scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

Las inundaciones en Sevilla a través de las fuentes periodísticas (siglo XX)

León González-Mazón, Pilar

Full text

Las inundaciones en Sevilla a través de las fuentes periodísticas (siglo XX) Doble Grado de Geografía y Gestión del Territorio e Historia Alumna: Pilar León González-Mazón Tutoras: Concepción Langa Nuño María Belén García Martínez Resumen: Si algo ha caracterizado la relación de Sevilla y su río son las reiteradas inundaciones que se han producido en dicha ciudad desde los inicios de su Historia. Un fenómeno tan trascendental como ese tiene que tener un reflejo social importante en cada una de las épocas. En el siglo XX este impacto se verá reproducido en la prensa escrita, la cual analizaremos para comprobar si la información que ofrece es tan completa como para que se convierta en una fuente fundamental para el estudio hidrológico de estos eventos. Abstract: If anything has characterized Seville and its river are all the floods that have happened in the city since the beginning of his history. A phenomenon as transcendental as that has to have an important social reflection in each epochs. In the twentieth century this impact was verified in the written press, which is analyzed in this essay to see if the information that offers is complete enough to become a fundamental source for the hydrological study of these events. ÍNDICE 1. Introducción ........................................................................................................... 1 2. Área de estudio ...................................................................................................... 4 3. Objetivos ............................................................................................................... 8 4. Metodología .......................................................................................................... 9 4.1. Selección de inundaciones .............................................................................. 9 4. 2. Fuentes de información ................................................................................ 10 4.2.1. Prensa escrita ................................................................................. 10 4.2.2. Estación de aforo de Alcalá del Río ............................................... 12 4.3. Fuentes cartográficas y SIG .......................................................................... 12 4.3.1. Cartografía geomorfológica ........................................................... 13 4.3.2. Cartografía de extensión de la lámina de agua .............................. 13 5. Aproximación al análisis histórico y geográfico de las inundaciones en Sevilla . 15 5.1. Inundación de 1917 ....................................................................................... 15 5.1.1. Claves históricas de principios del siglo XX ................................. 15 5. 1.2. Obras hidráulicas de principios del siglo XX: necesarias e inacabadas ................................................................................................ 18 5.1.3. La prensa de comienzos del siglo XX: instrumento regeneracionista ....................................................................................... 19 5.1.4. Análisis de la inundación a la altura de Sevilla ............................. 23 5.1.4.1. Funcionalidad de la llanura a partir de la información periodística ................................................................................... 23 5.1.4.2. Interrogantes generados por la información de la prensa 32 5.2. Inundación de 1963 ....................................................................................... 34 5.2.1. Análisis histórico de la Sevilla franquista (años 60) ...................... 34 5.2.2. Obras hidráulicas franquistas: Sevilla ............................................ 36 5.2.3. El periodismo sevillano tras 25 años de dictadura ......................... 37 5.2.4. Análisis de la inundación en la trasversal de Sevilla ..................... 40 5.2.4.1. Comportamiento hidrológico de la avenida del Guadalquivir ................................................................................. 40 5.2.4.2. Funcionalidad de la llanura a partir de la información en prensa ........................................................................................... 41 5.2.4.3. Interpretación y conclusiones de la información periodística ................................................................................... 47 6. Conclusiones......................................................................................................... 49 7. Fuentes y Bibliografía .......................................................................................... 51 Anexo 1. Tablas de información periodística Anexo 2. Cartografía realizada Anexo 3. Fotografías de los eventos 1 1. Introducción Desde un punto de vista conceptual, la crecida de un río, también llamada popularmente riada, es un proceso natural, sin periodicidad, por tanto aleatorio y de grandes consecuencias geomorfológicas y ambientales (Roselló, 1972; Garzón, 1985; Mateu, 1990). Son considerados procesos geomorfológicos fluviales heterogéneos a tenor de la multiplicidad de causas y factores que pueden participar en el proceso (Díaz del Olmo, 2014). Lleva consigo un incremento importante y repentino del nivel del caudal, que puede desbordar el cauce menor, o estado de bankfull; para ocupar progresivamente el cauce mayor o llanura de inundación, hasta alcanzar un máximo o punta de caudal a partir del cual desciende. Son considerados, por tanto, episodios de estrés hídrico en los que existe un importante incremento de energía y cuya manifestación espacial depende, preferentemente, de la magnitud de la crecida; por lo que pueden constituir episodios locales, o bien generalizados a nivel de cuenca o incluso a nivel regional (García Martínez, 2016). Desde un punto de vista espacial suponen la elevación progresiva del nivel de las aguas en llanos de inundación (inflow) o la propagación desde el río hacia las cotas más bajas de la llanura de inundación (outflow). En cualquier caso, la crecida puede conllevar en la llanura una inundación de carácter súbito (flash flood) o una inmersión progresiva en manto de la avenida (sheetflooding). De los dos tipos, la inundación de tipo flash flood no es habitual en cauces mediterráneos europeos, en condiciones naturales (Gil Olcina, 1988; Gaume et al., 2009; Marchi et al., 2010), por lo que su manifestación en ese contexto puede deberse a fenómenos hidrológicos inducidos (Díaz del Olmo, 2014). En cualquier caso, supone la progresiva funcionalidad de la llanura aluvial, que actúa como áreas de laminación (Ward, 1978). Sin embargo, y pese al riesgo que este tipo de espacios entraña, el hombre los ha considerado lugares privilegiados para la implantación de sus actividades, convirtiéndolos en los grandes ejes contemporáneos de articulación y desarrollo económico del territorio (Baena et al, 2016 cfr. Tockner & Stanford, 2002 y Bravard, 2006). Ello ha supuesto modificaciones importantes en la dinámica fluvial e irreversibles en la morfohidrología de las llanuras de inundación de los ríos (Bravard, 2004; Bescós y Camarasa, 2004; Baena et al, 2016). 2 Es precisamente esta afección al ser humano lo que ha hecho que este sea uno de los fenómenos hidrológicos más estudiados desde el ámbito de la Geografía. En este sentido, y tomando como punto de partida la obra de Belgrand (1861) sobre las inundaciones en el río Sena, hay que decir que este fenómeno hidrológico ha sido protagonista de una extensa bibliografía. Por otro lado no faltan los trabajos que abordan las avenidas bajo un enfoque meramente descriptivo y local, destinados a estudiar fundamentalmente, las características hidrológicas de este fenómeno extremo (Pardé, 1956; Masachs, 1954). Sin embargo, será a partir de las décadas de los setenta y ochenta, cuando comience a cobrar importancia no sólo el fenómeno en sí, sino las repercusiones de estos eventos tanto a nivel antrópico, como ambiental o también hidrogeomorfológico (Lambert et Vigneau, 1981; Mateu, 1989; Roselló, 1989; Carmona y Segura, 1989; Miller, 1990; Camarasa, 1990; Segura Beltrán, 1996; Ruiz Pérez y Carmona, 1998; Farguell y Sala, 2002). En todo caso, persistiendo siempre, la idea de caracterizar las avenidas como un hecho recurrente en el espacio y el tiempo, al que se le atribuye un carácter regional y geográfico (Mateu, 1989; Mateu y Camarasa, 2000). De igual modo, se intensifica el número de trabajos orientados a determinar las causas climáticas de las avenidas fluviales actuales. En ellos, se hace patente la preocupación por determinar los factores geográficos y/o climáticos que establecen el calendario de lluvias que generan estos fenómenos hidrológicos extremos y sus consecuencias en forma de desastres económicos y sociales (Capel Molina, 1974; Roselló, 1983; Gil Olcina, 1989; Capel Molina, 1989; Mateu, 1990; Ortega Becerril y Garzón Heydt, 2002). Como respuesta, y dado que en nuestro país las inundaciones constituyen un verdadero problema de dimensiones sociales y económicas graves, se ha generado, en las últimas décadas, gran interés sobre las posibles actuaciones en materia de prevención, seguridad y control de cara a disminuir los efectos catastróficos de estos fenómenos (Cabezas Calvo-Rubio, 1989; Bautista Martín, 1989; Nadal Reimat, 1993). Sin embargo, la ejecución de numerosas actuaciones hidráulicas en los cauces y sus llanuras aluviales con el deseo de minimizar los efectos de estos eventos hidrológicos ha provocado, en la mayoría de los casos, también una falsa percepción de ausencia o disminución del riesgo por avenidas, induciendo a un incremento en el aprovechamiento de las llanuras aluviales. A este respecto, algunos autores ya han dado la voz de alarma, al poner en evidencia las alteraciones que dichas actuaciones introducen en los cauces 3 fluviales y en los elementos morfohidrológicos fundamentales para la laminación del flujo en sus llanuras de inundación; lo que implica un riesgo potencial añadido que, a largo plazo, provocará un aumento de los efectos y daños de estos (Baena Escudero y García Martínez, 1995; Bescós y Camarasa, 1998; Guerrero Amador y Baena Escudero, 1998). Junto a ello, adquieren importancia también los trabajos sobre Paleohidrología fluvial encaminados al estudio paleoclimático de las avenidas históricas, bien a través de archivos y referencias históricas (Ruiz Pérez, 1998; García Martínez, 2003), bien a través de interpretaciones geomorfológicas, estratigráficas y sedimentológicas de las llanuras de inundación (Borja Barrera y Díaz del Olmo, 1989; García Martínez y Baena Escudero, 1997; Benito et al., 1998; Rico Herrero y Benito, 2000). En el primer caso, la utilización de la prensa como fuente de información de carácter histórico arranca, para el Guadalquivir, en la obra de Francisco de Borja Palomo (1878); una fuente bibliográfica de valor inestimable, por la claridad, el detalle de su información y sus descripciones. Más recientemente otros autores como Díaz del Olmo (2014) pone de manifiesto la relevancia de la información periodística para el análisis de la riada del Tamarguillo en Sevilla en el año 1961. En otros ríos, como en el Júcar y Turia, ya Almela (1957) utiliza las noticias de los diarios locales para describir los acontecimientos de los siglos XIX y XX (Carmona González y Ruíz Pérez, 2000). En este sentido, el enfoque historiográfico permite un acercamiento a este fenómeno hidrológico extremo de una manera más global y completa; pudiendo así compartir, en su carácter interdisciplinar, distintas perspectivas de un mismo fenómeno (Oliva et al., 2006; Llorente et al., 2009; Vales et al., 2010). En el río Ebro, por su parte, Marcén Albero y Ollero Ojeda (2015) llevan a cabo una caracterización de la percepción social de la crecida del río de ese mismo año a partir del análisis, entre otros, de una buena parte de los documentos recogidos en la prensa escrita. Mientras que, Llasat et al., (2012) la utiliza como una de las fuentes de información básicas para censar todas las inundaciones acaecidas en Cataluña entre 1981 y 2010. Por otra parte, la función de la prensa como fuente de información para la Historia tiene una evolución más desarrollada; existiendo, por tanto, una metodología de trabajo mucho más depurada y una bibliografía más extensa que la que encontrábamos para aspectos más puramente geográficos (González García y Pérez Yglesias, 1990). A pesar de estar aceptada como recurso, se recuerda la necesidad de contrastar la información 4 obtenida de la misma, ya que en todas las épocas históricas, desgraciadamente, estos medios se encuentran muy influenciados por los distintos sistemas políticos del momento. Precisamente, uno de los temas más estudiados en prensa ha sido la evolución política de distintos lugares. El interés principal de la utilización de la prensa en historia política, como en otras materias, es observar el reflejo que ofrece del ambiente del momento, no solo la información política, sino también económica, los debates y quejas sociales, entre otros (Marrast, 1975; Tuñón de Lara, 1986). En resumen, pone de manifiesto la imagen que una sociedad tiene de sí misma en un determinado momento, convirtiéndose a la vez, en objeto y fuente de la Historia (Saiz, 1996 cfr Tuñón de Lara). Son numerosos los trabajos de historia política que utilizan la prensa como fuente de información, entre los que se podría citar el de Alonso (1997), que reconstruye el contenido del mensaje del Gobierno de Julio A. Roca en Argentina (Roquismo) a través del periódico del partido; o el de Arroyo Vázquez (2004), en el que se analiza el pensamiento que la prensa española proyecta sobre el mandato presidencial de Franklin Delano Roosvelt en EE.UU, y en el que queda patente el ambiente político que se vivía en España durante la II República española. Sin embargo, también son de gran interés los estudios sobre aspectos sociales que utilizan la prensa, como el trabajo sobre la vida cotidiana del Cádiz de las Cortes de Ramos Santana (2008), o aquellos relacionados con la historia de las mujeres (Cantos Casenave, 2008), de las mentalidades (Almuiña Fernández, 1989), etc. 2. Área de estudio El municipio de Sevilla, localizado en la margen izquierda del río Guadalquivir a unos 100 km aguas arriba de su desembocadura, se sitúa en el tramo estuarino de su Tramo Bajo (Figura 1). A nivel geomorfológico, el municipio se emplaza en una llanura aluvial carente de topografía y reducida altitud, limitada por importantes escarpes desarrollados tanto sobre la última terraza media del Guadalquivir (T12), como sobre el sustrato de margas y arenas que constituyen el relleno Neógeno de la Depresión. Ésta se configura, por tanto, entre los afloramientos Miopliocenos del Campo de Tejada y la plataforma del Aljarafe, por su margen derecha; y el sistema de terrazas fluviales y las estribaciones 5 del Plioceno de los Alcores, por la margen izquierda (García Martínez y Baena Escudero, 2006); lo que supone una anchura aproximada de 15 km. Figura 1. Localización de la ciudad de Sevilla en el Tramo Bajo del Guadalquivir. Fuente: elaboración propia a partir de las capas obtenidas del DERA (http://www.juntadeandalucia.es) y de Baena Escudero, 1993. En la transversal de Sevilla, esta amplia llanura es la consecuencia directa de un río que divaga lateralmente con escasa pendiente longitudinal (0,039%). Está representada, con carácter general, por el nivel de terraza TH2 con una posición relativa de + 7m respecto al cauce (Baena Escudero, 1993) y numerosos cauces abandonados correspondientes a antiguos meandros del Guadalquivir, a modo de someras depresiones alargadas, que actúan como aliviaderos en momentos de crecida; integrando de esta manera, lo que sería el dominio funcional de la llanura de inundación (García Martínez y Baena Escudero, 2006) (Figura 2). Su drenaje no corresponde exclusivamente al río Guadalquivir, sino también a los principales afluentes que históricamente convergen en la zona por su margen izquierda, como son los arroyos Tagarete (actualmente soterrado) 6 y Tamarguillo (desplazado fuera de la ciudad en los años 60), y el río Guadaíra unos kilómetros aguas abajo (Figura 1, situación actual; Figura 2, estado en 1963). Figura 2. Elementos geomorfológicos de la llanura aluvial del Guadalquivir en la transversal de Sevilla Fuente: Elaboración propia a partir de los trabajos de Baena Escudero (1993) y García Martínez (2016) Desde un punto de vista hidrológico, la configuración de esta llanura en la transversal de Sevilla es el resultado de un río, en cuyo comportamiento, predomina los episodios de crecidas, tal y como ha quedado manifestado en el análisis paleohidrológico de las crecidas en los últimos 500 años realizado por García Martínez (García Martínez, 1996; García Martínez, 2003; García Martínez y Baena Escudero, 2006). En este sentido, el último gran registro histórico de avenidas arranca desde mediados del siglo XVIII hasta finales del siglo XX, en la que de manera general se manifiesta una tendencia al aumento en el número de eventos, aún cuando se detecten dos etapas diferenciadas (Figura 3): la primera que iría desde mediados del siglo XVIII hasta mediados del siglo XIX, en el que existe un aumento sostenido en el número de crecidas; y una segunda etapa, hasta finales del siglo XX, en la que se invierte esta tendencia hidrológica. Es precisamente la caracterización de esta última etapa, unido a un incremento sostenido en las obras de infraestructura hidráulica, lo que ha supuesto el crecimiento de la ciudad, llegando a ocupar, progresivamente, casi la totalidad de la llanura de inundación del 13 los trabajos cartográficos realizados se han hecho en el sistema de coordenadas ETRS89, Huso 30N (EPSG:25830). 4.3.1. Cartografía geomorfológica Previa a la cartografía del alcance espacial de la lámina de agua para cada inundación, ha sido necesario realizar una cartografía de aproximación geomorfológica de la llanura, a la altura de Sevilla, con el fin de contrarrestar morfológicamente la información periodística, dando así un mayor rigor a nuestro estudio. El lector debe entender la dificultad de determinar la dirección tomada por el flujo de agua durante una avenida, únicamente con datos sobre calles o áreas inundadas, altura alcanzada por el agua o caudales, que es la información ofrecida por la prensa. Es imprescindible, por tanto, conocer la configuración de la llanura aluvial para poder desarrollar nuestro objetivo. Esta, a escala 1:25.000, se ha realizado tomando como referencia la interpretación geomorfológica de Baena Escudero (1993), Barral Muñoz (2004) y García Martínez (2016), realizadas a partir de la fotointerpretación del vuelo fotograrmétrico, a escala 1:33.000, de 1956 (Vuelo americano). Como base cartográfica de referencia se ha empleado la Ortofoto Digital Pancromática de Andalucía de 1956-57, realizada a partir de los vuelos mencionados, a escala aproximada de 1:10000 y de 1 m de resolución. En ella se han identificado varios niveles de terrazas, los paleocauces del río Guadalquivir y los dos escarpes de Sevilla, el del Aljarafe y el de Los Alcores. De las terrazas se ha representado únicamente la T12, la T13, la TH2 y la Th1, que son las que, fundamentalmente, tienen protagonismo en la transversal de Sevilla. 4.3.2. Cartografía de la extensión de la lámina de agua Una vez realizada todas las tareas anteriormente descritas, procedemos a cartografiar el alcance territorial máximo de la lámina de agua de cada una de las inundaciones estudiadas, a partir de la información aportada por la prensa. Para la identificación de las calles inundadas se ha utilizado un callejero vectorial obtenido del Callejero Digital de Andalucía Unificado (CDAU), realizado con una resolución de 20 metros para toda Andalucía, con una escala de 1:10.000. Como base hemos utilizado para 1917, el Topográfico de Sevilla de 1918 (la Hoja 984 del Mapa Topográfico Nacional), con escala 1:50.000, descargado del Catálogo Digital 14 de Cartografía Histórica del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía; y para 1963, la Ortofoto Digital Pancromática de Andalucía de 1956-57, realizada a partir del vuelo americano, a escala aproximada de 1:10000 y de 1 m de resolución. Asimismo, y dado que la planificación de la ciudad de Sevilla ha ido cambiando desde comienzos del siglo XX, ha sido necesario incluir las trayectorias de los sistemas fluviales que atraviesan esta ciudad en cada momento (río Guadalquivir, río Guadaira, arroyo Tagarete y arroyo Tamarguillo, principalmente). Dicha información se ha cartografiado a partir del estudio realizado por la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla sobre la Evolución del Urbanismo durante el siglo XX en el Sevilla Capital. En este estudio se encuentra representados también los muros de contención presentes en la ciudad para cada momento. Esta información sobre obras hidráulicas nos servirá igualmente para comprender la dirección tomada por el flujo de agua en cada una de las inundaciones. Una vez identificada las calles y teniendo como base el mapa geomorfológico, se pone todo ello en relación con la información altimétrica de la ciudad, ofrecida por la capa de cotas del Mapa Topográfico Vectorial de Andalucía (Hojas 0984 y 1002), con escala 1:10.000, realizado en 2007. Es entonces cuando podemos determinar, de forma aproximada, el espacio ocupado por la lámina de agua de cada una de las inundaciones. Hay que tener en cuenta tanto la geomorfología de la llanura, que nos da pistas de por dónde podría haber ido el flujo, así como las alturas alcanzadas por el agua según la prensa, poniéndolo todo en relación con las cotas. Como hemos adelantado antes, la diferente información que encontramos en la prensa, específica o general, nos ha llevado a representar ambas de diferente forma. En primer lugar, la información específica sobre calles se señalan tal y como nos lo ofrece el callejero utilizado. Y los datos más generales que no concretan la zona inundada, como son las áreas y los municipios, se representan como “manchas” sin márgenes precisos, ya que no contamos con la información necesaria para asegurar donde llegó realmente la inundación. 15 5. Aproximación al análisis histórico y geográfico de las inundaciones en Sevilla 5.1. Inundación de 1917 5.1.1. Claves históricas de principios del siglo XX En 1917 nos encontramos ante la Sevilla de finales de la Restauración, un sistema político iniciado por Cánovas del Castillo en 1874 que significó la vuelta de la monarquía a España, a la vez que se intentaba seguir el modelo liberal parlamentario que triunfaba en Europa; tal y como demuestra la existencia de una Constitución y de un sistema de elecciones y partidos políticos. Este modelo perduraría hasta el golpe de Estado y la dictadura de Primo de Rivera en 1923. A pesar de esta imagen tan positiva que se pretendía dar, la realidad era muy diferente (Braojos et al, 1990: 135). En la práctica, y más en una capital de provincia como era Sevilla, los dueños de la vida pública eran los caciques, personas afines al gobierno que favorecían solo a los que trabajaban para él, lo que se podría denominar como “clientes”. Fuera de esta red clientelar existía una vasta población que vivía en la más absoluta pobreza. Según Braojos et al (1990) este sistema no solo se mantuvo con violencia, sino que existía una apatía general hacia la política que lo hizo posible. Esta indiferencia de la que presumía gran parte de la sociedad era fruto de unas condiciones socio-económicas y culturales bajas (p.142). Esta ciudad seguía una evolución ascendente para principio de siglo, como el país en general, llegándose a convertir en la cuarta capital de España por importancia de población. Todo ello, a pesar del crecimiento vegetativo continuado que arrastraba del siglo pasado (González Fernández, 1988: 15-17). Sin embargo, fue la inmigración, sobre todo debido a la oportunidad que presentaba la Exposición Iberoamericana del 29, la que la hizo crecer. Lo demuestra el saldo migratorio más alto de su historia hasta entonces en el período 1911-1920, con 71.232 personas (Salas, 1976: 165). Los sevillanos estaban acostumbrados a vivir en una ciudad con unos problemas estructurales característicos, Braojos et al (1990) describe estos grandes problemas: la precariedad y escasez de las infraestructuras públicas y del caserío, que provocaban la falta de higiene y el hacinamiento de la población en corrales o chabolas, como afirma igualmente González Fernández (1988); los problemas que ocasionaban las riadas, de las cuales se intentaban proteger mediante las murallas hasta su destrucción, aunque 16 esto no fuera suficiente, ya que la inundación también se producía por la salida del agua por los husillos intramuros; y por último los problemas referentes a la ordenación urbana, que tiene mucho que ver a su vez con las inundaciones, ya que siempre se buscaban lugares de expansión de la ciudad que quedaran libres de esta. A estos problemas se le suma, en 1917, la Gran Guerra que se está librando en Europa. España permaneció neutral durante la I Guerra Mundial debido a la actitud pacifista de sus dirigentes, Eduardo Dato, primero, y Romanones después. A pesar de la neutralidad, esta guerra tuvo consecuencias en España, tanto económicas como sociales. Desde el punto de vista económico, se podría decir que hubo ganadores y perdedores. Los ganadores fueron aquellas empresas que aumentaron sus exportaciones o sus ventas internas por la imposibilidad de importar (González Fernández, 1988 cfr Roldán y García Delgado, 1973; Carreras y Tafunell, 2004: 224). Y los sectores perdedores fueron aquellos cuyos productos no se consideraban necesarios en tiempos de guerra, por lo que sus ventas bajaron (empresas de corcho, aceituna, aceite) (Macarro Vera, 2000: 83). Mientras la balanza de pagos de España fue positiva desde 1914 a 1919 (Lacomba Avellan, 1970: 26), en Sevilla encontramos un aumento de paro en sectores importantes como son la construcción, la metalurgia o el textil (Macarro Vera, 2000: 83). Hay que decir, que el desarrollo económico que pudieran experimentar algunas empresas, no significó una mejora de la eficacia de las mismas. No se debe entender que se produjera una revolución industrial, ni mucho menos. Esto provocó que, tras la guerra, muchas empresas cayeran estrepitosamente. Braojos et al. (1990) achaca esta falta de aumento en la productividad a la ausencia de impulso empresarial de los sevillanos (p.119). También lo expresa así González Fernández (1988): Ante este panorama se ha llegado a hablar de un minifundismo industrial y de la inexistencia entre los empresarios y capitalistas sevillanos de una visión amplia de merado y de la suficiente iniciativa y capacidad creativa para el desarrollo de una próspera industria local. (p.31) El aumento de las exportaciones produjo, además, un efecto negativo, la inflación que experimentaron los precios. Según Lacomba Avellan (1970), la pendiente de alza más fuerte se produjo a mediados de 1917, lo que provocaría, en parte, la huelga general revolucionaria que se produjo a nivel nacional en agosto de este año (p.222).Este crecimiento de los precios no se igualaban además con el aumento de los salarios, dando 17 lugar a las llamadas “crisis de subsitencias” (González Fernández, 1988: 68-69). La clase patronal hizo grandes negocios mediante el aumento de los precios, perjudicando a la clase proletaria, que respondió con atentados (Lacomba Avellan, 1970: 70; Macarro Vera, 2000: 83). Todos estos problemas económicos y sociales era el perfecto caldo de cultivo para que se diera lo que Lacomba Avellan (1970) denomina Crisis Española del 17. No entraremos a hablar de todos los acontecimientos que se dieron durante este año en las principales ciudades de España, tan solo mencionaremos que había muchos sectores en contra del sistema político, como podían ser: los militares; una masa de intelectuales y empresarios que comenzaban a entrar en la política; unos partidos políticos que estaban cansados de estar al margen del sistema de turnos que existía entre liberales y conservadores, etc. Todo ello, también tuvo su reflejo en la ciudad de Sevilla. Para poner al lector en situación, hay que decir que, aunque en la capital hispalense se respetaba el sistema de turnos, los conservadores, en manos de la familia Ybarra, tenían el dominio real de la ciudad a principios de siglo. A la muerte del líder conservador, en 1916, el protagonista de la política sevillana será don Pedro Rodríguez de la Borbolla, jefe del partido Liberal en Sevilla desde 1905. Hasta su declive en 1918, el partido Liberal se convertiría en la fuerza motriz de la política sevillana (Braojos et al., 1990: 140-141). Desde 1915 se venían sucediendo las protestas sociales por los problemas de subsistencia, y la situación no mejoraba, sino que aumentó el paro, la mala situación ya no solo afectaba al proletariado sino a otras clases sociales (Macarro Vera, 2000, pp. 83- 84). El desencadenante para que estas quejas se radicalizaran fue el presupuesto de 1917, en el cual se empleaba la mayor parte del dinero en la Exposición Iberoamericana de 1929, quedando una pequeña parte para los problemas sociales. Esto fue considerado por la Unión Comercial como una auténtica provocación hacia el proletariado y la UGT y la CNT comenzaron a preparar una huelga general que no tuvo éxito, lo que aumentó el sentimiento de frustración (Macarro Vera, 2000: 84). En diciembre de 1917, la falta de carbón en la ciudad precipitó los acontecimientos. Esta escasez hizo que se paralizaran empresas, que el iluminado público permaneciera apagado y que las reservas de carbón de muchas industrias fueran donadas para evitar la vergonzosa situación en la que se encontraba Sevilla. El 11 de diciembre, miles de 18 trabajadores fueron concentrándose en la Alameda desde el amanecer, para después atravesar la ciudad sembrando el pánico. La violencia de esta movilización hizo que las autoridades consiguieran la llegada del carbón al día siguiente (Macarro Vera, 2000). Esto no solo tuvo consecuencias económicas, sino también sociales y políticas. En primer lugar, aunque esta unión proletaria no naciera por un sentimiento de clases, sí que provocó el despertar de esta conciencia proletaria en los sevillanos (Braojos et al., 1990:124 cfr Macarro, 1984). En cuanto a los cambios políticos que ocasionó, hay que mencionar la creación de un nuevo partido político conformado por empresarios de la Unión Comercial. Esto formaron una coalición con los regionalistas para las elecciones municipales de 1917, consiguiendo terminar con el cacique sevillano, Pedro Rodríguez de la Borbolla, que dimitió en 1918 (Macarro Vera, 2000: 88). Desde esta año a 1920 tendría lugar en Sevilla un periodo denominado “Trienio Bolchevista”, en el que se sucedieron los problemas sociales y movilizaciones, tanto urbanas como rurales, cargadas de mucha violencia. Ruiz Acosta (2009) afirman que no se atendió a la cuestión social hasta que la separación entre los obreros y el mundo político era demasiado grande. Se hizo patente la insatisfacción de mucha población con el sistema canovista, sobre todo en el campo de las ideas y la educación. Esto queda reflejado en los numerosos análisis sobre el “problema de España” que se hicieron en estos años (p.19). 5.1.2. Obras hidráulicas de principios del siglo XX: necesarias e inacabadas A todo lo dicho anteriormente se le suma que el río Guadalquivir se encontraba prácticamente en su estado natural para estas fechas, lo que supone el descontrol por parte del hombre de este sistema. Para entonces presentaba aún un bosque galería a ambos márgenes, el cual cumplía una importante función laminadora de avenidas (García Martínez y Baena Escudero, 2006). Su naturalidad, sólo quedaba alterada por varias transformaciones que se habían realizado en el río: las cortas de la Merlina, la Fernandina y de los Jerónimos, así como los habituales dragados de mantenimiento que se hacían en el lecho del río. Esta actividad era necesaria por el proceso de colmatación que venía detectándose en el estuario desde el siglo XVIII. Es por ello, que para garantizar la navegabilidad hasta 19 Sevilla, había que estar continuamente aumentando su profundidad. Se podría hablar de una reconquista de la función de estuario (Vanney, 1970). Durante estas primeras décadas de siglo se realizaron la Corta de Tablada y el Canal de Alfonso XIII, con el fin de dar mayor seguridad a la ciudad ante las avenidas para la celebración de la exposición iberoamericana de 1929. Estas dos obras hidráulicas reducían el curso del río en 4 kilómetros (García Martínez y Baena Escudero, 2006). Sin embargo, para 1917 no se habían terminado las obras y no tenían fecha de finalización. Además de todo esto, se contaba con un muro de contención en la parte noroeste de la ciudad, de muy poca eficacia por su escaso tamaño. En cuanto a la trayectoria de los afluentes del Guadalquivir que pasaban por Sevilla, habría que decir que se encontraban en su estado natural y circulaban por medio de la ciudad, aumentando el riesgo de inundaciones en la misma. Igualmente favorecía a las inundaciones de la ciudad el precario sistema de alcantarillado, que quedaba desbordado nada más se producían precipitaciones de una cierta importancia. Es por ello que muchas zonas no conectadas al río se terminaban inundado, ya que emanaba el agua de los husillos. Es lo que refleja la prensa como formación de balsas de agua aisladas. 5.1.3. La prensa de comienzos del siglo XX: instrumento regeneracionista Por su parte, el periodismo sevillano atravesaba un momento de auge a comienzos del siglo XX. La prensa periódica era el instrumento que tenía la sociedad sevillana para procurar que sus intentos regeneracionistas, como la Exposición Iberoamericana de 1929, llegaran a buen puerto (Ruiz Acosta, 2009: 21). Vela Montero (2011), califica estos años como “un punto de inflexión en el lento pero imparable proceso de modernización iniciado por la prensa española durante las dos últimas décadas del siglo XIX” (p.69). Una de las causas de dicha evolución es el cambio experimentado por la sociedad decimonónica sevillana hacia una sociedad de masas, propia ya del siglo XX, lo que ayuda a dejar atrás el periodismo de opinión de años anteriores (Seoane y Sáiz, 1996:23). Ahora este, tendrá mayor independencia política y económica, y estará volcado en su concepción eminentemente empresarial, por lo que necesitará un fuerte sustento financiero y de inversores (Seoane y Sáiz, 1996:24,37; Vela Montero, 2011: 20 70). Este nuevo objetivo puramente económico, queda reflejado en varios cambios: aumento de la cantidad y calidad de la información, profesionalización periodística, transformación de los contenidos para hacerlos más atractivos, discurso totalmente ambiguo para mostrarse independiente, etc. (Ruiz Acosta, 2009: 21). Todo ello no significa que los periódicos que se denominaban como libres no tuvieran un matiz ideológico (Seoane y Sáiz, 1996:25). A estas transformaciones ayudó la permisiva legislación, vigente desde el inicio de la Restauración. La libertad de prensa se establecía a través del artículo 13 de la Constitución de 1876 que otorgaba a los españoles el derecho a “emitir libremente sus ideas y opiniones de palabra y por escrito valiéndose de la imprenta y sin sujeción a censura previa” (Seoane y Sáiz, 1996:64-65). Posteriormente, la Ley de Policía de Imprenta, de 1883, instauró un marco legal aún más flexible (Ruiz Acosta, 2009: 22; Vela Montero, 2011: 71-73). Ruiz Acosta (1998) afirman que esta nueva ley, que perduraría hasta la guerra civil, permitió el nacimiento del periodismo moderno y la industrialización del mismo. Su principal objetivo era hacer desaparecer los delitos de imprenta impuestos por la Ley de Imprenta de 1879 que penaba los abusos de libertad (p. 21). A pesar de esta permisividad, cuando ocurría algún hecho grave, se podía poner fin a los derechos de libertad de prensa y hacer uso de la censura militar, por lo que su aplicación terminó dependiendo de la actitud del gobierno (Seoane y Sáiz, 1996:65-66). El modelo informativo de la prensa diaria en estos momentos era el de Gran Bretaña o EEUU, lo que se conoce como Nuevo Periodismo. Este se basa en el afán informativo y el espíritu empresarial (Ruiz Acosta, 1998: 22). Los efectos evidentes fueron: la fundación de empresas periodísticas dotadas de una notable solidez económica; el interés en las mejoras técnicas (contribuyeron el desarrollo de mejores máquinas de impresión, del telégrafo y el ferrocarril); el aumento de la competencia por conseguir relaciones con anunciantes; o la prioridad que se le dio a la información sobre la ideologización. Además de todo ello, se reduce el precio y el tiempo de edición, se incluyen anuncios y temas populares, se divide la información en secciones, se utiliza titulares grandes y noticias provenientes de agencias y corresponsables (Ruiz Acosta, 2009: 23-24). No debemos pensar en un cambio radical con respecto al siglo XIX, ya que aún en 1913, en España, había más periódicos políticos que informativos. Si tuvo tanto éxito 21 este nuevo modelo es porque era más beneficioso económicamente aprovecharse de estas nuevas tecnologías. Hay que tener en cuenta que a pesar de que la prensa política siguiera existiendo, esta se encontraba cada vez más debilitada, como el sistema político de la Restauración, del que dependía directamente (Vela Montero, 2011: 76). Este modelo, como hemos dicho, solo se estaba iniciando por estos años, y no era equiparable al periodismo de los que se había importado. El hecho de que en España no se alcanzaran las tiradas millonarias que se estaban dando en los medios franceses, ingleses y norteamericanos, se debe al escaso desarrollo económico de los diarios, que imposibilitó el salto hacia grupos empresariales de información. A pesar de ello, se tuvo éxito en las ciudades principales, como Barcelona o Madrid, y en la periferia también, como es el caso de Andalucía (Ruiz Acosta, 1998: 28). Para este momento, la actividad periodística de Andalucía se concentraba en los principales núcleos urbanos: Sevilla y Málaga (Vela Montero, 2011: 81). Aquí el desarrollo demográfico y económico, además de la presencia de unos sectores empresariales con los suficientes recursos para poner en marcha proyectos periodísticos hizo posible el desarrollo de una moderna prensa de masas, como se estaba dando en las ciudades principales. Asistimos a la desaparición de la prensa política de estas ciudades en el tránsito entre los siglos XIX y XX (Ruiz Acosta, 2009: 30-31). Aunque en Sevilla, para la fecha estudiada, se contaba con más de una veintena de diarios y diecisiete semanarios, los que se han utilizado para el estudio que nos compete han sido, El Liberal, El Correo de Andalucía y El Noticiero Sevillano. En primer lugar, El Liberal destaca como representante del Nuevo Periodismo. Desde su fundación en 1879 en Madrid se había convertido en el más destacado e influyente propulsor del republicanismo moderado. Con su actitud progresista y neutral ante la política, consiguió atraer a la mayoría de lectores obreros, llegando en 1913 a una tirada de 115.000 ejemplares. A principios del siglo XX experimenta una importante etapa de expansión, constituyendo la Sociedad El Liberal S.A. y fundando entre 1901 y 1902, una cadena de diarios con el mismo nombre en Sevilla, Barcelona, Bilbao y Murcia (Seoane y Sáiz, 1996). Si el desarrollo de este periódico no fue mayor en todo el país fue por culpa del analfabetismo de la población, pero no por falta de méritos propios (Ruiz Acosta, 2009). En Sevilla, en concreto, hizo aparición el 6 de enero de 1901, como un periódico más informativo que ideológico. Estuvo dirigido desde su fundación 22 hasta 1936 por José Laguillo. Desparecería el 18 de julio de 1936 (Vela Montero, 2011: 84). El Liberal, junto con El Noticiero Sevillano, constituía el mejor ejemplo de prensa sevillana independiente. Precisamente, este segundo periódico, fue creado como “Diario Independiente de Noticias, Avisos y Denuncias” por Francisco Peris Mencheta y tuvo una larga vida a lo largo de cuatro décadas. Contó con dos ediciones diarias, una a las cinco de la mañana y otra a las ocho de la noche, entre el 25 de marzo de 1893 y el 12 de febrero de 1933. Su fundador y primer director será el creador de otros periódicos y de una agencia de noticias, además de precursor del reporterismo en España. Este diario tendrá entre sus colaboradores a personas implicadas con diversos partidos republicanos o incluso con la masonería. A pesar de mantener algunas de estas características del modelo de periodismo ideológico-político, estaba en vías de rápida modernización; la cual se denota en la clara estructura y jerarquización de contenidos que ofrecía en sus páginas desde un primer momento (Álvarez Rey y Fernández Albéndiz, 2009). Por su parte, El Correo de Andalucía, subtitulado “Diario Católico de Noticias”, es la representación sevillana de otro modelo europeo, en este caso importado de Francia, la “Buena Prensa”. Este movimiento constituía una defensa de la doctrina católica ante la secularización de la sociedad. La Iglesia se vio obligada a hacer uso de los mismos medios que sus contrarios para defender sus ideales (Ruiz Sánchez, 1996). Este periódico fue fundado por el Cardenal Marcelo Spínola en febrero de 1899. Este cardenal pretendía aglutinar a los católicos en un frente común de acción, a la vez que perfeccionaba y multiplicaba los medios de la prensa católica. Este diario, sin renunciar a la defensa de sus principios doctrinales, centró su interés en el suministro de noticias y se administró como una empresa. Junto a la evolución de los dos modelos de prensa nacerían entidades destinadas a defender a los escritores y periodistas (Seoane y Sáiz, 1996:48); como la Sociedad de Escritores y Artistas, nacida en 1872, la cual no era específica para periodistas. A partir de 1877, con la Ley de Asociaciones, esta tendencia tomó aún más impulso, fundándose, hasta 1905 en el país, doce asociaciones de la prensa, 8 hasta 1920. En Sevilla se fundó en 1909 la Asociación de la Prensa (Ruiz Acosta, 2009). Hay que considerar como causa principal el cambio vivido en el conjunto de la actividad periodística, tanto la transformación en los periódicos como en la profesión de 29 9 de marzo). Este último, fue uno de los municipios más afectados y de los que más información se ofrece, siendo, sin embargo, mucho menor que la de Sevilla capital. Se dice que el municipio tiene una tercera parte inundada y que los habitantes no pueden salir de sus casas. Su alcalde ha solicitado urgentemente lanchas, pero estas no han sido entregadas por la incomunicación ferroviaria (El Correo de Andalucía, 8 de marzo; El Noticiero Sevillano, 8 de marzo). Son continuas las referencias a la delicada situación de la clase obrera y campesina de estos pueblos, ya que a su pobreza se le unió la paralización de los trabajos, lo que les llevaría a la desesperación causada por la verdadera miseria. Esta situación se vive en Écija, La Algaba, Puebla del Río y Utrera (donde un grupo de mujeres asaltaron las panaderías) (El Correo de Andalucía, 9 de marzo). Los más pobres no solo tienen problema en los pueblos, sino también en la capital, donde es necesario el reparto de miles de kilos de pan y se emiten diariamente quejas por el aprovechamiento de los barqueros que exigen grandes sumas de dinero por prestar sus barcas (El Noticiero Sevillano, 9 de marzo; El Correo de Andalucía, 10 de marzo). Un reportero de El Liberal afirma haber visto a una mujer en Triana trasladando a hombros a personas que necesitaban salir de sus casas, a cambio de unos céntimos. Todo ello demuestra la precaria situación económica por la que atraviesa la población sevillana, tal como señalábamos en el análisis de las claves históricas (El Liberal, 10 de marzo). En una de las ocasiones que hemos visitado a Triana, vimos en la calle San Jorge a una mujer dedicada a transportar a hombro, por uso céntimos, a las personas que tenían necesidad de trasladarse de un sitio a otro. ¡Dura faena para una mujer; pero es un detalle que dice más que cuanto nosotros pudiéramos decir acerca de la situación angustiosa porque atraviesan las clases menesterosas! (El Liberal, 10 de marzo). Volviendo a la selección de zonas de las que se ofrece una cantidad mayor o menor de información que hace el periódico, hay que decir que de esta forma se le da un carácter subjetivo a la misma. El interés de los periódicos en este momento era resaltar el mal estado de la ciudad mientras se acercaba la Exposición de 1929. Esto serviría para que el Gobierno trabajara en esta olvidada capital de provincias al sur de España. El Liberal será uno de los más críticos a este respecto, ya que aprovechará el momento para desacreditar el sistema de Restauración, debido a sus ideas republicanas. Estuvo centrado en resaltar la falta de protección de Sevilla ante tales fenómenos de la naturaleza, llegando a dedicar artículos al respecto el día 8 y 9 de marzo. 30 De nuevo se ha presentado para Sevilla el grave problema de las inundaciones, con todas sus consecuencias de la paralización de brazos y daños materiales importantísimos, aparte de las desgracias personales, que hasta ahora, por fortuna, no tenemos que lamentar. (…) Quedaron probadas hace bastantes años unas obras de defensa contra las inundaciones; se nombró una junta, de la que forman parte prestigiosa personalidades; se concedieron créditos para la ejecución de aquellas, y comenzaron los trabajos, trabajos llevados a cabo con tal lentitud (quizás por insuficiencia de los créditos votados), que una y otra vez las aguas desbordadas de los ríos y arroyos que circundan a Sevilla causaron daños sin límites, llevando la ruina a no pocos hogares. (El Liberal, 8 de marzo) El 9 de marzo El Liberal añadía: Las obras de defensa. He aquí todo lo que se ha intentado para resolver el problema, y con lo que nos daríamos por satisfechos si en consonancia con la magnitud del mal, las obras se hubieran llevado con la efectividad y presteza que los intereses de Sevilla reclaman; pero se han llevado y se llevan con tal parsimonia y lentitud, han sufrido tantos paréntesis y rectificaciones, reveladores de la falta de fijeza en el plan defensivo de la ciudad contra las riadas, que realmente, ante las contingencias de temporales como el actual, vémonos con que nada se ha hecho eficaz que pueda garantizarnos. (El Liberal, 9 de marzo) Otro que destacará por la crítica al gobierno será El Noticiero Sevillano, el cual contaba con republicanos entre sus colaboradores, aunque se declaraba independiente y sin preferencia ideológica. Este tiene la ventaja de contar con dos ediciones diarias, una de mañana y otra de tarde, por lo que la información que ofrece es más reciente, incluyendo a veces datos que no encontramos en los demás. Su capacidad de crítica queda demostrada en los llamamientos que hace al gobierno sobre la situación de peligrosidad de Sevilla (El Noticiero Sevillano, 9 de marzo). A la Providencia, y no más que a la Providencia, debe entonar un himno la desgraciada Sevilla (…). Todos los que ocupa preeminentes puestos en la gobernación del Estado (…), comprendieron el inminente riesgo que corre Sevilla, en cada una de esas inundaciones (…). Sobre este punto fueron unánimes los pareceres e autoridades y técnicos, y con la misma unanimidad ofrecieron, sin levantar mano, acometer la empresa de defender a Sevilla, por cuantos medios fuesen necesarios, para librarla de la catástrofe que se cernía sobre sus pacíficos moradores. Pero siempre se presentó el obstáculo insuperable en este desdichado país: pasados los primeros instantes, ante la presencia del terrorífico panorama que observaban, y de regreso a sus respectivos destinos, esfumada la impresión que experimentasen surgió el inevitable fantasma, llamado burocracia, que todo lo absorbe y lo entierra, sin que nadie se preocupase más de aquellos tristes recuerdos. En esta desventurada situación trascurren los años, y en cada uno de ellos, el Guadalquivir amenaza con su entrada triunfal en la población, y en esos días de verdadera angustia, viene a la imaginación la remembranza del peligro olvidado, (…). (El Noticiero Sevillano, 9 de marzo) El Correo de Andalucía, por su parte, es el periódico que ofrece más datos cuantitativos sobre la inundación (alturas de la inundación y niveles de caudal) como hemos podido comprobar en las Figuras 6, 7, 8 y 9. Su táctica para la crítica no será, por tanto, expresar una queja directamente, sino ofrecer los datos más exactos sobre la riada, reforzando así la alarma social y la percepción de riesgo del momento. Como hemos podido comprobar, según datos de la prensa, las medidas hidráulicas para la protección de Sevilla son escasas y están incompletas. Nos consta la existencia de un muro de contención por estudios posteriores que se han tenido en cuenta (Gerencia de 31 Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla), sin embargo, el mismo, no aparece reflejado en la prensa como método eficaz para evitar la inundación. A pesar de ello, tras observar las zonas inundadas consideramos que fue gracias a él por lo que no se llegó a inundar el casco urbano. Sí son continuas las menciones sobre otras medidas de contención, como son las bombas de aguas en zonas inundadas y la colocación de ataguías con tableros en calles cercanas a los ríos, medidas muy sencillas e ineficaces que servían para salir del paso de una situación continuamente denunciada. Medidas que igualmente delatan a una sociedad acostumbrada a tratar con este tipo de acontecimientos y que buscan recursos para salvar todo lo posible del agua. Eran necesarias muchas medidas para proteger la ciudad, pero estas no se terminarían de producirse hasta más avanzado el primer cuarto de siglo. Para estas fechas ya se empezaba a hablar de la construcción de embalses que regularan la cuenca y de la desviación del río Guadalquivir por la Madre Vieja, con intención de alejarlo de la capital, así como de la modificación de los cursos de los afluentes que llegaban a Sevilla. Mientras existan los muros de contención que impiden el desagüe del río; mientras se continúe el entubamiento del cauce de este, y mientras no se abra paso a las aguas por la Madre Vieja, Sevilla desmantelada y sin defensas, perdurará en su exposición constante de ser invadida por el Betis. Y advierto que las condiciones topográficas de los terrenos que nos circundan han variado notablemente, haciendo que la ribera de Huelva, como el Guadaira, con corrientes impetuosas, afluyan precipitadamente, para aumentar el caudal del Guadalquivir. No hago más que apuntar estas ligeras reflexiones, para rogar a las autoridades y representante en Cortes de Sevilla que se apiaden de ella, y cada uno haga un esfuerzo hasta conseguir que se realicen las obras indispensables, para que esta población pueda vivir tranquila, de no ser sorprendida en un momento inesperado, por esas inundaciones que periódicamente se vienen reproduciendo. Firma: “Juan Sevillano”. (El Noticiero Sevillano, 9 de marzo) Estas críticas al Gobierno se mezclan con las alabanzas a la labor realizada por la Guardia civil, las guardias municipales y a muchos cuerpos del ejército que permanecieron acuartelados durante esos días a la espera de ser reclamados para cualquier misión de rescate. Queda reflejada, en esta forma de enfocar las noticias, el ambiente de rebeldía reinante ante un sistema agotado como era el de la Restauración, y el engrandecimiento de otros cuerpos, como el Ejército, que iban tomando poder en la sociedad española y sevillana. Tropas acuarteladas (…) Las fuerzas de la Guardia civil continúa prestando servicio permanente en los lugares inundados y próximos a inundarse. Los individuos del benemérito instituto han prestado diferentes servicios, muy dignos de encomio. (El Correo de Andalucía, 9 de marzo) 32 5.1.4.2.Interrogantes generados por la información en prensa Una vez descrita la funcionalidad de la llanura a la altura de Sevilla durante la avenida de 1917 según la prensa, es hora de analizar el resultado cartográfico que nos ha revelado la información periodística. Si observamos la Figura 4, en la que se representa cartográficamente la máxima extensión de la lámina de agua durante la inundación de 1917, se evidencian algunas incongruencias. Principalmente llama la atención que, siguiendo estrictamente la información periodística, se produzca una gran inundación en la margen cóncava del meandro del río Guadalquivir (Sectores B y C de nuestro mapa), sin que la margen convexa se inunde. Esto, teniendo en cuenta los principios básicos de dinámica fluvial, no tendría sentido aparente. A este respecto, si tenemos en cuenta que las márgenes cóncavas de los meandros son las erosivas y las convexas las sedimentarias, cuando se incrementa el nivel de caudal, son estas últimas las que recobrarían su funcionalidad en primer lugar. A no ser que la inundación se deba exclusivamente al río Guadaira. Este razonamiento sirve para los dos tramos correspondientes a los dos grandes meandros que observamos en las proximidades de Sevilla. En el primero, más al norte, justo en el casco urbano, la llanura podría no haberse inundado debido a la existencia de un muro de contención a esa altura (Figura 4). Sin embargo, al sur de Triana, ésta debió inundarse con más fuerza, por la misma razón, ya que el muro lo que haría sería desviar el flujo aguas abajo, a la zona que supuestamente no se llegó a inundar. Por tanto, y teniendo en cuenta lo anterior, se pone de manifiesto en la cartografía realizada a tal efecto, las zonas que podrían haberse inundado, según las características hidromorfológicas de la llanura, pero que, por alguna razón, no consta en la prensa como zona inundada. Las razones que encontramos para ello son varias: a) Una razón podría ser que al ser zonas no urbanas careciesen de interés para ser noticia. Esta justificación pierde su valor si observamos la gran cantidad de huertas inundadas que quedan reflejadas en la prensa. b) Otra es que, esta zona (margen convexa del meandro) correspondiese con las innumerables huertas inundadas y que citan los periódicos, como son: “La Coja”, “Camino Chico”, “Teja”, “San Vidal”, “Patín de Damas”, entre otras. La razón por la 33 que no están cartografiadas en el mapa es porque sus toponimias no han podido ser localizadas en la base topográfica utilizada. c) La última posibilidad que hemos manejado es que a esta zona se haga referencia en la prensa como Huerta de Santa Cecilia (Sector D de nuestro mapa). Dicha área se ha señalado en el lugar indicado en el mapa, debido a su coincidencia con el actual barrio León-Tardón, pero no podemos asegurar que en la época, esa huerta, no se extendiera hasta la margen convexa del meandro al que nos referimos. Igualmente diremos, en esta ocasión, que no tenemos recursos para desentrañar a qué se hacía referencia con términos tan generales como los utilizados por los periódicos del momento. Otro interrogante que nos genera la información ofrecida por la prensa del momento es la situación en la que se encontraba la provincia durante el fenómeno de inundación. En este sentido, se ofrece una información escueta y difusa en los tres diarios analizados, los cuales hacen referencia principalmente a Sevilla. Es cierto que estos periódicos dedican algunas secciones a hablar sobre los demás municipios sevillanos y de otros lugares de Andalucía, pero no de forma tan detallada, como se ha mencionado anteriormente. Es destacable el protagonismo de la capital, dejando “abandonada” la provincia. Sin embargo, entendemos que en estos momentos interesaba destacar el mal estado de Sevilla y la peligrosidad que ofrecía la ciudad ante la celebración de un evento tan trascendental como era la Exposición Iberoamericana. Quizás de esta forma, se pretendía despertar la voz de alarma y conseguir medidas eficaces ante las inundaciones. Debido a todos estos interrogantes se podría determinar la necesidad de realizar un estudio hidromorfológico a detalle de la llanura aluvial de Sevilla, así como una investigación sobre la transformación de su callejero y de la toponimia de dicha ciudad, con el fin de poder establecer correctamente la extensión máxima de la lámina de agua para una inundación de principios de siglo, como es la que nos compete. 34 5.2.Inundación de 1963 5.2.1. Análisis histórico de la Sevilla franquista (años 60) El año 1963 se podía marcar como el comienzo de la fase de apertura del Régimen franquista. Hasta entonces, desde el final de la Guerra Civil, se había llevado una política de autarquía que pretendía el autoabastecimiento, forzada en cierto modo por el bloqueo internacional al que se encontraba sometido el país, pero también por las ideas nacionalistas predominantes. Todo ello cambiará en esos momentos y España quedará integrada en las asociaciones europeas: la FAO (1950), la OMS (1951), la UNESCO (1952), la ONU (1955) y la OCDE (1959) (Salas, 1976). Los cambios que se vivirán en los años 60 en España, políticos, sociales o económicos, tendrán su reflejo en la Sevilla de estos momentos. Antes de ver en qué medida cambió Sevilla en estos años, hay que hablar de cómo era al inicio de esta etapa. En primer lugar, seguía arrastrando los grandes problemas estructurales que veíamos e 1917: gravísimo problema de la vivienda, el suministro de agua para el consumo y el alcantarillado; la deficiente ordenación urbana; y, como novedad, la preocupación de la administración por recuperar la gestión de determinados servicios que se encontraban en manos privadas (tranvías, agua, limpieza y basura) (Ruiz Sánchez, 2000: 402). El más apremiante de todos es, sin duda, el problema de la vivienda. Aumentado para estos años por la llegada de inmigrantes desde las zonas rurales. A eso se le sumaba el envejecimiento del caserío y la conformación de un “cinturón de miseria” que consistía en 32 núcleos suburbiales con 4.042 chozas y más de 4.249 familias afectadas, lo que hace un total de 21.000 personas aproximadamente. Será a lo largo de los años 60-70 cuando se acabe con esta situación (Salas, 1976: 405). La forma de solucionarlo fue la construcción de toda una orla de barriadas en torno a la urbe histórica, que acogiera a esta población, por lo que fue posible además una reforma interior del casco urbano (Ruiz Sánchez, 2000: 417). Estas personas que llegaban a la ciudad, desde zonas rurales principalmente, engordaban las cifras de población, pasando de 442.300 habitantes en el municipio de Sevilla en 1960 a 548.072 personas en 1970 (Salas, 1976 cfr Delgado López, Apéndice XXIX). A pesar de esto, el inadecuado crecimiento industrial que vivirá la ciudad en estos años, obligará a muchos sevillanos a emigrar al norte de España o fuera del país, 35 por lo que el saldo migratorio finalmente será negativo. Esta situación, sumada a la llegada de la población de provincia, asentada desordenadamente a las afueras de la urbe provocará: la transformación social de los sevillanos, la extensión de la clase media y la aparición de un sector obrero de importancia (Méndez Muros, 2008: 327). Las transformaciones sociales se están produciendo igualmente en el resto de España y Europa al mismo tiempo. El desarrollo económico y el contacto con otras sociedades transformarán los hábitos de vida y las ideas (Angosture, 1995). Todo esto ocasionará que nazca una protesta ciudadana como queja a las malas condiciones de vida, y no al Régimen en sí. Sin embargo, la oposición aprovechará este movimiento social para reforzar su lucha y conseguir sus objetivos. Esto comenzaría en el seno de la vida religiosa, para continuar por el sector estudiantil, y acabar finalmente involucrando a los obreros (Tusell, 1998). Se piensa que las medidas de modernización iban un poco en consonancia con las exigencias de la ciudadanía una vez comenzado este proceso evolutivo. Otro de los problemas mencionados para la ciudad de Sevilla es el del abastecimiento de agua. Es por ello que se realiza una gran obra de traída de agua en la que el municipio se hace cargo del 50% del presupuesto. Desde 1950 existirá la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, que será la encargada de todos estos asuntos, además de la gestión de la cuenca en general (Salas, 1976: 359). Igualmente, dependían estos asuntos de la administración local, conformada por el alcalde como máximo poder en el ámbito municipal por ser elegido directamente por el Gobierno central, y el consistorio tripartito, grupo existente desde 1948 y formado por representantes sociales, con el objetivo de dar una imagen más democrática de este sistema autoritario (Ruiz Sánchez, 2000: 402). Un hecho que marcará la economía española y sevillana, y por lo que decíamos al principio que comenzaba la etapa de apertura del franquismo, será la creación del Plan de Estabilización, en 1959. Un decreto-ley calificado como una de las decisiones más trascendentales del siglo XX, al suponer la reorientación radical de la política económica con el abandono de la autarquía y la aceptación del sistema capitalista (Carreras y Tafunell, 2004: 322). Esto, sumado a la ayuda económica otorgada por EE.UU, hará que la economía experimente un crecimiento increíble y no imaginable años atrás (Tusell, 1998). Asciende la población activa, debido en parte a la 36 incorporación de la mujer al mercado laboral; cambia la distribución por sectores económicos, perdiendo importancia la agricultura a favor del sector servicios; se vive un proceso de industrialización acelerada, una “edad de oro”; España se abre al mercado internacional y experimenta un crecimiento anual del 7,5% (Salas, 1976: 358; Angosture, 1995: 201; Tusell, 1998: 362). Fue esta una década cargada de medidas económicas que pretendían mejorar la situación en la que se encontraba el país tras tantos años de autarquía. Una de las medidas más importantes, junto con el Plan de Estabilización, será el Plan de Desarrollo presentado en 1963, el cual prevé la creación de Polos de desarrollo industrial. En poseer uno de estos Polos, estaba muy interesada Sevilla, ya que su situación industrial era bastante precaria para esos momentos, fundamentada en un conjunto industrial anticuado, basado en el minifundismo y centralizado en el casco urbano. Este Polo de desarrollo se proyectó para el triángulo Sevilla-Dos Hermanas-Alcalá de Guadaíra, y se llegó a invertir en él 175 millones de pesetas. Sin embargo, los problemas estructurales de la ciudad no permitieron que tuviera éxito (Méndez Muros, 2008: 301). 5.2.2. Obras hidráulicas del franquismo: Sevilla Pensar en el desarrollo industrial de Sevilla era posible, en parte, gracias a la regulación de la cuenca del Guadalquivir que se había conseguido para la fecha. Esta se encontraba sometida a una regulación de 1.178 hm3 a comienzos de la década de los 60, siendo de 3.317 hm3 a finales de misma a (García Martínez, 2016). Este cambio se debe a la política de construcción de obras hidráulicas llevada a cabo por el Gobierno franquista desde sus inicios, valiéndose mayoritariamente de la mano de obra obtenida de los presos políticos tras la Guerra Civil. Aguas arriba de Sevilla se construyeron presas y esclusas en Alcalá del Río y Cantillana, además de algunos embalses a lo largo de la cuenca, que consiguieron, como hemos mencionado, regular en parte la dinámica fluvial (García Martínez y Baena Escudero, 2006). Ya en la década de los 40 se llevaron a cabo las grandes transformaciones del río Guadalquivir a su paso por Sevilla: el aterramiento del río a la altura de Chapina; la apertura de un nuevo brazo desde Triana hasta San Juan de Aznalfarache, por la trayectoria que seguía el brazo conocido como Madre Vieja; y la transformación de las desembocaduras de los arroyos Tagarete y Tamarguillo, que ya nunca más irían a desembocar al Guadalquivir, sino al Guadaira. 37 Además de todo esto, la ciudad contaba con un desarrollado muro de contención que la rodeaba completamente, protegiéndola de las avenidas y perjudicando a todo el territorio que quedara fuera de dicho sistema. Esto, sumado al sentimiento de seguridad que transmitían las demás medidas de regulación, hizo que la ciudad creciera, reduciendo entre un 30% y un 50% el espacio inundable en Sevilla (García Martínez y Baena Escudero, 2006). 5.2.3. El periodismo sevillano tras 25 años de dictadura Durante todo el periodo de autarquía descrito, el marco periodístico español, y en concreto el de Sevilla, no sufrió muchas transformaciones. Esta situación cambiaría en 1966, cuando por fin se liberalizó la prensa. Hasta entonces, la censura no permite ninguna expresión contraria al Régimen, teniendo como herramienta principal la Ley de Prensa de 1938, conocida como “Ley de Serrano Súñer” (Méndez Muros, 2008: 115). A pesar de la publicación de continuos decretos que pretendía aminorar el control sobre la prensa, las posibilidades siempre fueron mínimas (Langa Nuño, 1998: 108). Ya en 1951 hay un pequeño avance con la creación del Ministerio de Información y Turismo, dirigido por Gregorio Arias Salgado. A este Ministerio llegarán todas las solicitudes de renovación que necesitaba la prensa (Langa Nuño, 2011: 145). Sin embargo, para Checa Godoy (2009), los años 50 fueron una prolongación de la posguerra, sin ninguna mejora tecnológica ni profesional en los medios sevillanos. A la restricción política hay que añadirle todos los problemas existentes en el sector periodístico del momento: el papel se encontraba restringido, no se podía importar maquinaria ni tecnología, el contenido fotográfico era deficiente a excepción de ABC, entre otros muchos obstáculos. A pesar de todo, el volumen periodístico de Sevilla fue importante: tres diarios de información general, dos boletines diarios oficiales, semanarios deportivos y un gran número de publicaciones religiosas, económicas, de contenidos profesionales, escolares y académicos, que experimentarán su mayor desarrollo en los años 50 (Checa Godoy, 2009: 166). Destaca entre los diarios, ABC, que se encontraba por encima de los demás en cuanto al número de ejemplares, el número de trabajadores a su cargo, el número de páginas del diario, etc. (Checa Godoy, 2009: 164). La edición sevillana del diario ABC nace el 12 de 38 octubre de 1929, cumpliendo Juan Ignacio Luca de Tena el sueño de su padre, Torcuato Luca de Tena, fundador del periódico y sevillano de nacimiento. Desde el principio fue muy dependiente de la edición madrileña, tanto en su diseño, su alta calidad gráfica y sus contenidos de línea monárquica y conservadora (Méndez Muros, 2008). Ya en su primer año, la circulación de ABC era de 26.000 ejemplares diarios. Entre 1958 y 1965 pasó de 34.123 ejemplares a 53.000. La difusión media diaria de ABC fue en aumento llegando a convertirse en el periódico de mayor difusión de Andalucía (Méndez Muros, 2008: 167). Las noticias trataban de temas sociales, sucesos, política, religiosos, o deportivos (Méndez Muros, 2008: 173). En 1957 entra como director el nieto del fundador del periódico, Guillermo Luca de Tena y Brunet. Bajo su dirección se produce en el diario una renovación tecnológica. A partir de 1962, será su director Joaquín Carlos López Lozano, que consiguió que el periódico siguiera creciendo. Ya en 1966, tras la promulgación de la Ley de Prensa, presentaría un duro enfrentamiento al Régimen (Méndez Muros, 2008: 173). ABC junto con El Correo de Andalucía, eran parte del sector de prensa privada española que exigía activamente un mayor nivel de la libertad política de la que hablábamos antes. Estas reclamaciones de mayor libertad fueron las causantes de la elaboración del anteproyecto de Ley de Bases de la Información de 1959 por parte de una comisión nombrada por el Ministerio de Información y Turismo. Después de cinco intentos, por fin un borrador fue presentado en junio de 1961 como el definitivo. A pesar de todo, este proyecto nunca se puso en marcha y la deseada legislación no se materializó hasta la llegada de Manuel Fraga Iribarne al Ministerio de Información y Turismo en 1962 (Méndez Muros, 2008). Antes de este año ya se venía experimentando un cambio en la prensa sevillana, expresado principalmente en la obtención de nueva tecnología, debido a la apertura del mercado internacional y la libertad de importación. No solo es que se permitiera la adquisición de innovación extranjera, sino que el I Plan de Desarrollo concedía ayudas para esta renovación (Langa Nuño. 2009: 174). Barrera (1995) afirma que el preámbulo de la nueva Ley de Prensa “aludía a la necesidad de adecuarse a los tiempos presentes, ya que se habían producido cambios en todos los órdenes, y especificaba como postulados fundamentales las libertades de expresión, empresa y de designación del director” (p.96). Será entonces cuando la 45 provincia, de las cuales, solo mil serán para la capital (ABC, 22 y 24 de febrero; Pueblo, 25 de febrero). Urgente construcción de tres mil seiscientas sesenta y cuatro viviendas en Sevilla y su provincia. El Ministerio (…) incrementa en siete millones de pesetas los fondos para reparación de casas. El Consorcio de seguros acoge bajo su protección los siniestros catastróficos. Visita de los directores generales de la Vivienda y de Agricultura a las zonas afectadas por las inundaciones. (ABC, 24 de febrero) - La dificultad de suministrar agua potable a pesar de las precipitaciones. Esto ocurrió así por la localización de la estación de filtraje en una zona inundada, lo que provocaba que esta no trabajara correctamente (Pueblo, 20 de febrero). - La pérdida de cosechas y el paro agrícola, con 15.000 obreros afectados solo en Sevilla (Pueblo, 22 de febrero). Todo ello ocasionaría unas pérdidas de 2.960 millones de pesetas en toda Andalucía y 335 millones de pesetas en la provincia de Sevilla (ABC, 23 y 27 de febrero; Pueblo, 23 de febrero; Sevilla, 23 y 28 de febrero; Campo, febrero). Una cifra muy elevada para la época, que ocasionó que el acontecimiento transcendiera al resto del país, recibiendo los sevillanos la visita de altos cargos del Gobierno, como el Director General de Obras Hidráulicas, que estuvo en la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir el 18 de febrero, o del propio Francisco Franco, que recorrió toda Andalucía pasando por las zonas más afectadas, entre otros muchos personajes. La preocupación del Gobierno por esta situación se muestra continuamente, tal como vemos en el fragmento de noticia expuesto a continuación: En la tarde de ayer, y bajo la presidencia del delegado nacional de Provincias, don José Luis Taboada, se reunió en la Jefatura Provincial del Movimiento la Comisión Permanente del Consejo. Durante la reunión se informó con detalle al delegado nacional de las catastróficas consecuencias que han tenido en nuestra provincia las inundaciones últimamente padecidas. El delegado nacional manifestó que se había desplazado a las provincias andaluzas afectadas por la catástrofe, por expreso encargo del ministro secretario general del Movimiento, (…), pudiendo observar la gran magnitud que tenido la enorme crecida (…). (ABC, 23 de febrero) Además de esto, Cáritas ayudó a los municipios andaluces, desde sus sedes de Madrid y Barcelona (Pueblo, 18 de febrero; ABC, 22 de febrero). Observamos que todos los problemas mencionados en Sevilla y el resto de la región son destacados, únicamente, porque le siguen las medidas de solución tomadas por el Gobierno, quedando, quizás, olvidadas otras consecuencias que no tuvieron esa respuesta. Es destacable este matiz dado que nos encontramos ante un periodo en el que se presumía de tener un sistema político transparente y conformado por tecnócratas al 46 servicio de la ciudadanía. Aún así, y a pesar de la censura, estos nos proporcionan los datos reales sobre la inundación. Por otro lado, las ayudas de la administración referidas a construcción de nuevas viviendas o entrega de dinero no sabemos si se llegaron a llevar a cabo realmente. Sería interesante al respecto, un estudio de la información posterior sobre la ejecución de las mismas. Para el día 27 y 28 de febrero, una vez acabada la inundación, es hora de los discursos ofrecidos por los responsables del gobierno del país y la región. Es por ello que el mismo Franco, en su visita a Andalucía, alaba todas las medidas tomadas por el Régimen, las cuales evitaron un mal mayor según él (Figura 16). “Nuestro Movimiento se hace realidad en todas las ocasiones que la situación le demanda”, Francisco Franco (ABC, 27 de febrero). “El Movimiento Nacional está siempre dispuesto para el servicio de la nación”, Francisco Franco (Pueblo, 27 de febrero) “El Movimiento Nacional supera todas las circunstancias y todas las adversidades”, Francisco Franco (Sevilla, 27 de febrero). Figura 16. Titular del diario Pueblo del día 27 de febrero de 1963, en el que destaca la visita de Franco a Sevilla. 47 5.2.4.3.Interpretación y conclusiones de la información periodística Al hilo de todo lo expuesto anteriormente, hay que mencionar ciertas características de la prensa del momento a tener en cuenta que nos ha ocasionado problemas para cartografiar la extensión máxima de la lámina de agua de la inundación de 1963. La primera de estas sería la falta de una información cuantitativa precisa, como la que podríamos encontrar en 1917 en El Correo de Andalucía. Para esta inundación no vamos a tener, por ejemplo, una información detallada de las calles inundadas en la capital sevillana o un avance por horas de la altura de las aguas. Encontramos referencias a estos datos de forma más sesgada y parcial: “El río presenta nivel casi ordinario. El desagüe del caudal era ayer de 1.400 metros cúbicos por segundo” (ABC, 22 de febrero). Por el contrario, la información se centrará más en los aspectos cualitativos de la inundación y los efectos sociales de la misma. Es por ello que aparecen tantas referencias a los daños que ha ocasionado la crecida, los personajes importantes que le prestan atención, el dinero que el Gobierno ha entregado a los municipios afectados, etc. Se enmarcaría todo ello en una campaña continua de propaganda del Sistema. Por todo esto, y a partir de la información recabada, podemos sacar dos grandes conclusiones sobre la prensa de este momento. La primera es que la información ofrecida en la prensa de 1963 es menos útil como fuente de información para la determinación de la extensión máxima de la lámina de agua. Esto es así por no ofrecer datos precisos de las zonas inundadas, sino de grandes áreas, lo que nos ha llevado a representar la mayoría de la inundación a partir de amplias “manchas” sin márgenes precisos por la imposibilidad de definirla. Nos encontramos, por tanto, con el mismo problema que señalábamos para 1917 de falta de precisión, ampliado incluso. Se recalca igualmente la necesidad de un estudio hidromorfológico de la llanura aluvial de Sevilla a detalle para un estudio más fidedigno de la inundación de 1963. Igual que en el caso anterior, se ha interpretado por donde debió de avanzar el flujo de agua a partir de la aproximación geomorfológica realizada (Figura 2). Seguramente, si el lector observa la Figura 12, piense que es una obviedad decir que desde el río, el agua, avanzó hasta los municipios mencionados por donde se ha señalado. Como defensa, se alega a la inexistencia de una información periodística que afirme que esas 48 zonas fueran inundadas, por lo que no se ha considerado oportuno señalarlo de tal forma. La segunda conclusión sobre la prensa del momento que se podría señalar, sería que, a pesar de que el Gobierno refleja en los diarios la gran labor laminadora de avenidas de los embalses, esta no era, en esos momentos, tan eficaz como se pensaba, tal como demuestra la inundación tan catastrófica que se produjo en muchos municipios aguas arriba de Sevilla, y que queda recogida igualmente en la prensa del momento. Por no hablar de la “eficacia” del muro de contención de la capital, el cual protege Sevilla pero incrementa el riesgo de las demás poblaciones ribereñas extramuros. La política seguida durante estos años sería, por tanto, proteger Sevilla, aislándola totalmente del medio natural, expulsando el riesgo hacia las localidades cercanas. Es por ello que resulta destacable que, siendo una de las inundaciones de mayor transcendencia y relevancia en la literatura hidrológica, esta no tuviera tanta incidencia en la capital sevillana. En la tónica propagandística que se viene señalando, se encuentran las continuas alegaciones a la ayuda recibida de la base americana de Morón. Reflejo de la buena relación existente entre España y EEUU en esa etapa (Sevilla, 18 y 19 de febrero) (Figura 17). A requerimientos del Gobierno Civil, las Fuerzas Aéreas norteamericanas de la base conjunta de Morón de la Frontera, con la misma eficacia y alto espíritu del pasado día, han prestado sus valiosos auxilios con helicópteros, poniendo a salvo numerosas familias aisladas en la población de Villaverde del Río. (Sevilla, 19 de febrero) Figura 17. Titular del diario Pueblo, el día 19 de febrero de 1963, donde se destaca la ayuda de EEUU. Todos los periódicos consultados seguirán el mismo patrón marcado por la censura, por lo que es difícil establecer diferencias entre ellos. Sin embargo, como se decía al hablar de los periódicos del momento (Epígrafe 5.2.3), los que gozaban de menos control 49 solían ser los más críticos con el Régimen, es decir, los diarios afiliados al Movimiento. Es el caso de Sevilla y Pueblo, los cuales señalan algunos aspectos que no fueron recogidos por ABC, más vigilado. El primero de estos, por ejemplo, comienza a hablar de los perjuicios ocasionados por el mal tiempo antes que los otros (Sevilla, 16 de febrero). Por su parte, Pueblo combina las noticias sobre muertos por las inundaciones y otras graves consecuencias que no encuentran a veces cabida en diarios como ABC, con el ensalzamiento a la labor de las fuerzas del país, común en todos los periódicos revisados. Es lo que se podría denominar como “crítica encubierta”, que consistiría en destacar los aspectos más negativos de la catástrofe, sin achacar las culpas directamente al Gobierno. Para reforzar esta idea resaltaremos un fragmento de Pueblo, del día 18 de febrero, que habría que comparar con el fragmento de ABC del día 20 de febrero, ambos expuestos a continuación, y en los que se expresa informaciones contradictorias al respecto de la gestión hidráulica de la ciudad. Queda preguntarse al respecto si el agua consiguió sobrepasar el muro de defensa o no; y si lo consiguió, por qué únicamente Pueblo se atrevió a contarlo. El Guadalquivir ha experimentado, entre el viernes y el sábado, una gran crecida. En la vega ha rebasado el muro y ha vuelto a inundar una gran extensión de terreno. (Pueblo, 18 de febrero) El Guadalquivir es una ancha torrentera que, después de saltar sobre sus márgenes, queda contenida entre el estribo del Aljarafe y el muro de defensa. (…) Brama el agua al pie de los muro, pero, al fin, pasa de largo en busca de lugares más abiertos. (ABC, 20 de febrero) 6. Conclusiones Las principales conclusiones a las que llegamos tras este Trabajo Fin de Grado son las siguientes: a) En la prensa de principios y mediados del siglo XX, las inundaciones en Sevilla reciben una gran atención. Durante el evento de 1917, la práctica totalidad de los periódicos estudiados para el momento (El Liberal, El Correo de Andalucía y El Noticiero Sevillano) se vuelcan a cubrir la noticia; siendo el Correo de Andalucía el que aporta un mayor número de datos hidrológicos. A pesar de ser diarios de menor envergadura que los de 1963 (ABC, Sevilla y Pueblo), la información de principios del siglo XX es mucho más específica. b) La situación política de principios y mediados del siglo XX influyen en la manera de enfocar las noticias sobre las inundaciones en Sevilla. En 1917, el 50 desgaste del sistema de la Restauración, se refleja en una información más específica y útil para la identificación espacial de la lámina de agua en la transversal de la llanura aluvial en Sevilla. Asimismo, se detecta una mayor crítica hacia la gestión hidráulica encaminada a la prevención de la ciudad. En 1963, en el inicio de la etapa aperturista del Franquismo, a pesar de haber descontento en la población de la provincia de Sevilla, la censura evita su reflejo en la prensa. Por el contrario, se refuerza la imagen del Gobierno y su política hidráulica, lo que determina que la información aportada sea menos detallada. A pesar de todo, esto no evita que existan diferencias entre los enfoques de los diarios menos vigilados, como son Pueblo y Sevilla, y los más controlados, como ABC. c) Para el estudio de las inundaciones, la prensa puede ser considerada una fuente de gran valor complementario a otras fuentes. Se ofrece una rica información sobre damnificados, daños, ayudas ofrecidas por las administraciones y otros aspectos sociales; mientras que recogen, por lo general, menos datos hidrológicos (caudales, altura de la lámina de agua, etc.). d) Para una buena identificación de la extensión máxima de la lámina de agua en Sevilla, la información aportada por los periódicos debe tomarse con cierta precaución y confrontarse con un estudio hidromorfológico a detalle de la llanura aluvial del Guadalquivir. Así como sería necesario, igualmente, una investigación al respecto de la evolución del callejero de la ciudad con el fin de asociar la toponimia pasada con la actual. e) El área inundada en el evento de 1917 se extiende, según la información de la prensa, por Triana (Chapina, c/Castilla, c/Manuel Carriedo, Huerta de Santa Cecilia, etc.), la zona reservada para la Exposición de 1929 al sur del casco urbano (Prado de San Sebastián hasta la antigua Pasarela, Parque de María Luisa, Pabellones de la Exposición iberoamericana, etc.), Tabladilla, la Dehesa de Tablada y al norte por el Prado de Santa Justa hasta el manicomio de Miraflores. f) El área inundada en el evento de 1963 se extiende, según la información de la prensa, por toda la región andaluza y la provincia de Sevilla (Santiponce, Camas, San Juan de Aznalfarache, Gelves, Coria del Río, etc.), quedando Sevilla capital, libre de las aguas. De esta se inundaría, únicamente, el Barrio León por 51 el deficiente sistema de alcantarillado, la Vega de Triana, La Erilla y el Charco de la Pava. g) Tal como refleja la prensa, la transformación de las obras hidráulicas en la ciudad de Sevilla han estado fundamentadas en el único objetivo de proteger a la misma de los fenómenos de inundación. De una situación de exigencia de medidas por la ineficacia o inexistencia de las mimas en 1917, pasamos a una protección absoluta de la urbe, trasladando fuera de la misma el problema de las avenidas del Guadalquivir. Mientras que a principios de siglo se utiliza como escusa para criticar el Sistema político, en 1963 servirá para el programa de propaganda del Gobierno. h) El sesgo ideológico de cada periódico condiciona, en ambos momentos analizados, el modo con el que se trata la información del evento. Esto no sorprende para 1917, un momento de libertad de prensa y descontento social generalizado. Sin embargo es más difícil de concebir para 1963, en un momento de censura y de autoritarismo político. Sin embargo, los periódicos más cercanos al sistema regente, serán los más críticos con el mismo, siempre de manera encubierta. 7. Fuentes y Bibliografía FUENTES HEMEROGRÁFICAS ABC de Sevilla, (1963, del día 16 de febrero a final de este mes) Bética, Revista ilustrada (1917), Año IV, Núm. 70,71 y 72 (pp.50-53). Sevilla Campo, Revista mensual agropecuaria (Febrero de 1963), Año XXII, Núm. 251 (p.57). Sevilla. El Correo de Andalucía, (1917, del día 5 al 14 de marzo) El Liberal, (1917, del día 5 al 14 de marzo) El Noticiero Sevillano, (1917, del día 5 al 14 de marzo) Pueblo, (1963, del día 16 de febrero a final de este mes) Sevilla, (1963, del día 16 de febrero a final de este mes) 52 DOCUMENTOS CARTOGRÁFICOS MAPAS HISTÓRICOS Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (2007): Catálogo Digital de Cartografía Histórica. Provincia de Sevilla, Junta de Andalucía - Mapa Topográfico de Sevilla de 1918 (Hoja 984 del Mapa Topográfico Nacional), URL:http://www.juntadeandalucia.es/institutodeestadisticaycartografia/cartoteca /buscar/getisbn/id/940 - Mapa Topográfico Vectorial de Andalucía (Hojas 0984 y 1002) URL:https://www.juntadeandalucia.es/institutodeestadisticaycartografia/ieagen/ catalogo/cartocartog/secc01.htm#id20. Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla: Evolución del Urbanismo durante el siglo XX en el Sevilla Capital URL:https://www.sevilla.org/urbanismo/planeamiento/UrbanismoHist%C3%B3 rico/DesarrolloUrbanoSigloXX.PDF FUENTES, BASES DE DATOS Y SERVICIOS WMS CALLEJERO DIGITAL DE ANDALUCÍA UIFICADO (CDAU) URL: http://www.callejerodeandalucia.es/portal/web/cdau/descarga SISTEMA DE INFORMACIÓN DE ANUARIOS DE AFOROS. Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente [http://sig.magrama.es] WMS Ortofoto Digital Pancromática de Andalucía 1956-1957 [http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/mapwms/REDIAM_Ortofoto_Andaluc ia_1956?] DOCUMENTOS FOTOGRÁFICOS FOTOGRAFÍAS EN EL TEXTO Figura 5. [Fotografía de Antonio de Triana]. (Sevilla.1917). Bética, Revista ilustrada (p. 52) Figura 14. [Fotografía de Serrano]. (Sevilla. 1963). Fondo Serrano. Fototeca Municipal (Ref.: se18_sa-i2_63_003_01-1) Figura 16. [Fotografía de Serrano]. (Sevilla. 1963). ABC. 53 FOTOGRAFÍAS ANEXO Fotografías de 1917 [Fotografía de Antonio de Triana]. (Sevilla.1917). Bética, Revista ilustrada (pp. 50-53) Fotografías de 1963 [Fotografía de Serrano]. (Sevilla. 1963). ABC. [Fotografía de Cubiles]. (Sevilla. 1963). Fondo de Cubiles. Fototeca Municipal (Ref: cu18_sa-i2_63-01_001_02-3) [Fotografía de Serrano]. (Sevilla. 1963). Fondo Serrano. Fototeca Municipal (Ref.: se18_sa-i2_63_003_01-1) BIBLIOGRAFÍA Almela, F. (1957). Las riadas del Turia (1321–1949). Ayuntamiento de Valencia, Valencia. Almuiña Fernández, C. (1989). Prensa y opinión pública: la prensa como fuente histórica para el estudio de la masonería. En J.A. Ferrer Benimeli (Coord.), Masonería, política y sociedad. Vol. 1 (pp. 245-280). España: Centro de Estudios Históricos de la Masonería Española. Alonso, P. (1997). En la primavera de la Historia. El discurso político del roquismo de la década del ochenta a través de su prensa. Boletín del Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani”, 15, pp. 35-70 Álvarez Rey, L. y Fernández Albéndiz, M.C. (2009). Un diario entre la Restauración y la Segunda República: El Noticiero Sevillano (1893-1933). Historia y Comunicación Social, (14), pp.123-142 Amaya Quer, A. (2008). La Figura de Franco en el discurso de la Organización Sindical Española durante los años del desarrollismo a través del Diario Pueblo (1957- 1969). Hispania, 68 (229), pp. 503-532. Angosture, A. (1995) Historia de España en el siglo XX. Barcelona, España: Ariel Historia. Arroyo Vázquez, M.L. (2004). La prensa como fuente histórica: la percepción del modelo estadounidense. En C. Navajas Zubeldía (Coord.), Actas del IV Simposio de Historia Actual: Logroño, 17-19 de octubre de 2002 (pp. 435-446). La Rioja, España: Instituto de Estudios Riojanos. Baena Escudero, R. (1993). Evolución cuaternaria (3 M.a.) de la Depresión del mediobajo Guadalquivir y sus márgenes (Córdoba y Sevilla) (Tesis Doctoral inédita). Universidad de Sevilla, Sevilla. Baena Escudero, R. y García Martínez, B. (1995). Repercusiones de la intervención antrópica contemporánea sobre la llanura aluvial del Guadalquivir aguas arriba de 54 Sevilla. Ponencias del XIV Congreso Nacional de Geografía, Salamanca, pp. 9- 14. Baena Escudero, R., Guerrero Amador, I. García Martínez, M.B. y Posada Simeón, J.C. (2016). Ocupación antrópica y riesgos de inundación en la llanura del río Guadalquivir (Sector Palma del Río-Sevilla). Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles, (72), pp. 149-167. Barral Muñoz, M.A. (2004). Estudio geoarqueológico de la ciudad de Sevilla: antropización y reconstrucción paleogeográfica durante el holoceno reciente (últimos 2.500 años) (Tesis doctoral). Universidad de Huelva, Huelva. Barrera, C. (1995). Periodismo y franquismo. De la censura a la apertura. Pamplona, España: Eiunsa. Bautista Martin, J.: (1989): Las avenidas en la cuenca del Segura y los planes de defensa. En Gil Olcina, A Morales Gil, A. (Eds.): Avenidas fluviales e inundaciones en la Cuenca del Mediterráneo. Instituto Universitario de Geografía de la Universidad de Alicante y Caja de Ahorros del Mediterráneo. Alicante, pp. 469-482. Benito, G., Machado, M., y Pérez-González, A. Sopeoa (1998). Palaeflood hydrology of the Tagus never, central Spam. En G. Benito, V.R. Baker y K.J. Gregory (Eds.): Palaeohydrology and environment change. John Wiley and SonsLtd, 3, pp. 18- 333. Bescós, A. y Camarasa, A.M. (1998): Caracterización hidrológica del río Arga (Navarra): el agua como recurso y como riesgo. Estudios Geográficos, (232), pp. 389-422. Bescós, A. y Camarasa Belmonte, A.M. (2004). La creciente ocupación antrópica del espacio inundable y el aumento de la vulnerabilidad en las poblaciones del bajo Arga (Navarra). Boletín de la Asociación de Geógrafos Españoles, (37), pp. 101- 117. Borja Barrera, F. y Díaz Del Olmo, F. (1989). La llanura aluvial del Guadalquivir en el tránsito de los siglos XIX y XX. En Avenidas fluviales e inundaciones en la Cuenca del Mediterráneo, Alicante, pp. 299-308. Borja Palomo F. (1878): Historia crítica de las riadas o grandes avenidas del Guadalquivir en Sevilla desde su reconquista hasta nuestros días. Excmo. Ayto. de Sevilla, Sevilla. Bravard, J.P. (2004), Le risque d’inondation à l’amont de Lyon: héritages et réalités contemporaines. Le Yangzi et le Rhône, regards croisés, 79 (1), pp.63-73. Bravard, J.P. (2006), Le paléoenvironnement, le géographe et la complexité. En L. Lespez y P. Allée (Ed.) L'érosion entre société, climat et paléoenvironnement (pp.25-34). Francia: Presses Universitaires Blaise Pascal. Braojos, A., Parias, M. y Álvarez, L. (1990). Historia de Sevilla. Sevilla en el siglo XX. Sevilla, España: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Sevilla Anexo 1. Tabla 1. Secuenciación de la inundación de 1917 a partir de la información en Prensa Día Publicación Días reales* Tramo del día Horas Altura m3/s Estado 05/03/1917 05-mar Mediodia Gran aguacero 06/03/1917 05-mar Noche Gran aguacero Mañana - - Inundada - Varías casas anegadas - Inundada 1:30 - Cubierto de aguas - Calle Campament o - Calle Almonacid - Calle Marte - La Pirotecnia y la Enramadilla - Trabajos suspendidos en las fábricas - Arbolado afectado - - Destrozos en el exterior y en las bodegas - Mujer Herida - - - - 1,50 m - 12 m de altura sobre el caudal ordinario del río - 10 m de altura sobre el caudal ordinario - Zonas inundadas Daños 07/03/1917 06-mar Hombre muerto en la vía férrea a la altura de Camas, al caer por una alcantarilla Caballo herido cerca de la Torre del Oro Tarde Chapina Calle Castilla Cruce de Conde Baraje y Jesús del Gran Poder Noche Rampa de la calle Adriano Muelle superior del puerto Palmeras y demás arbolado afectados por el fuerte viento Derrumbe de una parte de la Torre de San Ildefonso Hundimient o del puente de la carretera de Dos Hermanas Retrasos de tranvías y trenes por problemas en las vías Cierre del puerto Caída de un cable de teléfono 08/03/1917 07-mar Mañana 10:00 Barriada obera de Alfonso XIII (Huerta del Fraile) Huerto de Mariana Venta Antequera Venta Eritaña Plaza de América El Prado de San Sebastián Más de 1,50m Paseo de la Palmera Parque María Luisa Bienes muebles afec tados en las plantas bajas Averías en el puente del ferrocarril entre las estaciones de San Bernando y Los Merinales Suspensión del tráfico de trenes Derrumbami entos en Triana y otros barrios debido al viento Hundimiento en la Iglesia de San Marcos Municipio de Lora Tabladilla Pasarela Paseo de las Delicias Muelle superior del puerto Municipio de Peñaflor Desbordamiento del Guadaira Anexo 1. Tabla 1. Secuenciación de la inundación de 1917 a partir de la información en Prensa Día Publicación Días reales* Tramo del día Horas Altura m3/s Estado 12 m de altura sobre el caudal ordinario del río - El río sigue subiendo. De 16 a 18h sube 45 cm 1,5 m sobre los muelles 1,70 m - Aspecto desolador Hangares de aviación - El Tiro a Pichón - El Hipódromo - 17:00 12,79 m sobre el caudal ordinario - - - - 23:00 12,80 m sobre el caudal ordinario - - Aguas proximas a rebasar la muralla de contención - - - 1 m aproximada mente - Chapina Calle Troya Paseo de las Delicias Municipio de Peñaflor De madrugada Calle Betis Puerto de Camaronoro Los habitantes de estas casas tuvieron que ponerse a salvo Arquillo de la O Las familias que viven en las ventas de la zona se han trasladado a Sevilla Municipio de Peñaflor Noche Prado de San Sebastian Desciende el nivel de las aguas Rotura del terraplen de la Huerta del Gallego Perjudicados los comerciantes de tejidos que tenian sus mercancías en el muelle Prado de Santa Justa Daños en el matadero Guadalquivir a su paso por Sevilla El Prado de San Sebastián Suspendido el servicio de telégrafos de la estación del Prado Campo de Tablada Zonas inundadas Daños 08/03/1917 07-mar Tarde 12:00 Municipio de Peñaflor Daños en los pueblos y perdida de cosechas Aparece el cadaver de un hombre imposible de identificar en el Puente Negro de Tablada Anexo 1. Tabla 1. Secuenciación de la inundación de 1917 a partir de la información en Prensa Día Publicación Días reales* Tramo del día Horas Altura m3/s Estado - - 8:00 13 m sobre su caudal ordinario 10:00 Más de 1 m - 12:00 13,50 m sobre el caudal ordinario - 14:00 1,40 m - 8,05 m sobre el cuace ordinario - 0,5 m (20:00h) - 19:00 - - - - - - Calle Troya - Anegada Calle Fortaleza - Calle Pelay Correa (al principio) - - - - - - Libre de aguas - - - - 09/03/1917 08-mar Calle Alvarado Calle Pinzón Calle Magallanes Plaza del Callao Calle Rodrigo Triana La Vega de Triana Campo de los Mártires El Prado de Santa Justa Camino de Miraflores y el Manicomio Escuelas de Reina Victoria Desprendimi ento en Alcolea del Río que impide la llegada del expreso de Madrid La corriente arrastraba trozos de chozas y animales muertos Chapina hasta confluencia con San Jorge Los habitantes de las casas las abandonan 70000 duros perdidos en mercancías que se encontraban en el puerto No llegó la prensa de Madrid, unicamente ABC Problemas con la corresponde ncia y con la llegada de carbón Daños en los jardines Suspendido el servicio de tranvías en la línea Eritaña- Parque y Triana Se desbordan los pozos y sumideros, agravando la inundación En la mayoría de las calles el agua alcanzaba el metro de altura Calle Evangelistas Prado de San Sebastian Tarde Municipio de Peñaflor Calle Pagés del Corro Calle Pureza Calle Procurador 17:30 Río Guadalquivir en Triana Calle Alfarería Calle Betis La corriente arrastraba trozos de chozas y animales muertos Zonas inundadas Daños Mañana Primeras horas Paseo Colón No llegó la prensa de Madrid, unicamente ABC Problemas con la corresponde ncia y con la llegada de carbón Daños en los jardines Suspendido el servicio de tranvías en la línea Eritaña- Parque y Triana Desprendimi ento en Alcolea del Río que impide la llegada del expreso de Madrid Paseo de las Delicias Municipio de Peñaflor Calle Castilla desde el arquillo de la O 70000 duros perdidos en mercancías que se encontraban en el puerto Anexo 1. Tabla 1. Secuenciación de la inundación de 1917 a partir de la información en Prensa Día Publicación Días reales* Tramo del día Horas Altura m3/s Estado - La extensión del río Guadalquivir iba desde las casas de la calle Betis hasta el Paseo Colón - - - Aumenta el nivel de las aguas - 1:00 8,30 m sobre su caudal ordinario - Ultima hora 9 m sobre su caudal ordinario - 5:00 12,20 m sobre su caudal ordinario - - - - - - - Llega el agua a los portales - - - Completam ente - - Más de 1 m 1,50 m - Los vendedores del Mercado de Triana tse instalaron en el puente a vender sus mercancías La Cartuja paraliza los trabajos Interrumpid o el tránsito de carruajes y tranvías por el puente de Isabel II Muchas familias de Triana trasladadas a la escuela municipal de San Jacinto El ingeniero jefe de la Sección hidráulica del Ministerio de Fomento, señor Gelabert, visitó los lugares afectados por la inundación, así como las obras de defensa construidas La Cruz roja hizo labores de salvamento en ambas calles por peligro de Calle Ardilla Calle Rodrigo de Triana Parroquia de la O 10/03/1917 09-mar Calle Pureza Calle Manuel Carriedo Plaza del Altozano Mercado de Triana Calle Pajés del Corro Municipio de Peñaflor Mañana Primeras horas Calle Castilla Más de 2 m Calle Betis Calle Evangelistas Plaza de Chapina Calle San Jorge Parque de María Lluisa Prado de San Sebastian Huerta de Santa Cecilia Río Guadalquivir a su paso por Sevilla Noche Paseo Colón (segunda zanja de árboles) Plaza de América Río Guadalquivir a su paso por Sevilla Suspendido el servicio de tranvías en la línea Eritaña- Parque y Triana Daños en los jardines Problemas con la corresponde ncia y con la llegada de carbón No llegó la prensa de Madrid, unicamente ABC Inundada la asociación Gota de Leche del Consultorio de niños de Pecho Se trasladan las vacas de este lugar con el fin de ponerlas a salvo 08-mar 09/03/1917 Zonas inundadas Daños 70000 duros perdidos en mercancías que se encontraban en el puerto La corriente arrastraba trozos de chozas y animales muertos Desprendimi ento en Alcolea del Río que impide la llegada del expreso de Madrid Anexo 1. Tabla 1. Secuenciación de la inundación de 1917 a partir de la información en Prensa Día Publicación Días reales* Tramo del día Horas Altura m3/s Estado Más de 2 m - 12:30 8,69 m - Medio día 2 m - - - - Las aguas aumentan considerable mente - - - - - Aguas procedentes del Burón y de la Fuente del Arzobispo Se han unido las aguas del Guadalquivir y del Rivera de Huelva - - - - "La Coja" - "Camino Chico - "San Vidal" - "Tejar" - "Colesita Damarguillo" - "Patín de Damas" - "Papachias - "Tercia" - "Huertas" - - - - - - Zonas inundadas Daños 10/03/1917 Tarde Calle Manuel Carriedo Los vendedores del Mercado de Triana tse instalaron en el puente a vender sus mercancías Muchas familias de Triana trasladadas a la escuela municipal de San Jacinto Interrumpid o el tránsito de carruajes y tranvías por el puente de Isabel II La Cartuja paraliza los trabajos Tabladilla Camino bajo de Dos Hermanas Huerta del Fraile Paseo de las Delicias La Vega de Triana El ingeniero jefe de la Sección hidráulica del Ministerio de Fomento, señor Gelabert, visitó los lugares afectados por la inundación, así como las obras de defensa construidas Río Guadalquivir a su paso por Sevilla Paseo Colón (hasta la segunda cuneta) Calle Adriano Paseo de María Cristina Palacio de San Telmo Campo de los Mártires Prado de Santa Justa Desde la Pasarela hasta el paso a nivel de Tena Huerto de Mariana Palacios de la Exposición del 29 Parque de María Lluisa Los vendedores del Mercado de Triana tse instalaron en el puente a vender sus mercancías Triana Paseo Colón Paseo de la Palmera 09-mar Huertas Aguas procedentes del Burón y de la Fuente del Arzobispo Camino de Miraflores Noche Primeras horas Prado de San Sebastian Descienden las aguas La Enramadilla Barrio de San Bernardo Prado de San Sebastian 1 m aproximada mente Anexo 1. Tabla 1. Secuenciación de la inundación de 1917 a partir de la información en Prensa Día Publicación Días reales* Tramo del día Horas Altura m3/s Estado - - - - - - - - - Ha bajado la riada - Desaguado 10:00 5,90 m sobre su caudal ordinario - Tarde 17:00 - Libre algunas partes - - - 1 m sobre su caudal ordinario - - Calles desaguadas - - - - - Queda agua en las zonas bajas Zonas inundadas Daños 11/03/1917 10-mar Mañana Calle Troya Los templos siguen cerrados al culto Es necesario el reparto de pan entre los afectados por la riada Siguen sin llegar trenes con regularidad Hundimiento de varios muros de las casas baratas que se están construyendo en el campo de los Mártires Es necesaria la contratación de personas que limpien las calles que fueron inundadas Calle Puerto Calle Castilla (hasta Chapina) Calle Fortaleza Calle Pureza Calle Rodrigo de Triana Calle Pelay Correa El Patrocinio Prado de San Sebastian Paseo de las Delicias Municipio de Peñaflor Muelle grande Noche Prado de San Sebastián Van quedándose libres de aguas Triana Primer muelle del puerto 12/03/1917 11-mar Río Guadalquivir a su paso por Sevilla Siguen las labores de limpieza de calles Continua la repartición de pan a los damnificado s Triana Paseo de las Delicias Desaguados Paseo Reina Victoria Camino y dehesa de Tablada Camino viejo del Guadaira Prado de San Sebastián En el muelle la corriente ha dejado más de 4 m de lodo Anexo 1. Tabla 2. Secuenciación de la inundación de 1963 a partir de la información en Prensa Día Tramo del día Horas Altura inundación m3/s Estado El agua ha revasado el muro 9 metros sobre su nivel normal 12:00 12 m sobre el nivel ordinario 8 m sobre su nivel ordinario Brenes Tocina Cantillana Cubierta por el agua hasta las copas de los árboles Villaverde La Rinconada La Algaba Santiponce Camas San Juan de Aznalfarache De la carretera Puebla del Río- Sevilla, hay 150 m inundados 15 familias fueron evacuadas a refugios provisionales Coria del Río Camas Gelves Puebla del Río Primeras horas 8 m sobre su nivel ordinario 6001 m3/s Barrio León Avenida de Coria El agua brota de los husillos 19/02/1963 Tarde Desalojadas de 35 a 40 familias en La Algaba 1.164 personas evacuadas 210 personas evacuadas Incomunicada casi por completo El suministro de agua potable se lleva a cabo con muchas dificultades en todos los municipios afectados La comunicación con los pueblos ribereños se ven afectadas Partes bajas anegadas Puerto de Sevilla, cortado al tráfico marítimo Problemas con los trenes Córdoba-Algeciras y Madrid-Sevilla Cortado el acceso a los tranvias y a los pequelos vehículos. Los autobuses y camiones de tonelaje llegan con precauciones El río ha inundado las huertas ribereñas a su paso por estos municipios Cortada la carretera que va de San Juan a la Pañoleta Tarde Los bomberos tuvieron que realizar evacuaciones en estas calles 16/02/1963 Calle Sierpes Se derrumba una tapia causando otros destrozos San Jerónimo Hundimientos parciales en las casas Ceuta Mañana Moravia Marqués de Estella Más de 3.000 hectáreas cubiertas por las aguas del Guadalquivir, donde entran pueblos y campos Poblaciones evacuadas Mañana Mañana Zonas Daños Camas Charco de la Pava Peñaflor Realizan una operación de apendicitis en Écija con el agua por la cintura Vega de Triana Villa del Río, Córdoba Guadalquivir por Sevilla Llega a Sevilla Don Florentino Briones Blanco, director general de Obras Hidráulicas 18/02/1963 Puente del Patrocinio Municipios afectados Anexo 1. Tabla 2. Secuenciación de la inundación de 1963 a partir de la información en Prensa Día Tramo del día Horas Altura inundación m3/s Estado 14.30 18.00 7,5 m sobre su nivel ordinario ( Pueblo y ABC ) La altura por encima de su nivel ordinaria no llegaba a 3 metros 4 m sobre su nivel ordinario 6,40 m sobre su nivel ordinario ( Sevilla ) Cercada por las aguas Totalmente destruida 2,40 m sobre su nivel ordinario 3,10 m sobe su nivel ordinario 1.400 m3/s 4 m sobre su nivel ordinario 6 m sobre su nivel ordinario 19/02/1963 Zonas Daños Mañana Tarde Peñaflor Noche 12.00 Vega de Triana Noche La Pañoleta La Erilla El Manchón Córdoba Puente del Patrocinio 12:00 La comunicación con los pueblos ribereños se realiza mediante autobuses. Estos son pocos y muchos obreros no llegan a tiempo a sus trabajos. El agua no llega a Sevilla capital porque choca con los muros de defensa Inundaciones parciales En peligro aún Guadalquivir casi en su nivel ordinario El tráfico por vía férrea sigue cortad en varios lugares realizando los servicios a Madrid por Las inundaciones han provocado el paro forzoso de 15.000 obreros agrícolas en Sevilla Los ministros de la Gobernación, Vivienda y delegado del Gobierno, además de representantes de la Secretaría General del Movimiento, también anuncian la visita a Sevilla para valorar los daños Se restablece el tráfico de tranvías con precaución El Guadalquivir presenta una crecida pero dentro de su cauce El río Guadalquivir y los restantes ríos y arroyos afluentes al mismo, tambien van decreciendo en su caudal Evacuadas 262 personas de esta barridada, y 15 familias en San Juan de Aznalfarache El Puerto de Sevilla está ya abierto, desde las 8 de la mañana Guadalquivir por Sevilla El tráfico ferroviario mantiene los problemas 21/02/1963 La Algaba Coria del Río Cantillana 22/02/1963 20/02/1963 Peñaflor Tarde Guadalquivir por Sevilla Puente del Patrocinio Baldolatosa Guadalquivir por Sevilla 1.2000 m3/s Las esclusas Anexo 1. Tabla 2. Secuenciación de la inundación de 1963 a partir de la información en Prensa Día Tramo del día Horas Altura inundación m3/s Estado 24/02/1963 25/02/1963 23/02/1963 Los daños de la inundación alcanzan los 335 millones de pesetas en Sevilla 35.365 hectáreas inundadas 92 viviendas destruidas, y 1.097 viviendas dañadas 15.316 personas evacuadas y 17.070 obreros parados 28/02/1963 26/02/1963 27/02/1963 Continuos donativos procedentes de Madrid o Barcelona Cáritas pone en marcha una campaña a nivel nacional de ayuda a los daminificados por las riadas, tanto de enseres como dinero en metálico Se restablece la comunicación por carretera Coria del Río- Sevilla 3.664 nuevas viviendas en la provincia, de las cuales 1.000 se construirán en Sevilla capital Cosecha perdida en muchos millares de hectáreas andaluzas 4.900 viviendas destruidas y 14.000 afectadas. Además de los daños en la red vieria. En la sesión de las Cortes se declara que las pérdidas de la inundación son 2.960 millones de pesetas Zonas Daños Ochenta mil toneladas de aceituna destruidas por las lluvias en las últimas semanas. Lo que ha provocado el incremento del precio del aceite de oliva Franco en Sevilla y su provincia Buena parte de la edición dedicada a contar la visita de Franco a Sevilla y el resto de Andalucía Anexo 2. Mapa 1. Aproximación a la extensión de la lámina de agua de la Inundación de 1917