Reseña del libro de Gonzalo Butrón Prida, Nuestra sagrada causa: el modelo gaditano en la revolución piamontesa de 1821 [Reseña]
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NUESTRA SAGRADA CAUSA. EL MODELO GADITANO EN LA REVOLUCIÓN PIAMONTESA DE 1821 GONZALO BUTRÓN PRIDA CÁDIZ, AYUNTAMIENTO DE CÁDIZ, 2006. 247 PÁGS. La proximidad del bicentenario de la promulgación de la Constitución gaditana de 1812 está dando lugar a una serie de iniciativas impulsadas tanto por el Estado, promotor de una comisión encargada de organizar los actos conmemorativos, como por las ciudades y pueblos que tuvieron una especial significación en la breve historia constitucional del texto de 1812. Entre estos últimos se encuentra la ciudad de Cádiz, que, al margen de otras actuaciones, convoca desde hace unos años el premio de investigación de Ciencias Sociales Cortes de Cádiz, cuya cuarta edición ganó el trabajo de Gonzalo Butrón Prida sobre la repercusión italiana del que llama “modelo gaditano de revolución”. La proyección internacional de la Constitución de Cádiz ha sido una cuestión que ha interesado a los historiadores desde hace décadas, aunque no de forma continuada, como lo demuestra el tiempo transcurrido, por ejemplo, entre los trabajos de Ferrando Badía y Castells Oliván. Con todo, en los últimos años se ha reavivado el interés, y es de esperar que éste continúe en el contexto abierto por la cercanía del ya citado bicentenario. Nuestra Sagrada Causa es, en buena medida, un trabajo que puede servir de bisagra en esta coyuntura, puesto que, por un lado, pone al día los conocimientos sobre la proyección exterior de la Constitución española de 1812, en tanto que, por otro lado, profundiza en su conocimiento a través del análisis del caso concreto del Piamonte. De igual modo, su propio acercamiento a la revolución piamontesa comparte esta doble naturaleza, dado que no sólo revisa la producción bibliográfica y las fuentes conocidas –releyéndolas a la luz de nuevos intereses-, sino que además recurre a publicaciones menos disponibles y a fuentes hasta ahora no utilizadas. El libro de Gonzalo Butrón, profesor titular en la Universidad de Cádiz, comienza con un capítulo introductorio, dedicado a presentar la situación política del Piamonte desde el fin de la ocupación napoleónica hasta los momentos previos a la revolución española de 1820, unos años en los que el debate político se articuló en torno a la lucha entre reacción y reforma. Cuando parecía que esta última se imponía, el restablecimiento de la Constitución de 1812 en España produjo, como en buena parte de Europa, la reacción de los partidarios del antiguo orden, que cerraron toda posibilidad de cambio, por moderado que fuera. La clausura de los cauces oficiales de defensa de propuestas de apertura política obligó a buscar otras vías de oposición y, como bien señala Butrón Prida en los capítulos segundo y tercero, radicalizó el discurso de unos grupos políticos mayoritariamente moderados. En efecto, el TROCADERO (18) 2006 pp. 279-280 Trocadero U-C.qxd:Maquetación 1 30/7/07 13:55 Página 279
autor trata de desentrañar, en este punto, cómo el modelo político español, que tenía pocos seguidores en el Piamonte y por el que muchos habían manifestado su aversión, acabó, por puro pragmatismo, convirtiéndose en el referente de quienes luchaban contra el Antiguo Régimen y la unidad de los italianos. En estas circunstancias, el modelo constitucional gaditano, sostenido tanto por el recuerdo del contexto de la lucha por la libertad frente a la dominación exterior en el que había originalmente surgido –que remitía al sentimiento anti-austriaco dominante en la Italia de aquellos años-, como por la exitosa estrategia del pronunciamiento que había permitido recuperarlo en España, Portugal y Nápoles, acabó por ser mitificado de tal modo que logró reunir los apoyos suficientes para ser llevado a la práctica en uno más de los ensayos revolucionarios que jalonaron la Europa de comienzos de la década de los veinte. Sentadas las bases de la propagación del modelo español, Gonzalo Butrón aborda, en los capítulos siguientes, el proceso de aplicación práctica del mismo, apoyado desde un principio por elementos aristocráticos y burgueses bien conectados con círculos de igual tendencia de otros estados europeos, principalmente franceses, que contaron además con la ayuda de Eusebio de Bardají, el embajador español. No obstante, el movimiento no se pondría en marcha hasta la obtención del respaldo militar requerido para la puesta en práctica del modelo revolucionario español, que fue posible gracias a la apelación al sentimiento anti-austriaco. A la espera de encontrar el momento adecuado para el rompimiento –si recurrimos a la terminología española-, la revolución piamontesa se precipitó finalmente en marzo de 1821, cuando la perspectiva de la entrada en la península italiana de un ejército austriaco destinado a sofocar la revolución napolitana pareció dibujar el escenario político esperado para el ataque definitivo al Antiguo Régimen. El éxito inicial de los pronunciamientos, surgidos a partir de los dos focos principales de Alejandría y Turín, permitió que la Constitución de Cádiz fuera promulgada en la mayor parte del reino; sin embargo, la euforia inicial fue realmente efímera, en buena medida por la intervención de dos factores que acabaron siendo determinantes: de un lado, la defección del joven CarlosAlberto, que restó legitimidad a la revolución y la privó de unos apoyos imprescindibles, con los que podía haber contado de mantener el referente monárquico presente en el modelo español; de otro lado, la ayuda militar exterior que, como pasaría en España poco más tarde, resultaría clave a la hora de frenar la oleada revolucionaria de principios de los años veinte. En estas circunstancias, la experiencia revolucionaria piamontesa no pudo sino ser efímera, y acabó siendo rápidamente vencida. El miedo a su reproducción en una Europa inquieta ante el nuevo embate liberal, y temerosa del poder de las sociedades secretas –a las que probablemente sobrestimabapermitió que la derrota revolucionaria fuera seguida de la persecución y el castigo de los comprometidos con la Sagrada causa; unos pagaron con la cárcel, en tanto que otros se vieron forzados, en distinto grado en función de su compromiso y también de sus conexiones políticas y sociales, al retiro de la vida pública o al exilio. Estas, y otras muchas cuestiones, son presentadas, con rigor académico, por Gonzalo Butrón a lo largo del libro, cuya publicación celebramos, ya que ofrece nueva luz sobre la influencia del constitucionalismo gaditano y el modelo revolucionario español en el debate político de la Europa de la Restauración en general, y de la Italia preunitaria, en particular, y permite entender un poco mejor, a través del ejemplo del Piamonte, el proceso que permitió que la Constitución española de 1812 se convirtiera en mito y referente para quienes luchaban en toda Europa contra el Antiguo Régimen. Víctor Manuel Núñez García Gonzalo Butrón Prida 280 Trocadero U-C.qxd:Maquetación 1 30/7/07 13:55 Página 280