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[Publicado como: MORENO FERNÁNDEZ, O. y GARCÍA PÉREZ, F.F, (2015). Educar para una ciudadanía activa en el espacio municipal. En: Castrogiovanni, A.C., Tonini, I.Mª, Kaercher, N. y Costella, R.Z. (Orgs.). Movimentos no Ensinar Geografia. Rompendo Rotações. Porto Alegre: Evangraf, pp. 11-28. ISBN: 978-85-7727-739-1] Educar para una ciudadanía activa en el espacio municipal. Experiencias de programas educativos en Andalucía Olga Moreno-Fernández Francisco F. García-Pérez Universidad de Sevilla La educación ambiental y la educación para la ciudadan í a son temas transversales importantes que pueden ser enseñados de forma conjunta en los centros escolares a través de programas educativos en los que los problemas sociales y ambientales más relevantes de la localidad puedan ser trabajados. Esa enseñanza debería realizarse a través de la participación de los alumnos y alumnas y con la colaboración de toda la comunidad educativa. En este sentido, los programas educativos “Ecoescuela”, “Parlamento joven” y “Seguro que te mueves”, desarrollados en Andalucía (España) facilitan al alumnado la participación comprometida en el desarrollo de su localidad , sin olvidar la escala global de los problemas. Así pueden adquirir las competencias necesarias para desenvolverse como ciudadanos act ivos, participativos y críticos en el contexto social en el que viven. Palabras clave: educación para la ciudadanía, educación ambiental, participación ciudadana, programas educativos, desarrollo comunitario. Los graves problemas sociales y ambientales que sufre nuestro mundo, producto incuestionable de la irresponsabilidad humana, están exigiendo respuestas urgentes desde los diversos ámbitos de nuestra sociedad, y también, por tanto, desde la educación (García Pérez, 2011). Esas respuestas reclaman “una educación ambiental comprometida con el ejercicio de una ciudadanía que tiene una responsabilidad impostergable frente a la defensa del derecho a un ambiente sano y, por ello, es prioritaria una participación ciudadana activa” (Rodríguez, 2011, p.
13). En ese sentido, consideramos que una educación ambiental coherente con estos planteamientos ha de ir vinculada necesariamente a una educación para una ciudadanía activa y responsable, que se desarrolle en los contextos escolares a través de la participación y el compromiso de toda la comunidad educativa (Martín-Bermúdez y López-Noguero, 2013) en el espacio municipal. Así la confluencia de educación ambiental y la educación para la ciudadanía contribuiría a la deseada –y casi nunca logradaconexión entre la escuela y su entorno social 1 . Por lo demás, las dimensiones y el alcance de esos problemas de nuestro mundo exigen que sean abordados desde la educación con una mirada global que, a su vez, analice lo local y propicie la intervención en los contextos en los que se desarrolla la vida de los alumnos y alumnas. Urge, pues, asumir una perspectiva de “educación para una ciudadanía planetaria” que propicie el tratamiento didáctico de dichos problemas. Y en ello juega un papel central la idea de participación, como nodo central de una red que integre los diversos contenidos disciplinares y transversales que se podrían poner en juego en este proceso educativo (Moreno Fernández y García Pérez, 2013). Si bien es verdad que los programas de las materias escolares, al estar demasiado condicionados por el carácter académico de sus contenidos, no siempre se ocupan, de forma directa, de educar para la participación ciudadana, hay sin embargo muchos proyectos de educación orientados en esa dirección. Son experiencias surgidas en el exterior de la escuela pero que entran en el contexto escolar como actividades complementarias, y que tienen un aprovechamiento quizás insuficiente, a pesar de las potencialidades educativas que ofrecen (García Pérez, 2009). En esa línea, presentamos tres experiencias educativas que se desarrollan en Andalucía (España) y que pueden ejemplificar las posibilidades y dificultades de los proyectos que pretenden educar para una ciudadanía activa en el espacio local 1 En esa línea de confluencia se desarrolla la investigación realizada a través del Proyecto I+D, con referencia EDU2011-23213, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación del Gobierno de España y por Fondos FEDER, titulado “Estrategias de formación del profesorado para educar en la participación ciudadana”, parte de cuyas conclusiones parciales se recogen en este trabajo.
o municipal. Se trata de los programas “Parlamento Joven”, “Seguro que te mueves” y “Ecoescuelas”. Los dos primeros se desarrollan en Sevilla (tanto en la capital como en diversos pueblos de la provincia), mientras que Ecoescuelas, además de estar presente en todas las provincias andaluzas, tiene un marcado carácter internacional. De Ecoescuela a Ecocampus Ecoescuelas es un programa internacional, dirigido a centros educativos de Infantil, Primaria y Secundaria, creado con la finalidad de promover en la comunidad educativa actitudes y aptitudes de compromiso y responsabilidad con el entorno y sus problemáticas. Como señalan García Pérez y De Alba (2012), su enfoque participativo ha involucrado a los centros educativos en un proceso significativo de mejora de su entorno y de la comunidad local, incidiendo en la vida cotidiana e implicando a la totalidad de la comunidad educativa. Este programa, creado por la Foundation for Environmental Education in Europe (FEEE) 2 en 1994, llegará a obtener cinco años después el World Award o Galardón para la Educación Global, otorgado por el Centro Europeo para la Independencia y la Solidaridad Global (véase figura 1). Según los datos recogidos de la FEE, el programa está presente en 55 países, En la actualidad, se desarrolla en 64 países de Europa, América del Sur y del Norte, África, Asia y Oceanía. 2 Desde el año 2001 pasa a ser la Foundation for Environmental Education (FEE). Para más información véase la página web http://www.fee-international.org/en .
Figura 1. Evolución del programa educativo Ecoescuelas. Fuente: Elaboración propia. En España el programa Ecoescuelas se puso en marcha con la finalidad de que la comunidad educativa adquiriese actitudes ciudadanas y de compromiso con el medioambiente a niveles de gestión y de certificación ambiental y es coordinado por la Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (ADEAC). En
Andalucía es convocado anualmente por la Consejería de Educación en colaboración con la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía. Lleva en funcionamiento desde el curso escolar 1997/1998, habiendo participado en el curso 2013/2014 un total de 244 centros entre Escuelas de Infantil, Centros Educativos de Infantil y Primaria, Institutos de Enseñanza Secundaria, Centros Rurales y Centros Docentes Privados, de lo que 41 están galardonados con la Bandera Verde. Para poder participar la Consejería de Educación de Andalucía pone como requisito la implicación del 75% del Claustro escolar como mínimo, teniéndose que enviar en los quinces días posteriores a la lista de centros admitidos un certificado de aprobación del Consejo Escolar del centro autorizando la participación en dicho programa. Una vez admitido el centro y adjuntado dicho certificado, se compromete al desarrollo del programa Ecoescuelas durante un mínimo de tres cursos académicos y conllevando la participación en sesiones de trabajo y formación obligatoria que correrán a cargo de las Secretarías Educativas de dicho programa 3 . Además de su consolidación a nivel mundial, una de las ventajas que ofrece Ecoescuelas es su flexibilidad, al adaptarse a las características culturales, sociales, políticas, económicas y educativas del contexto donde se va a llevar a cabo. El programa parte de un enfoque holístico y participativo que no sólo implica al alumnado y al profesorado, sino a toda la comunidad educativa, incluidas las instituciones locales. Se crea así un equipo de trabajo heterogéneo que favorece la participación ciudadana en la resolución de los problemas locales y permite la aportación de diversos puntos de vista sobre un mismo problema, propiciando el desarrollo comunitario. Es este uno de los puntos fuertes que el programa ofrece (véase figura 2). 3 Las Secretarías Educativas de Ecoescuelas en Andalucía están gestionadas por las empresas pedagógicas Argos, para Andalucía Occidental, y Huerto Alegre, para Andalucía Oriental.
Figura 2. Relaciones positivas que se dan entre los participantes del programa Ecoescuelas. Fuente: Perales-Palacios, Burgos-Peredo y Gutiérrez Pérez (2014, p. 4). La participación de los centros escolares en esta experiencia educativa implica su paso por una serie de etapas comunes, para que dichos centros lleguen a convertirse en participantes activos de la Red Ecoescuelas (véase tabla 1). En todo caso, la estructura del programa es lo suficientemente flexible como para servir y adaptarse a cualquier centro, independientemente del país donde se encuentre, siendo una de sus grandes potencialidades educativas su capacidad para relacionar educación ambiental y educación para la ciudadanía Comité Ambiental Formado por representantes de toda la comunidad educativa y elegido de forma autónoma y democrática. Auditoría Ambiental Analiza las necesidades y prioridades ambientales del centro y su entorno para así incorporarlas en la elaboración de los futuros planes de acción. Plan de Acción Elaborado anualmente por el Comité Ambiental, aborda algunas de las temáticas básicas (agua, residuos y energía), relacionándolas con el currículum escolar, y establece objetivos, metas y fechas para las iniciativas, con vistas a la mejora del centro y el entorno. Código de Conducta Establece las acciones y comportamientos que la comunidad educativa llevará a cabo a partir de las diferentes propuestas, relacionándolas con los objetivos del plan de acción y la temática seleccionada.
Control y Evaluación Se evalúa el grado de cumplimiento del plan de acción a través de un jurado formado por representantes de ADEAC y de las Administraciones Locales y Autonómicas participantes en el programa. Información y Comunicación Se establece una política de comunicación de los resultados para que sean conocidos por parte de la comunidad escolar y local en general. Bandera Verde Galardón otorgado a los centros valorados por desarrollar una política ambiental de forma satisfactoria. Tabla 1. Etapas del programa educativo Ecoescuelas. Fuente: Asociación de Educación Ambiental y del Consumidor (ADEAC). El buen funcionamiento del programa dio lugar a que en el año 2003 evolucionara hasta lo que se ha denominado Ecocampus, brindando así a las Universidades a formar parte de la gran comunidad de Ecocentros que hay en el mundo. El programa Ecocampus fomenta la educación ambiental y la participación ciudadana en los campus universitarios interesados en formar parte de esta red, favoreciendo compromisos a largo plazo con la mejora continua de la comunidad universitaria. Actualmente y aunque lleva más de diez años en funcionamiento son aún pocos los campus que se han unido a esta iniciativa. Parlamento Joven Este programa 4 surge de la necesidad de dar voz a la juventud a través de un proyecto pedagógico y de participación que los invite a formar parte de las decisiones políticas locales, de forma que se les empiece a dar la posibilidad de participar como ciudadanos y ciudadanas de pleno derecho. Esta iniciativa educativa, puesta en marcha en el curso escolar 2004/2005 por el Área de Juventud, Innovación y Formación para el Empleo de la Diputación Provincial de Sevilla, está orientada al fomento de la participación del alumnado de los Institutos de Enseñanza Secundaria. Actualmente, cuenta con cuarenta y tres municipios participantes en la provincia de Sevilla, en Andalucía. 4 El programa se denomina Parlamento Joven, aunque en realidad respondería más exactamente al nombre de “Ayuntamiento Joven”, ya que lo que promueve es la participación activa de los jóvenes como si fueran miembros del gobierno municipal, es decir del Ayuntamiento de un municipio. Sobre el Parlamente Joven puede consultarse De Alba, 2009.
El programa se oferta desde la Diputación Provincial a los Ayuntamientos y, a través de los Agentes de Dinamización Juvenil (ADJ) 5 , se presenta a los centros escolares en el mes de septiembre (véase figura 3). La propuesta se realiza por aulas, en los niveles de 1º y 2º de Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO) 6 , siendo de las aulas que finalmente participen de donde salen los 20 parlamentarios y parlamentarias que irán en representación de sus compañeros y compañeras a las reuniones de los plenos municipales (con la asistencia del Alcalde y de los concejales del municipio) donde se realizan las propuestas pertinentes y se decide cuáles se llevarán a cabo ese año en la localidad. Figura 3. Proceso para la participación del centro escolar en el programa educativo Parlamento Joven. Fuente: Elaboración propia. Por su parte, los ayuntamientos (y, como sus representante visibles, los Alcaldes respectivos) se comprometen a llevar a cabo al menos una de las propuestas recibidas por el alumnado, propuesta que habrá sido estudiada previamente y que deberá reunir dos condiciones, por un lado, que el Ayuntamiento tenga posibilidades reales de ponerla en marcha, y, por otro, que el alumnado pueda 5 El ADJ es una figura relativamente reciente en los Ayuntamientos españoles y desarrolla funciones diversas de dinamización cultural y de educación social dirigidas a la población juvenil de un municipio. 6 Dichos cursos corresponden a alumnado de 12 y 13 años.
formar parte del proceso de esa puesta en marcha y participar en su desarrollo, implicándose así directamente en la mejora de su localidad. Seguro que te mueves El programa Seguro que te mueves lo pone en marcha el Área de Ciudadanía, Participación y Cultura de la Diputación de Sevilla en el curso escolar 2008/2009, con la finalidad de incorporar la educación vial a los centros escolares a través de un programa que pretende concienciar al alumnado sobre la importancia que tienen las normas de seguridad vial y lo que supone su implicación con el entorno. Es un programa al que se unen los centros escolares a través de un compromiso de adhesión y se lleva a cabo con aquellos estudiantes que en el curso anterior han participado en el programa Parlamento Joven. Al igual que en el caso de los programas Parlamento Joven o Ecoescuela, tiene una estructura compleja, en la que intervienen no sólo agentes internos al proceso, sino también elementos externos, todos ellos en un contexto geográfico y un período temporal determinado (véase figura 4). Figura 4. Esquema de relaciones entre los agentes del programa Seguro que te mueves. (A: alumnado, PR: Profesorado implicado, ADJ: Agentes de dinamización, ST: Secretaría Técnica, EP: Entidad Pública, PE: Programa Educativo). Fuente: Moreno Fernández, 2014.
ámbito estrictamente escolar. Una de las preocupaciones que nos suscitaba el análisis de estos programas en cuanto a la participación era que el desarrollo de los mismos se convirtiera en una especie de “simulacro de participación”, aspecto que ha sido puesto de manifiesto por diversas investigaciones (Hart, 1997). Así, García Pérez y De Alba (2012, p. 303) señalan: “[…] no es fácil promover, desde la educación, una práctica coherente de participación ciudadana, cuando dicha participación con frecuencia está ausente, o subvalorada, en el propio contexto social. […] En ese sentido, incluso los propios adultos implicados en los programas tendrían también que “educarse”. Y esa es una dificultad, pero también una posibilidad que se abre en el desarrollo futuro, si bien ello exige un evidente cambio de perspectiva”. Es en este modelo de escuela abierta a la vida y a la sociedad desde donde habría que fomentar la inclusión de una educación ciudadana activa y participativa, sin perder la perspectiva de que la ciudadanía no se enseña a través de contenidos conceptuales o clases magistrales, sino que se adquiere a través del compromiso, la práctica y una actitud crítica, por lo que no es suficiente con introducir más contenidos en los currículos escolares. La educación ciudadana, más que ser comunicada, necesita ser practicada en la escuela (Borghi, 2012), pues a participar solo se aprende participando (Tonucci, 2009; García Pérez y De Alba, 2012). Es necesario adoptar una organización escolar coherente con unos principios democráticos, contando con la participación de todos los agentes implicados en el proceso educativo. Para ello es necesaria una adecuada formación del profesorado, tanto inicial como permanente, que les permita incorporar planteamientos ciudadanos en las aulas (García Pérez y De Alba, 2007; Mata-Benito, Ballesteros- Velázquez y Padilla-Carmona, 2013; Moreno Fernández, 2013; Schugurensky y Myers, 2003). Creemos, en definitiva, que nos encontramos en un momento importante para seguir fomentando estos planteamientos de educación ciudadana, trabajando a partir de propuestas, como las que hemos visto, que puedan contribuir a consolidar en los centros educativos una línea de acción desde la que abordar la
ciudadanía activa desde el ámbito local, manteniendo una perspectiva global. En ese sentido, estas experiencias educativas han demostrado estar abriendo el contexto escolar al contexto local, repercutiendo dicho proceso en beneficio de todos los sectores participantes, de forma que, mediante los procesos de participación generados, se enriquece el centro escolar y la localidad. Referencias Borghi, B. (2012). Yo, ciudadano en el ciento cincuenta aniversario de la unificación de Italia. La educación para la ciudadanía, una inversión para el futuro. En N. de Alba Fernández, F.F. García Pérez y A. Santisteban Fernández (Coord.). Educar para la participación ciudadana en la enseñanza de las Ciencias Sociales. (Vol. 1, 317-330). Sevilla: Díada Editora. García Pérez, F.F. (2009). Educar para la participación ciudadana: un reto para la escuela del siglo XXI. Investigación en la Escuela, 68, 5-10. García-Pérez, F.F. y De Alba, N. (2007). Educar para la participación como eje de una educación ciudadana. Reflexiones y experiencias. Didáctica geográfica, 9, 243-258. García Pérez, F.F. (2011). Problemas del mundo y educación escolar: un desafío para la enseñanza de la geografía y las ciencias sociales. Revista Brasileira de Educação em Geografia, 1 (1), 108-122. <http://www.revistaedugeo.com.br/ojs/index.php/revistaedugeo/article/ view/18/16> (consultado el 30 de agosto de 2014). García-Pérez, F.F. y De Alba Fernández, N. (2012). La educación para la participación ciudadana entre dos polos: el simulacro escolar y el compromiso social. En N. de Alba Fernández, F.F. García Pérez y A. Santisteban Fernández (Coord.). Educar para la participación ciudadana en la enseñanza de las Ciencias Sociales. (Vol. 1, 297-306). Sevilla: Díada Editora. Hart, R. (1997). Children’s participation, the theory and practice of involving young citizens in community development and environmental care. London: Earthscan Publications Ltd.
Marco, B. (Coord.) (2002). Educación para la ciudadanía. Un enfoque basado en el desarrollo de competencias transversales. Madrid: Narcea. Martín-Bermúdez, N. y López-Noguero, F. (2013). Ecoescuelas: creando lazos entre la comunidad local y la comunidad educativa. Aula de innovación educativa, 220, 61-64. Mata-Benito, P., Ballesteros-Velázquez, B. y Padilla-Carmona, M.T. (2013). Ciudadanía participativa y transformadora: análisis de discursos y propuestas de aprendizaje. Teoría de la educación, 25, 49-68. Moreno Fernández, O. (2013). Educación ambiental y educación para la ciudadanía desde una perspectiva planetaria. Estudio de experiencias educativas en Andalucía. Tesis Doctoral. Dirigida por el Dr. F.F. García Pérez. Sevilla: Universidad Pablo de Olavide. Moreno Fernández, O. y García Pérez, F.F. (2013). Educar para la participación desde una perspectiva planetaria. Iber: Didáctica de las ciencias sociales, geografía e historia, 74, 9-16. Moreno Fernández, O. (2014). Potencialidades de la metodología sistémica aplicada a la investigación en Ciencias Sociales. En J. Pagés y A. Santisteban (Coord.). Una mirada al pasado y un proyecto de futuro: investigación e innovación en Didáctica de las Ciencias Sociales (Vol. 2, 201-208). Barcelona: Secretariado de Publicaciones de la Universidad Autónoma de Barcelona. Perales-Palacios, F.J., Burgos-Peredo, O. y Gutiérrez-Pérez, J. (2014). El programa Ecoescuelas. Una evaluación crítica de fortalezas y debilidades. Perfiles Educativos, 145, 98-119. Rodríguez, M. (2011). La ética: Punto de encuentro de la educación ambiental y el ser profesional. Espiral, Revista de Docencia e Investigación. 1(1), 13 - 20. Schugurensky, D. y Myers, J. (2003). Learning to teach citizenship: A lifelong learning approach. Encounters on education, 4, 145-166. Tonucci, F. (2009). ¿Se puede enseñar la participación? ¿Se puede enseñar la democracia? Investigación en la Escuela, 68, 11-24.