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— 175 — CAPÍTULO XII DE OBJETO A SUJETO POLÍTICO. LA REPRESENTACIÓN DE LOS MIGRANTES EN LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN ESPECIALIZADOS. Dra. Alicia Ferrández Ferrer Universidad de Alicante, Departamento de Humanidades Contemporáneas Resumen El presente trabajo analiza el modo en que los medios de comunicación producidos por y para colectivos migrantes en España contribuyen a introducir nuevos participantes y temas de debate en la esfera pública. La metodología utilizada se basa en un análisis cualitativo del contenido de dos periódicos, Latino y Sí se puede, durante un periodo de doce meses, y se centra en aquellas informaciones que dan cuenta de la participación política de los migrantes tanto en procesos electorales como en acciones colectivas de reivindicación de derechos. Dada la creciente mediatización de la sociedad actual, la representación mediática de tales acciones políticas es relevante, y da visibilidad y reconocimiento social a los colectivos en tanto que participantes en el debate público ciudadano. Las conclusiones de este estudio ponen de relieve, en primer lugar, diferencias relevantes respecto al discurso de los medios generalistas sobre la dimensión política de las migraciones. No obstante, también se aprecia en estos medios la pervivencia de tendencias hegemónicas sobre aspectos como la representación de colectivos de minorías de los países de origen, el poder político y el rol ciudadano en las sociedades democráticas. El estudio permite además observar procesos de transformación del tipo de cultura política sobre la que se construye el modelo de ciudadanía como pertenencia a una comunidad política. En este sentido, los medios destacan tanto las acciones vinculadas a la ciudadanía sustantiva, como aquellos derechos adscritos a la ciudadanía formal, respondiendo así a los complejos intereses políticos, sociales y económicos de los distintos actores involucrados en el campo migratorio transnacional. Palabras clave Ciudadanía, opinión pública, comunicación política, participación política, movimiento de protesta, elecciones, inmigración, minoría étnica.
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— 177 — Introducción Este artículo pone de relieve el modo en que los medios producidos por y para colectivos migrantes contribuyen a la creación de la esfera pública en el contexto migratorio, introduciendo nuevos protagonistas y temas de debate. Esta esfera pública no se reduce al ámbito nacional, ni sus protagonistas se caracterizan por una sola y única identidad étnica. Al contrario, se caracteriza por la diversidad de contextos a los que hace referencia (locales, nacionales y supranacionales) y la gran variedad de cuestiones –relacionadas con los países de origen, con España, o con la propia condición de migrante- que suscitan interés. No en vano sus protagonistas se caracterizan por marcos de referencia múltiples, y experiencias de vida duales. El mejor modo de abordar esta cuestión es sin duda atendiendo al modo en que los migrantes25 son representados como sujetos políticos activos en estos medios, participantes en el debate social que se desarrolla tanto en las urnas como en las calles. La cobertura mediática de tales prácticas tiene sin duda relevancia, y es que a pesar de las críticas y revisiones posteriores del concepto de esfera pública formulado por Habermas, (2001 [1964]), su potencial político sigue siendo destacable. La esfera pública es entendida como el espacio entre el gobierno y la sociedad en el que individuos privados ejercen un control formal (a través de la elección de sus gobernantes) e informal (a través de la presión de la opinión pública) sobre el estado. En este proceso, los medios de comunicación son centrales. ... distribuyen la información necesaria para que los ciudadanos tomen sus decisiones en los momentos electorales; facilitan la formación de opinión pública al proporcionar un foro de debate independiente; y permiten a la gente influir en el gobierno articulando sus puntos de vista (Curran, 1991, p. 29). El grado de «mediatización» de las sociedades contemporáneas se ha incrementado exponencialmente en las últimas décadas, de modo que los medios de comunicación se han convertido en «el nuevo espacio público» (Ferry et al., 1998). Esto ha hecho que, cada vez más, «lo que importa» se identifique con «lo mediático». Pero no todos los grupos sociales tienen las mismas oportunidades para hacerse visibles en los medios de comunicación, y mucho menos en los mismos términos. Esto se debe a una diversidad de factores, como son la propiedad privada de los medios, el acceso desigual a los medios materiales, o un tipo de prácticas discursivas que privilegian un tipo de lenguaje y estilo normalmente propio de las clases dominantes, en detrimento de otras. Los 25 En este artículo se utilizarán las expresiones «los migrantes» y «el migrante» para referirse de modo general a ambos sexos.
— 178 — colectivos migrantes son plenamente conscientes de la relevancia de la visibilidad y participación en los medios, aunque no es muy frecuente que los medios generalistas presten atención a sus actos, aspiraciones o reivindicaciones políticas (a no ser que su peso político en tanto que votantes potenciales sea importante). Por el contrario, el discurso mediático sobre la inmigración se basa en representaciones miserabilistas y criminalizadoras, y en la identificación de los migrantes casi exclusivamente como mano de obra26. Los manuales de recomendaciones y buenas prácticas periodísticas para el tratamiento mediático de la migración, han demostrado tener una repercusión muy limitada. La escasez de periodistas migrantes contratados en los medios (Ferrández Ferrer, 2012) y el escaso recurso a fuentes informativas de origen migrante convierte a estos colectivos en víctimas de lo que Herzog (2011) ha denominado «exclusión discursiva», manteniendo a los migrantes y a sus intereses, prácticas y reivindicaciones políticas en la invisibilidad. Ahora bien, como han destacado los críticos del concepto de esfera pública, nunca ha existido una única esfera pública, sino que desde el principio existieron esferas públicas alternativas o contra-esferas públicas, que sirvieron a grupos sociales excluidos de la esfera pública hegemónica para expresar sus propios puntos de vista (ver Fraser, 1990). Es más, tanto Habermas como sus críticos conceptualizaron la esfera pública –y también a esos contra-públicos desde el punto de vista de un proyecto político concreto históricamente: la democratización del estado (-nación) moderno, y sin embargo se han producido cambios que ponen en cuestión esta reclusión de la esfera pública al ámbito nacional: Tanto si se trata del calentamiento global, inmigración, derechos de las mujeres, leyes de comercio, desempleo o «guerra contra el terrorismo», las actuales movilizaciones de opinión pública raramente se detienen en las fronteras de los estados. En muchos casos, los interlocutores no constituyen un demos o ciudadanía política. A menudo, también, sus comunicaciones no están dirigidas a un estado westfaliano ni retransmitidas a través de medios de comunicación nacionales. Frecuentemente, además, los problemas debatidos son inherentemente transterritoriales y no pueden ni localizarse dentro del espacio westfaliano ni ser resueltos por un estado westfaliano. En estos casos, las formaciones actuales de opinión pública raramente respetan los parámetros del marco westfaliano. Por tanto, las asunciones que antes no se mencionaban en la teoría de la esfera pública, ahora requieren crítica y revisión (Fraser, 2007, p. 14). Es así que nuevos actores no restringidos al ámbito nacional han entrado a participar en la formación de opinión pública necesaria para dar legitimidad al sistema democrático. Actualmente es fácil encontrar estudios que 26 Ver por ejemplo Santamaría (2002), Retis, (2004), Lario (2008).
— 179 — hablan de «esferas públicas transnacionales» (Fraser, 2007; Olesen, 2005), «esferas públicas diaspóricas» (Appadurai, 1996), «esferas públicas multiétnicas» (Husband, 1996) e incluso «esferas públicas globales» (Castells, 2008). La emergencia de medios de comunicación específicos dirigidos al público migrante ha venido por tanto a constituir un nuevo espacio para la formación de opinión, en el que los migrantes se erigen en «público» en el sentido habermasiano, es decir, en evaluadores de las decisiones políticas de los gobiernos y en demandantes de cambios políticos y extensión de derechos. Ciertamente se trata de un «público» muy particular, cuyos marcos de referencia no se limitan a un solo contexto nacional, y cuyas experiencias vitales incluyen un continuo ir y venir a través de las fronteras. Para analizar el papel de estos medios en tanto que constructores de la esfera pública en el campo migratorio transnacional recurriré al análisis de sus contenidos. Material y métodos La producción de medios de comunicación producidos por y para los colectivos migrantes nos obliga a plantearnos algunas cuestiones: ¿qué políticas de representación imperan en estos medios? ¿Qué derechos y deberes atribuyen a los migrantes? ¿Qué cabida tienen sus reivindicaciones políticas y de extensión de derechos? ¿Ofrecen estos medios discursos alternativos a los de los medios generalistas? Para tratar de responder a estos interrogantes, este artículo se basa en el análisis de tipo cualitativo del contenido de dos periódicos semanales dirigidos al público migrante, Latino y Sí se puede. En ambos casos se trata de iniciativas empresariales españolas, surgidas en un momento de crecimiento económico muy favorable a la inversión en servicios y productos dirigidos a los migrantes. Lamentablemente, la crisis acabó produciendo la desaparición de ambas publicaciones, evidenciando la dependencia económica de los medios de minorías y los retos que afrontan en un mercado altamente competitivo.
— 180 — Tabla 1. Características de Latino y Sí se puede Latino Sí se puede Lema La voz de nuestra comunidad El periódico de la integración Periodicidad Semanario: Viernes Semanario: Sábado Precio Gratuito Gratuito Público objetivo Colectivo latinoamericano Colectivo inmigrante Idioma Español Español, rumano, árabe Fundación Abril 2005 Noviembre 2004 Páginas 20-24 16-24 Ediciones Madrid, Barcelona, Levante Madrid, Barcelona, Levante Formato Tabloide Tabloide Difusión 150.775 162.896 Página web www.enLatino.com www.sisepuede.es Fuente: ACPI, 2008. La selección de los medios se basó en tres criterios. En primer lugar, los medios seleccionados debían ser accesibles a través de su edición digital. En segundo lugar, era imprescindible que gozaran de una gran aceptación entre el público migrante en el ámbito estatal. En este sentido, el último estudio de audiencias (ACPI, 2008) los identificaba como los periódicos para migrantes más leídos en su momento. Y en tercer lugar, debían también representar distintas tendencias ideológicas. A este respecto, Sí se puede tiende a alinearse con posturas conservadoras, mientras la postura de Latino parece más cercana a referentes progresistas. Además estos periódicos difieren sustancialmente en su modo de abordar la cuestión migratoria, la integración, y el papel de las instituciones en este proceso. Así, Latino tiende a incidir en las dinámicas transnacionales y muy especialmente las conexiones con los países de origen, con información de los países de origen y una abundancia de contenidos de tipo cultural y de ocio. Por su parte, Sí se puede se detiene en la inserción de los migrantes en la sociedad española, destacando la óptica institucional, como por ejemplo en iniciativas «para la integración» protagonizadas por entidades políticas y sociales
— 181 — del país receptor, en ocasiones con la colaboración de los países de origen a través de sus embajadas. Respecto al periodo temporal que abarca este análisis, fue de 12 meses, entre el 16 de junio de 2008 y el 15 de junio de 2009. Esta revisión permite observar una evolución temporal significativa en el tratamiento y los contenidos informativos referidos al proceso migratorio y las minorías etnoculturales. Una vez delimitada la muestra, se procedió a la recopilación de ejemplares de prensa, en su edición digital, y se procedió a la selección de noticias. Para ello se tuvieron en cuenta todos los géneros periodísticos, y todas las secciones de Latino y Sí se puede. La selección de contenidos se centró en los hechos informativos que dan cuenta de los vínculos transnacionales de los migrantes con sus lugares de origen, y que incluyen noticias sobre la actualidad política, económica y social de los países de origen, codesarrollo, remesas, o cambios legislativos en el ámbito de las migraciones (tanto en el país de origen como en España, y también a nivel supranacional). También se consideraron relevantes los procesos políticos asociados a la titularidad de derechos de inmigrantes en el campo migratorio transnacional: noticias sobre participación en procesos electorales, protestas y reivindicación de derechos, vulneración de derechos, etc. En total se recopilaron un millar de textos periodísticos, de los cuales el 49,7% corresponden a Latino; y el 50,3% a Sí se puede. Análisis y resultados Formas de participación política Dado que este artículo se centra en la representación de los migrantes como sujetos políticos, cabe apuntar aquí a qué denominamos participación política. Desde las ciencias políticas, la participación política es definida como cualquier acción de los ciudadanos dirigida a influir en el proceso político y en sus resultados. Estas acciones pueden orientarse a la elección de los cargos públicos; a la formulación, elaboración y aplicación de políticas públicas que éstos llevan a cabo; o a la acción de otros actores políticos relevantes. La participación política requiere por tanto de un comportamiento observable llevado a cabo en un ámbito público o colectivo por parte de un ciudadano para ser considerada como tal (Anduiza & Bosch, 2004, pp. 26-27). Se han propuesto distintas tipologías de participación política. Una de estas clasificaciones se basa en lo que se ha denominado su nivel de convencionalidad, un criterio que distingue las formas de participación política en función de si se ajustan o no a las normas sociales y a los valores dominantes
— 182 — de una sociedad. Las formas de participación convencionales se desarrollan dentro de las instituciones de la democracia representativa (votar, participar en campañas, actividades cooperativas de ámbito local, asociacionismo, afiliación partidista, contactos con políticos, etc.), mientras que las no convencionales no utilizan los canales de participación institucionalizados, y en ocasiones son extralegales, además de irregulares, específicas y poco frecuentes (boicots, objeción de conciencia e insumisión, ocupaciones de edificios, bloqueos del tráfico, firmas de peticiones, sentadas y manifestaciones, etc.) (Anduiza & Bosch, 2004). Esta distinción entre participación convencional y no convencional nos permite superar la concepción del migrante como políticamente apático o pasivo. Los estudios que afirman que los migrantes son políticamente apáticos, lo hacen basándose en los datos sobre participación electoral en el exterior, que suele ser baja27. Sin embargo, los migrantes son muy activos en aquellas formas menos convencionales de participación Un rasgo importante que distingue ambos tipos de participación política es que las formas menos convencionales adquieren mayor relevancia cuando son colectivas. Así, en la mayoría de los casos presuponen la constitución de un actor político caracterizado por unos intereses o una identidad colectiva, y un cierto grado de organización a través de un proceso de movilización (Martiniello, 2005). A estos efectos no podemos desdeñar el papel de los medios de minorías migrantes tanto en la conformación de «identidades» o «comunidades imaginadas» (Anderson, 1993) como en la movilización social y difusión de alternativas. Es en ese proceso de creación de una identidad compartida, de movilización y de difusión, donde se perfila la opinión pública del colectivo migrante. Un público que, a pesar de las limitaciones que impone la ciudadanía entendida en sentido estricto (es decir, como miembros de un estado-nación), habría encontrado en los medios un canal para la expresión de sus propios intereses y puntos de vista. La nueva cartografía de las migraciones En los medios analizados se evidencia la consolidación de una cartografía de la participación política que sobrepasa el ámbito nacional, y que tiene en cuenta las conexiones transnacionales y también translocales, así como la participación en los nuevos espacios políticos y económicos a nivel internacional y supranacional, como son la Unión Europea y el Mercosur. 27 Ver por ejemplo Guarnizo, Portes y Haller (2003).
— 183 — Los migrantes pueden movilizarse en torno a una gran variedad de cuestiones. Østergaard-Nielsen (2003, p. 762) ha categorizado las prácticas políticas transnacionales en cinco grandes grupos: «immigrant politics», «homeland politics», «emigrant politics», «diaspora politics» y «translocal politics». La representación del migrante como sujeto político activo en esta compleja cartografía se visibiliza especialmente en las secciones de noticias internacionales y nacionales de los medios analizados. En estos medios, los países protagonistas de la información internacional son totalmente diferentes de los destacados en los medios generalistas: mientras en estos últimos se habla fundamentalmente de países europeos (en especial Francia, Alemania y Reino Unido), en los medios para migrantes se da mayor relieve a los países de los que provienen los propios migrantes. Por tanto, las noticias contenidas en esta sección responden más al apelativo de «transnacionales» que de «internacionales». Una clara muestra es que el periódico Latino no titula a esta sección «Internacional», como en la prensa generalista, sino «Mi país», apelando al elemento emotivo de la añoranza de la patria. En esta sección «transnacional» abundan las noticias de corte político, económico y social. Los medios actúan como vigilantes de los políticos de los países de origen, destacando sus aciertos y desaciertos, con un especial interés en destapar aquello que los políticos querrían ocultar. Cuando llega el tiempo de elecciones, el seguimiento que se ha hecho a los gobiernos, así como la información sobre partidos, propuestas, candidatos, ayuda al migrante a decidir su voto en el exterior. La otra sección que mejor recrea al migrante como sujeto político es la de información nacional, la referida a España. Aquí las informaciones contenidas sobre política, economía, sociedad y legislación tienen en general relación con los intereses de los migrantes, dejando de lado otros temas de interés más general. Este tipo de informaciones sirve a los lectores para conocer mejor su nuevo entorno, conocer a los gobernantes y las políticas que les afectan a ellos especialmente. Abundan también las informaciones sobre instituciones y organismos públicos que pueden ofrecer algún servicio a los migrantes. Es en esta sección donde se publican y discuten medidas políticas que atañen directamente a los migrantes, como son las políticas de inmigración. Por ejemplo, el endurecimiento de la ley de extranjería en España llevado a cabo durante el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero fue seguido con mucho interés por estos medios, y ante la promulgación de normativas más duras, las voces críticas no tardaron en hacerse oír: los medios se llenaron de imágenes de manifestaciones, marchas y carteles reivindicativos que clamaban que «ningún ser humano es ilegal» y demandaban «dignidad», el «derecho a tener derechos», y «papeles para todos».
— 190 — Una tercera apreciación extraída del análisis es el papel clave que desempeñan los medios de comunicación en los procesos de comunicación política y construcción democrática. En este sentido, el concepto de esfera pública continúa teniendo vigencia en tanto espacio para la generación comunicativa de opinión pública. Aquí la vinculación entre comunicación y ciudadanía entendida como ese manifiesto interés en los asuntos públicos que señalaba Cheresky más arriba, se aprecia en distintos aspectos. Por un lado, al difundir información los medios actúan como elemento posibilitador de la ciudadanía, puesto que la toma de decisiones requiere el conocimiento previo de las alternativas. Por otro lado, en tanto que «espacio de ciudadanización» (Mata, 2006), los medios constituyen un espacio donde re-producir y re-presentar ante el público/sociedad deberes y derechos ciudadanos. De modo que cada vez cobra más importancia el uso de los medios con el objetivo de lograr cambios progresivos en otras esferas sociales. Es lo que Hackett (2000) denomina «democratización a través de los medios», y que se fundamenta en la capacidad de los medios para introducir nuevos debates en la agenda política (y también, claro está, para silenciar otros). En este sentido, el papel de los medios de minorías migrantes como altavoces de demandas colectivas de derechos ciudadanos les da visibilidad e inserta a los migrantes y a sus reivindicaciones en el espacio público. Finalmente, el estudio de los medios permite observar procesos de transformación más amplios sobre el tipo de cultura política desde la que se construye el modelo de ciudadanía como sistema simbólico de representación de la pertenencia a la comunidad política. A este respecto, se hace evidente que la esfera pública que Habermas y sus primeros críticos circunscribían al ámbito nacional desborda ya las fronteras. Se conforman así esferas públicas transnacionales, diaspóricas o incluso globales, que cuestionan al tiempo que mantienen premisas básicas del modelo moderno de ciudadanía nacional (Suárez Navaz, 2010). La revisión de prensa da cuenta de la lucha de los migrantes por alcanzar y mantener derechos de ciudadanía sustantiva, concepto formulado para designar un conjunto de derechos civiles, políticos y especialmente sociales, cuyo disfrute no depende de la pertenencia formal a un estado (Marshall, 1998 [1950]). La cobertura mediática de las campañas protagonizadas por colectivos migrantes en España, deja constancia de cómo muchas de las demandas de derechos se ubican bajo el paraguas ético de los derechos humanos, con eslóganes como «ningún ser humano es ilegal» o «tenemos derecho a tener derechos». Pero también los derechos adscritos a la ciudadanía formal, como son la participación en procesos electorales, son importantes para los colectivos migrantes, que han visto cómo los estados receptores y emisores ampliaban
— 191 — sus derechos aprobando medidas como el voto en elecciones municipales y autonómicas, el voto en el exterior y la doble nacionalidad. Esta doble cara de los derechos de ciudadanía en el ámbito transnacional responde a los intereses políticos, sociales y económicos de los distintos actores involucrados en el campo migratorio. Unos intereses que se hacen patentes en la diversidad de actores y discursos presentes en los medios: por un lado, los actores políticos que representan el discurso de la política formal, la participación electoral como celebración de la democracia, la legalidad, la hegemonía; por otro, el discurso de los derechos, de la igualdad, de la dignidad humana, de la ciudadanía sustantiva, representado por los migrantes de a pie en su lucha por la extensión de derechos a través de las fronteras.
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