Transparencia y misterio
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TRANSPARENCIA Y MISTERIO Por Enrique Baltanás Todos los años se publican buenos libros de poesía, correctos, interesantes por un motivo u otro, con algunos versos o poemas memorables, pero raro, mucho más raro, suele ser que aparezca un libro todo él memorable, de la cruz a la fecha, desde el primer al último poema, y que se nos imponga a los lectores con la evidencia de lo imprescindible y de lo duradero. Consolaciones, de Jacobo Cortines, es uno de estos libros. No ha sido precipitada, ni veloz, ni prolífica la carrera de este escritor. Sin prisa pero sin pausa ha ido el poeta recorriendo un camino ascendente, de depuración y de encuentro, desde sus apteriores Primera entrega (1978), Pasión y paisaje (1983) y Carta de junio (1994 ), libro este último que nos brindaba ya la voz propia encontrada, resuelta y serena, per sonalísima, de Jacobo Cortines. Consolaciones viene a reafirmar esta voz, pero más nítida y envolvente, más cercana al lector por lo mismo que la persona poética queda más cerca de la perso na humana. Porque es te es uno de los libros má s despojados de literatura (en el peor sentido de la palabra literatura), al mismo tiempo que nos ofrece, en aparente paradoja, la mejor literatura: esa que se revela como el más profundo espejo de que di sponemos para contemplar la vida. Porque no hay aquí poema alguno que sea mero ejercicio retórico, simple muestra de oficio: todos producen la sensación de haber nacido de una necesidad vital, de un senti-
314 ENRIQUE BA LTANÁS miento íntimo, de un encuentro personal con los grandes, a la vez que sencillos, muy sencillos, misterios del mundo. Libro biográfico éste (la biografía es la constante y única novedad del mundo), en el que el poeta se ciñe a su pasión y a su paisaje, dos motivos recurrentes en la poética de Jacobo Cortines. En cuanto al paisaje, no encontraremos aquí exotismos ni cosmopolitismos -nada de Nueva York, ni de Ch ina, ni de Finlandia, ni de Venecia ... - , sino la tierra natal, la ciudad vivida y acostumbrada, el campo próximo o, casi diríamos mejor, el campo "prójimo". Mucha naturaleza viva -y, sobre todo, vivida- hay en este libro en el que se podría levantar un ampl io inventario de paisajes (laguna, playa, río, monte, marisma, casa, jardín ... ), de animales (caballos, garcetas, tórtolas, patos, insectos ... ) y sobre todo plantas (adelfas, acantos, caracolas, cardos, acebuches, lentiscos, jaramagos, álamos, eucaliptos, bignonias ... ), inventario que no responde a despliegue gratuito, sino a la comunión del hombre con la tierra de donde brota la vida. En "Perdiz en su nido", el poeta, paseando por el campo, se encuentra con un ave que está empollando sus crías: "Inmóvil, escondida, silenciosa,/ bajo unos cardos, en el suelo echada,/ plena de sí con su plumaje orondo/ da cobijo a la vida que ella incuba." Los dos últimos versos concluyen: "El milagro de cada primavera,/ oculto entre las hierbas del camino". ¿Y no es eso la vida, un continuo y caliente milagro oculto, entre las hierbas del camino? No sólo el campo, sino la ciudad es el territorio del poeta: el poeta la canta sin complejos y logra revivirla, vieja y nueva, escenario de un sueño que no cesa. Con habilidad envidiable, Jacobo Cortines sabe insuflar a los temas más manidos y sobados -la Semana Santa, la taurina feria de abril o las ruinas de Itálica, la propia Sevilla piedra imán de tópicos- un aire nuevo, que nos hace ver las cosas, las viejas cosas, como si l as viésemos por primera vez. He dicho que es este un libro biográfico, y he de añadir que es también, y acaso fundamentalmente, un libro de amor: de amor por el paisa je y por la tierra, por el milagro de la vida, de amor, claro está, por la amada, de quien el poeta, en un rasgo de audacia, se atreve a decir su nombre, sin caer jamá s en
TRANSPARENCfA Y MISTERIO 315 la falacia patética, sin incurrir en la cursilería almibarada. Jacobo Cortines sabe escribir los poem as de amor más difíciles de escribir: los del amor feliz, los del amor duradero, prolongado y sostenido en el tiempo. (Porque, y aquí abro un inciso, eso de los "amores fugaces" cree uno que es un oxímoron: o es amor, o es fugaz). "Na rdos de noviembre", la última sección del libro, es uno de los mejores cancioneros amorosos que nos haya sido dado leer en los últimos año s. Un aliento de sinceridad y de entrega recorre estos poemas, que trascienden en alta literatura -pero sin logomaquias salinianas ni escamoteos nerudianoslo que es a todas luces un alto amor verdadero. Marmóreo y lapidario, sentimental y emotivo, sirva como ejemplo el poema "Inscripción para la fuente de Armenta", que cierra a la vez sección y libro: "Que el rumor de esta fuente sea recuerdo/ del mucho amor que nos tuvimos siempre./ Que este mármol pregone su firmeza/ y el agua lo fugaz de nuestras horas." Y en "lo fugaz de nuestras horas" se encuentra quizá, junto al amor y al paisaje, la otra clave de bóveda de estas Consolaciones. La muerte, o, mej or dicho, los muertos se no s aparecen desde su otra orilla para dejarnos entrever el misterio de su otra existencia, que acaso no sea tan distinta de la nuestra, porque nos bañamos en las aguas del mismo río, aunque sea, por el momento, en distintas riberas. A la dulce hermana muerta, el poeta le susurra: "Ahora surcas las aguas que no acaban./ Navega en paz por el recuerdo nuestro,/ vive tu sueño y suéñanos contigo." Consolaciones es un libro apegado a la tierra, casi diríamos que al terruño, pero en el que se insinúa delicadamente un deseo de trascendencia, una clara conciencia de que la muerte no es un simple finis terrae, sino una frontera que se cruza, y que se cruza en ambas direccione s. "Desde otra orilla" se titula el poema que abre el libro, en el que a alguien que ya mora en la otra orilla el poeta le agradece "que un sueño aprovecharas/ para venir a verme y me dejases/ al despertar en esta dócil duda". Y en el poema "Á ngelus", por más que carezca de contenido dogmático o confesión de fe explícita, el poeta, ante el es pectáculo de la naturalez a, un poco como Fray Luis de Granada, de sc ubre la necesidad de su trascendencia más allá de lo sensible y lo aparente: "Todo el ca mpo es un templo donde
316 ENRIQUE BALTANÁS suena/ su secreto misterio./ Mi rezo son mis pasos/ que escucha un dios mientras el sol declina." Sostienen algunos que la renovación de la poes ía española vendrá por una suerte de neosimbolismo abstracto al que de - nominan poesía metafísica. Cr ee un o que la renovación ven dr á sólo a través de la verdad, de la verdad suya, intransferible, que cada poeta ponga en su obra, y no de modas, consignas o programas. Consolaciones es un libro de verdad poética y de madurez humana. O al revés, que es lo mismo. Jacobo Cortines ha sabido aunar en este libro eso tan difícil de alcanzar que es la reconciliación del hombre y del poeta, de 1a tran sparencia en el lenguaje - y no por transparente menos elegante y sabio- y de la profundidad en el fondo, en el fondo humano de la literatura, que no es el álgebra superior de las metáforas, como se le ocurrió decir al filósofo, sino la palabra entrañada, la palabra en el tiempo, como dijo mejor el poeta. Palabras en un tiempo y un lugar estas de Jacobo Cortine s. Palabras que por eso mismo, estamos seguro s, vencerán el tiempo y transpondrán lugares.