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La búsqueda experimental del inconsciente en las terapias artísticas a través de los sueños y la imaginación activa

León-Río, Belén

Abstract

Desde principios del siglo XX tanto el arte como la psicología han tenido en común una búsqueda experimental de nuevas formas de interpretar la realidad. Psicólogos como C. G. Jung han aplicado terapias artísticas para conectar con el inconsciente, mientras que poetas como Breton y artistas como Hilma af Klint, Kandinky, Jean Arp o Max Ernst practicaron el au-tomatismo en sus procesos artísticos. En este artículo veremos cómo podemos aplicar en las terapias artísticas el conocimiento que aportarían las imágenes del inconsciente, mediante procesos de imaginación activa, fantaseo, diálogos internos, meditación y nuestros propios sueños, para así tender un puente entre nuestro pasado y nuestro futuro evolutivo.

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LA BUSQUEDA EXPERIMENTAL DEL INCONSCIENTE EN LAS TERAPIAS ARTÍSTICAS A TRAVÉS DE LOS SUEÑOS Y LA IMAGINACIÓN ACTIVA María Belén León del Río Profesora Contratada Doctora del departamento de Escultura e Historia de las Artes Plásticas de la Facultad de Bellas Artes. Universidad de Sevilla. C/Cádiz, 18 41940 Tomares (Sevilla) 647 635 349 [email protected] Recibido: 27/12/2019 Aceptado: 04/01/2020 MEDICINA NATURISTA · 2020; Vol. 14 · Nº 1 101 MEDICINA NATURISTA 2020; Vol. 14 · Nº 1 — I.S.S.N.: 1576-3080 1. El sueño o fantaseo en los procesos artísticos y los símbolos. L. Duch (1) afirma como en el ser humano habría una potenciación de lo cósmico y lo onírico que daría lugar a una poética. Este potencial no solo sería de transformación, sino también de recreación e interpretación gracias a su capacidad simbólica, esto propiciaría que nuestra libertad pueda “tomar cuerpo en este mundo”. Novalis (Friedrich von Hardenberg) decía como la imaginación y la poesía serían medios imprescindibles para la producción de aquellos simbolismos que tendrían que ver con realidades supramundanas, señalando el poder mágico de las palabras y de los sueños. En su obra Enrique de Ofterdingen, escribe: “… el sueño nos revela de manera extraña con qué facilidad nuestra alma penetra en cada objeto, y como se transforma instantáneamente en este objeto”. Carl Gustav Carus sería uno de los primeros pensadores del siglo XIX que hablaría explícitamente de la interpretación de los sueños. Para este médico y naturalista discípulo del pintor romántico Caspar David Friedrich, el inconsciente sería la expresión subjetiva de la naturaleza: “Eso significa que el inconsciente se confunde, en su esencia más profunda, con la realidad no individual, con el acontecer eterno e incesante, con el gran todo impersonal; expresándolo con sus mismas palabras: <con la actividad creadora de lo divino>”(1). Carus daría un valor excepcional a la “poesía particular de RESUMEN Desde principios del siglo XX tanto el arte como la psicología han tenido en común una búsqueda experimental de nuevas formas de interpretar la realidad. Psicólogos como C. G. Jung han aplicado terapias artísticas para conectar con el inconsciente, mientras que poetas como Breton y artistas como Hilma af Klint, Kandinky, Jean Arp o Max Ernst practicaron el automatismo en sus procesos artísticos. En este artículo veremos cómo podemos aplicar en las terapias artísticas el conocimiento que aportarían las imágenes del inconsciente, mediante procesos de imaginación activa, fantaseo, diálogos internos, meditación y nuestros propios sueños, para así tender un puente entre nuestro pasado y nuestro futuro evolutivo. Palabras clave: símbolo, arquetipo, intuición, automatismo, imaginación activa. THE EXPERIMENTAL SEARCH OF THE UNCONSCIOUS IN ARTISTIC THERAPIES THROUGH DREAMS AND ACTIVE IMAGINATION ABSTRACT Since the beginning of the 20th century, both art and psychology have had in common an experimental search for new ways of interpreting reality, psychologists such as CG Jung have applied artistic therapies to connect with the unconscious, while poets like Breton and artists like Hilma af Klint, Kandinky, Jean Arp or Max Ernst practiced automatism in their artistic processes. In this article we will see how we can apply in the artistic therapies the knowledge that would bring the images of the unconscious, through processes of active imagination, fantasizing, internal dialogues, meditation and our own dreams in order to build a bridge between our past and future evolutionary. Key Words: symbol, archetype, intuition, automatism, active imagination. medicina_naturista_ENERO_2020.qxp_REVISTA MEDICINA NATURISTA - ENERO 2020 4/2/20 15:57 Página 101 León-Del Río MB. La búsqueda experimental del inconsciente en las terapias artísticas a través de los sueños y la imaginación activa. 102 2020; Vol. 14 · Nº 1 · MEDICINA NATURISTA los sueños” (1), debido a que el mundo de los sueños nacería “de las ideas y los sentimientos que, en el momento de esta inmersión en el inconsciente, continúan desarrollándose y emergiendo periódicamente” (1). M. Trevi en su obra Metáforas del símbolo dice que los románticos consideraban el símbolo “como una dimensión particular e irreductible de la actividad psíquica” (1). Para los románticos el símbolo sería una categoría interpretativa de las realidades natural y psíquica, siendo irreducible por la razón. Así Carl Gustav Carus empleará la noción de “mente inconsciente” diciendo como el sueño sería la creatividad de la consciencia en el alma cuando retornaría a la esfera del inconsciente: “La clave del conocimiento de la vida psíquica consciente se encuentra en la región del inconsciente. Todo lo que trabaja, crea, actúa, sufre, fermenta y se insinúa en la vida de nuestro organismo, y también todo lo de los otros animales y del universo entero que nos influencia, todo eso sube, con unos acentos muy particulares, desde la noche inconsciente a la luz de la vida psíquica consciente; y este canto, esta maravillosa confidencia del inconsciente al consciente, lo denominamos el sentimiento” (1). Para Carus el inconsciente participaría “en una suerte de fuerza vital, panteísta y universal” (1), que podía ser captada a través de los símbolos en los sueños. Estas ideas tuvieron repercusión más tarde sobre Sigmund Freud y sobre todo en C. G. Jung “con su teoría del <inconsciente personal>”. Este hizo una investigación consigo mismo que denominó “confrontación con lo inconsciente” que derivaría en el método de “imaginación activa”, llegando a la conclusión de cómo los sueños y las visiones acudían a él desde el interior del inconsciente colectivo, relacionando el arte y el mundo de los arquetipos con el inconsciente, el cual tendría una mentalidad de orden instintivo, careciendo de funciones diferenciadas, como el pensar, sino que simplemente crearía una imagen que respondería a la actitud consciente: “Esta imagen que contiene tanto pensar como sentir, y es cualquier cosa pero nunca un producto racionalista de la reflexión. Tal imagen podría designarse más bien como una visión artística” (2). Esta visión artística tendría mucho que ver con una forma de funcionamiento que Jung define como el “soñar”, donde el pensamiento se apartaría de la realidad, experimentando una serie de fantasías que aparecerían tanto en los sueños diurnos como en los nocturnos, distinguiendo así dos formas de pensamiento que divide en: “…el pensamiento dirigido y el sueño o fantaseo. El primero sirve para que nos comuniquemos mediante elementos lingüísticos; es laborioso y agotador. El segundo, en cambio, funciona sin esfuerzo, como si dijéramos espontáneamente, con contenidos inventados, y es dirigido por motivos inconscientes. El primero adquiere, adapta la realidad y procura obrar sobre ella. El segundo por el contrario, se aparta de la realidad, libera tendencias subjetivas y es improductivo, refractario a toda adaptación” (3). Mediante la observación de sueños, visiones, alucinaciones y otras manifestaciones de los artistas se pueden estudiar los fenómenos del inconsciente, como vemos en los sueños diurnos recreados por Magritte, el pintor sitúa objetos en sus cuadros donde no los solemos encontrar para que estos objetos familiares “griten”. En 1936 el pintor nos revela la visión que tuvo al ver un pájaro dormido en una jaula al que confundió con un huevo, descubriendo así “un nuevo y sorprendente secreto poético, ya que el impacto lo provocaba precisamente la afinidad de la jaula y el huevo; mientras que, anteriormente, el impacto me lo provocaba el encuentro de objetos extraños entre sí” (4). C. G. Jung (5) dice como no pueden dejarnos fríos los poetas, pues en su quehacer artístico y en sus inspiraciones, se alimentarían de las profundidades de lo inconsciente colectivo y a través de sus creaciones expresarían nuestros sueños: Para Más, “aunque los poetas lo expresan en voz alta, dan forma solo al símbolo en el que sienten alegría estética, sin tener consciencia de su verdadero significado”. Para este autor una época sería como el alma de un individuo, que tendría una situación de consciencia especial y limitada y precisaría por ello de una compensación llevada a cabo por el inconsciente colectivo de tal manera que el artista prestaría expresión a lo no manifestado de la situación temporal: “En lo que concierne a la obra de arte (que nunca debe confundirse con el poeta personal), es indudable que la visión es una auténtica vivencia primordial, sin preocuparse de lo que los razonadores opinen al respecto. No es nada derivado, nada secundario y nada sintomático, sino un símbolo real, esto es, una expresión para entidad desconocida. Así como la vivencia amorosa representa el vivenciar de un hecho real, también la visión. No nos incumbe saber si su contenido es de naturaleza física, anímica o metafísica. Es realidad psíquica que, al mínimo, tiene igual dignidad que la física”(6). Según Sri Aurobindo el arte nos ayudaría a tener una concepción subjetiva de la vida y de la sociedad, elevando la consciencia colectiva e impulsando un nuevo cambio: “El pensador es el individuo; es el que evoca y confirma bajo diversas formas lo que de otra manera permanecería subconsciente a la masa amorfa” (7). Según este autor, el dismedicina_naturista_ENERO_2020.qxp_REVISTA MEDICINA NATURISTA - ENERO 2020 4/2/20 15:57 Página 102 León-Del Río MB. La búsqueda experimental del inconsciente en las terapias artísticas a través de los sueños y la imaginación activa. 103 MEDICINA NATURISTA · 2020; Vol. 14 · Nº 1 cernimiento que opera en el artista sería en sí mismo creador, estaría contenido en el acto creativo siendo parte inseparable de él. Este discernimiento sería intuitivo y formaría parte de la visión, llegando a nosotros de lo alto y como elemento integrante de ese flujo de poder y de luz que elevaría nuestras facultades y les comunicaría la intensidad de su funcionamiento suprarracional como reflejan los escritos del artista Jean Arp: “Dibujo lo que descansa, boga, sube, madura, cae. Modelo frutos que descansan, nubes que bogan y suben, estrellas que maduran y caen, símbolos de la transformación eterna en la paz infinita. Son recuerdos de formas vegetativas, biológicas, de colores que se apagan, de armonías que se pierden. La génesis, el nacimiento, la eclosión a menudo ocurren en un estado de sueño con los ojos abiertos y sólo más tarde se ilumina el sentido razonable de esas consideraciones” (8). Rudolf Steiner (9) afirmaba que solo fuera del círculo de nuestra conciencia existirían realidades verdaderas, “entes en sí”, de los que nada sabemos de un modo inmediato, pero que de una manera u otra entrarían en contacto con nosotros y nos influirían de tal suerte, que surgirían en nosotros el mundo de nuestras representaciones. Este mundo de representaciones le impediría al individuo percibir el mundo real, por lo que estaría ciego para percibir este último, naciendo así el concepto del “ente en sí” o “cosa en sí” inaccesible al conocimiento: “Mientras consideramos solamente la relación en que el hombre, a través de sus representaciones, se relaciona con el mundo no podremos sustraernos a este modo de pensar”. Kandinsky (10) reconoce al igual que Rudolf Steiner una realidad extrasensorial: “Aquí hablamos mucho de lo material y de lo inmaterial y de los estados intermedios <más o menos> materiales. ¿Es todo <materia>? ¿O todo es espíritu? Las diferencias que establecemos entre materia y espíritu; ¿no serán más que matices de la materia o del espíritu?”. M. L von Franz (11) se pregunta qué papel desempeñaría el inconsciente, ya que parecería que produce modelos a los cuales se podría llegar directamente desde adentro, sin mirar los hechos externos, para luego dar la impresión de coincidir con la realidad externa: “¿Se trata de un milagro o no? Hay dos explicaciones posibles: o bien el inconsciente tiene conocimiento de otras realidades, o lo que llamamos el inconsciente es parte de la misma cosa que la realidad externa, porque no sabemos de qué manera se vincula el inconsciente con la materia”. M. L von Franz señala como para C. G. Jung sería probable que el inconsciente tenga un aspecto material y que por eso sabría cosas sobre la materia, porque sería materia que se conocería a sí misma: “Si así fuera, habría entonces un fenómeno de consciencia, oscuro o tenue, incluso en la materia inorgánica” (11). K. Korotkov (12) afirma que el pensamiento sería la mayor manifestación de energía psíquica del individuo, siguiendo a V. M. Behterev, el cual decía que existiría en el mundo una energía única que se transformaría en “energía nerviosa-psicológica” en el ser humano. Para este autor el paradigma de los antiguos habría mantenido la idea de una única fuerza de movimiento del universo y la interconexión de todos los seres vivos del cosmos, que se manifestaría en todas partes y estaría sujeta a las mismas leyes y reglas: “Diferentes naciones en distintos siglos habían llamado a esta energía cósmica siempre básica de diversas maneras: qi en la antigua China, prana y fuerza vital en la India antigua, energía psíquica en la ciencia moderna”. D. Chopra y M. C. Kafatos (13) mencionan la teoría “Orch- Or” llamada de la reducción objetiva orquestada de Roger Penrose y Stuart Hameroff que consideraban como la consciencia no se produciría debido a la actividad de las sinapsis, sino por los procesos cuánticos que se darían dentro de la neurona: “Penrose y Hameroff proponen que, en los microtúbulos, que son estructuras microscópicas de las células, se da una actividad imprevisible a nivel cuántico que es el origen de los hechos que se producen en la consciencia”. Para D. Chopra y M. C. Kafatos todo lo que nos rodea sería “un aspecto de un campo único de la consciencia”. Estos autores creen que todos los seres vivos, incluso los objetos inertes, participarían en la consciencia cósmica, diciendo como se podría remontar la mente y el cerebro a esta consciencia universal, como ya intuía Max Planck cuando dijo: “Toda materia se origina y existe únicamente en virtud de una fuerza. Debemos suponer que tras esta fuerza existe una mente consciente e inteligente. Esta mente es la matriz de toda la materia” (13). 2. La creación de símbolos en el sueño. Según M. C. Munévar et al. (14) existirían diversas clases de sueño que se dividen en sueños lúcidos, sueños arquetípicos y pesadillas. En los sueños lúcidos el soñador “puede manipular deliberadamente su contenido; en los arquetípicos la persona visualiza contenidos simbólicos espectaculares; y en las pesadillas el contenido es altamente angustioso para la persona”. Los sueños arquetípicos se caracterizarían por sus contenidos simbólicos donde apamedicina_naturista_ENERO_2020.qxp_REVISTA MEDICINA NATURISTA - ENERO 2020 4/2/20 15:57 Página 103 León-Del Río MB. La búsqueda experimental del inconsciente en las terapias artísticas a través de los sueños y la imaginación activa. 104 2020; Vol. 14 · Nº 1 · MEDICINA NATURISTA recerían en muchos casos una geometría, al igual que ocurre en los sueños lúcidos, donde habría “experiencias de puros colores y formas geométricas”. C. G. Jung hizo una interpretación psicológica de la alquimia que poseería una gran importancia, ya que la multitud de imágenes que estudió provenientes de la fantasía y de los sueños coincidiría con símbolos y alusiones alquimistas de indudable carácter arquetípico, estos serían símbolos de totalidad que se suelen traducir en el arte plástico mediante figuras geométricas que contendrían los elementos del círculo y del cuadrado, cuaternios formados por dos pares de opuestos que se cruzarían como derecha-izquierda o arriba-abajo. Estos cuatro puntos determinarían un círculo que, exceptuando el punto, representaría el símbolo más simple de Dios. Los arquetipos según este autor tendrían una manifestación inmediata en los sueños y en las visiones, siendo “mucho más individual, incomprensible o ingenua que, por ejemplo, en el mito. El arquetipo representa esencialmente un contenido inconsciente, que al consciencializarse y ser percibido cambia de acuerdo con cada consciencia individual en que surge” (15). M. C. Munévar et al. señalan como para C. G. Jung los sueños producirían arquetipos universales “cuya función revela la creatividad y la capacidad artística de la persona”. Según estos autores, en 1815 Maine de Biran en su libro Nouveau somnambullisme ya consideraba el sueño “como forma pasiva de la imaginación”. Durante el sueño el cerebro presentaría una actividad distinta a la de la vigilia, “esa actividad obedece a una <arquitectura> o estructura definida que oscila entre etapas NMOR y MOR (Movimientos Oculares Rápidos), esta última más estrechamente relacionada con los sueños” (14). En el periodo MOR se ha registrado “una gran actividad cortical (ondas rápidas y de bajo voltaje)” (14), siendo según los psicólogos la fase en la que el individuo más sueña. Durante el sueño MOR el cerebro “desarrolla nuestra capacidad creativa, proporcionando nuevas ideas y soluciones a viejos problemas o simplemente haciendo creaciones fantásticas” (14). Otras funciones que entrarían en juego durante esta fase serían las recreaciones imaginativas y “la posibilidad de tomar el sueño MOR como un extraordinario espejo de nuestro mundo interior” (14). Así Mahowald y Schenck en 1992 relacionan la vigilia y las etapas del sueño con “estados de consciencia o <del ser> con sus propios sustratos neuroquímicos, anatómicos y fisiológicos” (14). Rudolf Steiner (16) decía como los sueños crearían símbolos no solo de las circunstancias externas sino de procesos internos: “En sus sueños, el hombre no está sometido a las leyes de la conciencia despierta, que lo encadenan a la percepción de los sentidos y a las reglas de su raciocinio. No obstante, los sueños contienen leyes un tanto misteriosas, muy seductoras para la especulación, y que son la causa profunda de que se compare con los <sueños> el juego admirable de la fantasía que constituye el fondo del sentimiento artístico”. Según Rudolf Steiner, los símbolos permitirían una abstracción completa de su relación con la realidad sensible exterior, y su valor residiría únicamente en la fuerza con que obrarían sobre el alma cuando esta apartaría su atención del mundo exterior, suprimiendo toda impresión de los sentidos y eliminando todo pensamiento que esté alimentado por un estímulo exterior. Este autor compara esta experiencia o “proceso de la meditación” con el sueño. Sería un sueño que comparado con la conciencia diurna, representaría un estado de vigilia superior: “Lo esencial es que el alma, por la concentración en la representación o imagen correspondiente, se ve obligada a evocar de sus profundidades fuerzas mucho más potentes que en la vida ordinaria o en el conocimiento normal, con lo cual se acrecienta su actividad interior. Además, se libera, en la meditación, de su envoltura corporal, como ocurre durante el sueño; pero en vez de pasar, a un estado de inconsciencia, experimenta un mundo no conocido hasta entonces. Este estado, aunque comparable al del sueño en cuanto a su liberación del cuerpo, representa un estado de vigilia superior en comparación con la consciencia diurna ordinaria” (16). E. Pérez de Carrera (17) afirma que solo en la medida en que el ser humano asumiría con honradez la ignorancia, se irían comunicando los planos que despertarían cualidades nuevas en los sentidos, como la separación entre el pensamiento y tiempo, la percepción de la velocidad o la decodificación de ondas antes imperceptibles, diciendo como cada plano de realidad tendría su ley: “…pero también sus imposturas legales, sus engaños y sus laberintos y cada uno está sujeto a la determinación subjetiva del viajero, y sólo cuando se abran los espacios que conducen a todos los planos la percepción será unívoca, evidente y real. A veces el hombre vive en más de una realidad en consciencia cerrada, sin relación entre ellas, pero sometido a una influencia recíproca desconocida, puede que incluso en edad y tiempo”. M. Kaku (18) destaca la figura de Ramanujan, uno de los mejores matemáticos occidentales del siglo XIX oriundo de la India, que era capaz de recitar en el momento teoremas medicina_naturista_ENERO_2020.qxp_REVISTA MEDICINA NATURISTA - ENERO 2020 4/2/20 15:57 Página 104 León-Del Río MB. La búsqueda experimental del inconsciente en las terapias artísticas a través de los sueños y la imaginación activa. 105 MEDICINA NATURISTA · 2020; Vol. 14 · Nº 1 complejos de aritmética, que para ser demostrados necesitaban de un ordenador moderno. Su hermana explicaba como el libro de Legendre sobre teoría de números fue lo que despertó su genio: “Ramanujan solía decir que las diosas de Namakkal le inspiraron las fórmulas en sueños”. 3. El arte y su relación con los sueños y el automatismo. Freud afirmaba como el sueño era la más importante fuente de información sobre los fenómenos del inconsciente. Esta teoría influiría en el poeta francés André Breton que conocía la obra de Freud y fue a partir de sus ideas como fue configurando el movimiento llamado surrealismo. El poeta comenzó a experimentar con el método de libre asociación de Freud así como la escritura automática, en la que las palabras y frases surgen del inconsciente y se escriben sin ningún tipo de control consciente. Este proceso creativo era definido por Breton como “automatismo psíquico en estado puro” (19) y mediante este método se podía expresar “el funcionamiento real del pensamiento” al que definía de la siguiente manera: “El dictado del pensamiento, en ausencia de toda forma de control ejercida por la razón, exenta de cualquier preocupación estética o moral”(19). El poeta se preguntaba si no podían utilizarse los sueños para resolver los problemas fundamentales de la vida, siendo el surrealismo el puente de unión entre sueño y realidad, este movimiento suponía la solución a nuestros problemas ya que se basaba en otra “realidad superior de ciertas formas de asociación previamente negadas, en la omnipotencia de los sueños, en el desinteresado juego del pensamiento” (19). M. Polizzotti señala como la escritura automática que practicaba André Breton ya se empleaba en otras épocas para usos médicos como vemos en las investigaciones del psicólogo y neurólogo francés Pierre Janet. En el siglo XVIII autores literarios como el escritor inglés Horace Walpole y el italiano Carlo Gozzi también la desarrollaron en sus obras. Más tarde en siglo XIX el filósofo Thomas Carlyle se interesó por estas prácticas al igual que el escritor Gérard de Nerval, aunque sería André Breton el primero en dar al automatismo escrito otro carácter distinto al de una terapia o técnica literaria: “Para él era una puerta de entrada en el mecanismo más secreto de la imagen poética y, habida cuenta del desafío que el automatismo le oponía a las nociones de responsabilidad, una sacudida sin precedentes en el territorio de lo moral y lo psicológico” (19). Artistas como Hilma af Klint ya se lanzaron con valentía a la búsqueda de nuevas verdades por medio de caminos poco convencionales como la pintura y el dibujo automáticos, al igual que otras mujeres artistas como la pintora inglesa Georgiana Houghton (1814-1884), la artista polaca Jeanne Nathalie Wintsch (1871-1944) o la suiza Enma Kunz (1892- 1963), esta última era sanadora y practicaba la telepatía. En 1938 creará una serie de dibujos a gran escala sobre papel cuadriculado con lápiz (Fig. 1), definiéndolos como apariencia y forma que se expresarían como medida, ritmo, símbolo y transformación de número y conceptos, donde el color y las formas tienen significados de carácter espiritual. Estos diagramas geométricos serían según I. Müller-Wes- terman (20) respuestas esquemáticas a las preguntas que se planteaba la artista, la cual se consideraba investigadora y “estaba convencida de que llegaría un tiempo en que la gente entendería su obra y tendría acceso a sus conocimientos”. Para C. G. Jung los sueños se comportarían de forma exactamente igual que la “imaginación activa”, con la sola diferencia de la falta de apoyo en contenidos conscientes, de ahí su utilización para la interpretación del significado de los sueños. J. Clottes y D. Lawis- Williams (21) afirman como el sueño sería un estado de consciencia alterada. En algunas culturas los sueños de los individuos normales serían considerados como “percepciones furtivas, laicas, de un mundo que los especialistas religiosos visitan plenamente durante el trance profundo”. Según estos autores las experiencias mentales en el sueño se controlarían menos que cuando estamos absortos en nuestras fantasías, aunque en el sueño lúcido se pueden controlar las imágenes, siendo una capacidad que formaría parte de las técnicas espirituales de algunos chamanes”; estos pueden caer en Figura 1. Enma Kunz. Dibujo a gran escala sobre papel cuadriculado con lápiz. https://www.flickr.com/photos/maiabee/3840197034 medicina_naturista_ENERO_2020.qxp_REVISTA MEDICINA NATURISTA - ENERO 2020 4/2/20 15:57 Página 105 León-Del Río MB. La búsqueda experimental del inconsciente en las terapias artísticas a través de los sueños y la imaginación activa. 106 2020; Vol. 14 · Nº 1 · MEDICINA NATURISTA estados profundos de consciencia “un mundo donde los chamanes penetran y en el que sueñan”. Los Chamanes san del sur de África obtendrían sus visiones cuando duermen o cuando entran en trance al danzar. Según D. Lawis-Williams (22) en Norteamérica los shoshones del río Wind y el Grand Teton de Wyoming y los yokuts buscarían visiones cuando sueñan: “Es significativo que los shoshones utilicen la palabra navushieip para denotar tanto los sueños como la vigilia”. Estas culturas concederían a los sueños la misma categoría que a la vigilia en su búsqueda de información, habiendo una gran relación entre los chamanes norteamericanos y el arte ruprestre. Este autor conjetura como existiría una fusión de la experiencia cosmológica con las ideas procedentes de “reinos sobrenaturales” y el arte. Así los chamanes recibirían sus visiones de los sueños como corrobora un relato de J. S. Denison en la década de 1870, que narra cómo un hombre klamath le había contado que las pinturas ruprestes “las hacían los médicos indios [chamanes] e infundían miedo al poder sobrenatural del médico” (22). L. Duch hace un paralelismo de estas prácticas chamanicas con las terapias actuales, haciendo referencia a Fritjof Capra que explica como en la actualidad se utilizaría el psicodrama, la hipnosis, la terapia de grupo, la sugestión, el análisis de los sueños, la imaginación dirigida y la ingestión de drogas para la sanación de los pacientes. Estos rituales de curación trasladarían los conflictos y rupturas psíquicos del nivel subconsciente al nivel consciente, siendo en este nivel donde pueden ser verbalizados para sanarlos. Por otro lado, Charles Lindholm en su obra Carisma llama la atención sobre cómo habría grandes paralelismos entre los chamanes y los líderes carismáticos modernos: “Ambos revelan intensidad emocional, facilidad para desempeñar roles, fluidez de identidad y capacidad empática, todo ello combinado con distanciamiento interior” (1). Los artistas del siglo XX al igual que los psicólogos siempre estuvieron interesados por los productos del inconsciente como el arte de los niños o el de los enfermos mentales. El psiquiatra e historiador alemán Hans Prinzhorn llevó a cabo una colección con las creaciones artísticas de sus propios pacientes y la de otros centros psiquiátricos entre 1890 y 1920, donde reunió más de cinco mil obras de toda Europa que tuvieron gran influencia en las corrientes artísticas de la época como los surrealistas. Entre las obras de esta colección se encontraría la obra de la artista Jeanne Natalie Wintsch de origen polaco, capaz de percibir otras realidades extrasensoriales como frecuencias de onda que luego plasmaría en sus bordados con hilos de colores sobre fondo blanco, donde vemos estructuras con arabescos y símbolos arcanos. Estas obras bordadas fueron realizadas en un sanatorio mental donde estuvo ingresada entre 1917 y 1925 porque afirmaba que oía voces. I. Müller-Westerman asegura como en su obra titulada Soy radio de 1924, evocaría las ondas invisibles que nos envuelven: “En el centro del cuadro, las formas circulares y líneas geométricas que se cortan forman un ojo en el que se entrelazan las informaciones que llegan”. En Soy radio podemos apreciar una forma arquetípica vesical aplanada (Fig. 2), que nos recuerda el símbolo jeroglífico egipcio de la “boca” que sería igual que el recorrido de una cuerda vibrante. Según R. Lawlor (23) Figura. 2. Vesical aplanada. https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/a/a7/Vesica_piscis_circles.svg/1280px-Vesica_piscis_circles.svg.png medicina_naturista_ENERO_2020.qxp_REVISTA MEDICINA NATURISTA - ENERO 2020 4/2/20 15:57 Página 106 León-Del Río MB. La búsqueda experimental del inconsciente en las terapias artísticas a través de los sueños y la imaginación activa. 107 MEDICINA NATURISTA · 2020; Vol. 14 · Nº 1 este signo egipcio, es el mismo signo utilizado para escribir el nombre del ser supremo, Ra, que como creador es conocido como Atón-Ra: “La semilla proyectada de Atón entra en la vibración primigenia de Nun y la coagula en las formas del universo, exactamente igual que el esperma coagula la sustancia albuminosa del óvulo”. E. Pérez de Carrera (17) afirma como lo extrasensorial estaría dominando toda la vida del individuo y la mayoría de las cosas que suceden no pasarían por el consciente, considerando extrasensorial aquello que se escaparía a la percepción de los sentidos, no a la consciencia, de tal forma que todas las imágenes grabadas en el subconsciente estarían en el campo de lo sensitivo, definiendo varios niveles de comunicación que dividiría en una comunicación sensitiva que estaría relacionada con el mundo formal y los arquetipos, una comunicación que operaría a través de los datos mentales que el consciente no ha grabado y una comunicación supraconsciente que recorrería el tiempo y no respetaría las fronteras del pasado y futuro: “Hay una comunicación pura que opera a tiempo real, más allá de los campos fotónicos y electromagnéticos, una línea dhármica que el cerebro no controla; y no depende de la experiencia acumulada ni de deseos o complicidades, sólo de la responsabilidad con que se penetre en esa cueva donde se deposita la memoria vibrante de la materia que se llama vida. Y se puede experimentar que el hombre está conectado por encima de los valores y casualidades que aparentan marcar su estado”. 4. Los sueños como elevadores de nuestra consciencia. C. G. Jung divide los sueños en “pequeños sueños” y “grandes sueños”. Los primeros serían fragmentos nocturnos de la fantasía, que provienen de la esfera subjetiva y personal del soñante, mientras que los “grandes sueños” permanecen en muchas ocasiones guardados en la memoria constituyendo una parte importantísima de las vivencias psíquicas del individuo y en ellos aparecerían numerosos mitologemas que tienen que ver con la esencia profunda del ser humano, teniendo un sentido colectivo y conteniendo además asociaciones de imágenes y representaciones comparables a las que existen en la mitología de la propia cultura del soñador o de pueblos extranjeros. Así, un sueño con significación colectiva sería válido para el que sueña, ya que expresaría la problemática momentánea de este, siendo al mismo tiempo compartida por muchos de sus contemporáneos. R. Barta (24) dice como ciertas regiones del cerebro adquirían “genéticamente una dependencia neurofisiológica del sistema simbólico de sustitución”. Este sistema se transmitiría por mecanismos que tendrían que ver con la cultura y la sociedad. Según este autor el cerebro necesitaría “la energía de circuitos externos para sintetizar y degradar sustancias simbólicas e imaginarias, en un peculiar proceso anabólico y catabólico”. C. G. Jung en sus investigaciones encontró una particularidad que distingue a los grandes sueños de todos los demás, y es que en este tipo de sueños encontramos imágenes simbólicas que coincidirían con representaciones de nuestra historia del espíritu, sin que el soñador tenga conocimiento de estos paralelismos. Para este autor, gracias al inconsciente seriamos instruidos no sólo acerca de los escasos datos del sueño y de las manifestaciones espontáneas semejantes del inconsciente, sino también en relación con nuestro mito de la vida después de la muerte, diciendo que si faltara “[… ] el mundo intermedio de la fantasía mítica el espíritu está amenazado por la rigidez del doctrinarismo” (25). Los primitivos de África Oriental estudiados por C. G. Jung, suponían que los grandes sueños eran soñados por personas importantes como los hechiceros y los jefes. También los médicos de la antigüedad dieron gran importancia a los sueños ya que estos podían proporcionar informacines sobre la naturaleza de la enfermedad. Por esta razón se han conservado un gran número de sueños de la antigüedad recogidos por los “terapeutas”, secta que habitaba en el valle del Jordán y en las orillas del Mar Muerto. M. C. Munévar et al. señalan que los sueños habrían sido de gran interés para muchas culturas como ocurría en Grecia o en la India, donde los sueños pronosticaban enfermedades. En la actualidad los Melpa, una etnia de Melanesia (Oceanía) consideran los sueños como un reflejo de asuntos cotidianos, mientras que en América habría una comunidad maya llamada Zinacantán, perteneciente al estado de Chiapas en México, cuyos sueños hablarían de hechos presentes y futuros. En Colombia los Kogi sería una tribu de la Sierra Nevada de Santa Marta que interpreta los sueños mediante una simbología establecida por su cultura que tendría que ver con futuros presagios, como contraer enfermedades. De esta forma, si el soñante ve un perro negro en su sueño significará que enfermará de sarampión. Soñar con fuego sería síntoma de tener dolor de cabeza, mientras que la representación en el sueño de la imagen de beber en abundancia, sería síntoma de que el soñante enfermará pero se curará. También en Colombia la comunidad Emberá tendría unos curanderos llamados los Jaibanás que utilizan los sueños para conocer las enfermedades de las personas que los consultan: “El mundo de los sueños para los Emberá es el mundo de las esencias, o almas de las personas, en las cuales el Jaibaná puede actuar para conocer el origen de las quejas de sus consultantes” (14). Para L. Duch el chamanismo sería una forma de relación terapéutica de carácter supracultural, en la que algunas medicina_naturista_ENERO_2020.qxp_REVISTA MEDICINA NATURISTA - ENERO 2020 4/2/20 15:57 Página 107 León-Del Río MB. La búsqueda experimental del inconsciente en las terapias artísticas a través de los sueños y la imaginación activa. 108 2020; Vol. 14 · Nº 1 · MEDICINA NATURISTA prácticas tendrían paralelismos con la psicoterapia donde la enfermedad se considera “como una profunda falta de armonía entre el individuo y el conjunto del cuerpo”, por lo que los chamanes son considerados “como los reinstauradores del orden cósmico lesionado en la interioridad más profunda de los individuos, los cuales, entonces, no pueden ejercer correctamente la función social que les incumbe como miembros de una determinada comunidad”. Según C. G. Jung siempre soñamos con nosotros mismos y a través del prisma de nuestra individualidad una y única. Los grandes sueños de carácter trascendental suelen provenir del inconsciente colectivo, apareciendo con una forma plástica de gran fuerza y belleza poéticas, presentándose en periodos decisivos de la vida del soñante como la primera juventud, la pubertad y en la madurez (entre los 36 y los 40 años) y cerca ya de la muerte. Estos sueños tienen que ver con el proceso de individuación, que sería la espontánea realización del hombre total. C. G. Jung (26) afirma sobre este punto: “El hombre consciente de su yo es sólo una parte del todo viviente, y su vida no representa aún ninguna realización completa. Cuanto más es puro yo, tanto más se separa del hombre colectivo que también es, y hasta se convierte en su opuesto. Pero, como todo ser viviente tiende hacia su totalidad, frente a la inevitable unilateralidad de la vida consciente, tendrá lugar una constante corrección y compensación por parte de la naturaleza humana universal, con el fin de lograr una definitiva integración de lo inconsciente en la consciencia, o mejor aún, una asimilación del yo en una personalidad más amplia”. 5. El sueño y su relación con la evolución de la conciencia como puente hacia la supermente. C. G. Jung a lo largo de su vida analizó ochenta mil sueños, llegando a la conclusión de que existiría realmente “sueños tipo” donde aparecería una significación mitológica análoga a los sueños de muchas personas, afirmando como “el pensamiento onírico es una forma filogenética anterior de nuestro pensamiento” (26). Al igual que nuestro cuerpo “conserva las huellas de su evolución filogenética, así también el espíritu humano” (26), siendo característico del sueño que no se exprese de manera racional, sino mediante parábolas y alegorías como ocurre con las lenguas primitivas y la literatura antigua. C. G. Jung confiesa como solo cuando estudió la alquimia vio claro que lo inconsciente era un proceso y que la relación del yo con los contenidos del inconsciente producía una transformación o evolución de la psiquis. Todo esto se podía comprobar mediante los sueños y las fantasías en el caso individual, mientras que en el mundo de lo colectivo, se expresaba principalmente en los diversos sistemas religiosos y en la transmutación de sus símbolos: “A través del estudio de los procesos individuales y colectivos de transformación y mediante la comprensión del simbolismo de la alquimia llegué al concepto central de mi psicología, el proceso de individuación” (25). En este mismo sentido Sri Aurobindo (27) afirma como el universo material surgiría de una inconsciencia universal que sería: “… una involución del espíritu omniconsciente en su propia fuerza absorbida y autoolvidada de la acción; y por lo tanto aparece como parte de un proceso evolutivo…” (27). Para C. G. Jung los procesos inconscientes tendrían que ver con nuestra evolución espiritual, descubriendo como los sueños serían parte de un gran entramado de factores psicológicos que seguirían una cierta ordenación o modelo que relaciona con el “proceso de individuación”, ya que estos producen escenas e imágenes diferentes cada noche, comprobando como en una larga serie onírica no aparece un alineamiento sin sentido de acontecimientos incoherentes y únicos, sino un proceso evolutivo y organizado que transcurre por planos jerarquizados. Todo este proceso psíquico sería resultado de contenidos psíquicos previos, teniendo además un objetivo concreto, por lo que el sueño constituiría “una regulación psíquica, un contrapeso absolutamente indispensable a toda actividad ordenada” (26). El sueño se convertiría así en una función compensadora que autorregularía el organismo psíquico, de manera que todos los sueños tendrían una relación compensatoria con los datos conscientes, donde se reuniría automáticamente todo lo que ha sido reprimido, descuidado o ignorado. El sueño nos comunicaría, mediante un vocabulario simbólico, ideas, juicios, concepciones, directrices, tendencias, entre otras cosas, que reprimimos o ignoramos haciéndose inconscientes: “El sueño, que deriva de la actividad del inconsciente, da una representación de los contenidos que en él duermen; no de todos los contenidos que en él hay, sino sólo de algunos de ellos que, por vía de asociación, se actualizan, se cristalizan y se selecciona, en correlación con el estado momentáneo de la consciencia” (26). E. Pérez de Carrera (17) escribe al respecto de esta cuestión: “Rhange, la bruja blanca de la Alquimia, la que fabrica la sangre, es avisada por el sueño cuando la razón de los hombres se esconde guardando los miedos en el armario. Ella atraviesa las cabezas de los dormidos y desciende por las rutas vírgenes del kundalini hasta la cueva de Ío donde viven las madres de la Humanidad, allí deposita una gota de sangre que les fue entregada cuando se forjó la voluntad medicina_naturista_ENERO_2020.qxp_REVISTA MEDICINA NATURISTA - ENERO 2020 4/2/20 15:57 Página 108 León-Del Río MB. La búsqueda experimental del inconsciente en las terapias artísticas a través de los sueños y la imaginación activa. 109 MEDICINA NATURISTA · 2020; Vol. 14 · Nº 1 de nacer. Por eso, cuando se vuelve a la vigilia, aparecen renovados los pactos con la vida y asoma la rebeldía a seguir siendo esclavo de situaciones creadas”. Para C. G. Jung el sueño es un fenómeno psíquico que por su forma y contenido estaría al margen de la consciencia aunque esto último no sería completamente exacto “puesto que en casi todos los sueños cabe encontrar ciertas particularidades provenientes de impresiones, de pensamientos o estados de ánimo de la víspera o de días anteriores” (26). M. J. Moreno señala como debemos atender e integrar todas las manifestaciones provenientes de nuestra vida psíquica inconsciente, la cual tendría en cuenta la vida simbólica que sería aquella que representaría y significaría nuestra vida. Entre estas manifestaciones estarían los sueños y nuestros estados de ánimo, por lo que si tenemos una “actitud consciente, lúcida y despierta” puede surgir “la posibilidad real de una relación con el alma inconsciente capaz de cooperar en facilitar el impulso natural y arquetípico hacia la individuación (la plena realización del sí-mismo)” (28). Rudolf Steiner (16) afirmaba que cuando el cuerpo astral del ser humano se desprende de su cuerpo físico durante el sueño, formaría parte no solo de las condiciones telúricas de la Tierra, sino también de mundos que la propia Tierra compartiría “con otros dominios cósmicos, mundos siderales que ejercen su actividad sobre el cuerpo astral incluso durante la vigilia”. I. Más (29) siguiendo a Rudolf Steiner afirma como existiría “una relación entre aquella parte del Figura. 3. La torre Bollingen, Lago de Zürich https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f3/TowerJung.jpg Figura 4. Relieve de Filemón. https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/b/b2/Βοllingen_lapis1.jpg/1238px-Βοllingen_lapis1.jpg medicina_naturista_ENERO_2020.qxp_REVISTA MEDICINA NATURISTA - ENERO 2020 4/2/20 15:57 Página 109