scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

El artista andaluz contemporáneo Pedro Escalona en su taller de Las Lagunas

D'Agosto Forteza, Sonia Adriana

Abstract

Este trabajo pretende dar luz y reconocimiento a la obra artística del pintor malagueño Pedro Escalona haciendo un pequeño recorrido por su trayectoria artística y centrando la atención en su producción de los años ochenta, etapa especialmente significativa en la configuración de su lenguaje

Full text

El artista andaluz contemporáneo Pedro Escalona en su taller de las Lagunas 829 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 829-839, iSSN 1130-5762 EL ARTISTA ANDALUZ CONTEMPORÁNEO PEDRO ESCALONA EN SU TALLER DE LAS LAGUNAS THE ANDALUSIAN CONTEMPORARY ARTIST PEDRO ESCALONA IN HIS WORKSHOP IN LAS LAGUNAS Por Sonia D´Agosto Forteza Universidad de Sevilla, España Este trabajo pretende dar luz y reconocimiento a la obra artística del pintor malagueño Pedro Escalona haciendo un pequeño recorrido por su trayectoria artística y centrando la atención en su producción de los años ochenta, momento en el que instala su taller en Las Lagunas, etapa especialmente significativa en la configuración de su lenguaje. Palabras clave: Realismo, pintura, dibujo. This work intends to throw light and recognition on the artistic work of Pedro Escalona Malaganian painter making a short journey through his artistic course, centering our attention on his productivity in the eighties when at that time he established his art studio in Las Lagunas and during which period is specially significant for his pictorical configuration and language on realism. Keywords: Realism, painting, drawing. En la Escuela de San Fernando, a comienzos de los años cincuenta, ingresan Antonio López García, Julio López Hernández y Lucio Muñoz1. Unos años más tarde también se incorporan María Moreno, Isabel Quintanilla y Amalia Avia, configurando lo que vendría a llamarse el Realismo Madrileño. Hay que señalar que ninguno de sus componentes había redactado manifiesto alguno y que lo que les une es la forma de pintar. El magisterio de estos profesores y sobretodo el de Antonio López, que ejerció como profesor en la Escuela de Bellas Artes de Madrid entre 1964 y 1969 en la Cátedra de Colorido, dejaría una herencia más que notable en varias generaciones de alumnos. Esta afirmación no significa que estos pintores no tuviesen una particular forma de interpretar el referente real y se dedicaran a hacer una mera imitación del estilo de su maestro. Lo que queremos advertir es que el pintor de Tomelloso dio a 1 Pintor muy vinculado al grupo, aunque su evolución artística derivara por otros derroteros, de línea informalista, muy próxima a El Paso. Vid.: CALVO SERRALLER, F, Del futuro al pasado: Vanguardia y tradición en el arte español contemporáneo, Madrid, Alianza Editorial, 1990, p. 123. Sonia D´Agosto Forteza 830 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 829-839, iSSN 1130-5762 sus alumnos las claves para enfrentarse directamente con la naturaleza y de ahí que surgieran diferentes formas de interpretarla. Pintores como Daniel Quintero, Matías Quetglás, Florencio Galindo, Alfonso Galván, Clara Gangutia, Rafael Cidoncha, José María González Cuasante, José María Mezquita, César Luengo, Fernando Rodrigo, Eduardo H. Verdasco, Eduardo López Arigita, Cayetano Portellano o Antonio Maya, todos ellos nacidos entre 1945 y 1952, conformarían la llamada Segunda Generación de Realistas Españoles, que en los años ochenta se ampliaría con los nombres de otros más jóvenes2. El trabajo de esta segunda generación iba a convivir con el informalismo triunfante y el expresionismo provenientes del grupo El Paso, y más adelante con el Pop. No fue fácil para estos artistas fieles a su modo de pintar, el reconocimiento público de su pintura. Los años setenta dieron el pistoletazo de salida a sus trabajos a través de exposiciones como Jóvenes realistas3 (Galería Seiquer, Madrid, 1971), Jóvenes en torno a la figuración4 (Torre del Merino, Santillana del Mar, 1974), la Documenta de Kassel de 1972, que inauguraba la década con el hiperrealismo procedente de Norteamérica, o la muestra Contemporary Spanish Realists de 1973, en la galería Marlborough de Londres. En este panorama se enmarca el pintor Pedro Escalona que, aun siendo heredero del Informalismo, el Expresionismo y el Pop, podría perfectamente encajar en la Segunda Generación de Realistas Españoles. Ello se justifica por su edad y porque como ellos, al ingresar en la Escuela Superior de Bellas Artes de Madrid en 1972, recibe la docencia de los mismos profesores. Aunque la crítica artística señala la presencia de una Tercera Generación de pintores realistas que desarrolla su obra fundamental en la década de los ochenta, como es el caso de los pintores Dino Valls o Luís Mayo, al observar la pintura de estos artistas, comprobamos que sus estilos poco se asemejan al de Pedro Escalona. En consecuencia consideramos que sería más adecuado enmarcar su figura y obra en la Segunda Generación de Realistas Españoles5. Pedro Escalona nace en Fuengirola (Málaga), en 1949. Su infancia y adolescencia transcurren en un cortijo situado en el campo de Mijas que todavía existe, y en el que trabajaba su padre como bracero. Ser el último de siete hermanos, le permite organizarse mejor para labrarse un futuro compatible a su vocación artística. Demuestra buenas aptitudes para el dibujo desde muy temprana edad y decide ingresar en una academia de pintura en Málaga dirigida por Juan Baena. Pide permiso para copiar a los maestros de la Escuela Malagueña del XIX en el Museo de Málaga, y es allí donde el pintor empieza a elaborar su paleta copiando obras de José Moreno Carbonero, Carlos de Haes, Antonio Muñoz Degrain, Enrique Simonet Lombardo o Emilio Ocón Rivas, entre otros. 2 BONET, Juan Manuel, “Continuidad del Realismo”, AA.VV. Catálogo de la exposición Antípodas, Brisbane, Banco Santander, 1988, p. 92. 3 MARÍN-MEDINA,J., “Seiquer, 30 años”, en ABC de las artes, Madrid, 20/XII/1996, p. 28. 4 CAMPOY, A. M., “Joven Figuración, Marc Abel, José Gassent, Isabel Álvarez y Rafael Moreno, L. Maizal, Ángeles Herrero y Mari C. Gutiérrez”, en ABC de la artes, Madrid, 6/X/1973, p. 59. 5 TUSELL, Javier, “Tres Generaciones en el Realismo”, Realismos. Arte Español Contemporáneo, Madrid, Ansorena, 1993, pp. 17-24. El artista andaluz contemporáneo Pedro Escalona en su taller de las Lagunas 831 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 829-839, iSSN 1130-5762 En 1971, con 22 años de edad, decide irse a Madrid, ingresando al año siguiente en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. Este periodo de formación abarcaría desde el año 1972 a 1977. Podemos decir que Escalona no lo tuvo nada fácil para abrirse camino en Madrid. Se ganaba la vida cuidando a un anciano y vendiendo algunas obras que pintaba, pasando en ocasiones, verdaderos apuros económicos. Pero se suele decir que donde hay pasión hay talento y Escalona lejos de desanimarse, siguió por el camino de su vocación. En el transcurso de su formación en la Escuela de Bellas Artes, Escalona recuerda a profesores como al ceutí Cayetano Portellano6, ayudante del profesor sevillano Guillermo Vargas en la asignatura de colorido; a Antonio Guijarro Gutiérrez, en la asignatura de dibujo en cuarto curso de carrera o a José Sánchez-Carralero López, entre otros. Este último quizás tuvo más relevancia al ser organizador y compañero de caballete de los alumnos, entre los que estaba Escalona, que optaron a la Beca de Paisaje de El Paular. Durante esta etapa de estudiante, viaja a Francia, Italia y Países Bajos; participa en exposiciones colectivas como el Salón de Otoño de Madrid, la Exposición Nacional de Zamora y la Bienal de Blanco y Negro, todas ellas celebradas en el año 1973. En 1975 ya se da a conocer en la Galería Foro7, a través de la colectiva 12 Jóvenes Pintores y participa también en la Galería Picasso de Málaga, donde obtiene la Medalla de Bronce. En 1976 obtiene la ya mencionada, beca del Ministerio de Educación y Ciencia, para hacer un curso en El Paular, (Segovia). Escalona aprovecha al máximo esta oportunidad, obteniendo al final del curso la Medalla de Plata. La experiencia de El Paular resultó muy enriquecedora para lo que sería la posterior configuración de su lenguaje pictórico. Como materiales de trabajo usaba las ceras aprovechando los conocimientos del profesor Sánchez-Carralero, en cuya técnica era muy diestro. Las ceras eran cómodas, baratas, generalmente rápidas y permitían hacer correcciones fácilmente. Escalona recuerda que durante ese curso él y sus compañeros pintaban del natural intensamente: Yo descubrí el paisaje con la beca. Pintaba muchísimo; me iba al campo y me hacía tres o cuatro (obras) al día. Nos gustó tanto aquello que repetimos la experiencia por nuestra cuenta al año siguiente8. Estos paisajes hechos con ceras, son de colores densos, de una fuerza y espontaneidad casi expresionista (Figs. 1 y 2), dando como resultado en algunas ocasiones, una sensación de estar más cerca de lo abstracto que de lo figurativo. Fruto de esta 6 Mencionado anteriormente como discípulo de Antonio López. 7 Vuelve a exponer en la Galería Foro en 1977. Ésta sería su primera exposición en solitario donde presenta sus paisajes realizados con ceras, y sus retratos, al óleo sobre lienzo, con un resultado muy matérico que recuerda a los postulados informalistas de Fautrier. El poeta José Hierro hace la crítica y señala: Las ceras, peligrosas por su proclividad a lo decorativo, las maneja con furia, con fuerza, consiguiendo una plasticidad que no es frecuente en el procedimiento. [...] En las obras de Pedro Escalona hay una dimensión de misterio. HIERRO, José, “Pedro Escalona” en La Actualidad Española, Madrid, 11-17 de julio de 1977. 8 ESCALONA, P. Entrevista I, 24/05/2012. Sonia D´Agosto Forteza 832 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 829-839, iSSN 1130-5762 febril actividad en El Paular, es la participación en una colectiva que se celebra en el Torreón de Lozoya (Segovia), en 1977, año en el que concluye su carrera en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando9. En 1978 vuelve a Fuengirola y junto a su amigo y compañero de estudios Hernán Cortés Moreno, recorren la provincia de Cádiz pintando del natural su bahía y las arquitecturas populares10. Expone en la Caja de Ahorros de Cádiz, después de pasar por la prueba de hacerle un retrato al subdirector de la sala de exposiciones, el cual finalmente dio su visto bueno. La década de los setenta tuvo un final duro para Escalona, pintor decidido a vivir de su talento, apenas encontraba salida a su obra. La década de los años ochenta abre una nueva etapa en su pintura. Atrás quedarían los años de formación germen de lo que sería su posterior pintura, asentada en un dibujo sólido y seguro. Se puede afirmar que en esta etapa Escalona fija las bases de lo que va a ser su pintura. Esta década también traería más oportunidades de trabajo, circunstancia que animaría al artista para trabajar y buscar más ideas en el taller. En 1980 realiza su segundo viaje a Italia, lo que provoca un punto de inflexión en su trayectoria artística: Nos fuimos en un Dos Caballos, Hernán Cortés, el nieto de Joaquín Turina, Jose Luís, y un amigo suyo catalán que no recuerdo como se llamaba, a recorrer la Toscana durante un mes y pico, con una tienda de campaña para los cuatro ¡qué horror! Yo me quedaba dormido en cualquier plaza de mármol de Pisa o de Venecia, pero fue maravilloso ese viaje. También vimos la Bienal de Venecia ese verano […]. Cuando llegamos a Arezzo y vimos los frescos de Piero della Francesca me sentí muy pequeño. Me hizo reflexionar sobre lo que estaba haciendo11. A partir de este momento Escalona apenas usa el color para centrarse en el dibujo, como se observa en la cálida factura sus desnudos de Mujer embarazada (Figs. 3 y 4), que realiza en 1980. Ahora el artista quería simplificar apoyándose en la línea del dibujo y buscar más en la esencia de las cosas. Esta reflexión no fue exclusiva del pintor, ya que Hernán, su compañero de estudios, tuvo una experiencia similar después del viaje a Italia. Esto hizo que ambos pintores más tarde o más temprano replantearan la inevitable búsqueda en la creación pictórica. Después de este viaje Escalona se torna más reflexivo y exigente, cualidades que le acompañarán para siempre en su quehacer artístico y otorgarán a su pintura una calidad constante. 9 El Torreón de Lozoya pasó a ser aprovechado como Sala de Exposiciones de la Caja de Segovia, después de su restauración, a partir del año 1973 con una muestra dedicada al pintor Eduardo Chicharro Agüera. 10 Ingresa en la Escuela Superior de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría de Sevilla donde tiene como profesor, entre otros, al pintor Antonio Agudo. De esta relación nace una duradera amistad que sería muy fructífera para su arte, pues Agudo le familiariza con la figura humana. Más adelante se traslada a la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, donde conocerá a Pedro Escalona. 11 ESCALONA, P. Entrevista I. 24/05/2012. El artista andaluz contemporáneo Pedro Escalona en su taller de las Lagunas 833 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 829-839, iSSN 1130-5762 Decide organizar su taller en Las Lagunas de Mijas, zona actualmente absorbida por el crecimiento del municipio de Fuengirola tras el boom turístico de finales de los años sesenta y principios de los setenta. La mirada de Pedro Escalona ha ido grabando recuerdos del lugar que le vio nacer y poco a poco incorporando a esa memoria nuevas imágenes donde el crecimiento de la ciudad sería uno de los pretextos de su pintura y, a su vez, testigo de la transformación del paisaje. Consecuencia de ello, son las escenas de extrarradio plasmadas en su obra (Figura 5). Comienza entonces a desarrollar una pintura a base de técnica mixta sobre papel, técnica que no abandonará en el futuro, donde el dibujo es el protagonista y el color es aplicado de forma auxiliar. En sus obras se contemplan edificios al fondo de extensos solares donde empiezan a prodigarse vallas publicitarias o torres eléctricas que abastecerán al crecimiento urbano de su Fuengirola natal (Figura 6). El pintor hace que el tema principal emerja de sus obras desde los fondos neutros del papel aplicando un efecto de mojado o raspado que crea una tensión muy gestual, como si quisiera disolver una capa que impide ver las figuras y que por fin aparecen fantasmagóricamente o por arte de magia. También se ayuda en otros casos de estampaciones de textos a modo de collage aumentando ese efecto del tiempo sobre el tiempo. Es como si estuviéramos observando una foto antigua cuyo satinado ha quedado empañado con el paso del tiempo y las imágenes van desapareciendo. Son escenas que se quedan entre la realidad y el sueño. Escalona busca desde la sencillez de su lenguaje, comunicar la emoción a través de la línea o del color. Esta lectura se puede extraer en las obras que presentó para la exposición en la galería madrileña Galiarte 96 donde títulos sencillos como Rosal, Isocarro, Cabras o Geranio podrían sugerirnos obras de pobre carga emocional pero nada más alejado de esto12. M. A. García Viñolas escribe en su crítica a la exposición: Sólo puede emocionarnos así una obra que está emocionada, que ha nacido más allá del saber: en el sentir lo que significa. Cada línea del dibujo y cada toque de color llevan una carga emocional que desborda incluso a la propia conciencia donde la sabiduría pretende contener lo que hace. […] Se pierde la noción de lo que dice ante la evidente autoridad de cómo lo dice13. Los objetos cobran protagonismo a través de la luz incidente y se apoyan en espacios poco profundos con fondos neutros, creando una irresistible cercanía al espectador. Este recurso ya lo usaba Velázquez en el Retrato de Pablillos de Valladolid o Caravaggio en su Cesto con frutas, construyendo el espacio pictórico y colocando la figura dentro de él, acompañado de una limitada gama cromática para conseguir mayor atención en el objeto. Escalona seguirá usando este recurso espacial en el futuro otorgando a su pintura un toque de misterio. Estará buscando constantemente en los objetos cotidianos, algo que le sorprenda, algo que en su apariencia no estaba. Su gusto por el coleccionismo y la arqueología responden a estas inquietudes, las cuales, no se 12 Catálogo Escalona. Galiarte 96, Madrid, 1981. 13 GARCÍA VIÑOLAS, M. A.,”Escalona”, Diario Pueblo, Madrid, 17/06/1981. Sonia D´Agosto Forteza 834 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 829-839, iSSN 1130-5762 manifiestan en su pintura hasta los años 90, lo que no es óbice para que le gustara la arqueología desde muy joven: Siempre he percibido la arqueología como algo misterioso, casi como talismán. El objeto arqueológico trasciende. Lleva en sí la energía del tiempo acumulado. La arqueología siempre me ha interesado muchísimo, me sirve para relajarme, como descanso para volver después a la pintura14. En 1983, trabaja para el Museo Abierto de Fuengirola dirigiendo y asesorando en la realización de los trabajos, así como en la interpretación de los bocetos que los artistas le enviaban para participar en el proyecto15. Dicho Museo Abierto estaba integrado por murales de fibrocemento plano de gran tamaño adosados a las fachadas de diversos edificios del municipio donde Pedro Escalona participa con el mural Módulo 483 (Figura 7). Además de artistas como Francisco Peinado (Canto a la libertad), Enrique Brinkmann (La noche y el día), Manuel Barbadillo (Eriana), José Hernández, Vicente Rojo, Alfonso Fraile (Pantallas), Antoni Clavé, Jorge Castillo, Eduardo Sanz (El reencuentro), Zush, Luis Gordillo, Ràfols Casamada, F. Farreras, Elena Asins, Eduardo Chillida, Eusebio Sempere, entre otros. La iniciativa de Museo Abierto no es exclusiva de Fuengirola, ya que se repite la experiencia en otras ciudades como Castellón y en algunos municipios de la Costa Brava, con la intención de acercar el arte a la población y eliminar su imagen elitista. En 1984, combina su actividad pictórica con la docencia durante dos años en la Universidad Popular de Mijas. También participa en la obra gráfica de Andaluces Universales16, dentro del ciclo “Ocho andaluces universales nos cuentan Andalucía” que se expone en el Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla, al que se añadieron seis personajes más, que por motivos diferentes, no pudieron establecer el pretendido contacto con el pueblo andaluz17. Esta exposición se celebra con motivo del Día de Andalucía para después recorrer las demás provincias andaluzas y comprende un total de trece aguafuertes y un dibujo reproducido en offset. Los artistas que concurren al evento, además de Pedro Escalona, con el grabado Retrato de Jorge Guillén (Figura 8) son Hernán Cortés, José Duarte, Guillermo Pérez Villalta, Francisco Cortijo, Antonio Agudo, Carmen Laffón, Jesús Conde, Rolando Campos, Claudio Díaz, Emilio Serrano, Felipe Cárdenas, Francisco Peinado y Manuel Domínguez interpretando, respectivamente, a Rafael Alberti, Antonio Ordóñez, Antonio Gala, Antonio Mairena, Antonio Domínguez Ortiz, Carlos Castilla del Pino, Manuel Ángeles Ortiz, Manuel Rodríguez Delgado, Ramón Carande, 14 ESCALONA, P. Entrevista I. 24/05/2012. 15 LOGROÑO Miguel, “Museo abierto de Fuengirola. Sexta inauguración: <<El reencuentro>> de Eduardo Sanz”, Guadalimar, Madrid, Año VIII/ n º 72 / abril / 1983, pp. 41-43. 16 LORENTE, Manuel, “Obra gráfica: Andaluces universales”, ABC, Sevilla, 7/3/1984, p. 68. 17 Jorge Guillén, Ramón Carande, Vicente Aleixandre, María Zambrano, Andrés Segovia y Gerald Brenan. El artista andaluz contemporáneo Pedro Escalona en su taller de las Lagunas 835 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 829-839, iSSN 1130-5762 Vicente Aleixandre, María Zambrano, Andrés Segovia y Manuel Domínguez. Después de esta exposición Escalona continúa su actividad con los grabados desarrollando una importante obra gráfica. Todos estos acontecimientos ayudan a Escalona a darse a conocer en el ámbito andaluz y en Madrid, pero a partir de ahora, el pintor prácticamente desaparece del panorama nacional, a excepción de su clientela local. Gracias a unos amigos pintores que le invitan a exponer en Suiza, su obra va teniendo salida de una forma regular, ya que consigue tener una buena relación con los dueños de las galerías18. En este ambiente el pintor se siente bastante cómodo alcanzando una cierta estabilidad económica, y es que Suiza le permite exponer cada dos años. En este país obtiene críticas favorables y una clientela muy interesada en su pintura: Existen dos buenos motivos para ir a ver la obra del artista español Pedro Escalona que se exhibe en la galería Alstad en Berna. Por una parte la técnica en la que trabaja y por otra los temas que Escalona elige. Su técnica raya la perfección del engaño óptico pero sin caer en la fría rigidez perfeccionista de un extremo realismo. [...] Tiene mucho que ver con la poesía y la apacible fuerza de la vida de todos los objetos, que se revelan al que sabe mirar con el corazón19. Esta relación duraría desde 1984 hasta 1993, continuando únicamente con la galería Altstad de Berna, hasta el año 2000. También consigue exponer en la galería holandesa Hüsstege, s-Hertoggenbosch donde hace una individual y varias colectivas. Estos son los espacios expositivos que han acogido la producción de la etapa de los ochenta o de Las Lagunas del pintor malagueño Pedro Escalona. Después de hacer este breve recorrido por su obra, cabe preguntarnos por qué un pintor de estas calidades no tuvo la proyección nacional que tuvieron otros de su promoción. Quizás la respuesta ya se haya dicho en este artículo. Escalona para vivir de su trabajo tuvo que dirigirse al mercado suizo, donde había un público abierto a su obra y una clientela que disfrutaba de su pintura. Por otro lado, influye el carácter de este pintor que se muestra bastante reticente a que su obra se vea sometida a los criterios de los comisarios que están al servicio del mercado artístico, y que muchas veces, valoran únicamente a los artistas ya consagrados. Fecha de recepción: 20 de septiembre de 2012 Fecha de aceptación: 18 de noviembre de 2012 18 Galería Rossli, Balsthal; Galería Munsterberg, Basilea; Centrum, Grenchen; Severin Fischer, Basilea; Imzielemp, Olten; Hof, Basilea; Altstad, Berna; Kart-Schurer, Biel; Altsadet, Berna. 19 WINGEN, Ed, “La apacible fuerza de la vida”, Der Bund, Berna, 2/9/1988. Sonia D´Agosto Forteza 836 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 829-839, iSSN 1130-5762 Figura 1. Paisaje Cera sobre papel. 28x20 cm. 1976. Figura 2. Paisaje. Cera sobre papel. 28x20 cm. 1976. El artista andaluz contemporáneo Pedro Escalona en su taller de las Lagunas 837 Laboratorio de arte 25 (2013), pp. 829-839, iSSN 1130-5762 Figura 3. Mujer embarazada. Lápiz, carbón y acuarela sobre papel. 51x41 cm. 1980. Figura 4. Mujer embarazada. Lápiz, carbón y acuarela sobre papel. 51x41 cm. 1980.