Las raíces familiares de Trajano
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TRAJAN UND SEINE STÄDTE Colloquium Cluj-Napoca, 29. September – 2. Oktober 2013 Cluj-Napoca 2014 ■ 7–19 las raíces famIlIares de trajano Antonio Caballos Rufino (Sevilla) En función de los objetivos genéricos de este volumen, tan sólo pretendo exponer aquí1 algunos argumentos en torno a la problemática de cómo se llegaron a reunir las condiciones para que fuese en su momento posible la promoción de M. Vlpius Traianus filius al poder imperial2, haciendo especialmente hincapié en sus fundamentos familiares y, concretamente, en la origo recentior del linaje; surgiendo así Italica como la primera ciudad de referencia en la cronología vital del futuro emperador Trajano3. Si podemos considerar fruto del azar el que fuese M. Vlpius Traianus el escogido en concreto por el anciano M. Cocceius Nerua como heredero y así previsto sucesor al trono, nos estamos refiriendo a que hizo falta que se presentase la ocasión política, esto es, la suma de factores, dinámicas, voluntades, inercias y azares concatenados que conforman una coyuntura histórica propicia para el nombramiento precisamente de Trajano, a la sazón gobernador de la Germania superior, y no de otro. Para que el nombramiento de Trajano entrase dentro de lo posible, aquél debía haber contado por entonces con adecuadas condiciones que le permitieran formar parte del elenco de teóricas opciones personales que se le abrían a M. Cocceius Nerua para, de entre ellas, escoger a quien habría de adoptar. La potentia – capacidad y resolución – que sería ornato personal de Trajano ya a su ascenso al trono, se nos manifiesta sólo a posteriori, y por el hecho de haberse decantado Nerva finalmente por él. Se quería evidenciar así, como trampolín necesario para quien habría de ser opción al trono, el perfil constituido por la concatenación de la disponibilidad de unos adecuados recursos sumados a los apoyos políticos más influyentes. 1 Este estudio ha sido llevado a cabo en el marco del Proyecto de I+D+i “La implicación imperial de las elites oriundas de las provincias hispanas y norteafricanas”, del VI Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica (Referencia: HAR2011-29108-C04-01), cofinanciado con fondos FEDER. 2 De cuyos entresijos concretos, por reiteradamente analizados, no voy a ocuparme aquí, remitiendo para ello, e. g., a la síntesis de W. Eck, “Traian – Der Weg zum Kaisertum”, en A. Nünnerich-Asmus, edª, Traian. Ein Kaiser der Superlative am Beginn einer Umbruchzeit?, Maguncia 2002, pp. 7 – 20; del mismo, “An emperor is made: Senatorial politics and Trajan’s adoption by Nerva in 97”, en G. Clark y T. Rajak, eds., Philosophy and power in the Graeco-Roman World. Essays in honour of Miriam Griffin, Oxford 2002, pp. 211 – 226; y G. Seelentag, Taten und Tugenden Traians. Herrschaftsdarstellung im Principat, Stuttgart 2004, pp. 44 – 212. 3 El tema lo traté con antelación en A. Caballos Rufino, “Raíces hispanas de la familia imperial. De Trajano a Adriano”, en J. M. Cortés Copete y E. Muñiz Grijalvo, eds. Adriano Augusto, Sevilla 2004, pp. 35 – 55; e id., “Aportaciones epigráficas al estudio del papel de los precedentes familiares en la pro moción de los Vlpii Traiani”, en S. Armani, B. Hurlet-Martineau y A. U. Stylow, eds., Epigrafía y sociedad en Hispania durante el Alto Imperio: estructuras y relaciones sociales, Alcalá de Henares 2003, pp. 241 – 267.
8 ■ Antonio Caballos Rufino Entre estos apoyos sobresalen como abanderados los poderosos M. Vlpius Traianus pater y L. Licinius Sura, también senadores de extracción provincial. Las opciones de los provinciales se hicieron realidad, cuando, con la evolución del Imperio, se fue configurando progresivamente como, llámese opción operativa, llámese incluso hasta necesidad4 la apertura geográfica del reclutamiento de quienes fueron promovidos estatutariamente al optimus ordo. Yendo en concreto ya a los Vlpii Traiani, el primer gran salto lo supuso para esta familia el ingreso en el Senado; el segundo, por el apoyo a la causa flavia, el beneficio de la promoción al patriciado por concesión de Vespasiano5. A partir de ahí, aprovechando circunstancias excepcionales y especialmente favorables, cuando la situación estuvo suficientemente madura y se presentó el momento propicio, pudo llegar a ser nombrado emperador quien tenía su patria, no en Roma, tampoco en ninguna ciudad italiana, sino precisamente en Italica en la provincia de la Bética, en el sur de Hispania. Con Trajano se desveló así un segundo y más trascendental arcano: no sólo en las provincias podían hacerse emperadores6, sino que aquéllas podían incluso aportar un dueño a Roma. Ésta es la historia de una larga evolución, posible siempre que no se violentasen las apariencias, porque también el cambio pertenecía a las esencias de Roma. Así lo había expresado sabiamente el emperador Claudio en su conocido discurso ante el Senado según la versión de Tácito: omnia, patres conscripti, quae nunc uetustissima creduntur, noua fuere: plebeii magistratus post patricios, Latini post plebeios, ceterarum Italiae gentium post Latinos. Inueterascet hoc quoque, et quod hodie exemplis tuemur, inter exempla erit7. Con la transmutación de Roma en Imperio, no sólo era posible ser romano fuera de Roma, sino que, más aún, los aristócratas provinciales acabaron mostrándose como los más romanos de los romanos, personalizando unas virtudes perdidas ya en la Urbe: simul noui homines e municipiis et coloniis atque etiam prouinciis in senatum crebro adsumpti domesticam parsimoniam intulerunt, et quamquam fortuna uel industria plerique pecuniosam ad senectam peruenirent, mansit tamen prior animus8. Dignum idoneumque esse dice el capítulo XVII de la Lex coloniae Genetiuae Iuliae al referirse a las virtudes que debía reunir todo aquel que se integrase en el ordo decurionum9; y, a mayor abundamiento, debieron cumplir asimismo los promovidos a ordines superiores. Dignitas e idoneitas son los términos romanos para describir tanto la cualificación sociopolítica, económica y jurídica, la auctoritas y vir tudes cívicas, como la capacitación y una voluntad explícitamente manifestada de integración en la elite imperial10. Pero esta integración sólo 4 La clásica y tan antigua dialéctica entre el azar y la necesidad, expresada como sumatorio pretendidamente atribuido al determinista Demócrito (Diógenes Laercio IX, 45), términos que se recogen en Le hasard et la nécessité. Essai sur la philosophie naturelle de la biologie moderne, publicada en 1970 por Jacques Lucien Monod; sin que, por supuesto, vaya a entrar aquí en sus consideraciones sobre la naturaleza y el destino del ser humano en el Universo, ni, pasando de la biología a la historia, en planteamientos neodarwinistas. 5 A. Caballos Rufino, “Los miembros del Senado de época de Vespasiano originarios de la Provincia Hispania Ulterior Baetica”, Actas del I Coloquio de Historia Antigua en Andalucía, Córdoba 1993, tomo II, pp. 7 – 24. 6 euulgato imperii arcano posse principem alibi quam Romae fieri (Tácito, Hist. I, 4). 7 Tácito, Ann. XI, 24. 8 Tácito, Ann. III, 55. Traté una última vez del tema en A. Caballos Rufino, “Trajano: orígenes y formación de un emperador hispanorromano”, en M. Bendala, dir., Historia de Andalucía. Tomo I: La Antigüedad: del poblamiento a la madurez de los tiempos antiguos, Sevilla 2006, pp. 333 – 341, trabajo al que expresamenteremito. 9 A. Caballos Rufino, El nuevo bronce de Osuna y la política colonizadora romana, Sevilla 2006, pp. 134 y 268ss. 10 En la dignitas confluían idealmente la auctoritas, emanada de la persona y fruto de la estirpe, manifestada en una existimatio pública que se exteriorizaba como reverentia, con la virtus y el honos que se traducen en la fides, implicando un comportamiento de acuerdo a los principios de la equidad y la justicia; mientras que la idoneitas expresaba a la par, tanto una disponibilidad económica que permitía la plena dedicación a los asuntos de la política, como la capacitación técnica, desarrollada mediante la práctica, para el desempeño de funciones públicas.
Las raíces famiLiares de Trajano ■ 9 podría hacerse operativa de disponer de las eficaces amicitae, los idóneos apoyos políticos, la influencia y clientelas que podían hacerse valer activamente en Roma, siempre que éstos pudiesen fructificar en una coyuntura histórica propicia. El que Trajano fuese de estirpe itálica y origen italicense se demostró un adecuado trampolín, pudiéndose considerar así con este caso Italica en la Bética paradigma de los procesos de inte gración11, propiciando este origen la promoción familiar hasta el más elevado de los ordines, si además de la identidad ideológica, se contaba, como así fue en este caso, con la adecuada cualificación moral fundamentada en la dignitas familiar y personal y en la idoneitas derivada de la cualificación y los recursosdisponibles. Para saber del origen familiar12 y las circunstancias del asentamiento de los ascendientes de Trajano en Italica, contamos con poco más que el estudio de su onomástica. Si Sexto Aurelio Víctor en su de Caesaribus se refirió al emperador como oriundo de Italica13, más explícitamente Eutropio poco después indicó que Italica fue el lugar de nacimiento de Trajano – natus Italicae in Hispania –; calificando a su familia de antiqua magis quam clara: más antigua que ilustre, por el hecho de que M. Ulpio Trajano padre fue el primero de la familia en revestir el consulado14. Esta misma descripción de Eu tropio impide considerar otro origen familiar remoto que no fuese romano o itá lico15. Siendo Trajano padre un nouus homo, está más que justificada la descripción que se hace de la familia como de reciente ennoblecimiento. Pero, a la par, la antigüedad corresponde a la romanidad de la familia: sus antepasados deben ser técnicamente considerados Hispanienses, no Hispani, esto es, inmigrantes, que no de extracciónindígena. Son Trajano padre y su hijo, el futuro emperador, los primeros italicenses que do cumen tan el nombre Vlpius en Italica. Éste es su nomen gentilicium, el que corresponde a sus antepasados en línea agnática, lo que, frente a especulaciones que se han querido plantear como alternativas, debe aquí y por ello reiterarse una vez más. El análisis lingüístico del nombre sugiere un origen centroitaliano de aquél, sea o no en concreto Tuder la última patria de la familia16. De Italia a Italica, ciudad cuya dilatada historia, la significación de su papel, magnificado como patria imperatorum y la grandilocuencia de sus manifestaciones materiales exigirían 11 Una síntesis sobre los argumentos fundamentales de la historia de Italica en A. Caballos Rufino, “Hitos de la historia de Itálica”, en id., ed., Itálica-Santiponce. Municipium y Colonia Aelia Augusta Italicensium, Roma 2010, pp. 1 – 16; a completar con la bibliografía en esta obra contenida (A. Caballos Rufino, “Bibliografía”, ibid., pp. 145 – 175). Amplia es la problemática que aún suscita la historia de esta ciudad, una vez desembarazada de algunos presupuestos condicionados por una imagen mitificada ya desde la Antigüedad, especialmente la centrada en el tema de la obtención de la categoría municipal, su autoría y datación. Cfr. al respecto, e. g., A. Caballos Rufino, "Adriano, la Colonia Aelia Augusta Italicensium y una nueva inscripción del 'Traianeum' de Itálica", en F. J. Navarro, ed., Pluralidad e integración en el mundo romano, Pamplona 2010, pp. 265 – 277; y, del mismo, “Colonización, integración y vertebración: El caso de Itálica”, en S. Demougin y J. Scheid, eds., Colons et colonies dans le monde romain, Roma 2012, pp. 7 – 39. 12 Vide supra nota 5 sobre la cuestión del enraizamiento de la onomástica de los Vlpii Traiani en Italica. 13 Sexto Aurelio Víctor, de Caesaribus XIII, 1: Namque Vlpium Traianum Italica, urbe Hispaniae, ortum. 14 Eutropio, Breviarium ab Vrbe condita VIII, 2. 15 El que el monje Xifilino en la segunda mitad del siglo XI lo tildase en griego de ibero, que traducido al latín corresponde al calificativo de hispano, y no itálico o italiota, no tiene de ninguna manera por qué apuntar al origen étnico de la familia, sino que adecuadamente debe referirse sólo al concreto lugar de nacimiento del personaje en una ciudad de Hispania. 16 Esto último en fun ción de aceptar la lectura del Epitome de Caesaribus XIII, 1 como “ex urbe Tudertina” o, por el contrario, como ya plantearan J. Lipsius, J. Dierauer, J. Schlumberger, M. Väisänen, y ahora asume como corrección A. Mª Canto, “ex urbe Turdetana”, que, en todo caso, según mi enten der, debería en este caso tratarse sólo de una referencia meramente geográfica y no directamente étnica.
10 ■ Antonio Caballos Rufino más conclusiones históricas que las que permite el elenco documental, fragmentario, poco elocuente y discontinuo, generando inseguridades y disparidades interpretativas, que obligan a una continua revisión de los postulados17. Nada sabemos desde cuándo los Vlpii se habían asentado como inmigrantes itálicos en Italica, no resultando nada extraño que las fuentes no hayan registrado un hecho tan particular. Lo que no nos parece de ninguna manera razonable, ni por motivos institucionales, ni de coherencia histórica, es remontar a la época de Escipión un establecimiento permanente de los antepasados del emperador en aquella remota comunidad, cuando todavía el sur de Hispania ni siquiera se había configurado como una provincia; y considerar que desde esta tan antigua fecha del 206/205 a. C. la familia hubiese estado radicada sin solución de continuidad allí18. Como circunstancias que creo más adecuadas para situar el proceso de establecimiento de la familia en esta región de la Bética podemos aducir como idónea hipótesis la intensa actividad de Pompeyo en Hispania19, si no las circunstancias derivadas de la Guerra Civil, con los consiguientes amplios movimientos de tropas y el intenso proceso colonizador resultado de su desenlace20. Durante el Imperio los Vlpii estaban ya bien enraizados en Italica. De los treinta personajes con este gentilicio recogidos en el repertorio de Abascal para toda Hispania21, seis procedían de Italica. A ellos hay que sumar también una Vl(pia) Priuata de una dedicatoria a Isis, a los que luego añadí dos Vlpii inéditos hasta entonces, ambos con el praenomen L(ucius): L. Vlpi[us] y L. Vlpius Past[...]22. Este catálogo de nueve Vlpii documentados convierte con gran diferencia a Italica en la ciudad de la Bética donde significativamente más se testimonia el gentilicio23: 1. D(is) M(anibus) s(acrum)/ M(arco) Vlpio Heureto in/fanti suauissimo qui/ uix(it) annis V mens(ibus) II/ Vibius Zoticus et Val(eria)/ Sponde par(entes) fil(io) dulcis(simo)24. 17 Remito como síntesis a A. Caballos Rufino, ed., Itálica-Santiponce. Municipium y Colonia Aelia Augusta Italicensium, Roma 2010; y, como expresión de resultados más recientes, a R. Hidalgo y P. León, eds., Roma, Tibur, Baetica. Investigaciones adrianeas, Sevilla 2013, donde, como viene siendo habitual, son más numerosas las descripciones arqueológicas que las interpretaciones históricas. 18 En este sentido los planteamientos, de los que diverjo, de A. Mª Canto (Las raíces béticas de Trajano. Los Traii de la Itálica turdetana y otras novedades sobre su familia, Sevilla-Córdoba 2003; y, de la misma, “Los Traii béticos: novedades sobre la familia y los orígenes de Trajano”, en J. Alvar y J. Mª Blázquez, eds., Trajano, Madrid 2003, pp. 33 – 73), planteando que la familia paterna del emperador fuera la Traia y no la Vlpia (derivando el nombre de un proceso de adopción, lo que iría en contra de toda norma onomástica), considerando además a los Traii por una forzada e innecesaria etimología como indígenas turdetanos (!). 19 Por su parte, en relación con la estirpe matrilineal del emperador, como hipótesis para el asentamiento en Italica de los Traii tal vez podría servir de indicio el origen picenate de muchas de las clientelas pompeyanas. ¿Habría que tomar entonces en consideración la posibilidad de que el asentamiento de aquéllos se debiese a las actuaciones de Pompeyo durante su estancia en Hispania con ocasión de la guerra sertoriana y sus epígonos? La hipótesis de que a Pompeyo se debiese el asentamiento de una presunta colonia latina en Italica, por mucho que resulta un planteamiento muy sugerente, extrapolando al occidente similares actuaciones precedentes en Sagunto y Carthago Nova, permitiendo explicar así circunstancias de la posterior Guerra Civil en Hispania, no encuentra hoy por hoy apoyatura documental que la valide suficientemente. 20 A. Caballos Rufino, “Colonización, integración y vertebración...”, cit. 21 J. M. Abascal Palazón, Los nombres personales en las inscripciones latinas de Hispania, Murcia 1994, pp. 249 – 250. 22 Caballos, “Aportaciones epigráficas...”, cit. pp. 257 s. 23 Fuera de esta provincia sólo merece destacarse el caso de Tarraco, también con nueve testimonios de Vlpii, pero, como capital de la provincia más extensa del Imperio, el dato ve disminuir así su significación; amén de que al menos dos de los casos allí documentados corresponden a una familia alóctona. 24 CIL II, 1157 = A. Mª Canto, La epigrafía romana de Itálica, Madrid 1985 (citada en adelante como ERI), 154 = CILA, Se 488.
Las raíces famiLiares de Trajano ■ 11 2. D(is) M(anibus) s(acrum)/ L(ucius) Vlpius L(uci) lib(ertus)/ Rusticus an(norum) LXX/ h(ic) s(itus) e(st) s(it) t(ibi) t(erra) l(euis)25. 3. ]S[…]/ Nemes[…]/ Vlpia CA[…]/ [… Italic]ens[is(?)26. 4. D(is) M(anibus) s(acrum)/ L(ucius) Vlp(ius) Primi/o uix(it) ann(os)/ p(lus) m(inus) XXXV27. 5. Vlp(ia) Filete/ uix(it) annis/ p(lus) m(inus) LXIII Fo/rtuna lib(erta)/ patron(a)e/ merenti/ssim(a)e28. 6. [D(is) M(anibus)] s(acrum)/ […]mula uix(it)/ […] Vlpia Acaicina/ [… be]ne merenti fecit/ […] s(it) t(ibi) t(erra) l(euis)29. 7. [Isi]di Vl(pia) Priuata imperio Iunonis d(edit?) d(edicauit?)30. 8. L(ucius) Vlpi[us (?)....31. 9. D(is) M(anibus) [s(acrum)]/ L(ucio) Vlpio Past[…]/ […]aura pa[tri]/ […]o p[…]32. Sin embargo, además de por su extracción social inferior, ninguno de los personajes arriba recogidos es cronológicamente anterior al emperador y su padre, por lo que de ninguna manera pueden contar entre sus precedentes; todo lo más, por consideración social, a lo sumo podrían haber formado parte de clientelas de Vlpii de rango, al menos más inmediatamente, por compartir praenomen, M. Vlpius Heuretus. Tres de los recogidos en el listado anterior portan el praenomen L(ucius). Los praenomina M(arcus) y L(ucius) conjuntamente con el gentilicio Vlpius se encuentran ligados en el nombre de M(arcus) Vlpius M(arci) f(ilius) L(uci) n(epos) M(arci) pron(epos) Quir(ina) Strabo, mencionado como magistrado dedicante por decreto decurional en una muy compleja y debatida inscripción, transmitida por el polígrafo del siglo XVIII Cándido María Trigueros33. Esta inscripción, no conservada, de la que se afirmaba que procedía de Carmona34, fue considerada por Hübner una invención de Trigueros a partir de un epígrafe de Arua35, cuyo texto, siguiendo 25 CIL II, 1158 = ERI 156 = CILA, Se 490. 26 ERI 8 = CILA, Se 357 = HEp 4, 723. 27 ERI 155 = CILA, Se 489. 28 ERI 157 = CILA, Se 491. 29 CILA, Se *25 = HEp 4, 756 = HEp 13, 602. 30 HEp 5, 717. 31 Caballos, “Aportaciones epigráficas...”, cit., p. 257 = AE 2003, 912 = HEp 13, 605. 32 Caballos, “Aportaciones epigráficas...”, cit. pp. 257 s. = AE 2003, 913 = HEp 13, 606. 33 Clérigo ilustrado (1736 – 1798), beneficiado de la Parroquia de San Bartolomé de Carmona (provincia de Sevilla), ciudad donde residió entre 1757 y 1785. 34 Según Trigueros procedía del “Arbollón” (i. e. albollón) de Carmona, la vaguada orientada al norte de la ciudad, en la zona del actual Hotel “Alcázar de la Reina”, espacio de colmatación donde también apareció hace algunos años la inscripción de un L. Seruilius Pollio Rufinus (HEp 11, 446); de la que Trigueros también afirmaba que fue reutilizada en las gradas del altar mayor del próximo Convento de las Descalzas (ad HEp 9, 504). 35 CIL II 1064 = CILA, Se 224. En esta misma línea de considerar la inscripción como una falsificación de Trigueros se manifiestan A. U. Stylow (“Una aproximación a la Carmo romana a través de su epigrafía. Nuevas aportaciones y revisión crítica”, en A. Caballos Rufino, ed., Carmona Romana, 2ª ed., Carmona 2012, vol. I, pp. 137s.) y J. Remesal (“Trigueros epigrafista. La pasión de Hübner por Trigueros”, en M. González Jiménez, ed., Carmona en la Edad Moderna. III Congreso de Historia de Carmona, Carmona 2003, pp. 463 – 496). Entre los argumentos aducidos para rechazar el texto como falsificación se hallan, tanto la mención al doblete de cargos aug(ur) pont(ifex), espurio en la Bética, frente a la fórmula pont(ifex) Aug(usti), que es la habitual en la provincia; como la referencia a un colleg(ium) agrimensor(um) Hienipens(ium), siendo así que se ha supuesto éste un topónimo ficticio, resultado de una errónea transcripción por parte de R. Caro de la inscripción CIL II 1263, que se ha supuesto debe ser leída ordo Ilien[sium Ili]pensium o, según una interpretación más reciente, ordo splen[didissimus Irip]pensium (J. Pascual Barea, “Comentario a los dáctilos de un fragmento epigráfico de la Mesa de Gandul (Irippo) y su contexto geográfico e histórico”, en C. Fernández Martínez, M. Limón Belén, J. Gómez Pallarès y J. del Hoyo Calleja, eds., Ex officina. Literatura epigráfica en verso, Sevilla 2013, p. 332).
12 ■ Antonio Caballos Rufino el dibujo de aquél, fue registrado de la siguiente manera entre las inscripciones estimadas falsas en el CIL: Cerer(i) Frugif(erae) sac(rum)/ colleg(ium) agrimensor(um) Carmonens(ium) et cent(uriae) / Albores Volces Agstes Ligyes / colleg(ium) agrimensor(um) Segobiens(ium) et centur(iae) / Badyes Cinens Bodnes Armores / colleg(ium) agrimensor(um) Hienipens(ium) et centur(iae)/ Lides Moeles Hybres Limes/ colleg(ium) agrimensor(um) Aruens(ium) et centur(iae)/ Isurgutes Halos Aruabores Ores/ colleg(ium) agrimensor(um) Oduciens(ium) et centur(iae)/ Galles Secus Elpes Hares/ colleg(ium) agrimensor(um) Muniguens(ium) et centur(iae)/ Daudes Aues Albodunes Erques/ colleg(ium) agrimensor(um) Axatitan(orum) et centur(iae)/ Isines Alebries Lestes Hybres/ colleg(ium) agrimensor(um) Obulculens(ium) et centur(iae)/ Melges Verges Belges Tornes/ ciuitat(es) octo ceteriq(ue) populi res public(ae) col(legia) centur(iae)/ a(ere) p(ublico) com{m}mu[n(iter) pro frug(um)]/ inc[r(ementis)] p(osuerunt) lib(enter)/ M(arcus) Vlpius M(arci) f(ilius) L(uci) n(epos) M(arci) pron(epos) Quir(ina) Strabo/ IIIIuir aug(ur) pont(ifex) dedicauit d(ecreto) d(ecurionum)36. G. Chic y P. Sáez, que más de una vez han tratado de esta inscripción37, la consideran sin embargo genuina, no sólo haciendo hincapié en la coherencia argumental, sino tal cual lo corroboraría la identificación de la centuria Actes, citada como Agstes en la inscripción, con el mismo nombre mencionado en un titulus pictus anfórico que ha sido conocido sólo con mucha posterioridad al texto de Trigueros. Las centuriae del texto serían, según ellos, unidades de vertebración gentilicia de estirpe prerromana que acabaron adquiriendo expresión territorial, en línea con los intereses romanos38. Como consideración de carácter metodológico, no creo que el debate tenga que centrarse necesariamente en un dicotómico rechazo o reivindicación absolutos del texto, sino, como fórmula de trabajo, entender que Trigueros pudo partir también en el presente caso, como así había sucedido en otros, de un núcleo informativo original que habría sido más o menos adecuadamente leído e interpretado y, como resultado, en mayor o menor medida completado, no sólo siguiendo los usos de la época y a partir de sus conocimientos y experiencia, sino, desde su idiosincrasia, forzadamente mixtificado en función de sus propios intereses personales, que pudieran haberle llevado a hacer uso de su imaginación. El ejercicio estribaría, por lo tanto, no sólo en la aceptación o no del texto como un todo en función de las incoherencias que en él se hayan podido detectar, sino en una labor de hermenéutica fina, analizando el contenido palabra a palabra, lo que, si bien no excluiría el mantenimiento de incertidumbres, evitaría despreciar ya a priori lo que podría ser una posible nueva referencia documental a tomar, en ese caso, en consideración. El argumento capital del epígrafe estriba en el análisis y significación de las centurias, aunque no me voy a detener en él, pues aquí lo que específicamente nos interesa es centrarnos en el dedicante: M(arcus) Vlpius, M(arci) f(ilius), L(uci) n(epos), M(arci) pron(epos), Quir(ina), Strabo, IIIIuir, aug(ur), pont(ifex). Los praenomina M(arcus) y L(ucius) junto al gentilicio Vlpius estaban atestiguados de antiguo en Italica, lo mismo que el cargo de IIIIuir está extensamente 36 CIL II, *128 = CILA, Se *31 = HEp 9, 504 = HEp 13, 588. 37 F. Amores, Mª C. Rodríguez-Bobada y P. Sáez, “La organización y explotación del territorio de Carmo”, en Carmona Romana, cit. supra, vol. II, pp. 570 s.; G. Chic García, “Religión, territorio y economía en la Carmo romana”, en Carmona Romana, cit. supra, vol. II, pp. 640 ss.; y, del mismo, “Entre la sangre y la tierra. Transformaciones del territorio carmonense en época romana”, en M. González Jiménez, dir., Carmona. 7000 años de historia rural, Carmona 2011, pp. 150 ss. 38 A. Mª Canto, quien acepta la veracidad del texto, se manifiesta en discordancia con este último planteamiento, suponiéndolas simples subcomarcas agrícolas, vinculando, a mi entender inadecuadamente, centuriae con centuriationes (HEp 9, 504).
Las raíces famiLiares de Trajano ■ 13 documentado en municipios de la región39, mientras que, por el contrario, el doblete AVG PONT resulta, como se dijo, una anomalía de acuerdo con los normales usos epigráficos en la Bética40. La tribu Quirina está documentada en la inscripción conservada precisamente en Carmona dedicada a L. Aemilius Pudens, un IIuir bis de Munigua, que, como municipio flavio, adscribía sus ciudadanos a esta tribu41. Con ello concluyo que, si bien distamos de poder asegurar la veracidad del texto de la inscripción considerándola como un todo absoluto, tal cual fue recogida por Hübner a través de la transmisión de Trigueros, tampoco creo razonable que debamos excluir definitivamente sin más la posibilidad de la existencia de un núcleo de veracidad en el texto. Como derivada de lo anterior, en relación con la temática que aquí estamos tratando, ¿existió verdaderamente el tal M. Vlpius Strabo o se trata de una invención más de Trigueros a partir del nombre del emperador? No encuentro argumentos decisivos para a priori rechazar tajantemente como posibilidad su existencia. De haber existido el personaje, éste se mostraba orgulloso de una prosapia que remontaba a cuatro generaciones, y que limpiaría de dudas, si las hubiere, el cognomen. Podríamos así considerarlo miembro de una familia muy verosímilmente originaria en último extremo de Italica, que se habría naturalizado en un municipio flavio de la región, formando parte de la elite local – ¿por qué no la misma Munigua en su etapa circunfundacional?42 –, para jugar un papel de alta significación en la vertebración de las comunidades tribales vecinas al Baetis; como vemos en la inscripción organizadas en centurias distribuidas en ocho ciuitates, cabeceras de cada comarca43. Es éste el punto en que resulta de interés incorporar una digresión sobre la tribu de adscripción de Trajano, de lo que no resta ninguna evidencia documental, ni en el caso del padre, ni en el del hijo. Desgraciadamente, y con ello adelanto la conclusión, a día de hoy éste no puede considerarse un problema definitivamente resuelto. Dos líneas de indagación se abren. Una primera línea de trabajo parte de la consideración de las tribus de adscripción de las colonias deducidas por Trajano. En esta dirección Ioan Piso se muestra taxativo al adscribir a Trajano a la tribu Papiria, de resultas de ser ésta la tribu de adscripción de los ciudadanos de la colonia Vlpia Traiana Augusta Dacica Sarmizegetusa, deducida por él44. También estarían habitualmente adscritos a esta misma tribu Papiria los ciudadanos de Apulum, asimismo colonia trajanea de la Dacia45, los de Poetouio, colonia trajanea en la Pannonia Superior46, los de 39 En la misma Carmo en CIL II 1379 = CILA, Se 844; CIL II 1380 = CILA, Se 842 = AE 2001, 1198 = HEp8, 400; y CIL II 5120 = CILA, Se 843. 40 A. U. Stylow, “Una aproximación...”, cit., p. 137. 41 CIL II, 1378 = CILA, Se 1072 = AE 1972, 267. 42 Se trataría así de un caso paralelo al de los Aelii documentados en Munigua, consiguientemente adscritos a la Quirina (A. Caballos Rufino, “Implantación territorial, desarrollo y promoción de las elites de la Bética”, en A. Caballos Rufino y S. Demougin, eds., Migrare. La formation des élites dans l’Hispanie romaine, Burdeos 2006, pp. 257 ss.). A. Mª Canto, por el contrario, frente a una datación flavia, sitúa al presunto personaje a fines del siglo II o comienzos del III (ad HEp 9, 504). 43 Carmo, Segobia (sic!, con “B”; “Isla del Castillo”, junto al Singilis), Hienipa (véase Stylow, “Una aproximación...”, cit., p. 138, con nota 22, en contra de la existencia de tal municipio; a favor A. Mª Canto, ad HEp 391), Arua, Oducia, Munigua, Axati y Obulcula. 44 I. Piso, EN 5, 1995, pp. 74 – 76 = An der Nordgrenze des Römischen Reiches, Stuttgart 2005, pp. 285 – 286; más recientemente en “Les débuts de la province de Dacie”, en I. Piso, ed., Die Römischen Provinzen. Begriff und Gründung, Cluj-Napoca 2008, p. 324. La adscripción a la Papiria en J. W. Kubitschek, Imperium romanum tributim discriptum, Roma 1972, p. 230. 45 Kubitschek, Imperium romanum, p. 229. 46 Kubitschek, Imperium romanum, p. 227.
14 ■ Antonio Caballos Rufino Timgad en la Numidia47, y los de Sabratha48, junto a los de Hadrumetum y Cillium49, colonias trajaneas del Africa proconsularis. A pesar de lo anterior, de aquí creo que no debe deducirse ninguna certidumbre en relación con la tribu de adscripción de Trajano por dos argumentos concomitantes. En primer lugar por el hecho de que la Papiria no fue la única tribu de adscripción para las fundaciones coloniales de este emperador, ya que los ciudadanos de otras colonias fundadas también por Trajano – como Cirta50, Mila51 y verosímilmente Chullu en la Numidia52, asimismo Leptis Magna53 e incluso tal vez Oea54, en el Africa proconsularis – fueron adscritos a la Quirina55. En segundo lugar, porque de la misma manera otros emperadores, como el paradigmático caso de Augusto demuestra, utilizaron diferentes tribus, sin tomar en consideración la identidad de su tribu personal, para adscribir a los ciudadanos de sus nuevos asentamientos coloniales56. Una segunda línea de trabajo, que me parece más fiable, parte de considerar la tribu de adscripción de los ciudadanos de Italica, siendo ésta como fue la patria de Trajano. Para los habitantes de esta ciudad se documenta la Sergia57, y no sólo desde la concesión colonial de Adriano58, sino asimismo en una de las inscripciones imperiales más antiguas de Itálica, la que Amoena erigió a su padre L. Pontius en la porticus post scaenam del teatro59. A mayor abundamiento, dos personajes citados expresamente como naturales de Italica explicitan también la Sergia como tribu de adscripción60. La adscripción a la tribu Sergia se documenta en la Bética 47 Kubitschek, Imperium romanum, p. 155. 48 IRT 97, 117 – 125 (todas ellas dedicadas al flamen C. Flavius Pudens) e IRT 130; frente a IRT 96, de un personaje adscrito a la Quirina. 49 Kubitschek, Imperium romanum, pp. 146. 50 Kubitschek, Imperium romanum, p. 141. 51 Donde se certifica muy ampliamente la adscripción a esta tribu, no documentándose por el contrario allí la Papiria. 52 Por la referencia de CIL VIII, 8195. 53 Kubitschek, Imperium romanum, p. 150. Allí se documentan epigráficamente seis personajes adscritos a la Quirina (IRT 347: certificada la ciudad como su patria; 352; 376: edil; 633; 670 y 728), frente a cuatro adscritos a la Papiria (IRT 593; 598; 602 y 675: tres flamines y un patrono de la ciudad, lo que permite sospechar origen alóctono). 54 Por la única referencia de IRT 230. 55 Desconocemos o quedan por asegurar las tribus habituales de adscripción de las restantes colonias trajaneas, Cillium (a pesar de Kubitschek, Imperium romanum, p. 141), Thelepte, la colonia Vlpia Traiana de Xanten, o la ignota Maiozamalcha en Mesopotamia; mientras que, en el caso peculiar de Vrbs Salvia en el Piceno, parece que sus ciudadanos estuvieron adscritos habitualmente a la Velina (Kubitschek, Imperium romanum, p. 67; con una referencia también a la Cornelia: CIL IX, 5539). 56 Por ejemplo, en Hispania Augusto adscribió a los ciudadanos de Emerita y Astigi en la Papiria, pero a los de Caesaraugusta en la Aniensis, a los de Tucci en la Sergia, y a los de Barcino y Libisosa en la Galeria (véase R. Wiegels, Die Tribusinschriften des römischen Hispanien. Ein Katalog, Berlín 1985, pp. 159 ss.). 57 Wiegels, Tribusinschriften, cit., pp. 44 s. La referencia a M. Lucretius Iulianus, adscrito a la Quirina, tiene escasa significación aquí, dado que, no sólo no podemos asegurar de ninguna manera un origen italicense, sino que, antes bien al contrario, debe considerarse preferiblemente alóctono, como se confirma para los restantes procuradores documentados en la ciudad. 58 Como se documenta en los casos de los dunviros M. Sentius Maurianus (AE 1983, 520 = CILA, Se 342) y M. Cassius Caecilianus (AE 1982, 520 = AE 1983, 519 = CILA, Se 343). 59 AE 1985, 550. 60 …]/ Q(uintus) MAI[…]/ Serg(ia) Itali[ca ...]/ signifer l[eg(ionis) XI(?) ...]/ annor(um) nat(us) XX[...]/ stipendiorum X (CIL III 8436, de Narona, en la Dalmatia) y L(ucius) Rutius/ L(uci) f(ilius) Serg(ia)/ Italica/ Sabinus ex/ Hispania/ mil(es) leg(ionis) X Gem(inae)/ (centuria) Serani/ ann(orum) L/ aer(orum) XXVI/ hic situs est/ h(eres) ex t(estamento)/ loc(us) mon(umenti)/ in fr(onte) p(edes) X/ in ag(ro) p(edes) X (CIL V 932, de Aquileia).
Las raíces famiLiares de Trajano ■ 15 como la propia de fundaciones antiguas, preaugusteas. Es por esta circunstancia por la que sigo considerando como hipótesis más verosímil la de que Trajano hubiese estado también adscrito a la Sergia. Evidentemente, el hecho de que la adscripción a una tribu corresponda al individuo y no a la ciudad, y el que a ésta puedan pertenecer ciudadanos adscritos a tribus distintas, impide confirmar que esa fuese la tribu de Trajano. No obstante, el que esté documentalmente confirmado que Adriano estuvo originariamente adscrito a la tribu Sergia61, resulta un indicio suficientemente fuerte como para que deba ser tomado adecuadamente en consideración para una verosímil extrapolación al parejo caso de su compatriota Trajano. Nada más podemos añadir sobre los Vlpii. Pasamos por ello ya sin más dilación al cognomen de los Marci Vlpii Traiani, padre e hijo, que evidencia que estos Vlpii italicenses estuvieron entroncados colateralmente con los Traii, lo que se expresa, como es habitual, mediante el adjetivo derivado Traianus usado como cognomen62. Los Traii procedían del corazón de la región del Piceno – vecino de la Umbría, de donde debieron llegar los Vlpii63 –, en concreto de la ciudad costera de Trea, que les dio su nombre64. Este gentilicio está documentado en Italica con antela ción a la época del empera dor y su padre desde la aparición en agosto de 1984 y en el ámbito en el que se ubicaba el foro cívico de un mosaico de opus signinum que conserva parcialmente su leyenda, registrando el más antiguo posible antepasado colateral del emperador, de nombre M. Traius C. f., y que los arqueólogos dataron en su momento hacia finales del siglo I a. C.65. Las posibilidades teóricas que consideré inicialmente para interpretar la función en cuyo desempeño M. Trahius se ocupó de erigir un templo a Apolo fue que se tratase, bien de un praefectus municipal o de un praetor, bien incluso de un praefectus collegii. Entre estas posibilidades, condicionado por la atribución arqueológica de una datación tardorrepublicana o 61 CIL III 350 = ILS 308, una base de estatua del teatro de Dionisos en Atenas erigida el 112, mencionando su cursus hasta entonces, encabezada con la mención del nombre como P(ublio) Aelio P(ubli) f(ilio) Serg(ia) Hadriano. 62 Epit. de Caes. 13, 1: Vlpius Traianus, ex urbe Tudertina, Vlpius ab auo dictus, Traianus a Traio paterni generis auctore uel de nomine Traiani patris sic appellatus… 63 Vide supra. 64 Este planteamiento del origen de los Traii en Trea, expuesto ya en A. Caballos Rufino, Los senadores hispanorromanos y la romanización de Hispania (Siglos I–III). I: Prosopografía, Écija (Sevilla) 1990, vol. II, p. 313, nota 39; e id., “Trajano: orígenes y formación de un emperador hispanorromano”, en M. Bendala Galán, dir., Historia de Andalucía. Tomo I: La Antigüedad: del poblamiento a la madurez de los tiempos antiguos, Sevilla 2006, I, p. 337, fue retomado por M. Mayer en “Trea (Treia) y Trajano. Notas y Reflexiones de lectura”, Picus 29, 2009, pp. 53 – 64. Adquiere así un especial valor, como paralelo, la vinculación como remota patria de la familia materna del emperador Adriano con Hadria, ciudad al sur del Piceno (A. Caballos Rufino, “Raíces hispanas de la familia imperial. De Trajano a Adriano”, en J. M. Cortés Copete y E. Muñiz Grijalvo, eds., Adriano Augusto, Sevilla 2004, pp. 35 – 55). 65 Sobre el mosaico y la inscripción véase F. Amores y J. M. Rodríguez Hidalgo, “Pavimentos de opus signinum en Itálica”, Habis 17, 1986, pp. 549 – 564; J. Gil, “La inscripción italicense de Trahius”, Gerión 4, 1986, pp. 325 – 327; AE 1987, 494; A. Caballos Rufino, “M. Trahius, C. f., magistrado de la Itálica tardorrepublicana”, Habis 18 – 19, 1987 – 88, pp. 299 – 317; AE 1988, 707; CILA, Se 578; J. Gómez Pallarés, Edición y comentario de las inscripciones sobre mosaico de Hispania. Inscripciones no cristianas, Roma 1997, pp. 126 – 128 (SE 1); HEp 3, 350; L. A. Curchin, “Local elites in Baetica in the time of Trajan”, Imp. Caes. Nerva Traianus Aug., Sevilla 1993, p. 84; H. Galsterer, “Die Stadt Italica: Status und Verwaltung”, Italica MMCC, Sevilla 1997, pp. 59 – 60; A.MªCanto, “Saeculum Aelium, saeculum Hispanum: Poder y promoción de los hispanos en Roma”, en Hispania. El legado de Roma, Zaragoza 1999, pp. 173 – 182, láms. 8 – 9; HEp 9, 509; A. Caballos Rufino, “Aportaciones...”, cit., pp. 251 – 252; A. U. Stylow, “Fuentes epigráficas para la Historia de la Hispania Ulterior en época republicana”, en E. Melchor Gil, J. Mellado Rodríguez y J. F. Rodríguez Neila, Julio César y Corduba: tiempo y espacio en la campaña de Munda (49 – 45 a. C.), Córdoba 2005, pp. 255 y 261, nº 22; y B. Díaz Ariño, Epigrafía latina republicana de Hispania, Barcelona 2008, U23, pp. 208 s.