la Sagrada Escritura . San Juan dice quc el Verbo sc Hizo 1 carne : esta carne la tomó en el seno cle -Iarüa : por consiguiente, una ele dos , ó el Verbo no es verdadero Dios , ó Dios nació de Marüa, segun la carne . Asü nos lo ense•a San Pablo cuando dice, que el llijo de Dios nació, segun la cante , (le la familia (le David, ad Rom . , cap . i , -, . 3, que nació de una nruger, ad Galut ., cap . 4, V . 4 . Los Padres de los tres primeros siglos, San I-nacio, San Irenco, Tertuliano, &e ., se valieron (lo estos pasages para probar contra los teer(-es antiguos la realidad ele la carne (le Jesucristo : los del siglo 1v los usaron tanrbien para probar su divinidad contra los arrianos . El concilio de Nicea declaró que el unigínito (le Dios, t'erdadero Dios de verducler - o Dios, consustancial cü sic Pudre, encarno Por i , irtizcl dcl Espüritu Santo, nació tlc la VirScn . Alceria , y se hizo hombre . O es preciso renunciar esta profesion (le fí, ó dar » la Vürgen Marüa el tütulo de madre de Dios . San Ignacio, discüpulo inmediato de los Apóstoles , dice con palabras csprcsas .que nuestro Se- nor Jesucristo es Dios que existe en el hombre, .hijo de Dios 204 ~ MAR y de María, e hist . a d Ephes ., num,7 . Teodoreto, que no era enemigo de Ncstorio , cita y adopta este pasage . Vóase Petavio de Incarn ., lib . 5, cap . '7 , No por eso se infiere clue María engendrü la divinidad, ni que es madre de la naturaleza divina , como lo deducian los nestorianos ; una naturaleza eterna no puede ser engendrada por una criatura . Tampoco dicen los Padres que María es madre del Verbo, sino madre del - Verbo encarnado, y nosotros debemos imitar exactamente su lenguaje . Si se puede abusar dc1 título de nucdre de Dios, mucho mas maliciosamente abusaba Nestorio del nombre de madre ele Cristo, porque se aprovechaba de ól para minar el misterio de la Encarnacion . Un título tan augusto no puede menos ele desagradar• los protestantes , porque autoriza con demasiada evidencia las demas cualidades cinc la Iglesia catülica atribuye • la Virgen Santísima , y el culto singular que le tributa ; pero tambien se sabe que coil su prevencion hicieron mucho favor • los enemigos de la divinidad de Jesucristo . Eu vano dicen que los Padres griegos llamaron • María u Taxat y no ~ J :r ; solo se sigue que quisieron mas usar de una sola palabra que ele tres , para espresar una misma cosa . Por esta razou dijeron Np i c 7- ~ y no NL7ct Ts Xr1s . : y de aquí nada se infiere . Tampoco es cierto que San Leon fue el primero de los Padres latinos dire diü • María el nombre ele nzudre de Dios . C : siano y Vicente de Lerins en s u Conzrnonit ., cap . t 2 y 15, sostienen esta c Calidad contra Nestorio . Los mas antiguos, como Tertuliano, Sari Cipriano, Sau Ililario , San Gerüniino, San Ambrosio , y San Agustiu , &c . , dicen que Dios naciü de una virgen : que naciü ele tina auger : que una virgen concibiü • Dios, le trajo en sus entralias, y le pariü, &c . Vóase Petavio , hid ., lib . 5, cap . 14, uum . 9 y si~tlietttes . Entre los Padres griegos l» palabra OíaT' ~ se tralla ya en la confe- MAR ~ 20 .5 reacia (le Arquelao, obispo ele Charcar, en la l :Iesopotamia, con el heresiarca Manós en el a«o ele 277 , y roas de i 5o a«os antes de principiar el nestorianisme . Alejandro , patriarca de Alejandría , usa tamhien de esta palabra en sn carta sinodica ai de Constantinopla , escrita antes ele el de 325 . Teo i loreto, Ilist . Eccles ., lit) . r, cap . Cl ., p•g . 20 . Esta era una breve pro . feston de fó de la divinidad de Jesucristo . Orígenes, San Dicnisio de Alejandría, San Atanasio, San Basilio, San Precio, Eusebio, y otros que cita San Cirilo, la usaron tambien antes del concilio Efesino . Juan de Antioquía en su carta • Nestorio le representa que esta palabra la habiau usado los Padres, y que ninguno la habla refutado jamas . Juliano echaba en cara • los cristianos esta espresion en su obra contra el cristianismo . Petavio, Ibid ., cap . I5, anta . 9 y siguientes . Vóase Nestorianisnio . g MARIS (las tres) . Por este nombre entendemos las tres tnugeres que se mencionan en el Evangelio, • saber, liaría Magdalena, Piaría, hermana ele L•zaro, y la pecadora (le Na*im, clue derramü perfumes sobre los pies ele Jesucristo en casa de Simon el fariseo . La dificultad est• en saber si son tres personas diferentes, ü si es la mista que se designa con diversos caracteres . D . Calmet eu una disertacion sobre esta materia, que trae la Biblia (le Avirion, toro . 13, p•g . 33 r, despues de exponer las diversas opiniones y pruebas en que se fundan los Padres, los críticos y los comentadores, concluye formando juicio (le que la cuestiou es casi interminable : no obstante, se inclina • la opinion de los que distinuen lets tres liJarías ; y atendiendo al texto del E vangelio, parece la opinion mas probable . Vóase la Discrtacion sobre hz l1lagdazlena, por Mr . Anquetin, cura de Lion, en r2 .á 1009 . MARONITAS . Cristianos del rito siriaco, cine se scmctieron • la Iglesia romana, y habitaban principalmente en el monte Líbano, y en las deinas monta«as ele la Siria . Su nombre ?c6 ~ MAR sirve para distinguirlos de los sirios cismíticos y jacobitas . Los sabios no estar ele acuerdo sobre su origen . Si se ha de ciar cródito í los mismos maronitas , dicen que su cristianismo -viene ciel tiempo de los mismos Apüstoles , y que siempre perseveraron en ól sin interrupcion : que tomaron su nombre del cólebre anacoreta San Maron, que -viviü í fines del siglo i-t, cuya vida escribiü Teodoreto, y cuyo monasterio fue edificado en la diücesis de Apatnca, cerca del rio Oronte, í principios del siglo v . El sabio maronita Fausto Nairon , profesor de lengua siriaca en el colegio ele la Sapienza de Roma, tratü ele hacerlo ver en una disertacion impresa en 1679, y en otra obra intitulada Euoplia fidói catlzolicce, publicada en Roma el a•o de 1694 . Pero Asemani , tambien maronita, y no menos sabio que Nairon, dice que no hay vestigios del nombre de mcnronitct hasta el siglo xii . Que trae su or»gen de Juan Maron , patriarca sirio , y del monasterio de San Maron, situado en las cercan»as de Apamea, Ribliot . Orient ., tom . 1, píg . 507 . En efecto , estí probado que en el siglo iv , y aun í mediados del v los libaniotas , ü habitantes del monte L»bano , eran idülatras, y que se convirtieron al cristianismo por los sermones y ejemplo de San Simeon Estilita, clue muriü el a«io de 459 . lfasta fines del siglo VII no se vó que principiasen í tener algunas relaciones con el monasterio de San Maron , que estaba muy distante de aquellas montar»as . En aquella ópoca, habiendo entrado en Siria cl ejórcito del emperador de Constantinopla , destruyü este monasterio : uno de los monges, lla ma d o Juan Maron , escribiü un libro intitulado Libellus f dei ad Libaniotas, en el cual combate los errores de los nestorianos y eutiquianos que habian contaminado aquóllos pueblos . Como era obispo , instruyü y gobernü los libaniotas hasta su muerte , que se verificü el a•o de 707, y parece que desde aquel tiempo se llamaron maronitas . Sin M A R 207 ern',targo , se puede hacer ver dite en su or»gen esta palabra siriaca significü lo mismo clue rnoata«zcscs, serranos , porque liay tin monte Mourus , que forth, una parte ele la cadena del L»bano . Mr . Volucy en su Viaje cz Siria y al Egipto describe la historia ele los maronitas cou algunas circunstancias diferen . tes ; pero en el fondo se acouitoda con lo que acabamos ele (le . cir , torn . 2 , cal) . 24, á . 2 . Tariihien estí probado que í mediados del siglo viii les maronitas del monte L»bano estaban contaminados con cl error de los monotelitas ; pero en cl ario ele i i 82 abjuraron esta hereg»a en manos (lo Aimeric, patriarca ele Antioqu»a . Pasado aquel tiempo, tnttcltoc~ se adhirieron al cisma ele los griegos ; pero finalmente en el siglo x i, en tiempo ele Gregorio XIII y ele Clemente VIII se reunieron í la Iglesia romana, y perseveran sumisos í la santa Sede . Aunque muchos de sus antiguos libros fueron corrompidos por los sirios jacobitas, conservan algue s que se libraron enteramente de la corrupcion . Se sirven tic las mismas liturgias que los jacobitas, porque no fueron alteradas . Le r Brun, e .xplic . eles cercnzorzde la 17Iesse, torn . 4, píg . 6-a5 y siguientes . S_, puede ver su hrofesion de fó en el tcun . 3 t!e la Pcrpctaitó de la foi , lib . 8 , cap . 10 . Su patriarca toma cl nombre de patri : .u'ca de Aniiegn»a : reside en Canobin ü Caurtbin, nombre q ue sale ciel griego Ccrnobiunz , monasterio . Estí en el monte L»bano, í r e leguas ele la ciudad de Tr»poli , en Siria . La cleccion :le este patriarca es del clero y del pueblo, segtin la antigua disciplina ele la Iglesia . Tiene í sus ürdenes aigu nos obispas que residen en Damasco, en Alep~t , en Tr»poli , en la 'é-la ele Chipre , y en algunos otros pueblos donde hay moroniius . Escepto los obispos , to los los eclesiísticos pueden rasare antes de su ordenacinn ; pero si muere la ranger, no pueden pasar í segnnd is nupcias sin ser degradados . Sus monges sou 208 ~ MAR pobres , y viven en lo mas escondido de las montadas : sub isten con el trabajo de sus ruanos, cultivan la tierra, y nunca comen carne : dicen que no hacen votos ; pero esto no conviene con la antigua disciplina de los monges orientales : siguen la regla de San Antonio . Los sacerdotes maronitas no dicen misa en particular, sino en ciertos casos ; la dicen todos juntos reunidos al rededor del altar , y asisten al celebrante , el cual les dí la comunion . Su liturgia esta en Siriaco, pero leen en alta voz la epóstola y el evangelio en lengua aríbiga . Los legos observan la cuaresma, y en los Bias de ayuno no empiezan í comer hasta dos ü tres horas antes de ponerse el sol . Tienen otras muchas costumbres sobre las cuales se puede consultar al P . Dandini, jesuita , que fue enviado í los maronitas por Clemente VIII para informarse (le su verdadera creencia . Esta relacion, escrita en italiano, fue traducida al franc•s por R . Simon , con notas criticas , en las cuales descubre muchas faltas del jesuita ; pero el Ab . Renaudot nos advierte que ni uno ni otro es infalible . Los maronitas tienen en Roma un colegio ü seminario fun . dado para ellos por Gregorio XIII, ciel cual salieron hombres muy sabios . De esta escuela salieron Abralian Ecteelense,y Mrs . Asemani, cuyas indagaciones y trabajos aclararon mucho la literatura oriental . Singularmente por la inmensa colecc i o n de autores siriacos, que (liü uno ele los (los »ltimos í conocer en su Biblioteca Oriental, en 4 torn . en folio, impresa en Roma en 1719 . Un viagero franc•s que viü las monta«as de Siria luce 1 o arios , dice que los maronitas no estudian mas que la Sagrada Escritura, y su catecismo ; pero que son de buena f•, de costumbres puras, y muy sumisos í la Iglesia romana : que son laboriosos : que su industria y la ele los druces fertilizü el suelo (le las montadas ele Siria, convirti•ndolas en un j .r(liá muy agradable . Atéade, que la religion catülica hizo ALAR 209 muchos progresos en la Siria, en Damasco , y en el Sudoeste de las monta«as . donde antes habitaban tantos teereges y cismíticos . Las misiones se hacen en aquel pais por los capuchinos, por los franciscanos observantes dcl convento ele Je ° rusalen , por los carmelitas descalzos ele Tripoli y los ciel monte Carmelo . Este mismo viagero hace justicia al celo de estos misioneros , í sus trabajos y í sus progresos . Viages de Mr . de Pag•s, torn . 1, píg . 352, &e . Mr . Volney , que viviü entre los maronitas por espacio de ocho theses en 1784, liase la misma relation , y asegura lo mismo respecto í su religion y í sus costumbres . Viagc por Siria y Egipto, 2 .‰ tomo, píg . 8 y siguientes . En este punto es preciso notar la diferencia que produce la religion en las costumbres , en la coudicion, y en el destino (le los pueblos, comparando el estado de los maronitas con el (le los turcos : reflexion del mismo Volney : ibid . , cap . 4 , píg . 432 . Una vez que los maronitas, í pesar do los errores en que cayeron en diferentes tiempos, conservaron las mismas liter gins, los mismos libros que tenias antes del cisma (le los jacobitas en el siglo v, y que aun los conservan , son un nionumento incontrastable (le la creencia que entonces seguia la Iglesia oriental . Estos libros contienen los mismos dogmas y las mismas prícticas que sigue la Iglesia rodiana, y clue los teereges del (lia reprenden o adamente copio novedades introducidas por los Papas en la Iglesia occidental . V•ase Sirios . JE1ARTi R . Esta palabra si ni1ica testigo : entendemos por nuiror un hombre que sufriü tormentos, y hasta la misnia muerte, por ciar testiniouio (le la verdad de la religion que profesa . Se clí este nombre por excelencia í los que sacrificaron su vida por asegurar la verdad de los Hechos en que se funda el cristianismo . Encargando í los apüstoles predicar el Evangelio, Jesucristo les dijo : ŠVosotros sereis mis testigos en Jerusalen , en TOMO Vi . . ~ 27 210 ~ MAR toda la Jadea , en la Samaria , y hasta los extremos ele la tierra .'' Ilcclios Apostílicos, cap . i , v . 8 . Ya les habla dicho : óOs atormentarün y os q uitarün la vida, y ser•is odiosos ü todas las naciones por causa (le mi nombre" San 1GIat . cap . 24, v . 9 . óNo teinais ü los qne pueden matar el cuerpo, y ato Pueden reatar el alma . . . . Si alguno me confesa delante c»e los hombres, yo le confesar• delante de mi Padre, clue estü en el Ciclo ; pero si alguno mc niega delante ele los boat?ares, yo le negar• delante ele mi Padre . « Cap . 10, v . 28 y 32 . De lo cual ináere Tertuliano clue la f• de los cristianos es un empeno al m artirio . f i ~lem martyré debitricetn . Bien sabido es con cuanta profusion fue derramada por los gentiles la sangre ele los cristianos por espacio de casi 3co a°os . El testimonio de los mürtires es tina prueba invencible de la verdad ele los hechos en qne se funda nuestra religion ; por eso sus enemigos hicieron los mayores esfuerzos para debilitarla . Sostuvieron : .i .' Que el námero de los mcirtircs fue n - nucho mis petpte°r) qne lo que suponen los escritores ecle .~iüsticos y los compiladores (le los martirologios . 2 .‰ Que no es cierto - que se hayan hecho sufrir ü los mcirtircs los borro ; osos tormentos que se refieren en sus actas . 3 .‰ Que los mas murieron, no por su religion, sino por sus cr»menes, porque eran turbulentos, sediciosos, animados de un falso celo, y perturbadores (le la tranquilidad páblica . 4 . ‰ Qne su valor nada tuvo de sobrenatural, sino que fue un efecto (lel Jünatismo (le los cristianos y (le sn obstinacion . S .‰ Que este valor nada prueba, porque rambien tuvieron sus nzr»rtircs las religiones mas fayas . 6 .‰ Que el culto de los mcirtircs y dc sus reliquias e .s supersticioso, y que fue el manantial de los mayores abusos . Para refutar todos los errores de los hereges y de los incr•dulos, preferiremos el testimonio ele los autores paganos al ele los escritores eclesiüsticos, y haremos ver clue estos ál- MAR 211 tamos nada dijeron que no est•confrmado por el testimonio de sus enemigos . 1 . ‰ Del námero clc los mdrtirec . Se cuentan lhast - a diez y nueve mil setecientos los que padecieron eu Liotn con S . Irenco, en tiempo del emperador Severo : seis nail seiscientos sesenta y seis soldados (le la legion tebea, muertos por orden de Plaxitniano : Sozotneno asegura que en la Persia sul Šr ieron cl martirio (loscientos tail en tiempo ele Sapor 11, y c‹ue (lo ellos diez y seis mil eran conocidos : continuí la carnicer»a en tiempo ele Isdegerde í Gez .ledgerd y Behran, sus sucesores . El P . Papebroek en sus Acta Sanctorum encanta diez y seis mil mürtires abisiuios, y una multitud innumerable en diverses pa»ses (lel mundo . Dodwel, eu una disertacion que corre unida ü l .a obras de S . Cipriano, en la edicion (le Inglaterra, trata de probar que todo esto son exageraciones, y que el n• merca ele los utrürtires, en toda la esteusion del Imperio romano, fue mucho menor de lo que se piensa . Bayle y los (temas it :cr•dulos llenaron ele aplauso su trabajo, y confirmaron Su opinion con su sufragio . La ntas fu :~rte de sus pruebas es un pasase (le Or»genes, lih . 3 , contra Celso, mint . 8, donde dice : i, clue son i Šü ciles ele contar los que murieron por la reli`,ion Cristiana, porque fueron Pnco ., y eu intervalos, porque no gneria Dios que esta . raza ele Ironclares /ices( . del todo (lcstrtLidct . « Dodwel recorre despueslas dits rentes persecuciones que sumo la Iglesia en tiempo de N -ro it, D in~iciono, y los Euipcradores siguientes : dice, qne lits tnasde las tempestades cayeron en ciertos Ict ,ares deteruuinados, clue hubo intervalos de trancJrti- Iidad y cunperadores de caricter unity dulce, y mas propensos ü favorecer el cristiauistrro, que ü perseguirle . 'I rata de estennar las espresiones ele los autores cristianos o gentiles que liablaron de la multitud de inur/ires en diferentes tiempos . 224 ~ MAR reunií en sus libros, sobre los deberes de los procínsules, todos los edictos ele los emperadores contra los cristianos, para manif-star cuóles eran los suplicios que debüan sufrir : esto rüo hubiera sido necesario si hubiesen cometido crümenes que tuviesen pena establecida por las leyes . Lactancio, Divin . instit . , 1ib . 5, cap . I I . En los edictos que expidieron contra ellos Diocleciano y Maximiano, y cuyo tenor conservaron los historiadores eclesiósticos, solo acusan ó los cristianos de haber renunciado el culto de los dioses : cuando Maxiniiano Galero y Maximino Ilerculeo publicaron otros edictos mandando cesar la persecucion , no se acuerdan de ningun cielito por el cual los cristianos tuviesen necesidad de favor ni de indulto . Lusebios Hist ., lib . 9, cap . 7 y 9 . Lactancio, de Iliort tiersec ., n . 34 . Juliano, en su obra contra el cristianismo, no acusa ó los cristianos ele sediciosos , ni de rebeldes, ni de ninguna infrac . clon del orden p•blico ; al contrario, en una de sus cartas, confiesa que esta religion se establecií por la próctica , al menos aparente de todas las virtudes . Carta 49 cü -lrsczeio . Cuando Basnage tuvo la osadüa de escribir que los mas de los nzdrti .res, que padecieron en la persecution de Juliano Apís . tata , eran turbulentos y sediciosos, que arrasaban los templos de los üdolos , manifestí tin ídio mas encarnizado contra los antiguos fieles , que el mismo Juliano . Libanio, en la oracion füulebre de este emperador , confiesa los horrorosos tormentos clue les hacian sufrir : no trata de excusar esta crueldad por los crümenes de que les habian convencido . Luciano, cuando les pone en ridüculo, no nota en ellos cielitos, sino virtudes . Cuando los paganos, furiosos en cl anfiteatro, gritaban tolle izzzpwos, no pintaban ó los cristianos como malhechores, sino coreo enemigos (le los dioses, de quienes era preciso purgar la tierra . Para enervar la prueba que sacamos de la constancia de MAR 225 los nuartires, dicen nuestros adversarios que la barbarie con que los trataron los hizo interesantes , escití la piedad , y aumentí cl n•mero ele pros»litos ; pero despues no quieren confesar la barbarie de los perseguidores, ti, la inocencia ele los cristianos . Acusan al cristianismo ele inspirar ó los pueblos la obediencia pasiva, y de favorecer ó los tiranos ; pero por otra parte se empe«an eu que los primeros cristianos habüan bebido en su religion el espüritu de desobediencia y ele rebelion . En tres siglos de persecuciones apenas pueden citar en la historia clos í tres ejemplares de un falso celo, y suponen q ue este fue la causa ele las persecuciones ; pero la pasion los ciega , y no los deja raciocinar . San Justino, Sait Irenco, Origines, Tertuliano, San Cipriano , Lusebio, y San Lpifanio , dicen que no se persiguií ó los antiguos hereges, y que no hubo nncirtires entre ellos : muchos sostenüan que era una locura el exponerse í entregarse al martirio : quisi»ramos saber de dínde nacií esta distinciou, y si la vida (le los liereges era mas inocente que la de los catílicos . Los incirtires ele la Persia no eran ruas criminales que los del Imperio romano . Es verdad que los judüos y los magos persuadieron ó los reyes ele Persia de que los cristianos eran menos afectos ó su gobierno que al de los romanos, y les hicieron mirar el cristianismo como una religion romana, lo cual fue para ellos un motivo tie aborrecer ó los cristianos ; pero de parte (le estos no se pudo nunca citar una sola prueba de infidelidad . Se les mandí pena de la vida adorar el fuego y el agua, el sol y la lucra, eu testimonio de que renunciaban el cristianismo : todos los que no obedecieron sufrieron la muerte , y se dií permiso ó los gobernadores ele las provincias para clue los atormentasen, segun lo tuviesen por eonveuiente . ~~ITcnza . de la Academ . de las Inscripc . , tom . 69 en r á, póg . 295 y sig . Ilde y algunos otros protestantes, llenos de- 1 VI . ~ 29 226 ~ Al A R celo por la religion de los persas , se atrevieron a acusar ele tercos í aquellos mírtires : dicen clue hicieron mal en rebasar lo que les exigóan , porque cl culto (le los persas í las criaturas era relativo y subordinado al del Dios Suprenmo . Pero si los persas miraban este culto como una expresa renuncia del cristianismo, üpodian los cristianos someterse í •l sin apostatar? Declaman violentamente contra el falso celo de un obispo (le Susa, » reas bien obispo (le los huzitas, llamado Abdas » Abdaa, que queni» un templo del fuego , y no quiso reedifcarie, y fue causa de una sangrienta persecucion . Pero este Hecho sucedi» en tiempo (le Jczdedgerd , y ya 8o a«os antes 1)ahia hecho Sapor . II perecer millares (le cristianos . Ademas, üel falso celo ele un solo obispo era un motivo justo para exterminar í todos los cristianos? Assemani nos asegura con los autores sirios, que este templo del Fuego no fue quemado por Abdas , sino por uno de los presbóteros (le su clero : asó este hecho le refieren muy mal los autores griegos . Si este obispo no era personalmente culpable , no obraba mal en resistirse í restablecer cl templo destruido . I3ibliot . Orient ., tom . 3, píg . 371 . El mismo autor nos asegura que la persecucion causada por este acontecimiento en tiempo ele Jezdedgerd no fue larga, sino ele corta duracion . Por consiguiente , es falso que el hecho de Abdas hiciese perecer millares de cristianos . Ibid ., tom . s, píg . 183 . Bayle en el Comment . Philos . Pref etwr ., ton] . 2, píg . 36 , se empe«a e') que muchos mírtires , en tiempo de Ner»n , vencidos por los tormentos, se declararon reos del incendio de Roma, y acusaron falsamente í otros c»mplices, y sin embargo estauen el martirologio . Tuerce el sentido del pasage deTícito,gne masarriha liemos citado . Annul ., lit) . i 3,n .44 . "Ner»n, dice este historiador, pas» por el verdadero autor del incendio de Roma ; pero para sofocar este rumor, M A-P-,- 2 27 Sn Stltlly0 algutlOS reos, j' castitTO con los n) .is exclu . . tQs Suplicios í los que cl pueblo llamaba cristicntos, gentes aborrecidas por sils crómenes . El autor ele este nombre es Cristo, que e .1 el reinado de Tiberio fue entregado al suplicio por Poncio Pilato . Esta supersticion, ya reprimida antes,''olvi» í pulular de nuevo, no solo eu la Judea, donde Babia nacido, sino tamhien en Roma, donde se reunen y se acog cu todos los crómenes y todas las infamias del universo . Fueron castigados primeramente los que confcsc,lmra, dcspues una ]uultitud casi infinita clue se descubri» por la confusion ele los primeros, aunque fueron cienos con\cocidos del crimen del incendio de Roma , que de ser aburrecid, 5 del `ó nexo Humano, c . üAcaso quere decir c,to guc los (pic con fcscibara se declaraban culpables del incendio? Confesaron que eran cristianos, y descubrieron una mnalti .tud infinita de otros cristianos : tal es sin duda el sentido dc :l pasagc . Pero i Baile le plugo pintar estos inertires como calumniadores, y colocarles CLI el martirologio, siendo asó clue ni siquiera se sabe de sus ombres . Barbeyrac dice, con el mismo poco juicio, que se erigieren en santos nacórtircs unos suicidas que se entregaron ó só mismos í la muerte : inugcres que se arrojaron al mar, í los róos, » en las llamas, por conservar su castidad . Declama contra los Padres de la Iglesia clue elogiaron su valor : que exortaron ó los cristianos al martirio, y' contra todos los que le desearon » buscaron : sostiene que no es lócito desear cl nicrrtirio por si mismo : clue Jesucristo, lejos ele ciar esta leccion i sus discópulos, les dijo : oCuando os persiguieren eu una ciudad, huid í otra ." Tratado de la mortal de lus Padres, cap . 8, á 34 : cap . 15, á r '- Pero desear el inartii io para irritar í Jesucristo, para n)ostrarle, nuestro amor , y merecer la recompensa que •l rnisn-io le ha prometido , y por la ventaja que debe resultar í la ICI le- 228 ~ M fLR sia , &c ., íes desear el l ;zcrl'ti~ io por só misnmao, por el placer de sufrir , ü por 1 iterarse (le la vida ? Este es el sofisma con que arguyen contra los Padres de Ja Iglesia Daillet, Parbey_ rae y otros protestantes . Para probar que el deseo de que hablamos no solo es lócito, sino tambi•n muy loable, no citaremos los ejemplos clue ofrece la historia eclesi»stica, porque contra estos ejemplos no cesan ele gritar nuestros adversarios ; alegaremos la Sagrada Escritura , » la cual «nicamente apelan . Eu el evangelio ele 5' . Lct ., cap . a2, v . 50, dice Jesucristo : "Yo debo ser hantizado con un bautismo de sangre, y ácu»n oprimido enc siento hasta due se cumpla! é Cuando San Pedro le elijo sobre este punto : aNo lo quiera Dios , Sei or ; y no suceder», Jesus le reprende , le mira como un enemigo ." S . Alatt ., cap . 16, v . 1 .2 . i~ ue » Jcrusalen, sabiendo muy por menor la llora y el momento en que seróa preso por los judóos , condenado y muerto . r1 .'anabien los incr•dulos le acusan de haber provocado con un celo imprudente el odio y furor de los judóos . Barbeyrac dice, que este ejemplo no hace regla , porque Jesucristo con su muerte debóa redimir el g•- nero humano . Pero los Padres dicen Cambien que cuando un m»rtir padece, no padece por só solo , sino por toda la Iglesia de Dios, a quien d» un gran ejemplo ele virtud : y San Juan dice, que nosotros debemos morir por nuestros hermanos, ajó como Jesuaristobmuriü por nosotros . Todo el mundo sabe la impresiou que hacóa en los paL,anos la constancia de los na~irtircs . Eu el evangelio de S . Miut ., cap . 5, v . to, este divino Salvador slice » todos sus discópulos : "Bienaventurados los que padecen persecution por la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos . Vosotros sereis bienaventurados cuando sufriereis persectacion por causa móa . Alegraos y Ilenaos ele regoci o porque vuestra recompensa ser» grande eu el cielo ." J~ AI R 229 San Pedro dice tarnbien » los fieles : °Si vosotros sufrós por hacer bien , esta es una gracia que Dios os Hace ; pata eso Puisteis llamados, y Jesucristo os (liü primero el ejemplo . . . . Bienaventurados Vosotros, si padec•is por la justicia ." Epict . t . , ele San Pedro, cap . 2, v . zo : cap . 3 . v . 14 . íNo es hues lócito desear y buscar lo que nos llena (le regocijo , lo que nos hace bienaventurados, y lo que es objeto (le nuestra vocacion? El mismo San Pablo (lice ta in!dien » los flipcutscs, cap . t, v . 22, ; °Ignoro lo que debo elegir : estoy embarazado entre dos partidos : deseo morir y estar con Jesucristo , y esto seróa lo mejor para rni ; pero veo quc es necesario para vosotros el que yo viva todavóa ." ;Tit, .cl caria San Pablo si fuese un crónaen cl deseo ele morir por .J 'sucristo? Un profeta le anuncia que le prender»n en Jernsalcn, y ser» entregado » los gentiles ; los fieles quieren separarle (le ir aquella ciudad : a íPor qu• ine afligis vosotros , dice, con vuestras l»grimas? Yo estoy pronto, no solo para ser encadenado, sino tambi•n para morir por Jesucristo :" Ilcch . Apost ., cap . 2 t, v . a c ; y p :a~ ‰t i« . lncgo no miraba el precepto ele huir ele la persecion como un precepto general y riguroso . Durante las persecuciones los pastores de la iglesia se ocultaron (le la tempestad por algue tiempo, para consolar y sostener sn rebano : asó obraron San Dionisio de .A1~'jandróa, r, ~ S ~ nadie se atre- San (rrcgorao laum :ctur~ , , y ui Ciprcano, y vivó » reprob»rselo . Mas calando creyeron clue ya no era necesario , ü que la muerte, del Pastor prnduciria la tranquilid :ad » sus ovejas , no quisieron huir , se uaataifcstaron valerosamente . Convenós ns en que Tertuliano anduvo demasiado rógido en querer probar que nunca es lócito » los ministros (le la Iglesia huir de la 1 ersccucion, ni libertarse . por (linero : de f irgo in persccut . pero de aquó no se ludiere clue sea un deber el huir y evitar s ;e ;~ahro el martirio, en cuanto se pueda . 2 .30 ~ MAR Que los protestantes, que ningnn caso hacen de la castidad, desprecien í las vórgenes que quisieron amas perecer que perderla , nada tiene ele extraüo ; pero los mírtires no pensaban como los protestantes . Dicen que una violencia, sufrida contra la propia inclinacion , no puede manchar cl alma : •y se sabe hasta qu» punto las personas virtuosas, de quienes hablamos , serian tentadas í consentir eu la brutalidad con que se les amenazaba ? En vano se alega la ley natural que nos obliga í conservar nuestra propia vida : • «lo es tambieu de la ley natural el perderla primero que faltar í la fidelidad í Dios, y consentir en cl pecado ; o violá Jesucristo la ley natural , maridíndonos que sufri»semos por el la muerte? Por consiguiente , no es preciso recurrir en nuestro caso í una inspiration particular, ni hacer clue Dios salga ele una míquina , copio nos acusan nuestros adversarios : cl evangelio estí expreso, y í »l nos atenemos . V»ase Suicidio . No debemos olvidar que los protestantes hicieron contra los rndirtires del Japon las mismas acusaciones que hacen los incr»dulos contra los primeros mdrtires del cristianismo : ellos son los principales autores de las calumnias í que nos vemos precisados í satisfacer . IV . La coézsturzc a de «os nzurtircs y las conversiones que produjo son un fenámeno sobrenatural . DodWel, no contento con haber reducido casi í la nada el n°mero de los zncirtircs, compuso tauibien otra disertacion para probar que su constancia en los tormentos nada tiene de sobrenatural . Pretende que la sida austera de los primeros cristianos los hacia naturalmente capaces de sufrir los rias crueles tormentos, que í lo mismo los obligaban tanibien los honores que se prodigaban í los mírtires, la ignominia ele los que sucumbóan í la violencia , por la opinion de que el martirio borraba todos los pecados, que los que le sufrian iban inmediatamente í gozar de la bienaventuranza , y tendrian los primeros puestos en el MAR ~ 23i reino temporal de rail alters que Jesucristo debisestablecer bien pronto sobre la tierra . Las incr» ;lnlos aüadierorr , mas í las ideas ele DodWel, comparando el valor de los martires con el de los estoicos » indios que se precipitan debajo ciel carro (lo sus ódolos , ele las mugeres que se dejan quemar sobre el cadíver ele sus mar*«- dos, de los salvages que insultan í los verdugos que los atormentan , ele los hugonotes y donatistas q ue sufrieron la muerte con la mayor constancia . En su opinion la paciencia ele los nuórtires era un efecto del fanatismo que les inspiraban sus pastores : no se avergonzaron de comparar í los apástoles, y í los que :os imitan, con los m,allrechores que sangre fria se exponen y sujetan í los suplicios con que los amenazan , y los sufren con serenidad aparente porque ya no pueden retroceder . En cuanto í las conversionesque produjo el ejemplo ele los mr° ‰t ires, dicen que es efecto natural ele las persecuciones, que el mismo fenámeno sucediá cuando condenaban í los suplicios í los predicantes hugonotes y sus pros»litos . Es razor que refutemos todas estas imposturas : sostenemos, pues, que el valor ele los zn(zrtires fue sol)renaturai . r . Š Jesucristo habla prometido dar zi sus discópulos en tales y tan apuradas circunstancias gracias y auxilios divinos : ‹Yo os dar» tina sabiduróa, í la cual no podrín resistir vuestros enemigos . . . . Con la paciencia poseereis en paz vuestras almas :" Evctng . de S . Ltzc ., cap . 21, V . 15 y 19 . ‹Vosotros padecereis en este mundo ; pero tened confianza que yo he vencido al mundo :" Evan . ele S . r ijan , cap . i6, Y . 33 . San Pablo slice í los filipenses : ‹No temais í vuestros enemigos : Dios os concediá, no solamente cl creer en Jesucristo, tino tambien padecer por el :" cap . I , v . 28 . 2 .Š Los fieles contaban con esta gracia , y no con sus propias fuerzas : se preparaban al combate por medio de la ora- 232 ~ MAR clon , del ayuno, y de la penitencia , auxiliados por las exortaciones de los Padres ele la Iglesia . El ejemplo ele muchos que rabian sucumbido í la violencia de los tormentos inspiraba í los demas la humildad , el temor y la desconfianza da só mismos . 3 .ü Esta gracia fue concedida í los cristianos de todas las edades y condiciones de uno y otro sexo : los tiernos nulos, los viejos caducos, y las vórgenes delicadas, sufrieron sin quejarse, sin gemir , sin insultar í los perseguidores , y vencieron con su paciencia modesta y tranquila la crueldad de los verdugos . 1 . ü Asombrosos milagros probaron que la constancia de lo .- nnJrtires venóa del cielo, y obligaron í los paganos í reconocer en ella la apano de Dios : asó lo notaron nuestros apolo~istas, y citaron en su conlirmacion testigos oculares . Esto fue lo que inspir• í los cristianos tanta veneracion í los nuirtires, y tanto respeto í sus reliquias . 5 .ü Es un desatino el sostener que el valor que nace de un motivo sobrenatural , como cl deseo de conseguir el perdon de los pecados, y gozar de la bienaventuranza eterna, nace de las fuerzas ele la naturaleza . »En qui«n se nota este deseo producido por la naturaleza? 6 .ü Quisi«ramnos saber »qu« es lo que entienden nuestros adversarios por entusiasmo y Jáctnatisnzo dcl martirio? Estas palabras solo pueden significar una persuasion destituida de pruebas , o un celo inspirado por una pasion, y los rncirtires no estaban eu este caso . Su persuasion se fundaba en todos los motivos de credibilidad que prueban la divinidad del cristianismo , y en hechos indudables de que ellos mismos hablan siclo testigos oculares . No era una preocupacion de nacimiento , porque, se habian convertido de la idolatróa al cristianismo . »Vennos en su conducta algun rastro de pasion, de vanidad , ele ambicion , de orgullo, (te odio, de venganza, &c .? Celso que sin eluda Babia sido testigo de la MAR 233 constancia de muchos mírtires , no se atrevóa í vituperarlos . Orógenes contra Celso, lib . t, ném . 8 : lib . 8, ném . 66 . En el dóa se atreven í acusarlos de fanatismo, sin explicaruos qu« es lo que entienden por esta palabra . U n fanatismo , • un acceso ele demencia , no puede durar muchos siglos, ni ser el mismo en la Siria y en la Persia, en Egipto y en la Grecia, en Italia, en las Gaulas, y en Espa°a : los mismos paganos admiraban la constancia de los mírtires ; y es sensible que unos hombres que debieran ser cristianos la miren como tina locura . Los donatistas, que se mataban í só mismos por conseguir los honores del martirio : los hugonotes, muertos en las sediciones que habóan excitado : los indios , que se dejan matar, y sus mugeres que se arrojan í la hoguera sobre el cadíver de sus maridos, son indudablemente faníticos , porque no tuvieron ni tienen ninguna prueba de las opiniones particulares, que son causa de que se entreguen í la muerte : muchos se embriagan con opio é otras bebidas que impiden el uso ele las potencias . La constancia de los estoicos era un efecto de su orgullo, y la insensibilidad de los salvages proviene del furor que les inspira el deseo de la venganza . »Se puede acusar a los rncirtires de ninguno ele estos vicios? Los malhechores no son libres para escapar del suplicio ; pero los primeros cristianos podian sustraerse de «l renegando de su f« . No solamente los Padres ele la Iglesia son los que nos ense‰an que la constancia sobrenatural de los mírtires convirti• con mucha frecuencia í los paganos : Libanio confiesa que el cristianismo hizo grandes progresos por la carniceróa de sus sectarios ; y esto fue lo que impidi• í Juliano el renovar contra ellos los edictos sangrientos ele los siglos anteriores . Cuando nuestros adversarios dicen que esto era lin efecto natural (le las persecuciones ; que la crueldad con los cristianos TOMO VI . ~ 30 234 ~ Al AR -excití la piedad y !os hizo interesantes, y que lo mismo sucedií con los hugonotes, juegan con la credulidad (le sus lectores . Los gritos tumultuosos del pueblo reunido en el anfiteatro, que pedia que se exterminase ó los cristianos , tollo irnpios , christiarzos cid Icotges , no naeian sin d uda ele una piedad muy tierna . Cuando se atribaian todas las desgracias del imperio al odio y la cílera de los dieses contra los cristianos, esta idea no era nada propia para hacerlos interesantes . Los filísofos que se juntaron ó los perseguidores para cubrir de oprobio los sectarios del cristianismo, sin duda no tenüan intenciou de prevenir los espüritus en lavor de los cristianos . Sin embargo, esto es lo que sucedií por espacio de trescientos a•os . Los que abrazaron el protestantismo en el siglo xvi no lo hicieron por la a'lmiracion de la constancia ele sus pretendidos rncürtires, sino por otras razones . Se habian dejado seducir ele antemano por los discarsos sediciosos y calumniosos de los predieantes : unos eran atraüdos por la esperanza del pillage : otros por el deseo de vengarse de algunos catílices : estos por el placer ele humillar y perseguir al clero : aquellos por cl deseo ele grangearse protectores poderosos ; y todos 1)(,iel espüritu (le independencia . Ninguno de estos motivos laudo obligar ó los paganos ó cou vertü ese al cristianisino . u La constancia, dice Tertuliano , que vosotros nos echais en cara, es una leccion para Vosotros , porque ó su vista, »qui«n no entra en deseo de indagar la causa? Todo el que examina nuestra religion la abraza . Por consiguiente desea padecer para comprar con su sangre la gracia de Dios, gtic habia desmerecido , y conseguir por este medio el perdon ele sus pecados ." Apolog . , cap . 50 . Los ejemplos clue citan nuestros adversarios son por con siguiente tau falsos como sus conjeturas, y sus reparos son el mayor desatino . Dl A R ~ 2 .35 Finalmente, »es verdad que los Padres de la Iglesia inspiraron el fanatismo del martirio , y trabajaron por este medio en despoblar el mundo? Para saber si en also pecaron, es preciso eaminar las diferentes circunstancias eu que por entonces se hallaban . Ln el il y iii siglo hubo rmtchas sectas que condenaban el martirio, y ense•aban que era lücito renegar ele la f«, y una locura morir por confesar ó Jesucristo . Tales fueron los basilidianos, los valentinianos, los gnísticos, los helcesaitas, los maniqueos, y todos los que sostenian que Jesucristo solo habla padecido en la apariencia . Otros dieron ere el cstremo opuesto, y buscaban el martirio por vanidad : acusan ele este error ó los montanistas, y ó muchos ele los marcionitas : los douatistas, cismóticos furiosos, se daban la muerte,» se precilataban ó sü mismos por obtener los honores del martirio . Los Padres escribieron contra estos diferentes enemigos ; los primeros fueron refutados por San Clemente de Alejandrüa . Strong ., lila . 4, cap . 4 y siguientes ; por Orügenes, en su L'xortacion al martirio ; por Tertuliano en su Scorpiaco, &c . Pero combatiendo contra un error, no favorecieron al otro . San Clemente de Alejandrüa dice en este mismo capütulo, que los duc buscan la muerte (le propísito delih .raclo uo soit oristia : os sino en el nombre : que no conocen el verdadero Dios, y clue desean la destruccion ele su cuerp .-t eu odio del Criador . Sin duda designa ó los marcionitas, y en el cap . i o los llama homicidas de sü mismo : que cuando pro\ocan la cílera ele los jueces se parecen ó los que quieren irritar ó las bestias feroces , &c . O : ügenes dirige su exortacion priucipalmente ó los ministros de la Iglesia, y para ellos escribe tatnbien Tertuliano su libro sobre la Huida de las persecucionc s . Orügenes en toda su obra solo alega pruebas y motivos sacados de la Sagrada Escritura : no habla del culto ni de los , 236 ~ MAR honores que se tributaban í los mcórtires en este inundo, sino solamente de la gloria due gozan en el cielo . En la Carta de la Iglesia de Esmirna sobre el martirio de San Policarpo, nüm . 4, se desaprueba la conducta ele los que van í denunciarse í só mismos , porque no lo manda asó el Evangelio . El concilio iliberitano , celebrado í principios del siglo iv, declara en el can . 6o, que si alguno despedaza í los ódolos, y hace que le maten , no debe contarse en el nümero de los nuirtires . San Agustin contra los donatistas sosti . •n e tambieu clue sus circunceliones , que buscaban la muerte , no cran verdaderos mcirtires , sino unos furiosos : que el verdadero martirio no se funda en la pena, sino en la causa . Por otra parte, el concilio de Gangres , celebrado entre el a»o 325 y el 341 , en el can . 20, pronuncia anatema contra los que condenan las reuniones que se celebran en el sepulcro ele los mcirtires, los obsequios que se les hace, y que tienen horror í su memoria . Estos eran sin duda los mauiqueos . Los Padres pues y los concilios conservaron un justo medio entre la impiedad (le los clue vituperaban, el martirio y la temeridad (te los que le buscaban . Si B .u beyrac, sus maestros, y sus copiantes Ics incr«- dulos, hubiesen tenido la bondad ele hacer estas reflexiones, no habrian acusado í los Padres de haber inspirado el fanatismo del martirio , ni í los cristianos de haber corrido í buscarle á ojos cerrados . Si una 6 clos veces en 3oo a»os fueron de tropel í presentarse í los jueces, claro estí que su intencion no era la ele apresurarse para buscar la muerte, sino ele convencer í los magistrados ele lo inütil ele su ferocidad, y obligarlos í desistir (le la persecucion . Esto es lo que Tertuliano representaba í Scapula , gobernador (le Cartago . No se debe confundir í los cristianos en general con los hereges enemigos del cristianismo ; las reconvenciones de los MAR ~ 23 7 paganos no prueban nias que las calumnias de los incr«dulos modernos . Moslieim, Instit . Hist . C1vist . secc . i .' , parte r .a, cap . 5, 17, exagera los privilegios y honores que se conceclian í los mírtires y í los confesores en vida y en muerte ; ele lo cual resultaron , dice, grandes abusos : no cita nias prueba que las quejas de S . Cipriano sobre este punto . Pero aun cuando hubiese abusos en la iglesia de éfrica , no prueba que los hubiese tambien en todas partes : es costumbre favorita de los protestantes el ver abusos en todo lo que les desagrada . En otra obra acusa a los mírtires de haber pensado que expiaban sus pecados con su propia sangre, y no por la de Jesucristo, y dice que esta era la creencia coman : hist . Christ . siglo i .°, S 32 : para prueba cita í S . Clemente (le Alejandróa, Strom . lib . 4, píg . 596 . Es verdad que dice este Padre que la resolucion (le confesar í Jesucristo despreciando la muerte, destruye todos los vicios que nacen de las pasiones del cuerpo ; pero tan lejos estí de pensar que esto se verifique sin la influencia de la sangre de Jesucristo , que en la pígina siguiente refiere las palabras del Salvador en el Evangelio de S . Lucas, cap . 22, v . 3 i : Satancis desea cribaros, pero yo he rogado por vosotros . V . ‰1 testimonio de los mcirtires es una prueba sŠlida de la divinidad del cristianismo . Esto se entiende con solo formar idea ele la significacion (le la palabra nuirtir, que quiere decir testigo, y la naturaleza de las pruebas clue debe tener una religion revelada . Eu todos los tribunales ciel mundo se admite la prueba de testigos cuando se trata (le averiguar algun hecho, porque los hecho no se pueden probar sino por testimonios : no sirve esta prueba cuando se trata de un derecho, Š del sentido de una ley ; porque entonces es un negocio de opinion y 238 ~ ATAR de discurso . Que Dios revelí tales í tales dogmas es un hecho, y no una cuestion especulativa, que pueda decidirse por correlaciones y conjeturas . Para probar que el eristianizzrno es una religion revelada por Dios, es preciso demostrar que su fundador Jesucristo estaba revestido de una toi= .ion divina, y que habla predicado en la Judea ; que habla hecho milagros y profecóas ; que habia muerto, resucitado y subido ü los cielos ; la conducta que habóa observado sobre la tierra ; (pic desde el cielo habia enviado el Espóritu Santo ü sus apí-toles, y que habia euser•ado esta y la otra doctrina . Estos soft los hechos que Jesucristo encargí ü los apístoles, que testificasen, dici»ndoles : "voso- «tros nae servire i .n ele testigos :" eritis mine testes ; Hechos apostol . cap . i, v . 8 . Esto es lo que hacóan los apístoles cuando decóan ü los fieles : "Nosotros os aun tetamos lo clue hemos vis- to con nue-tros ojos, lo que hemos oódo, lo que hemos con- «siderado con la mayor atencion, lo que tocaron nuestras «manos en orden al Verbo de vida que se dejí ver entre no- «sotros ." ['hist . de S . Jucin, cap . +, v . i . áPodia recusarse este testimonio, singularmente habiendo dado los apístoles su vicia en eonfu ér nacion ele la verdad? Los fieles convertidos por los apístoles no .habian visto ü Jesucristo ; pero hablan visto 'i los apístoles hacer los mismos milagros para eonfrrnrar su predicacion, y mostrar en ellos los mismos signos de unisiou divina que los que calificaban la de su maestro . Podian estos fieles asegurar tambien estos hechos, tntarieudo para sellar la verdad ele su testimonio, y estaban seguros de no enga°arse . Los que les snce lierota acaso no hablan visto ni mürtires ni milagros, pero velan los monumentos,, v estos durarün en cuanto dure la Iglesia : sufriendo el martirio, murieron por una religion que sabóan que estaba probada por los hechos innegables que hemos alegado, y que los testigos oculares ha- AT A R ~ 2 3 9 pian sellado la verdad de estos hechos con su propia sangre ; vi»ndola ademas revestida +Ie todos los caracteres (le la divinulad clue podian exigir para su creencia . áQu» es lo que falta ü su testimonio par i ser digno de fe? A pesar ele las falsa sutilezas de los incr»dulos, se demuestra que los hechos evang»licos sou tan ciertos respecto ü nosotros como lo eran para los apístoles que los hablan visto . V»ase Certidumbre morcil . Un marti .r, que nturiese en el dia en testimonio de estos hechos, seróa por consiguiente tan verdadero martir , y estarla tan seguro ele ‰lo engaíarse como los mismos apí-toles ; y su testimonio seróa tan fuerte en favor de est s hechos como el (le los discópulos ele Jcsu cristo, Tal es el efecto (le la ces ti Iombre moral continuada por unas de diez y ocho siglos : tal eS la cadena de la tradicion que dü ü los hechos evang»licos net testimonio inmortal, y que llevarü consigo el convencimiento hasta las Šltimas generaciones del universo . "EI verdadero nzrrrtir, dice un deis- «ta, es el gt .te muere por nn culto,eu y a verdad le estü demos- «trada ;" y no hay una demostracion toas convincente ni mas infalible que la ele los hechos . Preguntamos, ácuül es la religion del universo que puede citar mürtires, esto es, unos bonibres capaces ele dar t .-i,, testimonio semejante al qnr acabamos de exponer? Nos alertan ü los protestantes, los albigeuses, los montaitistas, los mahometanos, y hasta los mismos ateos, que quisieron mas morir que desdecirse de sits opiniones . áQu» es lo que hablan visto Y oódo? áQu» es lo due podóan asegura ? Los hugonotes hablan visto ü Latero, ü Calvino y a sus discópulos rebelarse contra la iglesia, ganar proselitos, y hacer bando aparte, llenando la Europa de tumultos y sediciones : los hablan nido declamar contra los Pastores catílicos, acusarlos de haber cambiado la doctrina de Jesucristo, de haber trastornado el sentido de la Sagrada Escritu- 940 ~ MAR ra, y de haber introducido errores y abusos . Los hablan creido sobre su palabra , y hablan abrazado las mismas opiniones ; ípero habóan visto ü los predicantes hacer milagros y profecóas, descubrir los mas secretos pensamientos, y mostrar en su conducta se•ales de mision divina? Esto es de lo cine se trata . Adecuas, los hugonotes no sufrieron los suplicios por asegurar la verdad ele su doctrina, sino porque eran reos de la rebelion, de la sedicion y del pillage, y muchas veces asesinos » incendiarios . Casi lo mismo sucede con los demas hereges, con los mahometanos y cou los ateos : los mas de ellos hubieran evitado el suplicio si hubieran podido . Ellos murieron , si se quiere, por testificar que creian firmemente la doctrina que les habian ense•arlo, « que ellos mismos predicaban ; pero ípodian decir , como los ap«stoles, " nosotros no podeátnos menos de publicar lo que hemos visto y oódo?" Hechos apostol ., cap . 4, v . 2o . La religion cat«lica es la énica en que puede haber verdaderos mürtires y verdaderos testigos, porque es la énica clue se, funda en la certidumbre moral » infalible de la tradicion, asó en cuanto ü los hechos como en cuanto ü los dogmas . Cuando los incr»dulos quieren aturdirnos con el ntóntero, constancia y obstination de los pretendidos nzcórtires de las falsas religiones, demuestran que ni siquiera conocen el estado del punto en cuestion . VI . El culto religioso de los mürtires es legótimo, loable y bien fundado ; no es cena sctpersticion ni unn cibuso . La certidumbre de la felicidad eterna ele los nzartrres se funda en la promesa formal de Jesucristo : "el que perdiere, dice, la ávida por mó y por el Evangelio, la salvarü ." Evangelio de S . Illcu °c os, cap . 8, v . 35 . S . Mat . cap . 5, v . 8 , cap . i o, v . 39, cap . 16, v . 25, &c . "Cualquiera clue hubiere renunciado todas las cosas por mi nombre y por el reino ele áDios, recibirü mucho toas en este mundo, y la vicia eterna t PT AR 241 áen el otro ." Evangelio de S . Lac . cap . 18, v . 29 : S . IIIut . cap . 19, v . 2 .7 . "Dar» al clue saliere victorioso el poder sucre odas lu,s naciones ." . . . "Le har» s entar ü mi lado sobre toi átrono, como yo ene siento en el ele roi Padre ." A]-)QC . Cal) . 2, t . 26 : cap . 3, v . 21, &e . Eu el cuadro que describe S . Juan Evangelista ele la gloria eterna por el plan (le las asambleas cristianas, representa ü los mcirtircs colocados debajo del altar : cap . 6, v . 9 . En esto se fundo la costumbre de los pri - meros Geles de colocar las reliquias ele los m .ch - tires en medio de las a-ambieas cristianas, y celebrar los santos misterios sobre sus sepulcros : lo vemos en las actas del martirio ele San Ignacio y de S . Policarpo . V»ase Reliquias . Si los nzirtires no tienen para con Dios ninguna potestad ele intereesturt , como sostienen los protestantes : si es 1111 ahuso el invocarlos, y honrar los restos de su cuerpo, dógannos en qu» consisten el centuplo en este mutado, que les prontctio Jesucristo, la potestad clue les oli« sobre todas las naci,Ines y el tronno en que los coloco en cl cielo . Para deserttbarazarse de esta prueba, los calvinistas tuvieron por el medio arts sencillo el desechar cl Apocalipsis . Nada responden ü las promesas ele Jesucristo, y nos dicen en tono de gravedad que cl culto de los nuórtit °e s no se funda en ninguu pasage ele la Sagrada Escritura : que es una costumbre tontada ele los paganos, quienes honraban ele este modo ü sus h»roes y ü sus valientes . íllenos tomado tainbicrt de ellos la costumbre de dar honrosa sepultura ü los ciudadanos que sirvieron Nentajosanneute ü su patria? Mientras ejercieron su furor contra las reliquias de los mürtires y de los detnas santos, trabajaron en destruir los rnonutneutos gne rnirabutn los primeros fieles corito una (le las pruebas mas fuertes de la divinidad del cristiauisiuo . Iu - titarou la conducta de los paganos , guieu s auitluilabau en cuadro podiati los restos de los cuerpos (l e los mürtires para T i m o VI . ~ 3I 242 ~ MAR que los cristianos no pudiesen recogerlos y honrarlos . Pero era para ellos un verdadero interís el suprimir este testimonio demasiado elocuente : la costumbre establecida desde el principio, ele no mirar como verdaderos nzcórtires, sino los que hablan muerto en la unidad de la Iglesia, era una condenacion demasiado clara del cisma de los protestantes . Juliano, que declamaba congo ellos contra el culto de los mürtires, estaba mas al alcance de conocer su oreen y su antig•edad : piensa que los sepulcros de S . Pedro y S . Pablo ya eran honrados en secreto antes de la muerte de S . Juan Evangelista, y clue los ap»stoles fueron los duc ense«aron ü los cristianos ü velar en el sepulcro de los mcirtires . S . Cirilo, contra Juliano, lib . io, pig . 327 y 334 . Como era cierto y constante clue Dios confirmaba este culto con los milagros que hacia en el sepulcro de los nzcórtircs, Porfirio los atribuye ü los prestigios del demonio . S . Ger»nimo contra Vigilcancio, püg . 286 . Beausobre sostiene que estos milagros eran supercheróas e imposturas . Los protestants se empe«an en que este culto no principi» hasta fines del siglo iii y princios del i v, y esto pende de clue estar muy real instruidos , porque es tan antiguo como la Iglesia : no se hizo entonces mas que seguir lo clue estaba ya establecido desde el tiempo de los Ap»stoles : lo veremos en un momento . Parece que Mosheim conviene en que el culto de los mürtires principi» en el siglo z . Hist . Christ . siglo i , á 32, nota . Una de las principales acusaciones que hacen ü los cristianos del siglo iv es el haber extraido las reliquias de los mcirtires fuera de sus sepulcros, y haberlas separado para darlas ü muchas iglesias . De este modo seróa preciso tambien reprender ü los fieles del siglo ii, que trasportaron ü Antioquóa los huesos de S . Ignacio que no habla consumido el - fuego, y ü los de Smirna que recogieron tambieu los huesos de san Policarpo . MAR ~ 243 Pero dicen nuestros censores clue resultaron de esto con el tiempo muchos abusos : se forjaron falsas reliquias y falsos milagros , y se dio ü los mürtires e mismo culto clue ü Jesucristo . Esta es una (le las quejas de Leausobre : nada omiti» por hacer odioso el culto ele los mcirtircs : indag» su origen , le compar» con el culto ele los paganos dirigido ido ü sus dioses y los manes (le sus híroes, exagerando todos los abusos . -1115t . du Munich . lib . 9, cap . 3, 5 5 y siguientes . Estos tres artóculos merecen algunos momentos (le examen . Segun su opinion, el culto religioso de los mürtires se introdujo al principio por el mucho cuidado que tenóan los primeros cristianos ele sepultar ü los muertos : juzgaban ü los mürtires mas dignos de una sepultura honrosa que ü los otros difuntos ; sin embargo, no los enterraban en las iglesias : despuís , por la costumbre de elogiar ü los justos despues de muertos , y celebrar su memoria , singularmente en el aniversario ele su fallecimiento ; costumbre, dice, que tomaron de los judóos, se introdujo la celebration del aniversario ele los mürtires, aunque no principi» hasta cerca del a«o ciento setenta . Se celebraba el oficio divino junto ü sus sepulcros : pero no se les dirigóan oraciones ; se contentaban con alabar ü Dios, y darle gracias por los singulares favores que les habla concedido . llablando de la diligencia con que los cristianos trasladaron ü Antioquóa los huesos de S . I- g nacio el a«o ciento siete, piensa que este celo era entonces reciente . Se nota, dice, en los cristianos una especie de afecto ü los cuerpos ele los incirtires que parece humano con exceso : bien fücil es el verlos un poco iras fil»sofos en punto ü la sepultura ; pero es una peque«a debilidad que debe escusarse . Cono la Iglesia antigua no tenia altares, no comenz» ü colocarlos sobre los sepulcros de los mcirtires hasta el siglo IV , en que se restituy» la paz ü la Iglesia ; y las traslaciones de las reliquias no se verificaron hasta fines de 2.56 ~ MAR arrastríndolos por caballos ó toros indómitos , y desollíndo . los vivos, &e . Los fieles no temian acercarse en ellos í los tormentos, acompaüarlos al suplicio, recoger su sangre eon lienzos ó esponjas, y conservar sus cuerpos, y sus cenizas : nada perdonaban por rescatar sus preciosos restos de manos ele los verdugos , aunque fuese í riesgo de sufrir ellos mismos el martirio . Eu cuanto í los cristianos pacientes, si abrian la boca no era sino para alabar í Dios, inn1)lorar su auxilio, edificar í sus hermanos, y pedir la conversion de los infieles . Tales son los hombres í quienes los incr•dulos no se averg»enz .rn ele pintar corvo pertinaces, lauaticos , sediciosos justamente castigados , y inallreclrores odiosos . «Dónde estan pues los crámenes de estos h•roes, que no sabáan mas que sufrir, morir y bendecir í sus p : rseguidores? Fleury, Costumb . ele los cristian . ., 2 éa part ., nnn7 . r9 y siguientes . INIARTIROLOGIO . Lista ó catílogo ele los mírtires . Estas especies de colecciones no contienen regularmente aras que el nombre, lugar, dia y g•nero del martirio de cada Santo . Como los hay para cada dia del aüo, se introdujo en la Iglesia roirrana la costumbre de leer todos los digs í prima la lista tic, los mírtires clue se honraban aquel dia . I3aronio atribuye al Papa Sau Clemente la gloria de haber introducido la costumbre de recoger las actas de los mírtires ; y este Pontáfice . vivió in,UUcdiatame .nte despues de los Apóstoles . El rnecrtirolobio ele Eusebio ele Cesar•a , compuesto en el siglo iv , fue tino ele los mas c•lebres de la antigua Iglesia . San Geróuimo le tradujo al latin ; pero solo conservamos el e .uílogo de los mírtires que padecieron en la Palestina, en los ocho °ltimos aüos de la persecucion ele Diocleciano, y se halla al fin del lib . 8 ele la historia eclesiística, En aquel tiernpo no era posible í un particular tener conocimiento de todos los ;uírtires que habáan sufrido la muerte en las diferentes partes del inundo . MAR ~ 2 .5 7 El que se atribuye al V . Peda en el siglo viii no deja ele ser sospechoso en algunas partes, porque refiere el nombre de algunos Santos que vivieron destines de su muerte ; pero pueden ser adiciones hechas posteriormente . El siglo 1-X- es fecundo en rncrrtirologios . En «I se ven el de Floro, subdiícono ele la Iglesia ele Leon, titre uo hizo mas . que llenar los vacáos ciel mccrtirologio ele Beda : el de Wandelbert, monge ele la diócesis ele Tr•veris : el ele Usuard, monge franc•s, quien le compuso por orden ele Carlos el Calvo : este es el que usa regularmente la Iglesia romana, y el ele Rabano Mauro, que es un suplemento del de Becla y Floro, cornptiesto l - iícia el aüo 845 . El, mcu - tirolo «o ele Adon, ;ronge ele Ferrieres, en el Gatin•s ; y despees de Prum, en la diócesis ele Tr•veris ; y °ltimemente arzobispo de Siena , es una continuacion del martirolo , io romano de Usuard : su orágeu, segun el padre du Sollier, uno de los bolandistas, es el siguiente : el nzrn'tirologio de San Gerónimo viene í ser el gran martirolo , io romana : de este se formó el pequeüo romano, impreso por Rosweide , jesuita , que murió en Amberes en el aüo de r 629 : clel pequeüo romano con el ele Becla , aumentado por Floro , compuso el suyo Adon, ai‰adiendo í estos lo clue les faltaba , y le compiló í su vuelta de Roma en el alio de 858 . EL mcu ét ,rolo~io de Nevelon , monge de Corbio, escrito hícia el aüo i 089, no es en rigor mas que un compendio d .el de Adon con las adiciones ele algunos Santos . El P . I _ircher habla de un martir'ologio de los coftos, que se conserva en el colegio ele los maronitas en Roma . 'fambien hay otros, como el de Notker, por sobrenombre el Be g ae, monge de San Galo, en Suiza , hecho por el de Adou , y publicado en 89 y . : el de Agustin Bellin ele Padua : el de rancisco Maruli, llarraado lllaurolicus : el de Vander Meulen , llamado iklolcciius, que restabl`ce el texto Usuard con TORIO VI . ~ 33 [Document text truncated for crawler view.]