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Primer Congreso Internacional Infoxicación: mercado de la información y psique, Libro de Actas

Abstract

El presente libro de actas reúne los textos de las comunicaciones presentadas en el I Congreso Internacional Infoxicación. Mercado de la información y psique, celebradas en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla durante los días 20, 21 y 22 de noviembre de 2013. La iniciativa de este encuentro internacional nació del Laboratorio de Estudios en Comunicación (LADECOM), en colaboración con el grupo de Investigación en Estructura, Historia y Contenidos de la Comunicación (GREHCCO) y el Departamento de Periodismo II de la Universidad de Sevilla.

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LIBRO DE A CT A S P RIME R CONGRES O I NTERNACION A L I NFOXI CACIÓN : MERC A DO DE L A INFORMACIÓN Y PSIQUE C OOR DINA DORA S : D RA . R O S AL B A M AN C I N AS -C H Á VEZ D RA . A N TO N I A I SA BEL N OGALES B OC IO S EVILL A , 2014 SUPERVISI ÓN Y CORRECCIÓ N DE TE X TOS: Mar ía Jos é Barri ga C ano Nuri a Muñoz Fer nánde z Fabián R odr íg uez V ázquez Manuela Ni eto Márq ue z Pilar Domí nguez - Palac ios Conej o Manuel R odr íg uez Illana Sara R eig Le brato ISBN: 978-84-937600-7-6 Edita: Ladec om Labor atorio de Estu dios en Com unicación Despac ho H1 Faculta d de Com unic ación C/Am érico Ves pucio s /n 41092 Is la de la Cartuj a Sev illa (+34) 9 545561 04 www.l adecom .es Para m ás inf ormac ión: lade com@us .es Diseño y maquetac ión: i beroMEDIA 2 ÍNDI CE Intr oducc ión Parte I. Infoxicación y sobrecarga informativa LOS EFECTO S DEL A NALFABET ISMO TECNOLÓGICO: CONSECUENCIAS EN LA FO RM ACIÓ N UNIVERSI T AR IA . Daniel Gutié rre z M ar ín COM UNIC ACIÓN Y P ER IOD ISM O SLOW EN ESPAÑA. GÉNESIS Y BALANCE DE LAS PRIMERAS EXPERIENCI AS. Alej andro Barranq uero y Gloria Rosiq ue LA PSEUDO CIENCI A COMO (DES) INFO RMACIÓN TÓXI CA. UNA TAXO NOM ÍA PARA CO M PRENDER EL FENÓ MENO Y SUS MANIFEST ACIONES. F elipe Alonso M arcos y Sergi Cortiñas Rovira FRO M ‘INFO XI CATION’ TO ‘INFOSAT URATIO N’: A THEO RETICAL OVERVI E W OF THE CO GNITIVE AND SOCIAL EFFECTS O F DIGIT AL IMM ERSION . Patr ícia Dias INFOX ICACIÓ N: DE LA PRESUNCIÓN DE I NOCENCIA A LA CULPABILIDAD. Pablo Váz q uez S ande MORDAZAS I NFORMAT IVAS PO R LA COACCIÓN CR I M INAL EN MÉX ICO. M art ha Elena Cuev as Gómez PERIO DISMO CULT URAL Y CONCENT RACIÓN DE MEDIO S. LA INFOX ICACIÓ N EN LA DIFUSI ÓN DE LAS INDUST RIAS CULT URALES Y SU ESTADO EN LAS REDES SO CIALES. M. Manuela Niet o M ár quez POR UNA DIET A DIGITAL: HÁBIT OS M EDIÁT ICOS SAL UDABLES CO NT RA LA “OBESI DAD INFORMATI VA”. Javier Serr ano - Puche. COMPLEJIDAD Y DEFORMACIÓN I NFORMATIVA EN EL LENGUAJE MULTI MEDIA Y LA COMUNICACIÓ N INTERACT IVA. Glor ia Olivia Rodrígu ez Garay ANÁLISI S DE AUDIENCIAS: ESTUDIO COMPARAT IVO DE M EDIO S CON RESPECTO A SUS HOM ÓLO GOS DIGITALES. Nereida Cea Es teruelas INFOX ICACIÓ N: EXCESO Y M ENGUA EN LA SOCIEDA D DE INFO RM ACI ÓN. José Gom es Pinto Parte II. Psicología, mercado y medios de comunicación 3 CONSUMO, PUBLICI DAD E IDENTI DAD: FUNCI ONES PS ICOLÓGICAS DE L CONSUMO Y DE LA INFORMACIÓN PUBLI CITA RIA. Dr. Fran cisco Javier Saavedra M acías PSYCOM: OPERAÇÕ ES DE “INTOXI CAÇÃO” INFORM AT IVA. Pe dro Simões EL FENÓ M ENO DE L A INFOX ICACIÓN VISTO DESDE LA NEURO CIENCIA: ¿QUÉ HAY DE NUE VO? Alex andra Orgaz Camacho DE LA INFOX ICACIÓN A LA DESINFO RMACIÓN: CAUSAS Y CONSECUENCI AS DEL FRENÉTI CO ALWAYS ON . María José Barriga Cano Parte III . Experiencias en educomunicación LA EDUCACI ÓN MEDIÁT ICA: UNA M ET A DE LOS MEDIO S DE COMUNICACI ÓN FRENT E A LA INFOXICACIÓN I NFORMATI VA. Conc epción Pérez Curiel - Sergio Luque O rtiz EST UDIO MICROSO CIAL Y COMUNICAT IVO DE LAS ACTUACI ONES EN LA CONST RUCCIÓN DEL CONOCI MIENTO EN EL AULA UNI VERSIT ARIA. I sra el M énde z Ojeda CONT EÚDO INTERATIVO PARA T ABLETS: UMA FORMA INOVADO RA DE ACESSAR A INFO RM AÇÃO . Rita de Cássia Ro meiro Paulino y M arina Empinot ti INCLUSÃO M EDIÁT ICA EM PROCESSO S EDUCOMUNICATI VOS: UM ANTÍ DOTO PARA A INFOX ICAÇÃO ? M arcie l A. Consani Parte IV. La comunicación gubernamental VALENÇA: AS NECESS IDADES DE UMA CIDA DE - FRONT EIRA. UM ESTUDO DE CASO. Andreia Teix eira, José Nuno Azev e do, Márcio Fe rreir a y M anuel Pereira. PRENSA Y PODER EN L OS INICIOS DE LA DEMOCRACIA. LOS O RÍGENES DE LA INFO XICACIÓN EN LA CO M UNICACI ÓN I NSTITUCIO NAL. EL CASO DE HUELVA . Mari Paz Díaz Dom í nguez INFOX ICACIÓ N A TRAVÉ S DE LOS SIST EMAS DE COMUNICACIÓ N. Belén Casas - Ma s EL DISCURSO INTOXI CADO DE LAS FUENTES. ANÁLI SIS DE LA I NM ERSI ÓN MEDIÁT ICA DE L AS FUENTES INST ITUCIO N ALES G UBERNAMENTALES. Concepción Pérez - Curiel, Gloria Jiménez Marín y Ser g io Lu que Ortíz REDES SOCI ALES, POLÍTICA Y C OM UN ICAC IÓN 2.0 : ANÁLISI S DE LA CUENTA OFIC IAL DE TW ITTER DEL EX PRESIDENT E DE M ÉXIC O, FELIPE CALDERÓN HIN OJOS A . Benito Bujanda Ruiz EL DISCURSO DE PRESS T V Y SU INCI DENCIA EN LA P OLÍTI CA EXTERIOR DE LA REPÚBLI CA ISLÁ M ICA DE I RÁN. Rafa el Fern án dez Ruiz 4 EST RATEGI AS DE COM UNI CACION DE L A UNIÓ N EUR OP EA: EXPE RIENCIAS PARA EL FOMENTO DE LA I NFO RM ACIÓ N. Ag ustín Olmo López y José Antonio Navarro M oreno USO DE TW ITTER POR LOS ALCALDES DE LAS CAPIT ALES DE PRO V INCI A ESPAÑOLAS ENT RE MARZO Y MAYO DE 2012. O BJ ETIV O: C OMP ROM ISO 2.0. Patricia Ana lópez P umar LE NGUA JE PER IOD ÍST ICO , IM PLICA CION ES LIN GÜÍS T IC AS Y CONT ENIDOS ESPECIALES. Pas tora Moreno Espinosa Parte V. Periodismo 3.0 CONO CIMIENTO S Y C OMPORT AM IE NTO S DE LOS USUARIO S DE LA RED SOCI AL FACEBOO K RELACION ADO S CON LA PRIVACIDAD. M erc edes Durán Segura, Juan F rancisco Mejías Peligro PRENSA EN FACEBOO K: LA IMPORT ANCIA DE LA IMAGEN EN L A W EB SOCIAL. Luis Cárcamo Ullóa, M ari - Carm en M arcos. HERRAMIENT AS CONT RA LA INFOXI CACIÓ N EN LOS SOCI AL MEDIA: LOS “CO NTENT CUR ATORS”. Sergio M ena Muñoz. Parte VI. Infoxicación e infancia INFOX ICACIÓN EN LA ANIMACIÓN TELEVISI VA. PERSONAJES MASCULINOS Y FEMENINO S QUE PERPET ÚAN R OLES. Inm aculada Sánchez - Labella M artín. LA NECESI DAD DE CONVERTI R A L OS MENORES EN UNO S ESPECTADO RES FORMADOS. M aite Pellicer Jordá. FILTRO S PARA MENORES EN EL CONSUMO DE CONT ENIDOS EN DISPOSITIVOS M ÓVILES. M aría Sánchez M art í n ez y Teres a Barceló Ugarte. MEDIO S DE COM UNICACI ÓN DE LOS N IÑO S: UNA ASIGNATURA PENDIENTE. Joaquí n Sotelo González, Mi guel Áng el R uiz D ía z, Gr eg or io Aranda Bricio y Francisc o Cabezuelo Lorenzo. TDT Y MENORES: L A COM PLEJI DAD DE CONT ROL AR LOS CONTENIDOS DIRIGIDOS AL PÚBLICO INFANTIL. Nuria Muñoz Fernández. LO INT ENTAN, PERO NO ES FÁCIL: CÓMO REINTERPRET AN NIÑOS Y NIÑ AS LOS CON T EN ID OS TELEVI SIVOS AC TUALES. Mª Áng eles Guerre ro O rzá ez. 5 Parte VII. La comunicación organizacional en el co mplejo entorno de la infoxicaci ón EVOLUCI ÓN HISTÓRICA DE LAS RELACIO NE S ENT RE LA PREN SA Y LA CASA REAL ESPAÑOLA. Patricia Ana López Pumar. EL PELIGRO DE LA SOC IALIZA CI ÓN D E LA IN FOR M AC IÓN: E L PERIO DISMO 3. 0 Y EL TRATAMIENT O INFORMAT IVO DEL ACCIDENTE FERROVIARIO DE SAN TIAGO DE COM POSTELA. Marián Alonso González . LA CRÓNI CA DE SUCESOS. EVOLUCIÓN DEL GÉNERO EN EL W ORLD W IDE W EB. Albert o A lbacete Carreño, Mª Pilar Antolínez Merchán y M ª Cr istina Cañamero Alvarado. EL MEDIO (MÓVI L) ES EL MENSAJE. ALG UNOS EFECTOS DE L A HIPERCONEXIÓN. Isabel B eneroso López y Fernando Sil va López. ÉL TUITEA. ELLA T UITEA. DIFERENCI AS D E GÉNERO EN EL USO DE TW ITTER EN LAS ELECCIO NES M UNICI PALES EN ESPAÑA. José Manuel Guerra de los San tos y Carmen León Cont rer as. LA INFOXI CACIÓN A TRAVÉS DE LOS T W EE TS DE UN PRESIDENTE DE GOBIERNO: CASO BÁ RCENAS . David Polo Serrano y María Luisa Cárdenas Rica. PRÁCTI CAS INFORMATIVAS POTENCIALMENT E INF OXI CADORAS PARA POSI CIONAR LA MARCA PERSONA L. UN A NÁLI SIS NETNOG RÁFICO EN TWITTER. Lucía Caro C astaño. VIII. Infoxicando el entorno EL DISCURSO D OMINANT E DE LA TELEVI SIÓN PÚBLICA GALLEGA ANTE EL CAMBIO CLIMÁ T ICO (2011 - 2013). Alba L ópez Bolás y Lorena Arévalo Igle sias. ESPAÇO DO PA T RIMÔNIO EM MEIO À PROFUSÃO DE NOTÍ CIAS. Mary W eins tein. INFOX ICACIO N EN LA COMUNICACI ÓN DEL CAMBIO CLIMATI CO. M IT IGACION Y ADAPTAC IO N. Ro gelio Fernández Rey es. COMUNICACI ÓN ANCEST RAL Y T ECNICI D ADES: APROPI ACIONES Y RESIST ENCIAS. Mar ía Isabel Noreña W isw ell. XI. A rt iculación de poder y concent ración mediática EL CLUB BILDERBERG O LA AR TICULACI ÓN DEL PODER REAL EN LA SOMBRA: NOT AS PARA PENSAR LAS RAÍCES DE LA INFOXI C ACIÓN. Cristina Martín Jiménez . 6 MEDIOS ALT ERNATIVOS CO MO RESPUESTA AL P RO C ESO DE HOMOGENEI ZACIÓ N INFORMATI VA. LA PRENSA GALLEG A. Lorena Arévalo Iglesias y Alba López Bolás. A MEDIATI ZAÇÃO D O CUOTI DIANO. Lu í s Cláu dio Ribe ir. LA INF OXI CACIÓN DE LO S GRUPO S DE PODER EN LAS PUB LICACI ONES DE MODA. ANÁLISI S DE LA CONTAMINACIÓN DE GRANDES EMPRESAS EN LOS MEDIOS DE COMUNI CACIÓ N. Sergio Luque Ort iz y Conc epción Pére z Curie l. X. Estrategias metodológicas y casos de estudio LA INCO NSIST ENCIA DE LA DEFINI CIÓN DE ESPAÑA EN EL DI SCURSO POLÍTI CO. UN ANÁLISIS EN PRENSA ES CRIT A. Inmaculada Montero Logroño. LA CAZA (THOMAS VINT ERBERG, 2011): UNA LECTURA DESDE LA SEMIÓTICA DE LA SOS PECHA. M anuel Broullón Lozano. EL PROTAGO N ISMO DE LA IM AGEN EN LA PRENSA: EL D OLOR DE LOS DEMÁS Y EL DERECHO A LA INFORMACIÓN. Esperanza Pouso Torres. LOS MEDIOS DE COMUNICACI ÓN DURANT E LA GUERRA CIVIL DE CO STA DE M ARFIL. Adhepeau Julien Laurent M ichel. LA SOBRECARG A Y REPET ICIÓN DE CONTENIDOS EN LAS NOTICIAS REFERENTES A TRAGEDIAS. EL CASO DEL A CCIDENT E FERROVIARIO DE SANTI AGO DE C OMPOST ELA (24 JULIO DE 2013). María Ter esa Fe rnández Ostos. UN CASO DE SAT ANIZACI ÓN MEDIÁT ICA: CRISTI NA FERNÁNDE Z Y LA RENACIONALIZACIÓN D E YPF. Manuel Rodrí guez Illana. LA PO LÉM ICA DE RYANAI R EN LOS MEDIO S DE COMUNICA CIÓN ESPAÑOLES. ANÁLISI S DE CONTENI DOS DEL VERANO DE 2012. María del Pila r Domínguez - Palacios Conej o . 7 8 INT RODUCCIÓ N El presente li bro de actas reúne los textos de las co municaciones presentadas en el I Congreso Internacional Infoxicación. Mercado de la información y psique , celebradas en la Facultad de Comunicación de la Univ ersidad de Sevilla durante los días 20, 21 y 22 de noviembre de 2013 . La iniciativa de es te encuen tr o i nternacional nació del Laboratorio de Estudios en Comunicación (LADECOM ), en colabor ación con el grupo de Investigación en Estructura, Historia y Contenidos de la Comunicación (GREHCC O) y el Departamento de Pe riodismo II de la Univ ersidad de Sevilla. Nuestra andadura en l a o rganización de eventos ci entíficos comenzó en 2010. En marzo de ese año llev amos a cabo las I Jornadas Univ ersitarias “ La mu jer en el espej o mediático. El mediotrato femenino”. Viendo el buen resultado obtenid o al conjugar esfuerzos de diferentes instituciones, y tomando en cuenta la importancia de los medios de comunicación en el tema de g éne ro y el interés mostrado por los participantes, en 2011 pusimos en marcha la segunda edición bajo el título “La mujer en el espejo mediático: Sexo, Género y Comunicación”. En mayo de 2012, afrontamos nuestras terceras Jornadas: “Emprender en femenino en l a comunicación”. Fr uto de las estas prime ras experiencias, conseguimos publicar una serie de libros: M ancinas, R. y Nogales, A. I. (coords., 2010): La mujer en el es pejo mediático ; M ancinas, R. (coor d ., 2012): E l reflejo de la mu jer en los media. Sexo, g énero y comunicación ; C aro, F .J, ( dir. ) y N og ales, A. I. (coord., 2 014): Emprender en femenino en la comunicación [Cuadernos Artesanos Latina, 60]. En nov iembre de 2012 desarrollamos las “Jornadas homenaje al colectivo Gallo de Vidrio. Cuar enta años de lit erat ura, arte y música”, así como el encuent r o internacional “M edios de comunicación y ca mbio climático”. También estas dos actividades académi cas se vieron refrendadas con sendas publ icaciones: Reig, R. y Mancinas, R. (coords., 2014): La comunicación vigilante. El Colectivo Cultural Gallo de Vidrio (1972 - 2012) y Fernández, R. (dir. 2013): Medios de co municación y cambio climá tico . Tr a s esta dilat ada ex periencia en la organización de actividades académicas, desde el Laboratorio de Estudios en Comunicación sen timos la necesidad de embarcarnos en la emocionante aventura d e configur a r nuestro primer congreso cientí f ico, en el cual poder invitar a la comunidad i nvestigadora a participar con sus propuestas en to rno a la ‘infoxicación’. Este fenómeno de reciente ap arición (que c o mbina las palabras info rma ción e intoxicación), hace alusión a l a dificultad para analiz ar y comprender la ingent e cantidad de in formación, datos y estí mulos que proporcionan l os medios de comunicación actuales. Creí mos necesar io investigar las cau sas de este fenómeno, su s implic ac iones e intereses comerciales y /o ideológicos, su trascendencia y consecuencias, tanto d esde el enfoque psicos ocial como desde el punto de v ista periodístico. Con este fin, y grac ias a la ay uda del Vicerrect o rado de Relaciones Inst itucional es y el Vicerrector ado de Investi gación de la Univ ersida d de Sevilla, lanzamos la convocato ria a la par ticipación de investigadores /as en cu alquier área relacionada con el Perio dismo, la Psicología, la Pedagogí a, el Derecho, la Antropología, la Sociología, la Comunicación Audiov isual, la Publi cidad y las Relaciones Públicas, u otras ramas análogas. Bajo distint as l íneas de estudio que jalonaron tres intensos dí as de trabajo y discusión científica, r ecibi mos más de un centenar de propuestas que giraban e n tor no a la fundamentación teórica del concepto y la sobrecarga informativa, el enfoque psicosocia l del mercado de los medios de comunicación, las ex periencias de educomicación, o e l papel desempeñado por las redes sociales y el denominado Periodismo 3.0. La perspect iv a de género en el estudio de la intox icación informativa, el comple jo panorama audiov isual de los menores, la perspectiva de la ecol og í a y el consumo de i nf ormación , 9 modo que el correcto uso y aplicación de la tecnología ha sido sustituido – qu er em os pensar que de forma inocente ante el descon ocimiento - por una reducción en la pr ofundización de este proce so, consistente en apl icar determinado so ft w are a contenidos ya prefabr icados, modificando el aspecto que presentaban con anterioridad. Esto ha propiciado que l as antiguas dinámicas docentes, donde la figur a predominante del profesor ocupaba el 90% de la a ctividad formativ a, no hayan sido trans f ormadas en espacios de interrelación para la f or mación universitar ia sino que, simplemente, han sido maquilladas por la tecn ología, poniendo en prá ctica el mismo proceso que se vení a aplican do durante el est adio anterior al uso de la tecnología en la enseña nza. Nos interesa analizar, especialmente, la ac titud del docente con exceso d e confianza – el profesor que a fronta con miedo la i nclusión de la tecnología en el aula mantiene la s misma s e structuras docentes - , que aplica la tec nología para mant e ner su superioridad durante la relación de p oder con el al umnado – simula hablar en su mismo códi go y en su mismo canal - pero que, mediante su anal f ab etism o tecnológico, está produciendo dos efect os a dv ersos para la formación de l os discentes: en s u necesidad por transmitir conocimientos/informac i ón sin criterio selec tivo, po tencia lo cuantitativ o que la tecnolog í a ofrece por en cima de lo cualita tivo, aumenta las cantidades de información y reduce el c onocimient o – lo q ue podemos v enir a denominar in f oxicación - , a la v ez que se merman l as capacidades relacionales del alumnado, l a introducción en el Pensamiento Complejo y el E nfoque Estructural. 2. A L GUNOS A PU NTES SO BRE LA CUESTI ÓN Al f inal del epí gr a f e “S obrecarg a de información”, donde Alvi n T o ff ler describe los efect os cognoscitivos del ex ceso de est i mulación mediant e la información, el autor concluye diciendo que “las consecuencias que e sto puede tener en la salud mental de las s ociedades t ecnológicas es algo que está aún por determinar”. La obra de Toffler El ‘shock’ del futur o (1970) tiene hoy más de cua renta años y se adel antó, en ex tremo, a su tiempo. Ahora es el momento de las so ciedades tecnológicas y a nosotros nos toca des cribir lo que Toffler denomina como indeterminado aun q ue se adelantase a s u tiempo. 2.1. ¿ Qué es l a infoxicación? 16 Sin mucho detenimiento, haremos una serie de apuntes al respecto en relación a su s efect os en la educación. Infoxicar es intoxicar mediante exceso de información. Un atracón de datos, fecha s, númer o s, nombres y hechos, normalmente, dispuestos de manera inconexa y sin una relación de conclusiones. Un a taque a la psique q ue produce procesos erráticos ante la sobrecarga de estímulos y un deterioro d e la capacidad individual en la toma de decisiones. Sin embargo, in foxicar también es reducir hasta el extremo el contacto con la realidad 8 : si el p rof esor usa la tecnologí a para resumir los contenidos en una serie de puntos básicos a conocer, por e jem plo, es tá alejando al alumno de la complejidad del asunto que está tratando. Se produce un proceso de infoxicación por no estimulación, alejándolo de l a realidad q ue le compete y basando , en adelante, sus conoci mientos en una realidad contada 9 . Au nque usada para ali enar 10 , la in f oxicación también se produce de form a indiscriminada e inv olunt aria. Toffler señalaba a las sociedades tecnológicas co mo futuras creadoras de in foxicación mientras que, en su obra, indica co mo principal generador de infoxicación los estadios de cambio – guerras, t ransformaciones sociales, cambios societales - y la sobreproducción de material intelectual, e n un sentido cuantitat ivo y no cualitativo. En e f ecto, la aparición de la tecnología ha propiciado el nacimiento de lo que hemos convenido en llamar sociedad de la información o del conocimiento, en una ambigüedad con tinua y sin distinciones. La evolución biológica del hombre s e ha quedado des f asada con respecto a la ev olución cultural: el ca rácter finito del ser humano no pu ede seguir soportando el crecimiento cognit iv o e informativo que se produce, entre otr os aspectos, gracias a la tecnología. Dicho de otro modo, “el crecimiento desmedido de la in formación disponible es muy superior a la capacidad de los individuos para proc esar dicha información”, tal y como se relata en La sociedad de la ignorancia (2011). 8 Es el caso que de scribe Stef an Zw eig en su r elato Novel a de A jed re z (1944) , donde el e scritor au stríaco describe un pr oceso de ai sla miento usado por el Ter cer Reich qu e der iva en una situ ación de pres ión psicol ógica – estr és, ang ustia, desme moria - y pérd ida de cont acto con la r ealida d, pasa ndo a cre ar un a realidad par alela . 9 Ta l como ocurre, actual ment e, ent re lo s me dios de comun icac ión y los ciudadan os. E sto s cono cen una realidad constru ida, narrada por lo s segundo s, que cada día re alizan un rela to sele ctiv o, interes ado, dismin uido y/ o manipula do de los hec hos oc urridos. 10 Los proc esos de inf ox icación actuale s son un der ivado de la propaga nda us ada dur ante l as d os G uerra s M undiales del siglo X X , mediante lo s que se c onstruy e un di scurso u nitario, u na verdad e labor ada a ba se de trazo s inter esad os, que recrean u n imag inario común par a la ma sa, inc apaz d e disti nguir ma tices. Con este d iscurs o se pretend e un f ortaleci miento del siste ma y de s us e structura s, la ex tirpac ión d el se ntido de la razón en el ho mbre li bre – c onvirt iéndol o en esclav o - , su dispo sició n a las ne cesida des d el sist ema y , por tanto, a su retro alimen tación. M ediante la sup erestim ulació n sen sorial, cognitiv a y de cisoria, como seña la Toff ler, el hombre libr e s e rind e y q ueda a merc ed de los dictad os de l M ercado y del sist ema, i ncapaz d e proceder a la constru cción de un di scurso propio, sea in divid ual o co lectiv o. 17 2.2. La tecnología en el aul a La r evol ución tecnológ ica – qué revol ución y pa ra quién - ha impuesto l a introducción d e la misma en los procesos formativos, a todos los nivel es, sin cons iderar su utilidad, su necesidad, la cuali f icación del pe rsonal que va a disponer de dicha tecnologí a y ha calificado en mayor rango a quienes la usan, desproporcionadamente en relación a quienes no disponen de el la, sin tener en cuenta el proce so formativo, en sí mismo, o si la materia a i mpartir precisa de una tecnología cuali f icada, tanto en su con cepto teórico como práctico. El impacto prov ocado por la tecnología en las aulas ha sido el detonante para la producción de in f oxicación, con graves consecu encias sobre la formación f inal de lo s alumnos, especialmente a nivel uni versitario por la carga hu manística y técnica que estas enseñanzas comportan de cara al de sarrollo de una ta rea profesional. El discente necesita conocer la teorí a y la práctica, de modo que pueda ma ter ializ ar sus conocimientos, lleg ado el caso. Para esto necesita valerse de la tecnología aplicada a la práctica indi stint amente de l a tecnolog í a aplicada a l a teorí a en los pro cesos de enseñanza. Es curioso observar cómo la mayoría de los docentes aplican la tecnolog í a en los procesos teóricos pero se inhiben de ella e n los procesos prácticos, normalmente, por desconocimiento o desfase generacional. En el plano que nos a tañe, que es el estudio del Periodismo como materia filosófica, pr oducto ra de conocimiento y constr u ctora del discurso e imaginario colectiv os, durante la enseñanza de la pro fesión – así como lo que de oficio conllev a - los docentes continúan evadi endo las cuestiones que atañen al ciberperiodismo, a las nuev as formas de la construcción de discursos , evitan la aplicación de las redes sociales a la in form ación y al conoci miento, así como eluden el impacto de In ternet en la noticia, en l as f uentes y en los géneros 11 . 2.3. Efect os sobre la ed ucación 11 Perio dismo inf orm ativo e inte rpretat ivo. El impa cto de Inter net en la noti cia, l as fue ntes y los géner os (2009), obra de Conc ha Edo Bolós, n o se en contr aba en la Bibli oteca d e la Univ er sidad de S evil la. Proba bl emente, f uera de t odas las bib liograf ías de l as asignatur as impar tida s para l a titulaci ón de Periodismo en la Facultad de Comun icació n de Sevilla. Por otro lado , en el desar rollo de l a asignatura de Innovac iones T ecnoló gicas en Period ismo se pres enta un panor ama teór ico de la apl icaci ón de la tecno logí a al Per iodismo per o en absolu to un a pue sta en esc ena de forma prácti ca. C ontinúa ex istiendo un ab ism o entre la aplica ción de la tecn ología e n el ca mpo teór ico y en el c ampo prá ctico. 18 La implementación de l a tecnología se ha pro ducido por compulsión 12 a todos los niveles, sin procesos de adap tación previos. Es decir, lo mism o se ha aplicado a la s enseñanzas primarias que a las univ ersit arias sin antes habe rse dado espacios de reconversión, donde docentes y discentes se hayan adaptado a las nuev as lógicas comunicativas, con vistas a prevenir los de f ectos propios de la tecnolo g í a. Def ectos que, por sí mismos, afectan al contenido transmitido – a su cantidad y a su calidad - , a las reacciones sensitivas y neuronales de los discentes, a su s capacidades de asimilación y de procesamiento de la in f ormación y al pro ceso formativo comandado por el docen te. Es necesario pensar la infoxicación en relación a la educación, en tanto en cuan to hemos dicho que ésta se produce, entre otros aspectos, por la aceleración en la producción de conocimiento/inf ormación gracias a la tecnología. La introducción de la misma en los procesos formativ os hará que se produzcan procesos de in foxicación en el aula, aún cuando c reamos que esto no ocur re o que ya es tá prevenido. Como ya señalábamos en la introducción de es te texto, los principales efe ctos atacan a las capacidades relacion ales del alumnado, su introducción al Pensa miento Complejo y el Enfoque Estructural. ¿Qué quiere decir esto? La in f oxicación que se produce en el aula afecta al sentido crítico de los discentes, a sus capacidades pa ra r elaciona r conceptos y acon tecim ie ntos dispersos en el tiempo, lo que permite c rear, a gr an es cala, muchos individuos atomiz ados pero con perf iles semej antes. De la misma mane ra que la aldea global nos unifica en lo estético – modas, costumbres, gustos - , la tecnología aplicada a la enseñanza comporta un trasvase cultural que también nos unifica en el conocimiento, adoptando f ormulas educa tivas alienantes. Es decir, se produce una globalización individualizada. Quizá, el efecto más nociv o que pr oduce la i nfoxicación en los procesos educativos sea la extirpación del por qué, la pregunta filosófica que nos permite analiz ar nuestro entorno y los procesos que se dan en él . Cuando un individuo carece de ella es i ncapaz de cuestionars e el mundo que lo rodea y , por tan to, asume la realidad sin cuestionamientos, a la vez que es incapaz de proponer alternativas a lo que ya cono ce. El individuo que no se cues tiona nada y que tiende a la conservación de lo suministrado cons truye discursos partiendo de u na base f ic ticia, porque no la conoce y no pued e prevenir de ella posibles e f ectos. Toff ler denomina a esto la sensatez: el shock media nte el exceso 12 Las compulsi ones son las r eacci ones a las obses iones. E nt endemos que ha hab ido una obse sión ha cia la tecno logía qu e ha der ivado en la compuls ión de a plicarl a con obligato riedad e n to dos lo s campos d e nuestra ex istencia, a t odos l os nivele s. 19 de información provoca inadaptación, sensación de ai slamiento y soledad – la espiral del silencio de Noelle - N eumann - , con una reacción d e apatía, des gana y retira da emocional, conduciendo a comportamientos ex traños y contrarios al de la adaptación. Así , el exceso co gnitivo dif iculta la capaci dad de pensar y perj u dica a la ef icacia durant e el desarrollo de las tareas progr a madas por el individuo en un entorno ya dado. “La sensatez – di ce Toffl er - gira en torno a la capacidad del hombre para, par tiendo de la información que le suministr a el medio, predecir su inmediato futuro personal ”. Si eliminamos la p regunta f ilosó f ica del conocimiento humano – eliminamo s con ella la razón del hombre libre , convirtiéndose en esclavo - , estamos borrando la capacidad de cuestionar el entorno y la informac ión que éste nos suministra, por lo que no podre mos prevenir reacciones inesperadas o procesos de cambio . 3. L A INFOXIC A CIÓ N EN EL ENTORNO EDUCAT I VO Y EL PROCESO DE RETRO A LIM ENT A CIÓN DE L A ECONO MÍ A D E MERC A DO Durante todo el proceso educativo, y a lo largo de la Historia, hemos establecido un sistema basado en la acumulación de conocimie ntos. Aprendemos mediante la suma de conocimiento en lu gar de hacerlo mediante ev olución de los concepto s y selección de los mismos. Este he cho permite q ue haya conceptos que se solapen unos sobre otros sin que haya una sustitución. El proceso v ital al que actualmente nos enfrentamos – la rapidez del dí a a dí a y la sobreproducción de contenidos - impide q ue podamos crear ideas excesiv ament e elaboradas y, aunque así fuera, sería como si h ablásemos en babélico: el gran público no está preparado para entenderlo. Han perdido casi todas las capacidades para relacionar grandes conceptos, ex tr acción de ideas y ex trapolación de situaciones. El exceso de ex posición ante la pantalla, durante emisiones de contenidos simplif icados, ha coadyuvado a q ue el gran público opte por una selección de contenidos sencillos que no compliquen la comprensión de los mismos. Cuando un indi viduo se enfrenta a contenidos co mplejos, se observa que su actitud es la de rehuir ante ellos: primer o se produce un intento de acercamiento para, después, pasar una fase de aturdim ien to e incomprensión y , por último, desis tir en el intento de co mprender aquello que precisa algo más que una lectura ligera o un vi sionado por encima. Cuando hablamos del entorno educativo nos referimos, esencialmente, al sistema de enseñanza univ ersitar io. Asimismo, este hecho se ha detectado indistintamente entre personas con formación universitaria y sin ella, lo que nos induce a p ensar que la formación universitaria ha es tado, en los últimos años, más enfocada a l o pra g mático de conseguir el título que ha la formación de los discentes en un espacio estructuralista 20 y de Pensamiento Complejo que permita, entre otras cosas, crear a las nuevas elites intelectuales de la sociedad. Un universitario debería equival er a un intelect ual, es decir, a un indi viduo preocupado por el conocimiento, el avance de la sociedad, su compromiso con ella, la promoción del estudio d e las ciencias, las artes y las letras y l a mejora de las condicion es sociales y de v ida de todas las capa s de la sociedad. L a realidad parece bien distinta: el tí tulo universitario se ve como un salv o conducto a la mejora personal de las c ondiciones de vida, mediante la obtención de un empleo mejor remunerado, que permita al agraciado llevar un mayor niv el de vida. Ni siquiera se entiende la formación universitaria como un instrumento social que los titulados están obligados a devolver a la sociedad en forma de conocim iento. Un estudio de la Universidad Poli técnica de Madrid arroj a el si guiente aserto: “El cap italism o c reciente de nuestr a socie dad tam bién de be cons iderarse culpa ble de c ontr ibuir a este ex ceso de inf orm ación. Hem os pasado de u na situaci ón eco nóm ica en los años 70 en l os que la indu stria er a una indus tria de producc ión, sien do el obj etivo pr imar io producir l o m ás posible para v ender lo m ás posible, a una in dust ria en es te princ ipio de l siglo X XI b asada en el m arketing. […] La base d e todo e l proces o co nsiste e n ‘es timular ’ al cl iente par a consegu ir una venta, enten diendo por est imular un m ensaje de es a orga nizaci ón llegad o a través de cualqu ier c anal, y observ ando qu e estos últimos no se lim itan a un ca nal de inform ac ión sino que tiend en a ut ilizar to do s.” La Economía de Mercado ha condicionado, igualmente, el proceso educativo universitario y lo ha conv ert ido en un proceso d e compra/venta, donde el alumno está más preocupado por obtener u n tí tulo, que no sa bemos si le se rvirá de al go en el f uturo, que por una formación de cali dad. Las dist intas políticas de M ercado han inf lado los números de la Universidad Públi ca: el número de alumnos, el nú mero de tí tulos, el número de cen tr os . Al m ismo tiempo, no se han tenido en cuenta otros fa ctor es, como la calid a d de la enseñanz a, el proceso formativo o la calidad del p rofesorado. Este cambio es el resultado d e una preocupación mercantilista de cara a me jorar pos iciones dentro de clasificaciones internacionales, como el estudio PISA o l a OCDE. La preocupación de nuestros polí ticos por estar a la c abeza en ci f ras y da tos h a maquillado la realidad: con una visión cortoplacista, nuestros gestores han conseguido sus objetivos, pero a qué pr ecio. Aulas masificadas, una menor inv ersión en educación en términos relativos y un empeoramiento de los pla nes educativos de l as titulaciones. El resultado f inal es la ob tención de la generación más titulada de la historia de nuestro paí s pero no la mejor form ada , como se v iene comentando desde los distintos organismos a través de los medios de comunicación. No somos los mejor formados sino 21 los más titulados, lo que podemos t raducir en un conoci miento líquido, es decir, ultraespecializado – como element o para co mbatir la infoxicación, en una primera fase - y poco profundiz ador a la vez . Nadamos en la superficie. Todo lo anteriormente descrito se ha visto le g iti mado desde las aulas. La i nfoxicación ha sido la herramienta más útil para ello. Hemos observado que, mediante la introducción en las titulaciones de contenidos la xos para las mism as, materias poco renovadas, el es tablecimient o de materias po r objetivos, l a nula participación de los estudiantes, la necesidad de ‘saber’ más y de contar más en de trimento del espacio para la participación y la re f lexi ón, la obtención de cualquier título universitario se ha facilitado en términos relativos. Con la Univ ersidad Pública inserta en un a dinámica d e M ercado, obtener un tí tulo es más accesible q ue h ace unas décadas, cuando el pro fesor podí a dedicar m ás tiem po a la reflexión y la participación del alumnado , conocía sus nombres y casi los tut oriz aba. Es un nuevo modo de in f oxi cación en el entorno educativo sobreexponer a los docentes a la carga lectiv a, más si cabe, cuando la may oría de ellos acceden a la docencia c omo una ‘molestia’ que c onlle v a poder investig a r. Cuando un profesor se encuentra sometido a una docencia de trescientos alumnos, con un temario prefijado que debe alcanz ar por objetivos y debe evaluar a los alumnos a nivel teórico y práctico, el docente entra en un proceso de saturación que le impide enseñar con calidad, eliminando alg unos aspectos del proceso, como la interacción y la constr u cción de realidades co mplejas, la efectiva corrección y seguimiento de la parte práctica de la materia o la satur ación con conteni dos explicados pero no profundizados. La tecnología ha permitido agilizar los contenidos – aumentándolos - para poder explicar más en el mismo tiempo, a la vez que ha producido modelos de co rrec ción que descargan al docente en estas tar ea s, devaluando la cali dad de las c orrecciones, lo que afect a a la diná mica de poder es tablecida entre docen tes y discentes y a la profundización en los c ontenidos de la materia durante el estudio. No es lo mismo estudiar un examen mod elo test que un ex amen de desar rollo y relación de conce pto s. Tampoco el alumno se en fr enta con l a misma ac titud a la corrección de una asignatura que entiende evaluada con pulcritud y prof undi dad que a una materia en la que el profesor se ha descargado de es ta parte. Por otro lado, la sensación de la may oría del alumnado al concluir l os est udios universitarios es que ha n avanz ado escasamente en su conocimiento. Esto hay que entenderlo en una v isión pra gm ática de la v ida, como es la de ellos: el alumno se pl antea que conoce la Teoría General de Si stem as, de Von Bertalanff y , pero que no sabe retocar 22 una fotograf í a en Photoshop. El Si stema de M ercado ha inoculado en ellos la necesida d de utilidad práctica al mi smo tiempo q ue ha eliminado la p regunta filosófica del po r qué de sus mentes. En palabras del profesor Reig García, “conoc en qué es un tornillo y cómo se usa, pero no conocen las utilidades del tornillo, la historia del tornillo o la reflexión acerca del tornillo”. Los procesos de sobreproducción de conocimiento/información a los que la dinámica de la enseñanza supe rior se v e sometida terminan produciendo, igualmente, infoxicación. ¿Qué les contamos a l os alumnos? ¿Realmen te todo es importante? Los docentes deben llevar a cabo un proceso de selección de contenidos, más o menos ace rtado, adecuándolos a sus capacidades y adap tándolos a ellos para poder domin ar la materia, usando la tecnología para facilitar su tarea. Aquí es donde reside la retroalimentación del Sistema de M ercado. Desde la ó rbita universitaria, en lu gar de comba tir este proceso de manera e f ectiv a, se hace có mplice de él a docentes y discentes, induciéndolos al manejo de la in foxicación durante todo el proceso formativo, con pési mos resultados a largo plazo. El Sis tema se ve per fectamente engrasado, eliminando de los n uevos titulados las capacidades humaní sticas, sustituyéndolas por capacidades mecanicistas. La capacidad de producción – el sentido de mano de obra - se sobrepone a la capacidad de reflexión, de inv entiva, de conocimiento. Para la Econo mía de M ercado, donde lo pragmático desbanca a lo co gnit iv o, la ref l exión sobre el Sistema es un entorpecimiento en la consecución de sus fines. Interesa crea r ‘listos útiles’ a la causa y l a Universidad Pública es la probeta idónea para ello. La señales que nos permiten aseverar todo lo que anteriormente hemos argumentado son la pérdida de valores intrí nsecos al intelect u al, un excesivo antropocentrismo que nos ayuda a crear elementos ant ropomórf icos – hemos invertido las tornas: de se res dominados por la deidad, nos hemos eri gido en la deidad y ahora necesitamos seres a los que dominar - , l a tecnificación de las enseñanz as, la sobrevaloración de la má quina en todas sus facet a s y usos, hemos observado, igualmente, el arrinconamiento de l as enseñanzas humanísticas y l a eliminación de muchas de ellas, la evaporación de l as ideologías en el seno de la sociedad, la despol itización de los ciudadanos – y s u preocupación por los asuntos públicos - y el aumento de la visión tecnocrát ica en l a administr ación del Es tado. En un escenario de sobrecarga informativa hemos optado, en virtud de la tecnolog í a, apostar por lo p ráct ico y eliminar lo retórico – lo q ue ‘produce’ sobre lo que piensa - , co mo primer proceso de cri ba, y dentro de lo práctico, ensalzar lo tecnológ ico sobre lo analógico. 23 4. EL US O DE L A TECNO LOGÍ A EN L A EDUC ACIÓN Comprobamos cómo la tecnología ha sido la ali ada perfect a para el desarrollo de l a infoxicación en el entorno educa tivo y co mo tótem le git imador de la Economí a de M ercado. ¿Hay que eliminar la tecnología porque es mala? No . La tecnologí a es nociv a si se conv ierte en un sust itutivo de conocimientos, si se u sa en ex clusiva para reproducir mensaj e s sin tratamiento, si favorece lo cuantitat i vo frente a lo cualitativo o si destierra las capacidades f undamentales 13 del hombre libre. La tecnolo gía es una herramienta fundamental para el desa rrollo y la construcción del conocimient o – que actual ment e está siendo sustituido por in for mación - , que nos ha p ermit ido crear un sinfín de elementos cognit iv os de gran valía. Quizás, el problema raí z resida en la mitificación de la tecnolog í a como solucionador de problemas co tidianos. Dejar nue stro sino en manos de los aparatos tecnológicos nos llev a a situaciones incongruentes donde, al final, la capacidad de razonar del ser hu mano queda subyugada a l a dictadura de l a máquina. “El programa no te deja” o “la inte rf az es tá diseñada para hacer tales cosas y no tales otras” son algunas coletillas muy usadas cuando las necesidades de la máquina se priorizan frente a l as ne cesidades y re q uerimientos de los i ndividuos. “Es que no s e puede” es l a sentencia f i nal, en al gunos casos. N os preguntamos po r qué no se puede y la respuesta suele ser e l vacío. Parece que hay d ecisiones que se toman solas cuando en realidad provienen d e un entorno intoxicado por al g uien – el Poder - que así lo ha determinado. 4.1 El analfabeto tecnológico Sin ánimo de redundar en lo que y a expusimos en la introducción, se detect an dos posturas ante el uso de la tecnología en el seno del aula: el miedo y exceso de confianza. Esta segunda es la q ue produce in f oxicación mediante el uso d e la t ecnología. El analfabeto tecnológico, que por ex ceso de confianz a se lanza a una mitif icación de la máquina para la resolu ción de sus problemas , termina produciendo un bucle de infoxicación del que es trabajos o e scapar. Por norma general, el docente con ex ceso de confianza que usa la tec nología sin una co rrecta adaptación a su manejo y sin auténtico control del aparato, termina v iéndose supeditado a ella. Alg unas de las ci rcunstancias que más se han de tectado son: 13 Co mo ya s e ha ci tad o, l a capa ci da d fundam ental del ho mbr e libre es la raz ón. U na v ez ex tirpada de él , se pier de la visi ón de la cr ítica y la autocr íti ca, se desd ibujan las lí neas de la é tica y la esté tica, se elimina la pregunt a fi losófi ca y se pi erde la no ción del P ensa miento Complejo y Estructural. 24 - Incapacidad para impartir docencia sin la tecnolog í a. - El apoyo tecnológico ter mina convirtiéndose en el di scurs o do cente. - Todo lo que se encuen tre fuera de la tecnologí a no existe. - Incapacidad para des a rrollar contenidos q ue no estén dentro del guión est ablecido dentro del uso de la tecnología. - Acostumbramiento del alumno al guión tecnológico. Cuando estas circunstancias se dan en el pro ceso de docencia, la c alidad de la enseñanza se verá con dicionada a la actitud de los discen tes y a lo que realmente demanden. Por norma general, el alumnado desea supe rar la materia si n de tener se en la calidad de la misma. No es que no la detecte, es que pre f iere silenciarse antes que exi gir una profundización en la mat eria que le impida, probablemente, superar l os contenidos, por ejemplo. La actitud de los docen tes frente al uso de la tecnología en los procesos format iv os es determinante para crear un modelo de alumnado. En tanto cuan to se eviten las circunst ancias descritas, los propios alumnos tendrán actitudes di f erentes con respecto a la ma ter ia , su cantidad y su calidad. Obviamente, compete al profesor y a su estatu s dominante en la relación de poder establecer l os mí nimos par a la sup eración de la materia, al mismo tiempo q ue es su obligación incentivar a l os alumnos en la profundizació n de los co ntenidos, resolución de dudas, trato personali zado, calidad de la enseñanza o disponer de material adicional de la asignatura para que los discentes se sientan atraí dos por el contenido que se i mparte. Cuando un alumno tiene una actitud pasiv a ante los contenidos de una materia y no demanda más sobre la misma – con sus pre guntas en clase, con su s peticiones tutorizadas o con sus quejas - , estamos ante un alumno po co interesado en el conocimiento, que estará in form ado sobre la cuestión impartida, que su perará unas pruebas teóricas y prácticas, obteniendo el título. El papel del p rofesor es ev itar la infoxicación, sobreexponiendo a los alu mnos a interminables sesiones tec nologizadas para aumentar la cantidad de materia transmitida pe ro no asimilada, incapaz de abandonar el es quema propuesto a raí z de la propia tecnología, acostumbrando al alumno a adaptarse a l os contenidos prefabricados gracias a la misma. 4.2 El caso Po wer Point 25 C OMU NICA CIÓN Y P ERIOD IS M O SLO W EN ESPAÑA . G ÉNESIS Y BALANCE DE L A S PRIMER A S EXPERIENCI A S Alejandro Barranquero Universidad Carlos III de M adrid [email protected] Gloria Rosique Universidad Carlos III de M adrid grosiq ue@hu m. u c3m.es Cuando nos apresuramos, ro z amos la superficie y no l ogramos establecer verdadero contact o con el mundo o las demás personas . Carl Honoré Resumen Desde la década de los 1990, el movimiento s low viene avanz ando propuestas q ue tienen por finalidad volver a conectar al ser humano con su entorno social y ambiental más cer cano , fr ent e al mandato moderno y capitalista de lucrativos modelos de vi da definidos en tor no a la velocidad, o frente a una inmediatez de la i nformación que hoy “amenaza con el desen cadenamiento inmediato de la crisis” (Virilio, 1988: 48). La s iniciativas un aún embrionario movimiento de la comunicación, el periodismo o lo s medios lentos ( slow com munication / journalism / media ), que emer gen desde f inales de los 2000 en distintos co ntextos geográficos, pasarían, en esta lí nea, por ideales de desconexión, desinfoxicación y dieta digital, y po r alfabetizar acerca de nue vos patrones de producción y consum o tecnológicos adaptados a las auténticas necesidades f í sicas y psicosociales del ser humano (Freeman, 2009; Johnson, 2012 ; Pow ers, 2010). Correlato de lo anterior, en el con texto español también se vi enen dando algunos avances teóricos y de sistematización de ex periencias (Abad, 2012; Barranquero, 2013; Rosique, 2012; Serrano Puche, 2012, 2013; V ictoria, Gómez Tinoco y Arjona, 2012). E l objeto de esta co municación es evaluar si existe, o no, en nuestro paí s un incipiente periodismo sl ow , tal v ez como una respuest a a la crisis sistémica (económica, institucional, ambiental, etc.) y periodí stico - comunicacional que atraviesa en la actualidad el planeta y, en particular, España. M ediante el diseño de un modelo de análisis y sistematización de las prim e ras experiencias detectadas - FronteraD, 32 Forokovu, La M area, Vía 52, Jotdown, Diagonal o P eriodismo Human o - , se intenta definir q ué tienen en co mún y en qué divergen estos pr oyectos; cuáles son sus orígenes espacio - temporales; principales objetivos y temá ticas e instrumentos de newsmaking ; auto - definición o no co mo proyecto slow ; modos de f inanciación y o rganización, etc. Po r otro lado, se ev aluarán cuáles pueden ser los fundament os hi stóricos de la tradición periodística española más relevantes – crónic a, crítica, reportaje en pro fundidad, ensayo, revista ilustrada, fotoperiodismo, etc. - a la hora de cimentar un pe riodismo que advierta de la insostenibilidad de l os rit mos tecnológicos y propugne ideales de inform ación desacelerada, de calidad y atenta a las necesidades últimas del ser humano. Palabras clave: Periodismo slow , Comunicación slow , t ecnologí as, información. 1. LOS DESA FÍOS D EL V ÉR TIGO T ECN OLÓGIC O A lo largo de la histor ia de la humanidad, la intr oducción pro g resiva de tecnologí as de la información ha prov ocado mutac iones muy significativas en las f o rm as de conocimiento, los hábitos o los propios modos de v ida del ser humano. En este sentido, desde la década de 1990, Internet y las redes han supuesto el último eslabón en la búsqueda ancestral de medios que per mitan rebasar las barreras espaciales y temporales. Esta carrera avanz ó a través de hitos como la i nvención de la imp renta ( si g lo X VI ), e l t el égr af o o e l t eléf o no (siglo XIX) y la radio o la televisión (siglo XX). Pero desde finales del siglo pasado estamos asist ie ndo a la que es tal vez una de las revoluciones más radicales vivi das en el campo de la com unicación, p uesto que el tránsit o de l o analógico a lo digit al facilita, más que ninguna otra her ramienta precedente, la posi bilidad de una co municación al instante y accesible d esde cualquier punto del planeta. Pero los e f ectos de las t ecnologías no son uní vocos ni inherentemen te positiv os, s ino paradójicos, contr adic torios y, con frecuencia, n egativos para el ser hu mano, según desvelaron prematuramente trabajos críticos con el tecno - de t erm in is m o co m o lo s de Jacq ues Ellul, (1960) o Lewis M umf ord (2010). Si n embargo, la tónica habitual f rente a cada nuevo descubrimiento tecnológico suele ser la del entusiasmo. De hecho, la modernidad se construye en torno al mito de las tecnologías como portadores potenciales de desarrollo, pr o greso o democr a tización, hasta el punt o de asociar la 33 celeridad de los cambios tecnológicos con ideales como la raz ón, la eficiencia y el progreso (Harvey, 1998). Sin embargo la desap arición de tiempo y esp acio tam bién puede ser negativ a y conducir al “accidente”, desde el momento en “nues tr as sociedades han terminado por volv erse ar rítmicas, o más bien, no c onocen más que un único ritmo, el de la aceleración continua” (Virilio, 2012: 31). Como señala Honoré (2012: 13), la rapidez no es en sí misma pe rjudicial. El problema estriba en el “culto a la velocidad”, al q ue nos interpela la cultura moderna y capitalista; o, dicho en otros términos, el mandato de “abolir toda pérdida de tiempo” y de de “ganar tiempo” como hipotética fuente de toda eficiencia, bene f icio y p rogreso, de forma que “l a indolencia se toma por p ereza” (Rahbi, 2013: 18). Las nuevas tecnologías someten al ser hu mano a un estado febril con su invi tación permanente a estar in f o rmado y conectado en cual q uier mo mento y circunstancia. Pero el culto a maximizar el tiempo de la técnica puede ll egar a alejar al ser humano del disfrut e de otras activi dades, o mantenerlo en un estado de permanente tensión y ansiedad por cumplir con todas las tareas q ue con ellas se autoimpone. Lo que es m ás grave es que esto puede derivar en un cí rculo de consumo tecnológico al dictado de falsas necesidades creadas artificialmente por la industria mediática y publ icitaria, necesidades como las de sustituir cada cier to tiempo el teléfono móvil o e l ordena dor, a la sazón del último inv ento tecnológ ico . Incluso podríamos habla r de que hoy existe todo un universo de nuev as patolog í as y enfermedades neuronales relacionadas con el u so intensivo de las TI C, tales como la ansiedad y el estrés, el dé ficit de atención con hiperact iv idad, o el síndrome de des gaste ocupacional. En su ma, pareciera q ue la única forma de relacionarnos con la tecnología fuera entendiéndola como avance y progreso sin percatarnos de que pausadamente también se puede llegar al mismo ob jetivo, con la di ferencia de que en el tr ayect o, además de avanz ar, t am bién se puede dis f rutar d el camino. 2. INTERSE CCIONES ENTRE LA CO MUNI CACIÓN Y EL MOVIMIENTO SLOW En los últimos años, el movimiento slo w se presenta como una alternativa al "culto a l a vel o cidad" de las sociedades modernas, que tienden a restar i mportancia a la ref lex ión y la contemplación de lo que sucede en nues tro entorno, e in f ravaloran el goc e y dis f rute soseg ado de las actividades diarias. E s decir, el objetivo de l o slow es se ñalar q u e es 34 posible llevar una vida más plena y desacelerada mediante la r ecuperación de los ritm o s largos y densos de las r elaciones sociales o de la naturaleza. Pero lo slow no es solo una alabanza a la l entitud per se o como valor intrí nseco - de m ane ra q ue el “culto a la velocidad” se sustituye por un nuevo “cul to a l entitud” - , sino más bien una reclamación del “derecho” del ser hum ano a elegir sus propios tiempos y seleccionar autó nomam en te qué ritmo conviene a ca da circunstancia y problema (Honoré, 2012: 13). Nacido en 1986 en el ámbito de la soberaní a alim entaria ( slow food ), de sde la década de 2000 la re f lexi ón slow se ha extendido progresivamente a campos tan di versos como el urbanismo, la salud, el turismo, la pedagogía, la ciencia, el diseño o el a rt e . Su influencia también ha co menzado a senti rse en el campo de l a reflexión tecnológ ica y comunicacional. Y en este t erreno, las ref lex iones suelen apuntar a que existen caminos interm edios en tre el dinamismo de la era de la in formación y el disfrute pl eno de la v ida a partir del uso de los medios y las tecnologías, de tal manera que el ser humano sea capaz de utiliz ar la técnica a su favor, controlando y gestionando su tiempo de relación con ella, y no a la inversa (Honoré, 2012 ). Dentro del movimiento slow aplicado a la com unicación, cabr í a destacar dos lí neas pioneras de re f lex ión. La primera plantea una reflexi ón acerca de las implicaciones de l concepto de los medi os lentos o la comu nicación lenta ( slow me dia / slow comunicación ). Sus orígenes se pueden rastrear en un con junt o de iniciativas de periodistas y bloguer o s que, desde finales de 2000, co mienzan a trasladar el debate de la cultura lenta a los medi os a partir de dos mani f iestos (Dav id, Blumtr i tt y Köhler, 2010; Freeman 2009) 14 . Si bien los av ances en el campo académico han resultado, hasta el momento, parciales (ej. Rauch, 2011), la mayor part e de los trabaj os de esta cor riente plantean un cuestionami ento de los pa trones de p roducción y consu mo irreflexivo y casi autómata al q ue hoy nos aboca el desarrollo tecnológico, proponiendo, en su l ug a r, el rescat e o la creación de medios que r e cuperen el consumo sosegado, la calidad frente al primado de l a inmedia tez, o v alores éticos del slow como el respeto a la comunidad o el retorno a lo local. La segunda lí nea es la q ue exploran aquellos trabajos que proponen es tr a tegias de “desconexión” y “dieta digit al” (John son, 2012; Powers, 2010; Sieberg, 2011; T urkle , 14 Not so fas t: A man ifestofo rs lowcommun ication , del per iodista es tadou nidense J ohn Fr eem an (2009), publ icado e n Th e W all Stre et Jour nal ( onlin e.wsj .com ) y Th e slow m edia manifes to (2010), de los bloguer os alem anes Sabri a David, J örgBlum tritt y Bened iktKö hler ( en. slow - m edia.net/m anifes to ). 35 2011; Moeller, Pow ers y Roberts, 2012), frente a la hiperconexión informativa, el maximalismo digital o la “ opulencia comunicacional” (Moles, en Rosi que, 2013: 329). En este sentido, diferentes informes apuest an por l as potenciales ventajas de desconec tar temporalmente con respecto a lo tecnológico, o pautar e incluso restringir su consumo. Es esta una ví a interesant e a fin de recuperar cotas de autonomí a hum ana frente al tiempo mediado e hipera celerado de las tecnologías in f ormacionales. Con un cuestionamiento similar al de los an ter iores, en los últimos años se comienza a gestar la idea de un “periodismo lento” ( slow journalism ). En 2007 Susan Greenberg lo definió premonitoriamente como aquellos “ensayos, r e po rt aj es y ot r o t ipo d e es c ri t ura de no f ic ción que se toman su tiempo par a av erig ua r la realidad de las c osas; advertir acerca de hist o rias que otros descuidan y comunicarlo todo con los mej ore s estándar es de calidad”. De hecho, Gr eenbe rg ha señalado en posterior es t rabajos q ue este periodismo requier e más concentr ación y tiempo por parte del consumidor, para lo que es necesario un p roceso de producción informativ a más duradero y mayores es f uerzos del periodista a fin de aumentar los estándares de calidad de la inf ormació n (Greenberg, 2012). Por otr a parte, desde el ámbito de la reflexión ecológica, Gess (2012: 60) aplica los principios de la comida lenta ( slow food ) al periodismo lento, que es aquel q ue s e caract e riza por ser: • Bueno, o periodismo útil para el bienestar de la c omunidad, un periodismo bien producido, escrito y presentado, a pode r ser con apoyo de recursos de calidad como video y fotogr a f ía. • Limpio, o producción y c onsumo mediáticos que no corrompan ni abusen de las comunidades, ni promuev an ester eotipos (raza, género), y, en su lu gar, apoyen ideales de justicia social y sostenibilidad ambiental. • Justo y equitativo, no sólo desde el punto de vista del contr aste y pl uralidad de fuentes, sino también para crear medios accesibles y participados por las propias comunidades con el obje to de representar sus intereses. 36 3. P ERI ODIS MO SLOW . AL G U N AS C AR AC TE R Í S TI C AS Kapuscinski ( 2 002) hacía alusión a que el periodista de antaño inv er tía tiempo y esfuerzo para contar una noticia, que a su vez habí a pasado por u n proceso de investigación, verificación y contr aste de las fuentes a través de la ex periencia directa. Actual ment e esta concepción sobre los fundamentos del periodismo parece esta r perdiendo la batalla frente a la sobreval oración de una inmediatez que, si bien está ligada a la búsqueda del "efecto realidad" (Barthes, 2009), en la mayor part e de l os casos encubre una feroz competencia po r las audi encias: “Los í ndices de audiencia ejerc en un e f ecto muy particular sobre la televisión: se traducen en una mayor presión de la urgencia” (Bourdie u, 1996: 29). La inmediatez viene siendo una con stante desde la invención del di rect o r adiof ónico o televisivo, en la que los medios iniciaron una car rera imparable por ser los p rimeros en contar la información, hasta el punto de eliminar o suprimir la hora de cierre, y, en cualquier caso, iniciar un proceso no ticioso car a cterizado por ciclos informativos de 24 horas y 7 dí as a la semana. Esto se ha a centuado aún más si cabe desde la aparición de Internet, en la que l a instant aneidad ha llegado a estar mucho más sobrevalorada, hasta el pun to de que hoy solo se considera no ticia a quello que el periodist a ha relatado in sit u. Frente a la inmediatez, el periodismo slow sería aquel que evita la com petición por la rigurosa novedad o la instantaneidad y se toma su tiem po para desentrañar y ex poner el contexto, las causas y consecuencias últimas de un fenómeno. Estas formas periodísticas ponen entonces en cuest iona miento todas aquellas expresiones, géner o s y f ormatos pe riodísticos que, de al guna manera, están abocados a un a brevedad y fragmentac ión ex tr e mas y que, por consiguiente, conducen a la simplificación de la inform ación , su descontextualizaci ón y l a f ragmentación. De ahí q ue incluso el periodismo slo w llegue a censurar g éne ros como el de l a noticia, a la que se pued e considerar, en ocasiones, sinónimo de si mplif ica ción de realidades mucho más complejas. Por otro lado, parece que frente al imperio de l a inmediatez, hay un regreso del periodismo de forma to extenso ( long - form journalism ), que t radicionalment e vení an representando r evi stas c l ásicas como The New Yorker , desde 1925, o su más estrecha competidora TheAtlantic , desde 1857. Así , por ejemplo, el edi tor del New Yorker , David 37 Remnik, af irmaba recientemente en una entrevista difundida por AllThingsD q ue las nuevas plataformas digital es, lej os de reducir el in terés por los artí culos de largo format o, ha sido “un don del cielo para la revista”, puesto que “existe sed humana const ante de inform ación en p rof undid ad, independientemente del medio de distribución” 15 . En líneas generales, podríamos decir q ue el periodismo de largo formato suele adoptar dos tipos de f órmulas: 1) Periodismo de investigación. Este deriva de una larga tradición de prácticas periodísticas en las que los profesionales ejercen de supervisores o fiscalizadores del poder frente a la injusticias y desigualdades. Cabe rastrear los orí genes de este tipo de periodismo, al menos, desde la tradición mu ckr aker que emerge a principios de si glo en EE.UU. (Lincoln Steffens, Jacob Riis, Ida M . Tar b ell, etc.) c on el objeto de denunciar la corrupc ión polí tica y empres arial de la época. 2) Periodismo de ficción basado en hechos reales ( creative / literary / n arrative non - ficti on ). Este periodismo suele mezclar técnicas literarias y periodí sticas para narra r historias, en la lí nea del “nuev o periodismo” de las décadas de 1960 y 1970 en EE.UU. (T o m W olfe, Nor man Mailer, Gay Talese, etc.). Co nviene señalar, no obs tan te, que est os formatos bisagra entre el periodismo y l a literatura acumulan una extensa tradición histórica en países como R eino Unido, Francia o E spaña. A partir de estos rasgos, consideramos expresiones de periodismo len to: 1) Aq uellas que desafían el ciclo 24 horas / 7 días a la se mana (24/7), y rescatan temporalidades lentas como las de l a semana, el mes o el trimestre. 2) Aq uellas que no toman e n cuenta la ex tensión de l a información periodística, y, en la búsqueda de calidad y contextualización, reivindican géner os como el reportaj e en profundidad, el ensayo, l a crónica o la ent revista de largo alcance. 3) Aq uellas que cens u ran la lógica de la n ovedad, lo inmediato o lo desacostumbrado como principal “valor - noticia” y frente a estos sitúan a la ciudadanía como principal criterio para de f inir lo noticioso. 15 http:// allthings d.com /20120 131 /new - y ork ers - david - rem nick - moves - be y ond - t he - m agazine - video 38 4) Aq uellas que pr op onen informaciones no estandariz adas, y apuestan, en su lugar, por la creativ idad y la innov ación. 5) Aq uellas que hacen hinc apié en la importancia de rescatar los valores clásicos del periodismo, en la siguiente serie de opues tos: la calidad frent e a la can tidad, lo duradero frente a lo efímero, la diversidad fr ente a la es tandarización, la contextualización fr en te a la descontextualiz ación, el respeto frente a la desconsideración, el e quilibrio fr ente a la inestabilidad, lo racional frente a lo irracional, la pr o fundidad y el análisis fr en te a la superficialidad, la ética y el compromiso frente a lo inmoral, la responsabilidad frente a l a irresponsabilidad, y la comunidad y la prox imidad frente a la univ ersalidad. 4. A LG UNOS EJEM PLOS DE PERIODI SMO SLO W EN ESP A Ñ A Lo que se presenta a co ntinuación es un proyecto en cu rso que intenta señalar cuále s son las experiencias contemporáneas más si g ni f icativ as de periodismo lento en España y describir algunos de sus ras gos más característicos. El objetivo es desentrañar si existe, o no, en el estado español una tendencia emergente hacia este tipo de periodismo lento, t al v ez como reacción frent e a l a pérdida de calidad asociada a la aceleración tecnológica. La muestra de medios que a continuación s e reseña cumple con las siguientes caracterí sticas: 1) Prensa y revistas tanto en soporte papel como onl ine. 2) Con cobertura estatal. 3) Nacidas después de 2005. 4) Con periodicidad no diaria ni interés exclusi vo por la agenda informativa. 5) Con predom inio de géneros de tipo lento como el ensay o, la crónica, el reportaje en profundidad, o formatos de tipo lite rar io y narrativo. 6) Con una extensión media de las piez as superior a las 2.000 palabras . 39 7) Que se auto - califican c o mo “ pe riodismo lent o ” o que critican, de al g una manera, la falta de calidad asociada a la v elocidad de muchas formas periodí sticas modernas. Resulta complejo delimitar cuáles son las publicaciones slow recientes más sig n ificativas del panorama español actual por cuanto exi ste una larga tr adición d e revistas de formato lento precedentes, que cumplen algunas de l as características señaladas arriba, ya sea en el ámbito del suple mento cultural ( El Cult ural , ABCD de las Ar t es y las Letras , Babelia , etc.), o en ca mpos de conocimiento especializ ados co mo la economía ( Forbes ), la ciencia ( Muy Interesante ), los viajes ( NationalGeographic ) , e l ar te ( Descubrir el A rte ) o las tendencias ( Esquire ). L o que se describe a continuación son tan solo al gunos ejemplos signi f icativos de muy reciente apa rición, que cu mplen con las caract e rísticas antes descritas. • Tal vez el ejem plo pa radigmático de publicación slow de cuño reciente sea la revista Jot Do w n Cultural M agazine ( www .jot dow n.es ), surgida en el entorno online en mayo de 2011, y que posteriormente ha derivado en la edición de un a revista en f ormato papel de carácter trimestral con una extensión supe rior al ce ntenar de pá ginas. L a intención de Jot Dow n no es hacer se guim iento e stricto de la realidad i nmediata, sino más bien o frec e r un periodismo de cali dad y de temática diversa, aunque con predominio de l os tópicos culturales. Jot Down se autodefine com o period ismo de largo alcance para la l ectura sosegada; o, en otras palabras, un “himno a fuego l ento” ( E l Pa í s , 30/8/2012) 16 , dirigido a un lector que se siente identificado con su filoso f í a, que es “ pau sada, reposada, de una lectura profunda” ( M adrilánea , 16/ 3 /20 12) 17 . Inspirada en publicaciones como Th e New Yor k er , se caracteriza por el uso exclusiv o de géneros periodísticos alejados de la noticia como el reportaje en profundidad, el en sayo o las entrevistas. Además de un característico uso exclusivo del blanco y negro, destaca la amplitud de los mat e riales gráficos que se adjuntan a cada pieza: ilustraciones, fotogr a f í as, etc. Aunque su redacció n no supera en la ac tualidad la docena de profesionale s, la publicación se distingue por al ternar firmas de jóvenes desconocidos junto a periodistas de prestigio de la talla de Fernando Savater, Isaac Rosa, Fél ix de Az úa, Juan M arsé o Enric González . Su model o de financiación es p rivado, basado en l a venta de ejemplares impresos, un 16 Ricardo J. G on zález, S ubdirec tor de la Revista, en e ntre vista a El País: http://cu ltur a.elpais .com /cultur a/2012/ 08/29/ac tual idad/1346 226060 _6765 49.h tm l 17 http://m adril anea.com / 2012/03/16/ entrevist a - ricar do - gonz a lez - jot - do wn/ 40 pequeño montante deriv ado de la publici da d, y un s t ore a la venta el que se ofrecen, entre otros, e jemplares por su scripción y libros editados po r la edi tor ial Jot Down Books . • Yorokobu ( www.yorokobu.es ), “estar f eliz ” en japonés, nace en septiembre de 2009 como publicación cultural en formato papel y con una versión digit al algo menos extensa en contenidos. La revista se centra, sobre todo, en des cubrir proyectos innovadores en campos co mo el urbanismo, el diseño o las n uevas tecnolog í as, en especial de jóvenes talentos y autores desconocidos. Yor okobu se ha de f inido desde el principio como sl ow t an to en su subtítulo ( Take a walk on the slow side ) como en las diferentes declaraciones de sus responsables, entre ellos su edito ra jefe M ar Abad, que destac a el valor de “revista objeto” y coleccionable de su publicación 18 . Con un diseño muy cuidado, la revista incide en reportajes de cor te atemporal sin seguir es trictamente la agenda i nformativa. Con siete tr aba jadores en plantilla, se financia a part ir de publicidad, venta en quioscos y suscripciones. • FronteraD ( www .f ronterad.com ) es u n medio online nacido en noviembr e de 2009 y f undado por el periodista Al f onso Ar mada. La revista se cen tra sobre todo en temas relacionados con cultu ra, ciencia y tecnología, pero los aborda desde u n reparto muy singular e innov ador de secciones. Sus géner os má s caract e rísticos son el periodismo narrat ivo, la crónica y el ensay o, y la inform ación suele aparecer complementada con f oto gr afía e il ustraciones muy cuidadas. Fundada por el periodista Alfonso Armada, en la actualidad apenas emplea a un par de t rabajadores, pero se co mplementa con l a presencia de distintos colabores. • Libero ( revistalibero.com ) es una revista trimestral impresa, creada p or dos per iodistas del antiguo diario Público en j unio de 2012: Óscar Abou - Ka ssem y Diego Barcala. Se trata de una apues ta innovadora dentro del ámbit o del periodismo deportivo, p uesto que intenta huir del ruido y sensacionali smo propios de la cobe rtura del fút bol en medios generalistas. En su lugar, este deporte es tr a tado de form a analítica, desde sus ví nculos con la cultura y la 18 http:// blogs.20m inut os.es/1 40 - y - m as/ tag/m ar - abad 41 L A PSEUDO CIENCI A C OMO ( DES ) INF ORMA C IÓN T ÓXICA . U N A T AX O N O M Í A P AR A C O M PRENDER EL FENÓ MENO Y SUS M A NIFES TACIONES Felipe Alonso M arcos Universitat Pompeu Fabra felipe.alonso@upf. edu Serg i Cortiñas Rovi ra Universitat Pompeu Fabra sergi.cort inas@up f.edu Resumen La presencia de contenidos pseudocientíficos en los medios de comunica ción refleja la problemát ica de la capacidad tóxica del sistema m ediático. La proli f eración incontrolada de información provoca u na sobredosis nociva de dif í cil decodificac ión y asimilación por parte del público. Se en tiende habitualmente la p seudociencia como ‘falsa ciencia’, sin embargo, una definición genérica no es suficiente para la comprensión esp ecífica de las diversas manifestaciones del fenómeno. Por ello, la presente comunicació n se c e ntr ar á en la propuesta de una taxonomí a creada a partir de las siguientes di visiones: ( 1 ) campos de acción; (2) ni vel de status social; (3) grado de peligrosidad; y (4) familias. Palabras cl av e : pseudociencia, medios de comunicación, inf oxicación, cienc ia, divulgación de la ciencia. 48 1. I NTRODUCCIÓ N De la misma manera que para Virilio inventar el barco es inv entar el nau fragio (1997:88), la flamante sociedad d e la información esconde en su reverso las tinieblas de la desinf o rmación abs oluta. El espí ritu de nuestro tiempo, esculpido por el cincel de la incertidum b re y la complejidad social, pa rece haber vol cado en la comunicación l as esperanzas de un mundo mejor; global, unido, democrático, libre y en contact o constant e . Nunca antes tanta información habí a sido consumible; ni habí a circulado por tantos canales p ropios y ajenos al pode r; ni tan ta población habí a tenido acceso a esa inform ación . Sin embargo, esta proli f eración co mporta una sobredosis que, lejos d e fac ilitar la vida de lo s usuarios, g enera una gran problemát ica cimentada sobre todo en torno a cuatr o ejes, ya present es en l a tr adició n de la teorías de los efectos: (1) la credibilidad de la información y la nece sidad de int erlocutor es v álidos; (2) la brecha entre conocimient o especializado y conocimiento pop ular; (3) los criterios de selección del público y su decodificación del mensaje; y (4) la responsabilidad ética de los inform an tes. La problemática de la información tóxica se puede ver reflej ada en la pseudociencia y su presencia en los medios de comunic ación. La pseudociencia, en tendida habitualmente de una manera muy genérica como ‘ f alsa ciencia’ o ‘aquell o que intenta parecer ciencia a pesa r de no serlo’, comporta una serie de peligro s, a menudo infravalorados, q ue af ectan a todo el cuerpo social. La pseudociencia (1) desvirtúa la ciencia al hacerse pasar por disciplina cientí f ica; (2) supone un empobrecimiento y un retroceso cultural; (3) en su mayorí a se trato d e casos de fr aude con un propósito deliberado de lucro; (4) j uega c on la esperanza, el miedo, la incultura o la ingenuidad de la gente; y (5) puede al ejar a al g unos pacientes de las te rapias convencionales para tratar enfermedades grav es a cambio de promesas v acías. La decodificación por pa rte del usuario del gran volumen de información d iaria a la que está expuesto y consu me es susceptible de pote nciar las ya de por sí graves amenazas que conlleva la pseudociencia: (1) e mpobr e cimiento de la cultura; (2) capacidad de desvirtuar el avance cientí f ico; (3) fraude económi co con propósito deliberado de lucro; (4) seducción de pa cientes y alejamiento de los m ismos de terapias conv encionales con promesas vací as. Por ello, el presente artí culo se centra en la prese ntación de una taxonomía creada con el f in de f acilit a r la comprensión del fenómeno pseudocientí f ico que minimice los 49 problemas que genera, tanto a la hora de codificar la información por par te de las fuentes como a la hora de de codificarla por parte de los receptores. El texto agrupa las manifestaciones pseudocientíficas a partir de v arias divisiones como son: (1) campos de acción; (2) nivel de status soc ial; (3) grado de peligrosidad; y (4) famili a s. Finalmente, se añade a cada subdiv isión varios ejemplos que clari f ican la tipif icación del fenóm eno. Por o t ro lado, pa ra facilitar una co rrecta comprensión global del fenómeno, también se aclararán conceptos relacionados con los l ímites de la ciencia con la v oluntad de promover su uso al re specto del debate ciencia - p seudociencia. 2. D EF INIC IÓN , T IPIFICA CIÓN Y T A XO NOM Í A DEL F ENÓME N O PSEUDOCI ENTÍFI CO Entendemos la pseudociencia como (1) el conjunto de prácticas que intentan apoderarse del status científico (2) mediante la exposición de unos resulta dos aislados, no demostrables, y subjetivos, ( 3 ) obtenidos de mane ra acrí tica, no si stemática , interesada e imprecisa, (4) para generar un conocimiento no acumulable ni válido científicament e, que (5) opera en á mbitos donde la ciencia no l lega o donde no ha ofrecido resultados satis fact orios y que (6) suele ser hábil en el mane jo de los medios de comunicación y de l as emociones del público. Esta definición, propuesta por los presentes autores, se centra en el ámbito comunicativo y ofr ece u na panorámica global del fenómeno que funcione a modo de criter io de demarcación genérico. Sin embargo, es ne cesaria una taxonomía que tipif i q ue y delimite de un a f orma especí f ica cada manifestación pseudoci entífica para ofrecer una comp rensión a la v ez global y particular de es te f enómeno tan poli f acético. La pseudociencia, a modo de paraguas concep tual, en globa t oda una serie de (1) teorías, (2) prácticas, (3) productos, (4) poderes, (5) dones, y (6) fenóm en os. 2.1. Primera división de la pseudociencia Esta división se basa en l a variedad de campo s de acción de la pseud ociencia. Las teorías tienen un campo de acción intelec tual que tiene como consecuencia la constr u cción mental de la realidad con independencia del mundo real. Las ter ap ias tienen el cuerp o hu mano como campo de acción p rincipal y los productos principalmente operan dentro de un cam po de acción económico . Tanto las terapias co mo los productos son formas de aplicación generadas a partir de construcciones teóricas y visiones del mundo. 50 Por o tro lado, los podere s y lo s dones operan en un campo de acción extrasensorial en el cual ciertos sujetos dicen ser capaces de l levar a cabo acciones imposibles por el resto. Por últ i mo, en tendemos los fenómenos , no como la manifest a ción de un hecho, si no como decodificaciones interpretativas de hechos empíricos que operan en el campo de acción mental o cognitivo . En este sentido, la p seudociencia no es más q u e una respuesta falsa a un suceso po r el cual , en l a mayorí a de ocasiones, la ciencia no tiene una explicación satisfactoria o concluy ente. 2.1.1. Teorías Una teoría es una construcción intelectual que permite cohesionar una serie de fenómenos del mundo real. En esta categorí a sit uamos a quellas visiones par ticulares del mundo que afectan la f or ma de relacionarse con el en torno. Las teorías pseudocientíficas son co nstr ucciones teóricas que pueden tener apli caciones prácticas en algunos casos, pero no necesariamente . Por ejem plo, la creen cia pseudocientífica, todavía mantenida por una pequeña co munidad 21 , de que la Tierra es plana no tiene ninguna aplicación práctica. En ca mbio, la creencia de que el a gua tiene la capacidad de recordar y generar una me mor ia a lar go plazo deriv a en prácticas pseudocientí f icas como la homeopatí a. Masaru Emoto mantiene la creencia que las oracion es, palabr a s y sonidos afectan posi tivam ente al agua, q ue recuerda el trato dispensado y almacena en su estructura molecular e stos recuerdos. Se g ún Emoto y sus partidarios, la cristalización del agua en bonitas estrellas ev idencia la ‘calidad’ de vida que ha tenido el agua. Si ésta ha sido ‘maltratada’, sus crist ales tendr án un aspecto a morfo. La homeopatía, del grieg o ‘homoios’ (igual) y ‘pathos’ (sufrimiento) se basa en las creencias de la memoria de la agua y de la curaci ón por iguales. La cu ración por iguales hace que se preparen diluciones de co mponentes que ocasionan los mismos sí ntomas que se quieren curar; y l a mem o ria de la ag u a justifica que estas disoluciones lleg uen a ser de 30C (1C serí a una parte en cada 100). Curiosamente, para la home opatía, cuanto más diluida una sustancia, más propiedades curativas tiene. Las teorías pseudocientí f icas tienen como rasgo constituyente el ser expl icaciones de la realidad alternativas a las aceptadas y demostradas por la ciencia, o bien el ser explicaciones de hechos que la ciencia todaví a no ha podido explicar. Como ejemplo s podemos referirnos al negacionismo del Hol ocaust o y a la reencarnación. El 21 La ‘ Flat Earth Society ’ es una org ani zac ión f undada al 195 6 por S am uel Sh enton. S egún su págin a w eb, act ual mente cue nta c on 42 1 m iem bros. 51 negacionism o es la rees critur a de l a realidad his tórica con fines ideológicos, es decir, una explicación al ter nativ a de unos hecho s apoyados por la evidencia cientí f ica, y aceptados por la mayorí a de la sociedad. Por otro lado, l a reencarnación 22 y otr as creencias relativas a estados posteriores a l a muerte del ser humano llenan vacíos donde la ciencia no ha po dido llegar, precisamente por escapa r a la falsació n popperiana o la comprobación empí rica inductiva. También se puede dar el caso de en contrar estas dos características combi nadas. Por ejemplo, la hipótesis del paleocontacto ( paleocont act hypothesis ) s e basa en que e l origen y/o la evolución de l a raza humana es fruto de l a visita de unos seres superiores con tecnología muy av anzada provenientes del espacio. En este caso se trata de una explicación alternativa a los hechos documentados cientí f icamente que completa lo s vacíos que la ciencia no ha podido cubrir todavía. En este último grupo encontrarí amos el conj unto de teorías de la conspiración, que mezclan sucesos históricos con proposiciones no de mostrables y puramente especulativas. Los partidarios de las teorías de la conspiración a tr ibuy en esta aus enci a de capacidad de demostración a la voluntad de grupos poderosos que persi guen mantener su control sobre l a sociedad. 2.1.2. Terapias Una terapia es un conjunto de p rocedim ien tos c on f inalidad cur a tiva, repar ado ra o paliativa. El conjunto de l as terapias llamadas ‘alternativas’, se conoce como ‘medicin a integrador a’, o CAM ( complem entary and alternative medicine ). Sus defensores meno s amenazantes se consideran partidarios de la combinación de terapias científicas con terapias alternativas com o apoyo o pal iativo. Los pract ican tes más agresivos de f ienden su uso y su validez como métodos eficientes por sí mismos que pue den sustituir, e incluso mejorar, las terapias médicas y sanitarias convencionales. La mayoría de es tas terapias son la aplicación p ráctica de una teo ría o c reencia, hecho que establece puntos de contacto transversales e ntr e campos de a cción. Un eje mplo de estas conexiones queda patente en la angeloterapia , una t erapia sanadora que implica la creencia en la existencia de ángeles. Otro ejemplo es el biomagnetismo , t er ap ia q ue se sostiene en la creencia de que existen puntos especí ficos del cuerpo humano que forman pares conectado s por polaridades ne gat i vas y posi tivas, y q ue l a ex posición de 22 Creen cia en q ue el alma o en ergía de l as per sonas ad opta un nuev o cuer po tra s la muerte, en un movimien to cícl ico, hasta l legar a un estado de liberaci ón o perfecció n a través d e un nivel de co ncien cia sup erior. 52 estos puntos a l os e fectos de l os imanes pued e curar todo tipos de en f ermedades mediante correcciones del PH de l a sangre. 2.1.3. Fenómenos Entendemos los f enó menos como sucesos que los seres humanos i ntentamos comprender. Por lo tanto, ningún f enó meno puede ser pseudocientífico o paranormal por sí mismo; es la interpretación o la expl icación que se le o torga a un determinado fenómeno aquello que entra en contacto con la p seudociencia. Por e jemplo, unas luces en el ciel o de madru g a da no es un f enómeno pseudocientífico, no ti ene nada de paranormal ni de sobrenatural. La explicación que relacione estas luces con una nave extraterrestr e que se de dica a abducir a la población sí es pseudocientí f ica. La ciencia no niega la ex istencia, ni la posibilidad, de ciertas explicaciones a estos fenómenos; simplemente declara que no hay ninguna prueba , de momento, que permita determinadas proposiciones. Y es en ese v ací o del método c ien tíf ico donde la pseudociencia encuentra un terreno abonado para su dramática expansi ón. Otros fenómenos de los que no hay ninguna evidencia científica y para los cuales se ofrecen explicaciones no demostradas son la exi stenci a del alma, los vi ajes astrales 23 , los poltersgeist s 24 , y todo el conjunto de fenómenos parapsicológ icos conocidos como percepciones extrasensoriales o psi . 2.1.4. Poderes y dones Para poder llev ar a cabo ciertas prácticas pseudocientí f icas (como p or ejemp l o la curación remota, la cirugí a energ ética, la lectura del aura, o la imposición de manos) y parapsicológ icas (como pueden ser la tele quinesis 25 , la t elepatí a 26 , la clarividenc ia 27 , la adivinación, la retr ocogni ción 28 o la canaliz ación 29 ) los practicantes s e atribuy en un 23 Desdo blamient o del cu erpo y el alma qu e permite acc eder al p lan o as tral y vivir exp erien cias extr acor por ales. 24 Del alemán po ltern ( hacer ruido ) y geist (espír itu) , hace referencia a su cesos i nexpli cables po r la física, per ceptib l es se nsoria lm ent e y produci dos por ene rgí as o e ntida des i m perc epti ble s. 25 Del gr iego ‘ tele’ (a dista ncia) y ‘ kinesi s’ (m ov imie nto), c ons ist e e n el m ov imi ento de o bjet os m ediante úni ca m ente la v olunta d. 26 Del gr iego ‘ tele’ (a distan cia) y ‘ pathé ein’ (suf ri r, experimentar) , co nsis te en la comunicaci ón de pensamiento s o se ntim ie ntos a trav és exc lusiv amente de l a m ent e, s in que ning u no de l os otros s en tid os in ter ve nga n. 27 Capaci dad p ara per cibir in formació n de acon tecimiento s futur os, normal mente a tr avés de v ision es , sueños o e sta dos de tr ance . 28 Cap acidad para p ercibi r infor m aci ón d e aconteci m ien tos p asado s, normal mente a tr avés de visio nes , sue ños o es tad os de tr ance. 29 Capaci dad de un individ uo para hacer q ue otra entid ad pueda co m un icarse a tr avés de é l . A menudo est as entidad es pert enecen al reino de los muert os o al reino espi ritual. En la actu alidad, uno de lo s canali zador es que más negocio está hacien do es Lee Carro ll, que ya pro bó suer te con el movimiento de la Nueva Era y los ‘ niños í ndigo’ . Se p resen t a co mo el canalizad or d e Ky ron , una ent ida d s uperior de ca riz ang éli co re s ponsa ble de la ra za hum ana. Ha publ ica do 12 l ibr os con sus mensajes d esde el 1 993 hasta la act ualid ad, y según su edi torial, ha vendi do cerca de un millón de ejemplares. 53 cierto poder o don. El origen de es tos poderes y dones puede ser múltipl e, aunq ue siempre está rodeado de un halo de misterio sobrenatural o místico. Los más co munes son de ori g en divino y extraterrestr e; a modo de generación espontánea, habilidad innata o heredada. Estos dones o poderes difieren entre ellos según la finalidad del pra cticante. Siempre que se ha puesto a pru eba a alguno de estos autoproclamados súper hombr es en entornos controlados, han fr acasado en su intento de demostrar su poder. La fundación James Randi Educational Fundation (JREF) ofrece, desde el año 1996, un mill ón de dólares por cual quier que acep te el re to de dem ostr ar, en entorno controlado y bajo criter ios científicos, habilidades sobrenaturales. Ninguno de los que han ac eptado el reto han conseguido superarlo, y muchos de los que han sido invi tados no lo han querido af r ont a r. 2.1.5. Productos Las diferentes teorías y prácticas pseudocientí f ica s generan toda una serie de productos q ue s e co m er ci a lizan, y no precisamente en pequeños circui tos de difícil acceso. M uchos de est os productos cuentan con una gran distribución bajo la marca de compañías perfectamente legales, se publi citan mediante campañas de publicidad con el impulso de los medios de comunicación, y se encuentran en puntos de venta totalm en te accesibles. En consecuencia, podemos decir que la pseudociencia, en sus esfuerzos para infiltrarse en el sistema, cuenta con la col aboración directa de un gran sector de la sociedad que la utiliz a para enriq uecerse haciendo gala de una carencia d e escrúpulos alarmante. Además, es ta colaboración directa encuentra una colaboración indirecta en forma de per misividad por parte de los ór g anos reguladores y l eg islativos. Algunos ejemplos de los productos pseudocientí f i cos que actualmente están al alcance de cualquier ciudadano son las dosis ho meopáticas, pulseras milagr osas, ciertos cosméticos, c artas de tarot, quem a - g ras as... 2.2. Segunda división de la pseudociencia 54 La segunda división de la pseudociencia tiene en cuenta el nivel de status social de las prácticas pseudocientíf ic as. El éxi to de una pseudociencia (y có mo veremos en la t ercera división, también su riesgo potencial) se puede medir a través de su status social. Este status consta de dos vertientes: po r un lado, el grado de inserción social y por el otro, el g rado de profesionali z ación . Por grado de inserción social entendemos el límite máx imo de presencia que puede lograr una dete rm inada pseudociencia sin ser objeto de rechazo social. L as reacciones de presión/ánimo, descrédito/tolerancia o ridículo/aceptación social a la que se enfrentan los practicantes, los pacientes o los cre yentes funciona como in dicador de la inserción social que ha l ogrado una determinada pseudociencia. Por grado de profesionaliz ación entendem os el u so de las herramientas d el sistema en el propio bene f icio. Un al to grado de profesionalización comporta un alto rendimiento de las relaciones de poder/ saber, es decir, de las habili dades y capacidades de potenciarse gracias a las dinámicas productivas y comunicativ as del sistema tardoc ap italista act ual . Entonces, las disciplinas pseudocientí f icas pueden cl asificar se en tres grupos como son : 2.2.1. Status bajo o pseu dociencia margina l En esta cate g orí a encontr amos aquellas pseudociencias q ue son minoritarias y desconocidas por el gran público. No han con seguido f iltrarse en el cue rpo social ni han dominado las herramientas para hacerlo , por lo tanto su niv el de profesionalización es b ajo. Se trata de pseudociencias con un alto niv el de descrédito y/o que ca usan un g ran ridículo social, con un consecuente bajo grado de inserción social. Algunos ejemplos d e pseudociencias con es te status son la alimentación solar 30 , la orinoterapia 31 o la alquimia del sonido sagrado 32 . 2.2.2. Status medio o ps eudociencia amat eu r En esta categorí a encontr amos la mayorí a de las pseudociencias. Son aquel las que no han conseg uido desp renderse totalmente de su envoltorio de camelo debido a que, o 30 Creen cia qu e mantiene q ue un ind ividuo se puede al imentar, p arcial o totalmente, de ener gía solar . 31 Terapia q ue se b asa en las supu estas prop iedad es curat ivas de la or ina, a través d e la aplicació n dir ecta sobre l a pi el, la in gestión o la vía intr avenosa. Se recomiend a usar la p ropi a orina. 32 Sist em a de sa nac ión bas ado e n la s pro pie dades curati va s del s oni do, l a m úsic a, la voz y los c uencos t ibe tanos , que recon stitu ye la salud en sus di mension es física, emocio nal, ment al y espir itual . 55 bien no dominan las h erramientas del sistema, o bien a que no di sfrutan de una reputación favorable entre el públi co, o a ambas c osas. Por ejemplo, el tarot ha conseguido utilizar las herramientas del sistema y gener a r activos, aunque de una manera muy precaria, pero en cambio no ha cons eg uido supe rar o revertir su imagen desacreditada. Es mucho más difícil encontrar el ejemplo inv erso, es decir, una disciplina pseudocientífica que cuente con el respaldo y l a aceptación social necesaria para tener un alto grado de inserción social a la cual no le cor responda un sector de mer cado, e s decir, que dis f rute de u n grado de pro f esionalización alto. 2.2.3. Status alto o pseudocienci a prof esional Esta categoría agrupa aquellas pseudociencias con un número alarmante d e seg uidor e s y conocidas por el gran público. Se han introducido con éx ito en los tejidos sociales, y se han adaptado de manera adecuada a las dinámicas de producción, di str ibución, venta, publicidad y marketing del sistema. H an aprendido a usar los medios de c omunicación y otros recursos a su alcance en su propio beneficio. Su alto grado d e profesionalización elimina de manera automática la desconfianza y disminuye su detección por parte del público, a la hora que re fuer za su nivel de i nserción social al aument ar su aceptación. Se trata de un circuito cerrado que hace de es tas pseudociencias las más noci vas para el sistema debido a que operan impunemente con s tatus científico. Por otro lado, también son las pseud ociencias más di fíciles de erradicar debido a su a lto grado de inser ción, y por lo tanto, las que suponen un gran riesgo. El ejemplo actual más caract e rístico de esta categorí a es la homeopatía. 2.3. Tercera división de la pseudociencia La tercera división permite dividi r las pseudociencias según s u grado de peli gr osidad, y por lo tanto, en función de l os potenciales riesgos generados. Ninguna pseudociencia es inocua. No hay pseudociencia i nof ensiva, simplemente se puede hablar de riesgos menores y riesgos mayores. 2.3.1. Grado leve de peli grosidad En todas sus mani f est aciones, la pseudociencia provoca una serie de amenazas comunes como son: (a) el hecho de desvirtuar la ciencia; (b) empob recer la cultura y dificult ar la edu cación; y ( c) jugar con los sen timient os, la in genuidad y la d esesperac ión 56 de los individuos. Esta serie de riesgos, a pesar de ser suf icien tem en te graves, no lo son tanto si los interpretamos como una se rie de amenazas a largo pl azo que pueden ser prevenidas o remediadas po r fuerzas contrarias, y sob re todo si los compar amo s con el resto de situaciones de riesgo puntual que puede generar la pseudociencia. Se trata de unos r ies g os le ves pero constant es, q u e config uran un caldo d e cultivo que facilita la inserción social de nuevos f enómenos pseudocientíficos y normalizan situaciones que fav orecen la incultura, además de es tr uc tur ar un discurso e rróneo sobre la realidad. 2.3.2. G rado medio de peligrosidad La mayorí a de pseudociencias co mportan casos de fraude con propósi to deliberado de lucro. En estos casos, el usuario hace uso de un servicio o producto, por el que abona una cantidad de dinero. que nunca podrá cu mplir de manera real a quello que prome te. Aquellas pseudociencias con un status alto, mencionadas en el punto a nte r io r, no parecen caer en la estafa debido justamente a s u alto grado de inserción social y de profesionalización. Utilizan los mis mos mecanismos y operan en las mismas redes que otros servicios y productos corrient es , y esto genera una confianza au tomá t ic a en e l usuario, o cuando menos, no genera una des confianza automática. De todos modos, el fraude económico es el mismo a pesar de l as apariencias, pues to que el usuario A nunca podrá conseguir los e f ectos B que promete el servicio o producto C por la cantidad de dinero X. Es útil diferenciar el niv el de status social de las pseudociencias cuando se anali za la percepción de fraude económico por parte del p úblico, puesto que existe una relación proporcional: cuando un fenóm eno pseudocientí f i co tiene un status social más alto, más pequeña es la pe rcepción del público general de que es te constituya una estafa. Estas percepciones erróneas facilitan la continuidad de los fraudes económicos a través de la pseudociencia. De todos modos, l as percepciones del fr aude y el fr aude real son do s cosas muy diferentes, y aunq ue la sociedad pase por alto ciertos negocios, esta permisividad esconde casos reales de a ctividades que deberían ser consideradas ileg ales. 2.3.3. Grado alto de peligrosidad Algunas prácticas pseu docientíficas pueden alejar a los pacientes de las terapias convencionales para t ratar enfermedades gr ave s a ca mbio de promesas vací as. El grado de peligrosidad es en este caso máximo, siendo posible incluso causar la muerte. En estos casos, la pseudociencia casi no puede u sar de e scudo su niv el de status social , 57 con una tecnología av an zada, incorporan de manera distorsionada a su i maginario los principios técnicos y cien tíficos en forma reli giosa o sobrenatural para poder expli car los hechos. Un ejemplo sería la construcción de aer opuertos como método de inv ocación de grandes aves metálicas. En la ‘ cargo cult science ’, el auto convencimiento de los científicos que hacen mal uso de observaciones y ex periencias genera investigaciones que sólo siguen el método cientí fico de manera superficial y que no present an result ados útile s. 3.6. Voodoo science Esta expresión, acuñada por Robert L. Park (2000) tiene un alcance más general y no tan preciso, puesto que engloba todo aquello que no se puede consi derar ciencia estándar. En este caso, el concepto engloba a todos los con ceptos anteriormente mencionados, pseudociencia incluida. 3.7. Anti science Si bien la pseudociencia y el resto de fenómenos a l os que hacen re f erencia lo s conceptos anteriores tienen en común la voluntad de conseguir un status cientí fico, la anticiencia es una posición activa, casi milit ante, basada en el rechazo sistemático a la ciencia y a su método. Sus partidar ios nie gan la objetividad científica, así como su universalidad y su capacidad de generar resultados. Re mar can que es una construcción social más, c on un al to contenido ideológico y con gran influencia en el desar rollo de la cosmovisión occidental. 4. CONCLUS IONES La intoxicación mediática resultante de la di fusión de la pseudociencia p or los canales donde circula la información co mporta una norm alización del f enómeno a escala social a la vez que fija una falsa comprensión de la problemática. Gracias en parte a la complicidad mediática, la pseudociencia, en sus div ersas manifestaciones, inviste el cuerpo social y establece con él unas relaciones económicas, normativ as y subj et iva s que configuran un peligroso escenario. Dicho escenario explota la incertidumbre individual de la mode rnidad lí quida, el escep ticism o mediático y la brecha entre conocimiento experto y conocimiento popula r. El usuario no es capaz de d escodificar la i nformac ión a la que acc ede (y cada vez más, la que le accede a él) pues to q ue le f altan referentes que permitan una elección li bre en base a un conocimiento real. 64 Aunque la mayorí a de medios se esf ue rzan, con varios result ado s, en divulgar la ciencia, es necesario un ata q ue frontal contra la pseudociencia. La di vulgación científica no es suficiente para eliminarla, debido a que se en frenta indirec tamente con el problema. Para combatir la pseudociencia, en p rimer lugar es necesario una correcta comprensión del fenómeno, así como un uso esmerado de los términos específicos existentes para no añadir confusión a un ámbito ya en sí mismo con f uso. La presente comunicación se sabe incompleta en el siguiente sentido: presenta un a taxonomía operativa que ayude a comprender la totalidad del es pectro pseudocientí f ico a la vez que se sabe no de f initiva; puede caer en la polémica, y en cierta manera alienta el debate, puesto que sol ament e a pa rt ir de l a discusión académica interdisciplinar puede delimitarse un ce rco alrededor de la p seudociencia que facilite su detección y crítica. Se tr a ta pues, de una primera aproximación taxonómica, a modo de tentativa, como el escalador que tantea la piedra para asegurarse una sujeción firme en su siguiente paso. La taxonomía, en su sentido más general, es la ciencia de la clasificación. Por ot ro lado , la pseudociencia es un ámbito que precisamente destaca por su evidente carencia de caract e rísticas científicas, hecho que comporta unas di ficult ades añadi das. En p rimer lugar, el hecho que determinadas pseudociencias tengan un cariz di f u so y quieran englobar múltiples vertientes hace que estén, si no en los lí mites de una f amilia, con un pie en cada una. Además , el hecho de que en algunos caso s las relaciones entre f amilias sean muy estrechas, hace más dif í cil todavía este trabaj o de encapsul amiento. Po r ejemplo, existe una gran relación entr e el espiritism o y el misticismo, si tenem o s en cuenta que el misticismo comporta creer en la existencia de espí ritus y almas. Esto supone que, en ocasion es, sea prácticamente i mposible separar la vertiente e spiritista de una creencia de su v er tiente mística, como su cede por ejemplo con el vudú 57 . Cuando nos hemos e ncontrado con es te fenómeno de a mbigüedad y ambición expansiva de las di ferentes pseudociencias, hemos op tado por clasi f icarlas en función de sus características principales, y por obvi ar m o ment ánea ment e unas conex iones con otr as f amilias. 57 Con junt o de prá cti cas y cr eenci as que f orm an una re lig ión donde se unif ic a el teís m o con e l a nim ism o, junt o c on u n im porta nte c om ponent e m ág ic o. La cul tura po pula r se ha hech o ec o de l os e lem entos m ás f olcl óricos com o por ejem plo los m uñecos v udú. 65 Se han obviado al g unas pseudociencias a la hora de ejem pli f icar la presente taxonomí a, debido a q u e aclarar el porqué de su inco rporación hubiera supuesto la necesidad de una argumentación en pr ofundidad, excesiva para este trabajo. 5. REF ERENCI A S BIBLI OGR Á FI C A S GOLDACRE, B. ( 2009). Bad S cience. London: Harper Perennial: DA W KINS, R . (1988). Unweaving the Rainbo w . Boston: Houghton M iff lin. 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Mientras las tecnologías di g itales su fren un cambi o paradigmático de en foque en los utilizadores para la propia tecnología, su s e f ectos también cambian. L os individuos buscan informaciones que re fuer zan sus creenci as, y las tecnologías digitales le s sugier en contenidos y acciones a par tir de su comportamiento anterior y de per f iles. Est o resulta en la redundancia de con tenidos y relaciones, esto es, ‘i nfosat urac ión’. Palabras clave: Infoxicación, infos a tur ación, tecnologías digitales, efect os cognitivos, efect os sociales. Abstract This paper explores the cognitive and relational effects of digital i mmersion. Drawing on previous work on ‘infoxication’ , t he information overload resulting from the empow e rment provided by digital technologies to users, thi s paper suggests the notion of ‘infosatur a tion ’ as a theoretical development. As digital technologies are undergoing a paradigmatic shift fro m user - centered to techno - centered, its e ff ects are also changing. Individuals not only tend to look for information that reinforces their previous bel iefs, but digital ap plications are increasingly sugges ting content s and actions based on previous behavi or and usage profiles. This results in the redundancy of both contents and social ne tworks, i.e. ‘infosaturation ’ . Keywords: Inf oxication; infosatur a tion; digit al technologies; cognitive effects; social effec ts. 67 1. IN TR ODU CT ION This paper explores the cognitive and relational e ff ects o f the w idespread, freq uen t and intense use of contemporary in form ation and c ommunication technologies, i.e. digital media. Drawing on previous work on t he concept of inf ox ication (Cor nella, 2000; Be nito - Ruiz, 2009; Urbano, 2010), the main argument explored is that the empowerment provided by di git al technologies to users, for w hom it has become easier t o manage thei r social interact ions and to have access to massive amounts of in format io n, res ults in a process presented as ‘ in f osaturation’, as indi viduals tend to look f or information that reinfor ces their opi nions while discarding inf ormat ion related t o other perspectives and also tend to tailor their social network s to include people w ith whom they share interests and affinities. This process is enhanced by the fact that the selection and filtering are increasingly not controlled by users anymore but r a ther suggested by digital applications t hemselv es, based on the registration of previous behav ior and pr ofiling, thus transforming the ‘self - agenda - setting’ facilitat e d by digital media in a ‘techno - agenda - set t ing ’ . These arguments are grounded on a theoretical framew ork that encompasses classic theories of effects, such as a genda - setting theor i es, w ith more recent per spectives on the social e ff ects of di gital media, such as Barry W ellman’s concept o f networked individualism, Manuel C astells’ theory of mass - self communication and mediatization theory. Furthermore, these theories are articulated w ith insig h ts on cognitive effects of digital technolog ies and on digital and mobile mediation of social interaction. The technologies studied are applications that can be de f ined as W eb 3.0 , i.e., that are based on the storage an d analysis o f previous user behav ior, pattern recognition an d personalization. The strategies f ound by each individual to deal w ith in f ormati on overload are no longer strictly voluntary and conscious in these technologies. Examples are Google adapting its search results to our previous searches w ithout asking us i f we desire it to do so , and Facebook v oluntarily suggesting us new connecti ons, pages to like, games to play and products to consume a ccording to our initial con fig urations, previous behavior and pro filing . Thus, this paper explores, from an interpretative and critical point o f view, the implications of the cognitiv e and relational eff ects o f this type of media, arguing that a n ‘infosatur a tion’ process is unde rgoing, as the con tents and relationships that individual s 68 come to c on tact w ith become redundant due to the ‘techno - agenda - setting’ that occurs often without consent or awareness of users. 2. THE CONTEMPO RARY DIG I T AL L AN D S C AP E Contemporary society has often been described, wi thin the s ocial s ciences, with references t o digi tal technologies. Since Fritz M achlup’s (1972 [1962]) first reference to an information society, s everal alternat iv es have been su ggested, such a s knowledge society (Drucker, 1003 [1993]), digital a g e (Levinson, 1999), netw ork society (Castells, 2005 [1996]) or hyper - real ity (Baudrillard, 1991 [1981]). The early theorizations established a relationship between the emergence and adoption of information and communication technologies and the start o f a new economic cy cle (e.g. Bel, 1973; Toff le r, 1980; Drucker, 1964 [1949]; Castells, 2005 [1996]). Later, as digital technologies became widespread and frequently used, their social e ff ects w ere highlighted by sociologists such as Anthony Giddens (1991), Ulrich B eck (1 992 [1986]), Zygmunt Bauman (2000) and M anuel Castells (2005 [1996]). Most of these thinkers consider that digital technol ogies are connected t o a profound shi ft in the social model usually described as modernity, having led to an exacerbated stage of modernity where the relat ionship be tween agents and structures became more flexible and loose. Others, such as Jean Baudrillard (1991 [1981]) and Gilles Lipov etsk y (1989 [198 3]), claim that digital t echnolo g ies hav e pushed us into post - modernity, radically changing our socia l structur e, ou r daily practices, our worldv iew and our mindset. W hichev er specific designation one f inds more sui table, they all point to th e notion that digital technologies are t he most distinctive and i n f luent characteristic of our times. In addition, dig ital technolo gies have also changed significant ly since their e arly adoption in the late 70s o f the 20 th century, thus shapin g society along w ith their own development. Now ada ys, w e live i n a w orld where 39% o f the w orld’s population is an internet use r and 96% of the world’s population has a mobile phone subscription (ITU, 2013). Plus, mobile internet access is inc reasing considerably , and smartphones’ sales hav e surpassed cell phones’ for the first time in 2013 ( Google, 2012). The internet and mobile phones, the m ost representati ve digit al technologies, have under gone profound chan g e s since their early generalization. The informative W orld W ide W eb has become the interact ive and collaborativ e web 2.0, and quickly shifting into the a rtificially intelligent W eb 3. 0 . A t t he s am e t ime , the traditional cell phones gave place to a panopl y of portable 69 smart devices which users choose to ca rry with them and use to access their cloud - stored data whenever and w herever they wish, in the w ay each one f inds more convenient (Berman and Kesterson - Townes, 2011). As digital media become i ncreasingly pervasive and integrat ed in our d aily lives, new concepts are suggested w ithin the soc ial sciences to describe them an d their social impact. Terms such as digit al media, web 2.0, new media and social media present consi derable similarities but also express di fferent approaches to fundamental assumptions. For instance, r e g a rding the c on cept of media itself, some authors are exclusively referring t o t echnology and its technical features as others understand as media the combination of a technological in fr astructure, its content, its use pract ices and its social e ff ects (Kaplan and Haenlei n, 2010; Flew, 2008 [2002]). Furthermore, regardi ng the notion of novelty, early approaches tended t o argue t hat digital media are r adical ly differ en t from the traditional mass communication media, while more contem porary approaches highlight an articulation of new and preex isting media whether in analogical or digital format (List er, Dovey, G iddings, Grant and Kelly , 2009 [2003]; Cast ells, 2009) . Finally, every description of contemporary di git al technolog ies is necessarily grounded on an assu mpt ion betw een t he relationship of hu mans, technology and society. Cur rent approaches tend to reject both technological determinism and social co nstr uc tivism , unanimously accepting an interactive ex change of influences between these variables, althoug h w ith diff e rent understanding of the power imbalance among them (Fuglsang, 2001). Among these di ffer ent perspectives and con ceptualiz ations, w e highlight David Jay Bolter and Richard Grusin’s concept o f remedi ation (2000), Henry Jen kin’s notion o f convergence culture (2006) and its more recent take on spreadable media (Jenkins, Ford and Green, 2013), and mediatization theory (Lundby , 2009; Hepp, 2012). Dev eloping a notion first suggested by Marshall McLuhan (1994 [1964]), Bolter and Grusin (2000) su gges t that new media tend to reconfigure previous exi sting media by integrat in g them as their content. The remediatio n process ongoing in di gital media is intens e due to their im mediacy, i.e., their ability to seamlessly i ntegr a te other media and ubiquitously be present in our dail y lives. Thus, contemporary digital media are, at the same time, interactive and coll aborat iv e, but also capable o f broadcasting and ma ssiv e reach. W ith hi s notion of conver g ence culture, Jen k in s (2006) argued that the undergoin g process of convergence went far beyond the technological dimension, being above all a convergence of cultural expressions and social prac tices. More recently, the author 70 elected spreadability as the m ain feat u re of di git al media (Jen k ins et al. , 2013), highlighting their ability to facilitat e actions and impulses which are intrinsic to humans , such as communicating and relating to others. M ed iatization theory, o riginally devoted to studying the social effects o f mass communication media, has mor e recently focused on digital media and their social impact. W hile some au thors agree tha t the mediatiz ation proces s consists of digital media, because o f their w idespread, frequent and intense use, becoming relevant enough to be consider ed an independent social str ucture, others cla im that their influence is deeper as th ey are pervasive to every social str ucture and als o to individual social agents ( Lundby, 2 009; Hepp, 2012). Thus, the mediation of digital media leaves nothing untouched in our contemporary mediatized society. 3. THE EFFECTS OF DIGIT A L IMM ERSION 3.1. Cognitive effects Henry Jenkins (2006) de fined as digital immersion the widespread, frequent and intens e use of digital tec hnolo gies, refer ring particularly to videogames , a process that, cumulatively, caused changes in the co gnitive structures of users. Earlier notions su ch as McLuhan’s (1994 [1964]) c onception of media as ex tensions of men, Martin Heidegger’s (1977 [1949]) en fram i ng as the essence of technology or Baudrillard’s (1989 [1986]) hyper - reality as the ultimat e stage of simulation already emphasized the strong effects of technolo gy at a cognitive lev el. M ore r ecent research has reinforced these insights by providing findings on concrete cognit iv e eff ects of digital immersion. W ithin Media Ecology, Paul Levison (1999) argued that McLuhan’s electronic a ge has already given place to a new age, w hose beginning was brought about by t he inter ne t. In contemporary the digital a g e, the conv erg en ce between the internet and mobile devices is enabling the full concretization o f the global village and retribalization. T hus, i n the sa me way that the print a ge enhanced th e preponderance of the vi sion that began with the literacy a g e, digital me dia are even cooler than electronic media, therefore emphasiz ing its cognitive e ffect s such as th e acoustic space, mosaic thinking, or holi stic perception. 71 The cognitive effect s of digital immers ion w ere first studied in relation to v ideogam es (Prensky, 2001; Gee, 2005, 2007 ; Johnson, 2006 [2005]). Empirical research and experiments revealed, for instance, that frequent videogamers develop a bet ter perception of tridimensional space (Green and Bav elier, 2006), have better eye - hand coordination (Gee, 2005, 2007; Johnson, 2006 [2005]; Kutcher and K utcher, 2007 ; Tapscott, 2008), perceive a greater amount o f visual i nformat ion and faster (Green and Bavelier, 2006), react quicker to stimuli (Gee, 2005, 2007; Johnson, 2006 [2005], Tapscott, 2008) have greater ability to multit a sk (Gee, 2005, 2007; P rensky, 2006; Tapscott, 2008), learn better through trial - and - error situations and easil y improvise (G e e, 2005, 2007; Prensky, 2006; Johnson, 2006 [2005]; Tapscott, 2008) and have bette r abilities of connecting, netw ork in g and collaborating (Castells, 2005 [1996], 2009 ; Tapscott and W illiams, 2006, 2010; S hirky, 2010). Both Marc Prens ky (2001) and Lev Ma novich (2002) observe a chan ge from linear reasoning to parallel thinking, and observes that this new cognitive structure is bes t s uited to the ne twork struc tur e o f digital media. Research has s how n that newspaper readers tend to go through the page s seque ntially as readers o f the sa me contents in the online edi tion follow more unstructur ed and ra ndom reading patterns (M ichael, Keller, Carpenter a nd Just, 2001). Less enthusiastic approaches also ob serve negative cognitive e ff ects of digit al immersion such as the reduction of attention spans (Davenport and Bec k, 2002; Scott , 2013 [2006]) and di ff iculties to deal with information ov erloads (Carr, 2010). There are also more general approaches that consider digital im mersion the main distinction bet w een generat ions, such as Prens k y’ s (2001) concept o f digital nat iv es, Don Tapscott’s (2008) idea o f net generation or Marc M cCrindle’s (2006) proposal o f generation Y. On the o ther hand, M ark Baurelein (2008) considers this generation the dumbest ever, hi g hlighti ng its lack o f reading ha bits, for instance. N icholas Carr (2010) observes how the cognitive effects of di g i tal technologies have c hanged readi ng itself, which is currently more s uperf icial and quick (skimming). Tapscott (2008) interposes by pointing out the g ood a cademic and professional performance of ne t geners. Shirky (2010) also arg ues that digital media stimulate the c o g nitive surplus that res ul ted from the passive interact ion of r eceiv ers with mass media, i. e . a com bina tion of attention, energy and time that is currently stimulated and engaged by digit al media, resulting in greater collaboration, innovation and productivi ty. Concepts such as hiper textual brain (Prensky, 2001), participatory culture and distributed co gnit ion (Jenkins, 2006) and collec tive intellig ence (Flew , 2008 [2002]; Feder man and de Kerckhove, 20 03) reinforce this argument. Daniel Pink (2005 ) also agrees that technolog ies have released men from concret e , specific and repetitive tasks, thus freeing its co g nitive resou rces, time and 72 ef f or t for more crea tive activities. T hu s he observes the establishment of a new balance in the hu man cognitive s tr uctures as both the hemispheres of the brain (t he left, more linear and sequential, and the right, more emot ion al and creative) are equally stimul ated by digital media. All these contributions reinforce the observation o f effects of digital technologies, w hich affect their users indi vidually, at a co g nitive l evel, and also socially, by shapin g their interact ion and communication practices. 3.2. Networ ked indi vidua lism Barry W ellman’s (2012) concept of networked individual ism arg ues that t he network ed structur e o f digital technologies, w hile promoting communicat ion a nd connection, is managed by each i ndividual according to his/hers goals, needs and preferences. T hus , digital users are the complete opposite of the f i rst conceptualizations of audiences presented by e ff ects theories. If new spapers readers and radio listeners w ere, in the 20s and 30s of the 20 th century, believed to be passive receivers, direct ly and i mm ediately influenced by messages broadcasted by mass communication media (Lassw ell, 1948), contemporar y new media users are empowered by digital technologies, which f acilitate content production and sharing, communication and netw ork ing, ac ces s to massi ve amounts of content and fr ee dom of choice, all articulated in unique me dia diets that articulat e different devices and contents accordin g to each one’s needs and pre f erences. Castells (2009) adds that this process is cul minating in a new for m of com m un ic at io n also centered on the user, i.e. mass - self communication, with potential f or massiv e reach but managed by each individual. This greater ability to choose, create and manage a ffor ded by digital medi a does no t translat e i n a w ider diversity of practices and choi ces. On the contrary, as early eff ect s theories suggest, user s t end to look for contents that reinforce their previous opinions and beliefs (Berelson, Laz arsf eld and M cPhee, 1986 [1954]; Katz , Lazarsfeld and Roper, 2005 [1955]; M cCombs, M ax w ell and Shaw, 1972; M cCombs and Shaw , 1993). Thus, not only are use rs overloaded w ith informat ion, they al so choose to look for redundant content, i.e., informat ion that conf irms their int ui tions and previous beliefs and others content s that match their interests and pre f erences. The same promotion o f redundancy i s observed as a result o f the di git al mediation of social interactions, whether in social ne tworks whether in mobile phones. Mi sa Matsuda 73 BERKO W ITZ, D. (1992). “ W ho se ts the media agenda? The ability of policy mak ers t o determine news decisions.” In KENN AMER, J.D., Public Opinion, t he Press and Publi c Policy . W estport: Praeger, pp. 81 - 102 . 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Abstract After train accident of July 24, 2013 in Santiago de Compos tela, whose dead interim balance amounts to 79 peopl e, t he story built by media and politicians has replaced the presumption of innocence of the drive r with an immediate media trial that makes him the only responsible for the incident. Information over load and other factors such as l abor crisis in journalism sector or the negligence of the code of ethics of the pro fession have contribut ed to this goal o f making guilty from the moment the driver. Keywords: Inf o rm a tion overload, presumption o f innocence, mass medi a, ac cident, Santiago de Compostela. 85 1. I NTRODUCCIÓ N El 24 de julio de 2013 un tren Alvia procedente de M adrid y con destino Ferrol descarriló en la localidad de An grois, en las inmediaciones de Santiago de Co mpostela. En el vehículo siniestrado viajaban unos 218 pasajeros, de los que un total de 79 han fallecido. Este accidente, que se conv irt ió en el más trágico de l os últimos cuarenta años y en uno de los más graves de toda la histo ria del f errocarril español, se produjo tras una salida de la ví a de tr ece vagones. El descarrilamiento tuvo lugar en una curva d e su recorrido, al paso por este barrio co mpost elano de Angroi s, sit uado a escasos metros de la estación de tren de la capital de Galicia y del centro hist órico de es ta urbe, que s e preparaba para celebrar l a fiest a de su patrón, un a conmemoración que es taba p r ev isto inaugurar esa misma medianoche con el tradicional espectáculo pirotécnico, pero que fue anulada por la di mensión de la tragedia. A respecto de las causa s que mot iv aron el si niestr o , figura desde el primer momento l a alta velocidad a la que el conductor reconoció circular, ya que admitió q ue guiaba el tren a más veloci dad de la permit ida. En con creto, las cajas negras del tren revelaron q ue el conductor redujo la vel ocidad desde los 190 km/ hora a los que transitaba poco antes de su descarrilamiento hasta los 153 km/hora en el mom en to de la sali da de vía. Todo ello en un tramo limitado a 80 km/hor a por su especial peligr osidad. Desde el inicio, el maquinista confesó tanto a varios policías desplaz ados al lug ar de lo s hechos como, supues tamente, en una convers ación telefónica con el delegado del Gobierno en Galicia, Sa muel Juárez, que circulaba a más velocidad de lo per mitido. Este reconocimiento sirvió a medios de comunicación y polí ticos para c on struir un relato mediático en el que el conductor aparecí a como el único culpable y el único responsable de estos hechos . Este “veredicto”, q ue se empez ó a tejer apena s unas h oras después del accidente, permitió intentar obvi ar de cara a la ciudadaní a cualquier otro factor que pudiese haber inter v enido, bien de forma dir e cta o bien de f orma in direct a, en la catástrof e. Un ejemplo de ello es que tres horas después del suceso (al filo de la medianoche), y por supu esto mucho antes de q u e cualquier Comisión de Investig ación específica hubiese culminado sus trabajos, el M inisterio del Interior ya s e afanaba en descart a r la hipótesis de un atentado. 86 De este modo, los medios de comunicación se de cantaron por buscar todas las aristas posibles de la dimensión personal y profesional del maquinista, incluyendo pesqui sas en sus redes sociales con la extracción de publicaciones personales que se descontextualizaron para trasladar la i magen de culpabili dad, o una v isit a al entorno donde residía antes de l os hechos, en una línea similar al tratamiento que se da por ejempl o a casos de v iolencia de género u ot ros homicidios. Así , ant es de que el 27 de julio el conductor fuese imputado como el presunto autor d e un delito de homicidio por impr uden cia, ya se había instalado en la sociedad la sensación de que era el v erdadero c ulpable de una tragedia en la q ue l os medios de comunicación no habí an escatim ado en di f undir h asta la saciedad sus declaraciones en que reconocí a ir a más v elocidad de la debida y otros elementos q ue veremos en el apartado 4 de este ar tículo. 2. M ARCO TEÓRI CO Antes de adentrarnos en el análisis de resultados, creemos conveniente detenernos en los tres fact ores q ue , a nuestro juicio, han provocado que el maquinista pasase de ser un presunto inocente a un presunto culpable: la inf oxicación, la situación l aboral del sector de los periodistas y la ne gligencia de los principios incorporados en el códi go deontológ ico de la profesión. 2.1. Infoxicación Sin afán de ser exhaustivos en torno al concepto que articula este congreso universitario, sí consider amos conveniente destacar ciert as ari stas que s o n especialmente pertinentes de cara a nuestra investigación. De hecho , la dimensión de este término ha ido ev olucionando desde que Al fons Cornella (1996) lo acuñase pa ra definir una situación de “exceso inform acional, de intoxi cación inf ormacional, en la que tienes más información para procesar de la que humanamente pue des, y, como consecuencia, surge la a nsiedad, algo que se ha denominado técnicam e nte in f orm at io n fatigue syndrome ”. En ese mismo artí culo, Cornella advertía de la situación paradójica que se p roducía entre el incremento de los estí mulos que reciben los usua rios y la disminución del tiempo que pueden dedicar a cada uno de esto s inputs. E n concr e to, argumentaba que: 87 “El anc ho de banda, en t érm inos genéric os de can tidad d e inf orm ación que recibes por u nidad de ti empo, no para – y no par ará – de c recer . Los es tím ulos que reci birem os en f orma de e - m ail, audi o, víde o, teléf ono, m ensajer ía instan tánea, feeds , etc., c r ecen des contro ladam ente. Es cad a ve z m ás barat o enviar u n bit a d onde s ea. Pero la vari able inf orm acionalm ente crític a, que es la atenci ón, es j ustam ente la opues ta de l anc ho de ban da: la c antid ad de tiem po que pod em os dedicar a cada i nput es cad a vez m enor, porque d ebem os repar tir la cant idad fini ta del t iem po del que dis ponem os ent re m ás y más elem entos de inform ac ión. Nuestra a tenci ón es “e l” rec urso esc aso” . En este fragmento no aparecen mencionadas la s redes sociales, una exclusión lógica dado que su eclosión se produj o más tardí amente. Pero e s evidente que el surgimiento de Facebook, Twi tt er y demás complican la situación que ya ex istía previamente. No en vano, abren la puerta a que el usuario reciba más información y, de hecho, estas redes se han conv ert ido en uno de los principales usos q ue los españoles hacemos de Internet. Todo ello con el agravante de que en alguna de ellas, como e n el caso de Twitter, predomina el uso i nformativo, de modo que se conv ierte en otro foco emisor de ruido si la persona que lo maneja no e s capaz de filtrar y seleccionar aquel las cuentas a las que desea se guir. Sea como fuere, no podemos obviar que teóricos como Edmunds y Morris (2000) sit úan entre las razones por las que los consumidores de in f o rm ación tendemos a l a infoxicación siete factores: la recogida de más ca ntidad de in f ormación de la necesa ria para apoyar la competencia y las razones a la hora de tomar decisiones, la recepción de una gr a n cantidad de información no solicitada y que resulta inútil, la búsqueda d e más información de la n ecesaria para tratar de comprobar que la que se tiene es la correcta, la necesi dad de demostrar nuestra just i f icación de decisiones, l a recogida de inform ación con la p royección de que pueda ser útil en el futur o , la obt enc ión de toda la inform ación posible sobre un tema y la utilización de la in formac ión como moneda d e cambio para no quedar n os atrás respecto de la s ociedad. Desde nuestro punto de vista, los siete factores podrí an quedar reducidos a dos que los engloban: el deseo de autoconfirmación y de au tolegitimación, y la voluntad de di sponer de la may or información posible, con i ndependencia de que esta sea útil o no. Es deci r, la infoxicación es una respuesta a la inseguridad y a la conciencia de que cuanta mayor inform ación se dispone mayor poder se ob tiene, en v irt ud del viejo aforismo español que sostiene que la in f ormación es pode r. Ante esa si tuación no resul tan extrañas las consecuencias a las que l legó un es tudio específico emprendido p or Paul W addin g ton (199 6) para l a agencia de no ticias Reuters 88 sobre los efectos personales de la infoxicación. Así , est e in f orme concluye que dos de cada tres encuestados asocian el exceso de información con l a tensión con los compañeros y la pérdida de satis f acción en el t rabajo. El 42% atribuyó los problemas de salud a este estrés; el 61% aseguró haber tenido que cancelar activ idades soc iales como consecuencia de la sobrecarga de in f ormación; y el 60% se con f esó, con frecuenc ia , demasiado cansado para iniciar ac tividades de ocio. En otro estudio , Calvo (2010) a gr upa las consecuencias de la in foxicación en dos grandes grupos: los desórdenes emocionales por un lado (con tendencias a la afect ación e mocional, a la fr ustración, a la ansi edad y a l a impaciencia) y los trastornos de conocimiento por el otro (desde ba jos niveles de desempeño hasta malas decisiones pasando por la f alta de prof undidad ). De este modo valores tradicionales como la profundidad o la re f lex ión parecen estar amenazados por nuev as propiedades emergentes como la super f icialidad o la ex cesiva v elocidad. En cualquier caso, ex isten diversas fórmulas para t rat a r de paliar a niv el personal e st a situación de sobrecarga i n f ormativa (uso de los rastreadores de in f ormación, supres ión de ventanas emergentes, clasi f icación del correo electrónico, herramientas RSS, may or f iltrado de los inputs que recibimos, mejor o rganizaci ón del tiempo, reducir las horas expuestos a la i nformación, etc.), pe ro interesa abordar este deba te justo desde la perspect iv a contraria, la de emisores de i nformación. Es decir, debemos pl antear nos qué podemos hacer para i ntentar proteger a lo s receptores de es tas situaciones de i nfoxicación. A p riori, sugerimos como posibl es soluciones una mayor profundidad en las informaciones, la reducción de l os hipervínculos que o frece cada noticia (ev itando conexiones azarosas y descontextualizadoras), una mayor especializ ación de los contenidos (tendiendo cada vez más a testimonios ex clusivos o a vertientes particulares de cada medio) o, por qué no, la renuncia a un m odelo empresarial q ue impone a toda costa co mpet ir con los contenidos de las redes sociales en lo que algunos han dado en denominar periodismo ciudadano (aún teniendo en cuenta q ue difícilmente los 140 caracteres de un tweet puedan considerarse muestra alguna de periodismo). Se trata, en de f initiva, d e anteponer la calidad a la cantidad y de no trasladar a los usuarios la responsabilidad q ue tenemos los comuni cadores de f iltrar y seleccionar para cribar qué elementos s on noticiosos y cuáles no. Precisa ment e en este aspecto 89 Si regresamos ya al tratamiento que La Voz de Galicia dio al trágico accidente en los diarios del fin de semana (los dí as 27 y 28 de julio) apreciamos cómo nu evamente se plantea una información que puede ser considerada excesiva y presc indible para el público. Nos referimos, por ejemplo, a la portada del sáb ado 27, en la que bajo u n único titula r interr o g a tivo “¿Por qué?” se recoge un listado con los fallecidos, identificados con v arios datos pers onales que incluyen desde su nombre y apellidos hasta su fecha y lugar de nacimiento. Cabe reseñar q ue , además, esa relación ya habí a sido publicada el dí a anterior en la v ersión online de este diario, y contradiciendo el anuncio de las autoridades de que este listado no serí a hecho pú blico. Esta relación se acompaña de tres interrogantes en los que se si g ue trasladando la culpabilidad de lo ocurrido al maquinista (en uno de los casos sin mencionarlo explí c itamente), ya q ue se pre gunt a “¿Por qué no se frenó el t ren cuatro kilómetros an tes, como es preceptiv o” y “¿Por qué el ma quinista se nie g a a ex plicar lo que hiz o antes del accidente?”. En la lí nea de lo apuntado anteriormente, se siguen cerniendo las sospechas sobre el con ductor. Con todo, sí es cierto que en la otra pregunta que s e lleva a la portada sí se insinúan ciertas responsabilidades hacia las autoridades competentes, al plantear “¿Por qué la red gallega no tiene el sistema de seguridad d e la alta velocidad española?”. Sin embargo, los titulares de la pá gina 2 siguen apuntándose a la teoría de l a única responsabilidad del conductor, tanto en uno de el aboración propia que su giere incluso cierto ocultismo por pa rte del maquinist a (“El ma q uinista se niega a declarar mientras RENFE y ADIF lo señalan”), como en otro que recoge declaraciones del presidente d e ADIF (“Tenía que haber empezado a frenar 4 kilómetros antes”). Por su pa rt e, la página tres se consagra al li stado de los he ridos, desglosando a quellos que han sido dados de alta y l os que continúan hospitaliz ados, incluyendo el ce nt ro sanitario en que permanecen. Asimismo, y en conson ancia con su polí tica de días anteriores, siguen incorpo rando historias personales de l os fallecidos y continúan apostando por do tar a e stas historias de la mayor carga dramática. Así, en la pá gina contig ua a una imagen de un funeral, aparecen los relatos vita les de aquellos que era “La primera vez que hací a la ruta en 96 tren”, “Su hija de 11 años la esperaba en la es tación, pero nunca llegó” o “Volcado con causas benéficas y una persona muy sensible”. El día 27 también se produce otro de los en foques más curiosos de los q u e registran los diarios en esas fechas. Nos referimos a la decisi ón del periódico La Razón de realiz ar un reportaje sobre el entorno donde residí a junto a su madre el maquinist a an tes del fatal accidente. Así , se incluy en test imonios de la cocinera de la cafetería contigua a l domicilio del conductor, de la dueña del bar de e nfrente y de personal de la tienda de empanadas del barrio. Todo ell o mientr as la perio dista lamenta en el primer párrafo q ue “no había nada en el inmueble. Ni vecinos a quien preguntar, ni fa miliares con quien contrastar cómo es el co nductor que conducía el tr en que nunca llegó a la estación”. Regres a ndo a La Vo z de Ga licia , la apertur a del domin g o no dep ara grandes novedades, ya que las páginas 2 y 3 continúan cargando contra la figur a del maq uinista . Así , en la pág ina 2 leemos un contundente tit ula r “El maquinista, al calabozo” y en la página 3, en la que nuev ament e aparece el re tr a to del conductor, el titular r eza “El Gobierno se une a ADIF y Renfe descargando culpas en el conductor”, que completa un subtítulo “Interior ve << e videntes indicios>> de r esponsabilidad en el maquinista, pero no los expone”. Además, sigue completando los retratos personal es de los fallecidos destacando, como ya es habitual, sus facetas más dramáticas. Desde “El viaje en f amili a para un baut iz o terminó en catástrofe” hasta los casos en que la mala f ortuna se cebó especialmente con decisiones de última hora : “Cambió el todoterreno por el tren”. 5. CONCLUS IONES Parece evidente que, tal como demostramos en el análisis de datos, existe una intención manifiest a de culpar al maquinista en excl usiva de lo acon tecido en el accidente de tren. Solo así se explica el relato constr uido, con una p revalencia absoluta de la imagen, y e n el que se acen túan los aspectos má s dramáticos, en consonancia con las demandas de la ciudadaní a que, a jui cio de Serrano (2013) “opta por en focars e en lo frívolo y superficial, lo b reve y lo sencill o. Como en un círculo vi cioso, la f uente inf orm a tiva sabe que esa es la única in formación que lo gr ará col ocar y en ese format o pone todo su interés”. 97 Con esta propuesta de un menú in format iv o centrado en descargar todas las culpas sobre el maquinista y de liberar de cualquier responsabili dad a políticos y técnicos de los organismos implicados (desde REN FE hasta ADIF pasando por el Ministerio de Fomento del que depend en ambos), se f o ment a una vi sión nada crítica por parte de los receptores de la información, ya que ocurr e algo similar a lo que Serrano (2013) apun ta para otros contextos má s lejanos: “El exces o – j unto co n el ritm o t repidante que c om entábam os antes – prod uce que el públ ico ad opte u na p osición indo lente y resig nada a nte c ualqu ier tra gedia, que no haga ning ún es fuerzo para i nterpre tar las ca usas y, m enos tod avía, para im plicarse en las s olucion es o analizar el gr ado de re sponsab ilida d que, en un m undo global izado, p odem os tener t odos nosotros – o nuestr os gober nant es”. Esto sirve como con texto de anál isis del silencio que mantuvieron los responsables de RENFE o AD IF, que no hicieron declaraciones públicas hasta transcurridos varios dí as del accidente. Entre tanto, polí ticos como el Mini ster io de Interior con sus manifestaciones del sábado 27 de que “hay indicios racionales como para pensar que (e l maquinista) pueda tener una ev entual responsabili dad” cont ribuían a ese marco de interpr e tación previamente construido. Y, paralelamente a todo ello, emergen historias humanas que apues tan por apelar a la f ib ra sensible de l os receptores, como es el caso de la i magen de u n bombero con casco amarillo que traslada en sus brazos a una niña en sangrentada o la del niño superviv iente de siete años que perdió un pel uche de un dinosaurio amarillo que pudo re cuperar varios dí as después y que s e convirtió en uno de los emblemas de la “cara amable” del siniestro. Se trata, en la línea de lo que destaca Se rrano (2013) de que “ todo un complejo entramado de antecedentes, circunstancias, actores e intereses acaba s implificándose en la anécdota hu mana, sensiblera e intranscendente”. Otro ejemplo de ello es el relato de María S o l Echev err ía, quien, tras haber ingres a do en estado crítico logr a recuper arse y, durante ese proceso, descubre q ue está embaraz ada. De algún modo, ocurre lo que ejemplifica Serrano (2013) al asegu r ar q ue “ a l os consumidores les sucede con las informaciones igual que a los niños el dí a de Reyes cuando descubren tantos regalos que, apenas han desenvuel to uno, ya les h a desaparecido la expectación por él para desplaz arla al nuevo paquete que tienen di spuesto para abrir a co ntinuación”. Con su actitud, los medios de comunicación (no solo la cabece ra que hemos utili zado de referencia en nuest ro análisis) parecen haber obvi ado su función social, q u e tradicionalment e v enían cumpliendo, de ejercer d e contrapoder y de ser c ríticos con el 98 poder. En lugar de optar por e sta postura, la mayoría se asentaron en la complacencia de admitir sin más las tesis del gobierno, l o que reflejaron en su s enfo q ues con el resultado ya expuesto de que el ma quinist a no gozó del derecho a l a presunción de inocencia sino que fue condenado a o jos de la op inión pública antes de que comenzase el proceso judicial que debería dictaminarlo. Además, es tas empresas (más que su s profesionales) también contradijeron el código deontológico de su pro f esión, con introm isiones gratuitas y especulaciones inneces arias en momentos de gran dolor. Entre tanto, de un modo aparentemente espontáneo, un grupo de jóvenes estudiantes de Ingeniería Civ il de la Escuela de Ca minos de Valencia poní an en mar cha una página de apoyo al ma q uinista que l ogró en los primeros dí as 40.000 f i rmas y que en el momento de terminar es ta inv estig ación (30 de se ptiem bre de 2013) rozaba los 830.000 apoyos. De este modo, la desconfianza creciente hacia l os medios de comunica ci ón españoles parece canalizarse a tr avés de estas ini ciativas que se oponen a la versión homogénea y uní voca que trasladan los medios de comunicación. 6. REFERENCI AS B IBL IOGR Á FI C A S Y HEMERO GR Á FI C A S CALVO, J. M . (2010): Información, sociedad y nuevas te cnologías Disponible en http://www.acis.org. co/fileadmin/Con f erencias/Infoxi cacion.pdf (recuperado el 20 d e septiembre de 2013) COLEXI O PROFESIONAL DE XO RNALISTAS DE G ALICIA (2008) : Código Deontológico del Periodismo Gallego D isponible en http://www.xornalistas.com /imxd/noticias/doc/1268308939trip_cod_deontoloxico.pdf (recuperado el 13 de sep tiembre de 2013) CORNELL A , A. (1996): Infoxicación . Disponible en http://inf ono mia.c o m/ a rt i culo/ideas/7150 (Recuperado el 25 de agosto de 201 3) EDMUNDS , A. et MORRIS , A. (2000): “ The problem of information overloaded in business organizations: a review of the literature” en International Journal of Information Management vol. 20, pp. 17 - 28 FEDERACIÓ N DE ASOCIACIO NES DE PERIODISTAS DE ESPAÑA ( 1993): Código Deontológico. Disponible en http://www .f ape.es/codigo - deontologico.htm (Recuperado el 13 de septiembre de 2013) 99 SERRANO , P. (2013): La comunicación jibari z ada. Cóm o la tecnología ha cambiado nuestras ment es . Pení nsula: Barcelona VÁZQUEZ SANDE , P . (2012): Periodistas e n los gabinetes de comunicación institucionales: una estabil idad profes ional co ndicionada por cada v oto . A ctas IV Congreso Internacional Latina de Comunicación Social, Univ ersidad La La guna (T e nerife). Disponible en http://www.revistalatinacs.org/ 12SLCS/2012_act as/155_Vazquez.pdf ( R ecuperado el 27 de agosto de 2013 ) W ADDINGTON , Paul (1997): Dying for information? A report on the effects o f information overload in the UK and worldwide. Disponible en htt p: //old.c ni.or g/r e g confs/1997/ukoln - content/r epo r~ 13 .html (Recuper ado el 25 de a gosto de 2013) 100 5. M ORDA Z A S IN FOR MAT IVA S PO R LA CO A CC IÓN CRIM I NAL EN MÉXICO M art ha Elena Cuev as Gómez Universidad Juárez Autónoma de Tabasco marecue@hotmail. com Resumen Esta investigación aborda el dilema del e jerc icio periodí stico en medio del ries go que representa la lucha contra el c rimen en el escenario nacional mexicano, en el estudio d e casos donde se han recibido amenazas. Primero se desarrolla la base teórica de l a opinión pública en el mensaje comunicacional y periodí stico donde la libertad d e inform ación plan tea silencios for zados por el miedo provocando una repercusión socia l en la in f ormación v ertida a los públicos, que a su v ez v ulnera el derecho de la info rma ción . Posteriormente se recapitulan l os contextos de medios de comunicación frente al crim en p revalecient es en Latinoamérica, para se g uir con el análisis de los ma ss media y los efectos de las a menazas vertidas a empresas de comunicación y periodistas. A f in de lo grar un acercamiento desd e la realidad periodí stica se plantean entrevistas a los profesionales de la co municación frente a hechos de este tipo, cuyos efect os psicológicos y físicos se unen a la disy untiva de cumplir con su labor. Palabr as cl av e: Mordaz as infor mativ as, m edios de com unicaci ón, peri odistas , Méx ico. 1. INTRODUCCI ÓN El reflejo de las sociedad es modernas se encuentra plas mado en la in f ormación que d e ella y entre ella emane. Las libertades de expresión y de inf ormación establecen su riqueza en las garantías q ue exi stan par a eje rcer l a libre circulación de ideas u opiniones generadas en su inte rior que son parte de la c omunicación masiva para per mitir la interr elación de indivi duo s dentro de una sociedad. Las democracias modernas establecieron estos principios como pilares de cambios sociales ante realidades constr uidas en el colectivo, generados en gran parte dentro de 101 procesos comunicativos plasmados en los medios de comunicación. Es a través de lo s medios como s e tr ansmiten in f ormaciones que generan opiniones y entornos que engloban la estructura s ocial, como lo consideraba Benjamín Constans (1980:514) al señalar que la más impo rt an te de las libertades sociales es la de la prensa. Ya desde la década de lo s años 20´s, los cientí f ico s s ociales comenzaron a atribuir cier ta influencia a los medios de comunicación en la c onducta de los receptores y aunado a ello se g eneró también l a responsabilidad que as umían para distribuir un poder público como la in f ormación en esquemas q ue analiz aban la viol encia. (W . Co te y R. Simpson , 2001) , (Rowse, 2009) 2001); (Rouseley, 2009) . Esta respons a bilidad es marcada claramente por McLuhan (1981:24) al afirmar q ue detrás de los medios de comunicación social se e ncuentr a una realidad no solo técnic a sino t ambién social y étic a, para generar a t ravés de ellos un nuevo tipo de hombre y el nacimiento de una nuev a sociedad. Mientras periodistas e i ndustrias mediáticas ha n defendido la libertad de prensa, de expresión, el acceso a la in formación, y la necesidad de informar sobre los acontecimient os, sean violentos o no ( B . Bushman & C. A nderson, 2009) sus efectos en los públicos han quedado como análisis principalment e en hechos relacionados con la violencia, donde el ocul tamiento de la verdad se ha conv ert ido en una p olítica pública necesaria de la estabili d ad social. La responsabilidad de los medios de informar, también se c ontrasta en al g u nas prácticas como un esquema de s eg u ridad, donde a favor de una manipulación de masas e s posible dejar a un lado condiciones de v erdad o veracidad como se h a aplicado en muchos contextos internacionales. Douglas Kellner (1992:349) planteaba este consenso de la cobe rt u ra periodística como un esquema no autoritario, pero sí acordado con los medios dentro de la Guerra del Go l f o P érsico de 1991, a poyado por el inv estigador inglés Nic k Stevenson al a f irmar que los controles y los consentimientos en torno a un “ cierre informativo ” q ue no m ostrar a voces disidentes, minimizara el sufrimient o y l os horr ores de la guerra, no presentara imágenes de destrozos ambientales ni de bajas en las tropas enemi g as, f ueron propósitos que impidieron e ficazment e la ausenci a de formas públicas d e reflexión y variantes mayores de crítica democrática. 102 Este manejo mediát ico en casos de t errori smo, guerra o cual quier tipo de violencia, se ha establecido en el mundo como una estrategia global que se a cota de acuerdo a lo s intereses, analizando que l os medios se convierten en cajas de resonancia, o incluso e n generadores de un terrorismo social. La interrela ción mediática con los terr oristas ha llegado al grado de señalarse como un es q ue ma de comunicación para los públicos como los menciona Juan Aranzadi (1985:.36) cuando asegura que: En algunas teorizaciones etarras (...) E TA se preguntan una y ot ra v ez por el significado de sus acciones armadas, discute incluso si la unidad semántica mínima de la lucha arma da es la palabra (cada u na de las acciones) o l a fr ase (una campaña coordinada de acciones con unidad de intención), especula sobre el papel del en torno y el contexto en l a decodi f icación de sus actos po r el p ueblo, y patentiza (...) la angustia provocada por la inev itable equivocidad y profunda monstruosidad de todo si gnif icante san g riento. Es decir q ue la reproducción de m ensajes que generan los medios de comunicación establece conveniencias y sirve para ciertos g rupos de poder o cont rapoder, generando con ello, inf ormaciones que se vierten en los públicos para g ene rar un a conciencia colectiva hacia los hechos. Mi q uel Rodrigo Alsina ( 2005:262 ) s eñala que los mass media van a enmarcar los acontecimientos y de esta forma van a expresar una val oración del hecho, en una uni formidad señalada por los entornos y por el mismo control. La mayor parte de los a nalistas está de acuerdo en resaltar que los actos terroristas buscan siempre un impacto en la opinión pública de modo que la violencia ten ga siempre un carácter instrumental. Thornton entiende q ue “si el acto de comunicación f altase, el ac to sería estéril”. M cLuhan af irma que “si n comunicación no habría terror is mo” y Jean Louis Servan - Schreiber insiste en que se trata de una forma de co municación y dice literalment e que “hay un orador – el terror ista - , u n público – la ví ctima pr imaria y todos los espectadores que conforman la audiencia – y un lenguaj e – la a menaz a de violencia o el uso de la v iolencia” (Veres , 2006 ) . Establecer los alcances del periodismo en tie mpos de la l lamada “lucha contra el crimen” plantea el escenario violento y el miedo social c reado por la in f ormación v ertida. Lo s efect os mediáticos que han si do estudiados como creadores de estereot ip os, conductas e imaginarios colectivos inter v ienen tant o en la situación mercantil de las empresas q ue 103 venden el miedo como un consumible colectivo, hast a la sociedad que requiere el derecho de la informac ió n. En medio de los dos frentes, se encuentran los periodistas en el ejercicio pro fesional como tr ansmisores de la in f or mación e investigadores de l a misma . El mercantilismo mediát i co también establece pautas de uso de esta in f ormación, como ve nt a del miedo ubicand o a los medios de comunicación como cajas de resonancia de hechos violentos (Reig, 2002) . En esta inv estig ación se aborda el tema de la libre expresión, el derecho a la inform ación , los códigos deontológicos y la situac ión contextual de M éxico en la lucha contra el crimen, den tro de un panorama latino americano que su fr e los es tr a g os del crimen organizado. Esta investigación tiene su motivación en el a tentado que recibió el diario El Correo de Tabasco el 7 de junio de 2008 cuando una cabeza humana f ue arrojada a las instalaciones de la empresa f irmada por el cár tel de los Zetas y como adv ert encia pa ra no continuar con la bús queda de información relacionada con el c rimen organizado. 2. OBJETIVOS Y MET A S 1. - Es tablecer los paradigmas que est ructuran y sustentan las prácticas de acción socio comunicativas en la formación de la opinión públi ca y el e jercicio periodístico lo que establecerá también la importancia de la espiral del silencio en el espacio público. 2. - Conocer el papel de l os periodist as en el cumpli miento de s us funciones mediáticas cuando se realiz an amenazas del crimen organizado. 3. - Analiz ar pol í ticas de com unicación implí cita y ex pl í cita al interior del medio de comunicación e iden tificar cambios en el di scurso periodístico para la su pervivencia de los periodistas. 3. MATERI A LES Y MÉTODO S Dentro de esta investigación transversal tomamos un en foque estructural - f uncionalista para su realiz ación, con parámetros mixtos al u tilizar técnicas cualitat iv as y cuantit ativ as que colaboren mutuamente en la obtención del c onocimiento. 104 Se aplica análisis de contenido a 28 ediciones impresas de di arios locales que no pertenecen a las grandes cadenas nacionales, dos vespertinos y dos matutinos, ade más de 12 entrevistas a periodistas con rangos jerárq uicos si milares que van desde directivos, hasta jefes de in f ormación, editores y reporteros de nota roja. Dentro del basamen to teórico se aplica la espiral del silencio de Eli zabeth Noelle - New man baj o un en foque estruct u ral - funcionalista de Robert K. Merton. El modelo de análisis de contenido que utilizamos en es ta investig a ción se plantea por W i mme r (2001) como el universo que se comprenderá en este estudio con la cobertura inform a tiva a temas del crimen organizado, en un a selección de semana construida del 21 de mayo al 3 de julio del año 2008, dentro de l as categorizaciones importantes para responder las preguntas de inv estig ación. Las categorí as q ue se aplican e n este estudio , toman en cuenta la v isibilidad de la información, el tamaño, la pá gi na en la que aparece, la mención de los tópico s, las fuentes de la in formación, género pe riodístico y el apoy o visual, en todas se usarán mediciones nominales para la identificación de l a información. El análisis de con tenido aplicado en esta in vestigació n tiene como finalidad el establecimient o las tendencias informativas que imperar on al momento del hecho así como las reacciones que tuvieron los medios de comunicación ante amen azas propias o ajenas. Para la realización de es ta investig ación se elaboró una hoja de codi ficación a la par de una guía de instrucciones para categorizar la información vertida en los diarios, este esquema integra las variables que posteriormente fuer on v aciadas en programa Excell para la realiz ación de gráficas. Para el análisis de los tex tos per iodí sticos se ha tomado en cuenta puntos del So ft w are para el Análisi s del Tratamiento Periodí stico de la Información de la U niv ersidad de Antioquía donde los pe riódicos como medio masivo de co municación, están co mpuesto por un significant e de ord en visual, así como por una serie de informaciones lingüísticas, paralingüísticas e icónicas, que ref lejan, ent re otras cosas, parte del lenguaje comúnmente aceptado por el grupo social. En este sentido, para realizar un análisi s de contenido b asado en m aterial hemerográfico, f ue necesario desarrollar una gran v ariedad de instrumentos y técnicas de investigación q ue pe rmitieran reconocer en l os textos aspectos ocultos a simple v ista 105 Gráfica 5 . Fuentes de la informa ción sobre el crimen or ganizado El manejo de la especificación del grupo criminal estableció menores menciones para el cártel de los Zetas en diarios que no recibieron amenazas y que señalaron de forma general a las bandas criminales, y en los diarios ví ctimas de ataques el señalamiento d e esta organización prevalece (Gráfica 6). Nacional ; Tabas co Hoy ; 28,57% Nacional ; Present e ; 42,85% Nacional ; El Correo de Tabas co ; 23, 00% Nacional ; Diario de la Tard e ; 43, 50% Internacional ; El Corre o de T abasco ; 2,00% Policiaca estatal ; Tabasc o Hoy ; 21,43% Policiaca estatal ; Presen te ; 7,14% Policiaca estatal ; El Corre o de T abasco ; 50,00% Policiaca estatal ; Diario d e la Tarde ; 13,60% Local ; Tabas co Hoy ; 50,00% Local ; Presente ; 35,71% Local ; El Cor reo de Tabasc o ; 23,00% Local ; Diario d e la Tard e ; 42, 90% Nacional Internaci onal Polic iaca es tatal Local Infor mación Ofi cial ; Tabasco Hoy ; 50,00% Informaci ón Oficial ; Pres ente ; 28,57% Infor mación Ofi cial ; El Cor reo de Tabasco ; 15,40% Infor mación Ofi cial ; Diar io de la Tar de ; 45,20% Infor mación de víctim as ; Tabas co Hoy ; 17,80% Infor mación de víctim as ; Pres ente ; 7,80% Infor mación de víctim as ; El Co rreo de Tabasco ; 19,20% Infor mación de víctim as ; Diario de la Tar de ; 11, 20% Infor mación de detenidos ; El Corr eo de Tabas co ; 23,00% Infor mación de detenidos ; Diario de la Tarde ; 13,00% Infor mación de agencias ; Tabasco Hoy ; 21,42% Infor mación de agencias ; Pres ente ; 64,29% Infor mación de agencias ; El Correo de Tabasco ; 23,00% Infor mación de agencias ; Diario de la Tar de ; 30, 60% Otro s ; Tabasco Hoy ; 10,77% Otro s ; El Corr eo de Tabasco ; 19,40% Informa ción Ofici al Informa ción de ví ctimas Informa ción de dete nidos Informa ción de age ncias O tro s 112 Gráfica 6 . Tópicos que se maneja ron en los diar ios anal izados. La visibilidad que otorgan los diarios es rela tiva con los espacios de dia gramación donde de marcan las tendencias in form a tivas particular e s. (Gráf ica 7). Gráfica 7 . Espacios en la diagramació n de los medios para el tema criminal El uso de géneros periodí sticos dentr o del an álisis revela que los columnistas no abordan el tema del crimen or g aniz ado en ninguno de los diarios, al i gual que tampoco se utiliza la crónica. Un solo periódico mantiene el tema en la editorial q ue marca la p osición del medio de comunicación fr ente al pro blema, mientr as l as notas informat iv as Crim en organizado en gen eral ; Tabasc o Hoy ; 75% Crim en organizado en gen eral ; Presen te ; 100% Crim en organizado en gen eral ; El Corre o de T abasco ; 46,20% Crim en organizado en gen eral ; Diario de la Tar de ; 76,20% Mención d el cártel de lo s Zet as ; Tabasc o Hoy ; 25% Mención d el cártel de lo s Zet as ; Presen te ; 0% Mención d el cártel de lo s Zet as ; E l Corre o de T abasco ; 53,80% Mención d el cártel de lo s Zet as ; Dia rio de la Tar de ; 23,80% Crimen org anizado en general Menci ón del cártel d e los Zetas 1 plan a ; Tabasc o Hoy ; 80,95% 1 plan a ; Present e ; 26,60% 1 plan a ; El Correo de Tabas co ; 7, 60% 1 plan a ; Diario de la Tard e ; 3, 60% 1/2 plan a ; Tabasc o Hoy ; 9,52% 1/2 plan a ; Presen te ; 33,30% 1/2 plan a ; El Correo de Tabas co ; 38, 60% 1/2 plan a ; Diario d e la Tarde ; 22,60% 1/4 plan a ; Tabasc o Hoy ; 4,76% 1/4 plan a ; Presen te ; 33,30% 1/4 plan a ; El Correo de Tabas co ; 53, 80% 1/4 plan a ; Diario d e la Tarde ; 73,80% 1/8 plan a ; Tabasc o Hoy ; 5,90% 1/8 plan a ; Presen te ; 6,80% 1 plan a 1/2 plan a 1/4 plan a 1/8 plan a 113 para dar a conocer los he chos de es ta í ndole mant i enen la may oría de las publicaciones, seguida por entrevistas y en menor escala reportajes. (G ráf ica 8 ) Gráfica 8 . Géne ros per iodísticos utilizados en la cober tura del cri men org anizado. Los resultados de tendencias obtenidos en las entrevistas enf ocadas con 1 2 periodistas se han enmarcado en una tabla referencial donde prevalecen condiciones de miedo, autocensur a e inseguridad. Series1 ; Nota info rmati va ; 72,40% ; 72% Series1 ; E nt revist a ; 19,70% ; 20% Series1 ; Reportaje ; 5,60% ; 6% Series1 ; Crónica ; 0 ; 0% Series1 ; Colum na ; 0 ; 0% Series1 ; Edit orial ; 2,30% ; 2% Nota i nform ativa Entr evista Repor taje Cró nic a Colum na Edit or ial 114 5. DI SCUSIÓN 115 Los medios de comunicación como señala Eliz a beth Noelle - New man (2010) tienen l a función de articulación en la población, sí los medios callan, la socieda d también. La espiral del silencio utilizada tradicionalment e p ara los receptores modifica en este contexto su aplicación p ara surgir dentro de los emisores del e spacio púb lic o, e n un silencio que denota no solamente las implicaciones sociales del miedo, si no también las nuevas pautas informativas dictadas por un pode r emer gent e: el crimen organizado. Considerar est e núcleo como un nuevo imperio fáctico tal como fue rec onoc ido en la política nacional del sexe nio pasado nos obliga a replantear las condicione s mediáticas de las empresas y la vulnerabilidad de los periodi stas . M éxico ha sido considerado por la Comisión Interamericana de los De rechos Humanos como un lugar de alt o r ies go para ejerc e r el periodismo y se han replan teado esquemas de auto protección a periodistas y de sine rgias empresariales que no dis minuyen los e f ectos ni las víctimas de la intimidación. La preocupación que se ha demostrado g lo balmente en Latinoamérica, señala experiencias atenuantes del ries go en los códigos de é tica aplicados en C olombia, que implican la posición de un gremio en relación a la cobertura crimina l, esquemas deontológ icos que no s on aplicables en Tabasco y que a nivel nacional solamen t e implican a los grandes consorcios mediáticos en el pacto por la cobertura inf o rm a tiva. El periodismo en México ha atrav esado por múltipl es etapas que condicion aron no solo la estrategia in f ormativ a sino también la s ubsistencia mediática, en base al f in anciamiento o f icial, de sde los años veinte has ta la primera mitad de los ochenta, en un esquema proteccionista generado po r vacíos legales, dependencia y subordinación al Estado, ( Carreño, 200 0) lo que generó esquemas in f ormativos basados en la di f usión d e las acciones institucionales de la administ ración pública, aunque no se puede dejar fuera que el manejo inform ativ o hacia los públicos t a mbién ha res altado la v iolencia como un producto consu mible altamente redituable q ue constituye ingresos a los medios de comunicación mexicanos, implicando por el lo, la construcción de entor nos sociales. Una sociedad es más insegura por lo que se dice que por la realidad que habita. La realidad no es lo que vivimos, ni siquiera las ex periencias q ue decimos e xperimentar. La realidad es lo que pe rcibimos que he mos vi vid o, sentido y experimentado. La realidad es, entonces, una producción comunicativa. Así , la ciudad y l a sociedad que habitamos la construimos más sobr e percepciones que sobre v ivencias. (O.Rincón, 2009) 116 Estas percepciones de v iolencia que lleg an a marcar el hecho de que mientras más sangrienta es la no ticia, más gr ande es el tit ula r de los periódicos, es la psicología social del miedo utilizada por el periodismo para la vent a anti ética, lo que coloca en medio d e la rentabilidad noticiosa al periodista bajo la presión laboral y en el primer frent e de la inform ación que se vi erte sobre el crimen organi zado. Como no puede se r de otra manera, del miedo se pasa a la muerte y de ahí al miedo de nuevo: es la ley del silencio y l a espiral del silencio. Ahora bien, también c on la muerte lleg a el lucr o, el negocio, u tilizando de forma consciente o instintiva los basamento s psicosociales (Reig, 2010). La venta del miedo ha presentado en la opinión públ ica rendimientos importantes para las e mpres a s mediáticas. Si bien la autocensura es uno de l os efectos m ás vi sibles tr as las amenazas, las primer as y principales víctimas de este fenómeno son los periodistas y la sociedad en su conjunto, que no tie ne a su alcance información li bre y suf iciente para tom a r decisiones indivi duales o colectivas, ejercicio que sustenta la vida de mocrática de un paí s. Los e fect os mediáticos ponen a los periodistas frente al riesgo en un contexto que varía de acuerdo a la lí nea edit orial de cada medio, pero también al entorno donde e l efect o social sobre las a udiencias se refleja en el manejo informativo. 6. CONCLUS IONES 1. No hay condiciones para ejercer la libertad de prensa en el país, por la coacción d e poderes fácticos, apoyado bajo l a ley de los ataques armados y la coacción cri minal que marcan sus intereses a partir de la publicación de los medios de comunicación impresa y deciden la lí nea editorial que determina la c obertura informativa que llega a lo s públicos, con lo que han generado ataques a las instalaciones, agresiones, muertes y desapariciones de comunicadores en el ejercicio de su actividad pro f esional. 2. Con es te incumplimiento se vulnera también el derecho a la i nformación de las audiencias generando contextos sociales sesgados que agravan la libertad de las decisiones y de la instauración de la democracia, ademá s de establecer f actores que vulneran el ejercicio profesional de los periodistas. 3. Los medios de comunicación son u tilizados por los cár teles criminales como una fuente pública de pode r, magnifican su ac tividad terrorist a , sirven como caja de 117 resonancia al atacar a empresas informativas con l o que in f unden may or temor a la población, por los efectos multiplicativ os de la comunicación de masas, 4. Existe la percepción de periodistas de de sconfianz a hacia las fuer zas d e seguridad. 5. Los efectos psicoló gicos de los ataques han generado secuelas en los periodistas , que evitan el pe riodismo de inv estig ación o filtran sus propios conocimientos de l os hechos ante el temor de v erse r ebasados por el crimen. 6. Las empresas periodí sticas no han asumido su responsabilidad ante los hechos . 7. Los periodistas que mantienen bajo su resp onsabilidad la cobertura policiaca so n aislados por sus compañeros, que temen ser v íctimas de a taques en caso de que po r su actividad agentes policí acos o bandas criminales los liguen entre sus relaciones. 8. La impunidad en los c rímenes también es un factor determinante en la desconfianza hacia los poderes oficiales que tienen un mí nimo de casos resueltos. 9. La espi ral del silencio se cumple con la mo rdaza en temas criminales en los m edios de comunicación masiva y su hipótesis se ve reflejada en la ausencia del tema incluso dentro de las redacciones de los periódicos que convierten el crimen como un asunto del que no se habla por u n auto manejo de la seguridad que cada in tegr ant e guard a con respect o a los hechos. 10. La vi sión del periodista se establece bajo p arámetros normativos distintos a los principios básicos de la p rofesión un cambio en las f unciones que se transforma y adapta dentro de las estructuras sociales co mo una anomia es tructural. 7. REF ERENCI A S BIBLI OGR Á FI C A S ARANZADI, J. (1985). Sangre simbólica: raíces semiót icas de la violencia. Ideas y Debate , 36. BUSHMA N B & Anderso n, C. (2009) . Media Viol ence and A merican Public. New Y ork: U. 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Evoluciona condicionado por la c risis, con un a ciu dadan í a imbuida en una amalgama de mensajes e incapaz de analizar la ingent e cantidad de información que recibe. En esta investigación reflexionamos – con una m etodolog í a empírico - periodística y un enfoque estructural - sobre la difusión de las indu str ias c ulturales en un entorno digital que mejora el posici onamiento, favorece la participación y la infoxicación, siendo imprescindible la labor periodí stica par a separar r uido e información de cal idad. Palabras clave: Periodismo Cultural, industrias culturales, infoxicación, estructura, comunicación online . Abstract Cultural Journalism is d eveloped in an a tomised environment in fluenced by medi a and mar ked by business concentr ation and the di fficult sur vival of print me dia compar ed to the boom of online co mmunication. It evolves determined by the crisis and citiz ens imbued with an amalgam of messages and unable to anal yse the eno rmous quantity of inform a tion they receive. This investigation – within an e mpirical - journalistic methodology and a structural approach - is intended to think about the sprea ding of cultur al indus tries in a digital environment that improves positioning and encourages participation and ‘infoxication’. In this context journalism i s an indispensable wor k to separate noise and quality inform a tion. 120 Keywords: Cultural Journalism, cultur al indus tries, ‘infoxication’, struct ure, online communication. 1. I NTRODUCCIÓ N Aunque el periodista sea, como enunció en una entrevista Rysz ard Kapuscinsk i, “un cazador f urtivo en todas las ram as de las ciencias human as” y el lector vote cada día sobre su “suerte” (2005: 18), la vida profesional puede conducirle por los v ericuetos de la especializ ac ión en es ta materia, abordando di sciplinas tan apasionantes como el Periodismo Cultural. Esta vertiente periodística, que asiste a la decadencia de la producción en papel ante la hegemonía de las nuev as formas de comunicación online , ev oluciona en un contexto mediático atomizado, condi cionado por una di f í cil coyuntura económica y por un a ingent e cantidad de mensajes recibidos po r una ciudadaní a que no sólo no pued e analizarlos en su conjunto ni de forma pormenor izada, sino que ade más interactúa y adquiere un papel activo a través de las redes sociales, convirtiéndose en una fuente inform a tiva en calidad de ‘prosumidora’, aludiendo al anglicismo que aúna a quien consume y produce a un tiempo. En esta lí nea, Mariano Cebrián Herreros indi caba que “la interactivi dad rom pe con los modelos clásicos de comunicación lineal o de di f usión para en tr a r en otros de diálo go reales. Ya no se trata de la retroalimentación o feed back sino de una activ idad física, expresiva e i ntelect ual de los usuarios mediante l as máquinas para recibir mensajes y, además, producirlos” (2010: 31). Este escenar io donde imperan la sobrecarga informativa, la concentr ació n empr esa rial y la creciente interacción entr e creadores, receptores y ‘prosumidores’ de las industrias culturales r e q uie re una atenta observación acerca del presente de l os proces o s comunicativos concernientes a este sector. Desde este marco teóric o y práctico de investigación se propone una ate nta reflexión sobre la di f usión de las in dustr ias culturales en un momento en el que las redes sociales y herramientas digitales conviven con los medios de comunicación t radicionales, 121 casos como los del Grupo Prisa o los complejos audiovisuales Medi aset o At resmedia - o simplemente diversifican sus negocios interesándose por se ct or es c o mo l as telecomunicaciones e incluso el energético. Visto desde el prisma de l a Economía Política de la Comunicación, la Información y la Cultura, “los magnates de la comunicación tienen cada v ez más poder e in f luencia” (Ra mírez, 1995: 34). En este contex to cabe preguntarse qué criterios conducen a las audiencias a seleccionar los productos culturales q ue consumen, en su m ayoría interconectados (es muy común ver en el mercado un lan zamiento editor ial v inculado a la emisión de una s erie televisiv a o una producción cinematográfica, por ejemplo). Aquí influye, sin duda, el bombardeo promocional dirigido por las grandes corporaciones del sector, aunque no hay que despreciar el efecto multiplicador de las redes sociales utiliz ado también por productores de menor envergadura p ara difundir mensajes culturales. Y ante es ta profusión de productos y mensajes, ¿cómo se puede sobrev ivir a la sobresat u ración informativa? De hecho, la ciudadaní a del siglo XXI conviv e con esta infoxicación sin plantearse en la mayorí a de las ocasiones la di ficultad de analiz ar la ingent e cantidad de información que recibe. Las nuevas tecnologías permiten concebir, leer y escuchar una en trevista en un medio digital, descar gar el documento o compartir el enlace en redes sociales, ampliar las imágenes, ver un v í deo con una selección de respuestas de la persona entrevistada o chatear con ella en un for o di g i tal, disfrut ar e l primer sin gle de su último trabajo discogr áfico o el t railer de su próxima pelí cula, asistir a una de sus conferencias ví a streaming e incluso visitar el teatro donde actúa o una nueva galería de ex posiciones con sus obras más recientes sin pisar las salas. Evolucionan los procesos de com unicación y los conceptos de e misión y recepción propios de los medios t radicionales se difuminan dando paso a una inte racción continua, aderezada con una pátina de inmediatez y una se nsación de aparente ubi cuidad. A es to se añade la pro gramación a la carta – con la posi bilidad de recibir y repeti r product o s y mensaj e s según la tarifa vigente - o la merma en los canales de distribución, con l a facilidad de acceso del consumidor a los productos culturales (que pue de reservar a través de Internet y criticar más tarde en su blog o en sus perfiles de Faceb ook y Twitter). ¿Va al cine este fin de semana? Además de cons ultar la cartelera desde una aplicación de telefoní a móvil encontrará una nut rida selección de crí ticas apuntadas e n perf iles de 128 Twitter c o mo @ABC_Cultural o @fotogramas_es, que conducen a direcciones web como http ://ww w .hoy ci nema.co m/ o www. f o t ogr am as . es para ampliar la información, así como ví deos ref eridos al celuloi de y la televisi ón o listados de tí tulos y actores. Esta democratización ha ce que se replan tee el p apel de los pe riodistas, también en l a especialización cultural, para concluir que son n ecesarios para separar el caos de l a inform ación , para guiar con criterio a las audiencias segmentadas. 4.1. A fondo En el desarrollo de la presente investigación nos aproximamos a un escenario d e comunicación en el que conviven rev istas y suplem entos culturales editados en papel – algo que les confiere cier to prestigio - con medios digitales y redes sociales, analiz ando i mpactos de con tenido e n papel y pantalla, incluyendo twee ts y mensajes de Facebook alusivos al sector, noti cias, entrevistas en distintos f ormatos, c ríticas, editoriales, reportaj es, en tradas en b logs cultur ales , etc. Hemos observado que en muchos casos los m edios impres os y las nuev as f o rm a s online parecen vasos comunicantes. De es te modo, en contram o s las v ersiones tradicionales en papel de suplementos de periodi cidad semanal como Babelia , El Cultu ral o Abc Cultural – v inculados a los diarios de tirada nac ional El País , El Mundo y Abc - y sus perfiles en Tw itter o sus blogs segmentados. Por ejemplo, en la car ta de presentación de Babelia en esta red social de microblogging aparece un enlace a Pap eles perdidos , blog literario de El País m os tr a do c omo “ u n ca j ó n de sastre de la cultura y la creación” que “busca ace rcar el univ erso del libro a sus lectores”, elaborado por el equipo que hace cada semana la rev ista cultural de este periódico del Grupo Prisa. Desde su cabecera se e nuncia lo siguiente: Como dijo al guien sobre la cervez a de botella y la de ba rr il, "lo mismo, no más que diferente" 63 y enlaza con otros blo gs afines co mo Moleskine Lite rar io del peruano Iván Thays o l a bitácora del periodista y escritor Juan Cruz . La interconexión entre mensaj es para f acil itar la difusión de productos, servicios o eventos de un mismo grupo mediático es evidente. De este modo encontramos felicitaciones en menos de 140 caracteres con motivo de aniversarios de museos y 63 Blog dis ponible en el e nlace http: //blog s.elpai s.com /papele s - perdid os/ 129 entidades afines y otras alabanzas di rigidas a ganadores de premios ligados a instituciones af ines o es tr enos edi tor iales, music ales y cinematográf icos de l a misma corporac ión empresarial. Esto se ve reforzado con entrevistas en una misma cadena que promociona una producción cultural, po r ejemplo. En lo que respecta a la temática de la muestra analiz ada destacan los est renos editoriales, cinem ato gráf icos y teatrales (así como sus prot agoni stas), la s inaugurac iones de ex posiciones, los festivales de música, así como las efem érides y obituarios, ade más de múltiples premios y galardones, desde el Cervantes concedido al escritor andaluz José Manuel Caballero Bonald hasta el Planeta para la n ovelista Clara Sánchez, los Goy a en el terreno del celuloide, los M ax de teatro, el Nadal o el Nobel d e Literat u ra, que reconoce la trayectoria de auto res como la narradora canadiense Alice M unro. En lí neas gener ales – con la ex cepción de la crí tica como género periodí stico - lo s mensaj e s suelen tener un tono amable, que en el caso de los lanz amient os editoriales , cinematográficos o escenográ f icos sirven para promocionar el p roducto cultural y sus creadores. En lo que atañe al panorama mediático dedicado a este sector puede mencionarse que contempla revistas culturales impresas y digitales v inculadas a instit uciones o grandes grupos de comunicación – desde los suplementos de periódicos a cab eceras como Fotogramas , Quime ra , Clar ín o Qué leer , así como ediciones online de r evi st a s q ue tradicionalment e se publi caban en papel – c om o Delib ros o la Revista de libros - y blogs dedicados a la di fusión de la actualidad del mercado cultural e incluso al f oment o de la lectura, como Estado crítico y La tormenta en un vaso . Además de considerar este entramado mediático no hay que obviar iniciativ as q u e pued en denominarse ‘independi entes’ en la di fusión cultural, desde blogs individual es y colectivos de periodistas, escritores y neófit os sobre la te mát ica más div ersa (cine, literatur a, arte, música, etc.) hasta alguna que ot ra propuesta de crowdfunding para f inanciar el rodaje f í lmico y la distr ibución cinematográfica y musical, la edi ción de li bros o el montaje de una ob ra teatral. Artist as, autores teatrales, directores de cine, escritores y músicos, ent re otros profesionales del sector cultural, emplean hoy las nuev as formas online para concebi r y difundir sus obras e interactuar con su público y con los periodistas, ya sean 130 especializados o no, tanto en lo que atañe a la vertiente creativa como a l a difusión periodística e incluso al M ark eting y la venta. L as distancias entre las personas que crean y las que disfrutan con sus producciones parecen diluirse en el e ntor no di git al, con el diál ogo en for o s y entrevistas a través de medios de comu nicación y la participación en redes social es. Aún así la figura del periodista – sin llegar a ser el nuevo Knewton o Newton organizador del conocimiento apunta do por Al f ons Cornella, introductor del término “in foxicación” 64 - es imprescindible para contribuir a una mejor clas if icación y contraste de la in f ormación, para restar en la medida de lo posible el caos q ue produce la sobresaturaci ón de datos y proporcionar un apor te de cali dad en un pan oram a mediático dominado por una amalgama de mensajes i mposibles de asimilar sin criba prev ia. Los expertos del sector consul tados en esta in vestigación destacan que las redes sociales y las nuev as formas online son beneficiosas para la p romoción y el M ark eting, aunque cuestionan el papel que pueden dese mpeñar en aspectos con tras f ondo social como el fomento de la lectura. Son partidarios, en lí neas generales, de la convivencia existente entr e las v ersiones impresas y digit al es de los suplement o s culturales y destacan la i mportancia de no quedarse atrás ante la evolución de las nuevas herramientas, sin perder la calidad en los contenidos y la l abor de los prof esionales dedicados a esta activi dad. A este respecto se pronuncia la periodista Eva Dí az Pérez, responsable de Cultura del periódico El Mundo en A ndalucía, en una entrevista realizada para esta inv estig ación, en la que valora el interés q ue supone “la par ticipación de los lectores” en este sector, aunque “sin caer en la r endición y plei tes ía al mundo de las nuevas tecnologías”. La escritor a añade que el sector cultural “tiene que te ner claro que la red es un instrumento, una herramienta, pero no un medio en sí” y declara que “es tr is te que hoy se considere más importante la f orma del mensaje que el con tenido”. En su intervención en el Se minario sobre Periodismo Cultural auspiciado por l a Universidad Internacional Menéndez Pelayo, la s fundaciones de esta institución y de Santillana y el Tec noló gico de M onterrey, esta narradora se pronunciaba ta mbién en esta línea, defendiendo la ex celencia que pueden aportar los periodistas especial izados 64 Ampliac ión de este conce pto disponi ble en http:// infono mia.com/ar ticul o/idea s/7150 131 en este ámbito, dada su capacidad crí tica y su memoria. Y añadí a que, en esta etapa de “vino añejo en odres nuevos”, la salvación para estos profesionales está “en la marca”, “en que sabe mos contar muy bien las cosas y que puede fav orecernos la especialización”, ya que “el buen periodista c ul tural es una figura clave para analiz ar, seleccionar, contextualizar, inter p ret a r, tener criterio informativo y orientar a un lecto r abrumado por tantas nov edades” 65 . Por otra parte, algunos d e los expertos entrevistados para esta inv estig aci ón consideran q ue los pequeños produ ctor es (editoriales, grupos teatrales o musicales, etc.) no tienen toda la cabida que debe rían en los suplementos cultur ales y señalan q ue la selección de contenidos de estas publicaciones suele estar condicionada por su vinculación a un grupo de comunicación determinado, notándose especialmente en géneros como la crítica o la entrevista. En el caso de la di f usión en redes social es la situación varí a y se multiplican las oportunidades para las pymes culturales de menor env erg adura y ar tis tas individual es, que cuentan con perfiles en Twitter y pág inas p ropias en Facebook entre otras vías para promocionar sus producciones. En este á mbito destaca el a horro en l os costes d e difus ión , en un mercado donde crece l a competitividad entre e mpresas para concebir contenidos que generen “viralidad”, entendida como técnica de M arketing q ue bu sca incrementos exponenciales en las redes y medios electrónicos, encaminados por ejemplo al reconocimiento de una marca. Cabe mencionar la ref le xión de los hermanos Polo de la fir ma Territ o rio Creat iv o al respect o , sobre los cambios en la di f usión de lo s mensajes, ahora inmediata, y en los propios medios, destacando el papel de Internet: A part ir de l m om ento en q ue u no com pr ende que no c ontrola el m ensaje, ni en su fondo ni en su f orm a, ni l os t iem pos de d ifus ión de los m ism os, c omien za a acept ar la ins alvabl e reali dad de q ue la teor ía clás ica de la com unicació n corpor ativa s e des m orona. No es un a ev olució n, es un a revo lución […] N o d ejan de apar ecer nue vos m edios . Internet no es u n m edio. L os m edios s on los servicios que se apo yan e n Inter net para c onf orm arse com o tales. Así ocur re con el cor reo el ectrónic o, Mess enger , una pág ina w eb, un blog, F ace book o T wi tter. Y los m edios, en m uchas oc asiones , son el m ensaje. La f orm a como el m ensaj e se tr ansmite a tr avés de es e m edio, de ese for m ato, marca la dif erencia entre e l éxito d e la com unic ación y el fr acaso. Q ue algo s e rep ita de boc a en boca o que se q uede e n el pr im er rec eptor exhaus to y falto d e energí a par a seguir viajand o […] Cada m edio basado en Inter net es un m undo en sí m ism o. 65 La interv enció n de la peri odista Ev a Díaz e stá di sponib le en la página w eb www .periodi smocultura l.e s Santan der, UIM P. Seminari o “ El periodi smo cult ural en lo s nuev os medios: p erió dicos digita le s, blogs y re de s soc ial es” , 18 de julio d e 2012. 132 Com o un m undo es l a radio, la tel evisión o la pr ensa, qu e h ay que c onocer , practic ar y am ar. Sólo que a una ve locidad de vértig o […] Intern et no es un m edio, un ca nal m ás. Es la m ayor plataf orm a tecnoló gica de c reaci ón de m edios que ha ya conoc ido l a hum anidad (P olo, 2 012: 36 - 8 0). 5. SE ÑA S DE I DENTID A D DEL PERIO DISM O CULTURAL EN UN NUEVO ESCEN A RIO A modo de conclusión podemos indicar que un buen Periodismo Cultural puede contribuir a digerir la in form ación, a proponer piez as inf o rm a tivas o interpretativas que vayan más allá de una mera acumulación de datos en caí da libre que abrumen a la ciudadanía. El análisis de contenido cons tata la heterogeneidad de medios y herramientas dedicadas – de manera o f icial o a mateur - a la difusión de las industrias culturales, mostrando una correlación entre la di f ícil supervivencia de los suplementos y revistas en papel y su identi f icación con una marca de pre stig io o un p roducto de calidad. Y, por ot ra parte, dejando pate nte la profusión de nuevos formatos en lí nea q ue acercan a los creadores de obras y periodistas a las audiencias a las que se dirigen, de di fícil identif icación en muchos casos pese a la existen cia de cierta segmentación. En cuestión de g éneros periodísticos, la entrevista, la crí tica y el artículo despuntan en el ámbito del Periodis mo Cultural, aderezados con nuev as herramientas que permiten a los ‘prosumidores’ ver vídeos en You Tube, intercambiar ‘micromensajes’, interactuar en foro s digitales y redes s ociales con los emisores de la in formación y los creadores d e los productos culturales y, en definitiva, ser un altavoz que contribuye a una mayo r difus ión de estas industrias. Desde un enfoque es tructural se aprecia que es ta disciplina periodística aguanta los envites de la crisis económica inmersa en un en tramado de grupos mediáticos que no la distingue de otras especializaciones, algo que convive con la profusión de medios de pequeña envergadura e iniciativ as individuales o colect ivas de di f usión cul tur al n o sujet a s a los grupos de poder que más despun tan en la es tr u ctura de la comunicación a nivel nacional e internacional. En virtud de la observación directa, el análisis de contenido realizado y l as distint as fuentes – orales, hemer o g rá f icas , audiovisuales, etc. - c onsultadas podemos concreta r que el Pe riodismo Cultural evol uciona en un sector en el que p rima cada v ez más la 133 apuesta digital, el uso de redes sociales, la p art icipación y la interacción con los ‘prosumidores ’. En cuanto al val or del periodista cultural apreciamos que en este momento ejerce una labor necesaria de prescriptor en un en tor no mediático ‘inf ox icado’, con audiencias que requieren segmentación, ‘prosumidores’ que solicitan un tr a to indivi dua lizado - fac ilitado po r algunas de las nuev as herramientas y redes - y ávido de servicios pro fesionales. El trabajo de calidad, l a capacidad crítica, la formación, el manejo de las nuev as tecnolog í as e incluso el r efuer zo de la marca pro fesional se hacen imp rescindibles para ga rantizar la adaptación de los periodistas culturales a un cont exto d e extremada crudeza en cuanto a la supervivencia de los medios de comunicación y el mantenimiento de un empleo de calidad. La ciudadaní a, abr umada por l a sobrecarga informativa, necesita una mano experta , f iable, que cribe el aluv ión de mensajes y extraig a el valor de las industrias cultur ales, y en este terreno el Period ismo Cultur al tiene mucho que dec ir. Asimismo, las cabeceras dedicadas a la difusión de las industrias culturales neces it an afianzar su presencia di gital, para ser competitivas en un mercado dond e las nuev as formas online copan los procesos de producción y distr ibución, y apostar por l a diferenciación a través de la calidad, el p restigio y la ex celencia. Tr a s este recorrido podemos p regunt arnos cómo recordará la Historia de la Comunicación esta etapa señalada por la ‘in f oxicación’ inf ormativ a, la crisis económica y las oportunidades que genera. Como decí a Gabriel Garcí a M árq uez en el título de sus memo ria s , hab rá q ue Vivir para contarla , sin duda un reto para los pro fesionales del Periodismo. 6. REFERENCI AS B IBL IOGR Á FI C A S Y HEMERO GR Á FI C A S - AGU ILERA, O . (1992). La Liter atura en el P eriodismo y otros estudios en torno a la libertad y el mensaje info rm a t iv o . M adrid: Editor ial Paranin f o. - ANGU L O, M . y ROD RÍ GUE Z, J.M . (20 10 ). Periodismo literario . M adrid: Fr a g ua. - BARDIN, L. (2002). An álisis de contenido (3ª ed.). Madrid: Ediciones A k a l. 134 - BER GANZA, M .R. (2005): Periodismo e specializado . Pamplona: Edicio nes Internacionales Universitarias. - BUSTAMANTE, E. (Ed.) ( 2011). Industrias creativas . Barcelona: Gedisa . - CEB RIÁN HERREROS, M. (2010). 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Palabras clave : Consumo mediático, dieta di git al, sa turación informativa, hiperconectividad, desconexión dig ital. Abstract In our hyperconnected society, people´s media habits are at risk of beco ming "Informat ion o besity", due to their difficulty to digest all the information they consume, which is often of poor qu ality and comes incessantly and by multiple wa ys. I n r es pon se, this paper explores the benefits of having a "digital diet". Wit hin the theoretical fr a mework of the slow co mmunication, we expose so me interesting habits to achi eve good media consumption . Keywords : Digital Diet, Information Obesity, Media C onsumpt ion, Hyp erconnect ivity , Slow Communication. 137 Siguiendo a Ron Tolido (2012: 301), hay cuatro ví as para alcanzar un mejor eq uilibrio en el uso de las tecnologías de la información; y que creemos han de se r la base de toda diet a digital : a) Ser más conscientes de la forma en la que recibimos y asimilamos la inf o rm ación , volviéndonos a concen trar constantemente en lo verdaderamente e sencial y en su contexto. b) Volver a una mera observaci ón de la información y de los acontecimientos, sin ten er que procesarla conscientemente. c) Emplear la propia tecnología para resolver la sobrecarg a de in f ormación que dicha tecnolog í a ha creado. d) Recurrir, cuando sea necesar io, a la desconexión digital, es decir, a la abstinencia – puntual y/o periódica – de las tecnol og í as digitales. En sintonía con otros autores (Mi ller, 2004; Savolainen, 2007; Brow n, 2012), nuestra propuesta gira en to rno a la importancia de establ ecer un buen sistema de f iltrado de l a inform ación , que opere a di f erentes niveles. En primer lugar, la persona ha de acotar el foco de su atención, que es con tinuamente bombardeada por múltiples estí mulos cognit iv os. Como dice Cory Doctorow (2009), “cada v ez que encendemos el ordenador, nos sumergimos en un ecosistem a de tecnologías de la inter rupción”. Se ha demostrado cómo la sobrec a rga informativa afect a a la p roductividad (Hurst, 2007 ) y a la memoria (Klingberg, 2009; Niada, 2010) y que la capacida d de la multitarea es, en gran medida, un mito (Crenshaw, 2008). Por eso, la necesidad de cul tivar la concentración e ir a la esencia de las cosas, de navegar por el torrent e i nformat iv o siguiendo lo q ue Ste f ani a Lucchett i (2010) denomina el “principio de relevancia”, es una habili dad crucial para no sucumbir ante la avalancha de in f ormación; má s aún, para alcanzar una v ida plena (Jackson, 2008; Gallagher, 2009; Smalley y W inston, 2010; Goleman, 201 3). El desarrollo de la atención también ha de orientarse hacia la to ma de conciencia de cómo es el p ropio cons umo in f ormativo. Una b uena dieta, como p ropone Johnson (2012), es aquella en l a que la persona cons ume realmente información, no sólo opiniones, en no demasiada cantidad y preferiblemente de primera mano (yend o directam ente a las f uen tes, evitando intermediarios que puedan distorsionarla). En la misma línea, Delia Rodríguez apunta que frente a los mem es (las imágenes, vídeos e ideas “contagiosas” que circulan vi ralmente por Internet), antes de contribuir a su propagación, debemos “pararnos a pensar, entenderlos, darnos cuenta d e quién los ha 144 lanzado y por qué razón, saber por qué han funcionado con noso tros, elegir si quere mos extenderlos o boicotearlos” (Rodrí guez, 2013: 196). Una segunda lí nea de actuación en l a dieta digital , í ntimam ente relacionada con la anterior, es el manejo adecuado de la car g a cognitiva. Es el proceso de apre ndiz aje para ‘observar’ densos flujos de inform ación (como el t imeline de Twi tte r , por ejemplo), en lugar de procesarlos por en ter o . A este respecto, entre las nuev as competencias que han de tener los usuarios digitales están l as de pensamiento estadístico , el anális is y visualización de datos, las habili dades de búsqueda y de f ilt rado de información veraz y de calidad, la capa cidad de sí ntesis o el pensa mient o flexible, ya que – apunta Rei g (2013: 43) – “conectar ideas, dar sentido, sab er contextualizar los múltiples inputs inform a tivos que recibi mos serán aspectos mucho más importantes que acumular inform ación ”. En tercer lug a r, y en un plano más técnico y operativo, la dieta digital también ha de contar con herramientas, aplicaciones y so ft w are q ue sirvan para f iltrar y gestionar la inform ación que el usuario recibe continuamente a l o largo del día. Es recomendable depurar el listado de fuentes informativas de consulta habitual, int entand o reducirlas a un núm ero manejable, según la máxima de q ue no hace f al ta conocerlo todo, sino que basta con saber lo impor tant e . Esta tarea, además, re quier e po r parte de la persona un esfuerzo inicial para pensar cómo aplicarla a sus di f erentes flujos informativos: en el correo electrónico (mediante l a creación de etiquetas, bandejas de entrada múltiple o f iltros según la dirección del remitente), en redes sociales (elaborando listas de usuarios en twitte r , cí rculos en Google+ , grupos en Facebook … o agregando el contenido de todas ellas en “magazines” personalizados como Fli pboard ), en pá ginas w ebs y blogs de consumo frecuente (mediante un gestor de R SS como Feedly , Pulse o Leaf ), en los dispositivos móviles (configurando las noti f icaciones push para que no supongan una distracc ión con stante), etcétera. Es también de ay uda, par a sobrev ivir al superávit inform a tivo del entorno digital, disponer de he rramientas como Instapaper , Pocket o Readability , que per miten guardar y cl asificar los textos para que el u suario los lea en el momento en que él decida (liberándose así de la “tir anía” de la información en tiempo real). Ser vi cios de g es tión de marcadores sociales co mo Diigo , Eve r not e o Delicious so n muy útiles también para ese f in. Otra g ama de s oftware hace posib le mejor a r la capacidad de concentración, co mo los procesadores d e texto para escribir sin distracc iones ( Omnwriter, WriteRoom ) o las aplicaciones que facilitan la productividad laboral, impidiendo la mul tit area o el acce so a la Red ( Freedom , StayFocusd ). 145 Por último, la práctica habi tual de desconectarse de las tecnolog ía s 70 es un buen remedio contra el “maximalismo digital”, esto es, la ex tendida convicción de que “la conectividad a través de las pantallas es siempre buena y cuanto más esté uno conectado, mejor” (Powers, 2010: 4) . La desco nexión constituye el eje de una visión slow de la comunicación (Fr ee man, 2009; Serrano - Puche, 2014) y su e jercicio ayuda a recuperar la capacidad de atención , pues, como h emos visto, navegar por I nter ne t exige una forma particularmente intensiva de multitarea men tal. Gracias a la descone xió n periódica se consig ue ad emás que los m omen tos de conexión online s ean a su vez más enriquec edo res, pues estar atado al flujo incesant e de la información, paradójicamente, reduce la productividad y la ef icacia. Por o tr a parte, aunque todaví a son escaso s los estudios y experiencias documentados sobre desconex ión digital ( M aushart, 2011; M oe ller, Powers y Roberts, 2012; Thurston, 2013), en todos ellos quienes la realizan señalan haber vi vido en ese tiempo una sensación de l iberación y de pa z, una mejor co municación con sus familiares y ami gos cercanos y la posi bilidad de ten er más tiempo para hacer c o sas que habí an descuidado. Bene ficios que c on cuerdan con la f iloso f í a slow q ue sus tenta la diet a digital , es deci r, conciliar un rit mo de v ida adecuado pa ra e l hombre con el dinamismo propio de la era de la i nformación. Se consigue así aprovechar del mejor modo posible el potencial de las tecnolog í as digitales s in perder el equilibrio necesario entre las i nteracciones online y l as q u e tienen lu g ar ca ra a cara; a l co nt rar io, enriquec iendo y humanizando l a comunicación e in f ormación en ambos contextos. 4. CONCLUS IONES Uno de los ele ment os caracterí sticos del escenario comunicativo actual es l a sobreabundancia informativa. Constituye un rasgo distintivo de nuestr a e ra, junto con la cultura de la v elocidad. La creciente implantac ión de las tecnologías digitales y la generalización entre los ciudadanos de los dispositivos móviles con a cceso a Interne t ( smartphones , tablets , etc.) han p ropiciado, además, que se extienda la idea de que la ‘conectividad total’ es un estado, no sólo técnicamente realizable, sino incluso deseable. 70 La impl antaci ón de la desco nex ión digit al como há bito f recu ente requi ere, como ha e scrito Danie l Sieberg (2011), d e un plan pr ogresiv o y art icula do en cu atro paso s. El primero consi ste en repensar el tiempo d iario qu e la per sona d edica a navegar en I nternet m ás allá de lo i mpresc indible por raz ón de trabajo, y de qué modo e se tie mpo se h a perdid o en detrime nto de la s relac iones f amiliar es y sociales, de activid ad físi ca o de horas d e sueñ o. El seg undo pa so atañ e propiame nte a la fase d e “des intox icación” ( digital d etox ): la ab stinen cia en el uso de la te cnologí a, de m anera cre ciente (e mpez ando q uizá por algunas hora s , de spu és algún día o t odo el f in de s emana y retom ando par alel amente tareas co mo la lectura, e l depor te o las co nversacione s cara a car a). La ter cer a etapa es la d e recone ctars e digital mente, pero par tiendo y a de u na seri e de há bitos saludab les – e ntre otros, fijar de manera establ e y periódica lo s momento s de de sconex ión – y reasi gnando a la tecnol ogía el lugar que le h a de corr espond er dent ro del conjunto de actividad es diaria s . Todo e llo, por últi mo, condu ce al de sarro llo de una con cepción r enovada de la co municaci ón y de la vid a digital , de ma nera que la re lación c on la te cnologí a y la r el ación pre sencial con las pers ona s fluy an de mo do nat ural y equilibr ado. 146 Todo ello conver ge en una situación en la que el ciudadano medio ha de enfrentarse a una ingente cantidad de información, pero a menudo s e ve i nc ap a z de d ig er ir es e f l ujo inform a tivo, de escasa c alidad y que le atosi ga por múltiples ví as y de modo constante. Precisamente una de las paradojas de la comunicación digital es que el incremento de la cantidad de información no necesariamente implica una mayor calidad en los conocimientos. Como se ñala Pérez Latre, “hem o s construido grandes au topistas de la inform ación , pero nos hemos olv idado de enseñar a conducir . Por eso, con mayo r cantidad de datos y noticias hará falta más prudencia y selección. Se r efuerza la necesidad de ordenar la información y no precipitarse, buscando evidencias sólidas y acudiendo a las me jor es fuentes” (2012: 266). El problema no es tanto la sobrecarga de inform ación , sino un f allo en el modo de filtrarla (Shirk y, 2008 ) . De ahí que corr esponda a las personas pen sar cómo es su consu mo mediático y establecer al g una s pautas para que ese consumo no derive en una “obesidad informativa”. En este sentido, la propuesta de adoptar una “die ta digital” constituye una práctica recomendable en el c ontexto de la alfabetización mediática. Ha de a rticular se en div ersas acciones (ser más cuidadosos y conscientes con la forma y cantidad de in formación consumida, entrenarse para “observar” flujos de in formac ión densos sin n ecesidad de proce sarlos, aplicar la tecnolog í a para tratar c on la tecnolo gía e incl uso recurrir a l a desconexión di g ital periódica) y ha de afrontarse, al i gual que las dietas alimenticias, no con carácter privativo, sino como una manera positiva de cons umir mejor la información apropiada y de desarrollar hábitos saludables. 5. REFERENCI AS B IBL IOGR Á FI C A S Y HEMERO GR Á FI C A S ANDREJEVI C, M. (2 013): Infoglut: How Too Much Informat ion Is Changing the Way We Think and Know . London: Routledge. BARRANQUERO - CARR ETE RO, A. (20 13): “ Slow media . Comunicación, cambio social y sostenibilidad en la era del torrente mediático”. Palabra Clave , vol. 16, nº 2, pp. 419 - 448. 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Palabras clave: Len guaje multimedia, comunicación inte ractiva, hipertextual, hipermedial, t ecnolo g í as. Abstract This paper results fr om a previous research to i dentify the characteristics of multim edi a language contributors to loosen the structure of content in different languages , media and application areas of interactive comm unica tion. Def ines qualities of Information Technology and Communication and contributions hypertext, multimedia and hypermedia, addressing the risks of using these forms of c ommunication as opposed to the quality of content and user knowledge required to identif y good i nformat ion and to discriminate what is uninteresting Coming up the need for literacy in these media. Keywords: Multimedia language, interact ive communication, hypertext, hypermedia, technology. 152 1. INTRODUCCI ÓN Han pasado poco más d e dos décadas desde que las tecnologías de la i nformación y la comunicación hicieran su intromisión a gran esca la en la v ida personal de los indiv iduos en diferentes orbes , principalmente con el arribo de los servi cios prestados por l a Internet, desde entonces muchos bytes se han consumido y de masiada in form ación se ha intercambiado. En este momento ya no asombra la ingente cantidad de información que la computadora permite enviar de un sitio a otro y almacenar para su posterior consult a. Tampoco asombra acceder con facilidad a los lenguajes audiovisuales de la radio, la televisión, el cine, los v ideojuegos, así como l as revistas impresas o electrónicas, los sitios web, los teléf ono s celulares, las consolas de v ideojueg os por tátiles y la s t abletas, por lo que el estilo de vida digital que aviz oraba Negroponte (1996: 27) se ha estacionado en la sociedad. La co nvergencia de medios y d e lenguajes, la interrelación y asociación informativa que aporta el len guaj e mul timedia tal como lo reseña Cebrián Herreros son características propias de este sistema “… por su capacidad para gestionar grandes vol úmenes de in f ormación, e mplear unos o varios sistemas expresivos, establecer múltiples relaciones entre ellos y las in f or maciones que contienen y propiciar la interactividad entre la máquina y el usua rio para que éste consiga la información o dato que necesita.” (200 5a: 47) con ello el lenguaje mult imedia coexiste con gran facilidad en la pan talla de la co mput ado ra y de he cho en la ac tualidad influye abiertamente a l as narrativas visuales d e los sistemas expresiv os del cine, la televisión y el video. El adveni miento del hipe rtexto como una estructura narrativa en segmentos o pa q uete s de información que vi nculados entre si dan senti do al mensaje, y del hiperm edia como la ampliación del lenguaje multimedia a enlaces entre diversos medios o sustancias expresivas configuran no sólo la co municación interactiva como u n nuev o modelo de comunicación mediado por las máquinas y de carácter asincrónico (Cebrián H erre ros , 2005b: 89) sino también la co mplejidad in f ormativa en el agrandamiento de l intercambio, uso y almacenamiento de la misma. Se puede claramente observ ar que el término «hí per» sobr edimensiona las capacidades informativas de los medios, no sólo de en v ío sino también de recepció n, visionado y de compre nsión de contenidos. El ser, ahor a digit al , de nuestra contemporaneidad requiere de mayores habilidades para atender a los procesos comunicativos, los cual es aparent an esta r en un riesgo de indefinición y di spersión ya que el contenido es construido con in finidad de códigos y e n una integración comun icativa expresada en múltiples medios; po r lo que las caract e rísticas de las nuev as tecnolog ías de l a información y la comunicación plantea n 153 desequilibrio estimula nuevas en f ermedades neur onales como la ansieda d y el es trés, el déficit de atención co n hiperact iv idad o el síndrome de des gaste ocupacional (HAN , 2012, p. 11). Frente a esto, en los úl timos tiempos está surgiendo una alternativa a est e estilo de vida promovida por el movimiento sl ow . Ésta filosof í a defiende la mesura de lo s tempos de la naturaleza, reclam a que el individuo necesita conectar con la nat u raleza y recuerda la necesidad de mantener a é sta viva y sana, por lo que está conectado también con la defensa del medio ambi ente. Esta filosof í a apuesta por que el individuo, por iniciativa propia, debe evaluar sus necesidades y huir del capitalismo, de ese consu mism o contra natura que le l leva a una búsqued a incontrolada del deseo, tal y como ase gura Sempere (2009). Además, desvaloriza lo material y pro mueve la calidad frente a la cantidad, luchando frent e a lo monetario como único criterio ( BARRANQ UERO - CARRETERO , 2013) . 3 Claves para hacer frente a la infoxicación 3.1. La Economía de la A te nción El concepto Econo mía de la A tención lo acuña e l Premio Nobel de Economí a Herbert Simon (1971) , que inv estig a sobre el i mpacto de la sobrecarga de información en las economías desarrolladas. En su opinión, lo que la atención consume e s bastante obvio: la atención de su s receptores. De esta fo rma, Simon deduce que una ri q ueza d e inform ación crea obligatoriamente una pobrez a de atención. Según la Dr . Cathy Kerr, de la Universidad de Brown, el hecho de que nuestra atención se reparta en tantas acti vidades está causando p equeños cambios en nu estr o cerebro, aunque practicar la aten ción sostenida diariamente también resulta en ca mbios sutiles en nuestro cerebro en ot ro sentido. Según explica Tony Schw artz, coaut o r de The Ener gy Project junto a Catherin e M cCart hy (2007) 116 , el cuerpo humano regido por un ciclo de 90 minutos, tras ese tiempo el cuerpo pasa de un estado de alerta a uno de f atig a f isiol óg ica. Es por esto que par a economizar la atención es importante encontrar una forma de renovación de energía , 116 Schwartz , T., & M c Carthy, C . (2007). Manage y our e nergy, not y our time. H arva rd Busi ness Review , 85 (10), 63. Disponibl e en: http://w ww .med.umich. edu/lea dersh ip/reso urces/M anage% 20Y our%20Ener gy%20N ot%20 Your %20Time. pdf Con sultado por últi ma vez el 23 de ago sto de 2 013. 256 como descansar entre 1 5 y 30 minutos después de cada hora y media concentrado en cualquier tarea. Según Douglas Rushko ff (2013) 117 el resultado del asalto multiv entana de la i n f ormación lleva al individuo a un e stado de shock. Rush koff asegura que en v ez de encontrar estab ilidad en el a quí y en el ahora, se acaba reaccionando al asalto siem pre presente de impulsos y comand os simultáneos. El resultado del asalto multiventana de l a inform ación es q ue el individuo sufre un shock po r el cual podría estar en medio de una crisis existencial y ni notarlo por estar demasiado ocupado para ello. 3.2 Luchar frente a la obesidad informativa La obesidad informativa, tal y como asegura Jav ier Velilla 118 , no es más que una cantidad excesiva de informac ión no adecuada que trata de asentarse sobre nuestro determinado marco mental. La respuesta ante la obesidad informativa está en la cantidad y la calidad de la i nformac ión recibida. Los indivi duos deben establecer unos criter ios de selección de inf ormaciones ex haustivo y establecer unos t ie mpos para la exposición a estos estí mulos. “El empacho informativo es un verdadero problema. La in formac ión pierde cualidades, no puede cumplir sus ob jetivos, se v uelve más noci va que provechosa. Genera angustia porque hay tant a inf ormación que ya no se la pu ede asimilar, y de esta manera el exceso de información incapacita para tomar decisiones sensatas, y entonces p rovoca un aumento del estrés. Esta situación que resulta de conta r con demasiada i nformación para tomar l a decisión correcta, o para estar bien informados sobre un tema, es lo que s e denomina sobrecarga informativa” (FRANGANILLO, 2010: 14) Tal y como asegura Cla y Johnson en su l ibro The Information Diet (2011), lo que la elección de información nos apo rt a es l a capacidad de desinformarnos a noso tr o s mismos de todo tipo de formas nuevas. Johnson, al i g ual que los ya mencionados Javier 117 Po nen cia de Doug las Rush koff en el PSFK CO NFERENCE 2013 (12 de a bril del 2013, en Nuev a Y ork). Rushkoff pr esenta el c o nteni dos de su último libr o: Pr esent Sh ock: When Ever ythi ng Happe ns Now . Disponibl e en: htt p://w ww .psfk.co m/2013/ 06/d ouglas - r ushkoff - present - shock - conf erenc e.html# !rdJ W Z . Consultad o por última vez el 5 de septi embr e de 20 13. 118 Infor mación ex traída de l artí culo f irma do por Javie r Velil la “ Infox icación: cuando la r es puesta no e s tecnológ ica, sino cultural”. D isponib le en: http ://w ww .debatesic.es/ tag/infox ic a cion/ . C onsultad o por últi ma vez el 5 de sep tiembre del 201 3. 257 Velilla y F ranganillo, es tablece paralelismos entre el mu ndo de la nu trició n y el de lo s contenidos. Clay Johnson, en dicho libro, prop one llevar a cabo l a siguiente dieta in f or m ati va : • Escoger bien la in form aci ón acercándos e a las f uentes. • Priorizar los medios que permit en sel eccionar las noticias q ue buscas. • Evi tar la repetición, leer menos información pero de me jor calidad. • Utilizar buenos hábitos controlando el tiempo que se pasa en tre pantallas. 4 Conclusiones La infoxicación o el exceso de est í mulos q ue la ps ique hum ana sopor ta está provocando una pérdida de concentración y re f lexión, así como está legitimando a la ansiedad y el estrés como las en f ermedades del s .XXI. La sobrecarga informativa es la censura del s.XXI. Hay tal fatiga informativa que el individuo acaba sin saber qué es importante y qué no, q ue dato le afecta y cuál no. Se establecen cortinas de humo que llevan a la ins ensibilización ante los estí mulos q ue realment e afectan al indiv iduo. La sobrecarga in f ormativ a es un arma co mercial y polí tica que t iene graves consecuencias en la psique humana, a f ectando en la calidad de vida de los indiv iduos, en sus capacidades com o toma de decisiones o r eacción ante problemas. El aument o del estrés y estados de ansiedad, hoy dí a altam ente expandidos por la pobl ación afect ada por esta explosi ón inf or mat iv a, conllevan a una pérdida o déficit de a tención derivada de ese exceso de estímulos. Por ello, es importante establecer unos modos de acceso y filtro a l a información. El exceso de estímulos conv ierte en obligatorio establecer prioridades y desechar las inform aciones que no ne cesitam os. Por ello, es i mprescindible adquirir y llevar a cabo un uso útil, maduro y res ponsable de In ter ne t y de las nuev as tecnologías, que no dejan de ser nuevos canales comerciales en in tento de do minación por los pode res económicos y polí ticos. Internet, aunque parezca o se comercialice co mo un espacio en el q ue desaparecen las fronteras y l a información fluye de forma democrática y descontrolada, es un gran arma de control militar, comercial y de vigilancia. No sólo los Estados con tr olan a los usua rios 258 de la red ex cusando esa vigilancia por la “se guridad nacional”, también las empresas intentan comprar identidades a través de In ter ne t para pode r hacer su publ icidad mucho más rentable y potente. El siglo XXI se torna así con los cambios sustanciales de esta e ra digital que convierte a las identidades en cifras comerciales deseadas por las gr ande s empresas que mueven el mundo. La a tención de los individuos se convierte en es te siglo en el pe tróleo ansiado por las grandes multinacionales, q u e utilizan a las nuevas tecnologías de la inf ormación para expandirse y llegar a ellos. Frente a es ta situación, a la espera de regulaciones frente a las recientes polémicas de uso de Internet por parte de l os gobiernos y grandes compañías, sólo queda la autocrítica y la implementación de mecanismos de de fensa por parte del indiv iduo le q ue protejan de estos excesos de es tímulos y sus consecue ncias en pro de una rutina sana. 5 Referencias bibliográficas BARRANQUERO - CARRETERO, A. (2013). Slow media. Comunicación, cambio social y sostenibilidad en la era del torrente mediático . P alabra Clave , 16 ( 2 ), pp. 419 - 448. BRIGGS, Asa; BURKE, Peter (2005). De Gutenberg a Internet: Una his toria social de los medios de comunicación . M adrid: Taur us . Disponible en: http://www.documentalistaenredado. net/495/la - infoxicacion - en - el - s iglo - xvi/#sthash.TbhVHeVq.dpuf CAMPS, V. (2003). "Sociedad de la in formación y ciudadan í a". En: Actas luces en el laberinto audiovisual. Congreso Iberoamericano de C omunicación y Educa ción (pp. 29 - 34). Huelva, Octubre. 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Organismos e instituciones han lanz ado medidas que fomenten la ética en la selección de las noticias con los que l as audiencias puedan educarse. Es necesario avanzar en el desarrollo de la Educación M ediát ica como proceso garantizador de la calidad inf o rmativa en medios audiovisuales, escritos y digitales. El análisis de contenido junto a una ficha de variables serv irá para medir el ni vel de calidad inform a tiva y su relación con la educación mediática. Palabras claves: educación, medios de comunicación, calidad, m ediático, noticias Abstract : The discuss ion o f education media and its application in the mass media continues. It has implemented a communication model based on the optimal content search . Organizations and institutions have researched m easures to promote ethics in the new `s selection with the audience. Is necessary to advance the dev elopment of Education M edia as guaran tor of the quality process information in audi ovisual media, print and digital. The con tent analy sis with a table will measure the le vel of quality of in f ormati on and its relation to media education. Keywords : education, mass media, q uality, mediatic, news. 26 4 1. I NTRODUCCIÓ N El modelo de trabajo bas ado en la Educación M ediática requier e esfuerzo, trabajo y una nueva dimensionalidad de la comunicación tanto de los profesionales de l os medios como de la audiencia. Diferentes organismos nacionales e internacionales, a través de i nvestigaciones, han puesto de reliev e la necesidad de desarrollar iniciativas que fomenten la educación mediática. La UNESCO, la Con ferencia de Lisboa o el se minario celebr ado en S evilla en 2002 sobre la educación de lo s jóvenes en los medios fijaron unos parámetros mínimos para educar en el consumo mediático ev itando la infoxicación y la con taminación lanzada po r los medios de comunica ción. La búsqueda de la Educ ación M ediática comienza en la UNESCO. Hay que remontars e al período de tiempo comprendido entre 1982 y 2000 (con un punto fund amental en el Seminario de Sev illa sobre Educación M ediática del año 2000 ). Entre 20 06 y 2007 , la Comisión y el Pa rlamento Europeo llevaron a cab o diferentes acciones pa ra f omen tar la educación en los medios promulgando la Directiva Europea de Servicios Audiovisuales. La necesidad de implantar un modelo educati vo en los medios de c omunicación comenzó a ser una realidad a mitad de la décad a de 1980. El dese mbarco de cadenas de televisión privadas y de otros medios de forma masiva tuvo una consecuencia directa en la educación, en el discurso lanzado a la audiencia y en l a contam inación informativa. El contexto no era favorable para la i mplantac ión de un formato alternativo. Sin embargo , gracias al esfuerzo, dedicación y constancia de docentes, profesores y expertos comenzó a labrarse un c amino cuyo destino es claro: la educación. Las universidades españolas han sido pioneras en la inv estig ación y pues ta en marcha del modelo educativo y su relación con los medios de comunic ación. Par a muestra un botón. El Máster Internacional de Comunicación y Educación de la Universidad Autónoma de Barcelona con más de 20 años de tray ector ia sig ue funcionando con la misma actividad q ue e n la primera edición. L as asignaturas de Co municación y Educación en los planes de estudios de las Univ ersidades de Barcelona, Sevi lla y Pompeu Fabra, así como los estudios realizados por el Consejo Audiov isual de Cataluña y el de N avarra han pu esto de manifiest o un creciente interés en este ámbito. Los estud ios ef ec tuados por los investigadores Pablo del Río y Amelia Valcárcel (Proyecto Pigamalión) han profundiz ado en la población i nfantil y en el impacto que los medios de 265 Los datos de audiencia señalan que la franja horaria en la q ue los niños consumen má s televisión es el pri me ti me . Se gún Vázquez Barrios (2011:119), los menores de edad atienden más a la televisión en momentos en los que no hay una p rogr amación específica para ellos. La consecuencia dire cta es que los menores ademá s de ve r dibujos animados y programas in fantiles también visualiz an todo tipo d e espacios a saber: informativos, retransmisiones de eventos depo rt iv os, programas de entretenimient o ( rea lities , concurso s, talent shows). A esta si tuación se ha de f inido como adultización de los niños. A nivel autonóm ico , el Consejo Audiov isual de Andalucí a ha realizado di f erentes inform es a rrojando datos interesantes. En A ndalucí a, de los 50 p rogr a mas más v istos entre el público menor de edad, sólo 26 son espacios calificados c o mo infantiles. Los primer os puestos de audiencia los copan se ries de f icción, telenovelas, series en f ocadas a un público adul to y programas basados en el format o de la telebasura (escándalo, falacia, ausencia de rigor in format ivo). Es ta aport ación no puede dejar a nadi e indifer ente sobre todo si se mantiene la emisión d e ciertos espacios en horario accesible para los más pequeños del hogar. Es un indicativ o de que los jóvenes andaluces no están viendo como norma general una programación adecuada a su edad y tam bién indica que los operadores no es tablecen distinción entre la p rogr a mación para jóvenes y para adultos. El estudio de Vázquez Barrios pone en reliev e q ue cuando los niños tienen la opci ón de elegir el contenido audiovisual prefieren la programa ci ón inf ant il f re nt e a l a contaminación dif undida en otro tipo de formatos. En cambio, en el horario de consumo pr ef er e nt e o pri me time visualizan programas para adultos. An te esta realidad, lo s medios de comunicació n deben plantearse seriamente la falt a de alternativas en programas infantiles y la agobiante concentración de los mismos en l as fr anja s matinales. Los medios de comunicación no so n los únicos responsables de esta realidad. Tal y como señala Hodge y Trip (1988:9) la mayor parte de los padres tie nen la impresión de que no controlan su f icientemente los contenidos que ven sus hijos desarrollándose la sensación de que la televisión es muy peligrosa. Sin embargo, los padres tampoco hacen nada para i mpedir que sus hijos se contaminen frente al tele viso r. La contradicción existente entre el comportamiento real y la ética mor al general una situación insoportable cuyas ví ctimas son los menores de edad . Según Yolanda Montero (2006: 202) la peligrosidad de un conte nido poco adecuado afect a a los adolescen tes al encontrar en las series de ficción un modo de resolv er las 272 situaciones o los problemas propios produciéndose una sociali zación en la construcción de sus valores, normas y actitudes . La televisión es el canal que más pode r gener a e ntre niños y jóvenes. Esa i nfluencia ha generado en la c reación de un tipo de niño: el niño llave. Es a quel que pasa la mayor parte del día sólo en casa, a mo del mando, de Internet, de la redes soci ales y que recibe una infoxicación continua. No estudia y tampoco sabe como hacerlo. Es el rey de l universo porque todo lo sabe se lo enseña la televisión. Es la v íctima de la carnaza inform a tiva, el receptor de la contaminación mediática sin que pase por algún tipo de f iltro. Este tipo de menor es más común de lo que nos gustarí a. Acceden a t odo tipo de contenidos: telenovelas agresivas, series con gu iones fáciles, programas repletos de famosos que lanz an improperios, insinuaciones, falacias, acusaciones y violencia . E s una corrupción televi siva muy v irulenta. Por otra pa rt e, las noticias y acon tecimientos in for mativ os que tienen que ver con los menores de edad se ab ordan con una mirada sensacionalista. La vulneración a lo s derechos fundamentales de honor , intimidad y p ropia imagen es constante. En sucesos periodísticos como la desaparición y posterior muerte de los gem elos R uth y José Bretón, el caso M arta del Castillo o la muerte de la pequeña Mariluz Cort és queda demostrado la ausencia de ética, deontolo gía y buenas prácticas p eriodísticas al difundir se no ticias bas adas en la suposición, rumores, inv enciones u opiniones generadas desde la i g no rancia absolut a . Esta realidad de manipulación mediática cuyo objetivo di rect o apun ta a los menores de edad también está pres e nte en el ámbito inter na cional. En concreto, en Chile. El Consej o Estatal de Televisión del este país realizó un estudio en 2010 mostrando los siguientes datos: - Se transmitieron 49.715 horas de p rogramación. - La programación ofertad a a niños menores de 12 años alcanzó un 13% de la parrilla de contenidos. - El 21% de consumo televisivo se produce en menores de edad (de 4 a 12 años) concentr ándo se en horari o de adultos; 22:00 a 05 :59 horas. - Los géneros telev isivos más c on sumidos por los niños son las series y los informativos. - Cada persona estuv o 944 horas al frente del televi sor ( unas 2,5 ho ras al dí a). - Los adultos v en una can tidad mayor de televisión; en concreto en tre 4 hor as y minutos por día. - Los informativos f ueron el género más consumido en 2010 . 273 - La oferta de pro gram a ción cultural fue del 1,8 po r ciento (875 horas). Ante estos da tos hay que actuar. Es preciso iniciar ent re los grupos de p oblación más sensibles (menores, jóv enes, clases ma rginales) y también entre lo s grupos de protecc ión de estos sec tores (familia, docentes, or g anismos regulado res, inst ituciones , organismos no gubernamentales) la dinámica de la f ormación en medios para comprender la televisión y la red . El camino para es tablecer una educación mediá tica digna, óptima y adecuada a todos los públicos es posible pero re quier e un es f uerzo compartido entre respon sables de medios de comunicación, gr upos de p oder, padres y profesores y, por supuesto, menores de edad. También es necesario delimitar las fronteras entre lo que se entiende por calidad informativa y lo que no para evitar duplicidades, contr adicci ones y enfoq ue s que puedan inducir a errores grav es entr e la población de riesgo. 6. ELEM ENTOS MEDICION A LES DE LA ED U C AC I Ó N Y L A C AL I D AD Existen diferentes herra mientas para detectar la cali dad de una in formación periodística. Entre otras variables, es necesario medir el impacto que tiene el tratamiento de un te ma inform a tivo, el enfoque, l a actitud del pr o fesional de los medios de comunicación f rente ese asunto planteado, e l lenguaje (especí fico y general) del redacto r, además de l a contextualización del acontecimiento y su relación con sucesos futuros. Estas variables se analiz an en función del tipo de pro grama ev aluado: inf ormativ os, tertulias, debates, crónicas, magacines, humor, depor tes, cor azón, ciencia, deporte, toros, cultura, documental, inv estig ación, denun cia…etcét era. En torno a la cal idad mediática existen tópicos y estereot ipos . Es necesario derribar c ie rt as et iq u eta s. Por ejemplo: se supone que v er un documental o un pro g rama de investigación es algo propio de la audiencia selecta, formada y rigurosa, visualizar una telenovela o un re ality show es característico de un público anal f abeto carente de sent i do c rít ic o, ve r un programa de depor tes o una crónica taur ina es terreno exclusiv o de hombres al i gual que un formato inspirado en las noticias de crónica rosa, social, moda o corazón es algo destinado para las mu jeres. M ás q ue por el tipo de programas o de con tenidos, el grado de calidad de u n documento inform a tivo debe medirse por el tratamiento temático, por los recursos que el profesional emplea en su producción y por el en foque que el responsable de l a comunicación deposite en el texto, noticia o reportaje periodí stico. Cualq uier contenido puede 274 responder a los mejores es tándares de calidad (veracidad, transparencia, objetividad, contraste de fuentes documentales, interés, ac tualidad) o no hacerlo (parcial idad, rum or, desinf o rmación, amarillismo, sensacionalismo, ausencia de contraste). Los medios de comunicación deben saber cuales son las v ariables que dotan de calidad a un producto convi rt iéndolo en un referente dentro del sector. Sólo de esta forma se consolidará la educación mediática en los medios para dar el salto al grues o social. Hay que concienciar a la ciudadaní a y a los responsables de los medios de comunicación generalistas que la educación y la calidad mediática es posibl e. No es una utopí a inabarcable para los operadores, las audiencias o los centros educativos. Es algo más plausible y, sobre todo, real . 7. CONCLUS IONES Los medios de comunicación no siempre cumplen con las f unciones para las cuales son creados. Existe una creciente falta de información contrastada y rigurosa frente a un desproporc ionado factor de entretenimiento i nspirado en el sensacional ismo, el ama rill ismo y la especulación que a fecta aun más si cabe en la formac i ón en valores, principios y criterios entre la ciudadaní a. Bajo este escenario asistimos cada día a una propagación de chabacaner ía, vulgaridad y ofensa al ciudadano. Las actuales series de t elevisión, progr amas y r eportajes se hacen eco de estos mensajes dejando en el cajón de sas tre la ética, la deontología y las buenas prácticas de l a profesión periodí stica. Sin embargo, no es adecuad o culpabilizar del todo a los responsables de la in formac ión. Los esfuerzos realizados por los podere s públicos han sido constantes pero se necesita una apor tación mayor que gar antice e l saneamiento de la telev isión. Una buena par te de la sociedad demanda un ti po de contenido muy al ejado de la formación en valores porque no tiene mucho donde elegir. La televisión del sig lo XXI está inundada de Realities Sho ws, Talent Show s , adivi nas, m orbo y cotill eos. Frente a la difusión masiva de pés imos contenidos la audiencia debe rea ccionar de dos mane ras claras: o s e convierte en receptor inmóvil de todo tipo de basura c o mo si de una cloaca se tratase o responde a tiempo buscando una al ternativa saludable para l a conciencia. En este panorama infoxicado en el que l a ausencia de educación por parte de los medios es clara, los menores d e edad y adolescentes se convierten en blanco fácil de lo s francotirador es mediáticos. Esta inv estigación ha abordado aspectos como l a 275 adultización de los niños o el naci miento de un n uevo tipo de televidente denominado niño llav e. Ambos casos result an igual de ala rmantes. Por una pa rte, no ex isten suficientes progr a mas creados para niños en las parr illas de contenidos de l as cadenas de telev isión. De otra, el ho rario en el que padre s y menores ven la televisión coincide con la franja horaria de máxima di f usión telev isiva. La peli grosidad de la situación es tá en que los niños asumen como suyos con tenidos creados para adultos en un mundo de adultos sin que el análisis y la conciencia entren en juego. Se han dado pequeños pasos para la normaliz ación de la educación mediática aunque falta m u cho por hacer. La f ormación en valores de las generaciones venideras depende de múltiples f actores, p ero, sin lugar a dudas, los medios de co municación y, en concret o , la televisión, tienen un papel protagonista que en nin gún caso debe continuar por el ca mino andado hasta el p resente. Invertir en educación no debería ser una aspiración sino una acci ón tan natural y sencilla como cambiar de canal de televisión. REFERENCI A S BIBLI OGRÁFIC A S AMBRÓS, A. y BREU, R (2011): Educar en medios de comunicación: La educación mediática. Barcelona: Editorial Grao. 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Sergio L uque O rtiz sluqu eortiz@gm ail.c om CV: Lic enciad o en P eriodism o y Más ter en G estió n e Inv estigac ión de la C om unicación E m presar ial por la Univer sidad R ey Juan C arlos de Madri d. Period ista en D iario de S evilla, Cadena S er ,Em aTV. Expe rto en m oda y tende ncias d e estilo por la revista M arie C laire. Blog ger de m oda en la ed ición o nline d e Mar ie C laire y Ho y Mujer y colabor ador en l a agenc ia Nur ia March C om unicación. 278 E STUDIO M I CROSOCIA L Y C OMU NICA TIV O DE LA S A CTU A CIO NES EN L A C ONSTRUCCI ÓN DEL C ONOCIM IENTO EN EL A U L A U NIVERSI TA R IA José Israel Méndez Oj ed a Universidad Autónoma de Yucatán Isra6996@hotmail. com Resumen La actuación, representa da a trav és de los papele s en la pue sta en escena de las clases es de vital importancia para la construcción del c onocimiento en la vida univ ersitar ia. Es un elemento fundam en tal pues éste condiciona y forma al estudiante de h oy. Así, este estudio cualitativo aborda el proceso de construcción del conocimiento del profesor y del estudiante en una Es cuela Superior Pública de Pedagogí a del Sureste M exicano con el fin de compr ende r y reflexionar sus actuaciones, las interacciones y complejidad que en esta se suscitan com o part e de la acción de conocimiento desde una perspectiv a microsoc ial y comunicativ a. Palabras clave: Actuaciones, Int eracción social, Construcc ión del conocimiento, Microsociología, Educomunicación. A bstr act Performance, as repres ented through the e merging roles in staging a class, is o f vital import ance for the c o nstr uction o f know ledge in academic lif e. P erformanc e i s fundamental in that it co nditions and forms the s tudent of today . The present qualitative study discusses the p rocess of know ledge construction by both ins tr uctors and students in a public univ ersit y sett ing in Southeast M exico. Its purpose is to com prehend and interpr e t performanc es and inte ract ions in their inheren t complexity as part of such knowledge construction in both micro - social and communicative perspective. Key w ords: a ctuation, social inter action, knowledge construction, m icrosociology, edu - communication 279 1 INTRODUCCI ÓN De c ía Simme l: “Toda actividad humana t ranscurre dentr o de la sociedad, sin que pueda nadie sustraerse a su influjo ” Iniciamos con una cita de Simmel pues plantea la acción, como la interinfluencia a la que nadie escapa, por ello nuestro trabajo de investig ación desde l a perspectiva de la educomunicación, ref ie re a la co mpr ensión de fenómeno comunicativo hecho actuar en la interacción, como la mutua influencia de lo que acontece en el aul a y con ello la posibilidad de abordarla desde la per spect iv a m ic rosociológ ica y co municativa. Esta investigación de ca rácter fenomenológico y cuali tat iv o ha sido realiz ada desde las perspect iv as de las personas que int e rvienen en las clases para la cons tr ucción conj un ta de su conocimiento den tro de la colectivi dad del grupo escolar, con la intención de reflexionar y comprender los múltiples escenarios de este proceso; v islumbrar la complejidad de lo que h acen, piensan y di cen desde el i nterior del seno mismo de la interacción social entre estudiantes y p rof esores. Esto permit irá conoce r sus formas de actuar y proceder en sus papeles, el cómo acon tece su interacción social que los f orma, los condiciona y acciona hacia el sentido de su sí mismo, en sus formas de ver, pensar y actuar; su relación mente mundo desde el privileg io del sujeto como fuente primigeni a de la in f ormación y del c onocimiento. 1.1 Interacción social como co municación La interacción social como forma de acción consiste en el es tudio comunicativo de la vida cotidiana mediante una p rofunda reflexión de las figuras, de l os sistemas de comunicación; la vida es comprendida, percibida y v ivida como interrelaciones que se mueven por acción recíproca y con otras relaciones (Rizo, 2006:1 - 10). En este tenor, la interacción del ser humano se considerada como la acción de interinfluencia entre los hombres (Sánchez, 2002: 8 - 9); es a sí que en la v ida cotidiana acontecen div ersas situaciones en las que intervi enen actor es sociales, de manera tal que nosotros tenem o s la oportunidad de influir interper sonal ment e en otros individuos, resultando en acción interinfluyente y comunicativa en una constante d e intersubjetividades. 280 De acuerdo con Riz o (2006: 1 - 5), desde l a sociología f enomenológica la comunicación es considerada como i nteracción, que es única para la v ida cotidiana y cuy a naturaleza es intersubjetiva. Ésta sucede en un ambiente e specífico donde se muestra por medio de las interacciones la comprensión del mundo propio y del o tr o, el cual int enta compartir un significado. Se comunican significados con las div ersas inter acciones de las personas y los grupos, c on sus representaciones simbólicas de lo que les acontece en su diario dev enir, las que tienen si gnificados y s on hechos llegar al otro mediante l a acción; son los diversos contactos, las relaciones de unos con los otros, sus formas de ver, pensar y ac tuar, así la comunicación ocu rr e . Entonces, las interaccio nes suceden como acción reciproca de toda l a praxis social (Cañas, 2007: 31 - 41) , de tal manera que los actores so ciales están direc cionados unos hacia otros, ocupando posiciones complementarias u opuestas. Para esto es necesario entender o in terpret a r los significados del mundo conocido y las ex periencias compartidas, a pa rtir de las a cciones que emprendemos como miembros de un gr upo ( Rizo, 2009: 1 - 19) . De acuerdo con lo a nterior, todo el a contecer, lo que nos su cede a diario, es lo que nos pasa en nuestra vi da social, de f o rm a tal que cada uno de noso tros tiene una posición desde la cual comp rende, reflexiona y se forma una representación de la realidad cuya b ase es la experiencia, la acción propia y la de los otros hacia uno , pensando así que ambos vivimos la mis ma experiencia en la v ida cotidiana pero, se adv ierte que esta constr u cción parte de la posición que guarda uno, pa ra constr ui r la realidad colectiva. 1.2 La educomunicación como interacci ón social La comunicación humana en el ámbito educativo, sus element os y su s formas, se conjugan ahora con nuevas prácticas áulicas dentro de los enfoques de la complej idad . Se considera el enfoque comunicativo de la enseñanza como una perspectiv a innovadora para abordar la transformación de la educación (M éndez, Hernández y May, 2010: 95 - 97), tal como afirman Burgos y Lozano (2010: 7 - 8) actualmente, el desarrollo sostenido de la comunicación y el conocimiento han impactado todas las áreas de la actividad humana y entre éstas la educación y han propiciado cambios, por lo que es necesario capitalizarlos, tanto por las instituciones, como por l os ciudadanos. Por un lado, la educomunicación es un fenóm en o complej o y desde la c omplejidad es necesario abordarla. Esta perspectiv a señala que existen fuertes y múltiples interdependencias entre los elementos y las formas de la comunicación en el ámbito educativo. Pretende co mpr ende r mejor el en torno, lo que acon tece en él, para 281 la mímes is 122 q ue corresponde a la presentación de las ex periencias humanas en su cotidianidad, que se plas ma en los textos y las re laciones deícticas 123 qu e no s p erm i te la interpretación de los signi f icados, de las di versas versiones de los mundos (Flick, 2004: 44 - 49). Con bas e en los planteamientos antes desc ritos, la forma de esta investigación, es aplicada de tipo descriptiv a, por medio de la cual se busca confrontar la realidad con la teorí a. 2.1 El estudio de las actuaciones El tipo de investigación es descriptiva y heurí stic a; se realizó l a descripción, registro y análisis de los hechos; se sostuvo una bús q ue da de la interpretación correcta y l a verdad. Se e f ectuó un es tudio en el que el ev ento y contexto están li gados estrec ha mente (Pér ez, 2001: 85 - 86) . Se lo g ró un mejor entendimien to del caso particular , sabe r qué, cu áles y cómo suceden l as actuaciones e inter a cciones sociales para la construcción colectiva del conocimiento en las clases de una dependencia de Educación Superior Pública. Se observó en su ambiente natur al a los profesores y estudiantes; se efectuó e l análisis de las puestas en escena y las interacciones sociale s cuyo registro se hizo mediante tres técnicas: las notas de campo, la entrevista enf ocada a los pro f esores y la entrevista grupal a cada grupo de e studiantes matriculados en la asignat u ra de Radio y Televisión Pedagógicas. Se tomaron notas de las ex periencias de los profesores y discentes, de l o que hacen, de lo que piensan y qué entienden de la interacción con los compañeros, prof esores y objetos cultur ales cuando se encontraban en las clases. Asimismo, se realiz aron las entrevistas a los actores inf ormantes que par ticiparon en el est udio y que permitiero n obtener una perspectiva profunda, colectiva y personal de l a realidad de ese momento y situación. 122 M ímesis es la repr ese ntación de la acción h umana, como se res human os realiz amos repr esent acion es para mater ializar nue stras pr áctica s. La ex perienci a feno menológ ica de lo s sere s humanos a part ir del concept o de tie mpo es el de l a prefi gura ción y r efigura ción, e s la ne cesida d de la separac ión de los ver bos en la ex periencia d e la vida desde e sta fic ción rec onocida, sucedie ndo así l a pref iguraci ón o refig uración . Se adviert e la imposibi lidad d e separar comple tament e el antes y el después de la ex periencia viva d e l tiempo en l a ex periencia cot idiana. Véas e Paul Ric oeur en su libro Tiem po y narra ción: c onfigurac ión de l ti emp o en el r el ato de la f icc ión , Vol. II. en el te ma “Los jue g os con e l tiem po”, p p. 469 - 532. 123 Deíct icas, r elativ o a la deix is, el sign ificad o de la s pala bras, las r elacione s de l os tex tos ligados al contex to, al escen ario, l a situa ción en l a que se d eclaran . A sí el sign ificad o de las p alabras depend e de la situaci ón y momento , en é sta se en cuentra inform ación s oci al trascen dente . Encarna ción Pérez García, de la Univer sidad de M urcia, e n su artí culo La deixi s social com o concept o pragm ático en inte rpreta ción soci o lingüí stica : limita ción d e estud ios de la R evista I nterling üísti ca núm 17, 20 07 , afir ma que es el estud io de las unid ades c odificada s que describe n una r elac ión int erpersona l , pp . 8 07 - 816. 288 Se analizaron los registros de las act uaciones e i nter acciones obtenidas por m edio d e cada una de estas técnicas de recolección de datos y se compararon entre sí los resultados; se contrastaron con la teorí a en un análisis y discusión crítica. Por últ imo, se redactaron las consider a ciones finales a m ane ra de conclusiones. Como investigador, adopté una postura par ticipante, con la función de intérprete 124 . Durante el tr aba jo de campo en las aulas realicé observaciones de lo s actores que f ueron lo s docentes y estudiantes de las Licenciaturas en Peda g o gía y Pedagogía del Idioma Inglés en su salón de clase y la escuela que son su medio natural. Las observaciones las registré en notas de campo. También, efectué grabaciones con una v ideocámar a para gener a r registr os de las sesione s de clase. Por otra parte, hice entrevistas de grupo focal con los estudiantes del conjunto que participó en el estudio, así como una entrevista a profundidad con cada un o de los docentes. Se espera que la acción part icipante y la ex ploración a profundidad de las perspect iv as de cada uno de los in form antes hay a contribuido a la objetiv idad en el estudio, ya que la acción de mi parte como inv estigador es de o bservador, entrevistador y anal ista de los datos, soslayando l as posibles injerencias sobre los ac tos, tanto del papel de profesor, como de los ac tor es estudian tes. Por último, para logar la objetivación de las intersubjetividad por medio de la f iabilidad 125 y v alide z como técnica, se obtuvo al combinar la observación en un lap so de tiempo equivalente a la de un curso (60 horas de observ ación) en el periodo de verano, en un semestre donde se señalan cuáles son las declaraciones y los hechos q u e ejecutan los actores y se deja v er de manera clara las interpretaciones del i nvestigador, con las diferent es pers pectivas para mirar los hechos en la i nvestigación, de tal manera que la inform ación colectada por la combinación de técnicas, así como también de in f ormantes , han permitido la con trastación y complemento de las visuali dades sobre un mismo hecho (Pérez, 2000: 72; Flick, 2004: 237 - 238). En este sentido, l a triangulación de los datos por las perspectivas de los i nformant es y las técnicas dentro de la temporalidad del periodo antes citado , es la pi edra angular que hace fiable y válida la inv estigac ión, pues se contrastan y comparan en u n análisis las miradas en los s div ersos soportes para v er las actuaciones desde otras perspect iv as. 124 <<quien inves tiga re conoc e un pro blema, un conf licto, y lo estu dia, c onfiand o poder re lacionar lo mejo r con co sas conoc idas>> (S take , 1999) pp. 87 . 125 <<La for mación y el inter cambio r eflex ivo so bre los pr ocedi mientos in terpr etativo s y sobre lo s mét odos de codif icació n puede a ument ar la fiabi lidad e n la inter preta ción d e los dat os>>. <<S e int enta co mprobar l a fiabilid ad de una inter pretaci ón somet iéndola a prueba de modo con creto frent e a o tros pasaje s del mismo tex to o frente a otros t ex tos>> (Flick, 2 004) pp. 238. 289 De acuerdo con Patton (1990: 187 - 189) Stake (1999: 94 - 97 ) Pérez (2000: 81 - 83) y Flick (2004: 243 - 244), las múltiples visiones permiten una base confiable para la interpr e tación con respecto de las perspectiv as que brindan las otras obs ervaciones. Así se cont rastan y complementan las miradas del edu cador, el e ducando y el investigador, a través de la información colectada mediante las técnicas de la entrevista enfocada en la que se tiene la perspectiv a profunda del performance d esd e l a mi ra da de los pro fesor es, la entrev ista al grupo en la que se ahondó en la actuación de lo s estudiantes desde su posición y, las observaciones de las represent a ciones en las sesiones de clases con el apoy o de las notas de campo , así como la re vi sión de las videograbaciones de las mism as. Por último se c u mplió con el tr atamiento ético de l a investigación; t omamos en cuenta las garantías de no afectación, daño o perjuicios en el ejercicio del e studio, pues se cuidó la integridad física, psicológica y social de cada uno de los participantes. 3 REFLEXIÓ N SOBRE L A S A CTUACIONES: RESULTA DOS Y DI SCUSI ÓN A continuación se presenta la ref lexi ón de lo que acontec e en una actuación del M tro. José, en dos situaciones de la cl ase a manera de i lustr a ción de los resultados y el análisis de las actuaciones. 3.1 La actuación en el conocimiento de las etapas de producción La clase se desarrolló en un aula re g ular y se pretendió que los estudiantes logren los conocimientos necesarios de las etapas de producción para el desa rrollo de proyectos y como experiencia de vida. Pa rt iciparon el profesor José, los e studiantes Claudi a, Rosa, Eduardo, Jesús, Pablo como coactores, Karen e Isaac como antagonistas; para esta ocasión el escenario del aula se elabora po r medio diálogo; se utili za el piz arrón par a hacer anotaciones y com o guía una proyección de pow er point referente a l as etapas de producción. La actuación se compone de los siguientes momentos: primero, anticipación de los escenarios futuros, corresponsabilidad, compromiso, recuperación de e xperiencias y anécdotas; segundo, performance en escenas paralelas: de cono cimiento protagónica sincera y de i g norancia, anta gónica y disrupt iv a; tercero, modelos de performance 290 sincero y cínico ante la propuesta de coactuación; cuarto, diálogo en intercambio educomunicativo y ex clu sión de papeles cínicos; y quinto, acue rdos, convenciones y negociaciones de los estudi antes en colectivo. A continuación nos centremos en el segundo y te rcer o momento. 3.1.2 Performanc e s en escenas paralelas: de conocimiento, protagónica sincera y de ignorancia, antagónica disruptiva; segundo mome nto El escenario entonces está dividi do en dos escenas, en una, los estudiantes que realizaron actuaciones como fuente de conocimi ento y la otra donde K aren e Isaac hicieron actuaciones como fuente de ignorancia. Es por ello que el p rofesor dirigió su esfuerzo hacia los compañeros que iniciaron la int eracción para la construcción del conocimiento de la producción del audiovisual los cuales han adopt ado el s er coact ore s para el conoci miento. Con base a lo anteriormente planteado, se a f irma que e l conocimiento del sujeto es el con junt o de interacciones sociales y culturales que mediante las r ep resentaciones lo conforman (Rizo, 2006: 1 - 2), entonces, si un estudiante tiene actuaciones e interacciones en coactuación, desde la perspectiva d e Popper (1983: 23 - 54) actuará como fuente del c onocimient o como el ca so de Pablo y Eduardo, empero se obs erva la actuación antagónica de Isaac y Karen como fuente de ignoranc ia en coactuación. Así , la interacción por medio del diálogo se desarrolló del costado donde esta Claudia, Pablo, Eduardo, Jesús y Rosa, mostraron interés y pre g un tar on sobre el futuro escenario como por e jemplo, cuando Cl audia preguntó:… ¿cuándo y cómo se v a hace r la tostada francesa?...; p or otra parte, el profesor l es dijo que tuvieran en cuenta lo que tiene que realizar, hasta el lugar donde se va hac er la grabación. Tambié n se observó que el educador sugirió lugares de trabajo para la producción como por ej e mplo la terraza llamada “La f uente”. La clase se centró entonces en un costado del escenario, los que figuraron en un papel antag ónico en construcción de conocimiento son Karen e Isaac, que se aislaron al lado derecho y actuaron en contradicción en el sentido de la cl ase practicando discursos e interacciones c on sideradas como una fuente de i gnorancia en el papel d el estudiante desin teresado y saboteador de la sesión , lo que hicieron en su actuación es murmurar entre ellos, utiliz aron el ordenador y las redes sociales como en tr etenimien to. Con base en lo plan teado en los párrafos anteriores, el docente desa rrolla el papel de previsor, pues indica a l os alumnos que deben tener en cu enta los ar tef actos y 291 elementos que se requiere para mon tar un set de producción. En es te tenor, para Joseph (1999: 70) los elementos del escenario, de producción y utilerí a, f ungen como la fachada; los objet os a los que recurren los actores, con ellos actúan, controlan, desarrollan o anticipan s us acciones, son parte del escenario y de la esc ena que nos confirm an so cialmente en el papel que representamos, como por e jemplo: la acción del profesor q ue realiz ó a not aciones en el pi zarrón de l o que se di scute como par te de su rol y los estudiantes to maron notas de acue rdo a su papel rep resentado. El profesor en es ta sesión asumió el papel de narrador y autoridad en e l aula por el dominio de conocimiento. Es tableció el cuestionamiento y el diálo g o co mo un forma de interacción constante que es evidente en la fracción de la clase en la que t rat ó la elipsis y en las intervenciones del cómo utilizar dicho elemento en mo mento de la producción, como por ejemplo cuando C laudia preguntó:… ¿cómo podrí a ser un momento en la producción?...; ella misma citó un ejemplo:… sí hay una situación muy ex tensa en el programa, pueden desarrollarla en una escena posterior…; a lo que profes o r respondió:… ustedes lo decidirán…. Lo anteriormente expuesto, hace referencia a que mediante el diálogo que ha n sostenido profesor y estudi ante, ahora presentan escenarios posibles que bien ini cian su materialización: primero será a través de la con versación, par a posteriormente pasa r a la puesta en escena en la construcción colectiva de un momento en el escenario real . Esto reflejó una interacción que es pa rte de l a construcción colec tiva del conocimiento que nos conduce a certez as o errores. Sin e mbargo, en una posición an tagónica, Karen e Isaac continuaron en una acción ignorante y que entorpeció la escena de l a clase. Así, las acciones reciprocas s e representan desde la p osición de cada uno de l os actuantes y el papel que representan, de manera que se complementan una frente a la otra o una en contra de la otra (Cañas, 2007: 33 ; Riz o, 2009: 6 - 8) así la pues ta en esc ena presenta una oposición entre las interacciones fuente del c onocimiento o error, con respecto a l a actuación que representaron Isaac y Karen fuente de i g norancia. También se señala que la corregulación de las actuaciones en los co mportam ien tos mediante las influencias entre los roles, es una forma de interacción que se g enera en la cotidianeidad del aula durante el proceso del conocimiento. Se ex presa como una corregulación sobre las mutua s inf luencias que acontecen m ediante las interacc ione s entre los estudiantes y con el profesor, como por e jemplo: cuando Kar en e Isaac se encuentran juntos; si se encuentra sola Karen, sus interacciones se conducen por l a acción de aprendizaje del gr upo , sin embargo, c uando Isaac se encuentra con ell a, la acción de interinfluencia los lleva a representaciones antagónicas. Es nece sario señalar 292 que desde la posición de Popper (1983: 26) en su reflexión de la v erdad manif iesta, bien sabe Kar en e Isaac que su r ep resentación es antagónica, es f uente de ignorancia y que sin embargo, continúan ejecut ando en per juicio de la clase y de los papel es de los otros, actúan en contraposición del per formance sincero. En esta dirección Simmel citada por Rizo (2006: 8) explica que de ac orde a la cercaní a o lejanía, que t oda situación de comunicación intercambia v alores simbólicos de su sí mismo y que han representado estos papeles co n anterioridad de manera que sujeto realizará las confirmaciones y representaciones que el otr o es p er a. Par a es t e ca so e l antagónico del buen estudiante. Entonces, Karen e Isaac se piensan como antagonistas, como estudiante disr up tivo, conflict iv o, q ue perjudica la clase y que en c ercanía, actúan en este papel pues el los y a se conocen en esta in ter pretación. 3.1.3 Modelos de performance sincer o y cínico ante la propuesta de coact uación; t erce r momento Del mismo modo, se observa que se tomaron como ejemplos las guí as de las actuaciones pasadas d e compañeros estudiantes que han participado en cursos a nteriores en ap roximación a lo que el alumno puede realizar y considera posible. Son un modelo de trabajo y los roles que se re quier en, pa ra ello el docente n arró la parte de postproducción de otros, sucesos en locación y explicó a los discentes por medio d e la representación simbólica de una experiencia anterior. Ellos tomaron elementos r ef er en t es a s u perfor mance para la cons trucción de su propio papel. Asimis mo, recuperaron textos de la cotidianidad mediática de la televisión. Por otro lado, en un intento de que Isaac y Ka ren se i ntegr a ran a la clase, el maestro le pidió al primero que l ea el contenido en l a proyección en la pantalla del salón, Isaac leyó desinteresado y continuó con su actitud. Esto evidenció que el sentido de seriedad en los papeles corresponden al que uno otorgue pa ra su sí mi smo y el de los de más, es así que en este caso y en ese momento, Isaac y Karen no o torgaron seriedad a su papel y actuación de estudiante univ ersitar io, así como también a la del p rofesor, ocurriendo entonces una a gr esión a la a ctuación que o frecen, la de s í mis mos , en su papel de estudiante, de sus compañeros y a l a del docen te. Otra de las formas en que el pro fesor trat ó de integrar a un papel desde l a perspectiva de las f uen tes del co nocimiento a Isaac, es por medio de aproximaciones e imbricaciones al territorio del joven, lo cual ti ene dos intenciones: la primera es aproximarse a Claudia, Eduardo y Jesús, y la s eg unda es que al retornar a la parte frontal de aula como esc enario, hizo ev idente su observación haci a Isaac y Karen que 293 están desarrollando un p apel antagónico en la clase. Estos estudiantes reconocieron la acción del profesor y la propia como no co rrespondiente a la clase en la actuación de estudiante universitar io por lo que improvisaron comentarios en una represent ació n falaz. Se considera sucedió una actuación hipócrita, cínica de estos estudiantes que dificult aron la puesta en escena del profesor José y los demás al umnos de la clase. Entonces el papel que u no desempeña se ve in f l uenciado altamente po r otr os papeles practicados que pueden provocar situaciones que dificulten el escenario y la actuación de los otros. Así el papel pobre de Isaac y Karen menoscaba la puesta en escena y las actuaciones de los otros. Caballero (1998: 131 - 132) y Goffman (1981 : 29 - 30) señala estas actuaciones cíni ca s son papeles que el estudiante realiza en oposición al papel sincero 126 como el que representan Pablo, Eduardo y sus compañeros que d emuestran interés en la clase. El cambio y la t ransf or mación de papel es de fuentes de la i gnorancia a l as fuentes d e conocimiento o del error , es difícil por la inter ac ción de los mundos del otro, mas sin embargo es la oportunidad de lo grarlo. Se apreció que Isaac, de un papel anta g ónic o va adoptando un nuevo papel de coactuación para la clase; a K aren e Isaac les reafirmar on l os demás discentes, que su a ctuación no es la esperada en un intento de que se incorporen a la escena de conocimien to, junto con sus compañeros P ablo, Jesús, Eduardo, Claudia y Rosa, quienes sí actúan en pro de la escena de la cl ase j un to con el profesor y con es to confirm ándo se ellos como alumnado y a la v ez neg ando el papel frívolo de Isaac y Karen. Como se advirtió en el párrafo ante rior y tras l o acontecido, Isaac retomó su papel de estudiante responsable que se denota en su actuaci ón. Sin embargo, Ka ren en su papel antagónico influyó en demasía sobre Isaac, lo que evi ta q ue és te desarrolle apropiadament e su papel de estudiante sincero. Isaac reconoce la actuación per judicial a la clase, de manera que se aleja de Karen y nuevamente participa en la clase para establecer una interacción con el profesor y compañeros, negándole así a Karen en su actuación disruptiva. 126 Según Juan José Ca baller o (1998) en su p ublica ción “ L a inter acción s ocial en Goffm an ”, en la Re vi sta español a de investiga ciones socio l ógica s (REIS N o. 38) l a actua ción s incera e s la que se realiz a de ma nera franca en la bú squeda de un mejor papel en cuant o al mun do moral cuya opo sició n son los p apeles cíni cos e hipócri tas, pp. 13 1 - 132. 294 4 CONSI DERACIONES FIN A LES A M A NER A D E CONCLUSI ÓN Las actuaciones y coactuaciones entre los estudiantes devel an la f ormación del Yo colectivo, “el nosotros”, y el Tu colectiv o, “el gr upo”, que acontece en la cotidianeidad a través de las interacciones, en e special de los trabajos de cooperación donde el profesor cede el escenario de a cción para los estudiantes; se denota que al principio se realiz an acciones incipientes de sociabilidad, y a medida de que cada uno de los participantes del trabajo reconoce su papel y le otor g a la seriedad en su representación, la puesta e n escena de la clase actúa co mo un eje que articula las in ter acciones a manera d e intercam bio , por medio d e las miradas y la acción de corregulación entre los alumnos y docentes. Para ello, el p ro f esor debe pues montar precariamente una es cena y dar paso a la actuación principal de los estudiantes, así mediante la interacción de ceder el escenario cr ea una distancia, una lejanía que propicia que los estudiantes tengan que personificar su papel para los otros discentes en lugar q ue hacia él. Esto permite la sociabilidad de manera tal que ante el escena rio los alumnos quedan solos, por lo que requieren establecer la interacc ión por medio de su s papeles y a que ellos, ahora son para su s compañeros es tudiantes, en otra palabras ex istimos para y con los otros, es po r ello que c o n esta necesidad inicia la articulación del conjunt o de estudiantes que realizan la tarea, así gradualmente surge la idea de que so n un colectivo y es cuando el Yo colec tivo, “ el nosotros educandos” y Tu colectivo, “el grupo alumnos” suceden. Así mism o, las actuaciones anta g ónicas que se presentan en la co tidianeidad del trabajo en la escuela, están repr esentadas desde los papeles del estudiante que lleg a tarde, el que platica mientras se ex plica, chatea o bien trata de ser el pay asito de la compañera. Estas actuaciones perturban y son una falta de respe to hacia el sí m ism o de es tos actores, sus compañeros alumnos y el profesor, provocan interacciones que entran en conflicto con la puesta en escena de la clase y que en el t ransc urso de ésta si continúan , llegan a ser una pues ta en escena que ac túa como fuente de i gnorancia. El estudiante, tiene suf ici entes elementos para entender y comprender que la actuación antagónica y di srupt iva es incorrecta, que está actuando en con tra de l a construcción de conocimiento del cole ctivo de la clase, empero, las continúan realiz ando, po r lo que se supone que estos pap eles son parte de lo ap rehendido en el rol de alumno a lo largo de sus estudios y que estos han sido implan tados por la interacción con un si stema mayor al del aula. Sin embargo ante la v erdad clara y distintiva de su actuación incorrect a, estos actores saben que lesionan y perjudican a los otros, saben que sus 295 actuaciones son f alaces y que no reflejan el respeto por su sí mismo, ni por el de los demás, ocasionando un a acción violenta hacia el colectivo. REFERENCI A S BIBLI OGRÁFIC A S 1. Libros Burg o s, J. y Lozano, A. (2010): Tecnología educativa y redes de ap rendiz aje. Ret os y realidades de la innovación en el a mbiente educativo. México: Tr illas. Flick, U. 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Febrero, M éxico: ITESO, Producción del IMD EC, A.C. para la Cátedra Paulo Freire. Breve semblanza del a utor 297 comunicación tiene un proceso histórico relevante desde la oralidad, las v ivencias diarias nacidas desde nuestra madre naturaleza, que identi f ican nues tr a vida del se r Misak.” (Espiral de Comuni cación, 2013) Sin embargo, al indagar por los procesos generados a partir de las TIC, encontramos que solo hasta el 2012, a pesar de llevar años en p rocesos de c o municación, comienzan a explorar la crea ción de espacios virtuales pr opios. En marzo de este año (2013) realizan la primera e misión vi rt ual de su emisora 130 , pero aún no tiene n espacios virtuales del cabildo, que les permit a estar en contact o con los cabildos que están fuera de Guambia y del Cauc a, o tener productos etnoeducativos para sus e scuelas y su proyecto de Universidad M isak; lo cual ha motivado al debate entre líderes y autoridades tradicionales, al preguntarse si es tas tecnologías s irven para f ortalecer su cultura o todo lo contrario, los alejan de sus objetivos, y para pensar estrategias que les pe rm ita n manejar las situaciones que se presentan, con la característica principal de plantear todo como un proceso de toda la comunidad, es decir, que deben comprender todos y debe estar en coherencia con su pensamiento. 2. COM UNIC A CI ÓN I NTERCULTUR A L “Es fundamental ceder la pal abra a los pueblos i ndígenas, permitir que podamos hablar por sí mismos no sólo acerca de “asuntos indí genas ”, sino de los del conjunto de paí s” Vicente Otero - CRIC 131 La llegada de las tecnolog í as a la comunidad M isak , se da desde diferentes espacios , la escuela, la familia y finalmente el Cabi ldo, en todos los casos es ins trumental, dada por las ex igenc ias del entorno nacional e intern acional, en medio de la globalizac ión, constituyendo procesos de hibridación continua , que también implica a los puebl os tradicionales un enfrentamiento a las consecuencias de esta realidad, como que sus niños y jóvenes quieran cada vez más adoptar valores de otros, diezmando su sentido de pertenencia, silenci ando la t radición oral de sus ancestros y posi bilitando el debilitamiento de sus comunidades, en tr e otros factor es macroeconómicos y pol íticos que enfrentan. 130 http:/ /namuy wam.w ix.com/na muy - wam 131 Consejo R egion al Indíg ena d el Cau ca. 304 Cuando los taitas (abuel os sabedores) y lí deres políticos de pueblo M isak, se enfrentan a situaciones como consecuencia del uso de e stos dispositivos tecnológicos, desde los usos en el caso de los niños y jóvenes, y la necesidad de apropiación par a proceso de educación, comunicación y gestión polí tica y f inanciera; la primera reac ción es q uerer “alejar se” de éstos al encontrarlos incomprensibles e inmanejables, dánd ose cuent a en el corto plazo que era i mposible; se acer can a ést os con una mirada institucionalizada, desde el M inist erio de Tecnologí as de la Inf ormación y las Comunica ciones – M INTIC que direcciona las polí ti cas gubernamentales en este campo, desde la Dirección de Apropiación de TIC en el marco de la es trategia Viv e Digit al, que: asum e com o com pr o m iso inst ituciona l la ar ticul ación y di nam ización de los esf uerzos de las d iferentes áreas y progr am as de la e ntidad de m anera qu e sea posibl e atend er con un enf oque dif erenc ial lo s dif erentes s ector es de poblaci ón que se cons i deran priorit arios, bien sea por s u cond ición de vulner abilid ad o por su ro l estrat égico en la prom oción del desarr ollo y la prosp erid ad soci al y la superac ión d e probl em áticas sociales. ( MINT IC, s.p.) Proyectos que en la práctica instalan y ponen en marcha algunos telecentros en resguardos indí genas, que f uncionaban bajo los parámetros dados por el Gobierno. Dejando en manos de l as comunidades la apropi ación o no de es tas tecnologías, aspecto que propició la mirada cr í tica de los Gu ambianos sobre los uso s de las TIC, concibiéndolas como un dispositivo que per m itirá sortear las neces idades en térm inos de s eguir cons tru y end o esos lazos de am istad, d e herm andad, de sol idarida d que e n gran m edida hac e qu e nosot ros for talezcam os lo loc al y que perm ite apor tar a otros pr ocesos aquí en Co lom bia con otros s ectores socia les y en otros países . Do nde nos conect am os hac e que interact uem os (s ic). ( J. Tunuba lá, 201 1) Es decir un proceso de construcción de nuev as relaciones sociales, pe ro también de fortalecimient o de las propi as, anc lado a su Plan de Vi da: Un m odelo es tructur ado d e propós itos autónom os , polític as, obj etivos y estra tegia s, que perm ite el bue n des em peño y adm inistrac ión d e lo co m unitario por parte d e la a utor idad en ejerc icio de s u sob eranía hac ia el pue blo Misak , s egún el Derec ho y D eber Ma yor en cum plimiento de la Misió n de O rigen. El aborado antic ipadam ente s egún lo ref erenc iado y fundam entad o en l a histo ria cult ural de l pas ado – pa sado, p asado r eciente, pre sente e ideales que per m iten decid ir, inc idir, d irigir y enc auzar esfuer zos com unes para lle gar al 305 futur o desead o y/o f uturo posible con i dentid ad y s er Misak - Misak que prolon gue la perm anencia c ultura l. (Mis ak , D., 2013) Planteamiento que logran anclar a los aspectos d e la comunicación y educación, desde las prácticas cotidianas a par tir de la socialización de la cul tur a: es un a estra tegia Socio - C ultura l para ase gurar su conti nuidad del M isak - Misa k en el territor io y su cos m ovisión. P or lo c ual, l os pri ncip ios y f undam entos de fil oso fía del pueblo Misak deberá s er transf erida por los princ ipal es actor es ejem plar es y vivenc ian la cot idianida d tales c om o las m am as, tatas, s hures, s huras , shu llas y dem ás núcleos de fam ilias tanto c om unidades e ins titucion es educat ivas y los m edios de com unicac ión son respons ables de l ser Mis ak. Por que a ellos les c orres ponde trans m itir objetiva y cuida dosam ente a los niños el p atrim onio o lega do iden titari o ances tra l. Todos los m odos pautados y rec urrentes de l pensar, sentir , tener y ac tuar corr ectos, hon estos , leales , insob ornables y jus tos; a sí c om o los valores , l as creencias del m undo Mis ak ; los signific ados o torga dos en su m undo s oc io - cultural, las relac iones int erpers onales y la de su entorn o. (M isak D., 201 3) Posturas identificadas en las prácticas de los colectivos de comunicación y educación Mis ak , que evi dencian el énfasis en fortalecer principios culturales para la perdurabilidad de su pueblo, lo cual no implica una visión que añ ora el pasado, sino la mi xtura o tejido entre sus tr adiciones ancestrales y las transformaciones dadas por el mestiza je y la apertura a la construcc i ón desde la diferencia. La observación de estas prácticas también deja ver la e mergencia de los p rocesos de lucha o resistencia que unen al pueblo Misak con otros d e su departamento y en general del paí s, com o l a denuncia po r la persecución polí tica, el conf licto a rmado, la ne gación sistemática de derechos y como todo afecta su territor io , a pesar de la negación de los mismos por la cultura dominante y los medios de comuni cación, como mencionan Carlos del Val le y Teresa Pobre te M art ín (2009) Los est udios interc ultural es y la “com unic ación int ercul tural” com o c am po de est udio, lo étnico com o obj eto de es tudi o y el indíg ena y el in m igrante com o sujetos , em ergen entonc es de ex per iencias s oc iopolític as y económ icas traum áticas: m igraciones a gra n escala, r eivind icacio nes y dem andas político s ociales . La salida p olítica a es te “co nflicto invent ado”, en ta nto dis cu rso públic o, es e vidente: i nvisib ilizar s ociopolít icam ente o transpar entar m ediáticam ente las d ifer encias y “castr ar” el conf licto . (p. 197) 306 Invisibilización que ha impulsado en la comunid ad indígena la necesidad de crear sus propias estrategias, espacios de fortalecimient o i nter no y denuncia hacia el exterior de su territorio; para l ograr lo se apoyan en las TIC; e s el ca so de la Asociación de Cabildos Indígenas del Nor te del Cauca – ACIN, que lo gro fortalecer su proyecto comunicativo a partir del Telecentro, ex periencia que sistematiza Vil ma Rocío Almendra Quig uaná s, líder indígena en su tesis de grado de la carrer a de Comunicación, de nominada: La apropiación de internet en co munidades indígenas: el caso del tejido de comunicació n y relaciones externas para la verdad y la vida de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca – ACIN ( 2009). Vilma menc iona que es ineludible reconocer la relevancia de las TIC en el mundo globalizado, ya que llegan a su comunidad cuando “apenas co mienzan a hace r conciencia del modelo económico del capital t ransnacional” , iniciando un proceso dialógico de confirmar l a comunicación como base de sus p rocesos de resistencia, y de la necesidad de ap ropiar las TIC par a el mismo; ano tando que es ta estrategia de comunicación anclada al Tejido de Comunicación es necesaria para “la defensa del Plan de Vida del Pueblo Nasa , de los puebl os indí genas y para te jer y liberar l a palabra que se hace camino por la d ignidad y la vi da en, desde y entre los pueblos e n resist encia por un paí s y un mundo posibles y nece sarios”. Enfatizando en repensa r la instumentalización para rediseñar la estrategia de abordaje, aspectos profundizados en la presentación de este camino de reflexión y posterior acción en coher encia entre la cultura propia y el uso de la tecnologí a seg ún l os principios de su cosmovisión. 132 Para el caso Misak, a pesar de estar ce rcanos en el territorio a e sta experi encia Nasa, antes que la denuncia y movilización internac i onal, lo primordial es c ompr ende r los dispositivos, de manera que puedan hacer propi as las posibilidades de estos, es deci r la apropiación de estas t ecnolog í as la capaci dad de hac er nue stro ( que) im plica no sólo l a tarea de e nsamblar “s ino la m ás arries gada y fec unda de redis eñar los m odelos para que quepa n uestra he tero génea realida d” (Mar tín - Bar bero, 2002 : 17). De esta m anera , la h erram ienta t ecno lógic a (pero p odría ser t am bién un es pac io físic o o un rec urso m ateria l) se transf orm a en un objet o relaci onal y de resig nifica ción d e las pr ácticas diar ias de los sujet os in voluc rados, gener ando, u n proc eso d e re - codif icación o se a la herram ienta es usa da de form a 132 E l Tejido de C omun icación se const ituye h oy com o una de la s ex periencia s más sign ificativ as d e comuni cación en el país, o t al v ez en Lati noaméri ca, refle jada en su plata forma ht tp://w ww .nasaaci n.org/ . 307 dif e rente o co n un uso to talm ente nue vo resp ecto al us o planeado i nicialm ente por el m ercado. (Sier ra & G ravant e, 2012, s .p) Al plantearse desde es te tipo de apuestas, la c omunicación intercultural se entiende como emancipatoria, trans f ormadora, de f inida c omo una comunicación centrada en el papel del diálogo y la co nversación, es decir, pa ra el encuentro, es una comunicación que permite la noo - política según Downing (2011 ), una com unicac ión d e resist encia f rente a l ind ividualis m o y al c onsum o desm es u rado c om o postura d om inante de l m ercado; c om unicación que se enc uentr a con l os nue vos m ovi m ientos s ocial es en d efender los inter eses de las m inor ías étn icas, las m ujeres , el am biente y la pa z. Igua l es tam bién en ocas iones y según el t em a tratado, u na “ infr apo lític a” ref lejando “ los ni veles rea les y pers onales d e resis tenc ia y furia ( …) en g enera l no respec to a la explot ació n económ ica que padece la gente s ino tam bién respec to a los p atrones de hum illación p ersona l que la car acteri zan.” Cita do por Noreña, 2013) Cambios que se encuentran en gran medida con las po sturas y prácticas de comunidades t radicionales , que al perv ivir en su cosmovisión, no se homogenizan con la malla dominante de l a sociedad, ya que no han suf r id o la ruptura se r humano naturaleza, q ue se construyen a partir de lo col ectivo, la solidaridad, la cooperación; basándose en procesos educomunicat ivos que se pueden comparar a l as denominadas pedagogías invi sib les. Las soc ieda des d e la tr adic ión de dica n m ucho tiem po y energ ía a produc ir los suj etos y la orga nizaci ón s ocial q ue l os m antiene u nidos [...] Las socieda des d e la tr adició n d edican m ucho tiem po a activid ades c eremoniales y r itu ales que v an m odelando a los sujetos en sus hábi tos m entales y m otrices , que los sitúa n en lo s s istem as de parentes co, en la aldea, e n el am biente de la f auna, de l a flora, d e los religiosos [...] No s on acti vi dades producti vas en el s entid o cor riente d el térm ino [... ] Sin em bargo, son acti vidades producti vas de un m odo dif erente, per o igualm ente es encia l: pr oducen s ujetos hum anos y socia bilidad (W arnier, c itado p or De l Valle y Pobre te, 2009). Escenarios que se encuentran ac tualmente en o tros movimientos al ternativos o de resistenc ia, que reiteran principios ancestrales en la transformación del modelo de consumo individualista al solidario, hacia el prosumidor desde la comunicación; es d ecir, no solo un receptor pasivo, sino productor de medi os; en la producción al ter nativa d e productos comunicativos, hacia una apropiación colectiv a y en el marco de la cultura de l trueque, en la propuesta de una co municación emancipatoria, basada en e l 308 entendimiento: “como coordinación de acciones que permite a los actores i nter p ret ar d e una nueva manera, má s rica, su contexto” (Cisneros, 2003, s.p). Comu nicación que aporta a las apuestas de transformación de los di versos grupos sociales, evidentes se en las relaciones al inte rior de sus colectivos, en la mane ra en la cual realiz an sus acciones e invitan a otros a par ticipar, en abogar por la recuperación de prácticas ancestr ales de convivencia y relación con la naturaleza y en sus rupturas con el mercado, entre otras acciones. Si es a tra vés de la im aginaci ón qu e ho y e l ca pitalis m o disciplina y c ontrola a l os ciuda danos c ontem poráne os, sobre to do a t ravés de los m edios de c om unicaci ón, es tam bién la imaginac ión la fac ultad a tra vés de la cual em er gen nuev os patr ones colecti vos de d isenso , de desaf ecc ión y cuesti onam iento d e los p atrones im puestos a la vida cot idia na a tra vés de la c ual vem os emer ger form as soc iales nu evas, no pre da torias com o las del cap ital, for m as cons tructor as de n uevas con vivenc ias hum anas . A. Appadura y. (C itado por Bar bero, 2 008) En este camino los planteamientos de Jesús M art í n Barbero, son un derrotero para analizar mejor este f enó meno; para comprender cómo las comunidades “excluidas” de este proceso de “modernización” bajo la prem i sa del progres o , han adaptado sus intereses c ul turales al uso de estas tecnologías o q ué aspectos de éstas los ha n permeado, ya que como Barbero menciona: Nuestr as soc iedades son, al m ismo tiem po, "soc ied ades de l des - conocim ient o", esto es, del no re - conoc im iento de la p lurali dad de saber es y com petenc ias cu lturales que , siendo com partidas por l as m a y or ías populares o las m inorías indígenas o r egional es, n o están siend o incorpor adas como tales ni a los m apas de l a socieda d ni siqu iera a los de s us sistem as educativos . Pero l a subord inac ión de los saber es oral es y visu ales al ord en de l a letra s ufr e actualm ente u na er osión crec iente e im prevista que s e orig ina e n los nuevos m odos de pro ducc ión y circ ulación de sab eres y nue vas escritur as que em ergen a través de las nue vas t ecnici dades, y especia lm ente del com putador e intern et. ( Barber o, 2002, s.p.) Y es en la o ralidad y la ima g en donde esta la f ortalez a de una cultu ra ancestral que ha pervivido manteniendo una v isión de mundo en espiral, en continuo desenrrollar y enrrollar su tejido, a partir de representaciones iconográficasde sus historias, sus pr oblemát icas y también soluciones; en el marco de una com unicación intercultural y emancipatoria, que se basa en la compendión de la vi da como sist ema, que se concibe como un colectivo, desde la solidaridad, la cooperación; aunados a l as posibilidades de 309 [Document text truncated for crawler view.]